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26 septiembre 2011 1 26 /09 /septiembre /2011 02:31

 

Fui al cuarto de baño, que se encontraba en la misma planta,  estaba austero pero limpio,  regresé a la habitación, le dije a Joao que bajaría y en dos horas estaría allí nuevamente y me fui a la calle a ver que tenía preparado la ciudad de Santos para seducir a un entumecido paladar citadino.

El pasillo del "Hotel" era luminoso, de suelos de mármol y marcos de caoba, revelaba un pasado de mayor resplandor. Había  cierta decencia declarada,  en el esfuerzo que parecía hacer , ese  otrora conjunto de espacios ordenados armónicamente , para intentar  dar fe de su rancia aunque muy avejentada prosapia.

Cuando bajé ya se había hecho de noche.

El Hotel estaba en una calle perpendicular a la avenida que pasaba frente a los muelles de carga.

Al lado del viejo portón de entrada del Hotel, de madera oscura y compacta, hacia la esquina del muelle, había un bar desde el cual procedía el sonido en alta voz, típico de las discusiones de gente bastante macerada ya por  la ingesta de alcohol, sonando  todas a la vez, formando un coro  reconocible en cualquier ciudad del mundo, más allá de lo gregarias de sus idiosincrasias.

Me asomé a la puerta iluminada y de donde además del bullicio y del vahído de cachaza salía de  una victrola una música alegre. Percibí el olor a algún tipo de fritura y me adentré en el local.

La música  lejos de parecer atemperar los ánimos de las conversaciones las azuzaba, parecía exhortarlas a llegar a las más altas cotas de volumen.

Excepto por la variedad en los productos, me recordaba a los bares cubanos,  por lo animado de la charla hasta por el fenotipo de los parroquianos y sus ademanes.

Una vez en la barra pedí dos muslos de pollo y una coxinha, que es una especie de croqueta que se hace también, a base de pollo, y que recién cocinada en un sitio menos grasiento que aquel, puede resultar incluso, más que aceptable a un buen paladar.

Los acompañé con una coca cola fría. Debía ser el único tipo en ese bar y a varios metros a la redonda, que no estaba bebiendo cerveza o cachaza. Una semana antes me había propuesto no ingerir alcohol, al menos hasta que tuviese un alojamiento en condiciones y un trabajo como la gente, debía andar fresco y en las mejores condiciones posibles, hasta que volviese a reunir las   condiciones para vomitarme encima .

Había mujeres con medias negras y medio pecho al aire, arrimadas a los tipos de la barra que discutían entre sí, sin participar en las palabras de ellos pero sí en los sorbos a sus vasos.

El culo de la chica que acompañaba al morocho alto que estaba a mi lado, se pegó a mi cadera sin que yo lo procurase, aunque sin que me desviviese por evitarlo.  La chica que contaba con una cantidad de años imposible de intuir detrás de todas aquellas manos de pintura facial, me miró de reojo y sonrió.

El moreno la apartó con la mano y me echó una mirada desafiante, yo lo observaba con el rabo del ojo mientras comencé a levantarme de la banqueta atornillada al suelo, con la coxinha en la mano y un muslo de pollo en la boca.

_ ¿Que es lo que es?  Me preguntó en tono camorrero.

De inmediato y sin pensarlo, me levanté y salí de aquel antro, guardando  la dignidad que fuese capaz de conservar en mi huida.

Llevaba el tiempo necesario en Brasil como para saber que en cualquier sitio que  se podía armar una pelea, se armaría.  Y podían intervenir puños, navajas, armas de fuego o todos los clientes del local.

 

Y aunque alguna vez habría podido fantasear con ser una especie de maestro de Shaolín y darle su merecido a todos los que se habían mofado de mi, lo cierto es que no pasaba de ser un deseo difuso, y no sentía el más mínimo apego por la temeridad o el heroísmo.

Antes de salir miré a los ojos de la chica y del borracho, sonreían, parecían estar festejando mi espantada con sus interlocutores. Los dejé con sus asuntos a tratar y me fui con mis dientes sanos y el estómago sensiblemente más aliviado a dar un paseo por esa parte de la ciudad.

No había muchos sitios más recomendables que ese, para ir a aquellas horas. El hotel se encontraba en una parte de la ciudad que no era la elegida por las familias de clase media para salir de paseo.

Comí alguna cosa más en un bar retirado de las inmediaciones del dock,  donde pedir un refresco de guaraná o una coca cola, se pareciese más a un acto cotidiano que a una afrenta. Luego regresé al hotel, al fin y al cabo no había dormido más que un rato, y no tenía demasiado sentido quedarme haciendo turismo por aquella barriada de clasicismo  portuario.

