europa aorta
Delcy designada y María Corina al rincón
Pocos días han pasado del bombardeo relámpago de EEUU a Venezuela, para secuestrar al dictador Nicolás Maduro dirigido por el autócrata Tronal Gump, a quien por esta vez y en lo sucesivo llamaré por su apodo “Donald Trump”. Y ya se nos va aclarando el panorama.
Lo primero que nos queda meridianamente claro es que no atacaron para erradicar ningún alijo de millones de toneladas de las más diversas drogas fuertes para surtir el mercado estadounidense compuesto de millones de adictos. Ni un cohete fue destinado a no se sabe que inmensos almacenes en que enorme polígono resguardan todo ese material. Y es más que probable que no veamos drásticamente reducido el tráfico y uso de drogas desde ya mismo una vez apresado el jefe del principal Cartel. Más que nada y seamos claros, porque el fentanilo les entra desde México, la heroína y la cocaína desde Ecuador, la mariguana y la metanfetamina y otras drogas de diseño se producen dentro de Estados Unidos.
Lo segundo es que a lo que sí le dedicaron tiempo recursos y espionaje es a saber exactamente como está cada pozo petrolífero, las condiciones de explotación y los recursos que serán necesario invertir para ponerlos a full hasta agotar todo el crudo, momento en el cual, según el propio Donald Trump, Estados Unidos dejará de gobernar Venezuela y hará el traspaso de gobierno esté como esté la situación. Es un problema que deben resolver los venezolanos.
Y la tercera es que para que los venezolanos vayan resolviendo sus asuntos, Trump delegó en la figura de Delcy Rodríguez que a lo largo de los años se consolidó como una de las figuras más poderosas del chavismo tras ocupar cargos clave, concentrar poder en áreas estratégicas del Estado y convertirse en una funcionaria de absoluta confianza de Nicolás Maduro. Hija de un militante revolucionario muerto a causa de las torturas en prisión. De una familia de larga tradición de lucha hasta ayer, cuando aparentemente las papas quemaron. Aunque todo parece indicar que el calor infligido al socorrido tubérculo ni era tanto, ni se comenzó a aplicar tan recientemente. Habrá que ver hasta que punto Delcy responde al pueblo venezolano, al lineamiento bolivariano o a Trump y Rubio. Pero sí fue sorpresivo y tomó con el paso cambiado a todo el mundo, a los millones de venezolanos del exterior que celebraban la libertad, aunque ni remotamente para retornar no ya a luchar, vade retro, sino a cumplir con su promesa de exilio privilegiado únicamente mientras hubiese chavismo, también a la izquierda trasnochada tras condenar la violación de todo tratado de derecho internacional bombardeando un país soberano, eso junto a todos los demócratas del mundo pero después se cortaron por su lado defendiendo los logros del chavismo, condenando toda crítica a la labor revolucionaria de Maduro, quedando desubicados, por un ataque sin una victima de los agresores, con el mandatario entregado sin oponer resistencia ni siquiera a golpes, tras años de alharacas, alardes, declaraciones altisonantes de morir él y todo su pueblo antes de entregar un grano de tierra bolivariana, a los medios de prensa, a los acérrimos obsecuentes de Trump obligándolos a encontrar entre el decálogo de los disparates más absurdos alguna explicación para seguir justificando lo imposible, en fin a toda la opinión pública, y por supuesto a este seguro servidor.
Lo más sorprendente para los desprevenidos en manejos políticos, decepcionante para exiliados y defensores de cualquier aberración trumpista en las redes, fue cuando Trump dijo, en parte respondiendo con la lógica del poder y en parte con su rencor por haberle sido arrebatado el Premio Nobel “no, María Corina no tiene apoyo ni respeto de la población, preferimos confiar en Delcy para gobernar”. Dejando de un plumazo abochornados, ridiculizadas, caricaturizadas todas las loas, frases obsecuentes, sometimientos incondicionales de la ex clandestina de huida “jamesbondiana” por tierra, mar en barco, submarino, aire en helicóptero y aviones donde recordemos se fracturó la espalda lo cual no le impidió correr, saltar vallas, pasar horas de pie en entrevistas, hacer todo tipo de reverencias al rey estadounidense. Un duro golpe a toda la diáspora, a todos los disidentes que sí, honradamente, de manera noble, se habían ganado el respeto de todos los seres cívicos del mundo y el deseo de que un día pudiesen regresar a formar parte de un gobierno en su país, más allá de las diferencias en el barnizado de las sensibilidades ideológicas. Dicho en español básico, coloquial, de manera sencilla y rápida, Trump y su escudero Marcos Rubio se cagaron en todo.
