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24 marzo 2015 2 24 /03 /marzo /2015 20:26

Que lindo ¡sigue el frío!

Ya tendré tiempo de festejar cuando haga su arribo la ola de vapores, los rayos indiscretos de sol amarillos refulgente, cuando desaparezcan del firmamento las nubes que atemperan los paseos, bañan las esquinas y desangelan los rincones.

Ya podré saltar de alegría cuando sea tiempo de exteriorizar las emociones y nos encontremos a esas hordas de gritones en las calles, en los portales, en las puertas fumadoras de los bares, dentro mismo de los bares.

ya tendremos tiempo de celebrar cuando sea la época protagonista de todo exhibicionista de puro barniz y de plástico de la más dudosa calidad. Cuando todo sea luz brillante y sofoco,

cuando sea el instante de oro del oro.

Cuando bendecidos sean los bronceadores, los que exclusivamente ejecutan la inteligencia de la primera corteza cerebral, las sombrillas multicolor, los zurullos llamados "éxitos del verano" , la actitud feliz por ser el ganador del pirulí más torcido de toda la playa, la piel tostada, la ducha cotidiana.

Bendecidos el mosquito, la mosca, la arañita, la alergia, el lagarto, el ratón de campo, la sequía, los incendios de los bosques, los precios, la saturación y la baja calidad gastronómica de temporada alta, y por supuesto los best sellers tan objeto de la secreta envidia de todo pudoroso escritor, de consumo exclusivo sobre la arena de alguna abarrotada playa, donde cada cerebro tiene garantizado su absoluto letargo.

Mientras tanto, permítanme como hoy dar un larguísimo paseo por la preciosa ciudad de León no concebida para la era estival, dejad que el aire golpee mi cara pensando en las cosas que no volverán, en aquellas que fueron felices y que están donde uno las recuerde, en lo que fue y en lo que no pudo ser. Déjenme abrazarme a mi mismo en esos últimos paseos invernales no pensados para exaltados festejadores de ninguna alegría de rabiosa actualidad, ni para ensalzadores de la asombrosa e infinita levedad del hombre que nació para nunca alejarse de la orilla.

Quienes aman el mar recorren su orilla en invierno y en otoño, en verano nadan o navegan como si quisieran ser tragados por el horizonte.

Mientras, déjenme por favor dar las gracias por un día más de mullido y solitario frío.

Últimos paseos de invierno

Últimos paseos de invierno

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Published by martinguevara - en Relax
22 marzo 2015 7 22 /03 /marzo /2015 19:10

Me cago en la leche!

Juro por Tutatis que fui un hombre largo, larguísimo, de calles largas, profundas y altas, el disfrute tras el gozo y luego el placer, no disparé ni un chícharo ni recogí una pelusa en cientos de miles de años, me resumía en: almohada seca, húmeda y empapada.

Luego me enderecé, y llevo novecientos mil millones de años siendo un hombre "de provecho" para bajar las nubes de la mezquindad, para acompañar al fantasma que acecha en el congelador, un tallo derecho repleto de hormigas, mosquitos, caracoles y rayos y centellas.

¿Una segunda juventud? mmmmhh

¡Y no me jodan chicos!, hete aquí que después de que los guindajos empiezan a colgar lánguidos, debo admitir, sollozo mediante, que la vida es dura! ...después de viejo:

Sapingo, salame , panoli.

Pero no un sapingo al uso, de estos que pueden pasar por los aeropuertos y entrar a los conciertos, a mi me detiene la máquina detectora de bolados más antigua, la desclasificada, he devenido un campeón universal del sapinguismo, me comunicaron incluso que no puedo ir a las Olimpiadas de los sanacos, porque sospechan que he alcanzado estos óptimos niveles jamás vistos mediante dopping. Sobredosis de dopping.

¡¡¡Ahí hay truco!! - dicen y yo replico-¡no! Juro por Tutatis que no, que no hay truco, que soy así al natural!! pasé de larguísimo a comer toneladas de gofio, sin leche, sin azúcar, sin nada, toneladas directas de gofio; gofio que me sale por la nariz las orejas y hasta por los ojos.

Un amigo me decía:

"-Brother, fíjate lo que voy a decir, después de cierta edad, prefiero ser zaraza a comemierda!

 

Aún cultivo, adoro, pierdo el sentido gitano entre martinetes y bulerías por la caza de conejitos pélvicos pero entiendo bien aquello a lo que se refería mi amigo de otrora.

Os invoco:

¡Venga a mi el consuelo del fauno no sin la gracia de Barrabás!

 

 

 

Un servidor

Un servidor

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Published by martinguevara - en Relax
22 marzo 2015 7 22 /03 /marzo /2015 16:38

Estos días anda Beckham por España, con un corte nuevo de pelo, una barba muy hipster y toda la buena onda que se le asienta más con el paso del tiempo. 

