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14 mayo 2014 3 14 /05 /mayo /2014 18:07

 

 

De repente escuché uno de esos gritos habituales que se emiten en mi casa, que suelen tener lugar cuando la comida está lista, cuando se requiere a alguien desde la buhardilla al patio o bien cuando unos de los cohabitantes antes de dar rienda suelta a sus instintos primarios decide gastar el último cartucho poniendo en serios aprietos las cuerdas vocales. En esta ocasión Pat era la emisora del alarido y yo el destinatario.

-¿Viste lo que pasó en León?-Y luego con más ahínco dramático y consternado pero menos volumen en la voz- Mataron a Isabel Carrasco.

No me lo podía creer. No por tener alguna noción secreta del carácter inmortal de la presidenta de la Diputación de León ni nada parecido, más bien porque León en materia de estadísticas de sucesos violentos debe reflejar números  similares a los de la estepa de Mongolia, los lagos finlandeses o las Islas Feroe, en León los automovilistas paran en cada paso de cebra y por más transeúntes que atraviesen sin dignarse siquiera mirar hacia un costado, sinónimo de alto civismo, no se les ve el más mínimo gesto de incomodo, en hora punta un semáforo puede ponerse en verde y el conductor estar entretenido con algo hasta que decida espabilar que nadie le grita ni la milésima cantidad de improperios que le proferirían en Madrid, Buenos Aires o Roma, y ni siquiera lo azuzan o advierten con el claxon, tal vez ese saber vivir, esa tranquilidad, ese antídoto natural contra los ataques cardíacos haya sido una de las cosas en adición a su belleza que me ayudaron a tomar la decisión de ir a vivir por primera vez en mi vida a una ciudad de provincias, pero no a cualquiera, sino a la tranquila, coqueta y práctica ciudad de León.

Bueno ya no tan tranquila desde ayer.

Las noticias de todo el mundo hablan de la Presidenta de la diputación asesinada fulminantemente de tres disparos en una pasarela sobre el río Bernesga, que une dos partes atractivas de la ciudad, en una de las cuales está la sede de su partido el PP y en la otra su casa.

Y además de los noticieros, los programas de debate comienzan con tertulias incandescentes acerca de este trágico suceso, por los tintes  almodovarianos, hitchcockianos, hammetianos e incluso borgianos que va adquiriendo el crimen minuto a minuto puesto a la luz de los descubrimientos que no se pueden ocultar. Porque en este asunto hay mucho oculto que hará lo posible y lo imposible por no ver la luz, al menos no la de los focos de las salas e estar de las peluquerías.

La vida de Isabel Carrasco en sí, sin mediar este terrible y lamentable final, constituía sin dudas un argumento mucho más jugoso que los de cientos de plomizas cintas destinadas al entretenimiento nocturno, una vida de intrigas, de permanente ascenso, de estudio casi matemático de la psique humana por parte de una mujer con una infra cultura académica proverbial en materia de psicología, pero con una capacidad natural para conocer cada punto de “los demás” en donde ella podría incidir, bien a través de su carácter, de cierta información sensible,  del compadreo o el ataque. Una mujer de muy escasa estatura y de no demasiada belleza natural, que no obstante consiguió hacerse centro de atención en cada estadía de su vida adulta. Sería maravilloso  conocer acerca de la Isabel niña, de sus relaciones familiares, la historia de sus padres y algún suceso clave que marcó su vida. En su honor debo decir que siempre estuvo muy atenta a los requerimientos de la comunidad argentina en León y a los leoneses que emigraron a Argentina.

Pocas novelas cuentan con tantos componentes atractivos, tanto “trabajo de carpintería” como le llamaba el maestro Gabriel García Márquez a la caparazón de las historias de ficción, peor en este caso un trabajo de carpintería que viene de serie, sin contar con el suceso del asesinato. Si encima se le añade ese ingrediente nada menos que en la apacible ciudad de León, la película podría ser de romper taquillas. Incluso podría dar para una serie como House of Cards, tratando los mismos bajos instintos, con el componente del caciquismo de provincias, de una mujer que domina todo en una sociedad machista, una persona de grandes lealtades, a la cual no le alcanzaban las 24 horas del día para trabajar, moverse, conspirar, articular en los sentidos en que cada ocasión requería.

Yo mismo que tuve la oportunidad de hablar alguna que otra vez con ella aunque de nada trascendente, y en la distancia corta era de trato afable, directo, muy  práctica, no invertía tiempo en lo que no era de su estricto interés, me quedé con la duda de que tipo de persona realmente sería, y que energía le motivaba a estar en permanente movimiento y alerta.

De las personas que la mataron, madre e hija del mismo partido político que Carrasco y con una intensa y poco armónica relación personal, sólo diré que por más que hayan sido seriamente agraviadas, sus razones no merecen siquiera ser tenidas en cuenta, porque esa no es la manera en que nos hemos propuesto solucionar nuestras diferencias. Si bien tampoco concuerdo con la insistencia de los medios en ocultar los posibles entresijos de este lamentable entuerto, y las no pocas enconadas aversiones hacia la presidenta de la diputación, por acciones en las que tuvieron lugar generalmente entre personas de su propio entorno, de su propio partido político, gente que en todo caso había perdido una batalla con Isabel, pero su inocencia la habían dejado atrás mucho antes, personas que pugnaban por alguna de las posiciones que de manera determinada y autoritaria la presidenta solía conquistar y dominar y que perdieron en la brega, los mentideros de León ya se ocupan de informar al antiguo estilo, yendo mucho más allá que su cauta prensa.

Yo me encuentro más bien dentro de las sensibilidades de oposición al proyecto de su partido, a su estilo de gobierno, a las acumulaciones de cargos, a la acumulación de poder, al clientelismo, al mal del caciquismo, y me confieso más propenso a la modernización, al europeísmo, al civismo, a la participación de todos los actores sociales en el destino de una provincia tan orgullosa de sí misma, bella, henchida de Historia, aislada del ruido mundano, variopinta, tranquila y querida como lo es León, precisamente quizás por ello es que creo que es el momento de que quienes creemos en otro León y otro mundo posible, dejemos más claro que cualquiera si cabe, que resulta inadmisible esa, ni ninguna otra forma violenta de resolver cualquiera que haya sido la causa del profundo desacuerdo vigente entre las partes, ni ninguno de los problemas nacidos dentro de las intrigas el poder y mucho menos por supuesto aquellos pertinentes a la vida política.

El sistema debe proveer de mecanismos ágiles, no anquilosados,  que blinden los derechos de las personas ante cualquier tipo de poder.

