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17 noviembre 2013 7 17 /11 /noviembre /2013 00:15

El otro día me hizo gracia un disertante espontáneo que defendía los derroteros de la "Involución" cubana a lo largo de la friolera de nada menos que 54 abriles, al mismo tiempo que decía simpatizar con los indignados. Le pregunté si no se daba cuenta de la incongruencia, si conocía las reivindicaciones de unos y otros.

Unos quieren gobernar eternamente la Isla, al menos ya llevan más que la edad que tengo, que es la medida de "lo eterno" para todos los mortales, y si bien me considero alguien jovial fuerte y animoso, podría admitir no sin ruborizarme que ciertamente ya también puedo estar algo "cascado" al mismo tiempo! 
Mientras que los otros defienden el debate permanente, consideran deficiente una democracia que sólo permite la participación popular en la toma de decisiones cada cuatro años, quieren estar involucrados permanentemente en los asuntos importantes de la sociedad. Consideran que cuatro años es una eternidad para esperar un cambio.

¡Ay estos disertantes!

 

Desde poco después de triunfar, la Revolución cubana "se fue a bolina" cuando una pretendida vanguardia quiso apropiarse de los méritos que consiguió el pueblo, de sus logros respecto del fin de la corrupción y de la tortura de la dictadura batistiana, que es lo que se imponía mayoritariamente en aquella lucha, comenzó el largo camino por una nueva forma de dominio, mucho más compleja, casi imposible de desarticular porque su médula espinal, está directamente enclavada en el nido de lo más sofisticado del totalitarismo, en el mismo corazón del fascismo, que no es otro sitio que allí donde reside el constantemente manipulado capricho de las mayorías, el barniz de lo pretendidamente popular.


No es otro que la banalización del legítimo anhelo de libertad de cada individuo convirtiéndolo en lema de rebaño, en consigna del populacho que desde siempre ha acompañado sediento de crueldad colectiva a la adúltera, al rebelde, a la bruja, al hereje hasta la cruz, hasta la hoguera al grito de:

Quemadlo, quemadlo cuanto antes!!!!

 

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Published by martinguevara - en Cuba Opinión
1 noviembre 2013 5 01 /11 /noviembre /2013 22:50

 

 

Cuba buscará inversores "extranjeros" para un mega puerto.
Un capricho del destino quiso que este enclave hito de la claudicación marxista leninista en todo su espectro ideológico, se situase en el puerto de El Mariel, célebre por haber sido punto de partida de uno de los mayores éxodos mundiales del siglo XX. El exilio de más de ciento veinticinco mil personas superó con creces a los treinta mil que salieron unos cuantos años antes por Camarioca con igual destino, Miami.

Más allá de los golpes y las humillaciones de que fueron objeto aquellos emigrantes por el simple hecho de querer viajar para ampliar sus horizontes, más allá del peso del horror de los castigos infligidos a todo aquel que plantease que Cuba debía abandonar el estatismo y desarrollar el libre mercado, me pregunto seriamente si quienes han tomado este rumbo diametralmente opuesto a las imposiciones de medio siglo sin excusarse siquiera con los damnificados, conocen algún límite en la desfachatez y la inmoralidad.
Aunque reconozco que mis interrogantes son recurrentes. 
No alcanzo a explicarme la razón de que muestren ese ahínco en que los elegidos sean adoradores de amasar fortunas de dinero a través de la plusvalía, genuinos explotadores de la clase obrera pero con una única condición excluyente: que no sean cubanos. 
¿No colisiona esto frontalmente con los más elementales principios patrióticos, libertarios y por supuesto los pretendidamente comunistas?
Y por otro lado ¿dónde están aquellos que juraban luchar hasta morir antes de ver perecer al socialismo? ¿estarán alzados en los distintos montes de la isla, en la lucha clandestina, en los calabozos o en efecto bajo tierra?
Por aquí me dicen que no, que de eso nada, que era todo alarde, paripé, papití como decían en Cuba.
¡Uf, que alivio! porque sucede que conozco a tanta gente que juraba aquello con tal bravura y dramatismo, que yo ya no podía evitar sumirme en el dolor por semejante tragedia.
Suerte que al final era todo humo!

Según el Comité Central del Partido Comunista de Cuba, ahora el principal objetivo de todo revolucionario es volcarse para buscar samaritanos capitalistas que quieran invertir "pastuqui" en la isla. 
Piden disculpas por el pequeño cambio en el proyecto socialista: 
Ya no se busca al "Hombre nuevo" ahora están tras el mismo viejo picarón de siempre, el hombre de "quítate tú que me pongo yo".
Pero los revolucionarios del mundo entero no tienen nada de que preocuparse, con este método se creará una fuerte clase proletaria bien explotada, carente de todo derecho que convenientemente se sabrá revolver contra el abuso, y se presume que finalmente se podrá establecer la auténtica dictadura del proletariado.
¡Siempre cabe la posibilidad de que detrás de este mamarracho llegue una especie de comunismo cósmico bajo la prolífica estirpe "castrense"!

 

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Published by martinguevara - en Cuba Opinión
17 septiembre 2013 2 17 /09 /septiembre /2013 00:36

 

 

Las nuevas tecnologías nos pueden dejar postrados con una lumbalgia de órdago a causa de horas interminables frente a uno o más tipos de pantallas, computadoras de sobremesa, i pad, Smart phones,  televisores que conectan a internet como casi seguro dentro de poco harán los porteros automáticos, los microondas y más de una marca de batidoras.

O bien puede que si son utilizadas a favor del conocimiento sean una herramienta increíblemente útil, como cuando ayer puede ver desde la península ibérica en el programa de María Elvira en la CNN para los hispanoparlantes de EEUU, una serie de denuncias a modo de noticias  desopilantes, que paradójicamente seguro son menos creíbles para todo tipo de opositores, disidentes o simples descreídos de las virtudes de la Revolución, que para los protagonistas de ese truculento engaño de tamaño mastodóntico.

El programa muestra una publicidad de un complejo turístico de alto standing para disfrute y usufructo de multimillonarios cerca de la península de Guanahacabibes, en la Occidental provincia de Pinar del Río, cuna de bellezas naturales ocultas y anónimas de la isla.

  Punta Colorada Golf & Marina. link Con más de treinta kilómetros de playa de arena blanca tan exclusiva y excluyente, extendiéndose por cuatro mil hectáreas, equivalente a ocho mil campos de fútbol, con nueve kilómetros de puertos deportivos especializados en amarres de mega yates, marinas secas para su reparación e instalación de astilleros, campos de golf por doquier, hípicas, viviendas de lujo, instalaciones de ocio de altura de deportes y relax de elite, restaurantes, cabarets, hoteles de un lujo ni siquiera concebido en varios de los países capitalistas de los alrededores. Y además pude ver un documental publicitario también sobre la ya construida Marina Gaviota en la punta de la península de Varadero, en Matanzas, popularmente conocida como Punta Francés.  link

Golf, ron y chuchis baratas para industriales, banqueros y truhanes internacionalistas amigos de la Revolución!

