" />
Overblog Todos los blogs Blogs principales Literatura, Historietas y Poesía
Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU
Publicidad
El blog de martinguevara

relax

Mejor hablar de Kandinsky pinguero o de Wolf bakery lover

3 Febrero 2026 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Argentina frizzante, #Cuba flash., #Europa Aorta, #Opinion crítica., #Relax

Creo que voy a empezar a hablar de paisajes y literatura escandinava. Es más sano.

Hoy en medio de unos mensajes con una amiga de hace décadas con quien me reencontré redes mediante por lo que mantenemos una relación con la nueva epístola whatsappera, me envía un articulo de un salame clásico "pretender" de la pseudo izquierda argentina que tiene tres casas veranea en Brasil, Europa o en Pinamar, y dice que Cuba quiere ser atacada por ser (no por haber sido) la antorcha de la dignidad contra el capitalismo y la desigualdad. Me subió toda la sangre del cuerpo a la cabeza, pero debió haber pasado por una parrilla al rojo vivo antes del ascenso porque tenía la cabeza echando chispas, los ojos empujados por un volcán interno y el cogote, dios mío este cogote de diámetro inacabable, se llenó de venas hinchadas, hirviendo que resaltaron la circunferencia oficiando de moño. Desde que nos reencontramos le dije que no me hablase bien ni de Guarapo ni de la Involución cubana, y yo no le hablaría mal de Perón y del Kirchnerismo, un trato justo, equitativo como pocos, en casi todos lo demás aspectos seguíamos de acuerdo. Pero a cada tanto mezcla el deseo de buscar una pequeña bronca virtual con los intentos de convencerme enviándome notas de pasquines escritas por quienes no resistirían tres días en Cuba como cubanos sin divisas ni parientes pinchos, hinchándome la pelotas al punto de reventar en los calzones. Dejé el Whatsapp antes de mandarla a la concha de un pariente nórdico.

Es curioso porque la semana pasada me peleé con amigo cubano porque ahora él justifica que una potencia extranjera bombardee Cuba, encima por un presidente que está destruyendo la democracia en su país., Discutí por la misma razón con una amiga disidente que al menos está dispuesta a ir a luchar a Cuba no como el 99,9% que piden a otros que hagan su trabajo. No dejo de tener peloteras con parientes o con izquierdosos guevaristas que en la vida irían a una manigua, no ya a tirar un tiro, ni siquiera a pasar una tarde entre el fango y los mosquitos.

Durante casi toda mi vida me enorgullecía de que no estar de acuerdo no contentar a unos ni a otros extremistas, pero ya me estoy cansando. No es que me vaya a hacer converso, es imposible pero sí hoy me di cuenta de la libertad que sentí haciendo un video de la corrupción en el fútbol.

Mañana uno del donjuanismo de Kandisnky que iba dando cabilla a diestra y siniestra, pasado mañana de la paz de Dylan Thomas en su pub de Swansea y al día siguiente de Wolf sus escritos y apetencias bakery lover.

Por favor caballeros, cuando haga el de José Martí no vengan en turba al post a debatir si su habitación de Nueva York o la de Valencia, era alumbrada en las noches por velas como dicen desde una orilla "cederista" o por una dichosa bombilla de Phillips prima hermana de la que lleva prendida siglo y medio, como aseguran desde la también combativa orilla de enfrente.

 

Mejor hablar de Kandinsky pinguero o de Wolf bakery lover
Mejor hablar de Kandinsky pinguero o de Wolf bakery lover
Mejor hablar de Kandinsky pinguero o de Wolf bakery lover
Leer más
Publicidad

Pasta de Oca

15 Enero 2026 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Cuba flash., #Relax

Cuba ha entrado en un nuevo y alentador período de construcción del “Nuevo Socialismo”, con algunas sensibles diferencias con aquel socialismo real que intentó a toda costa introducir en el carácter festivo del caribeño.

¿Cómo hará el Comité Central del Partido para modificar ese conjunto de gustos tan arraigados en el espíritu revolucionario, austero, casi asceta, que según ellos se apoderaron del deseo colectivo cubano de la post Revolución?

Durante más de seis décadas y media el cubano vivió depreciando los modos y costumbres viciosos del mundo capitalista. Por tal razón más que soportar, eran felices si tenían un sólo par de zapatos, y cuando solo eran los Kiko plástic su felicidad era exultante, una estoica jarra de agua en el refrigerador, una cama que se caía a pedazos hacia abajo y los resortes hacia arriba, y una capacidad de convivencia y comunicación insólita con mosquitos y cucarachas en contraste con su rechazo al nada ecológico repelente.

Por ello es importante advertir al visitante, al incauto turista, al desconocedor de los parámetros estéticos y los límites del sacrificio del pueblo cubano, en pro de que no vaya a confundir el paisaje de ruinas en colores pasteles, los borrachos, la estética minimalista en el vestir, en el calzar, en el vivir, con drama alguno, entienda que eso es una decisión soberana y meditada de los habaneros, que prefieren su ciudad desmoronándose y perderse en la contemplación del desprendimiento del ladrillo, del revoque, del balcón, prefiere gozarla intensamente fotogénica, mil veces antes que padecerla desarrollada y confortable.

Precisamente en ello radica el carácter autentico del cubano. El cubano prefiere con creces pernoctar en los antiguos y derruidos edificios habaneros conocidos como "solares" donde de modo identitario, escasea más la luz que en le resto de la oscuridad y el agua se pierde más que el amor. Abarrotado de familias es como el cubano la disfruta a full. El techo bajo que duplica el calor se llama barbacoa y hace las delicias del cubano.

El cubano debe a su espíritu aventurero el disfrutar de cada minuto de esa incógnita en que no se sabe si el techo se le derrumbara encima o si se precipitará hacia la acera junto a su balcón.

Además el cubano siente verdadero solaz, retozo, gozo, placer, algarabía, felicidad de saber que el visitante extranjero descansa en un Hotel con todas las comodidades que él no puede, ni por supuesto quiere disfrutar, el cubano vive feliz sabiendo que su hermana, su tía, y hasta su esposa se ausentan de la casa en la noche, para hacer las delicias de ese visitante extranjero, para que regrese a su país habiendo tenido una experiencia integral, una visión completa de la isla.

El cubano desprecia la langosta, los mariscos todos, los buenos pescados, las salsas ricas, el ron y los tabacos de calidad; por supuesto no puede ni ver la carne vacuna, y si se trata de un buen chuletón, puede hasta ocasionarles un paro cardíaco: el cubano detesta la fibra de la cárnica.

En su lugar ama una masa amorfa de olor penetrante, llamada "pasta de oca", propuesta por la dirigencia como solución revolucionaria contra la perversión de los sabores pequeño burgueses, idea de Guarapo, el barbado líder espiritual, el que más se sacrifica privándose de todos estos placeres en su insufrible espanto de mansión en el ex hoyo 2 del ex campo de golf del ex Biltmore Yacht Club de la ex exclusiva aristocracia habanera, rebautizado revolucionariamente: Punto Cero. Al cubano le priva el arroz con gorgojos, el café de chícharos, la pizza de condones, el bocadito de aura tiñosa. Mientras el cubano vea que el visitante extranjero disfruta de sus hermanas, primas, madres a veces hasta esposas, y que ingiere todas esas cosas llenas de sabores enemigos del proletariado por las que el resto del mundo suspira, el cubano es feliz.

Otra cosa, el cubano ama la bicicleta, a ser posible sin velocidades, y lo que más le gusta es manejarla loma arriba especialmente bajo el sol más justiciero del verano, para ir a buscar una cabeza de ajo, un par de tuercas o una lata de pintura sustraída al Estado jalando tremendo pedal desde Santos Suarez al Vedado.

Le encanta esperar horas un transporte público, esconderse tras una mata hasta que para y desprenderse a correr para mantener la forma, hacer bíceps y dorsales yendo colgado y la cubana ama el jamoneo de la guagua. Ama la cola, la fajazón, llegar muy tarde a la casa extenuado de cansancio y con la barriga vacía que es cuando se encuentra el sentido de la vida, la esencia de la existencia.

