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17 julio 2012 2 17 /07 /julio /2012 22:31

 

 

 

En una de sus escasas apariciones públicas para enumerar una serie de medidas de escaso brillo y voluptuosidad, Rajoy nos dijo que lo único que debíamos preguntarnos, es si dichas medidas serían de alguna utilidad, y se atrevió a aventurar lo que pensaba al respecto, tan reservado y modoso generalmente, nos sorprendió con un sí, tan falto de energía y claridad como todo lo que nos viene contando desde el hundimiento del barco Prestige hasta nuestros días. 

Sin embargo pienso,  que podríamos adicionar alguna que otra pregunta más.

¿ Son realmente tan malos gestores que no han dado ni una sola vez, no digo ya en el centro de la diana, sino en alguna parte del blanco?. Sinceramente, y créaseme no es por un repentino afán de elogiarlos, no me resulta fácil creermelo. Al César lo que es del César.

Pueden no gustarme nada sus pintas, sus ademanes, los colores de sus camisas y corbatas, y puede que nunca vaya a sacar turno para la barbería donde se acicalan y consiguen esos peinados ondulados con pitipa incluido. Pero debo reconocer que fueron  matrículas de honor en sus Universidades,  que escasísimas cosas en el mundo les gusta más que la "pastuqui", como algún tristemente famoso representante  de sus filas le llamaba eufemísticamente al dinero, y es muy difícil de suponer que cualquiera de nosotros tenga más idea de economía que ellos. Podría ser una pretensión muy peligrosa, porque nos conduciría  a que encima después de todo este desaguisado, les terminásemos perdonando, porque los pobrecitos no tenían ni idea.

Y si fuese desconfiado pensaría que nada más lejos que eso. Si no me tuviese por un ser inocente, podría llegar a creer que aquí de improvisación y de tientos no ha habido nada. Eso se lo podríamos dejar a  la segunda legislatura de Zapatero, en la cual se notaba que el hombre llegó un momento en que no sabía ni por donde pisaba.

Si en lugar de ser como soy fuese de otra manera acaso pensaría que estos están caminando por una cornisa que hace años anhelaban pisar con todas sus fuerzas, y que nos están llevando con ellos en ese peligroso paseo, con la diferencia de que ellos van muñidos de los mejores arneses del mercado y el resto caminando con las alpargatas  gastadas.

Otra pregunta que me asalta cada vez que los escucho hablando de la herencia recibida del anterior gobierno es: ¿ habría ganado unas elecciones el candidato más soso y perdedor de la  Historia política española de no ser precisamente a merced de esa “herencia”?

 Mariano Rajoy fue puesto a dedo por el entonces presidente de España y del Partido Popular, solo para que hiciese el trabajo ejecutivo, desempeño en lo cual puede resultar correcto, ya que Aznar optaría por no volver a ser presidente, lo cual no significa que desistiese de dirigir al país entre bambalinas, de hecho continuó dirigiendo su partido durante toda la primera legislatura de Zapatero cuando le tocó a Rajoy permanecer en un segundísimo plano a pesar de ser el secretario general. Hasta que en un arrebato sorprendentemente se llenó de valor y de sentido de liderazgo y de manera magistral se quitó de encima los lugartenientes que llevaba a toda hora escoltándolo a presión y marcándole la agenda y la política al detalle, a saber Zaplana y Acebes, dos pesos pesados del aznarismo y la aznaridad, parafraseando al entrañable y extrañado Vázquez Montalbán. Siendo únicamente a partir de ahí cuando nuestro actual presidente mostró ciertas señales de estar vivo y al mando de su Partido.

Aunque todo hace pensar que de haber continuado el constante orgasmo que según el ministro Zerolo le producían a él como a tantos de nosotros, las políticas y logros del ejecutivo de Zapatero, Rajoy no habría podido ni siquiera disputarle una carrera a un cojo, pero se presentó la mayor crisis mundial desde el 1929, todavía no se sabe ya que no ha concluido si mayor aún que aquella, y  con epicentro precisamente en los activos tóxicos bancarios y en la burbuja del ladrillo, materias ambas en las que España podía presumir de ser un acreditado campeón. Además fueron palabras del mismísimo Rajoy cuando tuvo lugar el traspaso de mandos, que nunca se había dado una entrega tan pulcra y detallada de todo tipo de datos y documentos.

Rajoy no es un personaje pensado ni formado para dirigir, precisamente las características que lo hacen óptimo como peón, lo inhabilitan para tomar decisiones trascendentes con un resultado mínimamente aceptable. No está pensado para ganar, ni siquiera para disputar algo, está concebido como una pieza de gran capacidad de resistencia dentro de un engranaje  de tracción, lo más alejado posible del motor.

No es más ni menos  que un elemento útil en manos de ideólogos con un plan perfectamente determinado, y me temo que ese está siendo el caso de estos días.

Cada una de las medidas que está presentando como necesarias para salir de la crisis, en beneficio de un aumento de poder de la gran patronal y el mundo financiero, están en los genes de cualquier partido de derechas del mundo , más aún en los españoles que  mantienen su tradicional perfil ultra conservador, siendo de dificil planteo ya que la democracia, que jugó su papel improtante en favor de los dueños de los medios de producción en un principio, ha tornado un arma de doble filo, y suele desaconsejar el proselitismo antipopular, pero esta vez el panorama estaba mejor que soñado.

Vienen deseando introducir aunque fuese un diezmo de estas leyes, como gran objetivo ideológico, desde que cayeron los países mal llamados socialistas de la Europa cenicienta, y con ello comenzaban a holgar los onerosos derechos concedidos a los eslabones más débiles de la sociedad, para que no les picase demasiado la curiosidad de cómo sería instaurar la cacareada sociedad  donde mandasen los temibles canónes del proletariado, siguiendo el espantoso ejemplo de allende los muros del Este de Berlín hacia las heladas estepas rusas.

 En resumidas cuentas, sin no fuese por este mar de candidez podría inclinarme a creer no solo que las fuerzas que tan decididamente están llevándonos hacia un panorama desolador, continuando en la senda  de los recortes sin importar las contraindicaciones del mercado un día tras otro, no se están equivocando ni siquiera atendiendo a las consecuencias negativas en la bolsa, la prima de riesgo, y los índices macro del mercado,  no solo a creer que no lamentan en absoluto la inutilidad de dichas medidas para modificar los vectores de la crisis, sino que podría pensar además, que la actual situación de pánico al abismo que existe en las clases medias y bajas en los países desarrollados; aún en el caso que creyese que no está generada y patrocinada con el objetivo de poder instalar el panorama social al que tanto anhelaban retornar, en ese caso probablemente pensaría que nadie en su sano juicio se atrevería a  negar  que  les ha caído como lluvia de verano.

Como anillo a la falange.

 

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Published by martinguevara - en Europa Aorta
15 julio 2012 7 15 /07 /julio /2012 20:49

 

 

 

El estadio entero contuvo la respiración.

Solo unos minutos antes quedaban tres contendientes dirimiendo cuál de ellos se llevaría la presea de oro en el cuello una vez terminada la jornada, pero para ello debían brindar el último esfuerzo, el mayor, el que linda con los límites de lo conocido y lo concebido. Uno de los tres quedó descalificado luego de los reglamentarios tres intentos sin lograr sobrepasar el listón. Quedaban solo dos y uno de ellos había logrado en su tercer salto superar la marca del día y establecer un nuevo récord olímpico, le quedaba el último chance al otro saltador para seguir compitiendo por el oro, o ya estaría todo dicho.

