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12 enero 2013 6 12 /01 /enero /2013 02:03

 

Llegados a este punto me importa bien poco si Carromero es culpable del todo o no, porque en parte sí que lo es, le habían retirado el carnet de conducir por diversas temeridades e infracciones muy peligrosas al volante y alquiló un coche en esas circunstancias. 

Y para que en España le quitasen el carnet a un dirigente de Nuevas Generaciones de Madrid; créanme: era infractor.

Capítulo aparte merece el  gobierno de Cuba, que mete veinte años a la sombra a la gente por opinar diferente y a este pollo que se lo acusa de dos muertes, lo sueltan en  unos pocos meses por vaya a saber qué tipo de negociados, pero lo de España no es menos vomitivo. 

Repito: al margen de si merece o no la prisión, yo por lo pronto soy contrario a todo modo de tortura y la prisión es uno de los más dañinos que puede haber, es una venganza diabólica perpetrada por el Estado. Pero teniendo en cuenta que es el país con mayor cantidad de presos de Europa, unos 65.000, hay datos que consiguen destacar de manera ruborizante.

En España se libera a cuanto policía torturador con condena firme haya, y lo peor es que los hay, se van de rositas los antidisturbios que dejaron tuerta de un balazo a una manifestante, los que partieron las cabezas de niñas, de chavales de ancianos. 

En España el robo a gran escala, por personas de "clase" se castiga con veredicto de "no culpable" indefectiblemente, ni siquiera se llega a un indulto, a una amnistía o un sobreseimiento de causa, Inocente, así sin más. Y claro,  a renglón seguido indemnización con gran puesto de cientos de miles de euros o millones, a cargo del Estado o bien de la empresa privada a la cual favoreció dicho chorizo cuando estaba en pleno auge delictivo. 

Una persona en España puede ser el representante de los empresarios durante años, siendo más corrupto que Al Capone. Un politico puede decir que ganó la lotería cuatro años consecutivos mientras se enriquecía de manera ostensible y no levantar sospecha alguna en Hacienda, en cambio si usted se olvida de mencionar el más minimo ingreso en la declaración va preso directamente, sin escala en tribunales.

 Pueden defalcar, robar al erario público, corromper, prevaricar, todos los que acrediten estar muy ligados al poder.

Hubo un preso que estuvo 46 años en prisión provisional por errores de procedimientos, mientras que se sabía que llevaba varios años más de los que debía. Miguel Montes Neiro se llama y no había cometido ningún delito de sangre, pero portaba el peor de los pecados en España para quien quiera quebrar la ley, era un hombre común. No lo conocía ningún aristócrata, ni politico de alto rango, ni militar, ni policía.

Lo que en España se llama un pringado.

 El único denominador común de todos esos presos en la peninsula, no es la religión, la raza, la nacionalidad, el aspecto o su elección del objeto sexual. Concurre un único factor :

Y es que están muy lejos de la guinda que corona al gran pastel.

 

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Published by martinguevara - en Europa Aorta
31 diciembre 2012 1 31 /12 /diciembre /2012 02:16

 

 

Hubo un estruendo , un silencio y la convicción de haber entrado de cuerpo entero en alguna de sus peores pesadillas, en una auténtica tragedia.

No alcanzaba a saber bien en que lugar estaba cuando ya le habían comunicado que de sus compañeros de viaje, los dos cubanos habían muerto y el sueco ya había abandonado la isla rumbo a su país. Le dijeron que la cosa no pintaba demasiado bien para él.

En ese lapsus se movilizaron procesadores y generadores de opinión decantados con mayor o menor claridad hacia un lado u otro de los fervores que supieron despertar el medio siglo de hegemonía gubernamental en la isla de Cuba. Más bien furibundos hooligans de las insignias de una y otra orilla presentando pasión más que razón, toda vez que no queda ni rastro de las posiciones ideológicas asistidas por la pizca de seriedad con que solían apuntalar sus respectivos discursos, los enemigos dialécticos de antaño.

Se movilizaron junto a la información todo tipo de versiones, sostenidas por la sospecha, basadas en conjeturas, se abrió un frente que sin embargo no llegó a fraguar en intensidad ni en dureza, como otrora lo hicieran las diferentes batallas de opinión sostenidas entre la dictadura cubana y el resto del mundo, un tanto por el visible desinterés en la riña como táctica, por parte del ejecutivo de Raúl Castro a diferencia de su hermano Fidel, y por otra parte por las delicadas negociaciones que esperaban para ser atendidas, con el fin del retorno del mitad temerario y mitad infausto dirigente de las Nuevas Generaciones del PP, partido que actualmente preside con mayoría absoluta el gobierno del Reino de España.

Ángel Carromero se había dirigido a Cuba, para reunirse presuntamente y llevarles fondos de manera clandestina a dos de los más exquisitos disidentes que cualquier político extremista puede desear como oponente, para la organización a que pertenecían, con la fatalidad de que ambos murieron en un mal llamado “accidente” que transcurrió con él al volante.  Tanto si se atiende a la versión que sostiene la familia de Payá, según la cual fueron embestidos por detrás hasta salirse de la carretera y colisionar con el árbol fatídico, o si se cree la versión oficial, que asegura que Carromero no pudo controlar el vehículo por la velocidad y el estado de la carretera, la denominación del hecho como accidente es errónea, en el primer caso se desprende por lo evidente y en el segundo porque el ciudadano Ángel Carromero tenía retirados los doce puntos del carnet de conducir en España por diferentes infracciones y temeridades al volante, solo que aun no se había procedido a la retirada física del carnet. Si se conduce un vehículo en esas circunstancias, la tragedia es fruto de la     consecuencia, no del azar.

