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8 abril 2013 1 08 /04 /abril /2013 16:10

 

Cuando me repuse de lo más pesado del mareo, intercambié saludos de gratitud con el extraño ser que me había asistido. Me dejó una tarjeta con su nombre, el teléfono directo y la dirección del Hospital psiquiátrico que dirigía. Me invitó a visitarlo y a que no dudase en pasarme una temporada en sus instalaciones si así lo requiriese.

La verdad es que sólo dejé pasar algunos días por mantener cierto decoro, y en cuanto consideré que ya era adecuado, me vestí, me perfumé con colonia búlgara y fui a ver al doctor P.

En cuanto le dije al taxista: - A la clínica del CENSAM, Centro de Salud Mental, me preguntó ¿tiene usted a alguien ingresado allí? Me extrañó ese excesivo trato de respeto, en el ámbito coloquial de un taxi habanero, y le respondí – No, voy a ver al director, ¿por qué lo pregunta? No, nada, era porque ahí sólo hay “pinchos”, generales, oficiales del MININT,  ministros, o familiares cercanos  de estos. No le expliqué nada pero me quedé pensando, que si era así no debería estar mal. Claro que estaba el tema ese de los militares y toda esa paranoia y alergia que me producían.

 El taxi me dejó en la puerta de entrada, en Jaimanitas. Era un complejo de edificios nuevos, chalets y cabañas, cuidando el entorno, y su belleza, salpicados de jardines por doquier, atravesado por el río del mismo nombre que el pueblo, que iba a desembocar al mar. Llegué a la oficina del doctor P., me recibió con un café y con un apretón de manos cálido. Me explicó que el tratamiento constaría fundamentalmente de descanso y medicación, con horas de terapia de grupo, y sesiones de terapia individual. Con tiempo para ejercicios, para cine, y muchas horas de ocio medicado con amitriptilina y otros sedantes. La mayoría de los hospitalizados allí, estaban por un exceso de celo en sus ocupaciones, yo pensaba  que además, las cosas que habían tenido que presenciar, o hacer, no les dejarían descansar en paz. Dimos un paseo largo por las instalaciones en el cual me explicó que era cada cosa, en ese complejo  que de primera impresión era tranquilizante. Nos cruzábamos con hombres y mujeres en pijamas que caminaban con los brazos caídos, inmóviles, a los costados del cuerpo, como zombis. Esa era la sección de los que volvían de alguna guerra, en la que estuviese envuelto el ejército cubano, las llamadas misiones internacionalistas, que se diferenciaban de las invasiones imperialistas, solo en los prefijos de las palabras, imperialistas e internacionalistas. Había un hombre,  me explicó, que había perdido las manos y los ojos por la explosión de una granada, en África, y la mujer que lo llevaba del brazo era su madre, ya que la esposa un tiempo después de su regreso no podía soportar y lo abandonó, Me pidió que no me alarmase, que aquella era la sección dura.

Entrada de clínica CENSAM

Yo estaría en las cabañitas, junto al río, la piscina, la mesa de billar, la jaula de pájaros y tendría una cabañita con una habitación amplia y muy bien climatizada. Cuando vi mi área, volví a tomarme un tiempo por dignidad para decirle, sí doctor, me quedo aquí. En los minutos que llevaba allí, podía decir que empezaba a sentirme mejor pensando en una amitriptilina, los paseos por los jardines y partidos vespertinos de squash. Luego me llevó a una casa blanca con una piscina de mármol, flanqueada por las estatuas  de dos leones, en posición de vigilia,  se notaba que esa parte había sido construida antes de la Revolución, porque aunque  todo lo demás era muy correcto estéticamente, la diferencia de calidad de la casona era notable en su favor. Y me dijo. -Martín, esta parte pertenece a la casa original que había aquí antes de que esto fuese una clínica; era propiedad de Al Capone.

Casa de Al Capone en Varadero

Si ya estaba decidido a irme allí todo el  tiempo que pudiese quedarme, este detalle terminó de convencer a esos pequeños flecos de sospecha. Fuimos al área deportiva y luego al comedor, que expelía un  aroma digno de restaurantes cinco tenedores. Y me dijo, -es hora de comer, ¿me acompañas a almorzar? -por supuesto, y considere este, el primero de mis almuerzos, en esta, la clínica que usted dirige. Nos dimos la mano, como si cerráramos un trato comercial, tomé mi almuerzo. Y al día siguiente regresé con un bolso Adidas deshilachado que además de las cosas que le metí dentro siempre llevaba adosado, casi formando parte indivisible, dos pares de calcetines de deporte y un libro de Carpentier: Dos novelas, también llevaba una caneca de ron, pero esa la tuve que dejar.

El mareo,  la resaca , el eco mezclado con mucho miedo y finalmente el frío.

El lugar estaba preparado para que cayese un torrente de paz sobre los hombros de personas con sumo estrés. Había muchos sobrevivientes de las guerras de se habían librado en África, pero también había militares y personal del MININT de alta graduación o de puestos muy exigentes que estaban extenuados por diferentes razones. Había mayores, coroneles, jefes de guardaespaldas de altos cargos que estaban allí a causa de años de estrés, de no dormir, de tener que cambiar de súbito las rutas, los itinerarios, una y otra vez para impedir atentados verdaderos o imaginarios propios de la paranoia que todos vivían a todo nivel por diferentes causas. Esa tremenda presión se terminaba traduciendo en ausencias de la casa, en no ver crecer a sus hijos, divorcios, hasta que se bloqueaban y precisaban de la internación en la clínica por alcoholismo o depresión. Había también un integrante de una familia de intelectuales, músicos y poetas cubanos dde todos los tiempos, un gran guitarrista y creador musical.

Escolta de Fidel

Yo siempre tuve la leve impresión de que además a ellos los concurría un motivo extra que era el haber sido participe de muchas cosas ocultas, de haber observado de primera mano, los nervios, el día a día, las decisiones más controvertidas, sin poder comentar y ni siquiera pensar en que las habían escuchado. Tanto tenía pinta de ser así, que sus ojos revelaban el temor a hablar, cuando ya sentían el calor de la amistad se los notaban temerosos, desacostumbrados a tanta tranquilidad a tanto tiempo para pensar y tal era la manera en que yo lo percibía que no quería escuchar ninguna historia de sus esferas de trabajo, se podía sentir la carga eléctrica en cada instante en que se aproximaban a esos temas. De hecho me contaron anécdotas comprometidas de varios dirigentes altos dela Revolución, pero se cuidaban mucho de no decir ni palabra de Guarapo, en ello les podía ir una afeitada del pescuezo muy apurada.

 

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1 abril 2013 1 01 /04 /abril /2013 20:44

 

 

El fenómeno Yoani me parece totalmente grato y fortuito.

Reinaldo es un periodista intelectual como la copa de un pino, si algo han obtenido, bien que lo han buscado y han sido ellos dos sin la ayuda de nadie excepto esos tejidos tan solidarios de la base en Cuba y en cualquier país, pero con mucha delación alrededor también, cuando todos se iban, incluida ella misma, regresó porque es su tierra y dijo así de claro, - de aquí no me saca nadie, y opino lo que pienso!. Y lo hizo, y cuando lo hizo hacía falta mucho valor, ahora le es más fácil porque la conocen todos, pero cuando no la conocía nadie, era muy complejo, porque además de la represión sempiterna, en los sistemas socialistas, existía y existe una inducción a la auto represión , a la autocensura, una especie de sucedáneo de la flagelación, que funciona de una manera muy perversa y difícil de salvar.

