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15 febrero 2013 5 15 /02 /febrero /2013 22:07

 

 

 

Cuba, que pasa por ser el último bastión del socialismo real en el hemisferio, aunque con las más disparatadas adhesiones a prácticas pre modernistas , asiste junto a China del otro lado del Mundo, a la desintegración del ideario socialista.

El capitalismo industrial y financiero anunciado por la revolución Industrial, que había sido dotado de un fuerte sustrato ideológico con el estudio fundacional de Adam Smith sobre la creación y acumulación de la riqueza, se está extinguiendo, y no por la interacción del antagonismo, por la aplicación del marxismo y precisamente su invitación a abolir la plusvalía como génesis de todos los males del sistema. Aunque en cierta forma la caída razonada por Marx aún está por verse, toda vez que jamás tuvo lugar ya que aquellos países que implementaron interpretaciones caprichosas de sus teorías, ni por asomo fueron los países que supuso el filósofo materialista fundador del comunismo científico, que cavarían la tumba de la burguesía que a partir del desarrollo de las tensiones antagónicas propias del clímax del sistema capitalista.

 Van cayendo uno a uno los mitos e hitos que se erigieron a lo largo de los siglos propios de las gestas épicas modernistas. El non plus ultra de la culpabilización.

Acaso la teoría cubana y de los demás países del área llamada comunista o del Segundo Mundo, de vivir con menos variedad de productos y menor consumo, no estaba intrínsecamente mal ideada, hasta que se entró en el terreno de las prohibiciones-obligaciones, las censuras, las represiones, el desprecio a la libertad individual, del mismo modo que el ideario hippie tuvo un momento álgido de luz propia, que se apagó como ocurrió en general  con cada utopía. Sin embargo las sociedades han hecho notables avances a cuenta de los generosos aportes de esos idearios progresistas, el hombre ha protagonizado avances que dan lugar al optimismo gracias a la gentileza de las utopías, tímidos sí, insignificantes casi en comparación con lo que sería deseable tal vez, pero valiosos en tanto han dejado un resultado positivo tras la prueba empírica, de que es posible romper con ese círculo vicioso que nos quiere indicar que no hay salvación frente a la codicia, a la condición cainita y antropófaga de la especie humana.

No es sólo una cuestión de optimismo voluntarista neo fascista como todos los voluntarismos, el problema es como se enfoca la lucha, no en el más cercano sentido del combate, del enfrentamiento antagónico, sino en la tarea de irnos apertrechando de la conciencia necesaria para atravesar esa línea, en apariencia de fácil acceso, pero que en la práctica está visto que demasiado complicada de traspasar, de romper el círculo vicioso de dolor -alivio; placer- angustia; confort- miseria; y sobre todo guerra -paz. 
Porque en ese dilema de guerra-paz están representados los demás. La saturación de todo modelo, en el terreno individual, colectivo, social, universal, deriva en su anverso, en su contracara. 
Es una deformación cultural, no es natural. De tal manera que hemos crecido con la información de que lo inverso a la enfermedad es la salud, cuando en realidad es "la cura".
Cuando los experimentos sociales se sienten repletos y saturados del elemento de paz, un proceso de autofagia se pone en marcha y conduce a atentar contra lo edificado, en lugar de entender que el final natural de la paz y la armonía no es el caos, sino la potencialización del individuo, la reconstrucción de sí mismo, en un nivel de consciencia fuera de la órbita de los antagonismos artificiales al uso.
La realidad se empecina en emerger de esas tinieblas a la que es a menudo condenada, para decirnos que no es precisamente de teorías mesiánicas ni de contramaestres tecnócratas de esta nave a la deriva, de lo que estamos adoleciendo.

A mayor libertad individual más fuerte es el tejido protector del proyecto evolutivo del hombre. Hay muchos intereses y desde hace demasiado tiempo como para esperar que esto se produzca sin oposición y quizás por la misma razón sea ya hora de que aunque sólo fuese por rehuir el tedio y la pesadumbre, probásemos si nos atreveríamos a abandonar el cómodo período de la más que tardía adolescencia, a ver si tomando las riendas de nuestra propia conciencia, acaso pudiésemos ser capaces de limpiar la escoria atesorada en el contorno de nuestras existencias.

Sí, justo abajo, donde pica.

 

Principio del formulario

 

Final del formulario

 

 

Era de Acuario

Era de Acuario

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
10 febrero 2013 7 10 /02 /febrero /2013 21:34

 

 

 

Es Domingo a media tarde, cuando el fin de semana comienza a mostrar el tenor de su final, y aún coletea en toda mi fisonomía sin manera de que me pueda deshacer durante una hora entera de ella,  la ambigua sensación que me dejó como sedimento una repentina polémica, en la que ayer un amigo de otrora me sumergió sin previo aviso en las redes sociales, de manera sorpresiva.

  Tengo amigos que vivieron en Cuba muchos años también como familiares de exiliados, que mientras vivían allá se pasaban la vida intentando recordar a todos alrededor por todos los medios al alcance que ellos pertenecían al sector “extranjeros”, hacían denodados esfuerzo por dejar patente que no habían sido devorados por el monstruo embajador del mal gusto, la "chealdad" en criollo, que tan aplicadamente había conseguido alimentar el establishment pretendidamente proletario y anti burgués, en todo el área eufemísticamente denominada "socialista".

 Muchachos y muchachas que por todas las vías intentaban poner de relieve una línea divisoria, aunque ya se los pudiese notar aplatanados, como todos los que llevábamos varios años en la isla sin poder salir y cambiar nuestros colores, nuestros olores, nuestros ajuares.

 Hacían un notable énfasis en diferenciarse, aunque portasen como cualquier habanero el poqqué, el veddá o el bábbaro cuando resultaban sorprendidos de manera espontánea en una conversación animada, antes de intentar corregirlo aplicando una no del todo olvidada variación del tono en el castellano de sus respectivos países de América Latina, precisamente a diferencia de mi, que integrándome me encontraba más cercano a mis nuevos semejantes, pero sobre todo a mi mismo, sin quedar prendado de un imaginario paraíso perdido, sino construyéndome bien o mal, e incluso peor, como fue en mi caso; pero a partir de la realidad.

De forma curiosa y sorprendente, al llegar el final de las dictaduras de sus respectivos países, y los padres de estos amigos contaron con permiso para retornar y rehacer sus vidas en la tierra prometida, una vez allí, comenzaron a hablar precisamente en la jerga habanera que con marcado ahínco habían evitado identificarse en sus años de exilio. 
Una vez en los países de donde provenían, y que se suponía que  les daba un caché que los elevaba por encima del cubano común y corriente, sorpresivamente comenzaron a hacer un esfuerzo notable por intentar hablar el argot de barrios marginales habaneros. 
Trasladaron la misma actitud de guetto que aprendieron y practicaron en el exilio. 
Pero esto, siendo ciertamente muy gracioso, no es lo que más gracia me hace del caso, sino que parecen haber olvidado que en aquella obstinación porque nadie los confundiese con los nativos, no ahorraban epítetos para describir precisamente a esa especie de lunfardo, jiria, jerga o slang.

En el país de los ciegos los tuertos éramos reyes.


Lo que pasó ayer es que este conocido de la juventud, se dispuso a atacar mis habituales criticas a la intolerancia, al totalitarismo "involucionario", a la represión fascista de cualquier ideología, esgrimiendo un poderosísimo argumento contra el cual poco hay que hacer, que no sea mearse de risa. Me dijo, llenando su retórica de términos populares habaneros donde antes hacía énfasis en un exagerado tono cordillerano, que por gratitud nunca hablaría mal del gobierno cincuentenario de Cuba ni de su máximo representante, ya que allí fue donde le dieron asilo y fueron tratados con notoria diferencia sobre los demás, con todo tipo de privilegios. Me invitó a que reflexionase acerca de mi ingratitud y entonces es que le dije, que precisamente por tener esa evidencia tan de primera mano, debería ser mucho más solidario con el pueblo que trabajaba para que todos nosotros la pasáramos de perlas. 
Aunque también mi antiguo colega podría hacer un esfuerzo por recordar como se burlaba de los mismos a los que ayer pretendía hacerme creer que hoy en día defiende, muy alejado de cualquier forma de entender el ser comunista”, ya por distancia exterior e interna, ya que no se le conoce otro oficio ni beneficio, que haber intentado por todos los medios, de mejorar su s ingresos económicos.
En ese ínterin lo saludé cordialmente para no correr el riesgo de dañar el recuerdo de la amistad y abandoné esa conversación, ya que al no ser presencial, no pude apreciar su aliento, ni ver sus ojos para saber si se trataba de la acostumbrada ingesta de vasitos espirituosos de los sábados a la noche, o se trataba de algún otro alucinógeno.
Pero se me quedó pegado al hipotálamo como queda el papel de un caramelo masticable callejero al tacón del zapato

Y pensé que no estoy seguro de qué tipo de amistad contribuí a conservar, sin intentar explicarle que de esta misma manera se legitima a los beneficiarios del franquismo, del pinochetismo, del somozismo, de la Junta Militar argentina, del stalinismo, en fin, hasta del propio hitlerismo y los respectivos familiares, ya que siempre debió haber habido grupos sociales beneficiados,  mientras el resto asistía a la supresión de sus derechos.

