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10 junio 2019 1 10 /06 /junio /2019 17:28

Hay malas hierbas que se expresan a través de cardos y otras en forma de flores. Hay zonas umbrías por el efecto de una amenazante tapia guardiana y otras por la sombra de un manzano en flor.

Así mismo hay tristezas y tristezas.

Hay recuerdos que apenan el alma porque nos retorna la sensación de un vacío tras el barniz, de un engaño, de un abandono, y otras memorias que nos entristecen porque reviven algo precioso, un ser amado que ya no está, un instante de felicidad que se presiente tan lejano y ajeno como cuando sucedió, y que sin embargo tuvo lugar.


Cuando era chico cruzaba del hotel donde vivía a la escalinata de la Universidad de La Habana, en el lado derecho del Alma Mater había unos arboles con sus ramas entrelazadas, me embrujaba subir hasta el tope del follaje e ir pasando con mucho cuidado de árbol en árbol intentando no vencer con mi peso las ramas que los unían. En ese instante con los ojos abiertos atento a los peligros, era no obstante como si los tuviese cerrados y fuese reproduciendo en la vigilia uno de los sueños recurrentes, en el cual conseguía mantenerme a flote a una altura similar a la de aquellos arboles, y pasaba por encima de la gente y los problemas nadando en el aire. Eso fue bastante antes de conocer el ron.


Hoy sentí que mi abuela, aquella que cuidaba de que la nuez que se me había prendido al pecho no me subiese hasta la garganta, me acarició la frente una vez más. 


Y la nuez bajó.

Estaba a punto de regalarle una lágrima a un cardo, a la sombra de una tapia, a una tristeza gris, cuando apareció una flor de hierba mala, la sombra de un manzano cuya rama se extiende hasta el regazo del Alma Mater que resguardaba el ímpetu de mis vuelos errantes.

Ala Mater U. de La Habana y árboles laterales

Ala Mater U. de La Habana y árboles laterales

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Published by martinguevara - en Relax
10 junio 2019 1 10 /06 /junio /2019 17:08

Durante los primeros años de mi estancia en La Habana vivía en el Hotel Habana Libre, que había sido antes de la Revolución Hotel Habana Hilton. Cada mañana bajaba a desayunar a un coqueto restaurante en la planta Mezzanini, ordenaba un par de huevos fritos que venían con unas gruesas fetas de jamón caliente debajo, y pedía además una ración queso fresco. Me comía los huevos pero el jamón y el queso lo metía dentro de los panecillos calientes untados con mantequilla, los envolvía en las finas servilletas de tela blanca y los llevaba a la escuela.

Mis compañeros del colegio no tomaban el desayuno en aquel restaurante, y la gran mayoría hacía años que no habían tenido la ocasión de saborear el jamón. Yo me ocupaba de acercarlos a ese recuerdo impreso en el hipotálamo.

Una tarde se acercó uno de los “compañeros revolucionarios” del ICAP que atendía a mi familia, y se tomó un tiempo para explicarme que en Cuba se había hecho la Revolución para que todo el mundo fuese igual, sin embargo-dijo- aún quedaban cosas por hacer, y por el momento la población de “fuera del Hotel” no tenía el mismo acceso al modo de vida que generosamente la Revolución nos estaba brindando a los de “dentro del Hotel”.

Sugirió que no llevase más los bocaditos de jamón al colegio, porque los niños podrían estar llevándose una idea equivocada.

En ese instante conocí el carácter subversivo de dos de los elementos más extraviados y extrañados en la isla de Cuba: el jamón y la verdad.

El jamón y la verdad

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Published by martinguevara - en Cuba flash. Relax
19 mayo 2019 7 19 /05 /mayo /2019 15:31

ZP

 

Entre una corriente de aire y la deserción del aperitivo la audiencia esperaba con inquietud la llegada de Camino Cabañas, la candidata del barrio leonés casi con tamaño de ciudad, San Andrés del Rabanedo, flanqueada por el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero. En cuanto hicieron su entrada, el auditorio formado por vecinos del histórico barrio obrero, de inmediato sintieron despejarse el llamado de los jugos gástricos y las acometidas del viento fresco para dar lugar a esa calidez mullida de quien se reencuentra con un amigo.

Sigue siendo tal y como lo quisieron Zerolo, Carma Chacón, Marín y su gran amigo Alonso, quienes ya no están y a quienes tanto extrañamos. 

Sigue siendo como el que nunca pidió que se reprimiese a los que le deseaban la muerte violenta como a su abuelo, en cada 12 de Octubre, frente al rey, a las fuerzas de seguridad y a las Fuerzas Armadas.