Por otro lado es importante destacar que comenzó con un blog, con una pluma descriptiva sensacional, de la tradición cubana de Cirilo, Carpentier, Cabrera Infante o Padura, y esos relatos del pan duro al borde de la ventana y las metáforas con la vida ordinaria, corriente, cotidiana, domésticamente agobiante, fueron para mi los cimientos del fenómeno que yo con la  humildad que me confiero, apoyo hoy, porque proviene del mundo de la escritura, de la reflexión, de la observación, de la tranquilidad, de la Paz y de la polémica.

Eso, en lo particular me da buena espina, sinceramente no apoyaría como referentes de futuro a un militar disidente o un ex comandante, porque creo que lo que nos sobran son potenciales violentos, no apoyaría a un ex preso político de la primera era, dado el más que probable justificadísimo resentimiento (excepto en algunos casos que conozco como el de Alberto Müller que es un ser entrañable pero todos no son capaces de llegar a una condición humana tan elevada), ni a un familiar de preso, ni de un muerto, porque el dolor o el miedo no legitiman la opinión, del mismo modo que "una víctima de accidente de tráfico no debería dictar las leyes del tránsito". Entonces pienso que quienes podrán conformar cierta disidencia sana, fresca, constructiva, de futuro, llamada al progreso económico pero también social, pasa más o menos por gente como Yoani, para mi ella da el perfil no de Presidente ni de político profesional, sino de institutriz en la formación de una plataforma de debate, de libertad para el disenso, de donde puedan salir los futuros activos de una sociedad que recoja lo no demasiado mal hecho e innove para una sociedad realmente nueva, con la participación de la imaginación, el sentido común y mucho trabajo, no una inmersión en el retroceso de modelos como el del capitalismo de estado actual que no deja nada a los trabajadores.

Más bien algo vinculado a la Libertad, y la Libertad es un concepto muy amplio.

Creo en que hay que tener la humildad y la capacidad de decir de alguien: ¡este consigue expresarse mejor que yo! o bien: este le echó al asunto los huevos que yo no le eché ni le echaría jamás.

Pero además me gusta por el equilibrio, y me solidarizo en esa tarea tan compleja de explicarles a los pseudo izquierdas, que no suelen poner en práctica la progresía como lo anuncian, el por qué de que aún con la medicina gratuita, la educación gratuita, y otros hitos más o menos sostenibles en una disertación al uso, esa Revolución se fue "a bolina" desde el mismo momento que se empezaron a encarcelar compañeros de lucha, gente por opinar diferente, cuando se le puso reglas parciales a la cultura, según escribió Armando Hart Dávalos: "Las reglas del Juego", rejas al pensamiento, candados a la libertad.

 Yoani logra como pocos advertir de ese engaño, de quienes secuestran para sus fines esa terminología socializante, mesiánica, cristiana, numantina, que consigue engañar a mucha gente y condicionar el criterio de no pocos comunicadores.

En esto la considero importante, y luego, si a alguien le gusta más o menos su cara, su tono de voz, lo que dice, como lo dice, eso es harina de otro costal, pero creo que hay pocas dudas de que cada pulgada de reconocimiento se las ha ganado a pulso

 

 

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29 marzo 2013 5 29 /03 /marzo /2013 22:28

 

 

 

Era ocho de octubre, justo cuando  comenzaba la jornada Camilo- Che, que llegaba hasta el veintiocho del mismo mes, día en que en el año 1959, desapareció en circunstancias más que misteriosas , Camilo Cienfuegos, el héroe de Yaguajay, la Voz del Pueblo, a quien el pueblo de Cuba  sentía más cercano de los Comandantes de las columnas invasoras. Desde el año siguiente a la muerte del Che en el año 1967, tenían lugar estas jornadas, que eran un período de reflexión revolucionario, a modo de cuaresma católica, en que se hacían innumerables homenajes, conciertos, actos públicos con declamaciones altisonantes, se saturaba la cotidianeidad de lemas y consignas, los periódicos dedicaban paginas en ensalzar, y resaltar las cualidades sobrehumanas de estos dos héroes de la Patria, las mañanas en los colegios resultaban interminables a causa de las obras que se representaban en honor de los ausentes, durante varias noches de aquellos veinte días, en los CDR se organizaban reuniones, a las que no era del todo aconsejable no asistir , para leer  diferentes trabajos acerca de  los dos comandantes, cualquier evento de estas características resultaba propicio, para que algún  vecino, que tuviese alguna pequeña manchita en su historial chismográfico se la aclarase un poco, exclamando en voz alta y firme sus convicciones u aspavientos.   La ciudad se llenaba de carteles, y llegado el último día, el día del aniversario de Camilo, por la mañana todos los niños de todas las escuelas eran llevados hasta el malecón, o hasta otra playa para hacer una ofrenda floral a Camilo en el mar, ya que según la historia oficial, su avión se estrelló en el agua, en un día sin tormentas, después de ir a ver al Comandante Huber Matos, para pedirle que se entregara tras garantizarle que iría preso veinte años, cosa a la que el valiente Camagüeyano accedería sin mayores pruritos. Por la tarde, el broche de oro, lo ponía Fidel, con uno de sus discursos, transmitidos por ambas cadenas de televisión, por casi todas las de radio, y retransmitidas al día siguiente, para quienes no hubiesen podido asistir a la Plaza a oír al líder, blandir unas banderitas  gritar algunas consignas, y pasar unas tres o cuatro horas de pie, bajo el ya atenuado aunque siempre picante sol de octubre. 

Jornadas Camilo- Che

Me senté en el bar de la Uneac, el hurón azul, enclavado en el patio lateral de la mansión, arbolado con las mesas y sillas de hierro fundido pintadas de blanco, bajo los framboyanes.

He tragado las grageas de sangre,

Y los brotes de hiel que hallé en la garganta del camino,

Te busqué en el semen de mi falo,

Te aguardé en cada esquina, puñal en mano,

Nunca pude esperar, ni sentí siquiera,

el carbón ardiendo,bajo la planta de los pies,

ni las gotas de lluvia,

Lejanas, inalcanzables desde la lengua,

Agrietada de sed

Fui al Hotel Nacional, me tomé unos rones en el  bar de la planta baja, donde había visto pocos días atrás una performance íntima y preciosa de Juana Bacallao con Fito Páez . Bebí tragos preparados. Pusieron música de piano ambiental y conseguí relajarme casi hasta dormirme.  Entró una mujer madura, morena,  con los senos generosos, aprisionados en un vestido al que los botones estaban a punto de abandonar.  Se sentó frente a una coqueta mesa ratonera, y cruzamos una mirada que duró más que lo que las buenas costumbres sugieren. Volví a prestar atención a mi vaso, y a los pensamientos, el bar tenía alfombra roja y todo en él, desde las paredes hasta el techo eran variaciones del color rojo, ya rojo vino,  fucsia o bordeaux, lo cual inquietaba a la testosterona hasta despertarla, y al pedir otro trago de Bellomonte, volví a mirar a la mujer escultural, a la que había evitado mirar pero no había dejado de pensar en ella.

La excepcional Juana Bacallao

Yo era absolutamente monógamo en un sentido, nunca tenía una relación paralela, pero fiel, lo que se dice un hombre de una mujer, no era. Solamente quería a Mariana y de un modo profundo, no había lugar en mis sentimientos para otra, pero eso solo ocurría con el corazón.

Una vez fuera del hotel y sintiéndome más liviano, pero un poco culpable  con Mariana, me dirigí a un pequeño bar muy coqueto, seguí “cargando”. Ron cinco años de añejo sin hielo, acodado a la barra. Cuando salí del barcito sentí que tambaleaba, y que el sol en la cara me daba la sensación de duplicar la narcotización que tenía. Pero en Cuba caminar por la calle tambaleándose no era algo raro de ver. Toda esquina que se preciase, debía presentar su borrachín de turno, asido a algún poste de luz. Llegué a 23 y L, y me dirigí al Hotel Habana Libre, para echar un trago más al gaznate. No podría beber mucho más porque todo me daba vueltas, pero quería tomarme el “del estribo” antes de ir a casa a dormir la cogorza en el regazo de la lejanía del acecho de los sueños. Las pesadillas como a cualquiera, me aterraban, pero los sueños me dejaban una brecha directa al abismo, me plantaban la promesa de la pérdida de la inocencia.

