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El blog de martinguevara
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Bloqueo o embargo, Fidel o Castro

18 Enero 2022 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Cuba Opinión, #Opinion crítica.

La gente suele sentirse mejor, más segura, si se escora hacia un extremo de las cosas, y particularmente en el debate político. Parece más escabroso el camino si es diáfano y esta abierto todo, si no se teme a la verdad en todo su espectro. Si a la hora de criticar una sociedad hay que elogiar sus aspectos fuertes, únicos, pues se hace y la critica cobra mayor fuerza y a la larga, al ser integral, también resulta más creíble.

Por ejemplo, el único país de América Latina, ni Argentina con toda su cultura, ni México con su neutralidad, ni Brasil con su carácter de potencia, donde no hay niños descalzos oliendo pegamento violados por policías, o portando pistolas en bandas criminales, ni asesinados por otras bandas o por policías por esta misma razón, es en Cuba, donde además todos en mayor o menor medida tienen escuela , un techo aunque sea un desastre y una atención médica por más deficiente que sea.

Un país repleto de libertades cercenadas, pero lleno de necesidades cubiertas.

Por otro lado el tema del Bloqueo/Embargo o Embargo/Bloqueo para que no se me berree nadie, hay que abordar el asunto sin parcializarlo, ni por Cuba ni por la Casa Bacardí.

La queja por el bloqueo es absurda, cuando se nacionalizan todas las empresas del país que sea y se embargan todas sus propiedades y dinero, pero más si es una potencia imperial, para lo mínimo que hay que estar preparado es para una invasión. Pero incluso tuvieron buena suerte, ya que para sacar los cohetes de la crisis de octubre lo que pactó Nikita con Kennedy fue que no se tocase a Cuba en lo militar más que lo que había sido Girón o Bahía Cochinos, y Guarapo se salvó con solo un bloqueo como reprimenda en años en que a nadie le temblaba el puso para barrer un país entero a bombazos. Y por otro lado no se entendería el sentido de hacer una revolución contra EEUU y desear como agua de mayo su cruel moneda resultado de la explotación de los pueblos.

Las contradicciones son tantas de ambos lados, por ejemplo del lado estadounidense, aparte de poder ser criminal, el embargo incurre en una contradicción inaceptable, deja clara la mentira de que son sociedad de libre mercado, si se prohíbe a su empresariado comerciar libremente sus productos y servicios con quien les de la reverenda gana, como ocurriría en un hipotético verdadero capitalismo. También abordé mucho el uso del bloqueo para mantener el pueblo unido en torno a consignas que se gestan en los intestinos, de patriotismo y amenaza exterior, que Guarapo los manejaba con una maestría inigualable, cada país que se precie tiene su bloqueo/embargo, su Malvinas, su Gibraltar, su Crimea, para echar mano de él en caso de que los ánimos se dispersen más de lo que el minimo decoro sugiere.

Otro tema de interés entre las dos orillas es sobre la particularidad lingüística de los términos Bloqueo o Embargo y Fidel o Castro. Como las maneras de llamarle a cada cosa denotan una afección u otra, y la manifestación de la picaresca latina verduga de todo atisbo de vergüenza, la mayoría de los que se fueron a Miami después de los ochenta llamaban Fidel a Guarapo y bloqueo al embargo, pero para no ser confundidos con simpatizantes de la Involución, y lo que es peor, de comunistas, cuando llegaron a la otra orilla se dieron cuenta que era mejor ser disléxico e impostar llamándoles: embargo y Castro.

Ni el punto de vista victimista, que mucho cara de guante como Guarapo y sus jenízaros, que no dejaron de tomar vinos de Vega Sicilia de 300 dólares el pomo, en pleno período especial, mientras lloraban como plañideras por el bloqueo viviendo como jeques, ni desde el prisma descarado y criminal desde la caída de la URSS, de la continuación de la aplicación de una disposición autoritaria y criminal con el pueblo de Cuba y el propio mercado estadunidense, capricho nacido en la Guerra fría, cuando se sabía que si ningún país capitalista comerciaba con Cuba, ya estaba la URSS, el campo socialista y un buen manojo de países No alineados para eso, como así fue mediante el CAME y el COMECON.

Entiendo el pensamiento crítico como un campo donde reina toda la libertad de la que el pensador desee disfrutar a la vez que de hacerse responsable, donde se encuentran todas las aristas posibles de cada tema que se desee abordar. De ahí que el debate signifique crecimiento, que la duda sea progreso, y que el extremismo, aun cuando en apariencia brinde las llaves de un nicho conocido, confortable, seguro, es la trampa para la insatisfacción intelectual y el distanciamiento de los espejos en que mirarse de frente sin temor a lo que se vaya a encontrar.

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Versalles

11 Enero 2022 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Relax, #Europa Aorta

Cuando uno pisa Versalles, entiende toda la Historia contemporánea.