Por la mañana pensé la mejor actitud pasaría por mostrar cierto apego a la verdad, aunque mirándolo bien y limpiándolo de polvo y paja la verdad es que a media tarde, cuando el Domingo ya no vende más ilusiones,  la confesión de mi amigo, a la postre me resultó perturbadoramente sincera.
"-Perdón, no puedo hablar mal del poder político ya que a mi y a los míos me cubrió de privilegios."

 

 

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
14 noviembre 2012 3 14 /11 /noviembre /2012 19:54

 

 

Esta vez como nunca antes, el voto de los cubanos fue decisivo en Florida para que ganasen los Demócratas.

La ciudad de Miami hace tiempo que es lo opuesto a lo que debió su fama, aquella sociedad donde lo cultural no interesaba gran cosa, donde el exilio cubano era monolítico, donde ni una brizna de disidencia con las posturas oficiales u oficiosas del primer exilio era bienvenida, una Miami que aunque en lo económico y en lo legal en general poseía la misma libertad que en el resto del país, en lo referente a la política hacia Cuba y al voto a la presidencia de los EEUU era sofocantemente homogénea e injerencial.

Durante el poco tiempo que pude disfrutar de esa magnifica ciudad casi concebida por cubanos, pude comprobar que es un sitio con una gran pujanza en materia de cultura, en interés por el arte, desde su feria del libro, pasando por su feria de Art Basel y siguiendo por las diversas manifestaciones, en música, en plástica, , en literatura, en blogosfera, en innovadores conceptos de convivencia ciudadana. Y más que nada lo aprecié en la profundidad del discurso político, el nutrido y bien compartimentado aporte de las diferentes generaciones de cubanos, han construido algo único, digno de estudio sociológico para entender posibles "Babel" de clases sociales en la Cuba venidera, y en el mundo en vías de desarrollo en general.

En unas cuantas tardes pude participar de discusiones entre la generación del '60 fundamentalmente de derechas, sin embargo muy habituados ya, luego de 50 años al ejercicio democrático, a la tolerancia de otros puntos de vista, con emigrados de los '70, y con otros, ya de mi generación arribados a la ciudad fetiche objeto del deseo colectivo cubano en los años '90. Dirimiendo de una manera profunda sus divergencias y sus acuerdos, sin que mediase el antagonismo socio económico, que les evitó la situación de exiliados, de formar parte de un mismo bando, de considerarse víctimas de un mismo enemigo.

No conozco las últimas oleadas, sobre las cuales aborrezco la acusación que sobre ellos pesa de no saber hablar, escribir, posteriores incluso a los que ostentan la particularidad de no portar un nombre de pila que no empiece por "Y".  Y si bien estoy informado acerca de su nulo interés por la acumulación de bagaje cultural, de conocimientos académicos, todo sea dicho: en un país que consiguió devaluar el beneficio del saber hasta situarlo en los subsuelos, muy por debajo de la categoría de camarero de cafetería en divisas, cajero de hotel, o taxista, tampoco es menos cierto que esos muchachos llevan la última voz de la conciencia revolucionaria, son el producto que quedó, el verdadero resultado del experimento. En su fuero interno, inconsciente, comprenden y contienen tanto al primer intelectual exiliado de la isla, como al de los setentas y al de los noventas así como a todos los demás que fueron expulsados  por el proyecto revolucionario, y aunque lo parezcan casi proverbialmente, no son incultos absolutos, sino portadores de una gran identidad cultural gestada en el descarte de lo inviable, poseedores de gran inteligencia colectiva y práctica, y portadores de una importante cultura alternativa en un inicio, que rápidamente a la vista de los resultados se afianzó como la cultura del éxito, del poder. La más desprovista de modos y modismos alejados de cualquier forma de erudición, tajantemente desaprobados por todas las manera previas de entender la identidad e idiosincrasia cultural.

 Miami tiene la particularidad y la ventaja de contener del mismo lado, a las distintas partes que en un supuesto hábitat natural, se disputarían el dominio, pelearían por alienar al prójimo, por suprimirlo.

A menudo pienso en lo que era esa ciudad en el año 1959 y lo que es hoy en contraste con lo que ocurrió en La Habana durante el mismo período y me pregunto en términos maniqueos, quienes han sido los verdaderos constructores de la nueva sociedad y quienes la escoria, en todo sentido.

El poli cromatismo del exilio cubano de hoy, de sus inclinaciones culturales, humanistas, filosóficas, entre otras debe las razones de sus diferencias a las distintas desventuras, a los caprichos cambiantes con que a lo largo de más de cincuenta años de Revolución, sus dirigentes con una incoherencia política económica e  ideológica proverbial han sumido en la abulia a la población, provocando un amplio espectro de posiciones disidentes, de motivos para el desacuerdo, que en una buena parte nada tienen en común entre sí, más allá del rechazo a la pésimamente mal llamada Revolución.

Del mismo modo hoy no monopoliza el interés del público y los empresarios norteamericanos una única política hacia Cuba, ni siquiera en el de los políticos y las instituciones que clásicamente fueron partidarios de las posiciones más radicales de enfrentamiento y bloqueo. Tanto entre los demócratas como en algunos republicanos hace ya un tiempo empezó a anidar la idea, de que es mejor desembarcar con empresas que prohibirlas, de esa manera, tras insistir en la misma infructuosa vía durante medio siglo y empezar a probar un nuevo camino para llegar a los viejas metas políticas, junto a la dirigencia cubana y bajo la premisa de que "a nadie le amarga un dulce", probablemente hayan arribado a la idea de que no hay nada reprochable en ir haciendo algo de caja mientras se concretan objetivos.

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
14 octubre 2012 7 14 /10 /octubre /2012 14:00

 

 

A cincuenta años de lo más cerca que estuvo nuestro planeta de experimentar un cimbronazo a manos Cuba , la URSS y EEUU causando una guerra mundial, la tercera y a juzgar por el arsenal con que se contaba para llevarla a cabo,  probablemente la última, nos aborda el deber de preguntarnos si es conveniente que una y otra vez los gobiernos populistas latinamericanos, revivan de manera interesada el fantasma del enemigo exterior. 

 Si bien es cierto que hoy las posibilidades  de manifestarse en Cuba, de autoproclamarse como disidente, son infinitamente mayores que pocos años atrás, dados los resquicios que hacen imposible evitar un progresivo deterioro de la imagen , de la credibilidad, y del forzoso prestigio de la devaluada revolución, lo es aún más que el sistema ya con parches, herido, cansado, rengueante, continúe enfrascado en el poder central, en el partido único, en la defensa de lo indefendible, de fantasmagóricas conquistas inexistentes, cediendo exclusivamente el espacio que ya no pueden sujetar.

Muchas de las sospechas de falta de transparencia en comicios donde hay victorias de fórmulas populistas, totalitarias en América Latina,  están potenciadas incluso auspiciadas en parte por sectores de las oligarquías que tanto han contribuido para que se aupase al poder el discurso victimista que culmina legitimando por aclamación popular la supresión de derechos y de libertades, pero las causas convendría buscarlas más cercanas al quehacer cotidiano, a la idiosincrasia propia.

¿ Existe algún tipo de maldición , similar a la de Malinche en México que impide a América Latina imaginar un Estado dirigido por un orden jerárquico entendido únicamente por la necesidad o conveniencia organizativa?. El continente, alterna a cada tanto a sus representantes  elegidos en las urnas devenidos en sátrapas, ladrones, corruptos, con golpes de estado bajo diferentes nombres, de derechas y de izquierdas, que no solo se creen en la tarea de llevar el orden a la fuerza, sino que son para ello  llamados por el pueblo, como si de una condena eterna se tratase.

