" />
Overblog Todos los blogs Blogs principales Literatura, Historietas y Poesía
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU
Publicidad
El blog de martinguevara

Sobre el aborto

16 Agosto 2025 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Opinion crítica.

Ante todo me gustaría comenzar esta reflexión, afirmando que cuando se sueltan las amarras de las deudas emocionales devenidas en ideológicas, y se atiene a observar desde punto de vista propio, desde la atalaya del criterio intimo e intransferible, donde desde luego cuentan la educación, la experiencia, la familia (ya sea para asentir o discernir) el entorno, y la fuerza puesta en la determinación de buscar en uno mismo la filosofía de vida a seguir, es lo más natural tener opiniones o incluso procederes que a simple vista parezcan contradictorios desde óptica ideológica monolitica, pero que en realidad se hilvanan mediante los mecanismos más coherentes. Lo que sí resulta primitivo, anacrónico, básico, son esos lineamientos de ideas y de consignas rígidas, enmarcadas en la inflexibilidad del pensamiento doctrinario, para interpretar o reglar cada acontecimiento de la realidad ignorando los cambios sociales, de costumbres, incluso de pose, marcados por el paso del tiempo.

Crecí en La Habana, Cuba, a donde llegué siendo un niño y me fui o me fueron, siendo un joven hecho y nada derecho según las exigencias sociales y más aún las de aquella sociedad. Los vicios me ayudaban a escapar de esos inoportunos fantasmas interiores, pero no quiero aburrir con las interpretaciones personales que pueden parecer o en efecto, ser excusas. Mi comportamiento habría sido rechazado en cualquier sociedad, y habría sido considerado poco apropiado como yerno de cualquier padre y madre más o menos equilibrados, aunque ¡oh casualidad!, con bastantes de mis suegros me llevaba a las mil maravillas, aunque todos, sin excepción, hicieron a su manera lo posible por liberar a sus "retoñas" de las garras de este gavilán. Y no les faltaba razón. Aun cuando precisamente la aparición de esta ave en la vida de cualquiera conlleve el mensaje psicológico espiritual "eres libre de elegir tu propio camino y de respetar la libertad de los demás." en Simbología Espiritual, la aparición del águila o gavilán en la vida de una persona, significa que es tiempo de reconectarse con su camino o ser interior; o acaso precisamente por ello. Anyways, gavilán antes que palomo, solía pensar ufano, petulante, necio.

La cosa es que tanto en los senos de aquellas relaciones juveniles como en los escarceos ocasionales, en mis años lozanos, casi nunca con salvadas excepciones, se usaban preservativos. Primero porque arribaban de China producto de aquella industria recia, tosca, sin el más mínimo refinamiento, el grosor del plástico restaba casi todo el placer del roce del glande, mantenerla parada con aquello puesto se debía mucho antes a un ejercicio mental que a la destreza en el contorneo o el bombeo. De ese enorme país llegaban los lápices y pocas cosas más, ya que el ser satélite de la URSS conllevaba numerosas ventajas y unas cuantas restricciones, una de ellas era la amistad de Cuba con cualquier enemigo de la nueva "madre patria". Pues bien, en algunos de esos cargamentos solidario-comerciales tolerados por la metrópolis, nos llegaban los globitos profilácticos, más usados para cumpleaños y más tarde para mozarela de pizza que para evitar la procreación o al contagio de venéreas. La segunda razón aunque no menos importante, es que Cuba había sido pionera en el dispensación gratuito de métodos anti conceptivos, píldoras y dispositivos intrauterinos en varias modalidades, t, espiral, anillo, además del diafragma que casi nadie usaba. Y la tercera, es que si los métodos mencionados fallaban por la calidad en los DIU o más frecuentemente por olvidar administrarlos en caso de píldoras, diafragmas o preservativos, siempre estaba a la mano el método anticonceptivo emergente y más utilizado en la isla, la antesala del compromiso vitalicio y de un padre encabronado, machete en mano, montando guardia en el exterior de la vivienda:

El aborto o legrado.

Era absolutamente naturalizado en la población, se practicaba en numerosos hospitales y clínicas, las familias de la embarazada lo preferían largamente ante la perspectiva de una nueva boca para el núcleo familiar en la casi siempre insuficiente libreta de abastecimiento de la Oficoda, además del nuevo par de metros cuadrados restados a los habitantes de la barbacoa o el bachiplan en honor al inminente y bullanguero arribo. Ni siquiera se hacía envuelto en el secretismo en que era habitual en el resto del mundo, algunos sitios por imperativo de las leyes y casi todos por elemental pudor.

El legrado, se llevaba a cabo solo hasta los tres meses de embarazo, rebasando ese período y solo hasta los cinco meses existía un procedimiento llamado "rivanol" que era más bien un parto provocado. cuyo uso era bastante menos frecuente. Previamente a la fecha indicada, un hombre allegado a la paciente debía donar sangre, generalmente la pareja y si no aparecía este, cualquier integrante de la familia o amigo. Muchos no rechistaban para hacer la donación porque a la salida daban un bocadito de jamón y queso, algo perdido en la isla entre los recuerdos de la era prerrevolucionaria, con un jugo de naranjas exprimidas.