Lo que sí sorprendió el día de marras, fue la rapidez con que se solventó una ataque internacional, a la que a priori debía ser la dictadura más fortificada, armada, apertrechada, y resistente del continente y a juzgar por los alardes durante décadas, una de las más inexpugnables del mundo. En menos de una noche atacaron, y se llevaron al héroe nacional sin un solo rasguño. Pero hay que lamentar la muerte de unos cuantos venezolanos y de una treintena de agentes cubanos que hacían la labor de custodia del presidente, que si se llegase a concretar la sospecha de que fue arreglado, además de poner en el banquillo de los criminales a quienes dispararon habrá que juzgar a quienes los vendieron sabiendo lo que iba a suceder.
En un primer momento todos sentimos la indignación frente a la decisión unilateral no consultada ni consensuada con ningún organismo oficial ni siquiera el Congreso estadounidense de un bombardeo intensivo a una nación extranjera más como un acto terrorista que como una inevitable acción militar autorizada, llevado a cabo con alevosía y nocturnidad. Indignación que continuamos sintiendo y que debería inmediatamente traducirse en un juicio internacional. No puede ser que el único país sancionado por bombardear un país soberano sea Rusia, mientras Israel, Arabia Saudí, y Estados Unidos tienen carta blanca para matar, masacrar, secuestrar cuando y cuanto les de la gana. Este mundo que se nos ha quedado de derogación de todas las reglas del juego post Segunda Guerra Mundial e instauración de la ley de la selva, la del más fuerte militar y económicamente, debe cesar de inmediato.
Pero a continuación experimentamos una desazón al ver que no hubo resistencia ninguna más allá de la de los 32 custodios cubanos, que se sospecha fueron masacrados toda vez que no eran soldados para la guerra y si lo fuesen es más inexplicable aun que muriesen sin causar ni una baja, no hay aun datos firmes ni cronología detallada de los hechos al alcance de la opinión pública. No hubo un solo disparo a los agresores, el pueblo no salió, el ejército en sus cuarteles. Llamó profundamente la atención, decepcionó a los defensores del chavismo, alegró a los detractores y desubicó al resto.
No hubo ni una mención de Donald Trump ni de Marcos Rubio al Cartel de los Soles, a los millones de toneladas de drogas por las que se supone son objeto de destrucción, ni una sola mención a la recuperación de la democracia, en contraste hubo numerosas alusiones al petróleo y varias directamente y sin el menor rubor ni tapujo a los beneficios económicos que reportaría la gestión del ansiado oro negro. Cosa que nunca se escatimó al conocimiento público ya que EEUU hace poco más de un mes sacó la estrategia nacional dejando claro que su prioridad es el hemisferio y sus recursos naturales. Trump dijo además cuando asumió que el eje central de su gobierno sería bajar el precio del combustible, el petróleo venezolano no lo puede refinar cualquiera, casi nadie más que Estados Unidos fuera de Venezuela.
En fin hay para dar y para tomar, ni siquiera en la opera bufa o la obra del absurdo más disparatada se podría congregar semejante cantidad de despropósitos en solo tres días, y muy probablemente en menos de lo que canta un gallo, este escrito quede totalmente desfasado y anacrónico con los acontecimientos que nos esperan.
Cosas veredes Sancho.
Timidus Hypokrisis
No escuchamos a Giorgia Meloni quejarse y condenar a Jannik Sinner por ir a jugar el oneroso torneo Six Kings Slam nada menos que a Arabia Saudita, homenajeando lo más granado del anticristianismo histórico, de la cuna del Islam, del Corán, de las guerras santas, las cruzadas, los califatos, y hoy igual de talibanes que los afganos, pero inmensamente ricos.
