" />
Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
20 diciembre 2022 2 20 /12 /diciembre /2022 00:22

A muchas reflexiones y sornas nos invitó esta Copa Mundial, desde la hipocresía occidental regalándole un campeonato a  los Talibanes con dinero, porque esa es la única diferencia de Catar o Arabia con Afganistán respecto de los derechos humanos, hasta el altísimo nivel deportivo expuesto en los 32 selecciones, que llevaron a grandes seleccionados volver cuando aún no habían cerrado del todo la puerta de su casita. El manejo no siempre adecuado de la herramienta VAR para minimizar las injusticias, una organización exquisita sobre los cadáveres de seis mil quinientos trabajadores socialmente ubicados entre obreros y esclavos, la riqueza de los jeques y la impunidad de todas las violaciones a las libertades y derechos fundamentales. La superioridad como equipo de Argentina y coo ente deportivo futbolístico de Leonel Messi Cuccittini y la calidad de Marruecos, Croacia, Costa Rica o Canadá. La altísima competitividad de una gran Francia y el seguro segundo puesto y relevo como primero de Kylian Mbappé. Y mucho más.

Pero acaso lo que más me sorprendió no de la manera más grata fue la inquina-envidia que en primer momento pensé que era producto exclusivo de la prensa y elite madridista con respecto a Argentina, toda vez que no solo no mediaba una razón histórica para la bronca, sino más bien muchas para la gratitud o el respeto, pero al final pude ver lamentablemente que se trataba también del público común, de los parroquianos de los bares. Me pregunté si Argentina había invadido a España alguna vez, o los habría colonizado, o si sus empresas explotaban españoles, me pregunté si no había sido Argentina el hogar de millones de españoles desde la conquista, y muy especialmente luego, cuando no fueron a mandar sino a saciar el hambre, a trabajar para progresar y sentirse ciudadanos de pleno derecho, el que les otorgó la Constitución Argentina. Al mismo tiempo me pregunté si no había venido a España Evita Perón en un duro período, literalmente famélico, para hacer formal entrega de 400.000 toneladas de trigo, 120.000 de maíz, 8.000 de aceites comestibles, 16.000 de tortas oleaginosas, 10.000 de lentejas, 20.000 de carne congelada, 5.000 de carne salada y 50.000 cajones de huevos, todo para el pueblo español, en solidaridad de un Perón criado en el fascismo de Mussolini con el fascista ibérico pero también con las vicisitudes del pueblo. Antes de encontrar respuesta empecé a preguntarme si en serio todos esos feligreses de barra y chato que habían sido hooligans primero de Polonia, después de Australia, más tarde de Holanda, luego de Croacia, se atreverían a hinchar en favor de Francia contra un país que además de haberlos ayudado en los momentos más difíciles eran hijos, descendientes de ellos, que atesoran tanto el idioma español que lo recrean, lo enriquecen se envanecen hablándolo, enseñoreándolo, se pavonean honrando la lengua de Cervantes cosa que debería enorgullecer a España, y que al parecer les da bronca. Mientras rotativos ingleses, país con el cual Argentina mantuvo un conflicto armado relativamente reciente, como The Sun o Daily Mirror se alegraban de la victoria argentina, la madre patria se enojaba por la alegría de su hijo benefactor.

Acaso más sorpresa aun que esa inquina tan pronunciada, para la que sin duda, aunque muy oculta, alguna razón mediará, fue que hinchasen a favor de Francia en la final. Ese maravilloso país al que mi educación le debe todo el refinamiento cultural, la noción de la rebeldía y los valores cívicos del modernismo, pero que acaso a la Historia de España no sea lo más amable toda vez que fue padeciendo sus invasiones que murieron cientos de miles de españoles, que eligieron cortar las cabezas de monarcas que España decidió servir, y más hacia nuestros días siempre han mostrado un halo de superioridad muy manifiesta respecto del resto del mundo pero en particular de sus vecinos tras los Pirineos. Y para rematar, específicamente en el mundo del fútbol, solo se puede explicar la animadversión con Argentina por el lobby madridista por el daño futbolístico que les hizo Messi, el mayor goleador de la historia de los clásicos, cosa que era su obligación, pero es un disparate que el amor a Francia partiese de ese mismo lobby después de la humillación a que sometió al Real Madrid su estrella Kylian Mbappé, no solo tomándoles el pelo hasta un día antes de su contrato, sino riendo cuando su afición cantaba el ya famoso “puto Real Madrid “ en el campo del Paris Saint Germain.

Fue triste y así se los hice saber a los presentes en aquel bar, les comenté que jamás los argentinos irían contra España o Italia si jugasen contra cualquier otro país, que era sorprendente, triste y una dura enfermedad española que se venía repitiendo desde las Guerras Carlistas, nunca algo más cainita, antes con la traición de Fernando el Deseado- el Felón vendiendo la España de los liberales a su "padre" Napoleón tras tanta sangre derramada y tanto trabajo para confeccionar la Constitución de Cádiz, después con el golpe de estado de Franco matando más de medio  millón de compatriotas, el odio a catalanes y vascos, el de estos a godos. Obviamente tuve amigos españoles que me felicitaron, pero ello no alcanzó a camuflar, como yo me empecinaba en ver en un principio mientras iban de Australia a Croacia, y solo el grotesco apoyo de españoles a "gabachos" me obligó a constatar.Lo más gris es que casi todas las hinchadas del mundo querían que gane Argentina, por Messi, y su ex madre, su ex harmana, no.

 Radiografía de un mal endémico que si o si, hara aun mas daño si no se erradica.

 

Vivan la cadenas
Compartir este post
Repost0
Published by martinguevara - en Europa Aorta Opinion crítica.

Presentación

  • : El blog de martinguevara
  • : Mi déjà vu. En este espacio comparto reflexiones, flashes sobre la actualidad y el sedimento de la memoria.
  • Contacto