El atleta cubano despegó los pies del suelo en el momento preciso, después de una carrerilla perfectamente ejecutada, se elevó como si contase con una glándula de propulsión que el resto de los humanos desconoce, pasaron sus hombros primero , luego la espalda, el atleta comenzó a arquearse sobre el listón sin rozarlo , pasó entonces su cintura, y entonces cuando el estadio completo sentía esa mezcla de satisfacción por ver un duelo digno de respeto con los nervios de estirar el sufrimiento del representante patrio, el saltador británico, en el preciso instante en que los pocos cubanos que había en el estadio comenzaban a prepararse para exclamar su satisfacción, cuando el saltador había comenzado su triunfal descenso, acarició  levemente con la pantorrilla la barra, pero lo suficiente como para que la misma luego de un dubitativo temblor cayese inmediatamente después que el desportista cubano sobre la colchoneta amortiguadora. Gran Bretaña se alzaba merecidamente con una medalla que llevaba años codiciando,  simplemente esperando que un atleta se atreviese a disputarla. Ambos atletas se fundieron en un apretón de manos se dijeron unas palabras que solo ellos escucharon y en su expresión primaba la comprensión mutua.

Comenzaron las banderas inglesas blancas con el león en rojo a ondear, y las banderas británicas con las franjas azules rojas y blancas cruzadas a flamear al son del entusiasmo de la gente. Y ni una sola alma en todo el planeta se le ocurrió relacionar a esas banderas, con aquellas idénticas en apariencia que lideraron tristes episodios marciales de conquistas, de rapiña, de confrontación bélica.  Sencillamente porque la bandera no era la misma, porque los ingleses que la ondeaban no eran los mismos, porque el acontecimiento que festejaban no se parecía en nada a aquellos.

En estos días en que se aproxima el comienzo de las olimpíadas en Londres, sin duda uno  de los escenarios más bellos y una de las culturas a la que el deporte universal le debe más, se están sin embargo empleando con cierto exceso en el celo para prevenir y proteger a la población de posibles ataques terroristas, aún cuando puedo convenir que toda protección contra la sinrazón de la violencia es bienvenida, lo cierto es que ciertas prohibiciones son un tanto caprichosas y rayanas en lo ridículo.

No se permitirá entrar en ninguno de los predios deportivos con prendas que contengan alusiones políticas o que puedan herir alguna sensibilidad, tales como las camisetas que lleven la imagen del Che.

Es cierto que yo siempre he mantenido que les diría a cada muchacho que lleva en su camiseta estampada el famoso retrato  del Che Guevara, que tuviese en cuenta que ese que se pone era un militante anti sistema pero con algunas significativas diferencias con los jóvenes hedonistas de estos días. Era igualmente un intelectual teórico del marxismo, que un soldado de la Revolución, con otros usos y costumbres mucho más extremistas y drásticos que los usados por los anárquicos y ocurrentes anti sistemas de hoy.

Pero en ningún caso consideraría peligroso para el correcto desarrollo de las olimpíadas, colocarse una camiseta con la imagen de mi tío, más bien al contrario,  si alguna manera de neutralizar su mensaje de oposición frontal a toda la sociedad de consumo existe,  es precisamente convirtiéndolo en una mercancía de dicha sociedad.  

En este sentido reconozco una contradicción , por un lado me gustaría que aquellas personas en sintonía con los ideales del Che los cuales no comparto aunque respeto su manera purista de creer en ellos, acudiesen a sus escritos y a su esencia más que a la imagen creada con el paso del tiempo de ídolo pop; y por el otro lado me alegra que lo conviertan en un ícono de jóvenes que persiguen diferentes libertades,  haciéndole honor a ese rasgo suyo y liberandolo del peso de otros aspectos.

Pero en cualquier caso creo que las personas que llevan por las calles, a sus trabajos, a los conciertos o a los estadios las difundidas camisetas con la imagen de Ernesto, no hacen más apología a la violencia que quien en su camiseta ostenta el escudo de una bandera bajo la cual se hubiesen cometido algunas de las barbaridades del amplio surtido que la Historia provee. Hasta las frases de los himnos que hacen mención a morir por una causa, podrían ser tomadas como apologéticas de la violencia.

Más bien creo que los terroristas con su accionar buscan justamente destruir o contaminar la sociedad caracterizada por su amplio abanico de libertades individuales y su profundo respeto por las elecciones personales.  

Prohibir vestir una prenda, parecería estar más próximo a considerarse un éxito talibán que un logro democrático.

De todos modos, más allá de lo que hayan simbolizado en el pasado las  banderas y lo himnos que toquen en las entregas de medallas, más allá de la obligación del deportista cubano de ofrendar públicamente su medalla al Comandante, y de la más que considerable recomendación de que el inglés agradezca con reverencias al representante de la casa de Windsor que lo salude, el verdadero  espíritu de los Juegos no está ni en los poderosos que organizan el evento, ni en el Che, ni en Ricardo Corazón de León, sino en el choque de manos y las palabras que se dijeron los saltadores al concluir el certamen y que solo ellos escucharon.

De otro modo, aunque no lograsen hacer explotar sus bombas, habría ganado el más temible de los terrorismos, el de la instrumentalización del odio entre los hombres.

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
15 julio 2012 7 15 /07 /julio /2012 12:20

 

 

 

Pareciera ser que estuviésemos  asistiendo al retorno de España a la dictadura, al cabo de un corto pero intenso paseo nostálgico por una especie de tecnocracia similar a la que dio lugar al desarrollismo de la última época de Franco.

También a merced de la inutilidad de los comicios expresada en una gran estafa, por  la elección de un plan prometido y no aplicado, acaso lo más semejante a un golpe de Estado sin la participación de las fuerzas armadas.

Desde el tiempo de la conquista romana el territorio que hoy ocupa España, fue testigo de contiendas épicas de rebeldía, de expresión del deseo de emancipación pero, desde los hechos de Numantia, pasando por el desprecio de las cortes  castellanas a emular la sofisticación francesa en la educación, hasta la caída de la Segunda Republica, siempre terminó venciendo la alternativa más reaccionaria posible, sedimentando una identidad de rasgos rudos, desconfiados de la novedad, favoreciendo una interpretación de lo tradicional más acorde a  las capitulaciones frente a lo convencional, que con su también  genuino e identitario carácter ácrata e irredento. Pareciera ser que por más esfuerzo que realice, siempre termina España más identificada con el terror impuesto a lo largo de los siglos por la beligerancia típica de las religiones de fronteras, que con su lado irreverente,  más inherente si se quiere a la idiosincrasia del individuo español que cualquier otra característica.

Presiento el espíritu de la dictadura en la falta de respeto al Demos, con la aplicación de un cinismo pantagruélico tras haber solicitado el voto prometiendo exactamente lo inverso, sin demasiado esfuerzo en el engaño, cierto es,  luego de haber pasado el último año conspirando  contra el anterior gobierno, entre  las bambalinas correspondientes al escenario de acoso y derribo de la maquinaria de los capitales.

Presiento la tiranía en la insensibilidad extrema de los diputados y representantes del gobierno en el Congreso, cuando festivos desde sus bancadas,  aplaudían los recortes más duros de la democracia española  sobre los menos favorecidos, anunciados por el escurridizo presidente Rajoy a principios de julio de 2012, momento en que la diputada Andrea Fabra, hija del presidente de la Diputación Castellón  ganador de cuatro loterías consecutivas y exitoso incrementador de su patrimonio durante el período de funciones en envidiables  porcentajes exponenciales, cuando gritaba desde su silla sin ruborizarse al hilo del anuncio de un drástico recorte de las prestaciones a los desempleados: _ ¡ Que se jodan!-.   O bien cuando durante el mismo instante la  vicepresidenta Sáenz de Santamaría sonreía y aplaudía enérgicamente cada medida, en claro contraste con la también conservadora ministra italiana Elsa Fornero quien en circunstancias similares, tras mencionar la palabra “sacrificio”, no pudo continuar su discurso de recortes a los pensionistas,  impelida por la vergüenza y una pizca de honrosa tristeza.

