opinion critica.
Mi viejo
La política es una mierda. Divide más que une. Cuando divide es medular, puede llegar a expresarse mediante una crueldad devastadora, en cambio cuando une es como ajena, es incapaz de despertar grandes caudales de amor, esa tarea se la lega a la poesía.
Desde los diez años pasé otros diez pensando casi todas las noches en como estaría mi padre. Lo extrañaba, solo quería dos cosas, que no lo matasen y volver a verlo. Me importaba un comino, un carajo, una reverenda morronga y una gran mierda la revolución, la salvación de Asia, África y América Latina frente a la perspectiva de no tener a mi viejo con su risa estruendosa, su bigote, sus manos grandes, su carácter chinchado cuando lo tenía, su amistad y su directriz de padre. Me importaban un pepino los heroísmos ante la idea de que quedase seco en una de esas golpizas, en uno de esos períodos de castigo en una de esas infames celdas, de Sierra Chica, de Rawson, de Caseros o de Córdoba, en que para que no olvidasen que eran cautivos les echaban agua bajo la puerta en invierno y los fajaban bien de vez en cuando.
Una de las razones de mi bronca a todo ese proceso revolucionario cubano fue exactamente eso, que se llevó a mi padre a luchar como su hermano mayor, le importaba más como lo vería él desde el más allá, o como lo hubiese visto en vida, o como lo consideraría Fidel Guarapo como si a Guarapo le importase un carajo algo o alguien que no fuese exclusivamente él mismo, él solo y para sí. Incluso aunque prefiriese salvar del hambre a los niños del litoral y la puna, a los niños de África, o los de Bangladesh, seguiría maldiciendo la revolución y su reputísima madre.
El viejo es un buen tipo, pasó de todo y ahí está. Tiene huevos de toro, se la banca, como se dice en Argentina. Nunca perdonaré esta granada de despiece abrupto que fue todo ese desastre que a mis primos dejó sin su padre, medio locos todos y sin el viejo, obligados a jurar amor a la revolución tanto como la amó él cuando en el fondo la odiaban porque les quitó el cariño de la otra mitad, para que al final lo delatasen aquellos por los que fue a morir en aquella quebrada infame. Lo mismo le pasó a mi viejo, lo delató un vecino. Nunca perdonaré a la revolución que se lleve para siempre la lumbre de cada casa, las noches de cartas, de charlas, de chistes, de una voz creíble que de la orden de ir a la cama.
Pero al menos tengo el privilegio de una oportunidad de en cada abrazo cuando cada tantos años se tercia, sentir la pérdida de esos años, pero también el cariño y la gratitud de que no se haya quedado en alguna de aquellas celdas, ni en alguno de los otros negocios. Vaya si perdí tiempo discutiendo, vaya si hubo reproches, yo porque no estuvo, él porque yo no seguí esa perversa revolución. Pero el tiempo no es que cure todo, es que da la posibilidad y está en cada uno el hacerlo, de revisar sus frustraciones, sus broncas, sus deudas, sus cagadas y también sus aciertos y valorar si vale la pena seguir pegado al dolor como al honor.
Cada uno describe a su padre a su manera, para mi es su voz clara, profunda, sus manos grandes, y esa risa que ya de a poco se va atenuando. Pero sobre todo los ojos, una mirada, si se la observa de frente y se ofrece directa y diáfana, puede ciertamente decir más que mil palabras y dar más explicaciones que cientos de páginas. Lo que no recibí sin embargo lo puedo dar, he ahí el quid.
Ahí está, para siempre, mi viejo.
Tierra de nadie
Tanto en EEUU como en Argentina, una importante cantidad de gente defiende que Netanyahu (no Israel) bombardee y masacre a decenas de miles de personas, aduciendo la razón de que dos mil años atrás los semitas que vivían ahí fueron expulsados (judíos semitas que no se parecían en nada a los asquenazi yiddish que controlan Israel) lo cual hoy les otorga pleno derecho sobre esas tierras. Resulta curioso porque a su vez, en EEUU están echando a los mejicanos que hace solo menos de trescientos años, no dos mil, eran los dueños de California, Utah, Nevada, Nueva México, Arizona y Texas enteras, además de partes de Oklahoma, Wyoming, Colorado y Kansas. Mientras en Argentina plantean dividir el país entre la "gente decente como uno" y los "negros de mierda", siendo que tampoco hace dos mil, sino menos de solo quinientos años, los dueños de la tierra de Argentina eran los ascendientes de los que hoy, según el presidente y sus diputados, defecan en baldes y deben ser segregados.
Incluso sin emitir juicios de valor, resulta un poco raro ¿no?
