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El blog de martinguevara

Guerra de escupidas

14 Enero 2026 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Cuba Opinión, #Cuba flash., #Opinion crítica., #Relax

Empieza a ser sensata la sospecha de que a esta altura el pueblo de Cuba puede estar rendido. Es un hecho que está extenuado, agotado, obstinado y  empieza a cobrar fuerza la idea de que pudiesen recibir con una bienvenida a una eventual intervención norteamericana sin muertos civiles. A algunos ya les daría igual si llegasen con la 82 División aerotransportada, con el portaaviones Gerald Ford, o montados en un batallón de auras tiñosas. El asunto es que las invasiones se materializan con bombardeos, y los bombardeos con numerosas víctimas.

O lo que también para mi es novedoso, muchos serían partidarios de una negociación.

Como pasó con la Unión Soviética, más de setenta años de la Historia que cambió el mundo, fue tumbada por la hamburguesa de McDonald's, el blue jean Levi's y el escenario de los Rolling Stones. No necesitó Estados Unidos una guerra vana contra el país que le ganó a Napoleón y a Hitler, entre Reagan y Gorbachov derribaron el sistema sin un solo tiro. La gente estaba agotada, pero ojo, el capitalismo que asumió el poder después fue un espanto, dejó a todo el mundo en la lona, miles de mafiosos se hicieron con las calles, con los negocios, con lo que iba quedando de la desintegración de los países. Todos los oligarcas mafiosos y ultra capitalistas de hoy  se hicieron ricos y poderosos vienen de aquellos años. El crimen organizado compuesto de los elementos desocupados de las fuerzas del orden, tropas especiales, espías de la ex URSS con altísima formación profesional, dominó todo, mis amistades moscovitas, me cuentan que todo aquel, que en los años noventa andaba con un bolso de deportes grande, lo más probable es que llevase un Ak 47 dentro. Con el cargador a full.

Trump es un pragmático de los negocios, regido por el mismo principio que el proverbio oriental “donde corre la sangre no corre el dinero” , y muy probablemente, como hizo en Venezuela utilice la fuerza en la menor medida posible, un día de bombardeo para neutralizar o alcanzar un objetivo muy puntual, causando terroríficas muertes sí, pero las imprescindibles para llegar al objetivo y desde el mismo instante comenzar a andar el camino de la producción de beneficios. Claro, teniendo en cuenta otros aspectos del personaje que engrampan con el pragmatismo, imprevisible, avaro, amoral, inculto a niveles insospechados, insensible, no demasiado valiente aunque sí intrépido en negocios.

La dirigencia cubana, tras la entrega del poder a Raúl Castro por parte de su hermano Fidel, comenzó a desmantelar el estado de bienestar y de asistencia general, reduciendo los productos de la libreta de abastecimiento, luego reduciendo la cantidad de beneficiarios de la misma en la OFICODA, que más tarde Díaz Canel profundizó disminuyendo aun más la protección a los necesitados, unificando las esperpénticas monedas en una, y generando una inflación y una carestía imposible de afrontar por la familia cubana sin parientes en el exterior, produciendo un desánimo, una falta total de motivación en la ciudadanía, y la inexistencia de expectativas para el futuro. Si contemplan las opciones tras el nuevo panorama respecto del fin del suministro del petróleo venezolano, el interés de hacer caja más que de hacer guerra de Trump, podrían llegar a acuerdos en los que ganasen las dos partes. Lo que no va a ocurrir es una mejoría, y lo que no tiene ninguna pinta tampoco de pasar es la defensa numantina que durante décadas habría ofrecido el pueblo de Cuba, me atrevería a pensar que ni siquiera las FAR están ya en condiciones morales de llevar a cabo dicha resistencia.

Cuba debería evaluar sus todavía privilegiadas posibilidades, obtener lo máximo que pueda de un acuerdo donde necesariamente deberá ceder pero en la que aun podría, renovar más que conservar, principios y conquistas valiosas. Cuidándose eso sí, de no repetir los dramáticos errores ajenos, y en el caso de no poder impedir  la injerencia de Estados Unidos, hacerlo en las mejores condiciones, las más ventajosas para el gobierno y la población de la isla y también para la estabilidad de las relaciones.

Va quedando al desnudo, casi como una convicción más que como una sospecha  que el pueblo desvinculado del poder y sin deudas de sangre, cansado de su desgaste y de las falsas promesas, no defendería al país con el dispendio de más sangre, sudor y lágrimas, que las que ya entregó, ni siquiera en una guerra a las escupidas.

Y después están los cubanos emigrados. Todas las independencias, revoluciones, hasta golpes de estado se han saldado con la participación de los nacionales, apoyados en mayor o menor medida desde afuera. Desde la revolución francesa, a la independencia de cada país americano incluido Estados Unidos a cualquier revolución. Da un poco de vergüenza ajena que habiendo dos millones de cubanos en Florida, con miles de yates más grandes que el Granma a su disposición, y sobre todo con millones de armas en su poder surtidas por la 2ª Enmienda tan defendida, le pidan a un ejército extranjero que bombardee el barrio en que nacieron.  

Es una obligación histórica mantener el espíritu de justicia de equidad, de solidaridad que inspiró a los revolucionarios que dejaron su vida desde y a quienes pusieron todo el esfuerzo y sacrificio para llevar a cabo semejante empresa. Hoy se dice fácil, pero hacerlo en contra de la potencia más poderosa del mundo occidental estando a solo ciento ochenta kilómetros, era una proeza por la que no habría apostado ni el más audaz jugador de Las vegas. Un cúmulo de errores, propios de la idiosincrasia, de conceptos, de desgastes por la resistencia permanente, de la más natural y comprensible inexperiencia de encarar algo tan inexpugnable o de las ambiciones personales propias del ser humano, llámese como se desee, súmese todo y véase la situación. También hay que tomar en cuenta todas las vidas que se perdieron en el mar, en la distancia en un exilio estigmatizante, doloroso, privado de lo más bello de la vida que es la identidad y también el "insilio", el ostracismo, el enloquecimiento o el alcoholismo. Las expectativas de futuro para todo ese pueblo deben ser otras que el horizonte actual bajo las mismas coordenadas o que la no menos inquietante perspectiva regida por las previsibles políticas implacables bajo la actual administración estadounidense y sus acólitos exiliados nacionales rotundamente extremistas. Terminar de una una vez con que la mitad de cubanos condenen a las penalidades más acuciantes a la otra parte bajo la acusación de "gusanos" ni de que esta otra mitad añore una venganza despiadada contra la otra parte bajo la homologable contra acusación "comunista".  

Es menester escapar de la trampa de esa ecuación, no buscar un equilibrio entre antagonismos, ningún punto intermedio es posible entre tales tensiones, hay que ser valientes por una vez no en el sentido de la resistencia sino de la creatividad y la exploración de nuevas sendas. Sobre todo en homenaje a quienes dieron su vida para que dicho futuro exista, hay que elaborar un hoja de ruta que contenga el pragmatismo necesario para dotarla de éxito manteniendo las aspiraciones de bienestar para toda la población, sin reprimir ideas discordantes ni emprendimientos controlados.

El gentilicio "cubano" no es rehén de ninguna sensibilidad ideológica, así como de ninguna raza o inclinación de  ningún orden, son cubanos todos los que nacieron en la isla y todos los naturalizados y a todos, como en cualquier país del mundo, incumbe y pertenece el derecho a discutir, debatir y decidir su destino. A nadie más pero a ninguno menos.

 

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