El actual ejecutivo intentó  esconder que en realidad la única parte que les gustó del ejercicio de gobierno anterior, fue la de los recortes que tuvieron comienzo en 2010, un aperitivo light de lo que estaba por venir, y que supuestamente fueron lo que les costó el puesto a los Socialistas en virtud de los Populares, ya que las razones por las que nunca perdonaron a Zapatero, distaban mucho de relacionarse con la crisis.

Zapatero se caracterizó por poner en marcha políticas que beneficiaban a minorías, la mayoría de ellas repudiadas históricamente tanto por las derechas como por las izquierdas, consideradas escoria en todos los sistemas sociales. No le perdonaron el haber sacado a España de la inexplicable guerra de Irak, comenzando un efecto de contagio que llevó a mayoría de las Naciones a darse de baja en tan bochornoso proyecto, no le perdonaron sobre todo  que diese valor a la utilización del tan cacareado “ talante” , del que en efecto hizo gala, y con el cual neutralizó gran parte de las injusticias endémicas que se habían hecho ya parte de la sociedad y que sin embargo clamaban por medidas de alivio, desde los derechos a las parejas del mismo sexo hasta las ayudas a los inválidos y el reconocimiento a los represaliados pasando por una larga lista de excluidos. España es el segundo país del mundo con más fosas comunes después de Cambodia, solo que allí ya se avergonzaron institucionalmente de ellas y construyeron museos del Nunca más con los huesos encontrados de los asesinados, España aún espera su turno y Zapatero pretendía darselo.Tampoco le perdonaron que prescindiendo del tradicional discurso agresivo y marcial consiguiese anular las acciones militares de ETA, reduciéndolas por vez primera a siete muertos en ocho años, y ubicando al terrorismo en un destacado 14º puesto, luego de permanecer por más de treinta años en el primer lugar de preocupación ciudadana. Lo más retrógrado de la sociedad española no le perdonó a Zapatero ese aggiornamiento, ni el distanciamiento con la intolerancia, con el autoritarismo, y con ello el verdadero riesgo de enterrar de una vez por todas los reflejos franquistas y estalinistas. No le perdonó que mostrase un modo de vivir sin confrontaciones enconadas.

Los mercados tampoco. Ellos saben hacer muchas cosas entre las que no se encuentra perdonar, y no quisieron excusarlo de su titubeo, su tibieza frente al tsunami financiero.

Ahí estaba el Partido Popular esperando su turno, cometiendo el error de llenar de promesas de retorno al milagro español  al electorado, de las cuales no solo no cumplieron ni una sino que hicieron lo diametralmente opuesto, cuando  solo les bastaba con el silencio para llevarse el gato al agua.  Por otra parte ya había intentado instaurar una similar reforma laboral en una situación de bonanza económica a principios de la década del 2000, el entonces presidente Aznar teniendo que aplazarla a merced del éxito de la mayor huelga general de la democracia española.

Aguardaron su turno para poder aplicar estas recetas, y la espera les ha recompensado con el aliciente de hacerlo con mayoría absoluta, con un pueblo asustado, deseoso de retornar a las vacas gordas aún a sabiendas que de esos lodos vienen estos barros

Las clases medias y bajas consideraron que la gran patronal acudiría a su rescate en una situación tan delicada cuando parece ser precisamente lo contrario, a los tecnócratas que hacen experimentos peligrosos con el capital de la gente se les puede, y a veces se les debe conceder el poder cuando existe una situación de abundancia, para que experimenten y encuentren nuevos filones, pero es muy riesgoso hacerlo cuando se está al borde del abismo.

Tengo la sensación de un retorno de España al gobierno de los dictados, no al modo de las tiranías tradicionales patentadas en el siglo XX, del capital o del proletariado,  sino una dictadura menos evidente, no militar aunque sin desprecio por el uso de la fuerza desmedida para amedrentar a la población descontenta,  una dictadura no del tercer mundo, aunque enfocada a dejar una clase media diezmada, y una clase trabajadora sin sindicatos, carentes de los derechos adquiridos por sus propias luchas.

Una dictadura de los mercados pero sin permitir demasiadas florituras en los bolsillos de los contribuyentes.

 

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Published by martinguevara - en Europa Aorta
7 julio 2012 6 07 /07 /julio /2012 22:08

 

 

Al enterarme que habían condenado al ex dictador Jorge Videla por un ramillete de los más execrables crímenes que se puedan tener idea, como casi todos los que involucran a criaturas, sentí una extraña sensación, no salté de alegría, no puse una botella de frizzante en la nevera, y aunque no estaba frente a un espejo me atrevo a aventurar que ni siquiera sonreí. No me muestro demasiado entusiasta de disfrutar con el daño en niinguna circunstancia que se presente, ni tratándose de esta justa punitiva.
En su lugar me embargó un alivio restaurador, sobre todo esta condena por crímenes cometidos sobre los niños,  recién entonces me di cuenta de manera integral que en efecto el exilio que pasó por encima de mi cabeza fue difícil, como muchas veces escuché decir y me negué a aceptar, quizás con el afán de  reservarme el derecho a un recóndito y genuino pataleo, el día que lo quisiese representar en el modo que mejor me pareciese.  Y me di cuenta  de que aunque no las vivíamos en primera persona como los niños robados de los desaparecidos, a los niños del exilio también se nos hacía participes de no pocas noticias monstruosas, acontecimientos no elaborados para mentes en la búsqueda del atractivo de hacerse adulto y abandonar el nido de la infancia, podíamos escuchar tantas historias de muertos y adoloridos de las charlas entre los mayores, o las leíamos de sus pasquines abandonados en la esquina de un escritorio de hotel, o simplemente nos la comunicaban ellos mismos, que habitualmente las introducíamos en nuestras conversaciones compitiendo con alardes  y bravuconadas  de hasta donde sería capaz cada uno de aguantar la picana y las diversas modalidades de tormentos sin denunciar a los compañeros. -Sin cantar- decíamos.
 Siempre supe que llegada la ocasión, después del primer sopapo, a mi deberían darme unos cuantos más para callarme. Y cuando lo contaba me decían que no podría ser un gran revolucionario, luego el tiempo se encargó de darles toda la razón.
Habitualmente nos implicábamos en estos temas y podíamos pasar horas comparándonos con gente que acababa de morir de manera indescriptible.

Otro tema recurrente entre los niños exiliados de diferentes países que habitaban el hotel donde residíamos en La Habana, era decir por turnos que le haría cada uno a los dictadores que detentaban el poder en nuestros países de proveniencia, los que habían ganado la partida a nuestros padres. Cada uno hacía gala de su más fértil imaginación para adjudicar una muerte proporcional a las brutalidades que cada tirano había perpetrado- “los cortaría en tiritas con una Gillette y les echaría ácido en las heridas“–era la más popular e internacional, “lo metería en una jaula y dejaría que todas sus victimas diesen cuenta de él”- era otra de las recurrentes, los más expeditivos optaban por el fusilamiento, y aquellos más pacientes, que más horas pasaban destripando pajaritos y lagartijas, se inclinaban mayormente a despellejarlos vivos. Nos iba en ello nuestra valía , nuestra convicción en los ideales  más puramente revolucionarios se vería reflejado en la escenificación del tormento más adecuado para acabar con la vida de semejantes sabandijas.

