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21 febrero 2017 2 21 /02 /febrero /2017 22:14

Cuando pienso en mi generalmente me represento con la imagen de un buen tipo. Sin embargo en el fondo no estoy tan seguro que esa sea la imagen que proyecto con la frecuencia que me gustaría admitir.

Acabo de bajar a comprar un refresco frío, algo de ensalada, pan y algún aperitivo, para ver un partido pertrechado de víveres, una vez en la cola para pagar se paró detrás de mi una cajera de ese supermercado, con la que una vez tuve un desencuentro mientras pagaba, por una actitud que consideré impertinente de su parte, después de aquello cada vez que nos cruzábamos por los pasillos ninguno hacía el mínimo gesto de saludarnos como era habitual con los demás dependientes.

En un momento la sentí tan cerca detrás de mi, me sentí tan equivocado, de repente vinieron a mi todas las personas con que estoy distanciado, con las que me he peleado, con las que no nos hablamos más, por supuesto por algo de lo que "yo no tengo la culpa", las que no volví a ver y las que no conoceré por haberme vuelto un ser tan recluido, tan exigente, tan incluso cascarrabias, cosa que detesto; entonces, a un par de días de mudarme de barrio, decidí girarme y hacer un esfuerzo por ser amigable.

_ Hola- le dije- ¿ya vamos saliendo?

- Sí- me dijo sonriente. ya se acaba el día-

-Pase adelante- le dije, ella amablemente declinó el ofrecimiento, hasta que hice el gesto de quitarme de la cola y no regresar hasta que no pasase delante mío, detrás de ella había otra dependienta con una compra también que la invitó a aceptar mi ofrecimiento y la propia cajera la miró como diciendo, "no lo dejes así" . Entonces pasó adelante, pagó y me sentí en el aire.

Las "gracias" que me dio y el "de nada" que le devolví y el "hasta luego" al salir fueron como poner en marcha una alfombra mágica para atravesar aquella puerta automática enorme, hinchado, aireados los pulmones y el alma, con mis bolsas en la mano y la disolución de aquel percance que se había envenenado por un rencor absurdo, tan antiguo como la huella, tan pesado como los inicios, procedí como mi abuelo y mi abuela me habrían dicho que debe hacer un caballero antes de irse de su barrio.

Entonces camino al apartamento, por un instante, empezaron a venir a mi, tímidas, incipientes, las sonrisas de aquellas personas con las que estoy distanciado, de aquellos con los que me he peleado, y de alguna manera empezaron acercarse todos aquellos a los que jamás voy a conocer.

 

 

 

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Published by martinguevara - en Relax
8 febrero 2017 3 08 /02 /febrero /2017 03:03

Podría estar de pie moviéndome como un péndulo invertido y luego sentado en Astorga, en Comillas, en la calle Ancha de León o en el Passeig de Gracia en Barcelona quedándome pasmado con el bojeo a la locura con que Gaudí dibujaba contornos que establecían los límites de la razón. Lo había hecho muchas veces; podría estar enrollándome en mi caparazón, comiendo esas bolas fritas, o esos sándwiches con pan de pita.

Pero le pregunté a un tendero de un quiosco en las Ramblas si tenía una camiseta de Gaudí y una de Messi para mi hijo, me mostró una horrible y una carísima, le dije Meherbani y también Shukría, ese no sonrió como el del día anterior en la noche y al revés que el de la mañana en el supermercado y la tarde en el helado y la pizza del Gótico.

Para no decir meherbani cada tres palabras fui hasta el barrio del Borne y hasta Sant Antoni, no porque no quisiese poner en práctica las dos únicas palabras indias que hablan también los pakistaníes, es que quería comer pan tumaca o pizza pero hechos por catalán o italiano.

Una pierna entraba al agua, una chica que conversa con las olas catalanas en otoño invierno y primavera, en verano se va al mar Báltico, una cadera divina entraba a la sal mojada.

“Todo nos male sal”

Una muchacha con trenzas y poca higiene, descansaba eternamente sentada contra una pared, al lado de una colchoneta , una lata con monedas, un perro blanco, y un cartel que rezaba: “ No tengo trabajo, por favor ayúdenme” mientras leía a Hesse. El perro era para soltárselo a quien osase conseguirle trabajo.

Empezó a llover y entré a una tienda de música con el inquietante nombre de: “Beethoven”. Sin embargo la tienda era exquisita, deliciosa, vendían libros de música, pentagramas, discos, métodos para tocar diversos instrumentos, un hombre y una mujer ancianos estaba en el piano, él sentado tocando y ella de pie cantando. Compré un cuaderno de pentagramas y una cajita musical y cuando fui a pagar el dueño me dijo en tono catalán que el anciano era su padre y la señora una clienta, hablamos de los pequeños y medianos negocios y recién me di cuenta de que hasta ese llegar a garito coqueto, todo aquel a quien me había acercado para preguntar un precio, era paquistaní. Todos. Caso no hay tiendas en las Ramblas que no sean de camisetas de fútbol y de Gaudí de bajísima calidad, o de supermercados de toda la noche, con botellas de refresco a precios de botellas de vino bien envejecido. Antes de irme el dueño me dio la mano y le dije “merci” que es parecido al galo pero en tono catalán. Me sentí extraño no diciendo Meherbani ni Shukría ¿cómo osaba un catalán del barrio de san Antoni resistir con Beethoven a las camisetas onerosas de pésima calidad?

