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Doble tragedia
Recibí la invitación por correo para ver el documental “Partidos” de Silvia Di Florio. Justo ese día tenía que ir desde León a Madrid ver a mi hijo que estudia en una de sus universidades, así que me inscribí para asistir a la proyección, la sala estaba hasta el tope.
La película de una factura visual pulcra, en la que se nota mucha muñeca para los primeros planos, los entrevistados iban desde lo divertido, hilarante, reflexivos, tiernos, emotivos, un Héctor Alterio impecable como rapsoda de León Felipe, además de todos los atributos técnicos, no recuerdo haber aplaudido últimamente tanto una obra con ese ímpetu y entusiasmo. Me di cuenta cuando paré que tenía una película húmeda cubriendo mis ojos provocado por la profundidad de los recuerdos que me trajo la obra de Di Florio. La experiencia sensorial continuó cuando miré hacia la fila de atrás y vi a una de las entrevistadas que había dicho que su padre era español y había huído del Valle de los Caídos, solo dos escaparon de ese infierno, Manuel Lamana y Nicolás Sánchez Albornoz, de inmediato le pregunté si era hija de Manuel, me dijo que sí. Le conté que lo había conocido años atrás en su departamento de la calle Entre Ríos al 400, un hombre de vasta cultura, elegante, de conversación fluida y con una nutrida biblioteca. Pocas cosas tienen un color tan lindo como los ojos de Maruja Lamana. Habló el embajador, quien al igual que su padre, atesora la única virtud sobre la cual se erigen las demás posibles, es buen tipo, después tomó la palabra la directora, más tarde el encargado de fotografía, algunos asistentes y yo me quedé quieto en el asiento entre hierático divagante, mecido por el aire en un tiempo sin espacio, sin continuidad. Miré atrás, y todo el auditorio era un aquelarre a la intemperie de brujos y brujas victoriosos. Por primera vez en mi asistencia a eventos que recuerdan el golpe de estado, la muerte, el exilio, sentí que flotaba un halo de conquista, la gente estaba contenta de encontrarse, la película expelió sobre la sala la misma bocanada de aire fresco con que fue concebida. Al mismo tiempo se exponía en la sexta planta del espacio cultural Kirchner en Buenos Aires.
Yo tenía que volver a León, pero antes hablé con Silvia, le conté que ella plasmó exactamente lo mismo que sentimos los exiliados argentinos en todo el mundo, no solo en Madrid, y que sentían los exiliados de todos los países del mundo donde la plaga de golpes de estado sanguinarios se hizo presente.
En el autobús de regreso no se me iban las imágenes de la película, pero comenzaron a instigarme a despertar un sentimiento diferente al que me había embargado durante la reverberación del evento. Comencé a sentir una profunda indignación, una desazón en el interior como un soplido del dios del hielo, a la vez que bronca, ardiente como el aliento de un dragón colérico.
La dictadura militar argentina fue doblemente trágica, en primer lugar porque fue la más terrible de las del Cono Sur de América en cuanto a asesinados, desaparecidos, suplicios, mecanismos de detección, destrucción y sometimiento del campo popular militante, y en segunda, porque con todas las demás dictaduras hubo un derroche de solidaridad desde los países del Segundo Mundo del bloque socialista, Erich Honecker de la RDA conseguía la liberación de Luis Corvalán secretario del Partido Comunista Chileno, la Unión Soviética condenaba a Stroessner y a Somoza, los periódicos cubanos hablaban de los tormentos provocados por los fascistas a Raúl Sendic, del sufrimiento de los revolucionarios bolivianos, pero Argentina nunca fue mencionada por Fidel Castro en sus frecuentes discursos, ni en los artículos del Granma, ni en los noticieros de televisión.
El ejército argentino, que no era una Gendarmería Nacional al uso del resto de América Latina, sino que tenía proyecto propio, decidió romper el bloqueo, boicot o veto estadounidense a la URSS, vendiéndole gran parte de su producción de cereales. Este hecho provocó que altos mandos militares argentinos fuesen honrados con la medalla de Lenin en Moscú y en reciprocidad militares soviéticos fueron condecorados con la orden San Martín, esto era solo el aspecto formal, simbólico, de una herida mucho más profunda al espíritu inicial de aquella revolución de Octubre.
No solo se honraba a quienes en esos momentos estaban torturando y asesinando a militantes revolucionarios sino que se dio la orden a los países satélites de la URSS y a los partidos comunistas dispersos por el mundo, que apoyasen al gobierno de Jorge Rafael Videla, considerándolo como un gobierno Cívico-militar. Negándole el tratamiento de dictadura, y muchísimo menos informar sobre las atrocidades cometidas en sus centros de detención clandestinos y oficiales, ni permitir la difusión de actos de solidaridad con las víctimas.
