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7 marzo 2018 3 07 /03 /marzo /2018 13:56

 

Con motivo del próximo día de la mujer trabajadora, particularmente reivindicativo en el mundo entero.

 Uno de los rasgos característicos de la primerísima sociedad post revolucionaria cubana fue la emancipación de diversos sectores sociales, parecía estarse concretando el sueño de la intelectualidad europea y latinoamericana de principios del siglo XX, obreros al poder, la creatividad sin límites, el campesinado adueñándose de la tierra, y la plena realización de la mujer en todos los terrenos sociales, mujeres milicianas, mujeres trabajadoras, la publicación de la  revista “Mujeres” de alto contenido feminista, la fundación de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), el divorcio, el aborto y todo ello previo a los hippies, a la vez que los círculos intelectuales parisinos y los Beatnik de Nueva York, en el inicio de la década de los sesenta cuando el mundo casi entero era un chador para las aspiraciones de libertad de las mujeres.

Pero al igual que el resto del sueño de igualdad para todas las personas sin distinción de sexo, identidad, raza, clase social o nacionalidad, sin la más mínima discriminación, las aspiraciones   feministas, cual caprichosas veleidades también se fueron “a bolina”, al tiempo que los dirigentes fueron mostrando sus intenciones de atornillarse vitaliciamente al poder y desataron un feroz período de oscurantismo y de caza de brujas, para conseguir el efecto eterno del popper de su particular erótica del poder. Cuando la revolución se convirtió en “la Involución”, con una marcada pulsión machista.

Copyright que no le pertenece al experimento cubano, generalmente las sociedades están construidas desde la masculinidad incluso aun más que desde el machismo. Desde el simple croquis de una casa, un barrio, una calle, un revólver o una máquina de coser, concebidos desde una percepción fálica en lo estético y su esencia..

El comandante de aquella primerísima experiencia revolucionaria Ernesto “Che” Guevara, si bien bajo un prisma actual más o menos sofisticado se consideraría machista, ya que en sus convocatoritas o arengas en el fragor del combate, usaba a menudo la exhortación a la virilidad, a la hombría, pero más allá de las consideraciones sobre su accionar guerrillero e incluso ideológico, lo cierto es que en el universo de los hechos, se conducía de manera muy distinta a la percepción general hacia las mujeres en el prisma de los varones de su tiempo.

Desde muy joven en su casa tuvo la oportunidad de ver como su madre fue una mujer militante, feminista de hecho, rebelde, culta, montaba a caballo y nadaba mejor que la mayoría de los hombres, fumaba, usaba el pelo corto a lo garzón, era precisa en tiro al blanco con armas largas y cortas, y lo más importante que vio el comandante Ernesto desde chiquito, fue que su madre era con diferencia, tan o más temeraria que su padre, aun cuando este era todo un aventurero. También tenía dos hermanas portadoras de un carácter, determinación e independencia fuera de lo común, ambas se hicieron arquitectas como el padre, aunque como en todas las casas de la época, en la práctica, tanto en esa casa como en las de alrededor, las decisiones finales seguían siendo cosas de hombres y las vajillas y trapos aunque de mujeres aunque fuesen del servicio doméstico.

 

En este terreno como en varios otros él era de la convicción que cualquier grado de praxis convenía con creces que el mejor de los proselitismos. Así lo atestigua la realidad, las mujeres que tuvo Ernesto como parejas fueron mujeres de carácter fuerte, inteligentes, tendientes a la independencia no negociada, compañeras en un sentido integral, de diferentes estilos a lo largo de su vida y acorde a sus cambios pero con un rasgo común: no eran ayudantes y mucho menos sirvientes, sino que le aportaron formación. Ya fuese desde su inseparable amiga Tita Infante con quien compartía los aprendizajes de filosofía y literatura, la exiliada española Carmen González Aguilar, Carmen “ Chichina” Ferreyra quien era cualquier cosa menos una mujer sumisa, su primera esposa, compañera de lucha y su maestra en militancia, madre de primera hija, Hilda Gadea,  su primera compañera en la Sierra Maestra la campesina Zoila Rodríguez, de un gran valor y que le aportó conocimientos de la medicina popular, su segunda esposa y madre de cuatro hijos Aleida March, mujer de valor procedente de la lucha clandestina contra el régimen de Batista, así como la valerosa Tamara Bunke, conocida como Tania la Guerrillera, quien cayera en combate en Bolivia, por quien Ernesto sintiera una gran admiración y no poca atracción.

Ninguna de ellas destacadas como cocineras ni como cosedoras de calcetines.

 

Pero Ernesto Guevara partió a morir en Bolivia, en parte obedeciendo sus impulsos justicieros, en parte expelido por la avaricia de los intereses personales de sus ex compañeros, y en buena parte en la huida de las chimeneas hogareñas, donde se puede conciliar el sueño más placentero pero difícilmente provocar la fascinación de Dulcinea y la caricia de la mano materna al cráneo del hijo pródigo en su eterno vagar.

 

El vicio del poder de la cúpula cubana después de más de cincuenta años, sepultó lapidariamente toda intención inicial de aquellos sueños de reformas de los reflejos retrógrados de la sociedad que le precedía.

El sitio más propicio para la metamorfosis de la sociedad, el contorno más adecuado para toda revolución evolutiva, se reduce y a la vez eleva a uno mismo y su entorno. Si no podemos educar ni modificar nuestros más primitivos impulsos en el reducto de ese ineludible ámbito

¿Qué experiencia y autoridad moral se supone nos asistiría en su aplicación a gran escala?

 

 

Ernesto Guevara con Hilda Gadea, con su madre Celia de la Serna y con Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre
Ernesto Guevara con Hilda Gadea, con su madre Celia de la Serna y con Simone de Beauvoir y Jean Paul SartreErnesto Guevara con Hilda Gadea, con su madre Celia de la Serna y con Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre

Ernesto Guevara con Hilda Gadea, con su madre Celia de la Serna y con Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre

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Published by martinguevara - en Relax Argentina frizzante Cuba flash.
4 marzo 2018 7 04 /03 /marzo /2018 19:39

