" />
Overblog
Seguir este blog Administration + Create my blog
2 febrero 2018 5 02 /02 /febrero /2018 21:40

Según versión oficial, Fidel Ángel Castro-Díaz Balart atentó contra su vida con éxito en la ciudad de La Habana.

Con la debida cautela inducida por el extenso historial de embustes de la oficialidad cubana, para el caso es lo mismo si se suicidó o de algún modo le quitaron la vida, el muchacho, eterno niño hijo del dictador, no era feliz en absoluto.

 

Hubo quien llevado por el júbilo de celebrar cualquier deceso proveniente de semejante linaje, mostro su alegría exclamando: “uno menos”. Pero cabría recordar que Fidelito no era responsable de lo que hizo el padre, y recordar también, que además era hijo de Mirta, integrante de una de las familias menos entusiastas con el comunismo que puede encontrarse en todo el hemisferio.

 

¿Era el primogénito del Mega Comandante Guarapo Castro, un niño que disfrutó de una vida con privilegios? Sí, claro que sí; pero también inundado de desamor, de un padre ausente y una madre que lo quería pero a miles de kilómetros. Cabe acotar que siendo Castro Díaz-Balart, si hubiese continuado el capitalismo en Cuba y su padre se hubiese dedicado a explotar su indiscutible inteligencia como abogado, este niño, entre los bienes y capitales que tenian su abuelo paterno, toda la familia materna y lo que hubiesen generado los padres, habría sido un pichón de multimillonario de todas formas.

Pero hablemos de cada uno de nosotros.

¿ O hay alguien que teniendo algún pariente que viajase afuera de la isla, o un pariente guajiro que consiguiese alimentos codiciados en la ciudad, como puerco, aves, yuca, malanga o plátanos, o bien cuando eran niños si les regalaban algo que los demás del aula no tenían les decían: "no, ese pitusa (blue jean), esos tenis, esa camisa, ese puerco, esos plátanos, esos juguetes, no los quiero porque los niños de mi cuadra y de mi aula no lo pueden tener?

 

¿ O los que emigraron, a la hora de haber tenido esa inmensa suerte, dijeron: "no que va, no me voy a ir aunque lo desee con intensidad, porque millones de compatriotas quisieran lo mismo y los voy a dejar embarcados en el sufrimiento"?

 

¡Vamos, vamos, vamos, que nos conocemos entre los que aramos y los que majaseamos!

 

Fidelito no mató, no prohibió, no encarceló ni siquiera siguió carrera militar y hubo problemas con eso, cuando fue quien dirigía la nunca concluida construcción de la central nuclear de Juraguá en Cuba y el Organismo Internacional de Energía Atómica, tuvo diferencias de criterios con el rumbo que debía tomar una vez que la URSS había desaparecido y algún otro desliz, lo "hicieron a un lado" por supuesto con conocimiento paternal, porque "tronar" al hijo de Guarapo no quedaba en absoluto presentable.

Hay que decir que acaso la virtud más extraña de Fidelito fue que no participó de ningún escándalo, exceso, excentricismo habitual entre los hijos de los dirigentes en los países mal llamados socialistas, de eternos gobiernos de partido único.

 

No lo sé porque no estuve en su piel, pero puedo decir que desde la mía, apuesto que habría preferido un padre que no hubiese estado clandestino los años más importantes en la vida de un crío, y que cuando cobró visibilidad, entonces fue la madre quien se exilió y lo llevó con ella, hasta que en un viaje el padre lo volvió a retener con él como un trofeo.

Encuentro algunas similitudes con mi prima mayor, la primogénita de mi tío Ernesto, con la diferencia que mientras él vivió a Hildita se la recibía en su casa igual a los demás hijos, aunque le cayese mal a quien fuese; sólo cuando él murió, mi tierna y a la vez rebelde prima fue apartada de sus hermanos, excepto del menor que la adoraba y que siempre hizo lo posible por refrendar su afecto, pero aun así ella a casa de sus hermanos no podía ir.

Guarapo no tuvo ni siquiera los timbales de decirle a su esposa que en su propio hogar se recibiría a su hijo mayor como lo que era, que ya suficiente bruma había tenido en su infancia y vida para añadirle más.

También concurre el error frecuente de pensar que es deseable ser el vástago de alguien con semejante poder que perpetuó la adoración permanente y obligada; baluarte de virilidad, inteligencia y coraje (cosas que cabría someter al más somero de los tamices para comprobar su inconsistencia), omnipresente como mito en la misma medida que omniausente como padre, tan autoritario, tan imposible de emular.

Son muchos los casos de estos primogénitos, que hasta cuando peinan canas se les sigue llamando por el diminutivo y jamás pasan de ser los “hijos de”, que terminan de manera trágica.  Cristina Onassis, sólo para citar un caso.

Soy partidario de que cuando alguien que no ha causado daños irreversibles a las personas, no ha destruido la vida de gente inocente, decide algo tan profundo, personal y necesariamente triste como el suicidio, hay que dejar que su familia y sus seres queridos lo lloren y los demás permitirle un respeto.

 

Sería bueno ver cuantos de los plañideros que asistirán a su sepelio como asistieron en su momento al de mi prima Hildita, llorarán lágrimas de cocodrilo o de culpa, y cuantos serán los escasos que conocían el alma del niño que precedió al famoso cardenense Elián, en el tira y encoje de Guarapo en su batalla propagandística contra EEUU, Miami, los Díaz-Balart, la burguesía de la que él formaba parte y la paz de cualquier alma.