La sensación de derroche de riqueza, de poder, era un millón de veces mayor que lo que sería vivir hoy ahí con los mismos sirvientes e idéntico poder. Cada comodidad para unos de aquel tiempo, provenía de un chorro de sudor y sangre de otros, en esa época previa a la industria, al pop, al jazz, al automóvil, al tren y al avión; previo al fenómeno del juglar, bufón o gladiador multimillonario haciendo reír, bailar, o gritar de emoción en un estadio, a un auditórium con infinitamente menos recursos y fama, invirtiendo la ecuación histórica.

María Antonieta decidió vivir en el edificio Trianón que se encuentra en medio de los desmesurados jardines, consideraba esa preciosa mansión como una casita más íntima, más parecido a los aposentos vieneses a que estaba habituada, no le faltaba razón al compararlo con la deslumbrante pero también descorazonadora y helada dimensión y exhibición de riqueza del palacio central. Ella imaginaba que sería considerada una reina humilde por habitar el Trianón, y aunque era cierto que ni por asomo se acercaba a los delirios de grandeza de sus pares franceses, lo cierto es que mientras vivían en este decorado, el último y más impresionante para aristócratas y desesperante para harapientos, los hambrientos, a duras penas sólo su sed llegaban a calmar. Pero no del todo.

El día en que María Antonieta se quedó sorprendida y petrificada con la noticia que seis mil mujeres habían entrado al palacio exigiendo pan, no entendió las causas, nunca había visto con sus ojos todo el dolor que causaba el alcance de cada uno de sus desesperantes minutos. Buscaba una conexión con la ecología y el alma en una granja reluciente que se hizo montar en un ala del jardín, lo cual ofendía a los campesinos que morían de hambre a pocos kilómetros de aquel paraíso de elixires demoníacos. Leía a Rousseau, creía tener una sensibilidad especial, que la hacía la reina más amada hasta por el más pobre de los franceses. Preguntó:

¿Para qué quieren pan?

Los poderosos del mundo, hoy mucho más inadvertidos que María Antonieta, más desapercibidos que su esposo Luis, sin embargo han ido descuidando las precauciones incorporadas tras el gran susto universal de 1793 para abusadores de toda calaña, construyen burbujas en el aire, gastan lo que daría de comer a un país entero por una semana, para hacer un viaje de media hora al espacio, Compran y compran y compran, edificios mucho menos suntuosos que Versalles, pero cientos, miles, millones de ellos y se ríen y bailan en sus festines con sus putas y su cocaína de la mejor calidad, pero llevan en el ADN, aunque cada vez más diluido, el recuerdo reverberante de aquellas seis mil mujeres pidiendo pan y del golpe seco de la guillotina contra la madera una vez desprendida la cabeza y su sonido seco, crujiente, apagado, al caer al fondo del canasto.

Disfruten de la mezquindad de la era digital, pero sean cautos, no se pasen, porque los sedientos de hoy, también pueden hallar reminiscencias de aquellos que apagaron su sed en la plaza de la Concordia.

 

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Bisne ámbar

3 Enero 2022 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Cuba flash., #Relax

En una época viví la noche y la vida hedonista en La Habana, cuando pude dejar de estudiar dejé, me metí en una trabajo en Centro Habana que se llamaba CEDISATEMA, de la incipiente computación. Computadoras de tarjetas, dentro de espacios acondicionados con operarios vestidos de blanco, como médicos. O enfermeros. Yo entré al departamento de Mantenimiento. Ahí conocí un flaco, de Centro Habana que me introdujo en el mundo del "bisne", en aquella época si un cubano sin "padrino" tocaba un dólar podía ir preso hasta cinco años, a lavar prendas interiores y lustrar protuberancias de asesinos y violadores. Era un delito riesgoso, pero aún así algunos se atrevían a caminar tras los turistas audaces que entraban a los barrios, o se arriesgaban a ir a las inmediaciones de los grandes hoteles, para cazar "yumas" y cambiarles pesos por dólares, tres a uno, y o bien pedirle a ese mismo Yuma, si hablaba español, que les comprase en las tiendas, o buscarse un extranjero residente en la isla que pudiese entrar a las tiendas de Intur, las Easy Shopping, el Seaman's Club, o la diplotienda de 5ª y 42 en Miramar, para comprar montones de chancletas, "pulovitos" "pitusas" baratos o alguna otra prenda que tuviese mucha salida en la cuadra.

Aquella circunstancia era todo un aliciente para ni estudiar ni trabajar, así que dejé de ir a CEDISATEMA, a los dos meses me encontraron en casa para que firmase la baja por la ley 32.

