Guevara vs. Guevara 2
Segunda parte de las conversaciones de Martin & Martín sobre el papel de la mujer en la teoría y en la práctica en la URSS y demás países del segundo mundo.
Yumisleidis Smith
A todos mis queridos amigos cubanos que están aplaudiendo la diáspora más cercana al corte hitleriano que una democracia probada se puede permitir, con inmigrantes y sus niños que no tuvieron la “suerte” de ser gobernados por un comunista como Fidel Guarapo Castro en sus países de origen, para que EEUU les diese un exquisito trato de favor a merced de la Guerra Fría, les quiero dar una idea sustancialmente mejor.
Háganse notar más por los WASP, los red neck, el KKK, escriban, vociferen, llenen de grafitis las ciudades pidiendo que cuelguen, quemen, descuarticen en la plaza pública a todos esos sucios latinoamericanos comedores de yuca, de arroz, de frijoles, de porquerías repletas de azúcar, bebedores de cerveza, de ron, de tequila, bailadores de ritmos salvajes, selváticos, de gestos groseros, soeces, portadores de barrigas obscenas llenas de grasa resultado de su previa acumulación de hambre en el ADN y de gula en el hipotálamo.
Y puede que subiendo así la parada, mostrándose lo más insensible, basura y repulsivos que puedan, es posible aunque no probable, que los norteamericanos de ojos azules, aunque sea por misericordia y lástima los incluyan en algún sub sector de su bando, y hasta quizás les concedan el honor, el incomparable privilegio de llamarse Smith o Taylor, o sea herreros y sastres, nada de pasarse y pedir apellidos nobles, pero piénsenlo bien: aunque les cediesen el privilegio de llamarse "moco" en inglés ¡Estaría cumplido el mayor sueño!
Exijan la pira y la picota para todo inmigrante, eso sí, quédense en el sur de La Florida, porque si sacan un pie de ahí no hay tarjeta verde, permiso de estancia, pasaporte ni dios devorador que los vaya a salvar de que esos mismos WASP (White Anglo Saxon Protestant), persuadidos por vuestras encendidas proclamas, terminen por colgar, quemar y ahogar a todo Yusnaby y Yumisleisis como a sus primos Gómez; no esperen de quienes creen que Islandia está en la Antártida que hagan distinciones imperceptibles casi hasta para Babalú Ayé, ellos sólo buscarán a los de piel marrón y grasosa, que hablan manoteando con sonidos guturales, escuchan zurullos y se mueven como orangutanes, botan el doble nueve con fiereza o se pegan al grito de !tres mil y más murieron! , visten indumentaria de payaso, portan estatura de chimpancé, e ingieren sancocho con arroz como condenado a muerte.
Regla de imprescindible cumplimiento: no salir de Miami, ya que no les pedirán identificación antes del linchamiento y jamás se enterarán de la reciente concesión de su rebautizo como Smith o Lowell. Porque el cubano, y eso hay que ponerlo en valor, tiene orgullo, y al revés del resto de centroamericanos que en segunda generación se llaman Peter Gómez, el cubano se rebautiza con el nombre en castellano y el apellido británico, tal como sugiere su reminiscencia anglosajona del año 1762 en el reino de Cumberland.
¿Será que el terrible desprecio al que sometió a su pueblo la abominable cúpula de la "Involución cubana", privilegiando a cualquier extranjero sobre todo ciudadano cubano no pariente de dirigentes, habrá germinado en reproducir hoy allí donde estén y puedan mediante cualquier ficción o estratagema, el mismo odio contra los más débiles?
Guevara vs. Guevara
Dos generaciones de una familia que ha pasado por varias situaciones socioeconómicas y de indebida ideológica.
Unas generaciones atrás Guevara terratenientes, desde luego explotadores, dos generaciones antes que yo ya una burguesía iluminada y afrancesada, la que me precede caracterizada por comunistas de la A a la Z, mi tío, mi padre mi tía Celia, la mía donde destacamos dos integrantes disidentes con el proyecto revolucionario trasformado en "robolucionario" o "involucionarlo" y por último mi hijo de quince años y mi sobrino Javier, nuevamente marxistas, con nuevos bríos, mucha lectura, ilusión y por supuesto un alto grado de inocencia.
