Besos fríos.
Una persona me abordó con una acotación a una opinión vertida por mi sobre la conveniencia de pedir y conceder perdón. Me interpeló educadamente. Me dijo que el perdón condicionado no es tal.
Veo las cosas de manera similar. Creo que nadie debe arrodillarse, pero en el acto de la amnistía, si alguien se inclina debe ser quien la solicita no quien la concede.
Pienso que el perdón inducido, por coacción, no es viable. Es un gazapo semántico, como "monarquía" "democrática", no procede, no hay caso. Eso sería cualquier cosa menos perdón.
Creo que puede redimir a quien lo solicita y a quien lo otorga. Pero también considero que llegada a causar ciertas atrocidades, es necesario un ejercicio más creible de redención, de arrepentimiento, que la mera solicitud verbal del mismo.
Pero también, una vez dic ho esto, lo que me distancia del discurso que avala el castigo, son las ansias demasiado evidentes por aplicarlo; creo que en la prisa por enmendar el daño a través del suplicio, concurre y subyace una perversidad de matices tan severos como el delito o falta que se castiga.
En el discurso justiciero, advierto una premura exagerada, que pareciera perseguir la exclusión del arrepentimiento, por falta de tiempo o lugar.
Y aunque estoy de acuerdo que no es lde identica aplicación a nivel individual que de masas, cada día estoy más convencido que la búsqueda al menos de caminos en el orden de la ternura, engrandece a un alma y una nación, ya que es un terreno en que el presunto Bien, tiene algo más que aportarle a los supuestos pecadores, que combatirlos con sus propias armas.
Si el deseo de que nos rodee la mayor cantidad de felicidad y amabilidad posible, no resulta suficiente, se puede echar mano al aspecto práctico del asunto, considerando el inmenso esfuerzo economico que esto puede ahorrar en un futuro. La espiral de venganzas en que la humanidad ha vivido a lo largo de su Historia, es el gasto más oneroso de que se tenga notica.
Prefiero una y mil veces la salud que la cura, que el escarnio y que el expío. Esa es un poco la línea en que veo las cosas, aunque no de modo categorico ni excluyente. Es más bien un halo, un residuo, el sedimento que me dejó la observación de esa práctica y sus resultados en la vida cotidiana.
Tengo la esperanza de que mi opinión pueda aportar algo en este sentido, conque sea una pizca, habré conseguido mucho más que con un montón de odio.
Por lo pronto al aplicarlas domésticamente me dan más satisfacciones que penas.
¿De qué si no de esto, puede tratarse todo al fin y al cabo?.
Año Nuevo.
Aunque el movimiento de traslación de este cuerpo celeste que habitamos, alrededor del astro mayor, no revista una importancia más relevante que el acceso a las licencias etílicas propias de estas fechas, y la conquista de una buena excusa para poner en marcha el abrazo postergado, lo cierto es que cualquier medida de tiempo que se nos ocurra, se presenta propicia, como para al menos por esta vez, detenernos ante este final de año y principio del 2012, y desearnos mutuamente un año nuevo, que si bien no inclinado hacia la prosperidad, que al menos se consiga encausar hacia el final de esta inmensa crisis, la cual en algunos hogares se lleva más esperanzas que en otros y en algunos lugares, se lleva incluso el pan de las canastas.
En Europa la preocupación máxima pasa por los costes que tendrá la crisis en materia de recortes de beneficios sociales, y esa preocupación es propiedad de los más desfavorecidos. Ya que fundamentalmente en este sector, es donde resulta más fácil colectar dinero. Entre otras razones, porque es el más acuciado por los diferentes temores frente al futuro, y quienes más proclives son a acatar órdenes en tiempos de peligro. Y en segunda porque esta franja de la población, tan mayoritaria, está perfectamente ubicada y están controlados sus ingresos, tanto los de los asalariados como autónomos. Existe el desconcierto generalizado de que no se les va a pedir el más mínimo esfuerzo económico a los causantes. Curiosamente el proletariado, manifiestamente opuesto a reivindicarse como tal hasta bien entrada la crisis, ahora , aunque aún desconcertado y buscando un hito orientativo, sin embargo empieza a reconocerse en las preocupaciones propias de su clase, encontrándose tan familiarizados con esa incertidumbre, que aunque en un principio tenga visos de tragedia social, quizás no sea otra cosa que el feliz hallazgo del alma perdida. O la conciencia de clase.
Desaparecido hace décadas el influjo comunista en los asalariados europeos, solo era cuestión de tiempo asistir al desarme del andamiaje, concebido para equilibrar la improbable seducción de las promesas que se vendían desde el marxismo.
Nada mejor que esta ingente crisis para llevarse por delante tales beneficios.
El año comenzará con cambio de signo en el gobierno de España, y con las constantes de la economía en serio riesgo de colapso. Con las elecciones en Francia donde todo parece indicar que ni haciendo uso del charme de Carla Bruni, Sarkozy conseguirá remontar las encuestas que le dan por polizonte en el palacio del Elíseo, con todo lo que desde el país galo está en juego en política interior y exterior, que conjuntamente con Alemania comandan la salvación de la moneda única, o la creación de dos uniones europeas de diferentes categorías.