Mi hijo mayor hace unos diez o doce años tuvo un accidente de una gravedad extrema en Marianao, La Habana, conduciendo un automóvil alquilado por unos días en que había regresado a pasar unas vacaciones a su barrio desde Europa donde vivía y vive actualmente.
Tomé un avión el mismo día que me avisaron desde la isla, la cosa no pintaba demasiado bien. En el aeropuerto me encontré una prima que había venido a hacer actos y dar charlas sobre nuestro célebre pariente común. Ella regresaba a su casa, yo volaba a ver a mi hijo tendido en la habitación del Hospital Militar de Marianao, y a encontrarme con el país al que tras tomarle un cariño especial después de un rechazo inicial, tuve que abandonar porque lo decidieron entre mi familia y el Consejo de Estado. Todavía yo no había empezado a escribir artículos manifestando mi postura frente a la dictadura cubana, por ende aún no había sido del todo fumigado por el oportunismo familiar, aunque desde siempre era considerado lumpen y "no afecto", cuando curiosamente llevaba lustros siendo el único que vivía con humildad y exclusivamente de mi trabajo.
Conversamos las cosas equivalentes al estado del tiempo que solían charlar los ingleses a la hora del té, me mostró fotos de sus crías, y yo le comenté porque viajaba. 
En el aeropuerto me esperaba otro pariente, intimo amigo de toda la vida, nos abrazamos, olí el almizcle y respiré ese aire cargado de aromas de flores, plantas y humo de los tubos de escapes viejos que al olerlo me doy cuenta cuanto los extraño y a cuantas emociones me remite, me preguntó a donde me llevaba, fuimos a dejar las maletas a la casa en que me quedaría esos días y de ahí al hospital.
Una vez en el hospital habiendo estado delante de mi hijo en un estado verdaderamente crítico, en los hospitales que no eran para los familiares de los dirigentes no había casi nada, y ese el destinado a los militares de graduación media y baja, o sea que estaba entre medias. Mi hijo ya se había ido a vivir afuera de la isla y yo era desde hacía años considerado "desafecto", así que se quedaría en el Hospital militar, ni siquiera intentamos moverlo de allí a uno de parientes de la aristocracia revolucionaria. La madre de mi hijo, me comentó que el médico le había pedido que “resolviéramos” una cánula porque no tenían en el hospital
Todos los días su madre, que había viajado con él a Cuba, gastaba una buena cantidad de dinero y tiempo en conseguir regalos para las enfermeras, los médicos, los conserjes, incluso para que lo cambiasen de habitación cuando entraba en la suya un herido a machetazos o a puñaladas, tras una gresca grupal o familiar, ya que muchas veces por la madrugada llegaban bandas con el cometido de liquidar el trabajo o que no había podido ser concluido en la calle. No era un buen ambiente donde reponerse de una operación al cráneo. 
Las noches las pasábamos conversando y haciendo chistes, mientras nos turnábamos para vigilarlo, echarle un ojo, en esas circunstancias la vida de una persona depende tanto de la atención profesional como de la energía que desprende el apoyo de los afectos que reciba en su recuperación. Los familiares de los ingresados de fuera de La Habana estaban en condiciones deplorables, en el suelo, sin comida, sin lugar para ducharse. Nosotros no, la familia de mi hijo vivía en una desvencijada mansión del elegante barrio de Miramar, el cual estaba también la casa donde yo me quedaba a dormir, además teníamos algo que en el capitalismo, el feudalismo y el socialismo supone un bálsamo: efectivo contante y sonante.
Llamé a mi pariente para pedirle la cánula, el médico también había sugerido que resolviésemos unas placas para soldar su mandíbula, hilo de coser, gasa, y varias cosas más. La prima mencionada me dijo que vería donde la podía encontrar, pero que el médico supiese que el Comandante había dado la orden en todos los hospitales de que nadie podía pedir nada afuera, y entonces le dije que como se le ocurría que le iba a meter esa muela al médico que estaba haciendo lo que podía por salvar a mi hijo, le dije que me ayudase si podía y si no yo buscaría por otro lugar, pero sin esa descarga. 
Me dijo que sí.
Al día siguiente, cuando llegué al Hospital con la cánula que previamente había pasado a buscar por la casa de mi pariente, la madre de mi primer hijo tenía el semblante pálido, adusto, rígido, justo cuando iba a preguntarle por qué, ella me llamó aparte:
-Martín ¿ tú hiciste o dijiste algo a alguien del médico que lo comprometiese? 
Me quedé lívido pensando y no encontré nada en mi memoria hasta que caí en la cuenta de lo que había pasado. No me acordaba de donde estaba precisamente. Le di la cánula que era un tamaño mayor, y le conté como la había conseguido, entonces me dijo que el médico repentinamente no quería nada de afuera, ni las placas para soldar al mandíbula, ni la cánula, ni la gasa, ni regalos. Estaba aterrado.
No me lo podía creer, quise dejar lugar a la duda.
Mi hijo salió de aquella, volvió a nacer.
Hace pocos días, en una de las visitas que le hago en su hábitat actual en una isla española bañada por el sol y la arena casi como su bella y fatídica Habana, me hizo una confidencia de la que yo había escuchado una vez, hace mucho tiempo, un cierto murmullo procedente de un tío que también se quedó viviendo en la isla de la Involución, pero a lo que no había querido dar mayor relevancia.
Me contó que cuando tenía la sensible edad de 15 o 16 años, fue a una fiesta acompañado precisamente de ese tío, en la cual se festejaba el cumpleaños de una hija de mi pariente de la cánula, la fiesta era en un lugar ni privado ni público, conocido como el Cristino Naranjo en Miramar, y cuando llegaron a la entrada, mi pariente en persona dijo que mi tío podía entrar, pero su acompañante no, mi tío le explicó que se trataba de mi hijo, y ella taxativamente dijo: 
-No, ese no es de familia revolucionaria.
Cuando me contó esto, el estómago se me encogió, el alma en un instante se me secó, sentí que toda la soledad que yo había padecido a causa de mis actos, de mi responsabilidad, se la habían hecho sentir sin la más mínima razón ni compasión a un muchachito que empezaba a incorporarse a la vida adulta, le habían hecho sentir ese vacío, ese desaire, esa crueldad gratuita; como dicen los españoles: ese feo. 
Pensé largo y tendido si tener una plática epistolar o mandarla a hacer todas la puñetas que tiene pendientes de hacerse. 
En ese momento pensé que en la vida siempre hay una de cal por otra de arena, un hermano de esa pariente, durante los años en que yo no pude o no era capaz de ocuparme de mi hijo, él lo iba a visitar, se preocupó porque mi hijo tuviese un familiar mío  cerca, porque supiese de donde venía por mi parte. 
Fue él quien me esperó en el aeropuerto y me llevó al hospital la noche que llegué, y también me llevó el último día al hospital y de ahí al aeropuerto. 
Entre el asco que me produce una actitud y la ternura de la otra, siempre elegí por esta segunda. Pero hoy sentí que debía contar esta crueldad innecesaria que una persona abyecta le hizo a mi hijo, que él se guardó tanto tiempo y que le supuso sentirse menospreciado frente a otros parientes en la isla donde hay más castas sociales qu en la propia India, seres infinitamente menos valiosos que él como persona; por ende esto no es literatura, no es narrativa, no está ni bien ni mal escrito, como en la foto de un crimen, sólo es necesario que esté nítido y diáfano. Un vomito incontenible.

