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20 mayo 2012 7 20 /05 /mayo /2012 02:51

 

El ascenso o descenso de la afición al toreo es directamente proporcional al nivel de civismo y evolución que incorpora en sus usos la sociedad española.

La aceptación de los sentimientos varía según el nivel evolutivo, cuyos niveles de desarrollo son independientes de la cronología, alternándose períodos  de avance o retroceso, aunque con mayor frecuencia el paso del tiempo suele sedimentar las costumbres que permiten el  equilibrio y el crecimiento y descartar las rémoras que impiden los mismos.

En la antigua Roma, el público que asistía al Circo y disfrutaba de una tarde de lucha entre gladiadores, o de estos contra animales salvajes, no experimentaba ningún sentimiento hacia los luchadores, no porque careciesen de toda empatía hacia un semejante, sino porque no lo consideraban tal, y por ende ni se planteaban el tipo de sufrimiento y de dolor que aquellas heridas les infligían. Sin embargo si de repente una flecha se clavaba en el pecho de quien tenían al lado acudían raudos en su ayuda, solidarizándose con el trance por el que pasaba el ser semejante, mientras tanto podía asistir a como los leones devoraban a su luchador favorito, sintiendo solo cierto incomodo ante la evidencia de que no volvería a disfrutar de un combate suyo. 

La gran mayoría de los seres que utilizaban esclavos en sus plantaciones, o en sus casas, por más que esto no los exima de responsabilidad de haber causado severos daños, lo hacían sobre la idea de que eran seres concebidos para esas tareas, que ese era su sitio, y un latigazo no difería en lo mas mínimo del golpe con la fusta que se le propina a un caballo cuando se desea que aligere el paso.

La evolución de los sentimientos produjo que se aboliese primero a los gladiadores, luego a los esclavos, más tarde a las espuelas para hincar en el vientre del equino, hoy cuando cabalgamos, solo paseamos la fusta por las inmediaciones de la oreja del animal si queremos que el viento nos peine al galope.

Recién en el siglo XXI, por primera vez en España, en la comunidad catalana,  se prohibieron las corridas de toros, en las que un rumiante es salvajemente torturado hasta su muerte, con la diferencia de un matadero, en que a este acto acude el público para disfrutar de ese dolor. Ya se había establecido su desuso en las Islas Canarias, por inexistencia de demanda. Pero asombrosamente aún continúan habiendo personas pretendidamente civilizadas, que acuden a la Fiesta, según ellos no con el fin de ver sufrir al animal, sino de apreciar el arte y el valor del toreo.

Antes de la Ilustración a todo lo largo de Europa se celebraban fiestas con corridas de toros, en cada zona con sus particularidades, Inglaterra tenía las propias, Italia las suyas y así cada país. Se erradicaron y prohibieron las corridas por su carácter salvaje en la mayoría de los países europeos, curiosamente sobrevivió en dos países limítrofes pero tan disimiles como antagónicos en su idiosincrasia. España y Francia.

Entonces la metrópolis ibérica hizo mayor hincapié en que se desarrollarse la tradición allende los mares, mientras América aun le pertenecía, y hubo plazas y cartel en todas las grandes y medianas ciudades del centro y Sur de América.  O’ Higgins, fue el primero en decretar su abolición junto a la de la esclavitud y la de las peleas de gallos, precisamente oponiendo argumentos de civilización contra barbarie. Luego le tocó el turno a Argentina, luego a Brasil, y de a poco quedó el panorama actual, donde los países  de fuerte tradición taurina son España, el sur de Francia, México y Colombia, a merced del beneficioso negocio del ganado de toro bravo. Recientemente un decreto ha suprimido esta lacerante actividad también en Ecuador.

En España existe una gran variedad de modos de utilizar al toro para la fiesta, y en todas concurre una notable cuota de crueldad, que como es evidente, sus defensores  aún no alcanzan a distinguir. Aparte de las corridas en que se  les clava la pica y las banderillas y con los pulmones encharcados en sangre, se los mata para deleite del respetable, existen tradiciones con menos liturgia pero igual enjundia, como el toro embolado, Un astado con fuego en la cornamenta, que corre despavorido de un lado a otro como diversión imprescindible en algunas fiestas de algunos pueblos , incluso aún pervive una tradición en Tordesillas, en la ciudad del Tratado del siglo XV que dividió el mundo conocido en partes equitativas para Portugal y España, en la que la diversión consiste en matar a un toro que corre por todo el pueblo a lanzazos, que se denomina: Torro de la Vega.  Mientras que en un pueblo de la provincia de Jaén en Andalucía,  llamado Calzadilla se arroja a un pavo criado y mimado durante un año solo para tal fin, desde  el campanario de una torre, para verlo reventarse al caer, según marca la tradición, que no data de más allá de principios del siglo XX, aún cuando existe una ley que lo impide ni la policía ni el Ayuntamiento del pueblo intervienen en el desempeño de tal merma del decoro.

La prueba de la inocencia ( culposa si se quiere) de los practicantes de estos actos, y de que no han empatizado jamás con el animal, es que el argumento más esgrimido para defender la masacre de toros, es que si el toreo no existiese no habrían decenas de miles de toros bravos, que según explican, viven como reyes hasta el día final, en el que mueren en la lucha, ya que se les concede una dignidad que no conocen  la mayoría de los animales que el ser humano dispensa para comer, ni siquiera los  bichos domésticos mueren con esa gallardía.

¿ Cómo puede ser bueno que se críen miles de seres con el único fin de disfrutar a la postre de todo el dolor que se sea capaz de infligirles?.

En el ya largo tiempo que llevo viviendo en España jamás me he visto obligado a presenciar manifestación alguna de estas tradiciones, en nuestros días están suficientemente aislados lncluso fisicamente los mundos de los partidarios y de los detractores. Y considero conveniente separar dos grandes conjuntos de posiciones frente a las corridas de toros. Hay quienes están en contra del sufrimiento del animal, y otros que se oponen al sadismo del espectáculo de la sangre, el dolor y la muerte, a que la gente disfrute de ello. Ambos constituyen una mejoría en materia de sofisticación de la cotidianeidad.

Ha comenzado a prender de a poco la llama de la oposición de este contrasentido, que está muy arraigado y de por sí no explica nada en absoluto, no obstante ayuda a entender más adecuadamente la idiosincrasia popular española con su temperamento, sus valores y los colores de la bandera.

 

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8 mayo 2012 2 08 /05 /mayo /2012 23:14

 

 

 

 

Los González Aguilar, llegaron a la Argentina expulsados por la barbarie de la Guerra Civil española y fueron recibidos por la solidaridad de mis abuelos paternos, que en la provincia de Córdoba dirigían una casa de apoyo a los exiliados republicanos, con los años se convertirían para mi familia en  simplemente: los Aguilar, remarcando la palabra más cargada de metáforas y significantes, reflejo similar al que nos llevó a apelar Zapatero al ex presidente español de primer apellido Rodríguez. Carmen creció en Argentina, allí se casó y tuvo sus hijos. Ella era solo dos años mayor que mi tía Celia con quien continua uniéndola una de esas amistades de toda la vida.  Los tíos de Carmen  tenían un cuarteto musical, eran eruditos de la música y juglares de la que sale del laúd, todo el que los escuchaba quedaba extasiado, y lo hacían por placer.

            Yo nací bastante después de todos ellos, cuando Carmen Aguilar y sus hermanos ya tenían hijos mayores que yo. Solíamos frecuentarnos, hasta que tuvimos que abandonar Argentina por motivos políticos. Mi padre quedó preso en el país por ocho años y medio, los demás nos instalamos en Cuba, Carmen al poco tiempo también tuvo que exiliarse en la isla, le quedó también un familiar preso, su hijo Juan, pero también una hija desaparecida, la mayor, Soledad. De Cuba se fue a España con el marido, Robert, y los vástagos que lograron salir, se instaló en Cataluña.   

Se desperazaba de manera inocente y entusiasta de la democracia, ella participaba en trabajos de solidaridad desde su tierra de nacimiento para con los presos y reprimidos de su tierra adoptiva. Igual que mi tía, se ocupo por entero sin la ayuda de otro Estado que no fuese el Austríaco o el Suizo a tratar de mantener con vida y esperanza de libertad a mi padre, desde Europa, Carmen hacía lo propio con su hijo Juan, quien compartió cárcel con mi padre.

Una vez, las amigas de siempre, se juntaron en España con el fin de hacer un viaje solidario para visitar a los presos cuando aun transcurría la feroz dictadura en Argentina. Lo hicieron, acompañaron a los presos, les llevaron una fragancia fresca y la mano, una esperanza, un aliento para equilibrar el miedo, les arrimaron una yesca.