Mientras él vea que el visitante foráneo viaja cómodo en sus coches de alquiler, en sus fatuos, frívolos, insustanciales ómnibus de asientos acolchados con aire acondicionado, comen bien, beben lo esos rones imposible de años de estacionamiento, se baña en playas de arena insoportablemente blanca y fina, con esas ridículas tumbonas y mesitas con cervezas frías , disfruta del golf, del buceo, del yatismo, entonces ahí es cuando el cubano se siente revolucionariamente realizado.

¿Cómo podría ese altivo pueblo desistir a duras penas del deleite de manjares como la pasta de oca y el arroz con gorgojos?

Por eso exige más que pide ¡Cualquier cosa que no sea la imposición imperialista de la langosta y el jamón!

Manjar de arroz con gorgojos y Exclusiva esquina de La Habana Vieja despepingada.
Manjar de arroz con gorgojos y Exclusiva esquina de La Habana Vieja despepingada.

Manjar de arroz con gorgojos y Exclusiva esquina de La Habana Vieja despepingada.

Leer más

Guerra de escupidas

14 Enero 2026 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Cuba Opinión, #Cuba flash., #Opinion crítica., #Relax

Empieza a ser sensata la sospecha de que a esta altura el pueblo de Cuba puede estar rendido. Es un hecho que está extenuado, agotado, obstinado y  empieza a cobrar fuerza la idea de que pudiesen recibir con una bienvenida a una eventual intervención norteamericana sin muertos civiles. A algunos ya les daría igual si llegasen con la 82 División aerotransportada, con el portaaviones Gerald Ford, o montados en un batallón de auras tiñosas. El asunto es que las invasiones se materializan con bombardeos, y los bombardeos con numerosas víctimas.

O lo que también para mi es novedoso, muchos serían partidarios de una negociación.

Como pasó con la Unión Soviética, más de setenta años de la Historia que cambió el mundo, fue tumbada por la hamburguesa de McDonald's, el blue jean Levi's y el escenario de los Rolling Stones. No necesitó Estados Unidos una guerra vana contra el país que le ganó a Napoleón y a Hitler, entre Reagan y Gorbachov derribaron el sistema sin un solo tiro. La gente estaba agotada, pero ojo, el capitalismo que asumió el poder después fue un espanto, dejó a todo el mundo en la lona, miles de mafiosos se hicieron con las calles, con los negocios, con lo que iba quedando de la desintegración de los países. Todos los oligarcas mafiosos y ultra capitalistas de hoy  se hicieron ricos y poderosos vienen de aquellos años. El crimen organizado compuesto de los elementos desocupados de las fuerzas del orden, tropas especiales, espías de la ex URSS con altísima formación profesional, dominó todo, mis amistades moscovitas, me cuentan que todo aquel, que en los años noventa andaba con un bolso de deportes grande, lo más probable es que llevase un Ak 47 dentro. Con el cargador a full.

Trump es un pragmático de los negocios, regido por el mismo principio que el proverbio oriental “donde corre la sangre no corre el dinero” , y muy probablemente, como hizo en Venezuela utilice la fuerza en la menor medida posible, un día de bombardeo para neutralizar o alcanzar un objetivo muy puntual, causando terroríficas muertes sí, pero las imprescindibles para llegar al objetivo y desde el mismo instante comenzar a andar el camino de la producción de beneficios. Claro, teniendo en cuenta otros aspectos del personaje que engrampan con el pragmatismo, imprevisible, avaro, amoral, inculto a niveles insospechados, insensible, no demasiado valiente aunque sí intrépido en negocios.

La dirigencia cubana, tras la entrega del poder a Raúl Castro por parte de su hermano Fidel, comenzó a desmantelar el estado de bienestar y de asistencia general, reduciendo los productos de la libreta de abastecimiento, luego reduciendo la cantidad de beneficiarios de la misma en la OFICODA, que más tarde Díaz Canel profundizó disminuyendo aun más la protección a los necesitados, unificando las esperpénticas monedas en una, y generando una inflación y una carestía imposible de afrontar por la familia cubana sin parientes en el exterior, produciendo un desánimo, una falta total de motivación en la ciudadanía, y la inexistencia de expectativas para el futuro. Si contemplan las opciones tras el nuevo panorama respecto del fin del suministro del petróleo venezolano, el interés de hacer caja más que de hacer guerra de Trump, podrían llegar a acuerdos en los que ganasen las dos partes. Lo que no va a ocurrir es una mejoría, y lo que no tiene ninguna pinta tampoco de pasar es la defensa numantina que durante décadas habría ofrecido el pueblo de Cuba, me atrevería a pensar que ni siquiera las FAR están ya en condiciones morales de llevar a cabo dicha resistencia.

Cuba debería evaluar sus todavía privilegiadas posibilidades, obtener lo máximo que pueda de un acuerdo donde necesariamente deberá ceder pero en la que aun podría, renovar más que conservar, principios y conquistas valiosas. Cuidándose eso sí, de no repetir los dramáticos errores ajenos, y en el caso de no poder impedir  la injerencia de Estados Unidos, hacerlo en las mejores condiciones, las más ventajosas para el gobierno y la población de la isla y también para la estabilidad de las relaciones.

Va quedando al desnudo, casi como una convicción más que como una sospecha  que el pueblo desvinculado del poder y sin deudas de sangre, cansado de su desgaste y de las falsas promesas, no defendería al país con el dispendio de más sangre, sudor y lágrimas, que las que ya entregó, ni siquiera en una guerra a las escupidas.

Y después están los cubanos emigrados. Todas las independencias, revoluciones, hasta golpes de estado se han saldado con la participación de los nacionales, apoyados en mayor o menor medida desde afuera. Desde la revolución francesa, a la independencia de cada país americano incluido Estados Unidos a cualquier revolución. Da un poco de vergüenza ajena que habiendo dos millones de cubanos en Florida, con miles de yates más grandes que el Granma a su disposición, y sobre todo con millones de armas en su poder surtidas por la 2ª Enmienda tan defendida, le pidan a un ejército extranjero que bombardee el barrio en que nacieron.  

Es una obligación histórica mantener el espíritu de justicia de equidad, de solidaridad que inspiró a los revolucionarios que dejaron su vida desde y a quienes pusieron todo el esfuerzo y sacrificio para llevar a cabo semejante empresa. Hoy se dice fácil, pero hacerlo en contra de la potencia más poderosa del mundo occidental estando a solo ciento ochenta kilómetros, era una proeza por la que no habría apostado ni el más audaz jugador de Las vegas. Un cúmulo de errores, propios de la idiosincrasia, de conceptos, de desgastes por la resistencia permanente, de la más natural y comprensible inexperiencia de encarar algo tan inexpugnable o de las ambiciones personales propias del ser humano, llámese como se desee, súmese todo y véase la situación. También hay que tomar en cuenta todas las vidas que se perdieron en el mar, en la distancia en un exilio estigmatizante, doloroso, privado de lo más bello de la vida que es la identidad y también el "insilio", el ostracismo, el enloquecimiento o el alcoholismo. Las expectativas de futuro para todo ese pueblo deben ser otras que el horizonte actual bajo las mismas coordenadas o que la no menos inquietante perspectiva regida por las previsibles políticas implacables bajo la actual administración estadounidense y sus acólitos exiliados nacionales rotundamente extremistas. Terminar de una una vez con que la mitad de cubanos condenen a las penalidades más acuciantes a la otra parte bajo la acusación de "gusanos" ni de que esta otra mitad añore una venganza despiadada contra la otra parte bajo la homologable contra acusación "comunista".  

Es menester escapar de la trampa de esa ecuación, no buscar un equilibrio entre antagonismos, ningún punto intermedio es posible entre tales tensiones, hay que ser valientes por una vez no en el sentido de la resistencia sino de la creatividad y la exploración de nuevas sendas. Sobre todo en homenaje a quienes dieron su vida para que dicho futuro exista, hay que elaborar un hoja de ruta que contenga el pragmatismo necesario para dotarla de éxito manteniendo las aspiraciones de bienestar para toda la población, sin reprimir ideas discordantes ni emprendimientos controlados.

