europa aorta
La Lazarilla del Manzanares
El novio de la Presidenta compró un ático con dinero sin declarar de negocios que hizo con la Comunidad gobernada por su novia. Hacienda lo descubrió, él se declaró delincuente fiscal y accedió a un perdón pagando una fuerte multa. La Presidenta ya tenía como costumbre beneficiar las arcas de sus allegados con el dinero público, tiempo atrás lo hizo con el padre y la madre, luego con el hermano en medio de la pandemia mundial, denunciada por el entonces presidente de su partido político a quien dicha denuncia le costó el puesto. Tal el poder fáctico de la susodicha.
Nada de esto le costó un rasguño judicial ni electoral, al mejor estilo Tronal Gump "si me paro en la 5ª Avenida a disparar no pierdo ni un solo votante" , más bien por el contrario la gente parecía animarse con la bribona replicante del Lazarillo, pero en este caso del Manzanares.
En la semana salió publicado en el matutino El País, que la Comunidad que preside la Lazarilla del Manzanares había adquirido un ático aristocrático valorado en seis millones de euros, con la excusa de que sirviese de oficina para la mencionada toda vez que en las oficinas oficiales se acometerían obras de tal envergadura que harían infructuoso todo esfuerzo para no mancharse los zapatitos de pluma. El País, diario de referencia de la progresía de habla castellana y de Europa en general junto a otros matutinos de renombre como Le Monde, o The Guardian, informaba además que la compra se había realizado en abril y se mantenía en secreto sin declarar en el portal de transparencia de la Comunidad. A la vez que trascendió que ningún trabajador del edificio de Sol tenía información de dichas obras mastodónticas, que por supuesto a su vez los obligarían a cada uno de ellos a habitar una oficina en otra otra dirección, sin existir noticia de si se adquirieron otros cuantos áticos para estos trabajadores o usarían algunos de los cientos de propiedades con que cuenta la Comunidad en la ciudad. A la vez se supo que en la novena planta del edificio sito en el distinguido barrio de Chamberí, no está contemplado por catastro la posibilidad de instalar oficinas, O sea terminantemente prohibido.
Al saltar la noticia, de manera también inquietante en un medio históricamente alejado (aunque cada vez menos) del partido político de la presidenta Lazarilla, lo cual llevó a suspicacias de cuales serían las intenciones finales de tal filtración, tomó a la protagonista con el pie cambiado y como es habitual en ella y sabiendo que su impunidad hasta hoy ha sido absoluta, se mostró como victima de una conspiración comunista, "sanchista", maoísta contra su impoluta figura; pero esta vez no coló. Fue demasiado fuerte el contraste de semejante gasto ocultado con nocturnidad y alevosía, con una Comunidad incendiándose por la desidia y abandono a los bomberos, así como casi todos los servicios públicos en general subrepticiamente postergados en post del beneficio al sector privado. Lo cual llevó a la conspicua picarona a anunciar al día siguiente que vendería la propiedad comprada tres meses atrás, y otras pocas para sufragar gastos de los incendios que atormentan la comunidad.
Si la excusa que pudo encontrar para echar mano en su desesperación es tan pedestre, presidiendo una de las Comunidades más ricas de Europa, asusta pensar en lo que debe ser la verdad.
Pasadas unas pocas horas más del día del corre corre, se filtra una noticia que aporta las piezas, bastante previsibles todo hay que decirlo, que le faltaban a este puzzle no demasiado complejo: la parejita de pícaros había puesto a la venta el piso más el ático conseguidos con dinero turbio, a más del doble del valor adquirido, un millón setecientos mil euros y un millón seiscientos mil euros respectivamente, dando lo que se conoce coloquialmente como un pelotazo, pero por partida doble. Obtenían una ganancia de más del cien por ciento de la inversión, y se iban a vivir a un inmueble tres veces más suntuoso que la suma de los otros dos, pagado con el sudor de los madrileños.
Sudor por el trabajo y por el infierno de los incendios.
Pero en lo que pocos han reparado, es que la impunidad histórica para cometer delitos económicos en la CAM, tradición que se remonta ya a tres presidentas, ha llevado a la presidenta actual a declarar que va a "donar" el dinero obtenido de las ventas de los inmuebles para los damnificados por los incendios.
¿Cómo que donar? Es dinero público, no se puede donar, se dona el dinero propio, el público se gestiona, mal o bien, en este caso casi siempre muy mal, pero se gestiona, no se dona.
Un señor cariacontecido de pie en la esquina, con los dedos pulgar e índice de la mano derecha sosteniendo la perilla se pregunta para qué hicieron firmar un acuerdo de confidencialidad a la inmobiliaria si según la Lazarilla, el ático sería una oficina donde se reunirían todos los periodistas de Madrid.
Con la actividad mostrada en los últimos tiempos por las fiscalías, los juzgados, contra políticos siempre y sistemáticamente del mismo espectro ideológico, la verdad es que nadie espera un avance de ellos hacia esta olla putrefacta, pero al menos, tampoco nadie nos priva de la esperanza de que los ciegos votantes madrileños, en los próximos comicios corran un pelín la venda de la cara y puedan ver aunque sea con un ojo, pero en el sentido opuesto de la tuerta Lustitia.
Argentina, la tierra de la generosidad.
Los argentinos no vamos a olvidar toda esta avalancha de hostilidad gratuita, a un país que sin pedir nada a cambio le dio su tierra a todo el mundo necesitado de pan y de un bife, que la mayoría probaron por primera vez en su vida al pisar nuestra tierra.