Sigue siendo el que al tercer día de gobernar levantó las tropas de la barbarie de rapiña eufemísticamente llamada Guerra de Irak, antes que siquiera se les ocurriese hacerlo a los países más pacifistas de Europa y el mundo,  lo cual precipitó el final de aquella masacre.

Sigue siendo aquel que legalizó el matrimonio de personas del mismo sexo llevando un inmenso analgésico a las almas más doloridas, un antídoto contra el abuso y la discriminación a todos los espíritus justos, a los abusados y discriminados por su elección del objeto sexual, pero también a toda minoría incomprendida, marginada y estigmatizada compuesta de seres humanos cercenados.

Sigue siendo el que puso en vigor la Memoria Histórica para reparar tanto daño y horror, en honor a su abuelo y a la tarea de su padre Rodríguez, un abogado que no ha cesado de reclamar junto a los activistas de AERLE  por los desaparecidos arrojados en zanjas y cunetas en la barbarie fascista desatada tras el golpe de Estado de 1936.

Sigue siendo quien legisló para que menos personas muriesen en la carretera, para que miles de personas se salvasen de padecer enfermedades terribles a causa del tabaquismo, para que miles de personas dependientes sean atendidos con humanismo y solidaridad, creando dos ámbitos en una sola acción, acudiendo en beneficio de los dependientes y no menos importante, al orgullo de una sociedad que se sepa solidaria. 

Sigue siendo el presidente feminista que quitó los candados para que las mejores personas de este país, mujeres y hombres igualitarios formasen del gobierno en el que hubo estricta paridad, favoreciendo que esa dinámica se trasladase a toda la sociedad.

Sigue siendo aquel de talante gracias a cuyos esfuerzos ETA dejó de matar, y que dejó su presidencia con una lista de preocupaciones de la ciudadanía entre las cuales el terrorismo ya no se encontraba en primer lugar, ni en segundo, ni en tercero, sino por debajo del sexto puesto.

Nada menos que el mayor logro de un gobierno español en medio siglo. 

Y lo demuestra aún hoy en su trabajo denodado para conseguir la mayor cuota de no violencia, de paz y de cierre de heridas en el hermano pueblo de Venezuela. 

Sigue siendo al que eligió Sonsoles, una mujer que se alejó de todo foco, que cantaba en coros en el festival de órgano de la catedral de León de incógnito, anónima, sin publicidad (y que con toda seguridad, reconocería un Jaguar de "estrangis" en su garaje). 


Sigue siendo de León y apoyando cada acto de su gente, sigue siendo el que a León debe su templanza y al que su ciudad y toda España deben tanto. Un hombre nomás, una persona sin estridencias, pero con una firmeza indestructible en su decisión de trabajar por el bienestar de las personas y que mantiene intacto su fino sentido del humor, entre piadoso y cáustico.

 

El honor es nuestro.  

 

ZP

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Published by martinguevara - en Europa Aorta
16 mayo 2019 4 16 /05 /mayo /2019 19:28

Unos le decían "El edificio de la tradición" porque casi no se producían divorcios entre los muchos vecinos que allí moraban, y otros, sin más, le llamaban la "Torre del gustito"

Comenzó como empiezan casi todas las cosas que valen la pena, por casualidad. Una tarde un vecino de los altos salía del ascensor cuando entraba una del tercero, explosiva, generosa en todo lo que es menester llevar, ella iba mirando hacia a atrás y su mano se coló en la entrepierna del gratamente sorprendido vecino, por una milésima de segundo pareció que la mano se demoró un poco más de lo que el decoro y las buenas costumbres sugieren, el instante duró tan poco que casi no tuvo existencia, pero desató tanto en miradas, suspiros, aromas, pérdida de noción de espacio y tiempo, aceleración de ritmo, que en la existencia permaneció como eterno.

Una vez volvieron a encontrarse pero ya en sus ensoñaciones de sofá, esos senderos interesados por los que la memoria arrastra a los recuerdos, y decidieron plantear en una reunión que de los tres ascensores, quienes usasen dos de ellos, durante el trayecto tendrían total libertad para tocarse, franelear, besarse y restregarse pero sólo hasta que el ascensor llegase a su destino, no era menester subir y bajar como un acordeón poseso. No pasó mucho tiempo hasta que a raíz de la subida vertiginosa del gasto de mantenimiento y limpieza del habitáculo móvil, tuvieron que acomodar las cuotas de la comunidad, pero se saldó por unanimidad sin un pero ni una queja.

No siempre el o la partenaire era de los favoritos, pero cualquier pasajero servía para llegar a casa sin pensar en la tele, sobre todo porque en el edificio ya se había desarrollado un disfrute de la vida, un optimismo contagioso, y ciertamente una alegría lasciva, nadie salía a tirar la basura en pijama y pantuflas amofetadas, casi cada vez que los andantes subían y bajaban lo hacían enfundados/as en sus pantis, con lencería visible o sin ninguna prenda interior zapatos de tacón, con jeans ajustados, colonias seductores y escotes profundos.