Nuevo canal de youtube para que el millennial de mi hijo canalice sus ya vastos conocimientos.
Olor a raya
Lo recomendable para llegar sin rasguños es tomar precauciones y no acercarse a los riscos, mantenerse a distancia del fuego, dejar bien amarrado el barco, cerrar la puerta con llave, pestillo y si se tercia, conectar alarmas, nadar cerca de la orilla, evitar discutir, mantener las formas, ser educado, comedido, recatado, sometido, arrugado, perforado, sintetizado, camuflado e ignorado, llevarse bien con todo el mundo, ser cordial, amable, no quejarse, no reaccionar, no molestar, no incordiar, no desestabilizar, no dar la nota, no poner el acento, no sacarse la camisa, los calcetines, los zapatos, los pantalones, los calzoncillos, los ojos, ni los dientes en el parque, decir felicidades, decir buen día, decir que suerte, decir me alegra por ti, decir permiso, decir hasta luego, decir te amo, te necesito, tu luz me embarga, tu energía me envuelve, decir primavera, decir bendiciones, traiciones, mansiones, canciones, pendones, y no decir maldiciones, pezones, cagones, nubarrones, rayos, centellas, me aburres, me atormentas, me dañas, me vacías, me destrozas, me enloqueces, me desgarras, me importas un carajo, me das pena, lástima, asco, ira; lo más fácil es llevar bolsa al mercado, llevar silencio a la sala de espera, llevar paciencia a los comicios, llevar resignación al juzgado, llevar la cruz y el clavo, llevar la daga de la oscuridad, llevar el cadáver de la madrugada, lavar la ropa manchada, taparse con la sábana, mear dentro de la taza, no hacer ruido con la sopa, dejar tranquilos los mocos, las pajas, las ganas, las ansias, los sueños, la garra, la caza, el alma, y llenarse de suficientes pausas, de bastas, de equilibrios, de vueltas armónicas, acompasadas, ordenadas, salteadas, cerradas, burladas, orinadas, defecadas, dopadas, envenenadas, aterrorizadas y saneadas.
Y al cabo, llegar al cajón impolutos, vírgenes, y acaso un poco oxidados por tanto desuso.
El Pillín de San Telmo
Al muy poco de estar en Buenos Aires ya había olvidado la cotidianeidad de la isla, entre cafés, comilonas, visitas a familiares que no veía hacía mucho tiempo y otros que nunca había visto, las nuevas amistades y las nuevas libertades.
A la medianoche en la pizzería El Pillín, en Balcarce y Garay, bajaba una chica bien armada por delante y por detrás a buscar un par de pizzas gratuitas, o casi, solo le costaba hacerle una felación al gallego dueño del boliche y que la chica le hacía sin inconvenientes Yo había tejido una amistad típica de beodos con el dueño y los personajes que allí se juntaban a jugar al truco y a cantar tango una vez que cerraba las puertas al público, una noche me invitaron a participar de la ronda de personas que pasaban al baño para ser atendidos con generosidad por los labios de la dama deglutidora de pizzas entre otros sólidos. Rechacé la oferta lo mejor que pude. Pero la chica esa noche se quedó a cantar tangos, entonces supe que su nombre era Laura, y tomamos vino hasta muy entrada la noche, cuando salimos del bar ella me dijo que vivía en el edificio de al lado al que yo estaba parando, subí a su casa a fumarnos unos porros y echarnos unas refriegas amistosas. Con la cantidad de vino que llevaba encima no me había fijado si se había lavado la boca después de efectuar en reiteradas ocasiones su forma de pago. En su habitación apareció otra muchacha, que resultó ser su pareja, e hicimos el amor los tres, con la torpeza y la desinhibición propias de la borrachera, la panza llena y el corazón contento.
Al día siguiente cuando nos despegamos del catre, dos muchachos salieron de una habitación pidiendo un pedazo de pizza, y armando un porro mañanero, entonces Laura me contó que uno de los chicos era su sobrino, y que chica que entonces era su pareja había ido a dormir la primera vez a aquella casa como amante de su sobrino, y que el actual amante de éste era el hermano de su novia. “Vaya familia,-pensé- habría jurado que los Guevara éramos singulares”.
