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28 mayo 2012 1 28 /05 /mayo /2012 06:39

Salí estrechando la mano del peculiar encargado de cuidar la casa museo de José de San Martín en Boulogne Sur Mer.  Era un empleado de la embajada, un hombre culto y en especial conocedor de la vida del prócer argentino. Nos había explicado delante de cada objeto , en cada habitación cuales y de que modo le habían pertenecido, como los había compartido con su hija Mercedes y con el dueño del edificio que en un principio le alquiló el departamento que ocupaba una planta entera y luego al sentir por él un respeto y simpatía que se tradujo en una especie de autentica amistad, se lo terminó dejando por una mensualidad simbólica. Me contó que el único mueble que de verdad queda de la época, es la cama donde murió el general, acompañado de su hija, todo lo demás se perdió en una inundación que tuvo lugar en el inmueble unas décadas atrás. Incluso tuvimos la dicha de conocer al hombre que consiguió salvar cuadros y objetos de valor flotando entre una habitación y otra, y luego participó en la reconstrucción de la casa. Así era el respeto que los habitantes de Boulogne profesaban al revolucionario sudamericano que encontró la muerte en sus tierras esperando la ocasión para cruzar a Dover, Inglaterra.

Cuando salimos de ahí entre saludos e intercambios de recomendaciones de lecturas con el encargado, aún nos quedaban dos días de estancia en la ciudad, a la que había marcado adrede como parada, en aquel viaje veraniego en coche, planeado desde el norte de España, atravesando Francia hasta el condado de Kent en el sur de Inglaterra sitio al que accederíamos por ferry desde Calais o Boulogne.

Recorrimos los alrededores pero nos centramos en conocer la ciudad en la cual según nos había indicado el amable empleado de la embajada, existía gran devoción por nuestro emblemático héroe nacional, resaltándose especialmente aquel año 2010con eventos y exposiciones por toda la ciudad, ya que era la conmemoración del doscientos aniversario de la independencia argentina.

Aparte de los improvisados para el festejo, pudimos apreciar que no eran pocas las señas que daban fe de la simpatía que la ciudad sentía hacia san Martín, estatuas en lugares representativos y céntricos, nombres de calles, recordatorios varios, nos impresionó ver que lo mencionaban más monumentos que al mismo Napoleón quien también gastó un tiempo en aquella ciudad, a la espera de abordar el vecino país de Inglaterra, aunque con intenciones menos amables que las debió abandonar al perder la armada Invencible española contra los ingleses en Trafalgar, cuando curiosamente a raíz de aquellos enfrentamientos se había enconado el deseo británico de invadir las colonias españolas en América del sur, entre ellas el Río de la Plata, al mando de William Carr Beresford en una de las invasiones.

No me considero nacionalista , chauvinista ni patriota en lo más mínimo, ni me suelo impresionar con los barnices con que se suelen revestir los personajes históricos, por simple desconfianza tengo  la costumbre de aborrecerlos antes que cualquier otra reacción. 

Pero lo que me llevó a visitar nuevamente la casa de San Martín antes de portar nuestros traseros al ferry que nos cruzaría de orilla, fueron dos cosas: la más importante era que no había que pagar nada por la entrada, lo cual en Francia a merced de sus poco módicos precios es de agradecer y la segunda era que en aquellos dos días creció en mi una simpatía por aquel hombre que no habían logrado introducir años de adoctrinamiento escolar e institucional. Había sido un hombre querido en la localidad, dejó el halo del afecto entre sus contemporáneos, yo no olvidaba que estos eran revolucionarios franceses, nada fáciles de impresionar.

Le comenté mi sensación al empleado de la embajada, y nos hicimos más compinches aun, creo que fue la primera vez habiendo vivido la mayoría  de mi vida fuera de mi país, y conociendo las embajadas, en que me sentí como arrullado en la cuna, completamente en mi salsa con aquel natural  acercamiento a mi argentinidad facilitado por una embajada.

De nuevo en la sala de su casa, mirando los cuadros de los combatientes que participaron en los diferentes momentos de la lucha por la independencia argentina, me llamó la atención la imagen de más de un oficial británico, que incluso terminaron siendo gente que compartía un respeto y una profunda amistad con San Martín como Popham, o el mismísimo Beresford, bajo cuyas ordenes combatió en 1812 contra los franceses obteniendo la victoria de Albuera, y que luego se comportó de manera muy amable con el general en el tiempo que este estuvo en Londres intentando lograr que la corona británica reconociese los Estados latinoamericanos, para protegerlos de la posible reconquista española.

Recordé la cantidad de deportes , de usos y costumbres que legaron los británicos a las tradiciones argentinas,  generalmente entre las familias patricias, ya fuese por roce, por deseo de mimesis, o por el atractivo que despertaban entonces. Y también recordé que la mayor colonia de escoceses y galeses fuera de países de habla inglesa es argentina, más precisamente en la Patagonia,  y ello me trajo a la mente las especulaciones del vulgo argentino tiempo atrás, cuando evaluaban las posibilidades de presentar hoy una economía como la de Australia o Nueva Zelanda si las invasiones inglesas hubiesen triunfado y hasta hoy nos hubiese resguardado de las calamidades financieras  la bandera de la Common Wealth. Deducciones que no tenían en cuenta que dadas nuestras características lo más probable es que nos tocase una suerte con más similitudes con la India que con los aussies, y aunque habríamos incorporado el cricket a nuestra lista de costumbres anglo-argentinas, lo más probable es que hubiésemos debido sacrificar la entretenida tradición del mate por la sosa manía del té de las cinco o’clock.

Por aquel entonces no estaba como hoy de moda, el siempre socorrido y oportuno tema de las islas Malvinas, pero pensé en ello y en lo absurdo que me resultaba tanto esfuerzo en el reclamo, más allá de si verdadero o simulado, sobre aquellos islotes, mientras ostentábamos una Historia de fascinación y deseo de ser poseídos por la cultura británica que resultaba cuando menos, algo contradictoria, habiendo llegado incluso la economía Argentina a convertirse en dependiente de Gran Bretaña una vez que fuimos como Nación dueños de nuestro propio destino.

Pero más que sonarme como un chirrido estridente lo hacía en mis oídos con armonía musical, lejos de ver una excepción contranatura en el  manejo de los extremismos por los hombres siempre encuentro un mecanismo lógico, de causa efecto que entroncan casi perfectamente, si no fuese porque el movimiento pendular de los extremos pasionales expresados en términos de amor odio, llegan a cobrarse piezas que dejan cotas de sufrimiento y dolor dificiles de superar.

Al cabo de la despedida y de  las fotos de rigor nos aprestamos entonces sí, a cruzar hacia los acantilados blancos, descubrimos que mientras el grueso de viajeros  suele partir desde Calais, haciendolo desde Boulogne sale a mitad de precio en la misma compañía naviera, y con menos tiempo de espera de embarque y de viaje.

Una vez que dejamos el automóvil en los sótanos del barco, después de una reparadora siesta, pedí en la cafetería una taza de pésimo café inglés de barco, y ya atracando en embarcadero, apoyado en la baranda de proa, pensé que aunque mi cometido en aquella visita difería mucho en trascendencia de los de San Martín y el emperador de Francia, me sentía más a gusto llevando en mis zapatos las reminiscencias de las intenciones amistosas del soñador revolucionario argentino, que sintiendo los dedos de mis pies asomando por los famosos agujeros de los calcetines del pendenciero Bonaparte. 

 

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Published by martinguevara - en Argentina frizzante
20 mayo 2012 7 20 /05 /mayo /2012 02:51

 

El ascenso o descenso de la afición al toreo es directamente proporcional al nivel de civismo y evolución que incorpora en sus usos la sociedad española.

La aceptación de los sentimientos varía según el nivel evolutivo, cuyos niveles de desarrollo son independientes de la cronología, alternándose períodos  de avance o retroceso, aunque con mayor frecuencia el paso del tiempo suele sedimentar las costumbres que permiten el  equilibrio y el crecimiento y descartar las rémoras que impiden los mismos.