Eran leonas mayores y estaban heridas, por sus venas corría  sangre que lamía desde el interior las cicatrices.

            Un poco antes de regresar el período democrático a los países del sur de América, mi padre y el hijo de Carmen salieron de la cárcel. Luego retornamos nosotros desde Cuba y ella desde España, mi tía Celia desde Suiza e intentamos comenzar nuestras vidas, un poco  de la manera que nos lo habían permitido y un poco como no sabíamos. Todo era otra cosa, para mi era otra Argentina, para Celia también, y para Carmen ya nada era algo, ni España era la de su niñez, ni Argentina desde que Soledad, su hija, se perdió en la profundidad del espanto de las salas de tortura. Retornó a Catalunia donde casi todos su otros hijos terminaron por instalarse, menos Juan, que al igual que mi padre nunca se marcharon de su país, sí sé que salieron de las celdas, sé que tardaron en despegar los barrotes de sus caras, pero no sé si alguna vez pudieron dejar atrás lo que se quedó atrás para siempre.

            Celia, que tiene la suerte de contar con un físico y una voluntad de la época de aquellas personas comprometidas, aún visita cada año a su amiga Carmen. La última vez que se vieron hace unos pocos meses, fue justo  antes de que el país de los Aguilar decidiese votar en masa a la solución más antipopular de que se tenga recuerdo en democracia. Europa necesita necesita escuchar a aquellos juglares del cuarteto musical ejecutar sus instrumentos para crear una comunión de personas, una sonrisa sostenida, en unos casos para continuar sus tareas y labores, y cambios de caminos en otros, pero en todo caso para dar un merecido reposo a los Aguilares de todo páramo aún humeante.

            Ya es mayor, una mujer culta y fuerte, de lealtad de una era que hoy resulta onírica, de voz clara y firme, Carmen no pudo regresar de ningún sitio jamás, ella estará siempre en su generación comprometida, escuchando la guitarra de sus tíos, admirando a sus padres, arrullando a sus hijos y quedándose en vela, ante el sempiterno  silencio de su perdida Soledad.

            En un punto visitado una y otra vez por la Historia.

 

 

 

 

Celia y Carmen con padre y hermanos-

Celia y Carmen con padre y hermanos-

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28 abril 2012 6 28 /04 /abril /2012 18:12

 

 

 

            “Zapatero traiciona a los muertos  y cede al chantaje terrorista”- tal era el slogan que se podía leer, escuchar y hasta repetir si uno quería, como el ejercicio de un papagayo alentado por las hordas acólitas del discurso apocalíptico que sostenían Rajoy y sus secuaces, acerca de brindar concesiones a los violentos separatistas vascos.

Quienes hoy gobiernan tachaban de medidas de claudicación al enemigo, de cobardes excusas para entregar el Estado de derecho, a  las aplicaciones contempladas por la ley para quienes decidiesen dar pasos en firme a favor de un proceso de abandono definitivo de la vía violenta para hacer política en el país Vasco.

Hoy, a sólo tres meses de aquello, cuando concluyó un gobierno que dejó un saldo de tan solo siete muertos en ocho años por terrorismo de ETA, y la cúpula de dicha organización desarticulada, el partido que no se esmeró en demasía acompañando en aquella lucha de los demócratas para convencer a los violentos de que el mejor camino era la integración, y condenó toda acción para acabar con el terrorismo, plantea la mayor negociación con los presos de ETA que haya tenido lugar en la Historia.

“Zapatero subirá hasta el IVA de las chuches”, decían las mismas voces cuando ante las presiones del gobierno del mercado y de Merkel, valga la redundancia, el anterior presidente cedía subiendo los impuestos, no más de lo indispensable, intentando defender aún los logros sociales, mantener un colchón para los más desprotegidos. Y entonces Rajoy se presentaba ante los cuatro millones y medio de parados que en realidad había en España, como su adalid en la lucha contra el paro, la injustica y hasta en contra del capital, repitiendo una y otra vez : “ Cinco millones de razones nos llevarán a la Moncloa” agregando  medio millón de personas a esa ya gruesa lista de infelices.

Ahora Rajoy manda a sus sub alternos a decirnos que subirá el IVA, luego de haber subido todos los impuestos posibles, luego de haber perdonado a los defraudadores de impuestos, luego de instaurar el copago en la salud, recortes en educación, luego de encarecer la entrada a la Universidad pública y de no hacer nada para evitar que en esta ocasión sí, en solo tres meses se hayan congregado seiscientos mil parados más frente a las oficinas del Instituto del Empleo. 

Luego de haber incumplido todas y cada una de sus promesas pre electorales, el vencedor en las pasadas elecciones durante estos meses no se ha atrevido ni a mostrar el hocico ante la prensa , mucho menos ante los votantes.

Estos hechos observados desde cualquier ángulo ideológico o moral, no resisten la intervención del más mínimo análisis sin concluir  que en cualquier otra esfera de la vida pública que no fuese la política, semejante manera de actuar, de responder a las expectativas creadas, sería instantaneamente interpretada como una estafa y ello activaría los mecanismos legales previstos para estos casos.

De alguna manera debería contemplarse en política que quien protagonice un timo de estas magnitudes, deba refrendarse nuevamente ante las urnas seguido de cerca y observado con  óptica de aumento,  amén de aplicársele una punitiva por comportamiento de escaso contenido ético.

Nada diferente del derecho que nos asiste, en el caso de que solicitasemos un pedido a domicilio a un supermercado con pago previo a través de tarjeta y una vez que se efectuase la entrega comprobásemos que las bolsas habrían arribado al hogar  sin ninguno de los productos  encargados y ya abonados.

El votante español tradicionalmente está más inclinado a exigir un comportamiento ético a la izquierda que a la derecha, a la cual se le suele perdonar cualquier desliz moral con tal de que  esta acuda al poder con la saca repelta de billetes para repartir.

Esta vez la saca estaba vacía, ni siquiera  han tenido la delicadez de brindarnos un gato por la liebre consensuada.

 

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19 abril 2012 4 19 /04 /abril /2012 01:00

 

 

 

Lo siento mucho , me he equivocado y no volverá a suceder_ dijo. Y era español.

 

Además era el Rey de todos los hispanos.

Una vez más el monarca va por delante de gran parte de la población y desde luego muy lejos de los gobernantes.

Sin pasar por alto los acontecimientos que en suma precipitaron la necesidad de  un revulsivo tal como la disculpa pública, a saber: los presuntos asuntos de corrupción de su  yerno, la violación  de la ley de portación de armas por parte de otro ex yerno con consecuencias serias para un menor, a la sazón su nieto, y por último la mala suerte de padecer un inocultable accidente en medio de una impresentable cacería, por el momento  de crisis en que todos los españoles sufren una abrupta situación de pobreza tanto como por lo poco moderno y políticamente correcto que resulta andar por ahí liquidando paquidermos, aunque solo sea a merced de un sentimiento antropocentrista que sitúa a este mamífero más próximo al hombre que el calamar de tinta negra, agravado por ser miembro de honor de WWF.

Entendiendo que la institución hace mucho que debería  ser refrendada entre los españoles para catar su verdadero calado social, un poder que podría pasar por anacrónico, pero que en la España de hoy que está lejos de constituir una unidad, y en que la que todavía perduran muchas espinas dolientes continúa teniendo una utilidad de cohesión importante,  aún así es de lejos más cercana a la gente , más comprensiva y aunque se la pueda tachar de paternalista también es cierto que ha demostrado importarle más lo que la gente opina que su clase politica.

Lo de Rajoy y su camarilla de estafadores, haciendo todo tipo de promesas para llegar a la Moncloa y a la primera semana de poder haciendo lo contrario a lo prometido, actuando diametralmente opuesto a los intereses de sus votantes y hasta creando leyes para proteger a los  grandes evasores, cuando en España la evasión es un delito penado con cárcel, perdonando a cargos públicos de su partido manchados por la duda en el proceso Gürtel, destruyendo lo que con tanto sacrificio de generaciones se construyó en materia de logros sociales, eso sí que es vergonzoso y merecería no una petición de disculpas y un mea culpa, sino el abandono inmediato del poder sencilla y llanamente  por estafa al votante.

Tres son las mentiras fundamentales que cada uno de los dirigentes del Partido Popular dijeron mirando a las cámaras:

1).- Que no subirían jamás ni un solo impuesto. Subieron todos los impuestos que se pueden subir a los pobres , eso sí a los ricos les perdonan el 90 % de lo defraudado a Hacienda.

2).- Que nunca en la reforma laboral abaratarían el despido. Se  superaron a sí mismos, ya que además de abaratar el despido en niveles históricos, dejaron a voluntad del empleador si quiere echar a todos los trabajadores a la calle, volviendo a situar a España en las atípodas del espiritu europeísta.

