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El blog de martinguevara

Finlandia del sur

26 Agosto 2025 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Argentina frizzante, #Cuba Opinión, #Opinion crítica., #Relax

Es Argentina, no es Finlandia.

¿Qué votante se creyó de verdad que los libertarios no iban a encariñarse con lo ajeno, si armando las listas para las elecciones ya vendían las candidaturas? Empezaron con alta corrupción. Lo hablaba hace unos días con una amiga, en nuestro país nadie se indigna por la corrupción per se sino con la del contrincante, todos la experimentan cada día. Yo lo comparo con como se aborda todo lo que rodea al acto de depositar heces, nadie lo hace ni habla sobre el tema públicamente, sabemos que a una hora del día todos asistimos a la sala de baño con ese objeto, sin embargo a nadie se le ocurre tocar el tema. En Argentina con la corrupción sucede parecido a todos los niveles, todos sabemos que no pagaste IVA, que coimeaste a un cana para evitar la multa, que coimeaste al de la entrada, que te coimearon, que no estás tan enfermo que no sos tan pulcro pero a nadie se le ocurre meter la cucharita ahí porque la única razón por la que lo sabemos es que todos lo hacemos. Y, como en el caso de las deposiciones, hay más para callar que para comentar.

En Cuba ocurría con otras modalidades pero de forma idéntica, todos sabíamos que el espagueti o la pizza tenía poca salsa de tomate Vita Nuova, porque se la robaban para venderla en el barrio o para tenerla en casa, pero nadie se quejaba a no ser que ya fuese exagerado el aclarado del plato, porque a su vez cada uno en su trabajo se llevaba tornillos, pinceles, pintura, carne, pan, jabón, lo que hubiese a mano. Hurtar al estado era un acto de justicia divina, no te convertía en "ladrón". Así se criaron generaciones.

Dada la periodicidad y naturalidad con que se estafa o hurta mediante engaño en la vida cotidiana, el argot porteño está bien nutrido de términos que describen dicha actividad: "garcar" (cagar en lunfardo vesrre), acostar, embocar, chorear, afanar, mejicanear, y seguramente el argot en el ámbito corrupto y marginal cuente con otra buena cantidad de acepciones. Tan es así, que en alusión a estos hechos, el propio presidente Javier Milei declaró en modo furcio o acto fallido:

"Les estamos afanando los choreos"

El término "corrupción" es la descripción peyorativa de lo que en otra circunstancia, es denominado en su forma asertiva “tolerancia”. Obviamente los rasgos acusatorios y condenatorios que presenta el término en su versión despectiva no están entendidos para aplicar a nuestras costumbres, para pasar a formar parte de nuestro modo de vida, felizmente poblado de licencias discrecionales, sino para ser arrojado como un arma intangible, de un significado incierto a las huestes que se consideren contrarias.

Preferimos la tolerancia o corrupción (elijan la definición a su gusto), antes que la transparencia calvinista, que a su vez produce otras diversas perversiones.

¿De dónde van a salir nuestros empresarios, políticos, jueces, los vamos a importar de Islandia, de Japón? Y luego ¿Podríamos soportar las exigencias de su tracción paralela?

No, mejor que sigan saliendo de nuestro interminable semillero, que pondera la sobremesa opípara, la siesta y la lotería a la vez que eleva a categoría de virtud, al sudor producto del trabajo duro para la obtención del pan.

Eso sí, inexorablemente ¡el chorro es el de enfrente!

 

Finlandia del sur
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Sobre el aborto

16 Agosto 2025 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Opinion crítica.

Ante todo me gustaría comenzar esta reflexión, afirmando que cuando se sueltan las amarras de las deudas emocionales devenidas en ideológicas, y se atiene a observar desde punto de vista propio, desde la atalaya del criterio intimo e intransferible, donde desde luego cuentan la educación, la experiencia, la familia (ya sea para asentir o discernir) el entorno, y la fuerza puesta en la determinación de buscar en uno mismo la filosofía de vida a seguir, es lo más natural tener opiniones o incluso procederes que a simple vista parezcan contradictorios desde óptica ideológica monolitica, pero que en realidad se hilvanan mediante los mecanismos más coherentes. Lo que sí resulta primitivo, anacrónico, básico, son esos lineamientos de ideas y de consignas rígidas, enmarcadas en la inflexibilidad del pensamiento doctrinario, para interpretar o reglar cada acontecimiento de la realidad ignorando los cambios sociales, de costumbres, incluso de pose, marcados por el paso del tiempo.

