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17 julio 2014 4 17 /07 /julio /2014 05:40

Nos dieron las llaves del nuevo departamento de Alamar, y aunque estaba bajo el mismo nombre que la anterior casa en aquel barrio que ya adquiría visos de ciudad, y aunque sus edificios fuesen de cinco plantas sin ascensor, y los departamentos muy parecidos, la zona en que se encontraba era sensiblemente diferente a la zona 6 donde habíamos vivido.

Esa parte del barrio llegó a albergar a cincuenta mil habitantes, no había tiendas dentro, ni estancos de tabaco, ni alimenticios, ¡no había un punto expendedor de agua!. La guagua tampoco entraba, solo rodeaba ese inmenso sub barrio de Alamar, y por supuesto los apagones de luz eran allí de récord, motivo de asombro interestelar. Mi edificio estaba justo al principio, por suerte teníamos una cafetería al lado, donde de vez en cuando había helado y el resto de las veces un sirope azucarado muy frío, que al bajarse uno de la guagua resultaba una bendición, y más aún para aquellos vecinos a los que aún les quedaban minutos de caminata hasta sus casas, desde el mostrador en que dos empleadas tenían casi todo el día para charlar sobre sus historias de guaguas llenas y hombres restregones, debido al escaso público comensal y claro, a la rapidez con que se acababa el helado durante el día.

Y aunque se tratase del principio del barrio, los ejemplares de mosquitos con que tuve contacto, podían haber sido amaestrados y adiestrados en las milicias de tropas territoriales de no ser porque en su excesiva agresividad, no habrían distinguido entre enemigos y lugareños.

La vecindad ocurrente como siempre en Cuba, a ese trozo de Alamar que nacía en mi casa y se extendía hasta allende los horrores, colindando con la playa de Baconao, a través de la costa y hacia el infinito en su profundidad, la bautizaron: “la Siberia”.

El Che había muerto en Bolivia antes de que se empezara a construir Alamar, pero él había bautizado la frase “el hombre nuevo”. Había ideado una generación posterior a la del triunfo de la Revolución, que educada en una sociedad que ofreciera estímulos morales y no materiales, una sociedad justa, de la cual estuvieran desterrados los valores del capitalismo, valores individualistas, egoístas, daría lugar a nuevos valores que el hombre adoptaría en solo una generación. Pensaba que el recuerdo genético de la ferocidad animal que habita en el ser humano para sustraer el alimento al prójimo se erradicaría en una generación, o en dos. Aplicando claro está, una concienzuda instrumentalización ideológica, una limpieza de vicios antiguos, capitalistas según decían, a través de la educación. Este hombre nuevo, compuesto de la arcilla de las nuevas generaciones llegaría a ser la envidia de los hombres del mundo, regidos por la rapiña en que han sido engendrados y educados. Estas nuevas generaciones criadas en la solidaridad, en el internacionalismo proletario, en la motivación moral para ser mejores trabajadores, también tendrían una férrea disciplina revolucionaria, y entenderían justo el castigo a cualquier desvío ideológico, deberían tener un orden, una moral y una conducta ejemplares. De esto se lo podía responsabilizar al Che, pero del espanto estético y funcional de Alamar y su Siberia, doy votos como Guevara, que con toda seguridad, ni en sus más estrictas y perversas ideas de construcción de una nueva estética que estuviese privada de apéndices, de artilugios, de adornos inútiles, a Ernesto se le habría pasado por la cabeza semejante engendro de la fealdad hecho a la más pulcra perfección.

Sentía que mi tío desde donde sea que estuviese, me decía de vez en cuando algo más o menos así:

_ Martín, esta fue una buena intención , no una ocurrencia vacía, sino el engranaje de una cadena que llevaría a una sociedad que algún día pudiese suplantar al capitalismo, y a la explotación del hombre por el hombre, ya no por el medio de la revolución violenta , sino de la invitación a los obreros y hombres de bien de todo el mundo, con un modelo que los sedujese mucho más que el del éxito personal, un ejemplo más de tracción paralela; pero tú sobrino, hijo de mi hermano siempre aturdido, el risueño Patatín, no desmayes, ni se te ocurra ser un vasallo de nadie, y menos aún de mis designios y errores, no son estos proyectos para ti, aunque sí lo fuesen para tu padre, mantente libre de la manera que sea, aturdido si quieres, bravo o acobardado, fresco o perturbado, pero distante de toda esta porquería en que se ha convertido lo que hice o quise hacer, si quieres pelea contra ello, y si no tienes ganas de luchar no lo hagas, pero no te doblegues, no te conviertas, no me aflojes viejo, que ya quedan pocos”.

En fin ¿por qué uno iría a tratarse mal a sí mismo?

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13 junio 2014 5 13 /06 /junio /2014 14:35

 

Como todo lo que habíamos acordado había salido no demasiado bien, me dijeron en Consejo de Estado que conseguía un trabajo y lo hacía bien de inmediato o me tenía que largar de la isla. Froilán, un ser humano único, me salvó de garras de la EJT donde me querían enviar, un sitio donde sin dudas, el primer día habría perecido ahogado ante el asalto abrupto de las toneladas de sudor o perforado por los embates que los mosquitos MIG 17 que entrenan entre los cañaverale. Froilán intercedió para que me enviasen a Santiago de Cuba al proyecto Baconao Turquino.

En el aeropuerto me recibió Iván, un joven ingeniero de La Habana, que me dijo que sería mi guía por unos días hasta que me reuniese con el general Robertico y hablásemos de cuál sería mi trabajo. Me llevó en su Lada 1500 a la “casa de visita” donde viviría unos días, una preciosa casona, con habitaciones disponibles para invitados del General. Iván me enseñó dos habitaciones y me dijo escoge la que quieras, y me elegí una que daba a un jardín florido, y que era muy espaciosa para mí solo. Iván me dijo que había cocineras y mucamas para limpiar la habitación que no había que cocinar nada, pero me llevó a la despensa y las neveras para mostrarme que había todo tipo de carnes  embutidos  y quesos para comer a la hora que quisiese, de igual  modo cervezas y ron a espuertas. Las habitaciones tenían aire acondicionado y los baños eran individuales y muy cómodos, con toallas que se cambiaban cada día. Al otro día por la mañana fuimos a dar una vuelta por el Parque Baconao Turquino y me explicó que allí estaban desarrollando un complejo turístico que debía dejar pequeño a Varadero cuando estuviese terminado, pero que llevaría años. A él le habían propuesto como ingeniero mudarse allí y poder desarrollar todo el potencial de sus ideas con total libertad, y me dijo que lo estaba haciendo, me llevó por las obras que había construido y realmente eran inusuales. En una parte de la costa donde chocaban con fuerza las olas Iván había mandado poner una serie de cañas de bambú de unos quince centímetros de diámetro y diferente altura, formando  un sikus  gigante y cada vez que las olas daban contra la costa emitía el sonido de una melodía que parecía provenir del mar. Era lindo y además salía de ese esquema socialsita de que sólo se construyan cosas prácticas, nada que tuviese como fin la estética pura o el hedonismo de por sí. Luego proyectó un valle plagado de dinosaurios en estatuas de diferentes tamaños, un hombre prehistórico con su mazo en la mano con los pies a cada lado de la carretera, había que pasar por debajo de él, y eso conducía a un museo de miniaturas que había hecho un suizo.  Cosas raras en la Cuba revolucionaria. Y eso en un par de años solamente, estaba orgulloso y lleno de energía con ganas de hacer cosas, que no necesariamente eran útiles en el sentido clásico que se entiende por la utilidad, que embellecían un lugar tanto, le daban un toque tan personal, que sería eso lo que lo diferenciaría de los sitios exclusivamente estivales.