A los solteros los invita al proceso inverso, primero se entonaban en casa con alguno de los medios al alcance y salían raudos al encuentro de la sorpresa que les deparaba esta modalidad para adultos de huevo kínder. Era condición sine qua non tratar al ascensor como tal, por lo que había sido concebido, nunca por lo que se había convertido. No hacer referencia a lo allí ocurrido ni siquiera entre los miembros de la familia, sabían que para mantener la lozanía de aquella felicidad debían distanciar los mundos, el elevador era algo más allá de un compartimento estanco, de un espacio privado, era otra dimensión.

La higiene era fundamental, salir de casa sin una revisión estricta de las ingles, axilas, boca e intimidades más celadas, podía representar un error que lamentar durante largo tiempo, en los edificios los chismes corren como telegramas. 

A veces se llenaba el ascensor con cuatro. Se llegaron a armar exquisitos entreveros que encendían el espacio hasta el piso cinco, luego un trío hasta el nueve y una pareja al veinticinco, y de ahí en más cada uno arribaba a su casa con su cuota de alegría inusual en los demás hogares del barrio, no importaba cuanto tiempo llevasen casados, casi cada noche, día, tarde, en el catre, el sofá, en la cocina o en la ducha, sonaban campanas de fiesta. 

Tal era la fama del Edificio que más allá de los límites del barrio incluso de la ciudad la gente procuraba conocer un vecino afortunado que viviese de la mitad hacia arriba. Todos preferían un café en casa de esos amigos que un asado en el parque, los carteros llevaban las cartas hasta las puertas no se limitaban a dejarlas en el buzón, las visitas de fontaneros, electricistas inspecciones técnicas,  eran permanentes, nada complacía más a los repartidores de los mercados que los pedidos a domicilio de aquel edificio, así como los de correo de paquetería.

Eso sí los noviazgos de los vecinos jóvenes duraban lo que un banquero en un juicio, varios ni se molestaban en formalizar relaciones. Era como si brotase champán de un fuente las veinticuatro horas.

Y si al llegar a casa uno de los componentes de la pareja existía un desnivel de los vapores entre ambos, quien requería un toque de pimentón se daba una escapada de ida y vuelta al bar de la esquina.

Aún así no podía evitarse del todo que se produjesen algunos divorcios, como era el caso de los del primer y segundo piso que casi nunca pasaban de asir con fuerza casi desesperada un pecho o un escroto resignados ante la injusticia de la inmediatez con que se abrían y cerraban las puertas, tanto que incluso en una reunión se abordó la posibilidad de dotar de un freno al ascensor entre la planta baja y el tercer piso aunque se desistió finalmente dados los costes.

También enfrentaban mayores tensiones los de la últimas plantas que a menudo llegaban a sus aposentos descargados y suspirando, aunque a diferencia de los vecinos de las primeras plantas, si se divorciaban ninguno de los dos quería mudarse del edificio, a veces hasta resignaban verdaderos patrimonios para permanecer en la paz de sus alturas, pero por lo general, ante la creciente demanda de aquellos pisos, apartamentos y buhardillas, cuando un matrimonio de las alturas se separaba, con el fin de evitar los constantes llamados al portero eléctrico colocaban esos carteles brillantes y bien visibles desde cualquier punto del barrio: 

 

-No se vende-

 

 

Homenaje a Hopper- Lockwood

Homenaje a Hopper- Lockwood

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Published by martinguevara - en Relax
29 abril 2019 1 29 /04 /abril /2019 17:59

 

Nací el 3 de Mayo de 1963, el día de mi treinta cumpleaños, en 1993 la Asamblea general de la ONU proclamó ese día, el tres de Mayo como Día de Mundial la Libertad de Prensa. Mis dos padres estudiaron periodismo, el viejo no ejerció nunca y mi madre, que tenía más madera de relatora, lo tomó de a ratos y lo fue dejando como se abandonan las cosas muy personales para siempre y jamás. No ejercieron porque entre otras cosas se dedicaron a creer en los dioses del Panteón de la revolución.


Visto con retrospectiva, parece que me educaron para saber molestar,  nunca importé más de un bledo en casa, sin embargo y aunque perdí chorros de posibilidades de albergar en mi pecho una justa cuota de autoestima, nunca me rendí ni dejé de joder, y entre toda esa inmensa pérdida de tiempo, algunos tesoros, preciados, me dediqué a gastar la suela de los zapatos en busca de placeres, amigos, historias, risas, problemas y amor.