Mientras en Rusia, también se preparan para unas elecciones, con abucheos incluidos a Putin por primera vez desde que ejerce el mandato, con una clase nacida a la sombra de la creciente anarquía en los mecanismos de control del desarrollo socio económico, y otra clase que paulatinamente ha ido abandonando la vergüenza, a mostrarse nostálgicos de tiempos pasados, como certificado de su fracaso en la sociedad de la valía individual.
Del otro lado del Atlántico, aún en Occidente, los Estados Unidos se enfrentan a las elecciones más desabridas de su Historia reciente, deberán evaluar al presidente actual, sin haber tenido este la oportunidad de aplicar casi ninguno de los planes que lo llevaron al poder. Si bien es cierto, que gracias a esa crisis a la que se percibió como culpable a Bush, es que obtuvo los votos para gobernar.
Aunque en apariencia fue hijo de la esperanza, lo era del desencanto.
Obama asumió la responsabilidad de conducir los destinos de los norteamericanos, en el epicentro de la crisis económica, no tuvo ni siquiera la oportunidad con la que contó José Luis Rodríguez Zapatero en su primera legislatura, de proveerse de un baño de simpatía durante el período de vacas gordas, y la oposición norteamericana mostró una agresividad hacia el presidente poco frecuente en aquel país, donde en muchas ocasiones resultan irreconciliables las políticas de demócratas y republicanos, pero ello no impedía que una vez acabado el partido , se soliese tomar al ganador como el presidente de todos los norteamericanos, y así se aceptaba y respetaba por el bien común , con alegría o a regañadientes, pero aceptando al nuevo director de orquesta.
El discurso de Obama no tiene sentido en la continuidad del “ Yes, we can”, ya que no haría sino recordar las promesas naufragadas, y cualquier otra arenga que se aleje de su perfil inicial, resultaría inocuo en el estéril terreno de la clase media, más enfadada que preocupada, y sería contraproducente en su semillero de gente humilde.
Otras economías y realidades sensiblemente más optimistas y prósperas que las anteriores esperan se abra paso definitivamente este 2012, para ir tomando el mando del tren de la economía mundial, que salvo un imprevisto improbable, les tocará conducir por largo tiempo.
China encabeza este grupo de naciones, con varios retos entre sus objetivos. Primero, afianzarse el consumo interno para lo cual además de propiciarlo a través de la participación del pueblo chino en la ganancia de de dinero, y el desarrollo de diferencias socio económicas, legislando sobre deberes y derechos de las futuras clases sociales. Y entender que el mastodóntico ritmo del crecimiento macroeconómico que llevan, está condenado a detenerse, en pos del novedoso y veloz desarrollo interno y el acceso a la mejoría en la calidad de vida de los ciudadanos, y decidir que hacer con el férreo control de la población cada vez más difícil de aplicar, a fin de mantener la mano de obra barata, y el poder en los mismos nichos de manera peligrosamente indefinida.
La India y Brasil, aunque de composiciones muy diferentes, presentan precisamente las necesidades inversas, ganar en uniformidad y cohesión entre sus grupos sociales, tan abismalmente distanciados.
Un foco de atención de particular interés en el año que se avecina, es que les traerá santa Claus, a los habitantes de la isla de Cuba.
Será importante evaluar, la suerte que corran las medidas que se empiezan a implementar, dirigidas por la vieja guardia, en la economía cubana. El rumbo que adquieran en la práctica las medidas de liberación de áreas de comercio , que hasta ahora permanecían en el ámbito estrictamente estatal, serán observados con atención durante este año crucial. Mientras que se observa con intranquilidad, la ausencia de propuestas en esa gran materia pendiente, que es la democratización de la sociedad cubana. La apertura a la participación en la política nacional de las diferentes corrientes de pensamientos, tanto en las formaciones de partidos políticos, como en la libre expresión pública de las ideas.
Igualmente interesante resultará apreciar, si los países de América Latina todos, tanto los presididos por gobiernos de expresión populista, o de izquierdas, como los tradicionalistas, o conservadores, consiguen abandonar el lastre histórico del caudillismo, de la apropiación del poder absoluto, de la actitud personalista y mesiánica en la forma de hacer y entender la política.
Brindo por que en este año que se avecina, comience una decidida andadura en América Latina, hacia la erradicación de las abismales diferencias sociales, la corrupción y la intolerancia, a través del uso de la participación ciudadana de manera pacifica, mediante la reflexión y la pausa.
Mientras el planeta Tierra cumplimente un nuevo giro al Sol, los hombres comerán y beberán celebrando el fin de la última frustración.
La habitación del desconcierto.
Presumiblemente a la disidencia cubana le va más a medida un gobierno de la derecha en España, que vuelva a presionar a la Unión Europea a favor de continuar con la posición común frente a la isla, haciendo hincapié en la defensa de los derechos humanos y previendo punitivas económicas para el más que probable caso de que no se cumplieran dichas prerrogativas.
Sin embargo resultan inquietantes los derroteros que toma la realidad.
La Historia reciente de las relaciones de España con Cuba, insiste en mostrar un saldo diferente del que cabría suponer.
