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24 enero 2019 4 24 /01 /enero /2019 00:59

Chávez y después Maduro tuvieron la oportunidad de oro para juntar a todos los sectores socioeconómicos venezolanos, desde los afines a los más opositores para fundar la potencia que quería Bolívar, una potencia de felicidad, de progreso, donde cupiesen los postergados a losn que dio visibilidad Chávez, los pobres jamás respetados, pero también la clase media baja y alta, intelectuales y artistas, y una vez que aprendiesen la lección, también la gran empresa siempre que entendiese que no se debe hambrear a ningún venezolano, que seguro lo habrían entendido, llegó un momento que la oligarquía dio señales de haber aprendido la lección, pero en lugar de eso, continuó la política de la cizaña, del odio y la división para extraer ganancias del enfrentamiento entre compatriotas.

Todos los sectores llegado el momento tuvieron la oportunidad y la voluntad menos Maduro y la cúpula que tenía ya dividida al país. 

Hoy es un infierno, todos los vectores de la miseria alcanzan récords, hay hambre, una inflación Centroafricana  es una oda a la violencia criminal, y encima el gobierno mata a quien considera desafecto.

Las preguntas son muchas, las más inmediatas son ¿quién y con qué fines tomará el poder después de este crimen de masas? ¿reeditarán la misma represión con la parte contraria y volverán a explotar a a los humildes?

¿O por fin entre venezolanos se habrán dado cuenta que la solución está en levantar un país para todos, donde ninguna sensibilidad ideológica ni clase social, ni en definitiva ningún venezolano quede relegado?

A veces es bueno perder la alforja y la brújula para redescubrir nuevas fuerzas, ideas y caminos. Venezuela hoy no sólo se representa a sí misma, en su territorio se debaten diferentes asuntos ¿quedará fulminado el socialismo bolivariano incluso en su tramo final? ¿Qué manos tramitarán los destinos sinuosos del petróleo y sus beneficios? ¿Qué condiciones pondrá China para que su préstamo de cinco mil millones de  dólares no se vaya c on Maduro? y por último ¿Cómo gestionará de ahora en más Vladimir Putin, el encargado de devolver el orgullo de super potencia a Rusia, su anhelo de construir una base en el Caribe?

Experimento la contradicción de preocuparme por los cubanos mas pobres una vez que el gobierno de la isla no cuente con esta vaca con la ubre ya agrietada de tanto ordeñarla; con el hecho de que deberán encontrar también su rumbo.

Y que ningún venezolano debe permanecer un minuto más exiliado, preso, ni amenazado por sus ideas actuales ni futuras, en caso de cambio de sensibilidad ideológica en el poder, a la vez que es deber cívico apoyar el derecho de los manifestantes, a efectuar los reclamos que estimen convenientes, y de igual manera, oponerse de plano a cualquier remota posibilidad de invasión violenta extranjera, que irrumpa tanto en la soberanía de Venezuela, como de cualquier nación del mundo.

Como siempre, en el plano consciente elijo el optimismo y la ingenuidad y confiar en que, quien sea que termine tomando el timón, intentará hacer lo mejor para el país en su totalidad, pero esa moneda tiene otra cara: el plano inconsciente en donde no elijo, sino que de súbito aparece lo que con más claridad me temo y suele ser precisamente lo contrario.

 

 

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
20 enero 2019 7 20 /01 /enero /2019 01:24

La verdad es que ni soy, ni me siento el animal político de Aristóteles. Han sido años de inercia. Ni siquiera opinaría de política si no hubiese sido tamizado por una recia sobre dosis directa a la aorta de Cuba y de todo lo que de ello se desprende, sumado al entorno de idolatría y endiosamiento al hermano de mi padre en algunos ámbitos, a la vez que en otros un encono en su contra igualmente hiperbólico.

Habría seguido sintiendo cada injusticia en lo más profundo de mi ser, pero creo que no habría tenido elementos ni la pulsión por canalizarlo a través del discurso político e ideológico.