Con tanto tiempo libre y habiendo casi únicamente ron Legendario y Bocoy en los bares y pizzerías, me aficioné a este jugo añejo de la caña de azúcar. Y como una cosa lleva a la otra, empecé a entrar en esos piringundines a veces, otras en bares de reputación mejorable o en esos cabarets de bailarinas sudorosas, donde dada la cercanía no me quedaba más remedio que alternar con damas que los Stones llamarían de Honky Tonk. Algunas maravillosas, otras no tanto, pero la mayoría al final grandes compinches. Eso sí, dos cosas, templar y no confiar en el amor ni la amistad eterna, más allá del rato en que rabo permanecía enfundado, o mientras el billete del bisne alcanzaba para el jugo de caña y algún aperitivito.

Primero le llegó la bola al responsable de Departamento de América mientras era solo "regado", a ICAP cuando pasé a ser vago y curda, a tropas especiales cuando ya me colgaban cartel de bisnero y marihuanero, y al secretario de Guarapo cuando ya el run run era de antisocial, lumpen, delincuente. Y entonces me la aplicaron.

Pero hasta entonces vacilé como una familia de moscas en un baño de Coopelia. También había momentos de salir disparado como alma que se la lelva el diablo, porque me engolosiné con los bisnes, y a veces me jamaba al moreno que me daba los "fulas" . Los vacilones salidos de las "líneas" acaso sean los más disfrutables, cada minuto no exprimido puede descoordinar mañana con un trancazo, una puñalada o un exilio forzoso del barrio, por eso se disfruta milimétricamente.

Las historias que conocí de las damas que me acompañaban en el discurrir de las horas, en el pulido del tiempo, ya fuese por sus confesiones o por las de terceros, dejaban a Amber Heard como una niña de parvulario. Limpiaban como si fuesen vasos, bolsillos de gavilanes desprevenidos o confiados, muy a menudo seres infinitamente más despreciables que ellas. Y si el tipo una vez liviano como pluma en turbina, se ponía pesado, le corrían bola de abusador para que los primos le diesen una buena medicina, o de ganso, para que él solito se enterrase vivo.

Ambers Heards de sandunga que con el Mitú habrían sacado mínimo, un imperio y dos colonias, sin moverse de La Rampa,

ámbar

ámbar

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Regurgitando balones

31 Diciembre 2021 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Europa Aorta, #Opinion crítica.

Estoy empezando a regurgitar las resonancias del fútbol. Que París, la ciudad más maravillosa del orbe y la historia, el mayor concentrado de cultura, encienda la Tour Eiffel en honor a Messi que es un buen pibe, pero no sabe ni hablar (se entendería que encendiesen el mayor estadio, pero ¿la Torre Eiffel por alguien que no brille más que Víctor Hugo?) se le da un Balón de oro a un delincuente sentenciado por varias causas, desde violaciones de tráfico hasta secuestro de personas, se encubre a un violador que pagó a su victima para silenciar un delito por el que hoy un ser no futbolista de elite ni cura, dejaría de ver para siempre la luz del sol, se les perdona las evasiones de impuestos y se les rie la gracia a los más ricos (los menos adinerados, indefectiblemente, llevan su culo a dormir entre rejas)

Está empezando a dar arcadas que le den un Mundial, los esponsoreos de camisetas de los grandes equipos, Súper Copas Europeas, a dictaduras del oro, medievales, opresoras, hipermisóginas, homofobas, que asesina periodistas honestos y deja morir miles de obreros-esclavos en la construcción de sus estadios.

Ya está comenzando a ser irresistible la peste al ver que se honra, llora, respeta, fuera del ámbito donde sus habilidades deportivas concurrían a hacer las delicias del espectador, a un abusador de niñas a la sombra de su protector el abusador en Jefe, y de otro ser vil, ruin, que negó toda la vida una brizna de amor a su hija, le negó el apellido, la palabra, la sonrisa, una caricia cuando niña, cuando adolescente cuando moribunda, hasta el último día, llegó a negarle una mísera llamada de teléfono en su lecho de muerte.

Duele ver que ni la FIFA, ni la UEFA, ni ningún futbolista magnate alzó su voz para detener el curso de la pena de muerte al valiente colega iraní que apoyó el derecho de las mujeres a quitarse el velo.

¿Cuál es el mensaje?

El que está asentándose para las generaciones actuales y futuras es que aquel que tenga la habilidad de controlar una pelota tendrá bula papal, universal y vitalicia para cometer cualquier crímen, delito, bajeza de la especie humana.

¿Qué niño con dos dedos de frente elegirá ser un prestigioso catedrático, si siendo el más burro del aula puede ser el rey del mundo, de la fama, de las mansiones sin libros, del mal y del Champ de Mars?

