opinion critica.
Nuestros flautistas de Hamelin
El vertiginoso crecimiento y colonización del espacio público de Javier Milei es totalmente cierto e indiscutible, no es opinión, son hechos. Es un fenómeno de abducción de las victimas que habrá que estudiar, que deberán abordar historiadores, sociólogos y psicólogos sociales, pero lo cierto es ese deseo latente de la población que se produce cada ciertos períodos de tiempo, de autofagia, de que apareciese su flautista de Hamelin con su marcha inflexible al abismo, se vio ampliamente superado con el fenómeno Milei y su casta.
Lo cual nos obliga a contrastar con otros períodos de la Historia que discursos vacíos, absolutamente disparatados, contradictorios, sin el más mínimo sentido ni asidero con la realidad, han cautivado a las masas sensiblemente más que las propuestas reflexionadas, meditadas, equilibradas, forjadas en lo posible. Y sí, claro que ha habido un nutrido numero de estas para establecer como paralelismo, aunque no del mismo corte, ahí está la novedad de esta ola universal. En mi opinión las revoluciones en el momento de producirse fueron siempre un claro paso adelante de la humanidad, pero la persistencia en dicha pulsión sostenida en el tiempo es desde la misma lógica, una aberración contradictoria. De la aparente otra orilla que es la misma, los nacimientos de los movimientos fascistas, falangistas y nazis del siglo pasado, ocurrieron con idéntico entusiasmo e igual divorcio de la realidad.
¿Qué hace que un pueblo elija un líder que va a los ponchazos, improvisando en materia de ocurrencias a cada paso o frente a cada nuevo escollo? ¿Será la identificación de la gente con ese modo de actuar, un desdén por el programa, la profilaxis, la planificación toda vez que ello se asimila más a un aparato muñido de medios que a las soluciones imprevistas que la gente común debe hacer frente ?
Que se yo, lo cierto es que el sistema, sea cual fuere, el del poder, descubrió que ya es un dispendio injustificado gastar tiempo y recursos en golpes de estado, toda vez que las urnas pueden arrojar un resultado ostensiblemente mejor, elegido por las víctimas, y encima con renovado entusiasmo.
Ayer se juntaron ochenta mil personas en el Templo de Debod de Madrid a escuchar las soflamas de una presidenta de la Comunidad rodeada de corrupción desde antes de su posesión al cargo, padre, madre, hermano y pareja beneficiados pro su cargo, y un aspirante a presidente amigo del mayor narcotraficante de su Comunidad autónoma, Galicia, a proponer a la gente un gobierno donde se les reduzca a la mínima expresión la atención médica universal, la educación, la solidaridad social como garante de una paz demostrada y duradera, el acceso a vivienda y trabajo a cambio de una ficción de libertades, que incluye en primer término beber cervezas en una ciudad que inventó el tapeo en el siglo XVI, donde hay un bar cada cien habitantes desde hace más de dos siglos, y la libertad de prohibir la socialdemocracia. Cualquiera pensaría que se tuvieron que ir por los abucheos del pueblo damnificado, pero como ya vemos en esta cresta de ola universal, ocurrió lo contrario, las ratitas pidieron a gritos la asunción del flautista de Hamelin ibérico que se los lleve a todos a Finisterre acantilado abajo.
Y vuelta a empezar.
Españoles de trabajo y española de cerveza e incultura
Isabel Díaz Ayuso hace pocos días a los diputados de Vox que rechazaban recibir inmigrantes de fuera de Europa, les dijo algo como esto:
"¿Y quién les va a limpiar las casas, les va a atender a vuestros mayores, quién va a levantar los edificios y a sacar la fruta de los campos?"
Me gustaría dejar una constancia para la pedorra presidenta de la CAM, que no hay nada peor que un piojo resucitado.
Yo tuve dos abuelas como todo el mundo, mi abuela materna nació en la provincia de Burgos, España, y una vez que murió mi bisabuelo Valentín, emigró junto a toda su familia a Argentina, ella y sus hermanas fueron a trabajar a casas de familias pudientes argentinas, en el caso de mi abuela Elena de niñera, y los hermanos varones a pelarse bien el pertuso en los trabajos duros, que los porteños no querían hacer.