3).- Que bajo ningún concepto se instauraría el copago en la salud ni en la educación. Ya empezaron a cobrarles factura farmacéutica en la franja en que se concentra el 90 % del gasto farmacéutico en el país, que es en los cinco últimos años de vida del paciente, o sea los jubilados. 

En menos de cien días este gobierno concentra la mayor agresión gratuita dentro de la democracia a los menos favorecidos en España, y en el mismo tiempo que abren la mano y las puertas traseras para los más defraudadores.

Si no fuese porque lo vi salir electo de las urnas pensaría que es producto de un golpe de Estado, ya que resulta difícil pensar que alguien que no fuese un gran propietario, haya votado semejante alternativa. Pero sé que hubo comicios, vaya si lo sé, discutí cada minuto de los meses previos con los sectores más humildes de la sociedad, y me quedaba estupefacto ante su criterio de que el hecho de que ganasen los dueños de los medios de producción, acercaría a la plebe al vil metal,  o que continuarían con la rapiña , pero por una suerte de gracia divina, cada votante pensaba que su familia sería la agraciada por una especie de caridad culposa del beneficiario de la plusvalía.

O no sé que.

Lo que sí sé es que había un axioma que decía que “un español es capaz de donar un riñón, antes de dar a otro la razón”.  He podido comprobar en primara fila que pocas cosas escritas, pocas sentencias se ajustan tanto a la realidad como este dicho popular.

Es por ello que si bien las faltas de la familia Real existen y en algunos casos son graves, conviene recordar, que excepto por las presuntas actividades delictivas de Undargarin, el nieto del Rey pagó ya cara su violación de la ley de posesión de armas de fuego, ya que se dio un tiro en el pie y quedó publicamente para la posteridad sabido que no es su vocación el tiro, por otro lado el Rey gastó cincuenta mil euros en un viaje de lujo, y mató elefantes, pero ¿ que esperaba la gente que aceptaba obsecuentemente una monarquía? ¿Que un Rey Borbón no tuviese la tradición de cazar ni de montar, ni que gastase como mínimo cincuenta mil euros en un viaje? , pienso que primero deben hacerse un análisis autocritico quienes aceptaban naturalmente que la jefatura de Estado se decidiese a través de la fecundación como único condicionante, antes de juzgar a un rey por hacer de rey.

En mi país decían:  la culpa no la tiene el chancho sino quien le da de comer.

En la misma nación cuyo partido en el poder goza de numerosos casos de sospechas de corrupción por varias veces la cantidad de dinero imputada a los trapicheos del yernísimo, donde abundan los Hoteles viviendas, edificios , y hasta ciudades piloto construidas violando todo tipo de disposiciones legales sin que los culpables, ni se hayan disparado en un pie, ni hayan sido llamados por la justicia, y encima muchos sean premiados con ayudas de dinero del Estado, y por último en el mismo país donde el dispendio de cincuenta mil euros en un lujo, es una miseria en comparación a lo gastado en celebraciones,  indumentaria, coches, peluquerías mayordomos y todo tipo de gastos superfluos de varios representantes del pueblo, sin que se les haya ocurrido no solo pedir disculpas, ni mucho menos decir que no lo volverían a hacer en la tierra donde nadie pide perdón, sino que encima se ríen de nosotros diciendo que mañana mismo y cada día que estén en el cargo lo repetirán, porque nadie por encima de ellos les ha advertido que eso no se hace.

Politicos jubilados y aristocratas ibéricos practicando la frase.

 Me equivoqué, no volverá a ocurrir.

 

 

 

 

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11 abril 2012 3 11 /04 /abril /2012 02:09

En Tordesillas, un hombre se acercó a la estatua de la reina de Castilla, Juana la Loca, como llevado por un ánima en medio de la noche,  sin fuerzas en los pies para llegar más allá del monumento, frente a los muros de casa del Tratado, y al lado del Castillo donde la habían alojado por más de cuarenta años, acusada por su familia de estar demente. El  hombre se quedó mirando fijamente los ojos de la estatua de bronce, liberando prejuicios, permitiendo que apareciese lo que debía aparecer, habló con ella, le dijo que sería su fiel servidor, que sería un caballero y que desde luego no permitiría las vejaciones y los abusos que sobre ella habían cometido su padre, hijos y apoderados. Se sentó luego en un banco de hierro al costado de la estatua, y le reveló que ya nada significaba algo para él, había perdido el trabajo, la casa, el matrimonio había hecho aguas. Luego se levantó nuevamente para despedirse de la estatua como corresponde a un caballero y tomar el camino del río, y ahí de pie frente a ella, con la luz de un farol detrás de la Reina, ella bajó la vista y le dirigió una mirada firme y  tierna a la vez, alzó una ceja y luego la luz de la farola le ilumino la cara, él pudo ver su rostro plagado de la más eterna de las corduras el estigma del dolor y la traición. El hombre  sintió un escozor por todo el cuerpo, un cimbronazo recorrerle la espina dorsal, y se dirigió como era su destino a contemplar el río Duero desde el majestuoso puente medieval de la ciudad, pero ya no con la  idea de tintes trágicos que llevaba en un principio.

 

Por las calles de Madrid, Barcelona o cualquier ciudad española más o menos importante se puede apreciar un sensible cambio en los usos y costumbres marcados por los años del híper consumo.  

Años que no se vieron precedidos de un relajado tiempo de reflexión sobre la desmedida proporción de crecimiento con relación a la productividad, sino que como respuesta a centurias en que la población común y corriente no conoció otra inversión de las pinches ganancias que se obtuvieron en los diferentes momentos históricos en que España ostentó poder en la colonias que el enriquecimiento indecoroso de la aristocracia y el clero. El español pobre  había sido muy miserable y nunca contó con más ahorros que un montón de dichos del refranero popular, hermosas canciones llenas de sabiduría y gracia y un inmenso hastío y hartazgo del clero y del señorío.

Y poco más.

Por primera vez en los últimos cuarenta años, la población pasó de tener un renta  per cápita de cuatro mil a veinte y ocho mil dólares cuando dejó la presidencia Felipe González.  Luego subió seis mil dólares más hasta situarse en los treinta y cuatro mil entre las dos legislaturas de J maría Aznar y la primera de José Luis Rodríguez Zapatero, punto máxime al que llegó la renta per cápita española.

Era una gran fiesta, a los acostumbrados feriados nacionales, se le agregaron puentes, festejos de cada  pueblo de cada comarca, de cada comunidad, parecía nunca comenzar la jornada laboral,  con la excepción de la construcción, la bolsa y los bancos donde se fraguaba el milagro español. Las familias contaban tres automóviles en sus garages ( y en sus hipotecas), ya no eran pocas las que contaban con dos viviendas o más,  El español de a pie comenzó a codearse en los sitios de descanso estival con turistas alemanes y británicos, siempre con un área especial para los ibéricos no por su menor poder adquisitivo, sino por sus predilecciones acústicas a la hora de la diversión. Se fraguaba el ideario romano, la lujuria y el hedonismo al poder, cada ciudadano cual romano se convirtió en un sibarita de la buena mesa y los mejores caldos. Es cierto que el repentino acceso a tanto poder adquisitivo no había dado lugar a limar asperezas y educar a la plebe brindandole acceso real a la cultura y enseñarles que incluso la adquisición de bienes artísticos constituye un negocio, quedando relegados  más bien al clásico inversor en ladrillo y colesterol.

Se llenaron las calles de tiendas de chinos, no demasiado apegados a las virtudes del charme, barrios enteros fueron apropiados por diferentes nacionalidades de inmigrantes, quedando un mosaico cosmopolita que poco se diferenciaba de las grandes urbes donde todo transcurre, donde el progreso  no está de visita vacacional sino que tiene dirección fijada. Había incluso, una sensación mucho más alegre en el gasto que   el clásico deme dos argentino de las épocas de las vacas gordas, porque el español común no tenía tradición de manejo de un capital superior al que permite ir al almacén cada día a por enseres de primera necesidad, de repente se vio desbordado y su carácter festivo lo condujo al despilfarro, no obstante no haberse percibido simpatía hacia el foráneo sí que hubo solidaridad, muchos ganaron dinero, los grandes capitales del mundo más avezados en hallar gangas y exprimirles el máximo, en primera instancia, pero también los más pobres, los menos preparados tenían acceso a un crédito con el que podían hacer realidad un sueño oneroso, aunque de espíritu carente de grandes exigencias al mundo onírico. El que más y el que menos participó de ese baile vistoso con música estridente, con disfraces de brillos que refulgían. Nos lucramos.

