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31 mayo 2020 7 31 /05 /mayo /2020 15:26

Al ver arder Minneapolis nos preguntamos:

¿qué culpa tiene el coche de otro trabajador? ¿qué responsabilidad le cabe a un edificio, a una oficina, al bien común de la ciudad, incluso a otros policías?

Pero el estallido hay que leerlo en clave sociológica, el asesinato del detenido Floyd ofició de espita para que estalle un cúmulo de resentimiento por agresiones soportadas, ataques digeridos, racismo estructural no combatido por la actual Administración, sino más bien en numeorsas ocasiones promovido, esto unido a la situación actual de encierro, pérdida de trabajos, pobreza creciente y, de 105 mil muertos, el 70% de pieles no blancas anglosajonas protestantes.

Y en segundo y no menos importante lugar, hay que entender que tanto EEUU como Francia, son países con una población históricamente empoderada, que no se conducen como siervos de la gleba sino como contribuyentes, participantes de sus destinos, y no es necesario que les toquen demasiado la nariz para que salten a defender sus derechos. Hechos no deseables, pero nivel de conciencia envidiable.

Dos curiosidades respecto de los desordenes en EEUU a raíz del asesinato de Floyd a manos de la policía.


Quienes están condenando de manera rotunda a los manifestantes, violentos y no violentos, que son la mayoría, son los mismos que justificaban con imprecisiones y trabalenguas a los ultraderechistas white anglo-saxon protestants que irrumpieron armados hasta los dientes en el Capitolio de Michigan para amenazar a la Gobernadora y polítivos presentes, consiguiendo mediante la violencia que no se aplicase la cuarentena. Un acto terrorista en toda línea.

 

Imaginemos dos escenarios, uno en que a los ultrederechistas armados no se les hubiese satisfecho en sus demandas y encima un grupo de policías afroamericanos hubiese asfixiado a uno de ellos hasta la muerte. Y otro escenario en que los sediciosos del Capitolio, hubiesen estado igual de armados, pero siendo negros que amenazaban a un gobernador Republicano para conseguir su cometido. Y que Biden u Obama los disculpasen.


Quienes condenan rotundamente este derecho de manifestarse contra las injusticias cuando estas rebasan un límite, son también quienes más lo promueven y alientan en Venezuela y lo desean en Cuba, como este seguro servidor,  cuando se produce un abuso similar.

 

Más allá de la calificación de los hechos, de la crítica y la condena consiguiente, es menester reparar en las causas, que seguro no justifican la destrucción de la ciudad, pero que ameritan ser atendidas como una prioridad más temprano que tarde.

 

Dejà vu

Dejà vu

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
11 mayo 2020 1 11 /05 /mayo /2020 21:17

Quién me introdujo en Jimi Hendrix y en el primer porro de “efori” que fumé en mi vida, fue un pepilllo casi hippie de mi edificio de Alamar, apellidado Jardines.

Recuerdo que fumamos la "bala" de aquella escasa pero maravillosa planta del Escambray y me puse a barrer las cenizas para que nadie descubriese que era yerba, barrí como tres veces el salón, en aquella época era extremadamente penalizado en Cuba, Jardines rompió a reír a carcajadas y me contagió la risa a mi y a la escoba que dábamos pasos de vals en un suelo ya reluciente entre nota y nota de un expandido punteo bajo los influjos del cannabis más clandestino.

Jardines tenía Long Play no sólo de Hendrix, sino de Deep Purple, Led Zeppelin, Peter Frampton, y otros grandes del rock, era algo muy raro en la isla por aquellos días, empecé escuchando el mejor musicalmente de todos los discos de Jimi, con el último grupo que armó, no con ingleses, sino con músicos negros estadounidenses de funk, "Band of Gypsys" con temas como Machine Gun, Midnight Lightning o The power of soul.

Así que fumé el primer porro escuchando por primera vez el mejor disco del mejor guitarrista de rock. Algo es algo.

Nunca volví a ver a Jardines desde antes de irme de Alamar porque se fue antes que yo, ni lo reencontré en las redes. Hoy hablando de pepillos y de guapos con un grupo de amigos recordé algo que me dijo Jardines, idéntico a una cosa que decía Andrés Alburquerque pero décadas más tarde en un programa de TV en EEUU y en otro sentido.


Jardines era mulato, y se quejaba medio en risa y medio en serio de que aún siendo uno de quienes más entendía de rock, la gente lo invitaba a fiestas de música de guapería afrocubana, y los blancos al principio desconfiaban de su "pepillismo rockero" hasta que al poco, no cabía de que era el mejor.