Hemos podido constatar el poder de abstracción de las redes, tanto que hasta Samuel L. Jackson que conoce en piel propia el rigor del racismo, que nunca pisó Argentina, que sí fue a la costa africana de donde salían los barcos con 12 millones de esclavos tras matar al triple de africanos, traficados por portugueses, españoles, holandeses, ingleses y franceses, cometiendo lo que hasta hoy se conoce como el mayor crimen humanitario, llegó a expresar en días recientes que "Argentina es el país más racista del mundo". Un país que fue colonia, neocolonia, invadido tres veces por Inglaterra, con luchas por la emancipación desde el siglo XIX hasta hoy.
Algo verdaderamente alucinante, el poder de las redes, la abducción que pueden llegar a producir en las mentes. Veinte millones de personas firmaron que echen a Argentina del Mundial, apostaría que el 100% no pisó Argentina en su vida, como todo el que oigo repetir las barbaridades vertidas en las redes.
Despertaron un odio que fue mucho más allá del último mundial en que lo que se irradió fue que el país sumido en una crisis económica brutal, en los últimos puestos, compró el Mundial frente al tercer país más importante del mundo, Francia, cuyo presidente se encontraba en la final con Infantino, país a cuya selección le dieron dos penales cuando Argentina los iba apabullando 2 a 0. Se consiguió imponer esa ficción sobre la realidad, y se instigó a despreciar a los argentinos pero entonces, únicamente en el terreno del fútbol.
Esta vez se fue mucho más allá, Samuel Jackson no habló de fútbol dijo que Argentina era más racista que su propio país, que la Europa esclavista, que Japón, que toda África, Rosalía y Mía Khalifa insultando y burlándose del país sin ninguna razón, hasta Patti Smith llamando "los buenos" a España dando a entender que Argentina eran los malos. Me pregunto cuando y cómo de dio vuelta la Historia para toda esta gente cuya obligación es atesorar un mínimo acervo cultural. Tengo conocidos que han leído algunos libros en sus vidas, sin embargo su nivel cultural no les impidió ser abducidos por esta ola de odio sin sentido, que sinceramente ha hecho sentir mal a muchos argentinos en el exterior cuya conducta es impecable. No puedo entender el éxito de semejante nivel de disparates, no calumnias, sino locuras, sobre una comunidad emigrante que no se ve formando parte de bandas, pandillas, "Latin Kings", Maras, Clicas, Cárteles de narcotráfico, de punguistas en los metros, de mafias como las tres italianas, las rusas, las rumanas, de guetos sin integración, de comunidades que albergan y alimentan rencor.
No suelo decir esto por posible el agravio comparativo con otras comunidades, pero me veo obligado a recordar que somos la colectividad que más se acopla a donde sea que vayamos, y solo aportamos nuestra tradición culinaria que en la totalidad de países se recibe con júbilo, aceptación y gratitud. Aportamos la música, el tango, el rock en español, la creatividad publicitaria, cinematográfica, literaria, artística, incluso empresarial pero no en modo arrollador sino humano, solidario.
Tenemos millones de ejemplos, en contraste con quizás unos pocos casos de argentinos descendientes de europeos del sur, o de judíos ashkenazi, o irlandéses despreciados en el pasado que hoy muestran ínfulas de superioridad materializado únicamente en la verbalización no en hechos, ofendiendo la memoria de la mayoría de sus abuelos inmigrantes que se fundieron en la lucha en la fábrica, en el trabajo en el campo, en la cultura en el tango, con el criollo. Un caso aislado, o unos cuantos petulantes, que pueden haber contra unos quince millones de inmigrantes del mundo a quienes se les ofreció y ofrece el país para desarrollar sus vidas, ser felices, de millones de argentinos por el mundo respetando costumbres, tradiciones, aportando valor, trabajo, creatividad, profesionalidad, cultura.
Esta avalancha no fue producto de la envidia, fue mucho más allá, un odio manipulado no sabe la mayoría a ciencia cierta con que fin, pero bien que lo saben sus instigadores. Y al final terminarán utilizándolo a su favor el poder de verdad, ese sí muy racista, clasista, elitista, importado de la Historia de Europa y Estados Unidos, en un reclamo in crescendo en estos días, de que se ponga fin a la salud gratuita y sobre todo la educación superior gratuita para cualquier inmigrante legal o ilegal. Lamentablemente habrá un ánimo muy escaso para exponer las razones que hagan frente a estos reclamos.
No suelo darle bola a estas cosas, pero esta vez afectó, y no vamos a olvidar esta afrenta tanto de los famosos como de los ignotos que se sumaron a esa campaña hostil, tóxica, dañina, pero sobre todo, sumamente injusta.
Dejen jugar
No tengo ningún problema a pesar del colonialismo, de Malvinas, de India, en reconocer que desde pequeño era aficionado del fútbol inglés, directo sin firuletes, largo, llenos de barro, borrachos, sin lloriquear por una entrada, era de Liverpool y Manchester porque eran rojos como Independiente, ni tengo remilgos en admitir que siempre admiré la literatura inglesa, su arquitectura y sentido del humor, Inglaterra me encanta, desde Sandwich a Bath, desde London a Worcester, me gusta su gente, sus paisajes, el verde, el rock, las Tate Gallery por todo el país los full English breakfast, el tweed y los sombreros para las carreras de caballos de York, como admiro otras cosas de España a pesar de los desmanes en toda América.
Ambas acciones de las imágenes abajo transcurrieron en el Inglaterra-Ghana.
En la primera imagen se ve un penal de los que aparece en el índice del reglamento. Una barbaridad que ni siquiera fue revisado.