Hoy , a un soplo en términos cronológicos, el panorama ha cambiado sensiblemente,  se han quedado en España solo los chinos que poseen grandes cadenas de tiendas o restaurantes, su actitud ahora es altiva, la sonrisa inicial de cara al púbico ha dejado paso a una mueca hosca, que viene a significar , si le gusta tómelo o si no déjelo. Ya no se ven rumanos por las calles, desde luego ya no hay casi polacos , búlgaros, eslovenos, eslovacos, que aunque en todos esos países los vectores indicadores del nivel de vida tarden en alcanzar los niveles que aún se pueden dar en España, sin embargo los que indican el crecimiento, el optimismo y las expectativas son infinitamente mayores.

Los rusos siguen viniendo a tropel pero ahora a comprar propiedades y productos de alto standing.

Para colmo la política se ha convertido en un nicho de personas sospechosas de todo menos de saber conducir los destinos de la Nación, de trabajar concienzudamente a favor del votante. El último presidente del país da la sensación de no existir,  por dos razones, una porque deja todo en manos de sus asesores que no tienen mucha idea tampoco de cómo desenvolverse para anunciar una tras otra, noticias pésimas para la población.  La segunda es porque cada decisión  parece venir precedida de un vacío total de ideas, de la academia del voluntarismo y la improvisación. El país está minado de vectores que lo identifican con naciones del mal llamado Tercer Mundo, ya que aquel concluyó una vez que naufragó el Segundo mundo; hay policías excediéndose en su celo contra estudiantes, muchos presos comunes por delitos menores , muchos exonerados por grandes delitos económicos, impunidad estructural para la corrupción, jueces depuestos e sus cargos por perseguir el fraude. A la espera de los recortes en dos pilares de la España social a saber: educación y salud.

La semana pasada se suicidó un ex preso disidente cubano de los que había sido liberado por una gestión del gobierno anterior, por negarse a atravesar la humillación de la indigencia y la mendicidad y es tal el abandono en el que se encuentra actualmente ese colectivo, luego de las promesas del actual ejecutivo de profundizar en su atención, que están desesperados. 

La última ley perdonando el noventa por ciento a los evasores de ingentes cantidades de dinero en impuestos, es mal percibida por la población, que sufre de condiciones leoninas para los contrayentes de  hipotecas que no pueden sufragar, con desalojo y permanencia de la deuda de por vida, caso en que se encuentran unas trescientas mil familias. Hasta Sarkozy , que no pasa por sospechoso de ser socialista, graba a los ricos sin que le tiemble el pulso en una Francia alejada de la Égalité.

No contentos con este estado de las cosas, la coqueta Barcelona y la atildada villa de Madrid se disputan públicamente sin pruritos la instalación de una ciudad émulo de Las vegas, concediendo la liquidación de todo ordenamiento legal al millonario que así lo exige para traer su panacea de ludopatía. Superando la imaginación de Berlanga  en la película Bienvenido Mister Marshall de un pueblito como el imaginario Villar del Río, para cristalizarse en la pelea pública e impúdica entre dos ciudades, las más desarrolladas del país.

La única buena notica es la reflexión acerca  de este gran fiasco de la patria rica, del café para todos, y de los Audis en la puerta, la gente ha abandonado el cinismo y la abulia  que los caracterizaba y empiezan a sentir que por sus venas corre sangre europea, que significa algo más que estar situado a un lado u otro del estrecho, del Mediterráneo, de los Pirineos o de los Urales. Constituir un ser cultivado y cívico.  

Siempre quedará la duda de si la lágrima de Juana la Loca, era por lo perdido o por lo encontrado en esta España, la misma de su hijo Carlos quien la condenó a morir cautiva y cuerda. Pero el hombre en lugar de entregarse al Duero, decidió vivir y luchar como un caballero, por todos los usurpados, desde la madre del Emperador , hasta el hijo del enigmático Inspector de hacienda.

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Published by martinguevara - en Europa Aorta
27 marzo 2012 2 27 /03 /marzo /2012 15:44

 

 

 

 

El Che no era español-

Existen múltiples razones por las cuales resulta curioso que este personaje no tenga mayor relevancia en la izquierda de este país.

El Che era de descendencia española entre otras y sin embargo no se reclama autoría por parte de los españoles, siendo que tienen una de las polarizaciones ideológicas más enconadas  en la vida política europea. La izquierda y la derecha tienen muy marcados rasgos identitarios en sus figuras fetiches, en sus pasiones e idolatrías.

Por ello resulta extraño que en España la figura del Che no revista mayor importancia, no esté rodeada de polémica, de partidarios y detractores. 

Durante los años en que se desarrollaron las diferentes guerrillas  guevaristas y crecía la fama del Che alrededor del mundo, así como cuando tuvo lugar su captura y muerte, y los años que le siguieron con el desarrollo de la mística revolucionaria unida a su imagen, España permanecía gobernada por una de las dictaduras más anticomunistas que ha habido en la Tierra, donde se liquidó todo lo que tuviese una extracción ideológica cercana al marxismo, a través de la privación de la vida, de la libertad o del destierro. 

No existió la posibilidad mediática de desarrollar una simpatía hacia la figura del Che una vez muerto, como en el resto de Europa occidental tanto por los comunistas clásicos como por los eurocomunistas críticos de la URSS, que encontraban en él un ejemplo de cómo se marginaba del poder a quien manifestase las diferencias con el imperio del Bien Proletario.  Ni la antipatía de los sectores de izquierda que rechazaban de plano la utilización de la violencia. No existía la libertad de prensa y de publicación para extenderse en la adoración pública o el rechazo de la encarnación del hombre nuevo.

Pero considero que aún concurría una razón de mayor peso para explicar el escaso entusiasmo en la adopción del Che como ídolo de la izquierda.

España, que desgraciadamente es un país que conoció varios momentos históricos en que se impuso la injusticia a través de la brutalidad, había entrado a su mayor período de oscurantismo en la Historia moderna,  a través de una guerra fratricida que la llevó a lamentar la friolera de más de medio millón de vidas perdidas, tras la suma de los muertos por combates y la represión posterior a los vencidos. Esta circunstancia sumada a que los vencedores gobernaron con mano recia los restantes casi cuarenta años de dictadura, dejó una resaca en el subconsciente colectivo por la cual toda manifestación de la violencia  fue y es  enérgicamente rechazada en los años posteriores a la muerte del dictador y en el retorno de la vida constitucional.

Ni siquiera el Partido Comunista suele llevar entre sus banderas la famosa cara sombreada del Che en las manifestaciones. Incluso son contados los más nostálgicos, que hoy realzan los bustos de Marx  Lenin o La pasionaria.

El retorno a la paz en España era mucho más importante que la instauración de cualquiera de los eufemismos para denominar a un  tipo de gobierno, y el arribo a la vida democrática era mucho más importante para el Partido Obrero Socialista Español, e incluso para ciertos sectores de la izquierda más radical, que una dictadura del proletariado, que una sociedad de fuertes antagonismos.

El mayo del ’68 francés se ajustaba más a los intereses de la izquierda española que el Patria o muerte venceremos de la guerrilla guevarista. 

El deseo de poder vivir como ciudadanos franceses o suecos ocupaba más espacio en el imaginario de los dirigentes progresistas españoles que retornar a discusiones ideológicas que habían ocasionado un poso amargo de separación, odio y dolor.

Los encargados de introducir al país en la modernidad europea no ondeaban efigies del Che Lenin ni Mao. Ni siquiera de Trotsky Gramsci o Bakunin, sino que pretendieron la conquista del poder a través del  simbolo de la rosa, de su persuasión y de las evocaciones hedonistas que su color y simbología sugieren.

De ese modo en el país más atrasado de Europa occidental se daba la izquierda más desarrollada, más avanzada, alejada de todo deseo de  derramamiento de sangre, quizás la más militante contra los extremismos, empezando por condenar los de la propias filas trasnochadas.

Se puede asegurar que la fuerza llamada socialista en España modernizó el país depositandolo en una economía pujante en Europa, de tipo capitalista con importantes contrapesos de beneficios sociales. En cuanto a lo económico la izquierda se situó en favorecer el desarrollo capitalista con intervención del Estado, pero en España la derecha no hacía lo contrario, la intervención estatal en la época del franquismo era casi hegemonica. Y en lo social, la izquierda socialista ha sido la fuerza que estableció un claro limite con las relaciones de producción de tipo feudales que persistían en el país impulsandolo no hacia una economía  planificada quinquenalmente donde los medios de producción perteneciesen al estado, sino intentando alcanzar el desarrollo capitalista que se disfrutaba en el área. 

Si despojamos la realidad de discursos y teorías, y analizamos únicamente los hechos ,  fue la izquierda paradójicamente quien más  hizo por situar a España en un lugar destacado de las economías de mercado, entre otras cosas, entrando  durante uno de sus gobiernos en la CEE.

