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A la sombra de la meta
Entrevista de Yusimi Rodríguez
HAVANA TIMES — Disfruto la lectura de un texto donde encuentro ideas con las que puedo identificarme, reflexiones que siento como salidas de mi mente. Más aún disfruto uno cuyo contenido me obliga a detenerme en argumentos que no había considerado antes, que me «pincha» y me deja pensando.
En este grupo incluyo los de Martín Guevara, quien prefiere «mostrar que juzgar», al escribir. La ironía de sus textos está en los hechos que plasma, más que en las palabras, sin que su escritura deje de resultar inteligente y elegante.
Como a muchos lectores, su parentesco con Ernesto Guevara despertó mi curiosidad, principalmente por lo incisivo de sus textos. ¿Quién es este hombre? ¿Qué peso ha tenido ser el sobrino del Ché en su vida y visión de la realidad? ¿Es una persona de izquierda, de derecha, centro?
Durante meses, me hice estas, entre muchas otras preguntas. La oportunidad de responderlas llegó cuando Martín Guevara accedió a ser entrevistado para Havana Times. El intercambio por correo electrónico comenzó hace alrededor de un mes, y sus respuestas han atizado más mi curiosidad, pero la entrevista debía terminar en algún momento. Espero que su libro “A la sombra de un mito”, que será publicado en español e inglés, termine de satisfacer mi curiosidad.
Martin nació en 1963 en Argentina y vivió en Cuba doce años, pero se fue definitivamente en 1988. Ha regresado varias veces para visitar a su hijo, madre y otros familiares, aunque no tenía permiso para vivir en la isla. Hace 17 años radica en España, con su esposa y un hijo menor. Este hombre que se define como autodidacta en todo escribe para sus blogs y algunos medios.
En Cuba, tuvo privilegios “como todo familiar de lo llamado coloquialmente pinchos. El dinero es sólo un medio hacia el poder. Cuando él proporciona todo aquello que se persigue con el dinero, el poder se convierte en el elemento diferenciador de las clases sociales y castas. En los países del Segundo Mundo, el poder de compra del dinero se cambió por un poder absoluto. Por eso es comparable tener dos coches Lada y una casa en la playa, patas de jamón en la casa y un par de sirvientes disfrazados de militares en un modo de sociedad igualitaria, con tener millones en una sociedad de clases”.
HT: ¿En qué momento y por qué dejó de ser partidario del régimen cubano? (Asumiendo que lo fue en algún momento).
MG: Nunca llegué a serlo del cubano ni de régimen alguno. Pertenezco al sector crítico, no por disidencia política sino por exigencia de libertades individuales, a ese régimen y a todo el que las reprima. Pero de niño, era pionero, y las ideas revolucionarias entraron en mi espíritu aventurero y soñador con fuerza increíble. Mi falta de temeridad y lo que vi desde pequeño alrededor de nuestro exilio, de mi padre y de sus amistades, me hicieron no considerar buena la violencia jamás.
El desencanto fue gradual; además, el mecanismo de autocensura implementado en los países socialistas, es mucho más profundo que lo imaginable desde otras sociedades. Tengo amigos que han precisado varios años para hablar de los dirigentes cubanos sin cuidarse de alzar la voz, sin usar seudónimos o gesticulaciones representando la barba con la mano. Años hasta entender qué significa el derecho a pensar como les de la gana, mientras esto no invada la libertad y el derecho ajeno.
Por ende veo difícil responder a esa pregunta. En todo caso, desde adolescente presenté problemas en las escuelas, era del tipo indisciplinado creciendo hacia lo denominado lumpen allá. Ese es el terreno contestatario que yo defendía, y en el cual de algún modo sigo creyendo considerándome un hijo de la generación rock.
HT: En una entrevista dijo que necesitó escapar de la sombra de Ernesto Guevara, entre otras cosas para rescatar el cariño que le tenía por su aspecto quijotesco. ¿Cómo lidia con los fusilamientos que llevó a cabo?
MG: Tiene que ver con el espíritu de cada uno, otros primos míos no sintieron ese peso en sus hombros; lo que sí es objetivo es que cuando se tiene un Mito de ese tamaño, que encima murió por los pobres del mundo antes de los cuarenta, tan parecido a otros mitos universales, seguramente sólo se será un “sobrino de”, un “hijo de” o un “nieto de”, etc. Y se perecerá ante toda comparación posible.
En mi caso, con mi padre ya emulando a su hermano, preso político en Argentina, me era doblemente complicado crecer y aportar algo nuevo como ser socialmente útil, acorde con lo que se esperaba de mí. Me resultaba un camino más espinoso, pero más fácil para obtener cierto éxito, ser el anti héroe, sucio, desaliñado y poco disciplinado, diferenciarme en lo políticamente incorrecto, que no significa lo “negativo” ya que en muchas cosas lo considero aún positivo.
Esa fue la primera forma, que utilicé para distanciarme en mi cerebro de su sombra. Con el tiempo me alejé de todo lo relacionado con la izquierda, la derecha, con que nadie supiese que era familia de ese icono, positivo para muchos y negativo para otros. Cuando supe a los diez años que había tenido un tío así y que había muerto hacía años, fue una mezcla de orgullo y pena. Al ir creciendo esa fascinación se convirtió en pugna.
Sobre los fusilamientos y toda la violencia, como medio para eliminar la violencia, la represión como medio para mejorar el Mundo, el daño y el dolor para hacer florecer una sociedad de felicidad, he meditado mucho. Mis conclusiones me alejan de lo que creían aquellos revolucionarios del 1959, entre quienes había muchos muy bien intencionados.
La creo contraproducente a la corta y a la larga. No entro en el terreno de la culpabilidad de los condenados, sé que muchos eran torturadores. Pero no por ello creo conveniente hacer lo mismo que decimos hay que cambiar. En mi tío veo una cantidad de virtudes raras y complejas, que no erradican sus errores o desaciertos, pero dejo que sean criticados y expuestos por quienes los padecieron.
Creo que tuvo la extraña cualidad de poner siempre el pellejo en lo que pensaba, de no mentir ni siquiera en eso, cuando dijo en Naciones Unidas “Nosotros hemos fusilado, fusilamos y fusilaremos” , es una declaración durísima, pero ya querríamos que en este mundo de cientos de millones muertos por avaricia y violencia, escuchásemos al menos esas palabras de sus responsables: “Hemos hambreado, hambreamos y hambrearemos a África para obtener el diamante” o “Hemos bombardeado y bombardearemos para quedarnos con los beneficios” , etc.
Terminé por tener mi propio pensamiento no condicionado por la generación de mi padre, ni por el influjo de mi tío. Estoy convencido de que únicamente desde el amor a la Humanidad, el respeto a nuestros semejantes y diferentes, la búsqueda de una sociedad mejor en todo sentido, la libertad total y el crecimiento cultural y económico, llegaremos a la paz y a la felicidad en el mundo, podremos quebrar ese artificial círculo vicioso de Guerra-Paz-Guerra, que nos han hecho ver, de manera muy interesada, como natural.
HT: ¿Qué le hace afirmar que Ernesto Guevara era un desastre como ministro?
MG: Fundamentalmente mi afecto hacia él. Esa búsqueda de que en definitiva lo que él era es lo que terminó siendo, un Quijote algo Sandokán, que se quedó sólo en una selva como se quedan los grandes, con una Utopía, llamándole Rocinante a su caballo. Por último, los resultados de las políticas económicas, aunque creo que su idea de la autogestión de empresas era mejor que la política de económica centralista de lineamiento total con la URSS, que terminó imponiéndose. Pero para mí ser un mal político no es un defecto sino una virtud.
HT: ¿Rescataría algo de Fidel Castro?
MG: En lo personal, cosas como asombrosas en una personalidad. Pero, por el bien común de un país, no rescataría mucho. Si me pregunta de la Revolución, tengo muchas otras cosas que contestar. Fidel será seguramente objeto de estudio, porque tanto para sus seguidores en el mundo, como para sus detractores, no ha pasado inadvertido. Nunca vi a nadie que se acerque al nivel de control sobre todo, que era capaz Fidel.
Obviamente la confianza en sí mismo, la demostración de que contraviniendo el academicismo se puede llegar a donde uno quiera, el ejemplo de hasta dónde puede llegar el ego, son aspectos en los que, si algún día me interesase indagar, estudiaría a Fidel.
En el mundo necesitamos cambiar esa tendencia que nos gobiernen caudillos, cambiar los líderes absolutos por gestores de la administración.
HT: La respuesta a mi siguiente pregunta solo puede ser una especulación y nunca conoceremos la realidad, ¿pero qué cree que pensaría su tío de los cambios que tienen lugar en Cuba?
MG: Responderé aprovechando una frase que a menudo me decían los profesores, directores y cederistas, en Cuba, cuando creían que había hecho algo incorrecto: “Ay si el Che se despertase de la tumba y te viese, se volvía a meter en ella”.