En la entrada  había dos hombres discutiendo algo, estaban alterados, pero conservaban el tono de voz bajo, cuando pasé por su lado hicieron silencio y me observaron , les di las buenas noches y me dirigí al cuarto sin más escalas.

Joao estaba profundamente dormido, era demasiado temprano para un brasilero buscavidas, observé  su corte de pelo, la higiene de su ropa y tenía aspecto de llevar una vida ordenada,  tanto él como yo habíamos dejado el equipaje tras las rejas de la recepción, así que podíamos confiar en nuestras respectivas corazonadas.

 

 

 


 

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Published by martinguevara - en Relax
22 septiembre 2011 4 22 /09 /septiembre /2011 22:26

 

La única preocupación que me acecha con respecto del destino que afronta la isla de Cuba, es saber que pasará con la gente que ha aguantado nada livianas lozas estos años.

Como es normal, tengo prioridades en los gustos como en los sentimientos.

Me inclino a sentir mayor compasión por las personas que llevan más o menos años soportando segregación  por motivos de orden  ideológico, moral o simplemente por salir a pasear por el barrio con un plumero en el trasero, que por los que hasta hoy han estado olfateando asentaderas bien apoltronadas.

Sin decoro alguno están empezando a salir como roedores de sus hoyos,

Oliendo rincones, vigilando esquinas e intentando asegurar un trozo más de queso,

Que el vecino pulpo, que el centinela ratón,  que la fulana que los parió.

 

No todos, pero muchos a lo largo de cincuenta años, han pasado por el tamiz de la doble moral, han pasado por la complicidad hecha silencio frente a los abusos, algunos levantaron la mano para aprobar una sanción a un amigo o a un hermano, otros hicieron chirriar la silla al levantarse en medio de la asamblea de moral comunista, para acusar a un colega.

Más de los que convendría llevaron las llaves del cerrojo, llevaron la mirada vigilante de los buitres consigo, a donde sea que fuesen.

Incluso, los hay de los que impartieron las órdenes, señalando a los que apretarían el gatillo, y hundirían la balsa improvisada o aplastarían la sien del infausto, que al no poder huir despavoridos del barco porque están siendo esperados arpón en mano, aseguran , juran y perjuran que si probaron del cadáver que alimentaba a la hiena mayor, fue por abducción.

 

Mi interior se debate entre el deseo de que todos los que tenían el dedo índice siempre listo, la supremacía moral a flor de piel, y el queso a resguardo, lograsen escapar  de la nave por el cabo del ancla; y el de que no boyen los incidentes para que la sociedad pueda por fin avanzar en paz.
Peron no olvido la sonrisa del amigo de la hiena, y las entrañas que colgaban de sus mandíbulas.

 

Que el vuelo sea de los tullidos, de los parias, de los que enloquecieron

Justo antes de sobrevivir.

 

Un amigo me dijo que no existe el capitalismo humano. Hoy no hay mucho con que seducir a Cuba.

Entre la miseria, el control, la opresión y los extremos de doble moral a los que llegó el hombre, intentando construir el Mundo mejor, el socialismo real, con el hombre nuevo, y la desafección por el prójimo, por la suerte del resto del planeta que nos sugiere el actual occidente, desprovisto de las necesarias concesiones que debió hacer en su momento a los pobres y perdedores, y bien apertrechado de excusas para la insolidaridad, será conveniente que la Perla del Caribe elija un camino nuevo. De un capitalismo controlado, o de un socialismo de plena libertad.

 

Será el único y más justo antídoto para ratas y tullidos.

O la maldición eterna.

 

 

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Published by martinguevara - en Cuba Opinión
21 septiembre 2011 3 21 /09 /septiembre /2011 20:47

 


 
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Published by martinguevara - en Relax
21 septiembre 2011 3 21 /09 /septiembre /2011 00:37

_Hola- le dije al conserje en portugués- me dijeron que aquí se puede dormir por poco dinero.

_ Depende- me dijo el hombre- de lo que usted considere poco.

Me dijo que por medio dólar tendría una cama, que debía compartir con un compañero de cuarto. Acepté, y le dí dos dólares para cuatro días, los tomó sin salir de dentro del cubículo enrejado en que estaba, y me indicó las escaleras que me llevaban a mis nuevos aposentos.

Mi habitación era un trozo de un cuarto mayor que había sido dividido en tres o cuatro espacios con tablones de aglomerado, de una forma que dejaba ver el escaso amaneramiento del  propietario.

Había dos literas con dos camas cada una, y un pasillo estrecho entre ambas, tuve suerte de que me tocara la parte de la habitación donde originalmente se encontraba la ventana.  las camas contaban con una sábana gastada pero limpia, y una almohada sin funda que sólo de verla me despertaba los alérgenos del asma.

_Y ahí? – me dijo un hombre delgado de estatura baja, con pocos dientes y de mediana edad_ Joao, dijo cediéndome la mano.