En la antigua Roma, el público que asistía al Circo y disfrutaba de una tarde de lucha entre gladiadores, o de estos contra animales salvajes, no experimentaba ningún sentimiento hacia los luchadores, no porque careciesen de toda empatía hacia un semejante, sino porque no lo consideraban tal, y por ende ni se planteaban el tipo de sufrimiento y de dolor que aquellas heridas les infligían. Sin embargo si de repente una flecha se clavaba en el pecho de quien tenían al lado acudían raudos en su ayuda, solidarizándose con el trance por el que pasaba el ser semejante, mientras tanto podía asistir a como los leones devoraban a su luchador favorito, sintiendo solo cierto incomodo ante la evidencia de que no volvería a disfrutar de un combate suyo. 

La gran mayoría de los seres que utilizaban esclavos en sus plantaciones, o en sus casas, por más que esto no los exima de responsabilidad de haber causado severos daños, lo hacían sobre la idea de que eran seres concebidos para esas tareas, que ese era su sitio, y un latigazo no difería en lo mas mínimo del golpe con la fusta que se le propina a un caballo cuando se desea que aligere el paso.

La evolución de los sentimientos produjo que se aboliese primero a los gladiadores, luego a los esclavos, más tarde a las espuelas para hincar en el vientre del equino, hoy cuando cabalgamos, solo paseamos la fusta por las inmediaciones de la oreja del animal si queremos que el viento nos peine al galope.

Recién en el siglo XXI, por primera vez en España, en la comunidad catalana,  se prohibieron las corridas de toros, en las que un rumiante es salvajemente torturado hasta su muerte, con la diferencia de un matadero, en que a este acto acude el público para disfrutar de ese dolor. Ya se había establecido su desuso en las Islas Canarias, por inexistencia de demanda. Pero asombrosamente aún continúan habiendo personas pretendidamente civilizadas, que acuden a la Fiesta, según ellos no con el fin de ver sufrir al animal, sino de apreciar el arte y el valor del toreo.

Antes de la Ilustración a todo lo largo de Europa se celebraban fiestas con corridas de toros, en cada zona con sus particularidades, Inglaterra tenía las propias, Italia las suyas y así cada país. Se erradicaron y prohibieron las corridas por su carácter salvaje en la mayoría de los países europeos, curiosamente sobrevivió en dos países limítrofes pero tan disimiles como antagónicos en su idiosincrasia. España y Francia.

Entonces la metrópolis ibérica hizo mayor hincapié en que se desarrollarse la tradición allende los mares, mientras América aun le pertenecía, y hubo plazas y cartel en todas las grandes y medianas ciudades del centro y Sur de América.  O’ Higgins, fue el primero en decretar su abolición junto a la de la esclavitud y la de las peleas de gallos, precisamente oponiendo argumentos de civilización contra barbarie. Luego le tocó el turno a Argentina, luego a Brasil, y de a poco quedó el panorama actual, donde los países  de fuerte tradición taurina son España, el sur de Francia, México y Colombia, a merced del beneficioso negocio del ganado de toro bravo. Recientemente un decreto ha suprimido esta lacerante actividad también en Ecuador.

En España existe una gran variedad de modos de utilizar al toro para la fiesta, y en todas concurre una notable cuota de crueldad, que como es evidente, sus defensores  aún no alcanzan a distinguir. Aparte de las corridas en que se  les clava la pica y las banderillas y con los pulmones encharcados en sangre, se los mata para deleite del respetable, existen tradiciones con menos liturgia pero igual enjundia, como el toro embolado, Un astado con fuego en la cornamenta, que corre despavorido de un lado a otro como diversión imprescindible en algunas fiestas de algunos pueblos , incluso aún pervive una tradición en Tordesillas, en la ciudad del Tratado del siglo XV que dividió el mundo conocido en partes equitativas para Portugal y España, en la que la diversión consiste en matar a un toro que corre por todo el pueblo a lanzazos, que se denomina: Torro de la Vega.  Mientras que en un pueblo de la provincia de Jaén en Andalucía,  llamado Calzadilla se arroja a un pavo criado y mimado durante un año solo para tal fin, desde  el campanario de una torre, para verlo reventarse al caer, según marca la tradición, que no data de más allá de principios del siglo XX, aún cuando existe una ley que lo impide ni la policía ni el Ayuntamiento del pueblo intervienen en el desempeño de tal merma del decoro.

La prueba de la inocencia ( culposa si se quiere) de los practicantes de estos actos, y de que no han empatizado jamás con el animal, es que el argumento más esgrimido para defender la masacre de toros, es que si el toreo no existiese no habrían decenas de miles de toros bravos, que según explican, viven como reyes hasta el día final, en el que mueren en la lucha, ya que se les concede una dignidad que no conocen  la mayoría de los animales que el ser humano dispensa para comer, ni siquiera los  bichos domésticos mueren con esa gallardía.

¿ Cómo puede ser bueno que se críen miles de seres con el único fin de disfrutar a la postre de todo el dolor que se sea capaz de infligirles?.

En el ya largo tiempo que llevo viviendo en España jamás me he visto obligado a presenciar manifestación alguna de estas tradiciones, en nuestros días están suficientemente aislados lncluso fisicamente los mundos de los partidarios y de los detractores. Y considero conveniente separar dos grandes conjuntos de posiciones frente a las corridas de toros. Hay quienes están en contra del sufrimiento del animal, y otros que se oponen al sadismo del espectáculo de la sangre, el dolor y la muerte, a que la gente disfrute de ello. Ambos constituyen una mejoría en materia de sofisticación de la cotidianeidad.

Ha comenzado a prender de a poco la llama de la oposición de este contrasentido, que está muy arraigado y de por sí no explica nada en absoluto, no obstante ayuda a entender más adecuadamente la idiosincrasia popular española con su temperamento, sus valores y los colores de la bandera.

 

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Published by martinguevara - en Europa Aorta
19 mayo 2012 6 19 /05 /mayo /2012 00:14

 

Casi todos los que estaban en las inmediaciones hacían cola para tomarse un helado en Coopelia. Enormes filas humanas. Las bocas de despacho donde se veía poca gente de pie eran de venta en dólares y ahí solo se atendía a extranjeros.

 - ¡Párense ahí!- gritó uno de los policías mientras descendía raudo del patrullero por el lado del acompañante.  Mientras el otro apagaba el motor y salía para cortarles el avance a los dos muchachos, llegó un miliciano algo sofocado por el paso aligerado señalando a los chicos  - Sí esos mismos son, esos dos pájaros-  mientras el miliciano decía esto se iba formando un grupo de curiosos,  los últimos de la cola, que dada la distancia tan abrumadora que los separaba de la dependienta que despachaba los helados, no se hacían demasiado problema en abandonar el puesto.

- ¿ Qué hacían detrás de esos arbustos, ustedes son gansos?- les inquirió quien había bajado primero, más a modo de acusación que de pregunta ya que ni siquiera les permitió responder- Vamos, monten en el carro, vamos a la Unidad.

Uno de los jóvenes obedeció presto la orden y sin chistar entró al patrullero, el otro comenzó a pedir explicaciones en voz alta de por qué los detenían. El policía le espetó que se lo llevaban por desviados y sin mediar otra explicación le aplicó una sonora bofetada en el rostro, le torció el brazo y lo empujó con la ayuda de la rodilla al lado de su amigo.

Nadie de los que miraba dijo nada.

Cada tarde cuando caía el sol, se podía ver una escena similar en Coopelia,  algunos estaban dispuestos a purgar flagelandose con el  inclemente suplicio de esperar horas por sus bolas de helados; otros como los ácratas , rockeros, friquis y afeminados que utilizaban la manzana de la heladería para darse cita, terminaban purgando en los calabozos de las comisarías.