En  todos sus actos reflejos, sus poses y actitudes, encuentro más emparentados entre sí a la izquierda española, con los sectores disidentes de los países del telón de acero, los que poco después de  España comenzaron a hacer su andadura hacia la democracia desde dictaduras del proletariado, los veo más emparentados con las victimas de la  represión en Cuba,  defensores de los derechos elementales de la minorías y el individuo, más del lado de todo elemento crítico, no bienvenido por los populismos, por los amantes de las socorridas consignas de trinchera.  Mientras que a la derecha hispana, en su mayoría muy enclavada en sus orígenes intolerantes, pre modernos,  absolutistas, se la nota muy emparentada con las actitudes autoritarias   que en la actualidad generalmente son propiedad del populismo y de los usurpadores de los verdaderos intereses de los pueblos.

Aún cuando son  irreconciliables en la vida política, izquierda y derecha en España se mezclan en la convivencia de la cotidianeidad, se funden en una realidad que los precisa más que nunca entrelazados, distantes de consignas extremas, de cantos de sirenas, y de himnos incendiarios.

Mientras la rosa del progresismo autóctono ve desde la distancia,  la cola en la que todavía aguarda la imagen del Che para entrar al fetichismo ibérico como elemento contestatario, detrás del Valle de los Caídos, que  aún  se resiste anacronicamente a su demolición.

 

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10 marzo 2012 6 10 /03 /marzo /2012 01:20

 

 

 

Abrí el periódico sentado en el sillón de cuero frente a un café con leche por degustar y me percaté de que por primera vez en mucho tiempo sostenía en mis manos el matutino de papel.

Ya no es una percepción de que el mundo de la lectura será digitalizado, en mi caso es un hecho.  Cabe discutir cuanto me aleja este soporte de usar esos valiosos e insustituibles minutos de solazo en lo que era la lectura clásica. Desde las primeras horas en vela del día hago un repaso  en computadora por diferentes periódicos nacionales e internacionales, reviso mis casillas de correo, las redes sociales, algunas páginas informativas que no son exactamente periódicos ni blogs, y luego paso a ver cuadros y recuadros, esquemas y formulas del trabajo, cuando dejo paso  a mi mujer en el ordenador principal de la casa y doy mi último sorbo de café para salir a discutir el cobre por los campos de Castilla casi cada día, por lo general ya leí lo que en libro serían unas diez páginas, y en periódico de papel hubiese supuesto la totalidad de lo que se suele consumir. Y aún quedan las lecturas del resto del día, carteles, señales direcciones, indicaciones, más información en su mayoría descartable, prospectos, folletos, tarjetas, navegadores, mensajes e internet en el móvil, y a media mañana otra lectura de algún capitulo del libro que  lleve encima, y al cerrar el día una nueva tanda de internet y papelitos del trabajo antes de tomar por unos pocos minutos ya, inevitablemente, ya más por una cuestión de honor que de placer, el libro de la mesita de luz. Que aún continúa siendo de papel y cartón, y que aunque no sepa por cuanto tiempo más, todo parece indicar que por muy poco más. Sin contar con lo que escribo, ya casi siempre en un ordenador, que también lo leo, incluso dos y tres veces.

El diario decía que habría huelga general en España en marzo de 2012, a unos días de aprobada por amplia mayoría del Partido Popular,  la ley laboral que más daños inflige a la clase trabajadora, que más logros se cepilla de un plumazo, que más modifica el mapa de los emolumentos a percibir y los derechos de los trabajadores sin modificar no obstante ni un ápice sus pésimas costumbres  y usos. Los vicios anti productivos de una ociosa clase sospechosamente llamada trabajadora.

Y es que en efecto, para paliar los daños de una mal llamada crisis ya que muestra visos de status, que incluso amenaza con profundizar antes de estabilizarse, convenía llegar a un acuerdo, a un consenso con las partes interesadas y sentar las bases para la construcción de un nuevo país, de una nueva mentalidad frente al trabajo, habida cuenta que las relaciones de poder a nivel mundial están experimentando modificaciones estructurales que dejarán con toda probabilidad un mapa muy diferente del que estamos acostumbrados a ver, por un lado Estados Unidos rigiendo los destinos económicos del mundo y por otro Alemania, Francia e Inglaterra desde Europa apuntalando esa supremacía occidental. Parece que el castillo de naipes si bien no se viene abajo del todo, si que pierde algunas de sus plantas superiores, aquellas armadas con mayor dificultad, desde las cuales el mundo se observa por encima del hombro. No se invertirá la tortilla pero parece que ya no gozarán de esa diferencia tan abismal con el resto de civilizaciones, que les permitía dormirse en los laureles. Y a España ese octavo lugar entre las economías desarrolladas del mundo que ostentó alguna vez, lamentablemente lo más probable parece ser que le vaya a sonar a lengua olvidada, a leyenda perdida en el magma de los tiempos. Porque con suerte y muchísimo esfuerzo podrá resituarse al nivel de las sanas y competitivas economías pujantes de los países satélites de las potencias emergentes asiáticas más Brasil. No del todo  halagüeño el panorama que aparece pintado en el horizonte.

Sin lugar a dudas había que darle unos retoques a los hábitos adquiridos en los últimos cuarenta años de enorme crecimiento, desproporcionado con la educación del nuevo proletario burgués, con el aprovisionamiento del acervo cultural de este para su novísimo nivel.  Almuerzos opíparos, parones para descansar y siestas que ya es imposible cristalizar por la lejanía del trabajo y la casa, extensos descansos para desayunar en medio de la mañana, largos períodos de tiempo de vacaciones extras a las correspondientes, por fechas festivas en su mayoría religiosas, puentes, fiestas regionales, pagas dobles , cestas , cenas de empresas,  variadas maneras de la alegría ibércia y un extenso etcétera que llevaría demasiado espacio enumerar pero que se resume en dos palabras: escasa productividad.

Con arreglo al mundo tal como lo conocemos, Alemania paga la factura, y hasta ayer no muy a desgano ya que no era poco lo que ganaban teniendo a los países mediterráneos de rasgos displicentes , como consumidores exclusivos de su tecnología punta. Pero esto se está modificando a pasos muy aligerados.

Nadie parece ya querer subvencionar a nadie.

Pero de ahí a ocasionar un tajo transversal en los derechos elementales de la clase productiva, sin el más mínimo consenso, a través de una ocultación institucional a todos los niveles y no desprovista de toda suerte de engaños y estafas a nivel de propaganda electoral, va un trecho que conviene al menos analizarlo antes de ser andado.

La reforma laboral debería contener cambios que apuntasen a una recuperación no solo del número de empleos, sino de la eficacia del sistema. Y en este apartado si bien los empleados suspenden con una nota llamativamente baja, los empleadores no le van a la zaga. La medida se ceba exclusivamente en convertir lo más posible  una clase obrera europea en una oriental, pero no toca en absoluto las modificaciones de la clase empresarial española, a la sazón mucho más vetusta e inapropiada para hacer frente a los nuevos desafíos que los actuales damnificados.

El empresariado español es básicamente pre capitalista, con muchos comportamientos feudales en sus manejos, muy apegado a formas de relación con el poder que resaltan por su carácter corrupto al ser observadas bajo un prisma moderado y moderno. Este empresariado recurre muy a menudo al pago de prebendas, de comisiones de tajadas a los representantes del poder público, como medio de obtener las licencias que le permiten desarrollar sus actividades lucrativas. La altísima connivencia de los asuntos privados con los poderes públicos y la escasísima percepción de incurrir en una falta o delito que en España se tiene, dado a los inexistentes castigos que estas practicas delictivas conllevan, unido al adocenamiento de sus políticas empresariales, y a la practica dinástica dentro de las empresas, incluso en la concepción popular de que el patrón debe ser el mismo que lo es desde tiempos pretéritos ya que sabe como hacerlo, cuando es justamente los contrario, hacen que sea de carácter urgente una ley de reformas del mercado laboral pero en lo que atañe a cúspide de la pirámide jerárquica precisamente.

En el  sentido de la corrupción mucho hay que trabajar ,que legislar y que sentenciar, y respecto del atraso cultural del concepto de empresa se haría bien en insistir en las buenas prácticas a través de manuales, de televisiones, de cursos, en fin los mecanismos represivos unidos a la profilaxis y la educación. Del mismo modo que con la clase trabajadora.