La segunda imagen es de Bellingham completamente impune tapándose la boca con la mano para dirigirse a un jugador contrario, acción penalizada ipso facto con tarjeta roja a partir de este mundial, punitiva que ya se aplicó sin ambages contra el jugador paraguayo Miguel Almirón en idéntica acción con un futbolista de la selección turca.
El agravio comparativo es insultante. En otras épocas vi a Inglaterra robar un partido a Camerún, varios mundiales atrás, y vi varias de estos atropellos sin VAR, en un mundo sin conciencia antirracista, cívica, cuando todavía Francia tiraba argelinos al Sena y EEUU lanzaba napalm y agente naranja sobre poblaciones civiles.
Pero hoy esto no va, ya hay incluso un Museo Internacional de la Esclavitud en Albert Docks, Liverpool la ciudad desde donde salieron los Fab Four haciendo respetar al mundo entero la música de los descencientes de aquellos africanos, haciéndose cargo de la barbaridad cometida con el esclavismo africano durante tres siglos y medio, por varias naciones colonizadoras europeas, museo al cual pertenece la tercera imagen.
Estamos en 2026, basta ya de pisotear a África.
Diego, Maradona y Pelusa.
Maradona, pobre, marcó su propio camino con insistencia a lo largo de muchos años. No le faltó atención de todos los que lo querían, desde sus compañeros de selección campeona del mundo, a la familia, deportistas italianos, e incluso Guarapo Castro que le ofreció varias veces toda Cuba para que deje de matarse de a poco.
Hay suicidas que en un acto desesperado que se presenta como una catarata durante un solo día deciden poner fin a la vida, algunos tienen todo menos amor, otros tienen amor menos dinero, otros una gran vergüenza, otros un gran fracaso, otros una gran decepción, otros sus condiciones genéticas, psiquiátricas, etc., no hay una sola causa. Y hay otros suicidas que van atentando contra su propia vida lentamente, erosionando cada célula, cada neurona, cada vena, articulación, quien viva en una gran ciudad los puede ver a diario, esa gente a punto de irse no cayeron ayer en la calle, es un largo camino de perder todo crédito social, todo sostén con la cordura, la dignidad. Maradona y sus tormentos, fueron mucho más allá que esos pobres desafortunados de la vida arrinconados sobre un contén de la acera, porque el mundo lo idolatraba pero esa pasión no era amor que cura. Terminó eligiendo a los peores acompañantes, que no solo no lo ayudaron sino que lo desvalijaron, lo pelaron y le llevaban todo lo que podía destruirlo para sacarle hasta lo último. Pero muchísimo antes de 2020.
En 1985 despidió a Jorge Cyterszpiler y contrató a Coppola. Absolutamente todo de ahí en más fue un drama, el desalmado representante un vivo, un aprovechado, un sorete, lo usó, lo exprimió, le chupó toda la sangre que pudo, desde cobrar sin saber Diego para poder incluso saludarlo, y siempre fuertes sumas para su bolsillo para entrevistarlo, a ganarle plata a la devolución de un Ferrari al dueño de la marca, un piola cagador. Lo acompañó a cuanta degradación se terciase. En un momento no le sirvió más para sus estándares y lo agarraron otros para sacar el jugo que queda en los gajos de las paredes, que en el caso de Diego siempre era mucho. Incluso la ayuda de Guarapo tenía un doble filo, él, que nunca ayudó a ningún deportista cubano consumidor de mil veces menos sustancias e igual de campeón, le dio clínicas, casas, mujeres y opacidad a su disposición también para aprovecharse de su fama y su imagen para influenciar en un "mercado meta" diferente a su clásica área de influencia en el mundo como comandante.
Obviamente no me refiero al usufructo de su imagen porque tendría que ser un libro este post, desde la dictadura militar argentina, a Japón, Italia, el gobierno de Cuba, Maduro, televisiones, marcas, diarios, periodistas, empresarios, etc., me refiero a los individuos aprovechadores directos de un drama interior inalcanzable para el común de los humanos.
Los juicios de valores contra las hijas y la ex esposa es lo más desatinado que hay. Nadie puede siquiera imaginar lo que es ser Maradona las 24 horas, no solo cuando volvía en el avión con la Copa del Mundo o regresaba de Milán a Napoli con el campeonato, sino siempre, a los dos, a los tres a los veinte años de dejar de jugar. Mucho menos se puede tener idea de lo que es ser hija de Diego, con hijos no reconocidos, ser las más queridas, pero a la vez abandonadas no por sus obligaciones financieras, sino por la necesaria presencia como ejemplo, en las reglas, nadie puede imaginar lo que dentro de esas nenas se pudo haber cocinado a fuego lento a lo largo de años, y los mecanismos de defensa para no enloquecer, sin uso de drogas ni de ningún aliciente, simplemente por el volcán vertiginoso de demencia en todos los sentidos, como la explosión permanente de una granada. Y Claudia, ojalá todos tuviesen una mujer así al lado, lo que ella fue de fiel y lo que aguantó fue de récord Guiness.
Es deseable que en el juicio se puedan establecer las responsabilidades y el dolo si lo hubiere, de quienes fueron los últimos en exprimir su imagen, su figura, para meterle las manos en el bolsillo y sacarles las monedas que le quedaban, más bien que él creía que le quedaban, porque semejante fama perpetua ni dejó ni dejará de producir cantidades importantes de dinero, y con inusitada crueldad y frío cálculo lo manipularon, acompañaron, hasta que llegó, su durante tanto tiempo labrado, trabajado, moldeado, ansiado final. No deslindo ni un centímetro de su responsabilidad eligiendo a los amigos, no paró de elegir lo peor, pero la culpa es de quien se aprovecha y hace el daño.
