europa aorta
Angel Carromero, rehén VIP
Hubo un estruendo , un silencio y la convicción de haber entrado de cuerpo entero en alguna de sus peores pesadillas, en una auténtica tragedia.
No alcanzaba a saber bien en que lugar estaba cuando ya le habían comunicado que de sus compañeros de viaje, los dos cubanos habían muerto y el sueco ya había abandonado la isla rumbo a su país. Le dijeron que la cosa no pintaba demasiado bien para él.
En ese lapsus se movilizaron procesadores y generadores de opinión decantados con mayor o menor claridad hacia un lado u otro de los fervores que supieron despertar el medio siglo de hegemonía gubernamental en la isla de Cuba. Más bien furibundos hooligans de las insignias de una y otra orilla presentando pasión más que razón, toda vez que no queda ni rastro de las posiciones ideológicas asistidas por la pizca de seriedad con que solían apuntalar sus respectivos discursos, los enemigos dialécticos de antaño.
Se movilizaron junto a la información todo tipo de versiones, sostenidas por la sospecha, basadas en conjeturas, se abrió un frente que sin embargo no llegó a fraguar en intensidad ni en dureza, como otrora lo hicieran las diferentes batallas de opinión sostenidas entre la dictadura cubana y el resto del mundo, un tanto por el visible desinterés en la riña como táctica, por parte del ejecutivo de Raúl Castro a diferencia de su hermano Fidel, y por otra parte por las delicadas negociaciones que esperaban para ser atendidas, con el fin del retorno del mitad temerario y mitad infausto dirigente de las Nuevas Generaciones del PP, partido que actualmente preside con mayoría absoluta el gobierno del Reino de España.
Ángel Carromero se había dirigido a Cuba, para reunirse presuntamente y llevarles fondos de manera clandestina a dos de los más exquisitos disidentes que cualquier político extremista puede desear como oponente, para la organización a que pertenecían, con la fatalidad de que ambos murieron en un mal llamado “accidente” que transcurrió con él al volante. Tanto si se atiende a la versión que sostiene la familia de Payá, según la cual fueron embestidos por detrás hasta salirse de la carretera y colisionar con el árbol fatídico, o si se cree la versión oficial, que asegura que Carromero no pudo controlar el vehículo por la velocidad y el estado de la carretera, la denominación del hecho como accidente es errónea, en el primer caso se desprende por lo evidente y en el segundo porque el ciudadano Ángel Carromero tenía retirados los doce puntos del carnet de conducir en España por diferentes infracciones y temeridades al volante, solo que aun no se había procedido a la retirada física del carnet. Si se conduce un vehículo en esas circunstancias, la tragedia es fruto de la consecuencia, no del azar.
La perspectiva de cuatro años de prisión pendió sobre su ser. Según desde el ángulo desde el que se lo mire era terrible o una bendición. Para cualquier cubano eso sería como un sueño, solo el participar de alguna manera en la financiación de la disidencia, comportaría una cantidad ingente de años de condena, y si encima se era responsabilizado de la muerte de dos personas, cuatro años tendrían sabor a manjar. Pero desde el punto de vista del dirigente político en carrera hacia las fases superiores del Partido, cuatro interminables años en las cárceles cubanas, así fuese en la sensiblemente mejor prisión para extranjeros, sería la concreción de una de esas pesadillas de ubicación no demasiado nítida entre la remembranza y la premonición.
Al cabo de una serie de negociaciones llevadas a cabo con la prudencia y el escepticismo político necesarios para arribar al éxito, el dirigente a medio camino entre el héroe y el villano fue trasladado a España, para ser ingresado en la también nada ordinaria prisión de Perogordo, en Segovia, donde suelen pernoctar los reos VIP del panteón ibérico, sus ineludibles veladas a la sombra de la justicia.
Alrededor de dos mil cuatrocientos españoles están detenidos actualmente fuera de España en prisiones de todo el mundo, el 83% por delitos contra la salud pública, en su mayoría casos de pequeños tráficos de estupefacientes sin intervención de hechos de sangre. Es de recibo preguntarse si no habrá tenido algo que ver su filiación y cargo político en la prontísima puesta en marcha del convenio bilateral de sentencias penales firmado entre el país europeo y el caribeño y no sería descabellado asimismo, solicitar una explicación de con que fondos se atendió a este nebuloso caso especifico.
En la cálida perla del Caribe, los presos juzgados y condenados por delitos de mucha menor enjundia que los cargados sobre la espalda de Ángel Carromero, tanto los considerados presos políticos como los presos comunes por causas que solo en Cuba se penalizan con ingreso a prisión, conforman una abultada cantidad, aunque ciertamente imprecisa por la carencia de un portavoz único y fiable, y en ese caso también corresponde preguntarse que negoció el estado de Cuba para que se diese carpetazo sobre el fallecimiento de dos militantes políticos, de dos ciudadanos cubanos, de manera tan ambigua y poco clara, y aunque solo fuese por respeto a todos esos presos que permanecerán hasta más allá del agotamiento de las reminiscencias y presagios de la más persistente de sus antiguas pesadillas, invitar a que aclaren cuales fueron los privilegios y las prebendas aplicadas en este turbio caso, rodeado de velos y candados echados desde las correspondientes orillas de los antiguos contendientes.
Ecce homo
Ascencio se acercó a la ventana, observó las pocas figuras que aun a esa hora se movían abajo en la calle, regresando a sus casas, yendo al último bar, o simplemente matando el insomnio, llevados por el magnetismo de la costumbre, por su tracción, yendo a los mismos lugares de cada día, la cama , el bar, el paseo. Como él mismo había hecho cada día y cada atardecer. Rara vez permanecía despierto hasta más allá de la medianoche, pero ese día no podía dormir.
Había visto la tarde anterior el partido de fútbol de la Liga de campeones europea con sus amigos del barrio. Era tarde, no era recomendable para nadie que debiese atender alguna labor a la mañana siguiente andar a esas horas por la calle. Pensó que esporádicamente se dan circunstancias que pueden segar irremisiblemente el deseo de dormir.
Se quedó observando los pasos de la gente y escuchando los distintos sonidos de sus zapatos mientras intentaba suponer, sospechar, adivinar a donde irían.
Cuando le entró el sueño, antes que le nublase el pensamiento bajó la persiana de la ventana y decidió que era el instante de hacerlo.
El hermano, que había quedado con él en pasar temprano por la casa, lo encontró suspendido por el cuello, inerte, alejado ya de todos los ruidos y los temores de toda luz pero también de toda sombra.