Creo que todos los que vivimos en Europa y defendemos el estado laico y el desarrollo que alcanzó el continente por su laicismo, ateísmo, agnosticismo, libertad de credo pero sobre todo, desarrollo social, económico basado en la ciencia y la técnica, enemigos conceptuales de toda religión ya que disputan el trono de "dios", no deseamos bajo ningún concepto un retorno a lo que fue el catolicismo del siglo XV en la figura de los actuales musulmanes, como por supuesto tampoco deseamos en ninguna medida la estigmatización de quien no profese religión alguna, bajo la condena pública inquisitoria de “A quien no le guste el crucifijo, fuera de Italia”.
De todos mis amigos italianos, desde Sicilia a Aosta, pasando por Calabria, Milán o Turín, son más quienes no simpatizan nada con el crucifijo que quienes le rinden homenaje.
Pero ¿qué se esconde detrás de "fuera de aquí los que no sean católicos"? en un país que encierra en sus contornos al Vaticano, estado de la religión occidental por excelencia, pero también al que fue cuna de teorías anarquistas, socialistas y comunistas por excelencia, con una trayectoria de lucha y anti fascista así como el país cuna del fascismo.
Tan fascista como antifascista, tan comunista como anticomunista, tan mafiosa como antimafiosa, tan clerical como anticlerical.
Los omeyas, los califas, eran árabes no magrebís, los jeques de hoy son Árabes, quienes descuartizan a opositores, apedrean a adúlteras y ejecutan homosexuales, ni son bereberes ni tuaregs, saharauis, ni tunecinos, son de los países a los que les estamos dando todas las competiciones sin exigir nada a cambio, a los cuales les toleramos que lleven décadas bombardeando Yemen con más de 500.000 muertos, oprimiendo mujeres, esclavos, homosexuales, disidentes.
No queremos ese atraso, ni el de los petrodólares, ni el de los que viene a solo a llevarse euros y no se integran exigen lo que ni siquiera insinúan en sus países. Pero no por racismo sino porque no queremos la Santa Inquisición española ni la Romana, no queremos recordar que el catolicismo mató adúlteras acusándolas de brujas, asesinó a los rebeldes, a miles de niños en las cruzadas, a miles de Cátaros iconoclastas y denunciantes de la corrupción del papado romano, en Occitania, miles de indios, millones de africanos.
No queremos refrescar a la Inquisición católica que despedazó a Tupac Amaru en Perú y quemó a Giordano Bruno en la propia Roma, precisamente en nombre del pesebre y de la cruz.
Queremos a Giordano Bruno, a Dante, a Pirandello, a Gramsci, a Malatesta, a Garibaldi (acaso en Sicilia lo quieran menos) a Caravaggio, al Tintoretto, a Leonardo, al último Miguel Angel de la Pitá Rondanini, a Pavese, a Pasolini , a Impastato, a Modigliani, a Mastroianni, a Loren, a Felllini, Vivaldi y Bellini.
No queremos el regreso de la Inquisición Romana, ni a su precursor Poncio.
Amor al desastre
Está siendo rotundo el avance por medio del voto de la ultraderecha antidemocrática, vaciada de materia gris, de historia, de reflexión, de meditación, de pensamiento crítico.
Por primera vez se vieron libres de oposición empírica y teórica sin necesidad de ejercer la violencia, frente a una izquierda que perdió totalmente el rumbo, abandonó su lucha por el sujeto original de la izquierda, la masa trabajadora obrera y campesina, la masa parada, los sufrientes, para hacerse cargo de despalillar el idioma hablando con la E, de atender los asuntos de alcoba en el área del deseo, las prebendas, privilegios, regalos envenenados a posiciones sexistas como antagónico del machismo patriarcal, en reemplazo del feminismo original y también a cualquier sensibilidad que se someta a tales lineamientos jurando lealtad de nueva generación, sustituyendo la solidaridad con la necesidad de asilo por la recepción de contingentes de inmigrantes reemplazando a la población local en barrios enteros. En este punto creo necesario apuntar que la izquierda revolucionaria históricamente manifestó un claro desprecio por la inmigración como solución individualista a un problema colectivo.
Por un lado concurre la posibilidad de que semejante desorientación sea natural, yo más bien me inclino a pensar que la atomización de la lucha por los derechos y sus prioridades, fue algo minuciosamente orquestado.