Ojalá a su manera, lo haya querido.

Fidelito en los años felices, antes de la serie de diásporas.

Fidelito en los años felices, antes de la serie de diásporas.

Compartir este post
Repost0
Published by martinguevara - en Cuba Opinión
18 enero 2018 4 18 /01 /enero /2018 14:45

Ojo.

Ayer un aficionado a la violencia y al odio más que al deporte de balompié, asestó tres puñaladas a un asistente a un partido de fútbol en el metro de la zona de San Blas, en Madrid, el mismo "navajita plateá" que había apuñalado a un aficionado de la Real Sociedad unos cuantos años atrás. Es de ideología nazi y así lo expresa con total libertad junto a sus correligionarios, siendo que según nuestras leyes, constituye apología del terrorismo y delito de odio.

Ha dos meses atrás se dictó sentencia contra los fascistas que irrumpieron con violencia en un acto en la Librería Blanquerna de Madrid, golpeando, empujando, impidiendo celebrar el acto y declamando consignas de odio explícito, fueron sentenciados a prisión, pero en el mismo juicio se decretó que no entraran en la cárcel, me recordó la película "Mississippi en llamas", la escena que el juez confederado sentenció a los asesinos de un afroamericano, pero a renglón seguido dejó sin efecto la sentencia.

Un nutrido grupo de WhatsApp expresaron sus deseos de exterminar a "negros" "moros" "maricones" "progresistas"  a lo largo de diez años con total impunidad, e incluso llegaron a decir abiertamente que tenían que matar a la alcaldesa de Madrid y al líder de un partido político legal en España. De por sí daría terror cualquier grupo con esas declaraciones de principios, pero más aun tratándose de policías municipales, los cuales recorrían las calles de Madrid de noche y madrugada, según sus propias palabras, limpiándolas de basura. Alguno, tras una preocupante vacilación, fue apartado del cargo, del arma y de las calles. Ninguno está preso. 

En la calle continúa pavoneándose el Sheriff de Coslada que pasó entre rejas sólo un año a espera de juicio, tras cometer todo el abanico de delitos que figuran en el código penal, con el agravante de que era comisario de Policía. Parece que Junqueras es mucho más peligroso.

El Estado salió en defensa de "Billy el Niño"  un torturador confeso, de ideología fascista y criminal abyecto,  negando su extradición que la Justicia argentina reclamaba por medio de la jueza Cervini de Cubría, por crímenes de lesa humanidad que no expiran en el ámbito internacional, ni por supuesto  en la más elemental interpretación de la ciega Lustitia. Uno esperaría que hubiesen negado la extradición para juzgarlo en suelo español; pues no, fue para dejarlo disfrutar de su, al parecer, merecido descanso.

El Estado continúa otorgando subvenciones de la Fundación Francisco Franco, se continúan destinando finanzas a monumentos al terrorismo de Estado como el Valle de los Caídos, un canto al sometimiento de los vencidos y al exterminio en masa, y se continúa obstaculizando todo esfuerzo por recuperar los cuerpos de los asesinados y desaparecidos en la ominosa era del franquismo.

Hace quince días estuve con mi hijo en el campo de concentración de Dachau, en los alrededores de Münich, uno de los primeros campos  nazis, al principio cuando estuvo regentado por las SA era para comunistas, socialistas, homosexuales, gitanos y díscolos en general. Pasó a estar bajo el poder de las SS y de a poco fueron nutriéndolo de judíos y demócratas de varias nacionalidades hasta armar una orgía de dolor y muerte para concluir en el límite del horror.

Al investigar en algunos ensayos, mellado la atención que el nivel de tolerancia con los crímenes de la derecha que dieron pie a las políticas que comenzaron en 1933 en Alemania, era notablemente inferior al que hoy disfrutan los nostálgicos del fascismo de corte español, que no llegó a eliminar a seis millones de judíos y veinte millones de rusos en una guerra porque no fue necesario, pero mató salvajemente a todo aquel que podía significar algo de progresismo, torturó y liquidó los derechos de la mujer, de los trabajadores, de las clases medias, de la democracia, de expresión, culturales, en definitiva, políticas de vanguardia conseguidas con mucho sacrificio en España.

Un fascismo que no habría titubeado en matar el doble que el alemán si hubiese sido necesario, porque mató lo necesario y un plus, y que encima gozó del privilegio de ser vencedor durante cuatro décadas dejando el terror impregnado en el ADN de la población, incluso tras cuarenta años de su aparente adiós.

Lion Feuchtwanger, vaticinó escribiendo como poseído por el futuro inmediato sobre la Alemania que estaba por venir, y ponía en boca de uno de sus personajes principales en la obra "Los hermanos Oppermann", el descrédito a quienes temían que en su país, el de Beethoven, Goethe o Bach, los bárbaros de ls SS pudiesen ir más allá de algunos tumultos y asesinatos puntuales, era precisamente el hermano que no se exilió y terminó muriendo en el campo de concentración.

Ojo.

Nada de lo que tenemos es perpetuo ni es seguro, pero mucho menos lo será si no tomamos parte en su cuidado.