Se había suicidado. Él no serviría para vagar por las calles, podría prescindir de televisor, incluso de sofá, aunque no de una cama, calefacción, comida en la mesa, no quería vivir sin dignidad. Sobre las diez de la mañana estaba programada la visita del representante del banco, del notario y de los agentes del orden para efectuar el desahucio, y en efecto se hicieron presentes justo en el momento en que trabajaba otro equipo de policías, no los que lo sacarían a porrazos, sino los que debían esclarecer el hecho.
Por la tarde, a dos manzanas, en el mismo barrio, se suicidó otro amenazado de desahucio lanzándose por el balcón.
Y entonces saltaron las cifras y las estadísticas a la palestra pública.
En estos momentos en España han tres cientos cincuenta mil familias desahuciadas, echadas de sus casas mientras no se les salda la deuda con la pérdida del inmueble , y un gran número de ellos no tiene otro sitio para ir a dormir que bajo un puente o a la vera de una plaza céntrica. Una cifra demoledora. En el mismo momento en que se celebra el juicio a los responsables del desastre de la fusión de Cajas de Ahorros Bankia, con serios indicios de varios delitos por parte de la cúpula directiva, con toda la pinta de culminar en un sobreseimiento, amnistía o indulgencia, como ha sucedido con todos y cada uno de los corruptos del partido de la derecha, que han conseguido apropiarse o dilapidar un volumen insultante del dinero del contribuyente.
El país ha solicitado un rescate a Europa para la banca, y esta continúa desahuciando a los contrayentes de hipotecas que no pueden pagar y que mantienen la deuda de por vida. Dicho rescate lo pagan los ciudadanos que tienen imposible evadir impuestos, la clase media profesional y trabajadora.
En breves palabras, los asalariados de diferentes capas sociales, están financiando los desahucios de sus vecinos y ex compañeros de trabajo.
Aún teniendo en cuenta que ningún período histórico fue comparable en cuanto a confort, derechos, libertades y hasta igualdades a este, también es cierto, que en algunos países europeos se está comenzando a desandar lo mucho avanzado con los pies y un poco menos con la cabeza.
Si bien es verdad que aun estando en paro, la clase media y obrera española vive infinitamente mejor que otrora trabajando, cuando no existía ni la más mínima capacidad de ahorro, cuando la sociedad era tan pobre como atrasada, y cuando las sociedades con salvadas excepciones se contaban por monarquías absolutistas o por dictaduras, si bien es cierto que no ha habido para la humanidad período más prospero y tendiente a la equidad, a la justicia, y al riqueza, tampoco es menos real que el sentimiento de que es una conquista eterna, perdurable, algo natural, ha favorecido una especie de opacidad, de menefreguismo tal , que han comenzando a perderse las buenas formas para mantener la ilusión de participar de un proyecto de país democrático, civilizado. Y también es cierto que en la crisis financiera de 1929 se suicidaban los banqueros, mientras que hoy lo hacen sus víctimas.
España a pesar de su crisis, ha aportado este año dos nuevos disfraces para la celebración de raíces célticas de la fiesta de Halloween, una es el disfraz del desopilante resultado de la reparación del Ecce Homo, que provoca el temor velado de la posible desaparición súbita de toda forma de belleza, y el segundo, un traje que provoca un terror más agudo, más opresivo, una angustia de tal intensidad que se desaconseja su uso, el disfraz de ministro del actual gobierno, con su variante en corbata roja y traje oscuro a rayas, con bombín de banquero.
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Culo o cruz.
Estos son los instantes en que se pone a prueba la consistencia de las convicciones que me asisten en los momentos fértiles para los análisis y procesos del pensamiento. El que me ocupa: una suerte de pacifismo perenne con independencia de las circunstancias, la ruptura del proceso antagónico que justifica la aplicación del ojo por ojo y perpetúa, acorde a los intereses de los poderosos, las explosiones al cabo de la saturación de cada ciclo social. Complicado mantener la firmeza de no sucumbir al encanto de la violencia cuando parece justificada, al almíbar de la venganza disfrazada de justicia social. Ahora es cuando toca lo difícil.
Y juro por Tutatis que cuesta mantenerse firme.
España vive un momento que debe ser observado sin clichés. La democracia está sencillamente secuestrada partir de hechos tangibles. Uno es que absolutamente toda la política está dirigida por los arquitectos de la actual crisis económica, es grotesco, pero se ha colocado al frente de la economía, al representante de Lehman Brothers en España, nada menos que la compañía que dio las campanadas de llamada al rezo. Aderezado con una estafa multitudinaria a través de la cual se secuestró directamente la voluntad popular expresada en las urnas y que asombra que no constituya un hecho punible, que consistió en formular una campaña electoral basada en una serie de compromisos muy puntuales, para que una vez aupados al poder , no solo no cumplirlos, sino hacer lo diametralmente opuesto sin el más mínimo de los pudores ni sonrojos.
Se ha confiado al lobo el cuidado de las ovejas.
Esto de por sí dota de sentido semántico a la definición del régimen actual como “dictadura”, ya que sigue al pie de la letra los lineamientos del mercado procedentes de la patronal supranacional alemana en primera instancia y luego la autóctona. Dejando completamente desprotegida la voluntad del “demos”.
El segundo hecho, no menos importante y sobre todo no menos peligroso, es la escalada de criminalización de los sectores descontentos, que están alcanzando ya al conjunto de la sociedad con la excepción del gran capital. En menos de un año los medios de comunicación con salvadas excepciones han sido colonizados por un mensaje único que se puede resumir a grandes rasgos de la siguiente manera, “ no hay otra salida para la crisis que culpar a las víctimas y beneficiar a los victimarios”, estigmatizando toda vertiente de análisis que se desvíe de esta línea manejada por y para las cifras macroeconómicas.
Sumados a la punta del Iceberg que nos han mostrado hasta ahora de recortes exclusivamente en terrenos sociales, como salud y educación, se encuentra la represión programada a la conciencia social.
Estamos asistiendo con escalofríos al aumento de la violencia de los cuerpos represivos eufemísticamente llamados de seguridad, cada vez que tiene lugar una manifestación meritoriamente pacífica para responder a la violencia institucional.
Pero en la manifestación del día 25 de septiembre de 2012, cuyo lema de convocatoria era “rodea el congreso” de manera metafórica, se marcó un hito sumamente peligroso. Además de la desmedida brutalidad policial, que se empleó con una contundencia que dejó un número de heridos elevados, lo que no deberíamos pasar por alto los demócratas fue el apoyo total y sin fisuras del Ministerio del Interior y la Jefatura de Policía, calificando los actos como “una ejemplar acción policial para defender la democracia”, lo cual denota claramente un plan que atenta contra el espíritu de la manifestación, una política de atemorización de los descontentos, obviamente serán pocos quienes estén decididos a recibir un castigo tan severo y las manifestaciones no serán un derecho de las familias, reduciéndolas a enfrentamientos entre violentos, unos uniformados de una vestimenta contra otros de otra, auqnue es justo decir que el permiso para aporrear lo tienen los primeros. Ello, sumado a comprometedores videos arrojan elementos para una justificada sospecha de que la ruptura de la paz en la manifestación fue presuntamente provocada por sectores de la policía infiltrada entre los manifestantes, que de ser así cumpliría ordenes ministeriales y a su vez gubernamentales.
