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16 octubre 2012 2 16 /10 /octubre /2012 20:58

 

 

Dos acontecimientos conmocionan la actualidad en las dos orillas de referencia para los cubanos, primero la clausura de un espectáculo unipersonal  a cargo de Daisy Granados en Miami a raíz de un recuerdo de una ex bailarina y vecina suya, Juanita Baró, que involucra a la actriz como triste protagonista en la época de la orgía de golpes y vejaciones que caracterizaron a La Habana los días del éxodo migratorio a los Estados Unidos desde el puerto del Mariel.   Si bien la veracidad de este suceso es de dificil constatación y la anécdota aislada puede pertenecer más al terreno del brete que de la noticia, sí que puso sobre el tapete de la memoria colectiva,  aquellos aciagos días de  generoso reparto de insultos y golpes con la aquiescencia de las autoridades, y con ello trajo la reflexión de como debe ser encarado el arduo proceso vecino de reconciliación.

El otro hito tuvo lugar en la isla, consta de tres sorprendentes permisos, podrán regresar los emigrados a vivir a Cuba, tras una solicitud que les será respondida en el plazo de noventa días, tan importante como increíble es que un sistema pudiese sostener tal anacronismo, podrán residir en el país los inversionistas de bienes raíces, uno de los negocios más especulativos, menos ligados a la producción, y de mayor responsabilidad en la actual crisis mundial junto a la banca, con lo cual si bien el hito no guarda gran importancia para la población, representa en sí finalmente, el reconocimiento de aquella prematura claudicación ideológica ( ya que desde hace mucho tiempo aquello de socialismo no tiene nada, al menos en su parte más beneficiosa para la población). Y el tercero, el más importante ya que fue el sello de la Revolución, es que los cubanos podrán viajar sin la necesidad del infame "permiso de salida" y la no menos vejatoria carta de invitación, los cuales según el alto dirigente Ricardo Alarcón sostuviere en una sorpresiva disertación con el valiente estudiante Eliecer Avila unos años atrás, “no se  retiraban  para que no se llenase todo el cielo de aviones con todos esos cubanos viajando para aquí y para allá”, claro, más adecuado era, según dio a entender sin decirlo, que solo ellos, los dirigentes,  pudiesen dotar de pequeñas manchas móviles de aeroplanos a las blancas nubes del caribe.

Estas medidas en su conjunto constituyen derogaciones de una serie de caprichos antes que promulgaciones legales, y ponen de manifiesto como en efecto Raúl tenía otros planes para hacer perdurar el establishment en Cuba, que como un buen bonapartista, sabe que en ocasiones hay que ceder un veinte por ciento para con mayor ímpetu conservar el restante ochenta. Aunque los que así pensábamos, creíamos que solo se pondrían en funcionamiento una vez que Fidel no estuviese presente de ninguna manera.

Mas allá de la veracidad del caso de la actriz y la bailarina,  esas historias particulares con víctima y victimario, tuvieron lugar de manera tan generalizada en La Habana, en cada cuadra, en cada barrio, en cada Comité de defensa de la Revolución, organismos concebidos al principio de la Revolución para la vigilancia para policial por parte de la población civil frente a los atentados contrarrevolucionarios, pero que al poco de ser constituidos, se convirtieron en un foco de difamación, de rumorología altamente nociva para el afectado, un foco de inquisición y delación entre vecinos.

 El año 1980 fue uno de los más vergonzosos de la Revolución, por como se permitió que se apretujasen 10.000 personas en la Embajada del Perú para salir de Cuba, que allí dominase la ley del más fuerte, que se les arrojase objetos contundentes a los hacinados en los patios y jardines, causándoles serias heridas no atendidas hasta varios días más tarde, que se permitiese la violación de mujeres sin interceder por tratarse de “escoria gusana”, y por los sucesos del Mariel que inundaron el alma juguetona y alegre habanera, con más pérfido de los odios, el que es manejado desde el poder para dividir y enfrentar a los hermanos.

Por doquier se sucedían las golpizas  a los vecinos, o a los profesionales en los centros de trabajo. De mi escuela sacaron a dos profesores que tenían pedida la salida, a golpes, escupidas, e insultos y los acompañaron con esa comparsa hasta la parada de la guagua.

Tengo impregnada en la memoria  la mirada del profesor de Física, el gesto de su cara con cada bofetada, y el remolino del pelo lacio, con cada golpe en la nuca, las escupidas en la cara. Siempre valientes con gente tranquila, no violenta, había un obrero de la fundición en el edificio contiguo, que cuando fue abordado por estas hordas de embullo,  sacó un machete, miró de frente a los exaltados y dijo, ¡al primero que me toque me lo echo al pico!

Hubo incidentes serios en Alamar, algunos heridos por las hordas y otros que después de ser escupidos y abofeteados, en la soledad de sus departamentos no aguantaron el recuerdo del bochorno transcurrido y salían a enfrentarse al primero de los ofensores que viesen. Hubo suicidios por esa causa también.

Y muchísimo alcohol gratis en pipas estatales para olvidar aquella vergüenza.

La cantidad de dramas y tragedias que se dieron cita en los días del Mariel, solo se pueden contabilizar con la imaginación o la especulación. Pero lo que no puede negar todo el que vivió esos años, en todos los barrios, con la aquiescencia de las autoridades, esas golpizas, humillaciones y abusos, eran tan generalizados que parecían una catarsis colectiva, como si castigasen al que se atrevió a hacer lo que colectivamente en el inconsciente,  deseaban casi todos: pirarse al norte.

Soy de la idea firme de que solo un corte drástico con la justicia entendida como venganza, logrará detener el circulo vicioso de la violencia y el dolor. Y el acercamiento sin reclamar una vez más la regocijante pero envenenadora vendetta, como reparación de sus incomodidades, de sus pérdidas, dependerá precisamente de las víctimas, de la sabiduría adquirida en estos largos años;  pero también es menester entender, como uno de los requisitos sin los cuales no se puede ni siquiera comenzar un diálogo, la necesidad de que el victimario se arrepienta y solicite esa indulgencia. De otro modo no hay perdón posible.

Curiosamente el destino ha sido condescendiente con los anhelos de la justicia terrenal, como no demasiadas ocasiones suele ocurrir y ha determinado que los que ahora tengan la dificultad para viajar, sean precisamente los que hasta hoy tenían la facilidad, a saber: los funcionarios del Estado, los poseedores de información estratégica y  los deportistas, del mismo modo que los que podrán retornar, serán quienes en la sociedad que se avecina de bienes raíces, de futuros millonarios, estén mejor posicionados para hacerse con ese fluido de dinero, que así como dijese Karl Marx sobre la materia, aunque con una pequeña variación: “ni se crea ni se destruye, solo cambia de manos”.

 

 

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Published by martinguevara - en Cuba Opinión
15 octubre 2012 1 15 /10 /octubre /2012 14:18

 

 

Lo más probable es que nadie tuviese prevista la avalancha de gente que se presentó esos días en las oficinas correspondientes para abandonar el país, llegaban a Mariel de todas partes del país, en el edificio contiguo al mío en Alamar, habitaba una familia de vecinos a la que llamábamos los Michi Michi, eran de la provincia de Las Villas, y habían esperado a que llegaran procedente de su tierra a toda la familia, para entrar a la embajada del Perú, en los días en que se abrió esa opción, pero dadas las demoras de los servicios de transportes interprovinciales, los familiares se presentaron demasiado tarde, cuando ya se había prohibido la entrada al recinto.