 

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Deseo etéreo

27 Diciembre 2021 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Relax

Que maravilla, hoy en medio de un día nuboso con llovizna, de repente vi una garza de cuello largo atravesando el aire como una saeta, iba detrás de un grajo o una alondra, no se podía distinguir bien, hasta que dando vueltas en ochos y sacacorchos se me aproximaron lo suficiente como para distinguirlos bien, no eran pájaros, era un falo extenso persiguiendo a una vulva bembona y pendejuda, una maravilla de la naturaleza, una morronga y un papayón voladores, libres, desatados de esos cuerpos que los usan para su satisfacción, casi sin tenerlos en cuenta, casi sin cuidarlos, casi sin respeto alguno, esos cuerpos y mentes que los usan mientras están erectos y húmedos y después los olvidan tras calzoncillos más o menos lavados, más o menos chulos y bragas y almohadillas intimas que más que protegerlos los esconden, los erradican de la vida cotidiana y pública, incluso se les escatima el honor de su mención, se les llama mala palabra, solo se los menciona cuando se los utiliza para el gozo de los mezquinos desaprensivos o para insultarse previo a bofetones, a estrellones, a jurarse odio eterno ¡pinga, cojones, el bollo de tu madre"

Verlos de cara a la luz matinal revolotear plenos en vitalidad, ver al glande buscando a su propia velocidad a la recatada pero deseosa y babeante vulva, sometidos únicamente a los caprichos de sus ritmos me dio un soplo fresco de optimismo. Me miré la bragueta y dije, -sal, vuela como tu primo- y ´él, tras las rígidas costuras del blue jean y bajo la sombra del boxer negro que a esas horas de la tarde, exigía detener la transgresión de las buenas costumbres higiénicas, y como de costumbre en su comunicación interna en un lenguaje poco verborrágico pero certero, me guiñó su único ojo, y me dijo:

"Campeón, ¿y a quien persigo? una golondrina no hace verano"

 

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Navidades caprinas

24 Diciembre 2021 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Relax

Antes de que la clínica CENSAM fuese un reducto de ricos que pudiesen pagarse un tratamiento, cuando sólo era de privilegiados del establishment, estuve allí internado para tratar la afición por la curda, mucho antes que Maradona fuese a tomar kilos de merca y a garcharse niñas, cortesía de palacio.

Entre los escoltas de Guarapo, ex combatientes de la Sierra, un prominente guitarrista y músico cubano, y diferentes familiares de pinchos curdábamos más alli adentro que afuera a veces, ya que el que no se templaba a una enfermera que nos traía alcohol para fabricar alcohoelite, se robaba el bote de la clínica e iba remando río abajo hasta Jaimanita a comprar ron Legendario o Bocoy en el timbirichi de al lado del río.

Pero de eso no trata este relato. Este cuento recuerda al guajiro que fue rebelde en la Sierra Maestra y estaba allí por curda, como casi todos los internos menos un jefe de escoltas que estaba por cornudo. En una Navidad que pasamos adentro, porque no era fin de semana cuando nos daban asueto, en tiempos en que todavía era una fiesta prohibida, nos contó como él y sus amigos (siempre hay que meter a algunos amigos en las historias engorrosas para compartir posibles condenas) en las navidades de antes del año cincuenta y nueve,  cuando eran muchachos, se iban a comprar unos tabacos y ron y se montaban la fiesta antes de la hora de compartir con la familia. Contó como un día, un guajiro mayor les contó como templarse una chiva, les dijo que debían amarrarle las patas delanteras y ponerla de cara a una cerca para que el pobre bicho no intentase huir, entonces se la montaba por detrás cada uno con mayor o menor consideración por el placer de la chiva, eso ya dependía de la pedad de cada cual.

Y entonces se entusiasmó con el relato y dijo que a partir de ahí tuvo muchas amantes caprinas. Ahí saltó otro que también fue guajiro en sus primeros años de vida y aportó el método para la yegua, una banqueta, unas sogas, aunque dijo que la yegua patea, otro habló de la vaca y alguno hasta bromeó con la gallina. Aquello parecía un zoológico de locos y borrachos; pero era un reservorio de zoofilicos. Hasta el jefe de escoltas se había beneficiado a una de aquellas bestias domesticadas, bastante antes de ser conocido por tarrudo.

Nadie en su sano juicio hoy comentaría tales andanzas, por sostener la mirada en el misterio de un escote se puede enfrentar un juicio por violación interdimensonal, así que ante tales confesiones, un ejército animalista solo con soplar daría candela a la hoguera más congelada.

Pero vale, venga, prendan el fósforo que yo pongo la paja. Infructuosamente, en un albergue de la escuela al campo intenté secundar a aquellos guajiros con una inocente pero no tan dócil chiva: nada, no había forma ni de que la chiva se quedase quieta ni que se me pusiese tiesa. Lo mismo me pasó con las matas de plátanos, nunca conseguí singarme una y es verdad que su interior, era tierno y tibio como debía ser el bollo de la chiva. El tema es que regresaba a mi albergue después de haber visitado a mi noviecita en otro albergue a unos pocos kilómetros y haber estado apretando y manoseando arriba y abajo, desde la caída del sol hasta el momento de regreso antes de las diez de la noche, hora en que había que estar en la litera, caminando rápido y torcido a razón del chichón inguilinal a través del campo de plátanos. Lo mejor ya está inventado, como en la era griega, romana y azteca, la solución para bajar el chichón era la clásica ancestral de las cinco falanges y el movimiento biela -manivela, que ni chivas ni bananos streapers podían exhortar.