Si hubiese sentido mayor pena por un ser humano sufriendo frío, a lo mejor habría sido ingeniero textil o de energías alternativas, si me hubiese apenado más alguien con hambre me habría dedicado al sector alimentario, agricultor, ganadero, si el alma me la hubiese embargado un mendigo sería ingeniero civil, arquitecto, constructor, poeta maldito, eremita, o mendigo.

Tantos caminos me habría sugerido mi sentido común natural para llegar directo a los asuntos que me conmoviesen, antes que el atajo intangible de hacerme de un discurso, de un sistema de pros y contras, de altanería moral, de declaraciones rotundas y altisonantes de principios, de iconos, fetiches, paradigmas, constructores de la nada, que de nada y para nada sirven.

No lo puedo asegurar, pero así como intenté con el vino y el tabaco obteniendo buenos resultados, y con el café y los pinchitos forajidos sin demasiado éxito, intentaré alejarme de escribir con el estigma del permanente barniz político, de esta posición clara y diáfana que no requiere de ninguna reflexión previa para encarar cualquier cariz ético.

Y acaso a través de ese camino regrese de vez en cuando a criterios políticos más saneados, desintoxicados, alejados del mínimo atisbo de dogma, a participar y opinar sobre lo que puedo modificar, destituir o edificar. Nos acostumbramos a blasfemar contra Guarapo Castro, Trump, Putin, los chinos o los banqueros, y nos olvidamos que los indeseables están más cerca, en la misma esquina cuando nos cobran veinte céntimos más el café, la carne pasada, o aun más cerca, cuando de nuestra propia sangre nos pican con más alevosía que el mosquito "Aedes aegypti"

Aun debo un artículo sobre los sesenta años del sempiterno gobierno en Cuba, no en sentido cronológico como el que publiqué el día que se cumplió el aniversario, sino auscultando la posible herencia del sistema, cuatro charlas ya pactadas, y después ¡voilá! observación del entorno y del interno, escribir sobre las miradas, sobre los roces, sobre lamer chocolate o vulvas, sobre el campo, el olfato, la noche en la ciudad, la risa y los ruidos, la amistad y el sacrificio, la almohada, el asma, las traiciones, el abandono, el desamor, el placer y el dolor, la uña enterrada en el canal raquídeo y las diferentes eyaculaciones, sobre lenguas, vaginas, anos, o sobre la socorrida mano de las pajas patéticas, vergonzantes, solitarias, escondidas, perdedoras, silenciadas, pero gozosas como el baile de mil demonios antes de la siesta.

 

A la mierda la jerga política

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Published by martinguevara - en Relax Opinion crítica. Cuba flash. Argentina frizzante
15 julio 2018 7 15 /07 /julio /2018 20:18

En esta ocasión hablamos de las Revoluciones y dictaduras comunistas en China y Vietnam en la mitad, y en la segunda mitad debate sobre si la sociedad natural, inherente al ser humano actual, con este grado de desarrollo emocional y social, es el socialismo y sus vertientes o el capitalismo y sucedáneos.

 

 

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
3 julio 2018 2 03 /07 /julio /2018 18:39

Ya le enseñé a mi hijo a lo largo de los años y parece que ahora me toca a mi aprender.

 

Me dijo:

-¿Sabías que en 1913 en el mismo kilómetro cuadrado vienés, vivieron Hitler, Trotsky, Tito, Stalin y Freud?

-No- no lo sabía.

¡Y lo que me falta por no saber!

Aquí va el último Guevara vs. Guevara tratando las similitudes casuales o causales, coincidentes o procuradas, de Hitler y Stalin.

 

 

 

 

 

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
28 junio 2018 4 28 /06 /junio /2018 12:05

Segunda parte de las conversaciones de Martin & Martín sobre el papel de la mujer en la teoría y en la práctica en la URSS y demás países del segundo mundo.

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
11 junio 2018 1 11 /06 /junio /2018 19:46

Dos generaciones de una familia que ha pasado por varias situaciones socioeconómicas y de indebida ideológica.