Unos años antes, entre 1965 y 1968,  siguiendo una política del Gobierno, se enviaba a los homosexuales a campos de trabajo, bajo el precepto de que el rigor los haría hombres, los callos y las vicisitudes del trabajo los endurecerían y entrarían en cintura , en al menos uno de los pilares fundamentales de cualquier hombre como es debido, en su vertiente de guapo o revolucionario: ser viril;  la otra era ser temerario, de esa se podría dar fe más tarde, en Africa.

En mi edificio en el barrio de El Vedado, un vecino  ex oficial del MININT, se jactaba de haber dirigido uno de esos destacamentos de sarazas, según sus palabras animadas por el ron de las tardes sabatinas y el habitual coro de obsecuentes aduladores,  él los ponía al sereno  durante toda la noche, atados a un árbol morada  de  las pequeñas hormigas rojas, para sacudirles el amaneramiento.

Había muchos poetas – decía- como Guillén y  Lorca. La identificación de la orientración de género con las convicciones ideológicas  o morales  formaban un tanden, que no difería demasiado del de la iglesia católica. Para ellos no cabía esperar virtud revolucionaria de quien abandonaba de manera tan pueril su masculinidad tras el apetito de su imprecisa naturaleza, y esa fascinación propia de las sociedades y las instituciones  homofobas hacia las significantes de la sodomización,  que se ponía de relieve con una reacción siempre virulenta al fenomeno cuando se muestra explícito y  la  consiguiente obsesión  por mantenerse distante de cualquier confusión,  llevaron a las autoridades culturales, como consecuencia de sus propias parafilias  a practicar una férrea censura incluso a artistas de la talla  universal de Lezama Lima.

El hombre de mi edificio hablaba nada menos que de los tristemente celebres campos de la UMAP donde llevaron a más de 25000 jóvenes. La idea fue de las FAR, organismo militar que dirigía entonces y hasta su investidura como presidente de Cuba, el general Raúl Castro , quien expresó estas palabras acerca de la utilidad de la UMAP: “primer grupo de compañeros que han ido a formar parte de las UMAP se incluyeron algunos jóvenes que no habían tenido la mejor conducta ante la vida, jóvenes que por la mala formación e influencia del medio habían tomado una senda equivocada ante la sociedad y han sido incorporados con el fin de ayudarlos para que puedan encontrar un camino acertado que les permita incorporarse a la sociedad plenamente”. Entre esos jóvenes la mayoría eran desertores del ejército por una limitación religiosa, o no aptos para las FAR por afeminados y curiosamente hoy del linaje de aquellos mismos homófobos, emerge  la posición representante y defensora de los derechos del movimiento de gays,  lesbianas y transexuales cubanos, como colofón a una obra bufa con el más macabro y maquiavélico de los humores posibles.

Sin hacer el más mínimo “Mea culpa”, sin haber condenado ni enérgica ni tibiamente la crueldad de las políticas segregacionistas de sus antecesores, a la sazón, su propio padre, sin solicitar responsabilidad alguna, Mariela Castro se eleva como  la voz de los excluidos y represaliados por su elección del objeto sexual.

 Mariela planea presentarse en una conferencia en San Francisco , ciudad de luchas por los derechos de la autogestión de la identidad sexual, y no cabría reparar en el parentesco de la invitada con los autores de tantas políticas represivas, si hubiese hecho un esfuerzo por desligarse del círculo de poder de sus progenitores, pero distante de eso, cuando tuvo recientemente  la oportunidad de mostrarse solidaria con la bloguera Yoani Sánchez, quien sí es un ejemplo de tesón y perseverancia en la lucha por la libertad, y portadora de un valor fuera de los usual, la desautorizó públicamente, tratándola con la misma jerga despectiva y autoritaria con la que sus ascendientes en jerarquía y sangre suelen  insultar a quienes consideran inferiores o amenazantes.

Hoy que a la hija de Raúl se le extiende un visado para visitar la ciudad  de los desviados,  de los drogadictos, de los hippies, en el país de los gusanos y de los imperialistas, no sobraría la sugerencia de  que se manifestase contraria a toda forma de represión y de discriminación de las personas, por sus creencias, ideas o inclinaciones.

 O acaso la dinastía esté pensando en renovarse, y a lo de su reciente acercamiento a la Fe católica, deseen sumar la representatividad de la contracultura contestataria. Las ventanas de palacio saben abrirse a tiempo para dejar entrar las fragancias matinales.

Pero al ex oficial del MININT de mi edificio de El Vedado no hay manera de reciclarlo, ni de devolverles los años y la dignidad a aquellos muchachos sorprendidos en una caricia por un miliciano y dos policías, entre las colas interminables de Coopelia para degustar  la fresa y  el chocolate de la copa helada en la caída del Sol.

 

 

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Published by martinguevara - en Cuba flash.
8 mayo 2012 2 08 /05 /mayo /2012 23:14

 

 

 

 

Los González Aguilar, llegaron a la Argentina expulsados por la barbarie de la Guerra Civil española y fueron recibidos por la solidaridad de mis abuelos paternos, que en la provincia de Córdoba dirigían una casa de apoyo a los exiliados republicanos, con los años se convertirían para mi familia en  simplemente: los Aguilar, remarcando la palabra más cargada de metáforas y significantes, reflejo similar al que nos llevó a apelar Zapatero al ex presidente español de primer apellido Rodríguez. Carmen creció en Argentina, allí se casó y tuvo sus hijos. Ella era solo dos años mayor que mi tía Celia con quien continua uniéndola una de esas amistades de toda la vida.  Los tíos de Carmen  tenían un cuarteto musical, eran eruditos de la música todo el que los escuchaba quedaba extasiado por unos días, y lo hacían por placer.

            Yo nací bastante después que todos ellos, cuando Carmen Aguilar y sus hermanos ya tenían hijos mayores que yo. Solíamos frecuentarnos, hasta que tuvimos que abandonar Argentina por motivos políticos. Mi padre quedó preso en el país por ocho años y medio, los demás nos instalamos en Cuba, Carmen al poco tiempo también tuvo que exiliarse en la isla caribeña, le quedó igualmente un familiar preso, su hijo Juan, pero también una hija desaparecida, la mayor. De Cuba se fue  a España con el marido y los vástagos que pudieron salir, se instaló en Cataluña.   

Estaba el comienzo inocente y entusiasta de la democracia, participaba en trabajos de solidaridad desde su tierra de nacimiento para con los presos y reprimidos de su tierra adoptiva.  Igual que mi tía se ocupo por entero sin la ayuda de otro estado que no fuese el Austríaco o el Suizo a tratar de mantener con vida y esperanza a mi padre, desde Europa, Carmen lo hacía con su hijo Juan, quien compartió cárcel con mi propio padre. Una vez,  las amigas de siempre, se juntaron en España con el fin de hacer un viaje solidario para visitar a los presos cuando aun había una feroz dictadura en Argentina. Lo hicieron, acompañaron a los presos, les llevaron una fragancia fresca y la mano, una esperanza, un aliento para equilibrar el miedo, les arrimaron una yesca.

Eran leonas mayores y estaban heridas, por sus venas corría  sangre que lamía  desde el interior las cicatrices.

            Un poco antes de regresar el período democrático a los países del sur de América, mi padre y el hijo de Carmen salieron de la cárcel. Luego retornamos nosotros desde Cuba y ella desde España, mi tía Celia desde Suiza e intentamos comenzar nuestras vidas, un poco  de la manera que nos lo habían permitido y un poco como no sabíamos. Todo era otra cosa, para mi era otra Argentina, para Celia también aunque se quedó, y para Carmen ya nada era algo, ni España desde que era niña, ni Argentina desde que Soledad, su hija, se perdió en la profundidad del espanto. Retornó a Catalunia donde casi todos su otros hijos terminaron por quedarse menos Juan, que al igual que mi padre nunca se marcharon de su país, sí sé que salieron de las celdas, sé que tardaron en despegar los barrotes de sus caras, pero no sé si alguna vez pudieron dejar atrás lo que se quedó atrás para siempre.