Fidel Castro cumplió cabalmente la ordenes de la Madre Patria de los Soviets. Se llegó al limite de que Cuba negó el apoyo a una comisión de investigación sobre DDHH a las cárceles argentinas impulsada por Jimmy Carter, y a cambio la cancillería argentina negó su apoyo en la OEA a una condena a Cuba por violación de los derechos humanos. Una mano lavaba a la otra y ambas intentaban, en vano, limpiar el trasero. De tal manera que en la escuela cuando llegaba un niño chileno, los demás estudiantes y maestros lo recibían casi como un mártir, una victima, ya que cada día, por todos los medios, se hablaba del monstruo de Pinochet, igual con uruguayos, bolivianos o paraguayos incluso con brasileros, pero a mi, me preguntaban ¿por qué estás aquí y no bailando tango en Argentina?
-Porque hay una dictadura, y es mucho más sangrienta y perversa que la de Pinochet.
Pero las miradas eran desconfiadas “¿cómo va a haber una dictadura si Fidel nunca lo menciona? ¡y mira que no escatima en mencionar a los países en desgracia!” Cosa que con motivo de la inminencia del conflicto armado entre Argentina y Reino Unido por las Islas Malvinas, se recrudeció, ya que no solo Fidel no mencionaba a Argentina como dictadura sino que se hermanaba con Leopoldo Fortunato Galtieri a través de su canciller Nicanor Costa Méndez, reconocido racista de ultraderecha, proponiéndole toda la ayuda necesaria para que los soldados cubanos combatiesen junto a los combatientes del Ejército Argentino. Yo me veía con el cuello hinchado y la arteria carótida por reventar, conminado a explicarles que ese valeroso ejército a que hacía referencia el comandante en sus brindis con Costa Méndez, era el que aún tenía olor a quemado en los dedos por la picana eléctrica con que mataron a miles de militantes revolucionarios.
El segundo mundo, que se suponía lideraba las políticas y utopías por las que habían caído y estaban presos y exiliados todos los militantes de izquierdas, con sus particularidades como el peronismo, pero con idénticos fines de justicia social, les daban la espalda y confraternizaban con los verdugos.
Ese exilio fue doblemente duro. Los de España podían ser comprendidos por la población, los vecinos, los compañeros de trabajo o de estudios, Por esta razón insignes exiliados, agradeciendo la generosidad financiera de los cubanos, sin embargo debieron abandonar la isla rumbo a España, caso de los Duhalde, los Roca-Feijin, quienes no podían ejercer su impulso natural de denunciar a la dictadura, o Matilde Artés “Sacha” la primera abuela encontrar a su nieta Carla, precisamente desde tierras hispanas. Al final quedamos muy pocos exiliados argentinos en Cuba, la oficina de Montoneros y la guardería que acogía a niños que habían perdido a sus padres muertos, desaparecidos o presos políticos, es una historia para otras páginas, y su emplazamiento en el burgués barrio de Miramar, obedece a estímulos muy diferentes de la solidaridad internacionalista. Imagino que en los países del Este de Europa no habría ninguno que no fuese del Partido Comunista, que gozó de numerosas prebendas de su protector “gobierno Cívico-militar” de Videla y compañía. Quizás esa es la razón por la que pocos entiendan esta doble amargura que nos provoca a los escasos damnificados, el recuerdo de aquella tragedia nacional.
Cuando el autobús hacía las dos últimas rotondas antes de llegar a la estación de buses de León, pensé: “Buena película, pero ahora, aunque los damnificados seamos pocos, deberíamos impulsar un capítulo de continuación, que recree las dulzuras de aquella cómplice connivencia entre extremos amalgamados por un buen puñado de rupias”
Es nuestra deuda con los olvidados
Pelota en la altura
El partido de pelota que definió al campeón en la 5ª final del Clásico Mundial de Béisbol, fue lo mejor que he visto en mucho tiempo en deporte junto a la final del otro Mundial reciente, el de fútbol.
Ayer Japón cada vez que iba al bate ponía dos hombres en bases o las llenaba hasta la quinta entrada, cuando el picther estadounidense ponchó a un gran bateador con bases llenas y 3-1 en el marcador. Turner lo volvió a hacer y contra un pitcheo que jamás en mi vida vi algo igual. EEUU se abrochó los pantalones a mitad del partido e impidió más carreras, pero no pudo con el mejor equipo del mundo, del país que son los Reyes en unos jóvenes Clásicos Mundiales de Béisbol, con nada menos que tres preseas.
