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11 enero 2022 2 11 /01 /enero /2022 12:23

Cuando uno pisa Versalles, entiende toda la Historia contemporánea.

La sensación de derroche de riqueza, de poder, era un millón de veces mayor que lo que sería vivir hoy ahí con los mismos sirvientes e idéntico poder. Cada comodidad para unos de aquel tiempo, provenía de un chorro de sudor y sangre de otros, en esa época previa a la industria, al pop, al jazz, al automóvil, al tren y al avión; previo al fenómeno del juglar, bufón o gladiador multimillonario haciendo reír, bailar, o gritar de emoción en un estadio, a un auditórium con infinitamente menos recursos y fama, invirtiendo la ecuación histórica.

María Antonieta decidió vivir en el edificio Trianón que se encuentra en medio de los desmesurados jardines, consideraba esa preciosa mansión como una casita más íntima, más parecido a los aposentos vieneses a que estaba habituada, no le faltaba razón al compararlo con la deslumbrante pero también descorazonadora y helada dimensión y exhibición de riqueza del palacio central. Ella imaginaba que sería considerada una reina humilde por habitar el Trianón, y aunque era cierto que ni por asomo se acercaba a los delirios de grandeza de sus pares franceses, lo cierto es que mientras vivían en este decorado, el último y más impresionante para aristócratas y desesperante para harapientos, los hambrientos, a duras penas sólo su sed llegaban a calmar. Pero no del todo.

El día en que María Antonieta se quedó sorprendida y petrificada con la noticia que seis mil mujeres habían entrado al palacio exigiendo pan, no entendió las causas, nunca había visto con sus ojos todo el dolor que causaba el alcance de cada uno de sus desesperantes minutos. Buscaba una conexión con la ecología y el alma en una granja reluciente que se hizo montar en un ala del jardín, lo cual ofendía a los campesinos que morían de hambre a pocos kilómetros de aquel paraíso de elixires demoníacos. Leía a Rousseau, creía tener una sensibilidad especial, que la hacía la reina más amada hasta por el más pobre de los franceses. Preguntó:

¿Para qué quieren pan?

Los poderosos del mundo, hoy mucho más inadvertidos que María Antonieta, más desapercibidos que su esposo Luis, sin embargo han ido descuidando las precauciones incorporadas tras el gran susto universal de 1793 para abusadores de toda calaña, construyen burbujas en el aire, gastan lo que daría de comer a un país entero por una semana, para hacer un viaje de media hora al espacio, Compran y compran y compran, edificios mucho menos suntuosos que Versalles, pero cientos, miles, millones de ellos y se ríen y bailan en sus festines con sus putas y su cocaína de la mejor calidad, pero llevan en el ADN, aunque cada vez más diluido, el recuerdo reverberante de aquellas seis mil mujeres pidiendo pan y del golpe seco de la guillotina contra la madera una vez desprendida la cabeza y su sonido seco, crujiente, apagado, al caer al fondo del canasto.

Disfruten de la mezquindad de la era digital, pero sean cautos, no se pasen, porque los sedientos de hoy, también pueden hallar reminiscencias de aquellos que apagaron su sed en la plaza de la Concordia.

 

Versalles
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24 diciembre 2021 5 24 /12 /diciembre /2021 20:40

Antes de que la clínica CENSAM fuese un reducto de ricos que pudiesen pagarse un tratamiento, cuando sólo era de privilegiados del establishment, estuve allí internado para tratar la afición por la curda, mucho antes que Maradona fuese a tomar kilos de merca y a garcharse niñas, cortesía de palacio.

Entre los escoltas de Guarapo, ex combatientes de la Sierra, un prominente guitarrista y músico cubano, y diferentes familiares de pinchos curdábamos más alli adentro que afuera a veces, ya que el que no se templaba a una enfermera que nos traía alcohol para fabricar alcohoelite, se robaba el bote de la clínica e iba remando río abajo hasta Jaimanita a comprar ron Legendario o Bocoy en el timbirichi de al lado del río.

Pero de eso no trata este relato. Este cuento recuerda al guajiro que fue rebelde en la Sierra Maestra y estaba allí por curda, como casi todos los internos menos un jefe de escoltas que estaba por cornudo. En una Navidad que pasamos adentro porque no era fin de semana cuando nos daban asueto cuando todavía era una fiesta prohibida, nos contó como él y sus amigos (siempre hay que meter a algunos amigos en las historias engorrosas) en las navidades de antes del año cincuenta y nueve, había que cuidarse mucho de que ninguna historia turbia transcurriese después de que Dios bajó a la Tierra, más exactamente al hoyo dos del campo de golfo del Biltmore Yatch Club, cuando eran muchachos, se iban a comprar unos tabacos y ron y se montaban la fiesta antes de la hora de compartir con la familia. Contó como un día, un guajiro mayor les contó como templarse una chiva, les dijo que debían amarrarle las patas delanteras y ponerla de cara a una cerca para que el pobre bicho no intentase huir, entonces se la montaba por detrás cada uno con mayor o menor consideración por el placer de la chiva, eso ya dependía de cada cual.