Tomamos unas cervezas frente al mar y cuando nos fueron a cobrar lo cargaron a una cuenta del Plan, y así en dos hoteles más, y me contó que además de tener crédito libre en el Plan Baconao, por todo Santiago tener nuestra posición era considerado como un privilegio mayor y podíamos entrar en todos los sitios, como restaurantes cabarets, marinas, clubes deportivos, con solo mencionar donde trabajábamos y bajo las ordenes de quien. Iván me dijo que Robertico le pidió que estuviese unos días conmigo llevándome con él al trabajo y que yo fuese viendo en que me gustaría desempeñarme.

Cuando regresamos a la casa de visita,  me  eché  en la cama con los brazos abiertos mirando el techo, me sentía mejor que si hubiese ido a recoger un premio, yo había ido a enfrentarme a un trabajo que me enderezaría, una especie de castigo, sin embargo cada paso que daba, cada cosa que me enseñaban era mejor, parecía una broma donde había una cámara oculta. Y aún faltaba que me dijesen en donde iba a trabajar.

A la semana de dar vueltas con Iván y tener claro que cualquiera de esos sitios me gustaba para trabajar, me mandó a llamar Robertico a su casa de visita. Me pasaron a recoger en un jeep y tuvimos una conversación informal, en la cual por supuesto no podía faltar la admiración de él por mi tío, yo me sentí un poco intimidado ante tanto espacio, tantas botellas de whisky, escoltas o subordinados comiendo sándwiches de jamón, langosta, aquello era una maravilla, ese tipo de castigo era como arder en el infierno de las ninfómanas y el jolgorio. Me dijo que se tenía que ir ya mismo en un helicóptero, que estaba supervisando las obras del Plan, y que me tenía reservada una sorpresa, que al día siguiente me mudaría al sitio donde iba a trabajar, que por la mañana me iría a ver mi nuevo instructor y jefe.

Lo saludé le di las gracias me tomé dos vasos de whisky antes de salir de allí, y me fui a la casa de visita preocupado por donde sería que me llevaría, pero me daba buena espina la manera en que me había tratado, y además me dijo que si no me gustaba que lo dijese y procuraría otra cosa. Cuando llegué, Iván me estaba esperando para cenar y para irnos a tomar algunas cervezas por ahí en su coche. El ya sabía que al día siguiente dejaba la casa de visita, y también sabía dónde iba, y me dijo que no podía decirme nada, pero me aseguró que me iba a gustar, que según lo que yo le había comentado y él había visto en mi durante esa semana seguro que me gustaría. Y me aseguró que si no fuese así se lo dijese a él que él se lo decía a Robertico, que le había caído bien y creía que yo tenía que estar donde mejor me sintiese. 

            Al día siguiente apareció en la casa de visita un hombre bajo, de voz fuerte y con mucha vitalidad, parecía eléctrico, me dio la mano y sonrió a regañadientes, se me presentó como Lázaro, y me dijo que él estaba a cargo del desarrollo de la flota de buzos, de barcos hundidos para hacer turismo subacuático, lo que se llama pecios, y de la extracción de coral negro en las costas de la isla para financiar el proyecto. Me preguntó si me gustaría vivir en un yate y me preguntó si sabía bucear. Le dije que en apnea sí, y me dijo:

_ ¡No hay problemas vamos a hacer de ti un señor buzo!

Cuando llegamos al puerto y subimos al yate me dio un camarote comodísimo, empapelado a la inglesa, en el ropero cabían todas mis cosas, tenía mesita de luz y dos camas muy cómodas,  con aire acondicionado, y en cuanto dejé la ropa me presentó al resto de la tripulación, su sobrino Omar buzo de unos treinta años delgado y atlético, Albertico un buzo de unos cuarenta años grueso, el cocinero, su hijo que se llamaba Iván como el ingeniero, y Sarita, la bióloga de a bordo.  Sacaron unos trozos de jamón y cervezas y me dijeron que había que brindar. Entre todos me daban una bienvenida que aún parecía que estaba en un cuento, me decían que sería buen buzo, que no preocupase que aprendería con ellos, que Albertico era uno de los mejores buzos de Cuba, a lo que Albertico me dijo que de eso nada, que el mejor era el mismo Lázaro. Me contó que había sido quien había protagonizado una acción para detener un atentado a Raúl Castro, que era famosa porque había sido llevada al cine con éxito bajo el nombre de Operación Patty Candela. También Lázaro fue uno de los buzos que trabajaron en la pantomima de la búsqueda del cadáver o de algún resto de la avioneta de Camilo Cienfuegos.

Cuando me quedé sólo con mi cervecita en la borda mirando hacia al isla Granma en medio de la bahía de Santiago mientras caía el sol no me sentí especialmente bien, necesitaba otra cervecita más.

 

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13 abril 2014 7 13 /04 /abril /2014 21:21

En ese mismo verano nos habían comentado que la manera de pasar unas vacaciones fabulosas, pagadas y encima cobrando un dinerito, era como Guía en el campamento de pioneros de Tarará, el mismo sitio donde años atrás apenas llegados de Argentina, mi hermano y yo habíamos estado internados con vistas a atenuar los efectos del asma.  Nos dijeron que por el día se pasaba todo el tiempo en la playa o haciendo deportes, se comía todo lo que se quería, y por las noches después de acostar a los niños se armaban fiestas de los profesores y guías. No lo pensamos dos veces y llenamos una serie de impresos.  A la semana nos llamaron para admitirnos como Guías.

