María Corina ¿De Gaulle o Ghandi?
María Corina Machado es un personaje complejo, no es fácil encasillarla, hija de Henrique Machado Zuloaga, gran empresario del acero en Venezuela y de buena parte de la madera, cualquiera tendría derecho a creer que su lucha es para recuperar esa alta posición social mediante la herencia, pero no sería demasiado serio pensar así. Ella ha ido más allá, en lo personal ha demostrado un valor indiscutible, una conciencia de lucha más que respetable, sobre todo algo que todos los seres humanos conocemos bien, la valentía frente al miedo, el temple cuando aparece el pánico: no se fue y en cambio se enfrentó a Chávez primero cara a cara y después a Maduro de idéntica forma. Es un tipo de valor escaso.
Esto es indiscutible.
Pero por otro lado también es cierto que promovió intentonas golpistas, el detalle está en la etimología, "revolución- golpe" a la postre es lo mismo ambos buscan remover el status quo establecido, así como "intervención militar- bombardeo" toda vez que no existe una sola invasión que no se ejecute mediante una andanada brutal de misiles y todo tipo de bombas. Ella promovió las Guarimbas con decenas de muertos venezolanos. Y pidió a Netanyahu y a Trump, en sendas caratas documentos, la intervención-bombardeo de su país.
Ambas faces son ciertas, lo deseable sería que pudiésemos apreciar en su medida las dos caras de la moneda, y no que en dependencia de nuestra filosofía de vida o ideología, solo tomásemos en cuenta una de las dos vertientes del personaje descartando la otra.
¿Quién podría negar altos ideales a Charles de Gaulle, a Don José de San Martín, a Antonio Maceo o a Simón Bolívar, pero a la vez a quién se les ocurriría premiarlos con un reconocimiento a su trayectoria pacifista?
De ahí es que me parecería más adecuado que se la hubiese premiado con una presea al valor, al coraje, a la intrepidez incluso a la temeridad, y que considero un desatino total un reconocimiento a su labor por nada que guarde relación con el significado ni el significante del término: paz.
Rocca y Milei picante debate
En Argentina está teniendo lugar una interesante discusión en el terreno económico entre un teórico y un práctico.
Y no es una discusión cualquiera ya que interviene el bolsillo del consumidor, de la gente, del votante. Pero también el mediano y largo plazo de proyecto país. dentro del espectro de la derecha mundial, Milei representa en economía todo lo opuesto a Tronal Gump.
Se suscitó un debate sugestivo con aspectos para aprobar y para rebatir de ambos lados del ring entre Milei y Rocca uno de los más exitosos empresarios argentinos, en los siguientes términos:
" Milei: “Me dicen que cierran algunas empresas. ¿Y qué? ¿Cuántas veces escuchamos ‘no, porque si abren la economía el sector X va a caer’ o ‘va a dejar un tendal de desempleados’? Falso, de vuelta, la falacia de lo que no se ve. Si ustedes abren la economía y determinado sector quiebra, es porque el bien que ustedes están trayendo de afuera es de mejor calidad y/o más barato. Cuando pasa eso, ustedes tienen un ahorro y ese ahorro lo van a gastar en otro bien que además es más productivo y lo quiere la gente. Con lo cual, en realidad, no se produce pérdida de empleo. Y como van a un sector que es más productivo, la economía gana en productividad. Además, como los individuos disponen de mayor cantidad de bienes, además son más felices”.
Hace dos semanas, Rocca había comentado la manera en que el mundo cambió a partir de la ofensiva china en todos los terrenos y cómo las distintas potencias empezaban a levantar muros de protección para sus industrias y trabajadores. “La apertura racional implica política industrial, entender qué cadena de valor hay que apoyar y en qué cadena de valor aceptamos otro rol. Doy un ejemplo. El año pasado importábamos 5 mil lavarropas por mes. Este año importamos 87 mil por mes. En un año pasamos de importar 10 mil heladeras por mes a 80 mil. Los clientes tienen que tomar decisiones: ¿produzco y doy valor agregado o cierro y uso la cadena comercial para distribuir productos exportados?. Ahora, ¿cómo guiamos esas decisiones? ¿Dejando que las fuerzas que presionan sobre esto actúen libremente -el exceso de capacidad en China, la dificultad en competir de nuestro país-?”.