 En medio del coloquio televisivo uno de los entrevistados mencionó el Hotel Habana Libre como antiguo refugio de familiares de revolucionarios, sin darse cuenta hasta que punto dio en el clavo con su intención de establecer un contraste, ya que además de servir de refugio para varios parientes del guerrillero heroico, y de numerosas familias de insignes revolucionarios del mundo, fue allí precisamente,  donde abrió la primera tienda piloto en dólares para uso exclusivo de extranjeros, en el año 1976. 

Estas inmensas marinas para el disfrute de los multimillonarios son los "biznietos" de aquella pequeña y pionera tienda segregacionista del Hotel Habana Libre. 

Que esto pase mientras aún está vivo Fidel, quién encarceló, exilió, expulsó de la normalidad, convirtió a la demencia, a todo aquel que manifestase el deseo de disfrute del mundo material del capitalismo, es tan cruel y perverso que me impide bautizarlo con las palabras apropiadas, o o tal vez me persuade de no declarar los inmediatos deseos crecidos desde las entrañas.

Siempre se pudo advertir que entre todos ellos unidos no llegaban a juntar ni una sola virtud, y que al final todos se encontrarían en el lodazal forcejeando por un trozo de poder, pero ni la más fecunda imaginación  llegaba a imaginar esta claudicación de todo valor iniciático.

Es menester denunciar las conductas de estos represores, ahora reconvertidos en cazadores del dinero capitalista obtenido por cualquier medio, porque ¿ nos imaginamos de quienes podrán ser los mega yates que atraquen allí? 
¿ Serán de comunistas luchadores por el internacionalismo proletario? 
¿ Serán de trabajadores vanguardia? 
¿ O serán quizás, acorde con el lenguaje de estos proto revolucionarios de papel cartón, de los explotadores de los pueblos mejicanos, hondureños, costarricense, brasileño, argentinos, uruguayos, españoles, franceses y de buena parte de los peores criminales de estos países? 

Me pregunto ¿ que puede pasar por la mente de un Huber Matos, que luchó codo a codo con los más aguerridos revolucionarios para el restablecimiento de la democracia en Cuba, para la profundización de la Justicia social, de la libertad y la dignidad del pueblo de Cuba, y fue apresado veinte años por no plegarse a la súbita decisión fidelista de alinearse con la Unión Soviética? ¿ Qué pueden pensar aquellos a quienes se les expropiaron sus bienes por pertenecer a la pérfida burguesía nacional? Ciertamente mucho menos acaudalada que los destinatarios de este proyecto “internacionalista”.

Quizás les ocurra lo inverso a lo esperado, y sientan un íntimo alivio, cierto placer al constatar la sospechada catadura ética de los otrora tótems de la superioridad moral. 

Siento no poder afirmar que estoy en condiciones de analizar este hecho con la objetividad sociológica, literaria o periodística necesaria. Otros estudiarán el característico fenómeno “tsunami” que se produce en las Revoluciones, dado el cual el retorno al capitalismo se ve acompañado por una voracidad inédita en el deseo colectivo e individual de consumo, de posesión de propiedades, de ostentación de dinero, y en una desaparición de todo pudor o prurito, de toda pauta moral que pudiese oficiar de rémora o freno en la manifestación de tal desmesurada avidez.

Y de intermediarios entre los dueños del pastel capitalista y los indigentes milicianos del pueblo, veremos a los de la guayabera, como en la antigua URSS los dirigentes del Partido posicionándose, para partir con ventaja en la vertiginosa maratón de acumulación de capital que ya los lleva al trote.

Aunque no cabe esperar que pierdan sus viejas costumbres y hagan partícipe al pueblo de estos novedosos filones,  no sorprendería en absoluto si a alguno de los mega hoteles o mega restaurantes para traficantes de capital y de padecimiento proletario, decidiesen bautizarlo como" El hombre Nuevo".

Aunque no haciendo mención por esta vez, a los valores socialistas que pregonasen en un inicio sino más bien, en honor a los ya presentes y futuros conductores de esta segunda parte dotada de mayor pragmatismo de la saga: “Revolución Be bop”.

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Published by martinguevara - en Cuba Opinión
29 julio 2013 1 29 /07 /julio /2013 18:59

 

 

Todo el que hubiese vivido en Cuba y cualquier país del mal llamado campo Socialista el tiempo suficiente y hubiese visto de cerca a los elementos que se auto denominaban comunistas, sabría que en cuanto se acabasen las ganancias para denominarse de esa manera se irían pitando de la isla más rápido que un telegrama. Lo sabíamos porque sencillamente jamás fueron comunistas, ni nada que se le parezca. tampoco yo soy comunista ni pretendo hacer una loa a los militantes de la igualdad social, pero es cierto que generalmente están expuestos a todos los peligros, y dispuestos a ir contra viento y marea con sus denuncias. Gente temeraria.
Estos a que me refiero, el 99,9% de los que se autoproclamaban comunistas para obtener prebendas, ya fuesen ventajas, puntos, cargos, bienes materiales traducidos en coches rusos dependiendo la calidad según llegara el alcance de sus largas lenguas, accesos a casas, viajes, alimentos y sobre todo el temor de sus congéneres, ese 99,9% no eran en absoluto temerarios, sino todo lo contrario.
Todos sabíamos que llegado el momento en que ya no fuese negocio seguir denunciando gente o gritando a voz en cuello "Viva Fidel" o "Socialismo o Muerte", se esfumarían tan rápido como el amor de los viudos jóvenes.
Lo que no podía yo imaginar es que tuviesen el descaro tantos de ellos de emigrar precisamente a Miami! y lo que resulta peor es que en muchos casos pretendan que encima sea bajo la condición de exiliados.
Gente que ha hecho un amplísimo espectro de daños, y no precisamente como decía la canción de Silvio y Pablo en el grupo de experimentación sonora del ICAIC, “ Cuba va” en una estrofa aquello de “ por amor se está hasta matando , para por amor seguir trabajando”, sino que era por odio. Por cobardía. 
Verdaderos esbirros que causaron muertes, encarcelamientos, suicidios, exilio, muchísimo dolor, tienen el tupé de solicitar plaza en condición de desterrado a la mismísima tierra de pecado.
Aún cuando no sean de mi círculo de semejantes, me pregunto como se sentirán todos los que tuvieron que enfrentar la humillación, la cárcel, el ostracismo sencillamente por desear vivir en el capitalismo, sencillamente por expresar ese deseo de manos de los que hoy arriban a sus vecindarios como disidentes de la Revolución.
Alabo la muestra de civismo de la gente de aquella ciudad, la cual todos los que nos criamos en Cuba estábamos seguros porque así se nos instruyó, que estaba habitadas exclusivamente por asesinos fascistas, al no arrastrar a uno por uno a todos estos híbridos del humano con el porcino, y depositarlos en la costa con una balsa construida sobre el neumático de un camión para que regresen a su tan amada Revolución.
De esos esbirros no tuve oportunidad de conocer a más de alguno debido al círculo en que de vez en cuando me veía obligado a formar parte.