Laura me dijo que si quería podíamos hacer una fiesta todos juntos en la cama, le respondí que no, le confesé que aún cuando yo sabía que estando dormido cualquier lengua que resulte ser la que lamiese mi glande ocasionaría una erección idéntica, prefería en vigilia la elección del retozo con mujeres por aquello de la costumbre y los prejuicios.
Muy atentos, lejos de incomodarse con mi declinación me invitaron a tomar un trocito de cartón que contenía ácido lisérgico, lo coloqué bajo la lengua como me explicaron, y al rato estaba viendo dobleces cubistas en cada objeto, riendo de una manera intensa, carcajadas de afuera hacia adentro, disfrutando como enano de la risa y los colores, de las azoteas de Buenos Aires, con los aires de novedosas pequeñas libertades reconfortantes.
Al cabo de un par de horas, colocado de ácido por primera vez, con resaca y fumado aún, bajé con el ascensor para cruzar la puerta y pensar si subir al departamento de mi padre, que tras una larga estancia entre rejas retomaba una relación de pareja tan difícil como aburrida. Era mediodía, no les había avisado que me quedaría fuera, así que preferí darme una vuelta por el barrio y sus parques para subir con cara de ciudadano.
Nunca más vi a Laura ni a los particulares exterminadores de pizzas, aunque la imagen de aquellos cuatro y yo desayunando porciones recalentadas, colando ácidos, fumando porros en cueros y haciendo el amor como conejos entre tías con sobrinos, sobrinas y cuñados, más de una vez me acorraló de súbito auxiliando a esas fantasías mustias, ya alejadas del salitre habanero, de mis aires buenos queridos y del avistamiento de aquellas libertades perturbadoras.
Sánchez vs. Sánchez
Que Pedro Sánchez se apresure a la moción para gobernar es un golpe al PP pero, ojo, puede representar una victoria pírrica.
Será un año de pocas oportunidades para brillar, aún cuando apruebe leyes que todos esperamos no florecerán hasta pasado un año y medio, excepto la derogación de la Ley de protección ciudadana, conocida como ley Mordaza. El primer día hurtas y orgasmos, el segundo día resaca y el tercero estará sólo en medio de un desierto de 360 grados a la redonda sin señales ni alguaciles, y es ahí donde tendrá que decidir el camino a tomar. Porque ojo, a un presidente elegido se lo espera, se lo tolera, pero a uno que sube sin el apoyo de las urnas, máxime cuando es uno que pretende serlo por las urnas, desde el primer día se lo mirará con lupa. Y por supuesto estará rehén, de los caprichos ocurrencias, improvisaciones de sus socios, muy serios todos, pero de demasiadas procedencias diversas, sin contar con que Rajoy con un escasísimo bagaje de pruritos ético morales y una paciencia y desidia que le brindan esa rara capacidad de invernar en medio de la tormentas, ya ha dado cátedra de como ganar batallas aburriendo al enemigo.
También es cierto que el año, bien tomado, no sería para presentar resultados, sino para tener un sitio envidiable desde donde desarrollar la campaña electoral de los próximos comicios.
Por el otro lado el PP contará con un año, que para unas cosas es poco pero para otras es mucho tiempo. El Partido ya está armado, son setecientos mil militantes, muchos son jóvenes brillantes, todo depende de la amplitud de miras de los gerontes y de su generosidad, tendrán tiempo los portavoces de presentarse como víctimas, dejando pasar un poco el eco de las noticias de su podredumbre, y resaltando la usurpación del legítimamente conseguido en las urnas, por partidos que quieren dividir España, moneda que en este país a la derecha le garantiza importantes dividendos.
Pablo Casado ya no podrá fácilmente encabezar los aires de cambio por el asunto muy poco claro de sus carreras universitarias, aunque haya que tener en cuenta que el español, es infinitamente más indulgente con la corrupción de la derecha, también es cierto que puede que, y ojalá, se produzca un hartazgo acerca de esta persistente tolerancia. Por otra parte, aunque Casado sea joven viene muy precedido por su barniz abulense que porta demasiadas reminiscencias de una derecha muy ligada a las cunetas y los fusilamientos, que Ciudadanos está enterrando al menos en sus formas.