Y entonces se entusiasmó con el relato y dijo que a partir de ahí tuvo muchas amantes caprinas. Ahí saltó otro que también fue guajiro en sus primeros años de vida y aportó el método para la yegua, una banqueta, unas sogas, aunque dijo que la yegua patea, otro habló de la vaca y alguno hasta bromeó con la gallina. Aquello parecía un zoológico de locos y borrachos o un reservorio de zoofilicos. Hasta el jefe de escoltas se había beneficiado a una de aquellas bestias domesticadas, bastante antes de ser conocido por tarrudo.

Nadie en su sano juicio hoy comentaría tales andanzas, por sostener la mirada en el misterio de un escote se puede enfrentar un juicio por violación interdimensonal, así que ante tales confesiones, un ejército animalista solo con soplar daría candela a la hoguera más congelada.

Pero vale, venga, prendan el fósforo que yo pongo la paja. Infructuosamente, en un albergue de la escuela al campo intenté secundar a aquellos guajiros con una inocente pero no tan dócil chiva: nada, no había forma ni de que la chiva se quedase quieta ni que se me pusiese tiesa. Lo mismo me pasó con las matas de plátanos, nunca conseguí singarme una y es verdad que su interior, era tierno y tibio como debía ser el bollo de la chiva. El tema es que regresaba a mi albergue después de haber visitado a mi noviecita en otro albergue a unos pocos kilómetros y haber estado apretando y manoseando arriba y abajo, desde la caída del sol hasta el momento de regreso antes de las diez de la noche, hora en que había que estar en la litera, caminando rápido y torcido a razón del chichón inguilinal a través del campo de plátanos. Lo mejor ya está inventado, como en la era griega, romana y azteca, la solución para bajar el chichón era la clásica ancestral de las cinco falanges y el movimiento biela -manivela, que ni chivas ni bananos streapers podían exhortar.

Hoy es nochebuena y recordé a aquel guajiro suelto, desenfadado, seguro, en el loquero de los curdas privilegiados, largando aquellos cuentos de una juventud bastante más perturbada que la del rock. En España lo más parecido a las chivas son las carneros, pero hay que ir a buscarlas a los riscos montañosos y un polvo ahí no es negocio. Sin embargo hay ovejas, lanudas, mullidas, y pensé en la cantidad de lunas de miel que se estarían produciendo un día como hoy entre pastores y pastoreadas, en las frías estepas por donde otrora galopó el Cid Campeador.

Felices navidades para los amantes caprinos de los campos cubanos y las ovinas de las llanuras ibéricas y también para los curdas, locos y adictos de CENSAM y de todas las clínicas donde los internos se reúnan, antes de la caída del sol, a contar sus batallitas inconfesables.

 

Navidades caprinas
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17 diciembre 2021 5 17 /12 /diciembre /2021 00:00

Cuando en 1987 Fidel le dio tanta importancia y privilegios a Maradona, me sorprendió, porque en Cuba había enormes deportistas, algunos habían sido tres veces campeones olimpicos y tres veces mundiales, y sin embargo si se les descubría un sólo dólar, no los millones que cobraba Diego, les quitaban todas las medallas, todos los récords, los borraban de los libros de deportes y según el caso hasta podía ir preso. Ni que decir si se le encontraba un porro de marihuana, no quisiera pensar en la cantidad de efectivos en su paredón de fusilamiento si lo descubrían con un kilogramo de cocaína suministrado por la Camorra más ultraderechista, o por los narcos argentinos.

Nunca entendí esa seducción que ejercía sobre él todo lo que no fuese cubano, como con el periodismo, no dio ni una sola entrevista que valga la pena a un cronista nacional que no fuesen esos zurullos vergonzosos en que Randy con la sonrisa congelada, se quedaba de pie sempiternamente esperando a que Maraña dejase de balbucear y le concediese permiso para sentarse. Todos fueron a los Lisa Howard, Barbra Walters, Maria Shriver, Gianni Mina, Frei Beto, Tad Szulc, Oliver Stone. Sentía pasión porque los extranjeros lo admirasen, y el clímax lo embargaba si eran estadounidenses.