Mi padre estaba preso, y el solo hecho de desearle a alguien la prisión me revolvía el estómago. Yo sentía el deseo de sublevarme  y proclamar que quería ponerlos en una prisión confortable, con atención médica y sicológica, justamente para que se reconociese la diferencia entre la bestialidad y la justicia, entre ellos y nosotros, pero no me atrevía, terminaba sucumbiendo a la carrera de truculencias.  Y para no gustarme era asombrosa la regularidad conque asistía a esas charlas y me esmeraba en mi simulación. Quizás estuviese despellejando a alguien mucho más tangible que a Videla.

Aquellas conversaciones y bravuconadas, definitivamente no eran lo que mejor nos explicaba a ninguno de esos niños ateridos de terror y confusión por la sangre, las pérdidas y las mentiras entre las que vivíamos , pero aquel era el rol del hijo del guerrero.

También teníamos otras charlas y otros amigos sin traumas e infinidad de distintas diversiones. Detesto que nos aprecien como los que buscan tener el copyright del padecimiento, puede parecer que estemos en todo momento preparados para recibir una subvención. Pero el paisaje al asomarnos por la tapia a la vida de adulto, fue indefectiblemente marcado por las desventuras de nuestros mayores y las atrocidades cometidas por sus captores. 

Represores de toda calaña, nacionalidad e ideología.

 
Tendrán tiempo para reflexionar en sus celdas,  de pensar y de conversar, e incluso dado que se dice que los ancianos se convierten en niños, podrán hablar entre ellos en el patio o en el comedor,  de cuanto hubiesen aguantado sin denunciarse los unos a los otros si les hubiesen aplicado la picana que ellos solían administrar.  

Con absoluta sinceridad declaro que deseo, por el bien de sus almas y de las nuestras,  que aprovechen este tiempo para irse de la vida habiendo comprendido aunque sea en parte,  el daño que ocasionaron y habiendo esclarecido todo lo ocurrido y el destino de los niños que faltan por encontrar, así como el de los cuerpos de sus padres; ya que, no puedo imaginar éxito mayor que si alguno de ellos antes de morir, experimentase el verdadero arrepentimiento, ni mayor reto para quienes nos suponemos en un peldaño moral superior, que comprobarlo viendonos en la tesitura de poder otorgarles el perdón.
Por España hubo emoción entre la gente sensible al conocer esa sentencia. Acompañada de una pizca de sana envidia.

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Published by martinguevara - en Argentina frizzante
17 junio 2012 7 17 /06 /junio /2012 21:09

 

 

Por estos días cuando se cumplen ochenta y cuatro años del nacimiento de Ernesto Guevara de la Serna en Rosario, me enteré que sale un libro echando algo de luz sobre su pensamiento crítico con el marxismo ortodoxo y sus dogmatismos, sus observaciones agudas nada condescendientes que le agenciaron más de un problema con los poderes soviéticos y cubanos, además de diversos apuntes sobre obras de filosofía que hizo a lo largo de su vida.  Mi  sorpresa fue enorme cuando supe que la compilación de dichos escritos la publicaron justamente los verdugos de ese modo crítico de  pensar del Che y completamente prohibido por el establishment de entonces, el mismo de hoy pero con otro collar. Los detractores de su coraje y de su visión discordante con el poder de entonces son quienes hoy lo adulan y se prestan como altavoz de sus acotaciones, cuando ya parece ser un poco tarde, por Ernesto obviamente, pero también por Cuba, con una desfachatez, un escaso apego por el pudor tal, que casi da vergüenza ajena, un camión de pundonor no sería suficiente para aprovisionar la cantidad básica a estos espíritus.

El trabajo no hace referencia a las más que múltiples manifestaciones de profundos enfados y desencuentros con los impositores de estas ideas, y aunque no hace mención  de modo especial a los inconvenientes que ello le acarreó con la dirección del Partido de los Soviets y por consiguiente con la propia dirección de la Revolución cubana (una cosa es coquetear con el cambio y otra bien diferente es hacer una verdadera autocrítica), si que permite  diversas interpretaciones en ese sentido. 

Más allá  de utilizarlo para comenzar su andadura hacia las excusas a que asistiremos por parte de quienes ostentaron el poder estas décadas  y la exoneración de la imagen para una eventual sociedad pos dictatorial, los motivos oficiales parecen pasar por intentar un acercamiento al marxismo crítico, ahora que Cuba lo precisa más que nunca según dice su compiladora y para encarnar tal tarea nada mejor que el espiritu de Guevara que fue la dialéctica misma, el anti enmohecimiento y hermetismo de cualquier teoría, la encarnación del cambio, del aporte; pero sobre todo el coraje para hacerlo cuando se precisaba más allá de lo afín que se pueda estar con sus ideas.

Este libro y el esclarecimiento de las mentes de sus precursores parecen haber llegado con un poco de retraso.

Dificilmante se pueda encontrar a alguien en toda la isla no ligado de algún modo al gobierno ni al Partido,  que muestre algún tipo de interés por la continuación del modelo socioeconomico impuesto por la Revolución, es tal el rechazo a la jerga politica, que la gente por no escuchar el sufijo "ismo" recibido en estos años en dosis desporporcionadas, no desea siquiera oir la palabra capitalismo.

Resulta asombroso que entre los que apadrinan este trabajo se encuentre Armando Hart, tantos años ministro de Cultura, quien escribió “Cambiar las reglas del juego” donde  se esboza una adulación obsecuente del espíritu de una frase de Fidel que fue adoptada como dogma respecto del arte y la cultura, a saber: “Dentro de la Revolución todo; fuera de la Revolución nada,” con la que se justificó la genuina manera de entender la revolución cultural cubana, con su amplísimo espectro de  prohibiciones, censuras  purgas y podas, en la cual de las primeras cosas que se prohibió y con muchísimo rigor, fue la obra de León Trotsky propuesta precisamente en este trabajo de el Che, como ejemplo de lo que Cuba debería publicar desobedeciendo los rígidos dictámenes del PCUS.

¿ Recibirán las correspondientes excusas todas aquellas personas que dentro de Cuba tuvieron el desafortunado arrojo de apoyar las ínfulas rebeldes e independientes del inconforme Ernesto y que fueron defenestradas, o como se decía eufemística y coloquialmente “tronadas” por osar llevar la contra a las indicaciones de las máximas instancias?.

Todo puede ser, y nunca es demasiado tarde para hacerse con una cuota de razón,  está bien incluso cuando la adopción de esta es lo más acorde con los tiempos y resulta altamente recomendable para permanecer sobre la cresta de la ola.

Pero hacerse con un ramo de dignidad es algo muy diferente, a ello no se accede por medio de la conveniencia.

No daba crédito cuando vi quienes publicaban el trabajo, porque creo que era un trabajo necesario, pero que lo debían protagonizar quienes siempre creyeron en esas posiciones criticas, quienes defendían que la obsecuencia con la dirigencia del PCUS era la perdición de la Revolución, por quienes defendían el debate, la polémica y la innovación, no justamente sus detractores, de ellos espero que defiendan sus posiciones herméticas, cerradas, que continuen justificando el servilismo y la opacidad.

Pero claro, si pretendiese asistir a la defensa de los valores y los criterios que respaldaron durante medio siglo quienes se creían eternos, si  esperase verlos caer abrazando sus convicciones, mejor sería que fuese reservando cómodos asientos con refrescos y palomitas de maíz, en cualquier sala más o menos clásica de cine de barrio donde proyecten alguna de "cowboys".

 

 

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Published by martinguevara - en Cuba flash.
9 junio 2012 6 09 /06 /junio /2012 00:47

 

 

 


León es una ciudad de tamaño maniobrable de gente culta bien vestida y con un fenotipo agradable a la vista, dentro de una provincia variopinta, que contiene tierras llanas, páramos donde el sol y el frío pegan y azotan sin justicia,  campos verdes con paisajes oníricos, montañas y montes de fantasía, sitios ya no vírgenes pero con un halo de abandono u olvido. O pertenecientes a un recuerdo. Una belleza de provincia que colinda con las comunidades de la cornisa cantábrica, de mitologías e idiosincrasias únicas.