No estudié periodismo, sin embargo, a lo largo del tiempo me convertí en cronista necesario de los entornos que presencié, de la gente, los sentimientos, la belleza y tanto el brillo como el óxido de los filos de la daga que descansa en mi costado. Siento que atravesé la vida para hoy poder contarla, para mostrar los dolores de la gente, el lado amable de sus intestinos y la traición. Y lo hice practicando el amor a la libertad, al bien , a los colores pastel y azul marino, a los perfumes, a  la luna y la mesa, la buena música y mis árboles vecinos, esos que tienen algo de mi madera. Por alguna razón la frase que le atribuyen a Orwell acerca de la diferencia de la obsecuencia al poder y el periodismo decente, se hizo carne en mi desde temprana edad.

Soy ateo y escéptico, pero que loco esto de que haya tantos elementos del mismo conjunto dando vueltas alrededor del tres de mayo, de Tauro, de la libertad, la palabra escrita, los sofás, los labios y las tetas mullidas.

Con el as de bastos 

 

As de tauro y de libertad
As de tauro y de libertad

As de tauro y de libertad

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Published by martinguevara - en Relax
27 abril 2019 6 27 /04 /abril /2019 15:56

Última jornada de campaña electoral, un acto en la ciudad, a mis lados dos damas, a mi derecha apetitosa delicia de pelo crespo castaño, ojos chispeantes y bajo el cuello todo lo demás muy bien puesto y perfumado, nos sonreímos.
A mi costado izquierdo veterana jockey de mil carreras, cabello rubio no peinado, ojos alegres, curvas por doquier, no paraba de hablar, su hombro quedó a la altura de mi tríceps, ninguno evitó el contacto mullido, daba vivas al discurso y me miraba, yo miraba a un lado y otro, la de la derecha era una joyita con trufa, la de la izquierda era todo curry, azafrán y grasita con ajo para mojar el pan.
Miré el reloj cuando ya habían pasado veinte minutos de la hora en que debía partir, desde el aire a unos cinco centímetros del suelo donde llevaba una media hora, me giré a la derecha para despedirme una de mis compañeras de metro cuadrado y me sonrió nuevamente diciéndome adiós, luego giré al otro lado casi sin tener que moverme porque nuestros brazos eran uno, y sin mediar el contrato que en el futuro será necesario firmar para establecer cualquier contacto, nos dimos un beso en la mejilla izquierda, y como felizmente en España existe la costumbre de dar dos besos, en el viaje a la otra mejilla pasamos rozando ese espacio íntimo que atesora más tacto que la propia piel, el aterrizaje se produjo a dos milímetros de la comisura de los labios, me asió fuerte contra su cuerpo, no hubo resistencia, tomé su cintura pasé la nariz por detrás de su oreja, aspiré todo el aroma a cuello que podía contener mi tórax resguardado por su pecho viscolastico, nos separamos en medio de los aplausos de la plebe, bajé de esos cinco centímetros y me sometí a la ciudad andando sobre las copas de los árboles bajos, como en los buenos sueños 
interrumpidos.

Mañana al votar, mira a tu derecha, a tu izquierda y tira palante.

 

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Published by martinguevara
23 abril 2019 2 23 /04 /abril /2019 09:52

En el día de ayer los aspirantes a votantes fuimos sometidos a un debate electoral soporífero. Excepto por parte del Presidente en contadas ocasiones y someramente, no se abordaron los temas que realmente justifican la postergación de la utopía anarquista.

 

-Reforma laboral y sus desmanes que han conducido a los trabajadores a declinar la aspiración de ascenso social.

-Una urgente reforma de la Justicia, hoy en día el poder con mayor cúmulo de resabios franquistas, e incluso de la Inquisición. Condenas por ofensa a los sentimientos religiosos como en Afganistán, o injurias a La Corona. La anacrónica ley apodada "Ley Mordaza".

-Como afrontar la proximidad de una nueva recesión económica en toda Europa. 

-Reformas y fondos públicos que se destinarán a Educación, el mayor baluarte de una sociedad.

-Reformas y fondos que se destinarán a Salud, colchón sanitario de una sociedad desarrollada.

-Reformas y fondos que se destinarán a Vivienda.

-Separación de Iglesia y Estado pero en serio.

-Un debate sobre si elección de Jefe de estado por méritos o monarquía, y en tal caso, en que condiciones.

-Inmigración.

-Igualdad, pero no de secesionistas con los no secesionistas, de eso se ha hablado hasta por los codos, sino de igualdad de posibilidades y de trato entre géneros, entre razas, entre clases sociales, entre ideologías, entre capacitados y discapacitados, entre todos los habitantes del país.