Milei desprecia estos planteos. “Cuando hablamos de abrir la economía aparecen los parásitos prebendarios exigiendo que los argentinos paguen más caro bienes de peor calidad. ¿A ustedes les queda claro que el que está pidiendo por protección está pidiendo salarios más bajos? La protección puede ser efectivamente vía un arancel o alguna restricción o generando una política monetaria descontrolada para devaluar: todo conduce a lo mismo, reventar los salarios y aumentar los pobres e indigentes”.
Por momentos, como sucede tantas veces, Milei parece contradecir al imperio de los sentidos. Si alguien compra un celular chino porque es más barato, tiene un ahorro. Con ese ahorro tal vez se compre una heladera, que seguramente también sea china. Con los dos ahorros quizás se compre ropa…que también está entrando a carradas desde China. Con los tres ahorros puede ser que se compre un auto, que también será importado. ¿Y qué hará con todo ese ahorro? A juzgar por los números de los últimos años, tal vez se vaya a Florianópolis de vacaciones. ¿En qué momento de todo ese proceso surge una fábrica o una empresa en la Argentina?"
En cierta forma lo planteado por Milei restando improperios lenguaje soez insultos y toda esa morralla tóxica, tiene un asidero en el sentido común, a la vez que Rocca, conocedor del desarrollo económico tiene mucho más sentido mirando el país a largo plazo.
Lo primero a debatir es que es "felicidad" y cuanto está ligada al consumo. En la filosofía incluso la ideología de Milei está indisolublemente ligada y es directamente proporcional, pero descartando calidad, el tema es cantidad.
De las grandes casas de ropa accesible a precio razonable, Benetton ofrece un surtido variado de sweaters de lana de calidad, desde lana de oveja Merina, a Kashmir, pasando por más refinado o más cruda confección. Está padeciendo una merma notable en sus ventas, han tenido que cerrar un número importante de tiendas. El consumidor ha cambiado. Le da igual que el sweater sea de polyester si se adecua a su gusto estético, el precio permite cambiarlo cada año, en cambio una prenda fina de Kashmir invita a hallarle sitio permanente en el armario y por ende en su imagen, pose, actitud expresada en el vestir. Lo que antiguamente era una virtud, ver envejecer una prenda con elegancia, el perfeccionamiento de los colores con el uso, las formas adaptadas al cuerpo, hoy se considera una rémora. ¿Para qué comprar unos zapatos Bally o Martinelli, incómodos, carísimos, si los vas a tener que usar siempre, pudiendo adquirir unos comodísimos Skechers, baratos y renovables al año?
Eso en cuanto al consumo, suponiendo siempre a la felicidad dentro del consumo, pero es que partimos de un supuesto muy frívolo, la esencia de la felicidad no se encuentra en la buena o mala calidad de los productos, aunque puede crearse esa ficción y casi percibirla como cierta, está probado que al cien por ciento de un grupo que les induce a un estado de relajación y se les invita a que recuerden el mejor y el peor recuerdo de sus vidas, en ninguno de los dos casos tiene relación con lo material. Aunque sí los sucesivos.
Pero así y todo ¿Quién le discute a Milei que un trabajador con una entrada discreta pueda "preferir" comprar un televisor TD System o un TCL a un Bang & Olufsen? Lo novedoso es la posibilidad de consumir más.
El debate está servido, yo me quedo con la opinión Rocca que propone un híbrido al discriminar entre sectores, pero también entiendo a Milei aunque su posición sea monolítica, atiende al 75% de la población.
¡Serénese y apunte bien!
Mi tío fue la causa de muchos desencajes familiares, obviamente no podía pasar desapercibido en el seno de una familia esa tromba que contagió o enfrentó al mundo. Generalmente he escrito sobre su impacto en el sentido del peso del mito, pero también quiero decir que este apellido es un orgullo por muchas razones, desde el pueblo Gebara de Álava pasando por los pioneros del continente Americano, la fundación de la provincia de Mendoza, los límites del Beagle, las aventuras en el lejano oeste Californiano en el siglo XIX, hasta mis dos hijos y tres hermanos, y decir que mi tío, como mi tía Celia y mi viejo están en el lugar más destacado.
La ultima sopa del Che.
EL ÚLTIMO GESTO DE AMOR HACIA EL CHE.