No es solo derecha, derecha era Helmut Kohl, Angela Merkel, John Major, estos son los mismos fascistas que antes necesitaban del derramamiento de sangre para hacerse con el poder, pero hoy son votados incluso, por quienes otrora habrían sido sus víctimas. Si Apple los días del Orgullo gay pinta la manzana del techo del edificio de Sol con el arcoíris es que esa reivindicación no significa ya ninguna amenaza para el establishment. Jamás Apple pondría en su manzana una hoz y un martillo, volver a hablar de proletariado, campesinado, desheredados, enorgullece el alma pero claro, a la misma vez convierte en objetivo a eliminar, no a absorber.
Veamos como continúa el festejo de tantas ovejitas felices de que al fin el lobo las quiera como amigas, y cuando cesará esta pesadilla para unos pocos, solo por hoy.
María Corina ¿De Gaulle o Ghandi?
María Corina Machado es un personaje complejo, no es fácil encasillarla, hija de Henrique Machado Zuloaga, gran empresario del acero en Venezuela y de buena parte de la madera, cualquiera tendría derecho a creer que su lucha es para recuperar esa alta posición social mediante la herencia, pero no sería demasiado serio pensar así. Ella ha ido más allá, en lo personal ha demostrado un valor indiscutible, una conciencia de lucha más que respetable, sobre todo algo que todos los seres humanos conocemos bien, la valentía frente al miedo, el temple cuando aparece el pánico: no se fue y en cambio se enfrentó a Chávez primero cara a cara y después a Maduro de idéntica forma. Es un tipo de valor escaso.
Esto es indiscutible.
Pero por otro lado también es cierto que promovió intentonas golpistas, el detalle está en la etimología, "revolución- golpe" a la postre es lo mismo ambos buscan remover el status quo establecido, así como "intervención militar- bombardeo" toda vez que no existe una sola invasión que no se ejecute mediante una andanada brutal de misiles y todo tipo de bombas. Ella promovió las Guarimbas con decenas de muertos venezolanos. Y pidió a Netanyahu y a Trump, en sendas caratas documentos, la intervención-bombardeo de su país.
Ambas faces son ciertas, lo deseable sería que pudiésemos apreciar en su medida las dos caras de la moneda, y no que en dependencia de nuestra filosofía de vida o ideología, solo tomásemos en cuenta una de las dos vertientes del personaje descartando la otra.
¿Quién podría negar altos ideales a Charles de Gaulle, a Don José de San Martín, a Antonio Maceo o a Simón Bolívar, pero a la vez a quién se les ocurriría premiarlos con un reconocimiento a su trayectoria pacifista?
De ahí es que me parecería más adecuado que se la hubiese premiado con una presea al valor, al coraje, a la intrepidez incluso a la temeridad, y que considero un desatino total un reconocimiento a su labor por nada que guarde relación con el significado ni el significante del término: paz.
Nuestros flautistas de Hamelin
El vertiginoso crecimiento y colonización del espacio público de Javier Milei es totalmente cierto e indiscutible, no es opinión, son hechos. Es un fenómeno de abducción de las victimas que habrá que estudiar, que deberán abordar historiadores, sociólogos y psicólogos sociales, pero lo cierto es ese deseo latente de la población que se produce cada ciertos períodos de tiempo, de autofagia, de que apareciese su flautista de Hamelin con su marcha inflexible al abismo, se vio ampliamente superado con el fenómeno Milei y su casta.
Lo cual nos obliga a contrastar con otros períodos de la Historia que discursos vacíos, absolutamente disparatados, contradictorios, sin el más mínimo sentido ni asidero con la realidad, han cautivado a las masas sensiblemente más que las propuestas reflexionadas, meditadas, equilibradas, forjadas en lo posible. Y sí, claro que ha habido un nutrido numero de estas para establecer como paralelismo, aunque no del mismo corte, ahí está la novedad de esta ola universal. En mi opinión las revoluciones en el momento de producirse fueron siempre un claro paso adelante de la humanidad, pero la persistencia en dicha pulsión sostenida en el tiempo es desde la misma lógica, una aberración contradictoria. De la aparente otra orilla que es la misma, los nacimientos de los movimientos fascistas, falangistas y nazis del siglo pasado, ocurrieron con idéntico entusiasmo e igual divorcio de la realidad.