Estamos acaso en uno de los tiempos menos propicios para la algarabía y el festejo, en horas muy bajas de la moral colectiva, los corruptos salen airosos de los combates dilécticos y legales, y sus perseguidores resultan  gravemente lesionados por las leyes que deberían auxiliarlos. Está el país al revés. Y de este contexto no se salva la masa que forma la sociedad. El empleado debe hacer un un esfuerzo, para trabajar acorde al nivel de vida que desea mantener o bien aceptar de buena gana el tren de vida que corresponde a su actual productividad. Sin que ello suponga una merma de los derechos obtenidos por luchas pretéritas. Y el tejido empresarial debe hacer votos por cambiar radicalmente su estructura mental, y valorar más los recursos humanos buscando fórmulas que promuevan la eficacia en detrimento de las rémoras que premian  el presentismo y la obsecuencia jerárquica.

Pero nada de eso encontré en el periódico. Solo una esquela debajo del anuncio de la huelga general, como contrapeso a las fuertes medidas anti populares impuestas por decreto, que dice que el gobierno promueve un código de buenas practicas, a través del cual apela a los buenos sentimientos de la banca, la misma que condujo a esta situación de descalabro económico sin ruborizarse demasiado, para que muestre tener su porción de corazoncito con el desgraciado que deba sufrir un desahucio, que en España va acompañado de la permanencia de la deuda  adquirida de por vida aunque se entregue el bien hipotecado, y se le perdone la deuda. Siempre que el banco así lo desee hacer.

 

Le seguía de lejos la sección de deportes, a la que acudo sin demasiado preámbulo, a falta de contratapa cómica como en Argentina,  cuando siento que el contenido de lo que estoy leyendo, por su tenor graso comienza a ponerse espeso, denso, o cuando está a punto de conseguir enrabietarme, en una  de las pocas mañanas, de las últimas en que leeré el diario de papel, arrebujado en mi sillón de cuero frente a la humeante taza  aromática.

 

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7 marzo 2012 3 07 /03 /marzo /2012 02:58

 

 

 

Me había dado ataque de asma violento a causa de la humedad y el viento que soplaba del mar con fuerza dejándome los bronquios adobados de sal mojada. Le había dejado mi aparato Ventolin a Ian, nuestro amigo de Dublín, en el castillo de Kilkenny, me lo pidió para quitarse el asma matutina que parece atacar con mucha frecuencia en la húmeda Irlanda, lo usó antes de lavarse los dientes y cuando me lo devolvió su boquilla de plástico azul olía a mil demonios, así que decidí que era una buena ocasión para pasar por generoso,  estaba a tiempo de ganarme algunas Guiness a cambio de mi buen acto. Pero no pudo ser, tomamos esa misma tarde el tren a Galway, nos despedimos de Ian camino de la costa oeste, de modo que el gesto resultó plenamente altruista.

No tuve más remedio que ir al médico, mi mujer hablaba mejor inglés que yo, pero yo era menos tímido para comunicarme así que al final en los viajes  siempre terminaba parloteando yo, aunque detrás la tenía como un acicate corrigiéndome cada interjección, cada error gramático como un mosca testicular.

- Hospital- dije y el taxista me entendió sin mayores complicaciones.

Me dijo que si quería me esperaba afuera sin el taxímetro encendido. La verdad es que ya nos habíamos acostumbrado a la amabilidad de la gente en Irlanda y Gran Bretaña, llevábamos unas semanas dando vueltas en tren y ferris por las islas y en varios sitios nos habían llevado en automóvil cuando únicamente habíamos preguntado una dirección, en un pueblo incluso el que nos subió al automóvil nos invitó a tomar unas cervezas a su casa, cosa que declinamos más por prisa que por decoro, no sin sentirlo verdaderamente en el alma.

Así que la campechanía de la gente no nos asombraba ni siquiera en la distinguida Londres. Pero sí una singularidad.

En el trayecto al Hospital, que resultó ser una pequeña clínica, se desarrolló una charla en la que le contamos que íbamos desde España pero que yo era argentino, y mi mujer le contó que yo tenía ascendientes irlandeses, que eran más exactamente de aquel Condado, entonces él miró por el retrovisor y me dijo,

 -Sí en efecto , esta es la zona de Irlanda en que hay gente con el pelo moreno como usted- le expliqué que mi pelo lo más probable es que no fuese herencia de ningún irlandés ya que yo llevaba muchas generaciones de argentino, y ahí, en ese pozo sanguíneo lo más posible era que hubiese habido de todo. Cuando le dije el apellido, me dijo que esa era una de las veinte tribus de Irlanda, y de las más importantes de esa zona, que me llevaría cuando me hubiesen curado.

Directo al castillo Lynch, que provenía de la voz normanda Lench o de la gaélica O’ Loinsigh. Y que era cerca de donde el gobernador de ese mismo apellido había colgado a su hijo hasta la muerte por ladrón, dando además un escarmiento a todos los habitantes de la ciudad. El médico me dio unos medicamentos allí mismo después de atenderme y me recetó otros que me dieron en la farmacia de al lado gratuitamente, al igual que la consulta.

En agradecimiento a su generosidad,  le conté al taxista que aquel antepasado nuestro que era ilustre dentro de la familia, y al cual se le adjudicaban todo tipo de proezas heroicas antibritánicas, había brindado su aporte genético en su descendencia para que surgiese otro familiar mío ilustre, pero este famoso incluso fuera del ámbito familiar, el Che Guevara. A lo que no tuve que agregar nada más, el hombre tenía buena constancia de las raíces irlandesas del personaje americano, y con cara de niño sorprendido me llevó hasta el castillo y no nos permitió pagar  la carrera. Le dí la mano, las gracias y caminé hasta el muro del edificio en una calle peatonal donde sesionaba un banco.

Un banco, nada muy diferente de un palacio de gobierno, ni susceptible de adoptar muy distintas medidas con sus hijos díscolos.

Galway acaso es la única ciudad irlandesa donde la gente es sofisticada, donde algunos bares cuentan con mesas que no están pobladas de cervezas Guiness sino de un café, un vino y una vela. Gente estilizada con y sin asma, que camina por su malecón recibiendo el salitre en sus caras. Y es que fue una ciudad muy cosmopolita, incluso Colón estuvo allí antes de pergeñar sus planes para rodear el mundo en busca de la pimienta y el orégano para las chuletas renacentistas.

Ese tenor mundano de la urbe le permitió al tatarabuelo de mi abuelo, salir de allí con rumbo a Cádiz, cuando sintió a los ingleses pisarle los talones, por su actividad nacionalista o por cualquier otra menos épica; da igual, el paso del tiempo y su audacia le habían granjeado el derecho de agenciarse la anécdota que mejor le calzase a su memoria y a la salud de nuestra estirpe.

Regresamos de aquél largo viaje muy contentos y cargados de anécdotas con cierto charme, más o menos barnizadas y tamizadas en el salitre de la costa oeste.

Esto fue a finales del siglo XX, hoy en 2012 está teniendo lugar una polémica desatada en la misma ciudad del Ventolin gratuito, a raíz de una propuesta para homenajear a la figura de Ernesto Guevara de La Serna, conocido como el Che, con un monumento a construir por el artista de Dublín Jim Fitzpatrick.

La idea inicial es promovida por las cancillerías de Argentina y Cuba, y aceptada por el Mayor Billy Cameron de la ciudad de Galway, quien encontró una fuerte oposición por parte de Ileana Ros-Lehtinen, representante del Estado de Florida del Comité de Asuntos Exteriores de Estados Unidos, la cual plantea que este monumento ofendería a las victimas del Che y de toda la Revolución, y sus familiares exiliados en Estados Unidos o a la memoria de los fallecidos. Argumentando que sería una rémora para el turismo y para atraer inversiones extranjeras, a lo que ciertos sectores irlandeses responden con la afirmación contraria, o sea plantean que semejante celebración llevaría turismo, le daría fama a la ciudad, y que sería un homenaje a las causas de los desfavorecidos por las que el Che luchó y murió.

La polémica está servida.

Debo decir que desde que uso la razón, en la medida en que me fue cedida,  jamás se tuvo en cuenta la cantidad de víctimas necesarias para erigir casi todas las estatuas que pueblan parques, plazas y espacios públicos, de guerreros, libertadores, militares, o "héroes" del mundo entero, a  merced de una evaluación de la virtud de forma totalmente parcial.  Incluso vivo en España, un país donde continúa siendo motivo de debate, terminar de una vez con todos los monumentos que celebren la triste obra del falangismo, que aún adornan prestigiosos enclaves de pueblos y ciudades.

Pero aún teniendo en cuenta el sospechoso dato de que este fuese el primer caso, en que contar con victimas mortales fuese óbice para permitir el emplazamiento de una celebración plástica, como monumento, estatua ecuestre u otro tipo de escultura en espacio público, pienso que no está del todo desacertada la propuesta de que solo se erijan figuras que sean consensuadas por todos los ciudadanos y por todas las sensibilidades, y acorde a mis cánones del buen gusto agradecería que se abstuviesen de colocar aquellas de personajes que se hubiesen destacado por su agresión a cualquier ser vivo.