Pero si nos encontrásemos en una situación de abuso institucional en la cual no vemos fácil encontrar asistencia de manera inmediata por aquello que consideramos “La ciega Justicia” , ello de ninguna manera no nos da el derecho a enceguecer y tomar un camino tan rotundo, trágico y del cual no hay retorno para nadie, ni siquiera para quien otrora fuese la víctima y hoy el victimario.

Como siempre ocurre en estos casos, mientras aún estaba caliente el cuerpo de Carrasco en la pasarela, algunos politicos y sectores mediáticos intentaron sacar tajada de una tragedia, y comenzaron a culpar a los indignados, a la pacífica modalidad de denuncia pública conocida con el término lunfardo argentino de: "escraches", sin saber nada aún se comenzó a aludir a sectores descontentos con el Gobierno, dejando entrever en su apresurada defensa una cargo de culpa perturbador. Y no contentos con esto desde el Gobierno se lanzó un globo sonda para auscultar la posibilidad de establecer férreos controles al estilo Cuba o Venezuela en las redes sociales, y destinar a la policía en revisar las opiniones de los ciudadanos. 

Tal vez si comenzase por perseguir los insultos en las redes o presonalmente a las victimas del franquismo, a Pilar Manjón, al propio ex presidente Zapatero, cuando en las manifestaciones organizadas por la AVT y apoyadas por el PP, se le gritaba voz en cuello: "Zapatero, vete con tu abuelo" haciendo referencia a su abuelo fusilado por los sediciosos, con la más absoluta de las impunidades, quizás si cuando muere un nutrido grupo de sub saharianos ahogados en las costas españolas se censurasen los comentarios de ciertos descerebrados en las redes sociales, e incluso de ciertos periodistas renombrados, que les han llamado abiertamente "manadas", o si se actuase contra los que ayer mismo difamaron y calumniaron a los ya muy vapuleados indignados de este país, a lo mejor hasta hacía una excepción en mis exigencias de libertad y hasta podría llegar a sopesar la propuesta.

Curiosamente en un paralelismo con el asesinato de Isabel Carrasco, que fue cometido no sólo por personas de su propio partido, sino de su entorno, y de su círculo de seres más conocidos durante años, en el caso de perseguir en las redes las expresiones constitutivas de delito o de apología a la violencia, muy probablemente al final el gobierno se encontrase, con que la gran mayoría de los procesados pertenecerían a sus votantes más incondicionales.

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Published by martinguevara - en Europa Aorta
14 mayo 2014 3 14 /05 /mayo /2014 03:27

 

 

Hace poco una periodista cubana me preguntó acerca de un artículo que una vez escribí sobre la conveniencia de las relaciones tensas para los extremos ideológicos, a propósito del bloqueo o embargo norteamericano a Cuba, impuesto por la administración de Eisenhower en 1960 y los valiosos servicios extraoficiales que a mi entender dicha ley prestaron a ambas partes del conflicto, con aparentes finalidades diferenciadas, que en realidad no lo eran tanto.

Le comenté que desde luego podría repetirle mi criterio sobre la utilidad e inutilidad a la vez de esa ley durante los años de gobiernos radicales e inflexibles, pero que lógicamente en las actuales circunstancias pienso que para ambos lados del conflicto, la perspectiva ha dado un leve giro, para los Estados Unidos de Obama y sobre todo de una nueva clase empresarial que comprende que su lugar está inserto en un mundo con una jerarquía diversificada y unos parámetros diferentes de confrontación que los que fueron habituales durante el siglo XX, y una Cuba gobernada por el pragmatismo económico del ala de Raúl Castro, un poco el homólogo de su vecino del Norte.

Durante los años de guerra fría, aparte del verdadero peligro de una guerra Mundial, había que mantener el negocio de la fabricación de armamento, para ambas potencias, la capitalista se veía libre de usar eufemismos para esconder la necesidad de vender armas, y la socialista aunque sí debía hacerlo, lo cierto es que el hecho de no encontrar una buena excusa casi nunca, no los desviaba de su cometido en lo más mínimo. Las naciones debías estar armadas hasta los dientes, la industria del armamento producía beneficios mayores que la industria de la construcción, la alimenticia, la de la energía juntas, y por ende sostenían en gran medida ambos modos de vida, amén del hecho menos contabilizable y tangible de mantenerse uno al otro a raya.

El bloqueo a Cuba se estableció como una medida para castigar la expropiación de diferentes empresas con participación norteamericana,  a la vez que en Cuba en un principio se percibió como una grave rémora, aunque siendo honestos, nadie en su sano juicio podría esperar una reacción amable de parte de los capitalistas, a la expropiación de sus bienes sin indemnización alguna. Después se mantuvo con la finalidad de sitiar la isla y provocar la caída, y dentro de la misma se aprovechó para mantener la llama patriótica y victimista permanentemente encendida.

Aparte de hacer mención en aquel artículo de la flagrante contradicción, de que una Revolución que planteaba remover los cimientos caducos de una sociedad de consumo capitalista cuyo mayor exponente era Estados Unidos, sostuviese al mismo tiempo, que para su desarrollo era indispensable la relación económica con EEUU y el acceso al dólar, y aparte de hacer mención a que la más tierna reacción que debió esperar el flamante Gobierno Revolucionario, una vez que confiscó, nacionalizó y estatizó todas las empresas participadas por capitales norteamericanos, era precisamente un bloqueo, cuando no un desembarco directo, a lo que dediqué más atención era a describir como habían utilizado desde ambas orillas el bloqueo en su favor.

En Estados Unidos además de mantener un alerta más contra la amenaza comunista, también significó un nada despreciable apoyo a la comunidad cubana en el exilio, la cual también se tradujo en apoyo económico, leyes que favorecieron al emigrante cubano frente a otros grupos migratorios, ventajas fiscales, políticas, etc.

En Cuba, si bien el bloqueo dificultaría la variedad de productos en caso de que esa hubiese sido la intención de la economía mal llamada socialista, lo cierto es que desde el génesis la idea era erradicar la diversidad de productos, se combatió el estímulo y la motivación material, o sea que excepto para aquella materia prima absolutamente necesaria para el desarrollo de la agricultura y la ganadería, por lo demás ni se esperaba comercio, y esa materia prima ya la tenían garantizada de parte del CAME. 