A los detenidos por manifestarse se les acusó de un delito contra las Instituciones que juzgará la Audiencia Nacional, con penas de cárcel, mientras que no mereció siquiera reproche alguno, las manifestaciones que durante la pasada semana hicieron un grupo de ex altos mandos militares, que sin embargo cuentan con medios muy efectivos para tratarse de unos simples ancianos jubilados, sobre que si la Generalitat de Cataluña continúa con su legítimo afán independentista, se los debería juzgar con arreglo a las leyes militares como alta traición a la Patria y aplicarle a Artur Más la sanción correspondiente, con todo el escalofrío que esa declaración conlleva en el único país europeo, cuyo congreso y cuyo partido actual en el poder, aún no ha formalizado una declaración institucional condenando al golpe de Estado y el posterior genocidio comandado por Franco, uno de los cuatro íconos del terror de la Historia europea junto a Hitler, Stalin y Mussolini.
Este es el momento preciso de mostrar el camino alternativo, contrario a la violencia, que rompa el círculo vicioso de modelos idénticos que se alternan cambiando alguna sigla, momento de presentar una batería de razones, de reflexiones, de alternativas y por supuesto de insumisión, pero pacifica, a esta expresión creciente de la nostalgia por los peores procedimientos de un sector muy inquietante del poder en España y que podría legitimar a su negativo, del cual también nos alcanza toda la experiencia del siglo XX para saber cuanto nos sobra, en su calidad de solución.
Pero claro, ante las declaraciones de la vice presidenta del Gobierno, Soraya Saenz de Santamaría, quien preguntada acerca del sentimiento que le produce el contraste entre su discurso en la oposición y su labor en el gobierno, que aseguró:
- Cuando recuerdo lo que decíamos en la oposición me sonrío.
¿ Cómo convencer a la gente de la gracia que atesora semejante estafa?.
Lustitia.
El pueblo de Barajas en Madrid y sus alrededores sintieron el estruendo y un tanto acostumbrados a los exabruptos de sus separatistas del país vasco y algún que otro tremendo petardo de las hordas fundamentalistas de Al Qaeda pensaron que se trataba de una nueva reivindicación con métodos tan expeditivos como aterradores. Aunque en esa ocasión se equivocaban, el abrumador sonido y temblor no provenía de una explosión ocasionada por grupo terrorista alguno, sin embargo si que fue una explosión y dejó la cifra de 154 muertos por incineración y fracturas.
El vuelo JK5022 de compañía Spanair tras la toma de impulso no lograba despegar aunque había levantado unos metros del suelo su fuselaje y caía nuevamente al suelo pero no ya sobre la pista de despegue, se desvió hacia la derecha a gran velocidad arrasando con el contén de una carretera, luego con una valla para terminar chocando violentamente con el suelo y un montículo de tierra provocando chispas que encendieron el depósito de combustible deflagrando instantáneamente y causando una violenta explosión que envió trozos de avión, de equipaje y de viajeros por todos los alrededores.
Solo diecinueve personas que conservaron sus vidas plagadas de dolor y espanto. Y comenzó el largo, pero en apariencia seguro camino de la justicia para aclarar las responsabilidades penales de este sinestro, que ostenta multitud de flecos, de negligencias y fatales descuidos en el quehacer técnico.
Hoy recién cumplidos los cuatro años de aquel terrible cúmulo de descuidos y errores fatales, la justicia les da la espalda a los reclamantes archivando la causa en lo penal, quedando abierta la vía civil para reclamar indemnizaciones, aunque con derecho a percibir solo un 50%.
Miembros de la asociación de afectados del vuelo declaran sentirse devastados, no entender como la justicia funciona con tal deficiencia. Y remarcan que esta decisión es muy peligrosa ya que marca un terreno de impunidad para los responsables de la seguridad aérea en los diferentes operadores.
Señala este colectivo de afectados, que con sus propios recursos y sin apoyo ni ayuda de nadie "han luchado con una flagrante desigualdad de condiciones con las poderosas multinacionales que, con ingentes recursos, se opusieron sistemáticamente a la celebración de un juicio en el que pudiera conocerse la verdad de lo sucedido".
Quizás este nuevo episodio de impunidad de los poderosos sea de los que más daño puedan causarle a la justicia española en el crédito entre sus ciudadanos, paralelo a la opacidad mostrada para juzgar los recientemente destapados casos de decenas de miles de presuntos bebés robados a sus madres en el posparto, y vendidos posteriormente a los mejores postores, como ya evidencian las pruebas que poseen muchas de las víctimas, ya sea agrupadas en los “Afectados de clínicas de toda España. Causa niños robados” o a titulo personal y que aún a pesar de la sordera de la justicia, si procede llamársele de ese modo eufemístico, continúan con su lucha para conocer la verdad y que los culpables enfrentes sus responsabilidades.
En dichos execrables delitos habrían participado religiosas y altos directivos de clínicas de manera tal que la obstaculización a la justicia se daba por descontada, pero de ahí a que el sistema judicial casi en masa diese la espalda a las víctimas de semejante crimen masivo, resulta un espectáculo esperpéntico y que también deja la sensación de asfixia al resto de la sociedad.
El segundo país del mundo con mayor cantidad de fosas comunes después de Kampuchea, pero en el caso de España sin abrir, sin perseguir legalmente a los culpables, lejos de eso dotándolos de toda suerte de ardides que facilitan su impunidad.
El país en que hay mayor flujo de billetes de quinientos euros no declarados. Donde los políticos encausados con pruebas condenatorias resultan ni indultados, ni sobreseídos, ni amnistiados sino absueltos como inocentes para escarnio del erario público e indignación de los contribuyentes.
El país donde los mayores causantes del desastre económico actual, no solo se “van de rositas” sino que parecen ser premiados por sus hazañas devastadoras escalando socialmente, en la vida pública o privada.
Un país en el cual aún existen personas con imputaciones penales ejerciendo la política.
Casos de robos confesados como el del Palau de la Música de Barcelona cuyos culpables continúan en la calle, casos como el del yerno del monarca que se han convertido en un verdadero escándalo del cual hasta ahora y lo más probable es que por siempre resulten ilesos de el más mínimo arañazo proveniente de las leyes, tanto él como su esposa la infanta, que alega no tener conocimiento de las actividades del esposo.