Unas generaciones atrás Guevara terratenientes, desde luego explotadores, dos generaciones antes que yo ya una burguesía iluminada y afrancesada, la que me precede caracterizada por comunistas de la A a la Z, mi tío, mi padre mi tía Celia, la mía donde destacamos dos integrantes disidentes con el proyecto revolucionario trasformado en "robolucionario" o "involucionarlo" y por último mi hijo de quince años y mi sobrino Javier, nuevamente marxistas, con nuevos bríos, mucha lectura, ilusión y por supuesto un alto grado de inocencia.

Nuevo canal de youtube para que el millennial de mi hijo canalice sus ya vastos conocimientos.

 

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
6 octubre 2017 5 06 /10 /octubre /2017 12:10

Tras su canonización comunista como mito, el Che había conseguido rellenar en su corta vida, a saber: “valor” “virilidad” “potencia” “voluntad” “atractivo” y luego “el sacrificio del mártir, la muerte del héroe occidental” que siempre tiene lugar durante la primera madurez del héroe cuando aún conserva todas las virtudes de su juventud con la suma de cierta sabiduría y experiencia, en oposición al héroe oriental anciano, que sólo es considerado importante cuando cría bigotes y barba blanca, piel arrugada, energía del saber.

 

Yo nací en el ’63, mi tío se fue de Argentina entre principios y mediados de la década de 1950, después de recorrer América conocía a Fidel "Guarapo" Castro y se embarcó a Cuba, desde allí una vez regresó a Argentina desde Uruguay clandestinamente durante un día a entrevistarse con el presidente Frondizi, antes de que yo naciese, casi ni sus hijos lo conocieron, excepto Hildita, mi prima mayor quien lamentablemente falleció hace años.

 

Mi tía Celia es la hermana que se llevaba un año con Ernesto, eran muy unidos y lo conocía como nadie ha conocido jamás, ella nunca ha dado una entrevista sobre ese hermano, sí sobre mi padre cuando estuvo preso en la dictadura argentina, más que preguntar y hablar de Ernesto con ella, cosa que otros amigos suyos como Alberto Granados si me han contado largo y tendido, he conocido cosas de la rigidez, de la educación de Ernesto, que arrojaron resultados increíbles, cosas positivas para un niño y otras no tanto, en la misma persona de mi tía, al margen de que de vez en cuando, si se siente cómoda me cuenta anécdotas, que en realidad me interesan mucho más en la persona de ella que de Ernesto, primero por el roce en la vida, pero además por el valor que encarna su actitud y firmeza en las posiciones tomadas, en la libertad de elección de cómo ser, en su lealtad, habiendo nacido mujer, que aún hoy presenta unos cuantos hándicaps frente al privilegio de nacer hombre.

 

Ernesto desde que era niño hasta que partió fue un "resepingú" y eso siempre puso las cosas dificiles a su alrededor.

 

 

En la escuela cada mañana se hacía una referencia al Che, ciertamente perturbadora para un niño, tras abandonarlo en todos los flancos por la persona incómoda es que se iba convirtiendo paulatinamente en los años sesenta, en parte por la coherencia, el trabajo voluntario, la austeridad, en parte por desarrollar la idea de la industrialización con experiencias como la  autogestión de las empresas que practicase Tito en Yugoslavia, con el fin de la no dependencia total de la URSS ni de otra potencia, en parte por ser un extranjero que mandaba en Cuba, y en parte por la crítica “in crescendo” al abandono del Internacionalismo proletario precisamente de la URSS, el contraste del profundo suspiro que le significó a Fidel Castro y buena porción de la cúpula cubana la desvinculación del Che del gobierno de Cuba, con la utilización que como excelentes totalitarios, supieron darle a su imagen una vez muerto, utilizaciones de su figura entre las cuales se enmarcan ese lema cada mañana en el colegio: “Pioneros por el comunismo, seremos como el Che” que nunca explicó a que e referían a ser como el Che, ya que ser como el Che implicaba una rebeldía a la que de ningún modo invitaban laas autoridades, ni la escuela cubana ni la de país alguno, sino a su opuesto.