Los Michi Michi sacaron un número de lista en espera para poder volver a su provincia en autobús, cosa que se producía con menor inmediatez de la deseada,  de la esperada y casi, de la humanamente soportable. Aún estaban en el departamento de Alamar, amuchados, resolviendo como podían para comer, ya que no tenían su libreta de abastecimiento en La Habana, cuando se abrió el grifo de la emigración sexualmente subversiva en el Mariel.

De las razones eficaces para ser expatriado a los Estados Unidos, las únicas sobre las cuales las sospechas de fraude no podían ser resueltas de ninguna manera eran la prostitución y la homosexualidad; si alguien declaraba ser delincuente, debía poseer un prontuario, si decía ser vago habitual, debía estar registrado por la ley del vago, era fácilmente comprobable saber hasta cuando había trabajado. Declararse puta o pájaro era la mejor forma de acceso a una vida plena de futuro e ilusiones nuevas.

Aquellos guajiros encantadores, hombres y mujeres rudos de campo, llenos de niños alrededor, declarando en la comisaría, ellas, con sus facciones endurecidas por el Sol, pero suavizadas por la ingenuidad campesina, aduciendo que se ganaban la vida como meretrices entre los surcos de malangas, y ellos, con aquellas manos como guantes de cátcher,  y las cicatrices en sus brazos, asegurando que en la noche se calzaban medias pantys y ligueros y se transformaban en delicadas ninfas.

La Habana de los Michi Michi de mi barrio, de la pedrada indiscriminada, del almizcle en la marcha del pueblo descorazonado y del estudio en la casa de Miramar de mi abuelo, estiraba la lengua para alcanzar con el último suspiro, las gotas de ron de una vieja botella, de un naufragio de aire familiar.

Una tarde que estábamos tocando una rumba en el muro del círculo infantil, al frente del edificio, se acercó una comitiva formada por vecinos de los edificios de al lado, acudían al nuestro a informarle al presidente del CDR que los del cuarto piso, una familia de cuatro personas, tenían pedida la salida para Estados Unidos y que de un momento a otro llegarían, así tenían tiempo de prepararles el recibimiento. 

A las dos horas llegó un patrullero conduciendo a los cuatro vecinos de la cuarta planta, él era marinero, la esposa ama de casa, el niño y la niña eran pioneros, como todos los críos. Ni bien cerró la puerta el coche de la policía y empezaron a caminar por el pasillo hasta su escalera, salió un grupo de militantes que los estaban esperando detrás de una escalera, y comenzaron a gritarles  a voz en cuello, todo tipo de insultos, fundamentalmente, escoria, homosexuales, prostitutas, y gusanos, se gritaba más que nunca : Pim Pom Fuera, Abajo la gusanera!!, alternándolo con : ¡Fidel, seguro, al gusano dale duro!!.  Me bajé del muro , me acerqué y pude ver la cara de miedo en los rostros de nuestros vecinos, de los niños que hasta el día anterior jugaban allí mismo protegidos por ese mismo CDR, los gritos iban en aumento  en la medida que se acercaban a la escalera, cuando ya estaban cerca la muchedumbre comenzó a asestarle golpes, los primeros con las manos abiertas, a modo de bofetadas, sobre la cara , la nuca , la espalda, y entonces el bravo revolucionario policía que vivía en nuestro edificio, le dio en la cabeza con una porra de goma al hombre, la mujer no aguantó más y  empezó a gritar con alaridos, los niños nos miraban, con cara de aterrorizados ,  le agarré la mano a la niña y no dejé de mirarla diciéndole que no pasaba nada, que se calmase, y en eso Jesús, uno de los muchachos mayores, que medía más de seis pies, y había estado en todo tipo de reformatorios, se bajó del murito y se acercó a la multitud acalorada y violenta, y les dijo con voz tranquila y profunda, pero determinada: ¡Caballero dejen el abuso,  esa gente  tienen niños!. Y de un hábil salto se interpuso entre el teniente de policía, y el matrimonio, momento que los cuatro aprovecharon para subir raudos las escaleras, mientras continuaba la algarabía desde abajo.  Sólo entonces solté la mano de la niña que aún estaba ataviada con el uniforme de pionera, con el que cada mañana debía jurar por el comunismo, que sería como mi tío.

La de Jesús fue la única voz discordante que escuché en todos aquellos días de barbarie en La Habana, y muchos  decían que era un delincuente desalmado, pero la verdad, que aunque no era un muchacho modélico, nunca cometió un abuso y lo recuerdo con respeto porque sé lo que aquello implicaba en esos días. Era el más alto y el más azabache de todos los de su familia,  y también al que nunca vi bailar, decía que él solo bailaba en los plantes.

 Durante cuatro días, permanecieron con las ventanas y las puertas del balcón cerradas, ya que los vecinos les arrojaban huevos desde abajo en señal de repudio. El día que por fin se presentó la patrulla que los iba a recoger para depositarlos en la borda del yate, que los llevaría a la otra orilla, el agente, yendo unos pasos por delante de ellos,  permitió que la misma muchedumbre se cebara dándoles los últimos golpes y empapándolos con los últimos salivazos, a modo de despedida de un vecindario con los que había existido, convivencia y camaradería, rotos, únicamente por la decisión subversiva, de procurarse el sustento  en otro país.

Por doquier se sucedían las golpizas  a los vecinos, o a los profesionales en los centros de trabajo. De mi escuela sacaron a dos profesores que tenían pedida la salida, a golpes, escupidas, e insultos y los acompañaron con esa comparsa hasta la parada de la guagua.

Tengo impregnada en la memoria  la mirada del profesor de Física, el gesto de su cara con cada bofetada, y el remolino del pelo lacio, con cada golpe en la nuca, las escupidas en la cara. Esto se lo hacían a hombres tranquilos, no violentos,  pero había un obrero de la fundición, que cuando fue abordado por estas hordas de embullo,  sacó un machete, miró de frente a los exaltados y dijo, ¡al primero que me toque me lo echo al pico!

Hubo incidentes serios en Alamar, algunos heridos por las hordas y otros que después de ser escupidos y abofeteados, en la soledad de sus departamentos no aguantaron el recuerdo del bochorno transcurrido y salían a la calle con un cuchillo a clavárselo al primero de los ofensores que viesen. 

La cantidad de dramas y tragedias de este y otro tipo, que se dieron cita en los días del Mariel, solo se pueden contabilizar con la imaginación o la especulación, ya que en Cuba además de no existir estadísticas libres en este sentido, tampoco existía prensa policiaca, ni siquiera oficial, que informase sobre los episodios delictivos ocurridos en la comunidad.  Lo que no puede negar todo el que vivió esos años, es que todo el tiempo , en todos los barrios, con la aquiescencia de las autoridades, esas golpizas, humillaciones y abusos, eran tan generalizados que parecían una catarsis colectiva, como si castigaran al que se atrevió a hacer lo que colectivamente en el inconsciente,  deseaban casi todos: pirarse al norte.

 

 

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Published by martinguevara - en Cuba flash.
14 octubre 2012 7 14 /10 /octubre /2012 14:00

 

 

A cincuenta años de lo más cerca que estuvo nuestro planeta de experimentar un cimbronazo a manos Cuba , la URSS y EEUU causando una guerra mundial, la tercera y a juzgar por el arsenal con que se contaba para llevarla a cabo,  probablemente la última, nos aborda el deber de preguntarnos si es conveniente que una y otra vez los gobiernos populistas latinamericanos, revivan de manera interesada el fantasma del enemigo exterior. 

 Si bien es cierto que hoy las posibilidades  de manifestarse en Cuba, de autoproclamarse como disidente, son infinitamente mayores que pocos años atrás, dados los resquicios que hacen imposible evitar un progresivo deterioro de la imagen , de la credibilidad, y del forzoso prestigio de la devaluada revolución, lo es aún más que el sistema ya con parches, herido, cansado, rengueante, continúe enfrascado en el poder central, en el partido único, en la defensa de lo indefendible, de fantasmagóricas conquistas inexistentes, cediendo exclusivamente el espacio que ya no pueden sujetar.