_ Martín- le dije mientras presentí como escudriñaba mi humanidad con la mirada, tal como yo había  hecho poco antes con él. 

Un joven de otro país, delgado, de estatura media, pelo oscuro largo hasta los hombros y de vestimenta llamativa, y con un extraño abrigo polar en su mano, un pequeño bolso al hombro, que no debe esconder mucho de valor, y un reloj que sí debería estar escondido-Debió haber pensado a su vez,  Joao.

Yo estaba cansado , había llegado a Santos a dedo, después de andar  dando vueltas entre Sao Paulo y Río de Janeiro, viajes en los que gasté todo el dinero que llevé a Brasil.

Me desplomé sobre la catrera, que en ese momento me sabía a gloria,  preguntándole antes al flamante compañero de habitación:

_ No irás a robarme mientras duermo no?. Joao sonrió y no entendí lo que me dijo a continuación, pero su semblante hablaba por él, era de fiar.

Me levanté unas horas más tarde con mucha hambre, solo había comido una coxinha y una esfinha en la rodoviaria al llegar a Santos. Me quedaban unos dólares que llevaba cuidadosamente enrollados en los calzoncillos. Esto solucionaba dos asuntos: dado el estado higiénico de mis pantalones , cabría  suponerle demasiado valor a cualquier delincuente rastrero que decidiese probar suerte mientras dormía introduciendo sus dedos en semejante caja de sorpresas, y por otro  lado, mientras estaba en vigilia , le daba ese toque de aumento , que no se puede decir de manera categórica, que mi bulto lo precisara, pero el cual no le venía mal en absoluto, para poder pavonearme entre las garotas. Estaba bien reguardado frente a posibles decepciones, ese blue jean no me iría a permitir demasiados acercamientos. Años más tarde, a mi analista le resultó poco sugerente, la imagen de un pene envuelto en dólares, para lo que sea que fuese.

   

Había ido a Brasil unos tres meses atrás, sin saber bien donde dirigirme, pero con la intención de encontrar  un puerto importante donde parasen barcos de bandera noruega, panameña y de Liberia, que eran los que tomaban trabajadores para cubrir plazas sin requerir mucho más que un pasaporte en regla, y la promesa de que no se marearía en alta mar, requisitos hasta los que podía llegar.

Mi intención era pasar un par de años a bordo como marinero general  o como ayudante de cocina y ganar un buen sueldo ahorrándomelo íntegro. Aunque la fantasía del escape, componía el mayor porcentaje en el entusiasmo con que iba en la búsqueda de mi barco.

Tenía metido en la cabeza a mi tío el héroe de las Américas, incluso hasta en este deseo, ya que él haía intentado viajar sin abonar el monto del pasaje  en un barco, durante uno de sus viajes, hasta que el hambre lo obligó a presentarse en el puente de mando y admitir que iba de polizón.

Lo cierto era que embarcar no se estaba llevando a cabo lo rápido que había supuesto, en honor a la verdad, aunque  seguía subiendo a la borda de los barcos mercantes para hablar con el capitán, lo cierto es que  ya m e estaba divirtiendo más  recorriendo Brasil, conociendo a su gente y quizás también un poco más a mí mismo, como es menester en un verdadero viaje.

                Tenía el discurso fijo de bajarme en Rotterdam una vez que me cansara de alta mar, pero la idea era difusa. Se me había ocurrido Holanda a raíz de un par de amigas que me habían hablado muy bien de la vida allí. Por eso llevaba un abrigo de pluma de ganso que en el sur argentino lo había puesto a prueba de un invierno durísimo.

                Santos era la ciudad portuaria más importante de Brasil, y en los muelles brasileros por entonces, con solo presentar el pasaporte la guardia permitía entrar hasta los embarcaderos, a los que pretendían enrolarse.

Era de esperar que allí tuviese más suerte que en Río grande do Sul donde llegué a bordo de  un camión, que tomé en el mercado central de frutas, los camioneros argentinos entonces solían dar aventones para que les entretuviesen con historias y les cebaran el mate, siempre que uno se acreditara debidamente y presentara un aspecto, si bien no atildado, al menos poco temerario.  Subí a tres barcos en los cuales me trataron con cordialidad, y escucharon mis plegarias de dos años de sueldo y al cabo de ello,  Rotterdam, con cervezas holandesas y pasto de marineros.

Así que cuando desperté en mi cuarto de hotel con los jugos gástricos pidiendome combustible,  aún estaba Joao en la habitación tumbado en su cama, y continuaba en mi pantalón el preciado bulto.

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Published by martinguevara - en Relax
18 septiembre 2011 7 18 /09 /septiembre /2011 01:24

 

No anda de fiesta la actualidad socio económica española, país donde vivo hace muchos años, realidad a la que pertenezco.

