" />
Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
5 noviembre 2014 3 05 /11 /noviembre /2014 17:32

Yes we can- fue lo primero que me vino a la cabeza hace unos meses, cuando la substancia del espontáneo movimiento de Indignados, los vecinos de Burgos , los mineros de León, la Marea Blanca de los profesionales de la salud contra la privatización de la sanidad madrileña, y varios sectores descontentos con el acontecer político y social español cristalizaron en un partido político de nombre “Podemos”.

Por un lado sentí la enorme simpatía que a cualquier ciudadano común de las clases medias y trabajadoras de España les produce cualquier voz que se alce aunque fuese medianamente para denunciar el abuso al que está siendo sometida población desde que asumió el poder el Partido Popular, e incluso desde los últimos meses del gobierno del PSOE, cuando con nocturnidad y alevosía se reunieron los dos principales partidos para reformar el artículo 135, de la Constitución a petición de Alemania que da prioridad absoluta al pago de intereses de la deuda frente a cualquier otra necesidad de gastos.

Por ese mismo lado me produjo una gran satisfacción al constatar que no todo estaba perdido en el páramo de virtudes que se encontraba la sociedad española, tras votar de forma continuada a opciones obsoletas y manchadas de pies a cabeza con el viscoso tinte de la corrupción, y que un sentimiento de culpa y de resarcimiento, proveniente de la misma población que pocos años atrás hacían la vista gorda a los notorios y públicos desmanes y desfalcos de las arcas públicas, toda vez que daba la sensación de que la “bonanza económica” producida por una serie de burbujas, encabezada por la inmobiliaria,  permanecería eternamente.

Pero esta misma razón llamó mi preocupación. ¿ Sería un reflejo más de la actitud adolescente del pueblo español en materia de participación de las decisiones trascendentes del país, en su versión colectiva, reflejada en la falta total de autocritica y una vez acaecido el retorno de cualquier período de crecimiento macroeconómico volverían a las viejas costumbres y al canto de sirenas a los mismos amos? ¿O estaríamos de verdad frente a la histórica posibilidad de que la ciudadanía forme parte activa en la política, participando de sus aciertos y errores, aceptando el reto de ser sus propios amos, la autonomía de la edad adulta?

 

Y con el paso de los meses el ascenso de esta fuerza nacida en lo más genuino de la indignación ciudadana, fue creciendo de manera tan exponencial, que incluso sus dirigentes, hasta entonces elegidos de manera asamblearia, conociendo los mecanismos modernos de la publicidad, habiendo sido conductores del fenómeno, con apariencias televisivas, habiéndose apoyado en profundos conocimientos de politología, aún ellos mismos han sido sorprendidos por tan vertiginoso crecimiento. Incluso expresaron su temor de morir de éxito, declinando la posibilidad de presentar candidaturas para las alcandías en las próximas elecciones municipales, por el riesgo de tener que enfrentar algún caso desagradable de los que el Poder provee, antes de las elecciones generales.

En ese mismo temor reconocieron de manera no declarada, inconsciente si se quiere, que el poder cuenta con rudimentos para corromper a cualquiera.

Los dos partidos mayoritarios, que se han alternado en el Gobierno de España durante las últimas décadas, las mejores que ha vivido el pueblo español a lo largo de toda su Historia pero que ya ha llegado a un punto de saturación, no supieron catar el alcance del fenómeno y continúan sin hacer un análisis desprovisto de prejuicios y plagado de unidades de medidas caducas e inútiles frente a este Tsunami social, donde se une toda la indignación, pero también la desorientación de la población de cara al cambio de paradigmas socio-económicos que les toca vivir a los españoles, a los europeos en general y a todo lo conocido hasta ahora como el Primer mundo, dado el cambio de fichas en el reparto de la riqueza, el movimiento de los mercados y la irrupción de nuevos actores en las jerarquías financieras mundiales.

Fueron minimizados por el PP y el PSOE, hasta que llegaron las elecciones europeas, y Podemos se alzó con un trozo de la tarta que no sólo dejaba atónitos a ambos partidos de la “casta” como los denominan ellos, sino también a Partidos que desde hace años vienen intentando desestabilizar ese binomio político, caso de UPyD, Ciutadans, e Izquierda Unida, a los cuales arrebató una parte substancial de su masa votante gracias a que no presentar ningún pasado a nivel de gestión de gobierno, les permite a un discurso desenfadado que conecta de manera directa con la gente, ciertamente vapuleada, aunque mucho más propensa a la reforma que a la revolución, con el deseo común de profundizar en la calidad democrática, manteniendo los logros de la Social democracia y sus garantías y libertades colectivas e individuales, y tratar de manera aséptica el tema de la corrupción lacerante que afecta al país.

A raíz de las últimas encuestas, del diario El país, y del CIS, que dan ambas a Podemos ganadora en voto directo, aunque  luego en la cocina de las encuestas se sazonen y tras mezclarse con otros ingredientes den como resultado que en estimación de voto el PP sigue primero, seguido muy cerca por el PSOE y pisándole los pies Podemos, la verdad es que de repente ambos mastodontes de política española, han comenzado aunque aún con cierta pereza,  a despertar ante la realidad con diferentes reacciones, aunque en un momento ambos coincidieron en acusar a Podemos de “populista”. Acusación que tiene particular gracia en la actual coyuntura, ya que estamos siendo gobernados por un partido que incumplió uno cada punto de su programa de gobierno, y que incluso la única promesa que iban a cumplir, la llamada Ley del Aborto, la retiraron por causas populistas, ya que les ocasionaba más daño en la indignación popular que el que les causó la retirada de la confianza de los sectores anti abortistas más conservadores.