El gentilicio "cubano" no es rehén de ninguna sensibilidad ideológica, así como de ninguna raza o inclinación de  ningún orden, son cubanos todos los que nacieron en la isla y todos los naturalizados y a todos, como en cualquier país del mundo, incumbe y pertenece el derecho a discutir, debatir y decidir su destino. A nadie más pero a ninguno menos.

 

Guerra de escupidas
Leer más

¿Por qué la diáspora venezolana se hizo de derecha?

9 Enero 2026 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Argentina frizzante, #Cuba Opinión, #Cuba flash., #Europa Aorta, #Opinion crítica., #Relax, #eur

Ocho millones de venezolanos emigraron en diferentes épocas a lo largo de los últimos 25 años, así como fueron contingentes de diferentes sensibilidades ideológicas y clases sociales. Aunque de manera similar a los cubanos hayan terminado por coincidir en un común denominador a pesar de sus diferencias, por una razón u otra, a todo los une el antichavismo, como a los isleños los unió el anticastrismo.

De Cuba por ejemplo se fueron en el mismo 1959 los mandos militares con responsabilidad en represión, torturas y asesinatos, los torturadores que pudieron escapar, los mayores explotadores, generalmente batistianos. A continuación de inmediato se fueron los burgueses, los pequeños burgueses, los profesionales ya sean apolíticos o sin una adscripción clara a una ideología, siguieron los que habían luchado o ayudado a luchar contra Batista para establecer la Constitución de 1940 de Laredo Brú, pero alejados del comunismo o socialismo, luego se fueron muchos incluso del PSP y socialistas que no eran guerrilleros y fueron perseguidos por los guerrilleros, y más tarde se dieron distintos gruesos flujos migratorios en la década del '60 todavía muy ideológica, en la del 1980 por deseos de progreso económico, en el 1994 por hambruna, y todas as sucesivas han sido por razones de urgencia económica, aunque terminan siendo políticas también.

En Venezuela pasó algo similar pero con sus diferencias, aquello no fue una revolución socialista, Chávez era un general del ejército regular, un hombre de academia, que hizo su camino hasta la cúpula sin manifestar su desacuerdo con la sociedad hasta que llegó a la cima. Fidel era de entrada un elemento subversivo, un revolucionario clásico. Chávez no era marxista leninista, Fidel tampoco hasta que le resultó rentable con la URSS, pero tenía una formación intelectual sensiblemente mayor que el general bolivariano.

Esas diferencias hicieron que no fuese abrupto el primer exilio venezolano como fue el cubano, excepto aquellos que encontraron una amenaza el hecho de que se legitimase al 25% de la población que no estaba ni siquiera inscrita con el documento nacional que les permitía votar. Gente estigmatizada, humillada, sin embargo aun siendo pobres Venezuela era un país donde con un trabajo temporal se juntaba dinero para vivir mucho mejor que hoy con un trabajo fijo. Pero ciertamente Chávez, en un inicio los dignificó, un hecho innegable, de ahí su inmensa popularidad. Esos primeros emigrados no exiliados forzosos como habían sido los batistianos, fueron los burgueses que podían seguir produciendo fuera, aunque algunos decidieron quedarse porque Venezuela hasta hoy ha mantenido un comercio muy fluido con Estados Unidos y todo el campo capitalista, nada que ver con Cuba. Aun así hubo un fuerte flujo de la clase social que no deseaba igualarse al vulgo, de a poco se fueron profesionales, disidentes con la situación política, de censura, de prohibiciones de autoritarismo de personalismo como forma de gobierno sin ser una dictadura, ya que ningún presidente fue más votado que Hugo Chávez, pero sí con mecanismos y actos reflejos propios de dictadores, espíritus libres o más proclives a la libertad de expresión se fueron, Hasta que empezaron a emigrar por razones básicamente económicas, para progresar primero y muy poco tiempo después para poder comer. Venezuela no llegó al nivel de prohibiciones cubanas, de poseer dólares, de viajar. entrar a un hotel, de consumir, casa, coche vacaciones, de diversidad de partidos, prensa, editorial, sin embargo tampoco tuvo el nivel de asistencia social que tuvo Cuba hasta que cayó la URSS, todos con casa luz, agua, escuela, salud excelente, vivienda, barriga llena, todos con lo mismo pero todos tenían lo básico. Con el tiempo Cuba se ha deteriorado de una manera que de socialismo solo le queda el partido único, una hoz desafilada y un martillo con el mango roto.

Con este panorama Venezuela llegó a 31% de su población escapando de su país, la gran mayoría por razones económicas, padecieron una injusticia similar a la de los cubanos por todo el mundo. Fueron estigmatizados, rechazados como victimas, vapuleados como exiliados, destratados como desterrados, por los progresistas, la izquierda revolucionaria por supuesto, pero también la democrática, los partidos de vanguardia, todos esos sectores y organizaciones que por los hambrientos de África, Asia y América Latina capitalista, sentían una profunda conmiseración y solidaridad por su situación, sin embargo jamás repararon en las de los venezolanos, destratándolos acaso un poco menos, que lo que habían despreciado años atrás a los cubanos exiliados casi bajo los mismos términos peyorativos que había utilizado la revolución para marginarlos. Curiosamente, en lo que hoy son los emigrados, conviven sobre un común denominador lo que de no haber habido revolución ni chavismo, habrían sido clases sociales antagónicas, patrones y empleados.

En resumen no solo nunca sintieron el calor de los partidos políticos de izquierda o del campo popular sino que experimentaron su descrédito y su rechazo.

Es fácil hoy entender por qué un grueso de esa diáspora sea al menos formalmente y, en su expresión colectiva, más afín o asimilable a la derecha cuando no al nuevo movimiento mundial de extrema derecha, y en esa comprensión intentar pedirles perdón y abrazar su dolor e intentar mediante el dispendio de afecto, que no se entreguen a los cantos de sirena de los líderes más inescrupulosos, e inexorablemente vuelvan a someter a Venezuela a un nuevo despropósito de intolerancia, que de novedoso no tiene nada, aunque su barniz y jerga definitoria consiga disfrazarlos para el baile.

Imágenes: Éxodo cubano de 1980 y éxodo venezolano del siglo XXI
Imágenes: Éxodo cubano de 1980 y éxodo venezolano del siglo XXI

Imágenes: Éxodo cubano de 1980 y éxodo venezolano del siglo XXI

Leer más
Publicidad

Paraguay Thonet

26 Diciembre 2025 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Argentina frizzante, #Opinion crítica., #Relax

¿Por qué son famosos los paraguayos en Argentina? Por ser los mejores pintores del mundo. Y entiéndase bien, los mejores del mundo.

Conocí a tres que trabajaban para Guillermo Weyer, un paraguayo exiliado en Buenos Aires, una vez que terminaban de hacer una pared ponían un foco de luz potente de lado para descubrir el más mínimo granito por la sombra, y entonces volvían a empezar. Una locura.

Los vagos trabajan doble, reza un dicho cubano. Y a mi me pasó más de una vez. Resulta que cuando no queda ni un cobre, es como cuando hay que arrancar en cuesta arriba, lleva el doble de esfuerzo. En uno de esos giros, el mismo Guillermo, amigo de Gladys, me recomendó a un flaco que recuperaba sillas de estilo Thonet de madera curvada y asiento de esterilla, tenía dos empleados paraguayos.

Los pibes eran jóvenes, desde el principio fueron muy amables conmigo pero entre ellos hablaban en guaraní, yo notaba una distancia que de a poco con el aprendizaje de como recuperar las patas de la silla, el asiento, el respaldar, fuimos tejiendo una relación laboral dentro de la cual cada vez se hacían más chistes, yo preguntaba cosas de Paraguay, del guaraní, ellos me explicaban con pormenores, descubrí que esos paraguayos a menudo estigmatizados como villeros, como problemáticos, después de haberlos diezmado junto a Brasil y Uruguay matando dos tercios de su población masculina, era, sorprendentemente, gente muy delicada en el trato.