            Celia aun visita cada año a su amiga Carmen ya que tiene la suerte de contar con un físico y una voluntad de la época de las personas comprometidas, que le permite desplazarse. La última vez que se vieron hace unos pocos meses, fue justo  antes de que el país de los Aguilar decidiese votar en masa a la solución más antipopular de que se tenga recuerdo en democracia. Europa necesita  necesita escuchar a aquellos juglares  del cuarteto musical ejecutar sus instrumentos solo para crear una comunión de personas, una sonrisa sostenida, para dar un poco de merecido reposo a los Aguilares de todo páramo.

            Ya es mayor, una mujer culta y fuerte,  de lealtad de una era que no es esta, de voz clara y firme, Carmen no pudo regresar de ningún sitio jamás, ella estará siempre en su generación comprometida , escuchando la guitarra de sus tíos , admirando a sus padres, arrullando a sus hijos y quedándose en vela, ante el sempiterno  silencio de su perdida Soledad.

            En algún lugar de la Historia.

 

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Published by martinguevara - en Europa Aorta
6 mayo 2012 7 06 /05 /mayo /2012 00:51

 

 

 

Aquella preciosa y molesta profesión, el periodismo

Parece ser que no han cambiado demasiado las cosas cuando el asunto se pone tirante, y sobre lo que se investiga o informa se transforma en algo serio, comprometedor, entonces surgen obstáculos diversos, que en algunos casos consiguen detener el objetivo principal. Impiden destapar la verdad si está oculta, o darle lustre en caso de que esté opaca.

La actividad se está viendo afectada por la intrusión en el mejor de los casos, de una pléyade de bien intencionados sucedáneos, el abaratamiento o directamente la gratuidad de la prensa escrita y con ello la precarización de la información y de sus voceros.

La profesión se está diluyendo en el magma de los nuevos soportes, pero ayudada muy de cerca y concienzudamente por los beneficiarios de que gobiernen en este terreno los monopolios informativos y generadores de opinión, dadas las absorciones de medianos grupos mediáticos casi siempre incómodos para el poder,  por enormes monopolios  que con preocupante frecuencia despiden gran cantidad de trabajadores, o dejan atemorizados por su  futuro a la mayoría ubicándolos en situación de interinidad consiguiendo parcializarlos, y luego conceden una uniformidad a la información de manera que solo existen los mismos temas de interés general en casi todos los medios, censurada la diversidad de enfoques, como está ocurriendo en buena parte de los conflictos más enconados y preocupantes a nivel mundial.

La autocensura y el conductismo  en numerosos medios informativos deja a buena parte de la población a merced de una información sesgada y demasiado marcada por los intereses de los auspiciantes.

Aunque tampoco se espera la salvación de mano de las hordas  que juran llevar la verdad a los hogares, que surgen como hongos dadas las facilidades de creación inmediatas en medios como internet, en su mayoría compuestas por  audaces y avezados émulos de periodistas cargados de voluntad, pero igualmente desprovistos de profesionalidad. Sobre todo en el rubro de contrastación y verificación de la noticia.

Nos invaden informaciones que confunden lo verídico con lo veraz y hasta llega a ser placentera su lectura, aunque resulte de escasa seriedad armarse una idea sobre algo a partir de una premisa falsa, y nocivo para el conocimiento. Casi no existe buscador o empresa de peso en internet que no posea una sección de noticias en su página frontal, del  más variado tenor según el perfil de la página, pero con el común denominador de un bajísimo nivel de exigencia en la calidad informativa. Millones de personas leen solo esas noticias, que en suma conforman la cantidad de tiempo medio que destinamos por día para la lectura, conformando esa su particular idea de lo que es “estar informados”, constituyendo este un fenómeno novedoso a partir de internet.

Para encontrar a alguien tan despistado antiguamente había que rastrearlos entre los lectores de las Selecciones del Reader Digest o del Sputnik.

Pero los casos más preocupantes de perdida del peso y  la presencia periodística son las prácticas que se llevan a cabo dentro del enorme y variopinto mundo de la censura. Desde casos como el de Cuba donde a partir de los años sesenta el periodismo político dejó de existir,  convirtiéndose en una invitación permanente a la adulación, la obsecuencia, la complicidad y la opacidad, el intento institucional desde la prensa oficial de desprestigio de la oposición en países con gobiernos de practicas difusamente totalitarias, pasando por la dictadura del mercado en buena parte de Occidente, hasta la terrible realidad que viven por ejemplo, los reporteros en México cuando informan acerca de las mujeres asesinadas de Ciudad Juárez o acerca de los carteles del narco, con casos  que han llegado a la tortura y el  asesinato de periodistas. Se ha intervenido hasta para obstaculizar la información desde dentro de los conflictos armados, con el fin poco oculto de no dar publicidad a las atrocidades que pudiesen tener lugar.

¿ Qué hacer? Incluso el corporativismo que en una situación de amenaza a la profesión puede tener su razón de ser y su utilidad, sin embargo no resulta de gran auxilio en la oxigenación necesaria de la profesión, más bien la puede condenar a la endogamia y la autofagia.

Mis padres eran estudiantes de periodismo, se conocieron en la facultad de Buenos Aires y el primer fruto de aquello, antes que cualquier  producto de la deontología pofesional,  fue el nacimiento del firmante de esta nota. Quizás deba a ello la sensación de sentirme un tanto cronista de mi tiempo. Al cabo de medio siglo de vida siento la necesidad de expresarme más allá de las pinceladas a los recuerdos  e interpretaciones de los pasajes circunscritos a los contornos exclusivos de mi vida, me embarga la pulsión de contar lo que sucede alrededor, de participar en mi mundo opinando, tal vez con algunas imperdonables vetas ideologizadas, residuo inevitable del enfrentamiento a  los totalitarios  años y ambientes de los que me vi rodeado.  Intentando dejar al desnudo el carozo y que llegada la ocasión pueda reconvertirse en simiente.

Aunque también considerando como un deber de todos los intrusos bienintencionados, que no confundamos este deseo altruista de contribución en los aledaños de la opinión, con el responsable ejercicio del periodismo.

Ni siquiera los mejores chistes se obtienen mediante la improvisación.

 

 

 

 

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Published by martinguevara - en Relax
28 abril 2012 6 28 /04 /abril /2012 18:12

 

 

 

            “Zapatero traiciona a los muertos  y cede al chantaje terrorista”- tal era el slogan que se podía leer, escuchar y hasta repetir si uno quería, como el ejercicio de un papagayo alentado por las hordas acólitas del discurso apocalíptico que sostenían Rajoy y sus secuaces, acerca de brindar concesiones a los violentos separatistas vascos.

Quienes hoy gobiernan tachaban de medidas de claudicación al enemigo, de cobardes excusas para entregar el Estado de derecho, a  las aplicaciones contempladas por la ley para quienes decidiesen dar pasos en firme a favor de un proceso de abandono definitivo de la vía violenta para hacer política en el país Vasco.

Hoy, a sólo tres meses de aquello, cuando concluyó un gobierno que dejó un saldo de tan solo siete muertos en ocho años por terrorismo de ETA, y la cúpula de dicha organización desarticulada, el partido que no se esmeró en demasía acompañando en aquella lucha de los demócratas para convencer a los violentos de que el mejor camino era la integración, y condenó toda acción para acabar con el terrorismo, plantea la mayor negociación con los presos de ETA que haya tenido lugar en la Historia.

“Zapatero subirá hasta el IVA de las chuches”, decían las mismas voces cuando ante las presiones del gobierno del mercado y de Merkel, valga la redundancia, el anterior presidente cedía subiendo los impuestos, no más de lo indispensable, intentando defender aún los logros sociales, mantener un colchón para los más desprotegidos. Y entonces Rajoy se presentaba ante los cuatro millones y medio de parados que en realidad había en España, como su adalid en la lucha contra el paro, la injustica y hasta en contra del capital, repitiendo una y otra vez : “ Cinco millones de razones nos llevarán a la Moncloa” agregando  medio millón de personas a esa ya gruesa lista de infelices.