 

Estos puntos y otros de importancia capital en el transcurso de un gobierno, en el desarrollo de una legislatura, brillaron por su ausencia en el debate, la carencia de altura en la política es alarmante, pero no es un problema exclusivamente español, es una tendencia Universal, ya no aparecen ni marcianos en ovnis de ensueño, las mejores novelas son de Houllebecq, la poesía hay que buscarla en los video juegos y la épica y el heroísmo fueron sustituidas por el llanto y el victimismo. 

Someter a la población a emitir un veredicto basado en si se va a indultar o no a unos presos en caso de que fuesen condenados, es tan pobre que da vergüenza sólo pretenderlo. 

Y sin tener a bien el panorama de comisarios torturadores encubiertos y condecorados por sus servicios sanguinarios contra demócratas, curas pedófilos, protegidos por el Estado muy lejos de conocer los barrotes de un calabozo tras crímenes execrables, ni el dato de decenas de corruptos indultados, en el cual resulta un insulto a la razón ver a un demócrata como Junqueras entre rejas, expiando las reminiscencias del odio entre los perros de guerra de Primo de Rivera y los "Escamots" del Estat Catalá.

 

En todas las épocas las personas más brillantes, inteligentes y sensibles han intentado participar en política, y en todas sin excepción han huido decepcionados y espantados por el nivel de brutalidad, o en su defecto de abyección y vileza requeridos para persistir en la imbecilización del electorado vástago.

Pero hoy hemos logrado alcanzar la puerta que conduce al paraíso del Orto, donde se interpreta una interminable oda al miserable holgazán intelectual, al imbécil prolijo engominado y al contestatario de cinco voltios. La fiesta del codo.

Por favor chicos: distráigannos con más pasión, con mayor profundidad y énfasis, que la aromática anarquía y sus efluvios están a la vuelta de la esquina.  

Oda al holgazán

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Published by martinguevara
12 abril 2019 5 12 /04 /abril /2019 16:31

Un amigo que es un buen tipo y tendría toda la razón si me hubiese estado burlando, se molestó por mi videíto de "Una monedita por favor que no quiero trabajar más"; deseo hacer un descargo para evitar malos entendidos a tiempo antes que me den, además de aclarar que a menudo experimento con las respuestas de la gente en la calle, sin grabarlas porque voy solo y porque no es ese el fin, haciendo preguntas absurdas, cantando o bailando en la calle, representando un sketch, es algo que me apasiona hacer sin fines de difusión, sólo para saber más acerca de nosotros como especie y como sociedad.

Llevaba diez minutos haciendo un experimento en la calle con una pizca de humor y me sorprendieron algunas reacciones, así que busqué un sitio donde poner el teléfono y grabarme, pero en este trozo captado no se produjeron las mismas situaciones, aún así se puede ver lo duro que es pedir y no ser visto.

Durante un tiempo tras una larga experiencia de cambios en mi vida, algunos provocados y otros por consecuencia, llegué a quedar en la calle. es una larga historia y prefiero hablar de las cosas lindas o grotescas que llamen a plantearse, a corroborar, a comparar, a asociar a conmoverse con la realidad o la fantasía, sin abordar estos días; pero sí, compartí tiempo con el estrato social menos favorecido y menos atendido en todos los aspectos.

Cuando me echaron de Cuba ya estaba completamente alcoholizado y disperso mentalmente, o quizás no, tal vez estuviese centrado en mi destino, la cosa es que en Argentina fui profundizando cada día en esa dirección, llegué a una situación, no digo límite, porque el límite nunca lo conocemos hasta que lo rompemos y pasamos al otro lado, pero tenía 56 kilos de huesos, fracasos y tendones, era todo alcohol y sucedáneos, el alma pesaba como un yunque, pero también estaba lleno de vida y de amigos.

La cercanía a la muerte durante la juventud, se da en aquellos que están tan llenos de vida que sólo pueden canalizarla mediante una explosión.

La calle me esperó y fue dura, empecé a dormir en albergues de Caritas, comidas de Caritas, abrigos de Caritas, no quería pedir nada a ningún familiar ni que me viesen necesitando y suplicando, excepto tías Nilda y Celia y primo Taco ; todo lo ateo y anticlerical que soy, lo soy también de agradecido a esas señoras, monjas y sociólogas tan cariñosas en momentos tan desesperados del prójimo al que nadie presta atención.