La perspectiva de cuatro años de prisión pendió sobre su ser. Según desde el ángulo desde el que se lo mire era terrible o una bendición. Para cualquier cubano eso sería como un sueño, solo el participar de alguna manera en la financiación de la disidencia, comportaría una cantidad ingente de años de condena, y si encima se era responsabilizado de la muerte de dos personas, cuatro años tendrían sabor a manjar. Pero desde el punto de vista del dirigente político en carrera hacia las fases superiores del Partido, cuatro interminables años en las cárceles cubanas, así fuese en la sensiblemente mejor prisión para extranjeros, sería la concreción de una de esas pesadillas de ubicación no demasiado nítida entre la remembranza y la premonición.

Al cabo de una serie de negociaciones llevadas a cabo con la prudencia y el escepticismo político necesarios para arribar al éxito, el dirigente a medio camino entre el héroe y el villano fue trasladado a España, para ser ingresado en la también nada ordinaria prisión de Perogordo, en Segovia, donde suelen pernoctar los reos VIP del panteón ibérico, sus ineludibles veladas a la sombra de la justicia.

Alrededor de dos mil cuatrocientos españoles están detenidos actualmente fuera de España en prisiones de todo el mundo, el 83% por delitos contra la salud pública, en su mayoría casos de pequeños tráficos de estupefacientes sin intervención de hechos de sangre. Es de recibo preguntarse si no habrá tenido algo que ver su filiación y cargo político en la prontísima puesta en marcha del convenio bilateral de sentencias penales firmado entre el país europeo y el caribeño y no sería descabellado asimismo, solicitar una explicación de con que fondos se atendió a este nebuloso caso especifico.

En la cálida perla del Caribe, los presos juzgados y condenados por delitos de mucha menor enjundia que los cargados sobre la espalda de Ángel Carromero, tanto los considerados presos políticos como los presos comunes por causas que solo en Cuba se penalizan con ingreso a prisión, conforman una abultada cantidad, aunque ciertamente imprecisa por la carencia de un portavoz único y fiable,  y en ese caso también corresponde preguntarse que negoció el estado de Cuba para que se diese carpetazo sobre el fallecimiento de dos militantes políticos, de dos ciudadanos cubanos, de manera tan ambigua y poco clara, y aunque solo fuese por respeto a todos esos presos que permanecerán hasta más allá del agotamiento de las reminiscencias y presagios de la más persistente de sus antiguas pesadillas,  invitar a que aclaren cuales fueron los privilegios y las prebendas aplicadas en este turbio caso, rodeado de velos y candados echados desde las correspondientes orillas de los antiguos contendientes. 

 

 

 

 

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Published by martinguevara - en Europa Aorta
26 diciembre 2012 3 26 /12 /diciembre /2012 17:53

Por más buena persona que intentes ser, por más solidario y entregado, no te hagas ilusiones, eres totalmente prescindible. Todo lo que no sea la desnuda soledad con que nacimos es una ficción que incluso puede ser muy bienvenida para recrear fantasías que apuntalen las flaquezas del ego. 

 


Per estarás solo contigo mismo, y eso será en el mejor de los casos, siempre que no olvides del todo brindarte algún homenaje de vez en vez, regalarte un guiño y no perderte en el magma de la insignificancia, en el calmante universo de la impersonalidad desde el cual no hay vía de retorno. Si entiendes eso amarás en la justa medida a tu propia persona en relación con los demás.

 

 

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Published by martinguevara - en Relax
24 diciembre 2012 1 24 /12 /diciembre /2012 23:58

 

 