Un día al parecer me consideraron parte de ellos, y me invitaron a salir al cine el sábado. Acepté para ver como vivían su día de descanso, su ocio. Quedamos en una parada de colectivo, yo fui a donde me decían, tomamos dos transportes y llegamos a un barrio que era verdaderamente temible, no me atrevo a mencionar el nombre que recuerdo porque puede ser que me engañe la memoria. caminamos por una calle tenebrosa, subimos a un edificio monobloque y recuerdo el departamento de las dos chicas que mis compañeros de trabajo iban a buscar. Esperamos afuera, salieron dos chicas vestidas de sábado con lo mejor que tenían de gente humilde, blusas y polleras brillantes, demasiada pintura en las cara y entonces dijeron "vamos a buscar a la de él" entonces me quedé de piedra, porque hasta ahí yo sentía que respetaban mi lugar de observador, el puesto contemplativo, de exploración casi antropológica, y de repente me incluían en el grupo y me consiguieron una acompañante imaginé que similar a ellas. Cuando apareció la que debía ser el objeto de mi atención, a quien debía pretender, imagino que percibió en mi mirada la distancia que sentí de toda aquella situación de la que de repente me pregunté de que forma había hecho para ser parte.

Tomamos los colectivos en sentido inverso hasta la calle Lavalle para ir a ver una película, yo iba tomado del pasamanos hablando con la muchacha que "me tocaba" y no encontraba la manera de hacer lo menos evidente posible la imposibilidad de cualquier cosa más allá de esas charlas sobre ¿Qué trabajas y qué película te gustaría ver? hasta que pensé que lo mejor sería hablar de poesía, de filosofía, de literatura, mostrar las cartas, yo soy este, a mi me suenan tan a arameo los músicos que a ustedes les gustan como a ustedes les suena mi conversación, pero me abstuve. Llegamos a la avenida 9 de julio, y entonces ahí sí, en mi terreno decidí buscar el instante de decir que volvía a mi casa, que les agradecía la invitación pero no me sentía bien del estómago.

Un rato antes había querido huir despavorido aunque aterrado como en una pesadilla por no tener ninguna posibilidad de salir de allí por mi cuenta ni mucho menos excusa que poner para desprenderme a correr como pollo sin cabeza. Porque aunque esa zona del Gran Buenos Aires esté tan cerca de Capital Federal parecía ser más que otro país, un continente distinto. Pero Capital era mi terreno, de repente dejé de sentirme obligado a una delicadeza para no ofender que no obstante atentaba contra mi integridad, y justo a la entrada de la calle Lavalle otrora poblada de cines, me detuve y les dije:

-Muchachos muchas gracias por la invitación, espero que se diviertan pero yo no me siento bien hoy, tengo el estómago revuelto. La más pura verdad.

Di un beso a cada muchacha, la mano a los impertérritos casi amigos de trabajo y me fui apretando el paso al principio y en la medida que sentí que me había alejado lo suficiente, me dirigí ya tranquilo la pizzería Las Cuartetas, a salvo de la situación de tener que empatarme con un ser que ni me gustaba ni me disgustaba, no había posibilidad de atracción ya que primaba una separación de naturaleza cultural, nos separaba un abismo como especie, estábamos en dimensiones tan diferentes que cualquier contacto nos habría pulverizado al instante. Terminé mi pizza aliviado y más contento que perro con dos colas.

El lunes cuando volvimos a encontrarnos para encolar sillas y reajustar esterillas, nos saludamos, me mostré muy interesado en como lo habían pasado, me dijeron que muy bien y no volvieron a mencionar una sola palabra en castellano, ni me enseñaron más guaraní, y entonces tuve que comer los sándwiches de pebete de salame y queso con el jefe flaco, con quien si bien me sentía culturalmente más cerca porque le gustaba Borges como a mi, jamás me habría invitado a pasar un sábado de cine, ni mucho menos me habría procurado una acompañante, por más fea que pudiera ser dentro de mis parámetros.

Que miserables podemos llegar a ser.

Paraguay Thonet
Paraguay Thonet
Leer más

Amor al desastre

15 Diciembre 2025 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Cuba Opinión, #Opinion crítica., #Relax, #Europa Aorta

Está siendo rotundo el avance por medio del voto de la ultraderecha antidemocrática, vaciada de materia gris, de historia, de reflexión, de meditación, de pensamiento crítico.

Por primera vez se vieron libres de oposición empírica y teórica sin necesidad de ejercer la violencia, frente a una izquierda que perdió totalmente el rumbo, abandonó su lucha por el sujeto original de la izquierda, la masa trabajadora obrera y campesina, la masa parada, los sufrientes, para hacerse cargo de despalillar el idioma hablando con la E, de atender los asuntos de alcoba en el área del deseo, las prebendas, privilegios, regalos envenenados a posiciones sexistas como antagónico del machismo patriarcal, en reemplazo del feminismo original y también a cualquier sensibilidad que se someta a tales lineamientos jurando lealtad de nueva generación, sustituyendo la solidaridad con la necesidad de asilo por la recepción de contingentes de inmigrantes reemplazando a la población local en barrios enteros. En este punto creo necesario apuntar que la izquierda revolucionaria históricamente manifestó un claro desprecio por la inmigración como solución individualista a un problema colectivo.

Por un lado concurre la posibilidad de que semejante desorientación sea natural, yo más bien me inclino a pensar que la atomización de la lucha por los derechos y sus prioridades, fue algo minuciosamente orquestado.

No es solo derecha, derecha era Helmut Kohl, Angela Merkel, John Major, estos son los mismos fascistas que antes necesitaban del derramamiento de sangre para hacerse con el poder, pero hoy son votados incluso, por quienes otrora habrían sido sus víctimas. Si Apple los días del Orgullo gay pinta la manzana del techo del edificio de Sol con el arcoíris es que esa reivindicación no significa ya ninguna amenaza para el establishment. Jamás Apple pondría en su manzana una hoz y un martillo, volver a hablar de proletariado, campesinado, desheredados, enorgullece el alma pero claro, a la misma vez convierte en objetivo a eliminar, no a absorber.

Veamos como continúa el festejo de tantas ovejitas felices de que al fin el lobo las quiera como amigas, y cuando cesará esta pesadilla para unos pocos, solo por hoy.

Amor al desastre
Amor al desastre
Leer más

Pellejos y espejos

1 Diciembre 2025 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Relax

Puedes acondicionar el peinado recontra cool, hacer tu dieta, tus ejercicios, ponerte ropa que de la nota, mirarte de lado y de frente al espejo con la ceja levantada y la papada cerrando el gaznate. Pero cuando de repente, un día desprevenido en el vestuario del gimnasio o en tu cuarto veas frente al espejo que los huevos ya casi bajan el doble que el rabo y los cuatro o cinco pliegues que parten de tus nalgas, quiero que sepas que en lo mismo se fija esa veterana de buen ver que te levantaste en el bar, y que tras deshacerse de corset, bra, culot y todo tipo de elásticos te bajó la bilirrubina cuando desparramó los pellejos sobre el edredón al grito de:

¡Ahora sí papi, estamos en el salón de los espejos!

 

Huevos caídos

Huevos caídos

Leer más

Españoles de trabajo y española de cerveza e incultura

16 Noviembre 2025 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Argentina frizzante, #Europa Aorta, #Relax, #Opinion crítica.

Isabel Díaz Ayuso hace pocos días a los diputados de Vox que rechazaban recibir inmigrantes de fuera de Europa, les dijo algo como esto:

"¿Y quién les va a limpiar las casas, les va a atender a vuestros mayores, quién va a levantar los edificios y a sacar la fruta de los campos?"

Me gustaría dejar una constancia para la pedorra presidenta de la CAM, que no hay nada peor que un piojo resucitado.