 

A traición

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20 febrero 2018 2 20 /02 /febrero /2018 14:11

A raíz de una denuncia de un matrimonio de turistas cubanos y sus familiares de la que se hizo eco la prensa sobre el maltrato en Cuba a los turistas nacionales en comparación con los extranjeros, me vino a la memoria y a la reflexión este pasaje.

Llegué a La Habana en 1973 siendo un crío, nos fueron a buscar tres automóviles con milicianos y nos llevaron directo al Hotel Habana Libre, viví tres años y medio allí mientras estudiaba en la primaria Orlando Pantoja y la secundaria “Felipe Poey”, anexa a la Universidad.

La realidad en el hotel comparada con la de la calle parecía una película de Tarzán o Daktari en África, era difícil vivir entre dos mundos tan diferentes, recuerdo que denominaba esa situación como: “los de adentro y los de afuera".

Cinco restaurantes a mi disposición más servicio de habitación, piscinas, entretenimientos, mucho espacio, confort, toda suerte de exquisiteces en las cantidades que desease, mis padres tenían mucho cuidado de ir al restaurante más familiar y menos ostentoso y de pedir los platos menos suntuosos, imagino que por la propia contradicción a que los obligaba aquella doble moral tan evidente, incluso mi padre antes de irse rumbo a su lucha contra los molinos de aire perfumados con aroma de mataderos, pidió encarecidamente a las autoridades que nos atendían, que nos enviaran a un barrio obrero. Cuando a finales del año 1976 comenzaron a reformar el Hotel para satisfacer la nueva política de cara al novedoso proyecto para el turismo bañado de “moneda enemiga”, fuimos los últimos en irnos, los pasillos parecían edificios bombardeados, nos mandaron sin escala al paraíso proletario de Alamar.

 Sólo la imaginación podía componer un mayor contraste.

Antes de irnos, a principios de aquel mismo año 1976, se estableció la primera tienda experimental de productos del capitalismo y se puso en nuestro hotel. Con mi amigos Fernando y Pedrito teníamos un equipo que competía contra Gerardo y Alejandro para ver quien sustraía cosas de mayor precio de dicha tienda, aunque nosotros nos esforzásemos con muchas postales y otra baratijas que al ser de bajo valor estaban en la zona menos vigilada, generalmente Gerardo que era mayor que nosotros y tenía más pinta de serio, se atrevía con un reloj o algo de similar valor más cercano a las vendedoras y nos eliminaba. Un día mientras llenaba mi pantalón y camiseta de postales como un canguro con su bebé me "partieron" , al salir me dieron la voz de alto y me largué a correr como perseguido por un guepardo, un pequeño grupo empezó a gritar ¡atájalo! mientras yo iba incrementando la velocidad, esquivando columnas y curiosos y el grupo de los perseguidores fue creciendo por todo el Lobby del hotel, sólo me detuve una fracción de segundo cuando Fedora la mamá de Pedrito y la mejor amiga de mi madre que era como una tía para mi, entró al hotel trayendo de la escuela a Paula, su otra hija, y con el asombro clavado en su cara me ensartó una porción con la mirada, seguí corriendo deshaciéndome de esa daga por el instante en que lo necesité aunque con el coste de llevarla enfundada en la retina el resto de mi vida. En un recodo de mi huída mi amigo Fernando tuvo el valor de salirme al paso para aliviarme de algunas postales, cosa que nos terminó de hermanar, y ahí frente a los baños que hay tras los ascensores doblé la curva hacia la izquierda, a la derecha estaba la barbería, los baños turcos, la lavandería y luego una vía muerta, y hacia donde me dirigí estaban las tiendas para huéspedes pero en dinero cubano, en aquel entonces no había puertas era todo pasillo diáfano, más tarde destrozaron la estética de ese magnifico edificio, estaba la tienda de artesanías con sus espantos varios que nadie compraba, ranas tocando la tumbadora, diablillos abacúa, cangrejos con maracas, sombreros de yarey, y otras por el estilo, a continuación estaba la perfumería, después la tienda de fotos y oficinas. En la fuente que hay en medio de las tiendas dejé casi todas las postales dentro de un cajetín de electricidad que había entre las plantas, me quedé con cuatro o cinco y paré de correr, se me echó un grupo de corredores burlados y me llevaron a la oficina de la milicia, que estaba detrás de la cafetería, bajó el administrador Zorrilla y tras reprimendas y regaños llamaron a mi madre. Fue un escándalo surrealista, el sobrino del Che perseguido por el lobby de su casa con productos sustraídos de la primera tienda anti comunista de la isla, muchos trabajadores y huéspedes exiliados habían tenido butacas de primera fila para ver el show. Yo me sentía entre aterrorizado y dignificado por los esfuerzos invertidos por los seguidores en capturarme, mi padre estaba preso en ese entonces en Argentina y por transferencia para mi ser detenido, era más honroso, más heroico que lograr escapar. Huelga aclarar que si en vez de ser extranjero y pariente de un comandante hubiese sido "de afuera" de la pompa de jabón, otra breva me habría caído.

Aquella tiendita al fondo del pasillo del Hilton confiscado por la revolución, donde para comprar había que previamente cambiar las divisas en la carpeta, era el comienzo del virus degenerativo de la autoridad moral para pedirle sacrificios a la población cubana, en pos de resistir al enemigo imperialista, ya que la división de castas nacionales era menos evidente y de alguna manera se podía camuflar y de otra intentar justificar, para las pocas personas en toda la isla que conocían como vivía un familiar de un dirigente, pero la discriminación y xenofobia que despertaron esas infames tiendas no se podían esconder, y difícilmente se podían explicar.

 Después empezaron a chorrear las Easy Shopping y casi al unísono las Diplotiendas, las Diplopeluquerías, las Diplodulcerías, donde todos los productos tenían un común denominador: eran infinitamente mejores que aquellos destinados al consumo de los cubanos. La consecuencia más directa fue que se evidenció a todo nivel el desprecio por la población, por el ser cubano, por los mismos por los que se decía que se había hecho la revolución, enviando el mensaje de que el gentilicio “cubano”, frente a cualquier extranjero, de los cuales había siete castas, le correspondería  siempre el rol del servidor, del culpable, del sospechoso, del castigado. El del contaminado por la pandemia de la humillación y la doble moral.

