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El blog de martinguevara
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Verdades polvorientas

19 Mayo 2013 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Cuba flash.

 

 

Segunda mitad de la década de los 70. El gobierno de la Junta Militar de la República Argentina , obteniendo unos jugosos beneficios, rompe el boicot  que Estados Unidos propuso  a  sus países satélites, para que no le vendieran trigo y otros cereales a  la URSS. 

El gobierno de la URSS, presidido por Leonid Ilich Brezhnev ,  sin reparar demasiado en los miles de militantes de izquierdas que se encontraban en campos de concentración siendo torturados salvajemente y luego arrojados desde aviones al Río de La Plata, manda a colocar la medalla de Lenin en la pechera de altos mandos militares argentinos, por contribuir a la causa de la Patria de los proletarios,  el billete es el billete.

El gobierno de la Junta Militar manda a colocar la medalla de José de San Martín en el pecho de altos mandos soviéticos que viajan a Argentina a tales efectos, mientras, por la causa proletaria gritaban como cerdos en el matadero los hombres y mujeres comunistas en aquellos agujeros del terror, que el gobierno había confeccionado para acabar con la amenaza marxista y peronista.

Mil novecientos setenta y seis hasta mil novecientos ochenta y dos, cuando Argentina ocupa las islas Malvinas. El gobierno de la República de Cuba, de modo continuado ofrece su garantía de silencio sobre los crímenes fascistas, a la diplomacia de la URSS en la ONU, para no obstaculizar la compra venta de trigo, que de modo revolucionario y valiente el gobierno de Jorge Rafael Videla  ejecutaba, rompiendo el bloqueo norteamericano.

Una y otra vez los exiliados argentinos en Cuba escuchábamos como su principal  dirigente, Fidel Castro Ruz, en sus extensos discursos,  jamás denunció las prácticas fascistas, ni dictatoriales en la tierra de quien había sido, según él, uno de sus mejores amigos, de sus grandes guerreros, el Che Guevara.

Por un puñado de rublos.  

Jamás denunció siquiera en la plaza de la Revolución al gobierno de la junta militar argentina, recibiendo este, el eufemismo de: Otros. Ya que decía en los discursos, Los gobiernos fascistas de Chile, Bolivia, Uruguay y ….Otros.

Tal era así que mis amigos no sabían porque estábamos exiliados en Cuba, y lo dudaban  cuando yo se los explicaba. En realidad daba la sensación que no teníamos un gobierno lo suficientemente malo como para exiliarnos, ni como para que mi padre estuviese preso ocho años y medio, ni como para que hubiese 30.000 desaparecidos, más que el doble de la cantidad de muertos que Chile. 

Tal era así que vi lágrimas en los ojos de hombres duros, de militantes  de organizaciones de izquierdas argentinas, que estaban en Cuba, aceptando las migajas de un exilio en absoluto silencio, como quien da albergue al indeseable del pueblo.  Lágrimas cuando al esperar una declaración en un tribunal de los derechos humanos promovidos desde Ginebra, Fidel a través de sus enviados, bajo apercibimiento de la URSS, calló bloqueando la comisión de investigación sobre aquellos crímenes fascistas, y haciéndose cómplice histórico de semejante villanía.

Cuando debió callar,  leyó en la Plaza de la Involución aquella carta de despedida de su amigo Guevara, que debía ser leída en la intimidad.

Cuando debió hablar para hacer Revolución, para hacerle un honor a su ex amigo con respecto a su patria, calló.

Durante muchos años cientos de cosas como estas, me parecían la antítesis de lo que pregonaban estos pollos. Estos pájaros, estos farsantes.  Me parecía la destrucción  justamente de los valores que decían defender. Y siempre por una razón u otra, he utilizado de mi  derecho a contarlo, a denunciarlo, sólo la  parte opuesta, la de callarlo, de ser leal a no sé bien qué.

Aún con el riesgo de llegar al límite de ser cómplice.

Aún cuando no tengo nada que agradecer a ese régimen y a todo el tendal de separaciones que dejó no sólo en la familia cubana, sino en la mía también, de la repugnante carga de hipocresía y corrupción que dejó en todo lo que tocó, incluido el abajo firmante.

Año 2010.

Después de la muerte de Zapata, muchos de los intelectuales que toda la vida habían apoyado u optaban por no denunciar la brutalidad del gobierno cubano, dijeron basta, no pudieron guardar más ese beneficio de la duda que se le concedía por el hecho de haberse declarado ejecutor del bien de la causa de los pobres del mundo. Esto a Fidel debió haberle picado, porque a lo largo de su vida ha sido capaz de realizar actos que no enmarcaríamos para colgar en nuestro salón, pero siempre acompañados del beneplácito y la aquiescencia de los sectores progresistas de la intelectualidad mundial, cuando paradójicamente a los progresistas de Cuba los sometía al peor de los ostracismos.

Las declaraciones contra la muerte de Zapata de un novísimo perfil de anticastrista, muy probablemente hayan sido de profunda preocupación para su entorno,en cuanto a la mala imagen ofrecida, en contraste con la necesaria  en el mundo actual, de la comunicación inmediata, para sostener  un  gobierno de poder absoluto basado en la dinastía familiar.

¿Por qué  nos cuesta tanto condenar cualquier exceso, crimen, violencia o  abuso, cometido por un ente que se autoproclama de izquierdas, revolucionario o comunista?

¿Qué parte de nuestro cerebro se anula o se narcotiza a la hora de denunciar estos crímenes?

En cualquier caso parecía estarle llegando la hora de la vergüenza, y si algo no le gusta a Fidel después de no ser el centro de atención permanente, es quedar mal, que se sepa la verdad, que se sepa que bebe vinos castellanos de hasta doscientos euros la botella mientras pide unos sacrificios continuados a su pueblo de una heroicidad numantina.

Le gusta mucho ese vino, pero no que se sepa que lo bebe. Si no hubiese problema en ello le diría a su pueblo, en algún recodo de sus extensísimos discursos dominicales, _” Yo bebo cada día vino “Pesquera” y “Vega Sicilia” Gran Reserva, ustedes cuando pueden chocan con un ron chispa de tren, porque el bueno es para los extranjeros, cuando pueden chocan con cerveza de pipa, porque la buena es para extranjeros, pero no se preocupen , que ya llegará el día que todos beban vino Pesquera y Vega Sicilia, si no Gran reserva, al menos envejecido en barrica de roble francés”.

Pero Fidel no dice la verdad con frecuencia.

 Estaba temiendo por su imagen, por su paso a la historia. Y se le ocurrió la idea a través de su hermano Raúl de apoyar el principio hacia el capitalismo más cruel, para congraciarse con la moda actual , que dista de estar marcada como otrora, por el coqueteo de las clases medias con la izquierda iluminada. Con  la población severamente empobrecida y con escasa habilidad en el mundo de los negocios y las nuevas tecnologías, desaventajados  para competir con los extranjeros como ningún otro oponente en deporte conocido alguno. 

