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13 enero 2014 1 13 /01 /enero /2014 04:12

 

 

El caso de la monarquía en España es complejo. 

Por un lado es cierto que cumplen un rol supra partidista en un país que no ha abandonado la nostalgia por la riña de una mitad contra la otra. Y es cierto que Juan Carlos mejoró mucho a su prosapia borbónica compuesta por esclavistas y sanguinarios latifundistas. Así como es destacable que su hijo Felipe se casó con Letizia, nieta de un taxista de procedencia progresista, asturiana de larga tradición irredenta. 
Pero también es cierto que es poco defendible una Jefatura de Estado conseguida única y exclusivamente a través de la cópula y posterior fecundación del óvulo que resulte en un embrión varón. Probablemente sea complejo defender esto como procedimiento moderno y sofisticado para alcanzar la cúspide de un Estado democrático, aunque el rey se mantenga al margen de las decisiones políticas. 
Uno tiene derecho a preguntarse: si no participan en ninguna decisión de peso ¿cuál es el truco? ¿por qué están ocupando el trono dado que muy baratitos no salen?

Claro, aunque sólo sea una persona la que se declare legal y penalmente irresponsable, queda de ese modo sentado que es una sociedad de castas, jamás será una sociedad democrática. 
Democracia y Monarquía etimológicamente son tan irreconciliables como Paz y Guerra. 
Pero el tema que nos ocupa es si resulta útil o no, y para dar respuesta a esa interrogante sobran las consideraciones fútiles como que es un Rey puesto por el dictador, sin dudas el mayor asesino de la Historia de España, pero es tan absurdo como desconfiar de que un cuchillo que segó una vida pueda luego ser útil cortando una naranja.
El temorcillo queda, para que nos vamos a engañar, pero de que puede cortarla, puede. 
Lo que no es aceptable bajo ningún punto de vista, es la hipocresía de la gente a este respecto. Hasta ayer todos eran felices mostrándose cortesanos incondicionales con el rey, de ahí mi respeto y simpatía por el periodista Eduardo Inda ya que cuando comenzó a denunciar el entramado del yerno del rey no se sabía si esa piscina a la que se estaba lanzando tenía la suficiente  profundidad, ni siquiera se sabía si tenía agua.  Cada artículo que se escribía criticando la Casa Real, cada opinión vertida sobre el anacronismo de la corona, encontraba todo tipo de obstáculos incluso a los niveles llamados a ser los menos conservadores. 
Si aceptamos como modo de gobierno una corona liderada por un rey descendiente de reyes, no nos podemos mostrar anonadados por una cacería, es lo mínimo que deberíamos esperar de un Borbón y Dos Sicilias.  Si quieres un dirigente pequeño burgués, un abogado de clase media o un proletario no aceptas ser liderado por las casas de Battenberg, Tudor, Windsor, Orleans, Saboya  o Borbón. 
Pero la gente con tal de no aceptar ninguna responsabilidad es capaz de echar las pelotas más inverosímiles afuera de la cancha, conducta de una sociedad adolescente. 
Hoy parecemos sorprendidos de que a un rey le guste el dinero, el poder, las joyas, los diamantes, los cuadros caros, los palacios, las cacerías, las coronas. Bastante bueno nos salió Juan Carlos para lo que han sido sus predecesores.
Incluso muchas veces ha contrastado su amplitud mental en ciertos temas de actualidad con la de algunos gobernantes ultra conservadores, proverbialmente reaccionarios. 

Aquello que ya está preparado, agazapado, esperando para reemplazar a los viejos monarcas no necesariamente lo mejorarían por sistema. Cabe recordar  que el fascismo mussoliniano inventó la tercera vía, el nacional socialismo sentía desconfianza hacia las casas reales europeas y el falangismo tenía profundas raíces antimonárquicas, e incluso anti borbónicas, como en el caso del general Prim.

 

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12 enero 2014 7 12 /01 /enero /2014 18:36

 

 