No teníamos ni la más mínima idea de lo que había que hacer, pero según lo que nos indicaron que sería nuestra responsabilidad parecía fácil, sólo había que estar dispuesto a llevar a un grupo de  unos quince niños de diez a  doce años, desde el albergue al comedor, a la playa, al teatro, al cine y planear alguna que otra actividad de  entretenimiento nocturna, y con ello superaríamos con creces cualquier evaluación.

El campamento había cambiado mucho desde al año 1973 cuando había intentado curar allí el asma. Era un área inmensa, que se había diseñado con muy buen gusto, para albergar a pioneros del país entero durante todo el año, pero fundamentalmente durante los meses vacacionales.  Los albergues eran coquetas casitas de dos plantas con un jardín delantero y trasero, la planta baja con habitaciones donde se disponían las literas de los alumnos, una cocina con una nevera, y varios cuartos de baño. y en la parte superior dos habitaciones para los profesores o Guías. Cada pocas casitas estaban los comedores, las canchas de diferentes deportes, las piscinas,  hasta había salas de espectáculos, para teatro y cine. Y todo ello regado con las orillas del  mar de las playas de Tarará, de arena clara, aguas tibias, con cocoteros que habían reemplazado a los pinos de antaño.

El primer día designé un niño monitor de todos los demás para que me ayudase en las labores de mando y organización. Fuimos a desayunar, luego a la playa , luego a almorzar, por la tarde no salimos a ningún sitio, ya que me quedé durmiendo la siesta, cenamos a la tarde noche y por la noche organicé un torneo de ajedrez, en al cual solo se divirtieron cuatro muchachos ya que la mayoría eran jugadores de dominó. Los llevé a desayunar al día siguiente y luego le dije al monitor que los llevara a la playa un rato, yo fui a nadar, después fuimos todos a almorzar.

Por la tarde conocimos a dos guías de las niñas, nos empatamos en la playa así que dejé instrucciones a Israel, que era el monitor, pequeñito en tamaño, pero guapo y temido por los demás niños, para que se hiciese cargo de la tropa sin que los demás niños llegasen a mostrarse irascibles. Al día siguiente me preguntaron si irían al cine, les dije que sí, y luego de almorzar volví a dejarlos al cuidado de Israel, me  fui  abañar a la playa y a jugar al frontón, y cuando regresé el  Nene me dijo que había problemas con los niños, que querían ir a la dirección a decir que  no los estaba llevando a ninguna actividad después de la playa de la mañana. Armé un torneo de boxeo después de llevarlos a cenar, y fue un error porque los ánimos estaban caldeados y más de uno descargó su bronca dentro del improvisado ring. Mi novia circunstancial nos vino a buscar con la del  Nene y fuimos a una fiestecita de guías, nuevamente le pedí a a Israel que cuidara la tribu,  me advirtió que ya estaban empezando a sublevarse, le dije que les dijese que al día siguiente iríamos a cine y al teatro.

En la fiesta tomamos tragos y contamos cuentos con otros guías. Cuando regresamos a la habitación yo fui con mi novia de Tarará al cuarto acompañados de una botella de licor de plátano, un sirope viscoso y dulzón que sin hielo era muy difícil de tragar. Imposible fuera de Tarará.

Nos quedamos dormidos como troncos, a la mañana siguiente y me despertó un ruido fortísimo en la puerta. Cuando abrí el primer ojo, mi compañera se había esfumado, miré el reloj y vi que eran las once, me levanté a abrir la puerta y casi me da una piedra en la cara. Entonces Israel subió la escalera y me contó que no había podido controlarlos más, que salieron todos a la calle y empezaron a coger aleatoriamente los yogures de la caja que dejaban cada mañana en la puerta de nuestro chalet y los yogures de los demás, y algunos se habían ido a la playa, otros empezaron a tumbar almendras a pedradas, y otros a lanzar las almendras y alguna piedra contra la puerta del Nene y la mía, momento en el cual me desperté. Salí a poner orden y me di cuenta del lío que se había generado. Llamé al Nene, fuimos a buscar los niños que faltaban y los llevamos todos al comedor, luego nos metimos en el cine y hablé con el responsable y nos pasaron dos películas. Y cuando llegamos al chalet para descansar, nos aguardaba el personal de la dirección, para comunicarnos que nuestra gestión como Guías había llegado a su fin. Sólo Israel ensayó una tímida defensa en nuestro favor cuando el directivo preguntó a los niños si estaban contentos con nosotros.

Recogimos los bártulos, y recién entonces al ver que desaparecíamos de sus vistas, todos los niños se despidieron de forma más educada que afectuosa. El directivo me aseguró que aquello iría directamente a nuestro expediente escolar acumulativo, al lado del "diversionismo ideológico" "conducta antisocial" y otras manchitas. El Nene se lo tomó menos en broma que yo, él continuaba estudiando y no era sobrino del Che, aún así, no dejábamos de reír de camino a casa, recordando el enfado que habían tenido esos muchachos en aquella mañana. Un tipo mayor, que iba sentado delante de nosotros, acompañado de otros me pidió con cierta actitud hosca que apagase el cigarro negro sin filtro que estaba fumando, abrí la ventanilla para que se disipase el humo, como condescendencia con el hombre, y le pedí que por favor no jodiese más.

 Ya había tenido suficiente por ese día.

Tarará

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7 marzo 2014 5 07 /03 /marzo /2014 01:17

 

 

Cuando vivía en Cuba, generalmente las mujeres de tez blanca eran las afortunadas para ascender en la escala social que instauró la "Involución", a costa de casarse o ser amantes de "pinchos" o dirigentes.

La belleza necesaria para pasear por Coopelia, por Miramar, por Siboney, para acceder a los clubes náuticos de Santa María, Jibacoa o Barlovento, a los bares de moda de los hoteles, a las piscinas de lujo, a las casas de visitas de los dirigentes, a los yates o a las habitaciones de los buenos hoteles, era de sello hispana o de cualquier otra caucásica, yo no había conocido nadie más racista que los hijos de los "padres barbudos de la Patria".

Para que las muchachas negritas pudiesen ser consideradas lindas, incluso entre ellas mismas, debían estirarse el pelo con un peine caliente hasta que parecían Nat King Cole o James Brown con un espantoso e impersonal casco protector. Muchas veces ellas mismas con ayuda de las blanquitas, solían llamarles cabeza de puntilla a las chicas que se dejaban el pelo rabiosamente enrulado y tenían peores epítetos para las que se dejaban el pelo "afro" a lo Angela Davis. Las muchachas que eran muy negritas no solían pasear por los barrios "bien" ni ir a las playas que estaban pensadas de común acuerdo y sin carteles para blancas. A ellas se las relegaba a las playas de diente de perro o a Bacuranao, o a la parte de atrás de Guanabo, los blancos revolucionarios decían que a los negros no les gustaba nadar, la playa sólo les gustaba para emborracharse y para rascabuchar mujeres blancas. Y además en adición había un cierto pudor, una autocensura promovida por esa lapidaria elección del patrón de belleza predominante, no muy distinto del que decían haber desterrado.