Muchas de las sospechas de falta de transparencia en comicios donde hay victorias de fórmulas populistas, totalitarias en América Latina,  están potenciadas incluso auspiciadas en parte por sectores de las oligarquías que tanto han contribuido para que se aupase al poder el discurso victimista que culmina legitimando por aclamación popular la supresión de derechos y de libertades, pero las causas convendría buscarlas más cercanas al quehacer cotidiano, a la idiosincrasia propia.

¿ Existe algún tipo de maldición , similar a la de Malinche en México que impide a América Latina imaginar un Estado dirigido por un orden jerárquico entendido únicamente por la necesidad o conveniencia organizativa?. El continente, alterna a cada tanto a sus representantes  elegidos en las urnas devenidos en sátrapas, ladrones, corruptos, con golpes de estado bajo diferentes nombres, de derechas y de izquierdas, que no solo se creen en la tarea de llevar el orden a la fuerza, sino que son para ello  llamados por el pueblo, como si de una condena eterna se tratase.

Durante muchos años casi desde que se independizó América Latina de la corona española, estuvo sufriendo una y otra vez en cada rincón de su geografía este tipo de asaltos al poder,  poco decorosos, además de  tan inapropiados para poder construir una identidad, enfocada al progreso, para poder desarrollar cualquier proyecto de Nación, que precisase de continuidad.  En el caso de Cuba, la revolución se inició para derrocar a una dictadura que llevaba seis años, que como Pinochet, arribó al poder por métodos poco ortodoxos, y para enterrar bien a esa dictadura la revolución se tomaba con tranquilidad la idea de permanencia en el poder, para que nadie tuviese edad suficiente para recordar la anterior dictadura. ¡ Comerse a los caníbales!. Vaya manera de acabar con el canibalismo.

Además del idioma, la religión y el nombre del continente, hay una común característica en América Latina, de la que pocos estados han conseguido substraerse, es la necesidad de tener como guía a un Caudillo, a un hombre fuerte que lleve las riendas y los destinos de los pueblos. Dentro de la idiosincrasia que permite y que propicia este fenómeno, es absolutamente impensable que un Estado pueda funcionar sin el influjo de una personalidad importante. Sin la constante influencia de ese personaje. Sin su omnipresencia.

Más allá de su proyecto socio económico, cosa que poco importa, el caudillo debe ser un macho en toda regla, de manera tal de  convencer tanto a las mujeres como a los hombres. El machismo, esa especie de homosexualidad colectiva, o de exceso en el entusiasmo por las dotes masculinas. La misma cosa. Latinoamérica no da demasiada  confianza a que un  presidente elegido en las urnas, ostente una extracción social humilde. Sin embargo le concede ese beneplácito al caudillo dictador, de buena gana.

. Por lo general la mayoría de los caudillos de América latina arribaron al poder por medio de la violencia, no importa si a merced de golpes de Estado o de revoluciones, semántica aparte, apoyándose siempre, en que las cosas estaban muy mal antes del concurso de su desinteresada ayuda.

 Hasta que los españoles y portugueses gobernaban la mayoría de Hispanoamérica, aunque la cosa era dura, era también sencilla de explicar y sin demasiadas vueltas, se solía decir más o menos así: “aquí manda el europeo, el criollo puede tener cierta voz, el aborigen y el procedente del continente  africano deben obedecer y trabajar para engrosar las arcas de los aristócratas, allende los mares, y al que esto no le pareciere procedente, mejor será que se lo tenga bien reservado, ya que no hay intención de ser ni de parecer misericordioso con los disidentes”. Y las cosas, francamente eran así.

Pero después que América paulatinamente rompiese con la metrópolis, se solía decir de este otro modo: “ Somos libres, el hombre podrá construir su vida donde se afinque, cada uno tiene derecho a su casa, a su trabajo, a su dignidad. La ley equipara a todos por igual y no hay nadie por encima de la ley, ya no hay reyes ni aristocracia, sólo hay libertad” Y las cosas, en verdad, estaban muy distantes de parecerse a ese derroche de buenas frases.

Las clases humildes, compuestas por similar porcentaje de personas que en la época de la colonia, y con la nueva aportación de muchos blancos criollos, durante el período de tiempo que duraba una dictadura, pasaban muchas necesidades y penurias para poder sobrevivir, como en tiempo de los virreyes. Yo nací cuando una generación, en todo el continente, consideró que era hora de dar una vuelta de tuerca más, y crear una tercera época, en que ni hubiese reyes que gobernaban con la premisa de que la explotación y el esclavismo eran legales, ni crápulas gobernantes que lo siguiesen practicando mientras proclamaban libertad, sino una sociedad nueva, con un hombre nuevo, que empezaría su andadura bajo un flamante período, llamado de la manera menos esperanzadora que se pudiese tener idea: Dictadura del Proletariado.

Mientras nos recuperamos del asombro de que a la discola isla en cuestión la continúen gobernando los mismos que en aquellos criticos días, decían portar la esperanza de prosperidad y justicia en Cuba y en el resto del continente, a través del necesario trrámite educativo de un manojo de años de dicha dictadura, sin haber logrado mejorías perdurables en ningun terreno, con algunos pírricos logros tan efímeros como necesarios para la publicidad, quizás nos podamos ir preguntando que hemos ganado y que hemos perdido tran un balance general, desprovisto de toda animosidad y animadversión, de toda parcialidad, con el único objetivo de analizar que convendría más, a un continente tan rico como poco hábil para explotar sus posibilidades.

Quizás América Latina esté llegando al momento de probar, ya no solo con la participación en las urnas cada cierto período de tiempo, sino también con la aplicación de conductas democráticas, de inclusión, de tolerancia de la diferencia, de convivencia basada en la fortaleza que otorga la diversidad.

No puedo imaginar misiles de mayor efectividad.

 

 

 

 

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
6 octubre 2012 6 06 /10 /octubre /2012 21:49

 

 

Antes de que caiga el simbólico muro de Wall Street, y los harapientos mendigos  que mitigan su hambre con perritos calientes a un dólar con cincuenta  al lado del edificio de  la Bolsa, suban a las plantas superiores a por los fajos de billetes virtuales, como otrora los alemanes del Este pasaron al Oeste a comprar todo lo que brillase, tras el derribo de otro famoso muro, más tangible que el neoyorquino, sería conveniente que los ideólogos, artífices y benefactores de este capitalismo, al que la humanidad benefició con su voto de confianza frente  al decadente comunismo despótico, reflexionasen acerca de la conveniencia de su alejamiento paulatino de la senda democrática.

A partir de la caída del muro de Berlín y el comienzo del desmoronamiento de las dictaduras de los países mal llamados comunistas, donde campeaba todo tipo de opresiones, de escarnios , incluso para la clase obrera, patrona de aquel sistema por antonomasia, el deterioro de las promesas del vencedor por K.O. ha sido notable.

Desde los inicios del enfrentamiento en el pasado siglo entre el capitalismo y el socialismo, encarnados por las súper potencias URSS y EEUU, modofocaron en varias ocasiones los puntos de cuestionamiento, manteniendo el libre mercado y la democracia  como dos hitos inamovibles a lo largo del período que duró la batalla ideológica.