Durante muchos años casi desde que se independizó América Latina de la corona española, estuvo sufriendo una y otra vez en cada rincón de su geografía este tipo de asaltos al poder,  poco decorosos, además de  tan inapropiados para poder construir una identidad, enfocada al progreso, para poder desarrollar cualquier proyecto de Nación, que precisase de continuidad.  En el caso de Cuba, la revolución se inició para derrocar a una dictadura que llevaba seis años, que como Pinochet, arribó al poder por métodos poco ortodoxos, y para enterrar bien a esa dictadura la revolución se tomaba con tranquilidad la idea de permanencia en el poder, para que nadie tuviese edad suficiente para recordar la anterior dictadura. ¡ Comerse a los caníbales!. Vaya manera de acabar con el canibalismo.

Además del idioma, la religión y el nombre del continente, hay una común característica en América Latina, de la que pocos estados han conseguido substraerse, es la necesidad de tener como guía a un Caudillo, a un hombre fuerte que lleve las riendas y los destinos de los pueblos. Dentro de la idiosincrasia que permite y que propicia este fenómeno, es absolutamente impensable que un Estado pueda funcionar sin el influjo de una personalidad importante. Sin la constante influencia de ese personaje. Sin su omnipresencia.

Más allá de su proyecto socio económico, cosa que poco importa, el caudillo debe ser un macho en toda regla, de manera tal de  convencer tanto a las mujeres como a los hombres. El machismo, esa especie de homosexualidad colectiva, o de exceso en el entusiasmo por las dotes masculinas. La misma cosa. Latinoamérica no da demasiada  confianza a que un  presidente elegido en las urnas, ostente una extracción social humilde. Sin embargo le concede ese beneplácito al caudillo dictador, de buena gana.

. Por lo general la mayoría de los caudillos de América latina arribaron al poder por medio de la violencia, no importa si a merced de golpes de Estado o de revoluciones, semántica aparte, apoyándose siempre, en que las cosas estaban muy mal antes del concurso de su desinteresada ayuda.

 Hasta que los españoles y portugueses gobernaban la mayoría de Hispanoamérica, aunque la cosa era dura, era también sencilla de explicar y sin demasiadas vueltas, se solía decir más o menos así: “aquí manda el europeo, el criollo puede tener cierta voz, el aborigen y el procedente del continente  africano deben obedecer y trabajar para engrosar las arcas de los aristócratas, allende los mares, y al que esto no le pareciere procedente, mejor será que se lo tenga bien reservado, ya que no hay intención de ser ni de parecer misericordioso con los disidentes”. Y las cosas, francamente eran así.

Pero después que América paulatinamente rompiese con la metrópolis, se solía decir de este otro modo: “ Somos libres, el hombre podrá construir su vida donde se afinque, cada uno tiene derecho a su casa, a su trabajo, a su dignidad. La ley equipara a todos por igual y no hay nadie por encima de la ley, ya no hay reyes ni aristocracia, sólo hay libertad” Y las cosas, en verdad, estaban muy distantes de parecerse a ese derroche de buenas frases.

Las clases humildes, compuestas por similar porcentaje de personas que en la época de la colonia, y con la nueva aportación de muchos blancos criollos, durante el período de tiempo que duraba una dictadura, pasaban muchas necesidades y penurias para poder sobrevivir, como en tiempo de los virreyes. Yo nací cuando una generación, en todo el continente, consideró que era hora de dar una vuelta de tuerca más, y crear una tercera época, en que ni hubiese reyes que gobernaban con la premisa de que la explotación y el esclavismo eran legales, ni crápulas gobernantes que lo siguiesen practicando mientras proclamaban libertad, sino una sociedad nueva, con un hombre nuevo, que empezaría su andadura bajo un flamante período, llamado de la manera menos esperanzadora que se pudiese tener idea: Dictadura del Proletariado.

Mientras nos recuperamos del asombro de que a la discola isla en cuestión la continúen gobernando los mismos que en aquellos criticos días, decían portar la esperanza de prosperidad y justicia en Cuba y en el resto del continente, a través del necesario trrámite educativo de un manojo de años de dicha dictadura, sin haber logrado mejorías perdurables en ningun terreno, con algunos pírricos logros tan efímeros como necesarios para la publicidad, quizás nos podamos ir preguntando que hemos ganado y que hemos perdido tran un balance general, desprovisto de toda animosidad y animadversión, de toda parcialidad, con el único objetivo de analizar que convendría más, a un continente tan rico como poco hábil para explotar sus posibilidades.

Quizás América Latina esté llegando al momento de probar, ya no solo con la participación en las urnas cada cierto período de tiempo, sino también con la aplicación de conductas democráticas, de inclusión, de tolerancia de la diferencia, de convivencia basada en la fortaleza que otorga la diversidad.

No puedo imaginar misiles de mayor efectividad.

 

 

 

 

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
6 octubre 2012 6 06 /10 /octubre /2012 21:49

 

 

Antes de que caiga el simbólico muro de Wall Street, y los harapientos mendigos  que mitigan su hambre con perritos calientes a un dólar con cincuenta  al lado del edificio de  la Bolsa, suban a las plantas superiores a por los fajos de billetes virtuales, como otrora los alemanes del Este pasaron al Oeste a comprar todo lo que brillase, tras el derribo de otro famoso muro, más tangible que el neoyorquino, sería conveniente que los ideólogos, artífices y benefactores de este capitalismo, al que la humanidad benefició con su voto de confianza frente  al decadente comunismo despótico, reflexionasen acerca de la conveniencia de su alejamiento paulatino de la senda democrática.

A partir de la caída del muro de Berlín y el comienzo del desmoronamiento de las dictaduras de los países mal llamados comunistas, donde campeaba todo tipo de opresiones, de escarnios , incluso para la clase obrera, patrona de aquel sistema por antonomasia, el deterioro de las promesas del vencedor por K.O. ha sido notable.

Desde los inicios del enfrentamiento en el pasado siglo entre el capitalismo y el socialismo, encarnados por las súper potencias URSS y EEUU, modofocaron en varias ocasiones los puntos de cuestionamiento, manteniendo el libre mercado y la democracia  como dos hitos inamovibles a lo largo del período que duró la batalla ideológica.

La URSS también contaba con los suyos, como el amparo social de los más desposeídos y la salud y educación gratuita universal fueron las que más influencia tuvieron en el consciente colectivo de los más carenciados, en los países en vías de desarrollo, por lo cual el capitalismo en Europa se apresuró a desarrollar una compleja política de beneficios sociales homologables a los propuestos en el socialismo, y sobradamente mejores que aquellos en la práctica.  Mientras que Estados Unidos, siempre parco en la injerencia estatal, sin embargo expandió sus horizontes democráticos incorporando a las minorías tradicionalmente excluidas,  absorbiéndolas mediante el consumo.  De tal manera que al producirse la caída del muro y de los países de la llamada cortina de hierro,  pareció llenarse de razón Fukuyama con su teoría del fin de la Historia, una Historia entendida como un movimiento épico, de multitudes uniformadas, únicamente factible bajo el fin de las ideologías, con la proclama de que tocaba el tiempo a las libertades sociales, partiendo desde las libertades en el ámbito íntimo del individuo,  lo cual generó un alto nivel de entusiasmo, en el cual nos vimos participando con ciego optimismo.

De repente nadie se vería compelido a elegir un modo de vida, las personas que querían apoyar las luchas  sociales podían compartir sus ideas con el placer de una vida confortable, con el deleite del consumo moderado, con las elección de una tan variada gama de opciones como cantidad de personas hay. O al menos esa era la tendencia y desde el poder parecía alentarse y apoyarse.

Esto desembocó en la falta de interés por la participación en el debate político, se extirpó la confrontación ideológica, y el mundo pensó que comenzaba el camino del fin de los enfrentamientos, el principio del desarme, del fin del hambre , del fin de las guerras, del dolor causado por la avaricia humana. Pensábamos que los problemas que se presentarían se reducirían y limitarían a qué hacer con la basura acumulada, con el consumo ingente de agua, con la obesidad, con el cambio climático y la caza de la ballena y el oso polar.  Y todo parecía indicar que irían por ahí los tiros.

La caída abrupta de la URSS, dejó sin sentido a las leyes de protección social diseñadas para disuadir a las clases más bajas de la idea de probar un sistema igualitario y paulatinamente se fueron deteriorando estos logros, que curiosamente constituyeron los éxitos más trascendentes y genuinos de la Revolución de Octubre, aunque haya tenido lugar en tierras occidentales.