Julia Cortez entró en la escuelita porque quería ver al “monstruo”. Los milicos y la CIA llevaban tanto tiempo tratando de dar con él… Y ahora estaba allí, detenido, en La Higuera, encerrado en su diminuta escuela. A esa aldea boliviana de poco más de 50 almas, perdida en la montaña, ella había llegado hacía no muchos meses para ser la maestra. “Tenía 19 años”, cuenta lento esta mujer de 65. “Yo ni siquiera sabía cómo se llamaba el preso. Lo que nos habían dicho desde meses atrás es que era un cubano comunista que venía a Bolivia a imponer sus ideales y a hacernos daño. Que era el jefe de unos guerrilleros que asaltaban y violaban. Que llevaba una coraza y un casco y que era imposible que muera”. No pudo resistir la tentación de ver al villano, al animal enjaulado, a ese tipo que más tarde supo que se llamaba Ernesto Guevara.
“El Che estaba sentado en una silla al lado izquierdo de la pieza, detrás de la puerta, a oscuras. Le alumbraba una vela”, relata esta docente jubilada, acomodada en el sofá de su casa en Vallegrande, 45 años después de aquello. “Llevaba una manta sobre las piernas y con eso tapaba la herida de bala que tenía del combate en la Quebrada. Estaba pálido, deteriorado, sin higiene, aunque trataba de demostrar firmeza”. El guerrillero acababa de ser capturado. La maestra, entró porque el centinela que vigilaba le había dado permiso para ojear. Eso hizo. “Esperaba otra cosa, ese hombre no daba miedo”, cuenta que pensó. Entonces Guevara levantó el rostro para mirar a la persona que había venido a observarle: “Se saluda”, dijo él. Ella no supo qué hacer y se marchó corriendo.
Era un 9 de octubre de 1967 y la cacería que habían llevado a cabo durante los últimos once meses el ejército boliviano y la inteligencia estadounidense se cerraba en brindis. Del comando de 52 guerrilleros con el que había contado el Che en este país para tratar de derrocar la dictadura de René Barrientos y avivar la mecha que hiciera triunfar la revolución de Latinoamérica -la que él mismo había prendido en Cuba-, ya no quedaba nadie. Todos habían muerto en combate, o fusilados, pocos pudieron huir y alguno había desertado. Liquidada la parte del grupo que había tratado de abrirse camino por Río Grande, el último halo de resistencia liderado por Guevara se extinguía un mes después en un valle llamado la Quebrada del Churo, a las faldas del monte espeso donde se ubica La Higuera. Allí, a la escuelita de esta aldea, trasladaron al líder comunista herido.
El silencio del insignificante habitáculo aún hoy impone. Sus paredes, su piso y su techo están renovados. Conserva su emplazamiento, sus ínfimas dimensiones y algunas de las sillas y pupitres de madera carcomida donde permaneció sentado el comandante durante el arresto. La cabaña entonces tenía el suelo de tierra. El que volvió a pisar Julia cuando, horas más tarde de su primer encontronazo con el mito, fue avisada por los militares de que el prisionero pedía verla.
“No sé por qué quiso verme a mí, pero pasó eso. Yo ni quería”, prosigue esta anciana de ojos negros, recuerdos intactos y tono severo.
- ¿Qué le dijo?
- Que si era la maestra y que si había escrito yo en la pizarra ‘Ángulos’ sin acento, que eso era una falta de ortografía.
- Tenía carácter.
- Sí, ya lo creo que tenía. Pero era algo más.
- ¿Qué más?
- No sé bien cómo hacerlo entender. Mire, yo lo que tenía ante mis ojos era un hombre pálido, sucio, sentado y herido -afloja la aspereza de su rostro, -pero no entiendo por qué no podía verle así. Era raro. Con todo eso, era fuerte, firme, atractivo. Empezó a hablarme...
- ¿De qué?
- Fueron unos diez minutos. Me empezó a contar que él y sus guerrilleros habían venido a Bolivia a luchar por los débiles. Que había llegado el momento de que los pobres vencieran a los ricos. Que nosotros teníamos que luchar... Me hablaba de sus ideales.
- ¿Y qué pensó usted cuando escuchó todo eso?
- Verá, era inteligente, respetuoso, hablaba bien. Decía cosas con mucho sentido. Lo cierto es que me quedaba parada mirándole. No sé. Por lo que decía y cómo lo decía más que por su aspecto. Pero también por su aspecto. Yo siempre digo que era hermoso. Bello. No era un monstruo. Pensé que tenía razón en lo que hablaba.