¿ Por qué me consigue poner más redondito y atómico, una mujer saliendo a atender la puerta en ropa interior, que ella misma paseando en verano con un bikini, incluso de menor talla?
Hace tres días me pesqué una descomposición de estómago tremenda, un dolor de barriga agudo en el costado y la sensación física de haber sido sorprendido por Mike Tyson minutos después de insultar a su abuela, abundaron pastillas, tés, corridas al toilette, súbitamente las heces se me disparaban en cualquier dirección, con la suerte de que las tazas de water fueron ideadas para contener cualquier "shot" que no sea hacia arriba. 
Pensé que se trataba de cieguitos. 
O que podía ser una indigestión por unos ravioles de gorgonzola made in Alcorcón, con mantequilla derretida y queso Zanetti de meses de almacenaje. O tal vez unos bocadillos modestos que los asturianos llaman "pinchos" y que estando allí destinado por trabajo, tuve a bien ordenar dos, de lomo y de pollo rebozados en aceite de más de una fritura. El famoso aceite ingles de los mil demonios usado para las fish and chips, importado en exclusiva para mi pincho de materia cárnica rebozada.
Tras tres días así arribé a la conclusión de que debe ser más bien virus, una gastroenteritis be bop más que oportuna. Pero si la providencia quería expresarse, hacerse oir, irrumpir en modo de ser atendida con certeza, lo logró, ahora le pedía por favor que se manifestase, que se explicase, que me pusiese al tanto del significado de esta terrible diáspora de interioridades en la víspera de la Nochebuena.
Mi mujer y mi pichón se mostraron dispuestos a deshacer el atractivo plan de viajar trescientos cincuenta kilómetros a Madrid, para intercambiar unas voces en el más genuino estilo ibérico en el fragor familiar, en el seno del amor filial. Claro, algo cambiaba, no manejaría yo. Les dije por supuesto que ni se les ocurriese, que yo me sentía con fuerzas para seguir yendo de la cama y el living al inodoro como un poseso. 
¡ Ay si te hubiese tocado en Estados Unidos donde no conocen las bondades del bidet!
Casi los tengo que empujar para que subiesen al corcel metálico tuneado por las maniobras de parking de mi amada esposa, ella quería ver a sus hermanas y mi hijo a sus primos, les dije que sabía el camino al Hospital si lo precisase y les pedí solo que me acompañasen al pueblo a comprar un trozo de bife de lomo, solomillo de buey en una súper carnicería, una manteca más delicada que el canto de un cisne por si las dudas se pasaba el estruendo en mis tripas. Luego salté al pequeño mercado de enfrente y trabé un paquete de un arroz de buena calidad y un frasco de espárragos terminando por ser más realista y previsor que iluso. 
El bife era por aquella máxima de: seamos realistas, pidamos lo imposible.
El coche salió de enfrente de la verja de casa entre despedias y promesas de te llamo y te quiero. Una vez perdidos en el horizonte de las casitas me apresté a esperar que mi molestia se aliviara al sentirme solo, sin ceremoniales , sin obligaciones sociales. Pero los huracanados retorcijones y los galopes continuaron a la orden, prolijos, puntuales, inmaculadamente educados.
Leí, vi dos pelis, puse posts en las redes sociales, hasta dormí un poquito. Y debo admitir que antes de las doce me abordó una especie de pálida, disimulada, embarullada, pero auténtica desesperación por escuchar la llamada de mi tropa que no tuvo lugar hasta pasada la medianoche.
Curiosamente me pasó como frente la chica del bikini y sus prendas interiores, no siendo yo practicante de otra religión ni creyente en otra reparación que no sea la siesta, no involucrandome habitualmente en convencionalismos atávicos, no por profundas convicciones sino por haraganería frente los ritos, no alcanzo por ende a entender la diferencia entre un día como hoy, ni de cualquier otro onomástico o efeméride con el día más plebeyo del calendario. Pero admito que la sentí.
¿ Habrá sido porque se me chamuscó ligeramente el solomillo de buey?

 

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Published by martinguevara - en Relax
18 diciembre 2012 2 18 /12 /diciembre /2012 14:36

 

 

En estos días que se acerca el tradicional derroche de gastos en dulces, carnes, juguetes, perfumes, estos días de felicidad para los grandes almacenes, las grandes superficies, son propicios sin embargo para acercarnos aunque sea un poco a la médula espinal de nuestros problemas estructurales, de nuestras pifias ancestrales.

Soy de esos ilusos que considera que estamos diseñados y preparados para el amor por encima de todo lo demás; a sabiendas de que suena cursi, algo amanerado, un poco flojo de esfínter, con toques floridos y almibarados; pero esa imagen no es más que la que han querido hacernos ver desde el amplio y confortable habitáculo desde el que se mueven los hilos, ese es el diversionismo ideológico en su forma más pura, la distracción de nuestros genuinos intereses como seres destinados a compartir el hábitat, de nuestra condición de animales gregarios. 
El camino que finalmente nos llevará en andas hacia la mejor calidad de vida y el que no quieren que veamos, se andará con nuestra determinación a ser partes integrantes de un paisaje común, a entregarnos antes que a desconfiar, a sonreír antes que a fruncir el ceño, a considerar la proximidad del otro una bendición en lugar de un riesgo. Y con el esfuerzo que requiere el hecho de entender de una vez por todas que esta masa que habitamos el mundo, los cuales respiramos con idénticos recipientes el mismo aire y los cuales procesamos de igual manera unos que otros el alimento y la energía, solamente si logramos que todos lo podamos hacer con un mínimo de satisfacción, será entonces que también en el mismo acto, estaremos atendiendo en todas sus solicitudes y exigencias de ese yo, de ese individuo de rasgos únicos e intransferibles que somos en toda nuestra plenitud de igual modo que conformamos el ser social. 
No hay posibilidad de libertad y emancipación conviviendo con el temor, el odio o la desconfianza al otro.
Recuerdo que el primer "otro" que encontré con quien tuve que lidiar asuntos de cierta entidad, tenía habitación en mi propio ser.

Y luego a renglón seguido existe la segunda inyección de inmunidad al buen rollo, de exacerbación de la diferencia, que es la que nos aplican una vez que constatan que tenemos claro que de este modo no va el asunto.  Es entonces cunado nos inyectan el virus del revolucionario, del rebelde, del luchador, del antagonista, llevándonos a pensar que todo nuestro proyecto está sujeto a  ganar una o varias batallas, a erradicar al enemigo, los sempiternos  "malos" y de este modo nos llevan secuestrando desde eras perdidas en la lejanía, el paupérrimo pero importantísimo tiempo con que cada vida humana cuenta para transformar algo desde la raíz.

 Nada que no sea el interés no demasiado transparente de los habitantes del confortable ambiente desde el cual se manejan los hilos, pasa por el antagonismo, nada que realmente valga la pena pasa por suprimir o erradicar a los infectados por el virus de la primera, ni de la segunda inyección.

Aún cuando no tengo siquiera la más pálida idea de cómo proceder para mejorar las espinosas relaciones, las  enconadas disputas personales que nos acaecen, no me cabe duda que en el comienzo de la solución está presente el acto de mostrar el alma, de conceder amor y pocos rituales más.