Ha sido en los gobiernos de Felipe González, y de José Luis Rodríguez Zapatero, cuando a raíz de las diligencias hechas por las cancillerías españolas, más favorables han resultado ser las condiciones para los prisioneros por razones políticas, cuando más ayuda humanitaria han recibido, y aún más relevante, ha sido en estos períodos, cuando los gobiernos de España han promovido y gestionado, la mayor cantidad de liberación de presos políticos de las cárceles cubanas.
Durante el gobierno de Rodríguez Zapatero, no solo se gestionó la liberación de los reos, sino también de la invitación a establecerse como ciudadanos españoles con el rango de exiliados políticos, con las ayudas que ello comporta. En los casi ocho años que duró el último gobierno del PSOE, se incrementó la participación de las empresas españolas , no solo en Cuba, sino en los países latinoamericanos que detentan gobiernos afines, o que simpatizan en buena parte con el espíritu trasnochado de la involución cubana.
Variados productos europeos, no solo españoles, pudieron llegar al mercado popular , gracias a la descongestión de la posición común a partir del año 2008. Y aunque pueda parecer paradójica, la intervención de la terca realidad, nos muestra que a través de una conducta más tolerante , dialogante, negociadora, se logró incluso dar un altavoz, por primera vez a grupos disidentes como las Damas de Blanco, los incómodos Blogueros cubanos, los presos y periodistas comprometidos, o huelguistas de hambre, cosa que sólo unos pocos años atrás, eran absolutamente impensables, sin la inmediata encarcelación, o toma de peores reprimendas según la época.
Luego de la proclamación del carácter socialista de Cuba, en 1961, y el establecimiento de las reglas del juego para intelectuales más tarde, que indicaban expresamente, que “dentro de la revolución todo, y fuera de ella: nada”, hasta empezado el nuevo milenio, en Cuba quien osara opinar pacíficamente, no ya contra la cúpula del poder, no ya a favor de la creación de algún otro partido político, sino simplemente discrepando con la zafra de 1970, la participación cubana en las guerras de África, los fusilamientos, las limitaciones y prohibiciones de expresión, de lectura, de viajar, de hacer compras como los extranjeros, quien intentase simplemente opinar a favor de los reprimidos en Checoslovaquia, o de la huelga de Gdansk en Polonia, dirigida por Lech Walessa, o a favor de la caída del muro de Berlín. Incluso quienes quisiesen opinar que los pantalones Levi’s eran más cómodos que los soviéticos, o simplemente que el rock norteamericano o el inglés resultaba más ameno de escuchar que la internacional, sería tomado como mínimo por un desafecto a la revolución, y recibiría acorde al grado de rebeldía, a su actividad subversiva, un castigo que podía ir desde la defenestración pública en caso de cargos directivos, el exilio forzoso, a la privación de libertad por los años que estimasen conveniente, hasta incluso las peores consecuencias.
En estos últimos ocho años por primera vez se puede observar a través de los medios de comunicación, a disidentes cubanos , viviendo en semi cautiverio, en una libertad que no es tal en comparación a como deberían vivir, pero que es un enorme logro respecto de lo que existía.
Hoy se conoce en el momento la suerte de los represaliados, y aunque nada de esto constituya una garantía , hasta el día que de una vez por todas, se permita a los cubanos de todos los signos manifestarse, moverse libremente y participar de los destinos de su país, tan suyas como del que más, es un avance que todo el que conoció aquella realidad no puede dejar de apreciar en una gran medida.
Las fieras se calman con la música, no con rugidos amenazantes.
El mandatario español ni siquiera conoció personalmente a Fidel, ni participó con él en un intercambio personal de enseres destinados a satisfacer hábitos onerosos, como los puros habanos o el buen vino.
Cosa que sí ocurrió en el período del presidente José María Aznar. Momento en el cual la realidad nos indica, que el recrudecimiento de las medidas adoptadas por Europa y propuestas por él, alentado por la comunidad cubana en el exterior, no sólo no contribuyó a cambios en la isla sino al recrudecimiento de la represión, del silencio informativo, de la escasez generalizada, a merced de un obtuso principio de que antes presentaría rendición , si antes se le ahogaba económicamente.
A semejanza del embargo económico norteamericano que ya padece desde hace casi 50 años, y que ha tenido una utilidad capital en la victimización del régimen, contando con la mejor excusa para estar unidos: la amenaza del enemigo exterior.
Fue a raíz de un destacado conservador de la política ibérica que Fidel visitó España, más precisamente Galicia, por expreso deseo de Manuel de Fraga, histórico ministro del dictador Francisco Franco, quien dicho sea de paso, nunca tuvo una frase altisonante para con Fidel ni contra Cuba, actitud que encontró reciprocidad de parte de la dirigencia cubana. En el período presidencial de José María Aznar, los reyes de España pasearon por La Habana, y aunque ambas visitas fueron no oficiales, lo cierto es que ello no aportó gran ayuda a los disidentes de la isla.
Cada vez que un gobierno norteamericano acercó sus posiciones políticas a La Habana, e intentó un acercamiento, encontró en la realidad, que no siempre va acompañada del discurso, una férrea oposición de dos bandos, a saber: los lobbies cubanos en el exterior, más interesados en sus ganancias y sus proyectos en la próspera nueva patria que las urgencias de sus paisanos dentro de la isla, y la inconveniencia para el discurso de trincheras, de posición de alerta usado por el oficialismo cubano frente a un cuco que bajo ningún concepto debía dejar de ser tal.
