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18 septiembre 2011 7 18 /09 /septiembre /2011 01:24

 

No anda de fiesta la actualidad socio económica española, país donde vivo hace muchos años, realidad a la que pertenezco.

 

Llevamos cuatro años de un frenazo y posterior caída de la actividad económica, ligada casi exclusivamente a la construcción, donde descansaba el milagro económico nacional, sin diversificación ni reinversión alguna en terrenos de mayor calado, de mayor simiente.

Todo comenzó a partir del conocido desplome de Lehman Brothers Inc. E idéntico segmento socioeconómico, fue el que en España dio los primeras campanadas de que algo estaba por cambiar.

Lo que ocurrió es de todos conocido, los datos son devastadores en cuanto al trauma sufrido por la desarticulación de una maquinaria que mantenía en activo a millones de personas, directa o indirectamente ligadas a la tarea de colocar un ladrillo sobre otro.  Toda la industria satélite parasitaria de dicha actividad, que va desde las fábricas de tornillos hasta las de grúas, se vio bruscamente afectada por el parón.

En un primer momento se pensó que podía ser pasajero, ni el FMI a manos de Rodrigo Rato, ex ministro de economía con gobiernos del Partido Popular, vio la más mínima punta del iceberg asomar por bajo su propio barco, ni los presidentes de los países más desarrollados siquiera.

Tampoco las empresas calificadoras.

 O estas quizás si pudieron haberlo visto, sólo que la discreción podría haber sido un  condicionante sine qua non,  para llegar a catar  esos interminables trozos de pastel, con que se los puede observar  siempre al cabo de los festines.

 

Novedosa prestidigitación, ¡todo por aquí; nada por allá!.


Transcurrieron los meses, los años, y el país cambió, incluso en su mapa  cromático y fenotípico, que empezaba a cobrar una variedad similar a Nueva York, o Amsterdam a causa de la cantidad de nacionalidades que decidieron instalarse aquí, como una subsidiaria de la Babilonia moderna, a saber: cualquier Metrópoli que sea capaz de congregar  pasta y libertades, en cantidades que logren suplir las añoranzas de la tierra patria, del pésimo vino propio y de las moscas vespertinas seseantes entre las chozas del poblado.

Entonces el paisaje  retornó paulatinamente a la imagen de una España habitada casi en exclusiva por material nacional o de proximidad, incluyendo, los sempiternos ingleses y alemanes que arriban con el fin de transcurrir la vejez bajo el Sol y bulliciosas maneras del amor.

En eso se llegó una situación de casi cinco millones de desempleados con seguro de paro, de medio millón de inmigrantes retornados a sus respectivos países, de cuarenta mil españoles emigrados en cuatro años a Argentina, de más de diez mil cada año a trabajar en la uva, en fresa y en la manzana en Francia, de profesionales emigrados al Reino Unido, y Alemania y el éxodo de unos cuantos miles de informáticos y otros profesionales de innovación y desarrollo, a Estados Unidos.

 

Las cosas donde solían estar.

 

En estos cuatro años, no solo no se penalizó a los culpables del descalabro, y no se abrió una investigación para esclarecer el grado de responsabilidad de los involucrados, sino que sin ninguna garantía, ni condición de retorno se les concedió el dinero que celosamente se había ido guardando durante estos años de vacas gordas, espantosamente obesas, y que procedía en su mayoría del pago de impuestos generales, o gravados a las clases medias y bajas.

No hubo ni una medida para recaudar que afectase a los más ricos, pasando por alto dos motivos de orden prioritario, uno es que eran los reponsables de esa situación, y el otro es que son quienes más solidarios pueden ser.

  Me refiero a los obscenamente ricos, a los cuales un Estado no debe culpar de mezquindad, ni puede esperar de ellos por motus propio un acto de generosidad, sino que debe exigirla. Es lo único que le pedimos al Estado.


Se les proveyó de varios lotes de dinero a fondo perdido. A los trabajadores y pequeños y medianos empresarios que se quedaron sin un céntimo no se les facilitó  más que la advertencia de que no se iría a tolerar una actitud incivilizada.

También la amenaza de que si no manteníamos contentos a los bancos, corríamos el riesgo de perder los últimos ahorrillos , los cuales ciertamente, el que más o el que menos, mantenemos resguardados y bien vigilados.

Accedimos. 

Un poco reconociendo también nuestra porciónón de responsabilidad en la quiebra del confort prefabricado, cuando la codicia humana llegó a ámbitos del alma otrora límpida y despreocupada de lo material. 

Más o menos todos y cada uno, en ese acto de aceptación de semejante sodomía, aceptamos el hecho de que nadie nos colocó una pistola en la cabeza ni nos emborrachó para firmar hipotecas inmobiliarias a treinta, cuarenta y hasta a cincuenta años,  por coches de marcas y características  fuera del alcance de las clásicas  posibilidades del vulgo, y todo tipo de elementos fetiches de la suntuosidad mersa, así como artefactos o marcas, diseñados exclusivamente para el nuevo perfil de socios admitidos en el club de gasto.