Mi abuela paterna, Celia, contó con una niñera de Galicia, Carmen Arias, que de forma idéntica a mi abuela Elena, emigró para criar a su futuro ínclito primogénito y a la segunda hija Celita.
Es como si mi abuela europea hubiese sido personal de servicio de mi abuela sudamericana ¡Como cambian los tiempos Venancio!
Ambas abuelas fueron profundamente humanas y buenas. A ninguna de las dos las modificó su posición en la relación de poder y trabajo en cuanto a su ética. Elena y Celia fueron a su manera un dechado de virtudes y de ética personal.
Aunque también emigraron a Argentina y a México destacados españoles, eminencias en todos los terrenos, Manuel de Falla, Rafael Alberti, Carlos Bosch García, como a Europa emigraron Cortázar, Borges, Carpentier, Lezama Lima o Vargas LLosa y tantos que ambos lados del océano enriquecieron la vida cultural del país de destino.
Estaría bien que esta militante del PP se cultivase un poco, no que tuviese respeto as los demás sino a los propios compatriotas suyos españoles que pasaron décadas y de a millones emigrando precisamente para limpiar suelos, traseros y casas, y no solo no les lesionó el orgullo sino que son los mejores , más orgullosos y firmes españoles que he conocido a lo largo de mi vida y tras treinta años en España.
PD: El uso de esta medicina es tolerada y permitida también para Meloni y los italianos.
Ser joven facha es lo que mola
Los jóvenes españoles son más de derechas que nunca en los últimos 40 años. Lo dicen las encuestas. También confirman que, por primera vez, los menores de 30 años se declaran más conservadores que los españoles en general y que cualquier otro grupo de edad.
Un grupo etario sumamente importante ya que será quien dirija los destinos de la nación en la cima de la pirámide y los que ejecuten en la base.
Un conjunto etario de ultraderecha acostumbrado al botellón cada fin de semana, a hacer lo que les da la gana, vivir de los padres, abuelos, estudiar poco la mayoría, trabajar un 75% nada, y el 25% restante durante las ocho horas diarias legales, con calefacción y aire acondicionado, paro, salud gratuita, educación subvencionada, carreteras, calles, servicios gratuitos a cargo del estado. Una juventud hija de clase obrera con jubilaciones dignas, pensiones o ayudas estatales, siempre un plato rebosante en la mesa, televisor, móvil, automóvil o transporte público subvencionado por el estado que del que dimiten
Un conjunto etario que nació con el derecho de criticar lo que le parezca, si es a la izquierda con mucho más margen de permiso para el insulto y la agresión que a la derecha, optar por una diversidad multicromática de partidos políticos incluso fundarlos si es su deseo. No leen más allá de Tik Tok o las sandeces más llanas que se pueda imaginar, para los que FB es de viejos porque hay “demasiadas letras escritas, poca imagen y casi nada de movimiento” dixit.
Tienen sexo con quien les place, cambian de pareja, tienen relaciones hetero, homo, lesbico, bi, tri, fuman todo tiepo de hierbas que alegren el SNC, jalan y se colocan con un surtido de sustancias de laboratorio que haría sonrojar a la mismísima Bayer inventora de la heroína en el siglo XIX. Beben como cosacos, no respetan a ninguna autoridad hasta que no se les quita el aguinaldo, les importa un bledo los mandamientos y los pecados capitales, aunque simulen recuperar la religión en su costado marcial de las cruzadas contra las religiones de frontera, mucho antes por una cuestión racial que religiosa ya que a los protestantes anglicanos y germanos que pululan, ensucian, pagan las cervezas y vomitan las calles de las islas Baleares y Canarias les hacen reverencias.
Todo lo que disfrutan fue legado por las luchas reivindicativas, por las olas de emancipaciones que costaron millones de vidas a lo largo del orbe y del tiempo. Todo lo que les proviene de la izquierda se lo quiere quitar de una vez y para siempre esa derecha camuflada en hedonista y lúdica a la que adhieren.