Aunque en un principio debiésemos dejar desnudos los sitios públicos infestados de innumerables pedestales de vencedores inmortalizados, o debiésemos revisar desde los ídolos de los cómics con que nuestros hijos y nosotros nos criamos hasta los valores  consensuados como cualidades del héroe.

Encontraría de buen gusto y casi de aplicación obligatoria la propuesta y las razones de la señora Ros-Lehtinen, si previamente o al unísono se procediese a derrumbar todas las efigies que hubiesen provocado algún daño irreparable en vidas, incluidas desde luego las de la antigüedad y quizás con mayor razón, así como toda obra que en su construcción habría causado pérdida de vidas humanas.

De lo contrario, si esto a alguien le pudiese suponer un ejercicio de coherencia demasiado onerosa,  mientras tanto creo que lo más atinado y lo más cercano al ideario democrático, es que cada uno de nosotros en nuestro pleno uso de la libertad, sin coerción alguna decida que monumentos quiere visitar,  que ídolos desea  adorar o admirar, y que ideologías, religiones, o tendencias desea suscribir.

Por lo demás yo desearía por siempre  que en Galway  se hiciese un cuadro del taxista que nos esperó a la puerta de la clínica durante una hora y luego nos llevó gratis hasta el castillo de Lynch.

 Y colgarlo allí mismo, sobre el balcón donde el gobernador ahorcó a su hijo, no para dar escarmiento a los hombres , sino un nuevo tipo de mensaje no de carácter vinculante.

Darás un aventón al prójimo.

 

 

 

El lienzo del castillo Lynch.
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Published by martinguevara - en Europa Aorta
26 enero 2012 4 26 /01 /enero /2012 14:41

 

 


Naturalmente, no comparto las opiniones lapidarias que han proliferado en los últimos tiempos, sobre lo ibérico y sobre los españoles en general , pero he de admitir, que las autoridades y la idiosincrasia actuales han hecho méritos, para ganarse a pulso que personas de todo el mundo, reviertan la sensación que había hasta hace poco, de que todo el que venía acá se le daba un cobijo y trabajo, la de la fiesta, de la siesta y del vino y la alegría,  por la de que “ojalá vengan estos gallegos un día buscando trabajo a mi país otra vez, para darme el gusto de echarlos como hacen con nosotros ahora”.

También es justo decir, que según las lecturas acerca de las historias de la aduana de Buenos Aires, por poner un ejemplo que conozco, su trato con las personas dudosas de portar enfermedades contagiosas, conminadas a cuarentenas no todo lo decorosas que nos gustaría admitir, en la primer y segunda gran oleada de inmigrantes europeos empobrecidos, desde luego no permiten ningún alarde en este terreno, por parte de nuestras siempre bien afiladas lenguas y vista, para la detección de la paja en el ojo ajeno.

También conozco de primera mano el trato dispensado, a los inmigrantes bolivianos, peruanos en fin, presuntos hermanos latinoamericanos en general. Pienso que no estamos para darle cátedra a nadie de buen trato, casi lo puedo asegurar.

Más bien mis parámetros de los correcto o aceptable, en el área de derechos y tolerancia, son los países escandinavos,  solo estar allí es un placer por la paz social que se respira, pero es un nivel muy lejos del nuestro aún, los requisitos que se precisan no son tan fácilmente alcanzables por países de tradiciones relajadas. Países que nos organizamos en torno al ocio, al placer, a lo lúdico , a lo hedonista de la vida y no alrededor de valores tan poco proselitistas, como el  trabajo y la disciplina.

 

Ni una ni otra percepción son del todo justas, ni están ajustadas a lo que la realidad se empecina en subrayar.  Hay diferentes realidades naturalmente, yo hablo por la mía, pretendidamente objetiva, pero siempre analizada por mi prisma.

Creo que esos ciclos los pueden romper los países adultos. España está en edad adolescente como idiosincrasia proveedora de una conducta individual autosuficiente, incluso me atrevería a asegurar, que con los siglos que lleva de existencia ( casi todos guerreando desde 1492 , año en que se desata la aplicación del acero, como modo de persuasión, contra moros, judíos e indios de América), aún el comportamiento colectivo, consciente e inconscientemente, puede resultar de edad pre adulta,

 El altísimo nivel de conducta anárquica que siempre presentó como rasgo distintivo el pueblo español, y que lo llevó muchos episodios históricos y culturales relevantes, como a crear la literatura picaresca, con el Lazarillo de Tormes y demás obras, hoy  se ve reflejado en una actitud de descrédito del sistema en general, y dicha abulia, otrora madre del anarquismo español, es la progenitora del menefreguismo que peor le viene hoy al pueblo.

Parece ser que España hubiese encontrado su razón de ser,  siempre en contraposición a los momentos históricos franceses, como su anverso o reverso, según quien observe. Y ello la eleva exponencialmente en el terreno popular y telúrico y la condena en lo referente a avances sociales. Pero sería un craso error detenerse solo en estos aspectos negativos, los aportes de los contestatarios españoles de todos los tiempos son enormes, bellos , casi siempre más románticos que efectivos, pero por la misma razón más encarnados en el hipotálamo de la gente común como la utopía, lo deseable.

 

Los demócratas de por aquí estamos viviendo días aciagos, estamos asistiendo alucinados a como se está resbalando, desatando y empezando a escaparse, lo que en su momento no se amarró bien. Convendría estar atentos porque nada está garantizado, para salvaguardar lo que tenemos, es recomendable pasar por el incómodo trámite, de ser centinelas de estos valores democráticos,  vigilantes de nuestros propios instintos autodestructivos, que llevan a la saturación de los ciclos de paz, de progreso, de tranquilidad, de una forma inaudita, pero repetida hasta el hartazgo, en la Historia de la humanidad.

 

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Published by martinguevara - en Europa Aorta
23 enero 2012 1 23 /01 /enero /2012 00:10

 

 

 

 

Volvía a mi casa de León después visitar a mi familia política en Madrid, y antes de decidir si tomar la autovía de peaje, que está infectada de barreras improvisadas por pivotes e hitos refulgentes, y vallas de cemento para proteger a los obreros, que según Fomento, ultiman los trabajos de retoque de la carretera a dos años de comenzadas las mismas, o si tomaba la alternativa gratuita de un carril por dirección que va ciñendo la montaña, cuando me percaté de la presencia de un insecto de aspecto amenazante en el interior del coche, en medio de las curvas serpenteantes de la A-6.

Fui arrimándome hacia el arcén para efectuar una parada de urgencia, soy severamente alérgico a las avispas, más de lo que cualquier conductor en la autopista lo es de por sí a que le entierren un aguijón plagado de sustancias ardientes en el pescuezo en plena salida de la ciudad a hora punta.

Conseguí un buen lugar a salvo de los agentes del orden, celosos de los estacionamientos correctos, paré justo en la entrada de una vía de servicio, me bajé de inmediato dando manotazos a diestra, siniestra, delante y detrás como un poseído. Daba tales ganchos y jabs al aire, que en ese momento habría noqueado incluso a Scarpino, el chico bravo de mi escuela primaria. Me quedé un rato dando pequeños saltos histéricos.

Una vez que alejé a aquel diminuto demonio de las cercanías de mi nuca, bebí de la botella de agua y me tomé un descanso prematuro, acababa de empezar la marcha, pero la temperatura, el cielo con sus nubes, el color y transparencia del aire me invitaron a darme un pequeño paseo. Me acerqué a unos arbustos a bautizarlos como mis toilettes improvisados, y cuando sostenía mi instrumental y miraba al horizonte, reparé en el tamaño notable de la cruz del Valle de los Caídos.

A una gran distancia se distinguía perfectamente, mucho más que el monasterio de El Escorial, esa magnífica obra ordenada por Felipe II y construida por Juan Bautista, que está a su lado. Nada me habría causado escalofríos de no ser que esa desmesurada cruz, situada también en las inmediaciones de El Escorial, el mayor homenaje europeo al totalitarismo. Y es oficial. Allí descansan los restos de José Antonio Primo de Rivera, creador de Falange española, y de Francisco Franco, uno de los cuatro mayores exterminadores de la Historia de  Europa, a saber entre Adolf Hitler, Yosef Stalin y Benito Mussolini. Franco mató más del doble de españoles que los que murieron en cualquier otra contienda con naciones extranjeras.

 

El sitio más incomprensible y anacrónico de toda Europa Occidental.