Crecí en La Habana, Cuba, a donde llegué siendo un niño y me fui o me fueron, siendo un joven hecho y nada derecho según las exigencias sociales y más aún las de aquella sociedad. Los vicios me ayudaban a escapar de esos inoportunos fantasmas interiores, pero no quiero aburrir con las interpretaciones personales que pueden parecer o en efecto, ser excusas. Mi comportamiento habría sido rechazado en cualquier sociedad, y habría sido considerado poco apropiado como yerno de cualquier padre y madre más o menos equilibrados, aunque ¡oh casualidad!, con bastantes de mis suegros me llevaba a las mil maravillas, aunque todos, sin excepción, hicieron a su manera lo posible por liberar a sus "retoñas" de las garras de este gavilán. Y no les faltaba razón. Aun cuando precisamente la aparición de esta ave en la vida de cualquiera conlleve el mensaje psicológico espiritual "eres libre de elegir tu propio camino y de respetar la libertad de los demás." en Simbología Espiritual, la aparición del águila o gavilán en la vida de una persona, significa que es tiempo de reconectarse con su camino o ser interior; o acaso precisamente por ello. Anyways, gavilán antes que palomo, solía pensar ufano, petulante, necio.

La cosa es que tanto en los senos de aquellas relaciones juveniles como en los escarceos ocasionales, en mis años lozanos, casi nunca con salvadas excepciones, se usaban preservativos. Primero porque arribaban de China producto de aquella industria recia, tosca, sin el más mínimo refinamiento, el grosor del plástico restaba casi todo el placer del roce del glande, mantenerla parada con aquello puesto se debía mucho antes a un ejercicio mental que a la destreza en el contorneo o el bombeo. De ese enorme país llegaban los lápices y pocas cosas más, ya que el ser satélite de la URSS conllevaba numerosas ventajas y unas cuantas restricciones, una de ellas era la amistad de Cuba con cualquier enemigo de la nueva "madre patria". Pues bien, en algunos de esos cargamentos solidario-comerciales tolerados por la metrópolis, nos llegaban los globitos profilácticos, más usados para cumpleaños y más tarde para mozarela de pizza que para evitar la procreación o al contagio de venéreas. La segunda razón aunque no menos importante, es que Cuba había sido pionera en el dispensación gratuito de métodos anti conceptivos, píldoras y dispositivos intrauterinos en varias modalidades, t, espiral, anillo, además del diafragma que casi nadie usaba. Y la tercera, es que si los métodos mencionados fallaban por la calidad en los DIU o más frecuentemente por olvidar administrarlos en caso de píldoras, diafragmas o preservativos, siempre estaba a la mano el método anticonceptivo emergente y más utilizado en la isla, la antesala del compromiso vitalicio y de un padre encabronado, machete en mano, montando guardia en el exterior de la vivienda:

El aborto o legrado.

Era absolutamente naturalizado en la población, se practicaba en numerosos hospitales y clínicas, las familias de la embarazada lo preferían largamente ante la perspectiva de una nueva boca para el núcleo familiar en la casi siempre insuficiente libreta de abastecimiento de la Oficoda, además del nuevo par de metros cuadrados restados a los habitantes de la barbacoa o el bachiplan en honor al inminente y bullanguero arribo. Ni siquiera se hacía envuelto en el secretismo en que era habitual en el resto del mundo, algunos sitios por imperativo de las leyes y casi todos por elemental pudor.

El legrado, se llevaba a cabo solo hasta los tres meses de embarazo, rebasando ese período y solo hasta los cinco meses existía un procedimiento llamado "rivanol" que era más bien un parto provocado. cuyo uso era bastante menos frecuente. Previamente a la fecha indicada, un hombre allegado a la paciente debía donar sangre, generalmente la pareja y si no aparecía este, cualquier integrante de la familia o amigo. Muchos no rechistaban para hacer la donación porque a la salida daban un bocadito de jamón y queso, algo perdido en la isla entre los recuerdos de la era prerrevolucionaria, con un jugo de naranjas exprimidas.