El caso Gürtel casi al completo sin aclarar, la presunta compra de diputados socialistas tránsfugas, los abusos policiales cerrados con rotundas sentencias condenatorias a la acusación, por incitar a la violencia a los efectivos.
Y suman tantos casos de flagrantes faltas al más elemental de los sentidos de la justicia, que resulta hasta un incordio enumerarlos, además de un trago difícil de aceptar.
Todo ello aderezado con el hecho de que las cárceles españolas registran el mayor número de presos comunes de Europa con 65000 reclusos, con un común denominador que no remite a la nacionalidad, a la raza, a la estatura, al peso, a la religión, a la orientación sexual, ni a las preferencias culturales, sino únicamente refiere a su situación económico social, a sus espaciosos bolsillos y apellidos poblados de un intenso y persistente vacío.
El país aún tiene la tarea pendiente de la profunda reestructuración del poder Judicial. Es acaso el poder que menos transformaciones ha experimentado desde el advenimiento de la democracia.
Constituiría una temeridad innecesaria añadir al descontento de la población causado por la crisis, la debacle en el crédito , en la última pizca de confianza que le va quedando al hombre común en los fundamentos culturales y formales que permiten mantener la armonía entre los ciudadanos, mediante la equidad de la dama invidente con la balanza y la espada.
Ciento cincuenta y cuatro muertos por un desliz, ya sea de un notable poderoso o de un villano infame, son demasiados muertos.
El cigarrillo de Carrillo
Murió Santiago Carrillo, un gran valor de España por su clarividencia con noventa y siete años, por su valor en la lucha pero aún más por su temple y aporte en la Paz.
Supo enfrentarse al delirio franquista, al exilio y sobre todo tuvo la capacidad de no aceptar las ordenanzas despóticas del PCUS y a la ortodoxia del propio Partido, tuvo el valor extraño entre los militantes comunistas, de poder ver la realidad, trayendo a mi memoria lo que escribió Philip Roth acerca de su personaje Ira Ringold en la novela "Me casé con un comunista"; algo así como Ira no temía casi a nada, golpizas, policía, gobierno, matones ni soledad, solo le aterraba una cosa, contradecir cualquier lineamiento que proviniese del Partido, por más disparatado o contradictorio que pudiese resultar.
Adiós al Santiago luchador contra todo tipo de fascismos y represiones. Un saludo donde quiera que esté con su inseparable cigarrillo, su afecto al poder y su savoir faire a la hora de ceder en la tozudez.
Pirineus verds.
Hoy tuvo lugar una marcha en Catalunya cuyo lema es algo así como: "Un nuevo Estado en Europa". La verdad es que ya más del cincuenta por ciento de los catalanes reclaman la independencia de España, la quieren por diversas razones, no todas homologables entre sí, pero lo cierto es que se desea mucho más de lo que en cualquier país se acepta de buena gana su propio status quo, o a sus monarcas con excepción de Inglaterra, incluso representa un porcentaje más elevado que el que suele simpatizar con las decisiones técnicas y estratégicas adoptadas por los seleccionadores de fútbol de casi todos los países, en la confección de sus escuadras.
Admito que aún cuando todo nacionalismo me irrite, aunque me causen una enorme desconfianza los macroacuerdos multitudinarios, aún cuando me aterren tantos millones atesorando el mismo pensamiento, temor justificado por el mecanismo fascista que suele acompañar los consensos más que por el mensaje que se enuncia y el que subyace, es verdad que en esta ocasión no hay demasiada coartada para desoir los reclamos de una clara mayoría, para alienarlos , para enajenarlos y convertirlos en especímenes ridículos desde las instituciones democráticas, desde la España de bien que ha ido caminando con paso decidido aunque no siempre orientado hacia una sociedad plural y basada en los derechos de todos y cada uno de sus ciudadanos, y menos razón que siempre para ser rechazados por un fascismo de piñón fijo e idea única, el Nacionalismo Mayor del Estado, del Ejercito. No hay ya mucho sitio para el ardid dialectico de los descendientes y nostálgicos del Imperio, mucho mayor en envergadura alcance peso y profundidad absolutista, que los regionalismos nacionalistas reivindicadores de una cultura, que no obstante cabe recordar que en mejor de los casos, subsiste a merced de ingentes aportaciones del erario público y una manipulada idealización de la pureza de la idiosincrasia perdida, de la identidad aplastada, a instancias del victimismo de quienes sempiternamente saben manipular los sentimientos de masas, los grandes maniqueos. esos que desde los intereses políticos suelen tergiversar los hechos propinándoles tal patada que al final la Historia se pierde de vista.
Es hora de que la "metropoli" o la capital, lo que otrora fue la corona de Castilla, escuche a sus súbditos vecinos de Occitania, catalanes, levantinos y mallorquines y que trate con ellos, equidad mediante y también de que no olviden estos últimos, los hoy agraviados por el inexistente peso de la bota opresora, que distantes de haber sido las tristes víctimas de un represor proceso de rapiña, más bien los hechos fueron que la corona de Aragón , como en su momento la de Navarra se subordinaron a los Reyes Católicos , para conformar la España en ciernes que en ese entonces significaba estar a punto de poseer el mundo compartido con Portugal, mientras que hoy ser español significa casi lo que mucho antes de la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas como colonias, venían asegurando algunos franceses, más ponzoñosos que agudos: "España no pertenece a continente alguno, es el límite entre Europa que termina en los Pirineos, y África que empieza al sur de Andalucía."
Si bien es cierto que dado lo inaceptable de la firme determinación del gobierno representante por voluntad propia de la carcundia descendiente directa de Torquemada, y gran parte de la sociedad de España de retorno a velocidad de vértigo a tiempos medievales en lo referente a conquistas sociales, es comprensible el firme deseo de separarse de dicha vorágine y dinámica retro. Es de aguardar que vislumbren que se trata solo de desprenderse del lastre, que por lo demás una vez quitado este cuco y pasada esta cortina de humo, reflotaran los problemas que en realidad sin remedio más efectivo jamás habrán partido, a los cuales la actual Generalitat está tan poco capacitada y animosa de brindar solución como el ejecutivo de Rajoy.
No estaría del todo mal que los ciudadanos bienintencionados de Catalunya no olvidasen fácilmente que el proceso de integración a la Corona de Castilla no tuvo lugar mediante el derramamiento de sangre, sino el de tinta. Si bien todos debemos de comprender que cuando uno anuncia que se va, ya se ha ido.
Y que el beneficio que les proporcionó pertenecer a la hoy denostada Iberia estuvo sujeto a similares propósitos que los que hoy procuran quienes de manera hábil han logrado conducir sus legítimas ilusiones y aspiraciones soberanistas.