¿Qué hace que un pueblo elija un líder que va a los ponchazos, improvisando en materia de ocurrencias a cada paso o frente a cada nuevo escollo? ¿Será la identificación de la gente con ese modo de actuar, un desdén por el programa, la profilaxis, la planificación toda vez que ello se asimila más a un aparato muñido de medios que a las soluciones imprevistas que la gente común debe hacer frente ?
Que se yo, lo cierto es que el sistema, sea cual fuere, el del poder, descubrió que ya es un dispendio injustificado gastar tiempo y recursos en golpes de estado, toda vez que las urnas pueden arrojar un resultado ostensiblemente mejor, elegido por las víctimas, y encima con renovado entusiasmo.
Ayer se juntaron ochenta mil personas en el Templo de Debod de Madrid a escuchar las soflamas de una presidenta de la Comunidad rodeada de corrupción desde antes de su posesión al cargo, padre, madre, hermano y pareja beneficiados pro su cargo, y un aspirante a presidente amigo del mayor narcotraficante de su Comunidad autónoma, Galicia, a proponer a la gente un gobierno donde se les reduzca a la mínima expresión la atención médica universal, la educación, la solidaridad social como garante de una paz demostrada y duradera, el acceso a vivienda y trabajo a cambio de una ficción de libertades, que incluye en primer término beber cervezas en una ciudad que inventó el tapeo en el siglo XVI, donde hay un bar cada cien habitantes desde hace más de dos siglos, y la libertad de prohibir la socialdemocracia. Cualquiera pensaría que se tuvieron que ir por los abucheos del pueblo damnificado, pero como ya vemos en esta cresta de ola universal, ocurrió lo contrario, las ratitas pidieron a gritos la asunción del flautista de Hamelin ibérico que se los lleve a todos a Finisterre acantilado abajo.
Y vuelta a empezar.
Españoles de trabajo y española de cerveza e incultura
Isabel Díaz Ayuso hace pocos días a los diputados de Vox que rechazaban recibir inmigrantes de fuera de Europa, les dijo algo como esto:
"¿Y quién les va a limpiar las casas, les va a atender a vuestros mayores, quién va a levantar los edificios y a sacar la fruta de los campos?"
Me gustaría dejar una constancia para la pedorra presidenta de la CAM, que no hay nada peor que un piojo resucitado.
Yo tuve dos abuelas como todo el mundo, mi abuela materna nació en la provincia de Burgos, España, y una vez que murió mi bisabuelo Valentín, emigró junto a toda su familia a Argentina, ella y sus hermanas fueron a trabajar a casas de familias pudientes argentinas, en el caso de mi abuela Elena de niñera, y los hermanos varones a pelarse bien el pertuso en los trabajos duros, que los porteños no querían hacer.
Mi abuela paterna, Celia, contó con una niñera de Galicia, Carmen Arias, que de forma idéntica a mi abuela Elena, emigró para criar a su futuro ínclito primogénito y a la segunda hija Celita.
Es como si mi abuela europea hubiese sido personal de servicio de mi abuela sudamericana ¡Como cambian los tiempos Venancio!
Ambas abuelas fueron profundamente humanas y buenas. A ninguna de las dos las modificó su posición en la relación de poder y trabajo en cuanto a su ética. Elena y Celia fueron a su manera un dechado de virtudes y de ética personal.
Aunque también emigraron a Argentina y a México destacados españoles, eminencias en todos los terrenos, Manuel de Falla, Rafael Alberti, Carlos Bosch García, como a Europa emigraron Cortázar, Borges, Carpentier, Lezama Lima o Vargas LLosa y tantos que ambos lados del océano enriquecieron la vida cultural del país de destino.
Estaría bien que esta militante del PP se cultivase un poco, no que tuviese respeto as los demás sino a los propios compatriotas suyos españoles que pasaron décadas y de a millones emigrando precisamente para limpiar suelos, traseros y casas, y no solo no les lesionó el orgullo sino que son los mejores , más orgullosos y firmes españoles que he conocido a lo largo de mi vida y tras treinta años en España.
PD: El uso de esta medicina es tolerada y permitida también para Meloni y los italianos.