Yo tuve dos abuelas como todo el mundo, mi abuela materna nació en la provincia de Burgos, España, y una vez que murió mi bisabuelo Valentín, emigró junto a toda su familia a Argentina, ella y sus hermanas fueron a trabajar a casas de familias pudientes argentinas, en el caso de mi abuela Elena de niñera, y los hermanos varones a pelarse bien el pertuso en los trabajos duros, que los porteños no querían hacer.

Mi abuela paterna, Celia, contó con una niñera de Galicia, Carmen Arias, que de forma idéntica a mi abuela Elena, emigró para criar a su futuro ínclito primogénito y a la segunda hija Celita.

Es como si mi abuela europea hubiese sido personal de servicio de mi abuela sudamericana ¡Como cambian los tiempos Venancio!

Ambas abuelas fueron profundamente humanas y buenas. A ninguna de las dos las modificó su posición en la relación de poder y trabajo en cuanto a su ética. Elena y Celia fueron a su manera un dechado de virtudes y de ética personal.

Aunque también emigraron a Argentina y a México destacados españoles, eminencias en todos los terrenos, Manuel de Falla, Rafael Alberti, Carlos Bosch García, como a Europa emigraron Cortázar, Borges, Carpentier, Lezama Lima o Vargas LLosa y tantos que ambos lados del océano enriquecieron la vida cultural del país de destino.

Estaría bien que esta militante del PP se cultivase un poco, no que tuviese respeto as los demás sino a los propios compatriotas suyos españoles que pasaron décadas y de a millones emigrando precisamente para limpiar suelos, traseros y casas, y no solo no les lesionó el orgullo sino que son los mejores , más orgullosos y firmes españoles que he conocido a lo largo de mi vida y tras treinta años en España.

PD: El uso de esta medicina es tolerada y permitida también para Meloni y los italianos.

Española inculta y españoles cultivados en la emigración y trabajo.
Española inculta y españoles cultivados en la emigración y trabajo.

Española inculta y españoles cultivados en la emigración y trabajo.

Leer más
Publicidad

De Monet a Rothko

27 Octubre 2025 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Europa Aorta, #Opinion crítica., #Argentina frizzante, #Relax

Lo más probable es que los atrasados seamos los que pensamos que se debe guardar cierta coherencia, cierta lealtad a las ideas propagadas en voz alta con las que se invitó a unirse al respetable.

Lo más probable es que transcurrida la cantidad de tiempo prudente nos demos cuenta de que todo ese constructo que considerábamos imprescindible para resultar fiables ante los nuestros, ya fuese en barrio, escuela, trabajo, familia amistades, no sea más que una rémora en una vida ya demasiada sobrecargada de puntos de estrés y de obligaciones naturales, como para encima llenarla más a empujones con ceremoniales de una ética completamente anacrónica.

Los que nos escandalizamos ante el abrazo de Milei con Bullrich a tan solo una semana de llamarle terrorista infanticida colectiva, considerando que una semana, sola, impertérrita, hierática, así como es ella de nada más que siete días, puede separar el hoy del "pasado" y permite cambiar de convicciones, de amigos, de ideas, de estrategias, de ideologías, de prácticamente todo, menos acaso, como dijo Francella, de pasión. En la época de nuestros viejos, del mío por lo menos y sus compañeros de militancia, amigos de juventud, de una u otra sensibilidad ideológica, no les bastaba una vida para poder permitirse el lujo de cambiar diametralmente de posición sin sentir cierto rubor ante los conocidos. En nuestra generación ya alcanzaba con menos tiempo para dejar de ser un vago absoluto munido de argumentos frente a la alienación del trabajo y pasar a ser un yuppie de una transnacional, unos veinte años se consideraban suficientes para poder pasar de fumar porros todo el día a condenar la haraganería juvenil, menos tiempo se habría considerado desvergonzado. No menos de quince años para pasar de ser un anticonsumista empedernido a cambiar compulsivamente de celulares, relojes, televisores y en lo posible de automóvil.

Unos años después de mi generación ya no tenían demasiado pudor al dejar de chivatear gente a lo loco y sin bragas y mudarse por arte de magia al norte revuelto y convertirse en un acérrimo ultraderechista que ahora acusaba a cualquier humanista de comunista. Aunque este último ejemplo está más bien motivado por ganarse los puntos necesarios para ser aceptado entre los nuevos correligionarios, o para disimular y que estos no hurguen demasiado en su pasado.

Y así progresivamente se ha ido acortando el período necesario de luto para cambiar de idea, de color o de bandera. Hoy un hombre divorciado tres veces con seis hijos, lo ves entregando las nalgas en cuatro patas y te dice de lo más tranquilo que no le llames por su nombre antiguo que ahora se llama Lorena. No hay demasiadas cosas que avergüencen por la falta de palabra, de compromiso, de lealtad o de coherencia.

Y puestos a sopesar, pienso que lo antinatural era lo de esas generaciones que nos precedieron, y nuestras dificultades para aceptar que ya no nos atraía el mismo deporte, el mismo estilo de pintura, incluso la mayor traición en mi época, cambiar de gusto musical, por como nos tomarían nuestros semejantes también deseosos de desechar sus convicciones perimidas, oxidadas, artrosicas.

Quizás sí esté bien prometer jamás pedir un préstamo y el mes próximo pedir tres créditos seguidos de la mayor cantidad nunca vista, jurar tener el dinero para dolarizar y después negar incluso que se deseaba dolarizar. Quizás ese sea el verdadero sentido de libertad, no tener ningún lazo moral con nada, ningún tipo de compromiso por mínimo que sea, desnudando el término "estafar" "engañar" "cagar" de su sentido impúdico, felón, aleve, toda vez que nos preceda el derecho de modificar en parte o en todo cualquier convicción, idea o juramento.

Cuando esto se traslade a los contratos entre partes será el sumun de la libertad absoluta, el Viva la Pepa total. Habrá que especificar con meridiana claridad si se puede cambiar de idea antes o después de medianoche.

Aunque no sé por qué, pero yo que en lo absoluto me siento viejo, ni siquiera mayor de edad, podría seguir robando chocolatines Jack o chicles Bazooka de los kioscos, sin embargo del mismo modo que nunca pude cambiar de Billiken a Anteojito, de Salgari a Verne, de Borges a García Márquez, de Allan Poe y Mujica Lainez a Bradbury, de Monet a Chagall. no podría dejar a Hendrix y Beethoven aunque el material finito de sus talentos establezca un claro contén a la sorpresa y la novedad. Pero claro tampoco lucho contra el deseo de hacerlo, habría que ver como sería si mi hipotálamo albergase como natural la caducidad tan temprana de todo asidero identitario.

Sin embargo debo admitir que durante muchos años desprecié la pintura abstracta, y pocas veces me sentí mejor, más pleno, más realizado en la voluntad de atravesar muros, que cuando comencé a disfrutar como perro con dos colas de Rothko, Mondrian, Kandinski y Pollock.