Sin embargo como todo ciudadano sí que tuve alrededor hordas de toda esa otra masa de alcahuetes, delatores, chivatos, simuladores, pretenciosos, que buscaban ventajas denunciando a sus vecinos, a sus propios amigos y familiares en ocasiones, porque estos no comulgaban al cien por ciento con los lineamientos del Comandante, o porque escuchaban una emisora de rock desde Miami, o porque habían comprado un vaquero Levi’s en el mercado negro invirtiendo el salario íntegro de un mes, o porque hacían inocentes y veladas críticas al sistema, a los dirigentes, a las instituciones, o porque no asistían a los trabajos voluntarios, o porque eran católicos, o porque eran abacuás, o porque eran testigos de jehová y no gritaban con suficiente bríos las consignas revolucionarias, o apagaban el televisor en medio de un sempiterno discurso de Fidel, o porque vendían frutas, caramelos, maní o helado caseros.

Y también muchas veces porque eran personas agraciadas,  con cierto éxito en las relaciones humanas, eso hacía que muchos cederistas sin demasiada gracia ni atributos se movilizaran especialmente contra ellos.
Personalmente conozco incluso casos de personas que juraban ser la mar de revolucionarios, eran de la Juventud Comunista, y aunque jamás se los vio denunciando algo mal hecho por los poderosos, si que les pudo ver en demasiadas ocasiones "embarcando" a los más débiles. Y conozco algunos de ellos que incluso se aprovecharon de un sistema amorfo, atípico, que les prohibía a todos los ciudadanos nacidos en su porpio suelo, estar al frente de una empresa, sin embargo sí se lo permitían a extranjeros que tiempo atrás, antes desear probar las mieles del dinero fácil sin competencia, habían manifestado afinidad con la Revolución, y junto con ellos a sus cónyuges. Sé de gente así que ocasionó doble daño, uno por delatar a tantos compatriotas, y otra por sembrar una semilla más de la putrefacción con la instauración de una nueva tipología de diferenciación de clases sociales en Cuba, la de los nuevos ricos.

Hoy personas así no sólo han “traicionado” a la Revolución a la que decían defender con su sangre hasta las ultimas consecuencias (sobre todo mientras les proporcionase ese impresionante oasis de placer inalcanzable para los comunes y mucho menos para los descontentos, los lumpens, los inadaptados), sino que lo han hecho yéndose precisamente, con todo lo grande que es el planeta, nada más ni nada menos que a Miami, la ciudad del deseo inconsciente colectivo de todo cubano.
Y como los vi dar no pocos palos traicioneros a esta gentuza, y hoy veo no sin algo de satisfacción como huyen como ratas del barco averiado mientras aún está amarrado en puerto, me permito decir, expresar, declarar, manifestar, exclamar, eructar, vomitar:

PUAJJJJJ!!!!

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Published by martinguevara - en Cuba Opinión
10 marzo 2013 7 10 /03 /marzo /2013 04:21

 

Una de las particularidades en el habla en que están bien diferenciadas las procedencias de los cubanos es en la manera de llamarle a Fidel Castro Ruz.

Hay unos que le llaman Fidel y están quienes se refieren a él como Castro. Con Raúl pasa algo similar pero mucho más atenuado, desde que es Presidente se dice en los medios del exterior los “Castro”, pero también está permitida la acepción Raúl, por dos razones, la primera es para diferenciarlo del hermano mayor y la segunda es porque con él no existió ni existe el mismo encono histórico que con Fidel.

Quienes le llaman Castro son los que se fueron a primera hora. Incluso dentro de ellos hay muchos que le llamaron Fidel durante un tiempo, ya que formaron parte de la lucha contra Batista o simplemente simpatizaban con su campaña inicial, pero una vez arribado al poder el célebre hijo del hacendado de Birán y cambiado todo el sentido de  sus planes declarados, acabaron girándose en contra y llamándolo por su apellido estableciendo así una distancia, en la familiaridad, en la simpatía y por ende en la ideología,  similar a la de los primeros enemigos de "Castro".

Quienes le llamaban Fidel, fueron tanto de dentro del proyecto revolucionario como de fuera de éste que sentían algún grado de simpatía por el mismo o por el pintoresco personaje.

Con el paso del tiempo se fue afianzando la denominación de Fidel como el primer sello irrenunciable de alineación en sus políticas y de simpatía por sus ideas, así como de pretendido amor de masas.

Concurría la contradicción de que en cualquier acto público, en cualquier discurso, para nombrar a Fidel había primeramente que hacer un recorrido verbal de amplio espectro, había que decir algo así como el nombre barroco completo de un Rey en la época del Renacimiento: Primer ministro y Presidente del Consejo de Estado y de ministros, del Buró Político y del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Pero coloquialmente se lo llamaba Fidel.

Como dijo Fidel.

Lo que Fidel quiera.

Lo hacemos por Fidel.

¡Fidel, seguro, a los yanquis dales duro! 

Los deportistas lo primero que debían hacer al llegar al aeropuerto José Martí con una medalla en el cuello, antes que saludar a nadie, ni a su querida madre convalesciente,  era decir: Le dedico este logro al Comandante en Jefe.

Mientras más se acercaba la posibilidad de tener un contacto con él,  más había que ir adornando aquel “Fidel” pelado, escueto, que presentaba el amor popular refiriéndose a él como a un padre, en la medida que se acercaba físicamente, como un deportista con medalla quien bordeaba la posibilidad de un encuentro fortuito con la deidad, debía revestir ese solitario nombre de pila. “Se la dedico al Comandante en Jefe”.  Y evitar el Fidel y desde luego el Castro.

Para los artistas muy afines era definitivamente Fidel. Cuando se referían a él en tercera persona, incluso en las canciones se le podía tutear. ¡ Se le debía tutear! Pero en un encuentro de primer tipo, hablando en segunda persona había que usar el Comandante y por supuesto precedido del usted.