Pero lo de Maradona no lo entendí durante mucho tiempo, ese amor, esa pasión, esa sumisión; hasta que me di cuenta de que distaba mucho de ser por su admiración al fútbol, al que en Cuba se llamaba balompié y no lo había jugado nadie fuera del estadio de la cervecería Cristal, después llamado Pedro Marrero, donde quienes lo jugaron, cuando terminaban tenían que ir al cercano hospital ortopédico Fructuoso Rodríguez, para enyesarse los tobillos y curar las fracturas producidas por las patadas que se propinaban veintidós jugadores en molote.

Me di cuenta que como a Trudeau, a Errol Flynn, a cada revolucionario de América latina, a Perón, a Brezhnev, a Allende, a los afroamericanos de Harlem, a sus comandantes, sus amigos, hermanos, padres y santos, a todos, sin excepción los usaba y los tiraba cuando no les servían más. Como hizo con Camilo, con el Che, con De la Guardia, con Ochoa, con Haideé Santamaría, con el propio Teofilo Stevenson, con Savon o con Alberto Juantorena.

Pero aún así no entendía por qué Maradona. Hubiese sido más comprensible que le diese esa cancha a un beisbolero de las grandes Ligas norteamericanas que fuese progresista, un negro, un latino, un basquetbolista de la NBA ¡cuantos no habrían suspirado por el amor de Guarapo!

¿Por qué Maradona? Con el tiempo me di cuenta de que además de usarse mutuamente de cara al mundo para sus intereses, eran iguales, idénticos salvando el abismo cultural que los separaba, al futbolista solo una cosa le gustaba más que la atención de todo el auditórium, una montaña de billetes de moneda estadounidense, y a Guarapo el poder absoluto. Ningún dinero compra lo que Fidel poseía en Cuba bajo el ala de su poder.

Esa mezcla de amor y temor, uno necesitaba la cancha llena y el otro la plaza abarrotada, coreando sus nombres como un chute de alaridos en las arterias, y en las venas del rabo siempre temeroso de fallar un día en público, sin secretos, sin escondites.

En el valle de las simulaciones.

 

El valle de los simuladores
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11 noviembre 2021 4 11 /11 /noviembre /2021 02:24

Durante un considerable período de tiempo de la niñez y primera adolescencia tuve una intensa vida onírica de las que quedan grabadas en la vigilia.

Había ocho aventuras nocturnas que se repetían una y otra vez. Una era la del toro persiguiéndome por el living alrededor de la mesa del comedor, las sillas estaban colocadas sobre la mesa con el respaldar hacia abajo, y eso detenía al toro si yo me metía bajo la mesa, resguardado por los respaldares. A veces pasaba horas esperando y el toro no se iba.

Otra situación, esta la más desagradable, era que en un rincón de un patio, yo le pegaba un puñetazo en la barriga a mi abuela, a la que adoraba, y esta empezaba a subir hacia arriba pegada a la pared, muy de a poco, entonces el muro se hacía interminable hacia arriba donde mi abuela no dejaba de ascender. Esa pesadilla, una vez despierto, me dejaba devastado durante el resto del día, cuando tenía ese sueño me quedaba en casa pegado a mi abuela, esperando que terminase las tareas de casa para jugar a la escoba del quince, a la brisca o al culo sucio.

Pero otros sueños no eran así de desangelantes, por ejemplo ese que me encantaba en que yo estaba en un campo de batalla humeante, recién terminada la guerra, y encontraba una mujer tendida sin vida con un escote generoso que dejaba ver un par de tetas grandes, redondas, jugosas, y me ponía a sobarlas con deleite y frenesí sin que nadie me pudiese detener ni juzgar porque estaban todos muertos.

Había otro sueño en ese mismo campo de batalla, en que quien yacía era yo, entonces una mujer, también exuberante, se paraba poniendo las piernas cada una a cada lado de mis cuerpo y yo miraba sus piernas largas y su ropa íntima, sin limite de tiempo, era un niño que no tenía idea de mucho más en materia erótica, pero aquellos dos sueños me elevaban a un estado de placer que ni remotamente conocía en la vigilia.

Luego estaban esos dos casi antagónicos, parecían cara y seca, en uno era perseguido por cualquier cosa que me sugería, me invitaba, me empujaba a correr, pero las piernas no me respondían, me costaba un esfuerzo tremendo lograr poner un pie delante de otro, pero no mucho más, y en el transcurso el peligro se acercaba cada vez más, aunque nunca llegaba a producirse la tragedia temida.

La contracara de eso, es ese sueño tan compartido, tan deseado, tan liberador, que es empezar a correr y comprobar que se está en el aire, y entonces empezar a batir los brazos y elevarme volando por encima de árboles, y hasta una altura prudente, de más o menos la azotea de un edificio de varias plantas, y volaba y volaba. Ah, quien volviese a soñar ese sueño.