Diseñados exclusivamente para esa época de espuma de billetes, con líneas y calidades notablemente  vulgares, tan poco sugerentes como los nuevos ostentosos.

Con distintivos acreditativos del más dudoso gusto. Ya que en definitiva, aún cuando se permitía y promovía el acceso de los grasas al mismo gasto que algunos viejos pudientes, tampoco era cuestión de descuidar la separación de compartimentos.

Unos por un lado y los de siempre por otro, como corresponde.

Pero la participación del vulgo en el sainete, no excusa en absoluto la responsabilidad de bancos y constructoras, quienes promovieron la estampida de esa masa indolente, de todo ese rebaño irresponsable,  hacia la mímica burda de una posición financiera holgada, utilizando la tendencia más elemental del hombre común, su codicia.

            Un año más tarde del comienzo de la crisis., y cuando comenzaban a perderse numerosos puestos de trabajo, el director del banco Santander, anunció que los beneficios de ese período fiscal eran superiores a ocho mil millones de euros, manifestando no comprender bien el motivo de queja de la gente.

Hoy, unos años más tarde, además de continuar acumulando beneficios nada despreciables, poseen ya, entre esta y otra entidades bancarias españolas, no sólo las viviendas adquiridas a las que no pudieron hacer frente al pago de la hipoteca, sino también la deuda total contraída.

Se les tomaba la casa que debería suponer el fin de ls obligaciones, y encima cuando la rematan no descuentan lo invertido como pago del préstamo.

Por los bares, las plazas y los loqueros de España toda, se pueden ver zombis a los cuales el banco les quitó la casa y al que le deben unos cuantos cientos de miles de euros.

Más que un abuso parece una broma de mal gusto, una felonía medieval.

 

            La izquierda administrando injusticia es un contrasentido, la izquierda en el poder institucional es como el hombre desempeñando un trabajo bajo la superfice del oceáno, con un traje de buzo o escafandra, o en el cosmos con casco suministrador de oxigeno. Puede ser que incluso hiciese un excelente trabajo, pero en algún momento sentirá la hostilidad del medio ajeno, y por más reservas de airte o de entusiasmo con que cuente, tarde o temprano deberá regresar a su habitat natural.

 

            Eludo caer en la tentación de considerar que el mismo gobierno que fue acusado de extremista, durante su primera legislatura, no se encontrase con elementos de presión, no hechos públicos por supuesto,   que lo  pudieron haber persuadido, de tomar las medidas que  ya conocemos, sin tocar otras cuerdas sensibles del sistema.  Por dos razones, Zapatero no es ni fue un revolucionario llamado a subvertir el orden social, sino un socialista reformista, acorde a la tradición y los usos progresistas de la democracia social, y la otra versa sobre la gravedad de la alternativa, de negarles a los mercados las  ofrendas y cebos que lo mantienen de buen humor.

           No me cabe duda alguna de que debió haberse encontrado en una encrucijada dificil de resolver ,sin echar por tierra  del modo que lo hizo, toda posibilidad de trascendencia noble, que se tenía ya ganjeada de sobra por lo hecho en sus primeros cuatro años al frente del ejecutivo.

Ciertamente no debía ser un panorama  demasiado animado, para terminar aceptando semejante cambio de calidad en el perfil con que pasar a la Historia.

            Pero una vez dicho esto, también resulta de dificil digestión, asistir a tantas generosas concesiones a quienes propiciaron esta crisis, sin exigirles a cambio el más minimo aporte.


            Esta semana, con el escaso asombro que me va quedando frente a los disparates de la política en general, pudimos ver como por fin después de que en Francia, catorce fortunas de las mayores del país pidiesen ser gravados con mayores cargas impositivas, lo mismo que en Suecia, Alemania y Reino Unido, observé atónito sin embargo, como el principal Partido de oposición, que pretende gobernar, y que se ha llenado la boca con que Zapatero no atiende a los pobres, a los cuatro millones de parados, además del propio Emilio Botín, quien declarara haber ingresado atractivas cantidades de efectivo mientras el país se iba a pique, sin el menor rubor, dijeron que les parece un despropósito, un abuso con quienes han tenido la delicadeza y la prudencia de ahorrar  en tiempos de vacas gordas. Una falta de consideración. Y las señoras gordas de los barrios proletarios, con todos los hijos en el paro, acompañandolos en sus lamentos.