Es el ejemplo del tarado social, que sin embargo es muy simpático ( y eso que en materia futbolera en el territorio español soy del Barça, aunque en fútbol ingles del Manchester United de donde él procede) no ha faltado el respeto a nadie que se sepa, es uno de los mejores futbolistas que he visto en mi vida, un muchacho valiente que no reniega de sus orígenes humildes, y encima fue uno de los hombres más lindos que casi no hay mujer incluso hombre, que se percate de su atractivo, tanto que las mujeres dicen que cada día lo es más.

Bueno todo este preámbulo para decir que los que vivían a su alrededor declaran que al irse David, quedó un vacío aparte del puesto de honor de "guaperas", se fue un sobresueldo con piernas, voló, se diluyó en las promesas de eternidad que surgen al estar en la proximidad de las estrellas, y más si estas hacen dispendios de propinas, como por ejemplo el de la gasolinera , que ganaba más con David que lo que le pagaba el pichón  de señor feudal que lo contrataba.

La propina a mi que soy un poco más de corte porteño-cubano -afrancesado, me resulta un agravio más que un premio. Creo que deberían ser compensados por otros medios que no la caridad o la subjetividad en la percepción del buen trato.

 No es lo mismo decir "Buen día" "muchas gracias" "muy amable" o “permiso”, para un camarero de Biarritz, pulcrísimamente emperifollado, que cada vez que se acerca a la mesa hace sentir que debería ser uno quien le sirviese a él, que un tabernero  de Burgos o vallisoletano, al cual un “gracias” o un “por favor” les resulta un innecesario amaneramiento borbónico frente a la más telúrica y autóctona rudeza torera de un buen Austria.

Sin embargo es el camarero de Biarritz quien no espera la propina, y se ofende si se la dejan, más aún si la deja un tipo vestido con las pintas que suelo llevar yo cuando acostumbro a sentarme en esos templos del buen gusto universal, que son los cafés o brasseries  franceses.

Dejar liberad una parte del sueldo de los trabajadores a esa subjetividad, u orden de prioridad, puede haber gente que prefiera premiar con la propina, el que lo hayan sentado en un buen sitio en lugar de la zalamería hablada, y los que preferimos premiar la comunicación.

Pero toda moneda tiene dos caras, y la otra cara de esta moneda se puede conocer en EEUU.

Allí, la primera vez que uno ve un menú afuera del restaurante, uno decide entrar por lo baratas que están las costillas a la barbacoa, las súper hamburguesas "Be bop" o las mega ensaladas César, regadas con todo tipo de industriales potingues estomacales. Feliz de ver semejante tamaño de plato a ese precio irrisorio,

- Diez dólares? qué son diez dólares? bah ¡me pido dos!

Y en el transcurso de la comida uno siente que es imposible que toda ingesta, aunque pensada más para alimentar tanques de guerra que seres humanos, con la suma de esa increíble atención, muy naif, con el nombrecito de la camarera y esa sonrisa sostenida imposible de reproducir, para alguien que no tenga generaciones de yanqui, y todos los por favor, gracias, los chistes que te hacen, las veces que te rellenan de refresco el vaso y te preguntan si está todo bien, vaya a costar solo esos diez dólares, entonces llegan los  remordimientos y uno pide brownies,  pies de queso, plátano o fresa, porque se vería de pésimo gusto, irse de ese local habiendo dejado tan poco a cambio de tanto recibido.

Todo ello se ve compensado cuando uno va a pagar, y ve en la nota que el impuesto hizo subir sensiblemente el monto inicial, y el amigo norteamericano te dice:

-Déjale un 20%  de tip!!!

Qué?? en pocos años la costumbre ha pasado a un 15-20%, pero la verdad es que cuando sacas cuenta, queda equilibrado.

En este caso norteamericano, la propina dignifica, en ese caso no es medieval, es sinónimo de libertad, algo como: “déjame que yo me encargo de lo mío.”

Como en todo, ahí también hay black and white!

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15 marzo 2015 7 15 /03 /marzo /2015 11:44
Ernesto Guevara

Ernesto Guevara

Hoy tuve un debate doméstico con un conocido del espacio virtual, que me preguntó acerca de la condición de "matarife" de Ernesto "Che" Guevara de La Serna. Abordé el tema más o menos diciendo que en términos generales había que admitir que fue un ser excepcional, pero un ser humano, no una estatua ecuestre.

Ni santo ni matarife.

Al mitificar a alguien, contra el primero que se atenta es contra el mitificado. Se echa por tierra todo el esfuerzo y el sacrificio que le costó, contar con cada una de las pretendidas virtudes o elaborar sus defectos.

Ernesto fue muchas cosas antes de ser un hombre que tomó el camino "expeditivo", que le sugirió la ambición e insensibilidad de aquellos años de los poderosos del mundo en contra de redistribuir un poco más equitativa, solidaria, pero no democráticamente, las riquezas del planeta.