Sin embargo hay dos, ya de mayor, que no quiero soñarlo nunca más. En uno cometí un robo junto a otros cuatro que entramos a una casa que nos tenían señalada y abrimos una caja fuerte, nos llevamos una inmensa cantidad de dinero, y ya estaban sobre mi pista, o bien el dueño del dinero, o la policía, y era inminente el momento en que echasen mano de mi ya muy arrepentido cuello.

El otro es aún peor, en algún momento y sin aparecer claras las razones ni a quien, resulta que maté a una persona y la enterré en una parcelita de tierra cerca de mi casa, a veces es en un patio, a veces está cruzando la acera de mi casa, y resulta que en su momento no cavé suficiente, y tanto la lluvia como lo sobrenatural de la dimensión van dejando cada vez más cerca de la intemperie el cadáver, que aún no se ve, pero está muy cerca de la superficie, y en cualquier momento me toca el horror de ir preso, muchos años después de haber cometido el crimen.

Sueños para bodas y para  funerales.

 

Cuatro bodas y cuatro funerales
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26 octubre 2021 2 26 /10 /octubre /2021 15:36

Soy del criterio que la Revolución /Involución cubana no fracasó, sino de que "ha fracasado".

La primera afirmación se aplica a la cosa acabada, concluida y enterrada. Esa aseveración se podría aplicar a la URSS, por ejemplo. Pero no aún al experimento cubano, como no podrían  aplicarse al francés. En cambio, la segunda afirmación implica que lo hecho hasta ahora no ha funcionado, no al menos atendiendo a sus objetivos primigenios; pero no implica la imposibilidad de hacerse, de empezar a enmendar errores políticos, económicos e ideológicos, algunos de bulto otros de mayor delicadeza.

El 15 de Noviembre está fijada una marcha pacífica por las calles cubanas organizada por el grupo opositor Archipiélago, quienes en un inicio la habrían solicitado para el 20 de Noviembre, fecha en que el gobierno cubano organizó una marcha miliar, y por ello la trasladaron al 15 para no dar siquiera el más mínimo motivo para una respuesta negativa. Cosa que sin titubear hizo el gobierno, no sólo prohibiendo la marcha, sino amenazando a sus organizadores con someterlos a un juicio en que enfrenten cargos de traición a la patria y colaboración con enemigos externos de la revolución. Casi nada.

Es curioso que en el plano internacional, quienes reclaman mayor democracia en sus países, sean quienes más silencio guarden ante esta violación básica a los más elementales derechos civiles.

Quizás la Revolución/Involución ya no tenga la posibilidad cronológica de revivir fusilados inocentes, de reclamar el regreso de exiliados que ya fallecieron, de devolver pequeños negocios, de apartar o castigar a dirigentes corruptos, de ponerle un contén legal a la impunidad, a los altos cargos ya desaparecidos o demasiado ancianos, para que no terminen disponiendo de tantos bienes como la burguesía a la que sustituyeron, ni abusen de infinitamente mayor poder que aquellos sobre la vida y destino de la población.

Tal vez no se pueda aprovechar ya las sinergias de otros países socialistas  en vías de desarrollo, para intentar un proceso de industrialización autóctono, para encontrar vías telúricas de desarrollo posible, sostenible y eficaz, a la escala a la que fuese posible, sin falsas promesas ni sueños imperiales en vigilia. Acaso sea tarde para buscar vías de solución en la esencia propia del ingenio cubano y la fuerza del empoderamiento como individuo en la sociedad. Sendas transitables, y no atajos improvisados, para fomentar y solidificar una economía perdurable e independiente de las sempiternas "ayudas solidarias" del exterior.

Quizás sea demasiado tarde para fomentar la creatividad artística hasta los confines de la imaginación, donde florezca la crítica, el sarcasmo, la parodia, la sátira, la diversión, la burla como arma social, como elemento de construcción permanente de nuevas metas de conciencia social. Tal vez ya no se puedan derogar las innumerables prohibiciones, censuras, que llevaron al ostracismo cuando no a peores destinos a tantos artistas cubanos.

Es posible que sea tarde para liberar los candados y cepos a tantas libertades de expresión, de lectura, de escritura y publicación, de participación en los proyectos de desarrollo, desde los de una fábrica o ingenio azucarero, a los de la dirección del país.

Puede que en todos esos errores cometidos a lo largo de tantos años intercalados también con aciertos, ya no sea posible una intervención reparadora; pero aún se está a tiempo de mejorar lo manifiestamente mejorable. Todavía se pueden rescatar aquellos aspectos que entran en el ideario realista de cualquier soñador con un mundo mejor, incluso se está a tiempo de intentar plasmar los anhelos más utópicos. Claro, es un arduo trabajo que empieza por entender que la casa está, incluso, bajo los cimientos.