Paripé solidario
Deberíamos criticar e incidir sobre los verdaderos ataques a los derechos humanos, sobre los déficits que padece la población, no mentir, exagerar hasta conformar un verdadero dislate.
En Cuba desde hace décadas existe una falta total de libertad de partidos políticos, de expresión, de prensa, en otro tiempo ni hablar, ni publicar en redes, ni leer literatura no comunista se podía, bajo amenaza de cárcel, exilio o peor aún. Comida restringida, no se podía viajar, tener dólares, comprar nada que fuese para extranjeros, entrar siquiera a un hotel, o una tienda de cosas bonitas vendidas en divisas. La posesión de dólares era motivo suficiente para unas largas vacaciones entre asesinos tras las rejas. Escuchar rock, ponerse un pitusa estadounidense, cualquier ropa o elemento del capitalismo si no se era hijo de ministro o algún pincho, podía traer consecuencias no deseadas, era motivo de estigmatización e impedía el progreso o normal desempeño en cualquier sector social. Nadie podía viajar, comprar coches, casas, hacer negocios. La comida era para todos pero muy limitada, los juguetes una vez al año. Todos tenían casa básica, comida pero siempre lo mismo "tres mosqueteros", guagua pero apretado como sardina, campismo popular, laguer de perga, apagones eternos, todo tipo de carencias y lo q1ue no era obligado estaba prohibido. Todo eso es cierto, y eso es lo que hay que denunciar. Pero no mentir.
Durante décadas Cuba ha sido el país que menos fallecidos ha registrado en el área en la época de ciclones, mucho menos que en el propio Estados Unidos, con todo su desarrollo, y ni hablar que en América Latina, aun en las peores crisis se ha hecho todo lo posible para proteger a la gente de la muerte, lo mismo con las plagas y las epidemias. No digamos mentiras. Venir a decir ahora que no les envíen ayuda porque la roban los generales y los mayimbes para sus putas y sus fiestas es una falta a la verdad que no solo califica a quien lo dice, sino que perjudica a las denuncias basadas en la más estricta realidad, ya que entran en la misma sospecha de calumnia y engaño.
Cuba y EEUU están enfrentados desde hace 65 años, producto de la Guerra Fría, la vez que más cerca se estuvo de la III Guerra Mundial fue producto de un desencuentro entre ambos países en que terció la URSS, la Crisis de Octubre, ya Kennedy lanzó su embargo/bloqueo a la isla, endurecido en numerosas ocasiones bajo ley Torricelli, Helms Burton, y otras disposiciones agregadas y a veces relajadas de la medida restrictiva. De ahí que todas las tensiones y medidas se hayan endurecido de ambos lados, ni EEUU confió en Cuba cuándo les ofreció médicos para el Katrina, sabiendo en su fueron más íntimo que no iban a aceptar, un perfecto paripé propagandístico, del mismo modo que jamás Cuba aceptaría de su enemigo ayuda con la condición de ser repartida in situ por ellos.
Fundamentalmente porque ese tipo de sociedad estaba fundamentada en el bien colectivo, en las sociedades del socialismo real, aun con las mejores intenciones lo tendiente a la individualidad resulta siempre un fracaso, en cambio, incluso con las peores intenciones lo colectivo sale aceptable como mínimo. Así pasó en China y URSS, atendiendo los desastres colectivos eran eficaces, de hecho Cuba, en un período de grandes dificultades económicas brindó a los niños de Chernobil una ayuda de mayor calidad que los países más desarrollados. Y dicho sea de paso, mucho mejor que a los niños cubanos sin ninguna radiación que solo querían beber leche y comer carne.
Concurre una razón lógica, en la economía de mercado mientras más pura, menos interesa el salvamento de gente pobre, no money in it!
Asado honey barbecue
La mayoría de mi vida la pasé fuera de mi país, aunque ahí experimenté mis mayores emociones y de ahí recogí una identidad que tuve la fortuna de pasear ufano por medio mundo.
Ser argentino siempre fue motivo de orgullo, mi viejo tenía una librería en la calle Corrientes a media cuadra del teatro San Martín, la noche previa a mi nacimiento, mis viejos cenaban con amigos en Pippo vermicelli al tuco y pesto y tuvieron que salir rajando a maternidad porque mi madre rompía aguas. Mamá nació en San Telmo, llevaba el tango en la médula espinal. El viejo también fue camionero de Mendicrim y preso político. Eran de River, de Boca, del SIC. Mi revista era Billiken, mi cuadro Independiente, en una época que nada, ni en fútbol ni en cine, ni en música, se comparaba al Club de Avellaneda, Santoro, Galván, Bertoni y el mago Bochini. Todos los pibes querían ser Bochini , afanaban y se peleaban por sus figuritas. El Torino era un coche admirable en el mundo, de fabricación nacional, ni hablar del morfi, del club los fines de semana y el verano, del campo, los caballos, el asado, los paisanos y los paraísos que sugerían el camino.