Por todas y cada una de sus costumbres, los grises de antaño que dicen añorar los cagarían a palos, los jueces les echarían años de calabozo infames sin ningún derecho, los curas enviarían al ostracismo y la estigmatización social, hasta sus familias se avergonzarían de sus conductas libertinas, anarquistas, de rojos desvergonzados, y según la época de la ultraderecha que elijan también les podría tocar ser arrojados por la borda del bergantín con proa a una nación sola, grande, gris como la alpargata y católica como Torquemada.
Lo que sí les dio la derecha a la gente en este país, fue tortura, muerte, miseria, hambre en la dictadura, y en la democracia ley mordaza, desahucios, más carga impositiva, palos, y mucha pero mucha corrupción.
Quienes le dieron todo a esta población sobre todo los pobres que eran un 90%, fue a la izquierda democrática, la de la rosa que vino después del eurocomunismo.
Si un día llegasen a cumplirse sus oscuros deseos, no les alcanzarían los días de la eternidad para arrepentirse.
Mi viejo
La política es una mierda. Divide más que une. Cuando divide es medular, puede llegar a expresarse mediante una crueldad devastadora, en cambio cuando une es como ajena, es incapaz de despertar grandes caudales de amor, esa tarea se la lega a la poesía.
Desde los diez años pasé otros diez pensando casi todas las noches en como estaría mi padre. Lo extrañaba, solo quería dos cosas, que no lo matasen y volver a verlo. Me importaba un comino, un carajo, una reverenda morronga y una gran mierda la revolución, la salvación de Asia, África y América Latina frente a la perspectiva de no tener a mi viejo con su risa estruendosa, su bigote, sus manos grandes, su carácter chinchado cuando lo tenía, su amistad y su directriz de padre. Me importaban un pepino los heroísmos ante la idea de que quedase seco en una de esas golpizas, en uno de esos períodos de castigo en una de esas infames celdas, de Sierra Chica, de Rawson, de Caseros o de Córdoba, en que para que no olvidasen que eran cautivos les echaban agua bajo la puerta en invierno y los fajaban bien de vez en cuando.
Una de las razones de mi bronca a todo ese proceso revolucionario cubano fue exactamente eso, que se llevó a mi padre a luchar como su hermano mayor, le importaba más como lo vería él desde el más allá, o como lo hubiese visto en vida, o como lo consideraría Fidel Guarapo como si a Guarapo le importase un carajo algo o alguien que no fuese exclusivamente él mismo, él solo y para sí. Incluso aunque prefiriese salvar del hambre a los niños del litoral y la puna, a los niños de África, o los de Bangladesh, seguiría maldiciendo la revolución y su reputísima madre.
El viejo es un buen tipo, pasó de todo y ahí está. Tiene huevos de toro, se la banca, como se dice en Argentina. Nunca perdonaré esta granada de despiece abrupto que fue todo ese desastre que a mis primos dejó sin su padre, medio locos todos y sin el viejo, obligados a jurar amor a la revolución tanto como la amó él cuando en el fondo la odiaban porque les quitó el cariño de la otra mitad, para que al final lo delatasen aquellos por los que fue a morir en aquella quebrada infame. Lo mismo le pasó a mi viejo, lo delató un vecino. Nunca perdonaré a la revolución que se lleve para siempre la lumbre de cada casa, las noches de cartas, de charlas, de chistes, de una voz creíble que de la orden de ir a la cama.
Pero al menos tengo el privilegio de una oportunidad de en cada abrazo cuando cada tantos años se tercia, sentir la pérdida de esos años, pero también el cariño y la gratitud de que no se haya quedado en alguna de aquellas celdas, ni en alguno de los otros negocios. Vaya si perdí tiempo discutiendo, vaya si hubo reproches, yo porque no estuvo, él porque yo no seguí esa perversa revolución. Pero el tiempo no es que cure todo, es que da la posibilidad y está en cada uno el hacerlo, de revisar sus frustraciones, sus broncas, sus deudas, sus cagadas y también sus aciertos y valorar si vale la pena seguir pegado al dolor como al honor.