Sin embargo el bloqueo era un excelente instrumento moral de corte numantino, que le proporcionaba al Gobierno una excusa para justificar toda carencia, inoperancia, burocracia, y procedimientos de represión para acabar con la lacra interna que eran los opositores,  y luego los “traidores” que deseaban emigrar al país que ahogaba a su Revolución, y a quienes escuchaban la música de ese país, a quienes leían sus novelas, a quienes se interesaban por su nada monolítica historia repleta de episodios de emancipación de las minorías y luchas por derechos civiles y humanos. Permitía explicar sin mayores complicaciones el alineamiento incondicional con la URSS.

Incluso cuando arribaba a la presidencia norteamericana un gobierno demócrata e intentaba un acercamiento con Cuba, más temprano que tarde aparecía cualquier escollo insalvable por parte de Cuba como derribar aviones espías, que le hacía imposible al presidente norteamericano continuar proponiendo dicho acercamiento, y era entonces que adrede o sin quererlo, el exilio y la nomenclatura de la isla caminaban en el mismo sentido y suspiraban al unísono.

Pero en la actual coyuntura tales consideraciones pierden peso específico. En inicio porque por primera vez en el medio siglo de duración de la ley y de la Revolución, coincide una administración norteamericana progresista propensa al diálogo con un gobierno cubano que no lo rechaza de plano. Que es todo lo proclive a la búsqueda de soluciones para la convivencia que puede ser un histórico de la Sierra Maestra y hermano de Fidel castro como lo es Raúl, sin embargo sería absurdo y sobre todo errado empecinarse en sostener que son la misma cosa, en que no existe ninguna diferencia con su antecesor y su camarilla más cercana,  en la manera de llevar esas relaciones con la potencia vecina y otros asuntos domésticos.

Hoy por hoy, amén del carácter absurdo y de castigo exclusivo al pueblo de Cuba que siempre tuvo ese bloqueo o embargo, tampoco les resulta de la más mínima actualidad la aplicación de tal cerco económico y cultural, dado que incluso el “foco de contaminación” que los norteamericanos veían en el mal ejemplo de la díscola isla, se ha apagado en los hechos aunque intente hacer el esfuerzo de mantener alguna llamita retórica, algunos retazos para retrasar lo más posible la eclosión absoluta de la gente y su desaprensión al primitivo discurso oficial, cuando se den por enterados de que tras todos los sacrificios padecidos, terminarán por ser  abandonados a la suerte de la moneda del mejor postor. Y los que vivien del lado del norte se darán también cuenta de que donde esté el poderoso "caballero don dinero" , ya se pueden ir quitando de enmedio los principios, las ideologías y más que nada los juramentos de amor eterno.

Sobre todo después de la caída de la URSS, cuando el gran capital se dio cuenta de que al país que venció a las tropas de Napoleón y de Hitler, en lugar de combatirlo militarmente o con bloqueos imposibles luego de haberse perpetrado el fiasco de Stalingrado, se lo debía derribar con el desembarco de deseadas marcas de refrescos de cola, de hamburgueserías, de auténticos blue jeans, un poco de genuino descontrol y mucha copia burda y descafeínada de libre mercado mezclado con punteos difusos de rock'n'roll.

 

 

 

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Published by martinguevara - en Cuba Opinión
6 mayo 2014 2 06 /05 /mayo /2014 00:12

 

 

Había una canción de Javier Krahe que decía "No todo va a ser follar" y hacía alusión a que aparte de pasarla bien hay otras cositas.

"...Habrá también que apretar una tuerca floja

y habrá que ir a trabajar.... No todo va a ser follar!... "

 

Como yo soy de escasa formación religiosa ( léase escasísima, este mismo sábado me enteré de la diferencia de un cura y un fraile) ni tampoco tengo intención de renunciar a mis ínfimos espacios ya fertilizados para la improvisación, me he munido de un sistema muy doméstico, para atender a esos impulsos que inevitablemente acuden a la puerta de entrada a lo largo de una vida humana, a esos sucedáneos de llamados, de alaridos del más allá que el hombre común, como es mi caso, en nuestra inmensa ignorancia relacionamos con la superchería, la amenaza del látigo y el escarnio de un "puedelotodo" sodomita en la antesala de un horno eterno.

Pues por esas cosas de los engreídos zoquetes contestatarios, elegí a Babalú Ayé como una deidad para que cada vez que estuviese bien cocido, remachado y crocante en litros de alcohol, hacerlo sentir al vecindario o a sus tuétanos. Lo tomé con todo respeto pero sin demasiada conciencia delrecuerdo impreciso de un canto Yoruba, porque me subyugaban los cantos de guagancó carcelarios que los muchachos de mi barrio tocaban y cantaban durante buena parte de la tarde en vez de ir a estudiar o a trabajar.

El nombre de Babalú me parecía perfecto para que a la vez que mostraba cierto respeto por la periódica sensación de cercanía del más allá, poder simular estarme burlando de la pacatería de los religiosos al uso.

"Soy mucho más inteligente si no soy religioso. también más valiente. Soy una especie de luz del Universo si sólo consigo no creer en nada de nada, ni saber nada de nada tampoco ser nada de nada" me repetía a mi mismo como doctrina infalible contra lacrecida de la mediocridad que todo lo amenazaba. ¡Cuidado con tanta sabiduría y ron baratos!-me diría la sabia abuela.-

Mis trances nunca fueron más allá de unas desentonaciones y una ristra de berridos en la madrugada en lugar de cantos, tras los cuales indefectiblemente veía llegar a mi puerta o bien los agentes del orden llamados por los "cornetas" o bien los propios "cornetas" de un metro noventa decididos a poner sordina a mi oración.

Pero una vez que hube dejado esos escarceos con la media luna en las madrugadas empapadas, no se fue del todo el animado canto que le cedía al San Lázaro afro cubano.

Hace poco incluí en el panteón de mis respetos a lo no constatado, a la reina de Castilla Juana la Loca, traicionada y encerrada por sus seres más cercanos, y este fin de semana asocié un nuevo inquilino a ese club del más allá.

En la ermita donde está la virgen de Covadonga, en Asturias, la que puso su parte desde la imaginería, para que desde los hechos el rey Don Pelayo consiguiese el cometido de la reconquista de España, estaba, además de la imagen en madera de la virgen, la verdadera tumba del verdadero Pelayo, metida en la roca con inscripciones antiguas.

Mientras la gente hacía cola para saludar a la atildada virgen, yo me senté al lado de la tumba del rey y le comuniqué que lo sumaba a la misma mesa, cama y vaso que a Babalú y Juana. Le ofrecí mis respetos puse mi mano en su tumba milenaria tomé tierra de su lado y la pasé por mi cara. Más tarde mi mujer me dijo: -Tienes tinta en el rostro-

Ecua Babalú Ayé, Ecua.