Un mango de dos semana y más adelante un grupo de jóvenes pescando a transeúntes distraídos. Los saltimbanquis, malabaristas, mimos dieron su espacio a vendedores de helicópteros luminosos, cervezas en pack, y pescadores de incautos.

 

La pujanza paquistaní echó del barrio a los comerciantes, primero a los de otras tierras y luego a barceloneses, más tarde limpiaron las calles de mis amigos Mobutu que en toda ciudad del mundo están con sus mantas y sus discos, o con las camisetas de Messi con mucho mejor precio que el pícaro de la tienda no oficial, y una sensible mayor disposición a sonreír y agradecer el dispendio de morlacos.

 

La chica pez metió ambos pies en el agua, prefiere lidiar con el frío de la sal mojada, “todo nos male sal” porque en la ciudad ya no hay gente. Hay plagas de Mac Kebab.

 

Las piernas salen del agua, el perro ladra “meherbani”, el de la tienda detiene un tiro libre a Messi bajo el arco del Liceu. Mobutu toca Heroica, la sinfonía número tres de Beethoven mientras los viejitos cantan:

 

Que Viva la Pepa.

 

 

 

 

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Published by martinguevara - en Relax
1 febrero 2017 3 01 /02 /febrero /2017 14:29

Recuerdo como bajo este mismo presidente y su gobierno íntegro sin otra modificación más que la que el implacable cronos ha impuesto a los ancianos, se trataba en la escuela a los hijos de los que tenían pedida la salida de Cuba a Estados Unidos, ni siquiera puedo imaginar el poso traumático que a muchos les dejó aquello.

Había niños alegres, compañeros, amigos, que de un día para otro se volvían tristes y reservados, los maestros los trataban con el cuasi epíteto de "hijo de gusano" ¿alguien puede hoy defender eso? no me sirve que me digan que algunas cosas se hicieron mal en más de medio siglo, eso es apoyar el cien por ciento, se hizo mal la inmensa mayoría de las cosas, y con saña, no fueron errores como se los intenta disfrazar hoy, eran crueldades, abusos de poder, mecanismos idénticos a los del fascismo.

A un niño que estudia los gusanos en biología, llamarle "hijo de gusanos" cuando no directamente "gusano" a él mismo, revela tanta bajeza compartida, colectiva y colectivista, que salvando las diferencias por los hechos ulteriores, el mecanismo es el mismo que en la Alemania Nazi y los territorios ocupados, el pueblo odiaba a los judíos y los denunciaba, ayudaron con decisión y entusiasmo a su exterminio, en Cuba el pueblo que hoy intenta olvidar su vergüenza ayudó desde el CDR, la UJC, el PCC; las asambleas de moral comunista, las milicias, etc., a la PNR, al MININT, al G2, a la Seguridad del Estado a hacer su trabajo sucio, ayudó denunciando a vecinos, a amigos a familiares incluso, y peor aún ayudó dando la espalda a los apestados, a los estigmatizados con la simple marca de "querer emigrar" de religiosos o de "pájaros".

A la luz de hoy parece que fuese irreal, pero nada de eso, era más real que el día y la noche, y lo hicieron los que hoy están en el gobierno.

Nunca olvidaré la mirada del testigo de Jehová en 5º grado en la escuela Orlando Pantoja en el Vedado, y como ese niño se fue convirtiendo en una bola de depresión que crecía por días, él ya era apartado porque no saluda la bandera, pero cuando se dijo que la familia se iba, fue demasiado, le hicieron la vida imposible los maestros, la directora, y por supuesto los compañeros, sólo los guapos se atrevían a ser amigos de él, y muchos de esos guapos luego fueron delincuentes, pero debo decir que en más de una ocasión en la vida ordinaria, cuando los conscientes y los bien planchados y educados los vi defecados encima de miedo ante hechos deplorables contra sus semejantes, a esos guapos al margen de las disposiciones escolares cuando niños, y más tarde de la ley, los vi dando un do de pecho noble en defensa en este caso del testigo de Jehová, y en otros casos de los golpeados emigrantes del Mariel en 1980, sin importarles las consecuencias.

También al niño-niña de la escuela Arturo Montori donde los semi internos teníamos el comedor, se causó una lesión muy grave en un intento de suicidio, porque encima de su condición que era muy evidente y ya parecía una niña, sus padres decidieron irse, y en la escuela y en el barrio le hicieron la vida imposible, decían que se iba por maricón porque la revolución era para hombres, le daban "yitis" y cocotazos por ganso. Por esto me molesta particularmente que ahora la "hijísima" Mariela Castro, y no juzgo si por sensibilidad propia u orden del aparato, se adueñe del sufrimiento que le hicieron pasar a toda esa cantidad de gente durante tantos años, intentando y por el momento lográndolo, que todo quede en el olvido.

Así como a la postre Raúl y Guarapo se congraciaron con los grandes empresarios occidentales europeos, canadienses, orientales, o con los Papas y los dirigentes de toda religión para que el mundo olvide el sufrimiento que les ocasionaron a sus feligreses.

Por esto es muy importante recordar que la lucha por el regreso de la democracia a Cuba, de lo que puede y debe prescindir bajo todo punto de vista, es de cualquier discurso intolerante, totalitario, despótico.

Si algo debimos haber aprendido es que el único camino posible es el de la tolerancia, el de la concordia, de la inclusión, la competencia sana y abierta, la convivencia, el camino del desarrollo y la libertad de cada uno de los individuos que componen la sociedad, en todo su espectro.