Así como la Iglesia evita la blasfemia, pero prefiere que alguien se maldiga en nombre del Padre y en el de todos los Santos antes de que los olvide, la inteligencia del Estado igual, si alguien manifiesta defecarse en todos los antepasados de Fidel, toma represalias, pero prefiere con creces ese impío improperio que la indiferencia.

¡ Abajo Fidel! 

Los que le tomamos animadversión por diferentes razones viviendo en Cuba, luego de haberlo respetado como presidente o de haberle temido como comandante del bien y del mal, lo hicimos pensando y hablando de Fidel. Tanto en los chistes como en las críticas era y es Fidel, o en su defecto, algunos de sus innumerables apodos, que también los había para los obsecuentes y otros para quienes sentían rechazo. Para los apestados era Guarapo o Esteban (por: Este-bandido) . Para los delatores era "El caballo" o "Fifo".

Sin embargo aquellos de la generación “Fidel” que emigraron a Miami, de repente se vieron compelidos a llamarle por su primer apellido, ya que llamarlo por su nombre de pila era una muestra de sospechosa cercanía. Y pasaron a hacerlo subordinándose de un modo poco meditado, a las razones de los primeros inmigrantes exiliados, siendo que existía y existe un abanico amplio de razones  para la disidencia , muchas de ellas de índole sensiblemente diferente.

Dicha impostura, los dejó huérfanos de sus razones y de sus conquistas personales en el terreno de la insumisión, de la rebeldía, ya que la bronca genuina se la profesaban a “Fidel” por sus traiciones, excesos y represiones y no al primerísimo “Castro”.

 

Una crítica hecha desde el peso semántico y simbólico del nombre "Fidel", en apariencia no difiere de si está construída en torno a su apellido: Castro. Pero la diferencia existe, y abarca la finalidad y a génesis misma de dicha crítica.

 

Guarapo

Guarapo

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Published by martinguevara - en Cuba Opinión
28 febrero 2013 4 28 /02 /febrero /2013 01:43

 

 

_Ponme un chakata y un té frío con limón- dijo Lissette justo en el momento en que yo me acerqué por detrás para hincarle los dedos índices en los riñones a modo de saludo- Tras un breve respingo, se giró soriendo y me dijo:

_ ¡ Vaya, faltabas tú!-

Me pedí dos chakatas bien fríos para evitar regresar de inmediato a pedir otro, sabiendo que el primero desaparecería con la sed-calor que hacía.  Fui a sentarme  a la mesa.  Era la sede central de la UPEC, Unión de Periodistas y Escritores de Cuba, en una de aquellas confortables casonas señoriales en el barrio de El Vedado expropiadas al principio de la Revolución y reciclada como sede de un organismo oficial, donde los periodistas de los medios cercanos y algunos curiosos como yo asistían a dirimir asuntos de actualidad, a disipar, a interrelacionarse, auxiliados por los efluvios refrescantes del chakata, un trago-infusión, compuesto de té, limón, azúcar, ron y hielo.

En la mesa estaba Reinaldo, Bruno, Danilo, Julio, Lissette y Olguita. Estaban hablando de la mala pinta que había tenido la visita del flamante jefe de Estado de la URSS, Mijaíl Gorbachov, en la cual  se notó una relación con Fidel tirante, fría y dada la cual,  por primera vez desde que el Che le advirtiese sobre la traición de Moscú a la causa internacionalista y este lo desoyese olímpicamente, se le escuchó hilvanar un discurso sin la obsecuencia habitual de : ¡ Viva la Patria de los Soviets!, habló sobre los tiempos que estaban por llegar y sobre la relatividad de las amistades indestructibles.

Julio y Reinaldo, eran de todos ellos los más críticos con la censura en el panorama periodístico, pero no necesariamente los más entusiasmados con los sueños de aperturas económicas, sociales y políticas que llegaban promovidas, incluso desde la misma patria de Lenin. Todos estaban embriagados de ilusiones de cambios.

Han pasado los años después de aquellas conversaciones en la confortable terraza de la UPEC, discutiendo animadamente y no sin recaudos sobre la actualidad de la isla, cada uno de ellos tomó su camino más o menos aciago, algunos partieron al exilio, otros publicaron sus experiencias y fueron perseguidos, otros emigraron sin discernir públicamente y alguno como Reinaldo, tomó la senda más difícil aunque más fructífera, se quedó en Cuba rodeado de su realidad, a la que día a día ha contribuído a cambiar valiente y pacíficamamente. 

En estos años formó pareja con una mujer delgada de mirada inteligente, de verbo preciso, rico, ágil, y de un coraje fuera de lo habitual, que de a poco fue conquistando un espacio vacío y vedado en Cuba, el de la opinión libre, el de la levantarse, abrir los ojos y permitir que lo que arribe al cerebro en una conjunción de sensaciones, información, deseos, fuese procesado y filtrado únicamente por el tamiz de la elocuencia, del armado del discurso, de la correlación. Un espacio que le costó salvar todos los miedos que no puede imaginar quien jamás haya intentado siquiera llevarle la contraria a los lineamientos de aquella sociedad. Reinaldo estuvo con su gran preparación intelectual y su valor al lado de Yoani y hasta tuvieron un hijo juntos.

Ella se ha convertido en famosa, luego de persistir durante largo tiempo en una sociedad vigilada por los cuatro costados, en escribir un blog que fue su seña de identidad, por la delicadeza literaria y por el atrevimiento en las temáticas, contando la vida cotidiana, el intensísimo “obstine” como llaman los habaneros al sumun del tedio, sin bajadas de línea, sin adoctrinamientos, sin posicionamientos baratos. La calificaron desde un inicio de  "non grata", luego “desafecta” más tarde disidente, sencillamente  porque desde aquella advertencia pública de Fidel a los intelectuales en la Biblioteca Nacional en 1961 en que advirtió:   “Dentro de la Revolucinada,  d ﷽uera de la Revolucis disidente porque desde la declaraciescribir un blog que fue su seña de identidad por la delicadezón todo , fuera de la Revolución nada”, todo lo que no oliese a melaza revolucionaria, a sirope ideologizado o a fritura militante, era focalizado inmediatamente  y luego reprimido según el grado de desacuerdo o abulia que se atreviese a manifestar.

A Yoani le tocó un clima de medidas menos drásticas y trágicas con la variedad de puntos de vista, que antes de la desaparición del campo socialista, por diversos motivos , que van desde la erosión misma de toda etapa, hasta por el cambio de época que obligó a Cuba a aggiornarse de cara a la opinión pública internacional, toda vez que se quedó sin la custodia de sus otrora mentores estalinistas y debió agenciarse otra índole de simpatías internacionales. Pero no por ello un tiempo más fácil para salir adelante con la tozudez y la temeridad que demostró al mundo entero. 