¿Por qué dos monarcas de distinto género y tan diferentes suertes? Habría jurado a juzgar por mi aparente desafección a la jerarquía, y mi apego a no abandonar el pijama durante todo el día, que jamás habría elegido otra cosa que a dos mendigos.

Hoy cuando terminé de hacerme una infusión y vi caer la tarde, tomé el vaso de café descafeinado soluble que le preparo a la suma de esos espíritus, lo vacié del contenido frío, le puse uno humeante, lo coloqué sobre el borde de la chimenea y cuando me dirigí verbalmente al conjunto de seres translúcidos que se supone no sólo me acompañen sino también escolten a mi gente, cuando les estaba agradeciendo por los caminos desbrozados y el aliento, mencioné para mi sorpresa a un intruso inesperado, llegó a mis oídos mi voz trémula llamando a una criatura que no llegó a nacer, que encontró cegado su camino en uno de esos abortos en que participé dando mi sangre, con la negligencia y la tranquilidad de quien lanza un misil a una aldea como si fuese al agua.

Cuando se abrió paso entre las cortinas esbocé un gesto para excusarme, explicarme u ofrecer mi sacrificio, pero luego decidí pedirle que se enganchase al café que le pertenece. Que se quedase con el humo, que se convirtiese en carne, madera o tierra, que respirase y blasfemase, que no llorase nunca más. Los demás también la dejaron pasar al moverse las cortinas.

Me senté en el sofá y la criatura entró en mi.

Cuando iba a pedir la fuerza de la tribu Lynch y las tres deidades para los próximos proyectos, entró la criatura que no llegó a portar nombre ni género conocido, amalgama de Juana y Pelayo llegó a mi de la mano de Babalú, y esta vez no la abandonaré, no por segunda vez, que libe de mi savia para lo que precise y se quede en mi café soluble desde donde quiera que esté.

Tenía razón Krahe, no todo va a ser follar.

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Published by martinguevara - en Relax
13 abril 2014 7 13 /04 /abril /2014 21:21

En ese mismo verano nos habían comentado que la manera de pasar unas vacaciones fabulosas, pagadas y encima cobrando un dinerito, era como Guía en el campamento de pioneros de Tarará, el mismo sitio donde años atrás apenas llegados de Argentina, mi hermano y yo habíamos estado internados con vistas a atenuar los efectos del asma.  Nos dijeron que por el día se pasaba todo el tiempo en la playa o haciendo deportes, se comía todo lo que se quería, y por las noches después de acostar a los niños se armaban fiestas de los profesores y guías. No lo pensamos dos veces y llenamos una serie de impresos.  A la semana nos llamaron para admitirnos como Guías.

Naturalmente no teníamos ni la más mínima idea de lo que había que hacer, ni practica alguna en esas lides, pero según lo que nos indicaron que sería nuestra responsabilidad parecía fácil, sólo había que estar dispuesto a llevar a un grupo de  unos quince niños de diez a  doce años, desde el albergue al comedor, a la playa, al teatro, al cine y planear alguna que otra actividad de  entretenimiento nocturna, y con ello superaríamos con creces cualquier evaluación.

El campamento había cambiado mucho desde al año 1973 cuando había intentado curar allí el asma. Era un área inmensa, que se había diseñado con muy buen gusto, para albergar a pioneros del país entero durante todo el año, pero fundamentalmente durante los meses vacacionales.  Los albergues eran coquetas casitas de dos plantas con un jardín delantero y trasero, la planta baja con habitaciones donde se disponían las literas de los alumnos, una cocina con una nevera, y varios cuartos de baño. y en la parte superior dos habitaciones para los profesores o Guías. Cada pocas casitas estaban los comedores, las canchas de diferentes deportes, las piscinas,  hasta había salas de espectáculos, para teatro y cine. Y todo ello regado con las orillas del  mar de las playas de Tarará, de arena clara, aguas tibias, con cocoteros que habían reemplazado a los pinos de antaño.

El primer día designé un niño monitor de todos los demás para que me ayudase en las labores de mando y organización. Fuimos a desayunar, luego a la playa , luego a almorzar, por la tarde no salimos a ningún sitio, ya que me quedé durmiendo la siesta, cenamos a la tarde noche y por la noche organicé un torneo de ajedrez, en al cual solo se divirtieron cuatro muchachos ya que la mayoría eran jugadores de dominó. Los llevé a desayunar al día siguiente y luego le dije al monitor que los llevara a la playa un rato, yo fui a nadar, después fuimos todos a almorzar.

Por la tarde conocimos a dos guías de las niñas, nos empatamos en la playa así que dejé instrucciones a Israel, que era el monitor, pequeñito en tamaño, pero guapo y temido por los demás niños, para que se hiciese cargo de la tropa sin que los demás niños llegasen a mostrarse irascibles. Al día siguiente me preguntaron si irían al cine, les dije que sí, y luego de almorzar volví a dejarlos al cuidado de Israel, me  fui  abañar a la playa y a jugar al frontón, y cuando regresé el  Nene me dijo que había problemas con los niños, que querían ir a la dirección a decir que  no los estaba llevando a ninguna actividad después de la playa de la mañana. Armé un torneo de boxeo después de llevarlos a cenar, y fue un error porque los ánimos estaban caldeados y más de uno descargó su bronca dentro del improvisado ring. Mi novia circunstancial nos vino a buscar con la del  Nene y fuimos a una fiestecita de guías, nuevamente le pedí a a Israel que cuidara la tribu,  me advirtió que ya estaban empezando a sublevarse, le dije que les dijese que al día siguiente iríamos a cine y al teatro.

En la fiesta tomamos tragos,  bailamos y contamos cuentos con otros guías. Cuando regresamos a la habitación yo fui con mi novia de Tarará al cuarto acompañados de una botella de licor de plátano, un sirope viscoso y dulzón que sin hielo era imposible de tragar, pero que tenía una parte de ron.

Nos quedamos dormidos como troncos a la mañana siguiente y me despertó un ruido fortísimo en la puerta. Cuando abrí el primer ojo, mi compañera se había esfumado, miré el reloj y vi que eran las once, me levanté a abrir la puerta y casi me da una piedra en la cara. Entonces Israel subió la escalera y me contó que no había podido controlarlos más, que salieron todos a la calle y empezaron a coger aleatoriamente los yogures de la caja que dejaban cada mañana en la puerta de nuestro chalet y los yogures de los demás, y algunos se habían ido a la playa, otros empezaron a tumbar almendras a pedradas, y otros a lanzar las almendras y alguna piedra contra la puerta del Nene y mía, momento en el cual me desperté. Salí a poner orden y me di cuenta del lío que se había generado. Llamé al Nene, fuimos a buscar los niños que faltaban y los llevamos todos al comedor, luego nos metimos en el cine y hablé con el responsable y nos pasaron dos películas. Y cuando llegamos al chalet para descansar, nos aguardaba el personal de la dirección, para comunicarnos que nuestra gestión como Guías había llegado a su fin. Sólo Israel ensayó una tímida defensa en nuestro favor cuando el directivo preguntó a los niños si estaban contentos con nosotros.