Pues les digo a quienes están derrumbando aquello por lo que tanto reprimieron, “Ay si el Che se levantara de su tumba y los viese, se volvía a meter en ella, pero antes seguramente les pelaba bien el trasero”!
HT: Leyendo sus posts se tiene la sensación de que el gobierno Revolucionario, con Fidel Castro a la cabeza, no tuvo más que desaciertos y no trajo ningún beneficio al pueblo. ¿Eso piensa?
MG: Creo que nadie puede asegurar con cierta seriedad que en cincuenta años nada en un país ha sido bueno, o ninguna política, acertada. Pero pienso que al contraponer los (muchos) aciertos, y los desmanes, los desaciertos y sus consecuencias, para terminar asistiendo a la negación de todo ese enorme esfuerzo hecho por el pueblo cubano (no olvidemos que detrás de todo experimento de este calibre hay y hubo un pueblo), y el regreso al capitalismo por quienes lo negaron, el resultado es más bien negativo.
Es el primer país donde esto sucede, en Vietnam no fue Ho Chi Min, ni Mao en China, ni Lenin en la URSS, ni Ulan Bator en Mongolia, ni Bem Bella, ni Neto, ni Marian, ni Machel en Mozambique, quienes desataron el proceso de regreso al capitalismo. No me corresponde juzgar; prefiero escribir y mostrar, pero creo que tocará a los cubanos analizar esto y tener en cuenta el chiste que se decía en Alemania cuando cayó el socialismo: “Nos hemos encontrado con que todo lo que nos decían del socialismo era una mentira, sin embargo lo que nos advertían el capitalismo era todo verdad”.
HT: En su post “Helms Castro”, sobre el bloqueo norteamericano a Cuba, afirma que para el gobierno de Estados Unidos, que lo ha ido incrementando a lo largo de cincuenta años, resulta obvio que apuesta a su efectividad para derrocar a un tirano que se mantiene a fuerza de represión. ¿Considera usted que es solo a fuerza de represión que se ha mantenido el régimen cubano, descarta que haya cubanos que apoyan genuinamente a los líderes y ven el régimen como la mejor opción para el país?
Cueva de los Portales con mi amiga Olguita Suárez que trabajaba en el periódico Tribuna de la Habana y con un pomo guayabita del Pinar, en Pinar del Río, y ahí precisamente mi tío estuvo a cargo de un puesto centinela cuando fueron los sucesos de Playa Girón
MG: Quise hacer énfasis en lo útil que resultó para las políticas extremistas, y como cualquier cosa que destensara la cuerda no era bienvenida por quienes querían mantener dicha tensión por diferentes razones. Unos en su exilio para una mayor atención del gobierno, y otros en su trono de poder, porque el llamado a la unificación tras consignas patrióticas, frente a amenazas nacionales, es de una eficacia máxima.
Yendo a si sólo con represión se ha mantenido 55 años de gobierno, por supuesto que no. Lo respondí en la pregunta anterior. Pero sí opino que el ingrediente represión, autoritarismo, lo “obligantario” una mezcla de voluntario con obligado, ha estado presente en todos los platos.
El modo en que se inoculó la autocensura en los países mal llamados “Socialistas” debería ser estudiado. En casi todos, con escasas excepciones, la gente prefería lanzarse a un bosque congelado, a un muro guardado por centinelas dispuestos a matar, antes que enfrentar la situación, o siquiera considerar seriamente la posibilidad de protagonizar un cambio.
En Cuba había problemas muy concretos cuando se hizo la Revolución, en ella participaron muchos sectores, no era un movimiento monolítico ni mucho menos.
Durante más de medio siglo por un solo gobierno, se han hecho cosas de todo tipo. Algunas espectacularmente buenas y otras magistralmente malas.
Hay países donde en un trimestre se concentra la misma cifra de muertos por asuntos de delincuencia común, que ha habido durante 55 años en Cuba. Eso no es un logro menor. Hay países que en 55 años han contado con más de veinte gobiernos distintos elegidos por el pueblo, esa no es una rémora menor.
HT: ¿Le reconoce algún derecho a los gobiernos norteamericanos de proponerse derrocar el régimen cubano?
MG: Ningún derecho a ningún gobierno de ningún sitio a derrocar a nadie. Ni siquiera a meterse en los asuntos de otros, sobre todo si cada uno tenemos tanto que arreglar en nuestras propias casas, excepto en caso de una eclosión, de una calamidad, de necesidad humanitaria.
Es difícil establecer la línea, pero en la Segunda Guerra Mundial, la participación de los Aliados contra Hitler sí fue buena y a la vez tremendamente injerencista. Cuando las matanzas de Ruanda, se extrañó mucho la injerencia de todas las naciones; a nadie de ningún signo político le importó un pimiento. No había diamantes ni situación estratégica, ni oro, ni opio.
De igual forma, no le reconozco ni a la nomenclatura del PCC, ni a ningún autoritarismo impedir a su pueblo distintas formas de gobierno.
HT: Del mismo post “Helms Castro”, se deduce que para el gobierno cubano sería desastroso que el bloqueo desapareciera mañana. ¿Por qué el gobierno norteamericano no lo levanta, si su objetivo es “derrocar al tirano que se mantiene a fuerza de represión”?
MG: Me refería a los años pasados. La situación ahora es muy diferente, Raúl está trabajando duro, implicándose en los cambios. Por supuesto habrá cosas mal hechas y errores, pero los aciertos son sólo de quienes lo intentan, y Raúl está moviendo ficha de un modo conservador pero también arriesgado. Prefiero eso al inmovilismo. En esta nueva situación, con las conversaciones que ya deben estarse produciendo a todo nivel entre EEUU y Cuba, con los viajes de los cubanos a Miami, es otro panorama que la Cuba que yo conocía, donde sólo mencionar el deseo de ir a Miami podía acarrear graves consecuencias. En este panorama no creo que al gobierno le convenga el bloqueo, porque no está ya instalado en la intransigencia, o mejor dicho en la “representación pública” de dicha intransigencia. Pienso que caminan ambos, con mucho criterio hacia ese desbloqueo. Pero sí, creo que los extremos se unen; aunque aparentemente presenten objetivos distintos, son idénticos en tácticas.
HT: ¿Qué opina de las recientes revelaciones sobre el programa Zunzuneo*?
MG: Nadie tiene exclusividad sobre la necedad, mucho menos el gobierno cubano. Si el hombre aprendiese de sus propios errores y aciertos, hace siglos estaríamos libres de ser gobernados por tunantes, truhanes, timadores, chupasangres y represores. Pero parece ser que no aprendemos todo lo rápido que nos gustaría. A la URSS se la comieron desembarcando en un vaquero Levi’s, en una hamburguesa Mc Donald’s y en la MTV, jamás les habrían ganado en una guerra.
Si al final lo que todos quieren, pienso yo, es vivir en paz, es que de una vez se cumplan las promesas iniciales de aquella revolución ya lejana en el tiempo, pero no en la vigencia de sus razones, de las necesidades de cambiar el mundo hacia algo mejor. Donde haya garantía de derechos y libertades. Ni más ni menos.
HT: ¿Se siente argentino o cubano?
MG: Ahora debo incluir español en esa lista, es un triángulo identitario curioso. España era la Metrópolis, y Cuba y Argentina, son los dos países con mayor raigambre española de allende los mares. En el caso de Cuba por partida doble, por ser el segundo sitio a donde llegaron y por recibir emigrantes españoles hasta el triunfo de la Revolución, y en Argentina por ser el último país de la conquista de América, pero también con una recepción de emigrantes hasta hoy. Soy parte de los tres. A comer aprendí en Argentina, a beber y guarachar en Cuba, a formar familia y pagar mis impuestos en España.
HT: Mi última pregunta puede resultarle un poco agresiva, pero usted afirmó que “cuando se tiene un Mito de ese tamaño, que encima murió por los pobres del mundo antes de los cuarenta, con barba y delgado, tan parecido a otros mitos universales, hay que contar que sólo se será un “sobrino de”, un “hijo de” o un “nieto de”, etc.” ¿Sin embargo, no cree que termina por ser una ventaja; no le debe el interés de los lectores en su blog, la publicación de su libro en español e inglés, y el reconocimiento derivado de estas cosas, a su parentesco con Ernesto Guevara?
MG: Es interesante esta pregunta, pero me daría pie a una respuesta tan larga que sería casi un libro de reflexiones y revelaciones. Seré lo breve que pueda.
Durante los años que viví en Cuba por supuesto que una cara exterior de ese parentesco es que vivía mejor que los demás, o se me toleraban cosas que a los demás no. Aunque esa moneda tenía otra cara, cada uno es como es, y yo ese desafío en mi desarrollo como niño que se va convirtiendo en adulto no lo atravesé con la mayor naturalidad. Había un proceso de fascinación y a la vez rechazo de ese mito, de ese tótem que arrojaba una sombra poderosa, por supuesto a pesar de él. Nada de esto intenta definir a mi tío o mis padres, sino a mí mismo.
