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23 diciembre 2011 5 23 /12 /diciembre /2011 22:22

 

 

 

Bueno, se fue Zapatero de la Moncloa. Adiós a la forma de hacer política con talante.

Unos discutirán si en mayúsculas o no, pero nadie parece ya negar, que se fue el presidente menos beligerante, más cercano a los valores universales que propaga el europeísmo que haya habido por estos lares, y que habrá en lo que respecta a lo inmediato.

Una vez fuera de discusión su onda expansiva de buenos modales, fuera del peligro de modernización, de aggiornamiento que esta figura nos proponía, haciendo tracción paralela, casi obligando a mostrarse tan soez como se quiera ser o hacer méritos para lijar asperezas, sin  siquiera mostrar cierto rubor, hacen propias esas formas y nos imploran ahora seamos cuerdos, seamos sosegados.

Sus detractores, los de los últimos años, nos proponen hoy que seamos buenos aprendices de su legado y ayudemos en todo lo que podamos a este nuevo ejecutivo que comienza, que tiremos del carro todos juntos, con talante y sentido de unidad.

Nos lo piden sin excusarse por la actitud de que hicieron gala, de escasísima contribución en materia de apoyo al gobierno,  de trabajo, de suma de fuerzas para combatir la crisis, en fin, lo que vendría a ser de patriotismo, en lugar de patrioterismo.

Nos lo piden sin dar una sola noticia agradable a la población. A la misma que los votó en masa, castigando al gobierno nacional, culpable de la crisis a nivel internacional, una vez que esta ya tomando conciencia  de su craso error, comienza a divisar en el horizonte la caballería que está por atacar con los peores augurios posibles. A saber, que no solo no mejorará el paro si cambia de gobierno sino que empeorará, y substancialmente, durante tiempo prolongado. Y que degenerarán beneficios de la clase trabajadora, de esa clase de la que hasta unos pocos meses atrás, muchos renegaban, y ahora intentan apropiarse de su costado más humilde, para despertar la pena de quienes no mostraron el respeto.

 Nos piden hoy que seamos buenos, que por favor entendamos que no es tiempo para manifestaciones, para una oposición despiadada como la que ellos ofrecieron.  Nos invitan a la lealtad. Como si hubiese que explicarnos justamente a nosotros lo que eso significa, y como si fuesen ellos los indicados para hacerlo.

Ana Botella se queda como alcaldesa de Madrid. Un ejemplo en gastar dinero del erario público. Ni que hablar de Isabel Carrasco, en  la provincia de León, que cobra más dinero que el presidente de la Junta de su propio partido, por no hacer practicamente nada. O la Lola Cospedal, que no para de adicionarse cargos y salarios nada exiguos,  a la par que no deja de comunicar nuevas restricciones, despidos, ajustes.

En medio de todo esto nos llega la noticia de que Ana Mato ocupará la cartera de la salud, el buque insignia de los servicios sociales de un país.  Que se excusó del desliz de complicidad en apropiación indebida de dinero público con fines de lucro, cual esposa de aquellos pintorescos mafiosos, que aseguraban no tener ni idea de el enriquecimiento del marido, y que aún pensaban que el hombre empuñaba la azada en el surco siciliano, sin reparar demasiado en las joyas, casas y yates, que por ósmosis se iban incorporando a la vida cotidiana. 

Alguien que mientras el marido se enriquecía ilícitamente, y con él su familia, no apreciaba delito ni anomalía en tal actividad. Más allá de que la argucia sea eficaz frente a los tribunales, la pregunta es ¿ puede alguien así llevar el destino de los recortes en Salud?.

En este particular caso subyacen dos particularidades, de la cuales será menester que  la providencia nos mantenga a salvo de que terminen constituyendose en la línea ideológica de los próximos cuatro años. Una es la toleancia y connivencia con comportamientos delictivos de tal embergadura y sobre todo , de tan manifiesto mal gusto.

La segunda es aún más grave. En la excusa presentada y aceptada de que ella es sólo la mujer, y no tiene porque saber los manejos de los recursos del hogar, reside una de los mayores bastiones del machismo endémico, es la idea de la incapacidad de la mujer para manejar la economía hogareña.

Si bien por sí solo este matiz resulta impresentable en una sociedad moderna, más aún si la que lo esgrime tenía entonces a su vez una responsabilidad púbica, con acceso a erario, el añadido de que quien se manifiesta como una inútil para percibir tales movimientos de bienes en sus narices, como automoviles de lujo, viajes, matrículas de escolarización de sus propios vástagos en escuelas de lujo, sea ella misma, lo convierte en un cóctel más que explosivo para dirigir una de las carteras más importantes y determinantes del futuro social de un país.

Si la ya declarada impericia para detectar fugas escandalosas a nivel doméstico, no fuese óbice para inhabilitarla de cara a manejar un presupuesto mucho más presto a confusiones y equivocos que la economía de una familia, creo que su interpretación del lugar que debe ocupar la mujer en la sociedad frente al hombre, es tan poco moderna y sofisticada incluso para un partido como el PP, que me pregunto, ¿hasta que punto está dispuesta la ciudadanía a retroceder en logros sociales, bajo el pretexto del retroceso económico?.

Lo que sí constituye un hecho, aparte de todos los logros sociales obtenidos durante estos años pasados, es el contagio más que conveniente que ha significado en la población, y hasta en la cúpula política de la oposición, esa pausa, ese tempo relajado, dialogante, hasta curativo, impreso por el carácter de Zapatero, que al principio daba lugar a la chanza, pero que al cabo de unos años de práctica,  hasta lo han hecho suyo en las reclamaciones, aquellos rabiosos defensores de la pica en el lomo del toro,  los adalides incluso, de la propagación del SIDA por la exclusión del profiláctico.

Espero que esto ya no pueda ser eclipsado por una crisis económica, con su vértice y génesis en lo mas granado del mercado. Esta intrusa tan propicia, para quienes llevan años planeando ejecutar todos los recortes posibles a los gastos de la gente común.

Quizás junto a aplicar recortes mayores que lso que nadie aplicó jamás, subidas de impuestos que juraron hace un mes que no ejecutarían jamás, avales a la comunidad autónoma de Valencia, para que no quiebre,  comunidad donde han tenido lugar las más obsenas muestras de corrupción berlusconiana, gobernada por el PP desde hace tres legislaturas, tal vez unido a pedir el apoyo y el talante al partido perdedor de las elecciones , quienes no supieron brindarlo ni un solo día en casi ocho años de política en la oposición, nos sorprendan esta vez , con que no sólo aprendieron a dictar las órdenes con actitud calmada, sino que también tendrán la capacidad de escuchar, cuando les reclamemos en voz baja, acorde a lo aprendido, los mismos derechos que en  un otrora  muy cercano, se reclamaban a gritos y llamas en el horizonte.

 

 

 

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Published by martinguevara - en Europa Aorta
23 diciembre 2011 5 23 /12 /diciembre /2011 21:35

 

 

 

Soriana se tomó el tiempo necesario para contarle su historia.

Había viajado a Cuba, por el trabajo de los padres, la madre, Svetlana, era una mujer liberal que encontró eco entre los cortejadores cubanos de Miramar y alrededores . En esa isla nadie pasaba demasiado tiempo en su departamento, y tampoco ella en el hotel Sierra Maestra.