Desprovisto el pueblo trabajador de todo mecanismo de control a la patronal. De toda organización de lucha. Los sindicatos cubanos que funcionan dentro de la isla para los trabajos estatales no tienen ninguna potestad en el área dólar, en el trabajo por divisas. El empleado cubano que trabaja para un inversor extranjero, cuenta con menos derechos que un siervo de la Gleba.

Nos ha querido disfrazar el paso de un sistema descubierto como erróneo y perverso, hace mucho ya, que en los últimos años se había convertido en el empecinamiento de una sociedad absolutamente perdida, y de un poder que se quería perpetuar a toda costa, a una sociedad donde la injusticia está garantizada desde el mismo génesis.

El alerta ahora es doble. El primero es ver que quiere hacer y cuales serán las medidas represivas que tomará el gobierno en cuanto empiece a haber algún tipo de descontento con los cambios que se avecinan. Y el otro la aquiescencia del capital internacional, que como siempre está infinitamente más interesado en que entren los bancos y las transnacionales a Cuba, en vez de que entre la democracia propiamente dicha, la que beneficie al pueblo trabajador.

Y aunque ahora, en el último momento, dice que se le interpretó mal, que lo que quiso decir es que lo que no va más es el capitalismo, apuesto a que veré, en la Plaza de la Involución, a los pichones de Rockefeller, Rhodes y Borbón gritando voz en cuello:

¡FIDEL, FIDEL¡

 

  

 

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Vuela Patty

19 Mayo 2013 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Relax

 

 

Ayer escuché un ruido en la chimenea. Pensé que se trataría de un pájaro atrapado.

En invierno o en los días de lluvia, los pájaros buscan cobijo en el calor de las chimeneas, y alguno de tantos se queda dormido, abrigado por en el refugio hasta que caen por el agujero. Algunos consiguen salir pronto otros aletean y solo consiguen trabarse en la mitad del tubo y morir allí, pocos llegan al hogar y consiguen salir del tiro sanos y salvos sin encontrar brasas ardiendo o un propietario aprehensivo o asustadizo que les aseste un escobazo.

Desde el  momento en que escuché el ruido del ave atrapada sentí que me iba mucho en liberarla, que además de la vida del animal en sí, estaban en juego otros factores.  Abrí la tapa del tiro y desplacé la plancha de hierro que bloquea el techo, quité una plancha metálica del fondo, coloqué agua y un trozo de pan en el suelo del hogar y cerré la puerta de vidrio frontal. Regresé en varias ocasiones a vigilar lo que sucedía, pasé un cable hacia arriba para ayudar a destrabar al animal. Dejé todo listo y me fui a descansar. Durante toda la noche estuvo yendo y viniendo la imagen de Patty a mi cabeza, que me sugería: -no lo abandones, por favor.

Hace muchos años tenía una perrita a la que le puse el nombre de Patty.

Me la había dado Verónica,  poco antes de abandonar la isla con su familia y exiliarse en los Estados Unidos.  Cuando me la regaló me dijo que era de alguna buena raza aunque no sabía cuál: - fíjate en el cielo de la boca- dijo - lo tiene negro, es un puddle de pura raza.-

Poco después no la volví a ver. Me quedé con esa bolita de algodón que se arrimaba a mi cara, sin importarme en lo más mínimo que de raza pura, no tuviese ni los pelos del rabo.

Mi amigo “el Nene”, tenía una perrita de dos meses a la que había bautizado con el nombre de Cacha, así es que Patty contaba desde pequeña con una amiga de juegos. Quizás por esa razón o tal vez por la bondad de que era capaz mi amigo, la cuestión es que cada vez que el Nene tenía pensado hacerme una visita, Patty me lo anunciaba unos doscientos metros antes de que llegara a la escalera de mi apartamento, moviendo la cola y corriendo de un lado a otro del living como poseída por un espíritu.

Un par de años después, cuando tenía diecinueve años  estaba confundido en cuanto al futuro, no tenía intenciones de estudiar, ni de aplicarme en otra cosa que no fuese el presente. De a poco fui abandonando  las escasas costumbres higiénicas y sociales, que aún en contra de mis esfuerzos  habían logrado establecerse en mi cotidianeidad, y en definitiva, aunque me quedaran  muchos compinches llamados amigos, al cabo del día, en el silencio de la habitación en penumbra, al filo del sueño, estaba al borde de sentirme solo.

Las piruetas y los arrumacos de Patty era lo único que lo evitaba. Se había convertido en mi alter ego. No la tomaba  en absoluto como a un animal muy distinto a mi si salvábamos el tema del lenguaje, la condición bípeda, y alguna que otra nimiedad.

Después de ocho años y medio preso,  durante el último año de Gobierno Militar en Argentina soltaron a mi padre de la cárcel y no lo dejaban salir del país. Nos pidió en una carta que fuésemos pacientes, que nada nos obligaba a apresurarnos para vernos, que cuando eso se pudiese hacer se haría. Pero mi madre tenía otros planes. Llevaba viviendo diez años en Cuba y deseaba regresar a su país. Mis hermanos, menores que yo, no presentaban un entusiasmo evidente por volver a un país que en ese momento, resultaba sólo un poquito más familiar que Sri Lanka. Yo estaba entre una cosa y la otra, no me sentía especialmente motivado, por el escaso entusiasmo del viejo ante la posibilidad de un encuentro. Pero aún así, existían motivos de entidad para querer retornar al país que me vio nacer, y el cual permanecía en mis recuerdos, con los trazos que la no siempre objetiva selectividad de la memoria, dibujaba en los contornos,  definiendo las fronteras entre lo que vale la pena añorar y lo que es un alivio haber extraviado.

Volvimos.

Mi madre buscó con quien dejarla en La Habana, y se ofreció una persona que dijo le daría de comer y la tendría en una casa de dimensiones generosas en el barrio de Miramar, hasta que nos estableciéramos y pudiésemos llevarla con nosotros.

Yo comencé mi andadura en mi nuevo país, y Patty había comenzado la suya peregrinando de una casa a otra, aquella mujer no pudo tenerla el tiempo que hubiese deseado, ya que debió abandonar la isla a su vez, y le perdió la pista a la perra, de manera tal que se la perdimos nosotros también.