Cada uno describe a su padre a su manera, para mi es su voz clara, profunda, sus manos grandes, y esa risa que ya de a poco se va atenuando. Pero sobre todo los ojos, una mirada, si se la observa de frente y se ofrece directa y diáfana, puede ciertamente decir más que mil palabras y dar más explicaciones que cientos de páginas. Lo que no recibí sin embargo lo puedo dar, he ahí el quid.
Ahí está, para siempre, mi viejo.
Tierra de nadie
Tanto en EEUU como en Argentina, una importante cantidad de gente defiende que Netanyahu (no Israel) bombardee y masacre a decenas de miles de personas, aduciendo la razón de que dos mil años atrás los semitas que vivían ahí fueron expulsados (judíos semitas que no se parecían en nada a los asquenazi yiddish que controlan Israel) lo cual hoy les otorga pleno derecho sobre esas tierras. Resulta curioso porque a su vez, en EEUU están echando a los mejicanos que hace solo menos de trescientos años, no dos mil, eran los dueños de California, Utah, Nevada, Nueva México, Arizona y Texas enteras, además de partes de Oklahoma, Wyoming, Colorado y Kansas. Mientras en Argentina plantean dividir el país entre la "gente decente como uno" y los "negros de mierda", siendo que tampoco hace dos mil, sino menos de solo quinientos años, los dueños de la tierra de Argentina eran los ascendientes de los que hoy, según el presidente y sus diputados, defecan en baldes y deben ser segregados.
Incluso sin emitir juicios de valor, resulta un poco raro ¿no?
Paripé solidario
Deberíamos criticar e incidir sobre los verdaderos ataques a los derechos humanos, sobre los déficits que padece la población, no mentir, exagerar hasta conformar un verdadero dislate.
En Cuba desde hace décadas existe una falta total de libertad de partidos políticos, de expresión, de prensa, en otro tiempo ni hablar, ni publicar en redes, ni leer literatura no comunista se podía, bajo amenaza de cárcel, exilio o peor aún. Comida restringida, no se podía viajar, tener dólares, comprar nada que fuese para extranjeros, entrar siquiera a un hotel, o una tienda de cosas bonitas vendidas en divisas. La posesión de dólares era motivo suficiente para unas largas vacaciones entre asesinos tras las rejas. Escuchar rock, ponerse un pitusa estadounidense, cualquier ropa o elemento del capitalismo si no se era hijo de ministro o algún pincho, podía traer consecuencias no deseadas, era motivo de estigmatización e impedía el progreso o normal desempeño en cualquier sector social. Nadie podía viajar, comprar coches, casas, hacer negocios. La comida era para todos pero muy limitada, los juguetes una vez al año. Todos tenían casa básica, comida pero siempre lo mismo "tres mosqueteros", guagua pero apretado como sardina, campismo popular, laguer de perga, apagones eternos, todo tipo de carencias y lo q1ue no era obligado estaba prohibido. Todo eso es cierto, y eso es lo que hay que denunciar. Pero no mentir.
Durante décadas Cuba ha sido el país que menos fallecidos ha registrado en el área en la época de ciclones, mucho menos que en el propio Estados Unidos, con todo su desarrollo, y ni hablar que en América Latina, aun en las peores crisis se ha hecho todo lo posible para proteger a la gente de la muerte, lo mismo con las plagas y las epidemias. No digamos mentiras. Venir a decir ahora que no les envíen ayuda porque la roban los generales y los mayimbes para sus putas y sus fiestas es una falta a la verdad que no solo califica a quien lo dice, sino que perjudica a las denuncias basadas en la más estricta realidad, ya que entran en la misma sospecha de calumnia y engaño.
Cuba y EEUU están enfrentados desde hace 65 años, producto de la Guerra Fría, la vez que más cerca se estuvo de la III Guerra Mundial fue producto de un desencuentro entre ambos países en que terció la URSS, la Crisis de Octubre, ya Kennedy lanzó su embargo/bloqueo a la isla, endurecido en numerosas ocasiones bajo ley Torricelli, Helms Burton, y otras disposiciones agregadas y a veces relajadas de la medida restrictiva. De ahí que todas las tensiones y medidas se hayan endurecido de ambos lados, ni EEUU confió en Cuba cuándo les ofreció médicos para el Katrina, sabiendo en su fueron más íntimo que no iban a aceptar, un perfecto paripé propagandístico, del mismo modo que jamás Cuba aceptaría de su enemigo ayuda con la condición de ser repartida in situ por ellos.