           

A los maestros , policías, bomberos se les está exigiendo cada vez más sacrificios por el mismo dinero y la gente considera que son unos cara duras por quejarse. Tres millones de personas perdieron sus trabajos, y miles de familias están en proceso de desahucio por impagos. La sociedad quebrada, y no se ha ingresado a un período marcado por los problemas de violencia social, porque  el hambre no ha llegado a los hogares. El sistema de bienestar social aún no está completamente desmantelado.

Y ahora que se quiere aplicar una medida necesaria, que recaudará de quienes menos lo precisan y que más oportunidad tienen de mostrar su amor por  España, y compromiso con la Patria, resultan ser los menos dispuestos a ayudar en esta coyuntura.

Se han ofendido mucho. Nadie les dio una explicación.

Lo natural es que Botín lo esté. Lo normal era que el Partido Popular se quitase esa máscara con que quería hacer no sé bien que simulación , que tampoco les convenía demasiado, y que dijese:

_Nosotros somos  partidarios del mercado liberal, del capitalismo más o menos salvaje, y lo que no podemos hacer es apoyar ningún tipo de gravamen sobre las ganancias.

Pero: ¿ qué hacen todos los medios de prensa haciéndose eco de este escandaloso comportamiento?.

¿Qué hacen las madres y padres de jóvenes desocupados opinando que a los maestros hay que mandarlos a trabajar más, pero a los ricos es mejor dejarlos en paz con sus dineros,  porque si deciden irse de España quien nos dará trabajo ( en realidad deberían referir “si terminan de irse”, porque  entre paraísos fiscales y mano de obra barata en Oriente, ya no tienen casi capital invertido en el país)?.

 

Me reconozco como simpatizante del capitalismo controlado y con indumentaria humanizante, ese que no pone ningún tope a la capacidad de las personas por arriba, pero sí coloca un límite de caída, tras el cual interviene, no permaneciendo impasible ante la degradación del ser humano. Capitalismo Keynesiano si se quiere. De tipo escandinavo. E incluso de los buenos tiempos  europeos del estado de bienestar, lleno de concesiones hechas a los idearios socialistas democráticos.

Tengo la certeza, adquirida a través del conocimiento empírico de que un sistema socioeconómico basado en la vigilancia estatal de la igualdad indiscriminada, como las dictaduras del proletariado del Este de Europa Asia y Cuba, termina resultando  el más injusto de los sistemas posibles, ya que inevitablemente tiende a alejarse  de la felicidad social, al suprimir de la persona,  su condición de individuo y sus diferencias en pos de la masa.

Impartiendo además a la manera de la Santa Inquisición, el oportuno castigo a la tentación de corromper el alma.

Aún cuando creo que categóricamente hay que desterrar la violencia política, sea cual fuere su signo y cuales fueren sus declaradas e inconfesas finalidades.

Y aunque pienso que el mundo que mejore a este, debe estar asentado sobre la base de libertad, y el mismo respeto por la diferencia que por la similitud, no he podido evitar estos días sentir una cercanía repentina a ciertos reclamos de mi tío Ernesto, no ya en su espíritu que es donde casi siempre la he experimentado, sino en el terreno en que generalmente me siento más distante.

 

 

Quizás, haya servido en definitiva para acercarme sin ataduras incómodas, a algunos aspectos de su carácter, aquellos en que coincido no por mandato de una religión familiar ni política,  sino por el más elemental sentido del orgullo  y el decoro.

Y si se quiere, por la firmeza frente a la sodomía no autorizada, ni debidamente lubricada.

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Published by martinguevara - en Europa Aorta
16 septiembre 2011 5 16 /09 /septiembre /2011 14:32

http://wqba.univision.com/audios/audio/2010-11-23/yo-no-quise-ser-como-el-che

 

Copiar y pegar para escuchar parte de la entrevista,  sólo hay diez minutos de una hora en que haza nos trató con mucha amabilidad.

Disfruten de mi voz nasal!!!

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Published by martinguevara
16 septiembre 2011 5 16 /09 /septiembre /2011 14:23

http://www.miamiherald.com/2010/09/19/1830125/cuba-ignoring-the-cruelty.html#storylink=misearch

 

 

Artículo mismo que Salto al capitalismo, pero en el Miami Herald, en inglés, para los amigos angloparlantes.

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Published by martinguevara - en Cuba Opinión
14 septiembre 2011 3 14 /09 /septiembre /2011 23:10

Trabajo  recorriéndo Castilla en su gran extensión, de manera casi  permanente. Es una comunidad hermosa, llena de tradiciones y de buenos platos, y está relativamente poco explorada. También está salpicada de estos antros del espanto con lucecitas de colores, que anuncian un buen sitio donde pasar un buen rato, o como me decía una amiga meretriz argentina, un lugar para ponerla y sacudirla. con un cartel sugerente a la entrada que los denomina con el eufemismo de "Club"  Y aquí evito ser irónico, ni jocoso, porque la realidad no lo es. La mayoría de esas chicas fueron llevadas con engaños, y son retenidas con amenazas a ellas o a sus familiares, de la más diversa índole. No puedo entender la escandalosa demora en la actuación policial en torno a los criminales que sostienen esto, en comparación con lo raudos que se manejan en atacar la privacidad de las prostitutas libres.  