A Julia le desapareció el miedo. Horas más tarde, sintió el impulso de preparar una sopa para llevársela al recluso. “El guardia me dio permiso a entrar de nuevo”.
- ¿De qué era la sopa?
- De maní.
- ¿Le gustó?
- No lo sé, pero me dio las gracias.
- ¿Le habló de algo más?
- Si, ahí fue cuando le hice la promesa. Se lo había prometido.
- ¿Prometer? ¿Qué le prometió?
- Estuvo hablándome otro ratito de su causa y yo le escuchaba. Estaba cómoda hablando con él. Yo le miraba todo el rato.
- ¿Pero cuál fue la promesa?
- Él me pidió que si podía enterarme, preguntando con disimulo a los militares, que qué iba a pasar con él. Le dije que lo iba a hacer. Quedé con él de volver a la escuelita y contárselo. Se lo prometí, ¿sabe?
- ¿Lo hizo? ¿Se lo dijo?
- 20 minutos más tarde o algo así, desde mi casa, escuché disparos-, entrecruza Julia los dedos de las manos como haciendo resistencia al recuerdo–. Volví corriendo a la escuelita y la puerta estaba abierta. Entré y él estaba allí, tirado en el suelo. […] No pude cumplir mi promesa.
- ¿Qué hizo cuando entró usted en esa escuelita y vio a Guevara muerto, doña Julia?
- Para mí no era Guevara, era ese hombre que me había hablado y al que le había hecho una promesa. Me quedé paralizada. No sé por qué. Me había entrado mucho miedo. No podía ir ni quedarme. Estaba sola e inmóvil. Le miraba. Cuando pude mover las piernas, sin pensar, empecé a andar muy rápido hacia fuera del pueblo.
Ernesto Guevara había sido ejecutado. (…) Un miembro de la CIA –supuestamente– dio órdenes de asesinarle disparándole del cuello hacia abajo, ya que las radios llevaban desde el día anterior diciendo que el Che había muerto en combate. Mario Terán, el suboficial del ejército boliviano que ofició de verdugo, entró con su fusil M-2 al aula y efectuó las descargas. Fueron dos ráfagas que le agujerearon primero las piernas y luego el pecho. Más tarde, el suboficial relató aquel momento en una emotiva carta de arrepentimiento [según publicaron algunos medios] en la que cuenta cómo, al ingresar en aquella escuelita, el condenado se puso de pie, levantó la cabeza y le lanzó una mirada que le hizo “tambalear por un instante”. “Póngase sereno y apunte bien. Va a matar a un hombre”, le ordenó el reo a su ejecutor. Terán fue, quien con la camisa impregnada “de miedo, sudor y pólvora”, salió de allí tras finalizar su encargo, dejando a su espalda “la puerta abierta” que encontró Julia instantes después.
Pellejos y espejos
¡Ahora sí papi, estamos en el salón de los espejos!
Nuestros flautistas de Hamelin
El vertiginoso crecimiento y colonización del espacio público de Javier Milei es totalmente cierto e indiscutible, no es opinión, son hechos. Es un fenómeno de abducción de las victimas que habrá que estudiar, que deberán abordar historiadores, sociólogos y psicólogos sociales, pero lo cierto es ese deseo latente de la población que se produce cada ciertos períodos de tiempo, de autofagia, de que apareciese su flautista de Hamelin con su marcha inflexible al abismo, se vio ampliamente superado con el fenómeno Milei y su casta.
Lo cual nos obliga a contrastar con otros períodos de la Historia que discursos vacíos, absolutamente disparatados, contradictorios, sin el más mínimo sentido ni asidero con la realidad, han cautivado a las masas sensiblemente más que las propuestas reflexionadas, meditadas, equilibradas, forjadas en lo posible. Y sí, claro que ha habido un nutrido numero de estas para establecer como paralelismo, aunque no del mismo corte, ahí está la novedad de esta ola universal. En mi opinión las revoluciones en el momento de producirse fueron siempre un claro paso adelante de la humanidad, pero la persistencia en dicha pulsión sostenida en el tiempo es desde la misma lógica, una aberración contradictoria. De la aparente otra orilla que es la misma, los nacimientos de los movimientos fascistas, falangistas y nazis del siglo pasado, ocurrieron con idéntico entusiasmo e igual divorcio de la realidad.