Cuando me fui de Cuba no  le avisé al Nene, que estaba cumpliendo el servicio militar y salía de pase una vez  al mes o cada dos meses. Existen escasísimas cosas en las que con un poco de esfuerzo puedo ser muy bueno, pero definitivamente las despedidas no están entre esas pocas cosas. En la primera carta que recibí de mi amigo me decía, que  vaya sorpresa se llevó, cuando salió de permiso, y como de costumbre lo primero que hizo fue pasar por mi casa de Miramar, ya que le quedaba de paso a la suya, no escuchó ningún ladrido mientras se acercaba a primera avenida, _”estarán de paseo por la playita de 16”_ pensó- pero su sorpresa dio lugar a la decepción cuando tras tocar el timbre de casa y ver que no le atendía nadie, preguntó a Adela Legrá, una mítica actriz  de cine, vecina de abajo y esta le dijo que nos habíamos marchado definitivamente a Argentina. El Nene sabía que mi madre tenía esos planes, pero no sabíamos cuando nos iríamos la última vez que lo había visto.

¿Cómo Martín se fue sin ir a casa y avisarle a mami y a Jesús, sin despedirse de Orestes , sin venir al cuartel a decírmelo?.  Según sus propias palabras, hasta ahí solo era una decepción,  cuando se enteró de que no nos habíamos llevado a Patty, pasó al terreno del enfado. 

Ni bien tuve la oportunidad de hablar al respecto, le  dije que no podía cargarlo con Patty, que yo  sabía que en su casa habían necesidades no cubiertas, me dijo, “_Martín, esa perrita  es como hermana de Cacha, y como familia mía, tú sabes que aquí en Cuba donde comen dos comen tres.

Por supuesto, nada de eso contribuyó a que me sintiese mejor conmigo mismo.

No puedo decir que no ha pasado día en que no haya recordado a mi mascota, a mi alter ego en animal y hembra, pero caló de manera tan profunda en mi la conciencia de que abandoné a un ser querido, pasó de tal manera a formar parte de mi, la conciencia de que puedo ser insensible y egoísta, que estoy en condiciones de asegurar que no ha pasado ni un día en que la culpa de haber perpetrado esa traición, se haya separado de mi.

Desde ese episodio hasta ahora, siempre que puedo acometo una acción de bien con cualquier animalito. He acogido perros hasta que los dueños los han encontrado, he salvado pajaritos de las garras de una pandillas, salvé a un gato de una muerte más que espantosa a manos de un “valiente” vecino torturador de animales, doy de comer a cuanto bicho se presente en mi jardín.  He aprendido a domesticarme a mi mismo, que de todos los animales que conocía, era el más silvestre.

En la mañana de hoy mientras me disponía a leer en la cama, mi esposa me levantó de un grito,_ Martín, ahí está el pájaro!. Bajé las escaleras lo rápido que pude y miré a través del vidrio de la puerta de la chimenea.

Aleteaba asustado, pero con las energías intactas un hermoso pajarito color gris ceniza y negro hollín. Mi hijo, mi mujer y yo nos dispusimos a abrir las puertas y ventanas del living y finalmente destrabamos la compuerta de la chimenea, el pájaro se quedó inmóvil un instante, incrédulo, y súbitamente, emprendió vuelo por encima de nuestras cabezas  saliendo por la ventana hacia el cielo lluvioso, sin la más mínima intención de detenerse hasta que no llegase al nido del demonio supremo de los pájaros, para ofrecer sus respetos y gratitud.

 Entonces presentí que Patty me miraba,  no con el semblante triste de estos años pasados, sino ladrando con un tono rebosante de alegría, y cuando pude verla la miré de frente, me lamió la punta de la nariz, y con el rabo del ojo atisbé como se alejó lentamente, por la misma ventana que había salido el pajarito, moviendo la cola una vez más.

 

 

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Entre rejas

18 Mayo 2013 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Argentina frizzante

 

 

 

Los González Aguilar, llegaron a la Argentina expulsados por la barbarie del fascismo en la Guerra Civil española y fueron recibidos por la solidaridad de mis abuelos paternos, que en la provincia de Córdoba dirigían una casa de apoyo a los exiliados republicanos, con los años se convertirían para mi familia en  simplemente: los Aguilar, remarcando la palabra más cargada de metáforas y significantes, reflejo similar al que nos llevó a apelar Zapatero al ex presidente español de primer apellido Rodríguez. Carmen creció en Argentina, allí se casó y tuvo sus hijos. Ella era solo dos años mayor que mi tía Celia con quien continua uniéndola una de esas amistades de toda la vida.  Los tíos de Carmen tenían un cuarteto musical, eran astros del laúd, todo aquél que les escuchaba quedaba extasiado por unos días, en épocas previas al CD, en que la música después de oída se reproducía una y otra vez en el interior, música en silencio a través del mecanismo de la memoria. Tocaban por placer. 

Cuarteto Aguilar

Yo nací bastante después que todos ellos, cuando Carmen Aguilar y sus hermanos ya tenían hijos mayores que yo. Solíamos frecuentarnos, hasta que tuvimos que abandonar Argentina por motivos políticos. Mi padre quedó preso en el país por ocho años y medio, los demás nos instalamos en Cuba, Carmen al poco tiempo también tuvo que exiliarse en la isla caribeña, le quedó igualmente un hijo preso, pero también una hija desaparecida, la mayor. De Cuba se fue  a España con el marido y los vástagos que pudieron salir, se instaló en Cataluña.

Estaba el comienzo inocente y entusiasta de la democracia, participaba en trabajos de solidaridad desde su tierra de nacimiento para con los presos y reprimidos de su tierra adoptiva.  Igual que mi tía se ocupó por entero con la ayuda de los Estados Austríaco y Suizo a tratar de mantener con vida a mi padre, Carmen lo hacía con su hijo Juan, quien compartió cárcel con mi propio viejo. Una vez,  las amigas de siempre, se juntaron en España con el fin de hacer un viaje solidario para visitar a los presos cuando mermaba la dictadura en Argentina pero se mantenía intacta la sed asesina de sus protagonistas. Lo hicieron, acompañaron a los presos, les llevaron una fragancia fresca y la mano, una esperanza, un aliento, les arrimaron una yesca.

Eran leonas mayores y estaban heridas, por sus venas corría  sangre que lamía  desde el interior las cicatrices.

Un poco antes de regresar el período democrático a los países del sur de América, mi padre y el hijo de Carmen salieron de la cárcel. Luego retornamos nosotros desde Cuba y ella desde España, mi tía Celia desde Suiza e intentamos comenzar nuestras vidas, un poco  de la manera que nos lo habían permitido y un poco como no sabíamos. Todo era otra cosa, para mi era otra Argentina iba y venía intentando reencontrarla, para Celia también aunque ella se quedó, y para Carmen ya nada era algo, ni España desde que era niña, ni Argentina desde que Soledad, su hija, se perdió en la profundidad del espanto. Retornó a Cataluña donde casi todos su otros hijos terminaron por quedarse menos Juan, que al igual que mi padre nunca se marcharon de su país, sí sé que salieron de las celdas, sé que tardaron en despegar los barrotes de sus caras,  no sé si alguna vez dejaron atrás lo que murió entre ciénagas.