Conocí gente increíble, Caritas prefería dar albergue a quien acababa de caer en desgracia porque no teníamos todavía la mugre de la ciudad tatuada en el aura, aún teníamos las uñas y piel humanas, el bronceado de la playa es muy distinto al de la calle, y podríamos salir antes del polvo, conseguir trabajo con la ayuda de la sicóloga, y sobre todo con un poco de afecto y cuota de obligaciones; pero aún así conocí a muchos viejos que llevaban años en la calle, uno había dejado de robar y eligió vivir fuera del delito, no tenía otra manera que así, era un maestro jugando a las cartas y una enciclopedia del tango, había otro personaje, lo recordará mi amigo Omar Salinas, ese no lo conocí en un albergue, sino en uno de esos llamados "hotel de paso" aguantaderos de precio módico, era un Pereyra Iraola, tenía hijas casadas en la catedral, a las que ya no veía desde hacía años, estancias tan bellas como extensas, cruceros por Europa en años que era exclusivo de un sector, muy reducido, un edificio en Diagonal Norte del hermano, y cosas por el estilo.

De mi también decían -mirá uno de los Guevara Lynch en la lona- pero la verdad, es que si yo salía de mis tribulaciones mentales de ninguna manera me esperaba una vida suntuosa, a Horacio sí, pero llegaba muchos años cayendo, lo metieron en las mejores clínicas, mientras lo iban echando de una, iba a otra cada vez menos buena hasta que empezó a ir a las malas, y un día solo le quedó un hermano que lo quería, y le dijo.

- Te pago este tipo de hotel- ellos podrían pagar el Alvear- y cada día tenés que presentarte limpio en mi oficina a la mañana y te quedás en el edificio hasta la tarde- como en un trabajo, hoy cuando lo pienso, el hermano lo quería bien.

Era alucinante, se emborrachaba de una manera que nunca más volví a ver, los ojos se perdían en el infinito, pero no como se nos perdía a todo borracho, bueno, de mi dijeron que también me emborrachaba así, pero no, porque él aparecía en una escalera, en el suelo, en un baño, como yo, pero a las ocho estaba de pie con el traje percudido pero doblado impecable sobre el pecho y la corbata anudada al estilo Windsor, el pelo mojado como si estuviese engominado, cigarrillo en la boca, voz gutural, camino a la oficina del hermano. A esa hora ni recordaba la noche anterior ni propinaba un trato cercano, a la mañana era el Dr. Jekyll ¿ O en realidad ese ser intentando regresar a la parte de la sociedad que lo destruyó y lo expulsó era Hyde, y Jekyll era el  que abría la puerta de salida a sus tormentos y fantasmas con las primeras ginebras vespertinas?

Deseo que Horacio haya zafado porque era buen tipo, y porque en medio de su melopea me decía: -Martincito vos sos pariente mío, somos de las familias fundadoras, cuídate-, y al instante se volvía a perder en sus estertores de otra dimensión, de un hombre que aún teniendo todo asegurado no conseguiría sacarlos de su pecho sin llegar al final del camino.

Ernesto y la esposa brasilera. Nos habíamos cruzado dos veces en el camino, ellos viajaban por la vida aliviando la mala suerte de quien pudiese tirarles unas rupias, una vez fueron a Coqueiros, a averiguar porque Rubén perdía cada día más clientela habiendo comprado un boliche de música brasilera tan exitosos en San Telmo. Según Rubén la sesión fue sorprendente pero no hizo nada de lo que le dijeron, a los pocos meses vendió el local por menos de la mitad de lo que lo compró. Aunque creo más bien que fue porque el jueves ponía jazz, el viernes y sábado brasilero, y el domingo folclore nacional, una melange que, en cualquier caso confundió tanto a los parroquianos como a los fantasmas que según la esposa de Ernesto impedían ver al final de la noche una caja registradora cansada de trabajar.

Había por supuesto otros que no hacían ninguna gracia, pero de cada uno se aprendía y cada uno tenía una historia, unos hijos, hermanos, padres, primos, amigos que ya no querían verlos nunca más.

Viví así y lo porto en mi corazón como un tesoro, también viajando por América sin un solo cobre después de gastar los veinte dólares iniciales, vender el reloj y el abrigo de pluma para invierno de sur argentino, durmiendo en albergues de pordioseros de los cuales Joao Bautista se hizo mi parceiro por meses en la carretera, hermano siamés de ruta, muchas veces la única diferencia entre un sin techo, un ciruja, un clochard, un mendigo, un linyera, y aquellos que le rodean, es que en un monento de su vida, pudo más su vergüenza que cualquier transigencia;  es una parte de mi vida a la que guardo un respeto sepulcral, es gente a la que no usaría para saciar ni la más mínima vanidad, cuando he avanzado unas líneas sobre aquellos días y sobre aquellas personas, me emociono en cada párrafo y los recuerdo en su altar con respeto, con cariño, con solidaridad y la justa cuota de dolor compartido.

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Published by martinguevara - en Argentina frizzante Relax
2 abril 2019 2 02 /04 /abril /2019 22:03

¿Sátiro, salido o un tipo normal?