Se trata como siempre de una cuestión de beneficios, de "la pela" como se dice en ambos territorios, el catalán y el castellano.
Pero más allá de que no persigan otra cosa que despegar esa molesta marca y adosarse como mínimo a la fama de Barcelona como ciudad cosmopolita , sofisticada y moderna, lo que en realidad puede devenir en preocupante, es que se pierdan de vista los no siempre nítidos límites, entre los más o menos justos y pertinentes reclamos soberanistas e independentistas, y el espíritu intolerante, xenófobo y de aire provinciano que suele vestir a los émulos, sucedáneos y sucesores de Nicolas Chauvin.
A España no le convendría ya que es cierto que Catalunya es una fuente inagotable de aportes en tecnología modernidad e intelectualidad, pero sobre todo de riquezas contantes y sonantes. Aunque lo que más me preocuparía a mi sería que los franceses decidiesen modificar ligeramente su irónico dicho dados los cambios geográficos y a las últimas conductas del Estado:
“ Catalunya no pertenece a continente alguno , es en sí el limite entre Europa y África.”
La cólera de Aguirre.
Es posible que se tire de cabeza- comentaban unos pocos abajo mientras la veían asomado.
La mayoría seguía pensando que estaba un poco enfadada por alguna razón y estaba dando rienda suelta a una representación de su malestar, pero que jamás se haría daño. Otros creían que a lo sumo habría que atenderle con un psicologo una vez entrase en razón y se alejase del precipicio.
Dentro de una semana tendrá lugar en Madrid el debate del estado de la región que está hecha un verdadero desastre, aunque de manera inconcebible desde el “disidentazo” de Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez en 2003 que posibilitaron el constante desgobierno de Esperanza Aguirre en la comunidad por tres legislaturas, está ha ido fortaleciéndose en la medida que se acrecientan los escándalos de corrupción, las acusaciones de práctica monopólicas, nepoticas y caudillistas para controlar el poder, al punto que cuenta por goleadas las elecciones posteriores a la nunca investigada y más que oportuna deserción de aquellos dos diputados socialistas a la ahora de votar el gobierno.
No son pocos los analistas que se devanan los sesos intentando someter la realidad a sus parámetros de medición en lugar de observarla tal y como es y concluir que en definitiva , del mismo modo que en Marbella, que en Valencia, la mayoría de la población no ha tenido demasiados pruritos en aceptar que sus gobernantes distraigan dinero público, incurran en prácticas bandoleras y sobre todo hagan gala de un vuelo intelectual tan bajo, con tal de que se mantenga viva la ilusión de que los ricos aunque se lleven mucho bajo el brazo , algo dejen para los pobres, como en la política del chorreo que pregonaba Ronald Reagan.
Según Tomás Gómez, dirigente de la oposición al PP de Aguirre en la comunidad de Madrid que precisamente hoy ha denunciado, que por fin resultó ganadora esta comunidad entre las dos pretendientes a la Sin City europea, que se planea instalar en España de la mano del magnate norteamericano del juego Sheldon Adelson bajo el nombre de Eurovegas, un paraíso del desplume al incauto repleto de ludópatas y otras lindezas noctámbulas en el país más beato de Europa y en la comunidad que más alarde hace de su religiosidad del país. Como Eurodisney pero con menos críos amantes del hiperconsumo de adrenalina.
A través de Andrew Tottenham su brazo para negocios en Europa y recibido como un jefe de Estado, Adelson declara que su intención es hacer una inversión destinada a crear riqueza y empleo, con una promesa en el aire de unos 15000 millones de euros y más de doscientos mil puestos de trabajo, es dificil negar el impacto positivo que ello generaría al corto plazo más inmediato imaginable, sin embargo las consecuencias negativas podrían verse tan solo un año después de puesta en marcha, dado el serio daño que le causaría al crédito y respeto por la administración al ceder a las condiciones leoninas presentadas por la compañía, y a los daños colaterales que según el periodista y analista Roberto Saviano opina que acarrearía, sobre todo en un enclave que ya deja clara el tenor de su exigencia en el cumplimiento de las normas desde el mismo inicio.
Cualquier analista sospecharía a priori que la razón por la que aún no la ha anunciado podría ser la vergüenza que a la Presidenta de la Comunidad tan proclive a festejar todos los santos y escandalizarse por las herejías modernas le daría tal anuncio.
Nada más lejos de la realidad, según el mismo Tomás Gómez es un as que la presidenta se está guardando en la manga para sacarlo en medio del debate del estado de la región, cosa perfectamente suponible a tan fogueada “lideresa” en mil batallas, de inmejorable instinto felino para localizar la presa e inmovilizarla, de no ser porque es de todos conocido que Adelson exigió “condiciones especiales” para establecerse y dejó claro que aquel que más rebajase el tenor de las exigencias de sus leyes entre Barcelona y Madrid se llevaría el premio de tan atractivo “parque temático” con la cantidad de empleos que ellos significa y de economía sumergida en diferentes actividades ya no tan localizadas.
Cabría esperar que fuese cuando menos inquietante para sus ciudadanos, el hecho de que este hereje complejo se erija en España teniendo en cuenta que pasa por ser el país de Europa con mayor cantidad de billetes de 500 euros no declarados al fisco, el país donde corre la mayor cantidad de cocaína de todo el continente y donde la legislación sobre prostitución brilla por su ausencia permitiendo un oasis alegal. Una tentación más.
La Presidenta llegó a admitir en una entrevista que si Madrid resultaba elegida para tal emprendimiento, la ley del tabaco que prohíbe fumar en los establecimientos públicos, sería según sus palabras “cambiada”. Hasta mi abuela diría: “Si esto es lo que admite públicamente...”
Pero aún así debemos esperar porque nunca se sabe, es posible que el ánimo y la moral caída de los españoles sea ayudada a levantarse y se reconstruya una ética puritana más robusta gracias a este antro, es posible que aunque fuese solo para variar, este gobierno cumpla por una vez alguna de las promesas formuladas y se traigan unos cuantos miles de puestos de trabajo fijos.
Aunque lo queen realidad parece más probable, es que veamos reeditada una versión de Bienvenido, Mr. Marshall, menos berlanguiana quizás, con un sentido del humor más oscuro y procaz, pero real.
Y que Madrid solo estuviese mostrándose algo enfadada en las alturas, aunque según está asomada en la cornisa, digo yo que se va de cabeza.
Acantilado.