Recogimos los bártulos, y recién entonces al ver que desaparecíamosde sus vistas, todos los niños se despidieron de forma más educada que afectuosa. El directivo me aseguró que aquello iría directamente a nuestro expediente escolar acumulativo. El Nene se lo tomó menos en broma que yo, él continuaba estudiando y no era sobrino del Che, aún así, no dejábamos de reír de camino a casa, recordando el enfado que habían tenido esos muchachos en aquella mañana. Un tipo mayor, que iba sentado delante de nosotros, acompañado de otros me pidió con cierta actitud hosca que apagase el cigarro negro sin filtro que estaba fumando, abrí la ventanilla para que se disipase el humo, como condescendencia con el hombre, y le pedí que por favor no jodiera más, ya tenía suficiente por ese día.

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Published by martinguevara - en Cuba flash.
2 abril 2014 3 02 /04 /abril /2014 00:13

 

 

 

     Las reivindicaciones de la lucha ciudadana de hoy en día, las que buscan apoyo en la sensibilidad de los partidos de izquierda, se encuentran plagadas de frases como:

 " Se han robado todo nuestros ahorros, devuélvanlos"

 " Nos han desahuciado, nos quitaron nuestra propiedad"

 "El fondo de inversión era una tapadera y una estafa"

 "Las ayudas de miles de millones a la banca deberían dárnoslas a nosotros"

 "Los préstamos bancarios que firmé para hacerme con un piso nuevo con piscina y una 4x4 Land Rover, eran una estafa y me dejaron en la ruina, perdí mi puesto de maestro de obras en el que subcontrataba en negro a dos dominicanos, un boliviano y un marroquí que me trabajaban el doble por la mitad, y ahora Caritas me tiene que dar la ropa"

 "¡¡¡Viva Caritas!!!"

 Eslóganes que defienden exclusivamente "lo mío", eslóganes de luchas burguesas. Están tan carenciadas de un sustento filosófico, político o ideológico que se sitúan incluso en el pre marxismo. Previos incluso a la aparición de los primeros anarquistas.

Marx hizo ver que pedir al aumento de salario aparte de que no contribuía en absoluto a cambiar la sociedad sino a asentarla, era contraproducente para el trabajador ya que únicamente le pagarían más si conseguían extraerle más plusvalía o reducir los costes de la empresa. Marx, hace ya unos cuantos años, advirtió a los trabajadores que romper la máquina de la fábrica no conseguía más que el nada desdeñable alivio de sacarse una gruesa espina devolviendo un golpe, no había que luchar contra la máquina sino contra su dueño y cambiar el orden de juego. Aquello que proponía el bueno de don Carlos demostró en la práctica ser una entelequia, pero en cualquier caso la sociedad ideal no es la que precedía aquella chapucería.

 Son curiosas también las luchas de esas minorías que tanto incordian a los sectores más tradicionalistas, con el mismo cariz que las que enrabietaban a más no poder a los Partidos Comunistas de lso apíses del Segundo Mundo y a los movimientos revolucionarios de hace no demasiado tiempo, el reclamo del derecho a la individualidad, a la libertad de elección en todo, más democracia, más participación critica, menos autoritarismo.

 ¡Precisamente lo que más detestaba y temía la izquierda clásica y tradicional!

 Luego se festejan como logros propios de la emancipación, diáfanos retrocesos conceptuales y concesiones a los estamentos del poder clásico, como por ejemplo los matrimonios de las personas del mismo sexo.

¿Qué es eso de presentar semejantes bodorrios como algo progresista? vayan a decírselo a los anarquistas de hace nada menos que dos siglos!

 El matrimonio, esa institución tan conservadora contra la que parecía se habían manifestado esos mismos grupos que en cierto modo pretendían ser objetores de conciencia, para que al final todo terminase reduciéndose, a marcarse como objetivo poder ser como aquellos a los que se decía denostar, dejando claro que aquellas peroratas no eran más que una demostración del fuerte deseo de ser tratados del mismo modo que sus verdugos e igualmente tenidos en cuenta.

 Como las organizaciones del Black Power que sintieron que la cúspide de sus conquistas era lograr tener sus propios negros. Ascender como clase en lugar de erradicar la diferencia. Ocupar el lugar del esclavista.

 Hoy la izquierda está en evolución, y de ello es prueba el hecho de que esté más perdida que perro en cancha de bochas, que parezca desaparecida, ya que de ahí saldrá algo nuevo y espero que también bueno, pero entre tanto ajetreo conviene cuidarse de no perder la brújula, y recordar que la finalidad debería ser buscar formas novedosas de sociedades más justas, y no precisamente convertirse en centinelas de aquellos prejuicios, vicios, reflejos y modelos acartonados y perimidos, cuyo hábitat es precisamente el génesis de todo este despropósito en que hemos desembocado como proyecto de convivencia.

Curioso que las reivindicaciones de izquierdas que toman las calles hoy en día, sean para defender el derecho a la tradición, la familia, el capital y la propiedad.

 

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Published by martinguevara - en Europa Aorta
27 marzo 2014 4 27 /03 /marzo /2014 03:58

 

 

El periodismo condescendiente, complaciente, obsecuente, se pregunta sorprendido y en voz alta, muy alta, para ser escuchado, exculpado y en la medida de los posible: bien pagado

¿ Por qué son cada vez más repetidos los incidentes violentos en las cada vez más frecuentes manifestaciones de estudiantes, personal de la salud, mineros, barrenderos, bomberos, españoles en general? Y entonces aseguran asintiendo y batiendo brazos en el aire, mirando de reojo a aristócratas, ministros y banqueros:

¡Es que la violencia anti sistema de la ultra está liderando las manifestaciones de descontento!

Lo mismo que en Venezuela pero al revés. O sea, al revés que en Venezuela, pero lo mismo.

¿De verdad no tienen idea de por qué se ha tensado la cuerda de la convivencia social?

¿De verdad creen que todas esas amas de casa quieren estar desahuciadas en la calle bajo un puente, mientras el marido regresa de una gira con algo de comer y unos cuantos vinos de tetra brick entre pecho y espalda para soportar la catarata de abusos de la que súbitamente se conviertieron en acreedores?