De repente empezaron a llegar turistas canadienses, italianos, españoles, franceses, que además de atender a los reclamos de la Isla revolucionaria, ya que estaban no desperdiciaban la inclusión de un romance en sus hojas de ruta. Obviamente iban al Caribe en la procura de brown sugar, aparte de que las muchachas blancas más finas y educadas se habían ido casi todas al exilio, expulsadas y propulsadas por las leyes del Templo de los Bárbaros Barbudos, así que con la salvedad de alguna belleza excepcional o de los turistas mejicanos, los europeos y los canadienses rara vez perseguían a las semi blancas.

Sus cabezas sólo pensaban en Revolución & Mulatas aderezado con sol, mar y ron. La mulata, que de una manera vil se llegó a admitir como un hecho que fue el mejor invento que dejaron los españoles en la isla. Incluso los españoles se vanaglorian de ser menos racistas que los ingleses ya que se mezclaron propiciando el mestizaje, lo que olvidan insulares y peninsulares es que las maneras de aparearse distaban mucho de ser a través de cortejos, de bodas, de familias, eran violaciones consumadas noche tras noche en las barracas, por capataces, hacendados e hijos.

 

De la noche a la mañana apareció en la escena de la calle 23, del Coopelia, del Habana Libre, del Nacional, de Varadero, una invitada inesperada: la negra despampanantemente bella.

 

Y empezaron a pasear de brazos de los turistas por la Rampa especímenes que no se sabía a ciencia cierta de donde salían, yo las recordaba de la escuela o de mis amistades por sus cuerpos esculturales como la pechugona Milagros del edificio, pero no con ese refinamiento, ese saber estar, la vestimenta, el perfume, la belleza descomunal, el desparpajo, no más el pelo planchado, sino afro suelto, trenzas afro o rasta, o peinado al peine caliente pero para darle formas con que las blancas jamás podrían ni siquiera soñar.

 

De repente todo pareció mínimo al lado de ellas. Las blancas, los blancos, los pinchos con sus enormes barrigas de patas de cerdo, cerveza y chicharrones, los Ladas, las casas de visitas, las cabañitas en Santa María, un cóctel Bellomonte en una piscina plagada de semen flotadores, un bistec de palomilla y tres cervezas en el restaurante Conejito o en La Torre. Todo se les quedó pequeño, soñaban a lo grande, Robert de Niro poco antes en una visita a La Habana, se había enamorado de la modelo de la Maison, Alma, y no había podido salir con ella porque eran otros tiempos eimpedimentos de la espía manía, pero un par de años más tarde habría encontrado el lobby de su hotel repleto de perlas, de esmeraldas, de hígados hinchados y labios carnosos, la bemba de las columnas de ébano.

 

Una rebelión en toda regla, una vendetta silenciosa contra las blanquitas de bajichupa y los pinchos sebosos de guayabera y tres plumas en el bolsillo que ni manejaban divisas ni viajarían fuera de la isla como reinas, mientras ellas con sus sonrisas de marfil sus estaturas de alfil y sus curvas de guitarra iban y volvían de las mejores ciudades del mundo. Había permanecido latente un tesoro escondido en Pogolotti, Palo cagado, Coco solo, La jata o Jesús María y nadie, ni ellos mismos lo sabían, hasta el Estado cubano se sumó a la fiesta del nuevo mercado de colores, ni lerdo ni perezoso en el arte parásito, comenzó a facturar el alquiler de sus preciadas mulatas y negras, de paso a ellas esto les garantizó que los galanes pretendientes al menos no eran esos pícaros, secos y palmados que aparecían por la isla recreando historias de las mil y una ensoñaciones.

 

Si lo hubiese visto Portocarrero y Carpentier se habría roto el pavimento y las columnas de la Ciudad calzarían cómodos zapatos de quitipón, rodillas para bailar.

 

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12 febrero 2014 3 12 /02 /febrero /2014 17:54

 

 

Acabo de enterarme de algo que me dejó helado.
Ha muerto el Gran Santiago Feliú, para todos nosotros Santi.

No tengo ahora las palabras correctas porque me acabo de enterar, pero quería ante nada dejar aquí de manifiesto mi más íntimo respeto por todo lo que fue su carrera, su valor para hacer lo que le daba la real y santísima gana, un revolucionario en mejor sentido de la palabra, en muchos terrenos, incluso ha hecho que un servidor, que no soportaba a Nueva Trova clásica, a Silvio, Pablo, Noel, Sara, y su propio hermano Vicente, terminase abrazando la estética y cierto mensaje de ese sub-movimiento. 
Los que vivíamos en Cuba vimos una sensible pero importantísima diferencia que naturalmente desde afuera no se puede explicar de fácil manera, cuando salieron él, Xiomara Laugart, Tosca, Donato y Roberto Poveda, Delgado, Gerardo Alfonso, Carlos Varela, Jose Luis Barba, Adrián y algunos otros que seguro paso por alto de aquella época, que aunque trovadores, llevaban muy impregnado lo social y rebelde del Rock'n'roll que yo abrazaba y disfrutaba. 
Tal era así que por mucho tiempo yo prefería ir a sus recitales aunque sus canciones no me gustasen de una manera especial, excepto la voz de Xiomara, porque el antes el durante y el después era propio de la vida de rock, las chicas de alrededor, las modas, las substancias los pensamientos y hasta muchas letras, que ir a los recitales de los inocentes y a veces demasiados estereotipados aunque muy valientes conjuntos de rock, que se limitaban a hacer versiones domésticas de los grandes grupos de moda de fuera de la hermética isla, fundamentalmente ingleses y norteamericanos.

Ese grupo paradigmático de la Trova contestataria cubana, entre la cual Santiaguito sobresalió por su carácter de lobo solitario porque aunque gregario como él solo, podía vivir con cincuenta personas alrededor, también era particular y precisaba su propio espacio como todo creador diferente, también por su propia obra, su precioso dúo con Gunila en Vida, y también porque no decirlo por su parentesco con Vicente, uno de los tótems de la “Nueva vieja Trova” y además vocero del establishment, y por su condición de ahijado de Silvio Rodríguez, quien según tengo entendido lo ha querido bien hasta ayer mismo... al menos a él sí lo quiso como es debido. 
Santiago tuvo valor para muchas cosas que hoy parecen fáciles o minúsculas, pero que en aquel hermetismo se precisaba contar con una determinación y una personalidad fuera de lo común, decidida y valerosa, desde hacerse a sí mismo sin pasar por el aro de nada de lo que se suponía había que hacer, ni cumplir con requisitos académicos, ni guardar la forma oficial u oficiosa, ni hacer nada de lo que le sugería Vicente y Silvio, sino muchas veces lo contrario. Supo amalgamar las poses y las bondades típicas del éxito oficial con una gran dignidad y honestidad artística distintivas de la cultura alternativa.