 

Llevamos cuatro años de un frenazo y posterior caída de la actividad económica, ligada casi exclusivamente a la construcción, donde descansaba el milagro económico nacional, sin diversificación ni reinversión alguna en terrenos de mayor calado, de mayor simiente.

Todo comenzó a partir del conocido desplome de Lehman Brothers Inc. E idéntico segmento socioeconómico, fue el que en España dio los primeras campanadas de que algo estaba por cambiar.

Lo que ocurrió es de todos conocido, los datos son devastadores en cuanto al trauma sufrido por la desarticulación de una maquinaria que mantenía en activo a millones de personas, directa o indirectamente ligadas a la tarea de colocar un ladrillo sobre otro.  Toda la industria satélite parasitaria de dicha actividad, que va desde las fábricas de tornillos hasta las de grúas, se vio bruscamente afectada por el parón.

En un primer momento se pensó que podía ser pasajero, ni el FMI a manos de Rodrigo Rato, ex ministro de economía con gobiernos del Partido Popular, vio la más mínima punta del iceberg asomar por bajo su propio barco, ni los presidentes de los países más desarrollados siquiera.

Tampoco las empresas calificadoras.

 O estas quizás si pudieron haberlo visto, sólo que la discreción podría haber sido un  condicionante sine qua non,  para llegar a catar  esos interminables trozos de pastel, con que se los puede observar  siempre al cabo de los festines.

 

Novedosa prestidigitación, ¡todo por aquí; nada por allá!.


Transcurrieron los meses, los años, y el país cambió, incluso en su mapa  cromático y fenotípico, que empezaba a cobrar una variedad similar a Nueva York, o Amsterdam a causa de la cantidad de nacionalidades que decidieron instalarse aquí, como una subsidiaria de la Babilonia moderna, a saber: cualquier Metrópoli que sea capaz de congregar  pasta y libertades, en cantidades que logren suplir las añoranzas de la tierra patria, del pésimo vino propio y de las moscas vespertinas seseantes entre las chozas del poblado.

Entonces el paisaje  retornó paulatinamente a la imagen de una España habitada casi en exclusiva por material nacional o de proximidad, incluyendo, los sempiternos ingleses y alemanes que arriban con el fin de transcurrir la vejez bajo el Sol y bulliciosas maneras del amor.

En eso se llegó una situación de casi cinco millones de desempleados con seguro de paro, de medio millón de inmigrantes retornados a sus respectivos países, de cuarenta mil españoles emigrados en cuatro años a Argentina, de más de diez mil cada año a trabajar en la uva, en fresa y en la manzana en Francia, de profesionales emigrados al Reino Unido, y Alemania y el éxodo de unos cuantos miles de informáticos y otros profesionales de innovación y desarrollo, a Estados Unidos.

 

Las cosas donde solían estar.

 

En estos cuatro años, no solo no se penalizó a los culpables del descalabro, y no se abrió una investigación para esclarecer el grado de responsabilidad de los involucrados, sino que sin ninguna garantía, ni condición de retorno se les concedió el dinero que celosamente se había ido guardando durante estos años de vacas gordas, espantosamente obesas, y que procedía en su mayoría del pago de impuestos generales, o gravados a las clases medias y bajas.

No hubo ni una medida para recaudar que afectase a los más ricos, pasando por alto dos motivos de orden prioritario, uno es que eran los reponsables de esa situación, y el otro es que son quienes más solidarios pueden ser.

  Me refiero a los obscenamente ricos, a los cuales un Estado no debe culpar de mezquindad, ni puede esperar de ellos por motus propio un acto de generosidad, sino que debe exigirla. Es lo único que le pedimos al Estado.


Se les proveyó de varios lotes de dinero a fondo perdido. A los trabajadores y pequeños y medianos empresarios que se quedaron sin un céntimo no se les facilitó  más que la advertencia de que no se iría a tolerar una actitud incivilizada.

También la amenaza de que si no manteníamos contentos a los bancos, corríamos el riesgo de perder los últimos ahorrillos , los cuales ciertamente, el que más o el que menos, mantenemos resguardados y bien vigilados.

Accedimos. 

Un poco reconociendo también nuestra porciónón de responsabilidad en la quiebra del confort prefabricado, cuando la codicia humana llegó a ámbitos del alma otrora límpida y despreocupada de lo material. 

Más o menos todos y cada uno, en ese acto de aceptación de semejante sodomía, aceptamos el hecho de que nadie nos colocó una pistola en la cabeza ni nos emborrachó para firmar hipotecas inmobiliarias a treinta, cuarenta y hasta a cincuenta años,  por coches de marcas y características  fuera del alcance de las clásicas  posibilidades del vulgo, y todo tipo de elementos fetiches de la suntuosidad mersa, así como artefactos o marcas, diseñados exclusivamente para el nuevo perfil de socios admitidos en el club de gasto.