El otro día estando circunstancialmente entre unas personas con las cuales no existía otro nexo identitario que nuestro aspecto antropomorfo, la misma cantidad de dedos en pies y manos, la nariz, los ojos y no sé bien cuantas porciones cerebrales en cada uno, decidí hablar de música en lugar de hablar del clima, más que nada porque llevaba diez días lloviendo y no había habido en el firmamento el más mínimo cambio que permitiese un comentario, no digo sagaz, pero al menos aceptable cromosomáticamente hablando.
Era el tipo de gente con que te ves atrapado súbitamente en una cola que se estira más de lo esperado o en una reunión inevitable de padres de los niños de la misma aula.
Sólo el anuncio a meses vista de una de esas reuniones de padres puede ocasionarme urticarias y espasmos de cuerpo de guardia, al amasar la idea de que deberé intercambiar sonrisas, gestos, escudriñar en el baúl de las mayores gansadas para encontrar el tema adecuado, poner caras de asombro ante la más absoluta imbecilidad, como que el niño de la chillona la ha dejado alucinada con la voz que tiene: 
- No sabéis como cantó en la fiesta de navidad!!!, espera, espera, que creo que lo tengo grabado en el móvil!
O que el salame repeinado marido de la flaca ojuda que se pasa diez pueblos con el teñido amarillo patito de ese pelo de textura parrillera, diga:
¡ Bueno! y el mío??, este año lo pruebo en el Real Club de las Pelotas de Oro Patito, es que me ha salido un campeón, anda cariño, mira a ver si tienes grabado en el móvil el golazo del otro día!
Pero no era una reunión de niños, ni tampoco se trataba de ese tedioso momento, o mejor dicho rejunte de momentos, instantes, minutos interminables u horas de espera mientras los chicos se divierten en un cumpleaños festejado en una de esas áreas para cumpleaños con juegos, colchonetas, sándwiches, refrescos, en que hay una salita o cafetería donde todos los padres se reúnen a esperar a sus críos mientras engullen sandwichitos como condenados, gentileza del mismo propietario del bolsillo que soporta que hablen, sonrían, gesticulen igual que en la pre y post reunión de padres, pero por espacio de tiempo infinitamente más prolongado.
Esta vez sólo estaba en un bar con los integrantes de una asociación de compatriotas en el exterior. Pocas cosas crean la ilusión de pertenecer a algo importante y concreto de manera tan realista como este tipo de agrupaciones. Mencionar cualquier plato típico logra un tipo de acuerdo casi imposible de encontrar en otro ámbito:
-Uy, una milanesa a la napolitana!- dice uno y todos más o menos a una vez ripostan- ¡ Fa, que hambre!-sumándose incluso una vegetariana que sonríe no queriendo perderse su inscripción a ese supra pertenencia a ese mundo de Liz bajo l misma bandera que parece estar más allá de la especie, de la raza, de la circunstancia y de la existencia misma.
Se encumbra una empanada de carne cortada a cuchillo con huevos, perejil y pasas a una categoría que está más allá incluso que la de una de joya prohibitiva, algo que todos solíamos alcanzar con estirar la mano y ahora es sólo posible en el recuerdo, algo que nos distingue, porque sólo "nosotros" lo conocemos, y los demás no.
Lo mismo les pasa a con los cubanos y el arroz congrí y las masas de puerco,  incluso a los holandeses con sus infames papas fritas con mayonesa sus croquetas y sus oliebollen, los peruanos y su sancochado o el ceviche (aunque éste último sí que puede llegar a ser tan exclusivo como una buena trufa), y como cada pueblo con la excepción de los norteamericanos, porque ellos en todos lados encuentran sus ansiadas hamburguesas, el ketchup para sus pizzas de plástico y sus milk shakes. La sola mención en el exilio de uno de estos productos traslada al grupo a una ilusión de pertenencia comunal a la infancia de cada uno, a los gratos recuerdos de cada uno. Magia que se desvanece cada vez que uno tiene la oportunidad de visitar su país de origen y de sentarse a comer la recreada milanesa y el flan con dulce de leche, al mirar alrededor buscando la misma complicidad de allende los mares en el vecino de mesa, y constatar que cada comensal está sumergido en la pantalla de su móvil, en su periódico, en su servilleta, sin darle la más mínima importancia al regusto identitario de ese queso derretido sobre el pan rayado tostado que cubre el bife de nalga que conforma la añorada milanesa. 
Una milanesa que a diez mil kilómetros de distancia adquiere dimensiones estratosféricas, connotaciones culturales, vuelos a una fantasía soñada jamás acaecida, íntimos e intransferibles cantos a la Pacha Mama y a Babalú Ayé convertidos en comunales, compartidos en el lodo de la vulgaridad, de la inmediatez, de la nada por la nada y para la nada.
No quise hablar del tiempo y hablé de música. Entonces el mismo boludo de siempre, el que siempre quiere decir algo ocurrente, original, notable, me preguntó:
¿Cómo te gusta tanto el blues, si no sos afroamericano? Bueno, el boludo dijo.." si no sos negro"
Cuando le iba responder me di cuenta que habría preferido hablar del tiempo. recordé a mi maestra Etelvina, quien al ver como disfrutaba de un toque de tumbadora me preguntó lo mismo en Cuba, yo ni siquiera sabía como llevar con los pies el ritmo de una conga sencilla tocada con clave, sin embargo me subyugaba el guaguancó y todos los ritmos afrocubanos que había escuchado hasta entonces, ella, la misma maestra de matemáticas que cada día buscaba una excusa para propinarle un cocotazo en el hueso parietal a Lázaro Piña, diciéndole:
- Bruto, eres muy bruto- hasta que Evelio y yo nos cansamos y saltamos para defender a Lázaro que ya estaba aterido de vergüenza cada vez que la flaca pelirroja lo agredía como si no hubiese mediado más de un siglo desde la abolición de la esclavitud y aunque debimos ir a la dirección castigados por la afrenta a la maestra, jamás volvió ella a tratarlo así, porque entre las divisas que vendía la Revolución como exclusivas estaba la de la erradicación del racismo, y aunque de cierto aquello no tenía nada, sí se debía observar el cumplimiennto de ciertas apariencias de cara a la galería.
También me recordó a un envidioso, que unos años más tarde cuando hube aprendido a duras penas a bailar un poco, y me solté con unos pasos de rock'n'roll, me preguntaba en la mesa después de que las chicas me dijesen lo bien que lo había hecho, qué por qué me gustaba esa música si yo no era de la época de Elvis o de Berry. Le dije que también escuchaba Bach, Mozart y Beethoven aunque como podía apreciar tampoco habíamos compartido época. Esa vez me cebé con ese boludo consiguiendo las carcajadas de los que nos acompañaban. Me excusé con él diciéndole que tal vez yo le parecería un snob excéntrico, pero que me creyese si le confesaba que yo solía leer a Shakespeare, a Balzac, a London, a Pirandello, a Lao Tsé y a Mujica Láinez, aún cuando, siendo sinceros, tampoco había tenido la oportunidad de coincidir con ellos en sus barrios ni en sus colegios. 
Escucho música flamenca, del altiplano, de cada rincón de Europa, africana, y sí, en efecto, mucha música norteamericana. 
Para mi la cultura del siglo XX fue el jazz, en toda su dimensión no sólo musical sino de fusión multicultural, de incursión en el ritmo, por la necesidad de la descripción de las ciudades modernas. Cosa que podría haber hecho el tango, o el son, pero aunque los gustos culturales suelen quedarnos legados e impresos por su calidad no hay que esconder que suelen desembarcar escoltados por catapultas, cañones, porta aviones y muchas transnacionales. 
Entonces, cuando estaba más bien perdido, a punto de elaborar un razonamiento ante tal exabrupto que confieso me descolocó, aún titubeando, como cada vez que el susodicho boludo a tiempo completo sin aparente motivo suelta algún ponzoñoso dardo hacia mi capa epidérmica, vislumbré el camino más expeditivo y apropiado para explicarme ante él, ante Etelvina, ante mi, ante B. B. King, Elvis Presley y Chano Pozo.