Europa vive en medio de la usurpación de la vida parlamentaria  por la tecnocracia y el mundo financiero. Destrucción del estado de bienestar con diferentes grados de deterioro y vertiginosidad según el país, pero con idéntica determinación en todos. Represión brutal a los sectores descontentos con el estado de las cosas, el sur de Europa presentando preocupantes niveles de pobreza. Gobiernos que no respetan los programas electorales, corrupción galopante unido a una impunidad inédita para la delincuencia de guante blanco.

Mientras tanto Estados Unidos está por abocarse a una elecciones en las cuales deben elegir entre un candidato que no ha podido desarrollar su plan humanitario para el mundo entero y de cara a su propio país para el creciente pozo de miseria en la primera potencia, a partir de una crisis que a diferencia de la de la de 1929, no muestra la misma aflicción de sus poderosos autores, que llegaban incluso, a poner fin a sus vidas por pundonor.  Un gobierno que se encontró con el escollo de un congreso que puso freno a todas las iniciativas sociales, de elemental solidaridad con el prójimo. Frente a un candidato que ha presentado un lenguaje que acuña el retroceso cultural, de conciencia social, incluso de nivel académico de nuestra era, planteando la desprotección de los necesitados en el momento en que más precisan de su gobierno. Un sistema que ha permitido el intervencionismo del Estado solamente en el caso de salvar a los bancos que provocaron el enorme shock con su avaricia y sus procedimientos fraudulentos.

Serio deterioro del activo del capitalismo según el cual: de nadie es asunto excepto de tus accionistas y de ti, si tu empresa va bien, regular o mal.

Del  capitalismo de los derechos sociales, del respeto a las oportunidades,  a la capacidad de cada uno para mejorar su nivel de vida, de las garantías de libertades individuales, y también de la protección a quienes no poseen la capacidad o el interés por el crecimiento patrimonial, del capitalismo de la participación de la voluntad popular en el tipo de mundo que queremos mediante la democracia, nos va quedando ya muy poco.

Conocemos el riesgo que comporta el provocar semejante torbellino en el seno de los pueblos, han sido pasto de ideologías absolutistas parapetadas tras pretextos de justicia que han terminado provocando peores calamidades que las prometían socorrer. A río revuelto ganancia de pescadores.

El comunismo, el sistema social basado en la premisa de: “a cada cual según su necesidad” no llegó a cristalizarse ni en un solo caso como una sociedad medianamente justa. Constituyó un embuste, un secuestro de los pueblos a través de su crédito a las palabras grandilocuentes. Sin embargo, el capitalismo regulado por un estado proteccionista tuvo su momento de gloria.

- Señores encargados de la granja. Tómense en serio por una vez  el reposo con la finalidad de la reflexión, y aunque solo sea por el bien de ustedes, hagan el favor de echarle un ojo de vez en cuando a la debilitada gallina de los huevos de oro.

 

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
25 agosto 2012 6 25 /08 /agosto /2012 15:59

 

 

 

Con motivo de la reciente visita a Noruega, recordé esos comentarios tan extendidos en todos los ámbitos, que aseguran que en los países nórdicos se vivirá bien, pero que la tasa de suicidios es la mayor. Y recordé a Durkheim con sus cuatro clases de suicidas, y su opinión de que los ateos o protestantes se quitaban más la vida que los católicos o judíos. Al grupo de los suicidas altruistas pertenecerían los fanáticos militaristas, los hoy coránicos o los hasta ayer mismo seguidores de Bush. Y a los egoístas los carentes de fe en lo sobrenatural, en lo divino. 

El tema ha resultado siempre de mi interés porque acaso durante un tiempo más prolongado del que me gustaría admitir aunque menos de lo que me temo, me encontré formando parte del coro de este colectivo, pero a la manera que describiera Hermann Hesse en el lobo estepario, diciendo algo así como: " más que el que comete el acto de acabar con su vida, el suicida es quien vive constantemente con la navaja en las inmediaciones de su muñeca".
No me imaginaba otra razón para situar a los habitantes escandinavos entre los menos amantes de la vida que el hecho de que al tener resueltas tantas necesidades vitales, la angustia se quedase muy desprotegida de los artilugios y barnices en que suele estar entretenida en la mayoría de los casos. Como una zona llena de burgueses de buena vida, que sin embargo caminan constantemente sobre el enorme riesgo de tener el "Yo" completamente expuesto, el sentido de la existencia permanentemente evaluado. Me hacía más adepto a esta percepción comprobando que por el contrario los Estados con menor número de suicidios per cápita ostentaban el común denominador de la pobreza extrema.
Y entonces encontré esta estadística de la cual anexo el enlace, que aún sin dar del todo las espaldas a aquellas que dicen conocer casi todos los interlocutores de cualquier latitud cuando se habla de Escandinavia ya que coloca a Fiinlandia en el puesto número trece, arroja sin embargo un resultado más sorprendente aún para mi. De los diez primeros países con mayor tasa de suicidios, ocho fueron dictaduras del proletariado socialistas o aún lo son. 

 La primera es Rusia, la gran madre patria en la praxis del comunismo científico y en la perversión del socialismo utópico francés. Los dos países no ex socialitas que aparecen entre los diez primeros en esta estadística, son Corea y Japón, de politicas inconfundiblemente capitalistas, pero de una tradición en disciplina colectiva y de estricto acatamiento de las leyes y normas, que los sitúan en lo referente a la conducta social más emparentados con las sociedades regidos por dictados que los que disfrutan de la diversidad de opciones. 

En los años en que viví en Cuba, la más profunda muestra de insumisión a los dictámenes verticales que tuve oportunidad de presenciar, incluso más integral que la rebeldía , era el cese del entusiasmo por la vida, expresado bien con un agudo alcoholismo que confluía en muerte o deliriun tremens, en la depresión más absoluta, en la locura, o directamente en el suicidio. Claro, no existían estadisticas de absolutamente nada que no tuviese relación directa con los pretendidos logros del gobierno, de manera que si la realidad se atuviese a los resultados de los censos, en Cuba no habría prostitución, ni descontento social, no habría censura, presos politicos, abusos policiales, no habría drogadicción, ni enfermedades de transmisión sexual, no habría pobreza, ni siquiera alcoholismo y por supuesto; no existiría el suicidio, la mayor afrenta al sistema más anhelado por el hombre, la sociedad de la vida. Motivo que convertía en imputable penalmente a todo aquel que incurriese en un intento fallido. El suicidio estaba prohibido, perseguido y penalizado por la ley. 

Aún así la gente se quitaba la vida de todas las formas imaginables, siendo las más folclóricas el ahorcarse de una guásima o arbusto similar, arrojarse de un edificio, abrirse las venas, incluso indirectamente cayendo preso o adentrandose al Atlántico caribeño en un emparchadísimo neumático de tractor ruso, para cubrir la distancia que separa la isla con la Florida, pero había una manera de suicidarse en Cuba, que de por sí debería reservarle un sitio de honor en esa lista por su calidad, ya que no por la cantidad: el bañarse en kerosene o luz brillante y arrojarse uno mismo una cerilla encendida con los propios dedos, se rumoreaba que la mayoría de personas que usaban este drástico pasaje a las dimensiones próximas siguientes, eran mujeres y lo hacían por desengaños amorosos, lo primero era fácilmente comprobable, lo segundo solo a través de un medium. 

El mundo al que la isla está por despertar de su largo sueño pesado, es menos asfixiante y opresivo pero está lejos de ser halagüeño y sobre todo de recibir a nadie con los brazos abiertos, solo espero que en el futuro cuando se permita la publicación de las incidencias sociales, Cuba no mejore ese puesto en tal perturbador escalafón y que los desengaños amorosos hayan encontrado un tipo alternativo de alivio.


Ocho poblaciones ex conejillos de india de un fracasado experimento igualitario están entre las diez que menos valoran la vida.  Interesante dato conque el finado de Durkheim no pudo contar a causa de la cronología, y con el cual de seguro habría confeccionado un jugosísimo quinto grupo de tomadores de decisiones terminantes. 
Personas que se privan de la vida a fin de evitar los interminables estertores de una sofocante existencia.

  Un grupo más expeditivo que apático.

 

 

 http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Pa%C3%ADses_por_tasa_de_suicidio

 

 

 

 

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
15 julio 2012 7 15 /07 /julio /2012 20:49

 

 

 

El estadio entero contuvo la respiración.