"El trabajo os hará libres" Letrero en la entrada del campo de la muerte de Dachau

"El trabajo os hará libres" Letrero en la entrada del campo de la muerte de Dachau

Compartir este post
Repost0
Published by martinguevara - en Europa Aorta
16 enero 2018 2 16 /01 /enero /2018 14:07

Mayte se ahorcó, colgándose de un framboyán, algunos años después de dejar aquel puesto de dirigente de la Unión de Jóvenes Comunistas en la secundaria, en el cual se desempeñaba a la manera de un Torquemada del estalinismo, señalando, delatando y destruyendo la vida de compañeros de aula, marcada por la urgencia del ascenso en aquel crimen generalizado. O bien por el miedo a ser tomada por alguien con desafección al sistema. O quizás sólo tuviese pavor a que se hiciese público su latente lesbianismo. Mayte sólo abandonó el cargo de delatora habitual cuando encarcelaron a Benjamín por la venta de unos pantalones vaqueros, de los que ella misma había comprado unos para regalarle a Amalia, la niña de sus ojos inyectados en remolacha. Sin embargo, cuando en prisión apuñalaron a Benja, y se empezó a hacer público su amor por una mujer, Mayte quedó tocada y al poco se hundió, colocando un banquito al pie de la rama más fuerte del árbol florido, para quedar suspendida como en el vuelo de un cernícalo o de un colibrí, detenida en un único punto del aire. Para siempre.

Pedrín no paró de comprar periódicos para revenderlos al grito de ¡Rebelde!, ¡Rebelde!, unos años después de haber participado en varios pelotones de fusilamiento, cosa de la cual, según me confesó entonces, no estaba del todo avergonzado, ya que ningún soldado sabía si llevaba la bala definitiva en su fusil.

Pedrín no se ahorcó, gracias a que no estaba seguro de si había liquidado a alguna de aquellas personas, pero también , a merced de la misma razón, se vio invitado a abandonar la cordura.

Nilda, el chivatón de cuarto, Cuca y su marido, tan perfectos y chismosos ellos, igualmente enloquecieron o se dedicaron a recoger colillas de tabaco por el Vedado o, como Fefa, la del núcleo del Partido, terminaron haciendo felaciones en los chupa chupa de la rotonda de Alamar, casi sin dientes y con una halitosis que armonizaba con su labor. Los que se salvaron de terminar en el infierno terrenal dentro de la isla compraron su salvación con el desgarro del destierro y mantienen pulcra discreción acerca de sus anteriores prácticas.

Pero los que ahora están empezando a salir de sus madrigueras, los que hoy harían lo imposible por borrar todo vestigio de nexo con el poder absoluto, toda pista que los relacionase con medio siglo de obsecuencia incondicional, de prácticas vejatorias para con sus víctimas, éstos no son venidos de las asustadas viviendas pobres, de las aulas de construcción Girón de las escuelas al campo, ni tan siquiera de las aulas vocacionales de la ciudad-escuela Lenin.

Son los distribuidores del pan. Los que administraban el hierro y el miedo. Los que estudiaron en escuelas militares para familiares de dirigentes, los que hicieron carrera en el MININT (Ministerio del Interior), los que dirigieron a Mayte a Pedrín y a Nilda, como instrumentos del odio entre todos los ciudadanos, odio que permanecerá por mucho más tiempo como sedimento, de consecuencias lapidarias, que el ya impresentable y obsceno medio siglo en que violentaron a diestra y siniestra todo material sensible de ser humillado.

 

"Framboyán con línea" Óleo de Richard Somonte

"Framboyán con línea" Óleo de Richard Somonte

Compartir este post
Repost0
Published by martinguevara
15 enero 2018 1 15 /01 /enero /2018 16:43

A raíz de la pública diferencia mantenida entre las norteamericanas que denuncian lo que para ellas son abusos o acosos, y la posición de las más libertinas y trotadas francesas, que consideran tales denuncias una muestra más del puritanismo de origen cuáquero en EEUU, quería aportar algún apunte.

En esta contienda concurren dos realidades muy diferentes, famosas por opuestas precisamente en ese rubro. Dos grupos de expresión que llevan toda la razón en sus proclamas, y que no se anulan ni se superponen por la sencilla razón de que pertenecen a dos realidades tan diferentes que casi configuran dos dimensiones irreconciliables, intangibles. Refrendan posiciones  la cultura que cobijó el desborde de testosterona de Strauss-Kahn frente a la que condenó sus formas de expresión.

Es curioso, lo primero que pensé desde antes de este manifiesto de damas mucho más cercanas a mi ideario cultural, de reivindicaciones vanguardistas, del más amplio espectro de libertad individual, pero sobre todo del derecho a la exploración sin límites del erotismo personal, del interés por el hedonismo, de la incursión de la levedad del ser y de la catarsis lúdica en el peso de la vida cotidiana, fue ¿qué pensarán mis conocidas franchutes sobre esta exposición pública, ora en modo de denuncia ora de diatriba, de la vieja y paradigmática diferencia característica entre lo que son dos ejemplos de democracia y de progreso en el mundo, los franceses y los norteamericanos, centrados precisamente en el recato y la virtud forjada por los luteranos y calvinistas del tipo del Cuáquero Penn y su esposa Silvania versus la apología del retozo, del placer y la iconoclasia gala post Victor Hugo y descendiente de aquellos perversos católicos vencedores sobre los coherentes puritanos Cátaros?