Dos personas quedaron en mi hipotálamo como si fuesen de mi núcleo familiar, mi maestra Isabel, y mi doctor Urkovich. No solo en América, sino en el mundo no era generalizada esa calidad profesional, ese amor a la dedicación, a los niños, a la vida, que era propiciado por una sociedad alejada de la perfección, pero tan añorable como una mañana de primavera.
El valor que tenía la curiosidad por saber, por la cultura, popular, erudita o elitista, esa mezcla tan equilibrada de franco centrismo con el folclore telúrico, y la en muchas ocasiones desmesurada autoestima, pero no solo por la escarapela sino por un conjunto sólido de costumbres, valores y también defectos, tan destacados que convertían en infructuosa la tarea de buscar algo homologable fuera de nuestras fronteras. Eso se llevaba uno en su mochila intima al resto del mundo, Identidad y orgullo. Ser argentino era mucho más que una cuestión de pasaporte, de partida de nacimiento. Tres conflagraciones contra los ingleses. Una derrota inapelable a la injerencia foránea en ocasión de la tristemente célebre exhortación "Braden o Perón" , un embajador frente un milico general, en lo personal siempre prescindiría de ambos, pero en el dilema planteado el embajador simbolizaba la prepotencia imperial, aunque disfrazada del salvador anti hitleriano, que tampoco, convengamos, era poca cosa. Incluso los lemas populares aislaron a los aires bolcheviques, "ni yanquis ni marxistas: peronistas"; consigna mucho más ilustrativa que acertada.
Hoy no reconozco a mi país. Que solo seamos lo que somos a través del fútbol y el mate, no alcanza ni para cruzar las fronteras, Paraguay y el sur de Brasil comparten esa identidad, si vamos al paisito, además de fútbol y mate, compartimos asado, dulce de leche, tango y acento. No alcanza ni para salir a pie
Cero interés institucional por proteger, incentivar e identificarse con la cultura, desprecio absoluto total a las raíces folclóricas, a la justicia social, a la solidaridad con los desfavorecidos, los necesitados, ya sea por discapacidad, por desventaja de oportunidades, por edad, cuando incluso los inuit esquimales, insistían en alimentar con bocados de comida masticada a sus ancianos, para que no fuesen a entregar sus cuerpos ya viejos a los osos polares para no ser una carga. Si bien es cierto que el desdén con la corrupción es histórico y representa un rasgo identitario argento, no así la indulgencia frente al narcotráfico inserto en un gobierno.
Pero hoy un rasgo me distancia con profunda tristeza de lo que otrora fue mi identidad argentina, la decisión de la mayoría de mis compatriotas, de aceptar sin rémora, sin rodeos ni siquiera un poco de disimulo histriónico que evite el rubor, de la manera más impúdica, incluso con entusiasmo, semejante ostentación de entreguismo incondicional de rodillas, aceptando solícitos cualquier condición. Como un perrito moviendo la colita por una feta de salame.
De ahí que ya no sea tan diáfano y claro el sueño de algún día poder irme a vivir al campo en el que de niño pasaba felices días entre primos, tíos, y paisanos. Me daría igual que hubiesen cambiado las alpargatas, la boina y el facón por unas Skechers, una gorra de los Yankees y un Iphone en la cintura, pero por favor bajo la parrilla brasas de carbón o leña no una llama, y sobre los fierros un cacho de vaca Hereford, nunca un costillar de cerdo embadurnado en Stubb's honey BBQ. Sin acritud, me encanta ese plato, pero por favor en mi pampa no.
No recuerdo que intelectual dijo que Argentina generaba personajes icónicos para camisetas, desde Evita, Maradona, Che Guevara a Messi, Papa Francisco o Mafalda. Remeras que se vendían junto a las de Marley, Lennon o Hendrix.
Hoy ¿en qué vidriera podría exponerse un T-shirt del presidente con su motosierra a los pies de Tronal Gump?
De Monet a Rothko
Lo más probable es que los atrasados seamos los que pensamos que se debe guardar cierta coherencia, cierta lealtad a las ideas propagadas en voz alta con las que se invitó a unirse al respetable.