¿Qué hace que un pueblo elija un líder que va a los ponchazos, improvisando en materia de ocurrencias a cada paso o frente a cada nuevo escollo? ¿Será la identificación de la gente con ese modo de actuar, un desdén por el programa, la profilaxis, la planificación toda vez que ello se asimila más a un aparato muñido de medios que a las soluciones imprevistas que la gente común debe hacer frente ?
Que se yo, lo cierto es que el sistema, sea cual fuere, el del poder, descubrió que ya es un dispendio injustificado gastar tiempo y recursos en golpes de estado, toda vez que las urnas pueden arrojar un resultado ostensiblemente mejor, elegido por las víctimas, y encima con renovado entusiasmo.
Ayer se juntaron ochenta mil personas en el Templo de Debod de Madrid a escuchar las soflamas de una presidenta de la Comunidad rodeada de corrupción desde antes de su posesión al cargo, padre, madre, hermano y pareja beneficiados pro su cargo, y un aspirante a presidente amigo del mayor narcotraficante de su Comunidad autónoma, Galicia, a proponer a la gente un gobierno donde se les reduzca a la mínima expresión la atención médica universal, la educación, la solidaridad social como garante de una paz demostrada y duradera, el acceso a vivienda y trabajo a cambio de una ficción de libertades, que incluye en primer término beber cervezas en una ciudad que inventó el tapeo en el siglo XVI, donde hay un bar cada cien habitantes desde hace más de dos siglos, y la libertad de prohibir la socialdemocracia. Cualquiera pensaría que se tuvieron que ir por los abucheos del pueblo damnificado, pero como ya vemos en esta cresta de ola universal, ocurrió lo contrario, las ratitas pidieron a gritos la asunción del flautista de Hamelin ibérico que se los lleve a todos a Finisterre acantilado abajo.
Y vuelta a empezar.
Españoles de trabajo y española de cerveza e incultura
Isabel Díaz Ayuso hace pocos días a los diputados de Vox que rechazaban recibir inmigrantes de fuera de Europa, les dijo algo como esto:
"¿Y quién les va a limpiar las casas, les va a atender a vuestros mayores, quién va a levantar los edificios y a sacar la fruta de los campos?"
Me gustaría dejar una constancia para la pedorra presidenta de la CAM, que no hay nada peor que un piojo resucitado.
Yo tuve dos abuelas como todo el mundo, mi abuela materna nació en la provincia de Burgos, España, y una vez que murió mi bisabuelo Valentín, emigró junto a toda su familia a Argentina, ella y sus hermanas fueron a trabajar a casas de familias pudientes argentinas, en el caso de mi abuela Elena de niñera, y los hermanos varones a pelarse bien el pertuso en los trabajos duros, que los porteños no querían hacer.
Mi abuela paterna, Celia, contó con una niñera de Galicia, Carmen Arias, que de forma idéntica a mi abuela Elena, emigró para criar a su futuro ínclito primogénito y a la segunda hija Celita.
Es como si mi abuela europea hubiese sido personal de servicio de mi abuela sudamericana ¡Como cambian los tiempos Venancio!
Ambas abuelas fueron profundamente humanas y buenas. A ninguna de las dos las modificó su posición en la relación de poder y trabajo en cuanto a su ética. Elena y Celia fueron a su manera un dechado de virtudes y de ética personal.
Aunque también emigraron a Argentina y a México destacados españoles, eminencias en todos los terrenos, Manuel de Falla, Rafael Alberti, Carlos Bosch García, como a Europa emigraron Cortázar, Borges, Carpentier, Lezama Lima o Vargas LLosa y tantos que ambos lados del océano enriquecieron la vida cultural del país de destino.
Estaría bien que esta militante del PP se cultivase un poco, no que tuviese respeto as los demás sino a los propios compatriotas suyos españoles que pasaron décadas y de a millones emigrando precisamente para limpiar suelos, traseros y casas, y no solo no les lesionó el orgullo sino que son los mejores , más orgullosos y firmes españoles que he conocido a lo largo de mi vida y tras treinta años en España.
PD: El uso de esta medicina es tolerada y permitida también para Meloni y los italianos.
Ser joven facha es lo que mola
Los jóvenes españoles son más de derechas que nunca en los últimos 40 años. Lo dicen las encuestas. También confirman que, por primera vez, los menores de 30 años se declaran más conservadores que los españoles en general y que cualquier otro grupo de edad.
Un grupo etario sumamente importante ya que será quien dirija los destinos de la nación en la cima de la pirámide y los que ejecuten en la base.