El cubano ha sido mucho más dignificado en cualquier país del mundo que en su propia tierra. De ahí que sea menester entender que la inmensa mayoría de los cubanos que convivían con este enorme y profundo desprecio permanente, sienta una especial gratitud a EEUU en ocasiones erróneamente personificada en una opción política y no en los tratados de elementales Derechos Humanos, al haber experimentado por primera vez en su suelo la dignidad personal, el trato igualitario y el respeto como ciudadano.

 

 

 

Lobby del Total Habana Libre

Lobby del Total Habana Libre

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4 enero 2018 4 04 /01 /enero /2018 12:59

Llegué al aeropuerto de Barajas y cuando iba a salir al exterior pasé por delante de los mostradores de facturación de Iberia para La Habana.

Hay cosas que no cambian, el Sol sale cada mañana, los huevos tienen yema y los residentes cubanos que regresan a la isla llevan su maleta oronda, rebosante, henchida, imposible de cerrar, junto a una de mano, el bolso, y un par de bultos más repletos de pacotilla.

Habida cuenta que en el acto de cargar con semejante cantidad de suministros a lo largo de los casi sesenta años que dura el estrambótico experimento social en Cuba, se reconoce la incapacidad del gobierno para proveer los más elementales artículos a la población, me pregunto:

¿Cuando esa creciente masa viajera que abarrota las bodegas de los aeroplanos, cambiará el chip y empezarán a pensar que nadie debería volar tantas millas, pasando todo el tipo de obstáculos para lograrlo, y regresar a una tortuosa sesión de revisiones y mordidas en la aduana de su propio país, para poder contar con elementos básicos? Y que esta reflexión conduzca de una vez por todas a tomar una posición critica, aunque tan concientización hubiese que agradecérsela al consumismo.

Me refiero a los viajeros que viven en Cuba, a los que desde siempre han podido viajar, generalmente privilegiados por un puesto ministerial, gubernamental, artístico o por ser familiar de algún dirigente, y a los que desde la semi abolición de la prohibición de salir del país, se pueden pagar un pasaje. No me refiero a los que se fueron y que alguna vez regresan a ver a sus parientes.

Aunque tampoco simpatizo en absoluto con esos ejércitos de pasajeros cargados de bultos donde sea que residan, por la agresión que representa al más elemental y básico buen gusto y porque si tuvieron que abandonar su país porque no se podía progresar, opinar, discrepar, el responsable no es el medio ambiente ni los fenómenos naturales, sino el gobierno.

Esa capacidad asombrosa y destacada del cubano de soportar todo, que como decíamos en broma allá, lo convierte junto a las "blattodeas" cucarachoides, en los únicos seres vivos que podrían sobrevivir a una guerra nuclear, si embargo lo invita a esquivar la conveniencia de luchar para participar en las decisiones trascendentales y pertinentes de su propio país, de su propia Historia, finalmente, de su propia vida.

Un reporte del G2 a los superiores podría lucir así:

"Sin problemas, viento en popa, el rebaño sigue “resolviendo”, tras la zanahoria, la salvación personal y su caja de laguer.  Vamos por buen camino"

 

Mercaderes del aire
Mercaderes del aire

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Published by martinguevara - en Cuba flash.
28 octubre 2017 6 28 /10 /octubre /2017 11:00

En respuesta al académico estadounidense Peter Kornbluh que declaró que Cuba es "uno de los lugares más seguros del mundo me gustaría apuntar, que aunque quizás cuando el académico dijo "mundo" se refería sólo al Tercer Mundo y a EEUU, ya que es incomparable la isla con la paz social y el civismo de cualquier país europeo, así como digo una cosa digo la otra, Cuba es el país con menor índice de bandas callejeras, de niños oliendo pegamento, de muertes por delincuencia común, de todo tipo de gente frustrada armada hasta los dientes por la calle, de América y de buena parte del mundo subdesarrollado.

Pero la tendencia es al alza. Se van formando cada vez más bandas callejeras, pandillas cada vez mayores y más peligrosas, las que hubo históricamente en los años de represión revolucionaria en Cuba eran familiares y residuales, una característica común de todos los fascismo es que la delincuencia común desciende notablemente, porque al intervenir al "individuo" e impedir su existencia como ente social y sólo adjudicarle un rol de masas, pues se anula lo mejor de la sociedad, la pasión del éxito del emprendimiento del crecimiento miento espiritual, intelectual, económico, y a ala vez se erradica la individualización de la frustración, del estrés, la enrome frustración y sentimiento de fracaso de la vida pasa a ser colectivo, por ende compartido. Además de la enorme represión, claro está.

Pero hoy hay que andar con mucho cuidado, el cubano es el ser más valiente que conozco para enredarse en una pelea callejera, en un santiamén se están fajando de lo lindo en la cola de una guagua, de una bodega, de un cine, a la salida de la escuela, en un placer aislado, tortas, piñazos, estrallones, a lo sumo si el otro es más grande o son más echa mano de un palo, un ladrillo, una cabilla, como muy extremo, pero están empezando a proliferar muertes a puñaladas y machetazos menos relacionadas con el valor de la pelea y más con una suerte de furia producida por la frustración, al imposibilidad de realizarse de ninguna manera, ni como capitalista ni como revolucionario.

Hasta hace poco sólo los guapos de renombre mataban. Para poner un ejemplo: "El Pandeao" fue un guapo de renombre en Regla, Casablanca, La Habana Vieja y todas en las cárceles cubanas, llegó a mandar al otro mundo hasta a nueve personas en la prisión, fue fusilado en la Cabaña y ostentaba el récord de los homicidas cubanos en los años 70. Hoy hay varios que llegan o se aproximan a esa cifra y son pandilleros ratones, de guapos en solitario no tienen nada.

La sociedad está cambiando y lamentablemente está permaneciendo lo peor del "comunismo" incorporando lo peor del capitalismo, no se están brindando oportunidades de emprendimiento serio, más allá de paladares, posibilidad de que un buen arquitecto se ponga uno o varios despachos, un buen zapatero una fábrica de zapatos un rodeo de animales para producción de piel, etc., cosas que hagan crecer la economía, satisfacer intelectos inquietos, y dar trabajo a gran parte de la población.