¿De verdad creen que los médicos y enfermeras quieren estar en la calle protestando y siendo golpeados por las fuerzas de choque de la policía hasta que se deban curar los unos a los otros?

¿Creen que los mineros leoneses y asturianos quieren perder sus ojos con pelotazos de goma de las fuerzas represivas para defender su fuente de trabajo?

¿Creen que los estudiantes, todos ellos desean emigrar del país porque no hay nada para ellos, y aquellos bichos raros que no se van y salen a defender sus derechos son aprendices de terroristas, o peor aún, de la Gestapo como llegó a llamarles precisamente un político del gobierno nada crítico del franquismo y análogos?

¿Creen que cientos de miles de desahuciados querrán enloquecer, alcoholizarse, divorciarse, suicidarse de a poco o de un tiro, o de un sogazo en el cogote, para que los banqueros que ganan más de un millón de euros por mes, puedan cobrar sus indemnizaciones por incumplir sus deberes, para no responder por la estafa y la dejación en sus obligaciones?

¿No apreciaron estos periodistas que toda la masa social española en realidad merecería una medalla a la paciencia, al saber estar, al poner la otra mejilla, durante estos dos años de represión in crescendo de los antidisturbios, de destrucción de los puestos de trabajo, de la conversión gradual de la condición de ciudadano europeo del primer mundo, a deshecho de un mundo aún sin numerar?

Mis padres estudiaron periodismo ambos y ninguno de los dos ejerce. De manera completamente fortuita y curiosa yo les tomo de a ratos el bastón de relevo y dejo salir algunas criticas, unas crónicas de payador, unos análisis nunca demasiado pulidos, de manera tal de no tener tiempo de lidiar con el miedo, ni en exceso irreflexivos y temperamentales cosa de no tener que arrepentirme ipso facto de las bravuconearías aún tibias en la palangana. 

Cualquier recurso al escribir, menos faltar a la verdad. Para eso ya contamos con el lenguaje hablado, centinela de los secretos del alma junto a otros ardides como las miradas y los ademanes.

Amigos periodistas: ustedes pueden respetarse mucho más que eso, pueden recuperar aquella ilusión temprana, primigenia, de disipar dudas y contar sospechas, de levantar manteles y dispersar las migas, eviten que un día sea necesario un juramento hipocrático atendiendo a un código deontológico que mantenga cercada tanto la falta a la verdad, como el ceñirse en exclusiva a la veracidad del "asunto", que nunca fue necesaria en una de las carreras más bellas y trepidantes a la vez que arriesgada e ingrata, en la cual era usual que quienes la ejercían supiesen que difícilmente consiguirían enriquecer, pero que con toda seguridad terminarían familiarizandose con no pocas incomodidades.

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Published by martinguevara - en Europa Aorta
17 marzo 2014 1 17 /03 /marzo /2014 14:29

 

 

Todos los seres humanos nacemos con la misma capacidad para disfrutar o padecer ante idénticos estímulos, pero según la sociedad en que nos desarrollemos se potencia una u otra habilidad. Hay ámbitos sociales en las cuales lo bien visto es ser campechano, humilde, y mostrar los conocimientos cada vez que se presenta una ocasión, resulta pedante y tiene mala prensa, hay otras donde la costumbre es cazar, otras donde pasa por el baile y la expresión corporal, otras por el recto, otras por la exhibición de los sentimientos.

Hay algunas pocas, donde el saber cuenta con muy buena prensa, donde acumular conocimientos, usar con agilidad las capacidades mentales, hacer chistes agudos, asociaciones lúcidas, soluciones astutas es tan atractivo y seductor como la belleza, tan respetado como la honestidad, y distintivo como los bienes y el dinero. Buenos Aires, en los años en que la disfruté tenía bastante de esto.

Si bien a veces el exceso de esto provoca un desdén por la cultura de la reserva, intimista, introvertida, y castiga a lo poco sagaz con burlas crueles, severas, e injustas, lo cierto es que al final la ciudad es una suma de una enorme cantidad de individualidades.

 

Durante una época devoré con avidez todo lo que había perdido de esa ciudad ecléctica y variopinta debido a los años en que me crié en el exilio. Uno de los innumerables sitios que trabaja en la alimentación de esa costumbre en la ciudad es el Teatro San Martín.

A veces había más oferta cultural en ese edificio que las que yo había visto en otras ciudades durante un año entero. Fotografía, cine, teatro, música, charlas, debates, subvencionados que lo que no convertía en gratuito lo transformaba en muy barato.

Tanto tiempo pasé dentro del San Martín que si uno todas las horas debería considerar que he vivido en ese centro cultural.  He ido con acompañado de todo tipo de amigos, la mayoría de las veces sólo con mi sobretodo gastado, y más de una vez con algún sin techo porteño al hall del teatro para calentar los huesos al tiempo que veía una exposición de fotografía cedida por la casa del fotógrafo anglo-argentino Alejandro Witcomb, la germano-argentina Annemarie Heinrich, instantáneas de Pablo Cabado o de Sebastiao Salgado.

O bien escuchar música en vivo en el hall, o pasar unas cuantas horas acurrucado en una butaca, ora echando una reparadora siesta ora abriendo los párpados para ver las imágenes de una maratónica película gracias a un ciclo de filmes de Fassbinder. Incluso una tarde, a la salida del cine, invité a la compañera de mi vida a entrar a una de las salas vacías para liberar energía de color rojo refulgente mediante  escarceos corporales.

Un día descubrí que unas cuantas calles más abajo por la misma avenida Corrientes, más cerca del Río y de los bancos de la ciudad, había otro centro, igual de gratuito, quizás con menos oferta en cuanto a cantidad ya que en realidad era un instituto de promoción de la cultura alemana, pero en contrapartida con una calidad exquisita,  era el Goethe Institut, donde se podía asistir a seminarios, a charlas, a ciclos de cine, fotografía, poesía alemana.

Ahí supe de la existencia del cine de Werner Nekes. Un enfoque novedoso para mi manera de ver y de entender el cine, presentado precisamente por la fotógrafa Annemarie Heinrich, con su conocimiento y pasión por las imágenes.

Estaba preparado para disfrutar de ese cine porque vivía como un verso libre, no estaba atado ni siquiera a mi mismo, la libertad parecía infinita hasta que una y otra vez tropezaba con las gruesas raíces de la angustia que saltaban temerariamente del suelo. Estaba cansado de propuestas visuales y plásticas que me condujesen a través de una trama, que desembocasen en un desenlace definido.