Nunca Más

Hasta que partieron cada una a su destino, Celia visitaba cada dos años a su amiga Carmen, tenía la suerte de contar con un físico saludable y una voluntad de una época extinta de la gente comprometida. La última vez que se vieron, fue justo antes de que el país de los Aguilar decidiese votar en masa a la opción más antipopular, estafadora neo franquista y corrupta de que se tenga recuerdo en democracia. Europa necesita escuchar a aquellos juglares  del cuarteto musical ejecutar sus instrumentos para crear una comunión de personas, una sonrisa sostenida, para dar un poco de merecido reposo a los Aguilares de todo páramo.

Hace unos pocos años fui a Barcelona con mi hijo menor, quería que conociese a Carmen, una parte vital de la Historia contemporánea de España y Argentina, estuvimos charlando mucho y ella seguía diciendo lo que llevaba décadas asegurando, "todavía tenemos a Franco gobernando". Nosotros seguimos camino a Francia, y a los pocos días me informaron de la partida de Carmen González Aguilar a sus noventa años sin ver, según ella, la muerte de Franco.

 

Cuarteto Aguilar de laúdes para Europa aturdida

Era una mujer culta y fuerte, hecha de lealtad de una era hierática en el recuerdo, refulgente en la memoria. De voz clara y firme, Carmen no pudo regresar de ningún sitio jamás, ella estará siempre escuchando la guitarra de sus tíos, admirando a sus padres, arrullando a sus hijos y quedándose en vela, ante el sempiterno  silencio de su perdida Soledad.

En algún lugar de la Historia.

El sanguinario dictador Jorge Rafael Videla, autor intelectual del asesinato de Soledad y de tantos otros, murió bien alimentado y cubierto por una frazada; y si bien no hay alegría en ello ya que sigue tratándose de muerte, sin embargo resulta admirable que haya fallecido en una celda, visto desde España donde ya ni siquiera el ánima espera, donde el fascismo perdura en el Valle de los Caídos, en el Alcázar, en el carácter inquisidor de la Iglesia, aunque haya personas que sigan arañando la tierra para encontrar la noble calavera de su ser querido, como dijese en una estrofa de “Elegía”, Miguel Hernández,  el poeta más estremecedor y jugado que he podido leer:

Miguel Hernandez con Josefina Manresa

“..Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera..”

 

 

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Raúl vs. Fidel

13 Mayo 2013 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Cuba flash.

 

 

 

Creo que lo mejor que podía pasar en Cuba es lo que está pasando con los tímidos pero significativos cambios de Raúl, con algunas variantes que cualquier disertante introduciría desde luego, de cara a preparar a la población para los tiempos competitivos que más tarde o más temprano arribarán a la Isla, pero ello no dota al General de Ejército precisamente de autoridad moral para hacerlos, ya que Raúl no fue un disidente ni siquiera un actor más del proyecto marxista leninista, en el Buró Político ni en ninguna instancia de la "Involución".
En su favor cuenta el hecho de que el contraste que existía entre las FAR, la cual era su coto experimental, y casi cualquier otra organización en cuanto a la adhesión de los pies en la realidad, en cuanto a simpatía reflejada en el afecto del pueblo, era algo palpable cada día, era frecuente ver un teniente coronel de las FAR durmiendo en una guagua de vuelta a casa absolutamente despreocupado de su entorno, incluso sintiendose protegido, o en su side-car dando un aventón a cualquiera en el barrio, sin embargo ver lo mismo, incluso unos tres grados militares más abajo, en el MININT o en cuadros ministeriales o del PCC comportaba sencillamente una entelequia.
Además las FAR depredaba lo que producía. Vivieron en una realidad diferente al resto del país, más saneada económicamente durante gran parte de todos aquellos años de subvención soviética, sabían producir lo que precisaban en viandas, avituallamiento, enseres de primera necesidad, por supuesto no en industria de tipo semi ni pesada, ni armamentista.  Yo mismo trabajé en una empresa como civil de las FAR y me place atestiguar esto.
Ninguno de estos cambios están hechos en contra de Fidel como algunos quieren que parezca, para tener un novísimo líder, un flamante revolucionario, el disidente Raúl.
Esto es un plan en el que Raúl toma el riesgo como figura que comanda el cambio, de quedar para la posteridad bien, regular o pésimo, eso se verá con el devenir de los acontecimientos, pero Fidel se reserva un sitio ya perenne  en la Historia, de líder excesivamente cruel para algunos, de dictador personalista para otros o de un espectro que se mueve desde lo pseudo hasta lo revolucionario, para sus simpatizantes. 
El hecho de que yo aplauda a Raúl por hacer lo que estimo lo más correcto en el estado de las cosas, no borra su historia en absoluto. El hombre que te eliminaba si planteabas simpatía por otra letra del abecedario que la "A", es el mismo que ahora asegura que su política es la "Z" y que te conmina inquietantemente a simpatizar con ella. Pragmatismo mediante, está muy bien, pero claro, muy serio no es. Como cuando su autocrática más profunda al acordar el fusilamiento a su amigo y subordinado Arnaldo Ochoa, por no percatarse él como su responsable inmediato en absoluto de los trapicheos que se le adjudicaron de manera muy poco transparente en un juicio sumarísimo y repleto de irregularidades, fue aquél: 
- Me miré en el espejo y vi lágrimas en mis ojos!-que nos dejó atónitos a tantos, ya que todos esperábamos un "lo siento por no haber sido vigilante", o un : "yo que soy su inmediato superior y su ambia culiñanga, su monina ecobio y su nahue eriero, tengo la máxima responsabilidad por sus actos, me inmolo o pongo mi cargo a disposición" o bien 
" Este harakiri lo dedico a la hinchada que me ve por la TV".

Bueno la verdad es que eso no lo esperábamos nadie. Le apodan "el chino"  no "el japonés".
Y por favor que no se preocupe nadie por los futuros cargos o puestos, ya los obsecuentes de turno tienen todo copado desde hace buen rato. 
La nieta de Mao es una de las mujeres más ricas de China, la hija de Dos Santos es la mujer más rica de Angola, el hijo de Fidel gana torneos de golf en Varadero contra jugadores ingleses, la hija de Raúl cada vez pide más visas para entrar a EEUU, al final nos harán sospechar que las revoluciones se hacen para cambiar de manos el vil y sin embargo tan perseguido y ponderado metal.
Veremos de aquí a unos lustros en que andan los grandilocuentes "Patria o muerte" de ayer y de hoy ( de hoy ya cada vez menos), veremos si estarán en la Sierra Maestra o en el Escambray combatiendo esta vuelta al capitalismo, esta vil traición, o si estarán montados en el dólar como aquellas hijas y nietas de aquellos dirigentes acérrimos, del mismo modo que hoy lo están en el poder. 
Porque tengamos bien claro una cosa, lo que define el ser de izquierdas,  el ser progresista, contestatario, no es la auto denominación, como todo en la vida es una cuestión de hechos no de palabras, quienes ostentan el poder reprimiendo y viviendo a cuerpo de rey son la derecha lo pinten como lo pinten, y quienes de alguna manera intentan equilibrar esa balanza, son todo lo demás, aunque como con el ardid del poli bueno y el poli malo, ahora habrá quien intente hacernos ver, que Raúl liberó a Cuba de las garras de Fidel.