A mi estimado Andrés, lo escuché muchos años más tarde comentar en un programa de TV que le molestaba esa suposición racista y simplista de la gente, según la cual él debía votar a Obama por ser afrocubano.

La izquierda extrema reprimiendo la libertad, la liberación del individuo y la oda a la estupidez, la negritud, la derecha y el racismo por los siglos de los siglos

Señores: el prejuicio es todo nuestro

 

El último disco autorizado de Hendrix

El último disco autorizado de Hendrix

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Published by martinguevara - en Cuba flash. Relax
27 abril 2019 6 27 /04 /abril /2019 15:56

Última jornada de campaña electoral, un acto en la ciudad, a mis lados dos damas, a mi derecha apetitosa delicia de pelo crespo castaño, ojos chispeantes y bajo el cuello todo lo demás muy bien puesto y perfumado, nos sonreímos.
A mi costado izquierdo veterana jockey de mil carreras, cabello rubio no peinado, ojos alegres, curvas por doquier, no paraba de hablar, su hombro quedó a la altura de mi tríceps, ninguno evitó el contacto mullido, daba vivas al discurso y me miraba, yo miraba a un lado y otro, la de la derecha era una joyita con trufa, la de la izquierda era todo curry, azafrán y grasita con ajo para mojar el pan.
Miré el reloj cuando ya habían pasado veinte minutos de la hora en que debía partir, desde el aire a unos cinco centímetros del suelo donde llevaba una media hora, me giré a la derecha para despedirme una de mis compañeras de metro cuadrado y me sonrió nuevamente diciéndome adiós, luego giré al otro lado casi sin tener que moverme porque nuestros brazos eran uno, y sin mediar el contrato que en el futuro será necesario firmar para establecer cualquier contacto, nos dimos un beso en la mejilla izquierda, y como felizmente en España existe la costumbre de dar dos besos, en el viaje a la otra mejilla pasamos rozando ese espacio íntimo que atesora más tacto que la propia piel, el aterrizaje se produjo a dos milímetros de la comisura de los labios, me asió fuerte contra su cuerpo, no hubo resistencia, tomé su cintura pasé la nariz por detrás de su oreja, aspiré todo el aroma a cuello que podía contener mi tórax resguardado por su pecho viscolastico, nos separamos en medio de los aplausos de la plebe, bajé de esos cinco centímetros y me sometí a la ciudad andando sobre las copas de los árboles bajos, como en los buenos sueños 
interrumpidos.

Mañana al votar, mira a tu derecha, a tu izquierda y tira palante.

 

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Published by martinguevara
16 marzo 2019 6 16 /03 /marzo /2019 23:29

Cuando regresé a Buenos Aires tras diez años de Caribe, encontré algunas antiguas amigas y conocí chicas de la misma edad, que usaban una novedosa pronunciación de la lengua, o tal vez a mí me lo parecía tras años de ausencia y haber incorporado junto a otro acento, la L en lugar de la R final, "amol", "dolol" o una D, B, T, Q sostenida, prolongada cuando la R está en el interior de la palabra, seguida de una B, D, T, Q, etc.
Dicha distorsión novedosa en la recuperación auditiva de mi acento natal, era muy agradable al oído, bien se decía casi vocalizando: "bian", “entonces” se transformaba en "entonsas", y así sucesivamente. Con los años los “chetos” cambiaron la pronunciación como suele ocurrir también con el argot sub social, con la excepción del acento de las clases altas tradicionales, aunque pocos hablan hoy como mi abuela Celia o mi tía Minusha, lamentablemente.

Hete aquí que hoy fui a recoger mi automóvil del taller con el humor propio de las recogidas tras averías significativamente caras, y al pasar por un bar harapiento que más parecía una tapera, en una travesía flanqueada por naves industriales en riña con todo el universo estético, escuché, en perfecto argento de los ochenta:

- ¡Yo hago lo que me da la gana hasar, ¿lo podés entendar?!

Entonces me percaté de que aquella curiosa pronunciación no había desaparecido del todo, fue viajando en alfombras gastadas hasta quedar arrinconada entre la maceta y la pared, en los confines de occidente, tras una pelusa tabernaria como último escudo contra el olvido.