-Es que soy negro.

 

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23 diciembre 2013 1 23 /12 /diciembre /2013 21:34

 

 

 

 

Tras el desfogue de exabruptos contra la actitud pasiva y la complicidad de buena parte de la población femenina respecto de la ley del aborto en España,  frente a un asunto que a priori les debería competer más que a los hombres, admito que he hecho énfasis en este aspecto de manera sibilina, para a partir de ahí poder comenzar a separar la ficción de la realidad.

Este es el riesgo que conlleva centrarnos en los tópicos que nos proponen de manera subliminal los poderes fácticos no oficiales, a lo que el marxismo leninismo llamaba el "diversionismo ideológico" el cual fue tan manipulado en Cuba para cercenar derechos al individuo, que a mi generación su sola mención nos causó un rechazo irreparable, pero ello no obsta para que el concepto comprenda un amplia muestra de maneras de lobotomizar a una sociedad, distraerla de su objetivo una vez que esta encuentra la llave para el cambio en su firme determinación por llevarlo a cabo, cubriendo todo el espectro de antagonismos sociales existentes, evitando por todos los medios que sean detectados aquellos únicos, donde ciertamente está situada la cerradura correspondiente a dicha llave del cambio. 

No es un asunto de mujeres contra hombres, de negros contra blancos, de castellanos contra catalanes, de proletarios contra profesionales, de capitalinos contra provincianos o de ciudadanos contra campesinos. Eso quieren que creamos y vienen lográndolo desde hace mucho tiempo, con una incalculable cuota de nuestro nada modesto aporte.

 

Aunque ciertamente nos haya dolido observar a las diputadas del Partido del Gobierno vitoreando esa ley de recortes de derechos fundamentales de las mujeres, oficiando de abanderadas y centinelas del machismo y la misoginia más abyecta.


Es un proyecto integral de sumisión, de explotación, de coerción de las personas. No existe un complot ni una conspiración previa al acuerdo tácito. Se da por descarte, quienes persiguen el dominio absoluto de las fuerzas de producción y de las voluntades ajenas, terminan confluyendo en el mismo punto sin necesidad de ponerse de acuerdo. 
Cuando cada uno de nosotros ejercemos una autoridad desmedida en nuestro entorno doméstico, desde ordenarle ir a la cama a un hijo retozón, o despertar a uno remolón para que llegue a tiempo al colegio, o para efectuar la devolución de un producto en mal estado que no quiere ser aceptado por el vendedor por ejemplo, utilizamos medios similares, confluimos en nuestro comportamiento en la más o menos modesta escala que nos corresponda, con los amos del mundo que nos tienen a bien darnos consuetudinariamente por las postrimerías.

"_ Dios te oiga"_ diría mi amiga Gema poseedora de una incorregible lascivia.

La ley del aborto como todas las demás leyes que se vienen aplicando a fuerza de mayoría absoluta, se legisla tras haber lanzado “globos sonda” para observar la reacción de la población, y se instaura como si se tratase de un monolito, al constatar que el terreno está absolutamente fértil para el desfalco y la siega a juzgar por la respuesta recibida de parte de la población. 

No es una ley de hombres contra mujeres, de hecho todas las mujeres votantes del PP y las esposas de los ministros y políticos favorables, la apoyan como apoyan la manutención estatal del misógino, machista y segregacionista adoctrinamiento de la religión católica a sus propios hijos e hijas en el colegio con cargo al erario público.

 En cualquier caso la lucha contra estas aberraciones no debe ser tomada como una lucha de las mujeres contra los hombres sino contra la mitad de hombres y la otra mitad de mujeres. 

Además de que en los matrimonios igualitarios son damnificados el hombre y la mujer por igual, el retroceso social es para todos, la bestialidad, el atraso, la escasísima altura de vuelo intelectual que nos propone esta línea de convivencia, es para toda la sociedad.

Ellos, se frotan las manos al ver que el ataque desde una equívoca pretendida mayoría femenina que aborrece la ley, se dirige contra una más artificiosa si cabe totalidad masculina que apoya dicho disparate.

