Black Floyd
El asesinato de Floyd fue un crimen racista a todas luces y debe ser atendido como tal de modo integral, para comenzar el largo camino de erradicar los resabios del esclavismo.
El racismo pasa de mano en mano, la gran mayoría de los negros estadounidenses hoy, son racistas con los inmigrantes centroamericanos, primero que todo: Porque pueden. 2º porque encontraron una raza menos favorecida, más explotada, y encima más bajita y desnutrida, y 3ª porque buena parte no quieren perder sus ventajas de víctima histórica, ya demasiado perdieron con los Casinos para las etnias originarias, los primeros habitantes de América y los más damnificados de toda esta historia.
Lo mismo pasó con los irlandeses racistas en EEUU, habían sido la última capa social del mundo en Europa y de repente se ven blancos y señores feudales frente no sólo a negros e indios sino a italianos inmigrantes.
Les pasó también a los sicilianos inmigrantes con respecto de los negros.
Asesinatos de inmigrantes ocurren igual en España, en Italia en UK hacia razas no dominantes, no sólo por el ingrediente de odio racial, sino también simplemente porque si el agente armado sucumbe a un rapto de violencia, propio de toda fuerza de represión, hay muchas más probabilidades de impunidad si se ejerce sobre una victima de una raza, clase social o género históricamente estigmatizado que si se ejecuta sobre una familia blanca de clase media.
El asesino habría matado con idéntica saña a un transexual, a un guatemalteco sin papeles, o a un dependiente de crack o heroína con HIV de cualquier raza.
El racismo muda de victimas y de victimarios, curémoslo en sus dos hábitats, en nuestro interior primero, y luego, o acaso a la vez, en el modelo social dominante.
El cuello afroamericano
Al ver arder Minneapolis nos preguntamos:
¿qué culpa tiene el coche de otro trabajador? ¿qué responsabilidad le cabe a un edificio, a una oficina, al bien común de la ciudad, incluso a otros policías?
Pero el estallido hay que leerlo en clave sociológica, el asesinato del detenido Floyd ofició de espita para que estalle un cúmulo de resentimiento por agresiones soportadas, ataques digeridos, racismo estructural no combatido por la actual Administración, sino más bien en numeorsas ocasiones promovido, esto unido a la situación actual de encierro, pérdida de trabajos, pobreza creciente y, de 105 mil muertos, el 70% de pieles no blancas anglosajonas protestantes.
Y en segundo y no menos importante lugar, hay que entender que tanto EEUU como Francia, son países con una población históricamente empoderada, que no se conducen como siervos de la gleba sino como contribuyentes, participantes de sus destinos, y no es necesario que les toquen demasiado la nariz para que salten a defender sus derechos. Hechos no deseables, pero nivel de conciencia envidiable.
Dos curiosidades respecto de los desordenes en EEUU a raíz del asesinato de Floyd a manos de la policía.
Quienes están condenando de manera rotunda a los manifestantes, violentos y no violentos, que son la mayoría, son los mismos que justificaban con imprecisiones y trabalenguas a los ultraderechistas white anglo-saxon protestants que irrumpieron armados hasta los dientes en el Capitolio de Michigan para amenazar a la Gobernadora y polítivos presentes, consiguiendo mediante la violencia que no se aplicase la cuarentena. Un acto terrorista en toda línea.
Imaginemos dos escenarios, uno en que a los ultrederechistas armados no se les hubiese satisfecho en sus demandas y encima un grupo de policías afroamericanos hubiese asfixiado a uno de ellos hasta la muerte. Y otro escenario en que los sediciosos del Capitolio, hubiesen estado igual de armados, pero siendo negros que amenazaban a un gobernador Republicano para conseguir su cometido. Y que Biden u Obama los disculpasen.
Quienes condenan rotundamente este derecho de manifestarse contra las injusticias cuando estas rebasan un límite, son también quienes más lo promueven y alientan en Venezuela y lo desean en Cuba, como este seguro servidor, cuando se produce un abuso similar.
Más allá de la calificación de los hechos, de la crítica y la condena consiguiente, es menester reparar en las causas, que seguro no justifican la destrucción de la ciudad, pero que ameritan ser atendidas como una prioridad más temprano que tarde.