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Santo y seña

7 Mayo 2013 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Europa Aorta

 

Dentro de 200 años, como ocurre con todo, nos estudiarán en las cátedras. Cuando vean estos episodios de corrupción, opacidad e impunidad como el de Bárcenas, el de Camps inocente, el de Ana Mato corrupta como Ministra, y un extensísimo etcétera, se pondrán a observar y analizar los hechos. 
Verán el caso de un matrimonio que firmaban ambos como apoderados de un Instituto que se enriqueció de manera exponencial, matrimonio que no se habían separado en todos esos años más de dos días, y quienes vivían de manera ostentosa en los perores momentos de la economía española no producto de los beneficios de sus trabajos, sino a través de presuntos delitos de gravedad, firmando ambos dos, todos y cada uno de los documentos que les permitían realizar sus presuntas estafas. 
Y luego estudiarán que ese caso, con muchas más pruebas para encarcelarlos que a los 70.000 presos comunes que había entonces en las cárceles, se estiró de manera inconcebible, y al final de un carpetazo eximieron de toda culpa o sospecha a uno de los dos implicados. 
A la esposa. A renglón seguido leerán que ella era la hija del Rey Borbón y dirán lógicamente:
¿ A quién se le ocurría tolerar y permitir que la jefatura de Estado, estuviese únicamente condicionada por el éxito en la cópula y la posterior fecundación del óvulo de los sempiternos Borbones, y acto seguido pretender que no estuviesen entre las preferencias de sus majestades, las posesiones de riquezas obtenidas mediante cualquier medio que no fuese el esfuerzo, el sacrificio personal, ni por supuesto el trabajo?
¿ Qué les darían a cambio al pueblo para que tolerase semejante tomadura de pelo? 
Y entonces será cuando sentiremos la vergüenza del peso de la Historia.
Pero en honor a la verdad, lo más probable es que esto sea producto de mis deseos en lugar del más elemental y austero análisis. Si la contemplación del pasado sugiere una tendencia para el futuro, lo más probable es que dentro de dos siglos se pregunten lo siguiente:
¿ A quién se le podía ocurrir que en España se podría encarcelar alguna vez a algún respetable y notable representante de las clases adineradas por un pintoresco desliz de guante blanco, ni siquiera a algún corrupto de enjundia, pero más que nada quién en su sano juicio pudo blandir la osadía de esperar ver alguna vez entre rejas a un Borbón, seña y santo de nuestra transparencia, del honor y de la tradición ibérica?

 

 

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No te salves

6 Mayo 2013 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Relax

 

 

Hoy me vino el recuerdo de Benedetti paseando sus bigotes, sus pocas pulgas y su enorme dignidad por Alamar,  una barriada proletaria del Hombre nuevo.
Mario Benedetti vivió exiliado en Cuba pero pidió de manera expresa, acorde a sus ideas y a su fibra comprometida que no le diesen privilegios a la altura de su nombre. Podría vivir en París con un departamento en Trocadero. Pero él era así.
Vivió un tiempo en Alamar, una barriada obrera de tipo estalinista, verdaderamente espantosa en lo estético, en la que jamás hubo ninguna atracción turistica. Cabe recordar que en Cuba, paradójicamente, todo lo que considera el propio Instituto del Turismo como atractivo irresistible para el visitante, estuvo hecho o por la naturaleza o desde la época de la Conquista hasta el 1959.  
Pues bien, Benedetti, el gran poeta, bajaba a pie las escaleras del edificio de doce plantas donde vivía, cuando se iba la luz y, se iba a comprar con la libreta de abastecimiento, no con dólares sino con dinero cubano válido sólo para chícharos, arroz, huevo, azúcar pollo búlgaro  y algunas pocas cosas más, a la bodega de la Zona 8.
Hacía su cola impertérrito, y cargaba su compra bajo aquel sol de justicia. Tenía malas pulgas, un poeta solitario, de gran carácter el petiso, de amabilidad ficticia no le sobraba nada, y por eso algunos lo criticaban, porque querían que encima, una de las estrellas de la cultura de América fuese más campechano todavía de lo que era.

No les bastaba con que viviese en Alamar y caminase por el territorio impreciso del Bachiplan, una polvareda blanquecina y gris con fines inmobiliarios que se introducía por todos  los orificios hasta los tuétanos, ni que siendo uruguayo comiese cada muerte de obispo un bistec,  o que tomase mate con yerba resecada al sol, que quitándose de encima los mosquitos que no conseguía alejar el ventilador ruso, escribiese poemas maravillosos desde aquella barriada obrera como Dostoievski lo hiciese desde la prisión en Siberia, aunque el poeta rioplatense por voluntad propia, y no sólo sin quejarse, sino agradecido. Querían además que don Mario, bajase hasta las catacumbas de lo inerme, donde habita el eco de todas las cobardías humanas, la grasa del tedio, de la procacidad, de la bastedad, el trote de la manada y el berreo del rebaño, del espanto más opaco que representan esos convencionalismos de barrio, la conversación llana, esa nada cotidiana, ese asesinato a la poesía.

 

Era un eterno conspirador de la pluma, un hombre valiente, eléctrico, amante de lo mínimo, de la lealtad, y aún cuando su lugar en el exilio habría sido un departamento en París o en Londres, nunca se quejó de aquel sol de justicia, ni de esperar su bistec trimestral en la cola infinita de la bodega, ni de resistir la afrenta de escuchar llamarle “Revolución” a aquella cosa amorfa y atonal. Ni siquiera la tortura de escuchar las preferencias musicales del vecindario, que con orgullo exhibían trémulos por la vibración de los alto parlantes de sus radios rusas puestas al máximo volumen, tras las delgadas paredes de aquel departamento del edificio de doce plantas, donde cuando se iba la luz, Benedetti encendía una vela, soñaba acompañar a sus compatriotas presos, a los que ya no estaban, a sus amores, a las hojas caídas de uno de sus otoños, se inclinaba sobre el papel y escribía aquellos maravillosos versos sin una brizna de odio, con esa naturalidad y profundidad de los uruguayos de entonces, con el sello comprometido de aquellas generaciones, versos repletos de admiración por la grandeza del espíritu y también de compasión por la imbecilidad humana, incluso por las victimas y victimarios de aquella y de todas las nadas cotidianas.