 

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Published by martinguevara
24 enero 2019 4 24 /01 /enero /2019 00:59

Chávez y después Maduro tuvieron la oportunidad de oro para juntar a todos los sectores socioeconómicos venezolanos, desde los afines a los más opositores para fundar la potencia que quería Bolívar, una potencia de felicidad, de progreso, donde cupiesen los postergados a losn que dio visibilidad Chávez, los pobres jamás respetados, pero también la clase media baja y alta, intelectuales y artistas, y una vez que aprendiesen la lección, también la gran empresa siempre que entendiese que no se debe hambrear a ningún venezolano, que seguro lo habrían entendido, llegó un momento que la oligarquía dio señales de haber aprendido la lección, pero en lugar de eso, continuó la política de la cizaña, del odio y la división para extraer ganancias del enfrentamiento entre compatriotas.

Todos los sectores llegado el momento tuvieron la oportunidad y la voluntad menos Maduro y la cúpula que tenía ya dividida al país. 

Hoy es un infierno, todos los vectores de la miseria alcanzan récords, hay hambre, una inflación Centroafricana  es una oda a la violencia criminal, y encima el gobierno mata a quien considera desafecto.

Las preguntas son muchas, las más inmediatas son ¿quién y con qué fines tomará el poder después de este crimen de masas? ¿reeditarán la misma represión con la parte contraria y volverán a explotar a a los humildes?

¿O por fin entre venezolanos se habrán dado cuenta que la solución está en levantar un país para todos, donde ninguna sensibilidad ideológica ni clase social, ni en definitiva ningún venezolano quede relegado?

A veces es bueno perder la alforja y la brújula para redescubrir nuevas fuerzas, ideas y caminos. Venezuela hoy no sólo se representa a sí misma, en su territorio se debaten diferentes asuntos ¿quedará fulminado el socialismo bolivariano incluso en su tramo final? ¿Qué manos tramitarán los destinos sinuosos del petróleo y sus beneficios? ¿Qué condiciones pondrá China para que su préstamo de cinco mil millones de  dólares no se vaya c on Maduro? y por último ¿Cómo gestionará de ahora en más Vladimir Putin, el encargado de devolver el orgullo de super potencia a Rusia, su anhelo de construir una base en el Caribe?

Experimento la contradicción de preocuparme por los cubanos mas pobres una vez que el gobierno de la isla no cuente con esta vaca con la ubre ya agrietada de tanto ordeñarla; con el hecho de que deberán encontrar también su rumbo.

Y que ningún venezolano debe permanecer un minuto más exiliado, preso, ni amenazado por sus ideas actuales ni futuras, en caso de cambio de sensibilidad ideológica en el poder, a la vez que es deber cívico apoyar el derecho de los manifestantes, a efectuar los reclamos que estimen convenientes, y de igual manera, oponerse de plano a cualquier remota posibilidad de invasión violenta extranjera, que irrumpa tanto en la soberanía de Venezuela, como de cualquier nación del mundo.

Como siempre, en el plano consciente elijo el optimismo y la ingenuidad y confiar en que, quien sea que termine tomando el timón, intentará hacer lo mejor para el país en su totalidad, pero esa moneda tiene otra cara: el plano inconsciente en donde no elijo, sino que de súbito aparece lo que con más claridad me temo y suele ser precisamente lo contrario.

 

 

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
4 enero 2019 5 04 /01 /enero /2019 22:35

Cuando era muy joven hace muchos abriles, Fefa, una gorda graciosa que cursaba dos grados más arriba que yo, se me encarnó de repente cuando pegue el estirón. hasta ese instante había sido un alfeñique no demasiado agraciado, pero tras el esparcimiento de huesos músculos y tendones, sobre un manojo de tendones y venas, me convertí en un joven que podría calificarse de... aceptable plus; pero cuando sacaba a pasear unas no demasiado experimentadas, pero sí atrevidas artes seductoras ¡ah! ahí pasaba al selecto estrato de los elegidos, aunque sólo fuese lo que duraba el alarde.

Hete aquí que mozas, guainas, zagalas, muchachas bellas y zopencas, en algún momento del día me echaban aquella mirada tan distinta de las de sólo un año atrás. Pero ello no significaba que todo era lo que parecía, algunos amigos creían que tenía varias novias y lo cierto es que a veces tenía dos a la vez, pero la cosa no pasaba de besos más o menos torpes, algún apretón de teta, ohh esos masajes de tetas que hasta después de la muerte nos mantendrán vivos, y pantalón enjabonado, aunque no había amigo al que no le hubiese dicho que ya había mojado tanto la habichuela que hasta había aprendido a nadar.