Desde el borde de un acantilado conocido aquí como fiordo, mientras el viento y el salitre del norte entran en contacto con el bronceado andaluz de la pasada semana, me siento a rumiar el remanente de la conversación que tuve la ocasión de mantener con un parroquiano en el bar donde decidimos que desayunaríamos cada día de los nueve que permaneceremos en esta idílica zona del planeta, en la población de Beitostolen, Noruega a unos doscientos cincuenta kilómetros al noroeste de Oslo.
Tras dejar absolutamente limpio el plato de restos de la nutriente yema de huevo extraído según la dueña de las gallinas de su corral y de la ya no tan inmaculada salchicha de marras, cuando la troupe compuesta de mi hijo y mi mujer nos disponíamos a regresar a la cabaña, a por el pequeño descanso post desayuno que me tomo en las vacaciones antes de un día de excursión, se me ocurrió tomar un tazón más del desabrido y sin embargo acogedor café de las estepas vikingas: - Vayan, que un par de minutos los alcanzo- fue lo que les expliqué para tomarme ese indispensable momento del día en que uno está solo y con posibilidad de colectar su pequeña anécdota personal , privada e intransferible, o bien el halo de misterio que permita recrear alguna en la imaginación y no tener necesariamente que esperar al regreso del viaje para compartir las historias pudiendo hacerlo cada noche con más o menos sazón entre los acompañantes de turno antes del chapuzón en la almohada. Mi esposa aceptó la invitación sonriente, pocas cosas al cabo de un café, huevos y salchichas, son menos reconfortantes que compartir mi mal humor matutino.
Cuando llevaba la taza por la mitad se sentó a mi lado un hombre que aparentaba tener mi edad y menos malas pulgas a esa hora ya que me saludó sonriente con el God morgen de casi todos aquellos rubios habitantes de tierras rodeadas de arenques y salmones de Alemania hacia arriba. Le contesté en mi rudimentario inglés, y me hallé naturalmente comunicativo teniendo en cuenta que la parla se daba antes de mi segundo café. Al cabo de un rato nos habíamos contado de donde éramos , que hacíamos allí y lo agradable que aquella zona nos parecía, aunque dudo que cualquiera de los dos persiguiese otra cosa que relajarse un poco soltar la lengua y ejercitar el arte perdido de que alguien nos prestase una pizca de atención. Pero entonces salió el tema de la crisis española, aún cuando le había dicho que soy argentino pero vivo en España, se ve que o bien lo dije de manera que únicamente lo entendiese yo, o bien que Argentina le sonaba menos que el sánscrito, entonces admití la charla sobre mi patria de acogida, ya que en efecto allí radico, mi estómago se alimenta de sus víveres mis pulmones de su aire y mi escaso entusiasmo de su actual realidad socio económica.
El noble conversador noruego se manifestó intrigado e incrédulo acerca de las noticias que muestran en los noticieros de su país como en el sur rendido, la política nacional se centra en beneficiar y proteger cualquier posible malestar que puedan tener los grandes bancos y la gran patronal en general, propiciando todo tipo de leyes y reglamentaciones que faciliten el despido y la explotación de los trabajadores a los empresarios menos escrupulosos o más vetustos, de lo cual en España existe un nutridísimo catálogo capaz de provocar el aburrimiento del más interesado de los analistas. El capítulo de la larga lista de injusticias que se están fraguando en el oculto programa del partido gobernante, que encontraba particularmente más difícil de creer, era el de los desahucios. Per, quien así se llamaba según me confesó, decía que en su país era impensable que se protegiese los intereses de unos delincuentes como habían sido algunos bancos en la actual crisis, hasta el punto de dejar en la calle a una familia, y decía que él pensaba que la televisión Noruega, persiguiendo directrices del poder político del norte que procuraban ahorrar en los gastos de rescates a países europeos en problemas, exageraba la situación al punto de decir que los desahucios se producían incluso cuando había niños y ancianos, que no importaba siquiera que estuviesen enfermos y que hubiese bebés, que los mandaban a la calle sin más, y que encima se estaba persiguiendo aprobar la supresión de toda ayuda a quienes fuesen indigentes o parados de larga duración, o sea a los que peor estaban mientras se aprobaban multimillonarias ayudas a las entidades financieras más caras, corruptas deficientes y que más dinero habían distraído en beneficio propio, o sea, a los que mejor estaban.
Fue entonces que experimenté por primera vez el sentimiento de ser en parte español desde un ángulo desde el cual nunca lo había vivido, tuve vergüenza de admitir la verdad. Aún cuando soy un opositor frontal a la política de deterioro de los derechos y la modernidad que está llevando a cabo el actual gobierno, no pude en este caso asentir con el mismo vigor que lo hago en el resto de mi cotidianeidad, me dio una profunda vergüenza, como si en la observación más examinar a España me estuviese desaprobando a mi, como si se cuestionase de algún modo mi propia aptitud junto con la capacidad de esta España para formar parte del proyecto humanista que debe significar Europa en diferencia al resto de capitalismos. Fue un sentimiento repentino, ya que casi en el acto me repuse y con todos los bríos le dije _ Sí, soy parte de esa sociedad, pero ni les he votado ni les apoyo. Y continuamos hablando de aspectos más gentiles de la mañana, de la generosidad de los paisajes en aquellos pagos y del apego de los noruegos por marcar cada producto con el precio más alto del mercado. Aunque luego, según el el sueldo medio que me comentó ganan los trabajadores por allí, el país llegó a parecerme incluso barato.
Una vez en el acantilado, mientras me preguntaba como podían llegar las gotas de aquellas olas hasta allí arriba, vi a mi mujer y a mi hijo en la misma posición que yo, acuclillados de frente al océano, y les iba a comentar mi particular anécdota de la conversación con el noruego de unas horas antes, pero el sonido del viento y el mar me habrían obligado a castigar el edema de mis cuerdas vocales, podría contárselo en algún momento menos idilico, cuando ya estuviésemos en casa, esperando otra vez a que fuese viernes para que Rajoy anunciase un nuevo recorte a los españolitos de a pie, los que no tuvieron otra parte en esta crisis que su abulia y el excesivo énfasis puesto en el baile al son de la macabra música marcada por los beneficiarios de ayer y de hoy.
Per no me había tomado un examen a mi, solo estaba compartiendo una charla de café con un desconocido, pero ofició como un llamado del ánima del poeta perdido, de la España con el alma en pena: _ Si te sientes de esta tierra, ayúdanos tú también a cerrar el ciclo-
No sé que figura estaría yo ocupando en la cosmogonía del lugareño, probablemente la misma dada la infructuosidad de separar a los actores de una escena, el último suspiro del poeta maldito y entre ambos una deidad intermedia, Babalú Ayé.
Como anillo al dedo.