Fuera de la isla ese peso no disminuyó, se acrecentó.
El ejemplo mayor que tengo en vida en el sentido de honrar su recuerdo, es mi tía Celia, que nunca, ha aprovechado nada por ser hermana de Ernesto, siendo la persona viva que más lo conocía a lo cortito, su respeto y su cariño por su hermano es máximo y quizás por ello mismo nunca ha obtenido prebendas. Ella ha dado mucho a los demás, como arquitecta cuando su hermano la invitó a trabajar a Cuba en los ‘60, como hermana de mi padre atendiéndolo durante el tiempo que estuvo preso y por cierto Cuba no movió ni un dedo, ya que la URSS era amiga del Gobierno Militar argentino porque éste le vendía el trigo rompiendo el bloqueo norteamericano de trigo a los soviéticos.
Me aparté durante muchos años de esa sombra. Ahora cuento estas cosas, y muchas más relacionadas con lo que pienso que puede hacer bien a la gente, en principio por la concordia de Cuba, pero en realidad para todo el que le sirva y he utilizado para ello la misma loza que me apisonó.
La diferencia con la gran mayoría es quizás que no empecé a usar ese parentesco para hablar cosas condescendientes, sino cosas incómodas, me he granjeado inconvenientes, discusiones, y no poca animadversión.
Muy probablemente Ernesto se sintiese molesto si viese que uso mi parentesco con él para decir unas cuantas cosas, pero ten por seguro que no se sentiría nada cómodo, con todos aquellos aduladores que usan su nombre para vivir de él, y encima esconder, tapar y ser cómplices de algunas injusticias. Esto es muy importante recordarlo y recalcarlo, él dejó pautas muy claras a sus seguidores de lo que él consideraba ser cabal, en la carta de despedida a sus niños cuando dijo:
“Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más profundo cualquier injusticia cometida en cualquier parte del mundo.”
Atentos, no dijo en cualquier parte “excepto en Cuba”; les dejó claro que hay que denunciarlo en cualquier sitio del mundo, porque era, según continuaba su epístola: “la cualidad más linda de un revolucionario”.
Vamos a vivir una sola vida, es importante vivirla de manera tal de reconocernos en cada acto, si después resulta que tenemos la suerte de que hay reencarnación, pues mira, mucho mejor, pero tampoco habremos perdido nada. Es por eso que no me considero ni de izquierdas ni de derechas de una manera monolítico, frente a ciertas cosas opino de una manera y frente a otras de otra. Y sobre todo con las manipulaciones de la terminología que existe en el mundo de la política. Prefiero el terreno de la amistad íntima.
¿Qué quizás diciendo que soy sobrino del Che díscolo puedo captar más atención? Puede ser pero ese “díscolo” me costó lo mío.
¿Si “usase” el nombre del Che permanentemente, para hacer propaganda explícita de un sector interesado, para viajar, asistir a recepciones, cenas, fiestas, congresos, coloquios, ferias, presentaciones, haciendo loas al gobierno cubano, enalteciendo la figura de Fidel, para negar rotundamente toda versión no alineada con el proceso “revolucionario” aún a sabiendas de que miento ex profeso, entonces “usar el parentesco con el Che” pasaría a estar bien visto?
En todo caso, escribo de forma ecléctica, y no me interesa encasillar mi escritura, mis gustos literarios son mucho más profundos que los contestatarios; y el gusto por el buen rollo, por la paz, la tranquilidad aún mucho mayores que los literarios.
Si en algo puedo contribuir con algún relato, o alguna reflexión, si alguien le puede llegar algo de lo que digo y lo puede utilizar en su beneficio, o le alegra cinco minutos, o lo puede usar como yo he usado las ideas ajenas, que al fin y al cabo son conjuntas, son de nuestra especie, pues entonces habrá valido la pena. Aspiro como todos a la paz universal y eterna, pero con eso ya me sentiría bien para comenzar.
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El desembargo
Hace poco una periodista cubana me preguntó acerca de un artículo que una vez escribí sobre la conveniencia de las relaciones tensas para los extremos ideológicos, a propósito del bloqueo o embargo norteamericano a Cuba, impuesto por la administración de Eisenhower en 1960 y los valiosos servicios extraoficiales que a mi entender dicha ley prestaron a ambas partes del conflicto, con aparentes finalidades diferenciadas, que en realidad no lo eran tanto.
Le comenté que desde luego podría repetirle mi criterio sobre la utilidad e inutilidad a la vez de esa ley durante los años de gobiernos radicales e inflexibles, pero que lógicamente en las actuales circunstancias pienso que para ambos lados del conflicto, la perspectiva ha dado un leve giro, para los Estados Unidos de Obama y sobre todo de una nueva clase empresarial que comprende que su lugar está inserto en un mundo con una jerarquía diversificada y unos parámetros diferentes de confrontación que los que fueron habituales durante el siglo XX, y una Cuba gobernada por el pragmatismo económico del ala de Raúl Castro, un poco el homólogo de su vecino del Norte.
Durante los años de guerra fría, aparte del verdadero peligro de una guerra Mundial, había que mantener el negocio de la fabricación de armamento, para ambas potencias, la capitalista se veía libre de usar eufemismos para esconder la necesidad de vender armas, y la socialista aunque sí debía hacerlo, lo cierto es que el hecho de no encontrar una buena excusa casi nunca, no los desviaba de su cometido en lo más mínimo. Las naciones debías estar armadas hasta los dientes, la industria del armamento producía beneficios mayores que la industria de la construcción, la alimenticia, la de la energía juntas, y por ende sostenían en gran medida ambos modos de vida, amén del hecho menos contabilizable y tangible de mantenerse uno al otro a raya.
El bloqueo a Cuba se estableció como una medida para castigar la expropiación de diferentes empresas con participación norteamericana, a la vez que en Cuba en un principio se percibió como una grave rémora, aunque siendo honestos, nadie en su sano juicio podría esperar una reacción amable de parte de los capitalistas, a la expropiación de sus bienes sin indemnización alguna. Después se mantuvo con la finalidad de sitiar la isla y provocar la caída, y dentro de la misma se aprovechó para mantener la llama patriótica y victimista permanentemente encendida.
Aparte de hacer mención en aquel artículo de la flagrante contradicción, de que una Revolución que planteaba remover los cimientos caducos de una sociedad de consumo capitalista cuyo mayor exponente era Estados Unidos, sostuviese al mismo tiempo, que para su desarrollo era indispensable la relación económica con EEUU y el acceso al dólar, y aparte de hacer mención a que la más tierna reacción que debió esperar el flamante Gobierno Revolucionario, una vez que confiscó, nacionalizó y estatizó todas las empresas participadas por capitales norteamericanos, era precisamente un bloqueo, cuando no un desembarco directo, a lo que dediqué más atención era a describir como habían utilizado desde ambas orillas el bloqueo en su favor.
En Estados Unidos además de mantener un alerta más contra la amenaza comunista, también significó un nada despreciable apoyo a la comunidad cubana en el exilio, la cual también se tradujo en apoyo económico, leyes que favorecieron al emigrante cubano frente a otros grupos migratorios, ventajas fiscales, políticas, etc.
En Cuba, si bien el bloqueo dificultaría la variedad de productos en caso de que esa hubiese sido la intención de la economía mal llamada socialista, lo cierto es que desde el génesis la idea era erradicar la diversidad de productos, se combatió el estímulo y la motivación material, o sea que excepto para aquella materia prima absolutamente necesaria para el desarrollo de la agricultura y la ganadería, por lo demás ni se esperaba comercio, y esa materia prima ya la tenían garantizada de parte del CAME.
Sin embargo el bloqueo era un excelente instrumento moral de corte numantino, que le proporcionaba al Gobierno una excusa para justificar toda carencia, inoperancia, burocracia, y procedimientos de represión para acabar con la lacra interna que eran los opositores, y luego los “traidores” que deseaban emigrar al país que ahogaba a su Revolución, y a quienes escuchaban la música de ese país, a quienes leían sus novelas, a quienes se interesaban por su nada monolítica historia repleta de episodios de emancipación de las minorías y luchas por derechos civiles y humanos. Permitía explicar sin mayores complicaciones el alineamiento incondicional con la URSS.
Incluso cuando arribaba a la presidencia norteamericana un gobierno demócrata e intentaba un acercamiento con Cuba, más temprano que tarde aparecía cualquier escollo insalvable por parte de Cuba como derribar aviones espías, que le hacía imposible al presidente norteamericano continuar proponiendo dicho acercamiento, y era entonces que adrede o sin quererlo, el exilio y la nomenclatura de la isla caminaban en el mismo sentido y suspiraban al unísono.
