13 Agosto 2026
, Escrito por martinguevara
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#Cuba Opinión, #Cuba flash., #Opinion crítica., #Relax
Desde los años sesenta Fidel Guarapo, como artista de la demagogia se manifestaba en contra del culto a la personalidad, más aún cuando había sido una de las mayores críticas póstumas a Stalin en la URSS, en lugar de ocupar ese privilegiado espacio la monstruosidad de vidas segadas en los gulags.
Desde luego no era pudor ni modestia, Guarapo no sabía que era eso, pero era un poco más refinado que los animales que vemos hoy en ambas orillas, y buscaba que se hablase de él sin ser él quien lo hiciese, ni que las calles llevasen su nombre o apareciese su cara en los billetes, a lo que ayudaba con creces la escasez de papel higiénico y la tentación de intercambiarlo por las dos hojas o cuatro páginas del socorrido Granma en trances escatológicos, toda vez que este dejaba mitad de la tinta en el ojete.
Fidel Guarapo era un maestro en lograr que el pueblo entero divulgase en la exaltación de su figura lo que hoy se conoce como bulos, fake news, leyendas urbanas, por ejemplo que él tenía una mente tan brillante que le corregía los libros a Gabriel García Márquez en el borrador, para que fuesen un seguro éxito de superventas, que había inventado la cerveza Hatuey de 18º, que duró lo mismo que dura un pedo en un canasto, porque nadie que suspira por una laguer frío quiere enfrentarse a un caldo de dieciocho grados, incluso las famosas cervezas belgas más fuertes tienen bastante menos graduación. Que había inventado los cultivos de café de todo prado verde y cuando fue un fracaso ese delirio, le echaron la culpa inmediatamente a los secretarios, que había pergeñado la zafra de los diez millones y cuando se vino abajo toda la economía del país como le había advertido Orlando Borrego a quien "tronó" degradándolo y nunca le pidió perdón, responsabilizaron al primero que pasaba por ahí, casi le echan la culpa a Nixon.
Guarapo era dios en la Tierra y para dirigirse a él en su ausencia había que popularizarlo, hermanarlo, simplificarlo, humanizarlo, ponerlo a ras de calle con la sola mención de su nombre de pila, "Fidel"; ahora bien si era para dirigirse a él en su presencia, anunciarlo para un discurso o mencionarlo en un pleno del CDR, había que usar una ristra de cargos jerárquicos que dejaban en aguas de borrajas al emperador Carolus V y a Julio Cesar. Que si Comandante en Jefe, que si Jefe del Consejo de Estado y de Ministros, que si Secretario General del Buró Político y del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, que si Marqués del Duro frío que si Chapotín Malanga con Serrín de Pinotea. No terminaba nunca y pensar que detrás venían sus cuatro horas de muela si no estaba muy inspirado.
¿Fue el artífice de que Cuba esté como está? No en mi criterio, aunque sí fue el que dio el puntapié inicial.
Me explico:
No es cierto que Guarapo perseguía esta miseria, ni que estuviese contento viendo a su pueblo así, él los quería sometidos, callados, acríticos, acéfalos, pero alimentados, con uniformes almidonados, campeones olímpicos, universitarios, obedientes y cultos, todo un oxímoron donde los haya. Desde luego no hambrientos, no harapientos, no apestosos, no tan embrutecidos que casi son analfabetos otra vez, amorales, inescrupulosos, vacíos y absolutamente desinteresados en la política.
Pero sí fue su intolerancia, sus infinitas obligaciones y prohibiciones, agresiones a las más elementales expresiones de la libertad individual, los que facilitaron e incentivaron esta absoluta decadencia de los valores de cualquier orden, no solo socialistas, ni siquiera progresistas, sino incluso de comunidad de colectividad ya sea religiosa, deportiva,. de cualquier ideología necesaria para construir un espacio de convivencia común. Desprovistos de criterio en la isla y en el pantano, donde adoran a otro Guarapo con mucha menos Historia.
Fidel era la mejor encarnación de la canción de los Beatles "I Me Mine". Los tres papas Wojtila, Ratzinger y Bergoglio le besaron la mano, el anticomunista, el neonazi y el progresista peronista. Quiso ser el Mariscal de la Revolución Latinoamericana, quiso dejar los misiles en Cuba para echarle bala a Washington si ellos atacaban, belicista a más no poder igual que sus contrincantes pero jamás menos, antes de todo eso quiso caerle bien a los Estados Unidos, a la alta burguesía cubana, a Nixon y a Kennedy, a Franco y Fraga y a Felipe González, al rey Juan Carlos y a ETA, a Montoneros y a Perón, a Allende y al MIR, y al final la verdad que les cayó bien a todos, porque tenía don de gentes, siempre que un periodista cumpliese con el requisito de no ser cubano le daba extensas entrevistas y respondía preguntas semi comprometidas. Se singó desde a Barbra Walters, a Ava Gardner, a Lisa Howard, y un extenso etcétera de estadounidenses, mucho antes que hostilidad profesaba admiración al norte revuelto y sus rubias, no era conquista menor llevarlas al catre, la revolución no se hizo para sudar los domingos en el trabajo voluntario como quería el Che, que va, mejor- pensaba- que se fuese a Bolivia, y mejor aun sin apoyos, "ya lo tengo, leo la carta de despedida en la Plaza, a ver si se le va a ocurrir volver a joder otra vez con los trabajitos voluntarios".
Guarapo retorció cada día de su vida, la vivió, fue de todo, en Birán violaban (según estándares actuales) a todas las criadas, ahí debutó, fue ortodoxo, jesuita, progresista, revolucionario anti partido comunista PSP, guerrillero, dictador del proletariado, homófobo, enemigo del rock, más tarde elogiador de Lennon, después comunista marxista leninista anti trotskista, para que la URSS lo mantuviese sin desarrollar más que cerveza de 18 grados vaca Ubre Blanca, níquel y muy poco más, después exportador de guerrillas en América Latina y de guerra en África, Mozambique, Etiopía y Angola. Después pacifista y nuevamente jesuita con Frei Beto, después, civil, más tarde ecologista, pacifista, marxista leninista después martiano , más tarde chavista. Siempre fue un maestro de la conspiración contra el poder y dentro del poder, de soluciones expeditivas al debate "o así o preso, exiliado desaparecido o fusilado"; un adalid de la manipulación, del atrevimiento y la creatividad política también.
Recuerdo los ecos de una charla que llegaron desde el más allá (cada uno ubíquenlos a su gusto en las nubes o en las llamas) entre el Che y él una vez que espilchó, más o menos era algo así:
-Hola Che, cuanto tiempo estaba esperando llegar aquí para darte este abrazo inmaterial.
-Hola Fidel pues sí que te tomaste tu tiempo
-Sí, la verdad que lamenté que te hayas ido tan joven, yo tuve la posibilidad de vivir y hacer mucho más.
-Sí, Fidel yo me fui temprano, mucho antes que tú, sin embargo vivo por la posteridad de las camisetas, posters, billeteras, canciones, películas con la imagen de mi última edad, en cambio tú viviste hasta los 90 años, sí, pero mi querido amigo
¿Quién se va a poner una camiseta con la imagen de Maquiavelo, de los Borgia o de Fidel Castro con su último semblante?