Ojalá esos condenados no liberen de culpa a todos los trepadores, sanguijuelas, buitres, aprovechadores que, si bien era decisión de Maradona acabar con el tormento del mito, gustosamente le allanaron el camino durante muchos años haciéndose tremendamente ricos.
Como un murciélago
El murciélago posee la extraña habilidad de volar y de arrastrarse con idéntica destreza.
Toda esa morralla mal agradecida que estuvieron vomitando consignas racistas, violentas, irrespetuosas en Madrid, imbuidos por un cantante medio pelo, agresivas con el país que los acoge a pesar de los pesares, erario público a quien cuestan mil veces más que los Menas, e incluso más que los vagos aristócratas y monarcas, que ya es mucho decir.
Que vuelvan ya, hoy, a su Venezuela liberada por el “Convicted Felon” delincuente condenado.
Demasiado bien que este país recibe a estos visitantes agresivos, violentos, vergonzantes, a quienes en todos los países dirigidos por ultra izquierda o ultraderecha como ellos, llámese Cuba, Israel, Estadios Unidos o Corea del Norte, les prohibirían la entrada o los meterían calabozos infames, si osasen hablar así de su gobierno. Cosa para la cual en Estados Unidos por ejemplo ex antorcha de la democracia mundial, sí tendrían sobradas razones ya que al contrario que en España donde el presidente Sánchez les garantizó una protección y no pocos gastos a cuenta del pueblo español, en cambio se reunió con los líderes de VOX y PP que abogan por mantener en situación de ilegalidad a todos los inmigrantes pobres, de manera ilegal para poder explotarlos sin la protección de derechos y poder echarlos cuando ya no sirvan para realizar los peores trabajos. Sí, los que en el fondo odian a los venezolanos y jamás los sentarían a la mesa de no existir la coyuntura política que los convierte en tontos útiles.
Pero acaso el disparate mayor que ayude a explicar la erosión del hipotálamo y la materia gris una vez abducida dicha masa por esa cizaña eficaz, es que le gritan "mona" a quien su líder espiritual y amo, tanto de esa plebe como de Macorina, designó como presidenta de Venezuela aduciendo que a Machado no la conoce ni la respeta nadie. Siempre que le dejasen los pozos de petróleo lo demás le importaba un rábano.
Lo primero que se desprende de esto es una obligada pregunta, Macorina viene a insultar la investidura Presidencial del Reino de España, donde a cientos de miles de sus compatriotas, amén de la ideología se les ha dado de todo, todo tipo de ayudas, del dinero de la población y los trabajadores españoles que, ninguno, por esa tradición solidaria española, protestó por ayudar a gente necesitada como a las doscientas mil mujeres de Ucrania. Vino a un país a donde no se ha echado ni a un solo compatriota a insultar a su presidente como lo hace habitualmente un personajillo del sur que hoy quiere ser más sionista que Theodro Herzl y más judío que Herodes, aunque mucho más payasesco y menos respetable que la valiente venezolana, todo hay que decirlo, nobleza obliga.
Hace poco tiempo vimos como entró por la puerta de la servidumbre a la Casa Blanca de Washington DC para hacerle entrega de un mal habido premio no de los bombardeos ni de las Guarimbas, sino de la Paz, sólo porque el presidente con más juicios y sospechas de los peores delitos en la Historia de los Estados Unidos, se enfadó mostrando una pataleta porque no se lo dieron a él y dijo de ella que no la respetaba ni la conocía nadie a diferencia de a Delcy a quien dejaría como presidenta. Después de que Tronal Gump hubiese retirado el TPS, un tratado protector contra la deportación a venezolanos, cubanos, nicaragüenses y haitianos, dejando a trescientos mil venezolanos desprotegidos, amenazados, asustados, y encarcelando a cientos de ellos en campos de concentración para ser deportados quien sabe a que desierto o a cual selva.
En España único país del mundo donde no tiene consecuencias entrar e insultar la investidura Presidencial dada la infinita tolerancia de su gobierno actual, se atrevió a insultar gravemente a las instituciones, la pregunta es:
¿Hizo lo mismo en la Casa Blanca con el presidente que sí le faltó el respeto de la manera más vil, macarra e infantil, al que está causando tanto dolor a las familias trabajadoras de venezolanos perseguidos por Maduro y por ICE y sin TPS?
Yo no puedo responder a este interrogante porque no estaba presente, pero a juzgar por las imágenes, la misma sonrisa obsecuente que se le quedaba congelada en la cara a Randy en la Mesa Redonda cuando Guarapo se extendía más allá del final de los tiempos para, ya medio gagá, asociar ideas de andar por casa, y por el rubor del devaluado comité de premiación en Oslo ante la entrega impúdica del fraude, todo me hace pensar que se lo guardó para una mejor ocasión, cuidándose muy mucho de no ir a parar a una de las mazmorras de los campos de concentración pensados para sudamericanos y sud europeos.
Quiero decir que yo mismo conocí gente maravillosa del equipo de Macorina hace varios años, no había protagonizado todavía las Guarimbas que causaron decenas de muertos torturados decapitados en Venezuela, cuando me desvinculé de esa línea violenta de hacer política. Muchas razones pueden asistir una doctrina una idea pero si la forma de saldar el debate es erradicar al interlocutor, se acaba todo el crédito. De hecho ese motivo me llevó a oponerme a las corrientes de izquierda que plantean la lucha armada. Y por supuesto si estoy contra matar para lograr objetivos, mucho menos apoyaría un bombardeo extranjero sobre ningún país, y mucho menos sobre el propio, como llegó a pedir a dos Jefes de estado María Corina en sendas cartas documentos oficiales.