 

Obviamente era agobiante, por esas razones, yo que me sentía cercano en cierto modo a la figura de Ernesto más quizás a cuando era ya el Che, en la búsqueda de mi Yo y al notar que era muy difícil competir con mi ínclito tío en sus terrenos, elegí el matiz semi marginal, de inadaptado social llevado por un chorro de rock n roll, el mejor invento para sentirse un héroe de la rebeldía y cambiar muy poco.

 

Para mi generación vivir aquel mito tuvo diversas implicancias, desde las de Europa, Italia y Francia, donde el Che fue una bandera de reivindicaciones, no precisamente guerrilleras sino sociales, políticas ideológicas, al Tercer Mundo donde fue símbolo de lucha armada, al rock ‘n ‘n roll que lo adoptó como primo hermano de Lennon, Hendrix, Brian Jones, Joplin o Morrison. También hay un último grupo del que no se habla y no se menciona generalmente pero en honor a la justica hay que mencionarlos, fueron sus victimas, las victimas de la soberbia revolucionaria que en algunos episodios fue tremendamente cruel, como en todo episodio histórico en que las diferencias se resolvieron de manera expeditiva a través de la erradicación física del opositor, interlocutor, en definitiva del enemigo, práctica que escapaba a contadísimas contiendas en los convulsos años violentos que gobernaron en su historia al mundo, ni remotamente en exclusiva del Che y de la revolución cubana, aunque tampoco ajeno a ellos.  En Cuba , en Latinoamérica en general durante aquellos años y como familiar era asfixiante, en unos sitios por las alabanzas y en otros por la persecución.

 

 

Llevar el apellido Guevara siempre fue un orgullo por diferentes razones, pero supuso un nudo que tuve que desatar. Junto a Canek un sobrino mío, el hijo mayor de Hildita que también falleció, somos los familiares que mostramos públicamente nuestro desacuerdo, critica y denuncia con la política y la utilización oficial de Cuba de la imagen del Che, en cuanto al comunismo, en cuanto al pueblo y un extenso etcétera.

La vida se compone de paradojas.

 

Hubo muchos Che, generalmente un ser que no paraba de pensar, cuestionar, disfrutar la vida, y también padecerla, no hay que olvidar el asma extrema que sufria desde muy temprano, yo la padezco y conozco los limites a los que te obliga, a los puntos a donde puede llevar la voluntad o el renuncio.

 

Fue un desclasado social, proveniente de una clase alta, cuyo destino es mandar como había hecho la familia durante más de doscientos años en Argentina y un poco más en América, pero ya sin el sustento financiero que describe a dicha clase social, con el cual practicaba golf, rugby, equitación, esquí, aviación con el avión de un tío De La Serna, pero no había plata para más que formar parte del club, con lo que a veces tenía que ser caddy si quería cumplir hoyos dandole a la pelotita blanca.

 

Desconfío en las explicaciones que se dan a las decisiones desde el consciente, creo que las razones que nos llevan a actiuar de maneras definitivas están bien resguardadas en capas interiores del hipotálamo, y así como creo que la génesis de la antipatía hacia las raíces oligarcas de Ernesto o de Fidel hacia su condición de hacendado, están escondidas en espacios a los que el recuerdo ordinario no alcanza a llegar, pienso que se sustituye por una narrativa que sustenta y sostiene al sentimiento enganchado a la hiel y aparecen la sexcusas como erradicar el hambre de África, el padecimiento de los campesinos o proletarios pobres, y se construye el fenómeno mesianico, que requiere de distanciamiento con la causa. Ello no resta valor a quienes encuentran estos motivos para dar cobertura a las reacciones más temperamentales y poco controlables del alma, pero que no deja de ser una ficción destinado a encontrar en algún recodo del camino el vacío, la fractura.

 

Está claro que el Che desarrolló una conciencia revolucionaria, no se detuvo ahí, pero precisamente el inicio del camino me hace preguntarme si no sería esa la causa, para que hubiese encontrado la paz y paradójicamente el éxito en la tragedia del final de sus días, como si se sintiese acorde, conforme, a gusto y hasta aliado con el destino del final de su contienda guerrillera inversamente proporcional al crecimiento de su figura romántica.