En cambio Andrea Levy, puede alzarse con sus méritos y la ayuda de los supervivientes del PP que deseen desatascarse y no enrocarse negando la realidad, es un capital muy valioso y un diamante al que aún le queda bastante por pulir, un cuadro de los de tener en cuenta. Energía no le falta, ostenta la condición de mujer que se aviene con los tiempos, los de izquierda no la denostarán, o al menos la arista machista y misógina tradicionalmente asociada con la derecha quedará suprimida en apariencia, los de centro simpatizarán, y la derecha aunque no le convenza del todo no podrá jamás darle la espalda. Es joven, es fotogénica, tiene un nombre comercial muy fuerte, los mejores y más utilizados vaqueros en el mundo entero llevan su apellido y son más símbolo de la libertad de la llanura sin límites y el rock que de la carcundia propia de su partido. Es catalana y eso no es una cosa menor para los tiempos que corren, uniría autoridad y sensibilidad al aplicar leyes, políticas o determinaciones puntuales, tendría autoridad moral para opinar sobre su territorio, y en España nadie dudaría de su implicación con el país.
Sólo debería pulir su actitud socarrona y algo petulante ante los medios de comunicación y los interlocutores en general, más proveniente de la brega permanente, de la actitud de defensa frente a las numerosas amenazas que una chica debió atravesar para llegar a hacerse notar en cualquier medio, pero más aún en su partido político, acostumbrada a llevar la contra, a saber luchar y no perecer, que a su propio carácter, mucho más jovial y gregario.
Por otro lado dejar la partida a Ciudadanos habría sido un riesgo para el PSOE y la izquierda en general, pero podrían haber tenido un exquisito espacio de tiempo para presentarse como la contracara de lo presente, de lo decrépito, guardando las municiones e incluso los estandartes definitivos para cuando les toque hacerse cargo del bastón, y dejar que los hunda cada vez más cualquier paso en falso del PP, que en ese caso y con el año de juicios que viene, podrían ser todos.
Hasta ahora Pedro Sánchez ha atacado mejor desde las cuclillas que desde el equilibrio en pie.
La Película
Una de las mejores y menos realistas pelis que he visto es la vida.
Se me parece mucho al cine, aunque en lugar de ir pasando por delante de una butaca en la sala penumbrosa, me ha ido transcurriendo por todos lados, lo cual también incluye delante de los ojos y en torno al cuello. Por detrás, por dentro, lo que está por venir que nunca supe si llegará, a que distancia se encuentra y si terminará perteneciéndome.
Se parece a una película pero de mucho misterio y en cuatro dimensiones, aunque también se parece a tantas cosas que si nos ponemos a comparar no terminaríamos nunca. La vida es una película, un cuento, una novela, una ópera, una sinfonía, una obra de teatro, un sainete, una opereta , un cuadro, una canción, un deporte, una guerra, un desastre, una solución, un problema, un amor, mil amores, ningún amor.
Y es mucha soledad barnizada, bañada en chocolate, con trozos de nuez, pintura de acuarelas, y humo, sobre todo es mucho humo sin cenizas ni brasas.
Y así como no hay nada mejor que un día tras otro, a veces no hay nada más terrible que ello, saber que es imposible salir en un abrir y cerrar de ojos de esa pesadilla que empieza cuando nos levantamos. Pero sí, se puede, cuando se cuenta con fuerzas para asomarse al borde y con la suerte de divisar el oasis. También con algún lugar para entrar y con alguna mano enchufada a un corazón.
A cada una de las personas que esté pasando un momento duro me gustaría poder comunicarles como si fuese un noticiero de televisión o una publicidad repetida diez veces en un día, que es posible, que todo lo que se imagina se puede, que lo que se sueña está soñando también con nosotros, que el aliento va y viene y la soga tensa que aprieta en algún momento se remoja en el fondo del mar junto al ancla. Más tensa, pero empapada.