En algunas ocasiones me tocó donar sangre a estos efectos, pero en ningún caso me presenté el día del aborto en el Hospital, aunque no por estrés, la culpa o la depresión que contado hoy, cualquiera podría pensar que experimentaba la gente en aquella época y circunstancias, sino simplemente porque me olvidaba del día, "pasaba de ello" y en honor a la verdad, las protagonistas de los legrados no podían ausentarse del acto por motivos obvios, siendo que la preocupación que les embargaba de la que los hombres carecían, naturalmente, versaba sobre las consecuencias de aquellos hierros en sus cuerpos, pero nunca escuché ni entre mis partenaires ni entre las decenas de amistades que efectuaron un aborto, que la preocupación previa fuese por el proyecto de vida que sería descartado dentro de un latón tras la operativa.

Por supuesto estoy refiriendo a una experiencia estrictamente personal. Exclusivamente en la capital de Cuba, y desde una masculinidad de época intrínsecamente machista, en gran parte modificada y en cualquier caso perimida.

Pasados los años y en diferentes países donde he vivido más o menos tiempo, he asistido al debate de si abortar es un derecho de la pareja, de la madre, o si evitarlo es un derecho del futuro bebé. En un inicio, así de sopetón, de primeras, por supuesto que mi apoyo es total a la pareja en caso de estar conformada, ya que también sería compartida la responsabilidad de su manutención en caso de tener el bebé, o a la mujer en el caso de ser abandonada en la decisión, sin necesidad de mediar la excusa de una violación, una situación económica de estrecheces ni ninguna otra explicación. Pero en la medida que pasó el tiempo y el encono en los enfrentamientos dialécticos de ambas posiciones en diferentes países con distintas tradiciones y costumbres, sin embargo con idénticas razones opuestas sobre este asunto, fui modificando mi percepción sobre el tema, y empecé a pensar que habría sido de la vida de aquellos proyectos vitales que habían materializado y superado el acto casi mágico de la fecundación convirtiéndose en cigotos y luego en embriones, y que si habían sido extraídos a las doce semanas,  habían llegado a ser fetos. Y ciertamente toda la abulia, la desidia con que tomé el asunto en sus debidos momentos se convirtió en una intensa carga de preocupación, de pensamientos poco agradables, inculpatorios, viajando a lomos de un búmeran, que puede tardar más o menos, pero que llega inexorablemente.

Con el arribo de las redes sociales, entre muchas razones para reconectar con gente del pasado, ya fuese yo buscándolos o ellos encontrándome, también en algún momento se me ocurrió consultar a algunas de las ex parejas estables u ocasionales con que tuvo lugar un episodio de aborto en que yo fui el donante de esperma, o bien amigas o familiares que en el pasado me habían comentado que se lo habían practicado. Las respuestas a mi pregunta de si alguna vez pasado el tiempo habían pensado en ello, fue muy variada, no hay una regla, no lo determina una posición social ni la calidad humana de la persona, sería injusto andar adjudicando virtud o defecto a partir de los remordimientos o la ausencia de ellos. Pero sí a grandes rasgos pude saber de manera empírica, que la mayoría había pensado en ello, y una buena parte no se sentía bien con la idea. Uno de los casos ya había pasado por un mal momento en los días que tuvo lugar el aborto, y por ende no recibió la visita del búmeran, pero otros caos sí, especialmente incisiva en los casos en que no tuvieron hijos.

También recordé a mi abuela, la mejor persona que he conocido en mi vida, como contaba de la manera más natural, los hermanos vivos que tenía, los que murieron siendo bebés, y los que habían nacido muertos. En el campo, en los pueblos de su Burgos natal, pero en todos los pueblos del mundo, en aquellos años era algo totalmente natural, la gente estaba más relacionada con su naturaleza animal. Hoy algo así depositaría a cualquier madre incluso padre en un diván, si no directamente en un lecho, durante largas lunas y soles.

O sea que no puedo emitir un criterio concreto que no esté relacionado con la cultura, con lo que somos a partir de lo que creemos ser. Pero también e incluso teniendo en cuenta que una persona es tal, en todo el mundo, a partir del día de su nacimiento y no de la fecha aproximada de su fecundación, soy consciente de que si pudiese echar el tiempo atrás, habría sido mucho más cuidadoso en aquellas decisiones, así como en la profilaxis, y mi sentir de hoy es que si escapando de los cuidados se hubiese producido una fecundación, habría preferido con mucha diferencia que el embrión continuase su proceso natural hacia lo que les tocase en suerte.