 

La imagen del Che hoy es mucho mejor que la de hace unas décadas, cuando era el símbolo para matar o morir dando y tomando la sangre para que luego otro comandante ocupe un sillón durante mil millones de años.

Al revés de opinólogos de la pseudo izquierda, creo que es mejor que represente valores irreverentes no violentos, contestatarios, que se lo ubique junto a las figuras del Pop, aunque por supuesto esto no responda a la Historia, toda vez que en la Cuba revolucionaria se trataba con dureza a todo joven rebelde.

 

El Che  quedó ligado a la estética del pelo largo y la ropa sucia, la ruptura con los convencionalismos establecidos, mucho más que lo fueron para los demás dirigentes comunistas, pero de manera atractiva para la posteridad, no como Nikita Jruschev golpeando con el zapato el oratorio, sin duda otro modo de incordiar los convencionalismos. También es cierto que había un Che que era lo opuesto a todas esas libertades individuales que revindicaban los emancipados del hedonismo individualista.

Suelo discutir con muchos amigos míos que viven en Miami, donde por razones lógicas se percibe de un modo extremadamente negativo al Che, que me dicen que no tenía nada positivo, que sencilla y llanamente era el carnicero de La Cabaña, y aunque es justo que de eso se hable también todo lo necesario, y sus victimas condenen tales actos, les pregunto ¿tú crees que si no tuviese nada más, tanta gente del mundo, tantos campesinos cubanos que lo conocieron y trabajaron con él, tantos seguidores lo hubiesen admirado del modo que lo hicieron y lo siguen haciendo? No hay cientos de miles o millones de productos con la imagen de Mussonili , Hitler, Franco, ni siquiera Gramsci, Lenin, Marx, Mao y mucho menos de Fidel Castro ya viejo y balbuceante pidiendo a cada Papa un día más de vida para evitar las llamas del caldero eterno.

 

Suelo mirarnos a todos como un compendio de claroscuros que se alternan, que aparecen desaparecen, hasta que al final, como decía el proverbio Apache:

“Dentro de cada persona, siempre hay dos lobos en pugna, uno avaro y mezquino y el otro generoso y bondadoso, al final ganará aquel al cual tú alimentes más”

 

 

 

 

 

 

Pioneros por el comunismo, seremos como el Che

Pioneros por el comunismo, seremos como el Che

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
6 octubre 2017 5 06 /10 /octubre /2017 04:44

Cada año cuando se acercan las fechas que congregan mayor atención de la medianía humana, fines de año años nuevos navidades, me hago el firme propósito de desparramar por doquier, que una vuelta más del cuerpo celeste en que vivimos alrededor del incandescente que nos calienta las mañanas, tiene el mismo peso conmemorativo que la caída de la siguiente manzana del árbol del jardín del vecino o el próximo ladrido del perro del hortelano. Pero heme aquí transigiendo.

Van a cumplirse cincuenta años de que al hermano de mi padre lo hirieron e hicieron prisionero en la selva boliviana, pesando la mitad de su peso habitual, extenuado en el más completo sentido de la palabra, desencantado en el más profundo significado del término, desaseado, hambriento, sediento, sin fuerzas y abandonado de la forma más intensa, mediante la traición más pulcra en el túnel de la oscuridad y el último dolor;  a la vez en el del alivio del final, el fin de la búsqueda compulsiva, incesante, estafado por el mundo comunista por el que había dado y dejado todo.

 

Hoy ya sea para celebrar su vida, su muerte o el púlpito de cada memorioso, se prepara una parafernalia similar a la de los años nuevos y las navidades que detesto, los correligionarios corren a ver quien llega más lejos en el guevarismo de la era del sofá, como quien pone el arbolito y el pesebre más grande, ambos para recordar a dos hombres que sus acólitos dejaron sangrando en la cruz.

Los mártires sólo pueden ser enfrentados al enemigo. Los héroes, vivos y en casa, son un peligro para los dominios del rey.