Ser joven facha es lo que mola
Los jóvenes españoles son más de derechas que nunca en los últimos 40 años. Lo dicen las encuestas. También confirman que, por primera vez, los menores de 30 años se declaran más conservadores que los españoles en general y que cualquier otro grupo de edad.
Un grupo etario sumamente importante ya que será quien dirija los destinos de la nación en la cima de la pirámide y los que ejecuten en la base.
Un conjunto etario de ultraderecha acostumbrado al botellón cada fin de semana, a hacer lo que les da la gana, vivir de los padres, abuelos, estudiar poco la mayoría, trabajar un 75% nada, y el 25% restante durante las ocho horas diarias legales, con calefacción y aire acondicionado, paro, salud gratuita, educación subvencionada, carreteras, calles, servicios gratuitos a cargo del estado. Una juventud hija de clase obrera con jubilaciones dignas, pensiones o ayudas estatales, siempre un plato rebosante en la mesa, televisor, móvil, automóvil o transporte público subvencionado por el estado que del que dimiten
Un conjunto etario que nació con el derecho de criticar lo que le parezca, si es a la izquierda con mucho más margen de permiso para el insulto y la agresión que a la derecha, optar por una diversidad multicromática de partidos políticos incluso fundarlos si es su deseo. No leen más allá de Tik Tok o las sandeces más llanas que se pueda imaginar, para los que FB es de viejos porque hay “demasiadas letras escritas, poca imagen y casi nada de movimiento” dixit.
Tienen sexo con quien les place, cambian de pareja, tienen relaciones hetero, homo, lesbico, bi, tri, fuman todo tiepo de hierbas que alegren el SNC, jalan y se colocan con un surtido de sustancias de laboratorio que haría sonrojar a la mismísima Bayer inventora de la heroína en el siglo XIX. Beben como cosacos, no respetan a ninguna autoridad hasta que no se les quita el aguinaldo, les importa un bledo los mandamientos y los pecados capitales, aunque simulen recuperar la religión en su costado marcial de las cruzadas contra las religiones de frontera, mucho antes por una cuestión racial que religiosa ya que a los protestantes anglicanos y germanos que pululan, ensucian, pagan las cervezas y vomitan las calles de las islas Baleares y Canarias les hacen reverencias.
Todo lo que disfrutan fue legado por las luchas reivindicativas, por las olas de emancipaciones que costaron millones de vidas a lo largo del orbe y del tiempo. Todo lo que les proviene de la izquierda se lo quiere quitar de una vez y para siempre esa derecha camuflada en hedonista y lúdica a la que adhieren.
Por todas y cada una de sus costumbres, los grises de antaño que dicen añorar los cagarían a palos, los jueces les echarían años de calabozo infames sin ningún derecho, los curas enviarían al ostracismo y la estigmatización social, hasta sus familias se avergonzarían de sus conductas libertinas, anarquistas, de rojos desvergonzados, y según la época de la ultraderecha que elijan también les podría tocar ser arrojados por la borda del bergantín con proa a una nación sola, grande, gris como la alpargata y católica como Torquemada.
Lo que sí les dio la derecha a la gente en este país, fue tortura, muerte, miseria, hambre en la dictadura, y en la democracia ley mordaza, desahucios, más carga impositiva, palos, y mucha pero mucha corrupción.
Quienes le dieron todo a esta población sobre todo los pobres que eran un 90%, fue a la izquierda democrática, la de la rosa que vino después del eurocomunismo.
Si un día llegasen a cumplirse sus oscuros deseos, no les alcanzarían los días de la eternidad para arrepentirse.
De Monet a Rothko
Lo más probable es que los atrasados seamos los que pensamos que se debe guardar cierta coherencia, cierta lealtad a las ideas propagadas en voz alta con las que se invitó a unirse al respetable.
Lo más probable es que transcurrida la cantidad de tiempo prudente nos demos cuenta de que todo ese constructo que considerábamos imprescindible para resultar fiables ante los nuestros, ya fuese en barrio, escuela, trabajo, familia amistades, no sea más que una rémora en una vida ya demasiada sobrecargada de puntos de estrés y de obligaciones naturales, como para encima llenarla más a empujones con ceremoniales de una ética completamente anacrónica.