Lo más probable es que transcurrida la cantidad de tiempo prudente nos demos cuenta de que todo ese constructo que considerábamos imprescindible para resultar fiables ante los nuestros, ya fuese en barrio, escuela, trabajo, familia amistades, no sea más que una rémora en una vida ya demasiada sobrecargada de puntos de estrés y de obligaciones naturales, como para encima llenarla más a empujones con ceremoniales de una ética completamente anacrónica.
Los que nos escandalizamos ante el abrazo de Milei con Bullrich a tan solo una semana de llamarle terrorista infanticida colectiva, considerando que una semana, sola, impertérrita, hierática, así como es ella de nada más que siete días, puede separar el hoy del "pasado" y permite cambiar de convicciones, de amigos, de ideas, de estrategias, de ideologías, de prácticamente todo, menos acaso, como dijo Francella, de pasión. En la época de nuestros viejos, del mío por lo menos y sus compañeros de militancia, amigos de juventud, de una u otra sensibilidad ideológica, no les bastaba una vida para poder permitirse el lujo de cambiar diametralmente de posición sin sentir cierto rubor ante los conocidos. En nuestra generación ya alcanzaba con menos tiempo para dejar de ser un vago absoluto munido de argumentos frente a la alienación del trabajo y pasar a ser un yuppie de una transnacional, unos veinte años se consideraban suficientes para poder pasar de fumar porros todo el día a condenar la haraganería juvenil, menos tiempo se habría considerado desvergonzado. No menos de quince años para pasar de ser un anticonsumista empedernido a cambiar compulsivamente de celulares, relojes, televisores y en lo posible de automóvil.
Unos años después de mi generación ya no tenían demasiado pudor al dejar de chivatear gente a lo loco y sin bragas y mudarse por arte de magia al norte revuelto y convertirse en un acérrimo ultraderechista que ahora acusaba a cualquier humanista de comunista. Aunque este último ejemplo está más bien motivado por ganarse los puntos necesarios para ser aceptado entre los nuevos correligionarios, o para disimular y que estos no hurguen demasiado en su pasado.
Y así progresivamente se ha ido acortando el período necesario de luto para cambiar de idea, de color o de bandera. Hoy un hombre divorciado tres veces con seis hijos, lo ves entregando las nalgas en cuatro patas y te dice de lo más tranquilo que no le llames por su nombre antiguo que ahora se llama Lorena. No hay demasiadas cosas que avergüencen por la falta de palabra, de compromiso, de lealtad o de coherencia.
Y puestos a sopesar, pienso que lo antinatural era lo de esas generaciones que nos precedieron, y nuestras dificultades para aceptar que ya no nos atraía el mismo deporte, el mismo estilo de pintura, incluso la mayor traición en mi época, cambiar de gusto musical, por como nos tomarían nuestros semejantes también deseosos de desechar sus convicciones perimidas, oxidadas, artrosicas.
Quizás sí esté bien prometer jamás pedir un préstamo y el mes próximo pedir tres créditos seguidos de la mayor cantidad nunca vista, jurar tener el dinero para dolarizar y después negar incluso que se deseaba dolarizar. Quizás ese sea el verdadero sentido de libertad, no tener ningún lazo moral con nada, ningún tipo de compromiso por mínimo que sea, desnudando el término "estafar" "engañar" "cagar" de su sentido impúdico, felón, aleve, toda vez que nos preceda el derecho de modificar en parte o en todo cualquier convicción, idea o juramento.
Cuando esto se traslade a los contratos entre partes será el sumun de la libertad absoluta, el Viva la Pepa total. Habrá que especificar con meridiana claridad si se puede cambiar de idea antes o después de medianoche.
Aunque no sé por qué, pero yo que en lo absoluto me siento viejo, ni siquiera mayor de edad, podría seguir robando chocolatines Jack o chicles Bazooka de los kioscos, sin embargo del mismo modo que nunca pude cambiar de Billiken a Anteojito, de Salgari a Verne, de Borges a García Márquez, de Allan Poe y Mujica Lainez a Bradbury, de Monet a Chagall. no podría dejar a Hendrix y Beethoven aunque el material finito de sus talentos establezca un claro contén a la sorpresa y la novedad. Pero claro tampoco lucho contra el deseo de hacerlo, habría que ver como sería si mi hipotálamo albergase como natural la caducidad tan temprana de todo asidero identitario.
Sin embargo debo admitir que durante muchos años desprecié la pintura abstracta, y pocas veces me sentí mejor, más pleno, más realizado en la voluntad de atravesar muros, que cuando comencé a disfrutar como perro con dos colas de Rothko, Mondrian, Kandinski y Pollock.