 No me interesan las diferencias que hubo con los demás componentes de aquel grupo, que las hubo claro está, como en cualquier movimiento, lo importante es que fue fiel a sí mismo. Lo fue siempre. 
No es que lo diga hoy, se lo dije a él en más de una ocasión, aún cuando pensaba diferente en muchas cosas, sin llegar a la intimidad que concede la amistad, coincidimos por edad y por afinidades en varios grupos de amigos comunes.

Su modo de vida era sólo para él, un verdadero Rolling Stone, y un verdadero trovador solitario con sus propios sueños y sus propias utopías y poesías. Aunque no coincidiese con él y su entorno en muchas cosas, le guardo desde siempre por ser de mi propia generación y ser tan independiente y valiente, un gran respeto y afecto como ser humano, también quiero saludar a su hermana Ruchi. 

Santi, donde quiera que estés si me lo permites, mis respetos y mi cariño irán contigo, ojalá encuentres toda la paz que te mereces, eres un grande, y aunque tu
muerte a los 51 años puede parecer muy prematura y en cierta forma lo es,, también es cierto que te llevas en la alforja una cantidad tan enorme de experiencias vividas que dejarás sonrojado, sin aliento, a cualquiera de los dos mandamases con quien tengas el gusto de comenzar a discrepar en cuanto hayas puesto tus pies y dejado tu alforja y la guitarra en alguna habitación desordenada del más allá, ya sea al de la barba blanca que lo cree saber todo o al de la cola roja que todo lo sabe.

 

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2 noviembre 2013 6 02 /11 /noviembre /2013 16:31

 

 

Pienso que ahora que Cuba ha decidido cambiar definitiva aunque solapadamente su modelo de sociedad, la estructura y las bases de su economía, y que comenzarán a florecer de un momento a otro el novedoso empresariado nacional, previsiblemente proveniente de las actuales jerarquías dada la cercanía al poder y dados los parámetros corporativos que irán derogando ellos mismos, sería conveniente reflexionar acerca del perfil de este tipo de nuevo rico que se avecina, pero que ya tiene sus antecedentes en las metamorfosis soviéticas hacia la Federación Rusa, en el Este de Europa, en Viet Nam y últimamente de modo paradigmático la gigante y milenaria China.
La modalidad del nuevo empresario de la sociedad post comunista reúne una serie de particularidades comunes, a saber:
Está más predispuesto a la competencia voraz que el empresariado gestado en las sociedades de mercado aunque esté menos preparado para acometerla.
Es un elemento descreído, apóstata de toda ideología, religión, filosofía que promulgue una finalidad basada en principios morales.
Es ateo, agnóstico, y además descreído de su propio adoctrinamiento.
Siente que pagó antes de comer, de modo que comerá a placer hasta reventar. Mientras el empresariado formado en la sociedad de mercado en algún momento de su vida puede experimentar la necesidad de un aporte espiritual a su vida, puede llegar a replantearse el sentido de lo hecho, allí en los diferentes recodos que las edades y sus invitaciones a la reflexión deparan a lo largo de la vida al hombre, en cambio el nuevo empresario formado en los obligados lemas de la igualdad social, en su momento de inflexión, suele reflexionar y revisar su trayectoria precisamente en el sentido opuesto, autocriticándose el dispendio fútil de energía y considerando que es momento de concentrarlas en beneficio propio, que es hora de no perder un minuto más en las viejas consignas engañosas ni en utopías estériles.
Considera una pérdida de tiempo la hipocresía habitual en el rico tradicional para equilibrar la culpa.
No pide permiso, no pide perdón ni da las gracias. Paga.
Para esta nueva clase la ostentación de la riqueza es un saludable signo de buen gusto.
No se explican la filantropía ni el mecenazgo en el arte. Aborrecen el arte  pero invierten grandes cantidades de dinero en productos sensibles de revalorizarse.
Son directos, sinceros, primarios, sin barnices, sin profundidad. Enriquecen vertiginosamente a los fabricantes de cuanto elemento distintivo de mal gusto característico del nuevo rico pulule por los alrededores.
Visten impresionantemente mal y a bordo de sus especies de lanchas urbanas fabricadas y pintadas sobre todo, en exclusiva para ellos, están incapacitados para entender la razón de que un Rolls Royce o un Bentley de color gris azulado pueda constituir para los otros acaudalados un símbolo de distinción.

 

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28 julio 2013 7 28 /07 /julio /2013 03:19

 

Un gemido que intentaba en vano convertirse en grito, provenía de una garganta trémula, perdida en la oscuridad que reinaba detrás de los barrotes que caían imperturbables y gélidos hasta el suelo, con toda la determinación y maldad que pueda condensar un algo inorgánico. Era el último de los sobrevivientes que fueron apresados, torturados y asesinados una vez que concluyó en derrota la aventura del asalto al cuartel Moncada en la provincia de Oriente, el 26 de Julio de 1953.

La mayoría de los que habían muerto eran patriotas con un nivel de indignación que rebasaba con creces sus respectivos límites culturales. Consideraban que a la dictadura de Batista había que ponerle final de una forma o de otra. 

Sólo un puñado de asaltantes resultaron ilesos y sobrevivieron al hecho, quedaron encarcelados un año y medio y luego salieron al exilio.

Los hermanos Castro se encontraban entre ellos, Fidel, que era el jefe de aquella expedición, era además un flamante abogado gracias a ello cursó la solicitud de llevar a cabo la defensa de su propia persona.  Entonces dejó para la historia un alegato que fue bautizado como, “ La historia me absolverá”.

Pero al margen de que los mismos sujetos que sin recibir ni un rasguño, los que fueron liberados de la prisión de Isla de Pinos tan sólo un año y medio después, sigan gobernando el país y en este momento capitaneando el ingreso a un capitalismo que se atisba de lo más feroz, es palpable la necesidad urgente de reivindicar y recordar los reclamos de aquellos valerosos jóvenes.

Hoy más que nunca está vivo el espíritu del 26 de Julio.
Excepto por la violencia, por el planteo de la muerte en la toma del poder, hoy sería tan necesario como en aquel 1953:
Volver a exigir una reforma agraria que garantice al campesino, primero que tendrá algo de tierra, y luego que del resultado de su usufructo podrá hacer lo que estime más conveniente.
Una economía que de una vez por todas tenga como único destinatario al pueblo y no a las diferentes oligarquías, o distintos amos del exterior.
Una justicia independiente del poder que de una vez por todas tenga como destinatarios a todos y cada uno de los ciudadanos.