 

Durante los años que empleé en alejarme de las sombras del mito de mi tío pude abordar sus escritos, sus opiniones, sus cartas, y en esta época de descanso de los secretos o tal vez de su conservación a merced de la ficción de encontrar todo en las redes, también pude acceder a documentos perdidos antaño, discursos, reflexiones,  entrevistas. Y para mi sorpresa reconstruí  la figura del hermano de mi padre con los elementos que me proporciona el conocimiento, más los que me donó la deducción, el análisis de sus actos, los rasgos familiares compartidos, los diferenciados, las filias y las fobias, sus probables hastíos, ilusiones y decepciones, aunque al cabo, igual que a todos, se me escabulle una explicación a esa determinación con la que “parecía querer comerse el mundo” según decía Chichina Ferreyra, su novia de juventud, y que lo llevó a ponerse el mundo por montera y pasar por encima de las preocupaciones cotidianas, de la vida en tamaño pequeño, del agobio de los minutos, la huida de los lazos afectivos, la abulia por las conquistas ya consumadas fuese con mujeres, con proyectos, carreras o deportes,   para situarse entonces en el casi imperceptible intersticio donde se gestan los cambios de dimensiones, los traspasos de eras.

 Recorrió tantos “Ernestos” tantos “Ches” en treinta y nueve años como es difícil concebirlo, aún siendo de su tiempo, de su familia, polifacético y proclive al testeo de experiencias, lejos de disfrutar la capacidad para abordar terrenos contiguos agónicamente, le producían agobio, fatiga, rugidos bronquiales.

Me acerqué a mi ritmo y con mis ópticas criticas a la percepción silenciosa, íntima, de la energía emanada por hombre que había detrás de todo ese inmenso aparataje de barnices e intereses de un gran poder disfrazado de contracultura, que en la medida que transcurre el tiempo ha crecido exponencialmente y que hoy refulge en neón, reverdece en macetas regadas de abono químico mimadas por jardineros urgidos por vender sus frutos el próximo fin de semana en el mercadillo del siglo, con motivo del cincuentenario de su asesinato, de su ejecución, de su desaparición en combate o de su ajusticiamiento, según el punto de vista, pero en todo caso de su muerte física y del comienzo del mito del revolucionario por excelencia.

Durante largo tiempo intenté comprender que le habría llevado a Ernesto sentir la necesidad constante de modificar las cosas, de participar del destino, me preguntaba a partir de que instante comenzó a sentir la pulsión de la batalla, del enfrentamiento, de la cercanía a la muerte, que imagen de mujer aparecía en cada huida hacia delante y cual en cada conquista, aquel hombre que amaba la poesía, la literatura, la filosofía, que había ido sensibilizándose con la pobreza de América e iba encontrando esa grieta para convertirse en el Condotiero del siglo XX, según sus propias palabras.

A lo largo de estos meses desde que falleció Fidel, con el emperador muerto pude intuir la charla de ambos en el más allá, y del más acá  comparar sus enormes diferencias como personajes históricos, como pretendientes comunistas, como hombres frente a su palabra de honor,  frente a su coherencia, a sus propios lemas y promesas, y sobre todo a la entrega de sus vidas a sus ideales o a la erótica y la comodidad del poder.

Me bastaba con sólo reparar en el hecho de que uno hubiese muerto en la selva boliviana abandonado por comunistas de Bolivia, URSS y el líder máximo de Cuba y el otro, fuese ese líder máximo de Cuba, que vivió hasta los noventa años dilapidando hasta el último penique de capital de respeto que alguna vez en su juventud, maniobras y manipulaciones mediante, pudo haberse granjeado.

 

Uno, el que murió joven incapaz de mentir incluso en declaraciones tan políticamente incorrectas y poco proselitistas como cuando en las Naciones Unidas dijo: “hemos fusilado, estamos fusilando y seguiremos fusilando” o a cuando arengó a sus soldados en Bolivia diciéndoles “casi todos saldremos muertos de esta contienda,  quien quiera abandonar este es el momento” , frente al  que terminó sus días  aterrorizado por la muerte y que manejaba como nadie la seducción, cuando prometía que se instauraría la Constitución del 1940 o cuando juraba en su inglés que “nosotros no somos comunistas y nunca lo seremos” y todos le creían y lo seguían.