 

 

 

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Published by martinguevara - en Cuba flash.
15 enero 2017 7 15 /01 /enero /2017 12:11

Los disidentes, opositores activistas politicos contra el sistema socialista de partido único y de dictadura del proletariado que se estableció en Cuba hace más de medio siglo, naturalmente desean una sociedad diferente, a veces lo opuesto diametralmente en ocasiones algo que sólo difiera en aspectos, en fin el espectro es grande y todos deberían tener derecho a fundar, alinearse o simpatizar con su propio partido en una sociedad libre, y no sentirse conminados a pensar y actuar de manera monolitica como se les reclama desde la critica "libre", pero contaminada cuando no instrumentalizada  por la Seguridad del Estado cubano.

Habida cuenta de esto ¿por qué debería avergonzarse un activista contra el comunismo si le dicen que recibe sostén, financiación, ayuda o subvenciones del exterior o del interior o de donde sea que fuere?

En primera, cada opción política debería ser atendida por el Estado en forma idéntica atendiendo a las proporciones, un partido votado por cinco millones de votantes debe tener una cuota acorde a su tamaño proporcional a uno votado por un millón. En Cuba no sólo no se cumple sino que el PCC recibe el dinero entero del Estado al ser el partido único, de un Estado que recibe miles de millones en subvenciones, prebendas, ayudas, financiación desde el año 1960 de economías extranjeras. ¿Por qué debería la oposición, además de ser encarcelada, prohibida, perseguida, estar condenada a contrarrestar la propaganda y los recursos del aparato estatal con la más absoluta de las austeridades?

¿Viven del aire los generales, los coroneles, los tenientes los mayores del MININT, por su desempeño ideológico los dirigentes del PCC, el Comité Central, el Buró Político, el Consejo de estado, la Policía nacional, no cobran los militares?
Cobran en sueldos, en especies, en automóviles, en facilidades para casas en un país con problemas de vivienda acuciantes, y sobre todo en una cuota de poder implacable.

Y en segunda, precisamente la oposición al sistema de reparto equitativo puede y debe permitirse recoger en su identidad, la aceptación del significado y significante del dinero, del progreso económico, de la igualdad de oportunidades sí, pero admitiendo que luego hay diferencias de necesidades y de talentos y de deseos de crecimiento, de aportes desde el emprendimiento privado, y no debe avergonzarse cuando desde los diferentes sucedáneos de la Seguridad del estado se repita como un mantra, que no tienen autoridad moral para expresarse porque los sotienen economicamente.
Como si en Cuba se pudiese mantener por su cuenta una organización disidente, como si el Estado les proporcionase los mismos fondos que al PCC o lo que es más imperativo, como si los mismos opositores hubiesen sido tan instrumentalizados durante tantos años desde que eran pioneros en la escuela, que de alguna manera terminó penetrándoles la culpa de desear el confort, la calidad de vida, el desarrollo, el despliegue de potencial y energía individual por su correspondiente retribución y debiesen ocultarlo, avergonzarse de ello, de alguna manera les han inculcado el deber de sentirse como o la culpa de no sentirse como si fuesen militantes revolucionarios abocados alcanzar el comunismo en un país capitalista.

Pues no.

 

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Published by martinguevara - en Cuba Opinión
3 enero 2017 2 03 /01 /enero /2017 14:20

Una y otra vez el ser humano tropieza con la misma piedra.

Guarapo ascendió en Cuba con la excusa de la lucha contra un Batista dictador y la resistencia la ejerció contando con el regalo del Bloqueo y de la amenaza de agresión exterior, alimentando el temor de la población; en Rusia Lenin y Stalin triunfaron contra un Zar totalmente sanguinario, así como en China gracias a un Imperio ajeno a las necesidades del pueblo, y luego sostenidos de manera férrea por el fantasma del imperialismo, de la lucha ideológica, de la crueldad del capitalismo liquidaron a millones de personas sin la ayuda de ninguna potencia extranjera; en Venezuela Chávez subió en medio del dominio de una clase política que respondía con demasiada exclusividad a las elites oligárquicas olvidando más de lo que el buen gusto e incluso el sentido común en en su propio favor, sugieren, y luego mantenido en torno a la unión frente a un hipotético enemigo Imperialista que jamás atacó, pero que en la figura de George Bush, aumentada con la lupa bolivariana, daba la impresión de que en cualquier momento podría agredir.

Con Obama se restó tensión a todo este panorama, Cuba empezó a dejar de tener excusas para abrirse al mundo, y su gobierno continuó reprimiendo pero con un gran desgaste de imagen, dada la cada vez mayor información puntual de cada detención arbitraria.

Antes de morir, Guarapo se opuso frontalmente a la simpatía contagiosa del presidente norteamericano en suelo cubano, aunque no obtuvo la respuesta esperada y acostumbrada, una agresión de la Administración norteamericana así tener suficientes motivos para regresar a la situación victimista que tantas ganancias le granjeó en más de medio siglo.

Otro tanto comenzó a ocurrir en Venezuela, el talante firme pero no agresivo de la administración Obama para dirigirse al gobierno de Maduro fue deteriorando gradualmente la unión de la masa en torno a consignas patrioteras y victimistas de trinchera frente a la amenaza del "diablo perfumado de azufre" que bautizase Chávez, y de a poco fueron viendo que la escasez absoluta quizás no fuese culpa de los EEUU, que la represión liderada por la policía y el ejército bolivariano tampoco, ni los asesinatos ni los encarcelamientos arbitrarios. 