Regresando al automóvil pensé que justamente en estos días , la actualidad nacional está colonizada por dos hechos relacionados con el espíritu de esa cruz, uno de carácter irreversible, la muerte de Manuel Fraga, y el otro, el juicio al juez Baltasar Garzón, acaso más irreversible aún.

Es recomendable no descuidar demasiado las andanzas del discurso del inconsciente, así como la de los simbolismos.

 Fraga, conocido en los últimos años por desempeñarse durante un período importante al frente de la presidencia y luego la presidencia honorífica del Partido Popular, el partido de derecha español, una agrupación que aglomera en su interior a una fauna variopinta que va desde lo más evolucionado y europeísta del centro derecha, hasta lo más rancio, conservador y reaccionario del panorama nacional. Partido que aglutina todo el espectro de la derecha española, por cierto de mucho arraigo de masas, no quedando fuera como ocurre en Francia, Alemania, Holanda o Austria la ultraderecha, que allí se aglutina en partidos competidores y competentes.

Pero los primeros pasos de Fraga, distan mucho de haber tenido lugar en un ámbito democrático, ni siquiera levemente autoritario. Sino que formó parte durante aproximadamente veinte años, del gobierno del dictador Francisco Franco, como ministro de turismo y en el  desempeño de otros cargos. Durante su paso por el poder, y bajo su mando, se cometieron tropelías que llegaron al asesinato, la tortura, al terrorismo de estado, tan libremente practicado durante los casi cuarenta años que duró la mano dura del tirano español.  

Sin embargo sus claroscuros en la vida autoritaria, fueron parcialmente blanqueados durante el período de transición que caracterizó a la política española, para poder establecer las pautas de la convivencia y la paz, por vez primera en mucho tiempo en el país Ibérico. En este esfuerzo Manuel Fraga no solo toleró cambios sino que colaboró en el retorno de todas las fuerzas políticas. Incluidas las proscritas  con mayor celo, como el Partido Comunista, y su máximo dirigente Santiago Carrillo, así como Marcelino Camacho de Comisiones Obreras. Luego dirigió al Partido de la derecha en la era democrática, hasta que fue sustituido al frente de la agrupación por José María Aznar.  Incluso en esta última etapa del veterano Fraga, en más de una ocasión se manifestó, con respecto de las intrigas interinas por la obtención del poder, y tomó partido por el ala más templada. Manuel Fraga invitó a Fidel Castro a la comunidad gallega, para que conociese la tierra de sus atepasados. Allí donde muchos quisieron ver una cotradicción no hay sino coherencia, tampoco Franco escondía su simpatía por aquel entonces joven maquiavélico, descendiente de gallegos maestro en el arte de la confusión y de la permanencia en el poder. No escondían cierta fascinación mutua.

Estos días se le han rendido homenajes a Fraga, como de jefe de Estado. Se ha tratado su figura y aporte como de caracter imprescindible para la transformación democrática española. Se le ha concedido, con notable holgura en torno a la verdad, el honor de haber sido, junto al Rey, el padre de la paz y la armonía en tierras del Cid.

Baltasar Garzón sin embargo es un hombre íntegramente formado en el período democrático, y conocido por su actuación civilizadora  y contributiva al progreso de España y a la toma de distancia de la nostalgia por su identidad feudal. Garzón se empleó a fondo como adalid de la justicia en la lucha contra ETA, contra la guerra sucia  durante el gobierno de González, representada en los GAL, en ambas con los elogios y el apoyo incondicional del Partido Popular. Se hizo un nombre a nivel mundial en la lucha contra la impunidad de los crímenes de lesa humanidad, dio orden de extraditar a Augusto Pinochet, se empleó contra elementos criminales de los últimos gobiernos militares de Argentina, y cometió la terrible imprudencia y candidez, de iniciar un juicio, contra la corrupción que azotaba al seno del Partido Popular. Su mayor osadía fue abrir una causa contra el franquismo, en la que más que perseguir a los asesinos de ciento cuarenta mil personas en la posguerra civil, los llamados paseados, porque eran baleados durante un paseo y mal enterrados al borde de los caminos y carreteras de entonces, procuraba esclarecer los hechos, y darles correcto trato y digno entierro a las víctimas.

Cabe decir que aún hoy los familiares de más de cien mil personas asesinadas, no han sido autorizadas siquiera, a poder desenterrar los huesos de sus familiares, y recibir el trato de víctimas, que con sólo el diez por ciento de dedicación y deferencia que se les otorga a las víctimas del terrorismo de ETA, estarían más que satisfechas.

Esta temeridad le costó a Garzón dos cosas.

Una fue que el sindicato Manos Limpias, organización de clara y diáfana ideología fascista, lo denunciase, y fuese admitida a trámite tal denuncia por los juzgados, y la segunda es que los delincuentes investigados, también lo denunciasen, por presuntas escuchas irregulares en los interrogatorios a los reos.  Tiene una tercera causa por haber cobrado dinero del Banco Santander, en una conferencia universitaria que impartió en Estados Unidos.

Aún concurre una cuarta razón, que no constituye causa judicial, y es que algunos consideran que Garzón era proclive al espectáculo. Y muchos otros observamos, que bendita la hora en que se conviertieron en noticias mediáticas la desaprobación de semejantes conductas y la persecusión de sus ejecutores.

De las tres causas oficiales, la última era la menos mediática, aparte de que introducir a la empresa de Botín en esto quizás no sea la mejor manera de tener la fiesta en paz; la de los crímenes del franquismo, levanta, aunque a la vista está que no lo suficiente, un alto grado de simpatías y apoyo popular e internacional al Juez, y puede  proveer una importante e inasumible cuota de desprestigio para el país, y el tercero, que es donde más probablemente, sea demostrable que el procedimiento de escuchas no era todo lo legal que se podía requerir, y que a la sazón es el caso en el cual, de llegar al fondo dejaría al decubierto una importante red de corrupción en torno y en el corazón del partido del actual gobierno. A todas luces, tenía éste último las papeletas para ser el primero de los juicios en celebrarse.

En un país donde los juicios demoran una media de cinco años, donde los acusados de delitos graves en la causa en que se juzga a Garzón, aún no se han sentado en el banquillo, en un país que congrega la mayor cantidad de reos de toda la Unión Europea, con mucha diferencia sobre el segundo, albergando a más de 65000 presos comunes, y en el mismo que más billetes de 500 euros circulan sin declarare, en el que más se evade al fisco de toda Europa, el juez Garzón ya está sentado como acusado, con una premura digna de la más de las depuradas y veloces de las justicias.

Paul Preston, el prestigioso historiador del franquismo caminaba por las calles de Madrid en estos días advirtiendo que convendría una reflexión de los tribunales encargados de juzgar a Garzón, ya que lo que está en juego es la existencia de la democracia misma. Ya que en casi todos los procedimientos a terroristas y malversadores, así como componentes del crimen organizado, se les ha aplicado el mismo tipo de escuchas, y cuando han que dado invalidadas porque un abogado ha interpuesto recurso, los jueces que habían dado la orden de efectuarlas, no han sido juzgados por tal causa, ni importunados de manera alguna. 

Vivo en España, agradecido por todas las oportunidades de sentirme uno más entre todos, por el calor humano recibido por sus habitantes, tan amables, tan cercanos, agradecido por sus aciertos, y soy participe de sus errores, de sus fracasos más recientes, todos participamos de la ingente fiesta del gasto continuado y el consumo desmedido que derivó en la actual crisis. Vivo en España, y aquí me quedaré para ayudar también a levantarla, con mi hombro, con mi sudor y mi responsabilidad.

Por eso no me siento del todo cómodo, cuando veo sentado en el banquillo de los acusados a un Juez insignia de la lucha contra las peores lacras de la humanidad. 

Sobre todo me siento incómodo viendo como esa cruz, allá en lo alto como la aurora, que pocos meses atrás podía pasar incluso desapercibida por su aparente condición de antigualla, de elemento fetiche de trasnochados decrépitos; sin embargo hoy cobra bríos,  dando la truculenta percepción de que los rayos de sol que la adornan, acaso debido a los efectos del cambio climático y el cambio en la capa de ozono, pero tal vez por otros imponderables más inquietantes, nos llegan hoy, más nítidos que ayer.

Volví a sacudir mi instrumental, subí nuevamente al automóvil y lo puse en marcha ¿para que está el dinero, sino para gastarlo? -me dije- Además se hace tarde.  Y decidí tomar la carretera de pago.

Y donde con toda seguridad, al haber sido contruída en la era democrática, no estaría siendo escoltado por una ristra de cuerpos sin descanso al costado del camino, aunque sí por los últimos rayos de sol que lamían la cruz y altar de los eternos vencedores.

 

 

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Published by martinguevara - en Europa Aorta

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