Fue un soñador utópico, un romántico, un solitario, viajero incansable, un intelectual, conocedor de la poesía francesa , española, latinoamericana hasta niveles muy eruditos, un escritor refinado, un médico que aún cuando nunca ejerció como profesional, curó a más gente "ad honoren" en las selvas, en los leprosarios, en la Sierra Maestra, etc. que la mayoría de médicos profesionales a lo largo de toda su vida.

Un persona que destaca de otros políticos por su característica más sobresaliente a mi modo de ver: la coherencia.

En líneas generales no estoy de acuerdo con ninguna de sus ideas, no soy comunista, aborrezco que una organización pensada para gobernar se inmiscuya en mis asuntos, la libertad del Estado, así como la de todo ser, termina donde empiezan mis derechos, rechazo todo modo de injerencia de los intereses de masa sobre los del individuo, y toda represión y adoctrinamiento propio de las sociedades totalitarias comunistas, y me opongo de plano a toda forma de violencia, la de mi tío y por supuesto también la de sus enemigos (convengamos que desde el año 1967 hasta hoy ha habido un número de muertos por violencia política, guerras, bombardeos, batallas, alzamientos, torturas, etc, mayor que los que mató el Che en combates y en paredones de fusilamientos), no estoy de acuerdo con ninguna de esas ideas, sin embargo echo de menos mucho en nuestros tiempos a un político, que haga lo que dice, que piense lo que haga, y que diga lo que hace. Coherente.

Abogaba por el trabajo voluntario, y era el primero en ir cada domingo, Fidel no soportaba eso, porque lo obligaba a quedar mal, Fidel iba a un trabajo voluntario para la foto, no se quedaba cuatro horas del domingo sudando a destajo, excepto alguna vez, después de la muerte del Che, en el fracaso rotundo de zafra de los 10 millones de arrobas de caña de azúcar, del año '70, pero claro allí iba cuando vio peligrar su apuesta y temía quedar en entredicho por su implicación directa en aquel capricho catastrófico de la Historia contemporánea de Cuba.

Los demás ministros le tenían animadversión por eso, por burlón, sobador, y porque era muy recto, poco amigo de los acomodados.

Pero puso la piel en lo que pensaba, luego murió junto a sus soldados, viajaba casi sin guardaespaldas, se metía en los trenes como cuando fue a visitar Hiroshima en la madrugada, o Montevideo en Uruguay, cuando presumo que extrañaría un poco el aire del Río de la Plata, un bife de chorizo, un mate y una charla en un banco de una plaza en tono rioplatense, a menudo conducía sus automóviles siendo ministro.

Fidel viaja con quinientos guardaespaldas, se hizo llevar una eminencia de España en medicina hepática, del hospital Gregorio Marañón, para no morir, y de un plumazo se cargó toda su propaganda a la medicina cubana, siempre ha hecho lo que sea para estar en la cima, y por supuesto: ¡para no morir jamás!

Ernesto heredó una característica de su madre Celia, cuando  empezaba una tarea, la terminaba, con el toque romántico y transgresor de su padre Ernesto. Decía la verdad aunque le costase, es el único político que en Naciones Unidas, ha dicho algo del calibre de:

-Nosotros hemos fusilado, estamos fusilando y seguiremos fusilando- a todas luces un espanto de declaración, sin dudas; pero también es cierto que extraño todos esos discursos necesarios, que no se han pronunciado del resto de gobernantes, incluido Fidel, afirmando con igual rotundidad:

- Nosotros encarcelamos, prohibimos, matamos, torturamos, bombardeamos, liquidamos, desarrollamos armas de destrucción masiva, generamos hambruna, miseria, dolor espanto y lo seguiremos haciendo.

Se han echado de menos sólo los discursos, ya que los hechos nos han sobrepasado.

No era en absoluto proselitista, no engatusaba a la masa.

Esa es la mayor diferencia política con Fidel, quien a lo largo de su vida ha sido capaz de convencer a una oveja que vaya a dormir plácidamente a una cueva de lobos.

Fidel congregaba, mentía a diestra y siniestra, engañaba masas, dirigentes, presidentes, empresarios, lo que conviniese a sus intereses particulares.

¡No somos comunistas ni jamás lo seremos!-solía afirmar.

 Aunque pensándolo bien, esa sea acaso, a la postre, una de las pocas verdades que haya dicho. No fue nunca ni la chancleta de un verdadero comunista.

El Che, en cambio, les decía a sus soldados: "lo más probable es que la mayoría no salgamos vivos de aquí, el que quiera abandonar que abandone ahora, esto es para hombres" y sus guerrillas empezaban con cien hombres y terminaban con diez.

Fidel en cambio, empezaba con cien y terminaba con un millón. Eso sí, a todo el millón los dejaba embarcados en el Titanic, nunca en el Arca de Noé.

El Che murió con sus soldados. Sí, fue ciertamente duro y sus enemigos cuentan que hasta despiadado, pero también era un hombre de valores humanitarios por las personas que no tienen ninguna esperanza en aquel de entonces, y en este mundo.