He reparado  en los vehículos aparcados,

y ni uno solo es una furgoneta hippie, no ves entrar y salir a los vilipendiados jóvenes anti sistemas, ni a los alegres rastafaris.

Más bien la pinta de los asiduos, tiene más que ver con ese tipo de padres que deshereda a su hija si esta decide casarse por lo civil, o si se suscribe a la revista Cáñamo. Yo no sé bien que decirle a mi hijo cuando pasamos por al lado alguno de esos burdeles y me pregunta, -¿ pero papá, Club de qué es eso?, y eso que de sexo le respondo lo que sea que pregunte , pero de esclavitud tolerada, consentida y promovida, ¿cómo podría hacerlo sin decirle a mi vez?:_Mirá Pichón, tu viejo que siempre te dice que te conmuevas por las injusticias, todos los días pasa de largo sabiendo que muy probablemente, allí dentro se esté fraguando un delito de lesa humanidad.

Y me pregunto aún más, ¿ por qué no entro allí y hago lo que haya que hacer para denunciar eso, será dejadez o que al fin y al cabo, unas putitas más o menos, quién sabe, cuando esté más viejo, más rico y  más casado, lo que uno puede llegar a precisar?

Hay más vergüenza que rabia. Y más prevención que ambas.


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Published by martinguevara - en Europa Aorta
14 septiembre 2011 3 14 /09 /septiembre /2011 22:58

La Habana, década del 70. La cola de la guagua en coopelia, hace calor, el aroma del salitre

esparcido por la ciudad a causa del golpeo de las olas contra el malecón de los enamorados  

que se obsequian caricias y se prometen   todo  para siempre.

Una cola enorme, para comer helados de coopelia.


El canal seis repite un discurso de Fidel que dura tres horas,  no es de los más largos, el canal dos aún tiene la

señal de ajuste, para cuando la gente llegue a sus casas, si tienen la suerte de que la guagua

siga sin pasar o parar un par de horas más,   podrán ver las aventuras,  el noticiero o

una película rusa, o la serie 17 instantes de una primavera,  una película

argentina o mexicana de  los años cincuenta, con Hugo del Carril o Negrete,   o una de piratas

con Erroll Flynn. Si la guagua no demora como es habitual, tragarán discurso. Porque tampoco es racomendable que los vecinos escuchen un silencio sepulcral, mientras el Jefe habla por los dos canales.

 Un taxi por fin,

_Mi socio, dónde tú vas?  _ cojo por línea y llego hasta Marianao,

 Diez pesos encima de lo que marca el taxímetro y paramos en casa de un socio a tomar  un

buchito de café.   ¡Sube!.

 El olor de las plantas alrededor del río Almendares, una vegetación exuberante,

ni un kiosco donde apagar la sed, ni una guarapera en el país de la caña, en

el país de la vegetación ni un mango.  Puestos de venta de ron estatales, bodegas de venta por

la libreta,

Malanga y papa de venta libre, una papa buena cada tres apolismadas. De repente, un hombre sin camisa  atraviesa la avenida y se detiene en la esquina, haciendo la mímica de que conduce

una guagua, hace el gesto de detenerse, ordena a un público imaginario a que suba y se apriete bien  en el fondo, cierra las puertas y sigue su camino, todo eso en medio de la avenida. 

Es el loco de la guagua, también está el loco del duro frío en el mismo barrio.

que va gritando que vende una especie de helado artesanal, 

Y está el que grita ¡ Rebelde, rebelde!,  ese sí

vende de verdad el periódico Juventud Rebelde, a  un níquel,  pero todos los días

discute con el loco que también grita Rebelde y no vende nada.

Locos como en cualquier ciudad infernal,  que cuentan con el beneficio del diagnostico, entre otros cientos de miles de esquizofrénicos que no están medicados.

Pasa tremenda mulata, y unos muchachos detrás piropeándola, ella se ríe y menea con

gracia lo que sabe sacar de paseo bajo la cintura. El discurso durará tres horas, el día anterior

todo el barrio de la Lisa tuvo que ir a la plaza, se pusieron guaguas y camiones, hacía un calor

tremendo, pegajoso y con mosquitos.

Presoscon veinte años de calor y mosquitos  sin mar ni brisa, mosquitos que ya son carne de  cuartel y de prisión.

Por suerte no fue de los discursos largos, no era de los autocríticos que declamaba por

aquellos días, tras los cuales destituía a tres ministros y los castigaba seriamente,

como muestra de un

novedoso sentido de la autocrítica.

