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15 julio 2018 7 15 /07 /julio /2018 20:18

En esta ocasión hablamos de las Revoluciones y dictaduras comunistas en China y Vietnam en la mitad, y en la segunda mitad debate sobre si la sociedad natural, inherente al ser humano actual, con este grado de desarrollo emocional y social, es el socialismo y sus vertientes o el capitalismo y sucedáneos.

 

 

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
3 julio 2018 2 03 /07 /julio /2018 18:39

Ya le enseñé a mi hijo a lo largo de los años y parece que ahora me toca a mi aprender.

 

Me dijo:

-¿Sabías que en 1913 en el mismo kilómetro cuadrado vienés, vivieron Hitler, Trotsky, Tito, Stalin y Freud?

-No- no lo sabía.

¡Y lo que me falta por no saber!

Aquí va el último Guevara vs. Guevara tratando las similitudes casuales o causales, coincidentes o procuradas, de Hitler y Stalin.

 

 

 

 

 

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
28 junio 2018 4 28 /06 /junio /2018 12:05

Segunda parte de las conversaciones de Martin & Martín sobre el papel de la mujer en la teoría y en la práctica en la URSS y demás países del segundo mundo.

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
24 junio 2018 7 24 /06 /junio /2018 14:42

A todos mis queridos amigos cubanos que están aplaudiendo la diáspora más cercana al corte hitleriano que una democracia probada se puede permitir, con inmigrantes y sus niños que no tuvieron la “suerte” de ser gobernados por un comunista como Fidel Guarapo Castro en sus países de origen, para que EEUU les diese un exquisito trato de favor a merced de la Guerra Fría, les quiero dar una idea sustancialmente mejor.

Háganse notar más por los WASP, los red neck, el KKK, escriban, vociferen, llenen de grafitis las ciudades pidiendo que cuelguen, quemen, descuarticen en la plaza pública a todos esos sucios latinoamericanos comedores de yuca, de arroz, de frijoles, de porquerías repletas de azúcar, bebedores de cerveza, de ron, de tequila, bailadores de ritmos salvajes, selváticos, de gestos groseros, soeces, portadores de barrigas obscenas llenas de grasa resultado de su previa acumulación de hambre en el ADN y de gula en el hipotálamo.

Y puede que subiendo así la parada, mostrándose lo más insensible, basura y repulsivos que puedan, es posible aunque no probable, que los norteamericanos de ojos azules, aunque sea por misericordia y lástima los incluyan en algún sub sector de su bando, y hasta quizás les concedan el honor, el incomparable privilegio de llamarse Smith o Tailor, o sea herreros y sastres, nada de pasarse y pedir apellidos nobles, pero piénsenlo bien: aunque les cediesen el privilegio de llamarse "moco" en inglés ¡Estaría cumplido el mayor sueño!

Exijan la pira y la picota para todo inmigrante, eso sí, quédense en Miami, porque si sacan un pie de ahí no hay tarjeta verde, permiso de estancia, pasaporte ni dios devorador que los vaya a salvar de que esos mismos WASP (White Anglo Saxon Protestant), persuadidos por vuestras encendidas proclamas, terminen por colgar, quemar y ahogar a todo Yusnaby y Yumisleisis como a sus primos Gómez; no esperen de quienes creen que Islandia está en la Antártida que hagan distinciones imperceptibles casi hasta para Babalú Ayé, ellos sólo buscarán a los de piel marrón y grasosa, que hablan manoteando con sonidos guturales, escuchan zurullos y se mueven como orangutanes, botan el doble nueve con fiereza o se pegan al grito de !tres mil y más murieron! , visten indumentaria de payaso, portan estatura de chimpancé, e ingieren sancocho como condenado a muerte. 

 

Regla de imprescindible cumplimiento: no salir de Miami, ya que no les pedirán identificación antes del linchamiento y jamás se enterarán de la reciente concesión de su rebautizo como Smith o Lowell. Porque el cubano, y eso hay que ponerlo en valor, tiene orgullo, y al revés del resto de centroamericanos que en segunda generación se llaman Peter Gómez, el cubano se rebautiza con el nombre en castellano y el apellido británico, tal como sugiere su reminiscencia anglosajona del año 1762 en el reino de Cumberland.