Acosada por doquier, defenestrada, violentada incluso, junto a su esposo Reinaldo, la bloguera de aspecto frágil y delicado siguió adelante con paso ejemplar, formando grupos de blogueros, amalgamando embriones de movimientos de artistas contestatarios, insuflándoles ánimos, valor, esperanzas y sacándolas también para sí, de quien sabe donde, reclamando derechos de la ciudadanía a la información como acceso a la verdadera "integración", que no pasa por obedecer ciegamente, sino por participar en las decisiones del entorno. Yoani en estos años ha estado creando país, ciudadanía, conciencia, a la vez que creciendo intelectual y humanamente. 

La mayoría le reconoce este esfuerzo, pero aún hay de un lado y de otro quienes no son partidarios de permitirle expresarse, cuando lo único que ha pedido es el derecho a hacerlo con libertad.  Dentro de las propias filas de los cubanos emigrados, existe un familiar pero nada atesorado acto reflejo de menospreciar y en cierta forma incluso atacarla, por el hecho de que hoy tenga un nada envidiable reconocimiento, labrado con una determinación y temeridad tomados prestadas del panteón de las virtudes reservadas al más recalcitrante y atávico machismo latino.

Gente que se fue de Cuba hace muchos años por las mismas causas que a ella la llevaron a quedarse para reconducir la sociedad, le llegan a criticar que no sea demasiado dura con el régimen, mientras los de pseudo izquierda le critican que reciba presuntos emolumentos desde el exterior para desarrollar sus proyectos. Como si el gobieno cubano destinase partidas equitativas con el fin de sufragar los gastos propagandisticos tanto del régimen como de sus opositores, del partido único y los divergentes, de los espontáneos manifestantes de dentro y de fuera de Cuba en contra y a favor de los inadaptados al anacronico sistema. Y desde luego yo me cuidaría mucho de darle lecciones de arrojo a Yoani. 

Y una vez en mi interior, sólo intentaría dejar fluir con libertad ese torrente que porta la admiración al valor ajeno,  el reconocimiento al sacrificio, y a lo conseguido gracias a ello y en beneficio de todos.

Y si pudiese me sentaría en una mesa con Reinaldo y Yoani, los escucharía, trataría de que me contasen de donde sacaron fuerzas en estos años, que me hablasen de la cotidianeidad en tales lides, que me aceptasen invitarlos a dos chakatas a cada uno. Acaso más por el calor que por la comodidad.

 

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Published by martinguevara - en Cuba Opinión
17 febrero 2013 7 17 /02 /febrero /2013 19:04

 

 

Uno de mis íntimos amigos a los largo de la vida, de esa gente irredenta, políticamente incorrectísima, y repleto de vaivenes, pero con la extraña virtud de la autenticidad, de la coherencia, del valor y la lealtad, hace poco me hizo una confesión después de muchos años sin vernos, ya que yo me fui de Cuba y él emigró a Miami. Evelio me dijo que en aquél país, donde se hablaba otra lengua, habitado por seres que creían pertenecer a un estrato superior entre los humanos, la especie de los “americanos”, en el país que le habían querido enseñar a odiar por todos los medios, y sobre el cual a todos lograron meternos al menos algo de desconfianza con unas pocas consignas de no demasiada factura intelectual, plagadas de lugares comunes y grabadas a fuego en el hipotálamo, que en aquel país famoso por el ego de sus habitantes, por el desprecio a otras nacionalidades, sin embargo fue donde aprendió a ser una persona con los mismos derechos que los demás. Fue el país que lo dotó de una dignidad como ciudadano, desconocida para él hasta entonces. Me contó que por primera vez sintió que no era menos que sus vecinos, que por primera vez le hicieron saber que contaba con una extensa batería de derechos, y que nadie se los podía pisotear sin más. Mi amigo no es un iluso, es un rebelde nato, eso me ayudó a creerle sin demasiados remilgos, ya que entre los defectos de mi amigo nunca se encontraron la cobardía ni la obsecuencia

Me lo comentó justo en estos días, que los cubanos no pertenecientes a ninguna casta política, retomarán tras más de cincuenta años, la sana costumbre de contrastar su cultura con el resto del mundo a través de los viajes, ello inevitablemente me trajo algunos recuerdos.

En los años que viví en La Habana, tenía un anverso en moneda nacional y un reverso en divisas. Cubanos y extranjeros. Había diferentes tipos de extranjeros y de tiendas para ellos. La sociedad estaba más estratificada con fines mercantiles y de contención y represión del deseo de comprar que cualquier país capitalista, incluso que la sociedad de castas en India. 
Excluyendo los turistas, que era el grupo más fácilmente diferenciable, por el aspecto, el color , el olor, y los sitios donde se hallaban, llegó un momento que se hizo complicado distinguir cuantos tipos de extranjeros había en Cuba incluso para los policías, de aquellos que vivían entre la gente, que ya habían recibido la bendición y la maldición del Caribe en sus pieles, estómagos y costumbres cotidianas.

 Había varios tipos, clases y categorías de extranjeros: estaban los residentes permanentes, aquellos de larga estadía que pensaban vivir el resto de su vida en la isla, estos contaban con algunos derechos que el resto de la población nacional no tenía, como viajar a su país una vez cada dos años, pagando el billete en moneda nacional, único derecho que los beneficiaba con respecto a las otras categorías de extranjeros. 