Un conjunto etario de ultraderecha acostumbrado al botellón cada fin de semana, a hacer lo que les da la gana, vivir de los padres, abuelos, estudiar poco la mayoría, trabajar un 75% nada, y el 25% restante durante las ocho horas diarias legales, con calefacción y aire acondicionado, paro, salud gratuita, educación subvencionada, carreteras, calles, servicios gratuitos a cargo del estado. Una juventud hija de clase obrera con jubilaciones dignas, pensiones o ayudas estatales, siempre un plato rebosante en la mesa, televisor, móvil, automóvil o transporte público subvencionado por el estado que del que dimiten
Un conjunto etario que nació con el derecho de criticar lo que le parezca, si es a la izquierda con mucho más margen de permiso para el insulto y la agresión que a la derecha, optar por una diversidad multicromática de partidos políticos incluso fundarlos si es su deseo. No leen más allá de Tik Tok o las sandeces más llanas que se pueda imaginar, para los que FB es de viejos porque hay “demasiadas letras escritas, poca imagen y casi nada de movimiento” dixit.
Tienen sexo con quien les place, cambian de pareja, tienen relaciones hetero, homo, lesbico, bi, tri, fuman todo tiepo de hierbas que alegren el SNC, jalan y se colocan con un surtido de sustancias de laboratorio que haría sonrojar a la mismísima Bayer inventora de la heroína en el siglo XIX. Beben como cosacos, no respetan a ninguna autoridad hasta que no se les quita el aguinaldo, les importa un bledo los mandamientos y los pecados capitales, aunque simulen recuperar la religión en su costado marcial de las cruzadas contra las religiones de frontera, mucho antes por una cuestión racial que religiosa ya que a los protestantes anglicanos y germanos que pululan, ensucian, pagan las cervezas y vomitan las calles de las islas Baleares y Canarias les hacen reverencias.
Todo lo que disfrutan fue legado por las luchas reivindicativas, por las olas de emancipaciones que costaron millones de vidas a lo largo del orbe y del tiempo. Todo lo que les proviene de la izquierda se lo quiere quitar de una vez y para siempre esa derecha camuflada en hedonista y lúdica a la que adhieren.
Por todas y cada una de sus costumbres, los grises de antaño que dicen añorar los cagarían a palos, los jueces les echarían años de calabozo infames sin ningún derecho, los curas enviarían al ostracismo y la estigmatización social, hasta sus familias se avergonzarían de sus conductas libertinas, anarquistas, de rojos desvergonzados, y según la época de la ultraderecha que elijan también les podría tocar ser arrojados por la borda del bergantín con proa a una nación sola, grande, gris como la alpargata y católica como Torquemada.
Lo que sí les dio la derecha a la gente en este país, fue tortura, muerte, miseria, hambre en la dictadura, y en la democracia ley mordaza, desahucios, más carga impositiva, palos, y mucha pero mucha corrupción.
Quienes le dieron todo a esta población sobre todo los pobres que eran un 90%, fue a la izquierda democrática, la de la rosa que vino después del eurocomunismo.
Si un día llegasen a cumplirse sus oscuros deseos, no les alcanzarían los días de la eternidad para arrepentirse.
Mi viejo
La política es una mierda. Divide más que une. Cuando divide es medular, puede llegar a expresarse mediante una crueldad devastadora, en cambio cuando une es como ajena, es incapaz de despertar grandes caudales de amor, esa tarea se la lega a la poesía.
Desde los diez años pasé otros diez pensando casi todas las noches en como estaría mi padre. Lo extrañaba, solo quería dos cosas, que no lo matasen y volver a verlo. Me importaba un comino, un carajo, una reverenda morronga y una gran mierda la revolución, la salvación de Asia, África y América Latina frente a la perspectiva de no tener a mi viejo con su risa estruendosa, su bigote, sus manos grandes, su carácter chinchado cuando lo tenía, su amistad y su directriz de padre. Me importaban un pepino los heroísmos ante la idea de que quedase seco en una de esas golpizas, en uno de esos períodos de castigo en una de esas infames celdas, de Sierra Chica, de Rawson, de Caseros o de Córdoba, en que para que no olvidasen que eran cautivos les echaban agua bajo la puerta en invierno y los fajaban bien de vez en cuando.