Hoy es nochebuena y recordé a aquel guajiro suelto, desenfadado, seguro, en el loquero de los curdas privilegiados, largando aquellos cuentos de una juventud bastante más perturbada que la del rock. En España lo más parecido a las chivas son las carneros, pero hay que ir a buscarlas a los riscos montañosos y un polvo ahí no es negocio. Sin embargo hay ovejas, lanudas, mullidas, y pensé en la cantidad de lunas de miel que se estarían produciendo un día como hoy entre pastores y pastoreadas, en las frías estepas por donde otrora galopó el Cid Campeador.

Felices navidades para los amantes caprinos de los campos cubanos y las ovinas de las llanuras ibéricas y también para los curdas, locos y adictos de CENSAM y de todas las clínicas donde los internos se reúnan, antes de la caída del sol, a contar sus batallitas inconfesables.

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Navidad de boina, cañas y barro

21 Diciembre 2021 , Escrito por martinguevara

Conozco a España por mi lengua, la herencia y la cultura.

Por otro lado por familia, mi abuela materna era de un pueblo muy pequeño de la provincia de Burgos entre el paradisíaco triángulo geográfico e histórico que forman Lerma, Santo Domingo de Silos y Covarrubias, llamado Quintanilla del Coco, al cual los naturales definen más como aldea que como pueblo.

Y por último conozco mucho a España por recorrerla, en coche, en tren, en autobús y a pie. pero esta forma de conocerla que a priori podría parecer la más indicada para tener la opinión más acertada, no es más acertada que las otras excepto en el rasgo de la topografía, los olores, sabores, colores, de la naturaleza.

Y es que siempre que llega la época de fin de año, y cada vez más me asombra la superficialidad de la gente frente a la interpretación de los festejos de las tres fechas indicadas, la navidad, el año nuevo y los reyes magos. Que en el lenguaje interesado por los descendientes de aquellos mercaderes del año cero, tan vapuleados por Jesús, se convierten en "las navidades" que cada año toman más días paganos, ya incluso meses. este año vi un arbolito de navidad en un supermercado con sus adornos y luces, puesto los primeros días del mes de noviembre.

Y en estas fiestas recuperé en mi recuerdo todo lo leído sobre la significación de la navidad, sobre con que comidas lo festejaba el vulgo, por las historias de mi abuela y sus hermanos sobre lo que comían durante todo el año, aún cuando su padre criaba animales y vendía su carne en los mercadillos de las tres ciudades-pueblos de alrededor de Quintanilla del Coco.

Se festejaba navidad como el nacimiento del ser icónico más austero de la cultura occidental, que pudo ser rey de los judíos y murió ejecutado pesando la mitad de su peso habitual, sin nada más que un paño en su cintura (para los puritanos eclesiásticos, lo más probable es que fuese totalmente desnudo) a manos del poder romano, como castigo por sus mensajes subversivos contra la opresión y la explotación. Se tenía en cuenta esta austeridad en las comidas, y se celebraba comiendo lo que habrían podido comer María y José en aquel Belén de pocas sobras. Mi abuela, que durante el año entero comía sopas de ajo, de cebolla, lentejas, con alguna pata de gallina con suerte o grasa de cerdo o cordero con mucha dicha, ese día chocaba con la fibra, probaba la sustancia de la carne de los animales que solían darles calor durante los duros inviernos, viviendo y transpirando en la planta baja.

También en fin de año, durante el día, los niños retozaban en la nieve, los mayores preparaban la cena, y de noche comían y los mayores tomaban vino. mientras los niños agua; la naranja no se conocía en esas aldeas heladas. Los reyes magos era un día únicamente para los niños, jamás una persona mayor se tomó un asueto para festejar esa fiesta de infantes, ya dos días sin producir habían sido casi un exceso para las arcas familiares.

Eso por la parte de los mantras familiares, historias que han ido contadas de una generación a otra, y de parte de mis lecturas, los festines fueron aún mucho más austeros, dependiendo de la zona en que tuviesen lugar. En la parte sur de España la influencia del uso de especias y el acceso a cítricos, vegetales y legumbres variadas, así como peces daba una mayor variedad a la mesa navideña que los pueblos de tierra adentro, e la meseta o la montaña. Pero en general era considerado de buen gusto celebrar la llegada del niño Jesús sin alardes que desbordasen el recipiente espiritual del cristianismo.

Mi experiencia empírica ha sido, y de hecho está siendo diametralmente opuesta a esta austeridad sugerida por la figura y el ejemplo de Jesús y la condena de la propia doctrina católica a la "gula" como uno de los siete pecados capitales.