Ahora Rajoy manda a sus sub alternos a decirnos que subirá el IVA, luego de haber subido todos los impuestos posibles, luego de haber perdonado a los defraudadores de impuestos, luego de instaurar el copago en la salud, recortes en educación, luego de encarecer la entrada a la Universidad pública y de no hacer nada para evitar que en esta ocasión sí, en solo tres meses se hayan congregado seiscientos mil parados más frente a las oficinas del Instituto del Empleo. 

Luego de haber incumplido todas y cada una de sus promesas pre electorales, el vencedor en las pasadas elecciones durante estos meses no se ha atrevido ni a mostrar el hocico ante la prensa , mucho menos ante los votantes.

Estos hechos observados desde cualquier ángulo ideológico o moral, no resisten la intervención del más mínimo análisis sin concluir  que en cualquier otra esfera de la vida pública que no fuese la política, semejante manera de actuar, de responder a las expectativas creadas, sería instantaneamente interpretada como una estafa y ello activaría los mecanismos legales previstos para estos casos.

De alguna manera debería contemplarse en política que quien protagonice un timo de estas magnitudes, deba refrendarse nuevamente ante las urnas seguido de cerca y observado con  óptica de aumento,  amén de aplicársele una punitiva por comportamiento de escaso contenido ético.

Nada diferente del derecho que nos asiste, en el caso de que solicitasemos un pedido a domicilio a un supermercado con pago previo a través de tarjeta y una vez que se efectuase la entrega comprobásemos que las bolsas habrían arribado al hogar  sin ninguno de los productos  encargados y ya abonados.

El votante español tradicionalmente está más inclinado a exigir un comportamiento ético a la izquierda que a la derecha, a la cual se le suele perdonar cualquier desliz moral con tal de que  esta acuda al poder con la saca repelta de billetes para repartir.

Esta vez la saca estaba vacía, ni siquiera  han tenido la delicadez de brindarnos un gato por la liebre consensuada.

 

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Published by martinguevara - en Europa Aorta
27 abril 2012 5 27 /04 /abril /2012 18:30

 

 

Gamotrán Camforte me decía a mi mismo mientras hacía denodados esfuerzos por incorporarme. La cabeza hacía todo lo que podía por seguir mi directriz de no partirse en dos, pero a juzgar por el dolor no me estaba llevando mucho el apunte. El hombro lo tenía lleno de una pasta rojiza con olor dulzón, y la boca con un sabor agrio y carente de saliva, miré alrededor y reconocí el pie del lavatorio del baño, entonces me di cuenta que había podido dejar la puerta abierta y me levanté como pude, pero dos pasos más adelante perdí pie y pisada y fui a dar contra la mesita de luz que estaba al salir del baño, tiré al suelo la taza de café los libros el despertador y el cenicero, y decidí quedarme un rato más allí hasta que se me pasaran las ganas de asirme al parquet. Me dormí un rato más y entonces logré incorporarme y llegar a la puerta que no estaba muy  lejos , todo en ese mísero departamento excepto la salvación, estaba demasiado cerca.

Presioné fuertemente las sienes y luego las cavidades orbitales por encima de los párpados con los dedos medio y pulgar, bordeando los ojos, eso me hizo ver las estrellas en sus colores originales con resplandores plateados repletos de mil demonios, pero al menos consiguió aliviarme hasta que me pude sentar.

¿ Qué habría querido decir con aquello?. Lo cierto es que en Claudio no se podía creer ni cuando daba la hora, pero a veces decía cosas que parecían venir de otra dimensión, de una existencia por donde ni por asomo paseó vez alguna su codo ni  su trasero. Aunque quizás en aquella ocasión, justo gracias a lo absurdo que parecía, tuviese algo de sentido.

                  Tenía que salir de aquel antro o los pulmones me iban cobrar una factura aún mayor que los silbidos asmáticos y la tos de fumador que cada mañana resoplaban de los fuelles. Estaban bien adiestrados y podían optimizar la obtención de oxígeno de cada bocanada de aire, pero no les podía exigir lo imposible.

                  Llevaba cuatro meses alquilando ese departamento de un ambiente y ya me estaban pidiendo que lo abandonase con urgencia, ya que otros lo codiciaban como si fuese el Ritz, la propietaria era una conocida de mi amiga Karina, quien intercedió para el alquiler ya que un tiempo atrás solíamos dormir juntos y se nos estaba yendo todo en hoteles. Y aunque yo no hiciese demasiado por la salud ambiental de aquel rectángulo donde cada noche descansaba mis huesos por trescientos pesos al mes, lo cierto es que al viciado aire que se respiraba allí contribuían otros condicionantes , tales como que estaba encajonado, no recibía un rayo de sol en todo el año, si se lo aireaba entraba una corriente de viento gélido y húmedo que en invierno podía matar de neumonía y en verano de intoxicación a merced de los efluvios del pequeño patio al que daba.

                  “Al demonio con todo aquello”- me dije- si no puede esperar unos días más a que le pague dos meses de alquiler será mejor ganar tiempo e irme de aquel sitio. No sin antes darme unas cuantas duchas, algunas por higiene y otras para mitigar las jaquecas acumuladas.

                  Claudio me había dicho que en algunos sitios de la  costa cuando llegaba la temporada estival solía haber mucho trabajo, la gran mayoría del malo, del verdaderamente malo de ese que no pagan y si lo hacen solo pagan la mitad de lo prometido, pero se podía encontrar algún puesto de camarero en algún restaurante caro que permitiese regresar luego a la ciudad con unos cuantos billetes como para tirar unos meses sin preocupaciones. Gamotrán Camforte me repetía yo una y otra vez, no significaba nada, era como decir "barzao" en lugar de abrazo, pero sobre dos palabras que desconocía.

                  Junté todo lo de mi propiedad, que con libros incluídos  no llegaba a llenar dos bolsos deportivos, le dejé una nota a la conocida de Karina diciéndole que ya podía intoxicar a algún otro desprevenido con los pulmones más saludables que los míos, con respecto a la factura de teléfono le puse en la nota: “Dios te la pague”,  y me fui.

                  Antes de haber emigrado solía ir cuando era niño con mis padres a dos sitios de la costa , a un camping en San Clemente del Tuyu y a Villa Gesell. De aquello había pasado mucho tiempo, pero ambas seguían siendo zonas de veraneo, elegí Villa Gesell porque la gente me decía que tenía más onda, tanto la playa y el ambiente de la gente como los restaurantes y fondas donde se podía trabajar. Pero en realidad no había pensado en trabajar más que cuando me fui por toda la costa del Atlántico desde Uruguay hasta Guyana Francesa buscando un barco para convertirme en Simbad.

                  Fui a un pequeño hotel que había en la avenida Buenos Aires en pleno centro, cerca de donde paraba cuando era niño. Todo había cambiado, esa zona que otrora estaba entre pinos era en aquel momento un corredor de centros comerciales, eso sí diseñados con mucho mejor gusto que sus parientes de la ciudad.  Estaba plagado de pequeños bares, cafeterías, discotecas, balnearios, y la gente que estaba de recreo tenían toda la pinta de estar pasándola francamente bien.

                  Antes de ir un primo de mi padre me comentó que mi tío Ernesto, cuando era muy joven había comprado junto con mi abuelo unas tierras en Villa Gesell,  mi abuelo había tenido tiempo de venderlas cuando comenzó el desarrollo turístico , no así mi tío que estaba en otras contingencias. Fui a verlas, estaban justo donde ahora se encontraba la casa redonda, una casa que sería de lo más vulgar si no fuese porque sus paredes estaban dispuestas en efecto, de modo circular.

                   Un hombre que regentaba un bar familiar que competía  en hamburguesas y emparedados con un negocio tradicional de Villa Gesell, Sanguchetto, me dijo que podía empezar a trabajar cuando quisiese, me habló de pagarme una suma de dinero el primer mes y viendo si todo funcionaba bien me la doblaría. Le dije que sí y me fui a pasar un día entre los bosques de Cariló, una playa contigua donde se respiraba un ambiente mucho más tranquilo que en Gesell , donde el metro cuadrado era sensiblemente más caro y donde no había sorpresas bajo la arena.