El efori de Hendrix en Alamar
Quién me introdujo en Jimi Hendrix y en el primer porro de “efori” que fumé en mi vida, fue un pepilllo casi hippie de mi edificio de Alamar, apellidado Jardines.
Recuerdo que fumamos la "bala" de aquella escasa pero maravillosa planta del Escambray y me puse a barrer las cenizas para que nadie descubriese que era yerba, barrí como tres veces el salón, en aquella época era extremadamente penalizado en Cuba, Jardines rompió a reír a carcajadas y me contagió la risa a mi y a la escoba que dábamos pasos de vals en un suelo ya reluciente entre nota y nota de un expandido punteo bajo los influjos del cannabis más clandestino.
Jardines tenía Long Play no sólo de Hendrix, sino de Deep Purple, Led Zeppelin, Peter Frampton, y otros grandes del rock, era algo muy raro en la isla por aquellos días, empecé escuchando el mejor musicalmente de todos los discos de Jimi, con el último grupo que armó, no con ingleses, sino con músicos negros estadounidenses de funk, "Band of Gypsys" con temas como Machine Gun, Midnight Lightning o The power of soul.
Así que fumé el primer porro escuchando por primera vez el mejor disco del mejor guitarrista de rock. Algo es algo.
Nunca volví a ver a Jardines desde antes de irme de Alamar porque se fue antes que yo, ni lo reencontré en las redes. Hoy hablando de pepillos y de guapos con un grupo de amigos recordé algo que me dijo Jardines, idéntico a una cosa que decía Andrés Alburquerque pero décadas más tarde en un programa de TV en EEUU y en otro sentido.
Jardines era mulato, y se quejaba medio en risa y medio en serio de que aún siendo uno de quienes más entendía de rock, la gente lo invitaba a fiestas de música de guapería afrocubana, y los blancos al principio desconfiaban de su "pepillismo rockero" hasta que al poco, no cabía de que era el mejor.
A mi estimado Andrés, lo escuché muchos años más tarde comentar en un programa de TV que le molestaba esa suposición racista y simplista de la gente, según la cual él debía votar a Obama por ser afrocubano.
La izquierda extrema reprimiendo la libertad, la liberación del individuo y la oda a la estupidez, la negritud, la derecha y el racismo por los siglos de los siglos
Señores: el prejuicio es todo nuestro
Guevara vs. Guevara V
Cultura y libertad. Lo demás nos llegará por añadidura.
Retomamos los debates sobre puntos de vistas diversos con el pichón.
Coronavirus
Luchar contra el coronavirus entre todos ya nos está haciendo mejores personas, excepto a los que llenan sus carritos con la carne y los papeles higiénicos e todos.
Una vez que hayamos conseguido derrotarlo, quienes quedemos en pie, además de contentos estaremos orgullosos de haber sido uan sociedad adulta.
Aquí dejo dos videos referidos a este virus y como actùa sobre nosotros.
Nada de merienda
Tras la comunidad primitiva, a lo largo de la Historia, la mujer ha padecido la exclusión de los ámbitos de poder y el sometimiento a la otra mitad de la humanidad, la hegemonía masculina.
Paradójicamente en Cuba, la mujer padeció el peso de esa bota más que en el resto del mundo durante los últimos sesenta años. En la vida cotidiana, en la única clase social no dirigente que existía, la clase bajísima, aun cuando desde los años sesenta se legalizó el aborto, el acceso de la mujer al trabajo y la total igualdad jurídica, de puertas hacia adentro e incluso hasta el parque del barrio, era todo muy diferente.
Alguien me puede decir que sin embargo antes de la revolución era peor, teóricamente sí, claro, pero no contamos con que el "machismo" se vio honrado con un nuevo y acaparador invitado. A los requisitos de la clásica "hombría" que había que mostrar para ser respetado mínimamente, se agregaba el ser un verdadero revolucionario, que en sentido universal era estar en todo momento listo para morir por la causa, en buscar un enemigo permanente, pero a esto se sumaban algunos folclóricos ápices caribeños, el "revolucionario" debía ser, además de guapo en tiempo de guerra: chivato, obsecuente, huele trasero, genuflexo ante las autoridades en tiempos de paz.