Varias veces temí estar en las proximidades de la demencia, de la pérdida de nexos con la realidad consensuada, no sé cuanto de cerca o lejos estuve en realidad porque del todo nunca enloquecí, pero sí que debí combatir depresiones intensas, impulsos autodestructivos, adicción a substancias que aunque las explicaba con una frase de Bukowski: "cuando las cosas están mal bebo para olvidar los problemas, cuando están bien bebo para celebrar, y cuando no pasa nada bebo para que algo pase", lo cierto es que me substraían de la agobiante amalgama de abulia, miedo, desprecio personal y sobre todo, ese lento, lentísimo tránsito de un día pésimo a otro igual, del inexorable paso de un grito ahogado a un alarido muerto, de lo poco a lo menos, hasta que la lucha, la ilusión, el amor ajeno al mismo tiempo que el propio, empezaron a cambiar los ladridos por lamidas, los sopapos por caricias, la toxicidad propia y ajena por anticuerpos, y llegó un momento que gracias al haber visto esa película en cámara lenta, ya ningún pasaje fue un infierno, los obstáculos comenzaron a parecer regalos, y empezaron a llegar días detrás de otros cada vez menos agobiantes, hasta que llegó el momento en que tiré de las riendas para frenar los instantes, para regresar a lo perdido, para aprovechar cada minuto de paz, empecé a redescubrir aromas agradables, a disfrutar la película despatarrado en la butaca envuelto en la penumbra cómplice, a verla pasar por delante, por detrás, tomado de su lengua, de su entrepierna, hasta la paz de una siesta sin corset.
Chips, glotis y flema inglesa
Me refregaba las manos porque me quedaban un par de capítulos de la segunda temporada de Homeland, que había declinado ver siempre que me lo sugerían, porque cometí el error de hacerle caso a esas sinopsis ultra resumidas que aparecen en internet tras los créditos de las películas y series. Decía que se trataba de espías y de Medio Oriente y como detesto todas las historias de ficción e incluso de no ficción sobre el tema, me tiene refrito, ni siquiera me planteé husmear.
Pero una amiga cuyo criterio intelectual me obliga a tenerla en cuenta y con quien intercambio introducciones a ls series, me la recomendó encarecidamente diciéndome "al menos comiénzala, si no te gusta la dejas", en efecto me gustó tanto que vimos cuatro capítulos de un tirón en su casa. La segunda temporada es aún más trepidante. Y me refregaba las manos porque me quedaban unos capítulos para disfrutar y un paquete entero sin abrir de papas fritas con pimienta y limón, una exquisitez que no dura ni medio capítulo, pero que valía la pena abrir.
Puse el play, tiré de las esquinas de la bolsa e hizo "pop". Metí la primera papa a la boca, ese sabor ácido, ese gustito picante, lo bajé al gaznate y apenas tocó el glotis me percaté de que algo no andaría del todo bien. Comencé a carraspear para poder aspirar aire mientras la garganta se me cerraba cada vez más, en pocos segundos no podía respirar, me puse boca abajo, comencé a hacer ejercicios con la garganta, me llevé unos dedos a la campanilla y resultó peor, la pimienta sintetizada o lo que quiera que esa sustancia fuese comenzó a actuar de candado entre mi interior y el mundo de la fotosíntesis en una manera ya preocupante, fui a mi neceser de medicamentos, cogí un antihistaminico que todo asmático atesora en su morada y comencé a hacer ejercicios de calma mental, de control de la situación desde la cabeza, pero tomé conciencia de que o solucionaba el entuerto con premura o debía salir al palier a llamar el ascensor y tratar de llegar lo más lejos posible para pedir auxilio. Abrí ventanas y comencé a ejercer una ligera presión con el dedo a la parte posterior de la lengua hacia abajo, me tranquilicé y de a poco comenzaron a deslizarse hacia los bronquios briznas de aire, permanecí inmóvil y dejé que cada vez entrase un poco más de cantidad de oxígeno, sentía como me descongestionaba por dentro y por fuera, volví a sentir sangre en las manos, riego en toda la entendedora y una sensación entre gloriosa por no precisar salir a escandalizar a la gente con las sirenas de la cura, y aterrorizadora por la evidencia de levedad del bienestar. No soy nuevo en sustos pero este casi me puede.
Regresé a mi serie sabiamente recomendada por mi amiga pero lejos del paquete de sucedáneos papas fritas sabes a pimienta y limón y es que vivir sólo, puede conceder ciertas libertades y dotar de un halo misterioso; pero también supone aprietos que requieren de determinaciones y decisiones acertadas y flema inglesa, de esa que precisamente por ser un enjambre de nervios, atesoro en toneladas en el baúl de las emergencias.
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