Pero en la actual coyuntura tales consideraciones pierden peso específico. En inicio porque por primera vez en el medio siglo de duración de la ley y de la Revolución, coincide una administración norteamericana progresista propensa al diálogo con un gobierno cubano que no lo rechaza de plano. Que es todo lo proclive a la búsqueda de soluciones para la convivencia que puede ser un histórico de la Sierra Maestra y hermano de Fidel castro como lo es Raúl, sin embargo sería absurdo y sobre todo errado empecinarse en sostener que son la misma cosa, en que no existe ninguna diferencia con su antecesor y su camarilla más cercana, en la manera de llevar esas relaciones con la potencia vecina y otros asuntos domésticos.
Hoy por hoy, amén del carácter absurdo y de castigo exclusivo al pueblo de Cuba que siempre tuvo ese bloqueo o embargo, tampoco les resulta de la más mínima actualidad la aplicación de tal cerco económico y cultural, dado que incluso el “foco de contaminación” que los norteamericanos veían en el mal ejemplo de la díscola isla, se ha apagado en los hechos aunque intente hacer el esfuerzo de mantener alguna llamita retórica, algunos retazos para retrasar lo más posible la eclosión absoluta de la gente y su desaprensión al primitivo discurso oficial, cuando se den por enterados de que tras todos los sacrificios padecidos, terminarán por ser abandonados a la suerte de la moneda del mejor postor. Y los que vivien del lado del norte se darán también cuenta de que donde esté el poderoso "caballero don dinero" , ya se pueden ir quitando de enmedio los principios, las ideologías y más que nada los juramentos de amor eterno.
Sobre todo después de la caída de la URSS, cuando el gran capital se dio cuenta de que al país que venció a las tropas de Napoleón y de Hitler, en lugar de combatirlo militarmente o con bloqueos imposibles luego de haberse perpetrado el fiasco de Stalingrado, se lo debía derribar con el desembarco de deseadas marcas de refrescos de cola, de hamburgueserías, de auténticos blue jeans, un poco de genuino descontrol y mucha copia burda y descafeínada de libre mercado mezclado con punteos difusos de rock'n'roll.
Guillén subversivo
Debía regresar de ver a mi amigo chimpancé en el zoológico no antes de las cinco de la tarde, para mantener en secreto en el Hotel Habana Libre mi inasistencia a clases. Cuando llegaba más temprano o bien me iba a caminar por la calle Infanta, o iba al museo Napoleónico, a la escalinata de la Universidad o bien a una pequeña librería y también tienda para saciar a uno de los pocos hobbies individuales contra los que asombrosamente, el Estado no sólo no atentó sino que incluso promovió, la filatelia, que estaba en la calle L y 25. Unos pocos años más tarde ambas tiendas se trasladaron unificadas a la esquina más centrica del barrio de El Vedado, en las intersecciones de las calles L y 23.
A raíz de un más que correcto artículo que leí hoy sobre las librerías en Cuba, me asaltó el recuerdo del paupérrimo espectáculo que ofecía la estatería de los libros, aún cuando contaba con todos esos ejemplares soviéticos de ciencias, escasa literatura y artes además de los de Ediciones Cubanas, comparado con la vivacidad y autenticidad del mostrador de los sellos postales.
En lo que a mi sensibilidad respecta y a la de muchos conocidos, lo que nos predispuso en contra o a estar de espaldas a la "Involución" cubana no fue la falta de acceso al consumo, ya que éramos más bien entusiastas defensores de que las personas podíamos ser igual de felices sin la necesidad de comprar compulsivamente, de hecho no recuerdo haberme sumado a esa ola del transformismo post moderno que algunos amigos padecieron o experimentaron según se lo mire, aunque es cierto que si bien en lo estrictamente personal la compra de baratijas no constituye para mi ningún bálsamo ni sustituto de otras carencias, defiendo la belleza plástica del paisaje en el que la variedad de artículos en el mercado toman parte desde ropa hasta pintura para inmuebles, frente a aquellas pretendidamente artísticas aguafuertes de las calles de La Habana desconchadas como ruinas de post guerra, de las cuales el fotógrafo huye despavorido apenas concluye el trabajo del obturador de su cámara.
Exceptuando algún añorado sándwich, equipos e instrumentos de música, algún perfume francés, y el sempiterno blue jean de Levi Strauss, lo que echábamos mis amigo y yo de menos era la libertad de escribir, pensar, debatir, viajar, expresar lo que sea en cualquier medio y soporte.
Y por supuesto para alimentar lo anterior, el acceso a todo tipo de lecturas. Paradójicamente en el único país de Latinoamérica que hacía gala de contar con la totalidad d ela población alfabetizada y donde ciertamente se invertían no pocos recursos y tiempo en la educación y el adoctrinamiento de la masa.
Hoy se pueden encontrar más y menos títulos que en los años en que la isla era un satélite de la URSS, en aquel entonces era imposible simplemente que Padura publicase lo que hoy publica, y varios de los títulos que hoy se pueden leer estaban directamente prohibidos, además de estar desaocnsejadas publicaciones como Pradiso de Lezama Lima, nada acerca de la cultura Yoruba o el sincretismo religioso, considerado igual de procaz que lo que lo había considerado la burguesía pero ocultado con mayor denodo, por otro lado sí que se encontraban en las estanterías los más plomizos e insufribles portavoces del Realismo Socialista asi mismo como una nutrida cantidad de libros científicos de la editorial MIR y libros de arte con una gran confección a precios subvencionados sobre los pintores que había en el Museo Hermitage.
La declaración de que "dentro de la Revolución todo y fuera de esta nada" de Fidel fue letal para la cultura, fue devastador, hasta los más intelectuales valores de la cultura nacional que eran numerosos y de enorme calado, se vieron conminados a manifestarse sin titubeos en favor de la restricción y censura total y absoluta del régimen o destinar toda su obra al exilio editorial, cuando no exiliarse de hecho ellos mismos.
Hay muchos capítulos duros, tremendos, muy graves, algunos que van aparejados a desaparición física de personas, otros a penas y dolores intensos que deberán ser revisados e investigados con el fin de que nunca se repitan una vez acabado el perverso experimento que ya dobló la curva hacia su segundo medio siglo. Pero acaso sea en el atque frontal a la expresión escrita en el que más se deberá ahondar por su carácter depredador de toda posibilidad de producir bienes artísticos y culturales de calidad, de la destrucción del discenso, del principio filosófico hegeliano y luego marxista de la negación de la negación, condición sine qua non para el progreso o simplemente el arribo a la "razón"; por su utilidad como rudimento para aplicar la lobotomía colectiva, la instrumentalización ideológica que por un lado tanto daño causó a varias generaciones, y por otro y aún peor, tanto rechazo causa a las actuales y causará a las futuras a la hora de separar la paja del trigo, y saber ver y reconocer aquello positivo y hasta conveniente o necesario en la cultura colectiva, que por simple y muy comprensible saturación será imposible de ver con buenos ojos en la educación post-dirigida.
Ese doble daño, el de las generaciones que no tuvieron posibilidad de ser Carpentier, Lezama Lima, Vitier, Cabrera Infante, Marinello, Portocarrero, Lam, Guillén, Mella, al no poder estar conformados por la diversidad de arcilla cultural a la que tuvieron acceso los propios revolucionarios que luego negaron a las nuevas generaciones la bondad de todo el caudal de conocimientos que los libros nos legan, como el mismo Fidel Castro y familia, Hart Dávalos, Roa, Ernesto Guevara, Fernández Retamar, Carlos Rafael Rodriguez, Chibás, Frank País, Hydee Santamaría, Vilma Espin y un extenso etcétera de Saturnos fagocitadores de sus propios hijos, y el de las generaciones que no tendrán el más mínimo respeto, simpatía y por ende casi ni idea de la obra y el conocimiento legado por ilustres filósofos, artistas, activistas revolucionarios, honestamente ilusionados con la posibilidad de un cambio hacia un mundo más justo, y mucho menos de aquellos concebidos bajo la sombra de los totalitarismos comunistas, entre los que ciertamente constituyen la inmensa mayoría los de nula calidad artística.
Así mismo como se avizora un arduo trabajo para que las nuevas generaciones recuperen el entusiasmo por proyectos sociales colectivos, por volver a percibir con algo de simpatía alguna vez la militancia política, será de complicado mantener en la primera línea de las vidrieras de las librerías a Gorki, a Cardenal y a Guillén.
Aunque del bueno de Nicolás hace mucho tiempo ya que el poema "Tengo", debería estar catalogado como material subversivo de alto voltaje.
Reproduzco dos estrofas que más que una loa a la "Involución", parecen haber sido escritas hoy como una reivindicación airada de un poeta disidente a punto de familiarizarse con el tacto fresco de los barrotes en las mejillas.