Así como los dirigentes que una vez muerto lo encumbraron, y que cuando estaba vivo lo detestaban en silencio; la gente humilde y trabajadora de Cuba, lo quería de verdad, no era ese temor al omnipresente dios devorador que le tenían a Fidel, vi auténtico cariño en rostros de gente muy humilde que lo conocieron cuando me hablaban de él.

Los mismo les digo a los que sólo ven la cara de impoluto revolucionario plagado de virtudes, imagen que interesadamente forjó de él Fidel en Cuba, luego de abandonarlo cuando lo precisaba, que sí, que también estuvo a cargo de los fusilamientos en La Cabaña, un no demasiado feliz episodio histórico de la "Involución" cubana.

Toda moneda tiene dos caras. Todos somos una mezcla de valores, Ernesto llevó al extremo los buenos y los prescindibles.

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14 marzo 2015 6 14 /03 /marzo /2015 19:40
Ernesto Guevara

Ernesto Guevara

 Dall'originale -Ernesto- traduzione: Anna Assenza.

 

 

Oggi ho avuto un dibattito domestico con una conoscente dello spazio virtuale, la quale mi ha chiesto cosa pensavo dello status di ‘macellaio’ di Ernesto “Ché” Guevara de la Serna. Ho abbordato il tema piu o meno dicendo che in generale bisogna ammettere che fu un essere eccezionale ma pur sempre un essere umano, non una statua equestre.

Né santo e né macellaio.

Al mitizzare qualcuno si attenta proprio al mitizzato. Si butta per terra lo sforzo ed il sacrificio che gli sono costati se si conta solamente con ogni pretesa virtú.

Ernesto fu molte cose prima di essere un uomo che intraprese il cammino “piú rapido”, l’aviditá e l’insensibilitá di quegli anni dei potenti del mondo gli suggerirono di lottare per ridistribuire in maniera equa, solidale e fin’anche piú democraticamente le ricchezze del pianeta.

Fu un grande sognatore, un romantico, un solitario, viaggiatore instancabile, un intellettuale, conoscitore della poesia aulica, francese, spagnola, latinoamericana, uno scrittore raffinato, un medico che anche se mai praticó la professione curó molta piu gente “ad honorem” nella selva, nei lebbrosari, nella Sierra Maestra ecc. che la maggior parte dei medici professionali nell’arco di tutta la loro vita.

Una persona che si distingue da altri politici per la sua caratteristica piu eccezionale, a mio parere: la coerenza. A grandi linee non sono d’accordo con nessuna delle sue idee, non sono comunista, non sopporto che qualcuno s’immischi nei miei fatti personali, la libertá dello Stato, come quella di chiunque, finisce dove cominciano i miei diritti, rifiuto qualsiasi tipo di ingerenza degli interessi di massa sopra quello dell’individuo, e mi oppongo totalmente a qualsiasi forma di violenza, a quella di mio zio ed ovviamente anche a quella dei suoi nemici (c’é da ammettere pure che dall’anno 1967 sino ad oggi, vi sono stati un numero di morti per violenza politica, guerre, bombardamenti, battaglie, ribellioni, torture, ecc, piú di quelli che ha ucciso il “Ché” nel combattimento e nei plotoni di esecuzione), non sono d’accordo con nessuna di quelle idee. Malgrado questo peró, mi manca, ai giorni nostri, un politico che faccia quello che predica, che pensi quello che fá e che dica cosa fá. Coerente.

Sosteneva il volontariato, ed era il primo ad andare ogni domenica a dare il suo contrimbuto, Fidel non lo sopportava gia ché lo obbligava a fare una brutta figura, Fidel se andava lo faceva una volta ogni tanto solo per la foto, ma non rimaneva certo 4 ore domenicali sudando di continuo, eccetto alcune volte, dopo la morte del Ché, durante il fallimento economico totale della cosí detta ‘zafra (raccolta) dei 10 milioni di chili di canna da zucchero’, del 1970, peró chiaro, vi andava quando vide che la sua scommessa era in pericolo e temeva di fare una figuraccia per la sua implicazione in quel capriccio catastrofico della Storia contemporanea di Cuba.

Gli altri Ministri non lo sopportavano per questo, lo consideravano un burlone, un sabotatore, e per essere troppo ligio e retto, per nulla amico dei ricchi accomodati.

Ci ha messo la pelle per i suoi ideali, poi é morto accanto ai suoi soldati; viaggiava spesso senza guardaspalle, nei treni, come quando fu a Hiroshima all’alba, o a Montevideo in Uruguay, quando m’immagino gli mancasse l’aria del Rio de la Plata, una costoletta alla brace, il mate e le chiacchere, seduto sulla panchina di una piazza, in gergo rioplatense; spesso conduceva la sua auto pur essendo un Ministro.

Fidel viaggiava con centinaia di guardaspalle; si fece portare da un’eminenza spagnola in medicina epatica, dell’ospedale Gregorio Marañón, per non morire, e in un attimo tutta la sua propaganda sulla medicina cubana meravigliosa se ne veniva a picco; ha sempre fatto qualsiasi cosa per rimanere a galla, ed ovviamente: per non morire mai!