Un primer paso ínfimo pero enorme a la vez, sería permitir la marcha del 15 de Noviembre, y además, escucharla, atenderla, observar cuales son sus reclamos, las reivindicaciones del mismo pueblo, que otrora apoyase a aquellos revolucionarios sesenta años atrás. Por supuesto que hay desaprensivos de ambos lados del abismo deseando que se produzca una catástrofe, pero la mayoría esperamos que un atisbo de sentido común asome por una vez en las decisiones de la nomenclatura. La esperanza, amén del upite, es lo último que se pierde.

Y después comenzar a reconstruir Cuba de a poco, con la ventaja de tener bien ubicados los caminos minados, incorporando a ese grupo descontento, desafecto, cansado, molesto o encolerizado, de mayor o menor importancia numérica, pero tan necesario para alcanzar la concordia social y el progreso, como cualquier otro grupo social. E incluso, por su valor y determinación, hasta diría que un pelín más.

 

 

15 de noviembre
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12 octubre 2021 2 12 /10 /octubre /2021 17:20

 

Una de las consecuencias directas universales de la conquista y colonización de América, fue la aparición del capitalismo en Birmingham, Manchester y Liverpool. Todo el sudor, el esfuerzo y el dolor indígena y sobre todo negro africano arrancados a sangre y fuego de sus casas de a poco fue invirtiéndose en la creación del sistema de producción que consolidaba a una burguesía incipiente ruana del París del medievo, pero en las islas británicas y su pareja de baile antagónica, el proletariado; toda vez que en la Península se desaprovechó el enceguecedor volumen de oro llegado de la rapiña allende los mares, para desarrollar clases medias, enriquecer la economía y la cultura popular, como se puede aun hoy verificar de un vistazo visitando ciudades e importantes pueblos castellanos y observando su distribución arquitectónica. Hecho que dio pie a las versiones anti hispanas más peyorativas de la época, resentidas con el poderío imperial ibérico tras el Tratado de Tordesillas, y que en muchos casos prevalecen hasta nuestros días, como  que “los españoles destinaron el oro de su conquistas a coronas y altares en lugar de desarrolar el capitalismo, a merced de su pereza” .

Pero la conquista, arrojó como valores imperecederos un concepto de continente, América, que antes del expolio no tenía ni siquiera visos de existencia, dadas las relaciones entre etnias, tan distintas y en muchos casos enemigos unas de otras. Se suele decir que si hubiese sido Moctezuma el de las tres carabelas, hoy España sería azteca. Una lengua y cultura comunes desde el centro hasta el sur del continente. No hay cabida para el buenismo. Pero la desgracia azteca es solo una parte ínfima de los agravios padecidos, por la especie humana, en aquella aberración, eufemísticamente llamada encuentro de hermandad. No es necesario acudir a ningún revisionista, ni siquiera latinoamericanista o indigenista, para quedar perturbado por el crimen del esclavismo negro africano desde su secuestro hasta su muerte tras la explotación despiadada en tierras ajenas, basta con visitar la Casa de Colón en Gran Canaria y leer los enormes mapas que reflejan las cantidades de seres humanos que pasaron por allí encadenados haciendo escala para determinar a que puerto americano serían llevados.

Sólo basta para echar por tierra tanto esfuerzo de mendacidad exculpatoria, de estulticia intelectual, con atesorar el común conocimiento de que ni uno de los once millones de negros de América (dejemos de lado el tema de los indios y esa falacia de que eran iguales a los españoles en consideración y derechos) hizo su llegada al Novus Mundus de Vespucci, por propia voluntad, y fueron desde el instante de su caza, sometidos a los más terribles tormentos para los más desafortunados destinos, creando incluso colonias de tiburones cornudas en el Golfo de México, en Cuba y Salvador de Bahía por la cantidad de “negros” inservibles lanzados al agua tras el largo tormento al que algunos llaman eufemísticamente: viaje , con la única excepción de unos tres mil libertos en las costas de la actual Centroamérica; se desmorona toda la intentona de dulcificar el mayor período de crueldad y dar bula a los más oscuros e inhumanos métodos de extracción de la riqueza, ya no por una nación u otra, sino por parte de toda la especie en contra de sí misma.