  

 
 

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Published by martinguevara - en Relax
19 abril 2012 4 19 /04 /abril /2012 01:00

 

 

 

Lo siento mucho , me he equivocado y no volverá a suceder_ dijo. Y era español.

 

Además era el Rey de todos los hispanos.

Una vez más el monarca va por delante de gran parte de la población y desde luego muy lejos de los gobernantes.

Sin pasar por alto los acontecimientos que en suma precipitaron la necesidad de  un revulsivo tal como la disculpa pública, a saber: los presuntos asuntos de corrupción de su  yerno, la violación  de la ley de portación de armas por parte de otro ex yerno con consecuencias serias para un menor, a la sazón su nieto, y por último la mala suerte de padecer un inocultable accidente en medio de una impresentable cacería, por el momento  de crisis en que todos los españoles sufren una abrupta situación de pobreza tanto como por lo poco moderno y políticamente correcto que resulta andar por ahí liquidando paquidermos, aunque solo sea a merced de un sentimiento antropocentrista que sitúa a este mamífero más próximo al hombre que el calamar de tinta negra, agravado por ser miembro de honor de WWF.

Entendiendo que la institución hace mucho que debería  ser refrendada entre los españoles para catar su verdadero calado social, un poder que podría pasar por anacrónico, pero que en la España de hoy que está lejos de constituir una unidad, y en que la que todavía perduran muchas espinas dolientes continúa teniendo una utilidad de cohesión importante,  aún así es de lejos más cercana a la gente , más comprensiva y aunque se la pueda tachar de paternalista también es cierto que ha demostrado importarle más lo que la gente opina que su clase politica.

Lo de Rajoy y su camarilla de estafadores, haciendo todo tipo de promesas para llegar a la Moncloa y a la primera semana de poder haciendo lo contrario a lo prometido, actuando diametralmente opuesto a los intereses de sus votantes y hasta creando leyes para proteger a los  grandes evasores, cuando en España la evasión es un delito penado con cárcel, perdonando a cargos públicos de su partido manchados por la duda en el proceso Gürtel, destruyendo lo que con tanto sacrificio de generaciones se construyó en materia de logros sociales, eso sí que es vergonzoso y merecería no una petición de disculpas y un mea culpa, sino el abandono inmediato del poder sencilla y llanamente  por estafa al votante.

Tres son las mentiras fundamentales que cada uno de los dirigentes del Partido Popular dijeron mirando a las cámaras:

1).- Que no subirían jamás ni un solo impuesto. Subieron todos los impuestos que se pueden subir a los pobres , eso sí a los ricos les perdonan el 90 % de lo defraudado a Hacienda.

2).- Que nunca en la reforma laboral abaratarían el despido. Se  superaron a sí mismos, ya que además de abaratar el despido en niveles históricos, dejaron a voluntad del empleador si quiere echar a todos los trabajadores a la calle, volviendo a situar a España en las atípodas del espiritu europeísta.

3).- Que bajo ningún concepto se instauraría el copago en la salud ni en la educación. Ya empezaron a cobrarles factura farmacéutica en la franja en que se concentra el 90 % del gasto farmacéutico en el país, que es en los cinco últimos años de vida del paciente, o sea los jubilados. 

En menos de cien días este gobierno concentra la mayor agresión gratuita dentro de la democracia a los menos favorecidos en España, y en el mismo tiempo que abren la mano y las puertas traseras para los más defraudadores.

Si no fuese porque lo vi salir electo de las urnas pensaría que es producto de un golpe de Estado, ya que resulta difícil pensar que alguien que no fuese un gran propietario, haya votado semejante alternativa. Pero sé que hubo comicios, vaya si lo sé, discutí cada minuto de los meses previos con los sectores más humildes de la sociedad, y me quedaba estupefacto ante su criterio de que el hecho de que ganasen los dueños de los medios de producción, acercaría a la plebe al vil metal,  o que continuarían con la rapiña , pero por una suerte de gracia divina, cada votante pensaba que su familia sería la agraciada por una especie de caridad culposa del beneficiario de la plusvalía.

O no sé que.

Lo que sí sé es que había un axioma que decía que “un español es capaz de donar un riñón, antes de dar a otro la razón”.  He podido comprobar en primara fila que pocas cosas escritas, pocas sentencias se ajustan tanto a la realidad como este dicho popular.

Es por ello que si bien las faltas de la familia Real existen y en algunos casos son graves, conviene recordar, que excepto por las presuntas actividades delictivas de Undargarin, el nieto del Rey pagó ya cara su violación de la ley de posesión de armas de fuego, ya que se dio un tiro en el pie y quedó publicamente para la posteridad sabido que no es su vocación el tiro, por otro lado el Rey gastó cincuenta mil euros en un viaje de lujo, y mató elefantes, pero ¿ que esperaba la gente que aceptaba obsecuentemente una monarquía? ¿Que un Rey Borbón no tuviese la tradición de cazar ni de montar, ni que gastase como mínimo cincuenta mil euros en un viaje? , pienso que primero deben hacerse un análisis autocritico quienes aceptaban naturalmente que la jefatura de Estado se decidiese a través de la fecundación como único condicionante, antes de juzgar a un rey por hacer de rey.

En mi país decían:  la culpa no la tiene el chancho sino quien le da de comer.

En la misma nación cuyo partido en el poder goza de numerosos casos de sospechas de corrupción por varias veces la cantidad de dinero imputada a los trapicheos del yernísimo, donde abundan los Hoteles viviendas, edificios , y hasta ciudades piloto construidas violando todo tipo de disposiciones legales sin que los culpables, ni se hayan disparado en un pie, ni hayan sido llamados por la justicia, y encima muchos sean premiados con ayudas de dinero del Estado, y por último en el mismo país donde el dispendio de cincuenta mil euros en un lujo, es una miseria en comparación a lo gastado en celebraciones,  indumentaria, coches, peluquerías mayordomos y todo tipo de gastos superfluos de varios representantes del pueblo, sin que se les haya ocurrido no solo pedir disculpas, ni mucho menos decir que no lo volverían a hacer en la tierra donde nadie pide perdón, sino que encima se ríen de nosotros diciendo que mañana mismo y cada día que estén en el cargo lo repetirán, porque nadie por encima de ellos les ha advertido que eso no se hace.

Politicos jubilados y aristocratas ibéricos practicando la frase.

 Me equivoqué, no volverá a ocurrir.

 

 

 

 

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17 abril 2012 2 17 /04 /abril /2012 02:41

 

 

 

Dos semanas antes de escuchar aquello de que se estaba dispuesto a dar la vida por Galtieri en las Malvinas,  cualquier soldado del Ejército argentino habría merecido por parte de todo militante de izquierdas un severo castigo ejemplar por formar parte de un gobierno que se había dedicado en los últimos años a asesinar, torturar y desaparecer a cuanto progresista de izquierdas se encontrase en el territorio nacional. Aluciné.

  Y me faltaba lo más grueso.

Ya que si bien era cierto que desde que la Unión Soviética había recompensado a la Junta Militar argentina por romper el embargo de grano que había impuesto Estados Unidos, y  el gobierno de Cuba comandado desde el PCUS no hizo la más mínima mención pública repudiando el genocidio que se fraguaba en Argentina a manos de un gobierno fascista, aún no habían caído tan bajo como la URSS  premiando como ellos a la Junta  Militar con la medalla de Lenin a, y a su vez recibiendo la insignia de San Martín en sus charreteras gracias al influjo del poderoso caballero, Don Dinero.

Hasta el dos de Abril de 1982.