El Che con su honestidad en vida conseguía que a una tropa de cien al final le quedasen sólo diez efectivos, Fidel con sus usos demagogos y maquiavélicos lograba agregar millones al grupo inicial de cien, sin embargo luego, desde las tinieblas, el Che desde el día de su muerte empezó a sumar millones de seguidores de ninguna ideología o filosofía en concreto, pero acólitos al fin y al cabo, simpatizantes o militantes de ideología marxista, trotskistas, maoístas, anarquistas, peronistas, gente sin definición política,  lumpen, marginales, incomprendidos, perdedores estoicos, ganadores crucificados; en cambio Fidel se convirtió en la nada más triste, no es símbolo siquiera de sí mismo,  había cansado tanto ya a quienes intentaban no ver, o esconder sus incoherencias, que no hubo manera de usarlo ni siquiera para adornar una camiseta.

Hace relativamente poco encontré dos documentos audio visuales que apoyaron aún más estas observaciones. Dos entrevistas grabadas para la televisión norteamericana hechas en el año 1964, una al Che cuando era Ministro de Industrias y le faltaba poco para cambiar el rumbo de su proa, y una a Fidel. Ambas hechas por la misma entrevistadora, Lisa Howard, una periodista, actriz, activista, mujer determinada, firme, enérgica, de esas que derriban los muros establecidos por la misoginia y el machismo universal.

 

Ambas entrevistas son una joya en sí por la seguridad de la entrevistadora que se siente en ambiente y en todo momento pugna con las personalidades de sus entrevistados por no dejar que la testosterona marque el ritmo y el rumbo, por el carácter  de los entrevistados y por el interés más que de sus respuestas, habida cuenta que el tiempo concede contados perdones,  sí de sus modales y de sus improntas.

La entrevista del Che deja ver la pausa, la tranquilidad y la seguridad con que responde a cada pregunta, la complicidad es evidente, la cámara  brindando primeros planos con los gestos, las sonrisas y las pausas familiares de los Guevara de estilo De Niro, dejan ver un hombre que de todas formas iba a morir joven, el mundo de los cargos directivos no soporta la franqueza.

En la de Guarapo, hoy a la distancia que da claro que era un engatusador , de las pocas cosas que se pueden rescatar es que se atrevía a manipular a todos y a todo para su lucimiento personal, pero a la vez que en lo inmediato resukta seductor, también decepciona al más castrista de los castristas la miseria de semejante poquedad.

El mundo de los símbolos y los significantes necesitaba al Che más muerto que vivo. Pero en noviembre pasado cuando pudo hablar con Guarapo , seguro que le dijo con su sonrisa sarcástica "Después de todo, el que sigue vivo soy yo"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
20 abril 2017 4 20 /04 /abril /2017 14:01

Urge ofrendar respeto y una inmensa solidaridad al pueblo de Venezuela por la tenacidad con que están luchando, con que están saliendo la calle pacíficamente a cambiar la terrible realidad de su país, sin el apoyo del mundo porque el gobierno ha conseguido a través del secuestro de la terminología del "bien" llegando incluso a apropiarse para reprimir al pueblo de la imagen del mayor luchador por la libertad de aquel valeroso país, Simón Bolívar,  y presentarse como el legítimo gobierno de los humildes, cuando como es habitual en estos casos, han logrado convertirse en los garantes de la mayor miseria compartida.

Salen cientos de miles aún con el riesgo de ser asesinados torturados encarcelados sin juicio justo, aterrorizados; sin embargo, con el lógico miedo que ello infunde continúan adelante, ponen el pecho y reclaman un cambio de una vez y por todas y qué el mundo y en particular los auto denominados "hermanos latinoamericanos", de una puñetera vez dejen de ser cómplices de la represión la violencia, los niveles de delincuencia, de miseria para el país en que ha sumido a Venezuela el desgobierno de Nicolás Maduro y compañía, esperan que los animen, ayuden, apuntalen, con un poco, aunque sólo sea un poquito de apoyo moral, de comprensión, y que rindan homenaje y respeto al inmenso valor que está demostrando esa ciudadanía al enfrentarse a semejante monstruosidad. Simón Bolívar, secuestrado por los sátrapas no está en el sillón del poder, está en la calle junto a su pueblo.