En la actualidad, ambos partidos, continúan sin percatarse del tamaño de esa ola de opinión, continúan sin estar del todo agradecidos de que el pueblo español, lejos de protagonizar estallidos sociales,  elija la opción más cívica posible, y persisten en ataques fútiles, estériles, que en todo caso añaden más leña al fuego,  el PP va más allá de la acusación de "populismo" advirtiendo del peligro que representan, toda vez que son marxistas leninistas escondidos tras la fachada de demócratas. Se apoyan en las relaciones de Podemos con el proceso de Nicolás Maduro en Venezuela, y con menos ahínco en el apoyo a Correa en Ecuador, a Evo Morales en Bolivia y sobre todo a Mújica en Uruguay por la simpatía con que cuentan estos últimos entre la población y por los resultados que presentan sus administraciones. 

Las relaciones con Venezuela de Podemos han existido y en la medida que avanzan en las encuestas las airean menos, pero han sido en todo caso mucho menos importantes en los hechos que las relaciones de comercio de armamento por parte del ejecutivo español con dicho país. No obstante es un hecho que tales lazos despiertan un cierto resquemor en una parte nada despreciable de la población, y no sin ser asistidos por la razón.

Pero aún cuando la política así como la economía son terrenos vedados para las artes del presagio y el vaticinio, sí hay que decir que la tendencia que se observa de cambio por parte de Podemos, es mucho más cercana a moverse hacia el centro que hacia un extremo, hacia los márgenes que le reserva la política real, toda vez que Pablo Iglesias, quien se convirtió en la cabeza más visible tras un movimiento típico de la política de la "casta", dejando fuera a Pablo Echenique, el actor más asambleario, menos personalista de la cúpula del movimiento, ha rebajado su encendido discurso contra la banca, la monarquía, la policía, el ejército y hasta la Iglesia, diciéndole al periodista Jordi Évole,  en una entrevista en uno de los programas de mayor audiencia nacional,  que la policía y el ejercito son necesarios para un país moderno, que el actual Papa le despierta mucha simpatía y le infunde respeto, que le gustaría conocer a la Reina Letizia, y que aunque no le guste el capitalismo, es el sistema que hay y es dentro del cual habrá que trabajar para mejorarlo. Al PSOE le llevó más de 100 años perder su identidad obrera y socialista, Podemos en unos poquitos meses ha cambiado sensiblemente el discurso y la diana de sus criticas y como toda la sociedad, está en permanente mutación.

 

Podemos, como un cuchillo, no es ni bueno, ni malo, si secciona la naranja será una cosa y si en el mismo acto corta el dedo será otra. Podemos es la conciencia nacional, es el alcance al que quiera llegar la ciudadanía, y de que manera quiera verse en el mapa de la conciencia colectiva. Mi simpatía por este movimiento puede partir del deseo a veces impulsivo y no demasiado reflexionado de darle una patada al tablero y empezar una nueva partida siempre que el juego siga siendo el mismo, ya que es cierto que el sistema ha llegado a su tope de tolerancia, se ve incapacitado de asumir y metabolizar la putrefaccion que han provocado la corrupción en la política, en la gran patronal, en la Justicia, en las fuerzas del orden, o en el mismo deporte. 

En cambio no es esperable de Podemos algo que no esté en el deseo, la reflexión, la decisión, la autocritica colectiva del país. Aún cuando su nombre descansa sobre la primera persona del plural, todo su tinglado se monta sobre la tercera persona del plural, "la casta", "ellos", "lo que no va más", todo lo que no somos nosotros. Modificar ese aspecto que participó activamente en el crecimiento exponencial de la agrupación y que del mismo modo podría ser el elemento que los fagocite, es no obstante el mayor reto de cara al futuro, construirse sobre una identidad definida y un programa determinado. 

Yes We can de Obama, así como Podemos, son expresiones de un fuerte deseo de cambio de lo perimido por algo nuevo pero impreciso, es un estado de ánimo, que está más relacionado con el estímulo de aquello que no queremos que con cualquier posibilidad real de lo que esté por venir. Podemos es una forma  utópica coherente con nuestros tiempo del vacío, de la levedad, del escaso esfuerzo, y por suerte del casi inexistente adoctrinamiento ideológico.

Y tanto de Podemos como de Yes we can, cabe esperar que deje entrar aire fresco, nuevas caras, voces limpias, más ideas que hechos,  cabe esperar que si no se consigue cerrar el “aguantadero” de Guantánamo,  al menos que no se torture nunca más a los retenidos entre sus paredes.

 

 

Compartir este post

Repost 0
Published by martinguevara - en Europa Aorta

Presentación

  • : El blog de martinguevara
  • El blog de martinguevara
  • : Mi Déjà vu. En este espacio comparto reflexiones, impresiones sobre la actualidad y el sedimento de la memoria, sobre Argentina, Cuba o España, países que en mi vida conforman un triángulo identitario, de experiencias diferentes y significantes correlativos.
  • Contacto