El nivel más bajo estaba compuesto por los estudiantes, que eran todos aquellos que tenían sólo permiso para estudiar, no podían trabajar ni comprar en tiendas de turistas, aunque había algunas tiendas donde podían adquirir ciertos productos del área dólar, muy reducidas ya que esta categoría era considerada la más baja socialmente. Estos eran mayormente provenientes de países en vías de desarrollo, con menor desarrollo que Cuba, tales como, Angola, Mozambique, Etiopía o Nicaragua.
Luego ascendiendo en la escala social había residentes temporales, los que no sabían cuando partirían, la gran mayoría de los exiliados pertenecían a esta categoría, y aunque se les permitía comprar en las tiendas de productos capitalistas  o de exportación, se entendía que no contaban con fuentes frecuentes de obtención de divisas. 
Siguiendo la línea estaban los “técnicos extranjeros”, cuadros medios de los países socialistas del este de Europa, y en su mayoría de la Unión Soviética. Estos tenían derecho a comprar en tiendas especiales en moneda nacional, en las cuales había productos alimenticios de notoria mejor calidad que los de la población nacional. Además, estos técnicos del área socialista, que de técnicos tenían aún menos que de socialistas, podían comprar en algunas tiendas de divisas, sobre ellos no se ejercía el control por parte de los agentes cubanos, contaban en sus propios barrios con un responsable del partido de sus países de origen. Vivían en barriadas habitadas sólo por ellos. Los rusos interactuaron relativamente nada con el pueblo cubano, pero no había cosa que le molestara más a un ruso, que soportar que se le metiesen un grupo del sector “estudiantes extranjeros” a beber en los bares con aire acondicionado, habilitados para ellos. En toda la isla, pocas cosas olían peor, que la axila de un soviético. Sin embargo ellos decían que los angolanos eran sucios, y que los centroamericanos cuando se emborrachaban se fajaban entre ellos. Lo cual no era necesariamente menos cierto. 
Estaban los segundos de la escala más privilegiados, el cuerpo diplomático. Estos tenían un tren de vida de bastante escaso sacrificio. Casi no topaban con el socialismo en ninguna de sus formas más rudas, menos redondeadas. Tanto por el dinero que ganaban como por la impunidad que les otorgaba la inmunidad diplomática. En las tiendas habilitadas para su consumo, se podía notar esa diferencia. Estaban dotadas de lo mejor que llegaba a Cuba. Eran las tristemente famosas “diplotiendas”, radicadas casi en exclusiva en el barrio de Miramar y en Siboney. Tal era la distinción que le otorgaba a una tienda, a una peluquería o a una panadería, el prefijo “diplo”, que durante un tiempo cuando una chica se distinguía por su belleza se la denominaba: Diploniña.
Y por último, la crema de los privilegiados. Habían empezado a desembarcar un nuevo tipo de extranjero, que se convertirían en los menos queridos pero los más deseados, los empresarios a los que el Gobierno daría el visto bueno. Empresarios españoles, franceses, canadienses, que soñaban como todos, con beneficios económicos, pero por alguna razón arbitraria, aleatoria, anárquica o fortuita, más que racional, fueron asimilados por el sistema como capitalistas con un toque suficientemente revolucionario. Dueños de cadenas de Hoteles, empresas de comunicación, astilleros, petroleras, etc., simplemente millonarios que establecían sus sucursales en Cuba, contando con la cómoda inexistencia de sindicatos y sin el siempre molestísimo derecho de huelga. Estos compraban en las tiendas que se les antojara y no eran importunados por agente, ni ley alguna, los sempiternos bienvenidos. 
Por debajo de todas estas castas, estaban los cubanos como mi amigo Evelio. Los nativos de aquel país, no podían entrar a ninguna de aquellas tiendas, ni manipular la moneda extranjera de modo alguno bajo amenaza de cárcel.

Una realidad así de absoluta, simple y llana.

 

 

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Published by martinguevara - en Cuba Opinión
15 enero 2013 2 15 /01 /enero /2013 02:56

 

 

 

Analizar si Fidel Castro, el fidelismo y tanto sus decisiones como sus consecuencias responden a una necesidad o a una casualidad histórica, representa un trabajo complejo que probablemnte excedería los límites del decoro en la extensión de un artículo.

Pero en tal caso, convendría comenzar por diferenciar bien al Fidel de cuando cabía la posibilidad de que si se mantenía fiel al PCUS podría terminar dirigiendo de alguna manera un macro proyecto en América Latina y Africa, que era un Fidel belicista al cien por ciento, simpatizante con la carrera armamentista de la URSS, aquel Fidel que se enfadó cuando Nikita Kruschev retiró  los misiles soviéticos que apuntaban a Estados Unidos, partidario del progreso industrial absolutamente contaminante,  de las centrales nucleares,  en su proceder era proclive al desarrollo a cualquier precio, obsesionado con la extracción de níquel en Moa en la provincia de Oriente, en una de las zonas con mayor riqueza en endemismo, líder militarista, que se mostraba dogmático, que aparentaba ser cientificista en sus planteos, en apariencia materialista dialéctico, ateo, anti regionalista, internacionalista, enemigo de todo gusto o resabio burgués; en contraste con el otro Fidel, en el que devino cuando quedó claro que dicho proyecto hegemónico y expansionista no tendría lugar por la caída del Imperio del proletariado, entonces experimentó sus camaleónicos cambios  una vez más, y luego de un hábil giro de cintura, de dos pasos al costado y dos hacia atrás, se ubicó repentinamente de modo irreconocible por sus enemigos y menos aún por sus amigos, en el liderazgo de la propuesta de no pago de la deuda externa en América Latina, en oposición a Alan García y a medio camino de Raúl Alfonsín que planteaba una moratoria. Estaba en ciernes el líder caritativo, que venía a ofrecer su inteligencia en pos de los pueblos oprimidos, comenzó a dar entrevistas a Frei Beto, se confesó cristiano, habló de su afecto por los Jesuitas, de a poco empezó a sacudirse el aroma a satélite de potencia mundial que lo inundaba por los cuatro costados, comenzó la andadura cubana con la finalidad de llenar la isla de empresas y empresarios, carentes de escrúpulos marxistas, ofreciéndoles una mano de obra baratísima, sin que estuviese organizada en gremios, sindicatos, sin posibilidad de reivindicaciones laborales, luego se despenalizó la posesión de divisas, incluso se llegó a coquetear desde la dirigencia con ciertas formas de críticas a la posición de dominio abusivo de Moscú en su era comunista. Recibió al Papa, e incluso hizo un sorprendente ataque al pedido de captura y extradición a España del dictador Augusto Pinochet, esgrimiendo que era una bravuconada más de la metrópoli hacia los colonos, en lo que más se asemejaba a una defensa de sí mismo que a Pinochet.

Hemos asistido en más de medio siglo de poder controlado por los mismos y concentrado en los hermanos Fidel y Raúl, a todo tipo de promoción y derogación de leyes, destituciones a quienes ellos habían nombrado, fusilamientos a quienes hasta entonces eran héroes nacionales, y vuelta a poner a alguien que a los pocos años era vuelto a destituir, ministros suicidados en celdas, políticas errantes puestas en prueba, borradas del mapa y vueltas a proponer, como los mercados libres campesinos, los taxis y paladares particulares, en fin un cúmulo sin parangón de despropósitos que si no fuese por su alto contenido trágico y dramático, nos podríamos quedar con su profundo calado cómico.