Obviamente los miles de congregados en la plaza no son racistas neo nazis, ultraderechistas, pero ya hemos visto en más de una ocasión como pueblos trabajadores, decentes fueron llevados al precipicio por flautistas no demasiado virtuosos pero sí estridentes. No se dejen llevar por los discursos de odio, es muy fácil caer seducido por esos cantos de sirena, pero no delicadas sirenitas del fondo del mar, sino de alerta por bombardeos y de ambulancia.
Porque al final de ese camino no hay más que destrucción y tarde o temprano el pago de los platos rotos como culpables.
Paradoja que ruboriza
Paradoja ruborizante.
Cronología:
Macorina pide bombardeos a su país le conceden el Nobel de la Paz, Tronal Gump se enfada y dice que ella no es nadie en Venezuela donde nadie la respeta, por eso deja as la dictadora chavista Delcy Rodríguez y todo el mismo andamiaje considerado criminal y represor.
Macorina aterida de miedo va corriendo a la Casa Blanca, la reciben por la puerta de servicio "No money down, baby" y le regala su Nobel al ofendido ofensor, para atenuar la pataleta.
Él, como un niño de párvulo se alegra y dice "ahora el Nobel soy yo". Oslo avergonzada por partida doble, de inmediato lanza un comunicado "Esto es intolerable."
Hoy Macorina, la manipuladora belicista arrastrada visita España, gobernada por el único presidente del mundo civilizado que se opuso tanto al genocidio e infanticidio de Gaza, al que Macorina apoyó como a ceder el suelo del país para bombardear caprichosamente escuelas, barrios, hospitales en Irán, provocando una cascada de posiciones en contra, salvando la última gota de dignidad que podía quedarle a buena parte de Europa tras su apoyo a la matanza salvaje comandada por Netanyahu, salvando a Irlanda, Dinamarca y muy poquitos más.
O sea, tenemos que al único que debería ser Premio Nobel de la Paz, a quien está marioneta debería haber acudido ipso facto a entregar su premio, y ahí sí con sobradas razones más allá de ideologías, ya que hablamos exclusivamente de paz, es a quien dice que no va a visitar en su paso por el país ibérico.
Tráiganme otro mundo por favor que este ya está en el pozo de la letrina. Cada vez entiendo más a mí tío.
Don Mario
Un día como hoy, hace un año, se fue el escritor más grande de la lengua castellana en vida: Mario Vargas Llosa.
Muchos opinólogos de la izquierda están despotricando y deseando que no descanse en paz en el infierno por haber traicionado y ser un lamebotas del imperio y del fascismo. Una locura absoluta catalogar a semejante maestro de las letras hispanas, acorde a alguno de los rasgos de las corrientes filosóficas o ideológicas a las que adhirió a lo largo de una larga vida. Cabe preguntarse por qué no lo asimilan a sus libros contra los dictadores de América, contra el genocidio de Bélgica en el Congo, contra la brutalidad de Trujillo en República Dominicana, con su propia actividad de izquierda hasta que se desencantó y con mucha razón a raíz del caso Padilla, el más altisonante que tuvo la Revolución Cubana en contra de un intelectual.
Sí es cierto que fue conservador de derechas también, pero al tiempo que siguió siendo un acérrimo activista en contra de todas las dictaduras de izquierda y de derecha, puso en su lugar al militante pinochetista Kaiser, que trató de ensalzar la figura del asesino chileno en una entrevista donde debió recular de la manera más vergonzosa gracias a la dignidad cívica y democrática del maestro Vargas Llosa.
De todos modos señores, les recomiendo que cuando vayan a disfrutar del arte no piensen que Mozart era un tremendo obsecuente del príncipe arzobispo de Salzburgo, de cuantas crueles cortes de Europa se deleitaban con su genialidad, no piensen que Johann Sebastian Bach era un paladín del Vaticano cuando más mataba y robaba, no tengan en cuenta la vida adulta de Rimbaud, la adolescencia hitleriana de Gunter Grass, el clasicismo de Jorge Luis Borges o de Adolfo Bioy Casares, los anacronismos de Pablo Picasso y Neruda, la adscripción a la dictadura cubana de Silvio Rodríguez, de Roberto Fernández Retamar, Fayad Jamis, Titón, ni menos aún la de Nicolás Guillén, la no implicación política en su época de Alejandra Pizarnik, a Makarenko, a Gorki y un larguísimo etcétera. Quizás sí se deba tener en cuenta a artistas como Ezra Pound o a Leni Riefenstahl, que directamente eran nazis.
Porque si no, acorde a esta mecánica solamente podremos disfrutar piezas de música, pintura, de poesía o de cine hechas por amigos a los que conozcamos a pie puntilla y no nos hayamos perdido ni una de sus conversaciones, ni uno de sus criterios a lo largo de la vida porque corremos el riesgo aún siendo amigos de que alguna vez hayan apoyado algo que a la luz de hoy sea condenable.
En resumen, nos quedaríamos con versitos a la Luna, con algunos archivos audiovisuales de YouTube, y con algún cuento regularcito de andar por casa de dudosísima sintaxis y buen gusto.
A la gente hay que valorarla por sus actos, por sus obras, no por sus opiniones o sus puntos de vista a lo largo de una extensísima vida llena de días de horas de semanas y de años, ahora bien sí él hubiese delatado, matado, torturado, encarcelado, exiliado a personas, entonces sí habría que cerrarle la puerta de nuestras simpatías y aceptación.