La URSS también contaba con los suyos, como el amparo social de los más desposeídos y la salud y educación gratuita universal fueron las que más influencia tuvieron en el consciente colectivo de los más carenciados, en los países en vías de desarrollo, por lo cual el capitalismo en Europa se apresuró a desarrollar una compleja política de beneficios sociales homologables a los propuestos en el socialismo, y sobradamente mejores que aquellos en la práctica.  Mientras que Estados Unidos, siempre parco en la injerencia estatal, sin embargo expandió sus horizontes democráticos incorporando a las minorías tradicionalmente excluidas,  absorbiéndolas mediante el consumo.  De tal manera que al producirse la caída del muro y de los países de la llamada cortina de hierro,  pareció llenarse de razón Fukuyama con su teoría del fin de la Historia, una Historia entendida como un movimiento épico, de multitudes uniformadas, únicamente factible bajo el fin de las ideologías, con la proclama de que tocaba el tiempo a las libertades sociales, partiendo desde las libertades en el ámbito íntimo del individuo,  lo cual generó un alto nivel de entusiasmo, en el cual nos vimos participando con ciego optimismo.

De repente nadie se vería compelido a elegir un modo de vida, las personas que querían apoyar las luchas  sociales podían compartir sus ideas con el placer de una vida confortable, con el deleite del consumo moderado, con las elección de una tan variada gama de opciones como cantidad de personas hay. O al menos esa era la tendencia y desde el poder parecía alentarse y apoyarse.

Esto desembocó en la falta de interés por la participación en el debate político, se extirpó la confrontación ideológica, y el mundo pensó que comenzaba el camino del fin de los enfrentamientos, el principio del desarme, del fin del hambre , del fin de las guerras, del dolor causado por la avaricia humana. Pensábamos que los problemas que se presentarían se reducirían y limitarían a qué hacer con la basura acumulada, con el consumo ingente de agua, con la obesidad, con el cambio climático y la caza de la ballena y el oso polar.  Y todo parecía indicar que irían por ahí los tiros.

La caída abrupta de la URSS, dejó sin sentido a las leyes de protección social diseñadas para disuadir a las clases más bajas de la idea de probar un sistema igualitario y paulatinamente se fueron deteriorando estos logros, que curiosamente constituyeron los éxitos más trascendentes y genuinos de la Revolución de Octubre, aunque haya tenido lugar en tierras occidentales.

Europa vive en medio de la usurpación de la vida parlamentaria  por la tecnocracia y el mundo financiero. Destrucción del estado de bienestar con diferentes grados de deterioro y vertiginosidad según el país, pero con idéntica determinación en todos. Represión brutal a los sectores descontentos con el estado de las cosas, el sur de Europa presentando preocupantes niveles de pobreza. Gobiernos que no respetan los programas electorales, corrupción galopante unido a una impunidad inédita para la delincuencia de guante blanco.

Mientras tanto Estados Unidos está por abocarse a una elecciones en las cuales deben elegir entre un candidato que no ha podido desarrollar su plan humanitario para el mundo entero y de cara a su propio país para el creciente pozo de miseria en la primera potencia, a partir de una crisis que a diferencia de la de la de 1929, no muestra la misma aflicción de sus poderosos autores, que llegaban incluso, a poner fin a sus vidas por pundonor.  Un gobierno que se encontró con el escollo de un congreso que puso freno a todas las iniciativas sociales, de elemental solidaridad con el prójimo. Frente a un candidato que ha presentado un lenguaje que acuña el retroceso cultural, de conciencia social, incluso de nivel académico de nuestra era, planteando la desprotección de los necesitados en el momento en que más precisan de su gobierno. Un sistema que ha permitido el intervencionismo del Estado solamente en el caso de salvar a los bancos que provocaron el enorme shock con su avaricia y sus procedimientos fraudulentos.

Serio deterioro del activo del capitalismo según el cual: de nadie es asunto excepto de tus accionistas y de ti, si tu empresa va bien, regular o mal.

Del  capitalismo de los derechos sociales, del respeto a las oportunidades,  a la capacidad de cada uno para mejorar su nivel de vida, de las garantías de libertades individuales, y también de la protección a quienes no poseen la capacidad o el interés por el crecimiento patrimonial, del capitalismo de la participación de la voluntad popular en el tipo de mundo que queremos mediante la democracia, nos va quedando ya muy poco.

Conocemos el riesgo que comporta el provocar semejante torbellino en el seno de los pueblos, han sido pasto de ideologías absolutistas parapetadas tras pretextos de justicia que han terminado provocando peores calamidades que las prometían socorrer. A río revuelto ganancia de pescadores.

El comunismo, el sistema social basado en la premisa de: “a cada cual según su necesidad” no llegó a cristalizarse ni en un solo caso como una sociedad medianamente justa. Constituyó un embuste, un secuestro de los pueblos a través de su crédito a las palabras grandilocuentes. Sin embargo, el capitalismo regulado por un estado proteccionista tuvo su momento de gloria.

- Señores encargados de la granja. Tómense en serio por una vez  el reposo con la finalidad de la reflexión, y aunque solo sea por el bien de ustedes, hagan el favor de echarle un ojo de vez en cuando a la debilitada gallina de los huevos de oro.

 

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
5 octubre 2012 5 05 /10 /octubre /2012 22:39

 

 

 

Era sorprendente su escaso criterio para seleccionar las chicas, en general. En algunos momentos del día se podía decir que todas  le parecían atractivas, cuando menos para una refriega.

Pero tenía, en efecto, ciertas predilecciones, ciertas características a las que a priori se sentía más cercano.

Un buen par de senos, bien colocados y bastante grandes, le calentaban de manera inmediata, hacían que pusiese a altas temperaturas su caldera, y que la manija se le atascase de lo dura que se tornaba. Aunque por lo general los demás rasgos, de las mujeres que ostentaban grandes pechos, le resultaban ajenos. Casi se podía  decir que le intimidaban. Las mujeres de grandes tetas tenían el mismo tipo de arrogancia que los hombres de grandes falos.

Le gustaban delgadas, que los ojos de ellas no rebasasen la altura de su boca, con los pechos del tamaño de naranjas discretas o de dos limones generosos, las manos suaves, el pelo lacio, preferentemente las caderas prominentes, desde donde descolgasen unas piernas delgadas,  que al juntar las rodillas dejasen un espacio vacío entre los muslos, una ranura de luz. De trasero firme y con una marcada zanja, de buenas vistas  por delante como por detrás. 

Le parecía fundamental poder acurrucarla en su regazo, de ahí que las prefiriese menudas, y también porque no le molestaba echar de vez en cuando algún "amistoso" en la calle, ya fuese apoyado en un muro, en el capó de un coche, en una escalera,  de pie o acostados en un jardín. Y claro, para todas estas posiciones era condición sine qua non que ambos contasen con un peso y una figura maniobrables.  Pero más que para nada,  la volatilidad  la prefería para los besos.

No era de portar un gran calibre, así que no andaba a la caza de vaginas anchas,  le gustaban de aspecto virginal, inocente, vuvlvas apretadas para sentir su turgencia.

Le gustaban más que todas,  las muchachas que sentían una gran inclinación a hacer el sexo. Que estuviesen dispustas a practicarlo en cualquier sitio. Pero prefería que fuesen sofisticadas, chicas cultas, con un semblante atractivo, aunque no necesariamente en la manera convencional, para poder verlas más de un par de veces.

No le importaba demasiado el color del cabello, de la piel o de los ojos. Pero sí su vestimenta, el léxico y tono de voz, el brillo de la inteligencia en sus pupilas, que tuviese cierta expresión de rebeldía y aspiración feminista o igualitaria, y que en lo posible, no se maquillasen, que usasen la menor cantidad de esos infames potingues.

De vez en cuando se solía enamorar de ese tipo de chicas, y algunas veces hasta se hacían novios. Claro que en realidad, la mayoría de las ocasiones debía contentarse con híbridos más o menos lejanos a sus patrones.