Tras hacerles esta encarecida recomendación, me gustaría apuntar al margen  que mi rebeldía contra cualquier injusticia la aprendí de mi padre, mi madre, mis abuelos, pero sobre todo se me hizo carne en la vida cotidiana en Cuba, gracias al carácter justo de mis amigos, a la solidaridad, la hermandad con los más jodidos que siempre fue sello distintivo de "cubanía" y acaso sea eso lo que más duele ver perder por un eventual trueque del alma por un puñado de dólares o un gramo de ternura del capataz. 

¿Será que el terrible desprecio al que sometió a su pueblo la abominable cúpula de la "Involución cubana", privilegiando a cualquier extranjero sobre todo ciudadano cubano, habrá germinado en reproducir hoy allí donde puedan, el mismo odio contra los más débiles?

 

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Published by martinguevara - en Cuba flash.
11 junio 2018 1 11 /06 /junio /2018 19:46

Dos generaciones de una familia que ha pasado por varias situaciones socioeconómicas y de indebida ideológica.

Unas generaciones atrás Guevara terratenientes, desde luego explotadores, dos generaciones antes que yo ya una burguesía iluminada y afrancesada, la que me precede caracterizada por comunistas de la A a la Z, mi tío, mi padre mi tía Celia, la mía donde destacamos dos integrantes disidentes con el proyecto revolucionario trasformado en "robolucionario" o "involucionarlo" y por último mi hijo de quince años y mi sobrino Javier, nuevamente marxistas, con nuevos bríos, mucha lectura, ilusión y por supuesto un alto grado de inocencia.

Nuevo canal de youtube para que el millennial de mi hijo canalice sus ya vastos conocimientos.

 

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
9 junio 2018 6 09 /06 /junio /2018 09:33

Lo recomendable para llegar sin rasguños es tomar precauciones y no acercarse a los riscos, mantenerse a distancia del fuego, dejar bien amarrado el barco, cerrar la puerta con llave, pestillo y si se tercia, conectar alarmas, nadar cerca de la orilla, evitar discutir, mantener las formas, ser educado, comedido, recatado, sometido, arrugado, perforado, sintetizado, camuflado e ignorado, llevarse bien con todo el mundo, ser cordial, amable, no quejarse, no reaccionar, no molestar, no incordiar, no desestabilizar, no dar la nota, no poner el acento, no sacarse la camisa, los calcetines, los zapatos, los pantalones, los calzoncillos, los ojos, ni los dientes en el parque, decir felicidades, decir buen día, decir que suerte, decir me alegra por ti, decir permiso, decir hasta luego, decir te amo, te necesito, tu luz me embarga, tu energía me envuelve, decir primavera, decir bendiciones, traiciones, mansiones, canciones, pendones, y no decir maldiciones, pezones, cagones, nubarrones, rayos, centellas, me aburres, me atormentas, me dañas, me vacías, me destrozas, me enloqueces, me desgarras, me importas un carajo, me das pena, lástima, asco, ira; lo más fácil es llevar bolsa al mercado, llevar silencio a la sala de espera, llevar paciencia a los comicios, llevar resignación al juzgado, llevar la cruz y el clavo, llevar la daga de la oscuridad, llevar el cadáver de la madrugada, lavar la ropa manchada, taparse con la sábana, mear dentro de la taza, no hacer ruido con la sopa, dejar tranquilos los mocos, las pajas, las ganas, las ansias, los sueños, la garra, la caza, el alma, y llenarse de suficientes pausas, de bastas, de equilibrios, de vueltas armónicas, acompasadas, ordenadas, salteadas, cerradas, burladas, orinadas, defecadas, dopadas, envenenadas, aterrorizadas y saneadas.

Y al cabo, llegar al cajón impolutos, vírgenes, y acaso un poco oxidados por tanto desuso.