Gradualmente la sociedad civil empezó a ofrecer una oposición al totalitarismo de  Maduro como nunca se había visto en Latinoamérica contra gobiernos populistas que esgrimen el anti imperialismo como distintivo para hacer exactamente lo mismo que las clases adineradas depuestas.

No estaría de más recordarles otra vez a aquellos que opinan conveniente que un presidente de EEUU ejerza presión extrema, agresividad manifiesta, hostilidad permanente contra los gobiernos populistas de América Latina y sobre el ya extenuado pueblo de Cuba, que precisamente de esas aguas vienen estos lodos.

Más veces de las que creemos estos sonados antagonismos no pasan de una histriónica mímica ya que a la par de las soflamas públicas, en la trastienda se suelen hacer pinches negocios entre los poderosos contrincantes, pero de este tipo de algarabía estadounidense, de puesta en escena de hostilidad destinada más al electorado propio, viven los sinvergüenzas carismáticos de nuestra América que llevan tras de sí a los pueblos abducidos hacia el borde del abismo, o hasta más allá de la orilla, como ahogó el flautista de Hammelin a sus ratones encantados.

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Published by martinguevara - en Cuba Opinión Opinion crítica.
19 diciembre 2016 1 19 /12 /diciembre /2016 00:13

Estuve veinte y pico de días en Buenos Aires oteando y olfateando la situación y el ambiente en general con fines imprecisos pero en la dirección del retorno parcial.
La balanza con Buenos Aires siempre se me inclina más hacia la aprobación estética, en mi conexión con el humor cotidiano, el olor de las bocas de subte y el sabor de los pebetes de salame y queso; también si se quiere, en el calor de amistad en contrapeso al desamor de un nido tan pretérito como eternamente cercano, y del lado de menor peso pero no menos importante inexorablemente Buenos Aires conecta en mi centro de gravedad con un sendero directo a lo más recóndito y congelado de la estepa siberiana, o al trayecto de la barca de Caronte.
Vi parientes y amigos, transeúntes y usurpadores, habitantes y habitadores, vi la subsistencia de cierta dignidad entre las baldosas sueltas y la mugre de las veredas porteñas, y el orgullo de las plantas superiores hasta los tejados de pizarra del clasicismo francés o las cúpulas de la tradición florentina, vi las milanesas más flacas y los entusiasmos más gruesos.
A los pocos de abrir mis petates se corrió la voz de la muerte de Guarapo, yo le había avisado a algunos periodistas amigos que iba a la ciudad para tomar un café y charlar, pero dejando claro que era un viaje con fines familiares.
Desde el preciso momento que comenzó la gran pantomima, los llantos plañideros y las versiones endulcoradas, almibaradas, o simplemente mentirosas acerca de la vida y obra del dictador fallecido durante ese o alguno de los días circundantes, como se hace con frecuencia en los decesos de los dictadores para dotarlos de misterio y enigmas ficticios, comenzó a sonar mi teléfono de manera sorprendente ya que era un número de recarga que no estaba ligado a mi nombre, para invitarme a programas de radio y TV, unos mejores que otros.
Mi respuesta a todos fue la misma, aunque hablé de manwera escueta para un par de programas de radio, no había ido para esas apariciones, y menos aún lo haría para desplegar mi punto de vista acerca del gran engaño de aquella y de todas las revoluciones, con el cadáver aún caliente del manipulador y maquiavélico comandante que proscribió el jamón en Cuba, autor de todas y cada una de las traiciones que durante el nimio espacio temporal de medio siglo fraguó contra cada posible victima, ya que me parecía de pésimo gusto y muy alejado de lo que considero una conducta decorosa, que marque distancia, precisamente, de las maneras de esos especímenes, aunque ganas no me faltaban al constatar  tanta tergiversación histórica más interesada que ingenua, de los fanáticos seguidores que los hermanitos Kastromasov tienen en Argentina. 
Sin embargo a la productora de un amigo conductor de radio y TV, con quien suelo hablar por teléfono desde el otro lado del océano para su programa de radio insistió y le di una nota telefónica para la radio a el y a su hijo, y quedamos que pasado el tiempo del luto familiar y del simulado dolor por la pérdida de sus deudores, genízaros y olfateadores de trasero varios, volvería a comentar lo que quisiesen preguntarme, y así nos emplazamos para tres días antes de mi partida.
Esa mañana las llamas estaban literalmente tragándose la playa de Cariló, a la que tantas veces fui en ómnibus desde Gesell los días que no salía a vender artesanías para disfrutar de sus bosques, tranquilidad y arquitectura única, y mientras pensaba en ello mirando el fuego devorar Cariló me llamó la productora y me dijo si no sería mejor dejar mi mano a mano con mi amigo para otro día porque esa jornada la actualidad se la llevaba el plus de calor estival y me quedarían pocos minutos.
Íntimamente me sentí aliviado, ya seguía sin estar seguro de tener tantas ganas de hablar del muerto con la fogosidad que lo hacía mientras estaba vivo, cuando de algún modo podía enterarse por los conocidos comunes de mi total desprecio y descuerdo con su mezquindad.
Me place que así haya ocurrido cuando veo a tantos que no se atrevieron a decir ni una palabra de desacuerdo con el viejo púgil cuando aún estaba de pie, aporreándolo hoy en la lona una vez noqueado.