Pero había otro perfil muy definido de mujer que le gustaba tanto o más:

La mujer madura.

 De labios rojos,  pelos negros o rubios, de piel blanca, tostada o tintada , le daba igual. El requisito en este caso era un cuerpo guerrero, que dejase ver el deseo desde la misma vestimenta. El maquillaje entonces, le resultaba excitante, y prefería el pelo rizado.

Le resultaba indiferente el grado de  cultura que tuviese, prefiriendo que no fuese de demasiado buena cuna ni excesivamente fina, para poder escuchar aquellas expresiones  soeces, que iban directo desde los oídos hasta la base de su manija. Le gustaba que estas mujeres fuesen muy desinhibidas, que se enrollasen en la lidia, como si temiesen que fuese a ser su última vez. Con ellas, parecía sentirse en el derecho de probar todo tipo de fantasías, como si se lo debiesen a cambio del obsequio de su juventud.

Aquello que con las chicas jóvenes eran deseos de caricias y gemidos , con las maduras eran apretones y gruñidos. Pequeñas descargas de amor eléctrico. Húmedas gatas ronroneantes, de lenguas ásperas y uñas afiladas.

En los actos sexuales, la imaginación echaba un empujón amigo a la carne cuando se precisaba, a la inversa que en la masturbación, donde era la mano quien se ofrecía solidaria a asistir, al efectista pero insuficiente aporte inicial de la fantasía.

Entre una cosa y la otra tenía su protuberancia de tal forma ocupada, que con el paso del tiempo,  llegó a preguntarse si aquella ausencia casi total de  histeria y  neurotismo, no serían lo más cercano al nirvana que conseguiría estar jamás.

Y no habría dudado nunca jurarlo, de no ser por aquella extraña e incontenible sensación que lo embargaba ni bien eyaculaba, aquella fuerza, esa voz interior que le daba de manera  seca y tajante, la orden exacta, el terrible mandato, que hasta ahora, por más que lo había intentado,  no había conseguido desobedecer jamás.

 

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2 octubre 2012 2 02 /10 /octubre /2012 22:41

 

 

 

 

Otra razón por la que el lugar no resultaba un cómodo cobijo para dormir, era que la gracia más difundida, consistía en tirar botas de trabajo por la noche cuando apagaban las luces, provocando un estruendo de risas una vez que hacía diana en cualquier parte del cuerpo de algún desprevenido durmiente. La mayoría de las veces, las botas iban apertrechadas con líquidos renales de varios jodedores, de modo que el estruendo de las risas una vez que la bota de goma de caucho, rellena de desperdicios, daba con un destinatario, se podía escuchar en todos los rincones del albergue. En ese caso no sólo salía perjudicado el que recibía el botazo y su tesoro, también los que moraban en el trayecto del ominoso calzado, bajo el arco que trazaba en el aire antes de colisionar con el desgraciado.

La beca, o escuela de internados en el campo, combinando estudio y trabajo había sido una ocurrencia del omnipresente Fidel, quien como siempre tenía a alguien a quien culpar por si la cosa no salía demasiado bien, en este caso, como en ocasión del asalto al cuartel Moncada, le tocó cargar con el muerto de la autoría intelectual a José Martí.

 Había otro juego igual de difundido en la beca que era salir en pandilla cuando las luces se apagaban a las diez, y sorprender desprevenido a quien estuviese dormido, dándole un sonora bofetada, y luego dispersándose rápidamente mientras el asustado objeto de la broma, se despertaba entre el ardor de su cara y el desconcierto. Este juego presentaba diversas variaciones. Una de ellas era asestar el golpe con un palo, otra con un cinturón. 

Pero la broma que más me impactó, fue la de las colillas encendidas entre los dedos del pie mientras el incauto dormía. Cuando las brasas llegaban a hacerse sentir en la piel, todas a una vez, y el recién despertado echaba las manos a la candela instintivamente, se quemaba los veinte dedos. Hay que admitir que tenía algo de absurdo y cómico. Hay que admitir que cualquier hombre elegido al azar, horrorizaría a cualquier fiera.
Era difícil imaginar un blanco mejor, ni siquiera ideado, para esas botas rellenas, los bofetones sonoros, y los cabos de cigarrillos en los pies, que el hall de entrada al albergue, nuestro dormitorio, la antesala del arsenal de las bromas histéricas y la filosofía húmeda. 
Cada noche volaban raudos sobre mi cabeza, los dichosos calzados de trabajo, y era cuestión de tiempo que a cada uno le tocase recibir el impacto. A mi nunca me dio un botazo de pleno pero si llegué a conocer de cerca los efluvios de las esencias que atesoraban su interior, sobre mis sábanas. Y también conocí de cerca el bochorno de alguna sonora galleta.
Las víctimas de ninguna de las tres bromas eran elegidas totalmente al azar. Se descartaba en primera instancia a los profesores, que dormían en una zona del albergue, luego a los más guapos, los que ocupaban también, una zona que consideraban privilegiada, por la razón que fuere; luego descartaban también a los musculosos y a los grandes, aunque no fuesen violentos, no era cuestión de poner a prueba la paciencia de aquellos mozalbetes. Tampoco había que arriesgar con los dirigentes de las organizaciones estudiantiles, o miembros de la UJC, chivatos por amor a la delación. Por último, y ya habiendo descartado todos los grupos de riesgo, quedaban los débiles, los nobles, los bajitos, los lunáticos, los mongólicos, los aplicados en el aula, los atildados; y los ratones, sobrenombre que se les ponía a los cobardes. También los que como yo, estaban todavía algo perdidos en ese lugar y juntaban un poco de cada uno de esos subgrupos. Intentaba no permitir, que me diesen una galleta o me tiraran una bota, sin encender la luz y vociferar a voz en cuello:
_ Me cago en la putísima madre de quien hizo esto, y si es hombre que salte ahora mismo!
Este pataleo de ahorcado, se le permitía al elegido para el sketch nocturno, hasta ahí se podía llegar. Pero no era conveniente pasarse, porque sino además de la galleta o la bota podía uno pasar la noche con incomodidades en la postura, a razón de un buen ramillete de puntapiés. Una vez al recibir en plena cara, una galleta con más estruendo que dolor, me levanté fuera de mis casillas y sin importarme más lo que pasara, encendí la luz y me salió del pecho un grito natural: 
_ Me cago en el recontracoño de la madre del maricón que me hizo esto, su puta madre su abuela y toda su parentela se cansaron de mamarme la pinga!.Si es menos ratón que toda su familia que salte que me lo voy a merendar. 
Apenas terminé de desfogarme presentí que me había excedido en el celo puesto en mi llamada al ofensor.
Y vaya si saltó. Saltaron tres, el del medio me dijo que había sido él quien me había golpeado en la oscuridad, y que si quería me daba también con la luz encendida. Entonces noté que mis brazos no respondían, que la ira que había sentido unos segundos atrás, se había convertido súbitamente en compasión por mi mismo, las piernas me temblaron, se me aflojó el hombro y por más que quería mantener los puños apretados, los dedos, caprichosos, se alejaban de la palma de la mano, se me hacía imposible mantenerlos, no ya apretados sino unidos, empecé a tener ganas de orinar y de ir de vientre, cuando me rodearon los tres, sólo alcancé a decir con un hilo de voz inaudible, titubeante desde el bloqueo casi total de la garganta hasta la inconsistencia  de los labios:
_ Disculpen lo que dije pero no me dejan dormir ninguna noche.
Y ahí mismo comenzaron a golpearme en turba. No caí al suelo, no me dolían los golpes, estaba dominado por la soledad, anestesiado por el miedo a la soledad, y un rato después, ya había entrado en calor y había perdido el miedo paralizante, usaba los movimientos para defenderme, y de a poco comencé a soltar puñetzos con la precisión de un boxeador profesional, pero con la finalidad contraria a la de los púgiles, errar el golpe, era tan complicado como hacer diana, no me convenía en absoluto golpear a alguno de los tres. Solo se detuvieron cuando abrieron la puerta dos profesores, y preguntaron que había pasado, y los cuatro les dijimos que era un problema entre nosotros. Aquel episodio me granjeó un minimo, casi imperceptible, pero gratificante respeto. A partir de ese día segundos antes de que tirasen la bota, instantes antes de resultar bautizado por las cálidas gotitas amarillas, mi oído creía escuchar:
-¡ Caballeros, cuidado con el argentino!.