Cuando regresó a Rusia se acabó todo lo que se daba, la familia era comunista a la manera en que se solía aceptar pertenecer a esa logia, un rasgo identitario más bien o de sentido natural de preservación d ela especie. ,Lo cierto es que no sabían hacer otra cosa que ser obsecuentes del  régimen; cuando todo acabó, los conocimientos de sus padres como técnicos no sirvieron de mucho en la nueva sociedad.

El padre se dedicó a la bebida aún con mucho más ahínco que lo que en Cuba lo hacía con el ron y la vodka Limosnaya.  La madre lo dejó antes de constatar lo peor de la decrepitud, no aguantaba bien los puñetazos con las manos cerradas que le propinaba el marido en todo el cuerpo. Su hermano fue preso a una cárcel soviética, por dedicarse a vender pantalones vaqueros comprados con dólares que adquirían a través de los turistas, con tal suerte que al poco de caer preso, se despenalizó esa actividad comercial, pero no con caracter retroactivo, y tanto él como muchso presos debieron sentir el rigor de los jefes mafiosos con semejantes panolis, mientras en la calle la gente ya podía comprar y vender.

Ella encontró ese panorama desolador y se fue a la casa de una amiga. De ahí se fue a vivir al interior de Rusia y conoció un hombre amable con el que se casó y tuvo una cría.

Le contó que regresó a Moscú pero  no había espacio para una madre joven , que venía de un fracaso matrimonial y laboral. Entonces partió a Alemania con lo puesto, trabajó duro y aprendió alemán. Se tatuó al Che en el brazo y una mariposa en la espalda, y aunque no mucho después se arrepintió de aquella marca gráfica bajo  su piel, decidió no quitarsela, como testimonio de una época.

Una vez en Hamburgo, tuvo problemas serios a causa de los papeles , Europa  había desmejorado mucho después del Euro.

Un conocido de su madre, le presentó a un amigo que estaba buscando gente para trabajar en España en la costa del Sol , necesitaban personas que hablaran ruso, a merced de la vasta clientela que había comenzado a fluir en los últimos años en la costa española de nuevos ricos del Cáucaso,  algunos exageradamente ricos. Le habían prometido que trabajaría en relaciones públicas de una importante cadena hotelera, al principio en la recepción y luego si demostraba tener madera, se iría abriendo camino en un ambiente de mucha pasta. No le escondieron que quizás el camino se hacía más rápido si estaba dispuesta a algún que otro intercanbio de babas. Cosa que ella, como era natural, ya sabía bien.

El único inconveniente, le dijeron, era su niña, no podía llevarla consigo. Por lo que hizo un viaje a ver a su madre y le pidió encarecidamente que cuidara de la nena, que ella le iba a mandar el dinero necesario para toda su manutención, e incluso un plus. La madre aceptó recalcándole que ese dinero sería indispensable para que no tuviese que entregarla a los de asuntos sociales.

Natasha, que resultó ser su verdadero nombre, sonrió, y dijo:

_No hay problemas mamushenka, tendrás tu dinero.

 

Llegó a Málaga para trabajar como prostituta en un barco, y desde que llegó recibió una paliza, tan inesperada como fuerte, para que le quedase meridianamente claro que aquello no iba en broma, el encargado le aseguró que ahora les debía mucho dinero a la organización y que ella era libre de pagarlo e irse, pero que si se le ocurría irse sin pagar buscarían a su madre y a su nena y las matarían a ambas.

Se acostumbró a vivr como pudo, como se hace cuando acaece una desgracia, sumada a una y mil  traiciones,  a un pasado pobre en alicientes, en fin, se acostumbró a una vida poco grata.

Llevaba dos años ejerciendo la prostitución en diferentes lugares de España, había bajado su categoría de puta de semilujo a puta de burdel decente, por culpa de su carácter y mal humor.

Una vez intentó escapar y dieron con la madre diciéndole que  si se ponía en contacto con ella le dijese que esperarían  dos semanas a que regresara , antes de mandarla al fondo del río Volga.

Durante ese tiempo Natacha no pudo enviar el dinero que había prometido, y la madre debió procurarle a la nena, otra vivienda y familia, pero pensó en algo mucho más humano y mejor para la criatura que los organismos estatales de acogida de niños pobres de la Rusia post socialista,  la cedió a una familia que deseaba con toda el alma tener una nena, y agradeció que fuese una niña que hablaba el alemán como el ruso, que tocaba piano y sabía hacer las camas. Tampoco pasaron por alto la belleza de la tierna y flamante hija.

Aunque la nena no corría riesgo, a priori, sabía que si torturaban a la madre les diría donde estaba su hija. Y auqnue no sentía demasiada gratitud por su vieja, tampoco era cuestión de cargar con aquel peso. Así que decidió entregarse a sus captores.

La enviaron a Valladolid para que escarmentase, aunque con la promesa de que si en un año lo hacía bien regresaría a los buenos destinos soleados del paraíso español.

 

 

_Esta es brevemente la historia de mi vida. le dijo Natasha a Combi, quien hasta ese momento había  respirado casi sin molestar a sus propios labios, entonces se permitió un suspiro, que  más parecía una exhalación.

En ese instante llamaron a la puerta y ella regresó diciendole que el tiempo había expirado.

Combi no salía de su asombro, ella le pidió perdón por no haber podido hacer un servicio corractamente y le rogó que no se quejase por ello, Combi la miró como pudo, hasta que quedaron sus ojos frente a los de ella,  y la tomó por los hombros con firmeza,  en su pecho se apretaron dos tipos de congojas, uno por aquella criatura y otro por sí mismo y en lo que se había convertido. 

Pagaré otra hora, no te preocupes.

Ambos bajaron al hall de entrada y volvieron a subir al cuarto.  Dentro de cadas habitación la gente bajaba y subía las caderas. Bajaban y subían sus respectivas miserias. Parecía no haber sitio más alejado del amor, de la caricia, que aquella colmena de abejas lastimadas.

Combi tomó sus datos, y no se atrevió a dejarle su número de telefono por elemental cuidado a su matrimonio, a su trabajo, más que todo a aquella mafia. Y un poco cuidandose de si mismo, de lo que podría ocurrirsele, que no fuese actuar con la acostumbrada discreción.

Natasha terminó de apuntar los datos y le dijo que se relajara que lo trataría bien, estaba todo pago. Combi, le hizo un gesto con la mano, ni una grúa hubiese conseguido levantarle el exiguo colgajo en esas circunstancias, le dijo que no procedía.

Bajó las escaleras con ella de la mano. Cuando llegaron al rellano la miró  y  vió a través de sus inmensos ojos, en la oquedad de la mirada, que contenía todos los rincones malolientes de los puertos de Europa, la evanescencia de lo que alguna vez pudo ser una súplica de auxilio. Pero se dió cuenta, que la mirada de Natasha había cambiado diametralmente en pocos segundos, se había alejado hacia el infinito, le dijo adiós, con cierta prisa por ir a por otro cliente; estaba otra vez en su combate.

Combi salió de allí decidido a ir hasta el final de las cosas.