Annemarie invitó al auditorio a que pensásemos en lo que ocurriría si en lugar de ver las 24 exposiciones en un segundo que forman el movimiento en cine, viésemos los intervalos entre foto y foto, precisamente lo que nos estaba vedado ver ¿en qué cambiaría la película?

 Y aún hoy cada vez que veo una película comercial que me gusta pienso que sería de la proyección de otras hipotéticas 24 fotos de los movimientos no registrados. En nuestros propios movimientos, en nuestra alienación particular la manera de tratar el tiempo ¿cómo puede ser que convivan nociones tan diferentes del tiempo, como nuestra certeza de que algunos segundos son extensísimos, inolvidables, junto a la idea de que el tiempo pasa al nivel de poder decir: “-Nos vemos mañana”? 

 


 

 

Cuando terminó de hablar Annemarie proyectaron “Hynningen” y “El filme antes del filme”. Hay obras que cambian la vida de quienes las dejan entrar, en ese instante Nekes, o mejor dicho la suma de mis pasos, Borges, el teatro San Martín, el Goethe Institut, la clase magistral de la fotógrafa Heinrich y sus atentas explicaciones a mis preguntas, más Werner Nekes, conectaron con mis necesidades de estímulos narrativos. Así como tomaba de la vida todo lo que podía para un día transformarlo en un mundo único con diversos relatos, quería que me llegase el mensaje sin una grotesca imposición de sinopsis, que simplemente me sugiriese un escenario, un movimiento, un sonido, y que prescindiese de esa tendencia al recurso fácil del uso de la voluntad para guiar la atención hasta el fin de la historia.

Nekes me lo dio. El cine se hace imprescindible, cuando lo que cuenta no se puede hacer a través de otro soporte. Si se puede escribir, pintar o representar en el teatro, sigue siendo cine, pero es prescindible.

Para mi eso es también la literatura, lo que no se puede contar de otro modo que escribiendo, ni se puede percibir de otra manera que leyendo. 

 

A los pocos días, estando en la librería del Fondo de Cultura Económica en Buenos Aires donde trabajaba como vendedor, vi como traía una pila de libros para reponer en los estantes al frente de una carretilla de almacén, un amigo de mi amiga Gladys a quien había conocido en su casa.

Un hombre el doble de culto que todos los que trabajábamos en el edificio, de maneras refinadas, de mirada limpia, bondadosa, curiosa y no exenta de timidez , llevaba la carretilla desde el almacén a la librería con una altivez directa, distintiva.

Cuando lo comenté con mi amiga, me enseñó parte de la obra de nuestro especial reponedor de volúmenes, del cual yo ya sabía por referencias que era un cineasta especial. Pero cuando vi una de sus películas me sentí dentro de ese terreno místico, en que inevitablemente se ve uno tras la vivencia de una serie de aparentes casualidades, que como decía Borges, son "causalidades" de las cuales desconocemos sus razones, Claudio Caldini era Werner Nekes en Argentina.

Con el paso del tiempo he podido ver su obra, si bien no sé hasta que punto completa, sí puedo decir que abultada y aunque con el paso de ese mismo tiempo yo deba admitir que consumo mucha más "comida rápida" en materia de cine que antes, no he perdido del todo el gusto por el excelente cine, y recomiendo encarecidamente, a quien quiera ver arte audio visual desde la misma comodidad del sillón de siempre, pero sin la intervención represora del narrador en complicidad con nuestra comodidad envenenada, que busquen en las redes a Caldini , un ser exquisito y a Werner Nekes, quien para mi, es más argentino que el dulce de leche.

 

 

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Published by martinguevara - en Argentina frizzante
17 marzo 2014 1 17 /03 /marzo /2014 03:40

 

 

Los que nos hemos sentido atraídos por la literatura que ejerce el escritor para sobrevivir no para pasar el rato, para revelar un universo oculto más que para construir mundos de ficción; a los que amamos los sonidos, los amaneceres, el ruido de las ciudades, los animales, las personas que habitan nuestro mundo y la almohada, no obstante nos sentimos atraídos por la boca de entrada a la cueva, por la profundidad y la perspectiva del abismo, muchas veces somos propensos a remarcar el lado espinoso de la vida, de recrearla, de trabajar en sus entrañas, de desenmascararla o de honrarla.

Pero de vez en cuando, ante ciertas bocanadas de ternura y puntuales caricias de felicidad se hace refrescante y necesario recordar que el mundo puede ser un lugar precioso, un oasis para vivir.

 

Ayer fuimos a despedir a Diego Pérez, una persona divina que parecía sólo reunir cualidades, al cual no tuve la oportunidad de conocer a fondo pero sí lo suficiente como para saber que ahí había uno d leso seres humanos que aportan, que siembran. Para la familia, Alicia González Fernández y los padres fue un día triste obviamente y para todos en gran parte ya que falleció muy joven, pero el acto resultó tan original, tan sentido, que también ofició como un canto al optimismo, al alba, al saludo afectuoso.

Hoy fuimos a Madrid a festejar el cumpleaños del padre de Pat, Juan Vergara Martín, y almorzamos exquisiteces en un lindo restaurante, pero más allá de eso hubo un instante que me sentí libre de peso, de angustia, mullido como muy rara vez me dejo barnizar por las delicias de la tribu, como si permanecer en una actitud hosca de por sí propiciase el áurea de lobo estepario necesario para resistir a los demonios interiores. Estaba el nuevo bebé de Carolina Vergara con aspecto sabio y su padre Tanci, un tipo de mirada tranquila, los niños de los queridos Rocío y Juan, las dos nenas de Silvia Helena Vergara Barrionuevo y su padre Paulino de sonrisa franca, Juan el hermano de Pat dando dentelladas de irreverencia al aire para no ser devorado, sus hijos, estaba Claudia Vergara y todo el horizonte que su inmensa mirada abarca y guarda, y la madre de todos ellos Paquita, uno de los seres más deliciosos que siempre está ahí para dar y por supuesto Patricia y Martintxo, mi fuente de ilusión.

En Las Palmas de Gran Canaria mi hijo Alejandro de frente al mar patea latas hacia más allá de la orilla, con su hijo Daniel y sin muletas.

En Argentina Valeria Pavan presenta un documental sobre un trabajo tan llamativo como importante y ojalá trascendente, que ha realizado durante estos años, con música de mi hermano Marcelo Zanelli y su hijo Cristobal Zanelli , con un bagaje de conocimiento quemo conoció mecenas sino mucho trabajo y no poco combate.