Fecha a partir de la cual para la dirigencia cubana, el gobierno del General Leopoldo Fortunato Galtieri, pasó de ser un gobierno sobre el cual era mejor no pronunciarse ni condenar en organismos internacionales, a ser digno de brindarle las mejores tropas de los más aguerridos soldados revolucionarios internacionalistas cubanos, además de apoyo económico restándoselo al ya paupérrimo pueblo isleño, y sellando estas intenciones con sonados y sonoros abrazos de camaradería con el canciller Nicanor Costa Méndez, quien pocos  meses antes aseguraba en público que Argentina no era del Tercer Mundo ya que eran blancos, civilizados y libres del flagelo del marxismo.  

Pero ni siquiera esto explicaba el apoyo repentino de la izquierda argentina y latinoamericana en general al glorioso ejercito comandado por Galtieri.

En Buenos Aires, el 30 de Marzo, tres días antes de que el infame General  diese la orden de tomar las islas habitadas por los Kelpers y colonizadas desde hacía más de un siglo por los ingleses, los mismos a  quienes los patricios les cedieran todas las riquezas del país en la parte continental, había tenido lugar una huelga general  secundada por los trabajadores, con manifestaciones bravías poniendo el pecho ante los fusiles de quienes no dudaban en matar y torturar a todo el que se le opusiese, y tanto este avance del descontento popular como la escasa simpatía, con que contaba ya el régimen en Occidente una vez se concluyó la tarea de la limpieza ideológica, marcaban el camino hacia el retorno a la democracia. Estaba claro después de haber subido Galtieri al poder en lugar de Viola quien sí era partidario de una apertura gradual hacia el civismo, que no habría ningún retorno a los comicios, lo dijo el mismo beodo General en su famosa frase: “ Las urnas están bien guardadas donde están”.

Pero a pesar de la petulancia presentía que alguna de sus pesadillas podía estar por dar el salto a la vigilia, y decidió unificar a la mayor cantidad de personas posibles, apelando al  sentimiento más al alcance de la mano de los dictadores de todas las épocas: La amenaza extranjera.

Claro que en este caso no midió bien el enemigo que se buscó para la puesta en escena de su obra bufa. Si bien podía parecer  acertada la elección porque históricamente había habido episodios de derramamiento de sangre entre ambas naciones, lo cierto es que la desaconsejaban dos razones de peso.  Reino Unido poseía la Royal Navy una fuerza militar invicta, y si esto fuese poco, también porque pertenecía a la OTAN y a la Comunidad Europea una combinación de poderío económico y militar ciertamente a tener en cuenta.

A ambos mandatarios les resultó un nada despreciable instrumento para desviar la atención de sus pueblos. Thatcher precisaba maquillar su política de desmantelamiento del estado de bienestar británico y aplacar sus constantes enfrentamientos con la clase obrera, sobre todo con los mineros. Y Galtieri para unir a todas las gargantas al grito de : Viva Argentina, a cuatro años de que se obtuviese aquel grito en la Copa del Mundo de fútbol.

Los hechos demostraron que fue un error militar, y que del lado británico estaba dispuesto a entrar en combate incluso un príncipe, mientras que del lado argentino era de esperar que unos oficiales que aún conservaban las manos manchadas de sangre de jóvenes estudiantes arrojados al río luego de meses de torturas, no estuviesen del todo dispuestos a batirse el cobre de igual a igual con la Royal Navy. El resto es un capítulo de la Historia, que habla de donaciones hurtadas, de claudicaciones y arrugues, de abandonos a valerosos soldados rasos que no es grato aunque sí recomendable recordar.

Lo cierto es que aquellos trozos de rocas inhóspitos, habitados por un puñado de atrevidos que desafiaban los vientos constantes y la humedad extrema, no les había interesado a nadie excepto a aquellos  intrépidos habitantes, los Kelpers, en mi criterio los únicos con poder para decidir por quienes deberían ser gobernados.

Las islas pasaron a ser argentinas por el automático hecho de que todo lo que había pertenecido a España , tras la declaración de independencia pasaba a ser propiedad de Argentina, pero en aquellos islotes no tenía morada fija ningún ser humano, y casi ninguno viviente.  La historia Argentina con Inglaterra es curiosa, desde que se avistó la posibilidad de declarar la independencia se procuró por todos los medios que la corona británica reconociese al Río de la Plata, ya que ello impediría que fuese recuperada nuevamente por España o invadida por otra metrópolis europea, sin perder de vista que poseer un protector que encabezaba la revolución industrial y mandaba en el mundo de las finanzas podría significar cobrarse dos piezas con un solo proyectil.

Al cabo de un análisis desinteresado, podría ser considerado colonialismo cualquier nación que se hiciese con el control de aquellos dos islotes, ya que había que enviar allí colonos. Convencer a gente proveniente de otro sitio que no fuese del norte de las mojadas y grises islas británicas habría resultado una tarea casi tan mastodóntica como acostumbrarse luego a vivir en ellas. Fueron habitadas pues por colonos escoceses e ingleses que trabajaron durante generaciones la lana de las ovejas que allí se esquilaban y se enviaba a la metrópoli igual que se hacía con el grueso de la lana de Argentina continental en cantidades exponencialmente mayores, sin despertar el más mínimo prurito nacionalista de los gobernantes patrios.

Llegó a escribir Arturo Jauretche que las ovejas del sur argentino, eran las ovejas más panzonas del mundo, ya que casi toda la lana que se declaraba para exportar era del vientre, una lana que pagaba impuestos más bajos que la extraída del lomo. Y nada de esto molestó demasiado a los bien informados y recompensados encargados de la tan cacareada soberanía.

 Hoy hace treinta años de aquella absurda guerra. Hay quien todavía se enoja con los británicos que acorde a su espíritu bromista  dicen que los argentinos deberíamos estar agradecidos de la guerra de las Malvinas ya que aceleró el final de la dictadura. Coincido con lo del buen humor.

Pienso en que duda le podría caber a una persona si, aun sin ser un Kelper con lengua y antepasados ingleses, sino un descendiente de españoles como los primeros criollos, le propusiesen que eligiese libremente a que país preferiría  pertenecer, si la dictadura de Galtieri, con su sistema de salud, de garantías en derechos humanos, con su posición económica, o a la que era la segunda economía mundial, con el mejor sistema de salud de todos los tiempos, y unas garantías político sociales inéditas fuera de Gran Bretaña. 

Hoy existe otro panorama. Argentina procura estar a cargo de la administración de las islas por una cuestión estratégica y también por su importancia en recursos marinos. Solo si es presentado así podría entender su justa reclamación pacifica, prescindiendo esta vez de la utilización de las emociones en lugar de la frialdad de la razón.

En el continente existe un inglés que es dueño de un trozo de tierra que es unas once veces mayor que las Malvinas y las ganancias que le dejan son infinitamente superiores.  Pero expropiárselo no solo no es buen negocio porque no aglutinaría a nadie, los pondría en contra ya que muchos perderían sus trabajos, sino que además este inglés , como casi todos los que han esquilmado la Argentina, no tomaron la Patagonia con cañones, a través del mal gusto de la fuerza.

Sino que colonizaron aquellas enormes extensiones, con las ovejas más panzonas de todos los tiempos.

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Published by martinguevara - en Argentina frizzante
11 abril 2012 3 11 /04 /abril /2012 02:09

En Tordesillas, un hombre se acercó a la estatua de la reina de Castilla, Juana la Loca, como llevado por un ánima en medio de la noche,  sin fuerzas en los pies para llegar más allá del monumento, frente a los muros de casa del Tratado, y al lado del Castillo donde la habían alojado por más de cuarenta años, acusada por su familia de estar demente. El  hombre se quedó mirando fijamente los ojos de la estatua de bronce, liberando prejuicios, permitiendo que apareciese lo que debía aparecer, habló con ella, le dijo que sería su fiel servidor, que sería un caballero y que desde luego no permitiría las vejaciones y los abusos que sobre ella habían cometido su padre, hijos y apoderados. Se sentó luego en un banco de hierro al costado de la estatua, y le reveló que ya nada significaba algo para él, había perdido el trabajo, la casa, el matrimonio había hecho aguas. Luego se levantó nuevamente para despedirse de la estatua como corresponde a un caballero y tomar el camino del río, y ahí de pie frente a ella, con la luz de un farol detrás de la Reina, ella bajó la vista y le dirigió una mirada firme y  tierna a la vez, alzó una ceja y luego la luz de la farola le ilumino la cara, él pudo ver su rostro plagado de la más eterna de las corduras el estigma del dolor y la traición. El hombre  sintió un escozor por todo el cuerpo, un cimbronazo recorrerle la espina dorsal, y se dirigió como era su destino a contemplar el río Duero desde el majestuoso puente medieval de la ciudad, pero ya no con la  idea de tintes trágicos que llevaba en un principio.