 

En los viajes no me pierdo una exhibición de una colección de arte temporal o permanente, la arquitectura, los ríos, las costumbres, en la vida cotidiana lo que más me enternece, anima, potencia, es mirar al cielo en algún momento del día, no una mirada así nomás, un desperdicio de ojeada, una chispa displicente, sino una observación intensa, una visita “inspectiva” como cuando mi abuela más que mi madre mi miraba antes de salir de casa al colegio en invierno para asegurarse de que llevaba el pullover puesto y la bufanda bien enrollada al pescuezo; pero sin dudas lo que me gusta contemplar, dejar que acaricien mis pupilas y que a su vez el iris se permita un desliz pícaron, son las damas, ya sea caminando, sentadas en el transporte público, estudiando, conversando, pensando, imaginando, deseando, más allá de si después no podría ni con una sóla, pero me embarga el encanto de los derroteros amatorios, y cuando me retribuyen con una mirada, ando chisporroteando el día entero.

 

Si es mayor con cuerpo e indumentaria que sugieren "lista para combate", años de motor bien temperado que sabe bien como ronronea, de auto bien disfrutado que conoce todos los caminos y no teme a ninguno por rayones ni baches; bien por un ascensor de tetas, un blue jean zanjudo, un vestido marcador, sus medias, su boca, su pelo, sus zapatos, todo me indica sólo una cosa: si la veterana tiene o no unas ganas de saltar la suiza que no se aguanta.

Cuello alto o bajo, pelo ondulado o lacio, labios, dientes y ojos penetrantes, me llegan al mismo centro de la base de operaciones. Caderas onduladas, nalgas aún fuertes, redondeadas, cargan el cohete en el cañón, barriguita ligeramente cóncava, como confesaba María de Medeiros, la novia de Bruce Willis en Pulp Fiction, “una barriga en un hombre lo hace parecer fofo, en una mujer aporta belleza”, es la ladera hacia el valle de la terma de tibieza milenaria, además de un tajo suponible, intuible, cierran la compuerta de la sala de decisiones. Un par de cítricos, da igual si limones, naranjas, pomelos medianos o grandes o incluso melones, a condición que hagan juego con hombros, mentón y vientre: encienden la mecha.


"Como la comerá, esta será una enferma en cuatro, esta un hacha de rodillas, esta encima, esta debajo, esta de costado, esta con todo ocupado, esta pedirá doble ración, esta es para romance, esta para desabrochar fantasías, esta para el lenguaje procaz, esta para comerla toda a lametones, esta para reír, esta para charlar, esta para compartir gustos, esta sirve más de amiga, y por último: con esta se puede compartir techo, mecha y lecho.


Y cuando veo a las que representan el papel de frías, distantes, inmersas, pienso en como habría que abordarlas para que dejen toda esa bobería y se despeinen hasta la nuca, como si todo estado de ánimo, suerte o condición, pudiese variar según la varilla. O dependiese del punto g.

Una amiga me dijo una vez que ella pensaba en que vestidos ponerse para un hombre introvertido, otra que sabría que cocinar, y la amiga cubana, por supuesto más desinhibida en el terreno del mantecado, me confesó las delicatesen que tenía reservadas para el petulante, que olvidaría la compostura al lado de la chancleta, como Charles Windsor en La Habana. Si fuese un sátiro me encantaría dentro del orden orgiastico de la emancipación del placer, si en cambio sería un salido, prefiero seguir siendo de los manifiesta sus gustos y persigue sus deseos así como aceptamos que se deben perseguir los ideales;  y por último si soy una persona absolutamente sana y normal, pido por favor que los enfermos, reprimidos, parafilicos, perversos y perturbados que inundan los alrededores munidos de corrección, limpien la laca, despeinen el barniz, atiendan los pliegues de sus ingles, escuchen los susurros de sus pezones, las confidencias de sus glandes, y brindenle algo de atención a esos suspiros súbitos que aparecen cuando destetamos el alma.

 

 

Shunga, erotismo y arte
Shunga, erotismo y arte

Shunga, erotismo y arte

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Published by martinguevara
27 marzo 2019 3 27 /03 /marzo /2019 22:11

BRITANNIA: THE REVOLUTIONARY CROWN

 

Tras haber hecho sufrir tanto al pueblo para resistir al imperialismo, al capitalismo, a la burguesía, a la pequeña burguesía, a los reformistas, a la izquierda revisionista, a los pacifistas, a la contracultura, rockeros, artistas, progresistas de toda índole, a los socialdemócratas, a los ociosos, a los hedonistas, a los críticos, hoy anuncian tras tres Papas, desfiles de Chanel para la oligarquía revolucionaria, establecimiento de centros de extracción de jugosa plusvalía de decenas de los más explotadores empresarios, que Marx, Engels, Lenin, Mella, Camilo Cienfuegos, Villena, Che Guevara, serán bendecidos, desde el próximo 24 al 27 de Marzo,  por la visita del Príncipe Charles y Camila Parker-Bowles tras haberles cortado los víveres y el dinero a Maduro, aunque recientemente Camila expresase que la comida cubana está muy distante de ser su favorita, a lo que Charles de apresuró a acotar " no te preocupes cariño, esos comandantes barrigones comen mucho mejor que nosotros".