Primero ausculté la temperatura preguntando a dos amigas francesas cuyo feminismo no sólo está fuera de duda sino que casi está fuera de sus agendas por el ambiente que a lo largo de los años han creado a su alrededor, gracias más a sus predecesoras que a ellas, y aunque ratificaron su rechazo a todo abuso de poder machista, también como esperaba, usaron un tono algo sobrado y ciertamente sarcástico con las norteamericanas.

Poco después salió el manifiesto de las cien.
Pero claro, las realidades de la sociedad francesa, parisina sobre todo, la crianza de los niños, de los derechos que les asisten desde la cuna a la más insignificante queja, reclamo, ora de espaldas al analista en el diván ora de cara al poder en la Bastilla, no son ni remotamente los resortes y mecanismos de respuesta con que fue dotada la muchacha de Wisconsin frente a la grosería limítrofe de los muchachos criados en Wichita, y sobre todo a la mirada culposa de toda esa sociedad rebosante de parafilias, a quien ejerce una queja por algo inferior a un balazo en la pelvis; aunque en los últimos años hayan proliferado como chinos en la era Ming, los “Suits” o querellas, frente al más mínimo desacuerdo y precisamente por ello, incluyen letrados porque carecen de rudimentos e instrucción de uso 
para resolver los entuertos de carácter doméstico y cotidiano.

A ambos grupos les asiste su porción de razón, y en ambos casos son voces autorizadas las que se expresan con mayor o menor decoro.

Acaso lo que le haya sobrado al manifiesto de “Belle de Jour” y compañía es la falta de empatía y la comprensión de que para que la sociedad norteamericana viva con misma naturalidad y sobre todo igualdad, el disfrute de su sexualidad y de los límites difuminados del derecho y la libertad individual  que la sociedad francesa, no desde la catarata de la líbido reprimida sino desde el conocimiento a merced de la exploración y construcción del deseo, habría que hacer un viaje a un pasado muy remoto para incluir varias modificaciones o bien a un futuro demasiado distante; o lo que es más posible, probable y solidario: que aquellos que pensemos que de alguna manera, la justicia, el bien, la equidad nos hará además de más libres, también más felices a todos, seamos solidarios con quienes aún están derribando muros que tal vez en nuestras vidas ya fueron derribados por los que nos precedieron. Y que con toda seguridad habrían brindado mayor apoyo moral a “Kill Bill” y sus hermanas.

 

Catherine Deneuve en Belle de Jour y Uma Thurman en Kill Bill
Catherine Deneuve en Belle de Jour y Uma Thurman en Kill Bill

Catherine Deneuve en Belle de Jour y Uma Thurman en Kill Bill

Compartir este post
Repost0
Published by martinguevara
12 enero 2018 5 12 /01 /enero /2018 13:50
¿Por qué me irrita la muerte, de Laura Pollán, cofundadora y cabeza visible de las Damas de Blanco, en el hospital Calixto García de La Habana?.
¿ Y por qué razón me siento tan presto a opinar sobre el asunto cuando en mi vida cotidiana me muestro muy desconfiado de todo lo que provenga de la política?.
 Intelectuales involucradas como Yoani Sánchez, o luchadoras como la maestra Pollán, me causan una gran admiración, conozco lo impenetrable del sistema al que osaron oponerse y que de a poco va humillando su testa pero que dará muchas coces y cornadas antes de sucumbir.
Si ordenas levantar el pie que pisa al último oprimido, debajo encontrarás a una mujer.
No me sorprende que ambas sean mujeres.  
Algunos, incluso de entre las diferentes organizaciones de madres, abuelas, esposas de represaliados en el mundo, explican que una ventaja del machismo es que a la mujer la respetan más en el momento de decidir si ejercer  la violencia sobre ellas, que a un hombre. Tal vez incluso alguno llegue a creer a pies puntillas esa explicación.
Tonterías, las mínimas. Hay un modo de valor femenino, uterino, diferente al del hombre, la mujer es mucho más dura y valiente, porque es más optimista, casi por antonomasia, su realismo místico no tiene nada que ver con el escapismo de que son acusadas en las conversaciones domésticas;  más bien parecen sintonizadas con una realidad imperceptible para la mayoría de los varones, para la masculinidad, que está en el más allá, en el futuro, gracias a ese mundo de sabiduría innata que les dota el estar preparadas para la procreación. 
El valor del hombre está siempre más relacionado con la perspectiva de la muerte, con el fracaso de la contienda que con las verdaderas posibilidades de éxito. 
Es frecuente escuchar decir acerca de las mujeres que no se sabe donde llevan la cabeza; pero amigos,  acaban de descubrir donde: la tienen justo sobre los hombros. A nosotros, el solo hecho pensar en esa posibilidad, nos aterra y enloquece. Pareciera ser que lanzarse emitiendo un alarido, a incrustarse contra la hoja de una bayoneta, conformase un acto de valor superior a detenerse y decir:  por aquí no señores, es mejor abandonar el plan, demos la vuelta.
La calma y el valor que se precisan para ser arrojado sin llegar a ser temerario, es enorme.
 Y si bien es cierto que  golpear una mujer públicamente resulta más difícil de explicar por los represores que atizar a un portador de testosterona,  en cualquier plaza, también los es que la impertinencia, el ninguneo, y la falta de respeto a que se ven sometidas a diario las mujeres que demuestran mayor valor o inteligencia que el común de los hombres,  es muy aguda.
Bajo sus faldas, implorando el amor de sus úteros, el calor de sus vulvas,  y el perdón a la cobardía.
  Como expresara Yoani, una de las facetas más importantes, de las mayores pérdidas con la muerte de esta mujer luchadora, es su tesón frente a una sociedad conducida por los caprichos de los pelos en el pecho, desde hace siglos, con un histriónico desprecio misógino a cualquier cualidad femenina.
El machismo exacerbado es el amor perverso del hombre a la hombría, el miedo a la feminidad ajena y el terror a la expresión de la propia ¡Yo la tengo más grande! es una expresión de deseo parece representar  un deseo oculto, aunque no demasiado bien disimulado, propio de las congregaciones recontra hombrunamente machistas. Esas que en el fondo temen a Yoani y a Pollán, más que por sus proclamas, por ese valor femenino, meditado, ese arrojo que nunca es usado en vano, y que cuando se presenta, irremediablemente anuncia como las golondrinas, un cambio de estación.
 