En su lugar sí que se incorporan las diferencias paupérrimas en el fondo del pozo popular, donde la más mínima distinción es considerada una cadena montañosa, de tal modo que se va formando una moral que responde a la nueva realidad de guerra sin cuartel por el dinero privilegiado, el CUC, por la oportunidad del jamón, el carro y la cadena de oro, a la vez conviviendo la merma de las escasas cosas en que la Involución mejoró la vida de los más pobres, sin embargo persistiendo intacta la batalla incesante durante casi sesenta años de la doble moral, el sempiterno chivateo a diestra y siniestra, la carrera por mostrar mayor disposición revolucionaria, y al convivir ambos sinónimos de poder, el dinero en escasísimas cantidades y muy pocas manos, y la obediencia debida y el respeto sacramental a los lineamientos del Partido, CDR, UJC, FAR, PNR, EJT, FMC, MTT y todo el abecedario repartido aleatoriamente de tres en tres letras, aunque también de cuatro y cinco y hasta seis como MININT, se genera una especie de infierno de estrés, que ya, ni siquiera el cubano, conocido por ser el ente más preparado junto a la cucaracha y los roedores para sobrevivir a una guerra nuclear, pueden sortear con su clásico derroche de buen humor, chistes, jaranas, borracheras, partidos de pelota, bolas, trompo, dominó, frontón, vóley, boxeo, ni singuetta permanente, y esto comienza a llevar a una violencia desmedida, aún no a la altura del resto de América, pero que va incrementándose con pandillas de proxenetas como la llamada "Dolor por sangre" y otros grupos de inmigrantes cubanos mayormente de provincias orientales como Granma y Guantánamo, al no existir legalmente dada la prohibición de la migración interna, la marginación que ello supone al no poder integrarse, lo cual reviste un gran peligro por el oscuro panorama a que se enfrenta el pueblo con las políticas caprichosas del poder para perpetuarse. 

El día que en Cuba haya armas de fuego para uso indiscriminado, se mata la mitad, porque repito, en la idiosincrasia del cubano está tan mal visto rehuir una bronca, achantarse frente al mínimo insulto, hasta el más "guayabito" tira un piñazo y se enrosca entre piedras, tobillos y el confín de la historia en una bronca callejera.

 

 

Violencia por disputar un taxi

Violencia por disputar un taxi

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2 agosto 2017 3 02 /08 /agosto /2017 00:21

El abuelo del Peter, un amigo de la secundaria, me lo dijo una vez en Puerto Padre:

"Esta gente odian a los habaneros"

Se refería a todos los rebeldes que gobernaban y hoy ya cayéndose a pedazos, siguen gobernando la revolución más mezquina que se pueda imaginar.

Voy a tener que pensar que como en todo lo demás, aquel viejo pícaro tenía toda la razón, si no, resulta imposible a esta altura entender por qué cierran la posibilidad del emprendimiento, de la imaginación, de la creatividad, de la invención en beneficio del pais, de toda sociedad, porque a partir de ahora el que está jodido no mejorará por el hecho de que jodan al que está empezando a despegar, mucho antes lo más probable es que jodan bien a los dos.

Ya se escuchan voces "abducidas" advirtiendo que será malo para quienes querían montar algo, pero quienes ya lo tenían funcionando seguirán sin problemas. De eso nada, desde esta misma noche el que tenga un negocio y no sea hijo de un general, se despertará con pesadillas y sudores fríos varias veces en la noche, no vivirá en paz, y sobre todo porque cuando una dinámica de crecimiento y desarrollo de esta especie de corta así abruptamente, el entusiasmo muere, la fuerza muere, el optimismo muere, la cadena de crecimiento, la motivación, el incentivo para el emprendedor, mueren. 

Deben tener desconfianza y quizás con mucha razón desde su punto de vista, a la rapidez con que el cubano cuando ve una posibilidad de trabajar con beneficios reales, lo hace día y noche y termina levantando una compañía, como hicieron en Cuba mientras se podía y como llevan haciendo por todo el mundo la diáspora desde 1959. Deben pensar que en menos de lo que canta un gallo los van a tener a su altura y en breve siendo el motor de la economía, y nada deben desear menos esa sarta de inútiles que encontrar la horma la de sus zapatos en sus otrora víctimas, con todas las cuentas pendientes que hay.

De otra manera es imposible explicar que un gobierno detenga a una incipiente clase media que comienza a dar soluciones tímidas aún pero reales, genuinas, autóctonas. 

No sólo la Historia no los absolverá, sino que les tiene preparado un capítulo en un área del libro cerrada herméticamente a causa del hedor y la fetidez que desprenden sus páginas.

 

 

 

 

Se jodió la bicicleta

Se jodió la bicicleta

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Published by martinguevara - en Cuba flash.
30 julio 2017 7 30 /07 /julio /2017 00:01

 

Aunque en líneas generales creo que ningún tiempo pasado fue mejor, hay particularidades en las cuales con respecto a la intelectualidad y al valor de la expresión, de la libertad con relación a la conveniencia, al mercado o a los convencionalismos, me atrevo a suponer que existe la involución social, que nos estamos quedando un poco huérfanos de algo más importante que simplemente creadores, artistas, talentos o genios, creo que también se están yendo las últimas trazas, las últimas briznas de esa hoy caduca cultura de la ética, del pudor, de la grandeza, de la épica.

Silvio Rodríguez apoya incondicionalmente que en Cuba no haya elecciones libres,  libertad de prensa, editorial, de asociación ideológica, de partidos, de empresas; pero no obstante, considera inadmisible por poco democrático y opresor, el hecho de que España presente un número de impedimentos legales e históricos para evitar que una importante parte de su territorio consiga separarse del resto de la nación. Ya no esperaba nada del famoso creador de memorables canciones, después que firmase junto a otros veintiséis intelectuales, un plañidero documento nada menos que en apoyo al sumarísimo juicio y su condena irrevocable de fusilamiento de tres jóvenes que no incurrieron en hecho de sangre alguno, en abril del año 2003.

Pero al menos cabía esperar algo de coherencia. Frente la agresión permanente a la democracia que padece su entorno, su realidad, no sólo no tiene nada que decir sino que apoya seis décadas de un poder dictatorial, sin embargo si se trata de un país a miles de kilómetros de distancia donde hay elecciones cada dos por tres, donde ya ni siquiera hay dos partidos mayoritarios y muchos pequeños, sino cuatro mayoritarios y una gran variedad de pequeños partidos, rellenando el arco de sensibilidades ideológicas en un ángulo de trescientos sesenta grados, entonces le entra una estricta conciencia democrática.