Fundamentalmente porque ese tipo de sociedad estaba fundamentada en el bien colectivo, en las sociedades del socialismo real, aun con las mejores intenciones lo tendiente a la individualidad resulta siempre un fracaso, en cambio, incluso con las peores intenciones lo colectivo sale aceptable como mínimo. Así pasó en China y URSS, atendiendo los desastres colectivos eran eficaces, de hecho Cuba, en un período de grandes dificultades económicas brindó a los niños de Chernobil una ayuda de mayor calidad que los países más desarrollados. Y dicho sea de paso, mucho mejor que a los niños cubanos sin ninguna radiación que solo querían beber leche y comer carne.
Concurre una razón lógica, en la economía de mercado mientras más pura, menos interesa el salvamento de gente pobre, no money in it!
Asado honey barbecue
La mayoría de mi vida la pasé fuera de mi país, aunque ahí experimenté mis mayores emociones y de ahí recogí una identidad que tuve la fortuna de pasear ufano por medio mundo.
Ser argentino siempre fue motivo de orgullo, mi viejo tenía una librería en la calle Corrientes a media cuadra del teatro San Martín, la noche previa a mi nacimiento, mis viejos cenaban con amigos en Pippo vermicelli al tuco y pesto y tuvieron que salir rajando a maternidad porque mi madre rompía aguas. Mamá nació en San Telmo, llevaba el tango en la médula espinal. El viejo también fue camionero de Mendicrim y preso político. Eran de River, de Boca, del SIC. Mi revista era Billiken, mi cuadro Independiente, en una época que nada, ni en fútbol ni en cine, ni en música, se comparaba al Club de Avellaneda, Santoro, Galván, Bertoni y el mago Bochini. Todos los pibes querían ser Bochini , afanaban y se peleaban por sus figuritas. El Torino era un coche admirable en el mundo, de fabricación nacional, ni hablar del morfi, del club los fines de semana y el verano, del campo, los caballos, el asado, los paisanos y los paraísos que sugerían el camino.
Dos personas quedaron en mi hipotálamo como si fuesen de mi núcleo familiar, mi maestra Isabel, y mi doctor Urkovich. No solo en América, sino en el mundo no era generalizada esa calidad profesional, ese amor a la dedicación, a los niños, a la vida, que era propiciado por una sociedad alejada de la perfección, pero tan añorable como una mañana de primavera.
El valor que tenía la curiosidad por saber, por la cultura, popular, erudita o elitista, esa mezcla tan equilibrada de franco centrismo con el folclore telúrico, y la en muchas ocasiones desmesurada autoestima, pero no solo por la escarapela sino por un conjunto sólido de costumbres, valores y también defectos, tan destacados que convertían en infructuosa la tarea de buscar algo homologable fuera de nuestras fronteras. Eso se llevaba uno en su mochila intima al resto del mundo, Identidad y orgullo. Ser argentino era mucho más que una cuestión de pasaporte, de partida de nacimiento. Tres conflagraciones contra los ingleses. Una derrota inapelable a la injerencia foránea en ocasión de la tristemente célebre exhortación "Braden o Perón" , un embajador frente un milico general, en lo personal siempre prescindiría de ambos, pero en el dilema planteado el embajador simbolizaba la prepotencia imperial, aunque disfrazada del salvador anti hitleriano, que tampoco, convengamos, era poca cosa. Incluso los lemas populares aislaron a los aires bolcheviques, "ni yanquis ni marxistas: peronistas"; consigna mucho más ilustrativa que acertada.