 
Compartir este post
Repost0
Published by martinguevara
4 enero 2018 4 04 /01 /enero /2018 12:59

Llegué al aeropuerto de Barajas y cuando iba a salir al exterior pasé por delante de los mostradores de facturación de Iberia para La Habana.

Hay cosas que no cambian, el Sol sale cada mañana, los huevos tienen yema y los residentes cubanos que regresan a la isla llevan su maleta oronda, rebosante, henchida, imposible de cerrar, junto a una de mano, el bolso, y un par de bultos más repletos de pacotilla.

Habida cuenta que en el acto de cargar con semejante cantidad de suministros a lo largo de los casi sesenta años que dura el estrambótico experimento social en Cuba, se reconoce la incapacidad del gobierno para proveer los más elementales artículos a la población, me pregunto:

¿Cuando esa creciente masa viajera que abarrota las bodegas de los aeroplanos, cambiará el chip y empezarán a pensar que nadie debería volar tantas millas, pasando todo el tipo de obstáculos para lograrlo, y regresar a una tortuosa sesión de revisiones y mordidas en la aduana de su propio país, para poder contar con elementos básicos? Y que esta reflexión conduzca de una vez por todas a tomar una posición critica, aunque tan concientización hubiese que agradecérsela al consumismo.

Me refiero a los viajeros que viven en Cuba, a los que desde siempre han podido viajar, generalmente privilegiados por un puesto ministerial, gubernamental, artístico o por ser familiar de algún dirigente, y a los que desde la semi abolición de la prohibición de salir del país, se pueden pagar un pasaje. No me refiero a los que se fueron y que alguna vez regresan a ver a sus parientes.

Aunque tampoco simpatizo en absoluto con esos ejércitos de pasajeros cargados de bultos donde sea que residan, por la agresión que representa al más elemental y básico buen gusto y porque si tuvieron que abandonar su país porque no se podía progresar, opinar, discrepar, el responsable no es el medio ambiente ni los fenómenos naturales, sino el gobierno.

Esa capacidad asombrosa y destacada del cubano de soportar todo, que como decíamos en broma allá, lo convierte junto a las "blattodeas" cucarachoides, en los únicos seres vivos que podrían sobrevivir a una guerra nuclear, si embargo lo invita a esquivar la conveniencia de luchar para participar en las decisiones trascendentales y pertinentes de su propio país, de su propia Historia, finalmente, de su propia vida.

Un reporte del G2 a los superiores podría lucir así:

"Sin problemas, viento en popa, el rebaño sigue “resolviendo”, tras la zanahoria, la salvación personal y su caja de laguer.  Vamos por buen camino"

 

Mercaderes del aire
Mercaderes del aire
Compartir este post
Repost0
Published by martinguevara - en Cuba flash.
20 diciembre 2017 3 20 /12 /diciembre /2017 19:49

Bajé con la bolsita de la compra doblada dentro de mi abrigo, con el fin  de proveer mi alacena y nevera, con una barra de pan, algo de mantequilla, ensalada, un par de manzanas, jugo de naranja y un pomelo. Nada más.

Escogí cada alimento entre la muchedumbre apelotonada en los pasillos con sus carritos hinchados de productos más que para festejar el nacimiento de Odín, Jesús o Barrabás parecía que para despedir la vida ante la inminencia del Fin de los Tiempos. Conseguí hacerme con la última Coca Cola cero de azúcar y cero de cafeína, metiendo primero la mano entre una masa informe, luego al ver que no llegaba y quedaban dos botellas metí el brazo hasta el hombro quedando apoyado totalmente sobre las asentaderas de una dama oronda y ni aún arriesgando mi buen nombre ante la señora y su plebe conseguía llegar a mi objetivo, así que tuve que sumergirme entre los cuerpos inflados de pre turrones, pre cenas, pre almuerzos, tapeos, meriendas, piscolabis, desayunos opíparos, apoyé la bolsa en una góndola vacía, arrasada, desierta de catástrofe y hambrienta, y me sumergí entre adiposidades bufandas abrigos carritos, corderos, besugos, gambas a tres veces su precio habitual y tras dejar atrás la calva de un señor bajito, las enormes tetas de una anciana guerrera, barrigas y más barrigas, llegué intacto aunque sobado a la estantería de mi elixir imperialista y ¡Voilá! cogí la última botella por el cuello, pero no podía despegarla y me percaté que un flaco, el único flaco en el universo entonces, tiraba de la misma botella por la parte posterior, acaso gracias a ello no hubo que discutir porque la presión de los dedos que me permitió el delgado diámetro que yo sostenía era susceptiblemente mayor que la presión que a duras penas conseguía imprimir el único flaco de diciembre alrededor del culo de la botella.