 

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Published by martinguevara - en Relax
17 noviembre 2012 6 17 /11 /noviembre /2012 22:50

 

 

Andaba por las inmediaciones del museo Rodin y decidí entrar, me lo habían recomendado encarecidamente por la casona principal y los jardines además de por las obras escultóricas. Una preciosidad. 
En un instante me vi frente a El Pensador, a las estatuas de Honorato de Balzac, a las de Víctor Hugo, a las tres Sombras y a la Puerta del Infierno, un impacto nunca lo suficientemente anunciado. Eran hechas en bronce, luego aparecieron otras en mármol, de menor tamaño pero tan bellas o más si cabe. Tres pinturas de Rodin, además de una de Van Gogh, una de Monet y una de Munch, el noruego de el Grito. 
Y sobre el final del trayecto propuesto, casi cuando me iba a ir a tomar mi porción de aire afuera, cuando iba a poner coto al rejunte de imágenes, trazos y texturas que ya bailaban en mi retina sin orden ni armonía, provocados por los paseos alienantes por el museo cual auditor de cuadros realizando un inventario, vi dos obras que me impactaron y me dejaron abducido frente a ellas, acercándome y tomando distancia,  ora dando la espalda ora girándome repentinamente para sorprenderlas desde otro ángulo en el regreso de alguna travesura, estaban hechas en mármol verde, una era La ola y la otra Las chismosas, de Camille Claudel, no eran demasiado llamativas, ni  grandes, eran la cosa tallada más linda que he visto en mi vida. 
Y fue distinto incluso a las primeras veces que había tenido la oportunidad de ver enfrente de mi a los cuadros de mi educación, tras entrar a un salón ya indicado en un folleto, bien un Goya de toda la vida, como la Maja Desnuda o vestida, o cuando vi por primera vez el Guernica, que por más que me lo esperaba y que conocía cada figura en matices del blanco y negro no por eso dejé de quedarme de una pieza, cuando vi mi primer van Gogh, la primera bailarina de Degas, el primer Greco, cuando sin esperarlo apareció delante de mi una escena con vida, algo superior al arte, pintado por Vermeer, una holandesa en una habitación iluminada por un haz de luz flamenca, o cuando me pasó algo similar con los brillos y la sombras del Caravaggio o con un cuadro de Constable y sus nubes inglesas.

En el caso de las dos esculturas de Camille conocía la historia de la artista, había leído su biografía, los horrores a que ayudó Auguste a confinarla. Pero no fue hasta que me detuve en seco a mirar a las cuatro vecinas chismosas, quizás inventándose un adulterio inexistente o acaso revelando uno real, y a continuación una inmensa Ola a punto de caer sobre tres ninfas alegres, que Camille me ocupó, me invadió, apoderándose gentil pero bruscamente de mi impavidez, de mi anonadamiento, entonces mi alma le cedió albergue, y me convertí como un tiempo atrás ocurriese en Tordesillas en fiel escudero de la traicionada Reina de Castilla Juana la Loca, en su admirador y amante incondicional, dispuesto a sacudir de la testa toda la obra de Rodin almacenada hasta ese instante, y llevarmela de paseo por el Sena en la retina de manera firme y clara,  sentir el tacto de las uñas adolescentes, las yemas de los dedos geniales,  y sacudir su delantal cubierto de polvo y aceptar aquel desajuste en la pupila que aparece cuando se observa lo imposible, el brillo por el que todos los la encerraron. 
De paseo por el París de la libertad para los mediocres, con el fin de salvarla, fuera de Rodin y de la mansión de sombras de bronce, protegiendo sus manos del frío de los barrotes, recibiendo la mirada de sus ojos en espiral y desempolvando sobre el Sena el delantal de escultora manchado también, por el mismo tipo de sangre que sobre el final de sus días, le empapase a Juana el alma y ahogase su corona.

 

 

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Published by martinguevara - en Relax
14 noviembre 2012 3 14 /11 /noviembre /2012 19:54

 

 

Esta vez como nunca antes, el voto de los cubanos fue decisivo en Florida para que ganasen los Demócratas.

La ciudad de Miami hace tiempo que es lo opuesto a lo que debió su fama, aquella sociedad donde lo cultural no interesaba gran cosa, donde el exilio cubano era monolítico, donde ni una brizna de disidencia con las posturas oficiales u oficiosas del primer exilio era bienvenida, una Miami que aunque en lo económico y en lo legal en general poseía la misma libertad que en el resto del país, en lo referente a la política hacia Cuba y al voto a la presidencia de los EEUU era sofocantemente homogénea e injerencial.

Durante el poco tiempo que pude disfrutar de esa magnifica ciudad casi concebida por cubanos, pude comprobar que es un sitio con una gran pujanza en materia de cultura, en interés por el arte, desde su feria del libro, pasando por su feria de Art Basel y siguiendo por las diversas manifestaciones, en música, en plástica, , en literatura, en blogosfera, en innovadores conceptos de convivencia ciudadana. Y más que nada lo aprecié en la profundidad del discurso político, el nutrido y bien compartimentado aporte de las diferentes generaciones de cubanos, han construido algo único, digno de estudio sociológico para entender posibles "Babel" de clases sociales en la Cuba venidera, y en el mundo en vías de desarrollo en general.

En unas cuantas tardes pude participar de discusiones entre la generación del '60 fundamentalmente de derechas, sin embargo muy habituados ya, luego de 50 años al ejercicio democrático, a la tolerancia de otros puntos de vista, con emigrados de los '70, y con otros, ya de mi generación arribados a la ciudad fetiche objeto del deseo colectivo cubano en los años '90. Dirimiendo de una manera profunda sus divergencias y sus acuerdos, sin que mediase el antagonismo socio económico, que les evitó la situación de exiliados, de formar parte de un mismo bando, de considerarse víctimas de un mismo enemigo.