Claro, con lo que Camila no cuenta, es que con la excusa de su rechazo a la comida autóctona, los "compañeros" convidarán a Charles a un almuerzo criollo de carácter extraoficial, invitándola a ella a su vez a un desfile de moda, y tras el congrí, la yuca con su mojo y el lechón asado, habrá exquisito café cubano, regado con cócteles exóticos, y un post postre de un metro ochenta con casquito de gayaba, con el fin de que el picarón de Charles vuelva a experimentar aquel intenso deseo perdido en l a monotonía de ser un tampón, pero esta vez de la mulatona Fefa habida cuenta de que ya hay una nuera étnica en Palacio, y así termine divorciándose de Camila que para enjugar lágrimas, se llevará un pellizco que lo brinca un chivo. Luego matrimonio real con Fefa, la "Sandunguera de Tropicana" y queda fundado el nuevo imperio Anglo-cubiche, que al cabo de unos treinta añitos dejará a lo que acostumbraba ser el Reino Unido, en un manojo de zombis buscando por los latones de basura un pedazo de "battered sausage" o de pudín de carne, como si fuesen el diamante de Kimberley.

Esta pareja que tiene toda mi simpatía, no dejan de ser herederos de la mayor representación universal de una monarquía, “la Monarquía” que psió las calles de una Habana tomada y la cambió por La Florida allá por el siglo XVIII y volverá a pisar un suelo que otra vez fue cambiado por Miami; por supuesto, mediando la expresión que ya nada impide a la cúpula comunista de Cuba utilizar:

"Si dios quiere"

Hace años que me quité la bronca que me habitaba tras recibir puñaladas traperas por mis opiniones, por mi filosofía de vida diametralmente opuesta al militarismo y adoctrinamiento de Partido al que se intentaba someter a todo bípedo en la isla; pero no puedo evitar un fulgor, un incendio que me sube por “tó’ er” pecho partiendo desde el estómago y arremolinándose en la yema de cada dedo trocando la mano en puños ávidos de mandíbulas amistosas.

Sólo espero que todos aquellos incorruptibles revolucionarios, hoy mismo al conocer esta noticia estén ya en las elevaciones del Escambray, en la Sierra de los Órganos, el Pan de Guajaibón o en la Quinta de los Molinos, alzados en armas, dispuestos a vencer o morir antes de padecer la ignominia de ser los anfitriones de los primeros Windsor en pisar la isla, fieles a Guarapo, quien se ofreció para enviar a sus tigrecitos de Mompracem para combatir a la Corona Británica en Las Malvinas, codo con codo con el anticomunista Leopoldo Fortunato Galtieri, islas a las que ahora, cuidadosamente deberán llamar: The Falklands.

Espero sobre todo que cada pariente de lengua fácil para la crítica destructiva a cualquier verso suelto, que cada pariente que hasta hoy contó con millones de oportunidades para mostrar todo aquel coraje de que hacían alarde en suntuosos convites y cenas opíparas, pero que nunca quisieron aprovechar para no gastar su pulcro valor, hoy con todo ese arrojo conservado, impoluto, añejado, lustroso y jamás utilizado, den la vida por lo que tanto han mamado, chupado y vacilado: las convicciones del Che, quien además de toda su conocida ideología marxista leninista, era, por raíces familiares, rabioso pro irlandés anti corona británica.

 

Aunque si es como asegura el Buró Politico del PCC : "La visita del Píncipe y la Duquesa resaltará los vínculos entre los "pueblos" del Reino Unido y Cuba..." mi casi diatriba sería totalmente injusta, además de revelar mi desconocimiento de los últimos derroteros tomados por la mayor monarquía de la Historia colgando la corona bajo la hoz y el martillo, dejando en calzones a Oliver Cronwell, a todos los laboristas, y al propio Carlitos Marx que saltaría de su reducto funerario en Londres, para reivindicarse con un grito:

 

¿Ven que Federico y yo teníamos razón en que el comunismo llegaría de Alemania o Inglaterra?

 

Carlitos y Camila
Carlitos y Camila

Carlitos y Camila

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Published by martinguevara

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