Pensar en llegar a casa y que todavía queden dos horas de charla, añorar de manera abstracta  

la demora de la guagua, no hay  nada más en el refrigerador  que agua, café

frío , mantequilla, queso crema y leche condensada, “que ganas de comer un bistec” parecía

decir Robert Plant en las canciones de Led Zeppelin,  por algo lo tendrían prohibido,

También  Grand Funk y Peter Frampton decían en sus canciones que darían una mano por comerse un bistec. Todo ese rollo del LSD o de la hierba y la heroína eran sólo eufemismos para hablar del subversivo tema de la carne.

Ni pensar en hablar de comer jamón. Era la metáfora vehicular del anticomunismo radical, del terrorismo organizado.

Un policía llama a un muchacho peludo en la calle y lo meten en un patrullero, se llevan

también a un afeminado,  por pájaro, por cherna, por pargo, por ganso, así las cosas,

los homosexuales eran detenidos por patrulleros policiales, cuando a juzgar

por los vocablos con que eran denominados, hubiese sido más pertinente que los llevaran a un

acuario, a un corral o a un museo botánico.

Un grupo de estudiantes

cruza la avenida Línea

con la vitalidad y alegría en las venas, en los cuerpos

curtidos por el salitre y  el sol, a pesar de la falta de mango en la bodega,

a pesar de la policía, la fmc, la ujc, los cdr, la ctc, el pcc,

y los interminables discursos del primo de Barrabás, del bloqueo ,  de los

obedientes, de los mítines y  las reuniones, de las colas  y el calor.

 

 Gracias al

cadencioso andar de una mulata que en

estos años, se las arregló para que ningún día en su totalidad,

fuese un mal día.

Para que no fuese sólamente un día de locos, un infierno fabricante de borrachos desafectos y de vagos habituales

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Published by martinguevara - en Cuba flash.
14 septiembre 2011 3 14 /09 /septiembre /2011 00:09

 

Un niño que pasea por el bosque,  ve a una serpiente que se acerca reptando a un ratón que se entretiene con un insecto antes de engullirlo, y se llena de compasión por el pequeño roedor.

Quizás mi rechazo al régimen cubano,  y del que formó parte activa mi tío, haya tenido origen en un rollo familiar , al constatar que una y otra vez partir hacia una heroica Revolución, era motivo más que justificado y suficiente para que los progenitores abandonasen a sus críos. Teóricamente para dar un mejor futuro, una vida digna y feliz a unos niños que residían a miles de kilómetros, negándosela a los propios.

Y digo teóricamente porque jamás supe de un solo niño al que le haya llegado una porción mayor de bienestar a causa de los disparos e fusiles, en las ciudades, selvas y páramos en donde se desarrollare una lucha revolucionaria. En cambio conocí de cerca la soledad y confusión en que quedaban lo vástagos de los guerreros del bien.

Con el paso del tiempo y de modo gradual, lo que había significado una antipatía como reflejo natural a lo que me causaba desprotección, fue revirtiendo en una toma de conciencia de que para solucionar algún problema, por más intenso que sea, por más dolor que este nos haya causado, o se hace desde el amor a los demás, o mejor será que nos cuidemos mucho de secundar dichas aparentes buenas intenciones.

Al principio, cuando era niño, sentía una mala vibración hacia Fidel , hacia  la revolución cubana y la mundial porque había alejado a mis padres de mi. Porque se había truncado la vida ordinaria en un punto. A cualquier precio preferían a la Revolución que a sus hijos, no éramos lo suficientemente importantes como para compararnos a aquellos hambrientos, a los que dificilmente conseguirían alimentar.

Si un cubano quería adquirir lo mismo que sus semejantes humanos de otras nacionalidades, en su propio país, corrían el riesgo de ser también considerados peligrosos, y por ende sumidos en el ostracismo o encarcelados.

Si a un cubano se le ocurría tener una idea diferente del Partido de cómo dirigir los destinos de país, era encarcelado por una cantidad ingente de años.

Si además la idea comprendía una crítica pacífica a  Fidel y a sus actos y políticas este ciudadano corría riesgos aún mucho más serios.

Si quería escuchar rock , era debido a una debilidad ideológica que lo aproximaba a al enemigo. Si quería vestirse con ropa de moda, también.

No tuve escapatoria, intenté ver el problema de frente.

Tras  la intolerancia, la represión,  la violencia, es poco probable que nos esté esperando  la sociedad del confort y la felicidad.

Hay que cambiar el mundo, primero,  dentro de cada uno de nosotros mismos, y luego dentro de nosotros otra vez, porque es allí donde la revolución espera, es allí donde el cambio surtirá efectos, es allí donde la esperanza reside. 

Comerse a los caníbales resulta, además de una acreditada muestra de mal gusto, un procedimiento de dudosa efectividad como método para combatir el canibalismo. 