¿Qué hablar de Shohei Ohtani que no haya dicho él ya en el campo? Es el pelotero más integral, más completo y bestial que mis ojos han contemplado a lo largo de toda esta maravillosa vida.
Como en fútbol, Inglaterra lo inventó pero Brasil es el mayor campeón mundial, en béisbol, lo inventó EEUU pero es Japón el mayor exponente, aunque inmediatamente detrás están los creadores.
Me dio mucha pena ver caer a Cuba días atrás, selección con la cual yo iba porque esto es un campeonato de deporte no un congreso de partidos políticos, de hecho no sé ni quiero saber que piensan los peloteros japoneses ni los estadounidenses, ni siquiera mi vecino ni que ninguno de ellos tengan que saber lo que pienso yo. Pero con un 14-2 no cabe lamento, en una derrota así la primera ausencia es la de la dignidad y la vergüenza, porque ningún equipo es tan malo en ningún deporte para caer así en una semifinal. Siempre nos quedará la duda del verdadero nivel de aquellos peloteros del Cuba desde los años '7' de Capiró y Marquetti, hasta los '80 de Pedro Medina, Vinent, Cheíto, Anglada, Urquiola y tantas figuras enormes de este deporte. Era una pelota de altura, pero nunca pudimos verla refrendada contra los profesionales de la MLB, y no había ninguna otra razón que la política, incluso ni eso, la razón era el miedo de Fidel Guarapo castro a ver caer a Cuba contra EEUU, porque la pelota profesional y amateur no presentaba ninguna diferencia como sí ocurría con el boxeo, y las circunstancias que nos impidieron ver un Teófilo Stevenson- Mohamed Alí, encuentro en que había tal interés que fue Don King a hacer los arreglos a Cuba.
Por eso ayer disfruté como un enano, no con la nostalgia amarga que es común cuando el equipo de tus simpatías queda en el camino, sino extasiado de ver después de tanto tiempo a dos titanes beisboleros de semejante calidad frente a frente. Ayer Japón-EEUU y antes de ayer México-Japón, sin desmerecer el EEUU-Venezuela, después de una eternidad, volví a ver béisbol al duro y casi sin guantes.
¡Fuera de aquí y fuera de allá!
Cada cubano es un potencial anfitrión de un pequeño Fidel Guarapo Castro alojado en su interior, que según el momento, se hace inmenso.
Lo que no se sabe a ciencia cierta es si ese Fidelito intolerante fue legado por el monster o a él se lo legó la misma estela identitaria que recorre la isla buscando bebés recién nacidos para regarlos de su polvo de fanatismo inflexible. A diestra o siniestra.
Nunca creí que se llegase a este nivel.
Dentro de Cuba veíamos como se borraban de los registros y fotos públicas a deportistas, artistas, cantantes, que decidían tomar el camino más ancestral del ser humano, la emigración por los motivos que cada uno considere pertinentes. Hoy vemos un calco exacto en la diáspora condenando más que censurando a deportistas, artistas, cantantes. Diáspora de la que el porcentaje de verdadero exilio hoy, es tan nimio que se diluye en la totalidad, gente que eran delatores desde niños en las asambleas de moral comunista, lo que llamábamos "chivatones" en el CDR, que dieron golpes a la escoria que se fue en el ochenta por el Mariel y más golpes aún a los refugiados en la Embajada del Perú, hoy los vemos guapeando detrás de la verja como perritos cruzados con jutías, más guerrilleros del Escambray que Cheíto León, más pingunsudos que Mahoma y Mulei El Kader, y que una vez reencontrado su cauce en un aparentemente nuevo, pero antiquísimo púlpito de acusadores en sus nuevos cede erres trumpistas, vociferan contra la selección de pelota cubana, otrora el mayor símbolo de unión dentro todos los acreedores del gentilicio "cubano", cuando en las cárceles de Machado, Batista o el propio Guarapo se detenía la enemistad entre guardias y reos para compartir una sonrisa o una chanza por el triunfo del equipo de sus amores aunque minutos más tarde regresasen a la hosquedad y el dolor.
Cubano: arranca de tu interior ese pequeño gigante Fidel que te impide aceptar que cada uno tenga la ideología y los pensamientos que le dé su real gana, deja penetrar dentro tuyo la esencia de la democracia y quítate esos mecanismos dictatoriales de decirle a cada cual lo que tiene que pensar, lo que está bien y lo que está mal, elige tu pensamiento, tu sensibilidad filosófica e ideológica y deja que cada uno de todos los demás, sea como le salga de sus partes nobles, porque precisamente eso es lo que le reclamamos a la Involución y cada una de las posiciones intolerantes. Esta dolencia es común a toda Latinoamérica con honrosas salvedades pero en el cubano alcanza cotas que superan toda posibilidad de análisis.