Diseñados exclusivamente para esa época de espuma de billetes, con líneas y calidades notablemente  vulgares, tan poco sugerentes como los nuevos ostentosos.

Con distintivos acreditativos del más dudoso gusto. Ya que en definitiva, aún cuando se permitía y promovía el acceso de los grasas al mismo gasto que algunos viejos pudientes, tampoco era cuestión de descuidar la separación de compartimentos.

Unos por un lado y los de siempre por otro, como corresponde.

Pero la participación del vulgo en el sainete, no excusa en absoluto la responsabilidad de bancos y constructoras, quienes promovieron la estampida de esa masa indolente, de todo ese rebaño irresponsable,  hacia la mímica burda de una posición financiera holgada, utilizando la tendencia más elemental del hombre común, su codicia.

            Un año más tarde del comienzo de la crisis., y cuando comenzaban a perderse numerosos puestos de trabajo, el director del banco Santander, anunció que los beneficios de ese período fiscal eran superiores a ocho mil millones de euros, manifestando no comprender bien el motivo de queja de la gente.

Hoy, unos años más tarde, además de continuar acumulando beneficios nada despreciables, poseen ya, entre esta y otra entidades bancarias españolas, no sólo las viviendas adquiridas a las que no pudieron hacer frente al pago de la hipoteca, sino también la deuda total contraída.

Se les tomaba la casa que debería suponer el fin de ls obligaciones, y encima cuando la rematan no descuentan lo invertido como pago del préstamo.

Por los bares, las plazas y los loqueros de España toda, se pueden ver zombis a los cuales el banco les quitó la casa y al que le deben unos cuantos cientos de miles de euros.

Más que un abuso parece una broma de mal gusto, una felonía medieval.

 

            La izquierda administrando injusticia es un contrasentido, la izquierda en el poder institucional es como el hombre desempeñando un trabajo bajo la superfice del oceáno, con un traje de buzo o escafandra, o en el cosmos con casco suministrador de oxigeno. Puede ser que incluso hiciese un excelente trabajo, pero en algún momento sentirá la hostilidad del medio ajeno, y por más reservas de airte o de entusiasmo con que cuente, tarde o temprano deberá regresar a su habitat natural.

 

            Eludo caer en la tentación de considerar que el mismo gobierno que fue acusado de extremista, durante su primera legislatura, no se encontrase con elementos de presión, no hechos públicos por supuesto,   que lo  pudieron haber persuadido, de tomar las medidas que  ya conocemos, sin tocar otras cuerdas sensibles del sistema.  Por dos razones, Zapatero no es ni fue un revolucionario llamado a subvertir el orden social, sino un socialista reformista, acorde a la tradición y los usos progresistas de la democracia social, y la otra versa sobre la gravedad de la alternativa, de negarles a los mercados las  ofrendas y cebos que lo mantienen de buen humor.

           No me cabe duda alguna de que debió haberse encontrado en una encrucijada dificil de resolver ,sin echar por tierra  del modo que lo hizo, toda posibilidad de trascendencia noble, que se tenía ya ganjeada de sobra por lo hecho en sus primeros cuatro años al frente del ejecutivo.

Ciertamente no debía ser un panorama  demasiado animado, para terminar aceptando semejante cambio de calidad en el perfil con que pasar a la Historia.

            Pero una vez dicho esto, también resulta de dificil digestión, asistir a tantas generosas concesiones a quienes propiciaron esta crisis, sin exigirles a cambio el más minimo aporte.


            Esta semana, con el escaso asombro que me va quedando frente a los disparates de la política en general, pudimos ver como por fin después de que en Francia, catorce fortunas de las mayores del país pidiesen ser gravados con mayores cargas impositivas, lo mismo que en Suecia, Alemania y Reino Unido, observé atónito sin embargo, como el principal Partido de oposición, que pretende gobernar, y que se ha llenado la boca con que Zapatero no atiende a los pobres, a los cuatro millones de parados, además del propio Emilio Botín, quien declarara haber ingresado atractivas cantidades de efectivo mientras el país se iba a pique, sin el menor rubor, dijeron que les parece un despropósito, un abuso con quienes han tenido la delicadeza y la prudencia de ahorrar  en tiempos de vacas gordas. Una falta de consideración. Y las señoras gordas de los barrios proletarios, con todos los hijos en el paro, acompañandolos en sus lamentos.

           

A los maestros , policías, bomberos se les está exigiendo cada vez más sacrificios por el mismo dinero y la gente considera que son unos cara duras por quejarse. Tres millones de personas perdieron sus trabajos, y miles de familias están en proceso de desahucio por impagos. La sociedad quebrada, y no se ha ingresado a un período marcado por los problemas de violencia social, porque  el hambre no ha llegado a los hogares. El sistema de bienestar social aún no está completamente desmantelado.