Los que nos escandalizamos ante el abrazo de Milei con Bullrich a tan solo una semana de llamarle terrorista infanticida colectiva, considerando que una semana, sola, impertérrita, hierática, así como es ella de nada más que siete días, puede separar el hoy del "pasado" y permite cambiar de convicciones, de amigos, de ideas, de estrategias, de ideologías, de prácticamente todo, menos acaso, como dijo Francella, de pasión. En la época de nuestros viejos, del mío por lo menos y sus compañeros de militancia, amigos de juventud, de una u otra sensibilidad ideológica, no les bastaba una vida para poder permitirse el lujo de cambiar diametralmente de posición sin sentir cierto rubor ante los conocidos. En nuestra generación ya alcanzaba con menos tiempo para dejar de ser un vago absoluto munido de argumentos frente a la alienación del trabajo y pasar a ser un yuppie de una transnacional, unos veinte años se consideraban suficientes para poder pasar de fumar porros todo el día a condenar la haraganería juvenil, menos tiempo se habría considerado desvergonzado. No menos de quince años para pasar de ser un anticonsumista empedernido a cambiar compulsivamente de celulares, relojes, televisores y en lo posible de automóvil.
Unos años después de mi generación ya no tenían demasiado pudor al dejar de chivatear gente a lo loco y sin bragas y mudarse por arte de magia al norte revuelto y convertirse en un acérrimo ultraderechista que ahora acusaba a cualquier humanista de comunista. Aunque este último ejemplo está más bien motivado por ganarse los puntos necesarios para ser aceptado entre los nuevos correligionarios, o para disimular y que estos no hurguen demasiado en su pasado.
Y así progresivamente se ha ido acortando el período necesario de luto para cambiar de idea, de color o de bandera. Hoy un hombre divorciado tres veces con seis hijos, lo ves entregando las nalgas en cuatro patas y te dice de lo más tranquilo que no le llames por su nombre antiguo que ahora se llama Lorena. No hay demasiadas cosas que avergüencen por la falta de palabra, de compromiso, de lealtad o de coherencia.
Y puestos a sopesar, pienso que lo antinatural era lo de esas generaciones que nos precedieron, y nuestras dificultades para aceptar que ya no nos atraía el mismo deporte, el mismo estilo de pintura, incluso la mayor traición en mi época, cambiar de gusto musical, por como nos tomarían nuestros semejantes también deseosos de desechar sus convicciones perimidas, oxidadas, artrosicas.
Quizás sí esté bien prometer jamás pedir un préstamo y el mes próximo pedir tres créditos seguidos de la mayor cantidad nunca vista, jurar tener el dinero para dolarizar y después negar incluso que se deseaba dolarizar. Quizás ese sea el verdadero sentido de libertad, no tener ningún lazo moral con nada, ningún tipo de compromiso por mínimo que sea, desnudando el término "estafar" "engañar" "cagar" de su sentido impúdico, felón, aleve, toda vez que nos preceda el derecho de modificar en parte o en todo cualquier convicción, idea o juramento.
Cuando esto se traslade a los contratos entre partes será el sumun de la libertad absoluta, el Viva la Pepa total. Habrá que especificar con meridiana claridad si se puede cambiar de idea antes o después de medianoche.
Aunque no sé por qué, pero yo que en lo absoluto me siento viejo, ni siquiera mayor de edad, podría seguir robando chocolatines Jack o chicles Bazooka de los kioscos, sin embargo del mismo modo que nunca pude cambiar de Billiken a Anteojito, de Salgari a Verne, de Borges a García Márquez, de Allan Poe y Mujica Lainez a Bradbury, de Monet a Chagall. no podría dejar a Hendrix y Beethoven aunque el material finito de sus talentos establezca un claro contén a la sorpresa y la novedad. Pero claro tampoco lucho contra el deseo de hacerlo, habría que ver como sería si mi hipotálamo albergase como natural la caducidad tan temprana de todo asidero identitario.
Sin embargo debo admitir que durante muchos años desprecié la pintura abstracta, y pocas veces me sentí mejor, más pleno, más realizado en la voluntad de atravesar muros, que cuando comencé a disfrutar como perro con dos colas de Rothko, Mondrian, Kandinski y Pollock.
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