 

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26 septiembre 2012 3 26 /09 /septiembre /2012 22:39

 

 

 

Estos son los instantes en que se pone a prueba la consistencia de las convicciones que me asisten en los momentos fértiles para los análisis y procesos del pensamiento. El que me ocupa: una suerte de pacifismo perenne con independencia de las circunstancias, la ruptura del proceso antagónico que justifica la aplicación del ojo por ojo y perpetúa, acorde a los intereses  de los poderosos, las explosiones al cabo de la saturación de cada ciclo social. Complicado mantener la firmeza de no sucumbir al encanto de la violencia cuando parece justificada, al almíbar de la venganza disfrazada de justicia social. Ahora es cuando toca lo difícil.

Y juro por Tutatis que cuesta  mantenerse firme.

España vive un momento que debe ser observado sin clichés. La democracia está sencillamente secuestrada  partir de hechos tangibles. Uno es que absolutamente toda la política está dirigida por los arquitectos de la actual crisis económica, es grotesco, pero se ha colocado al frente de la economía, al representante de Lehman Brothers en España, nada menos que la compañía que dio las campanadas de llamada al rezo. Aderezado con una estafa multitudinaria a través de la cual se secuestró directamente la voluntad popular expresada en las urnas y que asombra que no constituya un hecho punible, que consistió en formular una campaña electoral basada en una serie de compromisos muy puntuales,  para que una vez aupados al poder , no solo no cumplirlos, sino hacer lo diametralmente opuesto sin el más mínimo de los pudores ni sonrojos.

Se ha confiado al lobo el cuidado de las ovejas.

Esto de por sí dota de sentido semántico a la definición del régimen actual como “dictadura”, ya que sigue al pie de la letra los lineamientos del mercado procedentes de la patronal supranacional alemana en primera instancia y luego la autóctona.  Dejando completamente desprotegida la voluntad del “demos”.

El segundo  hecho, no menos importante y sobre todo no menos peligroso, es la escalada de criminalización de los sectores descontentos, que están alcanzando ya al conjunto de la sociedad con la excepción del gran capital. En menos de un año los medios de comunicación con salvadas excepciones han sido colonizados por un mensaje único que se puede resumir a grandes rasgos de la siguiente manera, “ no hay otra salida para la crisis que culpar a las víctimas y beneficiar a los victimarios”, estigmatizando toda vertiente de análisis que se desvíe de esta línea manejada por y para las cifras macroeconómicas.

Sumados a la punta del Iceberg que nos han mostrado hasta ahora de recortes exclusivamente en terrenos sociales, como salud y educación, se encuentra la represión programada a la conciencia social.

 Estamos asistiendo con escalofríos al aumento de la violencia de los cuerpos represivos eufemísticamente llamados de seguridad, cada vez que tiene lugar una manifestación meritoriamente pacífica para responder  a la violencia institucional.

Pero en la manifestación del día 25 de septiembre de 2012, cuyo lema de convocatoria era “rodea el congreso” de manera metafórica, se marcó un hito sumamente peligroso. Además de la desmedida brutalidad policial, que se empleó con una contundencia que dejó un número de heridos elevados, lo que no deberíamos pasar por alto los demócratas fue el apoyo total y sin fisuras del Ministerio del Interior y la Jefatura de Policía, calificando los actos como “una ejemplar acción policial para defender la democracia”, lo cual denota claramente un plan que atenta contra el  espíritu de la manifestación,  una política de atemorización de los descontentos, obviamente serán pocos quienes estén decididos a recibir un castigo tan severo y las manifestaciones no serán un derecho de las familias, reduciéndolas a enfrentamientos entre violentos, unos  uniformados de una vestimenta contra otros de otra, auqnue es justo decir que el permiso para aporrear lo tienen los primeros.  Ello, sumado a comprometedores videos arrojan elementos para una justificada sospecha de que la ruptura de la paz en la manifestación fue presuntamente provocada por sectores de la policía infiltrada entre los manifestantes, que de ser así cumpliría ordenes ministeriales y a su vez gubernamentales.

A los detenidos por manifestarse se les acusó de un delito contra las Instituciones que juzgará la Audiencia Nacional, con penas de cárcel, mientras que no mereció siquiera reproche alguno, las manifestaciones que durante la pasada semana hicieron un grupo de ex altos mandos militares, que sin embargo cuentan con medios muy efectivos para tratarse de unos simples ancianos jubilados, sobre que si la Generalitat de Cataluña continúa con su legítimo afán independentista, se los debería juzgar con arreglo a las leyes militares como alta traición a la Patria y aplicarle a Artur Más  la sanción correspondiente, con todo el escalofrío que esa declaración conlleva en el único país europeo, cuyo congreso y cuyo partido actual en el poder, aún no ha formalizado una declaración institucional condenando al golpe de Estado y el posterior genocidio comandado por Franco, uno de los cuatro íconos del terror de la Historia europea junto a Hitler, Stalin y Mussolini.

Este es el momento preciso de mostrar el camino alternativo, contrario a la violencia, que rompa el círculo vicioso de modelos idénticos que se alternan cambiando alguna sigla, momento de presentar una batería de razones, de reflexiones, de alternativas y por supuesto de insumisión, pero pacifica, a esta expresión creciente de la nostalgia por los peores procedimientos de un sector muy inquietante del poder en España y que podría legitimar a su negativo, del cual también nos alcanza toda la experiencia del siglo XX para saber cuanto nos sobra, en su calidad de solución.

Pero claro, ante las declaraciones de la vice presidenta del Gobierno, Soraya Saenz de Santamaría, quien preguntada acerca del sentimiento que le produce el contraste entre su discurso en la oposición y su labor en el gobierno, que aseguró:

- Cuando recuerdo lo que decíamos en la oposición me sonrío.

¿ Cómo convencer a la gente de la gracia que atesora semejante estafa?.

 

 

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23 septiembre 2012 7 23 /09 /septiembre /2012 01:40

 

 

Era una mujer feminista, no solo en las formas, aunque también. Usaba el pelo corto a lo garzón, vestía pantalones, montaba con las piernas a ambos lados del  caballo, fumaba, nadaba de manera brillante y mostraba una puntería  inusual con armas de fuego. Pero por encima de todo decidió el modo en como vivir, lo que deseaba hacer y lo que quería ser.

La manifestación de su feminismo era mucho más que una pose desde el mismo momento en que huyó de la casa familiar para casarse con Ernesto, un inquieto muchacho menos joven que ella y procedente de una nutrida y antigua familia argentina, de tradición  tan ligada al país como a los emprendimientos con dirección al abismo  

 

Se casaron tuvieron hijos y los crió a medias con su esposo , leyó lo que quiso, se cultivó primeramente del modo que su familia y su clase le tenía reservado y luego siguiendo la senda de los fuegos; su búsqueda y su extravío.  Murió en los años sesenta en mitad de su vida persiguiendo o apartándose de quién sabe qué.