Un gobierno elegido, formado, criticado, reformado y puesto en funcionamiento por todos los ciudadanos del país. 
Un Estado que garantice salud, educación, trabajo y dignidad a todos los ciudadanos.
Libertad de expresión, de movimiento, de asociación, de afiliación política, de elección de estética, de elección del objeto sexual, de publicación, libertad en el arte, en el periodismo, libertad editorial. 
De capital importancia no tener pruritos en exigir la total libertad de mercado, del pequeño, del mediano y del gran capital, con las políticas impositivas, recaudatorias, de solidaridad, y de permanente ayuda a quien no puede progresar, adecuadas para preservar la equidad y justicia social de mínimos, que garanticen cohesión, altos niveles de satisfacción social, con el objeto de apuntar hacia la felicidad de toda la sociedad, residiendo en todos y cada uno de los individuos que la componen, así mismo como ofrecer las garantías para que toda aquella persona cuyo objetivo sea desarrollar proyectos de cualquier índole dentro del marco legal lo consiga hacer sin escollos ni condenas morales.
Garantía de respeto institucional a la iniciativa en todo su espectro, habida cuenta que los primos hermanos "iniciativa" y "creatividad", son elementos primarios e imprescindibles para el desarrollo socio-cultural-económico de cualquier grupo social.
Hoy más que nunca se le debería recordar a la nomenclatura cubana y a cualquiera de los gobiernos opresivos que abundan en nuestro Orbe, que siempre debería ser 26.

Jagger y Richards, con similares contorneos que años atrás aunque con menor cantidad de  euforizantes y  mayor cantidad de energizantes, conmemoran medio siglo de desenfado, de pelos largos y una música enchufada al ruido de las ciudades y al cambio. Raúl y Fidel, sesenta años después no tienen demasiado para conmemorar.

Y aunque un elemental sentido de la coherencia así lo sugiriese,  nadie les pediría que volviesen a amartillar aquellos viejos fusiles del calibre 22 y que disparasen contra la sien de lo intrínsecamente injusto.


Así es que por lo pronto, bajo un somero análisis tras un ligero vistazo, a juzgar por el tenor de las declaraciones de intenciones y exigencias que contenían "La Historia me absolverá", el tiempo del que dispusieron para desempeñarlas y lo lejos que parece estar de haberse cumplido, todo indica que deberán  contar con un íntimo amigo de peso en la Historia, si su pretensión continúa siendo no digo ya ser absueltos, sino simplemente amnistiados. Pero si en algún rincón del alma aún mantienen aquel deseo retórico en pie, nada les impide comenzar por pedir disculpas y dar un paso al costado. 

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19 mayo 2013 7 19 /05 /mayo /2013 17:53

 

 

Segunda mitad de la década de los 70. El gobierno de la Junta Militar de la República Argentina , obteniendo unos jugosos beneficios, rompe el boicot  que Estados Unidos propuso  a  sus países satélites, para que no le vendieran trigo y otros cereales a  la URSS. 

El gobierno de la URSS, presidido por Leonid Ilich Brezhnev ,  sin reparar demasiado en los miles de militantes de izquierdas que se encontraban en campos de concentración siendo torturados salvajemente y luego arrojados desde aviones al Río de La Plata, manda a colocar la medalla de Lenin en la pechera de altos mandos militares argentinos, por contribuir a la causa de la Patria de los proletarios,  el billete es el billete.

El gobierno de la Junta Militar manda a colocar la medalla de José de San Martín en el pecho de altos mandos soviéticos que viajan a Argentina a tales efectos, mientras, por la causa proletaria gritaban como cerdos en el matadero los hombres y mujeres comunistas en aquellos agujeros del terror, que el gobierno había confeccionado para acabar con la amenaza marxista y peronista.

Mil novecientos setenta y seis hasta mil novecientos ochenta y dos, cuando Argentina ocupa las islas Malvinas. El gobierno de la República de Cuba, de modo continuado ofrece su garantía de silencio sobre los crímenes fascistas, a la diplomacia de la URSS en la ONU, para no obstaculizar la compra venta de trigo, que de modo revolucionario y valiente el gobierno de Jorge Rafael Videla  ejecutaba, rompiendo el bloqueo norteamericano.

Una y otra vez los exiliados argentinos en Cuba escuchábamos como su principal  dirigente, Fidel Castro Ruz, en sus extensos discursos,  jamás denunció las prácticas fascistas, ni dictatoriales en la tierra de quien había sido, según él, uno de sus mejores amigos, de sus grandes guerreros, el Che Guevara.

Por un puñado de rublos.  

Jamás denunció siquiera en la plaza de la Revolución al gobierno de la junta militar argentina, recibiendo este, el eufemismo de: Otros. Ya que decía en los discursos, Los gobiernos fascistas de Chile, Bolivia, Uruguay y ….Otros.

Tal era así que mis amigos no sabían porque estábamos exiliados en Cuba, y lo dudaban  cuando yo se los explicaba. En realidad daba la sensación que no teníamos un gobierno lo suficientemente malo como para exiliarnos, ni como para que mi padre estuviese preso ocho años y medio, ni como para que hubiese 30.000 desaparecidos, más que el doble de la cantidad de muertos que Chile. 

Tal era así que vi lágrimas en los ojos de hombres duros, de militantes  de organizaciones de izquierdas argentinas, que estaban en Cuba, aceptando las migajas de un exilio en absoluto silencio, como quien da albergue al indeseable del pueblo.  Lágrimas cuando al esperar una declaración en un tribunal de los derechos humanos promovidos desde Ginebra, Fidel a través de sus enviados, bajo apercibimiento de la URSS, calló bloqueando la comisión de investigación sobre aquellos crímenes fascistas, y haciéndose cómplice histórico de semejante villanía.

Cuando debió callar,  leyó en la Plaza de la Involución aquella carta de despedida de su amigo Guevara, que debía ser leída en la intimidad.

Cuando debió hablar para hacer Revolución, para hacerle un honor a su ex amigo con respecto a su patria, calló.

Durante muchos años cientos de cosas como estas, me parecían la antítesis de lo que pregonaban estos pollos. Estos pájaros, estos farsantes.  Me parecía la destrucción  justamente de los valores que decían defender. Y siempre por una razón u otra, he utilizado de mi  derecho a contarlo, a denunciarlo, sólo la  parte opuesta, la de callarlo, de ser leal a no sé bien qué.

Aún con el riesgo de llegar al límite de ser cómplice.