En una de sus escasas apariciones públicas para enumerar una serie de medidas de escaso brillo y voluptuosidad, Rajoy nos dijo que lo único que debíamos preguntarnos, es si dichas medidas serían de alguna utilidad, y se atrevió a aventurar lo que pensaba al respecto, tan reservado y modoso generalmente, nos sorprendió con un sí, tan falto de energía y claridad como todo lo que nos viene contando desde el hundimiento del barco Prestige hasta nuestros días.
Sin embargo pienso, que podríamos adicionar alguna que otra pregunta más.
¿ Son realmente tan malos gestores que no han dado ni una sola vez, no digo ya en el centro de la diana, sino en alguna parte del blanco?. Sinceramente, y créaseme no es por un repentino afán de elogiarlos, no me resulta fácil creermelo. Al César lo que es del César.
Pueden no gustarme nada sus pintas, sus ademanes, los colores de sus camisas y corbatas, y puede que nunca vaya a sacar turno para la barbería donde se acicalan y consiguen esos peinados ondulados con pitipa incluido. Pero debo reconocer que fueron matrículas de honor en sus Universidades, que escasísimas cosas en el mundo les gusta más que la "pastuqui", como algún tristemente famoso representante de sus filas le llamaba eufemísticamente al dinero, y es muy difícil de suponer que cualquiera de nosotros tenga más idea de economía que ellos. Podría ser una pretensión muy peligrosa, porque nos conduciría a que encima después de todo este desaguisado, les terminásemos perdonando, porque los pobrecitos no tenían ni idea.
Y si fuese desconfiado pensaría que nada más lejos que eso. Si no me tuviese por un ser inocente, podría llegar a creer que aquí de improvisación y de tientos no ha habido nada. Eso se lo podríamos dejar a la segunda legislatura de Zapatero, en la cual se notaba que el hombre llegó un momento en que no sabía ni por donde pisaba.
Si en lugar de ser como soy fuese de otra manera acaso pensaría que estos están caminando por una cornisa que hace años anhelaban pisar con todas sus fuerzas, y que nos están llevando con ellos en ese peligroso paseo, con la diferencia de que ellos van muñidos de los mejores arneses del mercado y el resto caminando con las alpargatas gastadas.
Otra pregunta que me asalta cada vez que los escucho hablando de la herencia recibida del anterior gobierno es: ¿ habría ganado unas elecciones el candidato más soso y perdedor de la Historia política española de no ser precisamente a merced de esa “herencia”?
Mariano Rajoy fue puesto a dedo por el entonces presidente de España y del Partido Popular, solo para que hiciese el trabajo ejecutivo, desempeño en lo cual puede resultar correcto, ya que Aznar optaría por no volver a ser presidente, lo cual no significa que desistiese de dirigir al país entre bambalinas, de hecho continuó dirigiendo su partido durante toda la primera legislatura de Zapatero cuando le tocó a Rajoy permanecer en un segundísimo plano a pesar de ser el secretario general. Hasta que en un arrebato sorprendentemente se llenó de valor y de sentido de liderazgo y de manera magistral se quitó de encima los lugartenientes que llevaba a toda hora escoltándolo a presión y marcándole la agenda y la política al detalle, a saber Zaplana y Acebes, dos pesos pesados del aznarismo y la aznaridad, parafraseando al entrañable y extrañado Vázquez Montalbán. Siendo únicamente a partir de ahí cuando nuestro actual presidente mostró ciertas señales de estar vivo y al mando de su Partido.
Aunque todo hace pensar que de haber continuado el constante orgasmo que según el ministro Zerolo le producían a él como a tantos de nosotros, las políticas y logros del ejecutivo de Zapatero, Rajoy no habría podido ni siquiera disputarle una carrera a un cojo, pero se presentó la mayor crisis mundial desde el 1929, todavía no se sabe ya que no ha concluido si mayor aún que aquella, y con epicentro precisamente en los activos tóxicos bancarios y en la burbuja del ladrillo, materias ambas en las que España podía presumir de ser un acreditado campeón. Además fueron palabras del mismísimo Rajoy cuando tuvo lugar el traspaso de mandos, que nunca se había dado una entrega tan pulcra y detallada de todo tipo de datos y documentos.
Rajoy no es un personaje pensado ni formado para dirigir, precisamente las características que lo hacen óptimo como peón, lo inhabilitan para tomar decisiones trascendentes con un resultado mínimamente aceptable. No está pensado para ganar, ni siquiera para disputar algo, está concebido como una pieza de gran capacidad de resistencia dentro de un engranaje de tracción, lo más alejado posible del motor.
No es más ni menos que un elemento útil en manos de ideólogos con un plan perfectamente determinado, y me temo que ese está siendo el caso de estos días.
Cada una de las medidas que está presentando como necesarias para salir de la crisis, en beneficio de un aumento de poder de la gran patronal y el mundo financiero, están en los genes de cualquier partido de derechas del mundo , más aún en los españoles que mantienen su tradicional perfil ultra conservador, siendo de dificil planteo ya que la democracia, que jugó su papel improtante en favor de los dueños de los medios de producción en un principio, ha tornado un arma de doble filo, y suele desaconsejar el proselitismo antipopular, pero esta vez el panorama estaba mejor que soñado.
Vienen deseando introducir aunque fuese un diezmo de estas leyes, como gran objetivo ideológico, desde que cayeron los países mal llamados socialistas de la Europa cenicienta, y con ello comenzaban a holgar los onerosos derechos concedidos a los eslabones más débiles de la sociedad, para que no les picase demasiado la curiosidad de cómo sería instaurar la cacareada sociedad donde mandasen los temibles canónes del proletariado, siguiendo el espantoso ejemplo de allende los muros del Este de Berlín hacia las heladas estepas rusas.
En resumidas cuentas, sin no fuese por este mar de candidez podría inclinarme a creer no solo que las fuerzas que tan decididamente están llevándonos hacia un panorama desolador, continuando en la senda de los recortes sin importar las contraindicaciones del mercado un día tras otro, no se están equivocando ni siquiera atendiendo a las consecuencias negativas en la bolsa, la prima de riesgo, y los índices macro del mercado, no solo a creer que no lamentan en absoluto la inutilidad de dichas medidas para modificar los vectores de la crisis, sino que podría pensar además, que la actual situación de pánico al abismo que existe en las clases medias y bajas en los países desarrollados; aún en el caso que creyese que no está generada y patrocinada con el objetivo de poder instalar el panorama social al que tanto anhelaban retornar, en ese caso probablemente pensaría que nadie en su sano juicio se atrevería a negar que les ha caído como lluvia de verano.
Como anillo a la falange.
Sequía.
Pareciera ser que estuviésemos asistiendo al retorno de España a la dictadura, al cabo de un corto pero intenso paseo nostálgico por una especie de tecnocracia similar a la que dio lugar al desarrollismo de la última época de Franco.