Era mi abuela paterna.

El mundo ha cambiado desde entonces. Los países entraron en guerras, en cambios, en progresos y en involuciones. Hubo más beneficiarios de la emancipación que damnificados, algunos en modo de clases sociales, otros como razas  o  por sus predilecciones sexuales, la libertad en el arte, la expresión desenfadada y exitosa de la cultura popular, y finalmente un grupo que comprende a todos los demás y que asombra por su magnitud en comparación a su sometimiento, un grupo que había vivido de espaldas los diagramas sociales,  las mujeres.

 Evoluciones que tuvieron lugar un poco por la persistencia de quienes menos desistían y otro tanto por la saturación de un modelo que ya no proponía algo nuevo. Las mujeres comenzaron su camino de ascenso en todos los rubros de la sociedad.

Más hacia nuestros días,  un hombre que está a punto de entrar a una de las tantas tiendas del centro de la ciudad, empuja el portón de entrada y al percatarse que detrás de sí esperaba su turno para entrar una mujer,  instintivamente le hace una seña para que pase adelante, la mujer en un principio queda perpleja, luego sonríe y le dice:-No, no pase usted por favor- El hombre le repite que tome la delantera y entonces ella le da a entender con meridiana claridad que aunque agradece el detalle no tiene por costumbre aceptar ese tipo de caballerosidad que oculta una contracara discriminatoria.

A mi me tocaron unos padres que experimentaban en los tempranos sesentas con ser un matrimonio igualitario. Desde que yo nací se diferenciaban en sus atributos de género y algunos marcados rasgos personales y familiares, aparte de en otros cientos de cosas más. Pero no en el reparto de funciones y roles, las tareas eran compartidas por partes iguales. Claro que siempre hubo una tercera persona en la casa, casualmente una mujer, para poder soportar el peso de la inexperiencia típica de los tiempos de cambios, y hacerse cargo de cuanto pañal, biberón, almuerzo y cena se hubiesen olvidado por los quehaceres de la modernidad.

Mi abuela materna.

O sea que de una forma u otra siempre vi a una mujer  en  las cercanías del ruido a  cacerolas.

Una vez ya situado en mi propia experiencia, pasé años deshojando margaritas antes de tener una relación de pareja duradera, y desde que tengo recuerdos siempre busqué el remanso en unos brazos en los cuales pudiese  recostarme cuando lo precisase, aparte del gusto distintivo de ese tipo de proximidad y por supuesto el retozo de mi miembro; pero nunca se me pasó por el antojo transformar la pareja en una especie de contrato con una criada o con una abuela. Creo recordar que todas mis relaciones con las mujeres han sido de iguales, tanto que a veces me asombraba mi flexibilidad de género. o quizás a mi memoria le ocurre como a mi espejo, que tiene tanta miopía como yo.

Si no intentase forjar cierto tipo de amistad en la pareja, confiar el uno en el otro y reír de la misma tontería,¿ cómo compartir el sueño?.

La lucha por la igualdad en los derechos de las mujeres a todo nivel debe continuar, ya que en la mayoría de los sitios y situaciones la mujer sigue llevando la de perder, a partir de ese tramo de tránsito de finales del siglo XIX y el  XX hacia la emancipación en que se desmoronaron los equilibrios de la caballerosidad y el poder masculino, antes de que constituyese un hecho la obtención de algunos derechos homologados.

Habría constituído una entelequia transitar miles de años hasta nuestros días, sin dotar a lo que hoy entendemos como machismo,     de una contrapartida de obligaciones y de desventajas que supusiesen cuando no la conformidad , al menos la convivencia que evitó la rebelión de la mitad de la humanidad.

Acaso al principio de todo salieron el hombre y la mujer de la cueva a buscar leña y cazar algún refrigerio, y tal vez cuando por una ligera diferencia apreciaron que uno regresaba con más cantidad que el otro de ambas materias primas y que a la vez nadie había atendido a las criaturas que lloraban a su llegada, decidieron que por distribución eficaz y productiva del trabajo, era mejor que uno saliese a por los elementos del exterior y el otro se quedase en la cueva. Quizás el hecho de que el hombre en casi todas las culturas sin conexión alguna fuese el cazador y leñador y la mujer la cocinera y quien cuidase de los niños respondiese a un tipo de habilidad intuitiva más apropiadas para cada tarea, o a la adecuación de la realidad a las analogías de lo fálico y lo uterino, no a raíz de un mero reflejo nato condicionado por lo social, sino más de naturaleza innata, toda vez que aparte de nuestros tipos de curvas y las oquedades o protuberancias, nos socorren toda suerte de diferencias bienvenidas y complementarias; acerca las cuales solo el haber abierto juicio de valores por la preponderancia masculina más que machista, en el diagrama del mundo desde la concepción de las religiones hasta los sistemas gubernamentales pasando por el simple hecho de la construcción de las ciudades ha estigmatizado lo femenino como secundario, propiciando el más arraigado de los machismos, el alimentado de leche materna.

 

En mi ámbito familiar y social estuve justo en la línea que también empezó a permitir al hombre gozar de esta nueva manera de relacionamiento, aunque en mi adolescencia aún se suponía que debía acompañar a mi novia a su casa todos los días y no hacerlo día por medio cada uno, debía evitar a toda costa  presentar una erección  fallida en un momento dado,  o largarme a llorar como un crío, lo que entonces sería como una magdalena o aceptar que estaba calado de terror ante una posible pelea a puñetazos, cosas de las que mis amigas sin el más mínimo problema podían echar mano cuando lo deseasen. No pasó mucho tiempo hasta que yo mismo me encargué de hacer mío el ideario de la igualdad, ya que aparte del natural sentimiento de solidaridad hacia mis compañeras, en el ínterin de formación en que yo me encontraba no tenía ninguna ventaja y todo lo que podía esperar de dicha equidad eran ganancias.

En mi medio ambiente ya estaba mal visto que los hombres fuésemos demasiado machos con las mujeres, pero aún no contábamos con licencia para dejar de serlo entre nosotros.

Teníamos obligaciones de tipo machista que nos han llevado a perder la esencia y la verdadera riqueza de la masculinidad desprovista del estigma de lo viril, del arrojo y la potencia, es menester por ende  intercambiar roles y mezclarse en la medida en que esa sea la voluntad propia. La libertad en la elección dentro de la diversidad, es el mejor antídoto contra la desigualdad.

 

Aún falta terreno por recorrer en ambos sentidos, no tanto en los puestos directivos, a Europa hoy la maneja por un lado Merkel en la política y por el otro Lagarde en la finanza, pero sí en las clases medias y sobre todo bajas. Frenar el rezago, la reacción ante el cambio del machismo extremo expresado en el maltrato cotidiano que constituye una tortura más consentida de lo que se admite, aunque es cierto que va en aumento su rechazo, no es menos cierto que muchas son las que mueren en manos de sus captores tolerados.

Y así como hay que repartir los empleos clásicamente relegados a la mujer, por otro lado también falta recorrido para que dejen de ser tareas exclusivamente masculinas las de soldados, mineros, limpia cloacas, tractoristas, aradores, pastores de ganados, pica piedras en canteras, albañiles, marineros pescadores de alta mar, cazadores,  obreros de fundición, buscadores de oro en garimpos entre otros empleos nada reclamados por ola de igualdad alguna.

 

Recuerdo que cuando era un niño vi una pareja de hippies en un aeropuerto de espaldas, iban abrazados por la cintura y no era fácil por detrás distinguir los sexos de cada uno, tenían idéntica estatura, usaban el pelo largo, y ambos vestían pantalones acampanados y a la cintura. Por mi parte deseo un emparejamiento que no tienda a desdibujar los contornos que enmarcan la atracción. 