 


 

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Published by martinguevara - en Opinion crítica.
13 septiembre 2011 2 13 /09 /septiembre /2011 23:13

La explicación de la fantasía, de que podría cuajar un férreo sistema social, pergeniado en lo más atrasado y frío de la vieja Europa, tanto como la certeza de que nunca cuajaría, se puede buscar en  uno de los rasgos más característicos de los cubanos, y en el que menos  se ha ahondado, a merced de esa maquinaria interesada, que publicita  la diversión y el carnaval caribeño; a saber:   su extrema melancolía, su bulliciosa, pero profunda  nostalgia de un tiempo jamás transcurrido.

El cubano puede hacer aguas en casi cualquier aspecto en que se lo analice, menos , categóricamente, en su sentido del humor trágico, emergente con mayor intensidad y calidad en situaciones extremas.

Así como al ruso lo salva el conocimiento de que cualquier tiempo será peor que el presente,  al cubano lo auxilia la conciencia de su participación en una gran obra bufa, anacrónica y contemporánea, que le permite flirtear con su carácter de ser social sin obligarlo a olvidar, que es desde y por siempre un eterno solitario. El cubano en su aparente necesidad de la frecuente interacción con el otro, a través de la conversación o el baile,  deja evidencia de su diferencia con el prójimo, de su soledad adornada, de lo más estructurado de su idiosincrasia, su autonomía e individualidad. Que no es la misma cosa que individualismo.

Un alma pegada al malecón, como recuerdo de todas las costas de donde debió partir, o acompañada de unas décimas campesinas al viento, entre las crines de un caballo en las sabanas verdes donde crece la palma, en recuerdo de todos aquellos  pañuelos al aire, de todas aquellas bodas con las promesas, las primeras ilusiones colectivas ya descoloridas, empolvadas, enloquecidas para siempre, pero nunca perdidas del todo.

 

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Published by martinguevara - en Cuba Opinión
13 septiembre 2011 2 13 /09 /septiembre /2011 23:08

Hace poco pensé que quizás yo lo que tenga sea una simpatía natural por la esencia del ser trágico, por el aprendizaje del perdedor, de aquel que busca el fracaso, del que se siente en su salsa lidiando faenas en los límites, con las fuerzas casi extintas.

 

Y se me ocurrió que quizás no me caigan nada bien los de apariencia exitosa, ni los obscuentes de estos. Al verdadero éxito lo encuentro con más nitidez, en las batallas ganadas por defender la identidad, el estilo propio, que en la pugna por un buen contrato.

 

Y encuentro mucha más familiariedad entre los exiliados cubanos, aunque se consideren de derechas, con lo que fue el exilio que se consideraba de izquierdas del cono sur americano, o los españoles antifranquistas que tuvieron que dejar casi cuarenta años su patria, que a estos con sus correligionarios en el poder; y los encuentro parecidos en su nostalgia, en sus recuerdos parcializados, en su dolor, o en lo demasiado escorados que de por vida, tienen ya sus puntos de vista y la rabia que los alimenta.

 

Y es en este sentido que la para mi novedosa situación de la izquierda en Argentina, que goza del poder en los últimos años, me resulta un tanto extraña, y no tengo mucha idea de como anda su noviazgo con el éxito y el progreso personal.

 

Solo espero, que no haya perdido del todo su esencia paria, por el bien de su salud. Los espantapajaros vestidos de Armani, ni atraen a las chicas ni espantan a los gorriones.

 

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Published by martinguevara - en Argentina frizzante
13 septiembre 2011 2 13 /09 /septiembre /2011 22:35

 De la andanada de buenas, regulares y pésimas intenciones que en un inicio, se dieron cita en la novísima Revolución cubana del año 1959, en una demostración de impudicia, más que  en un alarde de sinceridad, el ex mandatario oficial, y señor absoluto en la realidad aunque de modo extraoficial, admitió que de eso en Cuba, en la Cuba revolucionaria, no queda nada, aunque a poco de hacerlo, se arrepintiese.  
               