Amigos de la crítica sagaz, se acercan días de hilar más fino, no será tan grosero el objetivo a denunciar como lo fue la avaricia y el afán de dominio abierto de Guarapo, sin embargo puede que por sibilino y subrepticio resulte ser con creces más nocivo y proselitista.

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Published by martinguevara - en Cuba Opinión Argentina frizzante
27 noviembre 2016 7 27 /11 /noviembre /2016 02:19

Considero lo más normal del mundo que un par de violentos verbales me hayan interpelado el día de hoy, de manera agresiva por mi criterio de cada momento de la vida Fidel Castro y la importancia que tuvo en el devenir cotidiano e histórico cubano, en cuanto al sedimento de las costumbres de lo que culminó siendo el “hombre nuevo”, de sus logros y sus miserias.

Me hace gracia cuando tropiezo con esas pléyades de olfateadores de calcetines y postrimerías de Fidel “Guarapo” Castro, para obtener a cambio prebendas y privilegios en la isla o bien trasnochados que aún festejan la victoria de la Revolución como si fuese hoy 1959 con Arturo Frondizi en la Argentina o De Gaulle en Francia, pasando por alto el más de medio siglo transcurrido de fusilamientos, de encarcelamientos, de exilio, de menosprecio a todo un pueblo priorizando a cualquier extranjero poseedor de dólares frente a un trabajador cubano, y la erradicación de todas y cada una de las banderas enarboladas en aquel principio de entusiasmo general, muchedumbres de pequeños burgueses coqueteando con la izquierda, lo cual me parece perfecto siempre y cuando no censuren a los demás, y de marginales del proletariado dándole al bombo y llenándose de asado a las dos de la tarde durante jornadas laborales, que osan meterse conmigo porque digo lo que pienso.

A todos esos, unos y otros les digo lo de siempre:

A nadie le acepto un desplante, una falta de respeto, ni les escucho una opinión tajante, monocromática, necia, de planeo bajo en defensa de lo indefendible, sin embargo sí que a un obrero o campesino cubano, que nunca haya viajado al exterior, que nunca haya comido carne de vaca y no se queje, que sea feliz yendo colgado de la guagua, comiendo pasta de oca, tomando “chispa de tren”  jalando una bicicleta espesa con un calor de justicia cayéndole atrás a un ajo en el mercado negro, que sea feliz aunque no pueda emitir su opinión de nada contra el sistema y que no se queje en privado y haga panegíricos y soflamas en público, que no le interese leer nada ni opinar nada que no sea revisado y aprobado por el tamiz del MININT, el CDR; las MTT, el PCC, y la madre del borrego, que nada de lo tenga sea por haber sido obsecuente, chupamedias, tracatán, guatacón, pelotas, sino por trabajar duro por esos pesos nacionales que sólo se le pagan a los parias que no tienen derecho a cosas "lindas", llamados sencillamente: "cubanos", que aún así siga siendo comunista y crea en lo que promulgan Fidel y Raúl, si me contradice algo, me callo y lo escucho con respeto, y luego le explico que no estoy de acuerdo, pero lo escucho con respeto.

Pero a todo el que no sea así, chicos: el que saque la más mínima prebenda de su condición de declararse “revolucionario”, o que simplemente haya viajado fuera de Cuba, o que haya tenido dólares alguna vez o tome Coca Cola y coma asados opíparos, siendo cubano, y si es de afuera y no está luchando por el proletariado o el campesinado explotado, aterido por las renuncias y los sacrificios en una selva o una fábrica, por favor abstenerse de bajar la más mínima línea en mi presencia.

En mi cercanía, por favor, prívense de mandarse la parte, de hacer mímica, de representar su amor por el sacrificio y la solidaridad, mientras lo único que saben hacer a la perfección, es vivir del cuento y del trabajo de los demás.

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Published by martinguevara - en Cuba flash.
12 octubre 2016 3 12 /10 /octubre /2016 21:38

12 de Octubre.

Igual de manipuladores y en el mejor de los casos de ignorantes, son los desaprensivos e intencionadamente mal informados que desconocen las penurias que ocasionan las invasiones, conquistas, rapiñas movilizadas por sobredosis de avaricia colectiva, y que justifican el expolio que significa cualquier ocupación de un territorio por una fuerza marcial extranjera, personalizado hoy 12 de Octubre, en la llegada de Colón a América, como muestra minúscula de lo que ha sido la expansión territorial del hombre y el desplazamiento del más débil en toda la historia de la humanidad, así como aquellos de victimismo deliberado que persiguen dar compasión y causar sentimiento de culpa para obtener prebendas y compensaciones por unos pretendidos daños jamás sufridos,

Acaso sólo los primeros pobladores de Etiopía que la ciencia ubica como los posibles primeros habitantes de la Tierra, y que las escrituras también con sus grandes orejas y pies como los primeros seres que se encontró Caín, hayan sido los únicos que no tuvieron que moverse mucho más allá de los alrededores para conquistar territorios arrancando cabezas, ensartando corazones, fecundando lugareñas, e imponiendo sus costumbres, creencias, idiomas, indumentaria, drogas y rituales. Por lo demás no se escapa ni una etnia sobre la faz de la Tierra.