Entrada del Hotel Habana Libre

Al llegar a la puerta automática del Hotel que otrora había sido mi vivienda, la casa donde más años había vivido en mi vida hasta entonces, todo giró en mí alrededor y caí redondo al suelo.

Cuando volví en mi, estaba sentado en una ambulancia en las puertas del Hotel, y había conmigo un hombre delgado, de tamaño medio, y aspecto intelectual. Que me dijo:- Sé quién eres_  alguien que no había visto en mi vida, sabía”quién” era, algo tan difuso que ni yo mismo lo sabía. Aunque el buen samaritano se refería a algo mucho más mundano y superficial, a que era un Guevara, uno de la tribu de los Jefes Unga Dunga, de los de sangre azul, con tintes rojos fuego. Sabía que era sobrino del Che y se quedaba tan ancho al decirme:- tranquilo ya sé “quien” eres- mientras yo sentía, como cada vez que me comparaban con sus ideas prefabricadas de cómo debía ser el familiar del Mito, que también subrepticiamente me estaba diciendo: – Y también sé “lo que” eres.

Un día de Octubre, como cualquier otro, mi tío cayó redondo en el suelo no demasiado limpio de una escuelita rural en la quebrada del  Yuro, en Bolivia, con el torso cargado de plomo, con las costillas asomando a la piel, la sangre manchando su pecho disminuido por el hambre y el asma, pero temido. Cayó con los ojos abiertos, atentos al último suspiro de la vida, a las imágenes que salieron por última vez de la cabeza y quedaron suspendidas en el aire, por un rato, antes de iniciar el viaje hacia el  ámbito de las cosas y personas que le importaban, y de aquellas  que ya no estaban.

Su último día coincidió con los últimos días de su destacamento guerrillero, ya que estaba prácticamente sólo. En una soledad más brutal si cabe, que era  evidenciada por el contraste con el objetivo inicial que era crear varios focos de insurrección en toda Latinoamérica, y como mínimo una Revolución en Bolivia. Pero estaba sólo,  como tal vez habría buscado sentirse, el vacío llama al que padece vértigo. Había llegado lejos en su juego, ya que había podido comprobar  que su madre podía morir  lejos de él, y que él podía morir lejos de los suyos, desde hacía un tiempo ya, desde que sabía que esa aventura acabaría con sus huesos sobre el polvoriento suelo de una escuelita rural cualquiera.

Mural de René Portocarrero en el bar “Las cañitas” del Hotel Habana Libre

Y como yo no tenía la más minima probabilidad de ninguna de las grandezas que enunciaban las historias reales y aderezadas de su vida,pero menos aún las de su muerte, había comenzado a coquetear con vicios y  fracasos,  imaginando que esa soledad me confería cierta proximidad a la esencia de la poesía trágica, que era el único medio para dotarme de rasgos pintorescos y excéntricos, y por ende sería lo más cerca que podría estar del destino que yo pensaba que mi tío me había legado a través de mi padre.

Aunque cuando me quise despegar de ese juego  no pude, en una eternidad viajando hacia abajo comprobé que había ido demasiado lejos, aunque nunca tanto como los protagonistas de aquellas tan conmemoradas jornadas, que recordaban a dos ilustres traicionados.

 

 

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2 noviembre 2012 5 02 /11 /noviembre /2012 21:18

 

 

Dalla stazione degli autobús, sino alle vie del centro  e tutte le stradine che attraversavano il pittoresco paese di Puerto Padre, era tutto un luogo d’un mondo a parte e d’altri tempi. 

Mi ci portó il mio amico Peter, che in realtá si chiamava Pedro Miguel, peró lo preferivo in inglese, giá ch’era un ragazzetto indomabile e diceva sempre che sicuramente era nato negli Stati Uniti.  La casa di due piani di suo nonno, con pórtico fiancheggiato da grandi colonne, dava un tocco diverso al sovraffollamento típico degli agglomerati urbani, come la maggior parte delle costruzioni di quel posto cosí variegato di stili austeri.  La sorella di Peter aveva un’amica intima nel paese. Non vi era nulla come contare su amici che avessero sorelle con amiche cosí bone.

Negli anni vissuti nell’isola, non ero mai stato in nessun altro posto dove mi sentivo cosí ben integrato come mi sentii in Puerto Padre.  Lá, ero il forestiero come alla Habana, peró non ero lo straniero, ma piuttosto l’amico habanero di Peter, che fossi argentino era totalmente secondario e imprescindibile, eccetto per i vecchi, che rivelavano le proprie nostalgie dei tempi migliori con una stupefacente sinceritá.

In quei giorni, nel suo paesello, dove ogni cosa sembrava impregnata, piu o meno, di magia, Peter mi fece partecipe di qualcosa di molto piu profondo e complesso che la semplice amicizia, mi aprí la scatola dei segreti familiari.

 Secondo lui, quel luogo era conosciuto per i suoi fantasmi e racconti sopranaturali e di difficile spiegazione lógica. Un pomeriggio, mentre tornavamo dalla spiaggia dove eravamo stati a bere birra, giocando a pallavolo e scherzando, vidi lungo il viale del ritorno, sulle fiancate, una specie di specchio d’acqua argéntea. Eravamo seduti nella parte posteriore di un camión che trasportava l’impianto  della música, e Peter e i suoi amici mi mostravano l’orizzonte dicendomi: Hai visto? A quest’ora tutto é uno specchio!

Il primo giorno Peter mi disse, passando vicino ad una elegante casa di legno di due piani, che lí viveva un fantasma, una delle vittime ch’era stato ucciso in quella casa, da un amante troppo impaziente, e che non era disposto ad abbandonare questa dimensione.  Per lo meno, non del tutto, e per testimoniarlo, ogni tanto appariva in mezzo alla via con l’aspetto che aveva il giorno della sua morte.

Pensai che non dovevo rispondere con una risata fragorosa a cotanta fiducia nei miei confronti,  feci l’educato assentendo. Solamente quando rimasi solo con il mio amico volli specificare: Peter, tu sai che io non credo a quelle cose.

L’ultimo giorno prima di tornare alla Habana, fummo tutti e quattro ad una festa che si svolgeva sul lungomare. Ballammo, bevemmo birra,  e riuscii persino ad accompagnarmi all’amica della sorella di Peter… ma dopo pochi baci furtivi in spiaggia, ci chiamarono a squarciagola perche il camión che ci avrebbe dovuto riportare a casa, partiva, e quindi ci affrettammo a salirci sopra. Ma prima che il motore si mettesse in marcia, vedemmo due signori, uno alto e magro ed uno grasso e piu basso, coinvolti in un alterco típico da fine di festa alcolica. Peró il grassone, che si imponeva sempre in quanto a insulti, non era disposto ad andare a dormire senza aggiungere un po di pepe alla disputa, e sferró un primo pugno in faccia all’altro, poi si gettó su di lui coprendolo di pugni e calci. Il magro si allontanó un po di metri e quando sembrava che la discussione fosse terminata, ritornó con una spranga di ferro in mano, il grasso cercó di schivarlo, peró l’agilitá che mostró il magro risultó efficace e gli piantó l’affilato stiletto varie volte nello stomaco. Gli astanti si lanciarono a separare i due rivali, arrivando un po tardi. Alcuni portarono il grassone all’ospedale, ed altri scomparvero  con il magro su per un vicolo.