Hoy no reconozco a mi país. Que solo seamos lo que somos a través del fútbol y el mate, no alcanza ni para cruzar las fronteras, Paraguay y el sur de Brasil comparten esa identidad, si vamos al paisito, además de fútbol y mate, compartimos asado, dulce de leche, tango y acento. No alcanza ni para salir a pie
Cero interés institucional por proteger, incentivar e identificarse con la cultura, desprecio absoluto total a las raíces folclóricas, a la justicia social, a la solidaridad con los desfavorecidos, los necesitados, ya sea por discapacidad, por desventaja de oportunidades, por edad, cuando incluso los inuit esquimales, insistían en alimentar con bocados de comida masticada a sus ancianos, para que no fuesen a entregar sus cuerpos ya viejos a los osos polares para no ser una carga. Si bien es cierto que el desdén con la corrupción es histórico y representa un rasgo identitario argento, no así la indulgencia frente al narcotráfico inserto en un gobierno.
Pero hoy un rasgo me distancia con profunda tristeza de lo que otrora fue mi identidad argentina, la decisión de la mayoría de mis compatriotas, de aceptar sin rémora, sin rodeos ni siquiera un poco de disimulo histriónico que evite el rubor, de la manera más impúdica, incluso con entusiasmo, semejante ostentación de entreguismo incondicional de rodillas, aceptando solícitos cualquier condición. Como un perrito moviendo la colita por una feta de salame.
De ahí que ya no sea tan diáfano y claro el sueño de algún día poder irme a vivir al campo en el que de niño pasaba felices días entre primos, tíos, y paisanos. Me daría igual que hubiesen cambiado las alpargatas, la boina y el facón por unas Skechers, una gorra de los Yankees y un Iphone en la cintura, pero por favor bajo la parrilla brasas de carbón o leña no una llama, y sobre los fierros un cacho de vaca Hereford, nunca un costillar de cerdo embadurnado en Stubb's honey BBQ. Sin acritud, me encanta ese plato, pero por favor en mi pampa no.
No recuerdo que intelectual dijo que Argentina generaba personajes icónicos para camisetas, desde Evita, Maradona, Che Guevara a Messi, Papa Francisco o Mafalda. Remeras que se vendían junto a las de Marley, Lennon o Hendrix.
Hoy ¿en qué vidriera podría exponerse un T-shirt del presidente con su motosierra a los pies de Tronal Gump?
De Monet a Rothko
Lo más probable es que los atrasados seamos los que pensamos que se debe guardar cierta coherencia, cierta lealtad a las ideas propagadas en voz alta con las que se invitó a unirse al respetable.
Lo más probable es que transcurrida la cantidad de tiempo prudente nos demos cuenta de que todo ese constructo que considerábamos imprescindible para resultar fiables ante los nuestros, ya fuese en barrio, escuela, trabajo, familia amistades, no sea más que una rémora en una vida ya demasiada sobrecargada de puntos de estrés y de obligaciones naturales, como para encima llenarla más a empujones con ceremoniales de una ética completamente anacrónica.
Los que nos escandalizamos ante el abrazo de Milei con Bullrich a tan solo una semana de llamarle terrorista infanticida colectiva, considerando que una semana, sola, impertérrita, hierática, así como es ella de nada más que siete días, puede separar el hoy del "pasado" y permite cambiar de convicciones, de amigos, de ideas, de estrategias, de ideologías, de prácticamente todo, menos acaso, como dijo Francella, de pasión. En la época de nuestros viejos, del mío por lo menos y sus compañeros de militancia, amigos de juventud, de una u otra sensibilidad ideológica, no les bastaba una vida para poder permitirse el lujo de cambiar diametralmente de posición sin sentir cierto rubor ante los conocidos. En nuestra generación ya alcanzaba con menos tiempo para dejar de ser un vago absoluto munido de argumentos frente a la alienación del trabajo y pasar a ser un yuppie de una transnacional, unos veinte años se consideraban suficientes para poder pasar de fumar porros todo el día a condenar la haraganería juvenil, menos tiempo se habría considerado desvergonzado. No menos de quince años para pasar de ser un anticonsumista empedernido a cambiar compulsivamente de celulares, relojes, televisores y en lo posible de automóvil.
Unos años después de mi generación ya no tenían demasiado pudor al dejar de chivatear gente a lo loco y sin bragas y mudarse por arte de magia al norte revuelto y convertirse en un acérrimo ultraderechista que ahora acusaba a cualquier humanista de comunista. Aunque este último ejemplo está más bien motivado por ganarse los puntos necesarios para ser aceptado entre los nuevos correligionarios, o para disimular y que estos no hurguen demasiado en su pasado.