Solo unos minutos antes quedaban tres contendientes dirimiendo cuál de ellos se llevaría la presea de oro en el cuello una vez terminada la jornada, pero para ello debían brindar el último esfuerzo, el mayor, el que linda con los límites de lo conocido y lo concebido. Uno de los tres quedó descalificado luego de los reglamentarios tres intentos sin lograr sobrepasar el listón. Quedaban solo dos y uno de ellos había logrado en su tercer salto superar la marca del día y establecer un nuevo récord olímpico, le quedaba el último chance al otro saltador para seguir compitiendo por el oro, o ya estaría todo dicho.

El atleta cubano despegó los pies del suelo en el momento preciso, después de una carrerilla perfectamente ejecutada, se elevó como si contase con una glándula de propulsión que el resto de los humanos desconoce, pasaron sus hombros primero , luego la espalda, el atleta comenzó a arquearse sobre el listón sin rozarlo , pasó entonces su cintura, y entonces cuando el estadio completo sentía esa mezcla de satisfacción por ver un duelo digno de respeto con los nervios de estirar el sufrimiento del representante patrio, el saltador británico, en el preciso instante en que los pocos cubanos que había en el estadio comenzaban a prepararse para exclamar su satisfacción, cuando el saltador había comenzado su triunfal descenso, acarició  levemente con la pantorrilla la barra, pero lo suficiente como para que la misma luego de un dubitativo temblor cayese inmediatamente después que el desportista cubano sobre la colchoneta amortiguadora. Gran Bretaña se alzaba merecidamente con una medalla que llevaba años codiciando,  simplemente esperando que un atleta se atreviese a disputarla. Ambos atletas se fundieron en un apretón de manos se dijeron unas palabras que solo ellos escucharon y en su expresión primaba la comprensión mutua.

Comenzaron las banderas inglesas blancas con el león en rojo a ondear, y las banderas británicas con las franjas azules rojas y blancas cruzadas a flamear al son del entusiasmo de la gente. Y ni una sola alma en todo el planeta se le ocurrió relacionar a esas banderas, con aquellas idénticas en apariencia que lideraron tristes episodios marciales de conquistas, de rapiña, de confrontación bélica.  Sencillamente porque la bandera no era la misma, porque los ingleses que la ondeaban no eran los mismos, porque el acontecimiento que festejaban no se parecía en nada a aquellos.

En estos días en que se aproxima el comienzo de las olimpíadas en Londres, sin duda uno  de los escenarios más bellos y una de las culturas a la que el deporte universal le debe más, se están sin embargo empleando con cierto exceso en el celo para prevenir y proteger a la población de posibles ataques terroristas, aún cuando puedo convenir que toda protección contra la sinrazón de la violencia es bienvenida, lo cierto es que ciertas prohibiciones son un tanto caprichosas y rayanas en lo ridículo.

No se permitirá entrar en ninguno de los predios deportivos con prendas que contengan alusiones políticas o que puedan herir alguna sensibilidad, tales como las camisetas que lleven la imagen del Che.

Es cierto que yo siempre he mantenido que les diría a cada muchacho que lleva en su camiseta estampada el famoso retrato  del Che Guevara, que tuviese en cuenta que ese que se pone era un militante anti sistema pero con algunas significativas diferencias con los jóvenes hedonistas de estos días. Era igualmente un intelectual teórico del marxismo, que un soldado de la Revolución, con otros usos y costumbres mucho más extremistas y drásticos que los usados por los anárquicos y ocurrentes anti sistemas de hoy.

Pero en ningún caso consideraría peligroso para el correcto desarrollo de las olimpíadas, colocarse una camiseta con la imagen de mi tío, más bien al contrario,  si alguna manera de neutralizar su mensaje de oposición frontal a toda la sociedad de consumo existe,  es precisamente convirtiéndolo en una mercancía de dicha sociedad.  

En este sentido reconozco una contradicción , por un lado me gustaría que aquellas personas en sintonía con los ideales del Che los cuales no comparto aunque respeto su manera purista de creer en ellos, acudiesen a sus escritos y a su esencia más que a la imagen creada con el paso del tiempo de ídolo pop; y por el otro lado me alegra que lo conviertan en un ícono de jóvenes que persiguen diferentes libertades,  haciéndole honor a ese rasgo suyo y liberandolo del peso de otros aspectos.

Pero en cualquier caso creo que las personas que llevan por las calles, a sus trabajos, a los conciertos o a los estadios las difundidas camisetas con la imagen de Ernesto, no hacen más apología a la violencia que quien en su camiseta ostenta el escudo de una bandera bajo la cual se hubiesen cometido algunas de las barbaridades del amplio surtido que la Historia provee. Hasta las frases de los himnos que hacen mención a morir por una causa, podrían ser tomadas como apologéticas de la violencia.

Más bien creo que los terroristas con su accionar buscan justamente destruir o contaminar la sociedad caracterizada por su amplio abanico de libertades individuales y su profundo respeto por las elecciones personales.  

Prohibir vestir una prenda, parecería estar más próximo a considerarse un éxito talibán que un logro democrático.

De todos modos, más allá de lo que hayan simbolizado en el pasado las  banderas y lo himnos que toquen en las entregas de medallas, más allá de la obligación del deportista cubano de ofrendar públicamente su medalla al Comandante, y de la más que considerable recomendación de que el inglés agradezca con reverencias al representante de la casa de Windsor que lo salude, el verdadero  espíritu de los Juegos no está ni en los poderosos que organizan el evento, ni en el Che, ni en Ricardo Corazón de León, sino en el choque de manos y las palabras que se dijeron los saltadores al concluir el certamen y que solo ellos escucharon.

De otro modo, aunque no lograsen hacer explotar sus bombas, habría ganado el más temible de los terrorismos, el de la instrumentalización del odio entre los hombres.

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6 abril 2012 5 06 /04 /abril /2012 21:04

 

 

 

 

Cada vez que escucho decir que hay que tenerle desconfianza al negro, al humilde de América,  a los deportistas, a los nuevos ricos, o a Obama, incluso cada vez que oigo decir que hay que desconfiar de los negros delincuentes, desconfiar porque son holgazanes, demasiado dados a la juerga y a la bebida, al juego y a la ilegalidad, me pregunto si la gente que habla se ha detenido un instante a pensar en lo que está diciendo.

La totalidad de los inmigrantes africanos a tierras americanas se produjo por medio del uso de la más cruel de la fuerzas. En ningún caso emigraron por sus deseos ni por sus medios, y mucho menos para convertirse en casi el cien por cien de los casos en esclavos, escapando de esta suerte un reducido grupo en Centroamérica, que ha vivido todos estos siglos sin haber pasado por el látigo, ya que fueron tres galeones que se quedaron sin dueños y resultaron libertos. Los únicos casos entre los millones de africanos que fueron transportados en galeones a América para trabajar en el nuevo continente.

A saber, en honor a la verdad los primeros en atacar sus aldeas y matar a todo el que consideraban no apropiado para el trabajo duro, como bebés y ancianos, así como enfermos tullidos y heridos en la batalla, eran los habitantes de las aldeas vecinas, hipotéticamente sus propios hermanos, de la misma tierra la misma lengua y algunos de la misma  sangre. Luego los llevaban maniatados a través de la selva hasta el puerto, donde primero los compraba un intermediario africano o europeo que ya se había establecido en la costa. A los que no servían , ya fuese porque llegaban muy extenuados, o porque los comerciantes los encontraban con imperfecciones insalvables, como las dentaduras deterioradas cosa que bajaba el precio porque en breve no podrían comer el duro alimento que se les arrojaba, las piernas dañadas, los brazos demasiado flojos, o que hubiesen enfermado tras la tragedia sufrida en los días de travesía hasta el puerto, se los tiraba al agua. Así, sin más.

Las bahías de los puertos esclavistas en África casi siempre montados por holandeses y portugueses, pero también por españoles ingleses y franceses, donde llegaban los galeones negreros con un gran espacio en sus bodegas para alojar estos seres considerados  mercancía, eran verdaderas fondas de alimentos para tiburones y barracudas a merced de los infelices que se arrojaba por descartes de los esclavistas.

En esos galeones iban hacinados encadenados, y tenían que hacer sus necesidades encima, de tal modo que eran frecuentes las plagas, o las enfermedades y sus contagios. Antes de llegar a puerto americano eran arrojados nuevamente al mar todos aquellos que no servían para ser presentados siquiera ante los compradores. Como en toda actividad, y más en esta donde se puede sopesar el calado moral que hay que tener para realizarla había picaresca, estafadores de la más extrema baja calaña, estos no tiraban a todos los esclavos que estaban en malas condiciones,  si podían maquillar a los que estaban menos mal y lograban ser al menos vendidos si se los aseaba y alimentaba un poco , porque no era cuestión de ser cruel pero tonto, por cada esclavo que se tiraba por la borda se perdía un dinero, si luego el terrateniente se daba cuenta que le habían dado gato por liebre y tenía que ser este quien se deshiciese de él, siempre se podría solucionar más adelante con una oferta atractiva de dos por uno en el próximo viaje.