Bombardeos de la paz
Sentí conformidad y algo de alivio con que el Nobel de la Paz no se lo llevase el mayor instigador de odio entre norteamericanos y con los inmigrantes dentro de los EEUU, tras enviar tropas a LA y militarizar Portland y Seattle.
Y por otro lado creo que a María Corina habría que premiarla con un reconocimiento a la lucha, al coraje. Las palabras existen para describir objetos y acciones, el hecho de exhortar a una sublevación armada, a Guarimba y pedir intervención militar a Trump con su 82ª División aerotransportada y a Netanyahu con sus bombardeos, de ninguna manera está relacionado la palabra Paz, sino más bien lo contrario, amén de las razones que lo impulsen y de la sensibilidad ideológica de cada cual. Que la hubieran dignificado con un reconocimiento que enaltezca su espíritu su energía, su valor, sería acertado, pero no con el premio pensado para activistas que aboguen por solucionar cualquier conflicto de forma pacífica.
Supongamos que a una gran bailarina le entregan un premio pensado para la Mejor novela, y que cuando alguien se sorprende por el gazapo le dicen "Pero hombre, no vas a negar que es una gran bailarina". ¡Claro que no, incluso reconozco que es la mejor, pero el premio es para novela no para ballet!
No andaba muy enterado de la trayectoria de María Corina Machado más allá de la buena gente que conocí en años pasados en EEUU, Oslo, Vilna y Estocolmo; pero a raíz de este premio me he informado sobre sus pasos y me resultó lamentable lo que encontré sobre las exhortaciones a diversas formas de derramamiento de sangre y felicitaciones a Netanyahu por el genocidio en Gaza.
Nadie le puede negar el valor y la entrega a la lucha por sus ideas, pero tampoco nadie puede negar su instigación a las formas más incisivas de violencia.
Lo difícil de entender es como manipularon, retorcieron, atomizaron, la semántica del término "paz" los componentes del jurado en Oslo para encontrarle cabida a María Corina entre el significado y significante que dio lugar a la famosa paloma blanca que inmortalizó Pablo Picasso con trazos simples y magistrales.
Lo único bueno de todo esto es que ojalá sirva para normalizar la situación política en Venezuela. Sin dictadura, sin autoritarismo, violencia gubernamental ni tampoco violencia opositora ni extranjera.
Y para que en vez de mostrar obsecuencia a Trump dedicándole el premio, le exija que no revoque el TPS en Noviembre que protege de la expulsión y el infierno a más de 300 mil exiliados venezolanos en Estados Unidos.
Narcocapitalistas y narcocomunistas
Históricamente la izquierda revolucionaria y el narco estuvieron muy bien relacionados, solo basta echar un ligero vistazo a la historia reciente de Colombia y el financiamiento de la guerrilla y su relación con los carteles de la droga. Los indicios del uso de la isla de Cuba para punto de escala en el tráfico de cocaína desde el sur al norte del continente americano, por hechos de público conocimiento como la causa Nº1 que desembocó los fusilamientos de Ochoa, De La Guardia, Padrón y Martínez, uno de los eventos llevados a cabo a cielo abierto con evidencias más diáfanas de nuestros tiempos junto a Iran-Contra o Wartergate, y varios otros casos escandalosos más o menos difundidos, que proscriben toda necesidad de investigación dado el descaro evidente con que se llevaron a cabo.
Si bien el tráfico de drogas ha sido transversal y nunca manifestó preferencia sentimental por ninguna sensibilidad ideológica, se da por igual a todas, su lujuria no distingue barnices, cosa que en el lejano Oriente quedó más que patente con las guerras más sanguinarias por el control de la amapola y sus derivados, opio, morfina y heroína y en los gratos superávit de los mayores bancos capitalistas del orbe. Es tanto el dinero que mueve el tráfico de narcóticos, tanto el oriental como el occidental, tanto el de procedencia natural como el de laboratorio, que no deja de lado a nadie, solo depende la integridad personal de cada individuo, no se declarada sensibilidad social.
Pero en estos días ha habido una coincidencia nada baladí en dos representantes de la derecha, una en España y la otra en Argentina. En España el presidente del Partido Popular fue fotografiado en distintos momentos de su vida como presidente de la Xunta de Galicia pasando momentos de solaz junto a un importante narcotraficante gallego, Marcial Dorado. En Argentina el escándalo lo protagoniza Espert, diputado e importante militante de la Libertad Avanza y persona de la total confianza del presidente Milei, que aparece en la investigación por narcotráfico en EEUU, acusado incluso años atrás por importantes figuras libertarias del núcleo intimo de Milei como Lilia Lemoine. A uno en su yate a otro en su avión. Lo descorazonador del caso español es que no haya tenido consecuencias ni en la justicia ni en la opinión pública, esperemos que no ocurra lo mismo con su homologo argentino.