 Mi abuela materna vivió entre sartenes y aunque desde la más minima expresión de sus aspiraciones enturbió languideciendo supeditada a las atenciones a la familia, sobrevivó de largo y con enorme salud a su esposo. Mientras que mi otra abuela, no era sin embargo un calco de su marido en estatura ni en curvas, pero vaya si lo superó en valor y expresión auténtica de su personalidad, aunque ello le costase el precio de una muerte temprana.

 

 

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20 septiembre 2012 4 20 /09 /septiembre /2012 00:42

 

 

El pueblo de Barajas en Madrid y sus alrededores sintieron el estruendo y un tanto acostumbrados a los exabruptos de sus separatistas del país vasco y algún que otro tremendo petardo de las hordas fundamentalistas de Al Qaeda pensaron que se trataba de una nueva reivindicación con métodos tan expeditivos como aterradores. Aunque en esa ocasión se equivocaban, el abrumador sonido y temblor no provenía de una explosión ocasionada por grupo terrorista alguno, sin embargo si que fue una explosión y dejó la cifra de 154 muertos por incineración y fracturas.

El vuelo JK5022 de compañía Spanair tras la toma de impulso no lograba despegar aunque había levantado unos metros del suelo su fuselaje y caía nuevamente al suelo pero no ya sobre la pista de despegue, se desvió hacia la derecha a gran velocidad arrasando con el contén de una carretera, luego con una valla para terminar chocando violentamente con el suelo y un montículo de tierra provocando chispas que encendieron el depósito de combustible deflagrando instantáneamente y causando una violenta explosión que envió trozos de avión, de equipaje y de viajeros por todos los alrededores.

Solo diecinueve personas que conservaron sus vidas plagadas de dolor y espanto. Y comenzó el largo, pero en apariencia seguro camino de la justicia para aclarar las responsabilidades penales de este sinestro, que ostenta multitud de flecos, de negligencias y fatales descuidos en el quehacer técnico.

Hoy recién cumplidos los cuatro años de aquel terrible cúmulo de descuidos y errores fatales, la justicia les da la  espalda a los reclamantes archivando la causa en lo penal, quedando abierta la vía civil para reclamar indemnizaciones,  aunque con  derecho a percibir solo un 50%.

 

Miembros de la asociación de afectados del vuelo declaran sentirse devastados, no entender como la justicia funciona con tal deficiencia. Y remarcan que esta decisión es muy peligrosa ya que marca un terreno de impunidad para los responsables de la seguridad aérea en los diferentes operadores.

Señala  este colectivo de afectados, que con sus propios recursos y sin apoyo ni ayuda de nadie "han luchado con una flagrante desigualdad de condiciones con las poderosas multinacionales que, con ingentes recursos, se opusieron sistemáticamente a la celebración de un juicio en el que pudiera conocerse la verdad de lo sucedido".

Quizás este nuevo episodio de impunidad de los poderosos sea de los que más daño puedan causarle a la justicia española en el crédito entre sus ciudadanos,  paralelo a la opacidad mostrada para juzgar los recientemente destapados casos de decenas de miles de presuntos bebés robados a sus madres en el posparto, y vendidos posteriormente a los mejores postores, como ya evidencian las pruebas que poseen muchas de las víctimas, ya sea agrupadas en los “Afectados de clínicas de toda España. Causa niños robados” o a titulo personal y que aún a pesar de la sordera de la justicia, si procede llamársele de ese modo eufemístico, continúan con su lucha para conocer la verdad y que los culpables enfrentes sus responsabilidades.

En dichos execrables  delitos habrían participado religiosas y altos directivos de clínicas de manera tal que la obstaculización a la justicia se daba por descontada, pero de ahí a que el sistema judicial casi en masa diese la espalda a las víctimas de semejante crimen masivo, resulta un espectáculo esperpéntico y que también deja la sensación de asfixia al resto de la sociedad.

El segundo país del mundo con mayor cantidad de fosas comunes después de Kampuchea, pero en el caso de España sin abrir, sin perseguir legalmente a los culpables, lejos de eso dotándolos de toda suerte de ardides que facilitan su impunidad.

El país en que hay mayor flujo de billetes de quinientos euros no declarados. Donde los políticos encausados con pruebas condenatorias resultan ni indultados, ni sobreseídos, ni amnistiados sino absueltos como inocentes para escarnio del erario público e indignación de los contribuyentes.

 El país donde los mayores causantes del desastre económico actual, no solo se “van de rositas” sino que parecen ser premiados por sus hazañas devastadoras escalando socialmente, en la vida pública o privada.

Un país en el cual aún existen personas con imputaciones penales ejerciendo la política.

Casos de robos confesados como el del Palau de la Música de Barcelona cuyos culpables continúan en la calle, casos como el del yerno del monarca que se han convertido en un verdadero escándalo del cual hasta ahora y lo más probable es que por siempre resulten ilesos de el más mínimo arañazo proveniente de las leyes, tanto él como su esposa la infanta, que alega no tener conocimiento de las actividades del esposo.

El caso Gürtel casi al completo sin aclarar, la presunta compra de diputados socialistas  tránsfugas, los abusos policiales cerrados con rotundas sentencias condenatorias a la acusación, por incitar a la violencia a los efectivos.

Y suman tantos casos de flagrantes faltas al más elemental de los sentidos de la justicia, que resulta hasta un incordio enumerarlos, además de un trago difícil de aceptar.

Todo ello aderezado con el hecho de que las cárceles españolas registran el mayor número de presos comunes de Europa con 65000 reclusos, con un común denominador que no remite a la nacionalidad, a la raza, a la estatura, al peso, a la religión, a la orientación sexual, ni a las preferencias culturales,  sino únicamente refiere a su situación económico social, a sus espaciosos bolsillos y apellidos poblados de un intenso y persistente vacío.

El país aún tiene la tarea pendiente de la profunda reestructuración del poder Judicial. Es acaso el poder que menos transformaciones ha experimentado desde el advenimiento de la democracia.

Constituiría  una temeridad innecesaria añadir al descontento de la población causado por la crisis, la debacle en el crédito , en la última pizca de confianza que le va quedando al hombre común en los fundamentos culturales y formales que permiten mantener la armonía entre los ciudadanos, mediante la equidad de la dama invidente con la balanza y la espada.

Ciento cincuenta y cuatro muertos por un desliz, ya sea de un notable poderoso o de un villano infame, son demasiados muertos.

 

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19 septiembre 2012 3 19 /09 /septiembre /2012 20:51

 

 

Murió Santiago Carrillo, un gran valor de España por su clarividencia con noventa y siete años, por su valor en la lucha pero aún más por su temple y aporte en la Paz.

Supo enfrentarse al delirio franquista, al exilio y sobre todo tuvo la capacidad de no aceptar las ordenanzas despóticas del PCUS y a la ortodoxia del propio Partido, tuvo el  valor extraño entre los militantes comunistas, de poder ver la realidad, trayendo a mi memoria lo que escribió Philip Roth acerca de su personaje Ira Ringold en la novela "Me casé con un comunista"; algo así como Ira no temía casi a nada, golpizas, policía, gobierno, matones ni soledad, solo le aterraba una cosa, contradecir cualquier lineamiento que proviniese del Partido, por más disparatado o contradictorio que pudiese resultar.
Adiós al Santiago  luchador contra todo tipo de fascismos y represiones. Un saludo donde quiera que esté con su inseparable cigarrillo, su afecto al poder y su savoir faire a la hora de ceder en la tozudez.

 

 

 

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