León se caracteriza por su gente tranquila, afable, alejada de la estridencia y de la brusquedad, características que le dejan uno  de los índices más bajos de sucesos violentos de toda Europa, tanto en la ciudad donde los transeúntes ni siquiera miran a los coches al cruzar la calle ya que se sobreentiende que el automovilista tiene incorporado que el peatón es prioritario, así como que en la provincia, como en el campo o en la montaña donde la gente además de tranquila y pacifica es muy solidaria y acogedora contrariando a ciertos clichés.

Pero henos aquí que León tiene una gran tradición de minería. 

El verde Bierzo, la florida Laciana , el escarpado y silencioso Ancares o  la parte alta de la sierra de la Cabrera, una reliquia ecológica, que sobre uno de sus extremos  aún se pueden visitar las minas a cielo abierto de las médulas, construidas y explotadas en el tiempo de los romanos. Y claro, los mineros son muy adorables, muy solidarios y de mucha tradición, pero de la opacidad, del conformismo, de la austeridad en el arrojo de que la clase media y obrera hace gala en la España de hoy para defender los logros alcanzados, de eso ellos no tienen nada.

Más bien todo lo contrario.

No es causalidad que desde Iquique o Kentucky hasta Gales o Asturias los mineros hayan sido siempre firmes defensores de sus derechos, al punto que en el caso español son los únicos proletarios de la primera hora que llegaron a nuestros días manteniendo sus originales modos de asociación asamblearia. El espíritu de compañerismo forjado en las gargantas de la tierra donde todo cobra una dimensión exponencial, desde el peligro hasta el cansancio, desde el reuma hasta la amistad, sea acaso lo que les impidió desaparecer  y  reivindicar sus fuentes de trabajo evitando el éxodo mediante la obtención de mejoras salariales y de carácter social substanciales, cuando Europa se modernizaba y vio despoblarse sus campos y entonces  debieron ser subvencionados y protegidos para no ser abandonados.

Quizás por ese extraño cumulo de sabiduría en lugar de torpeza colectiva, conocedores de las virtudes de la unión y portadores de la temeridad y la predisposición al alto riesgo que se precisa para desarrollar su trabajo, cada vez que los gobiernos quieren meterse con sus modos de vida, con la savia de su razón de ser, considerándolas obsoletas, se encuentran sorpresivamente con gente con nivel de conciencia social mucho más elevado incluso que los actuales universitarios, defendiendo palmo a palmo la fuente de trabajo, aún en contra de la lógica de los avances tecnológicos o financieros que objetivamente dejan obsoletas a la gran mayoría de las minas.

Quizás porque en España sea uno de los pocos colectivos al que los derechos sociales no les llegaron legados por añadidura al pasar a integrar  la Europa del confort, sino que fueron obtenidos en su totalidad por sus propias luchas, que incluso impregnaron a la patronal del carbón,  gran parte del empresariado minero en los últimos años también se fue haciendo defensor de su tradición y hasta de los propios mineros que antaño explotaban hasta la miseria.

Sea por la razón que termine siendo, lo cierto es que en estos días en que de manera soberbia e insensible se quiere destruir la minería de la cuenca de León y Asturias, destinándoles unos recursos económicos paupérrimos mientras a la banca, provocadora de esta crisis, que es el motivo que aduce el gobierno para atacar la minería, se la provee de indecorosas cifras provenientes de los recortes sociales. Por el motivo que sea, son los únicos representantes de aquellos pioneros ruanos de la clase media, burgueses tempranos, o de los artesanos, o de los primeros proletarios gracias a todos los cuales el continente europeo consiguió algo mucho más importante que el desarrollo económico: que fue la conciencia social, el plan colectivo de una maquinaria civilizada donde cada parte desempeñase un rol y fuese por ello mismo, a la vez que más firme como sociedad mancomunada, también más emancipados como individuos. 

De cuando se dieron la mano la aspiración al confort de las mayorías con la iluminación intelectual y el desarrollo económico.

Tal vez porque ellos estuvieron al principio de esta historia, porque son parte viva de la llama de la antorcha de las libertades que ha conseguido llegar hasta nuestros días, o por lo que fuese la verdad es que da gusto en estos días tan aciagos, tan reacios a la resistencia para mantener los beneficios que garantizan la paz social, tan alejados de la conciencia de clases, ver esas carreteras cortadas , las minas tomadas, las consignas claras de toda esa gente de valor y carácter recio cuando se precisa, ofreciendo su cara sin dobleces al viento y a los garrotes de la policía, en defensa dela porción de orgullo que mantuvieron y acrecentaron y de la que el resto no supimos ni deseamos defender.

En  León, tierra de gente afable, de valles y montañas, donde nadie hace sonar su claxon para indicar a otro conductor que se dé prisa, donde la gente aún se ceden el paso mutuamente, todavía existen mineros a los que no es necesario despertarlos del letargo del resto, porque desean dejar claro que toda su característica amabilidad, sus veteados y aromáticos troncos, están compuestos de esta madera de primera calidad.

 

Mineros de León detenidos por la Guardia Civil en 1934

Mineros de León detenidos por la Guardia Civil en 1934

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2 junio 2012 6 02 /06 /junio /2012 21:13

 

 

-Mira para eso, no lo dejan tranquilo ni en su celda- dijo un hombre que estaba a mi lado en la parada de la guagua sosteniendo un periódico y repentinamente se produjo una división espontánea entre los transeúntes bulliciosos que se mostraban contrarios al improvisado comentarista  y los que se alejaban en  silencio como única manifestación de desaprobación. El hombre, que debió abandonar su puesto en la cola del ómnibus dado el creciente furor popular en su contra, comentaba un hecho que fue el que terminó de aclararme de hasta que punto puede llegar la obnubilación de la gente cuando se la instrumentaliza y manipula, y hasta donde las truculentas excusas y estratagemas de un gobierno para defender lo indefendible.  Corría el año 1982 y había saltado unos días atrás a la opinión pública el caso del poeta y preso político Armando Valladares, sorprendentemente, ya que no era habitual que esos temas se aireasen,  a raíz de que Francia le otorgase el Premio Libertad que solo se les concede a escritores presos, una vez que se hizo famoso gracias al trabajo que Amnistía Internacional hizo para difundir el abuso cometido sobre el escritor de “Desde mi silla de ruedas”. 

Las autoridades en aquellos días inundaban los periódicos y programas de televisión intentando demostrar que la pretendida invalidez para caminar del poeta era un embuste, una estratagema para lograr escabullirse del justo castigo que ya se aproximaba al cuarto de siglo en un proceso sumario en que no había concurrido hecho de sangre alguno. Resultaba soez.

Ningún otro hecho me hizo entender tan certeramente, la justa dimensión del convencimiento que tenían los ejecutores de la represión de estar haciendo lo correcto, ellos que no escondían ni sentían vergüenza por el hecho del abuso sobre los prisioneros, hasta se vanagloriaban de mantener en aquellas condiciones a una persona que no estaba de acuerdo con el proceso que todo el pueblo-decian- había decidido protagonizar, allí donde habrían debido decir : secundar. 