La tendencia de la izquierda a simpatizar con todo elemento que exceda los parámetros del "establishment" , así sea lumpen, marginal, delictiva, llevó si bien no a simpatizar abiertamente con los capos mafiosos de la droga, sí a asimilarlos con un dejo romántico, indulgente.
¿Será que la nueva ultraderecha, la que rehúye los ceremoniales atávicos, la que insulta con términos procaces, caracterizada por su incultura general, la que por un lado miente sin trazas de vergüenza en la prensa, y al mismo tiempo revelan a la sociedad sus más bajas intenciones sin el más mínimo prurito, incluye hoy en su desparpajo característico, desatar los últimos lazos diurnos del corset de las buenas formas y la hipocresía burguesa?
Madrid ecléctica
Adoro Madrid, es la ciudad de todos, más de todos que NYC, desde el primer día te puedes sentir madrileño tomando una caña en un bar, sentado en una plaza o en un vagón del metro. Pero todavía se me hace bola (difícil de tragar como un bocado de carne tendonosa) que comicios tras comicios elijan a lo peor de esa maravillosa ciudad. De Esperanza Aguirre, Cifuentes a la actual Isabel Díaz Ayuso con su escasísima cultura e ignorancia en temas fundamentales de la historia política y general española y de límites muy difusos frente al dinero público. Cabe aclarar que en su primera presidencia, en realidad Madrid sí eligió al profesor culto y decente Gabilondo, pero Ciudadanos impidió que gobernase. Tres presidentas mujeres, de ultraderecha y amigas de lo ajeno.
¿Por qué esa tendencia al facherío, cuando en los momentos más álgidos de la Historia, la población de Madrid siempre estuvo del lado del progreso, de la vanguardia, de las sempiternas consignas de emancipación y de reparto de las riquezas como lo atestigua su fundacional arquitectura de villa?
Siempre, en el No a la guerra, el matrimonio igualitario, las movilizaciones antifranquistas, un bastón de resistencia republicana, incluso la bandera del Real Madrid conserva un color morado o violeta de su pasado republicano establecido en 1931, fue trinchera contra los franceses de Napoleón, defensora de la constitución La Pepa de Cádiz de 1812 , una ciudad pujante que echó al aberrante gobierno de J M Ansar mediante el mensaje "pásalo", una ciudad que siempre da respuesta a las expresiones más reaccionarias, pero que también vota precisamente a esas expresiones, salvo honrosas pero muy escasas excepciones.
Una ciudad donde la mayoría repudia el genocidio en Gaza y cualquier otro genocidio ¿Cómo se permite tener en la Presidencia alguien que defiende esa matanza indiscriminada? Asombra como gente a quienes se les supone un mínimo de conocimiento, hace suyo un escudo tan absurdo como el que utiliza Netanyahu de calificar de "antisemita" en lugar de antifascista o antisionista, a todo aquel que condene la masacre indiscriminada de tantos miles de niños en Gaza mediante bombazos y hambre. Un disparate homologable a que fuesen tildados de racistas quienes condenasen a los hutus que exterminaron a un millón de tutsis en Ruanda en el año 1994.
He aquí la respuesta de Nacho Duato a la expresión neo nazi de Díaz Ayuso:
"Estoy dando una vuelta por aquí, por Madrid, y no puedo aguantarme decir lo siguiente: acabo de ver en televisión a la señora Ayuso diciendo que España está dando muy mala imagen por boicotear la Vuelta ciclista en Asturias, en el País Vasco, que pobre ciclistas, que quizá vamos a acabar con sus carreras deportivas", ha empezado diciendo Duato en un vídeo que ha subido a Instagram
"¿Sabe quién da mala imagen, señora? Usted, que cuando se va a Nueva York, en lugar de ser una política como dios manda y hacerse una foto enfrente de la estatua de la libertad, del Metropolitan, se la hace con un peluche de King Kong, paleta, que tiene más muertos encima que la ETA. Es insoportable", ha afirmado Duato.
A solo una semana de esta respuesta de Duato, Madrid, siempre ecléctica, impredecible, una vez más muestra que en los momentos más cruciales está del lado de la vanguardia en ocasiones española, otras veces europea y más de una vez mundial.