No conozco las últimas oleadas, sobre las cuales aborrezco la acusación que sobre ellos pesa de no saber hablar, escribir, posteriores incluso a los que ostentan la particularidad de no portar un nombre de pila que no empiece por "Y".  Y si bien estoy informado acerca de su nulo interés por la acumulación de bagaje cultural, de conocimientos académicos, todo sea dicho: en un país que consiguió devaluar el beneficio del saber hasta situarlo en los subsuelos, muy por debajo de la categoría de camarero de cafetería en divisas, cajero de hotel, o taxista, tampoco es menos cierto que esos muchachos llevan la última voz de la conciencia revolucionaria, son el producto que quedó, el verdadero resultado del experimento. En su fuero interno, inconsciente, comprenden y contienen tanto al primer intelectual exiliado de la isla, como al de los setentas y al de los noventas así como a todos los demás que fueron expulsados  por el proyecto revolucionario, y aunque lo parezcan casi proverbialmente, no son incultos absolutos, sino portadores de una gran identidad cultural gestada en el descarte de lo inviable, poseedores de gran inteligencia colectiva y práctica, y portadores de una importante cultura alternativa en un inicio, que rápidamente a la vista de los resultados se afianzó como la cultura del éxito, del poder. La más desprovista de modos y modismos alejados de cualquier forma de erudición, tajantemente desaprobados por todas las manera previas de entender la identidad e idiosincrasia cultural.

 Miami tiene la particularidad y la ventaja de contener del mismo lado, a las distintas partes que en un supuesto hábitat natural, se disputarían el dominio, pelearían por alienar al prójimo, por suprimirlo.

A menudo pienso en lo que era esa ciudad en el año 1959 y lo que es hoy en contraste con lo que ocurrió en La Habana durante el mismo período y me pregunto en términos maniqueos, quienes han sido los verdaderos constructores de la nueva sociedad y quienes la escoria, en todo sentido.

El poli cromatismo del exilio cubano de hoy, de sus inclinaciones culturales, humanistas, filosóficas, entre otras debe las razones de sus diferencias a las distintas desventuras, a los caprichos cambiantes con que a lo largo de más de cincuenta años de Revolución, sus dirigentes con una incoherencia política económica e  ideológica proverbial han sumido en la abulia a la población, provocando un amplio espectro de posiciones disidentes, de motivos para el desacuerdo, que en una buena parte nada tienen en común entre sí, más allá del rechazo a la pésimamente mal llamada Revolución.

Del mismo modo hoy no monopoliza el interés del público y los empresarios norteamericanos una única política hacia Cuba, ni siquiera en el de los políticos y las instituciones que clásicamente fueron partidarios de las posiciones más radicales de enfrentamiento y bloqueo. Tanto entre los demócratas como en algunos republicanos hace ya un tiempo empezó a anidar la idea, de que es mejor desembarcar con empresas que prohibirlas, de esa manera, tras insistir en la misma infructuosa vía durante medio siglo y empezar a probar un nuevo camino para llegar a los viejas metas políticas, junto a la dirigencia cubana y bajo la premisa de que "a nadie le amarga un dulce", probablemente hayan arribado a la idea de que no hay nada reprochable en ir haciendo algo de caja mientras se concretan objetivos.

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
13 noviembre 2012 2 13 /11 /noviembre /2012 20:59

 

 

“Epsis adocnis” me decía al tiempo que hacía denodados esfuerzos por incorporarme. La cabeza hacía lo posible por seguir mi directriz de no partirse en dos. El hombro lo tenía cubierto de una pasta rojiza con olor dulzón, y la boca con un sabor agrio y desierta de saliva, reconocí el pie del lavatorio del baño y me percaté que había podido dejar la puerta abierta, me incorporé, pero dos pasos más adelante perdí pie y pisada y fui a dar contra la mesita de luz que estaba al salir del baño, tiré al suelo la taza de café los libros el despertador y el cenicero.

Me quedé un rato más allí hasta que se me pasaron las ganas de asirme al parquet. Dormí un poco y al despertar logré llegar a la puerta que no estaba tan  lejos como parecía, todo en esa mísera cueva excepto la salvación, estaba demasiado cerca.

Presioné fuertemente las sienes y luego las cavidades orbitales por encima de los párpados, bordeando los ojos, eso me hizo ver las estrellas en sus colores originales con resplandores plateados repletos de mil y un demonios, que no obstante aliviaron el descontrol de mi cabeza, recién entonces tomé asiento.

¿ Qué habría querido decir con aquello?. Lo cierto es que en Claudio no se podía creer ni cuando daba la hora, pero a veces decía cosas que parecían venir de otra dimensión, de una existencia por donde ni por asomo paseó vez alguna su codo ni  su trasero. Aunque quizás en aquella ocasión, justo gracias a lo absurdo que parecía, tuviese algo de sentido.

                  Tenía que salir de aquel antro o los pulmones me iban cobrar una factura aún mayor en silbidos y tos. Mis fuelles estaban bien adiestrados para convivir con la polución y podían optimizar el oxígeno de cada bocanada de aire, pero no se les podía exigir lo imposible.