 De entre las intenciones pésimas a que me refiero, destaco y no necesariamente en el siguiente orden, la instrumentalización de todo un pueblo para perseguir fines personalistas, para perpetuarse en el poder. La eliminación física y moral de los oponentes,  de los opositores, de los opuestos. La división abrupta y terminal de la familia cubana, mediante la difamación  y cizaña en un principio, y luego a través del ostracismo, el destierro, el encarcelamiento,  o la humillación pública. La canonización y exhortación de conductas como la traición, el odio, la delación entre hermanos,  entre vecinos, a través del creciente envilecimiento de asociaciones, contempladas oficialmente para combatir sabotajes, tales como los Comités de Defensa de la Revolución, adoctrinadores como  los núcleos de Juventud Comunista, de tipo identitario como la Federación de estudiantes, o la Federación de Mujeres Cubanas, organizativos como las Asambleas de los poderes populares, de adiestramiento como las Milicias de Tropas Territoriales, y un sinfín de organizaciones  ,  fundadas en realidad, con la intención de observarse y vigilarse de cerca, los unos  a los otros, en un alarde de de espionaje endogámico.
 La construcción de una sociedad donde el hombre fuese un ser sin inclinaciones estéticas, sin vacilaciones frente a la tentación del materialismo, sin vicios, sin intimidad, ni individualismo, sin egoísmo ni conciencia del Yo, una sociedad de autómatas cumplidores del deber y perennemente,  felices y satisfechos con la nada. El mecanismo represivo, el miedo, la intimidación como método cotidiano de anulación,  de ni siquiera el descontento, sino de la duda.
                De entre las aberraciones regulares,  se me ocurre el internacionalismo, ese deber insoslayable de todo revolucionario de interesarse, en primera instancia por la suerte de los desgraciados de cualquier sitio lejano antes que de  los alrededores.  La instauración del estímulo moral suplantando al estímulo material, de riguroso cumplimiento, para todo aquel que no ostentare un puesto en la dirigencia de la revolución.  La distribución de la pobreza por partes equitativas sin generar nuevos recursos, ni un solo elemento fetiche de la Revolución, manteniendo el Ron, el tabaco, el café y la mulata como valores nacionales  exportables y al alza, con la  incorporación de alguna nueva marca revolucionaria, ya sea Cohíba , Havana Club, Café Cubita, o las  famosas por alegres, pero en realidad humilladas y tristes Jineteras.
                Y de entre las cosas buenas, si así se le puede llamar a alguna de las intenciones que no contenía la malicia ex profeso en su génesis, se me ocurre el hecho de que nadie tuviere que humillarse nuevamente ante otro ser, pretendidamente superior por razones económicas, y menos aún ante  extranjeros prepotentes. 
Esta duró menos que su propio eco. 
Que todos los cubanos tuviesen garantizados los alimentos, el trabajo, la vivienda. 
Que la aberración cometida en siglos pasados por el tráfico de esclavos, y el dolor que dejó en sus protagonistas, los recelos, los prejuicios, fuesen extinguidos de una vez y por todas, y no que las cárceles, los calabozos y las fichas de  sospechosos de peligrosidad,  estuviesen llenas de los descendientes de aquellos hombres engrilletados de Africa.  
Que cada cubano tuviese dignidad, libertad, como decía Guillén en su poema Tengo.
                La lista es escandalosamente larga, hoy no hay  ni una sola de las supuestas metas que justificaron la Revolución, que continúe siendo defendible por sus propios ejecutores, que tenga vigencia ni siquiera para quienes se aplicaron con mayor celo en la vigilancia del cumplimiento de semejante agobio.
De tal penalidad.
No basta con declamar al paso, como quien regresa al hogar arrepentido por la comisión de una infidelidad. "_ Lo siento-son cosas que pasan."
Ni de prometer que de allí en más todo será diferente.
               Nadie desea ya  escuchar excusas ni disculpas. Hoy solo cabe dar pasos en un sentido generoso. Los que han conducido la el país hasta hoy, hacia un costado definitivamente.

Los cubanos de bien, un paso al frente, tienen un futuro ilusionante, y un trecho muy largo que andar.

 

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Published by martinguevara - en Cuba Opinión
12 septiembre 2011 1 12 /09 /septiembre /2011 22:43

La semana pasada llegamos a casa después de un viaje en coche que casi me gasta la línea divisoria de las nalgas.

Fuimos a pasar unos días a Normandía, a la zona de los castillos del Loira , a Boulogne sur Mer y al sur de Inglaterra. En Normandía se recordaba el paso de los impresionistas dotando los museos de cada ciudad o pueblo de relevancia, que hubiesen sido retratados por los pintores, con sus obras. Pudimos apreciar, las distintas vistas de la catedral de Rouen, pintadas por  Monet, las orillas de Pissarro, los campos de Gauguin y otros muchos cuadros.

Mi hijo que tiene siete años, al ver un lienzo espléndidamente pintado con puntillismo, se quedó mirándolo  abstraído,  entonces le pregunté

_ te gusta? y me respondió:_ no sé.

Nos echamos hacia atrás un poco y vi como descubría la magia de las formas, la aparición de  los objetos reconocibles. Así se  quedó un rato, echándose para adelante y hacia atrás,  me percaté  de que los impresionistas todavía tenían algo para decir a este chico, que está al día en películas de la última generación de efectos especiales.