 

 

No te salves
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Asamblea de moral comunista

27 Abril 2013 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Cuba flash.

 

Mayte, la delegada de la Juventud de mi secundaria que encabezaba aquellos émulos de juicios sumarios en el aula en horarios post lectivos, en lo que se daba en llamar reuniones de ”moral comunista” en las cuales en efecto se hacía un análisis público de aquello que acercaba o alejaba a cada alumno al prototipo de comunista perfecto, el día que se corrió la voz de que era lesbiana palideció, el cargo le quedó grande en breve y su expediente acumulativo comenzó a sufrir el mismo tipo de manchas que ella solía derramar sobre quienes entonces pasaron a ser sus "Torquemada", a los pocos días de aquello se colgó de un framboyán.
Los ahorcados no sangran, por eso cuando yo observaba el framboyán de enfrente de mi casa y veía sus vainas color marrón colgando displicentes, mecidas por el viento y precedidas de las flores al rojo vivo, pensaba en Mayte y en todos esas enormes figuras colgando, los que no habían querido ir a Angola por rechazo a la violencia o por el más elemental temor a perder la vida en una guerra tan ajena, los que habían pedido la salida y nunca les llegaba, los que eran testigos de Jehová, los que tenían un pariente en el Norte y manifestaban que seguían carteándose con ellos, que los extrañaban, a los que nadaban en ron, los que se habían tirado al mar en lancha casera y no habían alcanzado más orilla que la raíz de aquel árbol.
A todos ellos es mi homenaje. A la gente que fue obligada a sentir miedo sistemáticamente, una soledad pasmosa, sed de comprensión , y a sentir vergüenza de sí mismos . Porque de todos los rasgos de los sistemas mal llamados socialistas de partido único, el más torvo, perverso y retorcido, es la apropiación de la terminología revolucionaria, que supone solidaridad con el más necesitado, es el rapto de los sentimientos más nobles, de conmiseración por las clases trabajadoras y sus vicisitudes, por los pobres y los hambrientos del mundo. Dado lo cual quien percibe que está siendo abusado por los cuatro costados por un Poder autoritario y omnipresente y siente imperativamente el deseo de manifestarlo, de inmediato pasa a preguntarse si con ello no estaría causando daño a algo más importante que las aspiraciones individuales, en definitiva si no estaría atentando contra el “Bien” como categoría, que tiene morada en ese subordinado discurso revolucionario, brillante aprendiz de las técnicas conque el tiempo ha dotado a la experta Iglesia. Primos hermanos.

Una brisa cálida recorre la mejilla del padre de Mayte justo donde unas gotas saladas empiezan a mostrarse inquietantemente persistentes, ya presenta signos de desequilibrio, los nudos comienzan a ceder, habla solo, bebe sin moderación las cervezas de la pipa que llevan al barrio para mantener una calma tensa, ya no ríe jugando dominó con los vecinos, ni baila en las fiestas del CDR, todo ha cambiado en su semblante desde que su hija cayese fulminada por el peso de la Historia.

Sepultada por un alud de amnesia demencial sin embargo intuída por su difuminada presencia hierática, gélida, eterna.

Hoy es tiempo de pensar en la mejor de manera de que aquello no vuelva a ocurrir; sabiendo que puede suceder, pero estando listos para abonar y arar el terreno con la huella de los propios pies. 

  Orquídeas y brujitas a los pies de las mujeres que hoy llevan la voz cantante en la nueva toma de conciencia. En torno a la ceiba con su ancho tronco plagado de espinas danzan los güijes y los chichiricús, mientras que en el framboyán se mecen esas vainas coronadas de flores de rojo fuego, cuales ahorcados sangrando. 


A todos ellos mi saludo. Incluida Mayte.

 

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Opciones sin brillo: ¿Populismo o Banca?

16 Abril 2013 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Europa Aorta

 

 

En el caso de las elecciones de Venezuela no concuerdo en absoluto con los detractores del castrismo. Cuba es una dictadura de la más concentrada pureza, donde no ha habido ni una sola elección, ni una sola consulta popular de ninguna especie de decisión, ni importante ni efímera, donde todo se hizo a golpe de dictados de un poder en torno a un hombre que ido cambiando de ideología según los mecenas que se prestasen a su manutención. Donde se  encarceló, fusiló o se mandó al exilio a todos los opositores en un principio. Donde se ha prohibido a todo cubano viajar libremente por el mundo, y opinar de un modo diferente a los lineamientos del líder máximo. Pero que por otro lado dicho autoritarismo desterró totalmente el analfabetismo, el crimen organizado, la violencia delincuencial, la miseria infantil, a diferencia de Venezuela.  Cuentan con algunos puntos en común como la nariz y el codo, más relacionados con los barnices con que han recubierto  sus respectivos discursos en la última década, que en cualquier otro aspecto de la realidad objetiva. Decir que Cuba y Venezuela son la misma cosa sería tan  acertado como decir que Marx y Engels han sido idénticos a Pol Pot y Ieng Sari porque en ambos casos se autodenominaban comunistas.

 Chávez se refrendó en las urnas más veces que cualquier presidente de las democracias occidentales. Simplemente usó las reglas del juego que el mundo occidental jugaba y de las cuales adolecía el segundo mundo.
No hay comicios más auditados que aquellos de los países en que de alguna manera, aunque casi siempre mediante la demagogia, se incomoda al gran capital internacional. En la Historia de América Latina se sucedían y suceden infinidad de trampas electorales y nunca un periódico europeo ni norteamericano estuvo tan atento a los resultados, muy por el contrario encubrían y encubren cualquier mal procedimiento que beneficiase a las grandes oligarquías que defienden los intereses económicos de algunas transnacionales. 
Ocurre permanentemente en África y les importa un pepino porque son gobiernos literalmente "comprados", pero ni bien entran en colisión con la gran patronal internacional, todo tipo de sospechas recaen sobre ellos y se ciernen en torno a las urnas los cuervos, buscando más la rendija por donde poder colar la duda en caso de que aquellos resulten victoriosos, que las garantías de buenos procedimientos. Pero precisamente es esta obsesión lo que las convierte en las elecciones más inspeccionadas. 
Luego si resulta salir un Allende deja de gustarles todo lo que la democracia puede deparar, si es un Chávez les gusta un poco más porque es un perfil menos serio, más humo de feria, ruido de artificios, pero no les termina de agradar del todo, cosa que dicho sea de paso a mi tampoco, pero no porque hubiese dotado de un poco de dignidad y algo de comer a los pobres, tan despreciados por la oligarquía de aquel y de tantos países sino más bien al contrario, quizás precisamente eso sería lo único que me gustaría.
 
Ahora bien, conviene  tener claro que ni Maduro es Chávez, ni Capriles la herencia de aquella oligarquía rancia antipopular. 