Ningún pecado, todos hacían lo mismo.

Un día que me quedé fuera de clases para fumar y se me acercó la gorda Fefa a picar un cigarro, yo los escondía en las medias, pero mi abuela me había cosido los bajos del pantalón tan arriba que cuando me sentaba se veía casi toda la cajetilla. Además todos usaban el mismo escondite.

Le di un cigarro y la verdad que la gorda me cayó bien de entrada, empezamos a reinos y no parábamos de hablar, como si nos conociésemos desde hacía tiempo, pero ella era mayor que yo, incluso podía ser que más de dos años mayor porque había repetido un grado. La gorda tenía tremendo culo y unas tetas enormes, hablando con ella me puse a pensar lo que sería todo aquello sin sujeción.

Empezamos a vernos en recreos y turnos saltados para fumar y comer mierda, me preguntaba por las chicas con que salía o que quería salir, o que ella pensaba que querían salir conmigo, y los que salían con ella, hoy creo que esas charlas nos fascinaban porque aún sin darnos cuenta estábamos de alguna manera franeleando con la ficción y la terminología picante de las fantasías.

Mi casa estaba cerca de la escuela y un día que nos escapamos un turno que sería seguido del receso o sea que teníamos una hora entera y cinco minutos para vagar le dije si quería podíamos ir a casa y ahí fumábamos y comíamos algo. caminando pro aquel pasillo sin alumnos parecíamos un número diez, yo tan flaco y ella tan redondita. En casa me preguntó si mis padres no tenían algo de beber que tuviese alcohol, le dije que vivía solo con mi madre pero buscaría, encontré una botella de licor de plátano, le serví un vaso, le puse hielo y yo cogí un café.
Mientras fumábamos la gorda abrió las piernas dejándome un impresionante filo, aunque no tenía aquella separación de muslos de pie, sin embargo sentada era otra cosa, de repente empecé a atosigarme con el humo y a calentarme como una cafetera, la gorda se fue acercando a mi y me plantó un beso en la boca, el beso se hizo interminable, sentía sus dedos por todo mi cuerpo, los míos empezaron recorrerla, a amasijar tetas, a sacarlas afuera, a chuparlas, a meterlos en la entrepierna y al poco rato de que me echó una mano a la bragueta sentí la erupción de un volcán de placer con la herramienta en sus dedos, entre el calzoncillo y el vientre, me asistió un repentino ataque de pudor por haberme ido tan rápido, ella me miró me dio unos besos más fue al baño a lavarse la mano y cuando yo entré a lavarme para salir nuevamente extasiado en que por fin metería el rabo en una cueva mullida, y vaya que mullida, escuché la llave en la puerta.
Mi madre.
Eran varias cosas que debía explicar, que hacía en hora de clases en casa, el humo del cigarro, Fefa con la blusa desabotonada y el vaso de licor de plátano. Salí del baño y mi madre entró a su habitación haciendome una seña para que fuese, me dijo: Ahora te vas inmediatamente de aquí al colegio, te llevas a tu amiga y cuando vuelvas vamos a hablar seriamente.

Tenía una mezcla de la más que obvia situación engorrosa por ambos lados en que me acababa de ver envuelto, con una alegría de la vida manifestada en esa respiración diáfana que ocupaba todos los pulmones y me llegaba hasta la base del mismo rabo para empujarlo con insistencia hacia la elevación celestial. Salimos de casa, la gorda le restó importancia riéndose, yo no sabía como decirle que quería singar, saltarnos el turno tras el receso y buscar un lugar, cualquiera, en un matorral, me daba igual, lo único que quería era seguir explorando aquellas masas perfumadas y ardientes, mientras caminábamos al colegio no se me ocurría nada y tampoco Fefa me ayudó con alguna sugerencia, con alguna señal, cualquiera que hubiese emitido y yo habría encontrado el mejor pent house para entetarme y embollarme todo y salir de allí hecho un rey.

Llegamos justo al recreo y ya había grupos de amigas de ella a los que se apresuró a aproximarse despidiéndome con un "nos vemos" y yo seguí recto, sabía que al terminar las clases debería demorarme en cualquier lugar, ir a la playa, a pasear al Vedado, a casa de amigos, pero en ese momento no sabía que hacer, me llamó el Nene, me pidió un cigarro y cuando fui a sacarlo vi que me había dejado la cajetilla en casa, otra explicación para mamá, de donde sacaba la plata, le diría que eran de la gorda Fefa, ¿pero de todo lo demás que le iba a decir?