Ni Las autoridades , ni el común de las personas eran capaces de ver siquiera un exceso, en aquella impresentable cantidad de años de reclusión de un disidente político, sin embargo veían como una conducta impropia de un hombre cabal , el hecho de que presumiblemente simulase un impedimento que lo obligaba a estar postrado y a moverse mediante una silla de ruedas.   Mientras tanto yo solo podía admirar a quien había tenido la sangre fría, el valor y hasta el sentido del humor de simular durante cinco años dicha invalidez, que alguien tuviese que recurrir a tamaño ejercicio de precisión en la simulación me permitía acercarme mediante la imaginación al padecimiento de aquel ser privado de libertad, cosa que por otra parte yo tenía muy a flor de piel ya que mi padre cumplía prisión política también, por la intolerancia de otro gobierno, pero de signo ideológico opuesto, de otro color de barniz pero de la misma madera. Paradójicamente a causa de la represión brutal que había en mi país de nacimiento, estábamos exiliados en aquella segunda patria que no debía conocer aquellos procederes.

Lo más perverso es que la prueba con que se contaba en su contra  era un vídeo que le habían grabado a lo largo de los cinco años que Valladares dijo padecer esa dolencia, en el cual se podía apreciar a un hombre levantarse en medio de la madrugada para hacer una serie de ejercicios para no perder el tono muscular y quedar ciertamente inválido,  según la versión de la televisión y de todos los órganos de prensa.

Más allá de cual sea la verdad objetiva en el contencioso de acusaciones de falsedades mutuas, que se espetaron en su momento el ex preso político Armando Valladares Pérez y el departamento de Seguridad del Estado en Cuba, acerca de si este era policía secreto de Batista y estaba involucrado en acciones de terrorismo en La Habana en el año 1959, o si fue preso por negarse a colocar consignas comunistas en su oficina de trabajo según asegura el poeta, lo cierto es que  que por una o por la otra razón, pasó la friolera de 22 años en las prisiones cubanas.

Tuvo el valor de oponerse a vestir como un preso común y pasó varias semanas desnudo y en celdas de castigo por su actitud altiva.  Sin embargo oficialmente se presentaba al poeta como un farsante, un simulador que pagó con dos décadas de su vida en las mazmorras el precio de la libertad de opinión, del manifiesto del disenso.

Hoy, a treinta años de aquellos días, el país continúa a cargo de los mismos gobernantes, y a merced de sus decisiones sobre el destino de la gente, sobre lo que se permite pensar, decir o ser. 

Al margen de cualquier divergencia o concordancia con las ideas políticas de Armando Valladares, de mi padre o de tantos presos y exiliados que perdieron los mejores años de sus vidas por políticas crueles , caprichosas y despiadadas, no me sentiría pleno si no uso mi voz para condenar a  quienes el poder ha logrado obnubilar y consideran que todo les pertenece, incluso la vida de las personas, sean cuales fueren sus barnices ideológicos siendo idéntica la voracidad de sus apetitos de libertades.

Aún así a la plenitud todavía le falta mucho por llegar.

 

 

 

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1 junio 2012 5 01 /06 /junio /2012 23:58

 

 

 

Ni en el mejor de los sueños los Rothschild o los Rockefeller se habrían imaginado una situación de tanta satisfacción para sus intereses ni de semejante impunidad para sus no demasiados prolijos procedimientos para hacerse con todo el vil metal posible, como los que se garantizan en la España de hoy a todo magnate, ministro, juez, o cualquier otro representante del poder económico o político, para que ejecute sus planes a sus anchas.

Como los que se les garantizan hoy en día a todo crápula en tierras hispánicas.

 

Ya habrían querido los viejos acaudalados haber  contado con ejecutivos que hiciesen por ellos la labor de depauperar la economía, esquilmar y rapiñar todo el dinero y los bienes posibles de las clases medias y bajas, engrosar los beneficios de los más poderosos del país, y por si fuese poco haberlo logrado democracia mediante, con la participación de las victimas que gustosos de su rol acuden a votarlos, concediéndoles el beneficio del absolutismo. Aquellos hombres de fortuna no estaban al tanto de los novedosos secretos: ¡que dictadura ni ocho cuartos! son caras y cuentan con mala prensa, hay que brindar mucho fútbol, gran hermano, revistas, hay que darles la ilusión de ser nuevos ricos y despedirán a placer su conciencia, su sabiduría colectiva acumulada con el paso de los siglos, y se bajarán los pantalones a la primera sugerencia de módica morcilla para el sindicato de los desclasados impolutos, de los mandarines de los  barrios dormitorio, rebozados de agua de colonia, rellenos de sillones de cuerina blanca y mucama del propio sub sector.

No sé como han hecho , por mi parte nada que objetar; los felicito.

Rodrigo Rato, ex ministro de economía del gobierno de Aznar, al que le precede buena fama porque fomentó el abaratamiento del suelo desatando el vertiginoso desarrollo  de la “bonanza del ladrillo” y luego fue extirpado del FMI como el sujeto que no advirtió ni el aroma que antecedía al virulento tufo que luego inundó Europa, deja ahora la dirección de Bankia una vez que esta entidad que decía ir de mil maravillas, se desploma misteriosamente absorbiendo más de veinte mil millones de euros del contribuyente, sin que nadie explique algo ni se responsabilice, nos comunica su director que no dirá una palabra al respecto, ni siquiera off the record, y que solamente se encontrará en los tribunales con quien ose mancillar su honor , los mismos dirigidos por sus amigos, esos que le conferían sus secretos en los pasillos del poder, como el propio Carlos Divar, presidente del Tribunal Supremo y del Consejo general del Poder Judicial quien alejado en distancia y contenidos del incómodo influjo de la especie Garzón, manifiesta que ni dimitirá ni se disculpará de manera alguna tras haber sido sorprendido gastando más de veinte mil euros en unos veinte onerosos viajes de fin de semana de la mano de un enigmático acompañante con cargo al erario público.

Los cuerpos de seguridad han perdido el norte, reprimen a todo tipo de manifestantes pacíficos, presentando luego una alta factura de heridos policiales y dos o tres manifestantes ligeramente rasguñados, cuando en la imágenes se pueden apreciar brutales cargas a estudiantes o a mineros.

Mientras el gobierno se supera a sí mismo ya que lejos de cumplir  alguno de los ítems que presentó en la campaña electoral, está haciendo justamente lo opuesto de las promesas.

Ni una de las medidas antipopulares y obsecuentes con los poderosos que han sido grabadas a fuego en el escaso período de cinco meses ha sido presentada a los españoles , que es donde reside la soberanía nacional, sino en los organismos europeos que son los que están rigiendo la política española, ya sea en Bruselas, o directamente en el despacho de Angela Merkel.

No ha habido ni una sanción por corrupción en todos los renglones de la sociedad, gran parte de ellos emanados de las filas del partido gobernante.

 Escándalos como la complicidad de la Iglesia en el robo sistemático de bebés recién nacidos en las maternidades, que en cualquier sitio constituiría un fuerte acicate, en España casi no es mencionado, es ignorado por la mayoría de juzgados, no admitido a trámite, constituyendo un truculento espectáculo, no solo ya de sometimiento al poder eclesiástico , sino a cualquier horror o perversión que este decida desarrollar a cuerpo de rey.

Y hablando de reyes, por Palacio la cosa no anda mucho mejor. Se le juntan todo tipo de escándalos a la Casa Real. Aunque puede parecer absurdo convenir en darle la jefatura de Estado a monarcas, que esta sea decidida a través de la fecundación del óvulo como único método de elección, y luego pretender que un rey Borbón no se distraiga en la caza mayor, o que prescinda de viajes de placer y objetos de lujo. Para tal caso convendría haber decidido previamente una vía de representación menos suntuosa y de más bajo caché, que tan exclusivo linaje.