 

 

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Published by martinguevara - en Relax
9 junio 2018 6 09 /06 /junio /2018 07:28

Al muy poco de estar en Buenos Aires ya había olvidado la cotidianeidad de la isla, entre cafés, comilonas, visitas a familiares que no veía hacía mucho tiempo y otros que nunca había visto, las nuevas amistades y las nuevas libertades. 
A la medianoche en la pizzería El Pillín, en Balcarce y Garay, bajaba una chica bien armada por delante y por detrás a buscar un par de pizzas gratuitas, o casi, solo le costaba hacerle una felación al gallego dueño del boliche y que la chica le hacía sin inconvenientes  Yo había tejido una amistad típica de beodos con el dueño y los personajes que allí se juntaban a jugar al truco y a cantar tango una vez que cerraba las puertas al público, una noche me invitaron a participar de la ronda de personas que pasaban al baño para ser atendidos con generosidad por los labios de la dama deglutidora de pizzas entre otros sólidos. Rechacé la oferta lo mejor que pude. Pero la chica esa noche se quedó a cantar tangos, entonces supe que su nombre era Laura, y tomamos vino hasta muy entrada la noche, cuando salimos del bar ella me dijo que vivía en el edificio de al lado al que yo estaba parando, subí a su casa a fumarnos unos porros y echarnos unas refriegas amistosas. Con la cantidad de vino que llevaba encima no me había fijado si se había lavado la boca después de efectuar en reiteradas ocasiones su forma de pago. En su habitación apareció otra muchacha, que resultó ser su pareja, e hicimos el amor los tres, con la torpeza y la desinhibición propias de la borrachera, la panza llena y el corazón contento.
Al día siguiente cuando nos despegamos del catre, dos muchachos salieron de una habitación pidiendo un pedazo de pizza, y armando un porro mañanero, entonces Laura me contó que uno de los chicos era su sobrino, y que chica que entonces era su pareja había ido a dormir la primera vez a aquella casa como amante de su sobrino, y que el actual amante de éste era el hermano de su novia. “Vaya familia,-pensé- habría jurado que los Guevara éramos singulares”.
Laura me dijo que si quería podíamos hacer una fiesta todos juntos en la cama, le respondí que no, le confesé que aún cuando yo sabía que estando dormido cualquier lengua que resulte ser la que lamiese mi glande ocasionaría una erección idéntica, prefería en vigilia la elección del retozo con mujeres por aquello de la costumbre y los prejuicios.
Muy atentos, lejos de incomodarse con mi declinación me invitaron a tomar un trocito de cartón que contenía ácido lisérgico, lo coloqué bajo la lengua como me explicaron, y al rato estaba viendo dobleces cubistas en cada objeto, riendo de una manera intensa, carcajadas de afuera hacia adentro, disfrutando como enano de la risa y los colores, de las azoteas de Buenos Aires, con los aires de novedosas pequeñas libertades reconfortantes.
Al cabo de un par de horas, colocado de ácido por primera vez, con resaca y fumado aún, bajé con el ascensor para cruzar la puerta y pensar si subir al departamento de mi padre, que tras una larga estancia entre rejas retomaba una relación de pareja tan difícil como aburrida. Era mediodía, no les había avisado que me quedaría fuera, así que preferí darme una vuelta por el barrio y sus parques para subir con cara de ciudadano.
Nunca más vi a Laura ni a los particulares exterminadores de pizzas, aunque la imagen de aquellos cuatro y yo desayunando porciones recalentadas, colando ácidos, fumando porros en cueros y haciendo el amor como conejos entre tías con sobrinos, sobrinas y cuñados, más de una vez me acorraló de súbito auxiliando a esas fantasías mustias, ya alejadas del salitre habanero, de mis aires buenos queridos y del avistamiento de aquellas libertades perturbadoras.

 

Parque Lezama, San Telmo.

Parque Lezama, San Telmo.

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Published by martinguevara - en Relax
31 mayo 2018 4 31 /05 /mayo /2018 11:38

 

 

Ronnie vivía también en aquel edificio de veinticinco plantas, el Hotel Habana Libre, en el piso 19, yo vivía en el 21. Mi hermanos, mi madre y yo ocupábamos dos habitaciones desde las cuales se veía el Hotel Nacional, el edificio Foxa y el Someillán, daban al mar, en una tercera que daba a la otra cara de la ciudad, mostrando el barrio de El Vedado noqueado por la Revolución, dormía mi abuela. Ronnie era hijo de Huey Newton, quien fuera cofundador de los Panteras Negras norteamericanos, una agrupación del poder negro de moda por aquellos años convulsos, ellos estaban exiliados como nosotros. En el Hotel había varios cabecillas de organizaciones revolucionarias a nivel mundial cuyos hijos terminaban formando una pandilla, pero ninguno tan perfecto como Ronnie, a excepción de Fernando y por supuesto de mi.