En algunas ocasiones me tocó donar sangre a estos efectos, pero en ningún caso me presenté el día del aborto en el Hospital, aunque no por estrés, la culpa o la depresión que contado hoy, cualquiera podría pensar que experimentaba la gente en aquella época y circunstancias, sino simplemente porque me olvidaba del día, "pasaba de ello" y en honor a la verdad, las protagonistas de los legrados no podían ausentarse del acto por motivos obvios, siendo que la preocupación que les embargaba de la que los hombres carecían, naturalmente, versaba sobre las consecuencias de aquellos hierros en sus cuerpos, pero nunca escuché ni entre mis partenaires ni entre las decenas de amistades que efectuaron un aborto, que la preocupación previa fuese por el proyecto de vida que sería descartado dentro de un latón tras la operativa.

Por supuesto estoy refiriendo a una experiencia estrictamente personal. Exclusivamente en la capital de Cuba, y desde una masculinidad de época intrínsecamente machista, en gran parte modificada y en cualquier caso perimida.

Pasados los años y en diferentes países donde he vivido más o menos tiempo, he asistido al debate de si abortar es un derecho de la pareja, de la madre, o si evitarlo es un derecho del futuro bebé. En un inicio, así de sopetón, de primeras, por supuesto que mi apoyo es total a la pareja en caso de estar conformada, ya que también sería compartida la responsabilidad de su manutención en caso de tener el bebé, o a la mujer en el caso de ser abandonada en la decisión, sin necesidad de mediar la excusa de una violación, una situación económica de estrecheces ni ninguna otra explicación. Pero en la medida que pasó el tiempo y el encono en los enfrentamientos dialécticos de ambas posiciones en diferentes países con distintas tradiciones y costumbres, sin embargo con idénticas razones opuestas sobre este asunto, fui modificando mi percepción sobre el tema, y empecé a pensar que habría sido de la vida de aquellos proyectos vitales que habían materializado y superado el acto casi mágico de la fecundación convirtiéndose en cigotos y luego en embriones, y que si habían sido extraídos a las doce semanas,  habían llegado a ser fetos. Y ciertamente toda la abulia, la desidia con que tomé el asunto en sus debidos momentos se convirtió en una intensa carga de preocupación, de pensamientos poco agradables, inculpatorios, viajando a lomos de un búmeran, que puede tardar más o menos, pero que llega inexorablemente.

Con el arribo de las redes sociales, entre muchas razones para reconectar con gente del pasado, ya fuese yo buscándolos o ellos encontrándome, también en algún momento se me ocurrió consultar a algunas de las ex parejas estables u ocasionales con que tuvo lugar un episodio de aborto en que yo fui el donante de esperma, o bien amigas o familiares que en el pasado me habían comentado que se lo habían practicado. Las respuestas a mi pregunta de si alguna vez pasado el tiempo habían pensado en ello, fue muy variada, no hay una regla, no lo determina una posición social ni la calidad humana de la persona, sería injusto andar adjudicando virtud o defecto a partir de los remordimientos o la ausencia de ellos. Pero sí a grandes rasgos pude saber de manera empírica, que la mayoría había pensado en ello, y una buena parte no se sentía bien con la idea. Uno de los casos ya había pasado por un mal momento en los días que tuvo lugar el aborto, y por ende no recibió la visita del búmeran, pero otros caos sí, especialmente incisiva en los casos en que no tuvieron hijos.

También recordé a mi abuela, la mejor persona que he conocido en mi vida, como contaba de la manera más natural, los hermanos vivos que tenía, los que murieron siendo bebés, y los que habían nacido muertos. En el campo, en los pueblos de su Burgos natal, pero en todos los pueblos del mundo, en aquellos años era algo totalmente natural, la gente estaba más relacionada con su naturaleza animal. Hoy algo así depositaría a cualquier madre incluso padre en un diván, si no directamente en un lecho, durante largas lunas y soles.

O sea que no puedo emitir un criterio concreto que no esté relacionado con la cultura, con lo que somos a partir de lo que creemos ser. Pero también e incluso teniendo en cuenta que una persona es tal, en todo el mundo, a partir del día de su nacimiento y no de la fecha aproximada de su fecundación, soy consciente de que si pudiese echar el tiempo atrás, habría sido mucho más cuidadoso en aquellas decisiones, así como en la profilaxis, y mi sentir de hoy es que si escapando de los cuidados se hubiese producido una fecundación, habría preferido con mucha diferencia que el embrión continuase su proceso natural hacia lo que les tocase en suerte.

Al cabo, me parece una de las divisiones más absurdas entre lo que a grandes rasgos se entiende por sensibilidad de izquierda o de derecha. Es algo tan personal, intransferible, tan inherente al trayecto vital, que no hay reglamento ideológico ni moral que desde la sensatez, pueda aplicarse en este asunto de calado y  alcances tan insospechados.

Tan es así, y para entroncar con el inicio del texto, que si nos ceñimos a los estereotipos, la época de mi vida en que mi posición coincidía al cien por ciento con la de las diferentes corrientes de la nueva izquierda respecto del aborto, fue cuando más mezquino, egoísta, vago, vividor y machista era.

Publicidad
Compartir este post
Repost0
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post