La polizia arrivó solamente quando non erano rimasti che Peter, alcuni amici della Band musicale, sua sorella, l’amica della sorella ed io, e ci domandarono se avevamo visto qualcosa durante l’accaduto. Io ero tuttavía sconvolto e preferí non spifferare nulla.  Ci ordinarono di andar via da lí e durante il viaggio di ritorno a casa viaggiammo in silenzio. Arrivati a casa del nonno di Peter, mangiai qualcosa, ed anche fosse gia tarda notte, uscii a contaminare l’aria con alcune sigarette di tabacco forte.

E allora vidi, sotto il lampione che si trovava di fronte alla casa di legno degli impiccati, un uomo alto, magro, con camicia guayabera chiara e cappello, che sembrava mi stesse osservando, anche se da quella distanza non riuscivo a scorgere gli occhi, gli dissi: - Ehí! Buona notte! -  abbozzó un sorriso, giró sui suoi tacchi e rientró in casa, senza fare il benché minimo rumore.

Il giorno dopo, prima di partire, ci informarono che il grassone rimaneva ricoverato all’ospedale, sotto osservazione, e che avevano arrestato il responsabile delle pugnalate, il quale peró giurava su tutti i suoi morti di non ricordare assolutamente nulla di ció per cui veniva accusato, e che giammai aveva usato un coltello contro qualcuno.  Chi lo aveva visto usare la spranga, dicevano che effettivamente, sino a quel momento, era stato un essere molto pacifico, a uno che gli piaceva il rum, la música e le donne, peró non le risse.

Al salutarci, il nonno di Peter mi abbracció fortissimo, mi ricordó quello che mi aveva detto varie volte in quei giorni, che ero un bravo ragazzo, come mio zio, peró che Fidel era un uomo cattivo, che aveva distrutto il Paese, e pure a mio zio. Non ero preparato per ascoltare quel tipo di cose, ma attrasse la  mia attenzione con che sicurezza lo diceva.

Gli commentai che la notte anteriore ero uscito a prendere una boccata d’aria fresca, dopo aver presenziato ad una simile rissa, e gli confessai che rimasi perturbato dall’immagine di quell’elegante uomo che entró nella casa degli impiccati. Allora mi disse che il grassone della rissa era il fratello di quello che avava causato la tragedia in quella casa.

Puerto Padre risultó enigmático ai miei occhi, come lo presentavano i suoi adulatori piu innamorati,  per la via argentata che va verso il mare, per il fantasma soddisfatto, o per la tranquillitá e la scarsa prudenza nel parlare dei peggiori tempi che ci toccava vivere paragonati a quelli di prima.

Come dicevano gli amici del nonno di Peter: i tempi dove si potevano comprare nei negozi otto tipi di riso differenti, e senza pietruzze e ne punteruoli.

I bei tempi.

 

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27 octubre 2012 6 27 /10 /octubre /2012 07:51

 

 

 ¿Se puede denominar ecologista a un náufrago que se haya visto obligado a vivir durante unos años en una isla deshabitada? Sí, claro que sí, lo que no se puede asegurar es que le quepa mérito por ello.

Fidel experimentó una transformación desde la caída de la Unión Soviética y fin de las aventuras bélicas para apoyar revueltas en el resto del Tercer Mundo, por un sentido peculiar del internacionalismo que incluía un nada nimio cobro en especies allí donde abundaba el diamante, allí donde abundaba el petróleo, o de sometimiento más apoyo incondicional allí donde ni el pasto diese algún beneficio. Primero, se convirtió en pacifista de repente, de la noche a la mañana, luego recuperó su fe, y al final parece ser que quiere darnos a entender que es un paladín de la ecología, que es algo que le quita el sueño. Es un maestro, en los combates cuerpo a cuerpo no tiene rival porque, cuando menos se lo espera el contrincante, él aparece por detrás por el costado o por debajo; no es que no pierda, está plagado de derrotas, pero las disfraza de tal manera que las convierte en éxitos nacidos en la voluntad.

Cuando Cuba debió importar un millón de bicicletas de China a causa de una extrema crisis causada por el desmoronamiento de la URSS y la espantada de toda Europa al mal llamado comunismo, sumado a la ineptitud criolla para manejar la economía, Fidel expresó en la Plaza de la Revolución que Cuba había dado un paso en su desarrollo, que contaminaría menos el medio ambiente, y con un giro de muñeca impresionante terminó el discurso comparando la conciencia del cubano con la del holandés. Por lo de las bicis. Fidel el católico, el pacifista y el ecológico tiene pensado permanecer en su humilde vida por todo el tiempo que lo permitan los dispendios de gastos en su salud y la tecnología. Ahora sí que todos nos creemos que dejó de fumar sus lanceros de Cohiba.

Desde el  descubrimiento  del tabaco y del hábito de fumarlos, los puros habanos fueron un signo de distinción ya en las colonias o en la Metrópolis, y de ahí en más una seña de identidad  de las personas más acaudaladas y poderosas del planeta, caso las caricaturas de Tío Sam, o el prototipo del millonario.

Si  la Revolución Socialista había estigmatizado a toda la burguesía, por contravenir los fines del nuevo Estado, y se les había conminado a abandonar el territorio nacional con lo puesto, ¿por qué los apellidos  Partagás & H. Upmann, o las casas Regalier el cuño y Romeo y Julieta, pasaban a ser símbolos identitarios de la Revolución,fetiches comunistas del Caribe? la caracterización del enemigo capitalista norteamericano que más se usaba en la URSS siempre iba acompañada de un puro tabaco, cosa que a partir del triunfo de la Revolución cubana sufrió algunos retoques, ya que en la URSS era muy conocida la imagen de Fidel con el tabaco en la boca.

Los rusos besaban en la boca a sus visitantes. En las calles de La Habana se comentaba que cuando Fidel se encontraba de manera oficial o extraoficialmente conLeonid Ilich Brezhniev, iba con un puro largo y grueso encendido y entre los labios, para obligar al premier ruso a dar por bueno un sonoro abrazo de carácter latino, y evitar un innecesario intercambio de babas internacionalistas.

Un tabaco bien torcido, de la misma zona de Vuelta Abajo de Pinar del Río, el mismo que había simbolizado todo lo reprobable para un buen revolucionario, de un día a otro pasó a ser incluso símbolo de rebeldía anti imperialista, tanto para los turistas mientras paseaban por La Habana de brazos de alguna novísima amiga cercana, como para los dirigentes del gobierno, con un gorro verde olivo y un Montecristo entre dientes, y con dos amigas íntimas, una en cada brazo.

Los hombres del pueblo trabajador podían disfrutar también del humo de ciertos sucedáneos, unos cigarrillos y brevas mucho más humildes en calidad y confección, que al poco de haber sido encendidos se abrían en la punta como un plumero, apagándose súbitamente,  acompañados del cariño revolucionario de su miliciana esposa, la compañera del bigotico.

La diferencia entre la caricatura del millonario con el bombín en la cabeza y el habano en la boca, y la efigie de un jefe revolucionario con el mismo puro y una gorra verde, era sólo una cuestión de gustos en sombreros.


Aunque había alguna más: el ritmo de la amiga cubana bailando salsa es incomparable. 

 

 

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15 octubre 2012 1 15 /10 /octubre /2012 14:18

 

 

Lo más probable es que nadie tuviese prevista la avalancha de gente que se presentó esos días en las oficinas correspondientes para abandonar el país, llegaban a Mariel de todas partes del país, en el edificio contiguo al mío en Alamar, habitaba una familia de vecinos a la que llamábamos los Michi Michi, eran de la provincia de Las Villas, y habían esperado a que llegaran procedente de su tierra a toda la familia, para entrar a la embajada del Perú, en los días en que se abrió esa opción, pero dadas las demoras de los servicios de transportes interprovinciales, los familiares se presentaron demasiado tarde, cuando ya se había prohibido la entrada al recinto.