Aún cuando no tengo nada que agradecer a ese régimen y a todo el tendal de separaciones que dejó no sólo en la familia cubana, sino en la mía también, de la repugnante carga de hipocresía y corrupción que dejó en todo lo que tocó, incluido el abajo firmante.

Año 2010.

Después de la muerte de Zapata, muchos de los intelectuales que toda la vida habían apoyado u optaban por no denunciar la brutalidad del gobierno cubano, dijeron basta, no pudieron guardar más ese beneficio de la duda que se le concedía por el hecho de haberse declarado ejecutor del bien de la causa de los pobres del mundo. Esto a Fidel debió haberle picado, porque a lo largo de su vida ha sido capaz de realizar actos que no enmarcaríamos para colgar en nuestro salón, pero siempre acompañados del beneplácito y la aquiescencia de los sectores progresistas de la intelectualidad mundial, cuando paradójicamente a los progresistas de Cuba los sometía al peor de los ostracismos.

Las declaraciones contra la muerte de Zapata de un novísimo perfil de anticastrista, muy probablemente hayan sido de profunda preocupación para su entorno,en cuanto a la mala imagen ofrecida, en contraste con la necesaria  en el mundo actual, de la comunicación inmediata, para sostener  un  gobierno de poder absoluto basado en la dinastía familiar.

¿Por qué  nos cuesta tanto condenar cualquier exceso, crimen, violencia o  abuso, cometido por un ente que se autoproclama de izquierdas, revolucionario o comunista?

¿Qué parte de nuestro cerebro se anula o se narcotiza a la hora de denunciar estos crímenes?

En cualquier caso parecía estarle llegando la hora de la vergüenza, y si algo no le gusta a Fidel después de no ser el centro de atención permanente, es quedar mal, que se sepa la verdad, que se sepa que bebe vinos castellanos de hasta doscientos euros la botella mientras pide unos sacrificios continuados a su pueblo de una heroicidad numantina.

Le gusta mucho ese vino, pero no que se sepa que lo bebe. Si no hubiese problema en ello le diría a su pueblo, en algún recodo de sus extensísimos discursos dominicales, _” Yo bebo cada día vino “Pesquera” y “Vega Sicilia” Gran Reserva, ustedes cuando pueden chocan con un ron chispa de tren, porque el bueno es para los extranjeros, cuando pueden chocan con cerveza de pipa, porque la buena es para extranjeros, pero no se preocupen , que ya llegará el día que todos beban vino Pesquera y Vega Sicilia, si no Gran reserva, al menos envejecido en barrica de roble francés”.

Pero Fidel no dice la verdad con frecuencia.

 Estaba temiendo por su imagen, por su paso a la historia. Y se le ocurrió la idea a través de su hermano Raúl de apoyar el principio hacia el capitalismo más cruel, para congraciarse con la moda actual , que dista de estar marcada como otrora, por el coqueteo de las clases medias con la izquierda iluminada. Con  la población severamente empobrecida y con escasa habilidad en el mundo de los negocios y las nuevas tecnologías, desaventajados  para competir con los extranjeros como ningún otro oponente en deporte conocido alguno. 

Desprovisto el pueblo trabajador de todo mecanismo de control a la patronal. De toda organización de lucha. Los sindicatos cubanos que funcionan dentro de la isla para los trabajos estatales no tienen ninguna potestad en el área dólar, en el trabajo por divisas. El empleado cubano que trabaja para un inversor extranjero, cuenta con menos derechos que un siervo de la Gleba.

Nos ha querido disfrazar el paso de un sistema descubierto como erróneo y perverso, hace mucho ya, que en los últimos años se había convertido en el empecinamiento de una sociedad absolutamente perdida, y de un poder que se quería perpetuar a toda costa, a una sociedad donde la injusticia está garantizada desde el mismo génesis.

El alerta ahora es doble. El primero es ver que quiere hacer y cuales serán las medidas represivas que tomará el gobierno en cuanto empiece a haber algún tipo de descontento con los cambios que se avecinan. Y el otro la aquiescencia del capital internacional, que como siempre está infinitamente más interesado en que entren los bancos y las transnacionales a Cuba, en vez de que entre la democracia propiamente dicha, la que beneficie al pueblo trabajador.

Y aunque ahora, en el último momento, dice que se le interpretó mal, que lo que quiso decir es que lo que no va más es el capitalismo, apuesto a que veré, en la Plaza de la Involución, a los pichones de Rockefeller, Rhodes y Borbón gritando voz en cuello:

¡FIDEL, FIDEL¡

 

  

 

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13 mayo 2013 1 13 /05 /mayo /2013 18:33

 

 

 

Creo que lo mejor que podía pasar en Cuba es lo que está pasando con los tímidos pero significativos cambios de Raúl, con algunas variantes que cualquier disertante introduciría desde luego, de cara a preparar a la población para los tiempos competitivos que más tarde o más temprano arribarán a la Isla, pero ello no dota al General de Ejército precisamente de autoridad moral para hacerlos, ya que Raúl no fue un disidente ni siquiera un actor más del proyecto marxista leninista, en el Buró Político ni en ninguna instancia de la "Involución".
En su favor cuenta el hecho de que el contraste que existía entre las FAR, la cual era su coto experimental, y casi cualquier otra organización en cuanto a la adhesión de los pies en la realidad, en cuanto a simpatía reflejada en el afecto del pueblo, era algo palpable cada día, era frecuente ver un teniente coronel de las FAR durmiendo en una guagua de vuelta a casa absolutamente despreocupado de su entorno, incluso sintiendose protegido, o en su side-car dando un aventón a cualquiera en el barrio, sin embargo ver lo mismo, incluso unos tres grados militares más abajo, en el MININT o en cuadros ministeriales o del PCC comportaba sencillamente una entelequia.
Además las FAR depredaba lo que producía. Vivieron en una realidad diferente al resto del país, más saneada económicamente durante gran parte de todos aquellos años de subvención soviética, sabían producir lo que precisaban en viandas, avituallamiento, enseres de primera necesidad, por supuesto no en industria de tipo semi ni pesada, ni armamentista.  Yo mismo trabajé en una empresa como civil de las FAR y me place atestiguar esto.
Ninguno de estos cambios están hechos en contra de Fidel como algunos quieren que parezca, para tener un novísimo líder, un flamante revolucionario, el disidente Raúl.
Esto es un plan en el que Raúl toma el riesgo como figura que comanda el cambio, de quedar para la posteridad bien, regular o pésimo, eso se verá con el devenir de los acontecimientos, pero Fidel se reserva un sitio ya perenne  en la Historia, de líder excesivamente cruel para algunos, de dictador personalista para otros o de un espectro que se mueve desde lo pseudo hasta lo revolucionario, para sus simpatizantes. 
El hecho de que yo aplauda a Raúl por hacer lo que estimo lo más correcto en el estado de las cosas, no borra su historia en absoluto. El hombre que te eliminaba si planteabas simpatía por otra letra del abecedario que la "A", es el mismo que ahora asegura que su política es la "Z" y que te conmina inquietantemente a simpatizar con ella. Pragmatismo mediante, está muy bien, pero claro, muy serio no es. Como cuando su autocrática más profunda al acordar el fusilamiento a su amigo y subordinado Arnaldo Ochoa, por no percatarse él como su responsable inmediato en absoluto de los trapicheos que se le adjudicaron de manera muy poco transparente en un juicio sumarísimo y repleto de irregularidades, fue aquél: 
- Me miré en el espejo y vi lágrimas en mis ojos!-que nos dejó atónitos a tantos, ya que todos esperábamos un "lo siento por no haber sido vigilante", o un : "yo que soy su inmediato superior y su ambia culiñanga, su monina ecobio y su nahue eriero, tengo la máxima responsabilidad por sus actos, me inmolo o pongo mi cargo a disposición" o bien 
" Este harakiri lo dedico a la hinchada que me ve por la TV".