Y así progresivamente se ha ido acortando el período necesario de luto para cambiar de idea, de color o de bandera. Hoy un hombre divorciado tres veces con seis hijos, lo ves entregando las nalgas en cuatro patas y te dice de lo más tranquilo que no le llames por su nombre antiguo que ahora se llama Lorena. No hay demasiadas cosas que avergüencen por la falta de palabra, de compromiso, de lealtad o de coherencia.
Y puestos a sopesar, pienso que lo antinatural era lo de esas generaciones que nos precedieron, y nuestras dificultades para aceptar que ya no nos atraía el mismo deporte, el mismo estilo de pintura, incluso la mayor traición en mi época, cambiar de gusto musical, por como nos tomarían nuestros semejantes también deseosos de desechar sus convicciones perimidas, oxidadas, artrosicas.
Quizás sí esté bien prometer jamás pedir un préstamo y el mes próximo pedir tres créditos seguidos de la mayor cantidad nunca vista, jurar tener el dinero para dolarizar y después negar incluso que se deseaba dolarizar. Quizás ese sea el verdadero sentido de libertad, no tener ningún lazo moral con nada, ningún tipo de compromiso por mínimo que sea, desnudando el término "estafar" "engañar" "cagar" de su sentido impúdico, felón, aleve, toda vez que nos preceda el derecho de modificar en parte o en todo cualquier convicción, idea o juramento.
Cuando esto se traslade a los contratos entre partes será el sumun de la libertad absoluta, el Viva la Pepa total. Habrá que especificar con meridiana claridad si se puede cambiar de idea antes o después de medianoche.
Aunque no sé por qué, pero yo que en lo absoluto me siento viejo, ni siquiera mayor de edad, podría seguir robando chocolatines Jack o chicles Bazooka de los kioscos, sin embargo del mismo modo que nunca pude cambiar de Billiken a Anteojito, de Salgari a Verne, de Borges a García Márquez, de Allan Poe y Mujica Lainez a Bradbury, de Monet a Chagall. no podría dejar a Hendrix y Beethoven aunque el material finito de sus talentos establezca un claro contén a la sorpresa y la novedad. Pero claro tampoco lucho contra el deseo de hacerlo, habría que ver como sería si mi hipotálamo albergase como natural la caducidad tan temprana de todo asidero identitario.
Sin embargo debo admitir que durante muchos años desprecié la pintura abstracta, y pocas veces me sentí mejor, más pleno, más realizado en la voluntad de atravesar muros, que cuando comencé a disfrutar como perro con dos colas de Rothko, Mondrian, Kandinski y Pollock.
Bombardeos de la paz
Sentí conformidad y algo de alivio con que el Nobel de la Paz no se lo llevase el mayor instigador de odio entre norteamericanos y con los inmigrantes dentro de los EEUU, tras enviar tropas a LA y militarizar Portland y Seattle.
Y por otro lado creo que a María Corina habría que premiarla con un reconocimiento a la lucha, al coraje. Las palabras existen para describir objetos y acciones, el hecho de exhortar a una sublevación armada, a Guarimba y pedir intervención militar a Trump con su 82ª División aerotransportada y a Netanyahu con sus bombardeos, de ninguna manera está relacionado la palabra Paz, sino más bien lo contrario, amén de las razones que lo impulsen y de la sensibilidad ideológica de cada cual. Que la hubieran dignificado con un reconocimiento que enaltezca su espíritu su energía, su valor, sería acertado, pero no con el premio pensado para activistas que aboguen por solucionar cualquier conflicto de forma pacífica.
Supongamos que a una gran bailarina le entregan un premio pensado para la Mejor novela, y que cuando alguien se sorprende por el gazapo le dicen "Pero hombre, no vas a negar que es una gran bailarina". ¡Claro que no, incluso reconozco que es la mejor, pero el premio es para novela no para ballet!