Los Michi Michi sacaron un número de lista en espera para poder volver a su provincia en autobús, cosa que se producía con menor inmediatez de la deseada,  de la esperada y casi, de la humanamente soportable. Aún estaban en el departamento de Alamar, amuchados, resolviendo como podían para comer, ya que no tenían su libreta de abastecimiento en La Habana, cuando se abrió el grifo de la emigración sexualmente subversiva en el Mariel.

De las razones eficaces para ser expatriado a los Estados Unidos, las únicas sobre las cuales las sospechas de fraude no podían ser resueltas de ninguna manera eran la prostitución y la homosexualidad; si alguien declaraba ser delincuente, debía poseer un prontuario, si decía ser vago habitual, debía estar registrado por la ley del vago, era fácilmente comprobable saber hasta cuando había trabajado. Declararse puta o pájaro era la mejor forma de acceso a una vida plena de futuro e ilusiones nuevas.

Aquellos guajiros encantadores, hombres y mujeres rudos de campo, llenos de niños alrededor, declarando en la comisaría, ellas, con sus facciones endurecidas por el Sol, pero suavizadas por la ingenuidad campesina, aduciendo que se ganaban la vida como meretrices entre los surcos de malangas, y ellos, con aquellas manos como guantes de cátcher,  y las cicatrices en sus brazos, asegurando que en la noche se calzaban medias pantys y ligueros y se transformaban en delicadas ninfas.

La Habana de los Michi Michi de mi barrio, de la pedrada indiscriminada, del almizcle en la marcha del pueblo descorazonado y del estudio en la casa de Miramar de mi abuelo, estiraba la lengua para alcanzar con el último suspiro, las gotas de ron de una vieja botella, de un naufragio de aire familiar.

Una tarde que estábamos tocando una rumba en el muro del círculo infantil, al frente del edificio, se acercó una comitiva formada por vecinos de los edificios de al lado, acudían al nuestro a informarle al presidente del CDR que los del cuarto piso, una familia de cuatro personas, tenían pedida la salida para Estados Unidos y que de un momento a otro llegarían, así tenían tiempo de prepararles el recibimiento. 

A las dos horas llegó un patrullero conduciendo a los cuatro vecinos de la cuarta planta, él era marinero, la esposa ama de casa, el niño y la niña eran pioneros, como todos los críos. Ni bien cerró la puerta el coche de la policía y empezaron a caminar por el pasillo hasta su escalera, salió un grupo de militantes que los estaban esperando detrás de una escalera, y comenzaron a gritarles  a voz en cuello, todo tipo de insultos, fundamentalmente, escoria, homosexuales, prostitutas, y gusanos, se gritaba más que nunca : Pim Pom Fuera, Abajo la gusanera!!, alternándolo con : ¡Fidel, seguro, al gusano dale duro!!.  Me bajé del muro , me acerqué y pude ver la cara de miedo en los rostros de nuestros vecinos, de los niños que hasta el día anterior jugaban allí mismo protegidos por ese mismo CDR, los gritos iban en aumento  en la medida que se acercaban a la escalera, cuando ya estaban cerca la muchedumbre comenzó a asestarle golpes, los primeros con las manos abiertas, a modo de bofetadas, sobre la cara , la nuca , la espalda, y entonces el bravo revolucionario policía que vivía en nuestro edificio, le dio en la cabeza con una porra de goma al hombre, la mujer no aguantó más y  empezó a gritar con alaridos, los niños nos miraban, con cara de aterrorizados ,  le agarré la mano a la niña y no dejé de mirarla diciéndole que no pasaba nada, que se calmase, y en eso Jesús, uno de los muchachos mayores, que medía más de seis pies, y había estado en todo tipo de reformatorios, se bajó del murito y se acercó a la multitud acalorada y violenta, y les dijo con voz tranquila y profunda, pero determinada: ¡Caballero dejen el abuso,  esa gente  tienen niños!. Y de un hábil salto se interpuso entre el teniente de policía, y el matrimonio, momento que los cuatro aprovecharon para subir raudos las escaleras, mientras continuaba la algarabía desde abajo.  Sólo entonces solté la mano de la niña que aún estaba ataviada con el uniforme de pionera, con el que cada mañana debía jurar por el comunismo, que sería como mi tío.

La de Jesús fue la única voz discordante que escuché en todos aquellos días de barbarie en La Habana, y muchos  decían que era un delincuente desalmado, pero la verdad, que aunque no era un muchacho modélico, nunca cometió un abuso y lo recuerdo con respeto porque sé lo que aquello implicaba en esos días. Era el más alto y el más azabache de todos los de su familia,  y también al que nunca vi bailar, decía que él solo bailaba en los plantes.

 Durante cuatro días, permanecieron con las ventanas y las puertas del balcón cerradas, ya que los vecinos les arrojaban huevos desde abajo en señal de repudio. El día que por fin se presentó la patrulla que los iba a recoger para depositarlos en la borda del yate, que los llevaría a la otra orilla, el agente, yendo unos pasos por delante de ellos,  permitió que la misma muchedumbre se cebara dándoles los últimos golpes y empapándolos con los últimos salivazos, a modo de despedida de un vecindario con los que había existido, convivencia y camaradería, rotos, únicamente por la decisión subversiva, de procurarse el sustento  en otro país.

Por doquier se sucedían las golpizas  a los vecinos, o a los profesionales en los centros de trabajo. De mi escuela sacaron a dos profesores que tenían pedida la salida, a golpes, escupidas, e insultos y los acompañaron con esa comparsa hasta la parada de la guagua.

Tengo impregnada en la memoria  la mirada del profesor de Física, el gesto de su cara con cada bofetada, y el remolino del pelo lacio, con cada golpe en la nuca, las escupidas en la cara. Esto se lo hacían a hombres tranquilos, no violentos,  pero había un obrero de la fundición, que cuando fue abordado por estas hordas de embullo,  sacó un machete, miró de frente a los exaltados y dijo, ¡al primero que me toque me lo echo al pico!

Hubo incidentes serios en Alamar, algunos heridos por las hordas y otros que después de ser escupidos y abofeteados, en la soledad de sus departamentos no aguantaron el recuerdo del bochorno transcurrido y salían a la calle con un cuchillo a clavárselo al primero de los ofensores que viesen. 

La cantidad de dramas y tragedias de este y otro tipo, que se dieron cita en los días del Mariel, solo se pueden contabilizar con la imaginación o la especulación, ya que en Cuba además de no existir estadísticas libres en este sentido, tampoco existía prensa policiaca, ni siquiera oficial, que informase sobre los episodios delictivos ocurridos en la comunidad.  Lo que no puede negar todo el que vivió esos años, es que todo el tiempo , en todos los barrios, con la aquiescencia de las autoridades, esas golpizas, humillaciones y abusos, eran tan generalizados que parecían una catarsis colectiva, como si castigaran al que se atrevió a hacer lo que colectivamente en el inconsciente,  deseaban casi todos: pirarse al norte.

 

 

Los Michi Michi.

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12 agosto 2012 7 12 /08 /agosto /2012 02:24

 

 

La última pregunta- me espetó el entrevistador- ¿ Cómo son las relaciones actuales de Cuba con Estados Unidos?– Perdón, pero no me encuentro capacitado para responder eso- fue mi respuesta y entonces el periodista pasó a otra última pregunta que guardaba en la recámara.