A tres años y medio de la partida de Santiago, recuerdo que aquel día su hermana Rosario Feliú  no podía siquiera levantarse del golpe que supuso la muerte de su hermano, como ella misma me dijo: "se me fue media vida"; quiero recordar que su hermano Santiago pertenecía a una Pléyades de artistas libres, en tiempos particularmente difíciles para la expresión sin anclas, desenfadadas en medio de la más cerrada e intolerante censura, un momento cubano que ya está grabada en los fundamentos, en la esencia y en la cosmología de donde maman los cada vez más numerosos artistas que intentan manifestar sus ideas y expresar su interior sin limitaciones ideológicas, desatados de las patas de la cama, de los lineamientos oficiales y de los artificios comerciales.
Una versión de una generación más cercana a la actitud rock que a la pose de la Nueva Trova, en cuanto a la alineación de ese movimiento con el discurso oficial de la Revolución y la pleitesía rendida a sus máximo dirigentes.

De manera singular la referencia del sistema con respecto de la cual concibieron su actitud contestataria no fue el consumo capitalista, sino la hipocresía, el tedio, la abulia, la doble moral, la obsecuencia, la mentira, la alienación y el alineamiento a las pautas estrictas y obligadas de los organismos culturales estatales de la sociedad socialista del Hombre Nuevo. Una sociedad pretendidamente comunitaria, que no propiciaba un pistón salida para las tensiones, ni de entrada para las conciencias de cada individuo.
Un grupo más que una generación de artistas, que desistió del uso de las consignas revolucionarias aún cuando simpatizaran algunos de ellos, como es su legítimo derecho tanto como el de disentir con el grueso del proceso en la isla, remarcando el vector estético en el arte, la libertad del "juglar" y el "bardo", en oposición al servilismo del "bufón de palacio" que es aquello que henchía las salas de grabaciones de salseros, trovadores, soneros, rígidamente controladas por los gendarmes censores, muchos de los que hoy sin pudor alguno piden asilo en Miami y consiguen vivir codo a codo con sus otrora condenados al panfleto o al ostracismo.

Eran otros tiempos en que la cantidad de símiles, metáforas, analogías que había que utilizar para poder articular una idea tibiamente contestaría dentro de un sistema tan controlado, era tal que requería no poca dosis de valor y de una buena cuota de imaginación en el lenguaje general, el de las palabras, las ideas, los hechos y también la indumentaria y la actitud. No era fácil pero lo hicieron, y Santi terminó siendo el Brian Jones, el Jimi Hendrix, la Janis Joplin, el Basquiat de la Novísima Trova y de muchos de nosotros enganchados eternamente a la energía de aquellos días.

Es cierto que debajo del barniz de los mitos se puede encontrar cualquier tipo de material, pero también entre ellos siempre hay una arcilla única dentro de un molde irreproducible.

 De la misma manera que la más prometedora de las obras del más brillante de los genios, no tiene lugar hasta que no pase por su más exigente y sensible trámite, el tamiz del broche final, la balanza de la vida.

 

 

Silvio con Guarapo, Santiago, Dos trovadores, dos éticas opuestasSilvio con Guarapo, Santiago, Dos trovadores, dos éticas opuestas

Silvio con Guarapo, Santiago, Dos trovadores, dos éticas opuestas

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Published by martinguevara - en Cuba flash.
27 junio 2017 2 27 /06 /junio /2017 14:31

Guarapo le pasó la cuenta a las churris más cotizadas, burguesas y por supuesto ajenas al comunismo del momento, incluida Ava Gardner y a alguna que otra pájara pinta también, según se comentaba en los mentideros habaneros.

Se zampó los mejores jamones y las langostas más exquisitas.

Pescó en las aguas más cristalinas a bordo de los mejores yates que elegía para él, con invitados de lujo nunca cubanos, nunca de países socialistas y ni siquiera comunistas, siempre ricos y famosos, amantes del vil metal y de la buena vida como Gabriel García Márquez, Oliver Stone, Gerard Depardieu, o Barbara Walters.

Dio entrevistas sólo a periodistas norteamericanos, a algún italiano como Miná o brasileño como Frei Beto, nunca a un cubano que no fuese la quintaesencia del chicharrón obsecuente "Guatacandy" y sucedáneos, con la honrosa excepción de una joven María Elvira Salazar en una de sus visitas a New York.

Se sacó todas las compañías molestas de encima y taló todos los árboles rectos de su entorno cuyas sombras evidenciaban su naturaleza retorcida.

Se bebió los mejores caldos, vinos españoles de las mejores cosechas a lo largo de todos los gobiernos hispanos, los mejores franceses cuando Mitterrand e italianos cuando Craxi, un fenómeno bebiendo caro, puliendo divisas en el mejor bouquet. Bebía ron Isla del Tesoro, de cuatrocientos euros la botella, una entelequia para el resto de cubanos.

Guarapo no se fue a vivir a Alamar, en el famoso emprendimiento revolucionario de microbrigada que tanto alababa, aunque tuvo una linda casa en Cojimar de esas que poseía decenas en el territorio nacional, justo a la entrada de Alamar antes de que este barrio obrero se convirtiese en la bandera estética del socialismo "bachiplanero", ni se fue a vivir a Párraga ni a Jatibonico, sino que prefirió algo más exclusivo, seguía inclinado como en sus años mozos por lo Chic, nada más ni nada menos que el área más suntuosa de Cuba, que se comenzó a construir en 1911 como un exclusivo club y campo de golf, con edificios magníficos y que luego se convirtió en el Havana Biltmore Yacht and Country Club, uno de los sitios más caros del continente. 

Cuando enfermó no hizo ni siquiera el amago de usar su tan cacareada medicina cubana, se hizo llevar una eminencia del Hospital Gregorio Marañón de Madrid para cerrar con calculados pespuntes la hendija por donde penetraba su permanente terror a la muerte, el mismo miedo que lo llevaba viajar con ingentes cantidades de efectivos militares y fuertes y costosas medidas de seguridad, en una ocasión llegó a viajar con quinientos guardaespaldas a Buenos Aires aquél que cacareaba "Patria o Muerte" pensando más bien en "Trasero cómodo y Muerte a los molestos" rodeado siempre de hordas de genízaros.

Reprimió a todo religioso durante los años en que la URSS era la tubería de sangre y clorofila de sus caprichos, luego sin inmutarse besó las manos de tres Papas diferentes e hincó la rodilla para ser absuelto de sus crímenes más que pecados, sin aguardar el dictamen de la Historia.

Guarapo estiró todo lo que pudo su vida en un estado lamentable, gastó gruesas cantidades del dinero del paupérrimo pueblo cubano para poder vivir un día más.