"Tengo, vamos a ver,
tengo el gusto de ir
yo, campesino, obrero, gente simple,
tengo el gusto de ir
(es un ejemplo)
a un banco y hablar con el administrador,
no en inglés,
no en señor,
sino decirle compañero como se dice en español.
Tengo, vamos a ver,
que siendo un negro
nadie me puede detener
a la puerta de un dancing o de un bar.
O bien en la carpeta de un hotel
gritarme que no hay pieza,
una mínima pieza y no una pieza colosal,
una pequeña pieza donde yo pueda descansar.
Fragmento de : TENGO - Poemas de Nicolás Guillén
Divina fogata
El otro día me hizo gracia un disertante espontáneo que defendía los derroteros de la "Involución" cubana a lo largo de la friolera de nada menos que 54 abriles, al mismo tiempo que decía simpatizar con los indignados. Le pregunté si no se daba cuenta de la incongruencia, si conocía las reivindicaciones de unos y otros.
Unos quieren gobernar eternamente la Isla, al menos ya llevan más que la edad que tengo, que es la medida de "lo eterno" para todos los mortales, y si bien me considero alguien jovial fuerte y animoso, podría admitir no sin ruborizarme que ciertamente ya también puedo estar algo "cascado" al mismo tiempo!
Mientras que los otros defienden el debate permanente, consideran deficiente una democracia que sólo permite la participación popular en la toma de decisiones cada cuatro años, quieren estar involucrados permanentemente en los asuntos importantes de la sociedad. Consideran que cuatro años es una eternidad para esperar un cambio.
¡Ay estos disertantes!
Desde poco después de triunfar, la Revolución cubana "se fue a bolina" cuando una pretendida vanguardia quiso apropiarse de los méritos que consiguió el pueblo, de sus logros respecto del fin de la corrupción y de la tortura de la dictadura batistiana, que es lo que se imponía mayoritariamente en aquella lucha, comenzó el largo camino por una nueva forma de dominio, mucho más compleja, casi imposible de desarticular porque su médula espinal, está directamente enclavada en el nido de lo más sofisticado del totalitarismo, en el mismo corazón del fascismo, que no es otro sitio que allí donde reside el constantemente manipulado capricho de las mayorías, el barniz de lo pretendidamente popular.
No es otro que la banalización del legítimo anhelo de libertad de cada individuo convirtiéndolo en lema de rebaño, en consigna del populacho que desde siempre ha acompañado sediento de crueldad colectiva a la adúltera, al rebelde, a la bruja, al hereje hasta la cruz, hasta la hoguera al grito de:
Quemadlo, quemadlo cuanto antes!!!!
Retorno a El Mariel
Cuba buscará inversores "extranjeros" para un mega puerto.
Un capricho del destino quiso que este enclave hito de la claudicación marxista leninista en todo su espectro ideológico, se situase en el puerto de El Mariel, célebre por haber sido punto de partida de uno de los mayores éxodos mundiales del siglo XX. El exilio de más de ciento veinticinco mil personas superó con creces a los treinta mil que salieron unos cuantos años antes por Camarioca con igual destino, Miami.
Más allá de los golpes y las humillaciones de que fueron objeto aquellos emigrantes por el simple hecho de querer viajar para ampliar sus horizontes, más allá del peso del horror de los castigos infligidos a todo aquel que plantease que Cuba debía abandonar el estatismo y desarrollar el libre mercado, me pregunto seriamente si quienes han tomado este rumbo diametralmente opuesto a las imposiciones de medio siglo sin excusarse siquiera con los damnificados, conocen algún límite en la desfachatez y la inmoralidad.
Aunque reconozco que mis interrogantes son recurrentes.
No alcanzo a explicarme la razón de que muestren ese ahínco en que los elegidos sean adoradores de amasar fortunas de dinero a través de la plusvalía, genuinos explotadores de la clase obrera pero con una única condición excluyente: que no sean cubanos.
¿No colisiona esto frontalmente con los más elementales principios patrióticos, libertarios y por supuesto los pretendidamente comunistas?
Y por otro lado ¿dónde están aquellos que juraban luchar hasta morir antes de ver perecer al socialismo? ¿estarán alzados en los distintos montes de la isla, en la lucha clandestina, en los calabozos o en efecto bajo tierra?
Por aquí me dicen que no, que de eso nada, que era todo alarde, paripé, papití como decían en Cuba.
¡Uf, que alivio! porque sucede que conozco a tanta gente que juraba aquello con tal bravura y dramatismo, que yo ya no podía evitar sumirme en el dolor por semejante tragedia.
Suerte que al final era todo humo!
Según el Comité Central del Partido Comunista de Cuba, ahora el principal objetivo de todo revolucionario es volcarse para buscar samaritanos capitalistas que quieran invertir "pastuqui" en la isla.
Piden disculpas por el pequeño cambio en el proyecto socialista:
Ya no se busca al "Hombre nuevo" ahora están tras el mismo viejo picarón de siempre, el hombre de "quítate tú que me pongo yo".
Pero los revolucionarios del mundo entero no tienen nada de que preocuparse, con este método se creará una fuerte clase proletaria bien explotada, carente de todo derecho que convenientemente se sabrá revolver contra el abuso, y se presume que finalmente se podrá establecer la auténtica dictadura del proletariado.
¡Siempre cabe la posibilidad de que detrás de este mamarracho llegue una especie de comunismo cósmico bajo la prolífica estirpe "castrense"!
"El hombre Nuevo" Marina & Golf
Las nuevas tecnologías nos pueden dejar postrados con una lumbalgia de órdago a causa de horas interminables frente a uno o más tipos de pantallas, computadoras de sobremesa, i pad, Smart phones, televisores que conectan a internet como casi seguro dentro de poco harán los porteros automáticos, los microondas y más de una marca de batidoras.
O bien puede que si son utilizadas a favor del conocimiento sean una herramienta increíblemente útil, como cuando ayer puede ver desde la península ibérica en el programa de María Elvira en la CNN para los hispanoparlantes de EEUU, una serie de denuncias a modo de noticias desopilantes, que paradójicamente seguro son menos creíbles para todo tipo de opositores, disidentes o simples descreídos de las virtudes de la Revolución, que para los protagonistas de ese truculento engaño de tamaño mastodóntico.
El programa muestra una publicidad de un complejo turístico de alto standing para disfrute y usufructo de multimillonarios cerca de la península de Guanahacabibes, en la Occidental provincia de Pinar del Río, cuna de bellezas naturales ocultas y anónimas de la isla.
Punta Colorada Golf & Marina. link Con más de treinta kilómetros de playa de arena blanca tan exclusiva y excluyente, extendiéndose por cuatro mil hectáreas, equivalente a ocho mil campos de fútbol, con nueve kilómetros de puertos deportivos especializados en amarres de mega yates, marinas secas para su reparación e instalación de astilleros, campos de golf por doquier, hípicas, viviendas de lujo, instalaciones de ocio de altura de deportes y relax de elite, restaurantes, cabarets, hoteles de un lujo ni siquiera concebido en varios de los países capitalistas de los alrededores. Y además pude ver un documental publicitario también sobre la ya construida Marina Gaviota en la punta de la península de Varadero, en Matanzas, popularmente conocida como Punta Francés. link
Golf, ron y chuchis baratas para industriales, banqueros y truhanes internacionalistas amigos de la Revolución!
En medio del coloquio televisivo uno de los entrevistados mencionó el Hotel Habana Libre como antiguo refugio de familiares de revolucionarios, sin darse cuenta hasta que punto dio en el clavo con su intención de establecer un contraste, ya que además de servir de refugio para varios parientes del guerrillero heroico, y de numerosas familias de insignes revolucionarios del mundo, fue allí precisamente, donde abrió la primera tienda piloto en dólares para uso exclusivo de extranjeros, en el año 1976.
Estas inmensas marinas para el disfrute de los multimillonarios son los "biznietos" de aquella pequeña y pionera tienda segregacionista del Hotel Habana Libre.
Que esto pase mientras aún está vivo Fidel, quién encarceló, exilió, expulsó de la normalidad, convirtió a la demencia, a todo aquel que manifestase el deseo de disfrute del mundo material del capitalismo, es tan cruel y perverso que me impide bautizarlo con las palabras apropiadas, o o tal vez me persuade de no declarar los inmediatos deseos crecidos desde las entrañas.
Siempre se pudo advertir que entre todos ellos unidos no llegaban a juntar ni una sola virtud, y que al final todos se encontrarían en el lodazal forcejeando por un trozo de poder, pero ni la más fecunda imaginación llegaba a imaginar esta claudicación de todo valor iniciático.
Es menester denunciar las conductas de estos represores, ahora reconvertidos en cazadores del dinero capitalista obtenido por cualquier medio, porque ¿ nos imaginamos de quienes podrán ser los mega yates que atraquen allí?
¿ Serán de comunistas luchadores por el internacionalismo proletario?