                  Llevaba cuatro meses alquilando ese departamento y ya me estaban pidiendo que lo abandonase con urgencia, ya que otros lo codiciaban como si fuese el Ritz, la propietaria era una conocida de mi amiga Karina, quien intercedió para el alquiler porque cuando solíamos dormir juntos se nos iba todo en hoteles. Y aunque yo no hiciese demasiado por la salud ambiental de aquel rectángulo, lo cierto es que al viciado aire que se respiraba allí contribuían otros condicionantes , estaba encajonado, no recibía un rayo de sol en todo el año y si se lo intentaba ventilar, entraba una corriente de aire gélido y húmedo que en invierno podía matar de neumonía y en verano de intoxicación a merced de los efluvios del pequeño y poco higiénico patio al que daba.

                  “Al demonio con todo aquello”- me dije.

                  Claudio me había dicho que en algunos sitios de la  costa cuando llegaba la temporada estival solía haber trabajo, la gran mayoría del malo, del verdaderamente malo de ese que no pagan y si lo hacen solo pagan la mitad de lo prometido, pero se podía encontrar diversión, me habló de algún puesto de camarero en algún restaurante caro que permitía regresar luego a la ciudad con unos cuantos billetes como para tirar unos meses sin preocupaciones. Pero a quien le importaba servir sándwiches de milanesa o canapés de caviar. Epsis adocnis me repetía yo una y otra vez, en apariencia no significaba nada, pero hasta ese entonces nunca algo había significado tanto para mi.

                  Junté todo lo de mi propiedad, que con libros incluidos  no llegaba repletar dos bolsos deportivos, le dejé una nota a la conocida de Karina diciéndole que ya podía intoxicar a algún otro desprevenido, con respecto a la factura de teléfono le puse en la nota: “Dios te la pague”,  y me fui.

                  Antes de haber emigrado solía ir cuando era niño con mis padres a San Clemente del Tuyu y a Villa Gesell. De aquello había pasado mucho tiempo, pero ambas seguían siendo zonas de veraneo, elegí Villa Gesell porque algunas personas me dijeron que tenía más onda, tanto las chicas de la arena como del bar, la tiza, la serpiente del bebedor que terminé enroscándome en la garganta, mientras me embebí en ese tipo de miel de la ciudad y alcohol de farmacia, laya de ese talante y también el ambiente de la gente como las fondas donde se podía trabajar.

No quería trabajar más que cuando me fui por toda la costa del Atlántico desde Uruguay hasta Guyana Francesa buscando un barco para convertirme en Simbad.

                  Fui a un pequeño hotel que había en la avenida Buenos Aires en pleno centro, cerca de donde paraba cuando era niño. Todo había cambiado, esa zona que otrora estaba entre pinos era en aquel momento un corredor de centros comerciales. 

                  Un primo de mi padre me comentó que mi tío Ernesto, cuando era muy joven había comprado junto con mi abuelo unas tierras en Villa Gesell,  mi abuelo había tenido tiempo de venderlas cuando comenzó el desarrollo turístico , no así mi tío que estaba en otras contingencias. Fui a verlas, parte de estas se expandían justo donde entonces se encontraba la casa redonda, una casa que sería de lo más vulgar si no fuese porque sus paredes estaban dispuestas en efecto, de modo circular y porque todos sus habitantes estaban en la costa para llevar a cabo su particular manera de entender las actividades lucrativas, un muestrario de todas las formas de agenciarse el sustento con picaresca, pequeños hurtos, ventas de substancias prohibidas, y me quedé dos meses atónito observando como si de un circo se tratase toda suerte de timos y algunos vicios, en el mismo sitio donde habían estado las parcelas que ocultaban arena en la sangre, arena en los dientes, que escondían los secretos mejor guardados de unos jóvenes, que una noche conocieron excesos que los condenaron al nunca más en un inicio y a la eternidad a renglón seguido.

Improntas de mi tío y sus amigos que cobraban vida cada período estival, dentro de la casa redonda en diferentes personas a lo largo del tiempo, a través de una cascada de rebeldía, en el sombrío extremo alternativo.

 

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Published by martinguevara - en Argentina frizzante
2 noviembre 2012 5 02 /11 /noviembre /2012 21:18

 

 

Dalla stazione degli autobús, sino alle vie del centro  e tutte le stradine che attraversavano il pittoresco paese di Puerto Padre, era tutto un luogo d’un mondo a parte e d’altri tempi. 

Mi ci portó il mio amico Peter, che in realtá si chiamava Pedro Miguel, peró lo preferivo in inglese, giá ch’era un ragazzetto indomabile e diceva sempre che sicuramente era nato negli Stati Uniti.  La casa di due piani di suo nonno, con pórtico fiancheggiato da grandi colonne, dava un tocco diverso al sovraffollamento típico degli agglomerati urbani, come la maggior parte delle costruzioni di quel posto cosí variegato di stili austeri.  La sorella di Peter aveva un’amica intima nel paese. Non vi era nulla come contare su amici che avessero sorelle con amiche cosí bone.

Negli anni vissuti nell’isola, non ero mai stato in nessun altro posto dove mi sentivo cosí ben integrato come mi sentii in Puerto Padre.  Lá, ero il forestiero come alla Habana, peró non ero lo straniero, ma piuttosto l’amico habanero di Peter, che fossi argentino era totalmente secondario e imprescindibile, eccetto per i vecchi, che rivelavano le proprie nostalgie dei tempi migliori con una stupefacente sinceritá.

In quei giorni, nel suo paesello, dove ogni cosa sembrava impregnata, piu o meno, di magia, Peter mi fece partecipe di qualcosa di molto piu profondo e complesso che la semplice amicizia, mi aprí la scatola dei segreti familiari.