Eso aparte del ridículo de politizar el actual team Cuba, que tiene jugadores ultracapitalistas, mucho más que estos berreadores seriales, ex y actuales delatores de toda ralea, pero aunque todos pensasen diametralmente opuesto a mis ideas cosa que jamás tendría porque enterarme, yo hincharía por ellos, como hincho por Messi o por Haaland sin importarme un pepino a quien votan, porque el beisbol, como el fútbol, son deportes no partidos políticos ni manifiestos ideológicos.
En Argentina, por ejemplo, país donde también existe una grieta profunda, hubo dos experiencias en dos mundiales diferentes, en la última conquista la selección del deporte nacional unió a los irreconciliables, cinco millones fueron a recibirla, los unos y los otros olvidando sus diferencias gracias al fútbol. Sin embargo en el Mundial del '78 gran parte de los exiliados que, acaso con cierta razón, boicotearon a la Selección Nacional, hoy sienten bochorno de su decisión de entonces, ante la evidencia de que Videla murió en la cárcel y nada ocultó sus crímenes, mientras que Mario Kempes se convirtió en ídolo inmortal.
La mejor manera de combatir la dictadura sería abrazando a los peloteros en Miami, haciendoles ver que no todo es lo mismo, enseñandoles la virtud de la democracia, de la convivnecia a pesar de las diferencias, la concordia, el civismo y no la misma porquería de intolerancia.
Al final la basura es barrida por la escoba de la Historia, en cambio los títulos, la gloria, permanecen.
Dentro de la revolución: la nada
Buen artículo de Antonio José Ponte, sobre el terremoto que ha causado el documental de Pavel Giruud, sobre la ignominia del juicio con la autoinculpación y delación de sus allegados del destacado poeta cubano Heberto Padilla en el año 1971. La sensación internacional la genera, al parecer (ya que aun no lo he visto) el documental de Pavel, donde se cohíbe de toda vanidad expositiva y presenta lo más cercano a la realidad, una vez tuvo el privilegio de contar con la filmación de uno de los casos más bochornoso de la cultura cubana, diez años después del famoso discurso "Palabras a los intelectuales" de Fidel Guarapo Castro, cuando manifestó la frase más lapidaria para el arte cubano "Dentro de la revolución todo; fuera de la revolución nada" y que concluyó así, a modo premonitorio precisamenre de este trabajo de Giroud y de esta nota de Ponte:
"...a lo que hay que temerle no es a ese supuesto juez autoritario, verdugo de la cultura, imaginario, que hemos elaborado aquí. Teman a otros jueces mucho más temibles: ¡Teman a los jueces de la posteridad, teman a las generaciones futuras que serán, al fin y al cabo, las encargadas de decir la última palabra!"
China es el parámetro en que se mide Cuba para encaminar su economía y definir su forma de estado y de como mantener un gobierno de partido único, pero la URSS debería ser el espejo obligado en que revisase y obtuviese conclusiones de lo ocurrido, en una sociedad en que, más que censurar, cercena el espíritu critico de la cultura, la función fundamental de la obra artística, fomentar espacios de discusión, de debate, incomodando, profundizando en la reflexión a la vez que en la exploración de nuevos horizontes. Desde los exponentes del arte abstracto del cual su máximo representantes fue Kandinsky, pasando por los bailarines del Bolshoi, poetas, hasta los últimos coletazos de desencuentros con realizadores cinematográficos como Mijalkov o Tarkovski con la mullida vigilancia en tiempos de Leonid Illich Brezhnev.
En el fuero más íntimo lo que más me duele, no es solo el bochorno por el que hicieron pasar a Padilla y siguientes, ya que se convirtió en el vergonzoso tamiz por el que debieron desfilar generaciones de creadores cubanos, sino la pérdida del país a raíz de la diáspora impulsada por el ala más intolerante e inoperante, burocrática y haragana de la revolución, por ejemplo de estos mismos dos intelectuales cubanos citados en este preciso acto.