¿ Serán de trabajadores vanguardia?
¿ O serán quizás, acorde con el lenguaje de estos proto revolucionarios de papel cartón, de los explotadores de los pueblos mejicanos, hondureños, costarricense, brasileño, argentinos, uruguayos, españoles, franceses y de buena parte de los peores criminales de estos países?
Me pregunto ¿ que puede pasar por la mente de un Huber Matos, que luchó codo a codo con los más aguerridos revolucionarios para el restablecimiento de la democracia en Cuba, para la profundización de la Justicia social, de la libertad y la dignidad del pueblo de Cuba, y fue apresado veinte años por no plegarse a la súbita decisión fidelista de alinearse con la Unión Soviética? ¿ Qué pueden pensar aquellos a quienes se les expropiaron sus bienes por pertenecer a la pérfida burguesía nacional? Ciertamente mucho menos acaudalada que los destinatarios de este proyecto “internacionalista”.
Quizás les ocurra lo inverso a lo esperado, y sientan un íntimo alivio, cierto placer al constatar la sospechada catadura ética de los otrora tótems de la superioridad moral.
Siento no poder afirmar que estoy en condiciones de analizar este hecho con la objetividad sociológica, literaria o periodística necesaria. Otros estudiarán el característico fenómeno “tsunami” que se produce en las Revoluciones, dado el cual el retorno al capitalismo se ve acompañado por una voracidad inédita en el deseo colectivo e individual de consumo, de posesión de propiedades, de ostentación de dinero, y en una desaparición de todo pudor o prurito, de toda pauta moral que pudiese oficiar de rémora o freno en la manifestación de tal desmesurada avidez.
Y de intermediarios entre los dueños del pastel capitalista y los indigentes milicianos del pueblo, veremos a los de la guayabera, como en la antigua URSS los dirigentes del Partido posicionándose, para partir con ventaja en la vertiginosa maratón de acumulación de capital que ya los lleva al trote.
Aunque no cabe esperar que pierdan sus viejas costumbres y hagan partícipe al pueblo de estos novedosos filones, no sorprendería en absoluto si a alguno de los mega hoteles o mega restaurantes para traficantes de capital y de padecimiento proletario, decidiesen bautizarlo como" El hombre Nuevo".
Aunque no haciendo mención por esta vez, a los valores socialistas que pregonasen en un inicio sino más bien, en honor a los ya presentes y futuros conductores de esta segunda parte dotada de mayor pragmatismo de la saga: “Revolución Be bop”.
¡ Socialismo o ..... Miami!
Todo el que hubiese vivido en Cuba y cualquier país del mal llamado campo Socialista el tiempo suficiente y hubiese visto de cerca a los elementos que se auto denominaban comunistas, sabría que en cuanto se acabasen las ganancias para denominarse de esa manera se irían pitando de la isla más rápido que un telegrama. Lo sabíamos porque sencillamente jamás fueron comunistas, ni nada que se le parezca. tampoco yo soy comunista ni pretendo hacer una loa a los militantes de la igualdad social, pero es cierto que generalmente están expuestos a todos los peligros, y dispuestos a ir contra viento y marea con sus denuncias. Gente temeraria.
Estos a que me refiero, el 99,9% de los que se autoproclamaban comunistas para obtener prebendas, ya fuesen ventajas, puntos, cargos, bienes materiales traducidos en coches rusos dependiendo la calidad según llegara el alcance de sus largas lenguas, accesos a casas, viajes, alimentos y sobre todo el temor de sus congéneres, ese 99,9% no eran en absoluto temerarios, sino todo lo contrario.
Todos sabíamos que llegado el momento en que ya no fuese negocio seguir denunciando gente o gritando a voz en cuello "Viva Fidel" o "Socialismo o Muerte", se esfumarían tan rápido como el amor de los viudos jóvenes.
Lo que no podía yo imaginar es que tuviesen el descaro tantos de ellos de emigrar precisamente a Miami! y lo que resulta peor es que en muchos casos pretendan que encima sea bajo la condición de exiliados.
Gente que ha hecho un amplísimo espectro de daños, y no precisamente como decía la canción de Silvio y Pablo en el grupo de experimentación sonora del ICAIC, “ Cuba va” en una estrofa aquello de “ por amor se está hasta matando , para por amor seguir trabajando”, sino que era por odio. Por cobardía.
Verdaderos esbirros que causaron muertes, encarcelamientos, suicidios, exilio, muchísimo dolor, tienen el tupé de solicitar plaza en condición de desterrado a la mismísima tierra de pecado.
Aún cuando no sean de mi círculo de semejantes, me pregunto como se sentirán todos los que tuvieron que enfrentar la humillación, la cárcel, el ostracismo sencillamente por desear vivir en el capitalismo, sencillamente por expresar ese deseo de manos de los que hoy arriban a sus vecindarios como disidentes de la Revolución.
Alabo la muestra de civismo de la gente de aquella ciudad, la cual todos los que nos criamos en Cuba estábamos seguros porque así se nos instruyó, que estaba habitadas exclusivamente por asesinos fascistas, al no arrastrar a uno por uno a todos estos híbridos del humano con el porcino, y depositarlos en la costa con una balsa construida sobre el neumático de un camión para que regresen a su tan amada Revolución.
De esos esbirros no tuve oportunidad de conocer a más de alguno debido al círculo en que de vez en cuando me veía obligado a formar parte.
Sin embargo como todo ciudadano sí que tuve alrededor hordas de toda esa otra masa de alcahuetes, delatores, chivatos, simuladores, pretenciosos, que buscaban ventajas denunciando a sus vecinos, a sus propios amigos y familiares en ocasiones, porque estos no comulgaban al cien por ciento con los lineamientos del Comandante, o porque escuchaban una emisora de rock desde Miami, o porque habían comprado un vaquero Levi’s en el mercado negro invirtiendo el salario íntegro de un mes, o porque hacían inocentes y veladas críticas al sistema, a los dirigentes, a las instituciones, o porque no asistían a los trabajos voluntarios, o porque eran católicos, o porque eran abacuás, o porque eran testigos de jehová y no gritaban con suficiente bríos las consignas revolucionarias, o apagaban el televisor en medio de un sempiterno discurso de Fidel, o porque vendían frutas, caramelos, maní o helado caseros.
Y también muchas veces porque eran personas agraciadas, con cierto éxito en las relaciones humanas, eso hacía que muchos cederistas sin demasiada gracia ni atributos se movilizaran especialmente contra ellos.
Personalmente conozco incluso casos de personas que juraban ser la mar de revolucionarios, eran de la Juventud Comunista, y aunque jamás se los vio denunciando algo mal hecho por los poderosos, si que les pudo ver en demasiadas ocasiones "embarcando" a los más débiles. Y conozco algunos de ellos que incluso se aprovecharon de un sistema amorfo, atípico, que les prohibía a todos los ciudadanos nacidos en su porpio suelo, estar al frente de una empresa, sin embargo sí se lo permitían a extranjeros que tiempo atrás, antes desear probar las mieles del dinero fácil sin competencia, habían manifestado afinidad con la Revolución, y junto con ellos a sus cónyuges. Sé de gente así que ocasionó doble daño, uno por delatar a tantos compatriotas, y otra por sembrar una semilla más de la putrefacción con la instauración de una nueva tipología de diferenciación de clases sociales en Cuba, la de los nuevos ricos.
Hoy personas así no sólo han “traicionado” a la Revolución a la que decían defender con su sangre hasta las ultimas consecuencias (sobre todo mientras les proporcionase ese impresionante oasis de placer inalcanzable para los comunes y mucho menos para los descontentos, los lumpens, los inadaptados), sino que lo han hecho yéndose precisamente, con todo lo grande que es el planeta, nada más ni nada menos que a Miami, la ciudad del deseo inconsciente colectivo de todo cubano.
Y como los vi dar no pocos palos traicioneros a esta gentuza, y hoy veo no sin algo de satisfacción como huyen como ratas del barco averiado mientras aún está amarrado en puerto, me permito decir, expresar, declarar, manifestar, exclamar, eructar, vomitar:
PUAJJJJJ!!!!
¿ Guarapo era Fidel o Castro?
Una de las particularidades en el habla en que están bien diferenciadas las procedencias de los cubanos es en la manera de llamarle a Fidel Castro Ruz.
Hay unos que le llaman Fidel y están quienes se refieren a él como Castro. Con Raúl pasa algo similar pero mucho más atenuado, desde que es Presidente se dice en los medios del exterior los “Castro”, pero también está permitida la acepción Raúl, por dos razones, la primera es para diferenciarlo del hermano mayor y la segunda es porque con él no existió ni existe el mismo encono histórico que con Fidel.