 Secondo lui, quel luogo era conosciuto per i suoi fantasmi e racconti sopranaturali e di difficile spiegazione lógica. Un pomeriggio, mentre tornavamo dalla spiaggia dove eravamo stati a bere birra, giocando a pallavolo e scherzando, vidi lungo il viale del ritorno, sulle fiancate, una specie di specchio d’acqua argéntea. Eravamo seduti nella parte posteriore di un camión che trasportava l’impianto  della música, e Peter e i suoi amici mi mostravano l’orizzonte dicendomi: Hai visto? A quest’ora tutto é uno specchio!

Il primo giorno Peter mi disse, passando vicino ad una elegante casa di legno di due piani, che lí viveva un fantasma, una delle vittime ch’era stato ucciso in quella casa, da un amante troppo impaziente, e che non era disposto ad abbandonare questa dimensione.  Per lo meno, non del tutto, e per testimoniarlo, ogni tanto appariva in mezzo alla via con l’aspetto che aveva il giorno della sua morte.

Pensai che non dovevo rispondere con una risata fragorosa a cotanta fiducia nei miei confronti,  feci l’educato assentendo. Solamente quando rimasi solo con il mio amico volli specificare: Peter, tu sai che io non credo a quelle cose.

L’ultimo giorno prima di tornare alla Habana, fummo tutti e quattro ad una festa che si svolgeva sul lungomare. Ballammo, bevemmo birra,  e riuscii persino ad accompagnarmi all’amica della sorella di Peter… ma dopo pochi baci furtivi in spiaggia, ci chiamarono a squarciagola perche il camión che ci avrebbe dovuto riportare a casa, partiva, e quindi ci affrettammo a salirci sopra. Ma prima che il motore si mettesse in marcia, vedemmo due signori, uno alto e magro ed uno grasso e piu basso, coinvolti in un alterco típico da fine di festa alcolica. Peró il grassone, che si imponeva sempre in quanto a insulti, non era disposto ad andare a dormire senza aggiungere un po di pepe alla disputa, e sferró un primo pugno in faccia all’altro, poi si gettó su di lui coprendolo di pugni e calci. Il magro si allontanó un po di metri e quando sembrava che la discussione fosse terminata, ritornó con una spranga di ferro in mano, il grasso cercó di schivarlo, peró l’agilitá che mostró il magro risultó efficace e gli piantó l’affilato stiletto varie volte nello stomaco. Gli astanti si lanciarono a separare i due rivali, arrivando un po tardi. Alcuni portarono il grassone all’ospedale, ed altri scomparvero  con il magro su per un vicolo.

La polizia arrivó solamente quando non erano rimasti che Peter, alcuni amici della Band musicale, sua sorella, l’amica della sorella ed io, e ci domandarono se avevamo visto qualcosa durante l’accaduto. Io ero tuttavía sconvolto e preferí non spifferare nulla.  Ci ordinarono di andar via da lí e durante il viaggio di ritorno a casa viaggiammo in silenzio. Arrivati a casa del nonno di Peter, mangiai qualcosa, ed anche fosse gia tarda notte, uscii a contaminare l’aria con alcune sigarette di tabacco forte.

E allora vidi, sotto il lampione che si trovava di fronte alla casa di legno degli impiccati, un uomo alto, magro, con camicia guayabera chiara e cappello, che sembrava mi stesse osservando, anche se da quella distanza non riuscivo a scorgere gli occhi, gli dissi: - Ehí! Buona notte! -  abbozzó un sorriso, giró sui suoi tacchi e rientró in casa, senza fare il benché minimo rumore.

Il giorno dopo, prima di partire, ci informarono che il grassone rimaneva ricoverato all’ospedale, sotto osservazione, e che avevano arrestato il responsabile delle pugnalate, il quale peró giurava su tutti i suoi morti di non ricordare assolutamente nulla di ció per cui veniva accusato, e che giammai aveva usato un coltello contro qualcuno.  Chi lo aveva visto usare la spranga, dicevano che effettivamente, sino a quel momento, era stato un essere molto pacifico, a uno che gli piaceva il rum, la música e le donne, peró non le risse.

Al salutarci, il nonno di Peter mi abbracció fortissimo, mi ricordó quello che mi aveva detto varie volte in quei giorni, che ero un bravo ragazzo, come mio zio, peró che Fidel era un uomo cattivo, che aveva distrutto il Paese, e pure a mio zio. Non ero preparato per ascoltare quel tipo di cose, ma attrasse la  mia attenzione con che sicurezza lo diceva.

Gli commentai che la notte anteriore ero uscito a prendere una boccata d’aria fresca, dopo aver presenziato ad una simile rissa, e gli confessai che rimasi perturbato dall’immagine di quell’elegante uomo che entró nella casa degli impiccati. Allora mi disse che il grassone della rissa era il fratello di quello che avava causato la tragedia in quella casa.

Puerto Padre risultó enigmático ai miei occhi, come lo presentavano i suoi adulatori piu innamorati,  per la via argentata che va verso il mare, per il fantasma soddisfatto, o per la tranquillitá e la scarsa prudenza nel parlare dei peggiori tempi che ci toccava vivere paragonati a quelli di prima.

Come dicevano gli amici del nonno di Peter: i tempi dove si potevano comprare nei negozi otto tipi di riso differenti, e senza pietruzze e ne punteruoli.

I bei tempi.