Una vez transcurridos unos minutos después de terminada la entrevista me quedé pensando en como habría podido aprovechar la cuestión para comentar aspectos de mi interés, acerca de los que puedo opinar sintiendome a gusto. Pero esto me ocurre en la vida casi con todo lo que expreso por medio de la voz. Si se me permitiese echar la cinta atrás indefectiblemente siempre cambiaría algo, aunque fuese solo una coma, quizás con la salvada excepción de esos exabruptos que encajan perfectamente en las situaciones. Las maldiciones. Tal vez esta sea una de las razones por las que prefiero manifestar mis pensamientos a través de la escritura, la otra es no escucharme en mi tono ligeramente nasal.

Pensé que tal vez no pueda hablar de cifras y datos respecto de la actualidad de los convenios, quizás no pueda dar fe de las transacciones y negociados entre estos dos países más acostumbrados a las hostilidades que a la convivencia. Quizás no pueda comentar el modo exacto en que se están comenzando a fraguar las capitulaciones de los postulados, de los juramentos, del absurdo, de la crueldad  y de la tozudez en ambas orillas a lo largo de más de medio siglo; pero sí que me habría gustado pasear mis apetencias e inquietudes en el viscoso terreno de las suposiciones.

Me hubiese gustado dirigirme a los cubanos que desde hace un tiempo más que prudente, vienen depositando su confianza en que tarde o temprano  la democracia occidental terminará por darle un merecido a los déspotas que los enviaron al exilio, a las prisiones o al ostracismo, y advertirles que se fuesen haciendo a la idea de que posiblemente los gobiernos de  las potencias capitalistas entrasen en una creciente amnesia paulatina, en la medida que también con la misma vertiginosidad atacase a la memoria de la dirigencia cubana, compuesta de los mismos que combatieron a sangre y fuego toda proximidad al capitalismo, a la democracia, a la sociedad de consumo ( exclusivamente para los representantes del vulgo, mientras en las familias de la dirigencia esas estrictas normas hallaban cierta relajación).  Solo por preservar la salud sería conveniente que tuviesen en cuenta al menos que existe la posibilidad, ya no tan remota, de que al quitar las barreras que al gran capital transnacional le ocasionaba severo malestar, al tiempo se diluyan los rencores bajo el peso del mercado, y comience un repentino romance entre los gobiernos occidentales y los mismos tiranos de siempre de la isla, sin cambiar siquiera la fachada, sin arrojar el látigo al abismo, sin pedir perdón por los desmanes, por los crímenes, por el asfixiante abuso sobre los abusados.

Una vez que puedan instalarse sin trabas las transnacionales expropiadas en el pasado o sus vástagos ¿ para qué persistir en el enfrentamiento?. Se dirán unos a los otros: “Negocios son negocios, no había nada personal”, harán borrón y cuenta nueva.  En definitiva ¿ quién está más apto para llevar los asuntos de un ministerio que alguien que ya tiene en su agenda los datos de todos sus homónimos en el mundo? Y por otra parte ¿ que utilidad podrán tener todos esos bregados luchadores por un mundo mejor, por justicia, por equidad e igualdad de oportunidades, frente a un manojo de pusilánimes de escasísima vergüenza que además de contar con la ventaja de una moral absolutamente moldeable, tienen también las riendas de las fuerzas represivas?. Por las dudas.

Yo me curaría en salud y recordaría por unos instantes quienes fueron los que comandaron los cambios  nada más ni nada menos que en la Unión Soviética, desde un Gorbachov y un Yeltsin , ambos dirigentes del PCUS en sus regiones de nacimiento y cómplices de cuanta tropelía se cometió bajo sus mandos cuando no responsables directos, hasta el ex agente del KGB Putin,  sin embargo cambios que resultaron ises del  campo socialistaue de ron los que comandaron losi cambios cia, por equidad e igualdad d eoportunidades una vez que de abruptos y radicales,  sin el más mínimo rastro de alguna utopía socializadora de las riquezas, ni siquiera de minimas garantías para los ex adorados proletarios. Desde occidente solo se les exigió que abandonasen sus posiciones políticas, no sus cargos. 

Sucede un tanto de lo mismo en Cuba.  Esa especie de obsecuentes  que al auto proclamarse comunistas cuentan con prebendas y privilegios frente a quienes  piensan de otro modo o simplemente presentan algún grado de pudor, y que han conformado en la práctica la totalidad de los burócratas en el poder de los países socialistas, habrán sido cualquier cosa menos comunistas y a su vez son quienes más daño han ocasionado a la percepción universal de dicho disparate de sociedad dictatorial y por ende imposiblemente igualitaria, convenientemente disfrazada de clímax, de no va más , de súmmum de las sociedades resumido en el principio marxista de: “ a cada cual según su necesidad”.

Cada amordazado, cada alcoholizado por la paranoia, cada reprimido, cada preso, cada disidente, cada rockero, cada espíritu libre aprisionado, cada exiliado, que pretenda que al cabo del gobierno de los gerontes hermanos, una vez extintos lo actuales parámetros socio económicos de gobierno de la isla, tendrán acceso a dirigir la construcción de una nueva sociedad, no olviden del todo el arte de resistencia y la persistencia, ni distraigan en la carretera sus petates de eternos opositores, tal vez conserven su razón de ser.

Podemos observar como alfiles, caballos y torres de los aparatos del establishment cubano ya se están aprovisionando a tiempo de pequeñas anécdotas de diferencias con la dirigencia, asegurándose una parcelita paradisidente de cara al experimento venidero. Ya pululan conversos coroneles, ministros, cancilleres, todo tipo de lacra que en su momento se emplearon con dureza contra  quienes escuchaban en el malecón a Grand Funk Railroad aplicandoles una mancha en el expediente acumulativo que les acomapañaría de por vida bajo la acusación de "diversionismo ideológico" o de "desafecto" por escuchar a la recien hoy legalizada Celia Cruz después de cincuenta años, quien en vida no pudo regresar a su país y cuyas canciones prohibieron ya que al parecer, su "Bemba Colorá" incitaba a subvertir el orden, o bien a quien deseaba leer “Paradiso” de Lezama Lima, literatura hippie o consumir cultura beat y ya con extrema contundencia a quien se le ocurriese exigir su prometida porción de libertad.

De entre aquellos que oí decir a viva voz para ser  escuchados en los cuatro rincones: ¡Socialismo o muerte!, dudo que uno solo esté dispuesto a morir por causa alguna que no sea el empacho de víveres, y menos aún que alguna vez, ni siquiera en sus peores pesadillas hayan hecho el más mínimo gesto de socializar algo propio.

Entiendaseme bien por favor, nada más distante que pretender que esas almas repletas de un inquietante vacío sólo habitado por la pusilanimidad más abyecta, aguarden fusil en mano, ateridos y aterrados  en la noche de la Sierra de El Escambray, el intercambio de disparos que los ubique en el único extremo posible hoy de su tan cacareado dilema; pero que al menos tengan el decoro de dar un paso al costado y sólo levantar la mano cuando sea el turno de los arrepentimientos y las excusas.

Me temo incluso que llegará el momento, en que para ciertos organismos de poder occidentales que alentan desde afuera a la disidencia, personas como Payá podrán pasar a representar una rémora, un incómodo testigo de la carencia de toda ética.

Y aunque  por supuesto todo esto deba permanecer en cuarentena al tratarse de una premonición elaborada con ingredientes de mi propia huerta, solo por si en este caso la excepción de la regla me consagrara con el don del acierto, no estaría de más que quienes han sido oprimidos  por la tiranía se hiciesen a la idea de una prolongada peregrinación en las antípodas. O como minimo a tener que compartir cama con los alacranes.