 

Por las calles de Madrid, Barcelona o cualquier ciudad española más o menos importante se puede apreciar un sensible cambio en los usos y costumbres marcados por los años del híper consumo.  

Años que no se vieron precedidos de un relajado tiempo de reflexión sobre la desmedida proporción de crecimiento con relación a la productividad, sino que como respuesta a centurias en que la población común y corriente no conoció otra inversión de las pinches ganancias que se obtuvieron en los diferentes momentos históricos en que España ostentó poder en la colonias que el enriquecimiento indecoroso de la aristocracia y el clero. El español pobre  había sido muy miserable y nunca contó con más ahorros que un montón de dichos del refranero popular, hermosas canciones llenas de sabiduría y gracia y un inmenso hastío y hartazgo del clero y del señorío.

Y poco más.

Por primera vez en los últimos cuarenta años, la población pasó de tener un renta  per cápita de cuatro mil a veinte y ocho mil dólares cuando dejó la presidencia Felipe González.  Luego subió seis mil dólares más hasta situarse en los treinta y cuatro mil entre las dos legislaturas de J maría Aznar y la primera de José Luis Rodríguez Zapatero, punto máxime al que llegó la renta per cápita española.

Era una gran fiesta, a los acostumbrados feriados nacionales, se le agregaron puentes, festejos de cada  pueblo de cada comarca, de cada comunidad, parecía nunca comenzar la jornada laboral,  con la excepción de la construcción, la bolsa y los bancos donde se fraguaba el milagro español. Las familias contaban tres automóviles en sus garages ( y en sus hipotecas), ya no eran pocas las que contaban con dos viviendas o más,  El español de a pie comenzó a codearse en los sitios de descanso estival con turistas alemanes y británicos, siempre con un área especial para los ibéricos no por su menor poder adquisitivo, sino por sus predilecciones acústicas a la hora de la diversión. Se fraguaba el ideario romano, la lujuria y el hedonismo al poder, cada ciudadano cual romano se convirtió en un sibarita de la buena mesa y los mejores caldos. Es cierto que el repentino acceso a tanto poder adquisitivo no había dado lugar a limar asperezas y educar a la plebe brindandole acceso real a la cultura y enseñarles que incluso la adquisición de bienes artísticos constituye un negocio, quedando relegados  más bien al clásico inversor en ladrillo y colesterol.

Se llenaron las calles de tiendas de chinos, no demasiado apegados a las virtudes del charme, barrios enteros fueron apropiados por diferentes nacionalidades de inmigrantes, quedando un mosaico cosmopolita que poco se diferenciaba de las grandes urbes donde todo transcurre, donde el progreso  no está de visita vacacional sino que tiene dirección fijada. Había incluso, una sensación mucho más alegre en el gasto que   el clásico deme dos argentino de las épocas de las vacas gordas, porque el español común no tenía tradición de manejo de un capital superior al que permite ir al almacén cada día a por enseres de primera necesidad, de repente se vio desbordado y su carácter festivo lo condujo al despilfarro, no obstante no haberse percibido simpatía hacia el foráneo sí que hubo solidaridad, muchos ganaron dinero, los grandes capitales del mundo más avezados en hallar gangas y exprimirles el máximo, en primera instancia, pero también los más pobres, los menos preparados tenían acceso a un crédito con el que podían hacer realidad un sueño oneroso, aunque de espíritu carente de grandes exigencias al mundo onírico. El que más y el que menos participó de ese baile vistoso con música estridente, con disfraces de brillos que refulgían. Nos lucramos.

Hoy , a un soplo en términos cronológicos, el panorama ha cambiado sensiblemente,  se han quedado en España solo los chinos que poseen grandes cadenas de tiendas o restaurantes, su actitud ahora es altiva, la sonrisa inicial de cara al púbico ha dejado paso a una mueca hosca, que viene a significar , si le gusta tómelo o si no déjelo. Ya no se ven rumanos por las calles, desde luego ya no hay casi polacos , búlgaros, eslovenos, eslovacos, que aunque en todos esos países los vectores indicadores del nivel de vida tarden en alcanzar los niveles que aún se pueden dar en España, sin embargo los que indican el crecimiento, el optimismo y las expectativas son infinitamente mayores.

Los rusos siguen viniendo a tropel pero ahora a comprar propiedades y productos de alto standing.

Para colmo la política se ha convertido en un nicho de personas sospechosas de todo menos de saber conducir los destinos de la Nación, de trabajar concienzudamente a favor del votante. El último presidente del país da la sensación de no existir,  por dos razones, una porque deja todo en manos de sus asesores que no tienen mucha idea tampoco de cómo desenvolverse para anunciar una tras otra, noticias pésimas para la población.  La segunda es porque cada decisión  parece venir precedida de un vacío total de ideas, de la academia del voluntarismo y la improvisación. El país está minado de vectores que lo identifican con naciones del mal llamado Tercer Mundo, ya que aquel concluyó una vez que naufragó el Segundo mundo; hay policías excediéndose en su celo contra estudiantes, muchos presos comunes por delitos menores , muchos exonerados por grandes delitos económicos, impunidad estructural para la corrupción, jueces depuestos e sus cargos por perseguir el fraude. A la espera de los recortes en dos pilares de la España social a saber: educación y salud.

La semana pasada se suicidó un ex preso disidente cubano de los que había sido liberado por una gestión del gobierno anterior, por negarse a atravesar la humillación de la indigencia y la mendicidad y es tal el abandono en el que se encuentra actualmente ese colectivo, luego de las promesas del actual ejecutivo de profundizar en su atención, que están desesperados. 

La última ley perdonando el noventa por ciento a los evasores de ingentes cantidades de dinero en impuestos, es mal percibida por la población, que sufre de condiciones leoninas para los contrayentes de  hipotecas que no pueden sufragar, con desalojo y permanencia de la deuda de por vida, caso en que se encuentran unas trescientas mil familias. Hasta Sarkozy , que no pasa por sospechoso de ser socialista, graba a los ricos sin que le tiemble el pulso en una Francia alejada de la Égalité.

No contentos con este estado de las cosas, la coqueta Barcelona y la atildada villa de Madrid se disputan públicamente sin pruritos la instalación de una ciudad émulo de Las vegas, concediendo la liquidación de todo ordenamiento legal al millonario que así lo exige para traer su panacea de ludopatía. Superando la imaginación de Berlanga  en la película Bienvenido Mister Marshall de un pueblito como el imaginario Villar del Río, para cristalizarse en la pelea pública e impúdica entre dos ciudades, las más desarrolladas del país.

La única buena notica es la reflexión acerca  de este gran fiasco de la patria rica, del café para todos, y de los Audis en la puerta, la gente ha abandonado el cinismo y la abulia  que los caracterizaba y empiezan a sentir que por sus venas corre sangre europea, que significa algo más que estar situado a un lado u otro del estrecho, del Mediterráneo, de los Pirineos o de los Urales. Constituir un ser cultivado y cívico.  

Siempre quedará la duda de si la lágrima de Juana la Loca, era por lo perdido o por lo encontrado en esta España, la misma de su hijo Carlos quien la condenó a morir cautiva y cuerda. Pero el hombre en lugar de entregarse al Duero, decidió vivir y luchar como un caballero, por todos los usurpados, desde la madre del Emperador , hasta el hijo del enigmático Inspector de hacienda.

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