 Igual ocurre cuando ven que los grupos concientizados y bien intencionados focalizan su lucha contra la explotación en una cuestión racial, y se pasan unos cuantos siglos de sangre sudor y lágrimas, para terminar descubriendo que no son buenas o malas las personas por su color de piel, ni por sus sexo u orientación sexual, ni por nivel cultural, ni siquiera por su procedencia social, sino única y exclusivamente por el cariz y la categoría de sus propios actos.

El proyecto de primero gastar, luego mentir, a continuación adormecer y al final aplastar a la población, no es llevado a cabo por una raza contra otra, ni por un género contra otro. Mientras sigamos gastando balas de cañón en matar mosquitos, la única opción real que tendremos de ver desvanecerse sus políticas anacrónicas, será que terminen ahogándose de tantas carcajadas que les cause nuestra infinita estupidez.

 

Pero al margen de esta reflexión, también ya va siendo hora de que de una manera natural poero categórica, Eva le plantee a Adán que si éste continúa empecinado de dominar a alguien acorde a los lineamientos del padre, que ambos vayan pensando en adoptar o comprarse un perrito.  Que bien nos vendría a todos.

 

 

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23 diciembre 2013 1 23 /12 /diciembre /2013 19:11

 

 

La ley del aborto empujada a capón por el actual Ejecutivo, criminaliza a la mujer en casi todos los supuestos de aborto, excepto en el de peligro de la madre y en el de violación mediando pruebas que acrediten. 
Lo cual nos dice que la ley no procura en absoluto defender la vida del infante ya que el feto abortado o "asesinado" en caso de provenir de una violación, es idéntico a uno concebido en una relación consensuada, ¿castiga entonces el coito consentido, penalizando el retozo y premiando con un excepcional permiso al infanticidio únicamente a las mujeres que hayan sido fecundadas a través del espanto, el horror y la violencia?
Medioevo, vuelven aquellas perlitas de alta concentración machista, de odio al placer del tipo:

" A un gustazo un trancazo"
"¿Te revolcaste bien? ahora hazte cargo de las consecuencias"

La conclusión es que la mujer, como ya lo expresa la Biblia es de carácter débil, no se puede dejar algo tan delicado en la esfera de su voluntad, ya que es altamente sospechosa de provocar la tentación a la lujuria y la lascivia.

 Parece como si dijésemos:

 Proletarios del Mundo: no os unáis, odiaos unos a los otros.

Mujeres del mundo: Traicionad las luchas feministas que os precedieron.
Obsecuentes de Cuba: escupid y golpead a vuestros vecinos que luchan por vuestra propia libertad futura.
Pueblo de España: reclamad toros, recortes en vuestra salud, en la educación de vuestros hijos, en las libertades de expresión, en el derecho al trabajo, a la vivienda, a la dignidad.

 
Borregos de España: continuad cavando vuestra tumba.

 Ver a mujeres criadas en la democracia donde se supone libertad de elección, avalando las versiones más misóginas y machistas de la especie como las de las religiones monoteístas, cosas como que la mujer es sólo una costilla del hombre, o que es impura, o que es débil frente a la tentación y por ello deben estar al mando de todo lo importante los hombres, se me antoja algo tan contranatura como si viese a afroamericanos del KKK o a zulúes del Apartheid. 

Tal la sentencia del Génesis 3:16 (Dios a Eva) 

 "Dijo asimismo a la mujer: Multiplicaré tus trabajos y miserias en tus preñeces; con dolor parirás los hijos, y estarás bajo la potestad o mando de tu marido, y él te dominará."

 

 Me resulta absolutamente imposible de digerir, por otorgarme una posibilidad de comprensión acepto la explicación de que luego de tantos siglos de sometimiento a muchas les quedase una especie de Síndrome de Estocolmo, que les impide aún en condiciones de libertad de elección escoger ser libres y honorables.

Al ver en la bancada del Partido Popular a las mujeres políticas de esta formación no solamente no rebelándose contra la anacrónica y fundamentalista ley del aborto aprobada el día de hoy, sino aplaudiendo animadamente tal despropósito humillante para cualquier mujer con cierta dignidad del siglo XXI, y al comparar ese reflejo al de la gente de clase media y de la clase trabajadora regalando su voto a lo peor de la historia de la derecha en democracia para que les dilapiden todos y cada uno de sus logros, me pregunto si tiene algún sentido intentar gastar el tiempo en pensar en los demás, si no estaremos siendo un poco intrusos e impertinentes al intentar iluminar caminos que nadie desea andar, y sobre todo me pregunto si no estamos siendo demasiado imbéciles al no preocuparnos de pasarla bien entre los que podamos y deseemos hacerlo, y dejar atrás a esa masa informe que siempre anhelará vidrios de colores, bochinche, pan mojado en salsa grasienta y mucho; muchísimo circo.


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23 diciembre 2013 1 23 /12 /diciembre /2013 18:03

 

 

Muchachos y muchachas ( o mejor será que diga muchachas/os acorde a los tiempos de sensibilidad sexista a flor de piel que corren por estos lares a raíz de leyes antiabortistas y otros decretos medievales) como cada año hago, no sin incurrir en una contradicción tirando de la misma cronología de la cual reniego, también en éste año despotricaré contra la rarísima costumbre de considerar un logro, un mérito o una consecución digna del mayor de los festejos, el simple fenómeno de la física y la astronomía completamente ajeno a cualquier ser vivo, de festejar que un planeta, en este caso el nuestro, haya concluido un giro más de los infinitos que viene protagonizando desde la eternidad, alrededor de un astro, en este caso nuestro bastante aquilatado "Sol".