Ernesto ereditó una caratteristica di sua madre Celia, quando cominciava un lavoro doveva finirlo, con il tocco trasgressore di suo padre Ernesto. Diceva la veritá a qualsiasi costo; é l’unico politico che alle Nazioni Unite ha detto qualcosa del calibro: - Noi abbiamo fucilato, stiamo fucilando e continueremo a fucilare -, a tutti gli effetti una dichiarazione spaventosa, senza dubbio; peró é pur vero che mi mancano tutti quei discorsi necessari, che non sono mai stati pronunciati dai governanti, compreso Fidel, affermando con la stessa chiarezza: - Noi incarceriamo, proibiamo, ammazziamo, torturiamo, bombardiamo, liquidiamo, sviluppiamo armi di distruzione massiva, generiamo la fame nel mondo, miseria, dolore e spavento e continueremo a farlo. Ci sono mancati solo i discorsi, perche i fatti li hanno superati alla grande.

Non era affatto un proselita, non tentava di persuadere la massa.

Questa é la grande differenza politica con Fidel, il quale durante tutta la sua vita é stato capace di convincere una ‘pecora’ di andar a dormire tranquilla nella tana del lupo.

Fidel chiamava a raccolta, mentiva a destra e a manca, ingannava masse, dirigenti, presidenti, impresari, tutto affinché fosse congeniale ai suoi interessi particolari. - Non siamo comunisti, né mai lo saremo! – soleva affermare. Anche se pensandolo bene, forse quello é il caso in cui disse una delle poche veritá. Non é mai stato, nemmeno nelle suole delle sue ciabatte, un vero comunista.

Invece il Ché diceva ai suoi soldati: - é molto probabile che la maggior parte non usciremo vivi da qua, chi vuole abbandonare che abbandoni adesso, questa é cosa da uomini’, e i suoi guerriglieri all’inizio erano in cento e finiva che rimanevano in dieci.

Fidel invece cominciava con cento e terminava con un milione. E questo sí, bisogna dirlo, al milione di persone le lasciava tutte a bordo del Titanic, mai sull’Arca di Noé.

Il Ché é morto con i suoi soldati. Sí, fu certamente duro, ed alcuni che lo hanno conosciuto raccontano che persino spietato, peró comunque era un uomo di valori umanitari per le persone che non avevano nessuna speranza allora in questo mondo.

Cosí come i dirigenti che una volta morto lo sopravvalutarono, e che quando era vivo lo detestavano in silenzio; la gente umile e lavoratrice di Cuba lo amava veramente, non si trattava di quel sentimento di timore all’onnipresente dio divoratore che provavano invece per Fidel, ho visto affetto genuino sui volti di gente molto umile che lo conobbero, quando mi parlavano di lui.

Idem dico a quelli che vedono solamente la faccia dell’incontaminato rivoluzionario forgiato da virtú, immagine di lui che ha forgiato Fidel a Cuba, dopo averlo abbandonato quando gli conveniva, che sí, che fú al comando dei plotoni di esecuzione a La Cabaña, un poco felice episodio storico dell’”involuzione” cubana.

Ogni moneta ha due facce. Tutti siamo un miscuglio di valori, Ernesto portó all’estremo i buoni e quelli per nulla buoni.

 

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Published by martinguevara - en Relax
25 febrero 2015 3 25 /02 /febrero /2015 05:04

Hay pequeñas grandes personas que andan por este mundo, lejos de sus casas de la infancia y de sus afectos primarios, personas dignas que han soportado el peso de una vida difícil en el plano afectivo, no obstante jamás se quejan y tiran hacia adelante.

A veces se equivocan como todos los demás, cuando lo hacen sacan las uñas y dientes porque están cansados de recibir tortazos, y temen un desprecio, un abandono más.

A esos deliciosos seres, que a menudo son mucho más valerosos y buenos que nosotros, les debemos afecto, protección, compañía, tolerancia, no necesitan ser juzgados con la liviandad de quien nunca ha atravesado un bache, ni castigados ni ofendidos; aún cuando puedan haber causado un poco de daño, nuestro deber es ayudarlos, protegerlos..


Hacer un mundo mejor no arranca en una guerrilla ni una misión en la selva a diez mil kilómetros de casa, empieza con bajarse uno del caballo de las costumbres y el orgullo, e incluso el de las convicciones y tender la mano a quien lo precisa. A lo más granado de nuestra especie, esas almas que no mendigan auxilio ni comprensión, pero que lo requieren y agradecerán más que nadie.

 

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22 febrero 2015 7 22 /02 /febrero /2015 01:13

Mi hijo cumplió doce años hace un par de semanas. Siempre le enseño el placer de leer, de escribir de dibujar, de disfrutar del arte.

Ayer a la noche fuimos a comer una pizza cerca de casa y me sorprendió en el coche recitando la mitad de "Volverán las oscuras golondrinas".