Al cabo, me parece una de las divisiones más absurdas entre lo que a grandes rasgos se entiende por sensibilidad de izquierda o de derecha. Es algo tan personal, intransferible, tan inherente al trayecto vital, que no hay reglamento ideológico ni moral que desde la sensatez, pueda aplicarse en este asunto de calado y  alcances tan insospechados.

Tan es así, y para entroncar con el inicio del texto, que si nos ceñimos a los estereotipos, la época de mi vida en que mi posición coincidía al cien por ciento con la de las diferentes corrientes de la nueva izquierda respecto del aborto, fue cuando más mezquino, egoísta, vago, vividor y machista era.

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Bukele y la misma vieja tentación

4 Agosto 2025 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Europa Aorta, #Opinion crítica.

Confieso que al inicio creí en la idoneidad de Bukele porque vivir en aquella pesadilla era un infierno para casi todos los salvadoreños, el CECOT me suscitaba serias dudas pero otorgarles las calles y las instituciones a las maras me parecía directamente un suicidio.

A día de hoy, consolidarse como dictador vitalicio no ha sido de sus mejores ni de sus más inteligentes logros, y en cualquier caso ninguno de los que condenamos a las dictaduras por serlo, podemos aprobar a ninguna con independencia de su cariz ideológico.

Veo que incluso gente que ha padecido el problema en el pasado, hoy recae en el error. La inmensa mayoría de dictaduras han estado acompañadas en su inicios por la algarabía popular. Fidel Guarapo castro fue adorado por las masas, la gente salía a chivatear incluso a golpear "gusanos", Adolf Hitler elegido en Alemania y aclamado en Austria, Chávez si estuviese vivo seguiría en el poder votado por inmensas mayorías que lo votaban. Mussolini nombrado presidente del Consejo de Ministros, en un inicio Ceaucescu para Rumanía, Otros dieron un golpe de estado masacrando muchos miles para ser temidos, esos son otra cosa. Varios de los mencionados en un inicio hicieron algo que era necesario, Alemania no podía seguir padeciendo la carga de Versalles, Cuba no podía soportar más al sanguinario y corrupto Batista, En Venezuela debían ser considerada la mayoría mestiza, pobre y trabajadora ¿Legitima esto todas las tropelías posteriores, inherentes al influjo del poder absoluto y a la falta de mecanismos cívicos inhibitorios para evitar esa distorsiíon del liderazgo? A mi entender no, de ninguna manera, más bien de esta forma fagocitaron todo lo bueno que en un inicio pudieron hacer.

Veo gente diciendo "bueno, si el pueblo está de acuerdo, todo lo que haga está bien hecho"

La cuestión es: claro que Alemania necesitaba quitarse de encima las consecuencias del Tratado de Versalles, claro que Italia necesitaba unidad, claro que la clase trabajadora y muy pobre venezolana necesitaba respeto y mejores condiciones de vida, y claro que Cuba necesitaba el fin de Batista; pero ¿necesitaban sus pueblos una II Guerra Mundial la destrucción de Europa, la persecución y asesinato de cientos de miles de italianos, el exilio de todo el que puede irse de Venezuela y de Cuba, loa escasez la falta de futuro y esperanza?

Es más, le podría garantizar a Bukele, que si él respetase ocho años de mandato, siendo tal la magnitud de su tarea en El Salvador, y dejase liberado a la conciencia del pueblo el continuar la tarea, a su ritmo, muchas veces más lento más inseguro, pero así es como se produce el crecimiento en todos los ámbitos, Bukele sería tan respetado a todos los niveles, ya no solo por pacificar El Salvador, sino por mostrar la altura de estadista mundial, que hasta los opositores a sus ideas o ideología lo respetarían más que a muchos de sus propios correligionarios. Podría hasta presentarse a dirigir la ONU, pero sucumbir a la tentación de estar por encima del bien y del mal nunca en la Historia terminó bien. Sabemos que esa demagogia ha llevado a la ruina al mundo alguna vez y a nuestros países en más de una ocasión.

La razón de por qué Bukele, que gobierna hace dos años en un estado de excepción con garantías suprimidas y la oposición amenazada y ahora se plantea gobernar de manera vitalicia, no sale en los periódicos, televisiones, redes de todo el mundo acusado con insistencia de tirano antidemocrático como otros de idéntico proceder, radica no en lo "que haga" sino en "a quien desafíe"; esa es la única condición que debe tener presente para mantener la aguja de la alerta noticiaria mundial, pegada al cero.