El mayor de los gastos anuales a nivel institucional y familiar lo hacemos para festejar algo que ocurre más allá de la voluntad y de la intervención de la especie humana. ¿Les irá bien a algunos con eso?


El movimiento de traslación. Es como si nuestros glóbulos rojos festejasen cada vez que el corazón emite un latido, en los casos de arritmias podrían tomárselo como los hombres se suelen tomar los años bisiestos. Pero aún en ese caso la analogía carece de fuerza, ya que para mis glóbulos rojos el hecho de que el corazón siga latiendo encierra un particular nexo con su propia longevidad. En cambio a nosotros ¿ qué más nos da? la Tierra tiene planeado seguir girando por una larga temporada.

La fiesta por la lluvia o por la nieve que también son ajenas al hombre en cuanto a su génesis pero no en cuanto a su provecho , las puedo entender sin mayores cavilaciones, ya que de ellas depende aún en algunos sitios la hambruna y la muerte o la abundancia y la vida.

¿Pero que la Tierra cumpla con su rutinario paseo alrededor del Sol? Bueno, aunque no en sentido literal en todo caso acepto la filosofía de aquel cojo de mi edificio que todas las tardes decía: 

_¿Llueve? , buena ocasión para descorchar la botella de ron y jugar un partido de dominó.
- ¿Escampa y sale el sol? ¡Hora de tomar ron y jugar al dominó!

En fin:

FELICES FIESTAS A TODOS!!!

 

Que haya buenos fines de años, principios de años, continuaciones de años, mediaciones de años y de días meses, horas y minutos, los segundos mejor no porque nos podríamos quedar cortos de tiempo. Acorde a la filosofía de mi vecino cojo la pregunta es ¿por qué esperar tanto como un año para festejar? A partir de ahora a festejar todo!

Nada como un buen minuto.

Que haya paz, fuerza, salud y tranquilidad.

 

Y ¡¡¡¡Felices Minutos Nuevos!!!!

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Published by martinguevara - en Relax
7 diciembre 2013 6 07 /12 /diciembre /2013 03:18

 

Fue  el rock, el pop y las hordas del beat quienes dieron el do de pecho sacando del anonimato o de la sospecha al activista anti Apartheid Nelson Mandela, suplantando a toda esa mezcla masiva de voluntades, inocentes las menos, pícaras, bribonas y mal intencionadas la mayor parte, que siempre van por ahí pregonando con cantos de promesas políticas lo que no pueden ni siquiera cumplir en el mullido, inofensivo y tibio ámbito del hogar.

El mundo del show pop abrió las puertas del lustroso mundo desarrollado a Mandela, como unos años antes había propiciado que la gente no fuese acorbatada a la oficina, ni apaleada por usar el pelo largo, ni por ir de la mano de otra persona del mismo sexo, ni por mezclarse entre las razas y intercambiarse el acervo cultural, del mismo modo que había dado pie a las libertades individuales, al derecho de acceso igualitario al arte, al ocio y a la diversión.

Sin embargo algunas personas nos preguntamos ¿Por qué todos esos periódicos que no contratarían a un Bereber, a un sub sahariano ni a un gitano ni siquiera para hacer de Baltazar el día de Reyes Magos, y todos esos que se tocan la cartera cada vez que pasa por su lado un negro, un marrón, un indio, y todos esos en cuyo lenguaje contienen y acunan el odio y la esclavitud propia a flor de piel hoy están tan afligidos por la muerte de Mandela? 

¿Estarán enviando el mensaje de que si un día les tocase ser juzgados preferirían con creces la punitiva de reconocer todo en un santiamén y ser perdonados de inmediato para siempre?

 

Tal vez los mismos que nos preguntamos si tiene una pálida idea de la Historia, de cómo fueron tratadas las libertades individuales por todos los comunistas, aquél joven que se pone un pin de Lennon, y no digamos ya uno de una hoja de cannabis, al lado de uno con la cara de Trotsky o del Che Guevara

 

También me pregunto si el hecho de que tenga tan unánime acogida la pena por semejante pérdida se deberá a que el sistema consiguió fagocitar y metabolizar el mensaje de Mandela, consiguió sacar partido del la conmiseración por las personas portadoras de un tipo de piel, alejando el foco del verdadero peligro de que la gente interprete que la única liberación posible, pasa por fundir la cultura, a la verdad sin tabúes y a una imprescindible cuota de valor para poder acometer la experiencia del cambio, o si al ver que de ningún modo podía vencer a semejante monumento a la dignidad humana, semejante canto a lo mejor del espíritu, el sistema se dio a su adoración como si se diese sin comlejos a la bebida en horas ociosas.

 

Noventa y cinco años y la gran mayoría de ellos de compromiso político, es mucho tiempo, y no lo sé con exactitud pero creo estar interpretando bien a mis allegados cuando al escucharles decir que Mandela es el ejemplo de hombre, supongo que se refieren a los auspiciados eslóganes de la igualdad de oportunidades de las razas, a la reconciliación y la paz, y a los juicios de la verdad y el perdón, que  sin dudas, luego de lo que pasó en manos de sus captores, son para mi lo más destacado de su ejemplo y lo que debe quedar como un legado a la humanidad.  Haríamos un buen favor en incorporarlo como una práctica recomendada a nivel mundial tras cualquier sistema en los que hubiere habido excesos de represión o serias sospechas de cualquier deliro sobre sus dirigentes. De ese modo la transición española no adolecería de la falta de justica que ostenta hoy, ni se irían de rositas los secuaces de los dictadores de ningún barniz ideológico.