No andaba muy enterado de la trayectoria de María Corina Machado más allá de la buena gente que conocí en años pasados en EEUU, Oslo, Vilna y Estocolmo; pero a raíz de este premio me he informado sobre sus pasos y me resultó lamentable lo que encontré sobre las exhortaciones a diversas formas de derramamiento de sangre y felicitaciones a Netanyahu por el genocidio en Gaza.
Nadie le puede negar el valor y la entrega a la lucha por sus ideas, pero tampoco nadie puede negar su instigación a las formas más incisivas de violencia.
Lo difícil de entender es como manipularon, retorcieron, atomizaron, la semántica del término "paz" los componentes del jurado en Oslo para encontrarle cabida a María Corina entre el significado y significante que dio lugar a la famosa paloma blanca que inmortalizó Pablo Picasso con trazos simples y magistrales.
Lo único bueno de todo esto es que ojalá sirva para normalizar la situación política en Venezuela. Sin dictadura, sin autoritarismo, violencia gubernamental ni tampoco violencia opositora ni extranjera.
Y para que en vez de mostrar obsecuencia a Trump dedicándole el premio, le exija que no revoque el TPS en Noviembre que protege de la expulsión y el infierno a más de 300 mil exiliados venezolanos en Estados Unidos.
Narcocapitalistas y narcocomunistas
Históricamente la izquierda revolucionaria y el narco estuvieron muy bien relacionados, solo basta echar un ligero vistazo a la historia reciente de Colombia y el financiamiento de la guerrilla y su relación con los carteles de la droga. Los indicios del uso de la isla de Cuba para punto de escala en el tráfico de cocaína desde el sur al norte del continente americano, por hechos de público conocimiento como la causa Nº1 que desembocó los fusilamientos de Ochoa, De La Guardia, Padrón y Martínez, uno de los eventos llevados a cabo a cielo abierto con evidencias más diáfanas de nuestros tiempos junto a Iran-Contra o Wartergate, y varios otros casos escandalosos más o menos difundidos, que proscriben toda necesidad de investigación dado el descaro evidente con que se llevaron a cabo.
Si bien el tráfico de drogas ha sido transversal y nunca manifestó preferencia sentimental por ninguna sensibilidad ideológica, se da por igual a todas, su lujuria no distingue barnices, cosa que en el lejano Oriente quedó más que patente con las guerras más sanguinarias por el control de la amapola y sus derivados, opio, morfina y heroína y en los gratos superávit de los mayores bancos capitalistas del orbe. Es tanto el dinero que mueve el tráfico de narcóticos, tanto el oriental como el occidental, tanto el de procedencia natural como el de laboratorio, que no deja de lado a nadie, solo depende la integridad personal de cada individuo, no se declarada sensibilidad social.
Pero en estos días ha habido una coincidencia nada baladí en dos representantes de la derecha, una en España y la otra en Argentina. En España el presidente del Partido Popular fue fotografiado en distintos momentos de su vida como presidente de la Xunta de Galicia pasando momentos de solaz junto a un importante narcotraficante gallego, Marcial Dorado. En Argentina el escándalo lo protagoniza Espert, diputado e importante militante de la Libertad Avanza y persona de la total confianza del presidente Milei, que aparece en la investigación por narcotráfico en EEUU, acusado incluso años atrás por importantes figuras libertarias del núcleo intimo de Milei como Lilia Lemoine. A uno en su yate a otro en su avión. Lo descorazonador del caso español es que no haya tenido consecuencias ni en la justicia ni en la opinión pública, esperemos que no ocurra lo mismo con su homologo argentino.
La tendencia de la izquierda a simpatizar con todo elemento que exceda los parámetros del "establishment" , así sea lumpen, marginal, delictiva, llevó si bien no a simpatizar abiertamente con los capos mafiosos de la droga, sí a asimilarlos con un dejo romántico, indulgente.
¿Será que la nueva ultraderecha, la que rehúye los ceremoniales atávicos, la que insulta con términos procaces, caracterizada por su incultura general, la que por un lado miente sin trazas de vergüenza en la prensa, y al mismo tiempo revelan a la sociedad sus más bajas intenciones sin el más mínimo prurito, incluye hoy en su desparpajo característico, desatar los últimos lazos diurnos del corset de las buenas formas y la hipocresía burguesa?
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