Pasábamos el día incordiando a la mayor cantidad de personas posibles, ya tirándoles grampas con hondas desde el segundo piso a los que se sentaban a disfrutar de la lectura de un plomizo Granma aderezado con el aire acondicionado en el lobby, o lanzándoles limones desde la parte trasera de la piscina a la calle o huevos desde el piso 21 para que se llevasen un buen susto antes de regresar a sus casas a cambiarse la ropa salpicada de yema, también rompíamos la paciencia saltando de balcón en balcón y lanzando lo que fuese que encontrásemos secándose sobre los sillones de paja y cobre, pantalones, camisas, ropa interior o caracoles cobos y aguas vivas como los que atesoraba aquel ruso, que un día me descubrió tras haber lanzado sus preciados moluscos desde el piso 21 al tercero solo para verlos hacerse añicos, formando un lío que alcanzó al Administrador del hotel, a la milicia y a nuestros mayores.

Carlitos Cecilia vivía cerca del parque Aguirre, a más o menos un kilómetro del hotel y muy cerca de la Anexa a la Universidad, la escuela Felipe Poey donde ambos estudiábamos. Éramos compañeros inseparables en el aula y mientras duraban los paseos por la calle, una vez que entraba al Hotel la realidad cambiaba, mudaba hasta el tono de la voz, retornando hacia lo que quedaba ya de argentinidad en aquellas consonantes sostenidas y vocales abiertas. Eran otros los amigos, los juegos también, todo ello había nacido de la perversa orden dada por la administración de que al hotel no podía entrar ningún cubano, ningún niño amigo de la escuela podía subir a las habitaciones, a menos que fuese familiar de un alto dirigente, y aún así precisaban un pase. La administración tenía orden de que los de afuera no pasasen de solamente sospechar los privilegios que disfrutaban los de adentro. Esta ordenanza me ayudó a desarrollar una doble vida, como Mr. Hyde y el doctor Jekyll. Mientras afuera del hotel iba creciendo a pasos ligeros y convirtiéndome en el justiciero de mis amigos y un habanero más, dentro me transformaba en un malcriado muchacho privilegiado. Durante medio año que estuve faltando cada tarde a las clases de séptimo grado en la Felipe Poey, iba primero a casa de Carlitos y nos dedicábamos a cocinar tortillas con lo que hubiese en la alacena, el padre era militar y conseguía latas de alimentos que con la libreta no se conseguían así que contábamos con cierta variedad de ingredientes.

Por supuesto todo aquello era limitado y un día la madre pegó el grito en cielo, entonces Carlitos les tuvo que decir lo que hacíamos aunque se echó la culpa a sí mismo garantizándose un buen castigo, cuando en realidad el instigador de las faltas a clase y las prácticas culinarias era yo. Aquel desliz no trascendió al hotel y pude continuar faltando a clases, tenía pesadillas en que me descubrían, que me enviaban un miliciano de los que me solía detener por hacer gamberradas en el Hotel y averiguaba que no había ido a clases en los últimos meses, se lo contaban a mi padre que estaba preso en Argentina pensando que nos estábamos formando como buenos revolucionarios y le causaba un buen disgusto; me despertaba transpirando como casi día de mi vida después de aquellos años.