Me abracé al recipiente y regresé a mi bolsa flotando entre carne recubierta de ropa y grasa.

Cuando llegué a la cola para pagar, vi que era tan larga y yo estaba tan agotado, que aún cuando conseguir cada artículo me había supuesto un derroche de creatividad y ejercicios innovadores, decidí desistir del intento de competir con semejantes manadas para lograr abonar mis delicias.

Eso sí, cuando vi una tromba en forma de tsunami humano entrando por la puerta automática, saqué todos los productos y los puse en una góndola semi vacía, nada de ubicarlos en sus sitios.

Huí despavorido y le compré la Coca Cola con cafeína a la tienda "carera" de las papas fritas para desprevenidos en la vía principalis, y por lo menos llegué a tiempo para terminar de ver mi serie favorita.

Tras este episodio se me ocurrió que para las próximas fiestas de "Los Grandes Almacenes" podríamos ganar todos si los empleadores en general, transfiriesen las pagas dobles de los trabajadores de diciembre, directamente a los grandes almacenes, por ejemplo: un 50% a E.C.I. un 20% para Inditex, un 20% para Carrefour, y el 10% restante para el resto de cadenas, y que a los trabajadores los empresarios los colmasen de baratijas, corderos y pescados carísimos y entonces todos saldríamos ganando.

 El trabajador no debería gastar horas reptando de tienda en tienda, el empresario soltaría menos por más, los grandes almacenes ahorrarían en sueldos a dependientes y finalmente, aquellos que sólo queremos una barra de pan, mantequilla, ensalada, un par de manzanas, jugo de naranja, un pomelo y que tal vez, a última hora le sumemos un refresco light sin cafeína, saltaríamos de alegría aunque echásemos de menos ese candoroso magreo ocasional entre góndolas.

 

Bueno ¡Felices Fiestas de los Grandes Almacenes!

¡Felices fiestas de los Grandes Almacenes!
Compartir este post
Repost0
Published by martinguevara - en Relax
13 diciembre 2017 3 13 /12 /diciembre /2017 20:00

Tenía seis años, había elegido un barco anclado en el Dock Sud de Buenos Aires, para participar del concurso de pintura de La Boca a la que me llevó mi tía Celia. El barco se movía pero logré pintarlo como si lo hubiese captado con una cámara, con un parpadeo prolongado.
El día de los premios me llevé el tercero, al ver el primero y el segundo me sentí tan frustrado que mi tía me preguntó que me ocurría, le dije que mi pintura era mucho más arriesgada y lograda que aquellas dos, entonces me dijo:
-Martín, no sientas lástima de vos mismo- y fue una de las frases que junto a un manojo de citas literarias me han acompañado como muletas a lo largo de la vida.
Celia es la hermana mayor de mi padre, ya que el mayor de todos, Ernesto, el ínclito personaje de la política, la mística y la leyenda, concluyó su circulo vital mucho antes que los hermanos. 
Celia aún vive, viaja de un lado a otro, pinta, imparte clases, tiene energía para protestar por toda injusticia que se comete alrededor es inagotable, pero sobre todo es la persona más coherente que he conocido dentro y fuera de la familia, en la realidad y la ficción.  
Eran cinco hermanos, fueron criados por mis abuelos Ernesto y Celia, él un bon vivant, personaje pintoresco de Buenos Aires nacido con el siglo XX, emprendedor empedernido que no concluía ningún proyecto, le seducía más la fase creativa del sueño que su concreción, solidario con los exiliados republicanos españoles, y no obstante pertenecer a una familia tradicional de costumbres conservadoras, mostraba un cariño inusual en la época con sus hijos, a través de juegos, risas, charlas y debates, como más tarde lo hiciera con sus nietos, hombre pícaro, de recursos en la charla, seductor, hedonista a la manera que un caballero podía permitirse. Y mi abuela Celia, una mujer de una educación estricta, pero rica en virtudes, en colegios de monjas, a las que siempre recordó con afecto a pesar de su temprano ateísmo y feminismo militante, nadaba con notable estilo largas distancias, tenía una proverbial puntería en tiro con armas de fuego, y aunque no se salvaba de alguna frivolidad como ganar campeonatos de bridge, fue de las primeras damas argentinas en cabalgar con las piernas a ambos lados de la montura, en fumar, usar pantalones y cortarse el pelo a lo garçon, quien puso a mi tío Ernesto mucho antes de ser el “Che” a aprender francés a los dos años y a Celia a aprender inglés con una institutriz, y no les permitía abandonar las lecciones, lectora empedernida y fuente de la cual Ernestito extrajo la conclusión de que todo en la vida es lograble mediante la fuerza de voluntad.
Tía Celia tenía un año y medio menos que su hermano Ernesto, pasaron la niñez y juventud estrechamente unidos en juegos, deportes, Ernesto estudió medicina que era una carrera familiar, y Celia arquitectura como quería su padre que era ingeniero civil. Ambos recitaban a Machado y quizás por ello tomaron caminos distintos.
No habla en público y casi ni en privado de su hermano por temor a que sean utilizadas sus palabras, todavía ni siquiera ha podido mirar las fotos del cuerpo sin vida del Che en la infame escuelita boliviana. Para ella, él es el hermano mayor, el de las hazañas. Jamás obtuvo prebendas de su imagen sino que al contrario se ofreció para aportar conocimientos de arquitectura en una Cuba que se había quedado de repente vacía de profesionales.
No sé si por haber sido un niño que prefería los rincones para expresarme con mayor libertad hablando conmigo mismo y mis duendes y fantasmas, porque me llevó al concurso de pintura, al estreno de Yellow Submarine  o porque yo admiraba su estilo entre hippie, feminista, desinhibido y su imagen me permitía liberarme a la atracción que sentía, con el toque del barniz edípico que le daba ese condimento hereje e irreverente que siempre me ha cautivado, o simplemente por los enigmas del afecto, a lo largo de los años seguí viendo a Celia de un modo u otro, siempre me enriquecí con sus historias, sus puntos de vista completamente disparatados y a la vez exactos, hemos seguido visitándonos con el océano mediante y soy testigo de cómo, no sólo se puede vivir la vida entera amparado en un grado alto de coherencia, sino que precisamente hace la vida más fácil de ser entendida, aún cuando presente mayores obstáculos, más llena de sentido y sobre todo del poder supremo que otorga ser consecuente y acreedor de una buena cuota de dignidad consensuada.