Una vez en el puerto americano, desde lo que hoy es Estados Unidos hasta el Río de la Plata, se los miraba uno a uno y al que no gustaba, una vez más le esperaba el agua. Tal era así que se llegaron a crear verdaderas colonias de modo artificial de tiburones y demás carroñeros acuáticos, en el Golfo de México y ciertas zonas de Australia y San Salvador de Bahía. Eran creadas por la mano humana, por cerebros y almas que eran capaces de contener toda esa cantidad de crueldad sin el más mínimo prurito. Baste leer los escritos sobre la trata que llegaron a nuestros días, para quedar atormentado y perturbado por el modo de referirse a esas personas.

Y a esa cantidad que era cargada en las caravanas que los llevaban hasta los campos de trabajo, aún les quedaba pasar el tamiz natural de la fuerza para soportar ese rigor, semejante suplicio en que se les convertía la vida en tan breve espacio de tiempo,  desde que habían estado jugando alegremente con los suyos, o cazando algún mono para amenizar la tarde con un festín y llegaron sus vecinos con los machetes a desatar la pesadilla.

Los porcentajes de sobrevivientes  consensuados eran más o menos así, de la tribu en que se los apresaba quedaba el treinta por ciento vivo, de los que llegaba puerto eran comprados solo la mitad, algunos, los más sanos se quedaban de esclavos haciendo labores en el puerto y los otros al agua. De los que se cargaban en los galeones solo el diez por ciento era comprado en América y finalmente usado para el trabajo, el noventa por ciento restante o morían en el trayecto, o eran descartados en el puerto mismo o una vez comprados enfermaban y no se acostumbraban al espanto de la nueva vida, y o bien enfermaban y morían naturalmente o eran arrojados a los perros cazadores de cimarrones en los palenques para cebarlos con carne de africano y que siempre estuviesen prestos a atacar a los esclavos. He tenido la oportunidad de escuchar la desfachatez de llamarles a estos canes, perros asesinos, sin hacer mención de sus amos.

Sé que al aproximarme a un tataranieto de un esclavo no estoy en presencia de este. Ni yo por haber tenido antepasados terratenientes que tuvieron esclavos en sus plantaciones y minas, soy culpable en lo más mínimo del horror ocurrido. Pero también sé que si a uno de los dos le toca acercarse con cuidado, pidiendo casi permiso para ser aceptado y comprendiendo la desconfianza inicial, ese soy yo. Sé que si a uno de los dos les toca sentir un temor impreso en su ADN, un terror que proviene de las historias no escritas como los cantos rituales que supieron mantener de sus antepasados, ese es él.

Por eso cada vez que escucho decir con esa tranquilidad como si nada, a lo largo de toda mi vida en todos los países: -cuidado con estos negros que si no la hacen a la entrada la hacen a la salida- sé que estoy en presencia de las reminiscencias de crueldad que nos legó el amo de aquellos perros, o quizás la más profunda de las culpas. Tal vez se pueda entender luego de un sesudo esfuerzo, que no abundan los motivos para que confíen a pecho abierto en en los valores que les propone una sociedad impuesta por los mismos que sojuzgaron a sus antepasados. 

Los hacedores de la Revolución en Cuba, que entre sus arengas más proselitistas enarbolaban la liberación de los prejuicios raciales, han vuelto a sumir a la población afrocubana en la humillación de los peores trabajos, las peores opciones sociales. El lenguaje de las altas esferas del poder en Cuba para referirse a los afrocubanos, es excecrable.

Si somos capaces de conmovernos hasta la parálisis con el Holocausto una vez que visitamos un campo de concentración, o pensamos en ello, debemos recordar que ese trance atroz duró cinco años, mientras  hay países donde el período de absoluta carnicería humana para satisfacer los más bajos instintos humanos, que significó la trata de esclavos negros traficados desde África, duró tres siglos y medio, trescientos cincuenta años. Es dificil concebir tanto dolor.

Sería menester que se desista de incluir en las carteras de chistes los racistas, que cuando se relacione negro con fatalidad, con pésimo, se piense antes en quien es el propietario de esa voz que se apropia de nuestro interior. Porque hay muchas más razones para que los descendientes de aquellos hombres de carne dolor, desconfíen de nosotros o de todo lo que les huela a esclavista, que viceversa.

Una de las cosas más reconfortantes que vi es el museo de la esclavitud en Liverpool, ciudad puntera del comercio bestial de personas de África. Es tan contribuyente a la salud como los recordatorios de Auschwitz o Mauthausen, sus ciudadanos de esta forma manifiestan que no están del todo de acuerdo con la manera en que les llegó el desarrollo. Y estando presente en esa autocrítica sentí cierto alivio aún perteneciendo al género humano.

A mi hijo, le enseño esto porque estoy convencido que así como incluso los hermanos Oppermann, Judíos bien integrados en la burguesía  berlinesa, creían imposible que el país de Goethe, de Beethoven y Hegel pudiese caer sumido en la  atrocidad más primitiva, hoy pensamos que estamos a salvo de aquellas bestias, y es mejor que nunca sepamos lo cerca que podemos llegar a estar de ese virus humano que se encarga de la autofagia y de la negación de sus propios logros.

Los bailarines, los obreros, los deportistas, incluso los delincuentes podrán gustar o no por muchas cosas, pero bajo ningún concepto aceptemos como uno de los motivos el pigmento de sus pieles ni el pedigrí de sus progenitores.

 

 

Galeones holandeses.

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21 marzo 2012 3 21 /03 /marzo /2012 20:13

 

 

 

Entrevista concedida al periodista y escritor Alvaro Alba.

 

Álvaro Alba (Cuba, 1963) vivió en la URSS, luego en Ucrania y Rusia, y ahora en Estados Unidos. Llegó a Odessa en 1982 donde consiguió el Master en Historia. A tenor con la “perestroika”, fue uno de los organizadores del grupo de jóvenes cubanos que se pronunciaron contra Fidel Castro en Moscú. Escribió para la prensa independiente de Ucrania y fue asistente en la corresponsalía del madrileño diario ABC en Moscú.


¿ Ser un familiar del Ché, ¿Cómo ha repercutido en tus opciones de vida, tanto políticas, morales, éticas, religiosas, etc? ¿En ser o vivir de determinada manera?

Hasta los diez años, momento en que nos trasladamos con mis padres y hermanos a La Habana desde Buenos Aires, yo no tenía ni idea de que era sobrino de tal personaje. Conocía a mis tres tíos y sabía que tenía uno que había fallecido. Al llegar a La Habana, nos esperaron con pompas y honores, nos llevaron al Hotel Habana Libre a vivir, con todo a nuestra disposición, y entonces me enteré que tenía un tío que había sido como los héroes de comics y personajes de Emilio Salgari que me gustaban y allí surgió la primera contradicción, desde el primer día. Me dijeron que mi tío, el Che, había hecho una Revolución y muerto intentando hacer otras para que todos los niños del mundo fuesen iguales, y justamente ese mismo hecho en ese mismo día me convertía en un ciudadano VIP, diferente a los otros niños.

A partir de los diez años y hasta que me aislé absolutamente de todo foco donde el Che tuviese alguna relevancia, y viví sin que nadie supiese que era su sobrino, toda la vida tuvo influencia sobre mi persona, incluso cuando lo ocultaba y llevaba la vida normal que llevo ahora, porque en cierto modo es un estigma, que es positivo y también puede no serlo tanto.

El sedimento que dejó e mi vida, es una voz que dice dos cosas, “haz lo que creas que debes hacer cueste lo que cueste” y la otra es “donde quiera que veas una injusticia sé capaz de conmoverte con ella”. Donde quiera y a manos de quien quiera que la haga. Luego un tercer aspecto, que puso su vida en lo que pensaba, se involucró sin medias tintas.

En las opciones de vida que me marcó fueron las opuestas, cuando adolescente en ser un antihéroe, un antisocial, o como el término marxista indicaba un lumpen, que era un desclasado social, en este caso no proveniente del proletariado sino de la pequeña burguesía.