Un poema con el que me fui despistado a más de un abismo en los años en que todo era un despiste general.

¿Estará el pichón comenzando a libar la miel del amor, maravillosa si es correspondido y terrible si es de "heartbreaker"?


Uno de los versos más increíbles de la historia del poesía. La Poesía y España tuvieron el mayor romance imaginable, Góngora, Quevedo, Bécquer, Unamuno, Machado, Lope, García Lorca, el mago y tronco Miguel Hernández, Salinas, Gamoneda o Mestre. Con el amor y el respeto de todas las otras lenguas, la poesía española fue "la Poesía". 


Le dije que haga lo que haga, ame siempre la poesía, ya que es la única expresión artística que no se puede domesticar, no se puede escribir poesía a medida, no se vende a pedido, y también porque cada obra poética contiene literatura, música, plástica, histrionismo. Pasión.

Gustavo Adolfo Bécquer.

 

Volverán las oscuras golondrinas

en tu balcón sus nidos a colgar,

y otra vez con el ala a sus cristales

jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban

tu hermosura y mi dicha al contemplar;

aquellas que aprendieron nuestros nombres ,

esas...¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas

de tu jardín las tapias a escalar,

y otra vez a la tarde, aún más hermosas,

sus flores se abrirán.

Pero aquellas cuajadas de rocío

cuyas gotas mirábamos temblar

y caer como lágrimas del día...

esas... ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos

las palabras ardientes a sonar;

tu corazón, de su profundo sueño

tal vez despertará.

Pero mudo, absorto y de rodillas

como se adora a Dios ante su altar,

como yo te he querido... desengáñate,

¡así... no te querrán!

 

Gustavo A. Bécquer

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Published by martinguevara - en Relax
30 diciembre 2014 2 30 /12 /diciembre /2014 01:28

Las personas. La gente. Los seres humanos.

Los que nos miramos, pensamos, nos retenemos, nos atrevemos, los que calculamos, los que sabemos cada día más, los que descubrimos a los otros y a nosotros, los que amamos, odiamos, apreciamos, disfrutamos, detestamos envidiamos, los que disfrazamos, divertimos, mentimos, los que engañamos, fantaseamos, soñamos pensamos, creamos, destruimos. caminamos, navegamos, trotamos, corremos, volamos.

Los que hablamos, leemos, pintamos, escribimos, lloramos y reímos. 
Los que pensamos en el más allá, en el antes en el después, en el infinito y la eternidad, en el instante, en el dolor, en la herida, en la sangre, en la mortaja.


Los que nos sentamos en el sofá, nos tapamos con la manta, vemos una película, tomamos vino, escuchamos música,  confesamos, hacemos el amor más allá y más acá del orgasmo, nos masturbamos, suspiramos, respiramos a través de la pupila cuando aparece la redondez de una teta perfecta, los labios, las piernas, las vulvas, las manos, la espaldas y las nalgas que nos piran.


Los que comemos saboreando, deleitando, añorando, relamiendo. Los que tragamos rápido, los que comemos despacio. Los que vomitan, los que devoran, los hambrientos. 
Los que tarareamos canciones, los que nos partimos de risa, los que nos amargamos, nos angustiamos, nos preocupamos.

Los religiosos, los ateos, los supersticiosos, los filósofos, los sociólogos, los sicólogos, los deportistas, los profesionales, los aprendices los maestros.


Los del libro y el libreto.

Para gestionar y dar algún sentido a la conciencia y las experiencias de toda esa energía a lo largo de una vida,  contamos con menos tiempo que las tortugas.

Y aún así hay quienes interpretan que somos los animales más evolucionados y privilegiados del planeta.

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Published by martinguevara - en Opinion crítica. Relax
27 noviembre 2014 4 27 /11 /noviembre /2014 02:09