 

De Monet a Rothko

De Monet a Rothko

Leer más

Toscar y Milda

24 Octubre 2025 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Relax

Todo comenzó cuando Toscar hizo un movimiento brusco por un repentino dolor lumbar y al regresar a su posición perdió estabilidad, trató de sujetarse pero ya era tarde, la cabeza había comenzado a tirar del cuerpo hacia abajo y cayó con todo su peso sobre el hombro, del toro mecánico con que extraía los pallets dispuestos en stock en la nave industrial en la que llevaba dos años trabajando. Tuvo fractura de clavícula y una vértebra dorsal, el yeso lo tuvo que llevar puesto seis meses, cada dos meses se lo renovaron por el desgaste y para analizar el progreso de la cura, esos instantes los aprovechaba para rascarse, ventilarse, asearse, moverse y volverse a rascar con una sensación de alivio retrospectivo que le proporcionaba un placer difuso e intenso.
A los seis meses, cuando le retiraron el yeso se dirigió al departamento de Recursos Humanos para ponerse a disposición de la empresa y comenzar a determinar cual sería la cuantía de su indemnización. La empresa le comunicó dos decisiones en ese mismo instante, ni regresaría al trabajo ni recibiría un solo céntimo por su accidente laboral. Ahí comenzó la andadura por el desierto de adhesiones, solidaridades y apoyos de parte de la ley para Toscar, cada día que pasaba en su lucha por reparar lo que consideraba una injusticia medieval se quedaba más solo en el apoyo en público, más acompañado en el apoyo en privado, pero sobre todo más indignado y apertrechado de una fuerza de voluntad que desconocía en absoluto directamente proporcional a la profundidad de su enfado, rellenando un espacio generalmente destinado en exclusiva a la depresión.
Del dinero que tenía ahorrado le quedaba más o menos para una semana de compras de alimentos al más bajo precio que se conseguía en el barrio. Había un supermercado a cuatro kilómetros pero debía ir en coche, lo que gastaba en combustible era el doble de lo que se ahorraba en la compra. Pero ese día dijo “basta” y se fue a un restaurante del barrio aledaño, en la avenida principal, donde se gastó en comer con su vino y su postre todo lo que le quedaba para alimentarse en su semana de despedida de la resistencia pasiva, decidió apresurar el ¡puafata! el ¡tawata! el ¡bumbata! Tal como pensaba que sonaría el trastazo contra la acera, el choque contra la vereda amortiguado por las ratas o las navajas de los pendencieros, la curvatura convexa de los baches, la caricia de las agujas de las jeringas y el brillo de los vidrios de las botellas.
Fue de casa en casa de amigos, familiares que todavía no estaban podridos de verlo, tocando timbres a horas intempestivas o demasiado apropiadas, justo cuando la cacerola salía de la hornalla. Se dio cuenta de lo buena que puede ser la gente, que acaso en algún recodo del camino pudo haber no contado con toda la suerte que habría deseado atesorar, y que puede haber sido producto de la acción de algún o alguna hijo o hija de la remil puta, pero que en general cada cosa que él tocaba buscando alguno de los sucedáneos del amor le respondían afirmativamente, pero eso sí, siempre era gente sin acceso a ningún poder.

Su novia, Katja, encontró demasiado pedregosa la relación, había pasado de divertirse siempre que se veían, haciendo el amor y el humor, a pasar estrecheces y discutir alimentando un tumor. Así que sintiéndolo mucho, con el dolor de su alma lo dejó en Pampa y la vía más tirado que un dardo. Toscar dijo que lo entendía, -cómo no te voy a a comprender si esto es un desastre, si no te apoyo más es porque el otro soy yo-  Esos conocidos que a veces llamamos amigos, pero que sirven muy poco más que para ir a tomar un helado  o una cervezas, también de a poco, sin declaración de ruptura como la novia, se alejaron de igual manera, comenzó a haber una sensación de frío allí por donde pisaba Toscar que lo llevó a sentirse una especie de súper héroe de los cómics. -Nadie está cerca de Batman ni de Superman, menos de Flash o Linterna Verde- pensaba Toscar – aunque seguramente todos los habitantes de la ciudad de Gotham o los colegas de Clark Kent querrían tocarlos, pasar dos segundos a su lado, sacarse unas selfies anacrónicas con cámaras Kodak descartables o mejor aún con Polaroids, era distinto en este sentido, pero si se hubiese hecho una instantánea de Superman y una de él, estarían idénticamente igual de solos frente a los que les esperaba.

La ventaja de pensar en un súper héroe solitario en lugar de en un apestado, es que le daba la capacidad de pensar en cuál sería su próximo paso en vez de salir disparado queriendo dejar su culo atrás. Toscar sabía que el engaño solo dependía de la posición que uno tomase en el relato, cualquiera fuese su sinopsis. Primero empezó como un mandato para reforzar su confianza en tiempos de telarañas, pero de a poco se fue convenciendo de que, en efecto, aquello que no lo mataba lo hacía más fuerte, y desde luego la soledad no era en modo alguno una amenaza.

 

Capítulo II

Albertico, su amigo casi hermano, aunque como él solía decir “un casi hermano de los que salen buenos” al revés que los otros, se aproximó más en la medida que la mala suerte iba cercando a Toscar e iba despejándole el camino de obstáculos para caer hasta el último peldaño de su  yo más desprovisto de falsas apariencias, de barnices, luces y adornos. Un yo que no estaba compuesto de adoquines ni de estiércol como solía conocer, sino de tierra seca, casi polvo de tierra, sin piedras ni plantas. Albertico era cazador. Salía cada mañana a resolver las ecuaciones que la vida le planteaba para poder llevar algo a la olla. Era una manera de decir ya que frecuentemente resolvía recursos para una temporada, en los peores casos era como cazar una perdiz y en los mejores, ¡ay los mejores! Todavía nunca había chocado con las mejores tardes de caza, pero se acercó un par de veces alzándose con un buen turrón. De todos modos aunque Albertico se creyese un mago de la calle, el ventilador de la aspiradora, estaba tan lleno de códigos impuestos por la corrección caballeresca del ladrón y estafador que se imponía códigos a manera de solucionar el tema de la imagen propia ante sí mismo, ni viejos ni menores, ni a mujeres ni a hombres demasiado nobles, ni a débiles ni a pobres, que parecía más bien un bombero de salvataje de alta montaña en vez del delincuente que creía ser. Al principio su estrecha amistad se debía a que Albertico se había singado a la hermana de Toscar, era una hermana mayor, y era hija de la madre con otro padre, no era para tanto pero dentro de ese decálogo de comportamientos de Albertico eso no estaba del todo bien, así que al inicio sintió compasión por el amigo, como si fuese un poco cornudo, era solo la hermana pero bueno una hermana tan linda, en fin. Sentía culpa, pero con el tiempo fue afianzando la amistad de tal manera que quien le aconsejaba las vías de escape o coartadas en sus "palos" era Toscar, que no tenía ni idea siquiera de robarse un dulce del kiosco. Sin embargo al muy cabrón se le daba bienorquestar planes, era como un campeón de ajedrez, pensaba en todo.

Toscar y Albertico eran del mismo barrio de clase obrera y marginal. Los tiempos en que por lo general todos los vecinos tenían trabajo habían quedado muy atrás, la mayoría de familias eran un burujón de desastres, de gritos, portazos de vetes para el carajo, a tomar por el culo o a la reputa madre que te parió. Ya ni siquiera las viejas estaban pendientes de los chismes porque eran tantos que no daban abasto para comentarlos en el mercado o la plaza. Bueno ese terraplén al que llamaban eufemísticamente “plaza” acaso porque le quedaban unos banquitos de la época en que los viejos jugaban cartas y dominó. Ya solo paraban los chavales día y noche, los de vida más o menos sana paraban por la mañana hasta la hora de comer, a media tarde ya se hacían con el terraplén los que ya se veía que nunca terminarían progresando en un trabajo y por la noche los que ya tenían demasiadas claras las sombras verticales de las rejas en sus caras. Ni los de la mañana ni los de la tarde ni los de la noche estudiaban ni trabajaban en nada, pero los matutinos al menos estaban bajo la vigilancia todo la atenta que se podía de madres, padres parados tíos y primos mayores también, más o menos vagos, pero con un cable a tierra. De esos había sido Toscar y Albertico de los de la noche. Toscar quería progresar, sabía que para eso tenía que salir del barrio, con una beca, con buenas notas, o escapando a Dinamarca, tenía esa obsesión, Copenague y después Jutlandia, tenía esa idea fija imaginaba Jutlandia semi vacía, enorme, donde necesitaban de todo por ende seguro que él lo precisarían para algo, ahí sería muy importante en lo que supiese hacer. Su fantasía y anhelo había nacido de unas imágenes campestres, de inmensas praderas de pasto verde claro brillante y florecitas violetas come las de brezos pero menos rudas, que formaban la mayor parte de una película danesa que había visto cuando niño, de la cual no entendió nada, pero que le dejaron fijadas en el hipotálamo las fotos fijas, claras y diáfanas que conformarían la base de su sueño motivacional. Para ese objetivo Toscar se aplicó en los estudios, pero además encontró placer en la lectura y libro tras libro se cultivó de manera bastante solida, llegó a atesorar conocimientos básicos de pintura y arquitectura, nociones dispersas, intuición natural, un acervo cultural destacable en el barrio pero que no dejaba de tener solo tres patas.