Pero Mandela fue mucho más. Fue por ejemplo un gran amigo de Fidel Castro, fue rechazado de plano por todo el sistema de democracias Occidentales cuando se pedía por su libertad desde las asociaciones del Tercer Mundo. Era considerado poco menos o más que un terrorista, ya que durante un largo período Mandela tuvo la convicción de que la única manera de erradicar el Apartheid era la lucha armada.

Pasó una cantidad de tiempo en prisión tan ingente, en condiciones tan duras y ajenas, que se me hace imposible concebir con cierta seriedad la cifra en años propios, en tiempo cronometrado, ante el riesgo latente de que esa condición sicológica o subjetiva según San Agustín, que convierte al tiempo en la categoría filosófica más abstracta frente a la concepción platónica que entendía el tiempo como la imagen móvil de la eternidad, termine por hacerme creer que de algún modo sus horas tenían algo que ver con los mías. Mi padre estuvo casi una década preso en condiciones difíciles también mientras yo crecía en el exilio y en parte estuve preso con él, una mitad de mi se planteaba todo desde la pusilanimidad de todos los que me rodeaban conmigo incluido al no hacer todo lo necesario para rescatarlo de su presidio, y esa mitad vivió a un ritmo muy diferente que la otra mitad social, no creció, no mudó, no cambió en otro sentido que en la profundización del morbo, la culpa y el temor.  Quizás por eso me identifiqué tanto con la familia de Mandela como con él hasta que pasó al otro lado de los barrotes.

Entonces vi lo que creo que todos vimos, un hombre imposible de derrotar, un hombre imposible de matar, imposible de odiar, un hombre padre de todos los hombres.

El mundo del pop representado en sus máximas figuras popularizó de tal forma la imagen de Mandela mientras aún estaba en prisión pidiendo por su liberación, que nunca podían imaginar que al salir éste los eclipsaría de la manera que lo hizo.

Sacarse una foto con Mandela pasó a ser un objetivo no sólo para mandatarios del mundo entero, sino para estrellas del espectáculo, para multimillonarios preconizadores de lo opuesto al mensaje de Madiba, se había convertido en el osito de peluche de los derechos humanos, de la dignidad humana a la que nunca tendríamos acceso, era una mezcla de Jesús con Lao Tsé, tenía la sangre y la sabiduría.  La gente, incluso la intrínsecamente malvada parecía reconciliarse con ciertos aspectos bondadosos de la especie humana a partir de la existencia de tamaño mito viviente.

Fue un baño de salud para  toda la humanidad.

 

Se fue, pero yo no haré ninguna exhibición de tristeza por ello. 
De la misma manera que le ocurre a un amigo el cual me comentó que su deseo para cuando parta es que no vayan a ponerle a su fiambre caras acontecidas y mucho menos semblantes tristes, ya que si les urgiese hacerlo podrían tomar cartas en el asunto mientras aún respira; -pero cuando ya no los pueda ver ni oír -me dijo- ¿para qué?. 
De igual manera creo que hoy es un buen día para honrar a Don Nelson estando contentos de que haya vivido en nuestro tiempo, agradeciéndole su vida, diciéndole a su halo ya en marcha, que deseo haber aprendido algo de los pasos que dio, recordándome que se puede ser mejor persona, entendiendo que la venganza es huésped y anfitriona del dolor, rehén y carcelera de un viciado ciclo de violencia ya perimido aunque persistente como pocas cosas. Las palabras que mejor expresan el sedimento que ese hombre leyenda nos dejó, no son mías, son de su amigo y compañero Desmont Tutu, el arzobispo galardonado con el Premio Nobel de la Paz, cuando dijo:

 

 'Estoy orgulloso de ser humano porque en esta especie hay alguien como Nelson Mandela".

 

 

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
1 diciembre 2013 7 01 /12 /diciembre /2013 17:23

 

 

En el año 1955 Claudette Colvin, una adolescente de Alabama se negó a dar su asiento a un blanco que se lo exigió acorde a las leyes del Estado, por lo que fue arrestada y maltratada. En el mismo año unos meses más tarde ocurrió algo similar con Rosa Parks quien fue también encarcelada, y su la epopeya en que se transformó su valeroso acto es ya parte de Historia de los derechos civiles norteamericanos y patromino moral de la humanidad.

La NAACP adujo que Colvin era demasiado joven para ser tomada como baluarte en la lucha por los derechos de igualdad racial pareciéndoles más apropiada la señora Parks, pero parece ser que además de contar con mayor edad, Parks era de la clase media mientras que Colvin provenía de una extracción muy humilde, era mucho más oscura de piel y además había quedado embarazada unos meses después del incidente. La lucha contra los prejuicios y contra los lugares comunes descansan en la misma guarida y comparten alimento.