Bueno la verdad es que eso no lo esperábamos nadie. Le apodan "el chino"  no "el japonés".
Y por favor que no se preocupe nadie por los futuros cargos o puestos, ya los obsecuentes de turno tienen todo copado desde hace buen rato. 
La nieta de Mao es una de las mujeres más ricas de China, la hija de Dos Santos es la mujer más rica de Angola, el hijo de Fidel gana torneos de golf en Varadero contra jugadores ingleses, la hija de Raúl cada vez pide más visas para entrar a EEUU, al final nos harán sospechar que las revoluciones se hacen para cambiar de manos el vil y sin embargo tan perseguido y ponderado metal.
Veremos de aquí a unos lustros en que andan los grandilocuentes "Patria o muerte" de ayer y de hoy ( de hoy ya cada vez menos), veremos si estarán en la Sierra Maestra o en el Escambray combatiendo esta vuelta al capitalismo, esta vil traición, o si estarán montados en el dólar como aquellas hijas y nietas de aquellos dirigentes acérrimos, del mismo modo que hoy lo están en el poder. 
Porque tengamos bien claro una cosa, lo que define el ser de izquierdas,  el ser progresista, contestatario, no es la auto denominación, como todo en la vida es una cuestión de hechos no de palabras, quienes ostentan el poder reprimiendo y viviendo a cuerpo de rey son la derecha lo pinten como lo pinten, y quienes de alguna manera intentan equilibrar esa balanza, son todo lo demás, aunque como con el ardid del poli bueno y el poli malo, ahora habrá quien intente hacernos ver, que Raúl liberó a Cuba de las garras de Fidel.

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27 abril 2013 6 27 /04 /abril /2013 23:54

 

Mayte, la delegada de la Juventud de mi secundaria que encabezaba aquellos émulos de juicios sumarios en el aula en horarios post lectivos, en lo que se daba en llamar reuniones de ”moral comunista” en las cuales en efecto se hacía un análisis público de aquello que acercaba o alejaba a cada alumno al prototipo de comunista perfecto, el día que se corrió la voz de que era lesbiana palideció, el cargo le quedó grande en breve y su expediente acumulativo comenzó a sufrir el mismo tipo de manchas que ella solía derramar sobre quienes entonces pasaron a ser sus "Torquemada", a los pocos días de aquello se colgó de un framboyán.
Los ahorcados no sangran, por eso cuando yo observaba el framboyán de enfrente de mi casa y veía sus vainas color marrón colgando displicentes, mecidas por el viento y precedidas de las flores al rojo vivo, pensaba en Mayte y en todos esas enormes figuras colgando, los que no habían querido ir a Angola por rechazo a la violencia o por el más elemental temor a perder la vida en una guerra tan ajena, los que habían pedido la salida y nunca les llegaba, los que eran testigos de Jehová, los que tenían un pariente en el Norte y manifestaban que seguían carteándose con ellos, que los extrañaban, a los que nadaban en ron, los que se habían tirado al mar en lancha casera y no habían alcanzado más orilla que la raíz de aquel árbol.
A todos ellos es mi homenaje. A la gente que fue obligada a sentir miedo sistemáticamente, una soledad pasmosa, sed de comprensión , y a sentir vergüenza de sí mismos . Porque de todos los rasgos de los sistemas mal llamados socialistas de partido único, el más torvo, perverso y retorcido, es la apropiación de la terminología revolucionaria, que supone solidaridad con el más necesitado, es el rapto de los sentimientos más nobles, de conmiseración por las clases trabajadoras y sus vicisitudes, por los pobres y los hambrientos del mundo. Dado lo cual quien percibe que está siendo abusado por los cuatro costados por un Poder autoritario y omnipresente y siente imperativamente el deseo de manifestarlo, de inmediato pasa a preguntarse si con ello no estaría causando daño a algo más importante que las aspiraciones individuales, en definitiva si no estaría atentando contra el “Bien” como categoría, que tiene morada en ese subordinado discurso revolucionario, brillante aprendiz de las técnicas conque el tiempo ha dotado a la experta Iglesia. Primos hermanos.

Una brisa cálida recorre la mejilla del padre de Mayte justo donde unas gotas saladas empiezan a mostrarse inquietantemente persistentes, ya presenta signos de desequilibrio, los nudos comienzan a ceder, habla solo, bebe sin moderación las cervezas de la pipa que llevan al barrio para mantener una calma tensa, ya no ríe jugando dominó con los vecinos, ni baila en las fiestas del CDR, todo ha cambiado en su semblante desde que su hija cayese fulminada por el peso de la Historia.

Sepultada por un alud de amnesia demencial sin embargo intuída por su difuminada presencia hierática, gélida, eterna.

Hoy es tiempo de pensar en la mejor de manera de que aquello no vuelva a ocurrir; sabiendo que puede suceder, pero estando listos para abonar y arar el terreno con la huella de los propios pies. 

  Orquídeas y brujitas a los pies de las mujeres que hoy llevan la voz cantante en la nueva toma de conciencia. En torno a la ceiba con su ancho tronco plagado de espinas danzan los güijes y los chichiricús, mientras que en el framboyán se mecen esas vainas coronadas de flores de rojo fuego, cuales ahorcados sangrando. 


A todos ellos mi saludo. Incluida Mayte.

 

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  • : Mi déjà vu. En este espacio comparto reflexiones, flashes sobre la actualidad y el sedimento de la memoria. Presentes Argentina, Cuba y España, países que en mi vida conforman un triángulo identitario de diferentes experiencias y significantes correlativos.
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