Cuando me preguntan cómo sería el Che si estuviese vivo, abstracción en la cual caben dos posibilidades, una, que permaneciese con la edad del héroe de los afiches, y la otra, tan abstracta pero más imaginable, que cargase con sus correspondientes ochenta y nueve años, no tengo dudas, si a lo largo de la vida Ernesto hubiese logrado mantener su coherencia, su valor y su capacidad para romper convencionalismos, sería como tía Celia.

Ernestito y Celita en burro, en el patio de la casa y en Mar del Plata con toda la familiaErnestito y Celita en burro, en el patio de la casa y en Mar del Plata con toda la familia
Ernestito y Celita en burro, en el patio de la casa y en Mar del Plata con toda la familia

Ernestito y Celita en burro, en el patio de la casa y en Mar del Plata con toda la familia

Compartir este post
Repost0
Published by martinguevara - en Relax
13 diciembre 2017 3 13 /12 /diciembre /2017 15:05

La Revolución había entrado en ese impasse en que hasta las parejas incurren pasado el fulgor inicial, el fragor de sofás y camas. Enfrentaba dilemas acerca de los caminos a tomar para dejar atrás la isla Utopía y concentrarse en el rigor de las asperezas que conforman la realidad. El adiós a la inocencia y la incógnita de los nuevos horizontes, ya no habría más besos apasionados bajo el farol ni lencería destrozada a dentelladas.

Había llegado el momento del frío con la helada URSS observando. El Che años atrás había intimado con Fidel en el centro de la ilusión mesiánica, dando cauce a la lava del volcán interior en una actividad más riesgosa que la escritura, que la observación, que el alpinismo, que la aviación y el rugby, la subversión del mundo a través de la voluntad.

Anduvieron caminos paralelos, con luz propia, aunque de distintas fuentes. Ernesto asumió el liderazgo de Fidel, pero no dejó de apuntar a cada paso del camino las ideas que le parecían más apropiadas para construir la liberté, égalité y fraternité americana y criticar aquellas que colisionaban con sus fabulaciones iniciales.

 Llegó el triunfo con la erótica del poder, el gozo del amor incondicional; eran precursores de la estética rock, barbudos, pelos largos y poco aseados, lumpen, rebeldes  y desobedientes, educados en buenos colegios, con ideales altruistas; les faltaba la música, el hedonismo y el amor declarado a Baco; les sobraba la pólvora, la invasión de la voluntad y exceso de testosterona, pero enamoraban. A continuación enfrentaron la meseta que sucede al clímax como peor pudieron.

Fidel, desaforado, enloqueció contra quienes le hacían sombra y le recordaban que el proyecto era inclusivo, democrático; Ernesto no se limitó a obedecer a su comandante desde el paredón, la economía o el trabajo voluntario. El romance ya era rutina, sobraban barrigas aburguesadas y faltaba el estruendo de la pólvora, el bálsamo a nuevos campos poblados de injusticias como excusa para el adiós y un nuevo amor.

Nacido para que su asma lo empujase hacia adelante con temeridad, solo Goethe, Verlaine, Luis Felipe y Sartre podrían entender su agobio.

La satisfacción, como en la Utopía de Tomás Moro, era improbable, como la creatividad en el arte antes de ser traicionada por el punto final, por la última pincelada, el descanso del cincel, cuando reniega de su capacidad transformadora y se convierte en pieza.

El Che, como la Pietá Rondanini de Miguel Ángel quedó en el limbo de lo imposible, encima de la cresta de la ola, frente al viento, en el punto más alto que el mar concede, no llegó a desaparecer entre espuma y remolinos como Fidel y el agua, tan sabiosy adaptables.

Pero desde el corazón de África, la hoguera dio paso a un páramo; acababa de perder a su madre en su lejana Argentina ¿cómo mantener encendido el motor? ella se había ido con dolores terribles sin derramar ni una lágrima, su única súplica fue repetitiva:

-¿Por qué no viene Ernestito? Nadie sabía donde estaba aunque sabían que ya no estaba en Cuba y no querían decirle para no preocuparla.