Entró a comer a un restaurante buffet vegetariano, de una cadena local, se dió un atracón. Se metió al cine que había en el centro comercial, daban una de la mafia rusa con Viggo Mortensen, pero la evitó atracandose de palomitas de maíz y refresco de cola en una sala donde estrenaban una de amor. de  a poco se fué diciendo que no había demasiado que pudiese hacer que no fuese encontrar la manera de denunciarlo.

Al cabo de un par de años, le avisaron que la publicación de su libro era inminente, que debía irse preparando para entrevistas y conferencias. Se tomó  unas vacaciones con su familia en Amsterdam. Cada tarde después de pasar un rato en los cofee shops, paseaban un rato por el barrio rojo, y se divertían con la manera en que los japoneses observaban atentamente a las chicas a través de las vidrieras, agachándose sin ningún pudor, para observarles la entrepierna.

Combi pensó que quizás Natasha ya podría estar bien, que hasta los peores momentos pasan, y que en todo caso ella era una mujer muy fuerte. Mucho más que él, que al fin y al cabo no era culpable de nada.

_¿ Ni responsable?, se preguntó.

Pero a Natasha le habían agujereado el alma con semen frío, le frieron el cerebro, comieron su corazón y arrojaron su cáscara a los pies de una tarde castellana. No le quedaba jugo, solo hiel, acaso le había dado una de sus últimas tardes de familiaridad, cosa que lo había marcado tanto a Combi que de un tirón escribió un trabajo de fición sobre la problemática de la trata de blancas. Se dijo a si mismo que cuando juró llegar hasta lo último de aquel asunto , no se refería a algo diferente de aquello, aunque naturalmente, aquella particular interpretación no conseguía tranquilizarlo del todo.

Ya estaba a punto de publicar sus reflexiones sobre esta forma de esclavismo moderno en el corazón del primer mundo, con la aquiescencia de todos los estratos sociales e instancias legales, con toda la moral, la ética, y la justicia en conocimeinto de ello y tolerandolo.

En su libro explicaba los traumas de aquella dura vida y sus posibles desenlaces. Pequeños toques en la puerta de su cordura con los nudillos de la suerte.

 Combi a través de su trabajo literario, estaba a punto de ofrecerse como un hacedor de justicia, como un ser con sensibilidad social.

 

Y a punto de cobrar por ello.

 

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
22 diciembre 2011 4 22 /12 /diciembre /2011 22:23

 

 

Habiendo terminado su trabajo temprano en la provincia de Valladolid, Combi decidió quedarse en un hotel en Tordesillas, ciudad del toro, de su iconografía, y de la resistencia tradicionalista de la inquisición española que rodea a lo más retrógrado del toreo, y que se representa en el espectáculo del sufrimiento, argumentando el valor plástico del toreo, las cualidades estéticas de las poses y el valor del hombre frente a la bestia, que curiosamente, no dejan de ser ciertas.

También la ciudad del tratado que dividió el mundo en dos, una mitad para Portugal y la otra para España.

              Acostumbraba a dormir en un hotel  que tiene todas las comodidades que se pueden pedir para descansar bien de una jornada de trabajo en la carretera.

            Prefiería los hoteles alejados de los centros urbanos para aparcar mejor, y de paso evitar salir en busca de aventuras por las ciudades.

            Pero cerca de Tordesillas está el puticlub mayor de Castilla y decidió darse una vuelta por allí. Se dijo a si mismo que sólo para ver de que se trataba,  ver las chicas, y juntar un poco de calentura, relevar la testosterona ralentizada. Desempolvó el truco de entrar hasta la barra y una vez allí, cuando se acerca el barman preguntarle hasta que hora está abierto el lugar, y luego marcharse, de ese modo poder pispear tetitas y piernas, sin usar la nariz. Actividad pajera.

            Una vez dentro se percató de que el sitio era mayor de lo que imaginaba, dos gorilas flanquean la puerta, los saludó con una media sonrisa entre cómplice y tímida, solo recibió como respuesta un leve movimiento de cabeza y una mirada que lo auscultó entero.

"Puedo reconocer a un policía, a un soldado o a alguien que lo fue, allí donde se produzca la mirada sin  importar si proviene de unos rasgadísimos ojos orientales que casi no permitan acceder al brillo de la pupila, o de unos ojos endurecidos, del este de Europa, por ejemplo rumanos como apostaría que son en este caso", pensó Combi.

            A los portones de entrada le seguía un hall amplio, donde dos máquinas expendedoras de dinero esperan, una de cigarros, y otra de condones la acompañan, detrás había una recepción, donde una mujer gruesa, que no aparentaba ser la estrella del lugar, miraba sin embargo con una sonrisa mucho más acogedora que la de los dos grandullones de la entrada. Se escuchaba la música proveniente del salón contiguo, de luces rosadas y violetas, que erradiban todo trabajo a la sugerencia, sin embargo pensó que daba gusto oler el aroma de esos sprays dulzones, cuales perfumes búlgaros. Entró.

                  En cuanto abrió la puerta se amplificó en sus oídos la música, acorde con la iluminación y los ambientadores. Y lo que más le sorprendió resultó ser las chicas. Eran casi todas muy jóvenes, esbeltas, con cuerpos  fantásticos, caras atractivas, había algunas ya no tan jóvenes pero igualmente bellas. Estaban vestidas con paños reducidos que permitían apreciar las bondades de sus naturalezas, todas sus curvas. Algunas iban con tangas con lo cual se podía apreciar el tamaño y la forma del trasero, así como la del pubis.

Las chicas paseaban de un lado a otro mirándose entresí, a él, o a los pocos pasmados que se detenían ante tanta feromona dormida, una de ellas se detuvo a preguntarle su nombre y si quería tomar algo, Combi siguió moviendose en varias direcciones antes de dirigirse a la barra a hacer su numerito para tener la excusa de salir.  El club era espacioso y contaba con varios salones. Experimentó súbitamente una tremenda erección cuando una joven se le aproximó tanto que dejó aplastar las tetas en su pecho y cruzó su pierna por entre las de él preguntándole  si deseaba subir a una habitación, con ella por supuesto.

El camarero lo miró fijamente.

Combi se sintió increpado y le dijo que estaba buscando a una chica especifica que no veía por allí, entonces  salió del recinto nuevamente al hall de entrada, estaba excitado y no sabía bien que hacer. Lo que menos tenía eran ganas de marcharse de allí sin echarse un revolcón primero con cualquiera de las que había visto, todas le gustaban, todas le parecían lindas, estaba asombrado de su escasísimo sentido de selección. Esperaba encontrarse con el tipo de mujer que había visto en esos lugares en sus anteriores entrometimientos de nariz, con motivos más cercanos a la curiosidad antropológica que a la libidinosa. Pero aquello rompía sus antiguos esquemas. y hacía tambalear su moralina de entrecasa y sus convicciones de pacotilla. " Soy un hombre de familia", solía decir cuando, de vez en vez a la salida de alguna reunión,  los compañeros de trabajo, algo más aligerados de prejuicios que él, se proponían a salir en busca de algun buen rato.

Entonces se dirigió hacia la entrada y les preguntó a los muchachos que hasta que hora estaba aquello abierto, _ hasta las cuatro d e la mañana, le dijeron con toda la amabilidad que cabía esperar de ellos.