¡Bravo Madrid! única, versátil como su origen, Matrice como pequeño enclave romano, Magerit para el reinado visigodo o Mayrit como única capital de Europa fundada por árabes, fiel a esa pluralidad, a su carácter de Villa de mentideros, fundacional de las tapas en la Cava baja, libre como un verso sin rima ni métrica, desnuda como Ursus, cubierta o de estrellas como sus ríos, elevó la voz deteniendo la Vuelta, cosa que ni en el Giro ni en el Tour fue siquiera intentado, para que en alguna parte de este mundo se oiga el grito de decenas de miles de madres y padres que lloran la muertes de sus niños, para que el abuso más impune frente las cámaras se detenga de una vez. Empecemos por no prestarle atención a los personajes cobardes, insignificantes, que hoy pueden aparentar ser poderosos pero de los cuales la historia no recogerá ni un rastro de su existencia.
Un día las sociedades civiles del planeta sentirán una profunda vergüenza similar a la que recorrió el cuerpo de los habitantes de Oswiecim durante décadas, de cada ciudad y pueblo cercano a los campos de concentración, del pueblo alemán y de muchos intelectuales al conocerse la masacre de los nazis, pero aún mayor, porque los nazis intentaron esconder el Holocausto, Netanyahu lo ejecuta a la vista de todos, incluso impidiendo la paupérrima ayuda humanitaria de medicamentos y alimentos que intenta socorrer a la población de la Franja de Gaza. La gente ruborizada intentará escudarse en que no lo sabía, excepto Madrid, que podrá decir alto y claro:
¡Nosotros sí lo sabíamos e hicimos algo al respecto!
"Que roben pero que dejen algo"
¿Quién está más enfermo, él o sus votantes?
Argentina, país donde la frase "que roben pero que dejen algo" precede a cada período de comicios, nunca en su historia emitió un voto ético, un voto moral que se aproximase a la mayoría. Una vez ganó un ejecutivo decente, pero el motivo de su elección fue la agresividad de los contrincantes en la figura de Herminio Iglesias al salir de una dictadura militar ya demasiado violenta, no la decencia de Alfonsín, que me temo que de haberse sospechado no habría ganado sea cual fuere su oponente.
Nunca ganaron una contienda Alende, Solanas, Bregman, Carrió, Lusteau, Altamira, Stolbizer, etc. siempre se votó con mayoría a candidatos sobre los cuales la sospecha de corrupción era diáfana, clara, inexorable. La razón hay que buscarla en que cada uno en su esfera intima declina la oferta de cualquier auditoría que escarbe en los rincones. En lo personal no conozco a alguien que escudado en eufemismos como "vivo" "piola" "no boludo" "no salame" , no haya evadido impuestos, ya sea el IVA de un servicio como mudanza, reforma del hogar, etc. (ese IVA va a discapacitados y jubilados), el pago de ganancias, uno que no haya coimeado a un cana para evitar una multa, un inspector de aduana para importar o exportar un producto, ni que no se haya quedado con un vuelto, un regalito, o la evidencia de una distracción. Puede que haya habido uno, pero sería la excepción que confirma la regla y habría que buscarlo en los confines de la Patagonia. Descendemos de culturas europeas mediterráneas proclives a establecer limites morales muy difusos, tradición que en América Latina hemos llevado al límite.
El meme es gracioso pero no del todo cierto. A Milei lo votaron no solo sabiéndose que era muy cruel y desequilibrado mental y emocionalmente, también conociéndose que antes de ser presidente vendió candidaturas, denuncia que le costó el puesto de trabajo a una periodista tan anti kirchnerista y pañuelo celeste como Viviana Canosa. Mis sospechas, obviamente sumado al hastío de la población por el kirchnerismo y el peronismo en general, rondan la idea de que precisamente la certeza de ese acto de alta corrupción, ofreció la confianza necesaria en sus votantes para cimentar la victoria del personaje más estrambótico de la historia de los pretendientes al trono albiceleste. O sea si estafó a boludos, pero a los que creyeron que solo jodería al de al lado.
Por otro lado, no para evitar la bronca de mis compatriotas sino con el fin de revelar mis convicciones, creo que las sociedades que permiten la descompresión de los rigores reglamentados mediante la distracción oportuna, si bien desconocen las virtudes de la precisión, son las que gozan de la plena vida lúdica, hedonista, alegre y displicente. Pero por favor: ¡dosifiquemos!
Finlandia del sur
Es Argentina, no es Finlandia.