Lo que más desubica a los autoritarios es la disposición a escuchar, a entender, a negociar. Yo percibo como más emparentada con la dirigencia cubana , no en la ideología declarada, sino en los procedimientos, a la derecha española que a la socialdemocracia europea, a la que el PSOE español arribó con nota hace ya tiempo, y de la cual el PP cuando parece que se acerca se aleja más.
Ni a la Unión Soviética, ni a Viet Nam, ni a la RDA, se les persuadió de abandonar sus rígidos sistemas, a través de los tanques, ni de los bloqueos, se desintegraron con el desembarco de las hamburguesas de Mc Donald’s, los vaqueros Levi’s y la alucinógena ilusión, de poder experimentar la metamorfosis desde el ser social, desde el elemento componente de masas, hacia el individuo, el homos consumidor.
Para terminar ratificando aquella frase casi axiomática, que decían los alemanes del este, una vez transcurrido el entusiasmo inicial del derribo del proverbial muro:
“Hemos descubierto que todo lo que nos decían del comunismo era una burda mentira, mientras que lo que nos advertían del capitalismo, sin embargo, era todo cierto.”
Reencuentro
Esta semana, una amiga que vive lejos, me comentó que a través de un estudio genealógico, descubrió lo que ya se temía, y que ya me había comentado: que es pariente de Celia Sanchez Manduley, a raíz de un antepasado común de origen italiano que desembarcó en lo que era la provincia de Oriente en Cuba, hace mucho tiempo ya.
Celia fué una de las pocas mujeres combatientes en la Sierra Maestra con los rebeldes. Desde muy temprano, una fiel confidente de Fidel, a quien él confiaba sus preocupaciones más mundanas, y viceversa. La única integrante de la dirigencia cubana de la revolución que tenía patente de corso para continuar mostrandose religiosa, había sido una tigresa en la columna Mariana Grajales, además mantuvo siempre intactas las buenas relaciones y eso en una autocracia tan vertical, cuenta.
Celia era de perfil muy bajo. Se rumorea que aún cerca de 1980, cuando se vuela la tapa de los sesos de un disparo a causa del sufrimiento de un cruento cáncer según versión oficial, seguía siendo la persona en quien Fidel descansaba, en cuya casa se quitaba las botas de campaña con mayor despreocupación , del mismo modo que por supuesto, se rumoreaba que habían sido amantes en la Sierra Maestra. El barrio en que vivía en el Vedado, y donde Guarapo la visitaba, continuó llamandose el barrio de Fidel, haciendo alusión al tiempo que él pernoctó allí, donde dos calles a la redonda permanecían con guardias apostados, y no se permitía la entrada a quienes no fuesen vecinos.
La Habana toda estaba dispuesta a que cualquier cuadra tuviese una casa que pasase a ser, la casa de Fidel, de hecho el país entero le pertenecía, pero niingún barrio fué tan popularmente conocido por su vecindario como aquel, ni siquiera el exclusivo barrio de ex ricos que ocupa desde hace mucho tiempo. Hasta bastante después de que Celia se suicidó, allí siguieron apostados los guardias en las garitas.
Armando Hart Dávalos la bautizó, como la flor de la revolución, y desde entonces se la representa en cuadros, con una orquídea en la oreja. Otros intelectuales cubanos menos obsecuentes que Hart, la bautizaron como la flor de piedra.
Mi amiga, es también familia de Gerardo Machado, ex presidente cubano que llegó al poder, acorde a las tradiciones latinoamericanas, a través del poco original método del golpe de estado. Si también Celia Sánchez era familia de Machado es algo que no se contempla, pero que tampco se hubiese hecho vox populi nunca, por ninguna de ambas partes.
Mi amiga, que siendo una adolescente, debió abandonar la isla del Caribe a la edad de catorce años. rumbo a los estados Unidos, bajo el programa migratorio conocido como Pedro Pan, nunca regresó a su barrio. Con ello dejó tres cosas detrás:
A sus padres, que años más tarde , cuando el padre salió de la prisión de Isla de Pinos, le darían alcance y caza en tierras norteamericanas, justo cuando sus lágrimas comenzaban a enjuagarse, y su cuerpo, presionando el corset les rogaba a modo de amnistía, que ampliaran su demora.
Segundo, al país, ese concepto abstracto, que se resume en la gente querida y los no tanto, las calles , los olores , los colores, los sabores, el bullicio, el olor y el sabor otra vez, y esto no lo volvió a ver nunca más, y aún no sabe si en realidad ,como parte de su ser le indica , desea verlo como a ninguna otra cosa, para encontrar a la niña perdida que dejó, o como la otra parte más sesuda le sugiere, ahí no hay nada que ir a buscar. Los sueños sueños son.
Y en tercer lugar está esa niña a la que dejó. Soñadora en el patio de la casa señorial, entre las alumnas educadas de la escuela de monjas, en el altillo de su tío, del calor de su ama de llaves, en los secretos de sus pensamientos, sobre la almohada en las noches plagadas de sueños truncos. La niña que dejó en La Habana, implorante ante el rictus de los adultos y sus ocupaciones, y ante los nuevos ocupantes barbudos del barrio. La que jamás pudo subirse al avión.