Subió al coche y salió con la intención de regresar al hotel, pero a los dos kilómetros, en vista de que el empalme no solo no se le había atenuado, sino que se intensificaba a merced de los juegos de la imaginación , volvió a saludar a los dos gorilas a los pocos minutos, aunque en esa ocasión con menor despliegue de simpatía, quizás con el fin de resultarles más familiar. Como si a los tipos duros se los pudiese engrupir tan facilmente.

Subió a a una habitación con una doncella, de pelo liso castaño hasta la cintura, que hablaba español con una voz de acento indefinidamente eslavo. El pantalón le  crecía dos tallas más por el lado de la bragueta. Nunca se la había visto de ese tamaño, deseaba inmortalizar el momento, que algún acontecimiento mágico, le permitiese conservar ese perfil combado, en en esos poco llamativos bultos que formaban los pliegues de sus blue jeans habitualmente. Aunque en realidad estaba más entretenido mirando la belleza con que estaría trincando tan solo un ratito después , unos metros más arriba. Ya le había soltado  cuarenta euros que costaba su servicio,  y ella se los había entregado a la de la recepción.

Combi, que no veía unas piernas así ni en la playa, ya que veraneaba en la zona de las familias, no podía creer que por solo esa suma de dinero estuviese a punto de comerse aquel conejito.

La habitación estaba a tono con todo lo demás. Le preguntó a la chica por su nombre primero, y luego por su procedencia, de repente se vió adquiriendo un amolesta y no tan deseada familiaridad, preguntandole si extrañaba su tierra.

La chica tenía un tatuaje en la espalda, un tanto revelador de que por más modosa que se mostrase, era lo que se dice coloquialmente, un tiro al aire. Le apretó las nalgas y se dieron un beso de lengua para su asombro, ya que pensaba que no solían besarse con los clientes. Eso le hizo derramar unas gotas de semen.

Se llamaba Soriana, como si fuese de la provincia donde el poeta Machado  gastó gran parte de su genio. Pero no era de allí , había hecho un largo viaje hasta esa carretera infernal.

Cuando le dijo que era rusa, Combi le preguntó: ¿ cag tiviá sabú? Palabras que había aprendido en Cuba. Ella pareció soprendida y le preguntó por qué sabía ruso, él le dijo que sabía unas pocas palabras porque las había aprendido en la isla caribeña. Ella por primera vez, se quedó mirandolo en serio, a él, no al cliente, estuvo así un rato en sillencio, con las piernas cruzadas.

_ Viví allí cuando niña. le confesó , echando un brazo hacia atrás y apoyandose en la almohada, tomando posición para una conversación más larga de lo previsto. Se había criado en La Habana, en el edificio Sierra Maestra de Miramar donde vivían las personas de los países socialistas de Europa, destinados a Cuba para trabajar como técnicos extranjeros,  de aquella época conservaba ese castellano impecable. en gramática El caso fue que la conversación dejó el derrotero profesional y comenzó a centrarse en sus vidas. Le contó que provenía de un pequeño  pueblo, que estaba maldito.

Si bien Combi, en parte lamentaba haberse alejado del subidón inicial, y empezó a temer que toda evidencia de la lujuria que iría a experimentar esa tarde , se reduciría a una poco novedosa mancha fría en su ropa interior, es cierto que también entraba en un territorio en cual sentía mayor comodidad, aparte de que en cierta forma le autorizaba a estar allí.

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
19 diciembre 2011 1 19 /12 /diciembre /2011 23:31

 

 

Una conversación reciente me remitió a una antigua aunque no archivada alergia, a una suerte de mecanismo, que siempre ha conseguido disparar la caridad de las almas culposas, de las mesiánicas, de las aventureras, de las reflexivas y de las solidarias.

La conversación giraba en torno a la presunta cualidad de las personas pobres, que aún llegando a lo más alto en la pirámide social, entendida por fama alienante y sólidas sumas de dinero, se mantienen fieles a sus orígenes retornando de vez en vez,  micrófonos y cámaras mediante, a sus raíces a través de alguna pantomima más o menos efectista.

El mecanismo al que adeudo importante cuota de alergia es la pasión por la pobreza, la miseria o los miserables. La mutación hacia un ser cuya principal arteria resulta ser el hallazgo de la desgracia en el prójimo, para encontrar sentido en la propia vida, para acallar las carencias propias, a la mayor brevedad, simplificando y resumiendo todo lo posible. Y de modo especial a la utilización de estas almas,  de sus carencias, de sus lamentables apariencias, de sus vidas, habitadas de los mismos sentimientos que otro ser social, entre las cuales cabalga el bien y el mal con la misma intensidad en el galope que en cualquier otro medio.

Crecí entre personas que hicieron de la idealización de la residencia de la bondad  en la condición de la carencia material, un modo de vida, un medio y una meta en sí.

Me resulta tan fantasiosa la procura de una veta idílica del pobre, de la beatificación de la miseria, como la culpabilización inquitante y perturbadora de la misma, por quienes encuentran allí un chivo expiatorio perfecto para sus intereses.

Guardo una distancia  prudente con los estereotipos, y huyo de los de este orden,  como de la poesía renacentista.

Escuché decir una ocasión que cierto deportista de éxito económico, era un ídolo porque no había perdido su nexo con el barrio que lo vio nacer.

A saber, el tipo de población emergente armada por inmigrantes  o desahuciados no bien recibidos en las grandes urbes, barrios satélites de los basurales, focos de la escoria que arroja incluso la clase trabajadora.  Nichos fabricantes de desarraigados, de seres excluidos, profundamente discriminados, donde se obra una gran porción de resentimientos sociales.  De sitios que solo suscitarían la alegría de cualquier ser equilibrado, con la noticia de su extinción y el arribo de sus habitantes a una calidad de vida mejores. 

Me asombró escuchar a alguien de probada formación,  creer que al citado deportista, le honraba rememorar, añorar y reivindicar el modo de vida de semejante sitio. Sin renegar, dicho sea, de los flamantes  lujos propios de millonarios de plastilina, coca & Ferraris.

Las villas miserias, poblaciones callampas, favelas, solares, chabolas, guettos, o cualquier otra denominación semántica para indicar a esos dormideros forzozos, constituyen residencias de emergencia,  temporales, concebidos para ser abandonados a la más mínima posibilidad,  marcados a fuego con sus nombres despectivos, plastica y estéticamente emparentados con las representaciones del pecado de El Bosco.  Sitios  así nos indican justamente, que todavía queda mucho por hacer para sacar  nuestros traseros de dos especies de pozos , de dos tipos de oquedades, una a la que nos somete el abuso de una sociedad deshumanizada, y la otra, el agujero cultural de donde resulta más difícil rescatarnos.

Durante un tiempo deambulé por albergues para necesitados, pernocté en residencias de personas de ánimo destruído, de ropa sin bolsillos,  dormí en algunas calles y en muchos caminos, en las horas más bajas de mi vida, compartí albergue con seres a los que solo les quedaba un aire de cuando fueron gente. Y una mirada sin brillo.  Aquello comenzó como un coqueteo con los intocables de occidente, los mendigos, y con mis propias ánimas, y terminé quedando atrapado por más tiempo del que me hubiese gustado permanecer. Pero esa es otra historia.

Sin embargo fue una escuela de fuego. Aquello que me enseñó permanece marcado. 