Y ahora que se quiere aplicar una medida necesaria, que recaudará de quienes menos lo precisan y que más oportunidad tienen de mostrar su amor por  España, y compromiso con la Patria, resultan ser los menos dispuestos a ayudar en esta coyuntura.

Se han ofendido mucho. Nadie les dio una explicación.

Lo natural es que Botín lo esté. Lo normal era que el Partido Popular se quitase esa máscara con que quería hacer no sé bien que simulación , que tampoco les convenía demasiado, y que dijese:

_Nosotros somos  partidarios del mercado liberal, del capitalismo más o menos salvaje, y lo que no podemos hacer es apoyar ningún tipo de gravamen sobre las ganancias.

Pero: ¿ qué hacen todos los medios de prensa haciéndose eco de este escandaloso comportamiento?.

¿Qué hacen las madres y padres de jóvenes desocupados opinando que a los maestros hay que mandarlos a trabajar más, pero a los ricos es mejor dejarlos en paz con sus dineros,  porque si deciden irse de España quien nos dará trabajo ( en realidad deberían referir “si terminan de irse”, porque  entre paraísos fiscales y mano de obra barata en Oriente, ya no tienen casi capital invertido en el país)?.

 

Me reconozco como simpatizante del capitalismo controlado y con indumentaria humanizante, ese que no pone ningún tope a la capacidad de las personas por arriba, pero sí coloca un límite de caída, tras el cual interviene, no permaneciendo impasible ante la degradación del ser humano. Capitalismo Keynesiano si se quiere. De tipo escandinavo. E incluso de los buenos tiempos  europeos del estado de bienestar, lleno de concesiones hechas a los idearios socialistas democráticos.

Tengo la certeza, adquirida a través del conocimiento empírico de que un sistema socioeconómico basado en la vigilancia estatal de la igualdad indiscriminada, como las dictaduras del proletariado del Este de Europa Asia y Cuba, termina resultando  el más injusto de los sistemas posibles, ya que inevitablemente tiende a alejarse  de la felicidad social, al suprimir de la persona,  su condición de individuo y sus diferencias en pos de la masa.

Impartiendo además a la manera de la Santa Inquisición, el oportuno castigo a la tentación de corromper el alma.

Aún cuando creo que categóricamente hay que desterrar la violencia política, sea cual fuere su signo y cuales fueren sus declaradas e inconfesas finalidades.

Y aunque pienso que el mundo que mejore a este, debe estar asentado sobre la base de libertad, y el mismo respeto por la diferencia que por la similitud, no he podido evitar estos días sentir una cercanía repentina a ciertos reclamos de mi tío Ernesto, no ya en su espíritu que es donde casi siempre la he experimentado, sino en el terreno en que generalmente me siento más distante.

 

 

Quizás, haya servido en definitiva para acercarme sin ataduras incómodas, a algunos aspectos de su carácter, aquellos en que coincido no por mandato de una religión familiar ni política,  sino por el más elemental sentido del orgullo  y el decoro.

Y si se quiere, por la firmeza frente a la sodomía no autorizada, ni debidamente lubricada.

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Published by martinguevara - en Europa Aorta
16 septiembre 2011 5 16 /09 /septiembre /2011 14:32

http://wqba.univision.com/audios/audio/2010-11-23/yo-no-quise-ser-como-el-che

 

Copiar y pegar para escuchar parte de la entrevista,  sólo hay diez minutos de una hora en que haza nos trató con mucha amabilidad.

Disfruten de mi voz nasal!!!

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Published by martinguevara
16 septiembre 2011 5 16 /09 /septiembre /2011 14:23

http://www.miamiherald.com/2010/09/19/1830125/cuba-ignoring-the-cruelty.html#storylink=misearch

 

 

Artículo mismo que Salto al capitalismo, pero en el Miami Herald, en inglés, para los amigos angloparlantes.

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Published by martinguevara - en Cuba Opinión
14 septiembre 2011 3 14 /09 /septiembre /2011 23:10

Trabajo  recorriéndo Castilla en su gran extensión, de manera casi  permanente. Es una comunidad hermosa, llena de tradiciones y de buenos platos, y está relativamente poco explorada. También está salpicada de estos antros del espanto con lucecitas de colores, que anuncian un buen sitio donde pasar un buen rato, o como me decía una amiga meretriz argentina, un lugar para ponerla y sacudirla. con un cartel sugerente a la entrada que los denomina con el eufemismo de "Club"  Y aquí evito ser irónico, ni jocoso, porque la realidad no lo es. La mayoría de esas chicas fueron llevadas con engaños, y son retenidas con amenazas a ellas o a sus familiares, de la más diversa índole. No puedo entender la escandalosa demora en la actuación policial en torno a los criminales que sostienen esto, en comparación con lo raudos que se manejan en atacar la privacidad de las prostitutas libres.  