Julio César Dictador Perpetuo

Julio César Dictador Perpetuo

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One love

2 Agosto 2025 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Relax, #Opinion crítica.

He asistido a muchos despropósitos, los que más dañan a un individuo y que a la postre se refractan en daños a la comunidad por la persona afectada, son los que más han captado mi atención.

Algunos de ellos por haber acaecido sobre mi persona y otros a personas de mi entorno, algunas de las cuales fueron las portadoras del mal de una generación a otra.

Todos podemos haber sido victimas de un variado abanico de tratos negativos en la tesitura del desamor y tenemos el derecho a sentirlo en lo más profundo y en consecuencia expresarlo cuando se presenta la ocasión e incluso de sentir pena por aquella criatura que fuimos y sobre la cual se practicaron injusticias o no se practicó el cariño, podemos y debemos atenderlas adecuadamente mediante los mecanismos que mejor se adapten a nuestra cultura y necesidad, profesionales de salud mental, entretenimientos, ejercicios, trabajos, supercherías, incluso sustancias enajenantes que aunque desaconsejo de modo general, sí que ante la perspectiva de un final auto infligido encuentran su uso oportuno, todo vale con el objeto de frenar el dolor, sanar o simplemente de poder hacer catarsis, de descargar un material altamente tóxico para nuestras vidas. Pero lo que no podemos hacer es trasladarlo a las vidas de quienes nos siguen, perpetuando así, generación tras generación el ancestral golpe del hacha.

Es nuestra responsabilidad prioritaria detener el círculo vicioso de victima-victimario tan común en todos los abusos recibidos-perpetrados; pero sobre todo y de manera inexorable, sobre nuestros hijos. Por más de una razón, la primera es obvia, no ocasionar el dolor que nos propinaron, la segunda es consecuencia de la primera, es la mejor a manera sanar las viejas heridas. Podemos ser árboles torcidos dañados en su mitad, que desde un punto en que el destino estaba en sus manos decidieron crecer tiesos, firmes, y a diferencia de las plantas, o acaso como ellas, podemos decidir aun siendo árboles de raíces débiles, dar frutos más jugosos, rozagantes y felices que el aspecto torcido y traumatizado de nuestro tronco en los primeros metros, marca de una soledad tan hierática ayer como hoy impertérrita.

Esa capacidad nos corresponde y así mismo es nuestra responsabilidad poder llevarla a cabo a buen fin, hacer triunfar de alguna manera el amor, acto en el cual ojalá encontremos que se disipa todo reproche, se diluye el rencor, queda la pena hacia nuestros progenitores por la oportunidad que se perdieron habiendo tenido en sus manos el tesoro de la vida, de querer bien a sus hijos, de darles apoyo, de sentirse orgullosos de sí mismos en el acto de poder amarlos y si no nace amarlos, mostrar generosidad. La diferencia de este sentimiento con el rencor o el reproche es abismal, en la medida en que se pueda sentir esa pena por quienes debieron cuidarnos y no pudieron por la razón que fuese, lo cual aportó muy poca felicidad a sus vidas, en esa misma medida podremos sentir una compasión fraternal por ellos, podremos salvar la cronología y sentirnos nosotros invitados a la posibilidad de abrazar a esos seres desvalidos que no entendieron una parte esencial del sentido de la vida, y no solo perdonarlos sino ir más allá brindándole, a la luminosidad de sus escuálidos rayos de energía positiva la posibilidad de expandirse. La chance de en un mundo intangible, pero en lo que importa tan real como el palpable, darles la oportunidad de reponer los daños y descubrir un sentido de la vida en nuestra gratitud expresada en virtudes, que por razones obvias, en esta dimensión no han podido desempeñarse. Y en ese acto de entrega difícil pero posible, no solo estaremos dando paz a nuestros hijos, paz a nosotros mismos, sino también paz a la muesca en el alma de quien debió, pero por las más diversas razones, no consiguió cuidar el árbol más preciado de su jardín.

Casi se pude decir que ese amor que damos nos lo estamos dando y a la vez dándoselo a quien no nos lo pudo dar, deteniendo de una vez y para siempre un ya más que intoxicado circulo vicioso. Luego muy probablemente, inauguraremos algún otro círculo vicioso, en sus inicios flamante, aireado, límpido, indoloro, que corresponderá a los futuros afectados barrer y trapear adecuadamente cuando comience a presentar la pus que anuncia el dolor.

 

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