Había un pendejo en la cama. Sobre la sábana pulcra recién lavada en aquella misma semana o la anterior tal vez, pero no mucho más atrás. Un pendejo, seguro que no era una ceja ni pestaña ni un cabello, era un vello púbico.
Había otro pendejo en la misma cama, tenía dieciséis años y se acababa de echar el primer polvo de su vida. Por fin. Ya no tendría que mentir más en las conversaciones de los recreos , en el vestuario después del partido, entre los amigos y primos precoces. Ya había mojado la habichuela y si bien no había sido ni la mitad de sabroso que como lo había imaginado sobre el final, si tenía en cuenta la primera mitad del acto previo al acto en sí, al follamiento, a la follación, a la follatoriedad justo antes de tener que embocar el nabo y quedar en evidencia que no tenía ni la menor idea de cómo se envainaba aquello en lo otro. Todo el toqueteo de pechos, el avance hacia quitar el sostén, el incómodo trance de ayudar a desabrocharlo que sin embargo no consiguió empañar nada de lo que a continuación se presentó cuando los pezones quedaron al aire y juntó sus labios a esos contornos esponjosos, hipnotizadores, divinos, redondos, pequeños y grandes como limones, sensibles como su propio glande, y aunque ya había chupado tetas y las había manoseado y aprendido a apretar con suavidad, nunca se le habían presentado tan a pedir de boca, ambas, en una situación tan desahogada, tan controlada que hasta revestía cierto riesgo, tan así que deseó repentinamente el socorro de algún pequeño obstáculo en el caso de que precisase disimular con cualquier interpretación histriónica, bien a causa de una bajada de bandera, de una eyaculación precoz o de otro papelón por el estilo. 
Los besos eran largos, mientras las manos recorrían a placer lo que más les gustaba, ora los senos, ora las nalgas por debajo de la falda y por encima del tanga y de vez en cuando, como sin quererlo, un paseíllo por el área de la vulva. En esos recorridos sentía un aguijón de placer supremo mezclado con cierto temor frente al sacrilegio, como si le tocase el pubis a su propia madre y esta se apasionase arrebatada. Vuelta al culo que allí había menos complicaciones con las manos y las transferencias. Los besos, las caricias por los muslos, sentir los dedos de ella, sus gemidos.
No estaba lo que se dice enamorado, pero le gustaba mucho aquella muchacha, lamentablemente no había podido ser la chica a la que había amado en silencio durante toda la escuela, pero al menos no era una de emergencia, ni una fulana, era una chica muy deseable, que realmente le gustaba y con la cual parecía haber reciprocidad en tal sentido.
Que bien lo había pasado hasta que apenas rozando el monte de Venus de la muchacha con su pene desnudo se le escapó sin poder evitarlo el primer chorro de semen, y a continuación, al ser una situación tan relajada, tan controlada, ninguna excusa se presentó como auxilio, si bien pudo continuar sin mayores contratiempos ya que el pene siguió erguido, era tal el desenfreno y el gusto que sentía, que apenas se le había aflojado un instante sin darle tiempo a quedar fláccida, y entonces empezó la peregrinación por los ardides, trucos y tretas para lograr introducirla en aquel agujero que deseaba tanto como lo perturbaba, sin admitir que no lo había hecho nunca ni aceptar de su partenaire un sabio consejo. Hasta que en el límite de casi ocurrirle al rabo lo que no le había sucedido con la primera eyaculación, encontró la boca de entrada muy ayudado por los movimientos de ella y en cuanto la introdujo comenzó a cabalgar como un frenesí desmedido, de manera desenfrenada, la estuvo embistiendo de tal modo que de una tacada se echó dos sacudidas más sin sacarla de la vagina, pero en aquél tercer chorro en tan poco espacio de tiempo, el pene no opuso más resistencia a aquel necesario aunque sonrojante descanso. Ella estaba en la mitad de su salsa y no pudieron volver a conectarse en la misma frecuencia, ni siquiera cuando un rato más tarde, él recobró bríos luego de un cigarrillo un trago y una charla inconexa guiada por la euforia de haber roto su intangible virginidad masculina y se le volvió a echar encima para repetir aquella vertiginosa descarga.
Fue cuando ella decidió que era suficiente, que no sacaría mucho más en limpio de allí, se había hecho tarde y debía marcharse, en parte él lo lamentó, pero se sentía tan bien como no recordaba haberse sentido desde que era muy pequeño, en una edad perdida entre las alucinaciones y los recuerdos.
Ella se colocó la tanga en la cama. Sus cuerpos estaban empapados de la transpiración de él, hasta la sábana bajera estaba mojada.
Se despidieron mientras ella se vestía. Ella le dijo que no hacía falta que él se vistiese, ni que la acompañase a la puerta, encendió un cigarrillo, hablaron dos o tres palabras más y entonces ella se marchó, él ni siquiera salió de la cama, tampoco quería que ella le viese el tamaño del miembro en vigilia, ya era suficiente con la escasa duración del escarceo horizontal como materia prima para la sorna.
Cuando ella se fue, entonces se levantó, apretó el botón “play” del equipo de música y sonaron las guitarras de un tema de rock. Volvió a la cama y se quedó mirando al techo, su mirada se perdió en la pintura blanca a la cal, pero en sus ojos se reflejaba algo que no estaba en ese techo, que no estaba ni siquiera cerca de aquella habitación y sin embargo había estado siempre esperándolo, había estado allí junto a él en toda su vida, tan cerca y tan lejos como está una lombriz a diez centímetros bajo nuestros pies.
Apagó la colilla del cigarrillo y antes de ir a la cocina a prepararse un café y sentir que ya empezaría a hacer cosas de hombre adulto, vio aquel vello sobre la cama y dijo para sí:
- Aún queda un pendejo en la cama.

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Published by martinguevara - en Relax
14 octubre 2014 2 14 /10 /octubre /2014 03:35

Las bodas en Cuba generalmente se celebraban yendo a la casa de uno de los recién casados y armando una fiesta con suficiente comida y bebida para que nadie se fuese de regreso a su hogar con hambre, con sed, ni criticando el surtido.