No sólo en cuanto la aberrante cantidad de comida, tanto mejor cuanto más cara e innecesaria, que se pone encima de las mesas, de modo tal que aquellos quienes entre sus apetencias naturales encuentre en la cima al salchichón, el jamón de baja calidad, el chorizo o arroz a la murciana, terminan endeudando el mes de enero, para poner sobre el mantel pescados como el besugo, mariscos inaccesibles como las nécoras, o centollos y trufas, haciendo un trasvase a los grandes almacenes desde sus bolsillos, de los que el resto del año lloran su oquedad al gobierno, mientras los mendigos siguen en los mismos cordones de las aceras, esperando que algo del mensaje de aquel valeroso Jesús, llegue al espíritu de esas fiestas del derroche más anticristiano y diabólico que pudiese imaginar el mejor servidor de Lucifer.

Quizás este dispendio desmedido de los ahorros acumulados esté estrechamente relacionado con las vicisitudes pasadas en más momentos históricos que los que gustaría admitir, toda vez que España llegó a ser dueña de casi todo lo que se entendía como el mundo, pero las riquezas rapiñadas se atascaron en aristocracia y clero. Mientras sea respuesta a este recuerdo impreso en el ADN podría entenderse como emergente, aunque excesivo.

Si responde a la asfixiante opresión de una historia católica de fronteras, que es donde la religión se apertrecha de más fetiches y tradiciones, si es una sacudida de tanta culpa religiosa por el placer, lo apruebo a medias, ya que el sumún de la iconoclasia no es dar rienda suelta unicamente a la gula, comer hasta la saciedad es el sucedáneo más inmediato de follar hasta la extenuación, de soltar toda la líbido acumulada, reprimida o destinada a otras labores y encausarla en una catarata de lascivia que compense siglos de represión del hedonismo en el vulgo. Grecia lo sugirió y Roma certificó que el clímax del placer, de la herejía, se materializaba entregándose al mismo tiempo y en el mismo espacio a tragar banquetes, tener sexo y colmarse de vino sin levantarse del diván.

Lo lamentable y tóxico es cuando este desborde de gula impersonal, de competencia con el vecino por ver quien gasta más, de entrega de la paupérrima cantidad salvada durante el año de las garras de los chupópteros, a ellos mismos al final; es en oposición a la otrora identitaria tradición ibérica de austeridad, que se reflejaba en una vida honesta, en códigos éticos que a la luz der hoy resultan conmovedores, en la mejor época de la poesía universal, en boinas, cañas y barro, que dejaron para la eternidad la esencia del alma noble, del valor de la rebeldía, la audacia y la lealtad, que en nuestros días brilla por su ausencia.

 

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El valle de los simuladores

17 Diciembre 2021 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Cuba Opinión, #Cuba flash.

Cuando en 1987 Fidel le dio tanta importancia y privilegios a Maradona, me sorprendió, porque en Cuba había enormes deportistas, algunos habían sido tres veces campeones olimpicos y tres veces mundiales, y sin embargo si se les descubría un sólo dólar, no los millones que cobraba Diego, les quitaban todas las medallas, todos los récords, los borraban de los libros de deportes y según el caso hasta podía ir preso. Ni que decir si se le encontraba un porro de marihuana, no quisiera pensar en la cantidad de efectivos en su paredón de fusilamiento si lo descubrían con un kilogramo de cocaína suministrado por la Camorra más ultraderechista, o por los narcos argentinos.

Nunca entendí esa seducción que ejercía sobre él todo lo que no fuese cubano, como con el periodismo, no dio ni una sola entrevista que valga la pena a un cronista nacional que no fuesen esos zurullos vergonzosos en que Randy con la sonrisa congelada, se quedaba de pie sempiternamente esperando a que Maraña dejase de balbucear y le concediese permiso para sentarse. Todos fueron a los Lisa Howard, Barbra Walters, Maria Shriver, Gianni Mina, Frei Beto, Tad Szulc, Oliver Stone. Sentía pasión porque los extranjeros lo admirasen, y el clímax lo embargaba si eran estadounidenses.

Pero lo de Maradona no lo entendí durante mucho tiempo, ese amor, esa pasión, esa sumisión; hasta que me di cuenta de que distaba mucho de ser por su admiración al fútbol, al que en Cuba se llamaba balompié y no lo había jugado nadie fuera del estadio de la cervecería Cristal, después llamado Pedro Marrero, donde quienes lo jugaron, cuando terminaban tenían que ir al cercano hospital ortopédico Fructuoso Rodríguez, para enyesarse los tobillos y curar las fracturas producidas por las patadas que se propinaban veintidós jugadores en molote.

Me di cuenta que como a Trudeau, a Errol Flynn, a cada revolucionario de América latina, a Perón, a Brezhnev, a Allende, a los afroamericanos de Harlem, a sus comandantes, sus amigos, hermanos, padres y santos, a todos, sin excepción los usaba y los tiraba cuando no les servían más. Como hizo con Camilo, con el Che, con De la Guardia, con Ochoa, con Haideé Santamaría, con el propio Teofilo Stevenson, con Savon o con Alberto Juantorena.