He reparado  en los vehículos aparcados,

y ni uno solo es una furgoneta hippie, no ves entrar y salir a los vilipendiados jóvenes anti sistemas, ni a los alegres rastafaris.

Más bien la pinta de los asiduos, tiene más que ver con ese tipo de padres que deshereda a su hija si esta decide casarse por lo civil, o si se suscribe a la revista Cáñamo. Yo no sé bien que decirle a mi hijo cuando pasamos por al lado alguno de esos burdeles y me pregunta, -¿ pero papá, Club de qué es eso?, y eso que de sexo le respondo lo que sea que pregunte , pero de esclavitud tolerada, consentida y promovida, ¿cómo podría hacerlo sin decirle a mi vez?:_Mirá Pichón, tu viejo que siempre te dice que te conmuevas por las injusticias, todos los días pasa de largo sabiendo que muy probablemente, allí dentro se esté fraguando un delito de lesa humanidad.

Y me pregunto aún más, ¿ por qué no entro allí y hago lo que haya que hacer para denunciar eso, será dejadez o que al fin y al cabo, unas putitas más o menos, quién sabe, cuando esté más viejo, más rico y  más casado, lo que uno puede llegar a precisar?

Hay más vergüenza que rabia. Y más prevención que ambas.


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Published by martinguevara - en Europa Aorta
14 septiembre 2011 3 14 /09 /septiembre /2011 22:58

La Habana, década del 70. La cola de la guagua en coopelia, hace calor, el aroma del salitre

esparcido por la ciudad a causa del golpeo de las olas contra el malecón de los enamorados  

que se obsequian caricias y se prometen   todo  para siempre.

Una cola enorme, para comer helados de coopelia.


El canal seis repite un discurso de Fidel que dura tres horas,  no es de los más largos, el canal dos aún tiene la

señal de ajuste, para cuando la gente llegue a sus casas, si tienen la suerte de que la guagua

siga sin pasar o parar un par de horas más,   podrán ver las aventuras,  el noticiero o

una película rusa, o la serie 17 instantes de una primavera,  una película

argentina o mexicana de  los años cincuenta, con Hugo del Carril o Negrete,   o una de piratas

con Erroll Flynn. Si la guagua no demora como es habitual, tragarán discurso. Porque tampoco es racomendable que los vecinos escuchen un silencio sepulcral, mientras el Jefe habla por los dos canales.

 Un taxi por fin,

_Mi socio, dónde tú vas?  _ cojo por línea y llego hasta Marianao,

 Diez pesos encima de lo que marca el taxímetro y paramos en casa de un socio a tomar  un

buchito de café.   ¡Sube!.

 El olor de las plantas alrededor del río Almendares, una vegetación exuberante,

ni un kiosco donde apagar la sed, ni una guarapera en el país de la caña, en

el país de la vegetación ni un mango.  Puestos de venta de ron estatales, bodegas de venta por

la libreta,

Malanga y papa de venta libre, una papa buena cada tres apolismadas. De repente, un hombre sin camisa  atraviesa la avenida y se detiene en la esquina, haciendo la mímica de que conduce

una guagua, hace el gesto de detenerse, ordena a un público imaginario a que suba y se apriete bien  en el fondo, cierra las puertas y sigue su camino, todo eso en medio de la avenida. 

Es el loco de la guagua, también está el loco del duro frío en el mismo barrio.

que va gritando que vende una especie de helado artesanal, 

Y está el que grita ¡ Rebelde, rebelde!,  ese sí

vende de verdad el periódico Juventud Rebelde, a  un níquel,  pero todos los días

discute con el loco que también grita Rebelde y no vende nada.

Locos como en cualquier ciudad infernal,  que cuentan con el beneficio del diagnostico, entre otros cientos de miles de esquizofrénicos que no están medicados.

Pasa tremenda mulata, y unos muchachos detrás piropeándola, ella se ríe y menea con

gracia lo que sabe sacar de paseo bajo la cintura. El discurso durará tres horas, el día anterior

todo el barrio de la Lisa tuvo que ir a la plaza, se pusieron guaguas y camiones, hacía un calor

tremendo, pegajoso y con mosquitos.

Presoscon veinte años de calor y mosquitos  sin mar ni brisa, mosquitos que ya son carne de  cuartel y de prisión.

Por suerte no fue de los discursos largos, no era de los autocríticos que declamaba por

aquellos días, tras los cuales destituía a tres ministros y los castigaba seriamente,

como muestra de un

novedoso sentido de la autocrítica.