El hispano centrismo, consistente en dulcificar (intentando presentar en contexto que en la época, la humanidad era un atado de rufianes matándose unos a otros en todos los rincones posibles) la Historia autóctona para acomodarla a los cánones actuales, y eliminar todas las barbaridades cometidas por este como cualquier otro Imperio, así como difundir los mismos bulos en intensidad sobre aquellos imperios que tomaron el relevo, caso francés, e inglés, aunque también alemán y holandés por la pugna entre catolicismo y protestantismo, es tan nocivo para el desarrollo de una correcta interpretación de nuestro pasado, y para la conformación de una moral colectiva a nivel social para construir un futuro sin rémoras, como lo es la auto flagelación y la fustigación del total de nuestra cultura, a merced de los aspectos más negativos de la misma. Por otro lado los disparates indigenistas que recrean la ficción de un continente precolombino fusionado, hermanado, cuando en realidad no sólo no se conocían más allá de su vecino inmediato, sino que en gran cantidad de casos eran etnias que estaban en permanentes enfrentamientos unas con otras, por razones territoriales o en el caso de las grandes civilizaciones, sencillamente por el mismo afán de esclavizar al pueblo vecino que movió a los conquistadores europeos.

Lo demás es paisaje.

 

Esclavismo. Episodio silenciado en la historia española.

Esclavismo. Episodio silenciado en la historia española.

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28 septiembre 2021 2 28 /09 /septiembre /2021 12:50

Viví exiliado, conocí muchos hijos de la desgracia de una y de otra ideología.

Visité Hiroshima, Normandía, Auschwitz-Birkenau, Dachau, los túneles de Cuchi en Saigón, el palacio Hofburg donde Hitler dio un multitudinario y paradigmático discurso, varios sitios de la Gestapo en Austria, fosas comunes y campos de concentración franquistas en España y lugares de desaparición de personas en Argentina.

También visité Bataclan en París, el vacío de las Torres gemelas en Nueva York, Atocha en Madrid, a todos estos sitios fui a rendir mi homenaje corporal, a la mayoría llevé a mi hijo para que le permanezca toda su vida la experiencia.

Leí mucho sobre toda la barbaridad humana impulsada por la avaricia y los estímulos interesados desde poderes perversos, pero además fui a sentir la energía de los lugares.

Creo que sé de lo que hablo cuando hablo de las bases mínimas indispensables para el florecimiento del progreso y desarrollo en paz y amor.

 

Escultura en homenaje a las víctimas en Dachau

Escultura en homenaje a las víctimas en Dachau

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18 septiembre 2021 6 18 /09 /septiembre /2021 20:43

 

 

Mi viejo estaba preso en Argentina durante la última dictadura militar y nosotros vivíamos en Cuba, la manera de comunicarnos era a través de la epístola, pero no como hacía el resto de la gente, una carta, un pétalo, un sobre, un sello, un buzón y al mes o un poco más o menos la respuesta en la puerta. No por partida doble, una, porque el correo cubano era de tal calidad que para que una carta llegase a su destino había que enviarla por mano y, la segunda porque además debía ir sin alusiones políticas, ningún comentario que pudiese llevar a los censores de la prisión a impedir que la carta le llegase a mi viejo.

Hubo una época en que una petición recurrente de mi padre era que le que le mandase las letras de canciones de Silvio Rodríguez, me pidió la que estaba de moda en ese momento:  “Sueño con serpientes”. Le respondí que yo escuchaba rock y Bee Gees, que no tenía ni idea de las letras de Pablo y Silvio, en realidad pensaba que si le mandaba las letras de sus canciones  no iban a pasar la censura, yo tenía en mente la que más me gustaba “Fusil contra fusil” , de su más temprana producción, dedicada a mi tío.

Con el paso del tiempo mi viejo salió de la cárcel y cuando nos reencontramos en Argentina tuvo lugar un recital de Silvio y Pablo en Obras sanitarias, lo fuimos a ver juntos y cuando terminó el concierto, el personal de la embajada cubana en Buenos Aires nos llevó detrás de bambalinas para que mi viejo saludase a Silvio y viceversa. Estaba transpirado como un corredor de fondo, sentado, agotado y con cara de enrome satisfacción, no sé si alguna vez habría soñado semejante comunión con tanto público, fue un concierto mítico, tanto que se convirtió en un disco.

A los dos años de aquello yo había vuelto a vivir a Cuba, y una noche asistí con amigos a un recital de Silvio y Pablo en el Instituto Superior de Arte, otro hito de la Trova, eran miles de asistentes al aire libre que esperaron dos horas a que terminase un concierto de música clásica producto de la descoordinación. La Nueva Trova llevaba años tocando para un público que cabía en el patio de la casona de la cultura, pero tras aquel éxito de Buenos Aires se convirtieron en profetas en su tierra.

Por entonces tenía una novia que era amiga de varios de los componentes de la Novísima Trova, así que esperé el concierto tomando ron en la zona de los camerinos y los pasillos tras los telones, mientras amenizaban la espera Gerardo Alfonso y Santiago Feliú.