Sin embargo, aún cuando jactancioso me pavoneo por ahí  asegurando ser ya inmune a cualquier sorpresa en materia de escasez de coherencia, vergüenza o dignidad  política, debo admitir que jamás me habría podido imaginar que estando vivo Fidel y gobernando su hermano, con el mismo Buró político del mismo Partido Comunista Cubano como instrumentos de poder, los que tantas penurias y división entre las familias causaron por sus caprichosas disposiciones migratorias, tanto para salir del país quienes quisiesen viajar o irse a probar suerte al extranjero, como para entrar a Cuba aquellos a los que se les había desterrado, por batistianos en un principio, inmediatamente después por burgueses, luego por pequeños burgueses, luego por escorias, por homosexuales y por prostitutas,  por diversionismo ideológico, y al final ya por disidentes, que no es otra cosa que por revolucionarios.

 Así sin más, sin pedir perdón a tantas víctimas de un abuso masivo, de una anacrónica disposición imposible de explicar ni de defender , aún cuando hasta antes de ayer era respaldada por una pléyade, tanto de dentro como de fuera de la isla, quienes paradójicamente solían pasarse buena cantidad de su tiempo, viajando sin demasiadas restricciones con sus mensajes propagandísticos.

Aún teniendo en cuenta que ciertos grupos sociales no podrán beneficiarse de esta medida, no por su carácter tardío o por incompleto dejaré de reconocer lo reparadora que resulta en comparación con lo que hasta este punto había.

No me parece el momento de criticarla si va por el buen camino, pero quizás sí podría ser considerado propicio, deseable, plausible, unas convenientes disculpas, que aunque algo tardías para portar el elixir de la sanación, al menos sí a tiempo para concederle al futuro la posibilidad del perdón.

 

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Published by martinguevara - en Cuba Opinión
16 octubre 2012 2 16 /10 /octubre /2012 20:58

 

 

Dos acontecimientos conmocionan la actualidad en las dos orillas de referencia para los cubanos, primero la clausura de un espectáculo unipersonal  a cargo de Daisy Granados en Miami a raíz de un recuerdo de una ex bailarina y vecina suya, Juanita Baró, que involucra a la actriz como triste protagonista en la época de la orgía de golpes y vejaciones que caracterizaron a La Habana los días del éxodo migratorio a los Estados Unidos desde el puerto del Mariel.   Si bien la veracidad de este suceso es de dificil constatación y la anécdota aislada puede pertenecer más al terreno del brete que de la noticia, sí que puso sobre el tapete de la memoria colectiva,  aquellos aciagos días de  generoso reparto de insultos y golpes con la aquiescencia de las autoridades, y con ello trajo la reflexión de como debe ser encarado el arduo proceso vecino de reconciliación.

El otro hito tuvo lugar en la isla, consta de tres sorprendentes permisos, podrán regresar los emigrados a vivir a Cuba, tras una solicitud que les será respondida en el plazo de noventa días, tan importante como increíble es que un sistema pudiese sostener tal anacronismo, podrán residir en el país los inversionistas de bienes raíces, uno de los negocios más especulativos, menos ligados a la producción, y de mayor responsabilidad en la actual crisis mundial junto a la banca, con lo cual si bien el hito no guarda gran importancia para la población, representa en sí finalmente, el reconocimiento de aquella prematura claudicación ideológica ( ya que desde hace mucho tiempo aquello de socialismo no tiene nada, al menos en su parte más beneficiosa para la población). Y el tercero, el más importante ya que fue el sello de la Revolución, es que los cubanos podrán viajar sin la necesidad del infame "permiso de salida" y la no menos vejatoria carta de invitación, los cuales según el alto dirigente Ricardo Alarcón sostuviere en una sorpresiva disertación con el valiente estudiante Eliecer Avila unos años atrás, “no se  retiraban  para que no se llenase todo el cielo de aviones con todos esos cubanos viajando para aquí y para allá”, claro, más adecuado era, según dio a entender sin decirlo, que solo ellos, los dirigentes,  pudiesen dotar de pequeñas manchas móviles de aeroplanos a las blancas nubes del caribe.

Estas medidas en su conjunto constituyen derogaciones de una serie de caprichos antes que promulgaciones legales, y ponen de manifiesto como en efecto Raúl tenía otros planes para hacer perdurar el establishment en Cuba, que como un buen bonapartista, sabe que en ocasiones hay que ceder un veinte por ciento para con mayor ímpetu conservar el restante ochenta. Aunque los que así pensábamos, creíamos que solo se pondrían en funcionamiento una vez que Fidel no estuviese presente de ninguna manera.

Mas allá de la veracidad del caso de la actriz y la bailarina,  esas historias particulares con víctima y victimario, tuvieron lugar de manera tan generalizada en La Habana, en cada cuadra, en cada barrio, en cada Comité de defensa de la Revolución, organismos concebidos al principio de la Revolución para la vigilancia para policial por parte de la población civil frente a los atentados contrarrevolucionarios, pero que al poco de ser constituidos, se convirtieron en un foco de difamación, de rumorología altamente nociva para el afectado, un foco de inquisición y delación entre vecinos.

 El año 1980 fue uno de los más vergonzosos de la Revolución, por como se permitió que se apretujasen 10.000 personas en la Embajada del Perú para salir de Cuba, que allí dominase la ley del más fuerte, que se les arrojase objetos contundentes a los hacinados en los patios y jardines, causándoles serias heridas no atendidas hasta varios días más tarde, que se permitiese la violación de mujeres sin interceder por tratarse de “escoria gusana”, y por los sucesos del Mariel que inundaron el alma juguetona y alegre habanera, con más pérfido de los odios, el que es manejado desde el poder para dividir y enfrentar a los hermanos.

Por doquier se sucedían las golpizas  a los vecinos, o a los profesionales en los centros de trabajo. De mi escuela sacaron a dos profesores que tenían pedida la salida, a golpes, escupidas, e insultos y los acompañaron con esa comparsa hasta la parada de la guagua.

Tengo impregnada en la memoria  la mirada del profesor de Física, el gesto de su cara con cada bofetada, y el remolino del pelo lacio, con cada golpe en la nuca, las escupidas en la cara. Siempre valientes con gente tranquila, no violenta, había un obrero de la fundición en el edificio contiguo, que cuando fue abordado por estas hordas de embullo,  sacó un machete, miró de frente a los exaltados y dijo, ¡al primero que me toque me lo echo al pico!

Hubo incidentes serios en Alamar, algunos heridos por las hordas y otros que después de ser escupidos y abofeteados, en la soledad de sus departamentos no aguantaron el recuerdo del bochorno transcurrido y salían a enfrentarse al primero de los ofensores que viesen. Hubo suicidios por esa causa también.

Y muchísimo alcohol gratis en pipas estatales para olvidar aquella vergüenza.