Pasó a otra dimensión de la existencia en la misma fecha del cumpleaños de sus otros dos hijos varones, que estaban presentes a los lados de la cama, y a ala vez tan ausentes para Celia como lo estaba Ernesto.

La URSS ya no era bolchevique, Fidel ya no era rebelde y su motor requería nuevo combustible para otro camino; el retorno a la nada, la última estocada del templario, el último  galope a lomos de Rocinante al encuentro del molino y de Dulcinea. La ternura del guerrero antes de enterrar la espada.

Su imagen perpetuada en afiches de la izquierda y más tarde en jóvenes deseosos de ejemplos de coherencia, en tatuajes, camisetas y billeteras, junto a Marley, Lennon o Hendrix, con el ansia intacta

Finalmente, el arribo a Utopía.

Celia y su hijo Ernestito

Celia y su hijo Ernestito

Compartir este post
Repost0
Published by martinguevara - en Relax
8 diciembre 2017 5 08 /12 /diciembre /2017 13:55

 

Por menos que la letra  de la canción Doo Doo Doo (Heartbreaker) de The Rolling Stones. un grupo de doce raperos hoy en España fue condenado a dos años de prisión. 

Condenados a dos años más un día de reclusión en una cárcel, importante lo de más un día, ya que aproxima la posibilidad de hacer efectiva la pena en prisión y que no sea conmutada como en la mayoría de los casos en que se es condenado a dos años; no obstante, de todos modos dos años de condena en el país donde políticos que se han pasado lustros en un alto cargo ideando como robar cada día más dinero del erario público, están en la calle o en suntuosos yates y exclusivas pistas de esquí esperando la sentencia de un juicio que nunca llega a puerto.

Donde los policías que han declarado su firme convicción de que hay que ocasionar un suplicio hasta la muerte a la Alcaldesa de Madrid, a electos dirigentes políticos de este país, a todos “los negros”, “los moros” y los progresistas, están sueltos en la calle.

Donde los extremistas que golpearon a destacados demócratas  asistentes a un acto en la librería Blanquerna, ya condenados, pasean ufanos por la calle, aterrorizando por supuesto a todo progresista que se crucen.

Quienes golpean cada día a mendigos sin hogar, africanos subsaharianos vendedores ambulantes, beréberes que entran de forma ilegal, y un variado etcétera de seres humanos desafortunados, que en cualquier alma mínimamente piadosa sólo despertarían misericordia,  están aguardando una medalla. Sin hacer mención a los impunes mensajes de odio que reciben periódicamente figuras públicas que no pertenecen a la derecha ni a la ultraderecha,  sin que ningún fiscal actúe ni de oficio ni siquiera a partir de las denuncias de los afectados.

Mientras tanto, titiriteros, “tuiteros”, cómicos, juglares, bardos, trovadores de la ciudad son apresados, procesados, condenados nada menos que a prisión, o a multas de sumas de dinero lo suficiente abultadas como para, en una sociedad pautada por el pavor a no tener dinero, infundir aún más miedo que las rejas.

La finalidad no es la crítica vacía, sino movilizar conciencias, debemos detener el deterioro de la Democracia, hay que defender nuestro modo de vida e impedir el vertiginoso retroceso que está sufriendo nuestra sociedad a razón de la indulgencia y las anacrónicas leyes promovidas y aprobadas por actual gobierno. 

Millones de personas en el mundo sufren cárcel, torturas, muerte, para soñar con poder cambiar su destino, nosotros podemos hacerlo votando, tomemos conciencia de que lo nuestro debemos defenderlo nosotros, nadie vendrá a salvarnos.

Por una vez preguntémonos antes de votar ¿Es acertada la elección del zorro para cuidar a la gallina?

Los Rolling Stones por esta letra, por por Sympathy for the Devil y por Street Fighting Man, Jimi Hendrix por Hey Joe, The Beatles por Happiness  is a warm gun,  Kiss por casi toda su discografía, como el difunto Frank Zappa e Iggy Pop, y la casi totalidad de músicos de punk ingleses y de rap norteamericano, o cualquier mención de los grupos de funk a Black Panthers, sin necesidad de irse tan lejos el Rock Radical Vasco "RRV" la Polla Récords, programas de TV como la Bola de Cristal, la Alaska y el Carbonell de aquella época, toda la Movida Madrileña y la TV de Pilar Miró en la España de hoy, guardando proporcionalidad con los raperos,  irían todos juntos de cabeza a la trena a cantar el Rock de cárcel de Elvis Presley. 

 

Fragmento de Doo Doo Doo (Heartbreaker) de The Rolling Stones

 

“La policía en la ciudad de New York 
perseguía un tipo por el parque 
un caso de identidad errónea 
le metieron una bala en el corazón 
rompe corazones con tu revolver 

Voy a destruir tu mundo 
romper corazones con tu revolver 
voy hacer pedazos tu mundo ..”

 

Doo Doo Doo (Heartbreaker)

Todos con Elvis a cantar al "Trullo"

Compartir este post
Repost0
Published by martinguevara - en Europa Aorta

Presentación

  • : El blog de martinguevara
  • : Mi déjà vu. En este espacio comparto reflexiones, flashes sobre la actualidad y el sedimento de la memoria.
  • Contacto