Así es que cuando el cubano no estaba en trance de ir a Etiopía, Angola o Mozambique, estaba cargado de una sobredosis de testosteronas que debía eliminar por alguna vía, broncas, deportes, curda, mucha curda, y por supuesto, al final del día, su mujer.
Al llegar al hogar tras todas esas horas testigos de su insignificancia, de "pichicortez" revolucionaria y de hombre, si antes no había pasado por casa de una "querida" para hallar sustitutos de sus carencias, entonces la mujer, la esposa, hacia de último punching ball para la descarga hormonal. Y por supuesto a nivel social los hombres que tenían rasgos de mujer o que deseaban serlo, estaban por debajo e la propia mujer, los policías, militantes, efectivos del MININT se vanagloriaban de ir a Coopelia o al Parque Central a "entrar a golpes a los maricones" como exégesis del castigo al aspecto más perverso y amenazante de la feminidad, en la persona de varones hartos de su rol de taberna y taller mecánico ¿Cómo coño vas a elegir ser mujer? Era como elegir ser negro.
Hoy todos se hacen los bobos y nadie recuerda, pero se podía escuchar en cualquier vecindario como empezaba el bateo con las preguntas de la cederista, a veces miliciana, trabajadora a veces, ama de casa otras, iba subiendo el tono, hasta que, como cada tres o cuatro noches por medio, entre el alcohol y algún improperio inconscientemente pactado para oficiar de espita, sonaba el primer galletón, y si seguía o no la derrama de manotazos dependía de las mismas razones que en el resto del mundo.
Incluso novios de escuela secundaria, generalmente de barrios más marginales, se los podía ver discutiendo bajo una mata de framboyán, hasta que de entre las flores rojas, el verde de las hojitas y el marrón de las vainas se escuchaba un sonoro ¡Ra!... que no era ni mucho menos el dios egipcio del sol.
Los feminicidios nunca han formado parte de la información en los medios en Cuba, como ningún hecho que no sea un Congreso del Partido, un elogioso acto revolucionario o un condenable hecho afuera del país propio del espíritu capitalista. Recién en el pasado año 2019 se reconoció por primera vez una estadística de 0,99 muertes de mujeres de más de 15 años a manos de sus parejas entre 100.000 habitantes. Muy tiibia aún, no contiene un registro de ls muertas en los precedentes sesenta años, pero al menos es un comienzo, la realidad era terrible, tanto para la mujer golpeada y sensible de ser asesinada como para sus familiares.
Un día habrá cifras, estadísticas de las mujeres apuñaladas, macheteadas, de las que se prendieron fuego con queroseno por no aguantar más y ese día los defensores de aquella aberración deberán sentir una pizca de vergüenza. En caso que haya, claro.
Mi activismo es por un respeto integral, un amor que no nos enseñaron en la escuela ni en la casa, a todo y a todos, la vida es un regalo precioso al que sólo retribuimos si la vivimos con amor, con la mirada limpia, pero antes hay que limpiar un poco la casa, establecer igualdad, justicia y pedir perdón a quienes han sufrido. Esto interpela al sempiterno gobierno de la isla, pero también a todos nosotros, a todos, sin excepción.
Mi homenaje a la mujer cubana, a todas las asesinadas estos años, y a todas y cada una de las vivas, que además de recoger las migas de la hombría diezmada como ocurre en el resto del mundo, se le sumaba una frustración extra, y nunca tuvo el premio al final de sus vidas de la viudez con una pensión gratificante, al menos como pago tardío, como es costumbre en el resto del mundo, ya que encima de todo, también tenía que ser revolucionaria, valiente, trabajar en ciudad o campo, cocina, suelo, aguja e hilo, y como pago, nada de merienda, como snack: mucho discurso, lineamientos, muela, palabras.
Parole parole parole
Primeros rostros oficiales del feticidio en Cuba.Rostros de mujeres cubanas asesinadas recientemente, víctimas de la violencia machista: Leydi Laura García, Yulismeidys María Loyola, Lázara Herrera, Marays Morejón, Leidy Maura Pacheco, Misleydis González, Taimara Gómez, Alis Obregón, Yarianna Betancourt.
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