Así era la boda  de María y Oscar, solo que con sutiles aderezos de buen gusto adicionales, como canapés de finos patés o huevas de pescado, arenques, anchoas aceitunas, en fin lo que se pudiese hallar en las tiendas de comida en dólares. La música para el baile por ejemplo se la habían ahorrado, había música ambiental y cada uno estaba sentado en un sitio hablando sus cosas. En las fiestas yo solía un ser sociable y gregario, por lo general cuando aparecía el primer trago me conviertía casi hasta en chistoso, amiguísimo de cualquiera que quisiera pasar un rato conmigo vaciando botellas, al contrario que en las épocas de abstinencia que me conviertía en un ser huraño, huidizo de las aglomeraciones, poco amigo de los abrazos y los grupos de más de dos personas.

En la parte gragaria había un momento en que pasaba la puesta a punto, antes de perder la noción del espacio y del tiempo, hostil , agresivo, desagradable, estaba entrando en ese estado cuando el padre de Mariana, entró a la habitación donde yo trataba de mantener una conversación conversando con ella balbucenado ideas dispersas, y me dijo que tenía una cosa importante que decirme. Le pidió a Mariana que le hiciese un sitio al lado mío donde se sentó y me dijo:

_ Martín, tu abuelo Ernesto ha muerto.                

Escuché las palabras de Gabriel y en medio de la melopea que tenía, sentí un latigazo, un llamado de más allá de aquella fiesta, de más allá del cuerpo aun caliente de mi abuelo, más allá de las sensaciones, de las personas, del amor y del odio. Sentí una llamada de mi niñez, intacta que no había sido casi vivida de otro modo, no había partido hacia ningún sitio desde su pedestal, sentí el tirón del viejo niño Martín en mis pantalones, entonces entendí que me estaban diciendo que nunca más vería las canas de mi abuelo, sus grandes ojos y manos, acompañando la conversación de su voz con los ademanes propios de un caballero pintoresco nacido en el Buenos Aires  el mismo año que comenzó el siglo XX. El impostor "tío" Ernesto que prefería morir tres meses después de su derrame cerebral antes que perder para siempre su interés en las mujeres. Me sumí en un llanto sostenido, sollozante, con un torrente de lágrimas, no sé si había llorado tanto alguna vez,  y casi seguro si el abuelo lo hubiese podido ver, me preguntaría si realmente todo eso era en honor a él, a lo que yo le tendría que responder dos veces, una diciendo que sí porque significó mucho para mi, y que no porque en aquel llanto estaba también congregado lo que provenía del ámbito que él había contribuido activamente a propiciar, que no era poco. Todo ello acrecentado por la sensibilidad torpe, atropellada. pero profunda a la vez, a que me conducía el alcohol.

En la fiesta había gente que me recomendó no ir esa misma noche al velatorio, me empeciné en que debía ir, debía estar allí y presentar mis respetos, me decían  que en el estado en que estaba era mejor que me quedase en el final de la fiesta de la boda de Omar y María. Al final ganó mi persistencia y el marido de Ruth, una amiga de mi padre y del padre de mi novia Mariana que era la hermana de María, la novia de la boda.

Me llevó hasta la funeraria de línea, le dio un rodeo con el coche y al ver que había banderas y un grupo nutrido de personas en la entrada y por los alrededores, me volvió a sugerir que no entrase, le agradecí y me bajé allí, y cuando fui a subir las escaleras me agarraron dos personas y me llevaron consigo a un banco del parque que hay frente a la funeraria, eran mi primo Pedro y Juan. Llevaba mucho tiempo sin verlos y tardé un instante en reconocerlos, me dijeron que esperaban que llegase Raúl o incluso Fidel y que no era bueno que estuviese en esas condiciones adentro, entonces les dije que quería declamar unos versos de despedida, al final se sumaron otros dos primos a sujetarme porque no terminaba de entender que tenía que ver una cosa con la otra. Hasta que cedí cuando me dijeron que les dirían a todos que yo había ido pero que no me aconsejaron no entrar. Juan  nos llevó a Mariana y a mi a la Siberia.

En parte estoy agradecido de no haber visto su cadáver. Al día siguiente fui a su entierro en el panteón de los héroes en el cementerio Colón, con unas gafas oscuras que cubrían mis ojos hinchados por la resaca. Fidel no fue. Su hermano Raúl dio un discurso típico para esos casos, saludó a cada uno de nosotros y mi primo Roberto me llevó a su casa en su coche. Quería que le contase lo de la noche anterior, le dije que por supuesto había ido y que estaba beodo, pero que no me dejaron entrar y tampoco puse demasiada resistencia.

_ Fue buena idea- me dijo.

Y aún hoy me pregunto con qué autoridad todos ellos me impidieron velarlo, si yo había sido junto a Rosario, el único nieto al cual cuando era niño, cada vez que me despedía me daba un billete de diez o incluso de veinte pesos.

 

 

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