-No tengo cigarros Nene, vamos a picarle a Peter- y pasamos el resto de los minutos del receso contando chistes y mentiras, me callé la historia suculenta que llevaba fresca en la recámara, es curioso como un escarceo sin mayor fulgor, en el núcleo de aquellos bravos alardosos era estirado por todos los costados hasta que triplicaba su tamaño y en cambio, ni la tortura del torniquete o la gota china me habrían hecho confesar el espléndido encuentro con Fefa la gorda; del mismo modos que seguro Fefa, sin ser la elegida para pasear de la mano por la Rampa, templaba diez veces más que la más linda del colegio, trofeo de campeones, sonó el timbre agudo de fin de descanso y la profesora Genoveva nos esperó como cada día al borde de la escalera, dando palmadas para que apurásemos el paso. Arriba, adentro.

Fin del recreo.

 

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Published by martinguevara - en Relax
11 noviembre 2018 7 11 /11 /noviembre /2018 01:48

Petahr se desesperaba haciendo el amor, aunque disfrutaba del placer de cada caricia de cada beso, de cada roce, lo cierto es que se lo tomaba como una carrera hacia el orgasmo. Se diría que se sentía mas cómodo con la idea de estar satisfecho, disfrutaba más de la llegada que del viaje. 

En cambio Elektra era precisamente al revés, si ponía empeño era para no llegar al orgasmo o llegar lo mas tarde posible. Se sentía enormemente atraída por el abismo de los retorcijones y espasmos, pero contaba con la paciencia para disfrutar al máximo del último tramo, incluso tras el orgasmo continuaba disfrutando de la meta, del regreso a las palpitaciones sosegadas, al olfato, al suspiro.

Sin embargo tales diferencias no les impedían ser amantes perfectos. Incluso cuando uno deseaba masturbarse y el otro no, terminaban de alguna forma ambos libando el perfume del placer. 

Una tarde decidieron que la gata no debería seguir interponiendo entre ellos, sus movimientos sinuosos, su olor, la humedad de su vulva cuando la acariciaba contra sus cuerpos estaba empezando a ser un inconveniente.

Esa noche hicieron arroz con gata, tomate frito y para combatir la culpa lo acompañaron con un trocito del dedo meñique de él y un pedacito del lóbulo de la oreja de ella. Cebolla, ajo, fuego y digestión lenta.

Se fueron los orgasmos y las eyaculaciones buenas de la habitación del piano, Jesús cruzó la vereda.

 

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Published by martinguevara - en Relax
20 septiembre 2018 4 20 /09 /septiembre /2018 13:29