Santiago pertenecía a una Pléyades de artistas libres, en tiempos particularmente difíciles para la expresión sin anclas, un momento cubano que ya está grabado en los fundamentos, en la esencia y en la cosmología de donde maman los cada vez más numerosos artistas que intentan manifestar sus ideas y expresar su interior sin limitaciones ideológicas, desatados de las patas de la cama, de los lineamientos oficiales y de los artificios comerciales.

Pertenecía a una generación más cercana a la actitud rock que a la pose de la Nueva Trova.

De manera singular la referencia del sistema con respecto de la cual concibieron su actitud contestataria no fue el consumo capitalista, sino la hipocresía, el tedio, la abulia, la doble moral, la obsecuencia, la mentira, la alienación y el alineamiento a las pautas estrictas y obligadas de los organismos culturales estatales de la sociedad socialista del Hombre Nuevo.  Remarcando el vector estético en el arte, la libertad del "juglar" y el "bardo", en oposición al servilismo del "bufón de palacio" que es aquello que henchía las salas de grabaciones de salseros, trovadores, soneros, rígidamente controladas por los gendarmes censores, muchos de los que hoy sin pudor alguno piden asilo en Miami y consiguen vivir codo a codo con sus otrora condenados al panfleto o al ostracismo. Claramente, aunque Silvio ofrecía su apoyo al proceso revolucionario, no era un obsecuente, no lo necesitaba, era un convencido de la Revolución.

No era fácil pero lo hicieron, y Santi terminó siendo el Brian Jones, el Jimi Hendrix, la Janis Joplin, el Basquiat de la Novísima Trova y de muchos de nosotros enganchados eternamente a la energía de aquellos días.

Es cierto que debajo del barniz de los mitos se puede encontrar cualquier tipo de material, pero también entre ellos siempre hay una arcilla única dentro de un molde irreproducible.

En un momento encontré a Silvio sentado solo con una botella de ron, me acerqué, le recordé que lo había conocido en Buenos Aires junto a mi viejo y le pedí que tocase “Fusil contra fusil” , me dijo que hacía años no la cantaba, y con unos tragos de más me puse a discutir con él que era un presumido, que en Argentina, fuente de divisas no se mostraba tan altanero ni hacía esperar al público dos horas,  en ese instante yo no sabía que el motivo de la demora era el concierto de música clásica. Vinieron unos amigos a separarnos porque llegamos a discutir con términos muy gruesos, a menudo antesala de algo más picante.

Una pequeña historia con Silvio.

Más hacia nuestros días, la barbarie que despertó Tronal Gump en la diáspora cubana, se está expresando ahora en una suerte de boicot represivo y violento contra la presentación de artistas cubanos en el exterior, en este caso expresado contra unas fechas acordadas para una actuación del cantautor Silvio Rodríguez, por su reconocida labor como elemento cultural funcional al sistema, y esta semana me enteré que la ciudad que he elegido para vivir, León, decidió distinguir a Silvio con el premio Leteo por su extensa, indiscutible y nutrida obra, causando una reacción tan adversa como impertinente del partido de ultraderecha VOX, que rechaza de plano se le otorgue tal premio. Probablemente también algunos antisemitas hayan reprobado el premio a Paul Auster, y algunos torys hayan rechjazado a Martin Amis, pero esto incide más bien poco en los promotores del premio Leteo.

VOX no puede fiscalizar ni censurar premio ni artista alguno, así como no puede echar del país por su color de piel, a los niños más carenciados, esos que no tienen padres, casa ni ni patria. Pero si no nos mostramos firmes, un día podrán una cosa y la otra.

Bach era un ser sometido y obsecuente al poder de la Iglesia cuando esta más descuartizaba en plaza pública a rebeldes, quemaba en las hogueras a hombres científicos que produjeron los avances que hoy disfrutamos y mujeres justas acusadas de brujas. Mozart era obsecuente de los emperadores austrohúngaros, que eran terribles explotadores, conquistadores mediante la muerte y el dolor. Rimbaud hizo negocios vendiendo esclavos. Sócrates, Zenon y el propio Platón eran partidarios de la "pederastia casta" o sea practicar sexo con niños pero con ciertos "patrones éticos o controles cívicos" ¿Y qué? ¿debe ser prohibida la obra de estos genios, o más bien debe ser combatida la pederastia, el esclavismo, la explotación inmisericorde, las violaciones de los prelados a los niños, las hogueras con humanos y las decapitaciones públicas?

¿No será preferible que quienes se sientan agraviados denuncien en los medios de prensa, en internet, la connivencia de Silvio con las injusticias del sistema, como la firma del documento de aprobación del fusilamiento de los tres jóvenes que sustrajeron la lancha de Regla, paralelamente a reconocer su producción creativa de canciones inmemorables?