O quizás no haya dicho nada de esto cuando el periodista  me hizo lo que iría a ser la pregunta del estribo, porque aún existe una tercera  razón por la que prefiero escribir lo que pienso en lugar de decirlo, es que hablando puedo llegar a ser tan vehemente o por el contrario tan cínico que de ese modo cobran varios enteros mis posibilidades de acertar en los presagios.

 

 

 

 

 

 

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24 julio 2012 2 24 /07 /julio /2012 01:39

 

 

Acaso lo que más me ha impresionado acerca de la muerte del disidente cubano Oswaldo Paya, no sea ni el enorme semillero de posibilidades de fantasear con que haya sido uno de esos accidentes  inducidos por la buenaventura infinita para algunos, ni tampoco la casualidad de que los fallecidos fuesen los dos molestos opositores  al  despotismo estructural.
Lo que más me ha llamado poderosamente la atención, es la portada del periódico Granma, que no hizo ni una sola mención al accidente y solo en su interior una pequeña esquela que ni siquiera le dedica el honor de colocar su nombre en el titulo ni hacer mención de su actividad.
Ni siquiera por tratarse de la persona que logró presentar las requeridas  firmas para promover el Proyecto Varela que se proponía abrir el debate sobre una transición democrática, rechazado por el  sempiterno gobierno, aportando el manido argumento de que era una estratagema de los Estados Unidos para derrocar a la dictadura del proletariado.
Esa falta absoluta de respeto, de reconocimiento caballeresco de un rival digno, que probó su valor frente a un rebaño de corderos serviles, cuando se trataba de la relación con el poder y de una manada de lobos feroces cuando se giraban hacia la población, es quizás el mayor llamado de adeptos a su causa por la indignación que despierta tal desaire, error en el que incurren una y otra vez los represores de toda latitud e ideología.   

Más allá de toda consideración, de cualquier diferencia de criterio con las ideas de Payá, lo que no debe ser pasado por alto es el enorme valor que un ser humano tenía que dedicarle al asunto en 2002, para plantar cara con semejante disparidad de fuerzas a un poder que había mostrado tolerancia cero con cualquier grado de oposición, por mínima que fuese. 
Lo que no pueden negarle ni sus más acérrimos opositores, ni sus críticos mas enconados es la perseverancia en los principios más humanistas, de un pacifismo proverbial, llevando esta conducta a niveles profundamente cristianos. Predicando con el ejemplo. No se lo puede acusar de ningún atentado por leve que fuese, ni siquiera en respuesta a los tantos padecidos por él y sus acólitos. Este aspecto distintivo es donde radicaban las excepcionales condiciones éticas de Payá, fue tanto el que lo convertió en un ser que generaba controversia entre los extremistas de toda índole, así como será el rasgo más dificil de suplir y donde será más sentida su pérdida.
Pienso que aparte de la consistencia que deba tener el producto que se intenta vender en política, resulta igualmente importante sino más en algunas ocasiones, la calidad humana del vendedor. Su forma de vivir, es la mejor manera de presentar la sociedad a la que invita a formar parte. Definitivamente, aun cuando se tratase de una ideología distante a las que apruebo y suelo adherir, estoy más dispuesto a creer en el buen desarrollo de una propuesta si parte de quienes son capaces de enfrentarse a la intolerancia, al inmovilismo o al miedo, mediante la persuasión, intentando convencer antes que vencer, poniendo en práctica una paciencia que sólo puede ser sostenida con importantes dosis de convicción y con nutrientes propios de la honestidad.
Obviar la muerte de un digno rival y en su lugar colocar una nota sobre un partido de beisbol que Cuba ganó a Puerto Rico en Haarlem, los resultados de un enésimo pleno del Partido Comunista, y algún anacronismo engañoso más por el estilo, no habla de la calidad del despreciado, sino de la del ofensor.

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17 junio 2012 7 17 /06 /junio /2012 21:09

 

 

Por estos días cuando se cumplen ochenta y cuatro años del nacimiento de Ernesto Guevara de la Serna en Rosario, me enteré que sale un libro echando algo de luz sobre su pensamiento crítico con el marxismo ortodoxo y sus dogmatismos, sus observaciones agudas nada condescendientes que le agenciaron más de un problema con los poderes soviéticos y cubanos, además de diversos apuntes sobre obras de filosofía que hizo a lo largo de su vida.  Mi  sorpresa fue enorme cuando supe que la compilación de dichos escritos la publicaron justamente los verdugos de ese modo crítico de  pensar del Che y completamente prohibido por el establishment de entonces, el mismo de hoy pero con otro collar. Los detractores de su coraje y de su visión discordante con el poder de entonces son quienes hoy lo adulan y se prestan como altavoz de sus acotaciones, cuando ya parece ser un poco tarde, por Ernesto obviamente, pero también por Cuba, con una desfachatez, un escaso apego por el pudor tal, que casi da vergüenza ajena, un camión de pundonor no sería suficiente para aprovisionar la cantidad básica a estos espíritus.

El trabajo no hace referencia a las más que múltiples manifestaciones de profundos enfados y desencuentros con los impositores de estas ideas, y aunque no hace mención  de modo especial a los inconvenientes que ello le acarreó con la dirección del Partido de los Soviets y por consiguiente con la propia dirección de la Revolución cubana (una cosa es coquetear con el cambio y otra bien diferente es hacer una verdadera autocrítica), si que permite  diversas interpretaciones en ese sentido. 

Más allá  de utilizarlo para comenzar su andadura hacia las excusas a que asistiremos por parte de quienes ostentaron el poder estas décadas  y la exoneración de la imagen para una eventual sociedad pos dictatorial, los motivos oficiales parecen pasar por intentar un acercamiento al marxismo crítico, ahora que Cuba lo precisa más que nunca según dice su compiladora y para encarnar tal tarea nada mejor que el espiritu de Guevara que fue la dialéctica misma, el anti enmohecimiento y hermetismo de cualquier teoría, la encarnación del cambio, del aporte; pero sobre todo el coraje para hacerlo cuando se precisaba más allá de lo afín que se pueda estar con sus ideas.

Este libro y el esclarecimiento de las mentes de sus precursores parecen haber llegado con un poco de retraso.

Dificilmante se pueda encontrar a alguien en toda la isla no ligado de algún modo al gobierno ni al Partido,  que muestre algún tipo de interés por la continuación del modelo socioeconomico impuesto por la Revolución, es tal el rechazo a la jerga politica, que la gente por no escuchar el sufijo "ismo" recibido en estos años en dosis desporporcionadas, no desea siquiera oir la palabra capitalismo.

Resulta asombroso que entre los que apadrinan este trabajo se encuentre Armando Hart, tantos años ministro de Cultura, quien escribió “Cambiar las reglas del juego” donde  se esboza una adulación obsecuente del espíritu de una frase de Fidel que fue adoptada como dogma respecto del arte y la cultura, a saber: “Dentro de la Revolución todo; fuera de la Revolución nada,” con la que se justificó la genuina manera de entender la revolución cultural cubana, con su amplísimo espectro de  prohibiciones, censuras  purgas y podas, en la cual de las primeras cosas que se prohibió y con muchísimo rigor, fue la obra de León Trotsky propuesta precisamente en este trabajo de el Che, como ejemplo de lo que Cuba debería publicar desobedeciendo los rígidos dictámenes del PCUS.

¿ Recibirán las correspondientes excusas todas aquellas personas que dentro de Cuba tuvieron el desafortunado arrojo de apoyar las ínfulas rebeldes e independientes del inconforme Ernesto y que fueron defenestradas, o como se decía eufemística y coloquialmente “tronadas” por osar llevar la contra a las indicaciones de las máximas instancias?.