La cantidad de dramas y tragedias que se dieron cita en los días del Mariel, solo se pueden contabilizar con la imaginación o la especulación. Pero lo que no puede negar todo el que vivió esos años, en todos los barrios, con la aquiescencia de las autoridades, esas golpizas, humillaciones y abusos, eran tan generalizados que parecían una catarsis colectiva, como si castigasen al que se atrevió a hacer lo que colectivamente en el inconsciente,  deseaban casi todos: pirarse al norte.

Soy de la idea firme de que solo un corte drástico con la justicia entendida como venganza, logrará detener el circulo vicioso de la violencia y el dolor. Y el acercamiento sin reclamar una vez más la regocijante pero envenenadora vendetta, como reparación de sus incomodidades, de sus pérdidas, dependerá precisamente de las víctimas, de la sabiduría adquirida en estos largos años;  pero también es menester entender, como uno de los requisitos sin los cuales no se puede ni siquiera comenzar un diálogo, la necesidad de que el victimario se arrepienta y solicite esa indulgencia. De otro modo no hay perdón posible.

Curiosamente el destino ha sido condescendiente con los anhelos de la justicia terrenal, como no demasiadas ocasiones suele ocurrir y ha determinado que los que ahora tengan la dificultad para viajar, sean precisamente los que hasta hoy tenían la facilidad, a saber: los funcionarios del Estado, los poseedores de información estratégica y  los deportistas, del mismo modo que los que podrán retornar, serán quienes en la sociedad que se avecina de bienes raíces, de futuros millonarios, estén mejor posicionados para hacerse con ese fluido de dinero, que así como dijese Karl Marx sobre la materia, aunque con una pequeña variación: “ni se crea ni se destruye, solo cambia de manos”.

 

 

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2 junio 2012 6 02 /06 /junio /2012 21:13

 

 

-Mira para eso, no lo dejan tranquilo ni en su celda- dijo un hombre que estaba a mi lado en la parada de la guagua sosteniendo un periódico y repentinamente se produjo una división espontánea entre los transeúntes bulliciosos que se mostraban contrarios al improvisado comentarista  y los que se alejaban en  silencio como única manifestación de desaprobación. El hombre, que debió abandonar su puesto en la cola del ómnibus dado el creciente furor popular en su contra, comentaba un hecho que fue el que terminó de aclararme de hasta que punto puede llegar la obnubilación de la gente cuando se la instrumentaliza y manipula, y hasta donde las truculentas excusas y estratagemas de un gobierno para defender lo indefendible.  Corría el año 1982 y había saltado unos días atrás a la opinión pública el caso del poeta y preso político Armando Valladares, sorprendentemente, ya que no era habitual que esos temas se aireasen,  a raíz de que Francia le otorgase el Premio Libertad que solo se les concede a escritores presos, una vez que se hizo famoso gracias al trabajo que Amnistía Internacional hizo para difundir el abuso cometido sobre el escritor de “Desde mi silla de ruedas”. 

Las autoridades en aquellos días inundaban los periódicos y programas de televisión intentando demostrar que la pretendida invalidez para caminar del poeta era un embuste, una estratagema para lograr escabullirse del justo castigo que ya se aproximaba al cuarto de siglo en un proceso sumario en que no había concurrido hecho de sangre alguno. Resultaba soez.

Ningún otro hecho me hizo entender tan certeramente, la justa dimensión del convencimiento que tenían los ejecutores de la represión de estar haciendo lo correcto, ellos que no escondían ni sentían vergüenza por el hecho del abuso sobre los prisioneros, hasta se vanagloriaban de mantener en aquellas condiciones a una persona que no estaba de acuerdo con el proceso que todo el pueblo-decian- había decidido protagonizar, allí donde habrían debido decir : secundar. 

Ni Las autoridades , ni el común de las personas eran capaces de ver siquiera un exceso, en aquella impresentable cantidad de años de reclusión de un disidente político, sin embargo veían como una conducta impropia de un hombre cabal , el hecho de que presumiblemente simulase un impedimento que lo obligaba a estar postrado y a moverse mediante una silla de ruedas.   Mientras tanto yo solo podía admirar a quien había tenido la sangre fría, el valor y hasta el sentido del humor de simular durante cinco años dicha invalidez, que alguien tuviese que recurrir a tamaño ejercicio de precisión en la simulación me permitía acercarme mediante la imaginación al padecimiento de aquel ser privado de libertad, cosa que por otra parte yo tenía muy a flor de piel ya que mi padre cumplía prisión política también, por la intolerancia de otro gobierno, pero de signo ideológico opuesto, de otro color de barniz pero de la misma madera. Paradójicamente a causa de la represión brutal que había en mi país de nacimiento, estábamos exiliados en aquella segunda patria que no debía conocer aquellos procederes.

Lo más perverso es que la prueba con que se contaba en su contra  era un vídeo que le habían grabado a lo largo de los cinco años que Valladares dijo padecer esa dolencia, en el cual se podía apreciar a un hombre levantarse en medio de la madrugada para hacer una serie de ejercicios para no perder el tono muscular y quedar ciertamente inválido,  según la versión de la televisión y de todos los órganos de prensa.

Más allá de cual sea la verdad objetiva en el contencioso de acusaciones de falsedades mutuas, que se espetaron en su momento el ex preso político Armando Valladares Pérez y el departamento de Seguridad del Estado en Cuba, acerca de si este era policía secreto de Batista y estaba involucrado en acciones de terrorismo en La Habana en el año 1959, o si fue preso por negarse a colocar consignas comunistas en su oficina de trabajo según asegura el poeta, lo cierto es que  que por una o por la otra razón, pasó la friolera de 22 años en las prisiones cubanas.

Tuvo el valor de oponerse a vestir como un preso común y pasó varias semanas desnudo y en celdas de castigo por su actitud altiva.  Sin embargo oficialmente se presentaba al poeta como un farsante, un simulador que pagó con dos décadas de su vida en las mazmorras el precio de la libertad de opinión, del manifiesto del disenso.

Hoy, a treinta años de aquellos días, el país continúa a cargo de los mismos gobernantes, y a merced de sus decisiones sobre el destino de la gente, sobre lo que se permite pensar, decir o ser. 

Al margen de cualquier divergencia o concordancia con las ideas políticas de Armando Valladares, de mi padre o de tantos presos y exiliados que perdieron los mejores años de sus vidas por políticas crueles , caprichosas y despiadadas, no me sentiría pleno si no uso mi voz para condenar a  quienes el poder ha logrado obnubilar y consideran que todo les pertenece, incluso la vida de las personas, sean cuales fueren sus barnices ideológicos siendo idéntica la voracidad de sus apetitos de libertades.

Aún así a la plenitud todavía le falta mucho por llegar.

 

 

 

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