En el año 1955 la humanidad entera estaba concientizada acerca de la brutalidad que significó el racismo y la xenofobia contra los judíos en Europa, incluso en Estados Unidos se hacían películas poniendo de relieve dicha anomalía, mientras que aún los descendientes de africanos en América no tenían permitido en muchos sitios sentarse al lado de un blanco o sucedáneo latino del blanco británico, ni tomar agua de los mismos bebederos, ni entrar a los mismos servicios, y en África todavía los hacendados podían contar con mano de obra esclava. 
Cuando reflexionamos acerca de que cinco años de holocausto fueron suficientes para sensibilizar a la humanidad y establecer una condena universal al antisemitismo, mientras que trescientos cincuenta años no fueron suficientes a pesar de despiadada esclavitud, con números de muertos que no nos podemos ni siquiera permitir mencionar, para no sucumbir ante el espanto de la inevitable brizna de culpabilidad que nos dejaría una simple noción, un casi anecdótico recuerdo impregnado en el ADN en la perpetración de tal barbarie, no podemos dejar de sentirnos embargados de manera inquietante por la intriga, la duda, la desazón de pensar en cual de las calamidades que están actualmente azotando a la humanidad estamos implicado como cómplices, en modo similar que frente a aquella irreproducible orgía de crueldad y crimen en masa.
Es nuestro deber encontrarlo.

 

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
27 noviembre 2013 3 27 /11 /noviembre /2013 02:10

 

 

Donde dije digo, digo Diego!!! 
¡Cualquier cosa parece valer! 

Si bien siglo XX era cambalache, el XXI es como decían los Stones en Jumpin Jack Flash: "Todo es gas, gas, gas"

Me tienen anonadado dos noticias, que no por esperadas son menos reprobables. 

Por un lado se aprueba en Cuba que sus marinas de yates sirvan para el atraque y varadero de mega barcos de multimillonarios del área de Centroamérica y el Caribe.
O sea que de lo peor, lo peorcito!!! 

Tras esta tremenda Involución de 54 o 54 mil millones de años uno se pregunta ¿ y toda la represión para qué sirvió? ¿ y que pasa con las disculpas a todos los presos, los exiliados, los anulados, alcoholizados, los miles de muertos en el mar para descansar de ese agobio, de ese "obstine", los estigmatizados y los sumidos en el ostracismo? 

¡¡¡¡Lo último que esperaban los pseudo "izquierdosos" de décimo cuarta categoría pertenecientes al subsector "aprovechados", que defienden esos abusos, es que encima a los que les olfatearon el trasero durante tanto tiempo se diesen vuelta como una tortilla 180º!!!! 
A lo mejor ahora les da una pizca de vergüenza.

Y como suelo decir, lo único que me preocupa de esta situación son esos valientes vociferantes de voz en cuello, los "guapos/as oficiales" que gritaban en altísimos decibelios allí donde hubiese un superior que pudiese escucharlos: ¡¡¡¡¡Socialismo o Muerte!!!!

¿ qué harán ahora? ¿inmolarse ante el fuego ex-amigo? Porque seamos honestos, por más sinvergüenzas que sean los cipayos de ahora y por más que digan que estas excrecencias siguen siendo socialismo, ya no cuela, esto será lo que sea, yo no lo sabría definir, pero obviamente es todo lo contrario a lo que se referían esos genízaros lamebotas de guarapito y el chinito cuando hacían sus acaloradas soflamas! 

Se les corroyó el coxis en el sillón y el ron les durmió las nalgas.

Y la otra que pondré a continuación es menos lacerante, pero igual de cumplidora con los preceptos de las teorías marxistas (Grouchianas ) según las cuales en la alforja hay todo tipo de principios, a gusto del consumidor y conveniencia del confeccionador, que es el acuerdo de ultimísima hora con las aves de rapiña, insectos chupópteros, sanguijuelas, vampiros que habían usurpado al pueblo argentino y humillado el honor patrio extrayendo el petróleo hurtado de los pulcros y solidarios pozos nacionales.

Parece ser que terminaron todos contentos y felices con los bolsillos henchidos de mangos y moscas. La rosa blanca de Atahualpa.

¡Ay esa escarapela que poco tiempo duró en la pechera!



link  Argentina y REPSOL pactan indemnización multimillonaria.

 

link Cuba Permite yates en las marinas.

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
26 noviembre 2013 2 26 /11 /noviembre /2013 01:55

 