La que se fué escuchó el rock de la vitrola, y habló el inglés de las cowgirls, y seguramente le costó lo suyo, pero hoy sonriente mira el camino andado.
Y mientras con audacia emprende uno nuevo, puede ser, que el descubrimiento de que ella, una loba esteparia que se sobrepuso a todas las estocadas domésticas, era pariente de aquella mujer felina, ya fuere flor de piedra o mar pacífico, la redireccione de espaldas a lo que la razón le indica, a ir en busca de aquella niña aún sentada en la hamaca, rodeada del verde y la espontaneidad húmeda, y consiga abrazarla como debieron hacerlo otros y decirle que se tranquilice, que el tiempo que la ha hecho eterna, casi no ha transcurrido, que la ha ido a proteger, y a decirle también que ella ni se voló la tapa de los sesos, ni fué confidente de Fidel.
Y que nunca estuvo perdido, aquello que al fin se encuentra.
El buen rollo.
"El feliz hallazgo de la estupidez en la vanidad".
El susodicho se grabó para hacer una serie, divagando, sobre el buen rollo, lo puso en blanco y negro y luego le colocó música blues de fondo, fuie alzando el volumen de la música hasta que notó que la diferencia no radicaba en la calidad del mensaje, se dió cuenta que hablaba una cantidad de m..., que incluso resultaba mejor el blues. Comprendió que lo único que le interesaba era verse la cara, como los que añoran verse por televisión, o como aquellos que cuando asisten a torneos de tenis, y la cámara pasa por la grada y se recrea en ellos, cambian el rictus de sus caras, rien como lelos, y saludan mirando a la pantalla.
Gesticulación facial, ademanes corporales y los mismos viejos blues.
La Corona Mona.
Nos desayunamos ahora de que los reyes, príncipes, y otros nobles aristócratas, tienen una estrecha relación con el dinero y la obtención de la máxima cantidad posible del mismo.
Y no precisamente por el poco eficaz método del trabajo y el sacrificio personal.
Ahora en la actualidad española estalla lo que pasa por ser un escándalo nacional. El Duque de Palma de Mallorca, marido Cristina de Borbón, hija del Rey Juan Carlos, se ve envuelto en un escándalo a causa del manejo indebido del vil metal. El motivo es la aparición de unos ya inocultables papeles y evidencias de negocios fuera de la legalidad, que presentan irregularidades en todo su desarrollo.
No me cabe la menor duda de que hay que poner medios para que eso quede debidamente castigado, caiga quien caiga, porque ante todo le incumbe y mucho a la Corona, y fundamentalmente al monarca español, quien al margen de posiciones frente a esa anacrónica y poco útil institución, no se tiene ni de lejos merecido tal final de película, ya que está en la recta final de su vida. Y que deben ponerse los medios para que esto ni ocurra ni pueda ocurrir nuevamente.
La corona debe ser auditada, convendría por el propio bien de la institución que el dinero público destinado a la Casa Real , fuese controlado milimétricamente, y los integrantes de la familia real, no harían mal en demostrar cierta gratitud al pueblo que les permite seguir viviendo del erario público, expresandolo en la demsotración pública y púdica de una mayor austeridad.
Porque si en España, atendiendo a su Historia , alguien tiene que agradecer, es Juan Carlos a permitir que su pueblo lo acepte. como rey. Y no al revés.
Pero dicho esto, el peor momento para intentar desestabilizar una institución tremendamente útil, que en honor a la verdad, no sé si habrá equilibrado todo el daño hecho en siglos, pero en los tiempos actuales de democracia ha significado nada menos, que ser el garante de la paz, del equilibrio entre las dos Españas , aquellas a las que algún distraído podría haber considerado agua pasada, pero que si bien no están enfrentadas como en otros tiempos, siguen constituidas de la misma materia indisoluble, e incapaz de mezclarse.
El papel de la Corona en estos años, y no sólo durante el intento de golpe de Estado, donde el rey jugó un rol importantísimo en la defensa de la legalidad democrática, sino a lo largo de todos estos años, ha sido feliz aportando cordura y una figura suprapartidista, y a pesar de la más que lógica tendencia a los principios de la derecha, muchas veces una figura tan templada, que favorecía las tesis del progresismo español frente las más retrógradas de los conservadores.
A lo largo de estos años, aún cuando todos sabenmos que un monarca sólo puede ser conservador, lo cierto es que la monarquía logró enfadar en muchas más ocasiones a los partidos de derechas, que a los de izquierdas, al no condenar, o simpatizar abiertamente con medidas y leyes de aggiornamiento de la sociedad, más que de contenido ideológico.
La democracia española no es moderna, en tanto no existe la osmosis que permite el trasvase de votos de la derecha a la izquierda, y viceversa, porque aunque estos últimos, en las recientes elecciones, hayan dejado de votar en masa al partido mayoritario de la progresía, y se hayan derivado hacia otras opciones, conviene recordar que siempre dentro del mismo espectro. La intervencion del aparato digestivo, el corazón y la testosterona en la politica española, es pues de mayor calado que el deseable.