Puedo coincidir en cierta arista de él con el aprecio por el  hombre  solitario, por el errante, de no demasiada buena fortuna, el perdedor con dignidad que se transforma en el ganador a la postre, pero se puede decir que ya era mi tendencia, ya que mi padre es un hombre de valores muy claros y diáfanos, que en el corto tiempo que vivimos juntos alcanzó a dejarme un poso de mensajes en el sentido en que lo importantes ser una buena persona, que al final del camino eso sea lo que quede. Aunque es muy probable que mi padre o bien haya rescatado algunos de esos valores de su hermano mayor, o de la misma fuente que él los había mamado. Otra cosa es por los derroteros que luego la vida los condujo como personas, pero aquel era el mensaje en el seno del hogar.

Por el contrario, yo nunca fui revolucionario, ni creí en tal solución para nada. Por no verlo como nada productivo y también por carecer de madera para ello, como todos los familiares de Ernesto, excepto mi padre y mi tía, parece que él absorbió todo lo que se precisaba en materia de valor y coherencia. No me atrae la política de masas en ninguna de sus vertientes, ni el mesianismo de ninguna de las formas que se presente, pero mucho menos aún obteniéndolo mediante la violencia, ese es el sino y la cruzada de mi mensaje. El daño solo acarrea dolor.

 

¿Has tenido una vida privilegiada en algún sentido por tu conexión con Guevara?

En parte está respondido en la primera pregunta. Y extendiéndome un poco más, puedo decir que sí, en parte, y no parte.  

Mi familia sufrió el exilio de la Argentina por los gobiernos de extremismo de derechas, donde la persecución era al militante socialista, o al que tuviese ideales en ese sentido, no precisaba ni ser revolucionario al uso, con ser un estudiante progresista emancipado, podía ser desparecido. Durante el tiempo en que esto tuvo lugar en todo el cono Sur de América Latina, allí mi parentesco no representaba una ventaja frente a los demás.

Pero en nuestra estancia en Cuba, era todo lo contrario, vivíamos por encima en todos los  vectores en que se analice a la población en general.

Sobre esto, el peso del mito sobre un joven inquieto, y las más disparatadas anécdotas de La Habana en los ochenta, estoy escribiendo un libro en colaboración con Adrianne Miller, una persona que debió abandonar Cuba de adolescente, con la diáspora conocida como los Pedro Pan, y que entre ellos y yo encontramos un punto de confluencia en ideas, sensaciones, percepciones, aún cuando provenimos de los extremos opuestos por nuestra historia familiar. En el libro que saldrá en los próximos meses, amplio generosamente el espíritu de la respuesta a esta pregunta.

¿Cuál es el recuerdo personal que más acude a tu mente en relación con el Che?

Cuando yo nací el Che ya era ministro de Industria, y solo visitó la Argentina durante unas cuantas horas para entrevistarse con el presidente Frondizi, cuando yo era un bebé, por ende yo no lo conocí. Pero en relación a él, sin lugar a dudas el recuerdo que más me queda es la frase pioneril matutina: “ Pioneros por el comunismo; Seremos como el Che!” Por la carga abstracta que para un niño esto tenía agravado por el parentesco. Con relación a una percepción de lo que pudo ser mi tío, el carácter valiente dispuesto y siempre presto a leer y viajar de mi tía, su hermana inmediata, y la lealtad de mi padre a su persona son lo más cercano que tengo. Y aunque ambas sean intangibles están grabadas en mí ser a fuego, para lo bueno y lo malo.

Hay una tercera que cuando era un joven díscolo y desaliñado me repetían desde todos los sectores: “Si tu tío, volviese a nacer y te viese lo mal estudiante que eres ( por ejemplo) se volvería a morir.” Y curiosamente es eso lo que pienso que le pasaría si reviviese y viese en lo que sus compinches se han convertido.  

¿Donde quiera que viajas alrededor del mundo encuentras a alguien con una camiseta del Che. ¿Piensas que el mundo realmente conoce al Che o conocen al Che de Fidel Castro?

En efecto, aprendí con los años a sustraerme de que ese hombre del cual es la foto más reproducida del mundo, es el hermano de mi padre, por simple salud mental. Creo que con conocen lo que era, lo que hacía ni lo que significaba, cada uno le otorga una simbología acorde con los objetivos que persigue en ese momento, un joven anarquista de Cristiania en Copenague me dijo que él pedía marihuana libre y por eso usaba al Che, porque representaba el antisistema. Yo  desde luego no me consideré en lo absoluto en el derecho de sugerirle otra camiseta ya que mi tío, ni nadie de mi familia concilia bien con ese reclamo, más bien todo lo contrario. Y como esta anécdota hay cientos, pero al Che se lo suele encontrar en el mismo lugar que a Lennon y a Bob Marley. A Fidel no.

Son dos personas absolutamente distintas, y no lo digo como dicen los defensores de Fidel, porque él esté vivo y Ernesto haya muerto, aunque ese no sea un detalle menor. Sino porque uno era marxista leninista y el otro marxista Groucho Marx, por aquella famosa frase: “Tengo estos principios; y si no le vienen bien no se preocupe tengo otros”. 

¿Le llamaron “El Guerrillero Heroico” y hasta escribió un manual para la guerrilla ¿Por qué fracasó el Ché en sus experiencias guerrilleras fuera de Cuba?

Una novia suya , comentaba que Ernesto no hacía nada bien, y sin embargo era genial, estando cerca suyo se sentía estar frente a una personalidad muy fuerte; pero ello no solo no garantizaba el éxito, sino, y esto es cosecha propia, que formaba parte del atractivo espíritu del ser trágico, del hombre que temerario que conduce hacia el fracaso irremediablemente , pero que como dije antes, ese fracaso lo conduce a una victoria a largo plazo, póstuma, aún cuando no hubiese sido famoso, no me refiero a la celebridad, sino al enigma que ejercen las personalidades que teniendo todo a favor para conformarse con algo, siempre buscan lo imposible, van hacia más allá del límite, tras el cual irremediablemente encuentran el vacío.

Esto es a mi juicio, y es lo que a mi resulta atractivo de mi tío. 

¿Desde tu punto de vista, ¿Crees que si el Che viviera en el mundo de hoy, haría lo mismo?

No puedo considerar estos futuribles. Lo que sí creo es que pondría el cuerpo en lo que dice, si dice ser un revolucionario estaría en las selvas, en las trifulcas, en los sitios de problemas, no en los manjares y festines. Y si estuviese en ellos diría que quiere comer langosta y beber champán. Porque así hizo siempre. 

¿Qué tanto te ha tocado el mito del Guerrillero Heroico?

Ha sido muy difícil cuando era adolescente varón, en una familia y en una sociedad ciertamente con características si bien no machistas en lo referente al sojuzgamiento de la mujer, sí en lo tocante a las virtudes cultivables de la hombría. Una persona con tanto fracaso como dices en la praxis, pero tanto éxito en el imaginario de la virilidad, es muy difícil de emular, aunque esa lucha se da con el padre, mi padre ya lo era en sí, porque es lo que se conoce como un tipo duro, pero el alcance de la sombra del mito del Che me alcanzó de lleno, y salir de este me costó lo mío. Por supuesto que no puedo culpar al Che, ni a nadie, de los problemas de los tropiezos ni las flaquezas de mi  vida, como la de cualquiera, pero si cabía se hacía más difícil, cuando me autocomparaba, aunque fuese de manera inconsciente  con mi tío. 

 ¿Otros parientes de Ernesto como la viuda Aleida, sus hijos Hilda, Camilo o sobrinos como Canek Sánchez Guevara, han publicado libros, ofrecen conferencias, participan en foros etc. ¿Cómo convives con este “constante volver” a la figura del Che? 

Por circunstancias que cuento en el Memoir, yo me fui de la sombra de mi tío, y logré que todo mi entorno sea libre de la contaminación Guevara. Mis amigos, en mi trabajo, mis vecinos, ni mis parejas, hasta mi esposa no sabía en un principio que era familia de Ernesto, llegar a tener todo por mí mismo, aprecios y rechazos por mi persona y nada más, y ganarme la vida fuera de los ámbitos de la izquierda, de Cuba, de los partidos afines al Che,  no solo me hizo muy bien, sino que me salvó.

Yo no hablo de mis parientes, en todo caso nunca negativamente, cualquier entuerto lo dejo para el consumo y ripio interno, y no me importa si previamente alguno habló mal de mí, creo que hay que marcar la diferencia, no se corrige el canibalismo comiéndose a los  caníbales.