Y no vi a muchos romanticos por esos lugares.

Por ello siento simpatía por la persona que habiendo conseguido superar ese modo de vida, utiliza la oportunidad para  llenar su cotidianeidad de formas amables,  adquirir sofisticaciòn y conocimientos, que sumados a los profundos valores de lealtad y coraje, que con mayor frecuencia en su origen se encuentran, suelen formar una personalidad de rasgos únicos, incomparable. Mucho más que por quien defiende a ultranza la permanencia en la procacidad, incluso en la holgadez de  la vida suntuosa, y además piensa que ello amerita.

Me remito las palabras de una amiga, que suele apuntar:

_ Somos de izquierdas, siempre  cuando sea para repartir las oportunidades de acceso a la belleza , no para  elevar de categoría el espanto, ni cantar odas a los basurales.

O cito a Marguerite Durás: "Cuando se tiene cierta moral de combate, hace falta muy poco para dejarse llevar, para pasar a la embriaguez, al exceso".

 

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
19 diciembre 2011 1 19 /12 /diciembre /2011 01:07

 

 

 

Días atrás un desaprensivo hundió la parte trasera de mi "Buga" tras colisionar en la autopista de Barcelona a Madrid. Ese pequeño daño provocó que el maletero no pudiese cerrarse, y en consecuencia tampoco las cuatro puertas, a merced del sistema centralizado moderno que, o cierra todo o nada. 
Dejé el automóvil dos días en el garaje del hotel, y me moví en taxis y metros subterráneos, que en Madrid es un medio mucho más cómodo que el vehículo particular. Luego regresé a León, con el bólido dando bocados a lo loco en la carretera cada vez que se encontraba un bache.
Tuve una experiencia casi religiosa. La gente, en un número que no me atrevo a aventurar, ya que correría el riesgo de parecer exagerado, me fue escoltando por la ciudad, hasta que tomé la carretera, con bocinazos, señas de luces, aspavientos con los brazos para indicarme que llevaba la bragueta abierta, y tenía el blues de los dientes metálicos.
Pensé que al fin y al cabo la gente no es tan insolidaria como aparenta, no están tan ensimismados en sus asuntos como parece, algunos incluso disminuyeron la velocidad. 
¿O sería más bien debido a ese placer oculto que da ser el primero en dar una noticia?. 

Poco importa.
Pensé que si todos hiciésemos lo mismo con la enorme cantidad de almas de maleteros rotos, de corazones de cofres partidos, de suertes defectuosas y vidas sangrantes, y nos pudiésemos detener, aunque solo fuese a alertarlos de su situación, a lo mejor conseguiríamos darnos entre todos ese abrigo intimo, ese sentimiento mullido de creerse bien acompañado. De engañar a la soledad por unos instantes.

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Published by martinguevara - en Relax
14 diciembre 2011 3 14 /12 /diciembre /2011 03:13

 

 

Una persona me abordó con una acotación a una opinión vertida por mi sobre la conveniencia de pedir y conceder perdón.  Me interpeló educadamente. Me dijo que el perdón condicionado no es tal.

Veo las cosas de manera similar.  Creo que nadie debe arrodillarse, pero en el acto de la amnistía, si alguien se inclina debe ser quien la solicita no quien la concede.

 

Pienso que el perdón inducido, por coacción, no es viable. Es un gazapo semántico, como "monarquía" "democrática", no procede, no hay caso. Eso sería cualquier cosa menos perdón.


Creo que puede redimir a quien lo solicita y a quien lo otorga. Pero  también considero que llegada a causar ciertas atrocidades, es necesario un ejercicio más creible de redención, de arrepentimiento, que la mera solicitud verbal del mismo.


Pero también, una vez dic ho esto, lo que me distancia del discurso que avala el castigo, son las ansias demasiado evidentes por aplicarlo; creo que en la prisa por enmendar el daño a través del suplicio, concurre y subyace una perversidad de matices tan severos como el delito o falta que se castiga.


En el discurso justiciero, advierto una premura exagerada, que pareciera perseguir la exclusión del arrepentimiento, por falta de tiempo o lugar. 
 

  Y aunque estoy de acuerdo que no es lde identica aplicación a nivel individual que de masas, cada día estoy más convencido que la búsqueda al menos de caminos en el orden de la ternura, engrandece a un alma y una nación,  ya que es un terreno en que el presunto Bien, tiene algo más que aportarle a los supuestos pecadores,  que combatirlos con sus propias armas.

Si el deseo de que nos rodee la mayor cantidad de felicidad y amabilidad posible, no resulta suficiente, se puede echar mano al aspecto práctico del asunto, considerando el inmenso esfuerzo economico que esto puede ahorrar en un futuro. La espiral de venganzas en que la humanidad ha vivido a lo largo de su Historia, es el gasto más oneroso de que se tenga notica. 


Prefiero una y mil veces la salud que la cura, que el escarnio y que el expío. Esa es un poco la línea en que veo las cosas, aunque no de modo categorico ni excluyente. Es más bien un halo, un residuo, el sedimento que me dejó la observación de esa práctica y sus resultados en la vida cotidiana.


Tengo la esperanza de que mi opinión pueda aportar algo en este sentido, conque sea una pizca, habré conseguido mucho más que con un montón de odio.


Por lo pronto al aplicarlas domésticamente me dan más satisfacciones que penas.


¿De qué si no de esto, puede tratarse todo al fin y al cabo?.

 

 

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14 diciembre 2011 3 14 /12 /diciembre /2011 03:08
Debo decir en honor a la verdad, que si bien la poesía alemana me encanta, que pocas expresiones me parecen tan bellas como "Ich liebe dich", que la filosofía encontró allí un hogar prolifico, y que si bien hoy por hoy ese país es un ejemplo en el cumplimiento de las normas más civilizadas y humanitarias; sí que puedo imaginarlos emprendiendo la Solución final. Hay algo en lo simétrico, en la obsesión por los angulos rectos, que es más pétreo que el calvinismo, más austero y puntual que el luteranismo, que es tan sabedor de su nulo  glamour estético como de su atractivo de gelidez prusiana. Reconozco que Alemania puede resultar muy inquietante, y que aún cuando no pase nada, está todo latente.
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10 diciembre 2011 6 10 /12 /diciembre /2011 19:48

 

 