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Cuba. Yo me acuso: la ignominia completa de Heberto Padilla
El Caso Padilla es el documental de Pavel Giroud dirigido por Pavel Giroud, que expone el humillante alegato de autoinculpación del poeta como contrarrevolucionario ante el régimen cubano. Allí, el
https://www.clarin.com/revista-enie/cuba-acuso-ignominia-completa-heberto-padilla_0_AzCxdeqnht.html
La Habana en ruinas
Cuando uno piensa en la calidad, riqueza, creatividad y progreso que caracterizaban a La Habana y como está ahora, salta como una evidencia que tuvo que intervenir cierta voluntad de deteriorarla, de presentarla como una ruina,. Esa Habana de los colonialistas españoles y después de los capitalistas criollos sumado a los estadounidenses, debía quedar corroída, no pulverizada, destruida, como lo haría una bomba o toneladas de dinamita, sino como lo consigue el paso de milenios, como si fuese Agrigento, el Partenón o el Foro Romano, pero con gente viviendo en su interior, para que pueda apreciarse la degradación, el vacío, la ropa interior sucia y derroída del glamour.
Con el paso del tiempo y el conocimiento de la psique de algunos de los principales dirigentes, nos asiste el derecho a preguntarnos si habría habido una voluntad expresa de apresurar tal deterioro a merced de una inquina consciente o inconsciente de parte de Fidel Guarapo Castro, por su condición de "guajirito" en La Habana en sus años púberes de estudiante, una capital siempre despectiva con el inmigrante del interior, aun con mayor ahínco a los naturales de la provincia de Oriente, por la competencia histórica de si el derecho a ser capital, atendiendo a los méritos, le correspondería más a La Habana o a Santiago de Cuba, ciudad que por ejemplo, a razón de la riña del sentido estético colectivista con el refinamiento clasista, tampoco fue agraciada con nuevos barrios o edificios coquetos, pero ni de cerca padeció el abandono extremo con que se ensañó la abulia revolucionaria en la capital. No fue producto exclusivo de la desidia burocrática, la haraganería socialista, o el bloqueo económico, ya que el exclusivo Biltmore, actual barrio Siboney, donde se mudaron los dirigentes revolucionarios de máximo rango y de menor escrúpulos, no sólo no se deterioró sino que se ha visto incrementado en cuidados y servicios. Cabe pensar que Camilo no habría permitido que se llegase a tal nivel de degradación.
De otra manera es imposible entender semejante éxito en el atentado a una de las ciudades más bellas e incomprensibles no sólo en el Caribe, sino en toda América incluyendo el norte y el cono sur.
Inaudito, pero no inédito en la historia de la humanidad, que por un rencor remoto que puede tener origen en abusos del pasado, en ocasiones, de manera obtusa, los sectores marginados de esa opulencia se han tomado la venganza con las obras de arte arquitectónicas. Como cuando Marx advertía que los incipientes obreros de la industria, solucionaban sus diferencias con el patrón atentando contra las máquinas, en lugar de utilizarlas en su favor.
Esta decrepitud está quedando inmortalizada en fotografías en blanco y negro que la presentan como la belleza de la decadencia, como las de Richard Avedon de los rednecks estadounidenses o las de los "garimpeiros" en las minas de oro de Sebastiao Salgado. La mayoría de estos fotografos son turistas o profesionales, simpatizantes de la revolución a distancia, que la defienden en sus países a voz en cuello, en la sobremesa de un asado que reúne la cantidad de carne que diez numerosas familias cubanas, no llegarán a ver, ni siquiera a imaginar, a lo largo de su vida.
Creo que aun sin tenerlo muy claro, Fidel Guarapo sentía una gran atracción seducido por esa capital bella y rica, tan profunda como el rencor que profesaba hacia ella, por la poca correspondencia en el amor que le había mostrado en el pasado.
Más o menos lo mismo que le pasaba con los Estados Unidos.
Camaleón Guarapo
Un debate que sostuve con un coocido me está llevando a hacer un pequeño recordatorio sobre el trayecto de Guarapo Castro Ruz como líder la revolución cubana, desde su triunfo.
Primero juró que no era comunista, que su intención era instaurar una Constitución como la de 1940. Con la visita de Mikoyán se disipaban dudas de la inclinación de Cuba al campo socialista, tampoco la división maniquea del mundo en aquellos años dejaba muchas opciones.
En 1961 declara el carácter Socialista de la Revolución Cubana y su alineamiento con el campo socialista o segundo mundo, y comienza una estrecha relación de dependencia político comercial con la metrópoli de los mamuts congelados. Al año siguiente, en octubre se produce la Crisis de los Misiles, que tuvo al mundo en vilo al borde de una tercera Guerra Mundial.
Guarapo estaba dispuesto a todo, no es que quisiese disparar los misiles, porque sabido es que morir no era lo suyo, lo demostró llegando en las más pésimas condiciones la final de sus día sen vez de dejarse ir con dignidad antes del babero y el pañal, pero si tenía que mandar a dispararlo desde su búnker no tenía problemas.