No soy de sentirme atraído por propuesta alguna de ningún tipo de poderosos, considero a los individuos que precisan concentrar mucho poder como parte del mismo conjunto, cualquiera que sea el disfraz ideológico que escoja para participar en este gran carnaval.
En España país con vitola del primer mundo desarrollado, todo lo que ha hecho el gobierno electo en las urnas desde que asumió el poder, va en sentido contrario a lo prometido, constituyendo una estafa en toda regla, algo que sujetos a la lógica, debería ser punible con cárcel y con cese inmediato del acuerdo tácito que implica el contrato electoral. Se le hurta, roba, esquila, pela, rapa, lo poco que le queda a los trabajadores para cedérselo a los bancos.
O sea que una actitud civilizada pasaría por tragarse sin chistar a un gobierno que no ha cumplido ni una sola de sus promesa a excepción de endurecer la ley del aborto, y por el contrario causa daño a toda la clase media en beneficio de los culpables de esta Gran Estafa eufemísticamente llamada "crisis", que está minado por la corrupción en todas sus instituciones, con personas del partido de gobierno inmersas en procesos judiciales por presuntos casos de corrupción, que incluso cuenta con una jefatura de Estado gestionada por una monarquía, que aparte de su deterioro, se decide única, exclusiva y sencillamente a través de la cópula y la fecundación, como toda muestra de exquisita sofisticación europea.
Sin embargo resulta que el centro de la desconfianza universal acerca de la poca transparencia democrática, es el legado de un tal Chávez, que por más reprobable que resulte, al menos a sus votantes no los defraudó en lo esencial, ¿ Estamos desde Occidente en condiciones de dictar cátedra de decencia, de claridad , de transparencia? 

Esta no es la forma en que Occidente sedujo al hombre necesitado de normas para una vida civilizada en cierto marco de paz y progreso.
¡Por favor!
Dediquémonos a arreglar nuestro patio y a barrer bajo nuestras alfombras, que en materia de orden y de seriedad estamos a años luz de poder darle consejos a nadie.

 

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Sara y Margaret

8 Abril 2013 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Europa Aorta

 

 

Hoy murió Sara Montiel, la Rita Hayworth española, más que Rita , era Sarita.

Nació María Antonia Abad, de una familia muy humilde de Castilla la Mancha, estaba marcada para el mundo del escenario, del show, de la vida licenciosa, de la manera más intensa y vivaz de ofender a lo más retrógrado de la aplicación en la realidad del pensamiento tradicional, que supuso el franquismo. Musa de innumerables poetas, le atraían los ambientes intelectuales y dentro de ellos, los hombres mayores, vivió en México rodeada de parte de la crema intelectual del siglo XX, Neruda, León Felipe, Octavio Paz.

 Amante de Hemingway, Severo Ochoa, o musa de poetas de su época, compañera de reparto de Gary Cooper,  hizo su fortuna en Hollywood, donde firmaba contratos por un millón de dólares por película en los años cincuenta.

Escandalizó a la pacatisima sociedad española del post franquismo por su sinceridad para hablar de las relaciones amorosas que mantenía, por su transparencia para admitir que le gustaban los hombres casados, aunque aclarando no sin ironía que siempre mostrando respeto hacia sus esposas, y por la declaración en una entrevista que concedió a Vázquez Montalbán:

_Yo soy socialista,  como toda mi familia.

Y cuenta que no fueron ambos a la cárcel franquista de milagro. Todas las mujeres copiaban sus peinados. Se convirtió como Liz Taylor en un símbolo de la Diva con carácter, y de la misma manera fue adoptada en secreto como icono de la dispersa comunidad gay, como elemento fetiche que en algún punto los unía en las extremidades de la diversión y el terror , de la alegría y el llanto de aquellos años tan oscuros para la exposición  y libre expresión de tal condición.

Sarita Montiel, quien hasta sus 84 años seguía diciendo que ella nunca fue al supermercado, que no conocía la diferencia entre un chuletón de buey de Avila y una pechuga de pollo, hasta el momento en que los probaba con sus papilas gustativas. Dictó cátedra de estrella en España sin olvidar una bien tallada dignidad y autenticidad que hoy se echa de menos como una Seven Up helada en una tarde al solcito en el medio del Sahara.

 A Sarita se la recordará con una sonrisa en los semblantes de los hombres y mujeres de edad madura en el mundo hispanoparlante, entre los programas de televisión de tipo rosa, y en algunos sectores ya ancianos, de la izquierda anti franquista.

Hoy murió otra celebridad. La  diva de los actuales neo cons, musa del Tea Party, la quintaesencia de los Tories más recalcitrantemente conservadores.

Se fue Margaret Thatcher.

Hija de un tendero inglés, Margaret Hilda Roberts, terminó convirtiéndose a partir de una voluntad férrea, énfasis en el autocontrol y gran capacidad de trabajo, en una de las artífices directas del triunfo del capitalismo, en una vena conectada directamente a la arteria del también británico Adam Smith, que proveyó la sangre necesaria en el momento que más lo necesitaba la sociedad del mercado. 

El hecho de que su mandato de once años al frente del Reino Unido, sólo superado por Lord Liverpool, haya coincidido con el derrumbamiento de la URSS no sólo fue una coincidencia histórica, sino que su aporte fue fundamental junto al de Reagan para permitir dar los pasos del fin de la Guerra fría, la caída del comunismo como sistema alternativo al capitalismo occidental. Aunque se puede admitir que la prensa occidental dio mucha más importancia a estos dos actores de lo que en realidad tuvieron en dichos acontecimientos nada fortuitos, la URSS cayó casi exclusivamente por su propio peso, por el peor manejo y administración que se tiene noticia de tal renta histórica y semejante margen que dejaron el derrocamiento del zarismo.

Lo que sí se le podrá deber a Margaret Thatcher en todo caso,  será la depauperación, el empobrecimiento del sistema de Salud Pública en el Reino Unido, de la minería en Inglaterra, Gales y Escocia, del entramado ferroviario británico, y la perpetuación de la desconfianza cuando no del odio entre los partidarios de la independencia de Irlanda del Norte con sus detractores, tanto ingleses como irlandeses de la Orden de Orange.

Donde es bastante probable que no se la vaya a recordar con demasiadas muestras de afecto, será en Argentina.  Donde ni los partidarios de reclamar, ni los detractores, ni los indiferentes ante los colores de la enseña nacional que termine flameando en las dos o tres astas para bandera enclavadas en aquellas rocosidades del Atlántico Sur llamadas Islas Malvinas por unos y Falkland Islands por otros, olvidarán la excesiva crueldad con que se aplicó una vez concluida la innecesaria contienda bélica, que reactivó su credibilidad en unas elecciones que ya tenía perdidas.