Este pillo crack hizo su particular "Robolución" personal e intransferible desde la Sierra Maestra hasta el Havana Biltmore Yacht and Country Club, para pasársela pipa, chachi, joya, de mil maravillas a costa de millones de pajueranos que quedaron en la Isla, de otros millones que se fueron, y de unos cuantos que entre el paredón, la prisión, la locura, las noventa millas marítimas mortaja de hordas de desesperados, las guerras de África, la marginación y el alcoholismo suman cientos de miles de vidas segadas, y así y todo, aún hoy, hay quien sigue yendo a la Plaza de la Involución transpirando chorros de obsecuencia con chispa de tren y pasta de oca para dar vivas a la sempiterna momia del viejo bribón.

Guarapo le pasó la cuenta a las churris más cotizadas del momento, incluida Ava Gardner y a alguna que otra pájara pinta también, según se comentaba en los mentideros habaneros.

Se zampó los mejores jamones y las langostas más exquisitas.

Pescó en las aguas más cristalinas a bordo de los mejores yates que elegía para él, con invitados de lujo nunca cubanos, nunca de países socialistas y ni siquiera comunistas, siempre ricos y famosos, amantes del vil metal y de la buena vida como Gabriel García Márquez, Oliver Stone, Gerard Depardieu, o Barbara Walters.

Dio entrevistas sólo a periodistas norteamericanos, a algún italiano como Miná o brasileño como Frei Beto, nunca a un cubano que no fuese la quintaesencia del chicharrón obsecuente "Guatacandy" y sucedáneos, con la honrosa excepción de una joven María Elvira Salazar en una de sus visitas a New York.

Se sacó todas las compañías molestas de encima y taló todos los árboles rectos de su entorno cuyas sombras evidenciaban su naturaleza retorcida.

Se bebió los mejores caldos, vinos españoles de las mejores cosechas a lo largo de todos los gobiernos hispanos, los mejores franceses cuando Mitterrand e italianos cuando Craxi, un fenómeno bebiendo caro, puliendo divisas en el mejor bouquet. Bebía ron Isla del Tesoro, de cuatrocientos euros la botella, una entelequia para el resto de cubanos.

Guarapo no se fue a vivir a Alamar, en el famoso emprendimiento revolucionario de microbrigada que tanto alababa, aunque tuvo una linda casa en Cojimar de esas que poseía decenas en el territorio nacional, justo a la entrada de Alamar antes de que este barrio obrero se convirtiese en la bandera estética del socialismo "bachiplanero", ni se fue a vivir a Párraga ni a Jatibonico, sino que prefirió algo más exclusivo, seguía inclinado como en sus años mozos por lo Chic, nada más ni nada menos que el área más suntuosa de Cuba, que se comenzó a construir en 1911 como un exclusivo club y campo de golf, con edificios magníficos y que luego se convirtió en el Havana Biltmore Yacht and Country Club, uno de los sitios más caros del continente. 

Cuando enfermó no hizo ni siquiera el amago de usar su tan cacareada medicina cubana, se hizo llevar una eminencia del Hospital Gregorio Marañón de Madrid para cerrar con calculados pespuntes la hendija por donde penetraba su permanente terror a la muerte, el mismo miedo que lo llevaba viajar con ingentes cantidades de efectivos militares y fuertes y costosas medidas de seguridad, en una ocasión llegó a viajar con quinientos guardaespaldas a Buenos Aires aquél que cacareaba "Patria o Muerte" pensando más bien en "Trasero cómodo y Muerte a los molestos" rodeado siempre de hordas de genízaros.

Reprimió a todo religioso durante los años en que la URSS era la tubería de sangre y clorofila de sus caprichos, luego sin inmutarse besó las manos de tres Papas diferentes e hincó la rodilla para ser absuelto de sus crímenes más que pecados, sin aguardar el dictamen de la Historia.

Guarapo estiró todo lo que pudo su vida en un estado lamentable, gastó gruesas cantidades del dinero del paupérrimo pueblo cubano para poder vivir un día más.

Este pillo crack hizo su particular "Robolución" personal e intransferible desde la Sierra Maestra hasta el Havana Biltmore Yacht and Country Club, para pasársela pipa, chachi, joya, de mil maravillas a costa de millones de pajueranos que quedaron en la Isla, de otros millones que se fueron, y de unos cuantos que entre el paredón, la prisión, la locura, las noventa millas marítimas mortaja de hordas de desesperados, las guerras de África, la marginación y el alcoholismo suman cientos de miles de vidas segadas, y así y todo, aún hoy, hay quien sigue yendo a la Plaza de la Involución transpirando chorros de obsecuencia con chispa de tren y pasta de oca para dar vivas a la sempiterna momia del viejo bribón.

 

Manual de la poca vergüenza

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5 junio 2017 1 05 /06 /junio /2017 22:04

 

Para entender a Trump ni siquiera hay que encender el "entendómetro", un niño de cinco años con sólo el cinco por ciento de su materia gris lo captaría al vuelo.

Pero amigos, entender a los "trumpistas" ....eso sí que requiere equipos de científicos, sicólogos, espeleología de los vericuetos del cerebro, los mayores espiritistas, adivinos , ejércitos de magos. Y si son "trumpistas" amigos de la querida tierra cubana entonces sí que no se puede entender ni de aquí a un millón de años.

Dicen estar en contra del terrorismo islamista.


La primer gira que hace Trump incluye un paseo de súper amistad sin la más mínima critica al sistema dictatorial y de supresiones de derechos y libertades a sus amigos de Arabia Saudita, valedores en su momento del terrorismo islámico, y el segundo viaje incluye la ruptura de relaciones con el Acuerdo de París, que coloca a las energías verdes, alternativas para ir abandonando la dependencia del petróleo, nuevamente a años luz de poder establecerse con cierto grado de éxito, y con ello garantizó el sustento que el Primer Mundo contradictoriamente ofrece a los ideólogos del terrorismo islámico, de las leyes medievales de represión y sumisión de sus pueblos, de las practicas misóginas, machistas, criminales contra la mujer, así como la permanencia de Maduro en la tan golpeada Venezuela.

Donald Trump al romper el Acuerdo de París, perpetúa la situación de poder de las petroleras árabes y venezolanas, principales enemigos mundiales de la democracia, el civismo y el modo de vida occidental.

Todavía no he visto una critica de parte de los trumpistas.

A propósito de estas contradicciones me interesaría resaltar algunas groseras paradojas:

La primera gran ola migratoria cubana anti castrista. 1959-1962 con Kennedy como presidente – Partido Demócrata.

La segunda gran ola migratoria anti castrista. El Mariel, 1980 con Carter como presidente- Partido Demócrata.

Tercera gran ola Migratoria anti castrista- Balseros 1994- con Bill Clinton como presidente- Partido Demócrata.