Albertico era al revés, no solo no le interesaba ascender en la escala social o cultural sino que no le importaba en absoluto ocupar posiciones consideradas de descenso. Siempre que el menoscabo fuese de cara a los demás y que consigo mismo se sintiese a plenitud, le importaba un pepino en que nivel se encontrase, incluso le hacía cierta gracia y le proporcionaba chispas de orgullo que cierto tipo de persona prefiriese mantenerlo a distancia. Tal vez por esa razón Milda, la hermana de Toscar, se sentía atraída por él.

Ella había tenido que ayudar a su madre en todo desde que era adolescente privándose de las salidas de exploración en los dominios de la alegría que las chicas de su edad solían practicar en su barrio, a veces por el estado de extenuación absoluta de la madre, que no paraba de trabajar, y a veces porque prefería no ir con esos vestidos o jeans sin swing que colgaban de las cuatro o cinco perchas que poblaban el generoso espacio dentro del placard. Milda leía novelas de amor y de viajes con idéntico interés y escribía con fruición, volcaba todo lo que le pasaba por la cabeza durante el día en diarios que se apilaban en forma de cuadernos y agendas, ella tenía una letra tan ininteligible que ni ella la entendía a veces. Cuando más prolíficas fueron las horas de apuntes en sus cuadernos fue cuando la madre comenzó a discutir con demasiada frecuencia con el padre de Toscar, con quien habían convivido en una más que aceptable paz hasta que el niño dejó de tener esos cachetes redondeados y los últimos retazos de la risa de bebé que traía atenazada, como encadenada desde la cuna. El primer novio que tuvo, Frede, tenía un año más que ella, cada vez que se quedaban besándose en la esquina el padrastro salía a llamarla y cuando se despegaba de sus besos y sus manos que agarraban todo lo que sobresalía, se quedaba mirando impresionada un chichón enorme en la bragueta de Frede, que sabía como iba a bajarlo más tarde, casi de la misma manera que ella al poquito rato de entrar a la casa. Pero no fue Frede el primero en acostarse con ella. Su padrastro de tanto asomarse a la ventana para llamarla, empezó a mirarla cada vez más tiempo antes de pegar el grito que la reclamaba para cenar o dormir. Un día se sorprendió tocándose por encima del pantalón mientras miraba como Frede levantaba la parte baja del vestido de la medio hermana de su hijo, metiendo la mano entre las dos nalgas que ávidas, devoraban los dedos hasta los nudillos, junto a la diminuta ropita interior al compás de sus inquietantes contorneos, mientras sus bocas seguían aplastando unos labios contra otros, saboreándose comisuras, lenguas, mejillas y orejas, sin permitir a un pequeño vello o a la astilla de un taco de cera, obstaculizar la ruta del retozo.

Cristian y Sari, padrastro-padre y madre de Milda y Toscar, ya no sentían la misma tensión pasional haciendo el amor que al inicio de su relación, cada vez era más frecuente que los besos cercanos a la eyaculación o los orgasmos fuesen con la cabeza al costado de la mejilla, cada uno con sus ojos cerrados o entornados forzando la aparición furtiva de imágenes de vecinos, compañeras de trabajo, amigos de la familia, cualquier auxilio era bienvenido en ese instante. Y también por supuesto era algo previsible y soportable mientras no se evidenciase demasiado. Llevaban un tiempo ya prolongado durmiendo juntos, habían sido muy lujuriosos en la cama aunque poco creativos, habían disfrutado como enanos cada centímetro de la carne del otro, los líquidos, las protuberancias y las voluptuosidades, incluso hubo un tiempo de promiscuidad programada, se podría decir que habían disfrutado bien el uno del otro exprimiendo la fruta hasta la cáscara. Aquellas guardias desde la torre de control de su ventana a la apretadera de su hijastra, a la que Cristian nunca antes había mirado con picaresca lasciva, pero que ya resultaba imposible enfriar la temperatura ante semejante metedura de mano, en que ora el culo, oras las tetas, quedaban expuestas escapando de las prendas a la evidencia del esplendor de su suavidad, de su esponjosidad, de su maniobrabilidad. Daban a Cristian un extra de energía y deseo que, una vez exportado, sorprendía a Sari, que ante tanto ímpetu de vanguardia no encontraba mejor camino que aquella senda poblada de abetos, colibrís y arroyos de agua cristalina para dejar llevar su barca, aunque obviamente ella, en su fuero interno y no demasiado profundo, sabía que el cariz de aquel arrojo, aunque no provenía de las monótonas ensoñaciones de costumbre, era motivado por algún novedoso agente externo de los que ya era imposible prescindir. De algún modo la calentura de Milda y su novio en la apretadera de la esquina, dotaron de cierta alegría y distensión el tiempo compartido en salón, cenas, desayunos y juegos de cartas, que de manera sorpresiva también reencontraron su cauce sobre la mesa del comedor una vez expulsadas las miguitas de pan, las cucharitas y los vasos de la cena.

Pero Cristian tenía un gran amigo, Bent, compañero de trabajo en su juventud, al que no tenía reparo en confiarle los sucesos, sentimientos o emociones más íntimas, botella de espirituoso mediante. Solían encontrarse en presencia de sus respectivas familias, hijos o esposas, y al cabo de un rato uno le decía a otro de manera espontánea –Oye, vamos a tomar un cafecito a la esquina- y ahí comenzaba la noche de curda. Era el único momento en que Sari creía perderlo como había perdido a cada hombre de su vida empezando por su propio padre, y solo por esta razón odiaba a Bent, ya que era imposible odiar Bent por otra cosa, era tan exquisito visitante como anfitrión, no olvidaba detalle alguno, se movía con una bien labrada educación, nunca daba un paso más allá del que le era concedido con un ademán o una invitación directa. Era sumamente cuidadoso de las relaciones interpersonales y un conversador ecléctico, divertía a niños y adultos por igual. Excepto cuando se sumergían ambos amigos en esa catarata irrefrenable, que ambas esposas sabían que de un momento a otro llegaría, pero albergaban la vana esperanza de que un día sus respectivas  presencias fuesen mayor estímulo para sus esposos que el taburete de un bar y la charla de borrachos en el billar. La esperanza presenta forma de paloma dócil mientras por dentro se pelea con sus compañeras por un trozo de pan, mientras que la dura realidad es un águila que, junto a su compañero o amiga vitalicia, vuela tan alto y tan lejos que es imposible que llegue a molestar a alguien. La esperanza es inofensiva y la realidad temeraria.

A veces en las visitas de dos o tres horas compartiendo una cena, una larga sobremesa, risas, reflexiones, parecía que esa sería la ocasión en que el amor marital tendría más posibilidades y llegaría a su fin el encuentro, cuando de repente, en voz alta uno de los dos le proponía al otro ir a por su cafecito de rigor. Unas veces para variar usaron, sin acuerdo previo, la excusa de ir a buscar un helado, e incluso llegaron a decir la verdad en cuanto al líquido que irían a homenajear - ¿qué te parece si nos tomamos una cervecita y volvemos?- Cuanto más se acentuaba el diminutivo mayor se vaticinaba la curda. Ambos lo hacían sin la mínima mala intención pero al cabo de un rato estaban enredados en ese triángulo en que la botella presidía la pirámide con mano de hierro. Más de una vez Sari estuvo a punto de explotar pero contenía ese impulso violento, no quería volver a trabajar como una burra, desde que estaba con Cristian más del setenta por ciento del sostén de la casa provenía del trabajo de él, por primera vez desde que era niña, había podido volver a tener tiempo para pintar, para leer y ver televisión, no quería arruinar eso solo por unos celos incontrolables, que incluso no alcanzaba a distinguir bien, si eran hacia ese nexo tan imposible de penetrar o romper de su esposo con su amigo o hacia el elixir de la botella, que en todo caso, y por suerte, solo bebía con Bent.