Iba yo sólo en el coche y me dejé llevar como de costumbre por una diatriba mental, un espectáculo unipersonal con diferentes "sparrings" intangibles, escenario en el cual había varias voces encontradas, ora de un personaje ora de otro, como en sueños y pesadillas pero con  mayor intervención de la voluntad y del consciente.
Vi un lugar vacío para estacionar justo enfrente del centro comercial al que me dirigía, paré en seco provocando que casi una furgoneta me arrease una buena torta. 
Que casi me diese por detrás.
¡Vaya escándalo y vaya vehículo! -pensó mi auto gris- nuestra cintura ya no es de sílfides.
Pero pasó de largo rozando el trasero del coche, lamiéndolo, haciendo que se sintiese tan afortunado de no haber sido chocado que casi se siente desgraciado por no poder probar una leve embestida. 
Terminé de frenar con el contén de la acera, activé ese moderno freno de mano de botón, luego salté de los estribos a la calle cerrando la puerta mientras observaba los últimos aspavientos que me dedicó desde su cabina el chofer de la furgoneta. 
Incluso pude escucharle algunas palabras o eso creí, el caso es que como casi siempre en las discusiones de tráfico se escuchan especulaciones, apreciaciones, conjeturas acerca de lo fantástico que se lo pasan las madres de los torpes e infractores, en los catres con uno o más partenaires, pues me pareció oír ese tipo de menciones. 
La verdad es que como nunca me llevé a las mil maravillas con la vieja, tampoco es que ese tipo de cosas lleguen a ofenderme de un modo particular; además me pregunto como podría molestar a alguien de bien, el que le dijesen que su vieja se lo solía pasar de lo lindo. Bueno imagino que para la mayoría de los que están enamorados de las sempiternas tetas y piernas de sus mamás puede no ser grata la imagen de pertenecer a ese conjunto de cornudos. 
En fin, que ni me dieron por detrás a mi ni a mi madre al parecer tampoco, al menos en ese momento, aunque el curioso conductor de la furgoneta pareciese enfrascado en repetirlo con ahínco y con sospechoso conocimiento de causa.
Mientras caminaba hacia la puerta del centro comercial para comparar los precios de las computadoras con los de los lentes progresivos, continué con la animada discusión que se había desarrollado en mi interior hasta instantes antes de la interrupción momentánea. 
-No puedo admitir esa excusa sin antes recordarles que hasta hoy sólo conocemos a la conciencia contenida en la materia. No tenemos ninguna evidencia de algún caso de conciencia independiente de la materia-dije en voz alta mientras pasaba por al lado de una madre y su crío de unos ocho a diez años.

Ambos se quedaron mirándome con una expresión que me causó sonrojo. De repente no tenía como esconder que iba hablando sólo, me pasó como en el pasado, como antes de la existencia de la telefonía móvil, del bluetooth en los coches, de la múltiple variedad de cables que atraviesan la era del exquisito sabor artificial de los Doritos, alambres e inalámbricos que aunque sirvan para muy poco, al menos sí que me permiten disimular con eficacia en un semáforo cuando el conductor de al lado se queda mirando mis ademanes animados en una charla solitaria. 
El bluetooth, por Tutatis, el bluetooth me permite el soliloquio sin rubor. O un socorrido aparato de móvil extraído del bolsillo del abrigo con velocidad y destreza insuperables al sentir la mirada inquisitorial en la nuca tras un sentido monólogo.
Pero el incidente de la furgoneta me había hecho bajar rápido del coche y olvidar el teléfono dentro, ni siquiera pude echar mano de aquel antiguo recurso que usaba en los tiempos pretéritos, que consistía en ponerme a cantar la canción más parecida al tono de lo último que yo suponía, me había sido escuchado decir, ya que me había dejado gobernar por el silencio amenizado por la evidencia demasiado estridente de unas miradas definitivamente condenatorias.
Aunque con mi particular oído para reproducir música no sé bien si aquel truco de conseguir que desistiesen de pensar que estaba loco a costa de que constatasen que era tan perro de malo en la entonación de cualquier nota, mejoraba sustancialmente mi imagen.
Pasé por el lado del intenso silencio que mediaba entre la madre y su nene y mi aureola, el entorno íntimo, la esfera que a cada paso que daba dotaba de mayor grosor la capa, la cáscara que parecía protegerme de todo, menos de las impiadosas licencias libertinas que mi madre se concedía en el imaginario de mis ofensores, y también en la desnudez de mi propio relato, desde la primera palabra hasta el punto final.

 

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Published by martinguevara - en Relax
17 noviembre 2013 7 17 /11 /noviembre /2013 00:15

El otro día me hizo gracia un disertante espontáneo que defendía los derroteros de la "Involución" cubana a lo largo de la friolera de nada menos que 54 abriles, al mismo tiempo que decía simpatizar con los indignados. Le pregunté si no se daba cuenta de la incongruencia, si conocía las reivindicaciones de unos y otros.

Unos quieren gobernar eternamente la Isla, al menos ya llevan más que la edad que tengo, que es la medida de "lo eterno" para todos los mortales, y si bien me considero alguien jovial fuerte y animoso, podría admitir no sin ruborizarme que ciertamente ya también puedo estar algo "cascado" al mismo tiempo! 
Mientras que los otros defienden el debate permanente, consideran deficiente una democracia que sólo permite la participación popular en la toma de decisiones cada cuatro años, quieren estar involucrados permanentemente en los asuntos importantes de la sociedad. Consideran que cuatro años es una eternidad para esperar un cambio.

¡Ay estos disertantes!

 

Desde poco después de triunfar, la Revolución cubana "se fue a bolina" cuando una pretendida vanguardia quiso apropiarse de los méritos que consiguió el pueblo, de sus logros respecto del fin de la corrupción y de la tortura de la dictadura batistiana, que es lo que se imponía mayoritariamente en aquella lucha, comenzó el largo camino por una nueva forma de dominio, mucho más compleja, casi imposible de desarticular porque su médula espinal, está directamente enclavada en el nido de lo más sofisticado del totalitarismo, en el mismo corazón del fascismo, que no es otro sitio que allí donde reside el constantemente manipulado capricho de las mayorías, el barniz de lo pretendidamente popular.


No es otro que la banalización del legítimo anhelo de libertad de cada individuo convirtiéndolo en lema de rebaño, en consigna del populacho que desde siempre ha acompañado sediento de crueldad colectiva a la adúltera, al rebelde, a la bruja, al hereje hasta la cruz, hasta la hoguera al grito de:

Quemadlo, quemadlo cuanto antes!!!!

 

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Published by martinguevara - en Cuba Opinión

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