En Oregon Adrianne Miller y Ken Miller reciben en su casa a su hijo Rick desde lejos y se unen sus otros hijos David y a Karen con sus dos niñas en la celebración del cariño.

En un crucero, Ana Ana Maria DeLeon una reciente amiga virtual, amiga de toda la vida de mi amiga Adrianne, nos muestra un dispendio de energía y de buen rollo, una generosidad ejemplar en lugar del resentimiento que dada su azarosa vida podría albergar.

Anna Assenza construye ladrillo a ladrillo sus ilusiones sin arrugar ni un milímetro fuera de las articulaciones, sopesando la dicha de la vida sin poner en la balanza ninguna de las numerosas cicatrices.

Por todos lados amigos heridos tirando para adelante, extendiendo lo que queda de su confianza en el otro de su lealtad sin importar si una y otra vez fueron seccionados por la traición. Tatiana Inguanzo, Evelio Cepero, Niurka Calero, Alex Ocampo, Caro Piran, Horacio Castro Videla, David Hornedo, Merchita Mulligan, Juan Martín Fenochietto, Claudio Caldini y muchos, muchos más, cientos, miles, millones, aunque me temo que todos forman parte de un sólo espíritu atomizado, capaz de soñar con la colonización del fondo del abismo, con una butaca y una historia que no tenga final.

 

 

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15 marzo 2014 6 15 /03 /marzo /2014 05:27

 

 

Tres cosas que debe saber todo aspirante a periodista deportivo de éxito en España:

Si Fernando Alonso pierde una carrera de automovilismo, no la pierde él ni la gana su contrincante, sino que la pierde exclusivamente su escudería Ferrari o la que sea en la cual esté y la gana Red Bull o la que fuere en la cual se encuentre el ganador. En cambio si gana el piloto asturiano, entonces sí se titula que ganó Alonso que y perdieron todos los demás, en ese caso las escuderías no cuentan en absoluto, sólo la pericia del piloto. 

Si Rafa Nadal pierde un partido indefectiblemente será que estaba enfermo de alguna de las infinitas dolencias con que el periodismo ha justificado sus baches. El contrincante de Nadal siempre pierde. Eso sí cuando Rafa gana nunca es que el contrincante estaba enfermo por una vez aunque sea, de alguna de las pupas que innumerables veces el mallorquín ha padecido. Nadal es un saco de padecimientos y sus adversarios un dechado de salud.

Si el real Madrid pierde es inexorablemente porque sus jugadores no han corrido lo suficiente, porque pasan de todo y sólo quieren cobrar o porque no querían ganar para llevar la contra al entrenador; pero jamás de los jamases en la historia del fútbol, un equipo le ha ganado un partido al Real Madrid. Cuando el RM gana algo, se dice que regresa a su sitio natural, de donde únicamente se apea cuando lo desea, le interesa o padece hastío de ganar, falta de hambre.

Tres cosas que debe pasar por alto cualquier aspirante a periodista político de éxito en España:

Quienes más rabiosamente censuran el aborto remitiéndose a que la libertad de la mujer no debe anteponerse al derecho del no nato a vivir, llamándose a sí mismos "pro vida" , son los mismos que llaman "manadas" a los maltrechos sub saharianos que arriesgando sus vidas intentan pisar suelo europeo atravesando las temerarias vallas que separan a ambos continentes, y se muestran a favor de que sean duramente reprimidos y atacados por las fuerzas del orden aún cuando esto pueda provocar, como ya ha ocurrido, la muerte de varias de esas personas.

Quienes más incidencia hacen en la libertad de capital y en la iniciativa del mercado, quienes más críticos se muestran ante la injerencia del Estado en los asuntos de la economía privada, son aquellos que más impuestos en la Historia de España han aplicado en materia de calidad y cantidad así como quienes más han subvencionado las pérdidas de la banca privada con el dinero estatal.

Quienes alaban el inglés de Esperanza Aguirre en un discurso en Inglaterra y plantean que por esta razón debería ser presidenta de España, son los mismos que gritan como descosidos ¡Fuera los ingleses, Gibraltar español! Se muestran subyugados por todo aquello "british" superando cualquier registro "bananero", al punto de considerar líder indiscutible a quien logre con una aproximación cultural la simpatía de esos "invasores".

 

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15 marzo 2014 6 15 /03 /marzo /2014 01:09

 

 

Suelo no sentirme demasiado cómodo frente a los estereotipos, a los lugares comunes, a las sentencias inmediatas.

Es habitual que cuando los locutores de tenis narran un partido en el que juega el norteamericano John Isner, suelan hacer hincapié en que es un jugador "cañonero", "bombardero", que sólo sabe ganar por la vía rápida sin sudar la camiseta, dada su altura ( 2,06 mts) y su saque de una velocidad prodigiosa que le granjea no pocos "aces". Lo dicen y se quedan tan anchos tras el comentario.

Isner.jpg

Olvidan que la realidad es caprichosa.

En Roland Garrós en el año 2004 se jugó el partido más largo de la historia del tenis en cualquier competición, desde que este deporte se comenzó a jugar oficialmente hasta ese día, se lo ganó Santoro a Clement y duró seis horas y treinta y tres minutos. Cualquiera que lograse superar ese récord sería considerado un titán, un Atlas de la resistencia física y mental.

En el año 2010 se superó el récord y no por unos minutos más, sino por casi el doble de tiempo del histórico partido de 2004! El match tuvo lugar en Wimbledon y duró la friolera de once horas y cinco minutos de partido dividido en dos días en los que se disputaron cinco sets  más un tie break que llego a un empate  68-68, con opciones para los ya dos tenistas más resistentes de todos los tiempos: John Isner y Nicolás Mahut. Cualquiera que hubiese ganado se lo habría merecido, pero encima lo ganó la torre norteamericana, el que no sabe ganar de otro modo que por la vía rápida.

El partido más largo de la Historia.

 Siendo que no sólo la casi totalidad de los tenistas jamás en su vida han disputado un partido ni siquiera la mitad de extenso que aquél, sino que casi ningún deportista ha estado ese tiempo durante una única prueba en otros deportes, me asalta con meridiana claridad una recomendación:

Tomémonos un rato para pensar cada vez que vayamos a emitir un juicio de factura tan rápida y de aspecto tan redondeado, ya que las apariencias al igual que las monedas, cuentan con dos caras.

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  • : Mi Déjà vu. En este espacio comparto reflexiones, impresiones sobre la actualidad y el sedimento de la memoria, sobre Argentina, Cuba o España, países que en mi vida conforman un triángulo identitario, de experiencias diferentes y significantes correlativos.
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