Pues un día Cristian le confesó a Bent la calentura que estaba experimentando observando la apretadera de su hijastra con el novio, no solo le reveló la consecuencia sino que fue a los detalles, a esos dedos de él arrastrando la braguita hacia la profundidad de la hendidura de las nalgas donde cualquier cosa podía ser imaginada, el contorneo de ambos provocado por el aguijoneo del gozo, le confesó como él, juraría que desde lejos podía oír los jadeos, los suspiros, los “ah” los “uf” y los “oh”,  y para ser más leal con su amigo le dijo como se le ponía el rabo y que rico era eso para después singarse a Sari con fiereza, tanta, que a veces debía contenerse y disimular la excitación distribuyéndola en dos polvos, cosa que sorprendía Sari, quien no obstante conseguía asumir sin derroches de voluntad.

“Por la cuenta que le trae”

Una tarde fría Bent fue a cuidar la casa de su amigo y su familia a petición de este, se había ido con Sari a pasar un día afuera y los muchachos se quedaban solos -“no hace falta que te quedes todo el tiempo solo que veas que llegan a casa bien, por favor y un millón de gracias” – en esa ocasión la agradecida fue Sari. Por una vez toda la simpatía del amigo de su esposo no finalizaría con el broche de una buena curda. “ustedes saben que es un placer para mi y un honor a la amistad”. 

Cuando regresaron Toscar y Milda, él les propuso una pizza, los muchachos aceptaron gustosos, pero Milda le dijo que tenía que salir un rato a ver a su novio. “si el maldito celoso de Cristian te lo permite ¿quién soy yo para frenarte?, ve pero no vuelvas muy tarde”

-Bent, cuando sea la hora basta que subas al cuarto de invitados y me pegues un grito como hace Cristian

-Hecho.

Terminaba de salir Milda por la puerta y Bent subió las escaleras estrechas y se metió en el cuarto de invitados con la luz apagada.  Tuvo que esperar un poco porque los novios fueron a tomar algo como de costumbre. Bent no los tenía tan cronometrados como Cristian, pero la espera había valido la pena, al cabo de no demasiado rato ahí estaban en el punto exacto en que le había descrito su amigo, besándose con frenesí, ella iba mucho más allá de lo que Cristian le había contado, tomaba iniciativas muy audaces sobre la bragueta del novio, sacó su glande a través de la cremallera del jean y comenzó a meneársela, hasta que bajo ese tenue pero perceptible haz de luz comenzó a hacer unos movimientos principiantes, inexpertos, hacia arriba y abajo volviendo a besar al novio en la boca, mientras Frede sumido en el éxtasis de las caricias lo redondeaba paseando sus manos por las tetas, las nalgas, la vulva por encima de las braguitas adheridas a los labios de un sexo hinchado y empapado. A esa altura con la suma de las fantasías que ya tenía estancadas pero al rojo vivo en su cerebro y lo que acababa de ver y suponer, estaba caliente como una cafetera. Abrió la ventana y gritó ¡Milda, sube! Comieron un par de porciones de pizza de barbacoa, una ignominia que causaría el infarto de cualquier italiano desde el Véneto hasta Trapani, pero por como la devoraron no cabía duda que estaba riquísima. Y entonces Bent le pidió que subiera con él al cuarto para enseñarle lo que se veía desde ahí, cuando llegaron le pidió que mirase por la ventana y se puso detrás de ella, empezó a describirle con voz aterciopelada lo que acababa de presenciar y como lo había puesto, que no era justo que él fuese a llamarla para comer y tuviese que vivir algo semejante, que le había descolocado todas las hormonas y se sacó el rabo para enseñarle que duro lo tenía, Milda comenzó a recular hacia donde podía en la penumbra y el pequeño espacio que le dejaba Bent, primero queriendo simular que nada de eso estaba pasando, después le pidió disculpas, le dijo que no sabía que se veía tanto, pero no era solo Bent el que estaba muy excitado, así que Milda echando su culo hacia atrás comenzó a acomodar el tronco del Bent en el canal de su trasero giró su cabeza y con los ojos entornados ofreció la boca con los labios húmedos y la lengua asomando por la comisura, entonces él acarició sus pechos, introdujo la mano en su blusa y acarició los pezones, que estaban duros, empinados, el jadeo de ambos era fuerte, Bent tomó la mano de Milda y la colocó en la base de su pene ella como si tuviese un milenio de experiencia comenzó a acariciar los testículos y el mástil hasta el prepucio mientras él acariciaba con suavidad la entrepierna de ella que cada vez temblaba más, hasta que paseó sus dedos por la entrada de la vagina, los gemidos de Milda, los pequeños sonidos en medio de un extraño silencio y la puerta abierta hicieron que Toscar sintiese curiosidad por lo que estaba ocurreindo allá arriba. Así es que sintiéndolo mucho ambos se soltaron y abrocharon lo que habían conseguido liberar ni bien escucharon los pasos en la escalera del muchacho.

-Hola, estaban muy callados,  ¿está todo bien?

-Sí, Toscar, estábamos mirando los rincones de la ventana porque vimos una araña para asegurarnos que no había más.

Milda se fue a su habitación doblemente excitada, su cuerpo era un volcán, quería cerrar rápido la puerta para comenzar a masturbarse con una intensidad volcánica, la misma que ella pensaba que estaría invadiendo a Bent.

-¿Está todo bien Milda, pasa algo hermana? Dijo Toscar asomándose a la habitación ya a oscuras de su hermana.

-Si, es que tengo mucho sueño.

Toscar le pidió permiso a la hermana para dormir abrazado a ella, ella asintió, él entró al edredón se puso en posición fetal detrás del cuerpo de su hermana mayor,  así estuvieron un largo rato, mientras él intentaba dormir ella imaginó que las manos del hermano eran las de Frede y Bent, Toscar en la ignorancia absoluta de la versión extraoficial no obstante sintió algo diferente, un placer indescriptible al rodear con las yemas de sus dedos el vientre de su hermana y subió a las tetas, ella apretó su trasero contra la ingle de él. En el más absoluto silencio y sin evidenciar nada, ambos experimentaron orgasmos intensos, aunque de diferente índole. El de ella había sido procurado con insistencia, sintió una punzada de culpa por usar al hermano para su fin pero le tranquilizó la idea de que él no sabía nada de lo que estaba ocurriendo, y que además, era medio hermano, no lo hizo con la mitad familiar. El orgasmo de Toscar fue el primero de su vida, no supo hasta mucho tiempo después que había sido aquello, también la culpa de haberlo experimentado con su hermana le llegó mucho tiempo más tarde. Su cuerpo entero tembló, su pene se había endurecido y alcanzado un tamaño  como nunca antes lo había sentido, una corriente le recorrió todo el cuerpo, no solo los testículos y el tronco del rabo sino desde cada dedo del pie hasta cada raíz capilar del cuero cabelludo y empapó su calzoncillo de una sustancia espesa. Plácidos, habiéndose brindado un amor más que fraternal, se quedaron dormidos alumbrados por la luz de la luna que atravesaba las cortinas de la bendita ventana. 

Nunca más mencionaron el episodio, pero a partir de ese día Milda sintió que su hermano la había pasado en edad, y Toscar, que nunca supo lo que había ocurrido poco antes con Frede y luego con Bent, cuando fue consciente de que su primera relación sexual, aunque difusa, imprecisa, sin preámbulos fue con su hermana, tuvo una ambigua sensación, por un lado de una culpa que se presentaba cada vez que se aproximaba la posibilidad de una relación sexual y por otro una seguridad en sí mismo y en que cada cosa que desease, si lo hacía con ahínco y determinación, terminaría por cumplirse.

 

Toscar y Milda
Leer más
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 20 30 > >>