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6 mayo 2014 2 06 /05 /mayo /2014 00:12

 

 

Había una canción de Javier Krahe que decía "No todo va a ser follar" y hacía alusión a que aparte de pasarla bien hay otras cositas.

"...Habrá también que apretar una tuerca floja

y habrá que ir a trabajar.... No todo va a ser follar!... "

 

Como yo soy de escasa formación religiosa ( léase escasísima, este mismo sábado me enteré de la diferencia de un cura y un fraile) ni tampoco tengo intención de renunciar a mis ínfimos espacios ya fertilizados para la improvisación, me he munido de un sistema muy doméstico, para atender a esos impulsos que inevitablemente acuden a la puerta de entrada a lo largo de una vida humana, a esos sucedáneos de llamados, de alaridos del más allá que el hombre común, como es mi caso, en nuestra inmensa ignorancia relacionamos con la superchería, la amenaza del látigo y el escarnio de un "puedelotodo" sodomita en la antesala de un horno eterno.

Pues por esas cosas de los engreídos zoquetes contestatarios, elegí a Babalú Ayé como una deidad para que cada vez que estuviese bien cocido, remachado y crocante en litros de alcohol, hacerlo sentir al vecindario o a sus tuétanos. Lo tomé con todo respeto pero sin demasiada conciencia delrecuerdo impreciso de un canto Yoruba, porque me subyugaban los cantos de guagancó carcelarios que los muchachos de mi barrio tocaban y cantaban durante buena parte de la tarde en vez de ir a estudiar o a trabajar.

El nombre de Babalú me parecía perfecto para que a la vez que mostraba cierto respeto por la periódica sensación de cercanía del más allá, poder simular estarme burlando de la pacatería de los religiosos al uso.

"Soy mucho más inteligente si no soy religioso. también más valiente. Soy una especie de luz del Universo si sólo consigo no creer en nada de nada, ni saber nada de nada tampoco ser nada de nada" me repetía a mi mismo como doctrina infalible contra lacrecida de la mediocridad que todo lo amenazaba. ¡Cuidado con tanta sabiduría y ron baratos!-me diría la sabia abuela.-

Mis trances nunca fueron más allá de unas desentonaciones y una ristra de berridos en la madrugada en lugar de cantos, tras los cuales indefectiblemente veía llegar a mi puerta o bien los agentes del orden llamados por los "cornetas" o bien los propios "cornetas" de un metro noventa decididos a poner sordina a mi oración.

Pero una vez que hube dejado esos escarceos con la media luna en las madrugadas empapadas, no se fue del todo el animado canto que le cedía al San Lázaro afro cubano.

Hace poco incluí en el panteón de mis respetos a lo no constatado, a la reina de Castilla Juana la Loca, traicionada y encerrada por sus seres más cercanos, y este fin de semana asocié un nuevo inquilino a ese club del más allá.

En la ermita donde está la virgen de Covadonga, en Asturias, la que puso su parte desde la imaginería, para que desde los hechos el rey Don Pelayo consiguiese el cometido de la reconquista de España, estaba, además de la imagen en madera de la virgen, la verdadera tumba del verdadero Pelayo, metida en la roca con inscripciones antiguas.

Mientras la gente hacía cola para saludar a la atildada virgen, yo me senté al lado de la tumba del rey y le comuniqué que lo sumaba a la misma mesa, cama y vaso que a Babalú y Juana. Le ofrecí mis respetos puse mi mano en su tumba milenaria tomé tierra de su lado y la pasé por mi cara. Más tarde mi mujer me dijo: -Tienes tinta en el rostro-

Ecua Babalú Ayé, Ecua.

¿Por qué dos monarcas de distinto género y tan diferentes suertes? Habría jurado a juzgar por mi aparente desafección a la jerarquía, y mi apego a no abandonar el pijama durante todo el día, que jamás habría elegido otra cosa que a dos mendigos.

Hoy cuando terminé de hacerme una infusión y vi caer la tarde, tomé el vaso de café descafeinado soluble que le preparo a la suma de esos espíritus, lo vacié del contenido frío, le puse uno humeante, lo coloqué sobre el borde de la chimenea y cuando me dirigí verbalmente al conjunto de seres translúcidos que se supone no sólo me acompañen sino también escolten a mi gente, cuando les estaba agradeciendo por los caminos desbrozados y el aliento, mencioné para mi sorpresa a un intruso inesperado, llegó a mis oídos mi voz trémula llamando a una criatura que no llegó a nacer, que encontró cegado su camino en uno de esos abortos en que participé dando mi sangre, con la negligencia y la tranquilidad de quien lanza un misil a una aldea como si fuese al agua.

Cuando se abrió paso entre las cortinas esbocé un gesto para excusarme, explicarme u ofrecer mi sacrificio, pero luego decidí pedirle que se enganchase al café que le pertenece. Que se quedase con el humo, que se convirtiese en carne, madera o tierra, que respirase y blasfemase, que no llorase nunca más. Los demás también la dejaron pasar al moverse las cortinas.

Me senté en el sofá y la criatura entró en mi.

Cuando iba a pedir la fuerza de la tribu Lynch y las tres deidades para los próximos proyectos, entró la criatura que no llegó a portar nombre ni género conocido, amalgama de Juana y Pelayo llegó a mi de la mano de Babalú, y esta vez no la abandonaré, no por segunda vez, que libe de mi savia para lo que precise y se quede en mi café soluble desde donde quiera que esté.

Tenía razón Krahe, no todo va a ser follar.

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Published by martinguevara - en Relax
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