Las casas en las que nos alojamos , algunas de vigas de madera a la vista, otras de paredes de piedra y chimenea a juego con el artesonado , eran preciosas, todas con unas amables y más que correctas anfitrionas que nos explicaban las bondades de la zona, las actividades que no podíamos dejar de hacer y los sitios que no se debían dejar de visitar.

 Atravesamos Francia , el país de la libertad, y fuimos un par de días a Inglaterra el país de la excentricidad y la tolerancia

Esa es Europa. Una belleza por donde se la mire, con pueblitos encantadores cada diez kilómetros, con gente amable y tranquila, con una vegetación tierna, sin animales que causen heridas con sus mordiscos, zarpazos o picaduras mortales. Con su legado cultural, y estético de unas dimensiones incomparables. 

Profundamente civilizada, hedonista y sofisticada, lúdica  e intelectual, proletaria y burguesa,  moderna y tradicionalista. No sólo no hay continente como Europa sino que  a mi criterio, no hay sitio imaginable más confortable y tranquilo que Europa. Ni de semejante elegancia en las líneas y el relato, contenido y continente.

Ese encanto y mucho más, habitan en una cara de esa moneda. Pero las monedas tienen dos caras.

 

Desde el principio de los tiempos  escritos e historiados, no mucho más que cada medio siglo, se suceden en Europa despiadadas contiendas  bélicas, limpiezas étnicas o religiosas y devastadoras pestes y hambrunas. 

En el siglo XX se vivieron varias de las mayores calamidades gestionadas por el hombre y su ambición, la primera y segunda guerra mundial. El estalinismo.  El franquismo. El fascismo de Mussolini. La barbarie balcánica despedía el siglo.

Durante el año 1933 en Alemania, cuando subió al poder Adolf Hitler, las buenas maneras impedían  tanto allí, como en alrededores, expresiones del leguaje, tan descaradas,  como las  que se utilizan hoy, para dirigirse a las razas que se consideraban inferiores. Pero escuchar dirigirse a los seres humanos como hoy lo hacen los más altos mandatarios de países tan importantes como Francia o Italia, dejando claro los planes que se tenía para ellos, era impensable. No encuadraba siquiera en lo que estaba aceptado culturalmente para el argot popular.

Las jerga usada hoy por primeros ministros, más bien se parece a la terminología utilizada por la aristocracia de siglos anteriores para dirigirse a los esclavos provenientes de África  u Oceanía, a los cuales llamaban salvajes, con la misma carg despectiva que hoy conlleva el término inmigrante sub sahariano.

Incluso  los dirigentes que se convertirían en los más conspicuos asesinos, unos pocos años antes de aquellas barbaries, utilizaban un leguaje sensiblemente más  aséptico que Sarkozy o Berlusconi, al referirse estos últimos a los gitanos rumanos.  Recién se empezó a hablar de expulsar de Alemania a los judíos abiertamente en el mismo 1939. Aunque la estrategia para La solución final ya estuviese marcada.

Resulta cuando menos, inquietante, que el  jefe de estado de un país de la relevancia de Francia, se permita expulsar a seres humanos del territorio nacional, no por su delito, ni por su nacionalidad siquiera, sino por su condición étnica racial, y que se permita decirlo abiertamente, sin metáforas ni rodeos.

 Resulta increíble, que se consideren exageradas las comparaciones con la segunda guerra mundial, cuando casualmente fueron los gitanos el grupo que primero recibió el rigor de la masacre segregacionista, al ser también el grupo étnico con menos bienes de que apoderarse.

Muchos piensan que no es posible, en la Europa del euro, de los veinte, en la Europa de las fronteras abiertas, de la prosperidad, que se repitan patrones semejantes.

Pero se están cerrando fronteras, los veinte empiezan a excluir a sus pueblos, el euro se percibe como una lápida y la prosperidad viaja al lejano Oriente.

Siempre que se desató una guerra devastadora en suelo europeo, o bien se exterminaran las razas allende los mares, contó, incluso más que hoy, con un desarrollo y bienestar muy superior a los demás continentes, con más refinamiento y buenas costumbres que el resto del mundo, con  una tradición cultural y de pensamiento filosófico, que tornaba  casi ridícula, la idea de que en el continente Europeo pudiese tener lugar mayor barbarie, que el linchamiento del obispo de Garaudy , o los asesinatos de Jack the ripper.

El lenguaje revela, explica y define la conducta. Debemos cuidar el lenguaje. Debemos cuidar nuestra condición humana. Ni Hitler, Mussolini, Franco, ni Stalin, fueron extraterrestres, estaban compuestos de la misma materia prima que Gandhi y Lennon mi vec ino y yo.

Cuidemos nuestras convicciones, nuestra confianza.  Y no renunciemos a vigilar de vez en cuando las conductas, ni siquiera en Europa,  mientras aún recibamos el cobijo de la más preciada  cara de esta moneda en devaluación.

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Published by martinguevara - en Europa Aorta

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