Entonces fue que Carlitos me invitó a la primera fiestecita con música lenta de noche y me presentó a Moraima, que me tenía fichado, a mi me venía bien cualquier cosa para dar mi primer beso, que solamente lo había podido casi saborear en la persona de alguna prima o la hermana de algún amigo del Hotel a hurtadillas, robado en un trance de algún juego. Fue la primera vez que toqué pechos y sus pezones, los sobé los apreté con fruición, difícil olvidar aquella emoción, me entusiasmé bailando con la entrepierna de Moraima, el vaquero fue áspero, por suerte ella tampoco sabía mucho de nada, ya que yo solo había besado mi antebrazo practicando con un morreo prolongado. Carlitos ya había “apretado” alguna vez y hablaba de ello como de algo muy especial, desde aquel día constaté que era mágico, incluso hoy pienso que el placer de ciertos besos en posición de pie, estando vestidos, pudiendo permitirse alguna licencia como acariciar los senos o tocar el sexo por encima de la ropa dejando a la mano explorar entre cinturones, botones, cremalleras y telas pueden ser momentos exquisitamente tensos, para aquellos y otros blue jeans menos acartonados. Después de esa ocasión estuve como dos años sin apretar, pero me servía de aquella experiencia que se enriquecía con el aporte de la imaginación cada vez que la sacaba a pasear en los relatos varoniles, para el simple recuerdo o para las mullidas memorias noctámbulas. Carlitos me había hecho un favor impagable, lo probó el tiempo que debió transcurrir hasta que pude acceder por propios medios al área íntima de otra chica. Los cuatro meses siguientes ya que no podía ir a su casa me iba al zoológico de el Nuevo Vedado y llegué a hacerme amigo de un chimpancé que tendría mi edad, era mi alter ego. Llegué a tener una gran amistad con ese animal, el cuidador me permitía acercarme hasta la jaula y pasábamos horas mirándonos e intercambiando las galletitas para monos que yo le daba y las media naranjas que él me convidaba, se podía hablar con él sin tapujos, desde la una hasta las cinco había muy poco público. Entonces, además de la realidad del hotel, la de la calle y la escuela incorporé una tercera, las rejas del mono estaban también en mi cara. Aquel preso no hacía reproches por conducta poco revolucionaria.

 

Ronnie tenía dos años menos que nosotros pero nos sacaba media cabeza. Una tarde que me había visitado Carlitos y que había conseguido en la administración que le diesen un pase que no permitía entrar a restaurantes pero sí estar por el Hotel, Ronnie quería jugar a los escondidos en el Salón de los Embajadores, que estaba restaurándose y era inmenso, repleto de recovecos. Yo estaba entre la costumbre de seguir a mis amigos del hotel en los juegos aún infantiles, y el pudor que me daba con Carlitos ya que dados sus hábitos suponía que consideraría aquello un poco ridículo. Pero él mismo se enchufó y se entusiasmó de tal manera que llamamos a otros muchachos.

En una ocasión le tocó a Carlitos buscar, Ronnie y yo habíamos subido por una escalera de cabillas de hierro incrustadas en la pared dentro de un agujero con paredes de cemento. Estaba oscuro en lo alto y al acercarse, Carlitos se persuadió de que arriba había gente y empezó a decir nombres al azar para ver si adivinaba, lo cierto es que si acertaba no había manera de ganarle corriendo hasta la base, así que había que intentar que subiese hasta arriba y saltar del agujero al mismo tiempo que él para tener una chance. Comenzó a subir y de repente dijo el nombre de Ronnie. Y cuando comenzó a bajar, yo vi como caía un líquido sobre él y al girar la cabeza buscando a Ronnie, vi que había pelado la habichuela y estaba orinando a mi amigo en la cabeza, mientras Carlitos decía- -Oye que mal perder tienes, no me eches agua que me estás empapando!. Entonces, agudizó el olfato y el tacto y se dio cuenta de que no era agua, yo reprendí a mi amigo del Hotel que reía a carcajadas y bajé inmediatamente a contener a Carlitos, eso para él era una asunto muy serio, en Cuba cualquier líquido en la cara que no fuese agua o ron podía saldarse con más que una buena pateadura, ¿pero una meada?, por una meada hasta yo habría sido capaz de soltar los puños.

A duras penas conseguí llevarme a Carlitos abajo, rogándole que no formase lío ya que encima llevaba las de perder. Lo acompañé hasta su casa y no dejé de escucharlo decir que lo buscaría por todos lados y le metería con un bate de beisbol, con una cabilla, con una chaveta, en fin estaba hecho un basilisco, y aunque Ronnie lo había hecho en broma yo había visto a Carlitos en la escuela fajarse con una pandilla y empatar la bronca.