12 de Octubre, nos haríamos un favor homenajeando el canal que nos une en tradiciones, en una lengua en común, cultura, costumbres compartidas, la literatura y la poesía en el rítmico y poliédrico castellano, inclinaciones culinarias, interpretación del espacio lúdico del derecho al placer y la herencia de la siesta.

No la legitimación del abuso que cometió aquella ínfima parte de la población europea sobre una nada inocente población americana también conquistadora y marcial, ni la oportunidad de los actuales habitantes americanos de hacer caja con el anacrónico disparate de presentarse como víctimas del holocausto.

Además por favor, un poco de cultura, Cristófolo Columbus fue un hombre alucinante, un aventurero total lleno de ilusiones y carente por completo de la crueldad propia de los hermanos Pinzón, de Moctezuma, de César, Caligula, Pizarro o Guarapo.

 

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Published by martinguevara - en Europa Aorta
20 septiembre 2016 2 20 /09 /septiembre /2016 17:17

Dislexia vertical

 

Me quedé ciertamente impresionado con lo que le ocurrió al hermano de una amiga estando de visita en su casa, es un tanto hipocondríaco y toma unos cuantos medicamentos por prescripción médica permanente, y otros circunstanciales cada vez que se convence de que esa sorpresiva molestia repentina, es el presagio de un final inexorable.

Resulta que le recetaron unos supositorios para destrabar la retaguardia y los confundió con la cápsula matutina que toma para el asma, de modo que la cápsula la introdujo en el innombrable y el supositorio lo envió garganta abajo con un vaso de agua junto a las otras pastillas.

Al cabo de dos horas no podía parar de devolver el desayuno, las pastillas, la cena y lo que había comido durante la semana, y por los bajos, le sobrevino una secuencia de novedosos suspiros y soplidos, harto refrescantes no obstante la innegable naturaleza extravagante de tal hiperventilación.

Su hermana, solícita pero firme como pañuelo de estatua, lo invitó a pernoctar en el garaje por el espacio de tiempo que persistiesen los efectos de tal disléxico desliz.

 

 

 

 

Moscardó

 

Ayer introduje el dedo índice en la nariz y ya de entrada, el espacio que existe entre la uña y la piel, esa muesca, esa pequeña hendidura, albergó el contorno de una de esas pequeñas costras, que empezaba a armarse a juzgar por su tacto entre calcáreo y esponjoso, entre rugoso y crocante. El dedo le transmitió al cerebro la sensación de la cercanía de uno de los placeres más plenos a la vez que más flagelados y ocultos: el trayecto de nuestra para-entraña viscosa hacia el exterior del naso, con el fin de atizarle una mordida suave, catapultarla una vez redondeada o adherirla en alguna umbría concavidad.

 La amenaza de la asfixia por aplastamiento lento, hasta que desprende el tacto y para algunos el sabor, que colma de gozo el acto, que revienta la base de todos los sentidos en la más auténtica soledad, que extasiados, rendidos, perdidos de gusto se toman un receso de la vigilia en tanto la razón se permite un lapsus en forma de siesta.

Y sí, llegué al borde de esa costra divina, estaba dentro del automóvil detenido en un semáforo en rojo, miré hacia un lado y hacia otro y al sentirme en intimidad, comencé a desprenderla de las paredes de la napia con la delectación de Camille Claudel sobre sus obras de mármol , y cuando esperaba poder llevarme el trofeo fuera de aquella oquedad, noté que no era posible, que la mucosidad en todo su volumen se resistía a abandonar la seguridad del hogar, su sitio de confort, y que sólo rompiendo el encanto y tirando con brusquedad, casi salvajemente de su humanidad apegada al interior de mi ser, conseguiría desprenderlo, desarraigarlo de su raíz, de su identidad y sus afectos, entonces acudieron a mi memoria las imágenes de las veces, muchas, decenas, cientos, miles de "moquicidios" perpetrados en parques, caminatas o pupitres, en la más absoluta impunidad y desprecio por la vida y los sentimientos de esta especie, tan cercana como ajena. Tan palpada y presente como desconocida.

El semáforo cambió de luz, puse primera y me inundaron los recuerdos de los primeros años de exilio, el cambio de aires, de lenguaje, de escuela, de casa y hasta de familia, pensé en las veces que mandamos a un parque en vuelo elíptico a la gentil criatura nasal, tras haber sido amasada y redondeada, o a la base del pupitre a compartir suerte y desgracia con suelas y chicles escolares, e incluso cuando su destino es el esófago donde las humedades espesas son bienvenidas, reparé en la pena, el drama del desarraigo y la eterna búsqueda de un lugar en su nuevo mundo que compartiría con aquel niño desorientado.

Acaso por ello la crueldad parezca menos mezquina.

Ya no más dedos furtivos, ni siquiera aquellos pañuelos acartonados de cuando era chico, no más esos fuertes y secos soplidos liberadores henchidos de insensibilidad y egoísmo hedonista. Al fin, aunque llegado de otro modo al previsto, se hizo carne en mi el mensaje que mi abuela Elena repetía con insistencia: "Martín ¡la nariz!"

Prendase la luz que se encienda en el semáforo que sea y haya el resfrío que se tercie acumulado en mi naso, manifiesto que: la piedad también nos hará libres ¡Larga vida al Moscardó!

(Más perdió Joachim Löw)

 

 

 

 

 

 

 

Escatológica Lechuga Be bop

 

Días atrás un amigo del barrio de mi hijo menor, le obsequió, procedente de un huerto barrial,  una lechuga a medio crecer. Se la dio con las raíces al aire, fláccida, condenada a perder todo su verdor en unas pocas horas más.