Una mujer gruesa, con las mejillas rosadas, de pasos firmes y semblante plácido, y un hombre mayor, atildado, vestido con sus mejores trapos, adquiridos tiempo atrás en las tiendas hebreas del centro, se cruzaron en la calle justo cuando cada uno regresaba de sus compras, o mejor dicho de sus pesquisas para conseguir algo decente para la cena, ya que en aquellos días poco quedaba en la ciudad, que no estuviese de ligera a severamente podrido.  Hans Werner llevaba suficientes años viviendo solo desde que su esposa había fallecido por un ataque cardíaco, no dejando ninguna descendencia, como para saber lo deseable que era el despertar de cualquier tipo de ilusión en el alma, y aunque eran tiempos muy difíciles, y en la mayoría de la gente, parecía  no quedar sitio para las expresiones más elevadas del espíritu, sí que en él se abrían camino a ráfagas, rachas casi imperceptibles de felicidad; y las de Hans en esos últimos tiempos estaban dadas, de especial manera cuando tenía la oportunidad de cruzarse al paso con la señorita Helga Sanders, soltera, quien a pesar de contar con una edad avanzada también, poseía aún la gracia de la inocencia en su semblante. Tampoco a ella le resultaba un hecho más de la vida cotidiana, los casuales encuentros diarios, lloviese nevase o relampaguease, con el estirado y bueno de Hans, quien siempre se mostraba tan amable con ella, y de quien sabía poco más que lo que en el barrio se sabía acerca de él, muy ario de estirpe, pero de alma arruinada por los ideales equivocados. Si bien todos los encuentros "repentinos" a Hans le causaban un  cosquilleo en la boca del estómago desde que se acercaba la hermosa cara de reluciente redondez de Helga, los que eran casuales de verdad, aquellos que se producían fuera del instante previamente orquestado con minuciosidad de artista, eran aquellos en los cuales perdía casi el control de si, para dejar lugar a una fuerza que en principio le embargaba pero a la que de a poco , reconocía como  liberadora, la expansión del universo interior presionaba hacia su cabeza, produciendo un ligero mareo, que amenazaba con ocasionarle un desmayo de placer, mezclado con un intenso temor a la espontaneidad.  Helga sabía que cuando eso pasaba fuera de los horarios y trayectos acostumbrados, Hans se aproximaría con una tensión creciente, que en ese momento resultaría menos cortés que de costumbre, y sus ademanes adquirían la torpeza propia del que no había ensayado la jugada, pero en ese momento, y por las mismas razones, le resultaba adorable, era en esos instantes en que ella podía decir que sentía algo por él, y habría podido asegurarlo ya que, si bien no había tenido una dotada experiencia en artes amatorias, sí que había vivido en silencio profundos amores sin correspondencia. Ambos sabían lo tortuoso que podía resultar, el momento en que  algún imprevisto les impedía concretar el encuentro,  sin embargo estaban dispuestos a aceptar el riesgo de semejantes ataques de angustia.

Aquel era uno de los días en que se tropezaban gracias al azar.

            Justo en el momento en que comenzaron a hablar , sacudiéndose el placer y la incomodidad de sus cuerpos, sonó la sirena de aviso de inminencia de bombardeo, y los aviones aparecieron en el cielo de Frankfurt más pronto que lo que se había convertido en habitual aquellos días, una de entre las cientos de bombas que se arrojaron desde los aviones aliados explotó a dos metros de Hans y Helga, no sin que antes él hubiese conseguido abrazarla, al ver el terror reflejado en el rostro. Murieron despedazados en el acto, junto a otras decenas de personas que aún moraban, o transitaban deambulando  a esas horas, por la calle Grosser Hirshgraben.

Hans y Helga sabían antes de dar aquel bojeo al barrio en busca de alimentos, que a la guerra no le quedaba demasiado tiempo, y ello significaba  para los dos, que eran todo lo antibelicista que aquella  situación permitía,  el arribo de una ilusión, un estado de ánimo juvenil sumado a sus particulares alumbramientos del espíritu, no obstante sabían también que el final debería arribar de la mano de una victoria  contundente de los aliados, lo cual deparaba escasas esperanzas de sorpresas agradables en lo inmediato, para los habitantes de la ciudad.

Ambos habían sido amantes del hábito de la lectura en sus respectivas soledades, y era sobre esta temática, que fundamentalmente fantaseaba Hans, que acaso algún día podría abordar con su amiga, cuando se hubiesen acercado lo suficiente. El sabía que impresionarla en ese terreno, no sería   una tarea fácil, y precisamente aquello constituía un alimento inagotable para su imaginación fértil.

El edificio del número 25 de esa calle, situado frente al punto donde murieron en el acto Hans y Helga, quedó arrasado por el bombardeo, con solo dos columnas pilares de su estructura en pie. En aquella casa había nacido y se había criado Johann Wolfgang Von Goethe, quien a lo largo de su vida se convirtió en el escritor más importante de las letras germanas, y a la sazón uno de los constructores de historias más relevantes de toda la Historia de la literatura universal.

Los dos vivían en esa calle, sin embargo solían encontrarse unos cincuenta metros más abajo, en dirección del río Main, no frente a la casa de Goethe, donde no tanto el deseo, como la imprecisión de su alcance podrían significar una afrenta de escaso decoro.  Una vez,  muchos años atrás en ocasión de una festividad nacional veraniega, comentaron en el fragor de la conversación, autorizada por la multitud, sus admiraciones mutuas por la literatura y el alma de Goethe, Helga consideraba que era un hombre admirable, ya que pudiendo continuar una carrera exitosa como comerciante importador de alta costura, prefirió desde muy temprana edad, obedecer la pulsión por el arte, rodeándose siempre de entornos intelectuales y gentiles,  y produciendo algo mucho más imperecedero que buenos trajes y vestidos para la corte. Su obra.

La que si bien fue concebida en su parte más notoria en Weimar, en todo momento debe sus raíces no solo a la belleza del río, de la antigua ciudad de Frankfurt, de sus cielos cambiantes, sino de la propia casa, con su nutrida biblioteca ecléctica de más de dos mil títulos, el salón de pinturas, con ejemplares de la escuela flamenca en Alemania, y sobre todo con el apoyo incondicional del padre y la hermana.

Más de un siglo después de la muerte de Goethe, a quien no le entusiasmaba  la violencia social en ninguna de sus formas, su casa de la infancia, que llevaba un tiempo funcionando como museo,  fue destruida a bombazos frente al único abrazo de Hans a Helga.

Quizás para que no hubiese ni la más mínima posibilidad de olvidar aquel horror, en que se vio sometido el mundo, o acaso, según resulte ser la finalidad de la existencia, solamente haya ocurrido para que Hans, antes que se fundiesen los primeros copos de nieve del año, con la polvora  y la habitación del joven Werther, hubiese tenido la oportunidad de borrar el terror de los ojos de Helga, en la que sería su última mirada.

 

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3 diciembre 2011 6 03 /12 /diciembre /2011 05:00

Aunque el movimiento de traslación  de este cuerpo celeste que habitamos, alrededor del astro mayor, no revista una importancia más relevante que el acceso a las licencias etílicas propias de estas fechas, y la conquista de una buena excusa para poner en marcha el abrazo postergado, lo cierto es que cualquier medida de tiempo que se nos ocurra, se presenta propicia, como para  al menos por esta vez, detenernos ante este final de año y principio del 2012, y desearnos mutuamente un año nuevo, que si bien no inclinado hacia la prosperidad, que al menos se consiga encausar hacia el final de esta inmensa crisis, la cual en algunos hogares se lleva más esperanzas que en otros y en algunos lugares, se lleva incluso el pan de las canastas.