Provenían de sitios irreconciliables como el Hotel y la Ciudad, pero eran mis amigos.

Cuando regresé al Hotel lo fui a buscar al piso 19 y me dijo que lo sentía mucho, que fue un impulso y que iría a pedirle perdón, le dije que encima si había bronca culparían al cubano, me dijo que no, que él diría lo que pasó, Ronnie era muy noble, puro corazón pero ese día había perdido un tornillo.

A los pocos días, llevé a Carlitos al Hotel nuevamente para que sellaran las paces, pasamos el día charlando y esa tarde hasta fuimos a comer los tres a la cafetería, nadie nos dijo nada, ni la camarera ni el capitán, nadie molestó aquella ocasión.

La semana pasada mi hijo pequeño me preguntó si yo tenía amigos que ya hubiesen muerto, íbamos caminando por la cima de un monte, un viento fresco me dio en la cara y recordé cuando regresé de Argentina a Cuba a los 22 años y fui a buscar a Carlitos a su casa, entonces la madre, el padre y el hermano me dijeron - Si quieres verlo ven con nosotros ya mismo , porque le quedan dos o tres días. Y en el camino al oncológico me contaron que había desarrollado un tumor bestial en los pulmones, y que le habían amputado un pulmón, un brazo, un omoplato, una clavícula y ya habían desistido.

Entré en la sala y lo vi en la cama, me recibió con una sonrisa, no recuerdo lo delgado que estaba ni su estado gravísimo, sino su ánimo, me abrazó al borde de la cama y me dijo: -Martín tú me ves así, pero cuando salga de aquí formamos una fiesta, yo voy a seguir tocando el piano con el brazo que me queda, incluso mejor y tú verás que las muchachitas se van a volver locas con nosotros- Pasé una hora con mi amigo que estaba lleno de vida, los ojos le brillaban y su voz era fuerte, a un paso de la muerte no estaba rendido. Salí de aquel cuarto vacío y en efecto cuando regresé a su casa al cabo de una semana ya había fallecido.

Hace dos años mientras recordaba algún pasaje del Hotel Habana Libre, me dio por buscar a mi amigo Ronnie por enésima vez con la ayuda de internet, cosa con que otrora no contaba. Le había perdido la pista hacia el año 1978 cuando él había regresado a los Estados Unidos, ya que el padre había preferido enfrentar la prisión y que la familia viviese en su tierra. Varias veces había intentado saber que habría sido de su vida, sin éxito una y otra vez.

Tiempo atrás habían matado al padre en extrañas circunstancias y hace muy poco supe que posiblemente Ronnie habría presenciado quien había sido. Y entonces me enteré de que un par de años más tarde, cuando estaba por celebrarse el juicio del presunto asesino de Huey, unas pocas horas antes de declarar su hijo, mi amigo Ronnie, quien desde los diez años hacía cuarenta largos en la piscina del Hotel Habana Libre para poder quedarse hasta más allá de las siete de la tarde jugando con los demás muchachos, como condición que le ponía su viejo, apareció ahogado en la orilla de un lago cercano al lugar del juicio.

Lo supe diecinueve años después de los hechos.

 

-Sí- le dije a mi pequeño vástago- se llamaban Carlitos Cecilia y Ronnie Newton.

Y entonces recordé el día del juego de los escondidos. Y el Habana Libre, y la fiestecita con Moraima, los chicles norteamericanos y las tortillas de carne rusa y me acordé de aquel chimpancé que cuando nos quedábamos mirándonos durante eternidades, no quedaba claro a cual de los dos aprisionaban más aquellas rejas.

Quien también fue un buen amigo y que ojalá continúe con vida.

 

 

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Published by martinguevara - en Relax
26 mayo 2018 6 26 /05 /mayo /2018 09:46

Que Pedro Sánchez se apresure a la moción para gobernar es un golpe al PP pero, ojo, puede representar una victoria pírrica.