No está de más que durante los períodos de mayorías absolutas, de polarización total del país a favor de un sentimiento, más que una ideología, exista esa figura neutral, que amalgama al final de la discusión e incluso de la pelea, a ambas partes. Una mamma italiana.
No en vano Juan Carlos nació en Roma.
Los negocios que hoy se relacionan al yerno del rey, tienen la apariencia de ser lo suficiente repugnantes y delictivos como para permitir a la justicia actuar en consecuencia.
La duda que me asalta sin embargo, es solo soluble dentro de los límites domésticos, con rudimentos caseros. ¿ es que existió alguna vez la duda de que a los monarcas de todas la épocas y nacionalidades, algo les gustase más que la acumulación ingente de bienes?. ¿ Alguna Casa Real del este planeta, logró consolidarse como reinado, con lo que ello implica, a través del trabajo?.
¿ Constituye esto alguna especie de novedad?.
Estando claro, que el acceso a una jefatura de Estado, con la única condición de la fecundación en la cópula, es un método anacrónico, y cuando menos, muy poco presentable como democrático; no obstante pienso:
¿ Quienes ganarían y quienes perderían , del resultante del daño de la imagen de los futuros jefes de Estado, Felipe y Letizia, a través de un escándalo de corrupción que no les corresponde, aqunue les toque de cerca, en lugar de darse a través de la disquisición, de un serio debate sobre la utilidad de dicha institución en el siglo XXI?.
La polémica de monarquía o república es un capítulo pendiente de la sociedad española, que aguarda a la mayoría de edad de la población en términos de convivencia. Saldarlo a través del calor de la rección que provocan hechos tan reprobables, no parece ser el mejor de los caminos.
Es curioso que mientras Simeón de Sajonia, a quien le correspondería ser Zar de Bulgaria por sucesión, para ostentar el poder , debió convertirse en primer Ministro de su país, como un ciudadano más, mientras que el común de las monarquías europeas, están en lo alto como reyes, pero no pueden intervenir en la política de Estado.
Cabezas coronadas sin mando; frente a un rey con bastón y la calva al viento.
En la coqueta y bulliciosa Cuba, Fidel habría abreviado mucho sus complejos trámites para atornillarse al sillón de mando hasta más allá del Juicio Final, si hubiese declarado al linaje caribeño de los Castro, como reyes de la Isla.
Aunque en tiempos de sumisión a Brezhnev, habría tenido que aclarar que Rey sí, pero de sangre Roja.
Tiempos en que Borbón no evitaba el vino. Ni los negocios limpios.
Sindrome de Estocolmo.
Una cosa que me impresiona muchísimo, es cuando veo a esos intelectuales preclaros que sin embargo apoyan sin ruborizarse cualquier tipo de represión en Cuba, la apoyaban en la URSS y satélites y en cualquier otra dictadura con el único condicionante de que se denomine a si misma como revolucionaria o invoque a cualquier otro "ismo" que rapte la terminología del bien.
En la misma línea me impresiona ver a un afroamericano que simpatice con el KKK o con algún acólito del Tea Party; o bien lo que veo cada vez con más frecuencia en los alrededores: mujeres pretendidamente emancipadas, que disfrutan de una vida de igualdad e incluso superioridad de género, gracias a siglos de luchas contestatarias, llevadas siempre a cabo por los sectores menos conservadores de cada momento histórico, de cada período de luchas, convertirse en paladines, defensoras de lo peor, de lo más retrógrado de la derecha española.
El aterciopelado trato que tradicionalmente le han concedido a las mujeres desde el poder en España, comprende desde la versión religiosa universal de que la mujer no pasa de ser una costilla de Adán, y la misoginia que ello sugiere, pasando por la salvaje interpretación de la feminidad de la Iglesia Católica en versión hispana, alcanzando su cúspide en la quema de brujas llevada a cabo por la Santa Inquisición, brujas que no eran otra cosa que adúlteras, mujeres sedientas de libertad y rebeldes ante el sofocante poder machista, simplemente sabias que el patriarcado de ningún modo podía asumir, concluyendo en el período de mayor oscuridad para todos los espíritus necesitados de mínimas cotas de libertad en pleno siglo XX, condenándolas al ostracismo por ser madres solteras, no permitiéndoles trabajar excepto como personal de servicio, con estrictas normas de vestimenta claramente especificadas en los contratos, y libradas a la suerte de que en el seno del hogar, les tocase servir a un hombre que no sintiese propensión por ningún tipo de abuso.
Me impresiona que tan elevada cantidad de mujeres jóvenes, aparentemente modernas, tertulianas en programas de televisión, directoras de revistas, de periódicos, de eventos culturales en general, estén tan fascinadas por el espíritu más conservador del ser nacional, el canal raquídeo del Alcázar. La ficción de una Panacea Amazonas bajo la sombra y la atenta mirada de Zeus en la altura y Nerón en la horizontal.
Aunque lo considero también contranatura no me asombra en absoluto, que las sempiternas acomodadas de barrio, sometidas por motu propio a cuanto designio se tercie a cambio de un espacio vital y cotidiano en los grandes almacenes, enraizadoras del machismo a nivel familiar, no transgredan el limite de las escobas y las planchas, en tal caso me parece hasta coherente.