La Revolución cubana era Internacionalista, mucho más que la soviética de entonces, Cuba adiestraba guerrilleros de toda América, y tal como declaró el ínclito pariente, deseaba crear "Uno, dos, tres Vietnam" . Guarapo tenía el firme deseo, el sueño de ser el Mariscal de la Gran Revolución Latinoamericana, para lo cual no debía escatimarse derramamiento de sangre ni dolor ajeno alguno.
Al cabo de las campañas fallidas de todas la guerrillas del Cono Sur de América Latina, y con los golpes militares de ultraderecha financiados e impulsados por el gobierno de EEUU en manos de Richard Nixon y la capacitación de la CIA, Guarapo , ni lento ni perezoso cambia totalmente de rasgos identitarios, comienza a usar traje militar pero de gala con corbata. Al regreso de las democracias, ninguna de izquierda al Cono Sur, se mete en el debate de la deuda externa como un demócrata más, llama a Frei Beto para suavizar su imagen en un libro donde se presenta como un cristiano de profundos principios jesuitas, llama a Gianni Miná y hace lo propio difundiendo una imagen ecologista. Que dicho sea de paso, desde Pinar del Río hasta Guanahacabibes es cierto que la conservación de la naturaleza es excepcional pero no resultado de una política ecologista sino por la dejadez y abandono de todo, como en toda la isla donde empezaron a crecer plantas donde hacia siglos no habíajn salido, aparecer especies y sub especies de flora y fauna)
Ante la vista del mundo aparece un casi angelito Guarapo Castro. De hecho tiene un hermano mayor llamado Ángel que llevaba una vaquería y el desarrollo de producción de leche y carne, y se apropia de ello dando a entender que la excepcional vaca "Ubre Blanca" que daba más de cien litros de leche llegando una vez a ciento veinte entre los ordeñes matutino y vespertino, fue un invento suyo, Así como se atribuyó la cerveza Hatuey de 18º que parecía casi un ron, se atribuyó pasajes de libros de García Márquez, frases plagiadas, más tarde la recuperación de la flora en los mogotes de Pinar del Río, la distribución de ollas arroceras, la "bicicletización" de la sociedad "como en Holanda" decía, no como en Vietnam, el quimbombó que resbala pa’ la yuca seca y la cabeza de su....moringa!
Invocaba la muerte con frecuencia en sus incansables frases bravas ¡Patria o Muerte! y ¡Socialismo o Muerte! pero nadie hizo más por estirar sus días hasta la última brizna de aire que sus pulmones pudiesen sostener, al costo que fuese.
Guarapo fue anti comunista, ortodoxo, anti ortodoxo, comunista, guerrerista armamentista y belicista, pacifista, ateo marxista leninista, martiano y cristiano juesuita, homofobo acérrimo, machista de manual, recibió a los más grandes revolucionarios, a los deportistas, a los empresarios, a Nicanor Costa Méndez canciller de la dictadura fascista argentina, a cineastas, besó las manos de tres papas, lo único que no le dio tiempo es a ser líder de los movimientos LGTBI y feminista hembrista. Pero Guarapo fue todo, y que duda cabe, un boxeador imbatible en las distancias cortas, un impecable conspirador tras las cortinas de palacio donde se secan las gotas de sangre caídas de las dagas traperas.
Bloqueo o blanqueo
La flamante y triunfal Revolución Cubana se quedó con la United Fruit Company y con todas las propiedades y empresas norteamericanas en la isla, lo menos que esperaban al inicio de la revolución era un bloqueo, lo normal era una guerra.
Al principio de la Revolución ningún comandante osó quejarse de eso, al revés, era un orgullo el Bloqueo de Kennedy, era la forma de decir al mundo ¡Ahora ven, esta sí es una revolución social, miren como se la toma el monstruo!