 

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Published by martinguevara - en Cuba flash.
2 noviembre 2012 5 02 /11 /noviembre /2012 21:12

 

 

Ho optato per abbracciare il lemma: “Quello che importa é il procedere e non l’obbiettivo”, invertendo l’ordine dei fattori ed alterando il prodotto della famosa frase negativa che recita: “Il fine giustifica il mezzo”.

Se qualcuno segue il mio stesso fine ma con metodi differenti che non approvo, é probabile che non approvi nemmeno i suoi obbiettivi, e viceversa.

Per questo ho le mie collezioni, i miei pruriti, i miei inconvenienti con tutto ció che ha significato la Sinistra, anche se ci tengo a sottolineare che ce l’ho solamente con quella che arrivó e si radicó al Potere grazie alla famosa premessa dell’adesso ‘tocca a me’.

Nessun “club” mi sembra cosí buono da garantire la mia incondizionata abnegazione, provo simpatia per i comunisti spagnoli, i nord americani o i letterati, quelli che sono inclini piú alla dissidenza, alla divergenza, al coraggio di andare contro le disposizioni, che a quelli ossequiosi che aderirono a questa denominazione per ottenere benefici nel potere. Questi ultimi procedono allo stesso modo della destra quando tiene la padella dalla parte del manico; per mantenersi al potere ricorrono alla repressione, alla confusione, alla menzogna, all’atrofia alla quale conduce l’amore incondizionato al trono ed alla corona. Alla stella ed agli allori.

 

Sono i metodi quelli che mi trovano favorevole, contrario o indifferente ad un determinato programma politico, e non il fine o l’ideologia dichiarata, e noto che Cuba ha ceduto a questa disgraziata consuetudine ispana del “Caudillismo” (fare il Capo), che ci ha tramandato l’Iberia sino al midollo, quella necessitá di paternalismo, quella tendenza a delegare tutto il potere a chi lo sa maneggiare con mano abile e dura.

Non sono femminista, ma bensí uno che sogna l’uguaglianza tra tutti gli individui senza distinzione di nessun tipo. Non fa eccezione alla regola la linea marcatamente maschilista delle Rivoluzioni e delle proteste e i risultati positivi dei rivoluzionari, giacché in generale, le societá sono costruite dal mascolino, ancora piu che dal maschile. Dal semplice diagramma di una casa, sino ai quartieri, agli edifici, gli oggetti, ecc..., concepiti dal punto di vista fallico, sia nell’estetico che in essenza.

 

Vorrei far notare che il comandante della Rivoluzione Cubana Ernesto Guevara, anche se potrebbe essere considerato sessista dal punto di vista odierno, visto ch’era avezzo ad esortare alla virilitá, all’essere ‘Uomini’, è anche vero che nell'universo dei fatti si comportava in maniera totalmente differente alla percezione che, in generale, la societá aveva verso le donne del suo tempo, considerando che a casa sua ebbe l’opportunitá di vedere come sua madre fu una donna militante, ribelle, colta, cavalcava e nuotava meglio che la maggior parte degli uomini, fumava, aveva i capelli corti alla maschiaccio, aveva buona mira sia con le pistole che con i fucili; la cosa piu significativa che il comandante Ernesto vide sin da bambino, fu che sua madre era di gran lunga piu spericolata di suo padre, anche se questi era tutto un avventuriero. Ebbe pure due sorelle architette, con un certo carattere, determinazione e un senso spiccato d’indipendenza fuori dal comune. Anche se, sia chiaro, che in pratica, tanto in quella casa, come in quelle attorno, le decisioni finali continuavano ed essere cose da uomini.

 

Credo che in questo campo, cosí come in altri, lui fosse convinto che in qualsiasi situazione, la pratica, valeva sicuramente piu di qualsiasi proselitismo. Cosí lo testimonia la realtá, le donne che Ernesto ebbe come compagne, furono sempre donne dal carattere forte, intelligenti, tendenti all’indipendenza, compagne in tutti i sensi, di diversi stili peró con tratti comuni, che non gli fecero da serve, ma bensí lo appoggiarono apportando. Dalla sua inseparabile amica Tita Infante, con la quale condivideva i primi rudimenti di filosofia e letteratura; Carmen “Chichina” Ferreyra, che era qualsiasi cosa meno una donna sottomessa; la sua prima moglie, compagna di lotta e sua maestra nella militanza e madre della sua prima figlia, Hilda Galatea; la sua prima compagna nella Sierra Maestra, la contadina Zoila Rodríguez, di un coraggio senza pari, che gli insegnó i segreti della medicina popolare; la sua seconda moglie e madre di 4 figli suoi, Aleida March, donna impavida, proveniente dalla lotta clandestina contro il Regime di Batista; cosí come la coraggiosa Tamara Bunke, conosciuta con il nome di Tania la Guerrigliera, che morí combattendo in Bolivia, per la quale Ernesto provava una profonda ammirazione. Nessuna di loro eccelleva in cucina o nel fare la calzetta.

 

Il ‘Modus vivendi’ del potere della cupola cubana, dopo piu di cinquant’anni, ha sepolto lapidale qualsiasi buona intenzione iniziale di riforme dei riflessi retró della societá precedente.

Per questo motivo, oggi, volevo condividere la mia sensazione. Ossia: che il posto piu propizio alla metamorfosi della societá, o il controllo piu adeguato ad ogni rivoluzione in evoluzione, si riduce all’individuo ed al suo intorno. Se non siamo in grado di educare e nemmeno modificare i nostri piu primitivi impulsi in quel piccolo ambito, quale esperienza e autoritá morale si suppone debba assisterci al momento di applicarla a grande scala?

 

 

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