El presidente de la Nación no se presenta en ningún sitio a dar explicaciones y cuando lo hace es para continuar con ristra interminable de huidizas excusas, o directamente con faltas a la verdad. Las que comenzara a hacer famosas con su gestión del mayor desastre medio ambiental en España, el hundimiento del Prestige, el cual era solo “ un hilito de plastilina” según palabras del propio Mariano Rajoy quien entonces era Ministro de la presidencia y Portavoz del gobierno de Aznar.

Pero el hecho que me lleva a evaluar al flamante gobierno como inepto para conducir al país, es más de orden práctico que moral.

La desorientación de casi todos los mandos en este corto período de tiempo ha sido proverbial, ínclita. Con una prima de riesgo disparada y casi un cuarto de la población activa en paro y con previsiones de empeorar, estamos más allá del borde del precipicio; la única razón por la cual aún no nos hemos despeñado es porque permitir la caída de España implicaría asumir que inmediatamente podrían hacerlo Italia y luego incluso Francia, poniendo punto final al proyecto del euro.

Hay vida más allá del susto, pero hay que tomar las riendas.

Este desconcierto moral, este apremio económico y esta incertidumbre social constituirían la dicha de Cecil Rodhes o del viejo Ford y no es que ellos no contasen con ventajas en sus generosos sistemas de explotación, pero nuestros expoliadores cuentan con un tesoro de incalculable valor: nuestra aprobación y aquiescencia.

 

 

 

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28 mayo 2012 1 28 /05 /mayo /2012 06:39

Salí estrechando la mano del peculiar encargado de cuidar la casa museo de José de San Martín en Boulogne Sur Mer.  Era un empleado de la embajada, un hombre culto y en especial conocedor de la vida del prócer argentino. Nos había explicado delante de cada objeto , en cada habitación cuales y de que modo le habían pertenecido, como los había compartido con su hija Mercedes y con el dueño del edificio que en un principio le alquiló el departamento que ocupaba una planta entera y luego al sentir por él un respeto y simpatía que se tradujo en una especie de autentica amistad, se lo terminó dejando por una mensualidad simbólica. Me contó que el único mueble que de verdad queda de la época, es la cama donde murió el general, acompañado de su hija, todo lo demás se perdió en una inundación que tuvo lugar en el inmueble unas décadas atrás. Incluso tuvimos la dicha de conocer al hombre que consiguió salvar cuadros y objetos de valor flotando entre una habitación y otra, y luego participó en la reconstrucción de la casa. Así era el respeto que los habitantes de Boulogne profesaban al revolucionario sudamericano que encontró la muerte en sus tierras esperando la ocasión para cruzar a Dover, Inglaterra.

Cuando salimos de ahí entre saludos e intercambios de recomendaciones de lecturas con el encargado, aún nos quedaban dos días de estancia en la ciudad, a la que había marcado adrede como parada, en aquel viaje veraniego en coche, planeado desde el norte de España, atravesando Francia hasta el condado de Kent en el sur de Inglaterra sitio al que accederíamos por ferry desde Calais o Boulogne.

Recorrimos los alrededores pero nos centramos en conocer la ciudad en la cual según nos había indicado el amable empleado de la embajada, existía gran devoción por nuestro emblemático héroe nacional, resaltándose especialmente aquel año 2010con eventos y exposiciones por toda la ciudad, ya que era la conmemoración del doscientos aniversario de la independencia argentina.

Aparte de los improvisados para el festejo, pudimos apreciar que no eran pocas las señas que daban fe de la simpatía que la ciudad sentía hacia san Martín, estatuas en lugares representativos y céntricos, nombres de calles, recordatorios varios, nos impresionó ver que lo mencionaban más monumentos que al mismo Napoleón quien también gastó un tiempo en aquella ciudad, a la espera de abordar el vecino país de Inglaterra, aunque con intenciones menos amables que las debió abandonar al perder la armada Invencible española contra los ingleses en Trafalgar, cuando curiosamente a raíz de aquellos enfrentamientos se había enconado el deseo británico de invadir las colonias españolas en América del sur, entre ellas el Río de la Plata, al mando de William Carr Beresford en una de las invasiones.

No me considero nacionalista , chauvinista ni patriota en lo más mínimo, ni me suelo impresionar con los barnices con que se suelen revestir los personajes históricos, por simple desconfianza tengo  la costumbre de aborrecerlos antes que cualquier otra reacción. 

Pero lo que me llevó a visitar nuevamente la casa de San Martín antes de portar nuestros traseros al ferry que nos cruzaría de orilla, fueron dos cosas: la más importante era que no había que pagar nada por la entrada, lo cual en Francia a merced de sus poco módicos precios es de agradecer y la segunda era que en aquellos dos días creció en mi una simpatía por aquel hombre que no habían logrado introducir años de adoctrinamiento escolar e institucional. Había sido un hombre querido en la localidad, dejó el halo del afecto entre sus contemporáneos, yo no olvidaba que estos eran revolucionarios franceses, nada fáciles de impresionar.

Le comenté mi sensación al empleado de la embajada, y nos hicimos más compinches aun, creo que fue la primera vez habiendo vivido la mayoría  de mi vida fuera de mi país, y conociendo las embajadas, en que me sentí como arrullado en la cuna, completamente en mi salsa con aquel natural  acercamiento a mi argentinidad facilitado por una embajada.

De nuevo en la sala de su casa, mirando los cuadros de los combatientes que participaron en los diferentes momentos de la lucha por la independencia argentina, me llamó la atención la imagen de más de un oficial británico, que incluso terminaron siendo gente que compartía un respeto y una profunda amistad con San Martín como Popham, o el mismísimo Beresford, bajo cuyas ordenes combatió en 1812 contra los franceses obteniendo la victoria de Albuera, y que luego se comportó de manera muy amable con el general en el tiempo que este estuvo en Londres intentando lograr que la corona británica reconociese los Estados latinoamericanos, para protegerlos de la posible reconquista española.

Recordé la cantidad de deportes , de usos y costumbres que legaron los británicos a las tradiciones argentinas,  generalmente entre las familias patricias, ya fuese por roce, por deseo de mimesis, o por el atractivo que despertaban entonces. Y también recordé que la mayor colonia de escoceses y galeses fuera de países de habla inglesa es argentina, más precisamente en la Patagonia,  y ello me trajo a la mente las especulaciones del vulgo argentino tiempo atrás, cuando evaluaban las posibilidades de presentar hoy una economía como la de Australia o Nueva Zelanda si las invasiones inglesas hubiesen triunfado y hasta hoy nos hubiese resguardado de las calamidades financieras  la bandera de la Common Wealth. Deducciones que no tenían en cuenta que dadas nuestras características lo más probable es que nos tocase una suerte con más similitudes con la India que con los aussies, y aunque habríamos incorporado el cricket a nuestra lista de costumbres anglo-argentinas, lo más probable es que hubiésemos debido sacrificar la entretenida tradición del mate por la sosa manía del té de las cinco o’clock.

Por aquel entonces no estaba como hoy de moda, el siempre socorrido y oportuno tema de las islas Malvinas, pero pensé en ello y en lo absurdo que me resultaba tanto esfuerzo en el reclamo, más allá de si verdadero o simulado, sobre aquellos islotes, mientras ostentábamos una Historia de fascinación y deseo de ser poseídos por la cultura británica que resultaba cuando menos, algo contradictoria, habiendo llegado incluso la economía Argentina a convertirse en dependiente de Gran Bretaña una vez que fuimos como Nación dueños de nuestro propio destino.

Pero más que sonarme como un chirrido estridente lo hacía en mis oídos con armonía musical, lejos de ver una excepción contranatura en el  manejo de los extremismos por los hombres siempre encuentro un mecanismo lógico, de causa efecto que entroncan casi perfectamente, si no fuese porque el movimiento pendular de los extremos pasionales expresados en términos de amor odio, llegan a cobrarse piezas que dejan cotas de sufrimiento y dolor dificiles de superar.