La muelita del Bloqueo vino mucho más tarde por dos razones, una, cuando Guarapo se dio cuenta de que era una amalgama perfecta, un pegamento instantáneo para las masas en torno al patrioterismo y en contra de un enemigo común, y dos, cuando Guarapo vio que la idea inicial de ser el Mariscal de la revolución latinoamericana se esfumaba, golpes de estado fascistas, guerrillas ahogadas, sueño terminado, ya no funcaba. Pero incluso cuando empezaron con este reclamo les daba vergüenza por su carácter contradictorio “¿hacemos una revolución contra el Imperio, contra el dólar y estamos llorando porque el imperio y el dólar no nos quieren?” entonces comenzó a esgrimirse la razón, esta sí completamente legítima desde el punto de vista antiimperialista revolucionario, de que una cosa era que EEUU no comercializase con Cuba y otra que prohibiese a todos sus satélites el comercio y las transacciones monetarias. Esta postura fue cobrando cuerpo en la ONU, en los diferentes tipos de gobiernos de todo el mundo por su acierto lógico, y sobre este pedestal se erigió el ya afamado “No al bloqueo”, exclamado en los rincones más recónditos del mundo donde no tienen ni idea de lo que son diez horas sin luz, con mosquitos del tamaño, velocidad y agresividad de aviones MIG 23, andando con el espinazo pegado al estómago a veces solo separado con un jarro de agua azúcar o un pan con pan y leyendo por primera vez en internet, que Guarapo, el estandarte de la austeridad, tenía su isla particular con decenas de yates y sus millas alrededor para pescar y compartir con sus amigotes Gerard Depardieu, Oliver Stone o García Márquez, sus mansiones, sus vinos Vega Sicilia de trescientos euros la botella, a lo que el bloqueo no le causaba ni el más mínimo cosquilleo. Un “No al bloqueo”, que subrepticiamente pide a gritos fulas, sombrilla y mosquitero Yuma.
Por otro lado, la aberración de las leyes desde Kennedy hasta las restricciones de Trump pasando la ley Helms Burton y la Torricelli, es que el principal adalid del capitalismo a nivel mundial aboga por medidas de restricción que fueron el sello distintivo de las economías quinquenales del Segundo Mundo o bloque Socialista, gestionadas por el estado.
Un intervencionismo impropio de cualquier sociedad libre o economía de mercado, poniendo coto a los industriales, agricultores y todos los sectores de negocio para establecer relaciones con quien estimen conveniente. Como si el ministro de economía estadounidense durante sesenta años hubiese sido Carlos Rafael Rodríguez.
Por ambos lados el bloqueo/embargo es una barbaridad anacrónica, pero lo lógico es que, dadas las sesnibilidades ideológicas declaradas, la posiciones fueran inversas, que Cuba dijese "No al comercio con el Imperialismo" y la patria del más puro capitalismo dijese "Queremos hacer negocios con cada cubano disponible"
Tortura estatal
Mi posición desde al menos que tenía once años cuando encarcelaron a mi padre por espacio de tiempo de ocho años y medio: no creo en la cárcel en ningún caso, ni en un simple robo, ni en una violación, ni para poderosos fascistas como Videla, sus torturadores, los esbirros cubanos, o estas dos chicas que torturaron y violaron a su hijo de cinco años de manera cotidiana, para concluir descuartizándolo.
Así como fue revolucionario el concepto de prisión frente al de tortura y muerte pública, con descuartizamientos y hogueras, cuando se consideró que la mezcla de castigo y tiempo de reflexión recluido era más humano, menos salvaje, que el despedazamiento para goce del pueblo sediento, cual plaza de toreo o torre Maya, de sangre y dolor. Desde el siglo pasado la ciencia conoce que la prisión solo acentúa las perversiones, las parafilias y el sentimiento de odio a la sociedad. Ya Víctor Hugo decía en los Miserables, que el penúltimo escalón de la especie humana era el preso, pero el último estaba reservado para el guarda cárcel.
Creo que alejarnos de castigos vengativos, nos cura como comunidad a todo nivel, regional o universal, volcar todo nuestro esfuerzo en conseguir, que un día los delincuentes y criminales entiendan, desde la génesis, desde el nacimiento de sus perturbaciones, no desde la culpa, que algo hicieron mal, muy mal o malísimamente mal. Esto entronca con la polémica suscitada en España por algunas consecuencias de la ley popularmente conocida como "Sólo sí es sí" en la que algunos reos ven disminuída su condena de dieciseis años a catorce, haciendo énfasis en que la ley es mala porque el torturado castigado por el Estado sufre un par de años menos. Claro no digo que salgan a la calle, sino que de entrada sean atendidos, todos los criminales, de todas las modalidades, allí donde la gravedad de su caso lo requiera.
Existen casos que se podrán liberar a convivir en sociedad y casos que nunca podrán ser siquiera expuestos a dicha evaluación. Pero en todos ellos sería un avance que si bien no nos colocaría como un ejemplo de velocidad en temas de vanguardia, pero al menos, con rezago, nos auxiliaría en la búsqueda de un mundo atento a las cuestiones que nos hagan mejores individuos, y con ello mejor comunidad.