 

En Europa la preocupación máxima pasa por los costes que tendrá la crisis en materia de recortes de  beneficios sociales, y esa preocupación es propiedad de los más desfavorecidos. Ya que fundamentalmente en este sector, es donde resulta más fácil colectar dinero. Entre otras razones, porque es el más acuciado por los diferentes temores frente al futuro, y quienes más proclives son a acatar órdenes en tiempos de peligro. Y en segunda porque esta franja de la población, tan mayoritaria, está perfectamente ubicada y están controlados sus ingresos, tanto los de los  asalariados como autónomos. Existe el desconcierto generalizado de que no se les va a pedir el más mínimo esfuerzo económico a los causantes. Curiosamente  el proletariado, manifiestamente  opuesto a reivindicarse como tal hasta bien entrada la crisis, ahora , aunque aún desconcertado y buscando un hito orientativo, sin embargo empieza a reconocerse en las preocupaciones propias de su clase, encontrándose tan familiarizados con esa incertidumbre, que aunque en un principio tenga visos de tragedia social, quizás no sea otra cosa que el feliz hallazgo del alma perdida. O la conciencia de clase.

Desaparecido hace décadas el influjo comunista en los asalariados europeos, solo era cuestión de tiempo asistir al desarme del andamiaje, concebido para equilibrar la improbable seducción de las promesas que se vendían desde el marxismo.   

 Nada mejor que esta ingente crisis para llevarse por delante tales beneficios.

            El año comenzará con cambio de signo en el gobierno de España, y con las constantes de la economía en serio riesgo de colapso. Con las elecciones en Francia donde todo parece indicar que ni haciendo uso del charme de Carla Bruni, Sarkozy conseguirá remontar las encuestas que le dan por polizonte en el palacio del Elíseo, con todo lo que desde el país galo está en juego en política interior y exterior, que conjuntamente con Alemania comandan la salvación de la moneda única, o la creación de dos uniones europeas de diferentes categorías.

Mientras  en Rusia, también se preparan para unas elecciones, con abucheos incluidos a Putin por primera vez desde que ejerce el mandato, con una clase nacida a la sombra de la creciente anarquía en los mecanismos de control del desarrollo socio económico, y otra clase que paulatinamente ha ido abandonando la vergüenza, a mostrarse nostálgicos de tiempos pasados, como certificado de su fracaso en la sociedad de la valía individual.

 

Del otro lado del Atlántico, aún en Occidente, los Estados Unidos se enfrentan a las elecciones más desabridas de su Historia reciente, deberán evaluar al presidente actual, sin haber tenido este la oportunidad de aplicar casi ninguno de los planes que lo llevaron al poder. Si bien es cierto, que gracias a esa crisis  a la que se percibió como culpable a Bush, es que obtuvo los votos para gobernar.

 

Aunque en apariencia fue hijo de la esperanza, lo era del desencanto.

 

Obama asumió la responsabilidad de conducir los destinos de los norteamericanos, en el epicentro de la crisis económica, no tuvo ni siquiera la oportunidad con la que contó José Luis Rodríguez Zapatero en su primera legislatura, de proveerse de un baño de simpatía durante el período de vacas gordas, y la oposición norteamericana mostró una agresividad hacia el presidente poco frecuente en aquel país, donde en muchas ocasiones resultan irreconciliables las políticas de demócratas y republicanos, pero ello no impedía que una vez acabado el partido , se soliese tomar al ganador como el presidente de todos los norteamericanos, y así se aceptaba y respetaba por el bien común , con alegría o a regañadientes, pero aceptando al nuevo director de orquesta.

El discurso de Obama no tiene sentido en la continuidad del “ Yes, we can”, ya que no haría sino recordar las promesas naufragadas, y cualquier otra arenga que se aleje de su perfil inicial, resultaría inocuo en el estéril terreno de la clase media, más enfadada que preocupada, y sería contraproducente en su semillero de gente humilde.

Otras economías y realidades sensiblemente más optimistas y prósperas que las anteriores esperan se abra  paso definitivamente este 2012, para  ir tomando el mando del tren de la economía mundial, que salvo un imprevisto improbable, les tocará conducir por largo tiempo.

China encabeza este grupo de naciones, con varios retos entre sus objetivos. Primero, afianzarse el consumo interno para lo cual además de propiciarlo a través de la participación del pueblo chino en la ganancia de de dinero, y el desarrollo de diferencias socio económicas, legislando sobre deberes y derechos de las futuras clases sociales.  Y entender que el mastodóntico ritmo del crecimiento macroeconómico que llevan, está condenado a detenerse, en pos del novedoso y veloz desarrollo interno y el acceso a la mejoría en la calidad de vida de los ciudadanos,  y decidir que hacer con el férreo control de la población cada vez más difícil de aplicar, a fin de mantener la mano de obra barata, y el poder en los mismos nichos de manera peligrosamente indefinida.

La India y Brasil, aunque de composiciones muy diferentes, presentan precisamente las necesidades inversas, ganar en uniformidad y cohesión entre sus grupos sociales, tan abismalmente distanciados.

 

Un foco de atención de particular interés en el año que se avecina, es que les traerá santa Claus, a los habitantes de la isla de Cuba.

Será importante evaluar, la suerte que corran las medidas que se empiezan a implementar, dirigidas por la vieja guardia, en la economía cubana. El rumbo que adquieran en la práctica las medidas de liberación de áreas de comercio , que hasta ahora permanecían en el ámbito estrictamente estatal, serán observados con atención durante este año crucial. Mientras que se observa con intranquilidad, la ausencia de propuestas en esa gran materia pendiente, que es la  democratización de la sociedad cubana. La apertura a la participación en la política nacional de las diferentes corrientes de pensamientos, tanto en las formaciones de partidos políticos, como en la libre expresión pública de las ideas.

            Igualmente  interesante resultará apreciar, si los países de América Latina  todos,  tanto los presididos por gobiernos de expresión populista, o de izquierdas, como los tradicionalistas, o conservadores, consiguen abandonar el lastre histórico del caudillismo, de la apropiación del poder absoluto, de la actitud personalista y mesiánica en la forma de hacer y entender la política.

Brindo por que en este año que se avecina,  comience una decidida andadura en América Latina, hacia la erradicación de las abismales diferencias sociales, la corrupción y la intolerancia, a través del uso de la participación ciudadana de manera pacifica, mediante la reflexión y la pausa.

Mientras el planeta Tierra cumplimente un nuevo giro al Sol,  los hombres comerán y beberán celebrando el fin de la última frustración.

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30 noviembre 2011 3 30 /11 /noviembre /2011 23:36

 

 

Presumiblemente a la disidencia cubana le va más a medida un gobierno de la derecha en España, que  vuelva a presionar a la Unión Europea a favor de continuar con la posición común frente a la isla, haciendo hincapié en la defensa de los derechos humanos y previendo punitivas económicas para el más que probable caso de que no se cumplieran dichas prerrogativas.

Sin embargo resultan inquietantes los derroteros que toma la realidad.

La Historia reciente de las relaciones de España con Cuba, insiste en mostrar un saldo diferente del que cabría suponer.

Ha sido en los gobiernos de Felipe González, y de José Luis Rodríguez Zapatero, cuando  a raíz de las diligencias hechas por las cancillerías españolas, más favorables han resultado ser las condiciones para los prisioneros por razones políticas, cuando más ayuda humanitaria han recibido, y aún más relevante, ha sido en estos períodos, cuando los gobiernos de España han promovido y gestionado, la mayor cantidad de liberación de presos políticos de las cárceles cubanas.