Él llegó a casa la puso en una maceta, le colocó buena tierra, la regó, lo felicité diciéndole que al menos le estaba dando una muerte digna. Al día siguiente la lechuga continuaba verde y al parecer , viva.  A los tres días, la propia planta se había encargado de descartar las hojas que no podría volver a  levantar, y en su lugar empinaba otros jóvenes brotes hacia el sol, dándonos una lección acerca del poder de la clorofila y la fotosíntesis, o sobre la confianza y la convicción en el cariño y el cuidado, que los adultos hemos ido dejando en el mismo baúl de recuerdos olvidados, en cuyo fondo quizás encontremos al osito Cocó, o al diente de leche por el que ya recibimos la correspondiente indemnización.

La lechuga fue creciendo de tal manera, que en un momento y como visible causa de su agradecimiento por la actitud de mi hijo, comenzó a cantar canciones que contenían la palabra amigo. de este modo hizo un recorrido por un catálogo de temas populares famosos y otros quizás no tanto para seres del mundo animal. Entre las conocidas cantó, Quiero tener un millón de amigos, de Roberto Carlos, With a Little help from my friends, de los Beatles, cosa que entusiasmó mucho a mi hijo   que es un fan declarado del cuarteto de Liverpool.

También cantó : ."..barquito de papel mi amigo fiel/  llévame a navegar por el ancho mar/ quiero conocer a niños de aquí y de allá...",  melodía que yo no escuchaba desde que había vivido en Cuba, y me dejó impresionado con sus conocimientos y cultura general.

Mi hijo me dijo, _ Papá tengo que hacer algo más por esta lechuga. Si dice que quiere ir al mar la llevaré al mar. Es encantadora.

Y así fue que lo llevé junto a su amigo del barrio a que le diesen un paseo en el yate del príncipe Guillermo antes de que se casase, por el mar Mediterráneo. El mayordomo del príncipe, tan  inglés, respondió a mi pedido  con un afirmativo: Of course. Y con el torso firme, se llevó a los chicos y su querida hortaliza a un paseo que duraría medio día.

Cuando estaban en una zona profunda mi hijo sacó la lechuga por la borda para enseñarle la transparencia del agua, y un súbito golpe de timón a causa de una ola de babor, hizo que perdiese el equilibrio y la lechuga se cayera por la borda, lanzando primero gritos de auxilio, y luego improperios, acusando a mi hijo y a su amigo de traidores, de haberla alimentado para luego  permitir que se ahogase en aquella inmensidad, en aquel desierto de  verduras. A  mi hijo y a su amigo se les aguaron los ojos, pero intuían que arrojarse al agua habría sido una temeridad.

Una vez que la lechuga llegó al fondo del mar, pensó que no estaba todo acabado al ver las algas, se hizo a la idea de vivir como una de ellas, y hasta le causó emoción el hecho de pensar que sería mecida por las olas y acariciada por los pececillos de colores. Le entristeció el hecho de no poder cantar bajo el agua _ Pero no se puede tener todo- se dijo a si misma y de alguna manera se sintió reconfortada.

Después de andar por varias profundidades encontró el Octoposus garden, del que hablaba Ringo Starr en sus canciones, y que la lechuga, de amplísimas nociones musicales, conocía tan bien. Le pidió permiso al pulpo para establecerse, y después de enternecerlo con su historia, no solo logró que el pulpo la aceptase sino que le concediese un privilegiado lugar, cerca de Bob esponja y compañía.

Mi hijo y su amigo decidieron lanzarse al agua tras evaluar los riesgos y los esfuerzos que habían realizado para ser tenidos en cuenta como niños adorables. Al príncipe Guillermo de Inglaterra le faltaban aún unos días para casarse, pero el mayordomo Perkins debía estar listo, y fue tan tajante como delicado en sus expresiones, les dijo:    

 _ Chicos, puntualidad británica, por favor, si no están aquí mañana en la mañana me veré obligado a zarpar sin vuestra presencia. Y se lanzaron al agua con aqualungs para tres días.

No hizo falta agotar la paciencia del buen sirviente real, ya que a la caída del sol  los dos niños encontraron el Octoposus garden, y como ya indiqué, mi hijo es un fan irredento de los Beatles, le agarró la botella de aire comprimido a su amigo y le hizo señas para detenerse allí unos instantes. Una vez que entraron y hablaron con el pez administrador, un pez con una nariz puntiaguda como el baterista de la banda, y una vez que se sacaron unas fotos, los dos niños vieron al mismo tiempo, detrás de Bob el esponja, a una lechuga idéntica a la que andaban buscando, pero pensaron que no sería aquella, ya que en el jardín del pulpo solo debía haber algas.

Pidieron permiso para restaurar fuerzas comiendo un poco de la lechuga, y cada uno se zampó una mitad.

Mientras tanto, la lechuga gritaba e imploraba por su vida, por su integridad, cantaba con cierto desespero las mismas canciones que había entonado en mi pequeño jardín trasero, pero sin demasiadas esperanzas de ser escuchada ni oída.

 Una vez en casa, el pichón  aún seguía sintiendo cierta tristeza. Pero había algo que estos chicos y yo aún desconocíamos.