Será un año de pocas oportunidades para brillar, aún cuando apruebe leyes que todos esperamos no florecerán hasta pasado un año y medio, excepto la derogación de la Ley de protección ciudadana, conocida como ley Mordaza. El primer día hurtas y orgasmos, el segundo día resaca y el tercero estará sólo en medio de un desierto de 360 grados a la redonda sin señales ni alguaciles, y es ahí donde tendrá que decidir el camino a tomar. Porque ojo, a un presidente elegido se lo espera, se lo tolera, pero a uno que sube sin el apoyo de las urnas, máxime cuando es uno que pretende serlo por las urnas, desde el primer día se lo mirará con lupa. Y por supuesto estará rehén, de los caprichos ocurrencias, improvisaciones de sus socios, muy serios todos, pero de demasiadas procedencias diversas, sin contar con que Rajoy con un escasísimo bagaje de pruritos ético morales y una paciencia y desidia que le brindan esa rara capacidad de invernar en medio de la tormentas, ya ha dado cátedra de como ganar batallas aburriendo al enemigo.

También es cierto que el año, bien tomado, no sería para presentar resultados, sino para tener un sitio envidiable desde donde desarrollar la campaña electoral de los próximos comicios.

Por el otro lado el PP contará con un año, que para unas cosas es poco pero para otras es mucho tiempo. El Partido ya está armado, son setecientos mil militantes, muchos son jóvenes brillantes, todo depende de la amplitud de miras de los gerontes y de su generosidad, tendrán tiempo los portavoces de presentarse como víctimas, dejando pasar un poco el eco de las noticias de su podredumbre, y resaltando la usurpación del legítimamente conseguido en las urnas, por partidos que quieren dividir España, moneda que en este país a la derecha le garantiza importantes dividendos.

Pablo Casado ya no podrá fácilmente encabezar los aires de cambio por el asunto muy poco claro de sus carreras universitarias, aunque haya que tener en cuenta que el español, es infinitamente más indulgente con la corrupción de la derecha, también es cierto que puede que, y ojalá, se produzca un hartazgo acerca de esta persistente tolerancia. Por otra parte, aunque Casado sea joven viene muy precedido por su barniz abulense que porta demasiadas reminiscencias de una derecha muy ligada a las cunetas y los fusilamientos, que Ciudadanos está enterrando al menos en sus formas.

En cambio Andrea Levy, puede alzarse con sus méritos y la ayuda de los supervivientes del PP que deseen desatascarse y no enrocarse negando la realidad, es un capital muy valioso y un diamante al que aún le queda bastante por pulir, un cuadro de los de tener en cuenta. Energía no le falta, ostenta la condición de mujer que se aviene con los tiempos, los de izquierda no la denostarán, o al menos la arista machista y misógina tradicionalmente asociada con la derecha quedará suprimida en apariencia, los de centro simpatizarán, y la derecha aunque no le convenza del todo no podrá jamás darle la espalda. Es joven, es fotogénica, tiene un nombre comercial muy fuerte, los mejores y más utilizados vaqueros en el mundo entero llevan su apellido y son más símbolo de la libertad de la llanura sin límites y el rock que de la carcundia propia de su partido. Es catalana y eso no es una cosa menor para los tiempos que corren, uniría autoridad y sensibilidad al aplicar leyes, políticas o determinaciones puntuales, tendría autoridad moral para opinar sobre su territorio, y en España nadie dudaría de su implicación con el país.

Sólo debería pulir su actitud socarrona y algo petulante ante los medios de comunicación y los interlocutores en general, más proveniente de la brega permanente, de la actitud de defensa frente a las numerosas amenazas que una chica debió atravesar para llegar a hacerse notar en cualquier medio, pero más aún en su partido político, acostumbrada a llevar la contra, a saber luchar y no perecer, que a su propio carácter, mucho más jovial y gregario.

 

Por otro lado dejar la partida a Ciudadanos habría sido un riesgo para el PSOE y la izquierda en general, pero podrían haber tenido un exquisito espacio de tiempo para presentarse como la contracara de lo presente, de lo decrépito, guardando las municiones e incluso los estandartes definitivos para cuando les toque hacerse cargo del bastón, y dejar que los hunda cada vez más cualquier paso en falso del PP, que en ese caso y con el año de juicios que viene, podrían ser todos.