 Hoy murieron dos damas del siglo XX. Ambas fueron auténticas. Pero sólo se me dibuja una sonrisa en el semblante al pensar en una de ellas, la que vivió la vida a fondo brindando a la gente más alegrías que otra cosa.  

 

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Al Capone B&B

8 Abril 2013 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Cuba flash.

 

Cuando me repuse de lo más pesado del mareo, intercambié saludos de gratitud con el extraño ser que me había asistido. Me dejó una tarjeta con su nombre, el teléfono directo y la dirección del Hospital psiquiátrico que dirigía. Me invitó a visitarlo y a que no dudase en pasarme una temporada en sus instalaciones si así lo requiriese.

La verdad es que sólo dejé pasar algunos días por mantener cierto decoro, y en cuanto consideré que ya era adecuado, me vestí, me perfumé con colonia búlgara y fui a ver al doctor P.

En cuanto le dije al taxista: - A la clínica del CENSAM, Centro de Salud Mental, me preguntó ¿tiene usted a alguien ingresado allí? Me extrañó ese excesivo trato de respeto, en el ámbito coloquial de un taxi habanero, y le respondí – No, voy a ver al director, ¿por qué lo pregunta? No, nada, era porque ahí sólo hay “pinchos”, generales, oficiales del MININT,  ministros, o familiares cercanos  de estos. No le expliqué nada pero me quedé pensando, que si era así no debería estar mal. Claro que estaba el tema ese de los militares y toda esa paranoia y alergia que me producían.

 El taxi me dejó en la puerta de entrada, en Jaimanitas. Era un complejo de edificios nuevos, chalets y cabañas, cuidando el entorno, y su belleza, salpicados de jardines por doquier, atravesado por el río del mismo nombre que el pueblo, que iba a desembocar al mar. Llegué a la oficina del doctor P., me recibió con un café y con un apretón de manos cálido. Me explicó que el tratamiento constaría fundamentalmente de descanso y medicación, con horas de terapia de grupo, y sesiones de terapia individual. Con tiempo para ejercicios, para cine, y muchas horas de ocio medicado con amitriptilina y otros sedantes. La mayoría de los hospitalizados allí, estaban por un exceso de celo en sus ocupaciones, yo pensaba  que además, las cosas que habían tenido que presenciar, o hacer, no les dejarían descansar en paz. Dimos un paseo largo por las instalaciones en el cual me explicó que era cada cosa, en ese complejo  que de primera impresión era tranquilizante. Nos cruzábamos con hombres y mujeres en pijamas que caminaban con los brazos caídos, inmóviles, a los costados del cuerpo, como zombis. Esa era la sección de los que volvían de alguna guerra, en la que estuviese envuelto el ejército cubano, las llamadas misiones internacionalistas, que se diferenciaban de las invasiones imperialistas, solo en los prefijos de las palabras, imperialistas e internacionalistas. Había un hombre,  me explicó, que había perdido las manos y los ojos por la explosión de una granada, en África, y la mujer que lo llevaba del brazo era su madre, ya que la esposa un tiempo después de su regreso no podía soportar y lo abandonó, Me pidió que no me alarmase, que aquella era la sección dura.

Entrada de clínica CENSAM

Yo estaría en las cabañitas, junto al río, la piscina, la mesa de billar, la jaula de pájaros y tendría una cabañita con una habitación amplia y muy bien climatizada. Cuando vi mi área, volví a tomarme un tiempo por dignidad para decirle, sí doctor, me quedo aquí. En los minutos que llevaba allí, podía decir que empezaba a sentirme mejor pensando en una amitriptilina, los paseos por los jardines y partidos vespertinos de squash. Luego me llevó a una casa blanca con una piscina de mármol, flanqueada por las estatuas  de dos leones, en posición de vigilia,  se notaba que esa parte había sido construida antes de la Revolución, porque aunque  todo lo demás era muy correcto estéticamente, la diferencia de calidad de la casona era notable en su favor. Y me dijo. -Martín, esta parte pertenece a la casa original que había aquí antes de que esto fuese una clínica; era propiedad de Al Capone.

Casa de Al Capone en Varadero

Si ya estaba decidido a irme allí todo el  tiempo que pudiese quedarme, este detalle terminó de convencer a esos pequeños flecos de sospecha. Fuimos al área deportiva y luego al comedor, que expelía un  aroma digno de restaurantes cinco tenedores. Y me dijo, -es hora de comer, ¿me acompañas a almorzar? -por supuesto, y considere este, el primero de mis almuerzos, en esta, la clínica que usted dirige. Nos dimos la mano, como si cerráramos un trato comercial, tomé mi almuerzo. Y al día siguiente regresé con un bolso Adidas deshilachado que además de las cosas que le metí dentro siempre llevaba adosado, casi formando parte indivisible, dos pares de calcetines de deporte y un libro de Carpentier: Dos novelas, también llevaba una caneca de ron, pero esa la tuve que dejar.

El mareo,  la resaca , el eco mezclado con mucho miedo y finalmente el frío.

El lugar estaba preparado para que cayese un torrente de paz sobre los hombros de personas con sumo estrés. Había muchos sobrevivientes de las guerras de se habían librado en África, pero también había militares y personal del MININT de alta graduación o de puestos muy exigentes que estaban extenuados por diferentes razones. Había mayores, coroneles, jefes de guardaespaldas de altos cargos que estaban allí a causa de años de estrés, de no dormir, de tener que cambiar de súbito las rutas, los itinerarios, una y otra vez para impedir atentados verdaderos o imaginarios propios de la paranoia que todos vivían a todo nivel por diferentes causas. Esa tremenda presión se terminaba traduciendo en ausencias de la casa, en no ver crecer a sus hijos, divorcios, hasta que se bloqueaban y precisaban de la internación en la clínica por alcoholismo o depresión. Había también un integrante de una familia de intelectuales, músicos y poetas cubanos dde todos los tiempos, un gran guitarrista y creador musical.

Escolta de Fidel

Yo siempre tuve la leve impresión de que además a ellos los concurría un motivo extra que era el haber sido participe de muchas cosas ocultas, de haber observado de primera mano, los nervios, el día a día, las decisiones más controvertidas, sin poder comentar y ni siquiera pensar en que las habían escuchado. Tanto tenía pinta de ser así, que sus ojos revelaban el temor a hablar, cuando ya sentían el calor de la amistad se los notaban temerosos, desacostumbrados a tanta tranquilidad a tanto tiempo para pensar y tal era la manera en que yo lo percibía que no quería escuchar ninguna historia de sus esferas de trabajo, se podía sentir la carga eléctrica en cada instante en que se aproximaban a esos temas. De hecho me contaron anécdotas comprometidas de varios dirigentes altos dela Revolución, pero se cuidaban mucho de no decir ni palabra de Guarapo, en ello les podía ir una afeitada del pescuezo muy apurada.

 

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