Pero aún así no entendía por qué Maradona. Hubiese sido más comprensible que le diese esa cancha a un beisbolero de las grandes Ligas norteamericanas que fuese progresista, un negro, un latino, un basquetbolista de la NBA ¡cuantos no habrían suspirado por el amor de Guarapo!

¿Por qué Maradona? Con el tiempo me di cuenta de que además de usarse mutuamente de cara al mundo para sus intereses, eran iguales, idénticos salvando el abismo cultural que los separaba, al futbolista solo una cosa le gustaba más que la atención de todo el auditórium, una montaña de billetes de moneda estadounidense, y a Guarapo el poder absoluto. Ningún dinero compra lo que Fidel poseía en Cuba bajo el ala de su poder.

Esa mezcla de amor y temor, uno necesitaba la cancha llena y el otro la plaza abarrotada, coreando sus nombres como un chute de alaridos en las arterias, y en las venas del rabo siempre temeroso de fallar un día en público, sin secretos, sin escondites.

En el valle de las simulaciones.

 

El valle de los simuladores
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Cuatro bodas y cuatro funerales

11 Noviembre 2021 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Relax

Durante un considerable período de tiempo de la niñez y primera adolescencia tuve una intensa vida onírica de las que quedan grabadas en la vigilia.

Había ocho aventuras nocturnas que se repetían una y otra vez. Una era la del toro persiguiéndome por el living alrededor de la mesa del comedor, las sillas estaban colocadas sobre la mesa con el respaldar hacia abajo, y eso detenía al toro si yo me metía bajo la mesa, resguardado por los respaldares. A veces pasaba horas esperando y el toro no se iba.

Otra situación, esta la más desagradable, era que en un rincón de un patio, yo le pegaba un puñetazo en la barriga a mi abuela, a la que adoraba, y esta empezaba a subir hacia arriba pegada a la pared, muy de a poco, entonces el muro se hacía interminable hacia arriba donde mi abuela no dejaba de ascender. Esa pesadilla, una vez despierto, me dejaba devastado durante el resto del día, cuando tenía ese sueño me quedaba en casa pegado a mi abuela, esperando que terminase las tareas de casa para jugar a la escoba del quince, a la brisca o al culo sucio.

Pero otros sueños no eran así de desangelantes, por ejemplo ese que me encantaba en que yo estaba en un campo de batalla humeante, recién terminada la guerra, y encontraba una mujer tendida sin vida con un escote generoso que dejaba ver un par de tetas grandes, redondas, jugosas, y me ponía a sobarlas con deleite y frenesí sin que nadie me pudiese detener ni juzgar porque estaban todos muertos.

Había otro sueño en ese mismo campo de batalla, en que quien yacía era yo, entonces una mujer, también exuberante, se paraba poniendo las piernas cada una a cada lado de mis cuerpo y yo miraba sus piernas largas y su ropa íntima, sin limite de tiempo, era un niño que no tenía idea de mucho más en materia erótica, pero aquellos dos sueños me elevaban a un estado de placer que ni remotamente conocía en la vigilia.

Luego estaban esos dos casi antagónicos, parecían cara y seca, en uno era perseguido por cualquier cosa que me sugería, me invitaba, me empujaba a correr, pero las piernas no me respondían, me costaba un esfuerzo tremendo lograr poner un pie delante de otro, pero no mucho más, y en el transcurso el peligro se acercaba cada vez más, aunque nunca llegaba a producirse la tragedia temida.

La contracara de eso, es ese sueño tan compartido, tan deseado, tan liberador, que es empezar a correr y comprobar que se está en el aire, y entonces empezar a batir los brazos y elevarme volando por encima de árboles, y hasta una altura prudente, de más o menos la azotea de un edificio de varias plantas, y volaba y volaba. Ah, quien volviese a soñar ese sueño.

Sin embargo hay dos, ya de mayor, que no quiero soñarlo nunca más. En uno cometí un robo junto a otros cuatro que entramos a una casa que nos tenían señalada y abrimos una caja fuerte, nos llevamos una inmensa cantidad de dinero, y ya estaban sobre mi pista, o bien el dueño del dinero, o la policía, y era inminente el momento en que echasen mano de mi ya muy arrepentido cuello.

El otro es aún peor, en algún momento y sin aparecer claras las razones ni a quien, resulta que maté a una persona y la enterré en una parcelita de tierra cerca de mi casa, a veces es en un patio, a veces está cruzando la acera de mi casa, y resulta que en su momento no cavé suficiente, y tanto la lluvia como lo sobrenatural de la dimensión van dejando cada vez más cerca de la intemperie el cadáver, que aún no se ve, pero está muy cerca de la superficie, y en cualquier momento me toca el horror de ir preso, muchos años después de haber cometido el crimen.