Durante el gobierno de Rodríguez Zapatero, no solo se gestionó la liberación de los reos, sino tambien la ﷽﷽﷽﷽eos, sino que tambio, no solo se gestion la mayor cantidad de liberacién de la invitación a establecerse como ciudadanos españoles con el rango de exiliados  políticos, con las ayudas que ello comporta. En los casi ocho años que duró el  último gobierno del PSOE, se incrementó la participación de las empresas españolas , no solo en Cuba, sino en los países latinoamericanos que detentan gobiernos afines, o que simpatizan en buena parte con el espíritu trasnochado de la involución cubana.  

Variados productos europeos, no solo españoles, pudieron llegar al mercado popular , gracias a la descongestión de la posición común a partir del año 2008. Y aunque pueda parecer paradójica, la intervención de la terca realidad, nos muestra que a través de una conducta más tolerante , dialogante, negociadora, se logró incluso dar un altavoz, por primera vez a grupos disidentes como las Damas de Blanco, los  incómodos Blogueros cubanos, los presos y periodistas comprometidos, o  huelguistas de hambre, cosa que sólo unos pocos años atrás, eran absolutamente impensables, sin la inmediata encarcelación,  o toma de peores reprimendas según la época. 

Luego de la proclamación del carácter socialista de Cuba, en 1961, y el establecimiento de las reglas del juego para intelectuales más tarde, que indicaban  expresamente, que “dentro de la revolución todo, y fuera de ella: nada”,  hasta empezado el nuevo milenio, en Cuba quien osara opinar pacíficamente, no ya contra la cúpula del poder, no ya a favor de la creación de algún otro partido político, sino simplemente discrepando con la zafra de 1970, la participación cubana en las guerras  de África, los fusilamientos, las limitaciones y prohibiciones de expresión, de lectura, de viajar, de hacer compras como los extranjeros, quien intentase simplemente opinar a favor de los reprimidos en Checoslovaquia, o de la huelga de Gdansk en Polonia, dirigida por Lech Walessa, o a favor de la caída del muro de Berlín. Incluso quienes quisiesen opinar que los pantalones Levi’s  eran más cómodos que los soviéticos, o simplemente que el rock norteamericano o el  inglés resultaba más ameno de escuchar que la internacional, sería tomado como mínimo por un desafecto a la revolución, y recibiría acorde al grado de rebeldía, a su actividad subversiva, un castigo que podía ir desde la defenestración pública en caso de cargos directivos, el exilio forzoso, a la privación de libertad por los años que estimasen conveniente,  hasta incluso las peores consecuencias.

 En estos últimos ocho años por primera vez se puede observar  a través de los medios de comunicación,  a disidentes cubanos , viviendo en semi cautiverio, en una libertad que no es tal en comparación a como deberían vivir, pero que es un enorme logro respecto de lo que existía.

Hoy se conoce en el momento la suerte de los represaliados, y aunque nada de esto constituya una garantía , hasta el día que de una vez por todas, se permita a los cubanos de todos los signos manifestarse, moverse  libremente  y participar de los destinos de su país, tan suyas como del que más, es un avance que todo el que conoció aquella realidad no puede dejar de apreciar en una gran medida.

Las fieras se calman con la música, no con rugidos amenazantes.

El mandatario español ni siquiera conoció personalmente a Fidel, ni participó con él en un  intercambio personal de enseres destinados a satisfacer hábitos onerosos, como los puros habanos o el buen vino.

Cosa que sí ocurrió en el período del presidente José María Aznar. Momento en el  cual la realidad nos indica, que  el recrudecimiento de las medidas adoptadas por Europa y propuestas por él, alentado por la comunidad cubana en el exterior, no sólo no contribuyó a cambios en la isla sino al recrudecimiento de la represión, del silencio informativo, de la escasez generalizada, a merced de un obtuso principio de que antes presentaría rendición , si antes se le ahogaba económicamente.

A semejanza del embargo económico norteamericano que ya padece desde hace casi 50 años, y que ha tenido una utilidad capital en la victimización del régimen, contando con la mejor excusa para estar unidos: la amenaza del enemigo exterior.

Fue a raíz de un destacado conservador de la politica  ibérica que Fidel visitó España, más precisamente Galicia, por expreso deseo de Manuel de Fraga, histórico ministro del dictador Francisco Franco, quien dicho sea de paso, nunca tuvo una frase altisonante para con Fidel ni contra Cuba, actitud que encontró reciprocidad de parte de la dirigencia cubana. En el período presidencial de José María Aznar, los reyes de España pasearon por La Habana, y aunque ambas visitas fueron no oficiales, lo cierto es que ello no aportó gran  ayuda a los disidentes de la isla.

La situación actual es bien distinta.

Mariano Rajoy, necesita concentrarse en sacar a España de una gran crisis económica, y también en aparentar que fundamentalmente está dedicado a esa tarea, si no  de modo exclusivo.

Los gobiernos de los países de mayor peso en América Latina con los que será menester mantener unas buenas relaciones institucionales, manifiestan abiertamente simpatía y puntos de acercamiento con lo que quiera que sea que se entienda por una  Cuba revolucionaria de la que ya no queda más que la auto denominación, y las huellas dactilares de algunos de los dirigentes que la encabezaron en su momento.

Y sobre todo existe una fuerte presencia de empresas de capital español en el área, que ante todo piden discreción y buenas relaciones, para continuar, hoy más que nunca, haciendo caja en el único mercado de alta rentabilidad que les queda, dada la coyuntura económica europea actual.

Cada vez que un gobierno norteamericano acercó sus posiciones políticas a  La Habana, e intentó un acercamiento, encontró en la realidad, que no siempre va acompañada del  discurso, una férrea oposición de dos bandos, a saber: los lobbies cubanos en el exterior, más interesados en sus ganancias y sus proyectos en la próspera nueva patria que las urgencias de sus paisanos dentro de la isla, y la inconveniencia para el discurso de trincheras, de posición de alerta  usado por el oficialismo cubano frente a un cuco que bajo ningún concepto debía dejar de ser tal.

Lo que más desubica a los autoritarios es la disposición a escuchar, a entender, a negociar. Yo percibo como más emparentada con la dirigencia cubana , no en la ideología declarada, sino en los procedimientos, a la derecha española que a la socialdemocracia europea, a la que el PSOE español arribó con nota hace ya tiempo, y de la cual el PP cuando parece que se acerca se aleja más.

Ni a  la Unión Soviética, ni  a Viet Nam, ni a la RDA, se les persuadió de abandonar sus rígidos sistemas, a través de los tanques, ni de los bloqueos, se desintegraron con el desembarco de las hamburguesas de Mc Donald’s, los vaqueros Levi’s y la alucinógena ilusión, de poder experimentar la metamorfosis desde el ser social, desde el elemento componente de masas, hacia el individuo, el homos consumidor.

Para terminar ratificando aquella frase casi axiomática, que decían los alemanes del este, una vez transcurrido el entusiasmo inicial del  derribo del proverbial muro:

“_Hemos descubierto que todo lo que nos decían del comunismo era una burda  mentira, mientras que lo que nos advertían del capitalismo, sin embargo, era todo cierto.”

 

 

 

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  • : Mi Déjà vu. En este espacio comparto reflexiones, impresiones sobre la actualidad y el sedimento de la memoria, sobre Argentina, Cuba o España, países que en mi vida conforman un triángulo identitario, de experiencias diferentes y significantes correlativos.
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