Lean La Fiesta del Chivo, Conversación en la Catedral o La ciudad y los perros y díganme ustedes cuantas cosas mejores han hecho sus favoritos pulcros y super éticos.
Del Bierzo reivindicativo a la meseta conservadora
Respecto del resultado de las elecciones para la Comunidad de Castilla y León 2026, en que volvió a ganar un PP absolutamente abandónico, negligente, abúlico, aunque subió el PSOE, y frenó inesperadamente la ultraderecha, observemos algunos pequeños pero significantes aspectos.
Históricamente fue una comunidad casi en su totalidad de muy pequeños propietarios de tierra, de tres ovejas, de cuatro palmo de surcos para patatas y eso durante muchos siglos, conformó una conciencia de propietario, de dueño, no de peón trabajando para un terrateniente como en Andalucía y Extremadura, de ahí hay una tradición de pensar que si tengo tres ovejas pertenezco al mismo conjunto que Emilio Botín por qué somos dueños de nuestro negocio. Pasa muy parecido con los bares los dueños de los bares hablan como si tuviesen la fábrica de iPhone.
Y a eso se le suma un señorío feudal absolutamente explotador, muy duro, un clero despiadado con la herejía disidente, condiciones naturales climatológicas de la meseta durísimas , que al batirlo todo en la cubitera se obtiene ese carácter moderado conservador.
También una cosa muy buena un carácter extremadamente tranquilo, por eso es exasperante que no quieran cambiar nada así los esté pisando la pata del elefante, pero en la vida cotidiana se perciben los beneficios de esa paz, de esa moderación.
Porque es cierto que en cierta manera así ha funcionado durante muchos siglos atravesando los cambios sociales e ideológicos con idéntica flema, la gente achaparrada abajo pero con sus tres ovejitas y arriba el señor de los cuartos, si se visita cualquier ciudad o pueblo de Castilla y León, desde lejos se divisan, las dos edificaciones de quien manejaba “los cuartos”, un palacio o castillo y una iglesia enormes y todo lo demás bajito, como aplastado.
Después concurre otra realidad Castilla y León es enorme su entorno le da la vuelta al Benelux, León desde su propia historia e idiosincrasia, más de la mitad es mucho antes asturleonés que castellano leonés, fue un reino importantísimo, su orografía , los de Ávila no tienen nada que ver con las Merindades de Burgos o con el Bierzo o con la Sierra de Francia.
Luego hablando de conservadores y progresistas León tiene una inmensa cuenca minera que comparte con Asturias y con la cercanías a Galicia en el Bierzo donde el nivel de conciencia, incluso revolucionaria activa en muchas épocas ha sido palpable, y de ahí viene que León entera haya votado socialista, cuando se ve el mapa de votos, el norte en su mayoría votó progresista y el sur Tierra de Campos, la meseta, votó conservador. En esta ocasión los habitantes de León podemos sentir el orgullo de que la provincia votó más progresista, pero a su vez sobre quienes votaron a los que nos dejaron abandonados en lso incendios devastadores del verano pasado y hace dos veranos al norte de Zamora la zona del Tera hasta Lagos de Sanabria, cabe preguntarse ¿qué más puede pasar para que se atrevan a quitarse la bota del cuello, que les bombardeen la casa con toda su familia dentro? Y aun así habría que ver si no dirían “bueno, pero todos son iguales”
Hay muchas diferencias entre provincias muy extensas, pero también concurren similitudes muy fijadas en a idiosincrasia histórica, y en líneas generales, en Castilla y León es preponderante la conciencia conservadora. Con índices de criminalidad, de violencia, sorprendentemente bajos, con el mayor nivel académico de España, con la particularidad que luego deben emigrar, también hay que decir que muy a gusto, porque en esa identidad tan tranquila se incluye no acometer un desarrollo que desdibuje precisamente su carácter reposado, moderado, conservador, profundamente medieval.
Ahora bien, no vaya a pensar el PP, que en Castilla y León por ser inclinarse históricamente hacia la derecha, aceptaría de buena gana esa forma, esa estridencia, esa gritería, esa brutalidad, esa velocidad de Díaz Ayuso, esto es otra cosa.
Se llega a presentar el mismo Milei con sus insultos, agravios, destrucción de la identidad cultural, y lo votan menos que a uno de Izquierda Unida de la tierra.
Sí, acaso pasen milenios hasta que se aggiornen en el progreso, pero también cuando alguien quiera descubrir la maravilla de nuestro pasado presente siempre puede ir a pasar unos días a la zona de Aliste, de Sayago, a la Soria forestal, a la historia de Simancas, a visitar la casona de reclusión de Juana la Loca o la casa del Tratado donde se dividió el Mundo en dos, mitad para Portugal mitad para España, pasar días visitan el románico español en Palencia en León, las minas de oro a cielo abierto romanas, Asturica Romana, la muralla de Ávila, el acueducto de Segovia, Numantia en Soria, Salas de los Infantes o Clunia romana en Burgos, el increíble casco histórico de cientos de pueblos y ciudades, las bellezas de las Merindades de Burgos y todo el norte montañoso de León y su digna historia de maquis, de mineros y de anarquistas, o la exuberancia de Sanabria.