¿Qué votante se creyó de verdad que los libertarios no iban a encariñarse con lo ajeno, si armando las listas para las elecciones ya vendían las candidaturas? Empezaron con alta corrupción. Lo hablaba hace unos días con una amiga, en nuestro país nadie se indigna por la corrupción per se sino con la del contrincante, todos la experimentan cada día. Yo lo comparo con como se aborda todo lo que rodea al acto de depositar heces, nadie lo hace ni habla sobre el tema públicamente, sabemos que a una hora del día todos asistimos a la sala de baño con ese objeto, sin embargo a nadie se le ocurre tocar el tema. En Argentina con la corrupción sucede parecido a todos los niveles, todos sabemos que no pagaste IVA, que coimeaste a un cana para evitar la multa, que coimeaste al de la entrada, que te coimearon, que no estás tan enfermo que no sos tan pulcro pero a nadie se le ocurre meter la cucharita ahí porque la única razón por la que lo sabemos es que todos lo hacemos. Y, como en el caso de las deposiciones, hay más para callar que para comentar.
En Cuba ocurría con otras modalidades pero de forma idéntica, todos sabíamos que el espagueti o la pizza tenía poca salsa de tomate Vita Nuova, porque se la robaban para venderla en el barrio o para tenerla en casa, pero nadie se quejaba a no ser que ya fuese exagerado el aclarado del plato, porque a su vez cada uno en su trabajo se llevaba tornillos, pinceles, pintura, carne, pan, jabón, lo que hubiese a mano. Hurtar al estado era un acto de justicia divina, no te convertía en "ladrón". Así se criaron generaciones.
Dada la periodicidad y naturalidad con que se estafa o hurta mediante engaño en la vida cotidiana, el argot porteño está bien nutrido de términos que describen dicha actividad: "garcar" (cagar en lunfardo vesrre), acostar, embocar, chorear, afanar, mejicanear, y seguramente el argot en el ámbito corrupto y marginal cuente con otra buena cantidad de acepciones. Tan es así, que en alusión a estos hechos, el propio presidente Javier Milei declaró en modo furcio o acto fallido:
"Les estamos afanando los choreos"
El término "corrupción" es la descripción peyorativa de lo que en otra circunstancia, es denominado en su forma asertiva “tolerancia”. Obviamente los rasgos acusatorios y condenatorios que presenta el término en su versión despectiva no están entendidos para aplicar a nuestras costumbres, para pasar a formar parte de nuestro modo de vida, felizmente poblado de licencias discrecionales, sino para ser arrojado como un arma intangible, de un significado incierto a las huestes que se consideren contrarias.
Preferimos la tolerancia o corrupción (elijan la definición a su gusto), antes que la transparencia calvinista, que a su vez produce otras diversas perversiones.
¿De dónde van a salir nuestros empresarios, políticos, jueces, los vamos a importar de Islandia, de Japón? Y luego ¿Podríamos soportar las exigencias de su tracción paralela?
No, mejor que sigan saliendo de nuestro interminable semillero, que pondera la sobremesa opípara, la siesta y la lotería a la vez que eleva a categoría de virtud, al sudor producto del trabajo duro para la obtención del pan.
Eso sí, inexorablemente ¡el chorro es el de enfrente!
/image%2F1094425%2F20180715%2Fob_0b16f5_31936028-10216128602032839-32176792076.jpg)
/image%2F1094425%2F20251031%2Fob_4fb034_366064526-10230793853614963-4757471534.jpg)
/image%2F1094425%2F20251031%2Fob_8cbb1a_captura-de-pantalla-2025-10-31-132824.png)
/image%2F1094425%2F20251031%2Fob_899ab0_captura-de-pantalla-2025-10-31-132917.png)
/image%2F1094425%2F20251031%2Fob_8cc019_katrina-new-orleans-flooding3-2005.jpg)
/image%2F1094425%2F20251031%2Fob_91f265_captura-de-pantalla-2025-10-31-130553.png)
/image%2F1094425%2F20251029%2Fob_df331d_descarga-1.jpg)
/image%2F1094425%2F20251029%2Fob_7d2431_captura-de-pantalla-2025-10-29-120524.png)
/image%2F1094425%2F20251027%2Fob_75a57a_captura-de-pantalla-2025-10-27-203319.png)
/image%2F1094425%2F20251011%2Fob_1eea21_il-1140xn-7055710875-efbi.jpg)
/image%2F1094425%2F20251003%2Fob_319d21_image-519.jpg)
/image%2F1094425%2F20251003%2Fob_56ae12_captura-de-pantalla-2025-10-03-143536.png)
/image%2F1094425%2F20250915%2Fob_f3d473_y3ii27errzfm3izsic5imlfaty.jpg)
/image%2F1094425%2F20250905%2Fob_28a368_g0cakkwxgaaz64r.jpg)
/image%2F1094425%2F20250826%2Fob_d9d421_las-manos.jpg)