 

Hasta ahora Pedro Sánchez ha atacado mejor desde las cuclillas que desde el equilibrio en pie. 

Pedro y Andrea en sus avatares
Pedro y Andrea en sus avatares

Pedro y Andrea en sus avatares

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Published by martinguevara - en Europa Aorta
12 mayo 2018 6 12 /05 /mayo /2018 12:24

Una de las mejores y menos realistas pelis que he visto es la vida. 

Se me parece mucho al cine, aunque en lugar de ir pasando por delante de una butaca en la sala penumbrosa, me ha ido transcurriendo por todos lados, lo cual también incluye delante de los ojos y en torno al cuello. Por detrás, por dentro, lo que está por venir que nunca supe si llegará, a que distancia se encuentra y si terminará perteneciéndome.

Se parece a una película pero de mucho misterio y en cuatro dimensiones, aunque también se parece a tantas cosas que si nos ponemos a comparar no terminaríamos nunca. La vida es una película, un cuento, una novela, una ópera, una sinfonía, una obra de teatro, un sainete, una opereta , un cuadro, una canción, un deporte, una guerra, un desastre, una solución, un problema, un amor, mil amores, ningún amor.

Y es mucha soledad barnizada, bañada en chocolate, con trozos de nuez, pintura de acuarelas, y humo, sobre todo es mucho humo sin cenizas ni brasas.

Y así como no hay nada mejor que un día tras otro, a veces no hay nada más terrible que ello, saber que es imposible salir en un abrir y cerrar de ojos de esa pesadilla que empieza cuando nos levantamos. Pero sí, se puede, cuando se cuenta con fuerzas para asomarse al borde y con la suerte de divisar el oasis. También con algún lugar para entrar y con alguna mano enchufada a un corazón.

A cada una de las personas que esté pasando un momento duro me gustaría poder comunicarles como si fuese un noticiero de televisión o una publicidad repetida diez veces en un día, que es posible, que todo lo que se imagina se puede, que lo que se sueña está soñando también con nosotros, que el aliento va y viene y la soga tensa que aprieta en algún momento se remoja en el fondo del mar junto al ancla. Más tensa, pero empapada.

Varias veces temí estar en las proximidades de la demencia, de la pérdida de nexos con la realidad consensuada, no sé cuanto de cerca o lejos estuve en realidad porque del todo nunca enloquecí, pero sí que debí combatir depresiones intensas, impulsos autodestructivos, adicción a substancias que aunque las explicaba con una frase de Bukowski: "cuando las cosas están mal bebo para olvidar los problemas, cuando están bien bebo para celebrar, y cuando no pasa nada bebo para que algo pase", lo cierto es que me substraían de la agobiante amalgama de abulia, miedo, desprecio personal y sobre todo, ese lento, lentísimo tránsito de un día pésimo a otro igual, del inexorable paso de un grito ahogado a un alarido muerto, de lo poco a lo menos, hasta que la lucha, la ilusión, el amor ajeno al mismo tiempo que el propio, empezaron a cambiar los ladridos por lamidas, los sopapos por caricias, la toxicidad propia y ajena por anticuerpos, y llegó un momento que gracias al haber visto esa película en cámara lenta, ya ningún pasaje fue un infierno, los obstáculos comenzaron a parecer regalos, y empezaron a llegar días detrás de otros cada vez menos agobiantes, hasta que llegó el momento en que tiré de las riendas para frenar los instantes, para regresar a lo perdido, para aprovechar cada minuto de paz, empecé a redescubrir aromas agradables, a disfrutar la película despatarrado en la butaca envuelto en la penumbra cómplice, a verla pasar por delante, por detrás, tomado de su lengua, de su entrepierna, hasta la paz de una siesta sin corset.

La Película

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Published by martinguevara - en Relax

Presentación

  • : El blog de martinguevara
  • : Mi déjà vu. En este espacio comparto reflexiones, flashes sobre la actualidad y el sedimento de la memoria. Presentes Argentina, Cuba y España, países que en mi vida conforman un triángulo identitario de diferentes experiencias y significantes correlativos.
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