Mozos y mozas de taburete
Recordemos que en Inglaterra de Enrique VIII la persona más cercana al rey era el groom of the stool, mozo del taburete. El que le limpiaba el culo cuando iba de vientre y se hacía cargo de ponerle y sacarle los apestosos y pesados calzoncillos, además de lavar y dejar presto el taburete para un nuevo uso. Los ingleses comían como delicatesen un plato que consistía en un pato que se colgaba en una despensa hasta pudrirse, así que podemos imaginar lo que olería ese pato una vez pasado por la maquinaria de intestinos gruesos delgados tracto y orificio higienizado a la manera de Londres siglo XVI.
En aquellos reinados las decisiones no se tomaban en el parlamento sino en la Corte, de ahí que los cortesanos tuviesen el privilegio no solo de estar cerca del rey, sino de dirigir los destinos del reinado, de quedarse con todo el oro de los extenuados siervos, de decidir quien vivía y quien no y sobre todo urdir todas las alianzas, tretas y componendas que podían significar un ascenso en la escala de poder. El cortesano más estrechamente cercano y de máxima confianza de Enrique VIII era el mozo del taburete, que con el tiempo pasó a llamarse directamente, mozo de heces. Tuvo tres, el primero fue su amigo intimo desde niño, Sir William Compton, quien le limpió el pertuso durante diecisiete años muriendo de una peste de la época conocida como "el sudor inglés", momento en que administraba más riquezas que todos los cortesanos juntos. Enrique tuvo dos mozos de taburete más, al segundo Sir Henry Norris lo mandó a ejecutar con Ana Bolena tras participar pasivamente en los murmullos de que había sido uno de los amantes de su esposa, la que al cabo de tres años no pudo darle un hijo varón (presumiblemente la verdadera causa de la decapitación de la Boleyn), el tercero Sir Anthony Denny, llegó a ser su sombra hasta el lecho de su muerte.
El poder en su máxima expresión requería de una condición, la relación más estrecha con toda suerte de boñigos reales, en todas sus variantes, no solo no había asco en ello sino que era el oficio real que se celaba con mayor denuedo y era motivo de tal orgullo, que solo lo superaba el de ocupar el trono real.
Los mozos de taburete estaban en todos los complots y chanchullos que acababan en la ejecución de cortesanos, de duques, condes, incluso de reinas como en el caso de Ana Bolena y de Jane Grey, comiéndole las orejas desde a Cromwell, al rey, a la reina María Tudor, a quien hiciese falta, porque recordemos no era un deshonor limpiarle el tujes al rey, sino que era tal el honor, que era el único que permitía la entrada a sus aposentos, incluso en la hora de la muerte y de redactar el testamento el mozo de taburete era quien permitía el ingreso de los escribanos de los familiares, decidía quien podía influir en el rey y quien no.
Muy por el contrario de lo que se podría suponer, en nuestros días esta aristocrática ocupación no ha desaparecido. Lejos de ello se ha multiplicado, y aunque alrededor de los actuales mozos y mozas de taburete no se pueda percibir ese aroma que delata una oportuna intervención reciente, se los puede ver en organismos internacionales representando y acumulando mucho mayor poder que el que llegó a abrazar cualquiera de aquellos buenos samaritanos con las nalgas, oquedades y vellos rebozados reales. Aunque no se los descubra por el olfato, a veces si se fija bien en las comisuras de la boca y los perfilados labios de Von der Leyen puede apreciar que acaba de hacer un trabajo aun más fino y personal que aquel que ufano acometía con deleite y orgullo el bueno de Sir. Crompton.
Fútbol, metáfora e ingratitud
Es curioso lo profundo que cala el fútbol. No digo los deportes, sino el fútbol.
Sólo las Olimpíadas concitaban mayor atención que la fase Final del Mundial del Fútbol, el campeonato más largo, se juega durante 4 años, lo que solemos llamar el Mundial, es la fase final. Y lo pongo en pasado, porque para las nuevas generaciones esa fase final del Mundial es infinitamente más importante.
Ha habido numerosos estudios acerca del fenómeno del fútbol, algunos lo analizaron como distracción de masas, otros como gran cortina de humo, el día que un país sale campeón le pueden meter la ley que sea que no habrá ni uno en su Congreso, Senado, o plazas reclamando, estarán todos festejando. Otros analizan las implicancias y alusiones de tipo sexuales, tal es la razón que enoja más un cañito que un gol en contra, "les rompimos el orto", un deporte de soldados ingleses en tierra lejanas distantes de cualquier hembra, que no sólo tenía connotaciones machistas sino misóginas, en tanto la representación de la sodomización era entre caballeros, que intentaban a toda costa meterla y que no se las metan. Otros lo relacionaban con la guerra, otros con el barrio y muchas más ocurrencias.
Yo observé en primera fila dos fenómenos que me dejaron perplejo. Más aun que el conocimiento de que en el único caso que dos noruegos se encuentran en una calle a batirse con tubos de metal, es en la furia de las hinchadas de fútbol en una país en el cual de solo hablarle alto a un hombre de un metro noventa se asusta.