Pensar en llegar a casa y que todavía queden dos horas de charla, añorar de manera abstracta  

la demora de la guagua, no hay  nada más en el refrigerador  que agua, café

frío , mantequilla, queso crema y leche condensada, “que ganas de comer un bistec” parecía

decir Robert Plant en las canciones de Led Zeppelin,  por algo lo tendrían prohibido,

También  Grand Funk y Peter Frampton decían en sus canciones que darían una mano por comerse un bistec. Todo ese rollo del LSD o de la hierba y la heroína eran sólo eufemismos para hablar del subversivo tema de la carne.

Ni pensar en hablar de comer jamón. Era la metáfora vehicular del anticomunismo radical, del terrorismo organizado.

Un policía llama a un muchacho peludo en la calle y lo meten en un patrullero, se llevan

también a un afeminado,  por pájaro, por cherna, por pargo, por ganso, así las cosas,

los homosexuales eran detenidos por patrulleros policiales, cuando a juzgar

por los vocablos con que eran denominados, hubiese sido más pertinente que los llevaran a un

acuario, a un corral o a un museo botánico.

Un grupo de estudiantes

cruza la avenida Línea

con la vitalidad y alegría en las venas, en los cuerpos

curtidos por el salitre y  el sol, a pesar de la falta de mango en la bodega,

a pesar de la policía, la fmc, la ujc, los cdr, la ctc, el pcc,

y los interminables discursos del primo de Barrabás, del bloqueo ,  de los

obedientes, de los mítines y  las reuniones, de las colas  y el calor.

 

 Gracias al

cadencioso andar de una mulata que en

estos años, se las arregló para que ningún día en su totalidad,

fuese un mal día.

Para que no fuese sólamente un día de locos, un infierno fabricante de borrachos desafectos y de vagos habituales

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Published by martinguevara - en Cuba flash.
14 septiembre 2011 3 14 /09 /septiembre /2011 00:09

 

Un niño que pasea por el bosque,  ve a una serpiente que se acerca reptando a un ratón que se entretiene con un insecto antes de engullirlo, y se llena de compasión por el pequeño roedor.

Quizás mi rechazo al régimen cubano,  y del que formó parte activa mi tío, haya tenido origen en un rollo familiar , al constatar que una y otra vez partir hacia una heroica Revolución, era motivo más que justificado y suficiente para que los progenitores abandonasen a sus críos. Teóricamente para dar un mejor futuro, una vida digna y feliz a unos niños que residían a miles de kilómetros, negándosela a los propios.

Y digo teóricamente porque jamás supe de un solo niño al que le haya llegado una porción mayor de bienestar a causa de los disparos e fusiles, en las ciudades, selvas y páramos en donde se desarrollare una lucha revolucionaria. En cambio conocí de cerca la soledad y confusión en que quedaban lo vástagos de los guerreros del bien.

Con el paso del tiempo y de modo gradual, lo que había significado una antipatía como reflejo natural a lo que me causaba desprotección, fue revirtiendo en una toma de conciencia de que para solucionar algún problema, por más intenso que sea, por más dolor que este nos haya causado, o se hace desde el amor a los demás, o mejor será que nos cuidemos mucho de secundar dichas aparentes buenas intenciones.

Al principio, cuando era niño, sentía una mala vibración hacia Fidel , hacia  la revolución cubana y la mundial porque había alejado a mis padres de mi. Porque se había truncado la vida ordinaria en un punto. A cualquier precio preferían a la Revolución que a sus hijos, no éramos lo suficientemente importantes como para compararnos a aquellos hambrientos, a los que dificilmente conseguirían alimentar.

Si un cubano quería adquirir lo mismo que sus semejantes humanos de otras nacionalidades, en su propio país, corrían el riesgo de ser también considerados peligrosos, y por ende sumidos en el ostracismo o encarcelados.

Si a un cubano se le ocurría tener una idea diferente del Partido de cómo dirigir los destinos de país, era encarcelado por una cantidad ingente de años.

Si además la idea comprendía una crítica pacífica a  Fidel y a sus actos y políticas este ciudadano corría riesgos aún mucho más serios.

Si quería escuchar rock , era debido a una debilidad ideológica que lo aproximaba a al enemigo. Si quería vestirse con ropa de moda, también.

No tuve escapatoria, intenté ver el problema de frente.

Tras  la intolerancia, la represión,  la violencia, es poco probable que nos esté esperando  la sociedad del confort y la felicidad.

Hay que cambiar el mundo, primero,  dentro de cada uno de nosotros mismos, y luego dentro de nosotros otra vez, porque es allí donde la revolución espera, es allí donde el cambio surtirá efectos, es allí donde la esperanza reside. 

Comerse a los caníbales resulta, además de una acreditada muestra de mal gusto, un procedimiento de dudosa efectividad como método para combatir el canibalismo. 

 


 

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.

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