Pero que tantas chicas jóvenes y probablemente cultas, precisamente en el período de mayor libertad para elegir e incluso forjar nuevas opciones, elijan los grilletes barnizados; alejados hoy de los tiempos de mayor represión, cuando tantas mujeres españolas, como las mal llamadas brujas, desde sus trincheras o aquelarres domésticos, lideraron la lucha frente la intolerancia, a la humillación, al fascismo, es difícil entenderlo si no es por el elemento de fascinación con aquello que causa y perdona el dolor.
A la vez, pienso que al igual que para ayudar a África lo mejor que puede hacer el Primer Mundo es irse de allí del todo, el sentido y la dirección de la emancipación del feminismo concierne, aunque no exclusivamente, sí fundamentalmente a las mujeres, los hombres por más que apoyemos o creamos que sentimos el problema como nuestro no tenemos jamás remota idea de los padecimientos y la humillación que puede significar vivir la vida entera, cada minuto de cada hora, luchando contra ser relegado a un segundo plano de la vida pública por el género o la identidad.
Tanto en unos casos como en otros, veo el reflejo mismo de ese sentimiento que se desarrolla en las personas secuestradas por períodos muy largos de tiempo, que terminan desarrollando una dependencia su captor. El perturbador gozo del sometimiento en ambas direcciones. El síndrome de Estocolmo.
Gentlemen's club.
Rubalcaba haría bien en olvidarse de casi todo por ahora.
En tomarse una tila, hacer uno de esos paseos cántabros frente al bravo mar del norte, pararse al borde del acantilado y permitir que el viento le pegue en la cara de frente, relajarse en medio de ese placer, aspirar el océano, su salitre, el elixir de sus fantasmas y dioses, y olvidarse incluso de la paz que da el haber hecho bien las cosas, el haberlas hecho lo mejor posible.
Porque nada de lo que haga cambiará la intención de voto del electorado español, para el 20 N, el día que se decide quienes llevarán los destinos de esta barca. Varada muy lejos del vaivén de las olas, del refugio de la libertad. Nada de lo que intente lo puede cambiar ya.
En vano resulta el intento de que la gente entienda, que Rajoy pilotea una política de liberalismo económico que atentará contra las apertrechadas, y a cal y canto cerradas leyes, de protección del trabajador y del vago, del pueblo en general, ni de persuadir de que peligran varios otros derechos sociales, conseguidos en el período inmediatamente anterior a la gran crisis nacional, continental y mundial que estamos viviendo.
Todo eso la gente lo sabe.
Todos saben que dentro de esos pícaros locales, al costado de la carretera con cartel luminoso de colores, se emplean en sus negocios chicas y chicos al abrigo de copas y caricias de pago. Nadie parece escandalizarse demasiado . Cosa que podría experimentar un cambio sensible, si al término eufemístico Club, se le agregase un también luminoso prefijo, y desde la ventanilla del coche se pudiese leer : “Puti-club”.
De igual modo, todos intuyen lo que hay dentro de la cabeza de Rajoy , pero nadie desea la procacidad de su cruda confesión.
Si algo parece no ser Mariano Rajoy, es novedoso.
Largamente conocido en la política nacional, no solo en la oposición, donde ha tenido momentos de asombrosa escasez de altura, sino como ministro de un gobierno de claroscuros, como todos, y que fue expulsado en las urnas, a merced de una sarta de engaños que los votantes percibieron como impertinentes, pero que a favor, contaba con el cliché de haber construído una economía rozagante y robusta.
Las sociedades adultas están compuestas por individuos autosuficientes, que no precisan del tutelaje de las jerarquías para desarrollarse, creer, trabajar, en fin, para funcionar.
Las sociedades en pañales, precisan como un bebé de una autoridad que los conduzca en todo momento, hacia cualquier dirección.
Las intermedias, entre las que nos encontramos, ora optan por dirigir sus destinos, alcanzan en conjunto una conciencia independiente que les dota de una energía capaz de transformar la realidad en beneficio propio, y ora eligen ser conducidos por los patriarcas.
Rubalcaba y todo el partido Socialista Obrero español, harían mejor preparando el terreno para las próximas elecciones.
Carmen Chacón es mi opción predilecta, no abundan grandes talentos hoy, ni tampoco a falta de ellos, espíritus firmes y decididos en el panorama político nacional. Chacón lleva bastante de ambas. Dió el do de pecho en la institución más reactiva a ser dirigida por una mujer, socialista, y además catalana.
Solamente teniendo en cuenta la determinación de haber aceptado el reto, el haberlo realizado impecablemente, haber incluso parido un hijo en ese período, es suficiente para pensar que la responsabilidad de dirigir cualquier otra tarea está sobradamente a su alcance.
La novedad de la mujer presidenta con todo su halo de feminidad a flor de piel, sumado a la tranquilidad de saber que pasó por el tamiz de la gentil hostilidad militar sin derrumabarse, arrojarían un cóctel de buen aspecto.
Y permitir que el bueno de Rajoy en compañía de una Europa que hoy cambia su intención de voto a la izquierda, en compañía de un creciente movimiento de indignados, y de un poso de votantes que le estarán vigilando de cerca, pruebe si tiene la madera que parece finalmente poseer.
Dice que ha llegado su hora y esta vez quiere probarlo.