Se jugaba la final del Mundial del 2014 en Brasil, yo estaba en Beaverton, un suburbio de Portland, Oregón, empecé a ver el partido en casa de un querido amigo norteamericano, que incluso en otro viaje me enseñó a entender y a disfrutar del football de ellos en un sport bar asistiendo a una super bowl. Cuando terminaron los 90 minutos reglamentarios sin goles, noté el aburrimiento de Kenneth que no entendía la pasión por un deporte que podía terminar sin un solo tanto. Me excusé y dije que bajaba a tomar algo, ya tenía en mente la cantina mejicana que había a doscientos metros, apreté el paso para ver todo el tiempo extra, entré me senté pedí una gaseosa y alguna delicia y me dispuse a disfrutar del resto del encuentro. Frente a mi había una mesa alargada de mejicanos y delante de ellos estaba el televisor. Me dije "que bueno me acompañan hermanos latinoamericanos" , cuando Goetze metió el gol que al final definió el partido y el campeonato, se levantaron todos a gritar gol como si hubiese sido un mejicano, o como si los argentinos fuesen sus patrones estadounidenses que les exprimían todo el jugo tratándolos como un trapo de piso. parpadeé y volví a mirar para estar seguro de que no había sido un gol argentino porque la imagen de esa larga mesa festejando un gol ario era surrealista. El camarero se ve que les dijo que yo era argentino porque me miraron y algunos considerados se sentaron y apagaron el tono de su felicidad orgásmica mientras otros la estiraban espasmódicos.
Cuando el partido terminó 1 a 0 con ese gol celebrado por mis ex hermanos mejicanos, me levanté los miré y les dije:
-¿Saben lo que haría con ustedes Hitler, no? y me fui diciendo "jabón pero para cerdos" o no había ningún guapo de películas o el rojo de mi cara, las venas de mi cuello y las cejas erizadas eran tan superlativas que decidieron que tenía suficiente con el batacazo de la final.
Más recientemente, en el Mundial de 2022, desde antes de arrancar, las televisiones españolas, país que fue la Metrópoli de Argentina, la madre patria, exhibían sin pudor programas generalmente dominados por periodistas que responden al Real Madrid, deseando todo tipo de calamidades a la selección argentina. Un famoso cantamañanas que de fútbol sabe lo que yo de Física Nuclear, dio su predicción "campeón Brasil, revelación Vinicius, mejor jugador Cristiano, decepción Argentina y peor jugador Leo Messi", no solo no pegó ni una sino que salió todo lo contrario.
El último partido empecé a verlo en un pub de la plaza Mayor de León donde habían decidido congregarse la mayor cantidad de argentinos que yo había visto en esta ciudad coqueta pero de modesto tamaño. Cuando tras un dos a cero con baile incluido, le dieron un penal a Mbappé, me largué de ahí porque no quería ni ver como la embocaba, cuando salí escuché a los de la mesa de afuera, españoles, gritar gol con el mismo rugido en la voz que aquellos mejicanos ocho años atrás había gritado el de Goetze. Cuando casi había atravesado a pie toda la plaza volví a escuchar el grito aun con mayor énfasis y prolongación de los mesas de afuera, lo que en España se denominan terrazas. No lo podía creer, Argentina había avasallado, humillado a Francia, les había dado un baile de novela y de repente, literalmente en menos de lo que canta un gallo, dos goles.
Caminé hasta un bar donde la tortilla de tapa es formidable y pensé si perdemos al menos saboreo algo. Ahí vi el gol de Messi en tiempo extra y solo un hombre mayor y yo lo gritamos, yo como desaforado, la que atendía la barra era dacia y se notó molesta con el gol y con mi euforia. Al poco rato le dieron otro penal a Mbappé y cuando lo metió, el resto de parroquianos saltó de las banquetas a gritar gol poseídos por el espíritu de los mejicanos y los de las terrazas.
A esa altura antes de llegar a los penales creo adecuado hacer un apunte, el segundo carnicero que mas españoles mató en toda su historia fue Franco, pero el primero fue Napoleón, más de un millón de españoles murieron luchando contra los invasores. En contraposición tenemos que millones de españoles salvaron sus vidas o aplacaron un hambre feroz, un hambruna que azotaba España en la post guerra gracias al envío desinteresado, gratuito, de miles de toneladas de cereales y carne regalada por Perón y Evita el pueblo español también porque Perón sentía gran simpatía por los fascistas europeos de aquella época y Franco era el único de los tres que había vencido, pero esa es otra historia.
Llegó la tanda de penales y de un lado estaba la selección del país que más españoles había matado en su historia, y del otro lado estaba la selección del país que más ayudó a matar el hambre en el momento más critico a España de la manera más desinteresada. Y excepto el viejo que había a mi lado que no paraba de repetírmelo y decirlo en voz alta, los demás incluida la rumana de la barra cruzaban los dedos por sus verdugos y en contra de sus ángeles salvadores. Cuando Gonzalo Montiel metió la pelota dentro del arco, no sólo Messi se arrodilló estallando por dentro, no solo todos los jugadores corrieron tras él a abrazarlo, no solo el estadio entero vibró, no solo todo Bangladesh se fundió en el grito de gol, no solo toda la Argentina salió a la calle, sino que ese viejito memorioso y yo nos abrazamos tras gritar hasta hacer temblar las copas de detrás de la transilvana y de delante de los mal agradecidos, odiadores de quienes deberían querer como a hermanos y que como a tales los trataron siempre en Argentina cosa de la que doy fe por mis parientes españoles.
Esa vez no les dije a los de la barra lo que habría hecho Napoleón con ellos por respeto al viejo que me abrazó y no solo quería que Argentina ganase por la historia sino por la vergüenza que sentía de lo que yo estaba asistiendo, pero en ese instante pensé que la metáfora de este deporte en su acepción sodomita, no solo se le aplicaba a Mbappé, a Macron en el palco, sino también a todos los periodistas odiadores de la televisión española madridista, a los mejicanos de Beaverton, a los exaltados de la terracita de la plaza Mayor, a los envidiosos del bar de las tortillas y a la rumana que las servía, ya que ciertamente, aunque solo sea un deporte, tal como decía Valdano:
"Dentro de las cosas menos importantes, el fútbol es la más importante".
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