Resulta impreciso y a menudo manipulado declamar "vivas" exaltando razas, géneros, países, ni a blancos o indios, ni mujeres u hombres, ni a Venezuela a Cuba a España o a Francia, porque Venezuela son también sus represores, Cuba es también su ejército, su policía y su G2, España es también su corrupción y Francia sus padre e hija Le Pen, por eso considero mejor manifestar que: vivan los valores democráticos, la igualdad de oportunidades, la Justicia, de la decencia, la libertad de expresión, la libertad individual, la libertad de asociación, de critica, de ideología, de empresa, de educación, en definitiva...

Viva la libertad para los valientes venezolanos y para el mundo entero.

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Final del formulario

 

Bolívar en la calle

Bolívar en la calle

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
7 marzo 2017 2 07 /03 /marzo /2017 18:37

No me gusta Trump pero tampoco me gustan nada esos repentinos amantes y defensores de la subcultura del atraso, de la excusa eterna, del victimismo estructural, del latinoamericanismo unido.

¿A que se refieren con «nuestra América»?

¿A que eran todos indios y por ende una misma cosa?
 Antes de la llegada de los españoles había infinidad de tribus de fenotipos de genotipos de alturas de tipos de cabello de tamaños de brazos de piernas de religiones de indumentaria de idiomas de costumbres gran variedad y diferencia de alimentación entre unas tribus y otras de modo de vida de sociedad de relaciones de producción de caza de pesca de agricultura.

Después de la colonización también. Al Caribe fueron canarios, catalanes y extremeños, a México andaluces y extremeños, a la parte norte de Sud América levantinos, extremeños, andaluces, castellanos. Al sur fueron vascos, cántabros, maragatos, catalanes, astures. Españoles todos, pero tremendamente distintos entre sí, y aún más en aquellos tiempos si cabe imaginarlo.

Existe más parecido entre un guaraní y un irlandés de Mayo que entre un guaraní y un yanomami o entre un tehuelche y un noruego que entre un misquito y un tehuelche. Llamarle a todo el continente «nuestra América» es prueba de un racismo congénito o de una ignorancia supina.

¿A cual peor?

No existe tal unidad excepto para la ex metrópoli y sus vástagos criollos cuándo las tribus del continente fueron colonizadas. Y ni siquiera para ellos era lo mismo Honduras que el Potosí.

Todo lo que sea salir de la General Paz en Buenos Aires o de la Vía Blanca en La Habana me es tan ajeno como el Cuzco o Maracaibo, a las cuales tampoco sabría diferenciar de Burundi ni de Djibouti.

Por ende, intentar dotar de una identidad ficticia a ese rejunte de procedencias, de fenotipos, de idiomas, costumbres, tan diferentes entre sí, no obedece en modo alguno a la solidaridad con el oprimido sino qué es parte del mismo mecanismo racista colonizador conquistador que se pretende rebatir al reivindicar esa Latinoamérica unida.

Por otra parte ¿qué utilidad podría tener amalgamar a un montón de fracasos, complejos y desastres?

No le echen la culpa al bueno de Amerigo Vespucci, él sólo pisó una ínfima parte de su Mundus Novus.

Otra cosa es que digamos que nos sentimos profundamente latinoamericanos toda vez que: salivamos por la ventanilla del automóvil, rara vez usamos el paso de cebra para cruzar la calle, y si nadie está atento...nos quedamos con el vuelto.

El prepucio de Vespucio

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Presentación

  • : El blog de martinguevara
  • : Mi déjà vu. En este espacio comparto reflexiones, flashes sobre la actualidad y el sedimento de la memoria. Presentes Argentina, Cuba y España, países que en mi vida conforman un triángulo identitario de diferentes experiencias y significantes correlativos.
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