Al cabo de la despedida y de  las fotos de rigor nos aprestamos entonces sí, a cruzar hacia los acantilados blancos, descubrimos que mientras el grueso de viajeros  suele partir desde Calais, haciendolo desde Boulogne sale a mitad de precio en la misma compañía naviera, y con menos tiempo de espera de embarque y de viaje.

Una vez que dejamos el automóvil en los sótanos del barco, después de una reparadora siesta, pedí en la cafetería una taza de pésimo café inglés de barco, y ya atracando en embarcadero, apoyado en la baranda de proa, pensé que aunque mi cometido en aquella visita difería mucho en trascendencia de los de San Martín y el emperador de Francia, me sentía más a gusto llevando en mis zapatos las reminiscencias de las intenciones amistosas del soñador revolucionario argentino, que sintiendo los dedos de mis pies asomando por los famosos agujeros de los calcetines del pendenciero Bonaparte. 

 

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Published by martinguevara - en Argentina frizzante
20 mayo 2012 7 20 /05 /mayo /2012 02:51

 

El ascenso o descenso de la afición al toreo es directamente proporcional al nivel de civismo y evolución que incorpora en sus usos la sociedad española.

La aceptación de los sentimientos varía según el nivel evolutivo, cuyos niveles de desarrollo son independientes de la cronología, alternándose períodos  de avance o retroceso, aunque con mayor frecuencia el paso del tiempo suele sedimentar las costumbres que permiten el  equilibrio y el crecimiento y descartar las rémoras que impiden los mismos.

En la antigua Roma, el público que asistía al Circo y disfrutaba de una tarde de lucha entre gladiadores, o de estos contra animales salvajes, no experimentaba ningún sentimiento hacia los luchadores, no porque careciesen de toda empatía hacia un semejante, sino porque no lo consideraban tal, y por ende ni se planteaban el tipo de sufrimiento y de dolor que aquellas heridas les infligían. Sin embargo si de repente una flecha se clavaba en el pecho de quien tenían al lado acudían raudos en su ayuda, solidarizándose con el trance por el que pasaba el ser semejante, mientras tanto podía asistir a como los leones devoraban a su luchador favorito, sintiendo solo cierto incomodo ante la evidencia de que no volvería a disfrutar de un combate suyo. 

La gran mayoría de los seres que utilizaban esclavos en sus plantaciones, o en sus casas, por más que esto no los exima de responsabilidad de haber causado severos daños, lo hacían sobre la idea de que eran seres concebidos para esas tareas, que ese era su sitio, y un latigazo no difería en lo mas mínimo del golpe con la fusta que se le propina a un caballo cuando se desea que aligere el paso.

La evolución de los sentimientos produjo que se aboliese primero a los gladiadores, luego a los esclavos, más tarde a las espuelas para hincar en el vientre del equino, hoy cuando cabalgamos, solo paseamos la fusta por las inmediaciones de la oreja del animal si queremos que el viento nos peine al galope.

Recién en el siglo XXI, por primera vez en España, en la comunidad catalana,  se prohibieron las corridas de toros, en las que un rumiante es salvajemente torturado hasta su muerte, con la diferencia de un matadero, en que a este acto acude el público para disfrutar de ese dolor. Ya se había establecido su desuso en las Islas Canarias, por inexistencia de demanda. Pero asombrosamente aún continúan habiendo personas pretendidamente civilizadas, que acuden a la Fiesta, según ellos no con el fin de ver sufrir al animal, sino de apreciar el arte y el valor del toreo.

Antes de la Ilustración a todo lo largo de Europa se celebraban fiestas con corridas de toros, en cada zona con sus particularidades, Inglaterra tenía las propias, Italia las suyas y así cada país. Se erradicaron y prohibieron las corridas por su carácter salvaje en la mayoría de los países europeos, curiosamente sobrevivió en dos países limítrofes pero tan disimiles como antagónicos en su idiosincrasia. España y Francia.

Entonces la metrópolis ibérica hizo mayor hincapié en que se desarrollarse la tradición allende los mares, mientras América aun le pertenecía, y hubo plazas y cartel en todas las grandes y medianas ciudades del centro y Sur de América.  O’ Higgins, fue el primero en decretar su abolición junto a la de la esclavitud y la de las peleas de gallos, precisamente oponiendo argumentos de civilización contra barbarie. Luego le tocó el turno a Argentina, luego a Brasil, y de a poco quedó el panorama actual, donde los países  de fuerte tradición taurina son España, el sur de Francia, México y Colombia, a merced del beneficioso negocio del ganado de toro bravo. Recientemente un decreto ha suprimido esta lacerante actividad también en Ecuador.

En España existe una gran variedad de modos de utilizar al toro para la fiesta, y en todas concurre una notable cuota de crueldad, que como es evidente, sus defensores  aún no alcanzan a distinguir. Aparte de las corridas en que se  les clava la pica y las banderillas y con los pulmones encharcados en sangre, se los mata para deleite del respetable, existen tradiciones con menos liturgia pero igual enjundia, como el toro embolado, Un astado con fuego en la cornamenta, que corre despavorido de un lado a otro como diversión imprescindible en algunas fiestas de algunos pueblos , incluso aún pervive una tradición en Tordesillas, en la ciudad del Tratado del siglo XV que dividió el mundo conocido en partes equitativas para Portugal y España, en la que la diversión consiste en matar a un toro que corre por todo el pueblo a lanzazos, que se denomina: Torro de la Vega.  Mientras que en un pueblo de la provincia de Jaén en Andalucía,  llamado Calzadilla se arroja a un pavo criado y mimado durante un año solo para tal fin, desde  el campanario de una torre, para verlo reventarse al caer, según marca la tradición, que no data de más allá de principios del siglo XX, aún cuando existe una ley que lo impide ni la policía ni el Ayuntamiento del pueblo intervienen en el desempeño de tal merma del decoro.

La prueba de la inocencia ( culposa si se quiere) de los practicantes de estos actos, y de que no han empatizado jamás con el animal, es que el argumento más esgrimido para defender la masacre de toros, es que si el toreo no existiese no habrían decenas de miles de toros bravos, que según explican, viven como reyes hasta el día final, en el que mueren en la lucha, ya que se les concede una dignidad que no conocen  la mayoría de los animales que el ser humano dispensa para comer, ni siquiera los  bichos domésticos mueren con esa gallardía.

¿ Cómo puede ser bueno que se críen miles de seres con el único fin de disfrutar a la postre de todo el dolor que se sea capaz de infligirles?.

En el ya largo tiempo que llevo viviendo en España jamás me he visto obligado a presenciar manifestación alguna de estas tradiciones, en nuestros días están suficientemente aislados lncluso fisicamente los mundos de los partidarios y de los detractores. Y considero conveniente separar dos grandes conjuntos de posiciones frente a las corridas de toros. Hay quienes están en contra del sufrimiento del animal, y otros que se oponen al sadismo del espectáculo de la sangre, el dolor y la muerte, a que la gente disfrute de ello. Ambos constituyen una mejoría en materia de sofisticación de la cotidianeidad.

Ha comenzado a prender de a poco la llama de la oposición de este contrasentido, que está muy arraigado y de por sí no explica nada en absoluto, no obstante ayuda a entender más adecuadamente la idiosincrasia popular española con su temperamento, sus valores y los colores de la bandera.

 

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  • : Mi Déjà vu. En este espacio comparto reflexiones, impresiones sobre la actualidad y el sedimento de la memoria, sobre Argentina, Cuba o España, países que en mi vida conforman un triángulo identitario, de experiencias diferentes y significantes correlativos.
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