Quienes le llaman Castro son los que se fueron a primera hora. Incluso dentro de ellos hay muchos que le llamaron Fidel durante un tiempo, ya que formaron parte de la lucha contra Batista o simplemente simpatizaban con su campaña inicial, pero una vez arribado al poder el célebre hijo del hacendado de Birán y cambiado todo el sentido de sus planes declarados, acabaron girándose en contra y llamándolo por su apellido estableciendo así una distancia, en la familiaridad, en la simpatía y por ende en la ideología, similar a la de los primeros enemigos de "Castro".
Quienes le llamaban Fidel, fueron tanto de dentro del proyecto revolucionario como de fuera de éste que sentían algún grado de simpatía por el mismo o por el pintoresco personaje.
Con el paso del tiempo se fue afianzando la denominación de Fidel como el primer sello irrenunciable de alineación en sus políticas y de simpatía por sus ideas, así como de pretendido amor de masas.
Concurría la contradicción de que en cualquier acto público, en cualquier discurso, para nombrar a Fidel había primeramente que hacer un recorrido verbal de amplio espectro, había que decir algo así como el nombre barroco completo de un Rey en la época del Renacimiento: Primer ministro y Presidente del Consejo de Estado y de ministros, del Buró Político y del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.
Pero coloquialmente se lo llamaba Fidel.
Como dijo Fidel.
Lo que Fidel quiera.
Lo hacemos por Fidel.
¡Fidel, seguro, a los yanquis dales duro!
Los deportistas lo primero que debían hacer al llegar al aeropuerto José Martí con una medalla en el cuello, antes que saludar a nadie, ni a su querida madre convalesciente, era decir: Le dedico este logro al Comandante en Jefe.
Mientras más se acercaba la posibilidad de tener un contacto con él, más había que ir adornando aquel “Fidel” pelado, escueto, que presentaba el amor popular refiriéndose a él como a un padre, en la medida que se acercaba físicamente, como un deportista con medalla quien bordeaba la posibilidad de un encuentro fortuito con la deidad, debía revestir ese solitario nombre de pila. “Se la dedico al Comandante en Jefe”. Y evitar el Fidel y desde luego el Castro.
Para los artistas muy afines era definitivamente Fidel. Cuando se referían a él en tercera persona, incluso en las canciones se le podía tutear. ¡ Se le debía tutear! Pero en un encuentro de primer tipo, hablando en segunda persona había que usar el Comandante y por supuesto precedido del usted.
Así como la Iglesia evita la blasfemia, pero prefiere que alguien se maldiga en nombre del Padre y en el de todos los Santos antes de que los olvide, la inteligencia del Estado igual, si alguien manifiesta defecarse en todos los antepasados de Fidel, toma represalias, pero prefiere con creces ese impío improperio que la indiferencia.
¡ Abajo Fidel!
Los que le tomamos animadversión por diferentes razones viviendo en Cuba, luego de haberlo respetado como presidente o de haberle temido como comandante del bien y del mal, lo hicimos pensando y hablando de Fidel. Tanto en los chistes como en las críticas era y es Fidel, o en su defecto, algunos de sus innumerables apodos, que también los había para los obsecuentes y otros para quienes sentían rechazo. Para los apestados era Guarapo o Esteban (por: Este-bandido) . Para los delatores era "El caballo" o "Fifo".
Sin embargo aquellos de la generación “Fidel” que emigraron a Miami, de repente se vieron compelidos a llamarle por su primer apellido, ya que llamarlo por su nombre de pila era una muestra de sospechosa cercanía. Y pasaron a hacerlo subordinándose de un modo poco meditado, a las razones de los primeros inmigrantes exiliados, siendo que existía y existe un abanico amplio de razones para la disidencia , muchas de ellas de índole sensiblemente diferente.
Dicha impostura, los dejó huérfanos de sus razones y de sus conquistas personales en el terreno de la insumisión, de la rebeldía, ya que la bronca genuina se la profesaban a “Fidel” por sus traiciones, excesos y represiones y no al primerísimo “Castro”.
Una crítica hecha desde el peso semántico y simbólico del nombre "Fidel", en apariencia no difiere de si está construída en torno a su apellido: Castro. Pero la diferencia existe, y abarca la finalidad y a génesis misma de dicha crítica.
Chakata
_Ponme un chakata y un té frío con limón- dijo Lissette justo en el momento en que yo me acerqué por detrás para hincarle los dedos índices en los riñones a modo de saludo- Tras un breve respingo, se giró soriendo y me dijo:
_ ¡ Vaya, faltabas tú!-
Me pedí dos chakatas bien fríos para evitar regresar de inmediato a pedir otro, sabiendo que el primero desaparecería con la sed-calor que hacía. Fui a sentarme a la mesa. Era la sede central de la UPEC, Unión de Periodistas y Escritores de Cuba, en una de aquellas confortables casonas señoriales en el barrio de El Vedado expropiadas al principio de la Revolución y reciclada como sede de un organismo oficial, donde los periodistas de los medios cercanos y algunos curiosos como yo asistían a dirimir asuntos de actualidad, a disipar, a interrelacionarse, auxiliados por los efluvios refrescantes del chakata, un trago-infusión, compuesto de té, limón, azúcar, ron y hielo.
En la mesa estaba Reinaldo, Bruno, Danilo, Julio, Lissette y Olguita. Estaban hablando de la mala pinta que había tenido la visita del flamante jefe de Estado de la URSS, Mijaíl Gorbachov, en la cual se notó una relación con Fidel tirante, fría y dada la cual, por primera vez desde que el Che le advirtiese sobre la traición de Moscú a la causa internacionalista y este lo desoyese olímpicamente, se le escuchó hilvanar un discurso sin la obsecuencia habitual de : ¡ Viva la Patria de los Soviets!, habló sobre los tiempos que estaban por llegar y sobre la relatividad de las amistades indestructibles.
Julio y Reinaldo, eran de todos ellos los más críticos con la censura en el panorama periodístico, pero no necesariamente los más entusiasmados con los sueños de aperturas económicas, sociales y políticas que llegaban promovidas, incluso desde la misma patria de Lenin. Todos estaban embriagados de ilusiones de cambios.
Han pasado los años después de aquellas conversaciones en la confortable terraza de la UPEC, discutiendo animadamente y no sin recaudos sobre la actualidad de la isla, cada uno de ellos tomó su camino más o menos aciago, algunos partieron al exilio, otros publicaron sus experiencias y fueron perseguidos, otros emigraron sin discernir públicamente y alguno como Reinaldo, tomó la senda más difícil aunque más fructífera, se quedó en Cuba rodeado de su realidad, a la que día a día ha contribuído a cambiar valiente y pacíficamamente.
En estos años formó pareja con una mujer delgada de mirada inteligente, de verbo preciso, rico, ágil, y de un coraje fuera de lo habitual, que de a poco fue conquistando un espacio vacío y vedado en Cuba, el de la opinión libre, el de la levantarse, abrir los ojos y permitir que lo que arribe al cerebro en una conjunción de sensaciones, información, deseos, fuese procesado y filtrado únicamente por el tamiz de la elocuencia, del armado del discurso, de la correlación. Un espacio que le costó salvar todos los miedos que no puede imaginar quien jamás haya intentado siquiera llevarle la contraria a los lineamientos de aquella sociedad. Reinaldo estuvo con su gran preparación intelectual y su valor al lado de Yoani y hasta tuvieron un hijo juntos.
Ella se ha convertido en famosa, luego de persistir durante largo tiempo en una sociedad vigilada por los cuatro costados, en escribir un blog que fue su seña de identidad, por la delicadeza literaria y por el atrevimiento en las temáticas, contando la vida cotidiana, el intensísimo “obstine” como llaman los habaneros al sumun del tedio, sin bajadas de línea, sin adoctrinamientos, sin posicionamientos baratos. La calificaron desde un inicio de "non grata", luego “desafecta” más tarde disidente, sencillamente porque desde aquella advertencia pública de Fidel a los intelectuales en la Biblioteca Nacional en 1961 en que advirtió: “Dentro de la Revolución todo , fuera de la Revolución nada”, todo lo que no oliese a melaza revolucionaria, a sirope ideologizado o a fritura militante, era focalizado inmediatamente y luego reprimido según el grado de desacuerdo o abulia que se atreviese a manifestar.
A Yoani le tocó un clima de medidas menos drásticas y trágicas con la variedad de puntos de vista, que antes de la desaparición del campo socialista, por diversos motivos , que van desde la erosión misma de toda etapa, hasta por el cambio de época que obligó a Cuba a aggiornarse de cara a la opinión pública internacional, toda vez que se quedó sin la custodia de sus otrora mentores estalinistas y debió agenciarse otra índole de simpatías internacionales. Pero no por ello un tiempo más fácil para salir adelante con la tozudez y la temeridad que demostró al mundo entero.