A los dos días de ser engullida la lechuga regresó al agua, aunque esta vez por medio del WC., se vio repentinamente liberada de un ámbito cerrado y oscuro que le estaba produciendo considerable claustrofobia. Una vez en las cloacas, tuvo oportunidad de echar de menos las claras aguas del mediterráneo, incluso ese sobrecargado sabor a sal.  _ Oh que espanto- se dijo- he perdido todo mi verdor-

La lechuga como los demás alimentos que vagaban por aquellas cañerías había mutado y su estado era compacto pero no rígido. Pensó que la única manera de recobrar algo de su identidad era encontrando a un semejante que procediese también de la huerta, para continuar viaje a lo desconocido con él. De modo que comenzó a preguntar a todo transeúnte en la cloaca,

_ Perdón, me puedes decir que eras tú antes?-

_ Yo era dos perritos calientes con mucho chucrut- le dijo el primero.

Y así se fue encontrando con boñigos conformados , unos de pescados, otros de carnes variadas con sus guarniciones, otros por huevos fritos, hasta se encontró una ensalada , pero su decepción fue grande cunado supo que en ella había también zanahoria, todos aquellos carotenos jusntos era algo que no podía soportar.

Hasta que, no sin aliento , pero con mucho menos fuelle, le preguntó a otro sorete por su procedencia y este le dijo que había sido una lechuga, y se alegraron mucho de haberse conocido y partieron juntos en ese frenético viaje hacia la desembocadura en algún vertedero. 

Por la noche en un merecido descanso , le contó nuestra desmejorada verdura a su nuevo compañero, que otrora fuera una recuperada lechuga, que había sido arrojada al mar, por dos niños de los cuales uno había sido su amigo antes de traicionarla y zampársela luego de darle caza vestido de buzo en el fondo del océano, el otro boñigo no pudo creer lo que oía, y exclamó:

_ Mi media naranja!. Yo soy la otra mitad, que quedé atrapada en el estómago del amigo de nuestro salvador asesino.

Entonces se dieron un abrazo tal que quedaron nuevamente fusionadas, lograron recuperar por una vez más la ilusión de la vida, y en esta ocasión se convirtieron en un temible sorete de dimensiones que infundían respeto a su alrededor.

Al poco tiempo de andar con su nuevo aspecto, se dio cuenta que si bien frente a un espejo sus opciones de sentir orgullo sufrirían cierta merma, también era cierto que nadie desearía comerla, tocarla, ni molestarla en lo más mínimo.

Según Platón, todas las partes del universo se mantienen unidas por amor compasivo, se dijeron uno a otra y viceversa.

Pero una semilla de aquél enérgico vegetal volvió a echar raíces en la misma maceta en que mi hijo la colocó en un inicio; durante el invierno y a la intemperie crecieron nuevas hojas rozagantes.

No cesa en brindarnos sorpresas nuestra adorable lechuga Be Bop.

 

 

 

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Published by martinguevara - en Relax
16 septiembre 2016 5 16 /09 /septiembre /2016 22:34

Un año después de mi aparición en escena en la ciudad de las hojas y el otoño, se coló en las librerías un título que resultó ser un best seller de sociología, algo novedoso casi hasta en el terreno de la narrativa, mucho antes que Alain Touraine o Eco nos acostumbraran a sus súper ventas. Se convirtió en un hito, tanto por el autor, un verso suelto que no se deja atar a ningún poste, ni resbaladizo ni espinoso, como por el texto ágil, certero, intuitivo; el libro "Buenos Aires vida cotidiana y alienación" y Juan José Sebreli el firmante.

Cuando tuve que desprenderme de esa ciudad siendo niño, todo lo que se quedó aferrado a modo de garantía en la corteza cerebral, y que permanecería intacto hasta el fin de los días, era perenne, no susceptible de cambios por el paso del tiempo, con la excepción quizás de ese cambio climático, los otoños, estación en que nací, hace medio siglo eran más insistentes con el color, el viento, y las hojas de arce dobladas sobre el borde de la vereda como un reloj de Dalí. Pero casi todo lo demás permaneció intacto para la primera vez que regresé. Todo mi pecho era un enorme rejunte de deseos. Mi padre, mis primos, mis amigos de cuando niños y los olores, los sabores, los colores, volver a tierra abierta y no dentro de una maceta.

Cada vez que regreso, haya pasado quien haya pasado por la intendencia o el gobierno, yo encuentro mi propio Buenos Aires. En un lugar o en otro lo encuentro. Para mi, como sujeto en maceta, desterrado de la tierra de mis amores, de la única metrópoli posible, del campo argentino, de las playas del Atlántico, debo decir que lo que percibo en la ciudad de los techos dispares, de las baldosas sueltas, de los linyeras letrados nada tiene de vida cotidiana, y desde ya, todo allá puede ser enloquecedor, ensordecedor, irritante, encantador o frustrante, a contramano de cualquier alienación.

 Que placer pasar unos días perdido por sus calles, de un café a una librería, de una muestra a una de las buenas galerías, de una parrilla al centro de un corazón, de la cima de un adoquín al olor a boca de subte y a pebete de salame, de oir las bocinas de nueve de Julio o de Libertador a escuchar lo que habla la gente, y como lo habla, el histrionismo natural, el arte de los bueyes perdidos. un taxista, un kiosquero o el gallego del bar. Ver pasar el 60, el 12 y el 86 y participar en el derretido de una, dos, tres Vauquitas.

Y una justa inundación de asados y afecto entre amigos y parientes

 

 

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Published by martinguevara - en Argentina frizzante

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