Y mientras tanto pienso que podríamos ponernos de acuerdo alguna vez en hacer un gobierno mixto, escogiendo la persona idónea en el panorama nacional para cada tarea, para cada ministerio, sin reparar en siglas políticas.
Un gobierno sui géneris, que respondiese a la necesidad de remar todos en la misma dirección. Que a modo de esas cuñas improvisadas que se suelen poner como solución provisional bajo la pata coja de la mesa, termine quedándose años, gracias a su eficacia y sencillez.
Dentro de todo.
Mejor no prepararse demasiado.
Una vez acabado el debate de ambos candidatos a presidentes del gobierno de España, lo que nos puede quedar meridianamente claro es una cosa: que seremos conducidos por personas que toda su vida han estado en la política pero en un segundo plano, como asistentes, ministros, soldados de campo, o simplemente consejeros de los verdaderos líderes de sus partidos, los llamados a ser presidentes. Y que por alguna buena razón terminaron siendo los invitados al poder, en un caso directamente colocado como sucesor, y en el otro sugerido hacha en mano.
Se puede destacar, que ambos candidatos suplieron en el poder, a unos líderes que si bien eran naturales e indiscutibles, también estaban compuestos de esa pasta anodina de los políticos que son más bien tecnócratas , en contraste con los rasgos carismáticos tradicionales de los conductores de masas del siglo XX.
Con lo cual era de esperar un debate de escasísimo entusiasmo, poco profundo, nada duradero. Pero es que caló tan poco, que no llegó siquiera a saciar la expectativa de pasatiempo nocturno. Es verdad, que postergué una conversación que tenía pactada para hoy, para poder ver todo lo que acontecía alrededor del evento, pero no es menos cierto, que tanto mi mujer como yo logramos evitar el bostezo, ella enganchada a su Twitter en la red, y yo respondiendo mails atrasados,
No fue apto para ávidos consumidores de las buenas movidas dialécticas. Ni mereció siquiera ser cambiado por un torneo del masters 1000 que emitía otra cadena. Pero una vez deglutido; se podría admitir que hubo algunos pequeños rasgos a reseñar. Algún reborde con brillo, en esa otra cara de la moneda, a la que casi por sistema recurro, con la ilusión de encontrar lo que por ningún lado se ofrece.
Prefiero por siempre pecar de inocente que correr el riesgo de perderme, desde la primera fila, el fenómeno de la bondad humana.
El opuesto de la verdad, decía Buñuel, no es la mentira, sino la razón.
La ausencia de agresiones de corte ofensivo , a la que tan aficionados son nuestros políticos mediterráneos, así como la falta de un plan de destrucción del adversario, basándose en asuntos personales resultaron notables. Más que estar consensuados puntillosamente parecían ser producto, de una espontánea saturación de las conductas corrosivas.
Hubo interpelaciones, hubo críticas, pero ninguna de aquellas que dejan los nudillos y mandíbulas contraídos, o los hombros en falsa escuadra.
Evitaron tirarse los trapos más sucios del acontecer nacional y de dominio público a la cara, declinando los rutilantes aplausos de su respectiva parroquia.
No se acusaron con sus pertinentes y grotescos casos de corrupción, ni con los más gruesos y conocidos errores del pasado, ni se enzarzaron en una disputa para apropiarse del copyright del final de la violencia armada en el país Vasco.
Parecía haber respeto mutuo. Todo se convertía en un gran bostezo.
Cerraron el debate, con proposiciones de ayudarse mutuamente en los asuntos más importantes, aquellos donde las papas queman actualmente. Se propusieron diagramar un esquema de productividad laboral, y continuar dando los pasos necesarios en la consolidación de la paz con ETA.
Inmediatamente después de terminar, leí y escuché todas las opiniones que pude, vertidas desde la inmediatez, como mi impresión inicial, usando los patrones clásicos para medir el antagonismo.
La tribal rabia al rival.
En los medios informativos de la izquierda se daba por ganador a Rubalcaba por amplia diferencia, y en los de la vereda de enfrente a Rajoy por idéntico margen.
Horas más tarde me percaté de que ya no siento la misma desconfianza y desazón que sentía, frente al más que posible período de políticas conservadoras que se nos avecina, las cuales percibo como el arribo de la plaga del Tea Party ibérico, el expolio de las hordas neo cons.
Acaso estos políticos alejados de esas grandilocuentes frases, de esas brillantes exposiciones, de los debates apasionados, justamente a merced de sus condiciones como ayudantes de los líderes natos, y en la necesidad natural de contar con el otro como razón de ser; les haya sido dado con mayor facilidad, que a los egos insaciables, el entender que para salir de esta situación nos necesitaremos todos, y quizás les haya resultado incluso más sencillo deponer las actitudes soberbias, acorde con sus naturalezas más proclives al servicio que a la vanidad.
Y este somnífero, haya sido entonces el mejor debate posible de todos los que se podían producir.
O quizás, como tantas otras veces, termine dándome de bruces con la realidad, y este sea uno más de esos espejismos, a los que la búsqueda del positivismo en la otra cara de la moneda me acerca, cada vez que percibo el riesgo de que el azul, termine convirtiendose en gris.
En cuyo caso, siempre nos quedará la sentencia de Buñuel.
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