También a merced de la inutilidad de los comicios expresada en una gran estafa, por la elección de un plan prometido y no aplicado, acaso lo más semejante a un golpe de Estado sin la participación de las fuerzas armadas.
Desde el tiempo de la conquista romana el territorio que hoy ocupa España, fue testigo de contiendas épicas de rebeldía, de expresión del deseo de emancipación pero, desde los hechos de Numantia, pasando por el desprecio de las cortes castellanas a emular la sofisticación francesa en la educación, hasta la caída de la Segunda Republica, siempre terminó venciendo la alternativa más reaccionaria posible, sedimentando una identidad de rasgos rudos, desconfiados de la novedad, favoreciendo una interpretación de lo tradicional más acorde a las capitulaciones frente a lo convencional, que con su también genuino e identitario carácter ácrata e irredento. Pareciera ser que por más esfuerzo que realice, siempre termina España más identificada con el terror impuesto a lo largo de los siglos por la beligerancia típica de las religiones de fronteras, que con su lado irreverente, más inherente si se quiere a la idiosincrasia del individuo español que cualquier otra característica.
Presiento el espíritu de la dictadura en la falta de respeto al Demos, con la aplicación de un cinismo pantagruélico tras haber solicitado el voto prometiendo exactamente lo inverso, sin demasiado esfuerzo en el engaño, cierto es, luego de haber pasado el último año conspirando contra el anterior gobierno, entre las bambalinas correspondientes al escenario de acoso y derribo de la maquinaria de los capitales.
Presiento la tiranía en la insensibilidad extrema de los diputados y representantes del gobierno en el Congreso, cuando festivos desde sus bancadas, aplaudían los recortes más duros de la democracia española sobre los menos favorecidos, anunciados por el escurridizo presidente Rajoy a principios de julio de 2012, momento en que la diputada Andrea Fabra, hija del presidente de la Diputación Castellón ganador de cuatro loterías consecutivas y exitoso incrementador de su patrimonio durante el período de funciones en envidiables porcentajes exponenciales, cuando gritaba desde su silla sin ruborizarse al hilo del anuncio de un drástico recorte de las prestaciones a los desempleados: _ ¡ Que se jodan!-. O bien cuando durante el mismo instante la vicepresidenta Sáenz de Santamaría sonreía y aplaudía enérgicamente cada medida, en claro contraste con la también conservadora ministra italiana Elsa Fornero quien en circunstancias similares, tras mencionar la palabra “sacrificio”, no pudo continuar su discurso de recortes a los pensionistas, impelida por la vergüenza y una pizca de honrosa tristeza.
El actual ejecutivo intentó esconder que en realidad la única parte que les gustó del ejercicio de gobierno anterior, fue la de los recortes que tuvieron comienzo en 2010, un aperitivo light de lo que estaba por venir, y que supuestamente fueron lo que les costó el puesto a los Socialistas en virtud de los Populares, ya que las razones por las que nunca perdonaron a Zapatero, distaban mucho de relacionarse con la crisis.
Zapatero se caracterizó por poner en marcha políticas que beneficiaban a minorías, la mayoría de ellas repudiadas históricamente tanto por las derechas como por las izquierdas, consideradas escoria en todos los sistemas sociales. No le perdonaron el haber sacado a España de la inexplicable guerra de Irak, comenzando un efecto de contagio que llevó a mayoría de las Naciones a darse de baja en tan bochornoso proyecto, no le perdonaron sobre todo que diese valor a la utilización del tan cacareado “ talante” , del que en efecto hizo gala, y con el cual neutralizó gran parte de las injusticias endémicas que se habían hecho ya parte de la sociedad y que sin embargo clamaban por medidas de alivio, desde los derechos a las parejas del mismo sexo hasta las ayudas a los inválidos y el reconocimiento a los represaliados pasando por una larga lista de excluidos. España es el segundo país del mundo con más fosas comunes después de Cambodia, solo que allí ya se avergonzaron institucionalmente de ellas y construyeron museos del Nunca más con los huesos encontrados de los asesinados, España aún espera su turno y Zapatero pretendía darselo.Tampoco le perdonaron que prescindiendo del tradicional discurso agresivo y marcial consiguiese anular las acciones militares de ETA, reduciéndolas por vez primera a siete muertos en ocho años, y ubicando al terrorismo en un destacado 14º puesto, luego de permanecer por más de treinta años en el primer lugar de preocupación ciudadana. Lo más retrógrado de la sociedad española no le perdonó a Zapatero ese aggiornamiento, ni el distanciamiento con la intolerancia, con el autoritarismo, y con ello el verdadero riesgo de enterrar de una vez por todas los reflejos franquistas y estalinistas. No le perdonó que mostrase un modo de vivir sin confrontaciones enconadas.
Los mercados tampoco. Ellos saben hacer muchas cosas entre las que no se encuentra perdonar, y no quisieron excusarlo de su titubeo, su tibieza frente al tsunami financiero.
Ahí estaba el Partido Popular esperando su turno, cometiendo el error de llenar de promesas de retorno al milagro español al electorado, de las cuales no solo no cumplieron ni una sino que hicieron lo diametralmente opuesto, cuando solo les bastaba con el silencio para llevarse el gato al agua. Por otra parte ya había intentado instaurar una similar reforma laboral en una situación de bonanza económica a principios de la década del 2000, el entonces presidente Aznar teniendo que aplazarla a merced del éxito de la mayor huelga general de la democracia española.
Aguardaron su turno para poder aplicar estas recetas, y la espera les ha recompensado con el aliciente de hacerlo con mayoría absoluta, con un pueblo asustado, deseoso de retornar a las vacas gordas aún a sabiendas que de esos lodos vienen estos barros
Las clases medias y bajas consideraron que la gran patronal acudiría a su rescate en una situación tan delicada cuando parece ser precisamente lo contrario, a los tecnócratas que hacen experimentos peligrosos con el capital de la gente se les puede, y a veces se les debe conceder el poder cuando existe una situación de abundancia, para que experimenten y encuentren nuevos filones, pero es muy riesgoso hacerlo cuando se está al borde del abismo.
Tengo la sensación de un retorno de España al gobierno de los dictados, no al modo de las tiranías tradicionales patentadas en el siglo XX, del capital o del proletariado, sino una dictadura menos evidente, no militar aunque sin desprecio por el uso de la fuerza desmedida para amedrentar a la población descontenta, una dictadura no del tercer mundo, aunque enfocada a dejar una clase media diezmada, y una clase trabajadora sin sindicatos, carentes de los derechos adquiridos por sus propias luchas.
Una dictadura de los mercados pero sin permitir demasiadas florituras en los bolsillos de los contribuyentes.
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