Cuarto éxodo- Liberalización de viajes para cubanos 2013- con Barack Obama- Partido Demócrata.

Por si fuera poco, a continuación dos datos fulminantes para los cubanos anti castristas que atacan a los demócratas:

1) Bloqueo económico, financiero y comercial a Cuba de EEUU, tiene lugar en Octubre de 1960, lo lleva a cabo un Demócrata, John F. Kennedy

2) Ley Helms Burton, 1996, recrudecimiento del bloqueo económico a Cuba firmado por presidente Bill Clinton quien también en 1999 amplió el bloqueo comercial prohibiendo a las filiales extranjeras de compañías estadounidenses comerciar con Cuba por valores superiores a 700 millones de dólares anuales, siendo por ello la primera ley transnacional en el mundo. De la otra cara de la moneda tenemos que las compañías de Trump en reiteradas ocasiones violaron el embargo  de Estados Unidos a Cuba.

¿Se puede saber a que responde la ingratitud hacia el partido de cuya mano recibieron refugio, dinero, casas, trabajo, derechos, libertad y la posibilidad de vivir en semejante país?

Algún día podrían explicarlo.

Otra cosa curiosa de los partidarios de Trump cubanos de la Florida que conozco, es que la gran mayoría cuando fueron a vivir a EEUU en esas épocas demócratas, pasaron una considerable cantidad de tiempo sin trabajar, recibiendo prebendas impensables para otros inmigrantes gracias a la Guerra Fría y a las leyes demócratas en su inmensa mayoría, porque en Cuba había comunismo, pienso que no hace falta ni mencionar las innumerables "picarescas" en la que incurrieron y aún incurren, cobrar doble, coger ayudas de un lado y de otro, declarar más daños en los ciclones, inundaciones, incendios que los que se producen, etc.

Y curiosamente son los que ahora, con gesto adusto y frunciendo el ceño dicen imperativamente que quien vaya a vivir a EEUU se pague sus gastos, su medicina y si no tiene dinero que lo echen a su país, o del Río Bravo para abajo, ya que el Estado norteamericano no debe dedicar ni un "centavo" a ayudar a los desgraciados. Exigen en estos términos que “los Mexicanos y todos los indios de Latinoamérica" deben ser expulsados de EEUU, para lo cual curiosamente usan la frase que más delata a quien la profiere como ex o actual genízaro de la dictadura de Guarapo:

"Que se vayan; no los queremos"

Juro por Tutatis y los dioses del Averno que esto se lo he escuchado no a un representante de la Casa Windsor o Tudor, lo cual estaría igual de reprobable pero guardaría correlación,  se lo escuché a especímenes logrados tras infinitas mezclas de las razas más disimiles y todas igual de despreciadas o ignoradas que la mejicana por los rednecks WASP de Kentucky o Illinois.

Acaso se deba a que el fenómeno más parecido a la intolerancia y prepotencia de Fidel Guarapo Castro en las administraciones norteamericanas sea precisamente y de manera muy destacada Donald Trump, obviamente dentro de los limites que tiene cualquier megalómano en la democracia norteamericana.

A saber:

Es amigo y aliado de los jeques árabes, rusos y chinos.

Desprecia y maltrata a los periodistas.

Uno obsesionado con su barba el otro con su mechón de pelo.

Considera a la mujer es un ser inferior.

Falta el respeto a sus homólogos en las reuniones internacionales.

Es prepotente en la política y las formas pero sólo cuando está rodeado de fornidos guardaespaldas.

Quizás esto explique de por sí el apego tan incondicional de todos esos partidarios del actual presidente que otrora lo fueron de los dictadores cubanos y que de alguna manera, en el fondo de su alma lo siguen siendo.

Trump viola embargo a Cuba

Trump viola embargo a Cuba

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12 febrero 2017 7 12 /02 /febrero /2017 13:40
Trovísima

Aunque en líneas generales yo creo que ningún tiempo pasado fue mejor, hay particularidades en las cuales con respecto a la intelectualidad y al valor de la expresión, de la libertad con relación al mercado y a los convencionalismos, me atrevo a suponer que existe la involución social, que nos estamos quedando un poco huérfanos de algo más importante que simplemente creadores, artistas, talentos o genios, creo que también se están yendo las últimas trazas, las últimas briznas de esa hoy caduca cultura de la ética, del pudor, de la grandeza, de la épica.

Hoy, a tres años de la partida de Santiago, recuerdo que ese día Ruchi Feliú estaba que no puede levantarse del golpe de supuso lo de su hermano, como ella misma me dijo: "se me fue media vida"; su hermano Santiago pertenecía a una Pléyades de artistas de un momento cubano que ya está grabada en los fundamentos, en la esencia y en la cosmología de donde maman los cada vez más numerosos artistas libres, desatados de las patas de la cama, de los lineamientos oficiales y de los artificios comerciales.
Una versión de una generación rock con especiales características, la referencia del sistema con respecto de la cual concibieron su actitud contestataria no fue el consumo capitalista, sino la hipocresía, el tedio, la abulia, la doble moral, la obsecuencia, la mentira, la alienación y el alineamiento a las pautas estrictas y obligadas de los organismos culturales estatales. Una sociedad pretendidamente comunitaria, que no proporcionaba un pistón salida para las conciencias individuales por ningún lado.
Un grupo más que una generación de artistas, que desistió del uso de las consignas revolucionarias aún cuando simpatizaran algunos de ellos, como es su legítimo derecho así como antipatizar, con el grueso del proceso en la isla, remarcando la el vector estético en el arte, la libertad del "juglar" y el "bardo", en oposición al servilismo del "bufón de palacio" que es aquello que henchía las salas de grabaciones rígidamente controladas por los gendarmes censores, muchos de los que hoy sin pudor alguno piden asilo en Miami.

Eran otros tiempos en que la cantidad de símiles, metáforas, analogías que había que utilizar para poder articular una idea tibiamente contestaría dentro de un sistema tan controlado, era tal que requería no poca dosis de valor y de una buena cuota de imaginación en el lenguaje general, el de las palabras, las ideas, los hechos y también la indumentaria y la actitud. No era fácil pero ellos lo hicieron, y Santi terminó siendo el Brian Jones, el Jimi Hendrix, la Janis Joplin, el Basquiat o el Pappo de muchos de nosotros aún enganchados eternamente a la juventud de aquellos días.

Es cierto que debajo del barniz de los mitos se puede encontrar cualquier tipo de material, pero también entre ellos siempre hay una arcilla única dentro de un molde irreproducible.

 

Trovísima

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