Una de las razones de mi bronca a todo ese proceso revolucionario cubano fue exactamente eso, que se llevó a mi padre a luchar como su hermano mayor, le importaba más como lo vería él desde el más allá, o como lo hubiese visto en vida, o como lo consideraría Fidel Guarapo como si a Guarapo le importase un carajo algo o alguien que no fuese exclusivamente él mismo, él solo y para sí. Incluso aunque prefiriese salvar del hambre a los niños del litoral y la puna, a los niños de África, o los de Bangladesh, seguiría maldiciendo la revolución y su reputísima madre.
El viejo es un buen tipo, pasó de todo y ahí está. Tiene huevos de toro, se la banca, como se dice en Argentina. Nunca perdonaré esta granada de despiece abrupto que fue todo ese desastre que a mis primos dejó sin su padre, medio locos todos y sin el viejo, obligados a jurar amor a la revolución tanto como la amó él cuando en el fondo la odiaban porque les quitó el cariño de la otra mitad, para que al final lo delatasen aquellos por los que fue a morir en aquella quebrada infame. Lo mismo le pasó a mi viejo, lo delató un vecino. Nunca perdonaré a la revolución que se lleve para siempre la lumbre de cada casa, las noches de cartas, de charlas, de chistes, de una voz creíble que de la orden de ir a la cama.
Pero al menos tengo el privilegio de una oportunidad de en cada abrazo cuando cada tantos años se tercia, sentir la pérdida de esos años, pero también el cariño y la gratitud de que no se haya quedado en alguna de aquellas celdas, ni en alguno de los otros negocios. Vaya si perdí tiempo discutiendo, vaya si hubo reproches, yo porque no estuvo, él porque yo no seguí esa perversa revolución. Pero el tiempo no es que cure todo, es que da la posibilidad y está en cada uno el hacerlo, de revisar sus frustraciones, sus broncas, sus deudas, sus cagadas y también sus aciertos y valorar si vale la pena seguir pegado al dolor como al honor.
Cada uno describe a su padre a su manera, para mi es su voz clara, profunda, sus manos grandes, y esa risa que ya de a poco se va atenuando. Pero sobre todo los ojos, una mirada, si se la observa de frente y se ofrece directa y diáfana, puede ciertamente decir más que mil palabras y dar más explicaciones que cientos de páginas. Lo que no recibí sin embargo lo puedo dar, he ahí el quid.
Ahí está, para siempre, mi viejo.
Tierra de nadie
Tanto en EEUU como en Argentina, una importante cantidad de gente defiende que Netanyahu (no Israel) bombardee y masacre a decenas de miles de personas, aduciendo la razón de que dos mil años atrás los semitas que vivían ahí fueron expulsados (judíos semitas que no se parecían en nada a los asquenazi yiddish que controlan Israel) lo cual hoy les otorga pleno derecho sobre esas tierras. Resulta curioso porque a su vez, en EEUU están echando a los mejicanos que hace solo menos de trescientos años, no dos mil, eran los dueños de California, Utah, Nevada, Nueva México, Arizona y Texas enteras, además de partes de Oklahoma, Wyoming, Colorado y Kansas. Mientras en Argentina plantean dividir el país entre la "gente decente como uno" y los "negros de mierda", siendo que tampoco hace dos mil, sino menos de solo quinientos años, los dueños de la tierra de Argentina eran los ascendientes de los que hoy, según el presidente y sus diputados, defecan en baldes y deben ser segregados.
Incluso sin emitir juicios de valor, resulta un poco raro ¿no?
Paripé solidario
Deberíamos criticar e incidir sobre los verdaderos ataques a los derechos humanos, sobre los déficits que padece la población, no mentir, exagerar hasta conformar un verdadero dislate.
En Cuba desde hace décadas existe una falta total de libertad de partidos políticos, de expresión, de prensa, en otro tiempo ni hablar, ni publicar en redes, ni leer literatura no comunista se podía, bajo amenaza de cárcel, exilio o peor aún. Comida restringida, no se podía viajar, tener dólares, comprar nada que fuese para extranjeros, entrar siquiera a un hotel, o una tienda de cosas bonitas vendidas en divisas. La posesión de dólares era motivo suficiente para unas largas vacaciones entre asesinos tras las rejas. Escuchar rock, ponerse un pitusa estadounidense, cualquier ropa o elemento del capitalismo si no se era hijo de ministro o algún pincho, podía traer consecuencias no deseadas, era motivo de estigmatización e impedía el progreso o normal desempeño en cualquier sector social. Nadie podía viajar, comprar coches, casas, hacer negocios. La comida era para todos pero muy limitada, los juguetes una vez al año. Todos tenían casa básica, comida pero siempre lo mismo "tres mosqueteros", guagua pero apretado como sardina, campismo popular, laguer de perga, apagones eternos, todo tipo de carencias y lo q1ue no era obligado estaba prohibido. Todo eso es cierto, y eso es lo que hay que denunciar. Pero no mentir.