Creo que ha sido suficientemente duro tener que aguantar esa losa para los sobrinos como yo, así que imagino que para hijos es muy duro.  Yo los quiero mucho en su medida a unos más que a otros, claro, pero no tengo nada ni contra los peores hombres de la humanidad, imagínate como lo iría a tener con ellos, con independencia de si es correspondida la actitud. Que hagan lo que quieran, que vendan lo que quieran, tienen derecho. Lo único que les recomendaría a ellos y a todos, es coherencia en la vida, nada más. No creo que alguien esté capacitado para decirle a otro lo que debe hacer de su vida, ni se me ocurriría aceptar que alguien me diga ni lo hago yo. 

  

 ¿Qué relación de convivencia te une con el resto de la familia Guevara? 

Siempre fui un elemento discordante, polémico, por diferentes razones en distintas épocas, nunca participé de la normalidad total, en una familia que por otro lado, nada tiene de normal. Pero debo decir que es una familia divina, aún cuando en muchos momentos pensaban muy distinto de mí y públicamente cando en su mayoría me dieron la espalda, en privado siempre me dieron afecto, hay personas como mi tía que considero portadora de las enormes virtudes del siglo XX, una gran persona con mucha valentía para vivir la vida como ella decide, para ayudar a los demás en circunstancias de mucho peligro. La vida me ha enseñado que las mujeres son mucho más duras cuando lo son y virtuosas que el más virtuoso de los hombres al contrario que lo que el machismo suele sugerir. Así como lo veía a mi abuelo un gran hombre. Es una familia que ha pasado por muchas cosas muy duras a partir de la fama de Ernesto, antes eran una familia muy acomodada, pero la diáspora tuvo lugar y nunca paró del todo, una vez que se desata nada regresa a su sitio.  Todos, los que más y los que menos hemos perdido y ganado algo extra en esta aventura. Pero unos más que otros.

¿Cuáles crees que son los aportes positivos y negativos de Guevara a la sociedad?

Es muy pretencioso de mi parte decir taxativamente algo así, como una categoría. Pero creo que el ejemplo de la coherencia con lo que se piensa sería para mí lo bueno, y el despropósito del mesianismo, de pensar que a través de la voluntad se consigue transformar la realidad, sería lo que yo percibo como erróneo. Sin entrar en el terreno de los actos, ni los altruistas ni los reprobables ni los censurables.

Ernesto Guevara es una personalidad apasionadamente amada y odiada por unos y otros. ¿En este sentido quiénes están más cerca de la verdad? 

Todo en la vida es una moneda de dos caras, según lo que les haya tocado a cada uno. Un mismo cuchillo a una persona le sirvió para cortar unas verduras, y a otra para cortarse un dedo, luego cada uno habla del cuchillo con diferentes muestras de apego.

¿Te consta que Guevara se graduó como médico o es parte de la leyenda?  

 Me consta que no llegó a ejercer como médico en un consultorio por sus actividades de todos conocidas, pero también curó a más gente que muchos médicos. Y sí te puedo decir que a contracorriente eligió la carrera, era médico de vocación. De lo demás no tengo noticia.

¿Cuál ha sido el juicio más errado para calificar a Ernesto? 

 

 El hombre nuevo.

 

Era un hombre de valores antiquísimo, de los valores del aventurero y el guerrero de todas las obras clásicas, con toques muy de la época por supuesto.

 

La intención que permanecía en Cuba alentada por Fidel de que todos fuesen como el Che, y te invitaban por ello a ser ciegamente obediente a toda jerarquía sin analizar ni debatir, cuando hizo lo contrario en todo a lo que se suponía que debía hacer, incluso en lo referente a como la URSS pretendía que se comportase. Pero también debo decir que pienso que desde la izquierda querer presentarlo como el ejemplo de hombre nuevo es un error porque el modo de sociedades autómatas en que aquellos grandes modificadores del mundo queríamos que viviésemos, solo con motivaciones morales, no materiales, con todo controlado, con todo hecho está demostrado que es absolutamente inhumano;  no me refiero al carácter cruel, sino a que es antinatural en el hombre, sencillamente no es viable, carece del más mínimo atractivo.

 

También me gustaría apuntar que por lo general conviene guardar distancia con las versiones  oficiales de los acontecimientos que se suelen presentar para ser consumidos por la Historia de manera impoluta y conveniente. En la cabeza de mi tío probablemente anidasen inquietudes, fuerzas, impulsos que quizás no estuviesen todo lo cercanos a esas ideas altruistas, a las ideologías de ningún Partido, a veces más allá de la propia conciencia. Siempre sospecho mucho de las intenciones declaradas, y creo que en el inconsciente radica la mayor parte de la explicación real de las cosas. Con lo cual, no solo en el caso del Che, naturalmente, sino en casi todas las excusas o explicaciones oficiales que ofrecemos para justificar nuestros actos, pienso que se oculta, más allá de nuestras intenciones una razón casi siempre más estrechamente ligada a los amores primarios, a los deseos y frustraciones más íntimas, en definitiva más cercano al revoltijo de ruidos y sensaciones que se tienen en la boca del estómago, que al auxilio al niño hambriento de África.

En Cuba se cuenta una leyenda rosa sobre el Ché; en el exilio, a partir de testimonios, se ha compilado su contrapartida ¿Cuáles son sus conclusiones?

La de las dos caras de la moneda, que es en se sentido que estamos  haciendo la colaboración Adrianne y yo.

Y estamos dando nuestro testimonio a quien lo precise de la posibilidad de la tolerancia, del afecto, de la paz entre las partes, de que hacer un mundo mejor es posible, que hay que comenzarlo desde la base como las casas, que hay que escuchar al otro y saber que en algo tendrá la parte de razón que nos falta y con la que podríamos hacer un todo, que entender que el mundo es para todos, y los países son de todos sus habitantes. Mis conclusiones son que el día que entendamos que todos los cubanos tienen los mismos derechos en Cuba, y las personas en mundo,  construiremos sin lugar a dudas,  no sin esfuerzo y sacrificio de todas las partes, pero con una gran satisfacción, una Cuba y un mundo  donde no quepa la exclusión de ninguna idea, de ninguna anhelo siempre y cuando sea con respeto por el ser humano.

 

La entrevista fue publicada abrevida en algunos items.

 

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6 marzo 2012 2 06 /03 /marzo /2012 15:16

 

 

 


Por más que me haya deshecho todo lo que he podido, de que a lo que quedó le haya puesto una base resistente con rueditas a modo de side-car procurandome la mayor comodidad al andar, por más que le haya colocado incluso un chip y motor propio, es tanta la carga que llevo encima en materia de educación culposa judeocristiana- comunista- socializadora- kibutz- koljosiana, que aunque quisiera, aunque fuese mi deseo más intimo, no podría pertenecer sin despertarme en medio de la noche orinado de pies a cabeza, a la tribu New Age, ni a la horda individualista de la sociedad post industrial a la que pertenecemos. Pero sí defiendo que por menos que realizarse en la vida,  que perseguir la satisfacción de estar aquí que permita compartir lo mejor de uno mismo y en cierto modo tender a pasarlo todo lo bien que se pueda: ¿ para qué vivir?.
Tanto la lepra como la cura necesitan de lo mejor de la piel, la carne y el hueso para hacer bien su trabajo.
No veo ninguna posibilidad , ni siquiera en medio de una catástrofe, de que anulando los rasgos personales, distintivos se puedan obtener buenos resultados, frente a resaltarlos a potenciarlos, y eso sí, a diferencia de los individualistas, poniéndolos en función del bien común, del beneficio comunitario. Solo entonces puedo soportar el concepto de la Masa.

Incluso en el deporte de equipo pienso que todo funciona mejor cuando se coordinan las diferentes habilidades en pos de un objetivo compartido, dando rienda suelta , incluso exhortando a cada individuo a sacar lo mejor de sí, sin que olvide que es parte de un todo; más que cuando, o bien el equipo se somete a un dictamen  del cual no se puede substraer, o cuando cada uno va por libre a su aire.


He podido observar como después del fin la HIstoria, a la que se refería Fukuyama o Lipovetsky, las masas ya atomizadas, libres de elegir, nos uniformamos con vaqueros en las mismas cantidades que los acartonados pero más baratos trajes que aborrecimos, y nos atiborramos de hamburguesas de una o dos marcas por libre elección, y es que al final somos muy parecidos, somos muy predecibles, pero solo si alcanzamos ese nivel de "idiota social" por nuestra cuenta , seremos además un idiota feliz, realizado, con nuestra cuota de frutraciones pero pocos odios sociales.
El único inconveniente es que esto nos dejaría con pocos culpables a nuestro alcance fuera de nosotros mismos, que nos socorran en caso de precisar un siempre bienvenido chivo expiatorio.

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.

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