Todo puede ser, y nunca es demasiado tarde para hacerse con una cuota de razón,  está bien incluso cuando la adopción de esta es lo más acorde con los tiempos y resulta altamente recomendable para permanecer sobre la cresta de la ola.

Pero hacerse con un ramo de dignidad es algo muy diferente, a ello no se accede por medio de la conveniencia.

No daba crédito cuando vi quienes publicaban el trabajo, porque creo que era un trabajo necesario, pero que lo debían protagonizar quienes siempre creyeron en esas posiciones criticas, quienes defendían que la obsecuencia con la dirigencia del PCUS era la perdición de la Revolución, por quienes defendían el debate, la polémica y la innovación, no justamente sus detractores, de ellos espero que defiendan sus posiciones herméticas, cerradas, que continuen justificando el servilismo y la opacidad.

Pero claro, si pretendiese asistir a la defensa de los valores y los criterios que respaldaron durante medio siglo quienes se creían eternos, si  esperase verlos caer abrazando sus convicciones, mejor sería que fuese reservando cómodos asientos con refrescos y palomitas de maíz, en cualquier sala más o menos clásica de cine de barrio donde proyecten alguna de "cowboys".

 

 

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19 mayo 2012 6 19 /05 /mayo /2012 00:14

 

Casi todos los que estaban en las inmediaciones hacían cola para tomarse un helado en Coopelia. Enormes filas humanas. Las bocas de despacho donde se veía poca gente de pie eran de venta en dólares y ahí solo se atendía a extranjeros.

 - ¡Párense ahí!- gritó uno de los policías mientras descendía raudo del patrullero por el lado del acompañante.  Mientras el otro apagaba el motor y salía para cortarles el avance a los dos muchachos, llegó un miliciano algo sofocado por el paso aligerado señalando a los chicos  - Sí esos mismos son, esos dos pájaros-  mientras el miliciano decía esto se iba formando un grupo de curiosos,  los últimos de la cola, que dada la distancia tan abrumadora que los separaba de la dependienta que despachaba los helados, no se hacían demasiado problema en abandonar el puesto.

- ¿ Qué hacían detrás de esos arbustos, ustedes son gansos?- les inquirió quien había bajado primero, más a modo de acusación que de pregunta ya que ni siquiera les permitió responder- Vamos, monten en el carro, vamos a la Unidad.

Uno de los jóvenes obedeció presto la orden y sin chistar entró al patrullero, el otro comenzó a pedir explicaciones en voz alta de por qué los detenían. El policía le espetó que se lo llevaban por desviados y sin mediar otra explicación le aplicó una sonora bofetada en el rostro, le torció el brazo y lo empujó con la ayuda de la rodilla al lado de su amigo.

Nadie de los que miraba dijo nada.

Cada tarde cuando caía el sol, se podía ver una escena similar en Coopelia,  algunos estaban dispuestos a purgar flagelandose con el  inclemente suplicio de esperar horas por sus bolas de helados; otros como los ácratas , rockeros, friquis y afeminados que utilizaban la manzana de la heladería para darse cita, terminaban purgando en los calabozos de las comisarías.

Unos años antes, entre 1965 y 1968,  siguiendo una política del Gobierno, se enviaba a los homosexuales a campos de trabajo, bajo el precepto de que el rigor los haría hombres, los callos y las vicisitudes del trabajo los endurecerían y entrarían en cintura , en al menos uno de los pilares fundamentales de cualquier hombre como es debido, en su vertiente de guapo o revolucionario: ser viril;  la otra era ser temerario, de esa se podría dar fe más tarde, en Africa.

En mi edificio en el barrio de El Vedado, un vecino  ex oficial del MININT, se jactaba de haber dirigido uno de esos destacamentos de sarazas, según sus palabras animadas por el ron de las tardes sabatinas y el habitual coro de obsecuentes aduladores,  él los ponía al sereno  durante toda la noche, atados a un árbol morada  de  las pequeñas hormigas rojas, para sacudirles el amaneramiento.

Había muchos poetas – decía- como Guillén y  Lorca. La identificación de la orientración de género con las convicciones ideológicas  o morales  formaban un tanden, que no difería demasiado del de la iglesia católica. Para ellos no cabía esperar virtud revolucionaria de quien abandonaba de manera tan pueril su masculinidad tras el apetito de su imprecisa naturaleza, y esa fascinación propia de las sociedades y las instituciones  homofobas hacia las significantes de la sodomización,  que se ponía de relieve con una reacción siempre virulenta al fenomeno cuando se muestra explícito y  la  consiguiente obsesión  por mantenerse distante de cualquier confusión,  llevaron a las autoridades culturales, como consecuencia de sus propias parafilias  a practicar una férrea censura incluso a artistas de la talla  universal de Lezama Lima.

El hombre de mi edificio hablaba nada menos que de los tristemente celebres campos de la UMAP donde llevaron a más de 25000 jóvenes. La idea fue de las FAR, organismo militar que dirigía entonces y hasta su investidura como presidente de Cuba, el general Raúl Castro , quien expresó estas palabras acerca de la utilidad de la UMAP: “primer grupo de compañeros que han ido a formar parte de las UMAP se incluyeron algunos jóvenes que no habían tenido la mejor conducta ante la vida, jóvenes que por la mala formación e influencia del medio habían tomado una senda equivocada ante la sociedad y han sido incorporados con el fin de ayudarlos para que puedan encontrar un camino acertado que les permita incorporarse a la sociedad plenamente”. Entre esos jóvenes la mayoría eran desertores del ejército por una limitación religiosa, o no aptos para las FAR por afeminados y curiosamente hoy del linaje de aquellos mismos homófobos, emerge  la posición representante y defensora de los derechos del movimiento de gays,  lesbianas y transexuales cubanos, como colofón a una obra bufa con el más macabro y maquiavélico de los humores posibles.

Sin hacer el más mínimo “Mea culpa”, sin haber condenado ni enérgica ni tibiamente la crueldad de las políticas segregacionistas de sus antecesores, a la sazón, su propio padre, sin solicitar responsabilidad alguna, Mariela Castro se eleva como  la voz de los excluidos y represaliados por su elección del objeto sexual.

 Mariela planea presentarse en una conferencia en San Francisco , ciudad de luchas por los derechos de la autogestión de la identidad sexual, y no cabría reparar en el parentesco de la invitada con los autores de tantas políticas represivas, si hubiese hecho un esfuerzo por desligarse del círculo de poder de sus progenitores, pero distante de eso, cuando tuvo recientemente  la oportunidad de mostrarse solidaria con la bloguera Yoani Sánchez, quien sí es un ejemplo de tesón y perseverancia en la lucha por la libertad, y portadora de un valor fuera de los usual, la desautorizó públicamente, tratándola con la misma jerga despectiva y autoritaria con la que sus ascendientes en jerarquía y sangre suelen  insultar a quienes consideran inferiores o amenazantes.

Hoy que a la hija de Raúl se le extiende un visado para visitar la ciudad  de los desviados,  de los drogadictos, de los hippies, en el país de los gusanos y de los imperialistas, no sobraría la sugerencia de  que se manifestase contraria a toda forma de represión y de discriminación de las personas, por sus creencias, ideas o inclinaciones.

 O acaso la dinastía esté pensando en renovarse, y a lo de su reciente acercamiento a la Fe católica, deseen sumar la representatividad de la contracultura contestataria. Las ventanas de palacio saben abrirse a tiempo para dejar entrar las fragancias matinales.

Pero al ex oficial del MININT de mi edificio de El Vedado no hay manera de reciclarlo, ni de devolverles los años y la dignidad a aquellos muchachos sorprendidos en una caricia por un miliciano y dos policías, entre las colas interminables de Coopelia para degustar  la fresa y  el chocolate de la copa helada en la caída del Sol.

 

 

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Presentación

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