Me dio asma, abrí el cajón de la cómoda y había toda suerte de medicinas para aliviarla.
Me dieron ganas de ir al baño y sólo tuve que encender la luz, había jabones, toallas, espejos, ventanas y un suelo desde el cual poder saltar al vacío. Fuera del inodoro.
Me dio hambre y abrí la puerta de la cocina, la puerta de la nevera, la puerta del armario, la ventana y un bote de miel de una abeja sola, grande, gorda, inflada, tremebunda, que quedó flaquita, escueta, esmirriada, tras cagar todo la miel dentro de mi bote.
Me entró el sueño, ojo, no me dio sueño sino que me entró, así dicen los españoles, y con el sueño creo que es más así que con el asma, que también dicen "me entró el asma" sin embargo creo que el asma "da" sin embargo el sueño "entra" porque anda por aire, va de tendón en tendón, de bostezo en bostezo salta de un Pepe a una Uma, de un John a Luigi a una Li y a un Shakura, le da la vuelta al mundo y no para de entrar y salir. Bueno me entró el sueño y me tumbé en mi cama doble, de colchón más o menos cómodo, de los menos si se compara con los más, me tapé con mi edredón violeta, que del otro lado es lila, dos mujeres, dos amantes para una cama, Violeta y Lila o mejor Lille, una francesa. Sin sábana, con calcetines, acuclillado de lado y me dormí.
Me dio risa pero justo me llegó el recuerdo de cuando no tenía nada, porque me llamaron pidiéndome que me calle, que no hable, que me ahogue, que me reconvierta en aquel caracol, en aquella oruga, en aquel trozo de pelusa que no salía del rincón. 
No pudo salir la risa, pero sí pude acordarme de cuando no tenía nada, de cuando me fui hundiendo de a poco, de a poco o de a mucho, de a muchísimo, con un ritmo vertiginoso pero de a poco, rompiendo cada copa fina de mi vitrina pero muy lentamente, con estruendos, cimbronazos, explosiones, pero en cámara lenta, sin cámara, sin lentes, sin suavidad muy suavemente. 
Recordé mi ese, mi ese yo ahí tirado, mirando hacia cualquier lado, lascivo escapando en cada eyaculación, en cada pezón, mi yo aterrorizado, mi yo envalentonado, ese que se reía ese que no lloraba jamás, que tragaba adoquines yunques y ácido, hecto litros de ácido. Recordé aquel deambular sin bolso, de una casa a otra, de una habitación a otra, entrando a los botiquines de los baños a beberme el alcohol de la farmacia mezclado con agua y un poco de café, sin aspirina, sin hervir el agua como hacía antaño, reduciendo alcohol de botiquines, como quien entra al baño para darse un tirito pero de alcohol, y cada vez salía más risueño, mas colocado de pedo ¿qué ha sido? ha sido un pedo.
Vi a ese tirado en las calles, entre plantas, entre matorrales, con el dinero en los calzoncillos, con las llaves y el documento en los huevos, los huevos en el calzoncillo, vaya virgen santa, que calzoncillos y que huevos, y que documento y que poca plata y casi nada de llaves. Nada de llaves. nada de plata, y los huevos para nada.
Lo vi deambulando sin calzoncillos, sin huevos, sin plata con zapatos rotos, ampollas en los pies, sin automóvil, ni taxi, ni boleto de colectivo, ni hombro amigo, sin la más mínima ristra, traza, hebra, tizne de cariño, nadie lo quería a ese del sueño, del suelo, al que le entraba el miedo y no el sueño, porque no podía dormir en un banco de la calle, porque no tenía callos en el alma del hollín, porque no sabía apuñalar ni aguantar una paliza, el que era un trapo olvidado, ni víctima ni victimario, que pudo haber sido terrible, pero aguantó en el cráter del volcán, que nunca robó, nunca mató, nunca hirió, nunca meó los zapatos ni cagó la cabeza de los demás, con el calzoncillo en los documentos y la plata en la bragueta ¿Que llaves? ¿Qué plata? ¿Qué cariño de quién? 

Decían que era un perro rabioso, maltratado, sediento de amor.

Pero era un gato cazando pompas errantes, como sueños de jabón.

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Published by martinguevara - en Relax
21 agosto 2018 2 21 /08 /agosto /2018 01:31

Fui un buen niño, mis viejos no me dieron bola y terminé acumulando amarguras, gargantas rígidas, lágrimas secas, charlas con una audiencia sorda y con mi oso decapitado.

Cobré esa factura a quienes no lo merecían, a quienes se habían acercado para aligerarme el peso, perfumar el paso y sacar del pozo.

A menudo fui manipulador, vil, ingrato, con quienes me brindaron el lomo y por suerte tuve la oportunidad de pagar caro, por suerte dejé un rastro de dolor silencioso, una bolsa con aquello que jamás había ganado, y vómitos de hiel y rencor. Por suerte pude sentir que de adulto me equivoqué, y que de niño seguía allí agazapado, aturdido por la luz y el desamor y pude correr a asistirme, a hidratarme antes del último parpadeo.

Por suerte pedí perdón, devolví abrigo y acallé el grito.

Pero no debo ni quiero olvidar que el herido, hiere, me temo y le temo al abandono y a las formas engañosas del afecto y le temo al brillo de la luz y al calor.

Mira a ese crío, dale un poco de paz, hazle un chiste y dile adiós.

El camino vuelve a ser virgen

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Published by martinguevara
3 julio 2018 2 03 /07 /julio /2018 18:39

Ya le enseñé a mi hijo a lo largo de los años y parece que ahora me toca a mi aprender.

 

Me dijo:

-¿Sabías que en 1913 en el mismo kilómetro cuadrado vienés, vivieron Hitler, Trotsky, Tito, Stalin y Freud?

-No- no lo sabía.

¡Y lo que me falta por no saber!

Aquí va el último Guevara vs. Guevara tratando las similitudes casuales o causales, coincidentes o procuradas, de Hitler y Stalin.

 

 

 

 

 

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Presentación

  • : El blog de martinguevara
  • : Mi déjà vu. En este espacio comparto reflexiones, flashes sobre la actualidad y el sedimento de la memoria.
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