Acosada por doquier, defenestrada, violentada incluso, junto a su esposo Reinaldo, la bloguera de aspecto frágil y delicado siguió adelante con paso ejemplar, formando grupos de blogueros, amalgamando embriones de movimientos de artistas contestatarios, insuflándoles ánimos, valor, esperanzas y sacándolas también para sí, de quien sabe donde, reclamando derechos de la ciudadanía a la información como acceso a la verdadera "integración", que no pasa por obedecer ciegamente, sino por participar en las decisiones del entorno. Yoani en estos años ha estado creando país, ciudadanía, conciencia, a la vez que creciendo intelectual y humanamente.
La mayoría le reconoce este esfuerzo, pero aún hay de un lado y de otro quienes no son partidarios de permitirle expresarse, cuando lo único que ha pedido es el derecho a hacerlo con libertad. Dentro de las propias filas de los cubanos emigrados, existe un familiar pero nada atesorado acto reflejo de menospreciar y en cierta forma incluso atacarla, por el hecho de que hoy tenga un nada envidiable reconocimiento, labrado con una determinación y temeridad tomados prestadas del panteón de las virtudes reservadas al más recalcitrante y atávico machismo latino.
Gente que se fue de Cuba hace muchos años por las mismas causas que a ella la llevaron a quedarse para reconducir la sociedad, le llegan a criticar que no sea demasiado dura con el régimen, mientras los de pseudo izquierda le critican que reciba presuntos emolumentos desde el exterior para desarrollar sus proyectos. Como si el gobieno cubano destinase partidas equitativas con el fin de sufragar los gastos propagandisticos tanto del régimen como de sus opositores, del partido único y los divergentes, de los espontáneos manifestantes de dentro y de fuera de Cuba en contra y a favor de los inadaptados al anacronico sistema. Y desde luego yo me cuidaría mucho de darle lecciones de arrojo a Yoani.
Y una vez en mi interior, sólo intentaría dejar fluir con libertad ese torrente que porta la admiración al valor ajeno, el reconocimiento al sacrificio, y a lo conseguido gracias a ello y en beneficio de todos.
Y si pudiese me sentaría en una mesa con Reinaldo y Yoani, los escucharía, trataría de que me contasen de donde sacaron fuerzas en estos años, que me hablasen de la cotidianeidad en tales lides, que me aceptasen invitarlos a dos chakatas a cada uno. Acaso más por el calor que por la comodidad.
Príncipes y mendigos
Uno de mis íntimos amigos a los largo de la vida, de esa gente irredenta, políticamente incorrectísima, y repleto de vaivenes, pero con la extraña virtud de la autenticidad, de la coherencia, del valor y la lealtad, hace poco me hizo una confesión después de muchos años sin vernos, ya que yo me fui de Cuba y él emigró a Miami. Evelio me dijo que en aquél país, donde se hablaba otra lengua, habitado por seres que creían pertenecer a un estrato superior entre los humanos, la especie de los “americanos”, en el país que le habían querido enseñar a odiar por todos los medios, y sobre el cual a todos lograron meternos al menos algo de desconfianza con unas pocas consignas de no demasiada factura intelectual, plagadas de lugares comunes y grabadas a fuego en el hipotálamo, que en aquel país famoso por el ego de sus habitantes, por el desprecio a otras nacionalidades, sin embargo fue donde aprendió a ser una persona con los mismos derechos que los demás. Fue el país que lo dotó de una dignidad como ciudadano, desconocida para él hasta entonces. Me contó que por primera vez sintió que no era menos que sus vecinos, que por primera vez le hicieron saber que contaba con una extensa batería de derechos, y que nadie se los podía pisotear sin más. Mi amigo no es un iluso, es un rebelde nato, eso me ayudó a creerle sin demasiados remilgos, ya que entre los defectos de mi amigo nunca se encontraron la cobardía ni la obsecuencia
Me lo comentó justo en estos días, que los cubanos no pertenecientes a ninguna casta política, retomarán tras más de cincuenta años, la sana costumbre de contrastar su cultura con el resto del mundo a través de los viajes, ello inevitablemente me trajo algunos recuerdos.
En los años que viví en La Habana, tenía un anverso en moneda nacional y un reverso en divisas. Cubanos y extranjeros. Había diferentes tipos de extranjeros y de tiendas para ellos. La sociedad estaba más estratificada con fines mercantiles y de contención y represión del deseo de comprar que cualquier país capitalista, incluso que la sociedad de castas en India.
Excluyendo los turistas, que era el grupo más fácilmente diferenciable, por el aspecto, el color , el olor, y los sitios donde se hallaban, llegó un momento que se hizo complicado distinguir cuantos tipos de extranjeros había en Cuba incluso para los policías, de aquellos que vivían entre la gente, que ya habían recibido la bendición y la maldición del Caribe en sus pieles, estómagos y costumbres cotidianas.
Había varios tipos, clases y categorías de extranjeros: estaban los residentes permanentes, aquellos de larga estadía que pensaban vivir el resto de su vida en la isla, estos contaban con algunos derechos que el resto de la población nacional no tenía, como viajar a su país una vez cada dos años, pagando el billete en moneda nacional, único derecho que los beneficiaba con respecto a las otras categorías de extranjeros.
El nivel más bajo estaba compuesto por los estudiantes, que eran todos aquellos que tenían sólo permiso para estudiar, no podían trabajar ni comprar en tiendas de turistas, aunque había algunas tiendas donde podían adquirir ciertos productos del área dólar, muy reducidas ya que esta categoría era considerada la más baja socialmente. Estos eran mayormente provenientes de países en vías de desarrollo, con menor desarrollo que Cuba, tales como, Angola, Mozambique, Etiopía o Nicaragua.
Luego ascendiendo en la escala social había residentes temporales, los que no sabían cuando partirían, la gran mayoría de los exiliados pertenecían a esta categoría, y aunque se les permitía comprar en las tiendas de productos capitalistas o de exportación, se entendía que no contaban con fuentes frecuentes de obtención de divisas.
Siguiendo la línea estaban los “técnicos extranjeros”, cuadros medios de los países socialistas del este de Europa, y en su mayoría de la Unión Soviética. Estos tenían derecho a comprar en tiendas especiales en moneda nacional, en las cuales había productos alimenticios de notoria mejor calidad que los de la población nacional. Además, estos técnicos del área socialista, que de técnicos tenían aún menos que de socialistas, podían comprar en algunas tiendas de divisas, sobre ellos no se ejercía el control por parte de los agentes cubanos, contaban en sus propios barrios con un responsable del partido de sus países de origen. Vivían en barriadas habitadas sólo por ellos. Los rusos interactuaron relativamente nada con el pueblo cubano, pero no había cosa que le molestara más a un ruso, que soportar que se le metiesen un grupo del sector “estudiantes extranjeros” a beber en los bares con aire acondicionado, habilitados para ellos. En toda la isla, pocas cosas olían peor, que la axila de un soviético. Sin embargo ellos decían que los angolanos eran sucios, y que los centroamericanos cuando se emborrachaban se fajaban entre ellos. Lo cual no era necesariamente menos cierto.
Estaban los segundos de la escala más privilegiados, el cuerpo diplomático. Estos tenían un tren de vida de bastante escaso sacrificio. Casi no topaban con el socialismo en ninguna de sus formas más rudas, menos redondeadas. Tanto por el dinero que ganaban como por la impunidad que les otorgaba la inmunidad diplomática. En las tiendas habilitadas para su consumo, se podía notar esa diferencia. Estaban dotadas de lo mejor que llegaba a Cuba. Eran las tristemente famosas “diplotiendas”, radicadas casi en exclusiva en el barrio de Miramar y en Siboney. Tal era la distinción que le otorgaba a una tienda, a una peluquería o a una panadería, el prefijo “diplo”, que durante un tiempo cuando una chica se distinguía por su belleza se la denominaba: Diploniña.
Y por último, la crema de los privilegiados. Habían empezado a desembarcar un nuevo tipo de extranjero, que se convertirían en los menos queridos pero los más deseados, los empresarios a los que el Gobierno daría el visto bueno. Empresarios españoles, franceses, canadienses, que soñaban como todos, con beneficios económicos, pero por alguna razón arbitraria, aleatoria, anárquica o fortuita, más que racional, fueron asimilados por el sistema como capitalistas con un toque suficientemente revolucionario. Dueños de cadenas de Hoteles, empresas de comunicación, astilleros, petroleras, etc., simplemente millonarios que establecían sus sucursales en Cuba, contando con la cómoda inexistencia de sindicatos y sin el siempre molestísimo derecho de huelga. Estos compraban en las tiendas que se les antojara y no eran importunados por agente, ni ley alguna, los sempiternos bienvenidos.
Por debajo de todas estas castas, estaban los cubanos como mi amigo Evelio. Los nativos de aquel país, no podían entrar a ninguna de aquellas tiendas, ni manipular la moneda extranjera de modo alguno bajo amenaza de cárcel.
Una realidad así de absoluta, simple y llana.
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