Y luego que cada uno elija si quiere escucharlo a él a Bach, a los Stones o a Julio Iglesias.

De todos modos, la más prometedora de las obras del más brillante de los genios, no tiene lugar hasta que no pase por su más exigente y sensible trámite, el tamiz del broche final, la balanza de la vida.

 

 

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Published by martinguevara
11 septiembre 2021 6 11 /09 /septiembre /2021 15:07

Salimos de Argentina en mayo de 1973, fuimos en tren de camarotes a Chile, cruzando la Cordillera de Los Andes, una maravilla que solo se puede explicar viéndolo. Pasamos 15 días en Santiago de Chile, visitando amigos de mis padres y lugares emblemáticos, comiendo comidas distintas a las habituales, escuchando hablar diferente, viendo la convulsión política del país aunque yo con diez años, de política no sabía nada, sí me impresionaban las huelgas generales absolutas que hubo esos días.

Volamos a Lima, Perú, pasamos dos días y luego nos fuimos a La Habana. Nos hospedaron en el Hotel Habana Libre, estaban mis primos hijos de Ana María, y los cubanos y una mejicana que no conocía, hijos de Ernesto. Un país nuevo, un clima diferente, una familia henchida, acentos y razas novedosas, el conocimiento de un tío que había sido Tarzán pero ya había partido a los dominios de la eternidad. Todo nuevo.

El Hotel tenía 27 plantas, los huéspedes conocidos desayunábamos y almorzábamos en el Mezzanine, la cena en la habitación, la piscina, la cafetería o el Sierra Maestra en el 25. Un día todo el comedor estaba alborotado, iban y veían de una mesa a otra comentando que había habido un Golpe de Estado en Chile, yo paraba la oreja porque había estado hacía muy poco tiempo entre ellos, se hablaba de muertos, de bombardeos al gobierno, de todo lo que solía hablarse en esos años. A los pocos días La Habana se llenó de chilenos, y algunos vinieron al Habana Libre. De ahí me quedaron algunos de los mejores amigos de toda la vida y luego un puñado de novias.

Fue al primer país que viajé fuera del mío, tengo gente muy querida nacida allí, es país vecino del que me vio nacer, pasaron diecisiete años de dictadura feroz a causa de aquel suceso que inició la cabalgata de la muerte en todo el Cono Sur, ejecutada por Fuerzas Armadas subvencionadas por la CIA y que nos dejó a decenas de miles exiliados por una década, con padres presos, muertos y torturados.

Aquello tuvo lugar el 11 de Septiembre de 1973, definitivamente ese es mi 11-S, campeón en muertos y horror; no dio lugar a que se prohibiesen las botellitas de agua en los aeropuertos y no se tomó venganza alguna contra sus ejecutores.  Y también debería ser el de millones, que abducidos por una inyección de superioridad colonizadora lloran otra tragedia, tan cruel como ajena.

 

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
5 septiembre 2021 7 05 /09 /septiembre /2021 22:35

El 11-J en Cuba puede que haya sido promovido por agentes desde el exterior, que están muy resguardados, y son todo lo pencos que se precisa para enchuchar a la gente y ellos quedarse encuevados.

Eso es un hecho, pero también lo es que habría sido imposible provocar dichas protestas si no hubiese condiciones objetivas que lo propiciasen. En Noruega ni aunque se multiplicasen por cien los pinguitubers y bollifluencers que azuzaron a la gente, podrían provocar siquiera una mueca de disgusto en algún escandinavo.

Eso y la represión desatada contra los reclamos populares, son responsabilidad directa e intransferible del opaco gobernante de la "Involución" y su séquito de obsecuentes.

Es de esperar que tantos años de mentiras, engaños, el uso permanente de la doble moral, la hipocresía, hayan mellado incluso el carácter más férreo de aquellos que realmente creían de veddá en el proyecto revolucionario y entre cegueras, alcoholismo y ataques al corazón hayan ido desapareciendo. Pero acaso quede alguno que todavía conserve el fulgor del pasado, algunas brasas calientes bajo el carbón mojado por cascadas de traición, que se levante contra la indignidad y decida cerrar este incierto capítulo histórico con la entereza que lo comenzó.

Y que como último servicio a su patria, salve a Cuba de la humillación de padecer la mendacidad de los presentes y la cobardía de los oportunistas de enfrente, ya sea empleándose a fondo para limpiar lo podrido, o en su defecto liberando bajo el agua de un estanque el contenido de sus venas, como hacían los romanos descubiertos en algún renuncio poco decoroso, para proteger a sus familias y librarse del deshonor eterno.

 

Cielo de Cuba

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Published by martinguevara - en Cuba Opinión Cuba flash.

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