Durante décadas Cuba ha sido el país que menos fallecidos ha registrado en el área en la época de ciclones, mucho menos que en el propio Estados Unidos, con todo su desarrollo, y ni hablar que en América Latina, aun en las peores crisis se ha hecho todo lo posible para proteger a la gente de la muerte, lo mismo con las plagas y las epidemias. No digamos mentiras. Venir a decir ahora que no les envíen ayuda porque la roban los generales y los mayimbes para sus putas y sus fiestas es una falta a la verdad que no solo califica a quien lo dice, sino que perjudica a las denuncias basadas en la más estricta realidad, ya que entran en la misma sospecha de calumnia y engaño.
Cuba y EEUU están enfrentados desde hace 65 años, producto de la Guerra Fría, la vez que más cerca se estuvo de la III Guerra Mundial fue producto de un desencuentro entre ambos países en que terció la URSS, la Crisis de Octubre, ya Kennedy lanzó su embargo/bloqueo a la isla, endurecido en numerosas ocasiones bajo ley Torricelli, Helms Burton, y otras disposiciones agregadas y a veces relajadas de la medida restrictiva. De ahí que todas las tensiones y medidas se hayan endurecido de ambos lados, ni EEUU confió en Cuba cuándo les ofreció médicos para el Katrina, sabiendo en su fueron más íntimo que no iban a aceptar, un perfecto paripé propagandístico, del mismo modo que jamás Cuba aceptaría de su enemigo ayuda con la condición de ser repartida in situ por ellos.
Fundamentalmente porque ese tipo de sociedad estaba fundamentada en el bien colectivo, en las sociedades del socialismo real, aun con las mejores intenciones lo tendiente a la individualidad resulta siempre un fracaso, en cambio, incluso con las peores intenciones lo colectivo sale aceptable como mínimo. Así pasó en China y URSS, atendiendo los desastres colectivos eran eficaces, de hecho Cuba, en un período de grandes dificultades económicas brindó a los niños de Chernobil una ayuda de mayor calidad que los países más desarrollados. Y dicho sea de paso, mucho mejor que a los niños cubanos sin ninguna radiación que solo querían beber leche y comer carne.
Concurre una razón lógica, en la economía de mercado mientras más pura, menos interesa el salvamento de gente pobre, no money in it!
/image%2F1094425%2F20180715%2Fob_0b16f5_31936028-10216128602032839-32176792076.jpg)

/image%2F1094425%2F20251210%2Fob_01ce5f_mcm-150016.jpg)
/image%2F1094425%2F20251207%2Fob_6bccbb_captura-de-pantalla-2025-12-07-223256.png)
/image%2F1094425%2F20251207%2Fob_71d154_captura-de-pantalla-2025-12-07-223313.png)
/image%2F1094425%2F20251203%2Fob_7eb749_591905071-10240192693780093-1561002786.jpg)
/image%2F1094425%2F20251201%2Fob_f7d086_captura-de-pantalla-2025-12-01-131128.png)
/image%2F1094425%2F20251201%2Fob_264d01_g7coqcaxuaamvik.jpg)
/image%2F1094425%2F20251116%2Fob_06cfc7_descarga.jpg)
/image%2F1094425%2F20251116%2Fob_7207b4_conventillo.jpg)
/image%2F1094425%2F20251103%2Fob_1cae84_f-elconfidencial-com-original-886-bb6.jpg)
/image%2F1094425%2F20251031%2Fob_4fb034_366064526-10230793853614963-4757471534.jpg)
/image%2F1094425%2F20251031%2Fob_8cbb1a_captura-de-pantalla-2025-10-31-132824.png)
/image%2F1094425%2F20251031%2Fob_899ab0_captura-de-pantalla-2025-10-31-132917.png)
/image%2F1094425%2F20251031%2Fob_8cc019_katrina-new-orleans-flooding3-2005.jpg)
/image%2F1094425%2F20251031%2Fob_91f265_captura-de-pantalla-2025-10-31-130553.png)