Sueños para bodas y para  funerales.

 

Cuatro bodas y cuatro funerales
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15 de noviembre

26 Octubre 2021 , Escrito por martinguevara Etiquetado en #Cuba Opinión, #Cuba flash., #Opinion crítica.

Soy del criterio que la Revolución /Involución cubana no fracasó, sino de que "ha fracasado".

La primera afirmación se aplica a la cosa acabada, concluida y enterrada. Esa aseveración se podría aplicar a la URSS, por ejemplo. Pero no aún al experimento cubano, como no podrían  aplicarse al francés. En cambio, la segunda afirmación implica que lo hecho hasta ahora no ha funcionado, no al menos atendiendo a sus objetivos primigenios; pero no implica la imposibilidad de hacerse, de empezar a enmendar errores políticos, económicos e ideológicos, algunos de bulto otros de mayor delicadeza.

El 15 de Noviembre está fijada una marcha pacífica por las calles cubanas organizada por el grupo opositor Archipiélago, quienes en un inicio la habrían solicitado para el 20 de Noviembre, fecha en que el gobierno cubano organizó una marcha miliar, y por ello la trasladaron al 15 para no dar siquiera el más mínimo motivo para una respuesta negativa. Cosa que sin titubear hizo el gobierno, no sólo prohibiendo la marcha, sino amenazando a sus organizadores con someterlos a un juicio en que enfrenten cargos de traición a la patria y colaboración con enemigos externos de la revolución. Casi nada.

Es curioso que en el plano internacional, quienes reclaman mayor democracia en sus países, sean quienes más silencio guarden ante esta violación básica a los más elementales derechos civiles.

Quizás la Revolución/Involución ya no tenga la posibilidad cronológica de revivir fusilados inocentes, de reclamar el regreso de exiliados que ya fallecieron, de devolver pequeños negocios, de apartar o castigar a dirigentes corruptos, de ponerle un contén legal a la impunidad, a los altos cargos ya desaparecidos o demasiado ancianos, para que no terminen disponiendo de tantos bienes como la burguesía a la que sustituyeron, ni abusen de infinitamente mayor poder que aquellos sobre la vida y destino de la población.

Tal vez no se pueda aprovechar ya las sinergias de otros países socialistas  en vías de desarrollo, para intentar un proceso de industrialización autóctono, para encontrar vías telúricas de desarrollo posible, sostenible y eficaz, a la escala a la que fuese posible, sin falsas promesas ni sueños imperiales en vigilia. Acaso sea tarde para buscar vías de solución en la esencia propia del ingenio cubano y la fuerza del empoderamiento como individuo en la sociedad. Sendas transitables, y no atajos improvisados, para fomentar y solidificar una economía perdurable e independiente de las sempiternas "ayudas solidarias" del exterior.

Quizás sea demasiado tarde para fomentar la creatividad artística hasta los confines de la imaginación, donde florezca la crítica, el sarcasmo, la parodia, la sátira, la diversión, la burla como arma social, como elemento de construcción permanente de nuevas metas de conciencia social. Tal vez ya no se puedan derogar las innumerables prohibiciones, censuras, que llevaron al ostracismo cuando no a peores destinos a tantos artistas cubanos.

Es posible que sea tarde para liberar los candados y cepos a tantas libertades de expresión, de lectura, de escritura y publicación, de participación en los proyectos de desarrollo, desde los de una fábrica o ingenio azucarero, a los de la dirección del país.

Puede que en todos esos errores cometidos a lo largo de tantos años intercalados también con aciertos, ya no sea posible una intervención reparadora; pero aún se está a tiempo de mejorar lo manifiestamente mejorable. Todavía se pueden rescatar aquellos aspectos que entran en el ideario realista de cualquier soñador con un mundo mejor, incluso se está a tiempo de intentar plasmar los anhelos más utópicos. Claro, es un arduo trabajo que empieza por entender que la casa está, incluso, bajo los cimientos.

Un primer paso ínfimo pero enorme a la vez, sería permitir la marcha del 15 de Noviembre, y además, escucharla, atenderla, observar cuales son sus reclamos, las reivindicaciones del mismo pueblo, que otrora apoyase a aquellos revolucionarios sesenta años atrás. Por supuesto que hay desaprensivos de ambos lados del abismo deseando que se produzca una catástrofe, pero la mayoría esperamos que un atisbo de sentido común asome por una vez en las decisiones de la nomenclatura. La esperanza, amén del upite, es lo último que se pierde.

Y después comenzar a reconstruir Cuba de a poco, con la ventaja de tener bien ubicados los caminos minados, incorporando a ese grupo descontento, desafecto, cansado, molesto o encolerizado, de mayor o menor importancia numérica, pero tan necesario para alcanzar la concordia social y el progreso, como cualquier otro grupo social. E incluso, por su valor y determinación, hasta diría que un pelín más.

15 de noviembre
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