Mezquindad por partida doble
Estoy ciertamente shockeado por el comentario de un conocido de las redes, del cual no diré el nombre, pero sí que proviene de esas generaciones que como yo, llamábamos monstruos, crueles, aberraciones de la naturaleza a los dictadores de América Latina (ellos a los de una adscripción ideológica, yo a todos), y aun peor a sus esbirros torturadores. Hoy me sale defendiendo subrepticiamente, claro, porque a nadie en sus sanos cabales se atreve a protegerlas abiertamente a las madres de Lucio Dupuy que lo torturaron periódicamente teniendo cinco años, partiéndole bracitos, quemándolo con cigarrillos, pinchándolo con tijeras, propinándole duras palizas en la cara y todo el cuerpito, lo violaron con un consolador, rompiéndole los esfínteres, el anito, y lo mataron como a Tupac Amaru destrozándolo, tras lo cual festejaron con vino merca y muchas risas por haber acabado del todo y de la manera más cruel con un varón presente y futuro macho. Todo esto con el abandono de sus obligaciones de todas las instituciones que debieron cuidar de Lucio, desde la jueza que arrebató al niño de los brazos del padre, al jardín de infantes que no advirtió a las autoridades cuando el niño asistía frecuentemente con los brazos partidos, golpes, moretones, quemaduras, al igual que del hospital donde varias veces tuvieron que llevarlo porque se habían "pasado" en la tortura. Acaso temerosos de una reprimenda jerárquica coaptada por la más acérrima misandría, enemiga a muerte del espíritu igualitario del feminismo, otra cosa habría sido si al nene lo hubiesen llevado así mismo dos padres gays, o una pareja heterosexual, casos en los cuales de inmediato, con toda probabilidad se habrían encendido todas las alarmas.
Este buen samaritano con estas harpías, mientras, como todos nosotros, nunca escondió sus sentimientos hacia los torturadores de las dictaduras de derechas e izquierdas, que no se dedicaban a aplicar tormentos a niñitos y menos aún que fuesen sus hijos, o sea aun menos crueles que estas dos porquerías, sin embargo consideraba que con estas había que tener compasión y entender que las circunstancias socioeconómicas o psicológicas las llevaron a ser así.
En Primera diré que por supuesto, como a Hitler, a Videla, a Guarapo Stalin y todos sus esbirros, ninguno nació mordiendo la teta de la madre y buscando con los deditos el corazón para destrozarlo, y no por ello vamos a profesarles la ternura que alguno que otro muestra con estas dos criminales, aun cuando los crímenes de aquellos esbirros siendo execrables lo eran mucho menos que el de las dos en cuestión, al no concurrir agravante de edad y de parentesco.
En Segunda diré que he vivido ambientes de gente ralamente criada en la peores condiciones que se pueden criar en América Latina, conocí por casualidad al peor tipo del Morro de los Macacos de Río de Janeiro en el año mil novecientos noventa, daba miedo su mirada, conocí al Turco, el primer caso de SIDA heterosexual de Argentina, que llegó a dejar en garantía a Micky su hijo menor, en la Villa del Bajo Flores por una bolsa de merca de cinco gramos, y que Claudia, la madre, que había sido mi compañera de curdas, ocupaciones de casas y sustento cuando estuve preso en Villa Gesell, por, en este caso sí, error policial, al cabo de pocas horas fue a pagar lo que el Turco debía, pero aquel ser despreciable ni violó ni mató, ni siquiera le pegaba a su hijo. Y del brasilero Bibinho a quien debí conocer para obtener permiso de subir a casa de la Paraguaia que trabajaba conmigo lavando platos en Sat's , se comentaban en el morro numerosos crímenes, incluso sobre cabezas cortadas, pero ninguna a su propia descendencia. O sea que si fuese por las condiciones de vida pobres, toda América debería estar llena de esta bestias y en África no se podría decir ni - hola- . Y la verdad es que este fue el caso más sangrante que he escuchado en todo mi ya, considerable tiempo de vida.
Lo cual demuestra que no solo la crueldad es infinita, inagotable, sino que también puede serlo la completa irresponsabilidad enajenada o la más cruda mezquindad. Como el objetivo de las torturadoras, violadoras y asesinas no era un militante de izquierda o de derecha, mayor que sabe lo que hace, sino un niñito de cinco años absolutamente inocente del todo, y encima hijo, pues les importa un bledo.
Mi precepción, al menos desde que mi padre cayó prisionero y permaneció así por espacio de ocho años y medio, es que todo castigo estatal es venganza, y es un crimen aberrante. Hay que buscar nuevas formas de tratar lo que salió mal, en la mayoría de las veces por nuestra propia falta de responsabilidad, aun cuando hay que entender que existen casos imposibles de recuperar.
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